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•• EUGENIA I<Alvlll~EZ G
Profesora Titular de /vvttooo.: "U
::CHEA
"oc/o/ (UNED)

••
••
••
••
•• ETNICIDAD, IDENTIDA[¡
•• INTERCULTURALlDAD
•• Teorías, conceptos y procesos

••• de la relacionalidad grupal humana

••
••
••
••
•••
••
••
•• (@M'li~Ol'ial Universitaria
Ramón ATeces
••
íNDICE

INTRODUCCIÓN .. 13

Parte 1
••
••
SOCIALlDAD y RELACIONALlDAD HUMANA.
UNA PERSPECTIVA INTERDlSCIPLINAR

1.1. CAPACIDADES MENTALES Y SOCIOECOLÓGICAS DE ANIMA- ••


••
LES NO HUMANOS.. 29
I.I, 1, Un modelo etológico para la comprensión humana. 29
1.1.2. Destrezas y habilidadesL;.. 34
Reservados todos los derechos.
Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento
electrónico o mecánico. incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier almacenamiento de
1.1.3. Prácticas y conocimiento social
1.104. Aprendizaje e imitación animal
39
42
••

.l.1
información y sistema de recuperación, sin permiso escrito de Editorial Centro de Estudios Ramón
Arece.s, S.A. Di~jase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.ccdro.org) si 1.2. EVOLUCIÓN Y DESARROLLO DEL CEREBRO HUMANO ... . 49
necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra. 1.2.1. Encefal izuciún humana. . 49
1.2.2. Teorías sociales de la inteligencia... 54 ·1
1.2.3. Bipedismo, transfonnacíones anatómicas y desarrollo extrauterino 56 1
© EUGENIA RAMiREZ GOICOECHEA, 201 I 1.2.4. Evolución de la ontogenia humana. Infancia y adolescencia en el

(D EDITOR[AL CENTRO DE ESTUDIOS RAMÓN ARECES S A


Tomás Bretón, 21 - 28045 Madrid ' . .
humano moderno".
1.2.5. Neurogénesls. sinaptogéncsis y mieliniznción..
1.2.6. Dinámica y Plasticidad neural . .
58
63
67
••
Teléfono: 9[5.398.659
Fax: 914.681.952
Correo: cerasaéucerasa.es
1.2.7. Memoria.
U. SOCIALIZACIÓN y HUMANIZACIÓN: UNA MENTE NEUROSO-
. 69
••
Web: www.cerasa.es

ISBN-13,978-84-8004-984-9
CIOCULTURAL. . ,....
1.3.1. Entornos socioculturales eJel desarrollo humano.
IJ.2. Perceptosensorialidad pre y perinatal
75
75
78
••
Depósito legal: M-19416-20 11

Impreso por: Campillo Nevado, S.A.


1.3.3. Vínculo, hormonas e intersubjetividad
1.3.4. Imitación, identificación e intencionalidad..
HI
86 ••
••
1,3.5. Comunicación social y socialidad comunicativa: comunicación
Antonio González Porras, 35-37
infantil y habla dirigida a bebés.. 91
28019 MADRJD
1.3.6. Relaciones dialógicas y aprendizaje guiado co-participativo ... 96
Impreso en España! Printed in

7
••

INDICE
••
•• 1.3,7. Precursores sociales del lenguaje ..
1..3.8. Hacerse nativ@; enculturación .
101
105
[1.3.3. Alteridad/identidad: revcrsibilidudes no isom6rficas...
[1.4. DI¡\[AM[CAS y ESTRUCTURACIONES..
ISR
193

•• 1.3.9. Parenting; aprender a cuidar ..

1.4. SOC[ALlDADY RELACIONALlDAD ..


106

109
!lA.l. Naturalización y objetivación socia].
11.4.2. Poder..
11.4.3. Gramáticas de la autoidenrificacjón y de la alterización .
1S!3
198
200

•• f.4, l. Socialidad humana ..


1.4.2. Sociedad y Cultura ..
I.4.J, Individuo y Sociedad..
109
1j 2
llA.4. Orden y concierto. Coherencia inestable de flujos y Frontcrus.
11.4.5. Identidadex/alteridades composicionalex. cnsambladax....
204-
206

•• I.4A. Cooperación y altruismo ..


104.5. Competencia e interés.
[ 16
117
120
1I.4.ó. Irtvixihilidudex . 209

•• I.4.6. Cooperación a gran escala: de sociedades de bandas y aldeas a las


sociedades estatales ..
1.4.7. Conl1icto y agresión, violencia y guerra ..
123
126
Parte III

•• 1.4.8. Socialidad colectiva: grupalidad. comunidad; reticularidad .. 129


ETNIClDAD: CATEGORÍAS. FENÓMENOS Y PROCESOS

••
1.5. (ALGUNAS) EXPERIENCIAS ETNOHISTÓRlCAS DEL ENCUEN-
ru l. EXPERIENCIAS EUROAMERICANAS.. 215
TRO Y EL INTERCAMBIO... .. . 133 llI.l.1. De la tribu a la etnia. El contexto colonial británico.. 21 S
1.5.1. Homínidos en contacto.. 133 Hl.L'Z. Estados Unidos: Inmigración, asimilación y aculturación.. ~21

•• 1.5.2. Gentes e imperios en la Antigüedad clásica.


1.5.3. Un Medievo conectado
1.5.4. Descubriendo América .
137
140 111.2. PENSANDO ETNIClDAD. 225

•• 143 m.2.1. Teorías clésicas....


TIL2.2. Contribuciones a la integración..
TIL2.3. Etnicidad, autopciesis y complejidad..
225
232
236

•••
IlL2A. Fronteras . 244
Parte JI III.2.S. Hibridación 249
]]1.2.6. Una definición politética. 252
IDENTIFICACIÓN(es) y ALTERlZACIÓN(es)

•• 11.1. SABER Y CONOCER . [49


HU. PARAMETROS DEL TRABAJO ÉTNICO
IIl.3.1. Btnogénesís y revitalización étnica ..
257
258

••
IJI.3.2. Trabajo cultural, trabajo étnico . 275
Jl.Ll . Categorizar y clasificar . 149 1Il.3.3. Memoria colectiva y Tradición . . 281
n.I.2. Práctica cognoscente y conocimiento práctico .. 155 UI.3A. Discurso étnico. Plausibilidad psicológica y sociohistórica 291

•• 11.2. ONTOLOGÍAS SOCIALES..... .. .


I1.2.I. Cognitivismo modular y especificidad de dominios. Clases natu-
163
JIJ.3.5. Materiales e Intersecciones
IlI.3.6. Estereotipos yetnónimos
299
320

•• rales, innatismo y sentido comlÍn "


H.2.2. Ontologías sociales e inteligencia social ..
..

n.2.3. Des-ontologírando. Fundamentos sociales y ontogenéticos del


163
168
lilA. ATRACCIONES Y DISIPACIONES..
11104.1. Etnicidad y estructura social.
333
333

••
111.4.2. Fragmentación y coherencia. Polisemia en los discursos, estra-
conocimiento social . 172 tegias para la acción.. .. .. 344
lIlA.3. Legitimación y reconocimiento. Validación moral 349

••
11.3. REVISIONES CRÍTICAS ....... 179
II.3.1. De-construyendo: identidad, individuo e individualismo en la 111.5. OBJETIVACIONES ETNOPOLÍTICAS y POLÍTICAS DE LA
reflexividad moderna.... 179 IDENTIDAD. 355

•• II.3.2. Re-construyendo: identidad/alteridad como categorías politéti-


cas de la práctica de la representación [85
IJI.5.1. Espacios y territorios
II1.5.2. Formas etnchistóricas de organización política..
.. . 355
360

•• 8 íNDICE 1}


IJl.S.3. El Estado-nación ele la Modernidad europea. Sombras y fra- VI.2. Colonizar. colonialismo, imperio ....
casos .... 362 VI.3. Sociedades coloniales/colonizadas y metrópolis ..
IlL5.4. Gestión, administración y políticas de la identidad. 374 Y.IA. El desplfliIegue europeo ....
VI.5. Violencia, expolio y subordinación ...
V.l.6, La disrupción colonial y sus efectos. Epistemologías coloniza-
das y reinvención colonial. 500
Parte IV
v.i. EUROCENTRISMO COLONIAL. 505
PRÁCTICAS E IDEOLOGÍAS DE LA DIFERENCIA Y.2, l. Tdeología y práctica material simbólica del colonialismo
Y LA DESIGUALDAD curopeo.. 50S
v'2.2. Genealogía histórica, 508
Y.2,3. Eurocentrismo y Modernidad .. 509
IV 1. EXCLUSIÓN E INCLUSiÓN EN LA INMIGRACIÓN.. 387 y. 2.4. Saberes y poderes epistémicos y tccnocicntfficos . 510
IVI.l. Perspectivas macrocstructurales y otras precisiones. 387 v'2.S. Geografía política y moral del mundo .. 513
IV1.2. Xenofobia: el inmigrante como otro. 394 Y.2.6. El proyecto civílizatono euro-occidental. Abarcar sin incluir. 515
IV I .3. Contra la alterización. inclusión e incorporación en la inmi- V2.7, Recreando microentomos en casa, El sotvoje en la metrópoli .. 519
gración . .. 404
v'3. POSCOLONIALlSivIO y ESTUDIOS POSCOLONIALES .. 523
IV2. DE LA DIFERENCIA A LA NEGACIÓN 429 v'3.1. Prefijos de Colonialismo. Continuidades y variaciones. 523
IY.2.1. Prejuicios, discriminación .. 429 Y.3,2. Estudios poscoloniules .. 526
IV2.2. Segregación y marginación 434 v'3,3, Discursos poscoloniales 529
IV2.3. Genocicio, limpieza étnica ........ .,.." 441 v'3A. Aprendizajes feministas: interseccionalidad .. 533
v'3.5. voc-occídernalismo. Experiencias y reflexiones en América
IV3. RACISMO. .. . 451 Latina, " ..,'" .. 535
IV3.1. Economía política del racismo y su historia ..,. 451
Iv'3.2. Raza como esencia ". " " . 457
IV.3.3. Racialización de la Biología, biologización de la desigualdad. 460
IV,3A, Devaluación psicológica, intelectual y moral.. .. Parte VI
466
lv'3.5. Dimensiones sensibles ele la alterización . 468 GLOBALlZACIÓN. MULTICULTURALlSMO,
IV.3.6. Variaciones. Contextos sociohistóricos y políticos ". 471 INTERCULTURALlDAD
Iv'3.7. Racismo y Etnicidad.. ,.,., " , , , , ,.. 476
1\'.3.8, La tentación vive al lado: sexo, (irn)pureza y peligro 481
1Y.3,9. Genética, biomedicina y raza/racismo.".", . 484 VI.I. PROCESOS DE GLOBALlZACIÓN. 539
VI. 1.l . Del Poscolonialismo a la Gíobatizacíon. El legado de los estu-
dios Poscoloniales, 539
VI. 1,2. Pusmodcrnidacl y Globalización .." 543
Parte V VI. 1.3. Sistemas-mundo e imperio, Lo nueva y lo viejo de la globali-
zación ." " "."."" .. 544
ECONOMÍA POLÍTICA DE LAS RELACIONES Vl.l.4. Economía global, economía global izada , 549
INTERCULTURALES EUROCÉNTRICAS Vl.L'i. Riesgo social. riesgo mundial 551
VI. 1.6. Gíobalísuus. Saberes, culturas y tecnologías .. 554
VLI,7. Deslocalización, desterritorialización: global. nacional, local,
V.1. EXPERIENCIAS COLONIALES EN Y DE LA MODERNIDAD gíocul ,.,.,.,., ,.".,.,.,., ..,. 560
EUROPEA . 491 VI,I.8. Mudanza perpetua. Flujos y transnacionalisrnc .. 566
Y.1.1. Del concepto de economía política "."." " . 491 VI. 1.9. Identidades lábiles, tecnomcdiadas.. , ...... " ......... 569

1O ETNICIDAD. IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD íNDICE 11


••
•• VI. l. JO. Márgenes y periferias ernpoderadas. Etnicidad de [uturos y
comodificacion cultural
VI.2. IYIULT[CULTURALISMO E INTERCULjURALis~ioLjBERAL
572

•• VI.2,I, Multiculturalismo. El tapiz de las diferencias


V1.2.2. Diálogo y buenas maneras. Interculturalisrno i;:b~~;:~;i""
.
579
579
Sti2
INTRODUCCION
"
•• vu.
Vl.2.3. Cuín.ratísmos y Estados-naciones.

INTERCULTURALlDAD CRíTICA
" 583

••
587
V1.3.1. Del culturalismo liberal a l;'~;f~;;~' de la desigualdad y la
dominación .. 587
De-c;i~;~;i~;i;'d~~~i'::"
•• V1.3.2. Más allá ele Occidente:
V1.3.3. Agencias mediaciones .
V1.3.4. Derechos Humanos y Re!at¡vi~;7~;)··~~;i~·~;~~i:: .
5119
59[
594
"Tan absorbente era la atención que le exigia el preciosismo de su arte-
sanía, que en poco tiempo envejeció más que en todos los años de guerra.

•••
y la posición le torció la espina dorsal y fa milimetria le desgastó la vista,
pero la concentración implacable lo premió con la paz de espíritu".
VL4. "COMO IGUALES·': DISTINTOS PERO CONTENTOS .. 597
YIA.l. Diversidad, diferencia. desigualdad " . Gabriel Garcia Márquez. Cien años de soledad.
597
V1A.2. Descentramientos ,....................... . . 598

•• V1.4.3. A-proximaciones. Más allá y más acá: transculruralidad O>


600

•• EPíLOGO
603
Así como, según la teoría de la relatividad, un viajero sería más longevo a la velo-
cidad de la luz que aquéllos él quienes hubiere dejado atrás en su planeta, en este caso

•• ANEXO . 605
es más bien al revés: esta andadura no sólo no ha ido con esa rapidez -¡ya hubiera yo
querido!~ sino que, otra vez, ha hecho envejecer todavía más a su autora, en tiempos

••
y lugares repartidos en países muy terrestres, con sus noches y sus días".
BIBLIOGRAFíA .... 6[5 Este libro representa un nuevo esfuerzo para desentrañar las complejas vibracio-
nes y reverberaciones de otras tantas cuerdas sonoras y membranas que conforman

•• nuestro complejo quehacer social humano en los ámbitos de la relacionalidad, la gru-


palidad, la identificación, la aiterización y la exclusión social, la dominación y la des-

••
igualdad, y sus inversiones y refutaciones de interrelacionalidad e interculturalidad
críticas.
Este libro trata de la socialidad humana, es decir, de las relaciones sociales.

•• Siempre he estado interesada en los procesos de construcción de la socialidad, la gru-


palidad, la relacionalidad. Empecé a preocuparme por estas cuestiones ya en 1930 y,

••
•• J Agradezco a la UNED la concesión de dos permisos sabáticos 0995-1996 y 2009-2010) Y
al Ministerio de Ciencia y Educación (Dirección General de Investigación Científica) por una beca
de movilidad del profesorado (PR95-390, 1996-1997), gracias a los cuales tuve ID oportunidad de

••
profundizar investigaciones sobre estos temas corno profesora visitante en los Departamentos
de Políticas, Antropología Social y Pembroke College, todos ellos de la
<:a~lbridi~' (UK). Gracias especiales al Prof. Barbara Bodenhorn, Prof. Geoffrey

••
Humphrey. También a la Universidad de la República en Montevideo,
Zubillaga. Mi reconocimiento al Prof. Cela Conde por acogerme en
(DIE) en mi último período de sabático (2009-2010).

•• 12 ETNICIDAD, 10>0,,,""" O> INTERCULTURALlDAD INTRODUCCiÓN 13


al final. mi Tesis Doctoral- consistió en una investigación teórica y empírica sobre constituyen mutuamente. delimitando espacios posibles para la construcción y
jóvenes escolarizados en la comarca de Rentería-Pasajes. Identidad y Alteridad, reconstrucción de las relaciones sociales.
Emicidad. fueron los principales temas a los que me dediqué entonces, desde una En todas estas indagaciones cada vez era más consciente de que no se podía
perspectiva dinámica, constructivista pero atenta a los procesos de estructuración y botar tina teoría de lo sociocultural humano sin una teoría del conocimiento y ele
objetivación social. Este estudio supuso una apuesta por la interdisciplinariedad entre acción social. Me vi en la necesidad de conocer las líneas principales de las discipli-
Sociología y Antropología, convencida de que la complementnriedad de ambas era nas integradas en el programa de investigación de las Ciencias Cognitivas, sobre todo
imprescindible al dedicarse a estudiar los fenómenos sociales humanos. La aproxi- la neurociencias de la cognición social (imitación, reconocimiento de caras, expre-
mación metodológica siguió una orientación integradora macro/micrológica. En ese sión eJe emociones, memoria). R. D'Andrade, Christina Toren, Erad Shore. L. Abu-
sentido me decanté por una perspectiva situacionalista y estratégica por el que pudie- Lughod, Tim Ingold, insisten en la necesidad de tener una teoría del conocimiento
ra mostrar cómo la gente interacciona y manipula definiciones sociales en sus prác- humano si queremos comprender muchos aspectos de lo social. Sólo una teoría inte-
ticas y discursos con respecto a sus posiciones estructurales, los contextos y las agen- gradora del conocimiento, la emoción y lu acción, una teoría ele las categorías de vida
cias sociales implicadas, dentro del límite de ciertos rnacroprocesos políticos, enraizadas en la experiencia, la praxis y la corporalidad, nos permiten dar cuenta de
económicos e ideológicos. Estudié las relaciones entre las estructuras sociales y los la adhesión, el apoyo, la movilización de las personas y grupos en torno a los dis-
sistemas clasificatorios, normas, discursos y prácticas. Ya entonces me interesaron las cursos y políticas basadas en la semejanza, la diferencia y/o la desigualdad social,
teorías de la acción social sin dejarme llevar por dualismos mistificadores como los bajo cualquiera de sus formas y dominios así constituic.los culturalme.ll.te. Es~as.r:pre­
de individuo/sociedad. discursos/normas, normas/practicas. etc. sentaciones y prácticas del vínculo, la socialidad, la Igualdad, la diferenciación. la
Otras pesquisas y estancias de investigación siguieron sobre alteridad social. asimetría, las jerarquías, son los mismos constituyentes desde los que los sujetos per-
exclusión social, y, sobre lodo, migraciones. Dirigí un estudio etnográfico encargado sonales y colectivos se construyen enrelación con sus entornos y sí mismos, en dis-
por el Centro de Investigaciones Sociológicas sobre inmigrantes extranjeros en el tintos contextos sociohistóricos y culturales. Encontré en las teorías del conocimien-
Estado español') que permitió conocer más profunda y detalladamente quiénes eran to in-corporado ('embodiment') y experiencia! -e inferencial- claves muy
estas personas que venían a trabajar a nuestras ciudades y pueblos. importantes para situar la cognición social y la socialidad en sus Formas de incorpo-
ración corporal, en la práctica y en la acción. La Ecología de la percepción me pare-
Teniendo experiencia etnográfica sobre la primera y segunda generación de inmi-
ció una disciplina fascinante para comprender las relaciones pcrceptualmente guia-
grantes españoles en Renterfa y su comarca, con la de los inmigrantes extranjeros en
das de los seres vivos, en estrecha conexión con las teorías de la autopoiesis (Cf.
el Estado Español, quise completar mi perspectiva: la de la última generación de
infra) y también de la Epistemología Evolutiva.
migrantes españoles a América Latina, en concreto a Montevideo, Uruguay".
El mismo interés en cómo se producía conocimiento humano me indujo a con-
Pensé que así obtendría una visión más global sobre los procesos migratorios y
sultar la psicología cognitiva animal no behaviorista. La etología de la cognición y la
establecer una reflexión comparativa con los otros dos anteriores casos en lo que a la
socialidad comparadas nos resitúan en el ámbito general de nuestra especie y de
construcción de identidades colectivas refería. Y así fue. El producto de todo ello fue
nuestra relación con otros primates y mamíferos, que también poseen capacidades
otro libro titulado Etnicidad, identidad y migraciones (2007).
que compartimos pero que hemos desarrollado y ampliado de forma espectacular.
Lo que más me ha importado en todos estos casos ha sido su multiplicidad y Una vuelta por la literatura etológica y de la cognición animal, iniciada por las inves-
complejidad, donde lo personal y lo colectivo se entrecruzan, cómo lo próximo de lo tigaciones y el magisterio de Donald Griffin, coloca nuestra soberbia en su sitio -a~e­
biográfico y familar, la experiencia cotidiana y las categorías de vida, y lo más dista! más de proporcionamos una riquísima información- para repensar nuestras proptaS
y macrológico de los procesos políticos, económicos y demográficos se engarzan y habilidades expandidas gracias a múltiples procesos de andamiaje social.
Conocer las destrezas, capacidades, prácticas de animales no humanos en la pro-
ducción de conocimiento y discernimiento sobre sus próximos, semejantes, simbió-
1 Dirigida por el Prof Tomás Calvo Buezas (Universidad Complutense de Madrid) siempre ticos, diferentes, indiferentes, enemigos (competidores y presas) me vino bien para
generoso y leal con sus alumn@s, con la iluminación y el magisterio incisivo del Pof Jesús Arpa! reubicar lo humano en un panorama más general.
(UPY) y las lecturas atentas del Prof José Luis García (Universidad Complutense de Madrid). Fue
publicada como Ramírez Goicoecheu, E. 1991. De Jóvenes y sin identidades. SocioAntropología Una incursión en la literatura sobre evolución humana -udemás de por otras razo-
de la Etnicidad en Euskadi. Madrid: CIS/Sigl0 XXI. nes- y la filogénesis de la socialidad y grupalidad homínida contribuyó a cualificar
.1 Publicado bajo el título de Ramírez Ooicoechen. E. (2006). Inmigrantes en España. Vidas l' mejor el tapiz que iba tejiendo. La historia evolutiva de los homínidos también ayuda
Experiencias. Madrid: CIS/Siglo XXI. .
a entender el devenir de nuestras capacidades representacionales y prácticas en SOCIa~
4 Financiado por la CICYT (PBYó-0869) se publicó como Ramírez Goicoechca, E. (2003).
"La Inmigración española al Uruguay. t940-1960", EIAL, TelAviv. 13, 2. 139- 161. lidad y grupalidad. Aunque sea difícil conocer ciertos pormenores a partir de los res-

1 I"ITRODUCCIÓN 1
l.

•• lOS fósiles, se dispone ya de cierta información para poder inferir los modos de rela-
ción de homínidos anteriores a sapiens sapiens o humano moderno, lo que propicia
vaciones, deseos, intenciones y afiliaciones humanas de personas siempre socializa-
das a la vez que individualizadas.

••
una comprensión sbore los contextos ecosociales y cognitivos de las relaciones socia- De este modo mi trabajo fue siendo cada vez más interdisciplinar. Y con
les humanas. Los antropólogos sociales no debemos ser tan reacios a considerar estas podu!o formalizar más profundamente una teoría bipsicosociocunura¡ de
vertientes de lo que hemos sido para lo que somos o seremos. Evolucionismo no es dad humana. Todas estas incursiones y excursiones fueron realizadas

•• sinónimo de neodarwinismo ni de soc.iobiología; hay muchas otras formas de ver la


evolución y suficientes investigadores de interés con cuyas investigaciones y aporta-
ciones deberíamos estar familiarizados.
da de una Antropología social y cultural crítica <JlC, sin renunciar a lo
tiene, quiere saber qué pueden aportar otras experiencias y tradiciones

•• La atención a los procesos ontogenéticos humanos me pareció otro campo fun-


damental para comprender mejor las dimensiones antropológicas de nuestro exis-
a la hora de dar cuenta de cómo los humanos creamos las condiciones
existencia y cómo éstas son a la vez el marco de nuestra propia posibilidad
tales, es decir, seres sociales.

•• tir/quehacer. La ontogenia humana, como da cuenta el programa de investigación de


lo que se denomina las Ciencias del desarrollo, es el lugar y el tiempo de la mutua
En la sociedad del conocimiento actual es hora de que la Antropología
Cultural amplíe sus horizontes, incorpore otras producciones del

••
especificación entre lo biológico y cultural, de la construcción de nuestra cualidad de puedan ser relevantes. Como dice R. A. Shweder (1984:7), la teoría
seres biospsicosocioculturales. Vínculos, relación dialógica, comunicación, identifi- cruza distintas disciplinas. Hoy en día no podemos desatender todo
cación, aprendizaje. emocionalidad y empana. significación, hábitus, disciplinas del miento que va produciéndose en muchos ámbitos y que ayuda a comprender

•• cuerpo. lenguaje, plausibilidad psicológica y contrainruitividsd, capacidades éticas y


morales, normatividad, instrumentalidad, engaño y desafío, y otras muchas destrezas
fundamente a los seres humanos en sus múltiples dimensiones.
y a la inversa: es necesario que otros programas de investigación aprecien.

••
corporales, psíquicas y mentales, sociales y culturales, son elicitadas durante el des-
arrollo humano desde el nacimiento hasta la muerte. pero especialmente estructura- ren y utilicen el trabajo de años de la Antropología Social y Cultural, su visión holfs-
bies e in-corporables durante la infancia, la adolescencia y la juventud en relación a tic a y comparativa, el modo en que se construye y se relaciona con su objeto de estu-

•• patrones de maduración específicas de nuestra especie. La Antropología no dedica dio, cómo produce sus datos y los organiza en un cuerpo coherente de conocimiento.
suficiente atención a los procesos de desarrollo, socialización y enculturación, aque- Es de esto de lo que trata la interdisciplinariedad, lo que no quiere decir que estemos
llos precisamente que nos hace humanos. Las Ciencias Sociales han sido siempre dispuestos a aceptar cualquier cosa, sobre todo desde el trabajo de reflexión crítica

•• adulrocéutricas, lo cual es ya insostenible. No es concebible que estos procesos estén


infrarepresentados en el campo de la investigación antropológica, salvo honrosas
de las coordenadas sociohistóricas e intelectuales de la producción de los saberes.
Estos argumentos, además de mi insaciable curiosidad, justificarfan por sí solos

•• excepciones, Consideré que la investigación sobre la relacionalidad humana debía


necesariamente incluir estos procesos que explican en parte lo que llegamos a ser,
cómo y porque. Por eso también estudié las teorías de sistemas en desarrollo (DST)
mis exploraciones en otros ámbitos disciplinares. Pero hay otra razón a añadir.
Ya en mi primer trabajo sobre Etnicidad (1991) dudaba de la infinita arbitrarie-

••
dad sociocultural del particularismo extremo y el relativismo cultural llevado a su
(Oyama, Gomieb, Grifith, IngoJd, etc.). máxima expresión. Parámetros de tipo histórico o sociocultural no podían ser los
Los procesos de socialización, que ya había investigado en referencia a las cua- únicos a la hora de explicar los límites de la arbitrariedad de los significados, repre-

•• drillas del País Vasco y que el trabajo con jóvenes me permitió ampliar, formaron
parte de este proyecto ontogenético. Para ello tuve que repensar las teorías socioló-
sentaciones, prácticas y experiencias humanas. Mucho puede ocurrir en el terreno
de la variación, pero no todo es posible y menos plausible. Los marcos, constric-
ciones, parámeteros de estas posibilidades y plausibilidades no han sido tomados

••
gicas clásicas sobre socialización como internalización, eligiendo otras mucho más
abiertas, menos orientadas hacia la reproducción social. Me detuve en concreto en las como determinaciones sino como escenarios del desarrollo y evolución de las for-
teorías del vínculo, del apego social y el extrañamiento, como precursores sociocog- mas, inseparables de su significado. Los procesos socioculturales son estocásticos:

•• nitivos y emocionales de la familiaridad y la distancia social; toda teoría sobre la


socialidad es un teoría sobre la alteridad. También comencé a estudiar el desarrollo
del conocimiento social en la infancia, lo que me puso en contacto con la psicología
hay selección dentro de la aleatoriedad, pero ésta es limitada. Son previsibles s610
en términos de probablidades. La idea es que las cosas siempre podían haber sido
diferentes, pero no cualquier cosa.

•• del desarrollo y la psicología cognitiva social consuuctivista representada por Jerome


Bruner y su escuela. Me detuve en las teorías del social referencing y las formas del
Todos estos deseos, motivaciones, intenciones, intereses, orientaciones, objeti-
vos, aprendizajes, investigaciones, lo han sido para repensar una teoría de lo social y

•• en/repensar en el contexto dialógico de las relaciones entre niño/a y cuidador/ajes/as.


Una atención a la croscultural. ala antropología Psicológica y a la
cultural que me capacitara para comprender mejor la construcción de lo humano
corno ser intrínsecamente social. No se trataba de una mera yuxtaposición de sabe-

••
Psicología Social me han interesantes sobre las moti- res, un poco de aquí y otro poco de allás, sino de la posibilidad de una articulación

••
16 ETNICIDAD, IDEI~TICIAD, INTI,RC:ULJu""UL''"'U INTRODUCCiÓN 17
fructífera de conocimientos ensamblados, engarzados entre sí e integrados en lo que Todas estas puestas en perspectiva y des-centramiemos me permitieron ampliar
venía siendo mi propio programa de investigación el enfoque y tener una visión de altura sobre un mapa continuamente semoviente.
Con este desafío, tenía que encontrar paradigmas y epistemologías lo suficiente- Con la etnoaraffa conseguí volver al detalle continuamente. a los procesos empíricos
mente amplias y dinámicas como para armar todo esto con cierta coherencia y que de nuestra humanidad relacional colectiva en diversos escenarios.
además aportara una perspectiva que me pareciera más complet(j)a. Se dice que esta- He intentado realizar un trabajo ele de-construcción de ideas, conceptos. tradicio-
mos siempre atrapados por las categorías que utilizamos pam comprender y actuar en nes intelectuales, en el mejor cumplimiento de una Antropología critica. El campo de
el mundo, los mundos. Lo que yo necesitaba era explorar otras formas de pensar e lo identitario/alteritario y la emicidad se me quedó un poco corto y quise aprender más
interpretar, otras metáforas que me abrieran más el horizonte de la comprensión. sobre la economía política del colonialismo. principalmente occidental, y cómo estos
Jcromc Bruner. entrevistado por Brad Shore (1996: 15, 19) menciona que buena parte procesos sociohistóricos han sido clave para comprender algunos de los ejes princi-
de lo que es hacer Ciencia implica encontrar metáforas y nuevas formas de pensar pales en la interpretación de nuestra sociedad global dislocada y asimétrica.
sobre las cosas, en parte gracias a la intertesruolidad, como la búsqueda dc homolo- Otra ampliación de la perspectiva me llevó a revisar nuevamente la Historia, la
gfas teóricas en la interdisciplinariedad. madre de todos los saberes (perdón por la Filosofía). Pero no la política, sino la social,
Esta interdisciplinariednd o me proporcionaba una integración intelectiva y una la del difícil existir del ser humano con los poderes sociales y sus imposiciones, aque-
lítica o no me servía para ir más allá de la erudición enciclopédica. Tenía que partir lla historia de la Ionguc durée, que habla de grandes corrientes históricas de larga
de otro tipo de categorías, pero sin dejarme llevar por las derivas teóricas disciplina- duración, también de los ciclos en espiral, pero también de los pliegues y repliegues
res en las que se desarrollaron. Sólo las necesitaba como inspiración, como ventanas locales. Una nueva Historia conectada, aquella que se fija en las relaciones y redes
abiertas que me proporcionaran otro tipo de vistas. internacionales, trasnacionales. interculturales. en y a lo largo de los siglos me ha ido
proporcionando algunas claves para trascender la mirada moderna etnocerurada.
De estudiante ya me había puesto en contacto con la epistemología autopoiética
y de la autoorganización de Edgar Morin, gracias a mis exploraciones por las libre- La interseccionalidad propuesta por los estudios críticos feministas me han des-
rías académicas de Paris. La autopoiesis me abrió la mente para comprender las rela- cubierto la radical interpenetración entre los diversos dominios de nuestra activi-
ciones ecosociales humanas y sus formas de autoconstrucción, recursividad y moni- dad/productividad, desde lo histórico-cultural, hasta lo político y económico, pasan-
torización, a múltiples niveles empíricos. Por aquél entonces y también por mi interés do por todo tipo de segmentaciones y órdenes múltiples corno son el parentesco, el
en la Biología, leí a Jacques Monod. Me reencontré con todas estas indagaciones género, la edad, la casta, la orientación sexual, etc. Los estudios poscoloniales, que
juveniles muchos años más tarde en Cambridge (UK) leyendo Social Systems de no había explorado suficientemente hasta entonces, me han aportado una mayor
Niklas Luhman (1995). De ahí leer a Humberto Maturana y Francisco Yarela fue un pectiva crítica histórica y económicopolítica.
paso. Amplié mis lecturas y acabé interesándome por las teorías de sistema') dinámi- Por último, un área fundamental de estudios, saberes y políticas a revisar fueron
cos, la complejidad, el caos y la criticalidad. Junto con las teorías evolucionistas de tos denominados como multícuíturalisrno y de la interculturalidad, según orientacio-
Stephen Gould, Richard Lewontin, Elisabcth Vrba, y las ideas de llya Prigogine nes y escuelas. Una perspectiva crítica de éstos me devolvió irremediablemente a la
-dentro de mis limitaciones como lego en la materia-, Lorenz. Thelen, y otros, mis economía política, la de nuestro global mundo y sus procesos de globalización eco-
conceptos del tiempo y la causalidad se reformularon, siempre pensando como ana- nómica, política, ideológica, cultural. El surgimiento de nuevos actores y acciones
lista de lo socioculturaL En las teorías de sistemas dinámicos encontré la inspiración sociales colectivas, interpretaciones y significaciones, cuestionaron todavía más la
que necesitaba para ofrecer una interpretación más abarcante pero también más fina pertinencia de categorías analíticas de poca talla inquisitiva, que miraban más el dedo
y penetrante de los procesos socioculturales". que señala a la luna que al satélite mismo.
Estas de-construcciones analíticas colaboraron a que comprendiera mejor los
procesos subyacentes a la fenomenología social y política. Y, sin embargo, no me
5 Últimamente me ha dado por asomarme a la teoría de las cuerdas ('strings', cuerdas de los
parecía honesto dejar las piezas todas revueltas. He querido hacer el viaje de vuelta,
instrumentos musicales filamentos) y sus múltiples dimensiones, de vibraciones, sintonías, mallas atendiendo a las estructuraciones, las objetivaciones, las formas de significación par-
(tbranes'), mallas de mallas, pliegues y repliegues. A ]0 mejor esta'> metáforas nos permiten redi- ciales y totalizantes para personas y colectivos, los ámbitos eJe sus transformaciones.
rnensionar lo social más allá de lo puramente cronotópico. Es posible que además del cuándo y ¿Cómo es que la gente comparte significados pero no del todo? ¿Qué papel tienen ~as
dónde, haya que buscar el cómo, la cualidad, la intensidad, el modo, junto con sus posibilidades y
externalizaciones colectivas humanas corno arena y mediación a la vez de la relacio-
maneras de enunciación y re-presentación. En algún momento del texto citaremos la metáfora de
otra cuerda o tilo, en el que no hay continuidad de principio a fin más que aquella que ofrecen múl- social mientras se construye sentido y viceversa? ¿Por qué tratamos nuestras
tiples segmentos enredados entre sí, con el anterior y con el siguiente y que, sin embargo, ofrece c,i6JJ21~e~Je~c;':o~~n~~struccionescomo si fueran objetos, reificándolos. como si no fueran
una resistencia y resiíiencia a prueba de los múltiples trozos que la conforman. Como ta lana. t ¿Cómo es que las subjetividades se adhieren o no a ciertas prácti-

18 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD I~ITRODUCCIÓ~I 19


••
•• cas, conocimientos, interpretaciones, imaginarios, haciéndolas suyas y, por ende,
Incorporándolas como motivaciones, intenciones, adscripciones emocionales, para
trabajo reflexivo sobre lo que hacernos. sentimos
nizamos los seres humanos, siempre sociales. Por eso se prcporcir

•• práctica y la representación?
Aunque desconfío de las metáforas mecanicistas (Cf Supra), diría que no basta
alogía de algunas formas etnohistóricas de la relacionalidad hum:
guir con la tarea de revisión análitica que precede a otros capítulo
y de comparación etnográfica. Los títulos de los capítulos de este bloque

•• con descomponer el reloj: hay que volver a montar-o recolocando la mayor cantidad
de sus piezas posible, aunque sea en nuevas localizaciones y, encima, que funcione,
Sólo un relojero sabe hacer esto. La gente, las personas, los colectivos, quieren seguir
1.1. CAPACIDADES MENTALES Y SOCIOECOLÓGICAS DE ANIMALES
HUMANOS, 1.2. EVOLUCIÓN Y DESARROLLO CEREBRAL

••
1.3. SOCJALlZACIÓN y HU¡HANIZAC1ÓN: UNA MENTE NEUROS,OCIOC:¡
sabiendo qué hora es y dónde están, su pequeño mundo universo ele sentido común,
TURAL; lA. SOCIALlDAD y RELACIONALlDAD; 1.5. EXPERIENCAS ETNO-
así creado y configurado.
HISTÓRICAS DEL ENCUENTRO Y EL INTERCAMBIO.

•• Estos han sido los antecedentes de este nuevo libro, todavía más complejo y rizo-
nlático que los anteriores, que no se agota en sí mismo ni mucho menos. Se han que-
dado rincones sin explorar suficientemente, como son el sistema de castas, la aporta-
La Segunda Parte prosigue el trabajo analítico de-constructivo. Tiene el nombre
de 11. lDENTIF1CACIÓN(es) y AL:TERIZACIÓN(es). Está basada en algunas rene-

•• ción de las migraciones en nuestra inter-culturalización, otras experiencias


etnográficas que trascienden la articulación global/local a partir de formas de inte-
xiones realizadas en Rarnírez Goicoechea (2007), aunque dotadas de una profundi-
dad teórica más contundente y elaborada. Puesto que el libro se centra preferente-
mente en la socialidad humana construida, practicada y comprendida desde sistemas

••
rrelación y organización más autónomas y liberadoras, etc.
clasificatorioprácticos sobre alguna noción o categoría de gentes, pueblos, cornu:
Toda obra es, de alguna manera, inacabada, en el caso de las ciencias sociales lo dades, grupalidades (Cf. Ld), y sus relaciones, esta parte es fundamental para com-
es todavía más. El lenguaje dominante anglosajón lo cita como open-ended, in pro- prender los modos humanos de configuración de identificaciones y alterizacioues

•• gress, etc. Esto mismo caracteriza mi texto lo que no creo reste coherencia o interés
al Ebro. He intentado ofrecer una densidad suficiente y equilibrada entre los distin-
subyacentes a estas relaciones. Para ello se presentan algunas teorías sobre la pro-
ducción cognitiva y social del conocimiento en las prácticas y de las prácticas de

•• tos temas, aunque soy bien consciente de que algunos son más compactos que otros.
Creo que, de alguna manera, es un trabajo ele autor --en este caso de autora- porque
no es un compendio de lo que otros dicen o han dicho. Sigue reflejando mi forma
conocimiento y clasificación insistiendo en lógicas no binarias de la categorización;
se describen las formas de incorporación y objetivación social de las clasificaciones
sociales, tanto colectiva como personalmente; se subraya los ineludibles contextos

•• personal de interpretar y analizar lo social y las múltiples formas en que se encama,


El libro se divide en seis partes, con sus consiguientes capítulos y sus respecti-
políticos en que las identificaciones/alterizaciones toman su existencia y, al hacerlo,
construyen nuevos escenarios para aquéllos; se deconstruyen perspectivas sustann-

•• vos apartados. A continuación resumo el objetivo y contenido de cada bloque.


La Primera Parte se titula 1. SOCIALIDAD y RELACJONALIDAD HUMANA.
vistas y esencialistas de la identidad subrayando su carácter fundamentalmente diná-
mico, fluido, intersticial y transaccional, y se discute un modelo propuesto de gra-
máticas ídentitaríastalteríunías en la construcción de sí y de los demás. Los

••
UNA PERSPECTIVA INTERDlSCIPLINAR. En ella se presentan los aspectos bási-
capítulos de esta segunda parte son: 11.1. SABER Y CONOCER; 11.2. ONTOLO-
cos de la relacionalidad humana atendiendo a esa interdisciplinariedad de la que
GÍAS SOCIALES; 11.3. REVISIONES CRÍTICAS; lJA. DINÁMICAS Y ESTRUC-
hablamos antes. La socialidad humana no nace por generación espontánea: tiene un

••
TURACIONES.
historia filogénetica y de desarrollo en nuestra especie. Por otro lado, una compara-
ción con otros animales no humanos, particularmente los primates -aunque también La tercera, denominada 111. ETNICJDAD, CATEGORÍAS, FENÓMENOS Y
los cetáceos- nos aporta una información y una perspectiva descentrada ele nuestro PROCESOS entra de lleno en los procesos y fenómenos étnicos, tal como su nombre

•• omnipresente antropomorfismo, atendiendo a los distintos contextos ecosociales de


nuestras potencialidades evolucionadas. Etológicamente sabemos que somos singu-
indica. Aunque más o menos un fenómeno generalizable a todos los grupos humanos
de todos los tiempos, buena parte de la reflexión euro-occidental sobre la diversidad

•• lares, pero hasta qué punto? Habida cuenta de que la sccialldad implica relacionali- colectiva se realiza en términos de procesos étnicos. Siguiendo los pasos de lo dis-
dad, conocimiento y emocionalidad, también se discuten las bases del conocimiento cutido en el bloque anterior, esta parte pretende aplicar aquellas enseñanzas al árubi-
neurosocial ('neurosocial cognition') en la ontogenia humana. Se analizan los fun- identificaciones y alterizaciones étnicas. Pero lo primero que hace,

•• damentos sociales de nuestra socialielael no como argumento circular sino como Pro-
ceso recursivo y se da nueva luz a debates obsoletos desde una epistemología crítica
marena.es ofrecer, muy brevemente y sin pretender agotar el tema,
hisféricopolnicos de construcción de la alteridad étnica en dos ámbitos
euro-occidentales, colonización (África/Asia) y otro de inmigración {Estados

••
autopoiética, cuestionando ciertos dualismos como falsos problemas. Se recogen y
discuten algunos conceptos clásicos de las Ciencias Sociales para poner los cimien- o~~i;::~~:;~~;~~:la pequeña historia del pensamiento académico sobre
tos teóricos sobre los que se apoyará el trabajo analítico de todo el libro. El ir y venir c, aproximaciones más clásicas con otras mucho más íntegra-

•• • desde lo analítico a lo fenómenico empírico tiene siempre la misma razón de ser: un proporcionar una definición politética compleja pero

20 ET~IICIDAD. IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD INTRODUCCiÓN 21



abierta de lo que puede carcgorízarse como procesos de identificación/alterización una historia política e ideológica de la ciencia, de la economía política del colonialis-
étnicas y 1:::Is relacionaiidades sobre los que se basan. A continuación se van revisan- mo y de las políticas de la diferencia y de la identidad, del debate evolutivo, genético,
do los distintas procesos, variables, aspectos y dominios del trabajo cultural implica- biológico y demográfico sobre las diferencias fenotípicas, de la raigambre cultural y
dos en la selección reconstructiva de semejanzas y diferencias por las que configurar política de la sensoriopercepción conceptual de la diferencia y sus objetivaciones
alineamientos, (dcs Iidentificaciones y lealtades colectivas, con toda su variabilidad sociales, de la rigidez y flexibilidad manipulativa contextua! y de poder de las catego-
empírica e interseccional. Desde movimientos sociales de construcción de la perte- rizaciones, etc. Un recorrido siempre por completar y reintcrprctur a través de estos
nencia, políticas sociales de bienestar/malestar, guerras e intereses geopolíticos, fuer- tres capítulos: IV.l. EXCLUSIÓN EINCLUSIÓN EN L.A INMIGRACIÓN: TY.2. DE
zas globalizadoras y transnacionalizadas, lo étnico se nos eSCU1Te entre las manos L.A DIFERENCIA A LA NEGACION: [Y.3. RACISMO.
cuanto rruis parece que nos rodea. Deconstruir sus efectos objctivantes al nivel de los La Quinta Parte hace referencia directa a ese interés mío por los procesos inter-
discursos y prácticas sociales, localizar sus mñscaras y formas, no impide abordar sus seccionales entre lo político y lo económico que, en ningún momento deja de lado lo
estructuraciones y formas más objetivadas. Se concluye con la revisión del papel del sociocultural e histórico y, por tanto, los mundos representativos y morales. V. E\O-
Estado y la nación en todos estos procesos y debates. El compendio básico de este NOMÍA POLÍTICA DE LAS RELACIONES INTERCULTURALES EUROCEN·
bloque es el siguiente: HU. EXPERIENCIAS EURO¡IMEfilCANAS: H1.2. PEN. TR1CAS, es como decidí agrupar una serie de temas a los que hasta ahora no había
SANDO ETNICIDAD: 1l1.3. PARÁMETROS DEL TRABAJO ÉTNICO; lllA. prestado la suficiente atención. A pesar de considerar otros sistemas-mundo, impe-
ATRACCIONES Y DISIPACIONES: lII.5. OBJETIVACIONES ETNOPOLÍTICAS rios coloniales e historias conectadas, me he centrado en el ámbito de lo conoci-
y POLÍTICAS DE LA IDENTIDAD. do/discutido como Euro-occidente, incluyendo en este flexible concepto países de su
La Cuarta Parte inaugura la segunda mitad del libro dedicada ostensiblemente a órbita corno, por supuesto, Estados Unidos y Australia (entre otros). Ya me gustaría
una reflexión económicopolítica de la relacionalidud, que la orientación crítica de la a mí poder hablar con mayor conocimiento de causa sobre otras áreas y períodos his-
otra mitad ya apuntaba aunque menos explícitamente. Su nombre ya lo indica: IV. tóricos de dominación pragmática y categorialcvaluativa desde otras centralidades
PRÁCTICAS E IDEOLOGÍAS DE LA DIFERENCIA Y DE LA DESIGUALDAD. del poder y de la sujeción. Hay otra justificación de tipo históricopolítico: la confor-
Es cierto que ni mucho menos la relacionalidad humana se da siempre en términos de mación de Europa como paladín del dominio mundial y la relevancia de las prácticas
competencia y desigualdad, tal como discutimos en la primera parte. Y que las formas de dominación y desigualdad del colonialismo, imperialismo y poscolonialismo de
más alteritariaa y asimétricas de la socialidad son especialmente recogidas, difundi- los siglos XVI a XX, no sólo para la propia producción ideruitaria y superioridad
das, expresadas y objetivadas por los medios de comunicación de masas, la propa- tica y económica de Europa, sino en la genealogía de los algunos de los Dr'DC'esC<S
ganda política (aunque mistificadas) y el trabajo académico y sus canales divulgati- globalización mundial de los siglos xx y XXI. Cómo se ha configurado histórica,
vos. Sin embargo, y a pesar de no secundar una visión maquiavélica del proceder tica y socioculturalmente el Eurocenuísmo como ideología práctica y práctica
social humano, no podemos soslayar esta parte incómoda de nuestra historia pasada y lógica, concentra una buena ración de reflexiones y datos en esta parte. Una
presente y, probablemente y por desgracia, futura. Aquí tenemos que excusamos por intelectual personal relativamente cumplida ha sido para con los estudios poscolo-
incluir reflexiones algo tendenciosas sobre los procesos migratorios como dominios nicles, a través de los cuales he aprendido mucho y mejor, incluyendo la reflexión
para el ejercicio de la exclusión social, aunque también rescataremos sus modos de feminista poscolonial y su insistencia crítica en la interseccionalidad de los procesos
incorporación, etre ellos, los procesos y contextos de sus reconstrucciones identita- de dominación, anticipada en alguno de los apartados sobre Racismo. Todo ello en:
rias. Pero no hemos explicitado suficientemente las innegables aportaciones de los v.i. EXPERTENCIAS COLONIALES EN Y DE LA MODERNIDAD EUROPEA;
intercambios socioculturales entre distintos colectivos humanos a partir de esta forma V.2. EUROCENTRISMO COLONIAL; V.3. POS·COLONIALISMO y ESTUDfOS
de contacto. Es ésta una próxima tarea a abordar. También incluimos aquí el análisis POSCOLONlALES.
de algunos de los hechos y prácticas más vergonzosas y deleznables ejercidos sobre Por fin, llegamos casi agotad@s a la sexta y última parte: VI. GLüBALIZA-
aquellos deshumanizados por nuestras propias representaciones y acciones. Los plan- CIÓN, MULTICULTURALISMO, INTERCULIURALTDAD. Queda ésta supedita-
teamientos críticos que hacemos no pretenden entrar en el terreno de las inculpacio- da en algunos de su capítulos a una ampliación futura en cuanto a la presentación de
nes y sus redenciones sino simplemente incluir reflexiones sobre las partes más oscu- un mayor número de referencias y experiencias etnográficas así como a la explora-
ras e inconfesas de nuestras prácticas de dominación, tenor y aniquilamiento. El diversificada de ciertos debates académicos y populares. El recorrido his-
racismo es, por fin, otro núcleo duro no sólo de esta parte sino de todo el libro. Se ha se intuye en el libro alcanza aquí su fin provisional al analizar los
intentado dar cuenta de la gran complejidad que representa esta categoría práctica g"""""dC'U" mundial para, precisamente, discutir algunas de las más

~
materialsimbólica y su papel fundamental en la construcción de nuestra sociedad
euro-occidental euro-centrada (Cf V) y nuestro sistema de producción y dominación
1~1~~~i~~~::s~o~bl~
re, desde
la socialidad, la interrelacionalidad grupal, y las referen-
las que se imaginan y realizan y que contribuyen a
capitalista. El análisis de dicha complejidad se hace desde la interdisciplinariedad influencia de la reflexión poscolonial para rcprcnsar la globa-

22 ETNICIDAD. IDENTIDAD. INTERCULTURALlDAD INTRODUCCiÓN 23


••
•• ¡idad/globalización social
que distintos países y
los modos diversos en
global fruto de experien-
este área de estudio. Cuando uno cree que ha revisado lo suficiente, aparece!
cuantísimas referencias interesantes que tienen que guardar la cola en la lista le


••
cias polfticoeconómicas y
1'~~acioncs,co.lectiYas y sus
ClOO econormca, tecnológica,
de reconfiguración de las
globalización y re-localiza-
cultural, nacional y étnica, y
de recreación ncocolonial capitalista de la desigualdad mundial. Con este panorama
que uno puede ir asimilando. No obstante, es mi empeño continuar completando
infonnación, a tenor del ingente material que he podido revisar pero no incluir,
que no he podido leer todavía, y el que vendrá.
La abundancia de notas se explica por mi puntiliismo y por las

•••
nos atrevemos a discutir orientaciones muy diferentes _ liberales y críticas - sobre la abiertas de este texto, como si fuera un cruce de muchos caminos alrededor del
pluralidad y la diversidad de las relaciones interculturales, así denominadas, inclu- se va organizando más o menos una estructura tlexible y algo desparramada.
yendo nuevas propuestas para salir de la dominación y la desigualdad basadas ideo-
lógica y políticamente en la mistificación de la diversidad sociocultural. Así termina, Otras observaciones menores refieren a aspectos literarios más concretos. La tras-

•• por ahora, este libro: VI, L PROCESOS DE GLOBALIZACIÓN; V1.2, MULTICUL-


TURALISMO E lNTERCULTURALISMO LIBERAL; VI.3, INTERCULTURALl-
cripción escrita de etnónimos se ha hecho generalmente en mayúscula y en cursiva,
para indicar que sus límites y nomenclaturas no son evidentes y exigen un proceso de
deconstrucción histórica y política. No se pueden dar por supuestos como datos des-

••
DAD CRITICA
provistos de la génesis política e ideológica de su producción. En esa medida se ha
Como es un trabajo continuamente crosreferencial, he procurado señalar dónde intentado respetar los nombres que los propios grupos se atribuyen a sí mismos, aun-
continúa un discusión, dónde vuelvo sobre ciertos temas, de dónde retorno un argu-

••
que en alguna ocasión es posible que se nos haya pasado por alto, error que pretende-
mento, haciendo llamadas aquí y allá. De ahí que el orden de lectura puede ser sub- mos subsanar cuanto antes. Los guiones entre prefijos y raíces se señalan para decons-
vertido en un momento dado. Como se indica en cualquier guía que se precie, los iti- truir el significado amalgamado que incorporan muchas palabras, con el fin elesubrayar

•••
nerarios pueden ser varios. Estos trascursos posibles están señalados en los lugares sus etimologías y la transformación semántica que operan estos prefijos.
correspondientes del texto. La propia característica rizomática de las cuestiones que
se analizan y describen puede aplicarse también a su trascripción narrativa en este Cuando veo que la traducción de un término al castellano se deja significado por
~olumen. Junto con esta trasversalidad también pretendo subrayar la fuerte lógica el camino, adjunto la palabra original entre paréntesis y entre comillas. Quien quie-

•• interna que lo vertebra tras el escaparate aparentemente sin fin de los múltiples apar- ra puede así seguir el rastro de su sentido en el idioma original (generalmente en
tados en que el texto se desglosa. inglés),
Alguien se preguntará por qué a veces un mismo término va con mayúscula y

••
Completan el libro un sucinto Anexo sobre Teorías eje Sistemas Dinámicos con
referencias explicativas de algunos de los conceptos utilizados en el texto, y una otras veces no. Cuando remite a su forma más abstracta, va generalmente como nom-
ingente Bibliografía. Toda está citada en el cuerpo principal de libro, reflejando una bre propio. Cuando refiere a sus incardinaciones fenoménicas, normalmente en

•• diversidad de criterios: refrendar un argumento propio, discutir una teoría o aporta-


ción, mostrar un ejemplo etnográfico, matizar o ampliar un debate, ofrecer una opi-
nión o perspectiva disímil, citar a los autores de los que soy más devota -¡siempre
minúscula. Esa es más o menos la regla, pero seguro que me la he saltado en más de
una ocasión sin saber muy bien por qué.
Es muy posible que en su lectura este libro exija varias y sucesivas aproximacio-

•• que vengan a cuento!-, dar pistas para recorrer otros derroteros conectados o intere-
santes. Las ediciones incluidas son las que he utilizado personalmente, pudiendo
nes, sin desanimarse ni morir en el intento. En el fondo puede ser utilizado en futu-
ras ocasiones, también como de consulta. Eso le garantizará una doble funcionalidad

•• haber traducción castellana de algunas de ellas. Citas sobre mi propio trabajo inten-
tan mostrar una continuidad de intereses y experiencias de investigación en el tiem-
po, así como aportar cierta etnografía propia para describir o comprender mejor el
y que no acumule tanto polvo en la estantería.
El lenguaje intenta ser claro y preciso, entre lo académico y lo cotidiano, a pesar

••
de la necesaria discusión y uso de términos conceptuales específicos no siempre
argumento de que se trate.
habituales ni siquiera en nuestro vocabulario intelectual. Se incluyen ejemplos y
Me habría gustado apoyar cada argumento con el suficiente material etnográfico metáforas varias para facilitar la comprensión; también de la vida diaria y de lo que

•••
o incluso utilizar éste para ejercitar ciertas interpretaciones siguiendo mis propuestas nos acontece en su ámbito, precisamente en donde se gesta buena parte de nuestras
teóricas, En algunos casos lo hago. En otros, intento mostrar ejemplos diferentes o vidas sociales y SllS intercambios. Como digo a menudo, este libro es complejo, no
interpretaciones diversas de un mismo caso por cuanto que esta densidad propicia complicado. En algunas ocasiones aprovecho para repetir e insistir en ciertas cues-
cierta triangulación del análisis desde distintos ángulos y puntos de mira, tiones lugares, con ánimo de ir familiarizando al lector/a con una forma

•• Por razones técnicas


información empírica de
de mis capacidades, no he podido aportar toda la
con el añadido de que es imposible contar,
de analizar lo social.
de soledad? Por mi primer artículo. mi devoción y re-descu-

•• conocer e información que va produciéndose en después, mi sana envidia por lo que dice y sus maneras, mi

•• 24 INTRODUCCiÓN 25
~dmi.r~ción respetuosa pero celosa al magisterio de la palabra precisa, llena de
hcación. .Por q~é ~I Siglo de. hl~' Luces'] Por su tremendo barroquismo, sus
euros, por las rr:as dl~nas aspiractones y las más profundas catástrofes que "e',crihe'
todo, como .1'1 .vIda misma, pero con el derroche literario y visual capaz de hacernos
sentir el reflejo del sol en el agua. Con la décima parte de la belleza que derrochan PARTE I
ya me conformaría yo. '
~ después ~e to~os estos avisos, cautelas y prevenciones, ánimo y paciencia: SOCIAlIDAD y RElACIONALlDAD
nunca es tarde SI la dicha es buena (al menos eso espero). Buen viaje,
HUMANA. UNA PERSPECTIVA
Eugenia Ramirez Goicoechea
Uruverstty Líbrary. Cambridge.
INTERDISCIPlINAR
TC y Palma de Mallorca. 200S-20!]

1. 1. Capacidades mentales y socioecológicas de animales no


humanos
1.2. Evolución y desarrollo del cerebro humano
1.3. Socialización Y humanización: una mente neurosociocultural
1.4. Socialidad y relacionalidad
1.5. (Algunas) Experiencias etnohistóricas del encuentro y el inter-
cambio

"Echado sobre una arena tan leve que el menor insecto dibujaba en ella
/a hueJJa de sus pasos, Esteban, desnudo, solo en el mundo, miraba las
nubes, luminosad, inmóviles, tan lentas en cambiar de forma que no les bes-
taba el día entero, a veces, para desdibujar un arco de triunfo o una cabeza
de profeta, Dicha total, sin ubicación ni época. Tedéum ... O bien con la ber-
bílla reclinada en el frescor de una hoja de uvero, abismábase en la con-
templación de un caracol -de uno sólo- erguido como momento que le tepe-
ra el horizonte, a la altura del entrecejo. El caracol era el Mediador entre lo
evanescente, /0 escurrido, la fluidez sin ley ni medida y la tierra de las cris-
tafizaciones, estructuras y alternancias, donde era asible y ponderable. De la
Mar sometida a ciclos lunares, tornadiza, abierta o furiosa, ovillada o oeste-
jida, por siempre ajena al módulo, el teorema y la ecuación, suirgían esos
sorprendentes carapachos, simbotos en cifras y proporciones de lo que pre-
cisamente faltaba a fa Madre. Fijación de desarrollos lineales, volutas Jegis H

ladas, arquitecturas cónicas de una maravíJIosa precisión, equilibrios de voiu-


menes, arabescos tangibles que intuían todos los barroquismos por venir.
Comtemotenáo un caracol -uno solo- pensaba Esteban en la presencia de
la durante milenios y milenios, ante la cotidiana mirada de pueblos
pesceoores aún incapaces de entenderla ni de percibir siquiera, la realidad

26 ETNICIDAD. IDENTIDAD. INTERCULTURALlDAD


••
•• de su presende.
go, las estrías
del erizo, la hélice del muer-
ante aquella Ciencia de

•• las Formas desplegada


aún sin ojos para pensarla.
ins?rito, prese~te, y que aún
tiempo frente a una humanidad
mio esté ya definido,
signo, qué mensaje
1. 1. Capacidades mentales
•• que adv~rtencla, en los rizos fa achicoria, el de fos musgos, la
geometna de la pomarrosa? Mirar un caracol. Uno sólo. Tedéum".
Alejo Carpentier. El Siglo de las Luces. y socioecológicas
•• no humanos
_ _~ ~ o

••
•• "Habla el grano de arena, y fas hojas de los árboles, y todas ellas tie-

••
nen un sendero distínto. Pero todas fa voces, y los cantos que oncucaes,
son disfraces extraños de un solo canto. Un hilo me llevará a los bosques
donde se ve la vida",

•• Federico García Larca. El maleficio ele la mariposa, 1919.

••
•• 1.1.1. UN MODELO ETOLÓGICO PARA LA t .t IIVIC'I<I:I~::>IUI~

••• Excepto en la filosofía griega y algunas otras excepciones, prácticamente todas

•• las culturas, incluida la occidental en lo que a refiere a sus tradiciones religiosas, han
derivado la existencia de los humanos a partir de dioses, divinidades, demiurgos y
mediadores varios, en relación con distintas cosmologías (5ah1i05, 1976), Paradójica-

•• mente, encontramos una corriente que podríamos enlazar con Aristóteles, en la que
se intenta vincular al ser humano dentro del gran espectro de la vida y sus múltiples

•••
formas, gobernados por las mismas leyes básicas.
Debemos a Carolus Linnco iSvstema Naturae, 1758) la ubicación de los huma-
nos en un género propio, Humo. Ubicar la humanidad en la línea filogcnética del
resto de seres vivos, gobernados por las mismas leyes naturales, permitió a Charles

•• Darwin des-divinizar el origen de los humanos definitivamente. Esto no impidió que


distinguiéramos al ser humano como el único capaz de racionalidad, intencionalidad
y agencialidad, rescatando así su singularidad. El pensamiento eurocéntrico de la

•• Modernidad siguió distinguiendo al ser humano como el único capaz de racionalidad,


intencionalidad y agencialidad. Vendremos del mono, pero no hemos dejado de ale-

•• jar lo humano del mundo natural (naturalizado).

•• CAIPAc:IDJl,DES IVltl'''Alt' Y SOCIOECOlÓGICAS DE ANIMALES NO HUMANOS 29


L<JS relaciones entre humanos y animales no humanos han sido y son enorme- para dicha práctica. C(:rnod,Uo Greg{.)r y ~<~t~son (1972) la conduela animal no
mente complejas y diversas desde el punto de vista histórico y etnográfico explicarse por el patrón estimulo-respuesta .
a dimensiones económicas y productivas, clasificatorias, emocionales.• t.,,<"V"".
Por tanto, y dentro de una reflexividad crític,a .a, los c?mpone,nt.es po~íticos e ideo-
rituales, políticas, jurídicas y morales l. En este contexto, ¿hasta qué punto podernos
J' de esta comparación. de indudable tradición epistemológica e intelectual en

estudiar animales no humanos y derivar conclusiones para el conocimiento de noso- logtcos


' . idéld eptstemc
coi le ' y po 1"urca
' para e.st a-
tros mismos? Europa Y otros áreas"
<t •. " <. ,
existe
,~.
cierta leaitimi
~ _
catea
'- , ... , .
hlecer comparaciones entre linos y otros tanto de:,de la Etologm, la cogmc.lon a~mJaL
Inge Bretherton (i 985), especialista en la infancia. cree que algunas de las cues- la Psicología Comparada y las Ciencia.s Evolutivas. Lo q~le pone en eVldenc.la una
tiones teóricas y empíricas que se plantean en la etología animal tienen interés para aproximación ctológica es que compartimos mllc~as capacidades con otros animales
el conocimiento humano. Robert Hinde (1987), experto en primatología y ctologta. no humanos. con otros mamíferos y con otros pnmates no humanos,.sobre todo en
también lo cree y son innumerables sus contribuciones al respecto. Nadie más repre- cuanto que éstos también se desarrollan en interacción con otros gracias él sus capa-
sentativo que Irenaus Eibl-Eibesfeldt (1993), cuyos trabajos, a pesar de las críticas cidades sociocognitivas y emocionales (Panskepp y Panskepp. 20(0).
desde la Antropología. son de gran interés para cualquier científico social. tanto por
Utilizar los estudios de primates no-humanos para inferir hipótesis sobre los
su enfoque como por sus trabajos de campo.
humanos se basa en las coincidencias morfológicas. comport<:mentale~. con?Uct:l~l­
No se trata de humanizar a los animales- ni de animalizar a los humanos como les, cognitivas y sociales entre ambos. Por ello, no. es bah:c!J ql~e la lnvestl?UClOn
proyecto de producción de saber, y también ético-político y estético. Una Etología comparada se haya centrado especialmente en los chlmpan~es, qUlene> ad:mas, sl~n
humana es posible, siempre que sea interdisciplinar (Cranach, Foppa et al., 1979), fáciles de estudiar en laboratorio, aunque se cié cada vez mas relevancia él su estudio
reconozca la decisiva importancia de lo sociocultural, tenga a los estudios etnográfi- en su hábitat habitual.
cos como referente necesario, y, por supuesto, no sean neodarwinistas ni behavioris-
Compartimos con los chimpancés, nuestros parientes existentes más próximos.
taso Es decir, que no conciba a los animales como agentes pasivos autómatas que res-
aproximadamente un 989(, de nuestra dotación genética. Son los más próximos gené-
ponden mecánicamente a estímulos, sin considerar los estados internos del animal y
ticamente, diferenciándonos en menos del 29í, de nuestro ADN menos que entre el
sus contextos habituales de existencia (no son las del laboratorio, precisamente) que
elefante africano y el indio. por ejemplo". Parece que fuimos divergjendc de l~llínea
no son directamente observables ni tcstablcs según los cánones positivistas estable-
que daría lugar a los chimpancés actuales, poco a poco desde hace unos 1 t millones

I Cf. Ingotd (1988), Huraway (1989). Ellcn (1996a). Tambiah (l969), Levi-Strauss (l969), 3 Dcnald Gnffin (1982, 1992), recientemente fallecido, revolucionó los estudios de cognición
Sepel (1986); Shephard (1998,1995). Véase también Corbey y Leerson (2005). Parece que este animal, desmarcando éstos de sus planteamientos behavioristas inic.iales, cn.lo.s ~lue se escamotea-
subémbito interdisciplínar ya tiene nombre: Zooantropologfa. También está integrado en investiga- ba las capacidades animales (de algunos) para cierta a~t()coll.cienclU y sU.~Jetlvldad. SI es v?rdad
ciones dentro de la muy reciente Antropología de la ciencia y la tecnología. Por otra parte, hemos que es difícil probar que los animales saben lo que cstan h~\~~endo, también l~) e;<; al .c~ntran~, es
desarrollado toda una imaginería simbólica en tomo a ciertos animales antropomorfizados, unos decir, probar que no se dan cuenta de lo que les pasa (Gnfhn, 19~2:180). C;eo una Importcl,nte
otros no tan otros. En el ámbito occidental, casi todos los niños tienen de pequeños un animal de escuela de psicólogos comparados y etólog~s quienes, con otras eplslcm.ologlas y mclotlolt:~I'~s.
peluche, Las fábulas, los cuentos morales, las historias y canciones infantiles están llenos de ellos, nos hall abierto la comprensión a las capacidades y destrezas de los all\~ales no humanos. Cf
como en los dibujos e historias de Richard Scarry, los dibujos animados y toda la parafernalia de la Carolyn Rlstau (1990, t991, t996), Pepperberg (1991) y sus famosos l.oros. Susan S~vage­
factoría Disney. ¿Cuántos animales de compañía son tratados como personas de compañía? Rurnbauah (1994) Y Kanzi y otros cuantos gorilas más. por citar ,~lglJnas. Dl~nne Fosscy pnrnero
¿Cuántas veces niños y mayores ensayan sus habilidades comunicativas con perros, gatos, caballos, ,sobre ~odo, Janc Goodall (1986), premio Príncipe de Asturias, dieron también atr? ~nto~ll~ a.su
pájaros, hamsters y hasta vacas y se sirven de éstos para socializarse o comunicar con otros huma- ,y b 'o con gorilas considerando su subjetividad. distinguiéndoles por xu caractertsucns idiosm-
ra aJ . ' -, , . ., . t t i l' hl
nos? Hasta se ha llegado incluso a juzgar a algunos por su comportamiento antisocial (sic!). No crésicas, dándoles un nombre específico a cada uno para subrayar esta l.ndlvlduah( ,1{ ma: le~la) e
serán pocos los mayores de origen rural que se acuerden de una cárcel para animales, por haber de nuestros primos primates. Biruté Gnldikas \1975). especialisl~l mundial en OJ:an~ulanes. Forma
entrado en el prado de otro, por haberse escapado y dañado una cosecha, etc. Ya en el siglo XV!Il parte de este elenco de investigadoras que han reivindicado un~~ro ~o antropoccntnco ~~l el es"tu~
francés, un cerdo fue vestido y llevado ante un jurado para ser enjuiciado por su mal comporta- dio de otros primates y. además. la necesidad de su conscrvacron frente a la devastación de sus
miento, como puede verse en algunos grabados de la época.
2 Barbara King (2004) es una primatóloga que hace etnografía con chimpancés, estudiando la Filosofía, la Literatura. la Política, la Religión, la Economía, la Ecologja, la

¡;~~~:~~~.~'~'~e'tLJ:'~l.:Z::o:~n~a;¡n,~"t;O]POIOg¡acr. e~ludtar
sus interacciones más inmediatas, sus relaciones, sus vínculos, el manejo de situaciones, los ritua-
les de saludo, evitación, etc. No hace listas de cosas que pueden observarse y cuantificarse sino que de los es un área con
humanos de indudable irucrésnoantropológico
otros animales humanos en al las
distintos con-
investiga in situ para hacer descripciones densas de todo el universo interactivo social de estos pri- y etnográficos. lneold (1988), Haraway (1989), Ellen (t 996a), Tambiah
mates. Esto no significa que los antropomorfice. sino que es una estrategia metodológica que le (1969), Sepel (1986); Shcphard (1998, 1995), Corbey y Lec.rsoH\2005).
parece oportuna para proporcionar un conocimiento mas profundo de su socialidad y organización investigaciones informan de que en Africa también hay dos especies diferentes que
social, tan compleja y tan densa. de años: los elefantes de sabana y los de bosque.

30 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURAUDAD SOCIOECOlÓGICAS DE ANIMALES NO HUMANOS


••
•• de años a lo largade
de posibles
2006), con independencia
momento de incompatibilidad
muestran la gran variabilidad entre las capacidades de unos y otros individuos: para
ue uno destaque. hay muchos otros que han sido desechados por los investigadores.

•• reproductiva", Hemos
comunes con ellos en
~l~;~~~:~tl~S:1~vol{j'iY¡<Ij]'en¡tede
miento (epigenética) ligados
de nuestros antepasados
activación y silencia-
de procesos metabólicos,
Se trata en general de individuos criados en cautividad y muchos de ellos en ambien-
tes humanos. Muchos de ellos son casos únicos, en el sentido de que hay una selec-
ción natural en el trabajo: se escogen aquéllos que mejores resultados dan a la hora

•• ciertos intercambios y~.~~~'~;dsión a ciertas enfermedades y que carac-


terizan específicamente a nuestra ~
de desenvolverse en las pruebas: y los que se muestran listos en comunicación tam-
bién lo suelen hacer en otras tareas mentales.

•• Una aproximación etológica no está desprovista deciertos límites y dificultades.


Es obvio que las especies actuales no son nuestros ancestros. Aunque los estudios
sobre primates nos ayuden a imaginarnos posibles hipótesis, hay que recordar que
Entonces, ¿hasta qué punto estos animales muestran de lo que son capaces bajo
ciertas condiciones. en contextos ampliados t'upgrnoccl. Cf. Premack , 1(80) que no
son los suyos propios en libertad'! ¿Se trata ele rasgos que podríamos decir son pro-

•• tampoco son representantes de homínidos extintos ni son fósiles cornportarnentales,


sino unos parientes que evolucionaron de distinta manera a partir de sus propios ante-
pios de la especie o que sólo aparecen cuando existe sobrcstunulnción y entrena-
miento?

•• pasados, alguno de los cuales compartimos. Tampoco pueden identificarse con otros
primates como los chimpancés. Tampoco son niños congelados. Ningún niño es un
simio listo, ni éstos son como niños pequeños. Si alguien equipara las destrezas cog-
En la mavorfa ele los casos se trata de animales sabihondos. únicos, intensamen-
te entrenados', acostumbrados a saber lo que se espera de ellos. buenos conocedores
de los contextos de investigación, familiarizados con los tests, los experimentadores,

•••
nitivas (¿cuáles?, ¿cómo se definen") de los chimpancés con un niño de tres años, los objetos y las situaciones". Con lo que nos encontramos el: realidad es con an.i-
habría que recordarle que lo que para uno constituiría el techo de sus posibilidades males que se han hiper-desarrollado después de haber evolucionado como especIe
mentales, para el otro no es más que el complejo laboratorio donde se desarrollan SllS que tienen la habilidad de actuar sobre una percepción del mundo que no es el suyo
habilidades en un devenir que durará toda la vida, aunque con etapas de consolida- habitual pero como si lo fuera (Menzel. Savage-Rumbaugh et al., 1985). En los expe-

•••
ción concretas para algunas áreas. Ni ellos traen al mundo los mismos precursores rimentos, los chimpancés generalmente confrontan realidades más allá de sí mismos
sociomentales, ni los entornos en los que se elicitan sus potenciales evolucionados y de sus iguales. Son mundos posibles que estos animales p:lcden manejar,
son los mismos (Cf. Gómez, 200?). Y tampoco utilizamos la Psicología comparada
que son los defacto para sus entrenadores (Lock, 1996). EXlst~ una gra:l ~i;:~:~~::l~
ni los modelos ctológicos como afirmación de los precursos biológicos filéticos de

•• nuestras supuestas capacidades o actividades superiores. Lo "animal" no capitaliza lo


biológico (a veces reducido a lo genético) en contraste con lo sociocultural y apren-
entre potencialidad y actualidad: de lo que algún caso puede ofrecer, bajo
y estímulos adecuados, y de lo que muestra la ~speci~ en condicio.nes.I1."'bituales.
menudo el laboratorio excluye muchas de las dimensiones de mouvacion y

•••
dido de lo humano, Somos deudores de procesos biológicos como cualquier organis- ción que aparecen en lo natural y viceversa. Corno decíamos más arriba, también
mo, del mismo modo que la interaccionalidad y, en su caso, socialidad, con sus meca- plantean las condiciones ambientales en que. viven al tener el alim~nto. l~
nismos de aprendizaje, se extienden en el ámbito animal no humano mucho más de y la supervivencia resueltos y, así, poder dedicarse a otras tareas mas SOCialeso
10 que tos documentales a la vieja usanza quieren concluir. lectualcs. No pocos han sido educados en ámbitos domésticos, incluso a veces

•• También hay otras precauciones metodológicas, En primer lugar hay que reco-
nocer una gran diferencia entre cada individuo y la posibilidad de extrapolar todas
a niños humanos, Podemos recordar a la gorila Koko (Patterson, 1981), el chimnan-
cé Kanzi (Savage-Rumbaugh, 1994), Sarah (Gardner, 1969), Washoe, etc, Y otra sal-


estas destrezas al conjunto de una especie. De otra parte, el entorno en que se hacen vedad más. No está claro que los mecanismos subyacentes detrás de comportamien-
estas investigaciones, bien en laboratorio bien 'in situ', en el ámbito habitual de la tos izuales desde el punto de vista de la respuesta condicionada tengan que ser

•• especie. Ello implica tener que abordar la importancia de ciertas cuestiones metodo-
lógicas, técnicas y experimentales en la investigación con animales no humanos,
necesariamente los mismos. Habilidades comunes pueden implicar mecanismos
internos completamente diferentes así como consecuencias disímiles,


Carolino Ristau (l996) apunta que los experimentos en primatología, por ejemplo, La valoración de las capacidades de los animales depende en gran manera de

••
cuestiones metodológicas, de la forma de investigar y las metodologías ~mpleadas.
Nuestra concepción previa de las capacidades y posibilidades de un animal puede
ti El cráneo de 7,4 millones de años de antigüedad, sería un pervertir la interpretación de lo observado o medido. Los animales están diferente-

i';i:~:~~;~:~~~~~¿~~~~1es¡p¡e;Ci~a¡ciiÓjn
•••
7 Enzimas
episodio en el del ácidohace
siálico,
unosgenes relacionados
5,4 millones con la audi-
de años.
ción y la para el habla (FOXP2), expresiones gené-
ticas y tobillo (HACNS l ). genes reguladores g Kellman y Arterberry (1998) plantean este mismo problema para el caso de la inv~stigación
de la del neocórtex durante la gestación (ARN con bebés y niños: ¿hasta qué punto las habilidades que se detectan en contextos experimentales

•• HARJF) están presentes en contextos ordinarios?

•• CAF'ACIDAI)ESMENTALES y SOCIOECOLÓGICAS DE A'IIMAlES NO HUMANOS 33


mente prepa~ados ?csdc el punto ele vista ecológico al condicionamiento: para algu- que los gatos, por ejemplo. Los loros grises muestran extraordinarias capaci-
nos un pre~lO s.ocl'-~1 ~uede ser más efect.i~o que la comida, estímulos visuales p~e­ discriminatorias también tpeppcrbcrg. 1(91). Por contra, los gatos parecen
den ser mejor discriminados que los auditivos o al revés, dependiendo de cuál será aoere:arse al juego simbólico cuando juegan con un ovillo de lana como si de un ratón
su modal~dad sensorial dominante (Ristau, .1996). No siempre hay acuerdo tampo- se tratara. También los zorros juegan con .sus víctimas devolviéndoles incluso. a su
co en que es un concepto, una representación, un símbolo, de modo que algunos madriguera (Griffin. 199~:(0). Los perros Juegan con su rabo y expres"lfl emociones
aut?res optimizal: h~s capacidades cognitivas y comportamentales ele sus objetos mediante gestos de la cara en mucha mayor medida que los galos, qUIenes, no obs-
(sujetos) ele estudio trente a otros que son más exigentes en las condiciones que han tante, tienen una gran conciencia corporal. Estos también juegan con sus presas sin
de cumplir. acabar de matarlos o comerlos. Los monos verdes, estudiados por John Seyfarth y
Dorothy Cheney (1900) emiten llamadas de peligro diferentes según se trate de un
Aún hechas estas salvedades y reflexiones críticas, y aunque las habilidades de
águila, un leopardo o una serpiente, pero son .incapaces de inferir la presencia próxi-
los animales contemporáneos no son índice necesario de una historia filogenética
ma de una serpiente a partir de restos de su pie! mudada.
lineal seguimos pensando que la Psicología Comparada, la Cognición animal y la
Etologfn. bajo ciertas precauciones, pueden ayudarnos él plantear algunas preguntas Relaciones ecosociales son también variables fundamentales que pueden disr¡n-
fundamentales sobre nuestras capacidades como animales sociales y como primates zuir los comportamientos de unas especies de otras, tal como ocurre entre chimpan-
singulares en el campo de la socialidad, el conocimiento y la relacionulidad sociales. ~és y gorilas, por ejemplo.
Abejas, avispas, hormigas, termitas, son animales que viven en inmensos colo-
niales con unn estructura organizarlva y jerárquica notable. Por sus altos niveles de
agregación y coordinación grupal, Jos entomólogos se refieren a ellas como insectos
1.1.2. DESTREZAS Y HABILIDADES sociales, cualidad que otros restringen para las relaciones sociales (1ngold, l <;lIN).
La gamba parásita que forma colonia que se aloja en los canales internos de las
Las capacidades cognitivas, relacionales, comunicativas de los animales, están esponjas (SYllalpheus) recluta a otras varias de su colonia para disuadir a una gamba
que suficientemente documentadas, sorprendiéndonos cada día con datos nuevos intrusa que intenta entrar, golpeándole coordinadamente entre todas primero
de investigaciones más precisas y menos prejuiciadas. A pesar de ello, las capacida- aviso, con consecuencia de muerte si persiste en su intento (Tóth y Duffy, 2005). Las
des soclocognitivas no están homogéneamente distribuidas, por lo menos en lo que ratas-topo sin pelo (Hetcroceplíalus glaber¡ tienen un elevado grado de organización
cabría esperar a partir de nuestro ordenamiento taxonómico. Existe cierta continui- social jerárquica, turnándose las trabajadoras para excavar su intrincado complejo
dad filogenética, con saltos, rupturas, etc., en el grado de encefalización. Aquéllos túneles. Los lobos, sobre todo los blancos (Ofek, 2002) viven en grupo de dos o
ubicados en las escalas más inferiores de los vertebrados mostrarían índices menores generaciones, cazan y cuidan a los cachorros cooperativnmente, muchas veces
que los de lugares taxonómicos más ascendentes, coincidiendo con seres más recien- nándose.
tes evolutivamente (Stcphan, Frahm y Baron, 1988) cit., en Finlay et al. (2001). F. Como quiera Cjue sea, y, de modo general, parece que son los mamíferos (algu-
Jacob (1977) refiere al contraste de la compleja agregación de los insectos mal Ila- nos) los que exhiben capacidades más elaboradas, en relación a su mayor coeficien-
mados sociales en comparación con la existencia solitaria de otros mucho más evo- te de encefalización. Y entre estos, primates y cetáceos,
lucionados como el tigre o el orangután, Por otro lado, no podemos asumir que una
Los cetáceos son animales tremendamente inteligentes desde el punto de vista
capacidad o rasgo presente en una especie sea compartido por todas aquellas espe-
social (Herman. 1980, 19R6). Se ha observado que en cierta especie de delfín la
cies con antepasados comunes (Cela y cols., 2005).
madre ha castigado a la cría a descender a las profundidades al haberse acercado
Llama la atención el hecho de que los cefalópodos parecen seres mucho más inte- demasiado a las hélices de un barco, poniéndose en peligro. Después de un rato,
Iigentes de l~ qu~ creíamos. Se han reportado pulpos que esperan al buzo con el que mediante el contacto físico ele sus aletas, ha reconfortado a la cría, dejándola subir ele
tienen una historia de contactos y que, sin huir de él, cambian de color cuando éste nuevo a la superficie. Aquellos suficientemente entrenados y familiarizados con los
les toca. O aquellos otros calamares que acuden a la presencia de los buzos con los humanos también prestan atención y reconocen la imagen de sus cuidadores por una
que están ya familiarizados, que parecen observarles bien de cerca y tocarles en sus pantalla, obedeciendo sus instrucciones. Se ha documentado algunos indicios de
múltiples pasadas alrededor de los mismos o incluso que les roban cosas del bolsillo indexicalidad en sus expresiones sonoras, así como el comportamiento imitativo de
con sus tentáculos. cogió un martillo a modo ele instrumento tal como vio a su cuidador
Se encuentran diferencias muy notables también en relación a qué capacidades se un; puerta de la piscina para arreglarla. También se ha informado de
trate. A partir de pruebas electroencefalográficas, se ha probado que las palomas res- acuarios que imitan a otros animales (focas, tortugas, pingüinos) y a
ponden mucho mejor a los tests de detección del elemento extraño en una serie cate- una ventana de algas), así como comportamiento creativo como

34 ETNICIDAD. IDENTIDAD. INTERCULTURALlDAD \CI[lADES "'""',, ssv SOClOECOLÓGICAS DE ANIMALES NO HUMANOS 35


••
•• emular las burbujas de! tanque de oxígeno del cuidador cuando limpia, utilizando
modelos no aprendidos de otros delfines. Las madres ballena gris nvudan a sus crías
Ciertas llamadas y gritos de los monos
ámbito natural por Dorothy Cheney y su

•• a subir a la superficie para respirar cuando están cansadas. Antes de comenzar su


emigración hacia el Norte por el Pacifico, les enseñan a nadar contra corriente en las
plácidas aguas donde han nacido, al sur de Méjico.
hir referencialidad vocal y contener información
jerarquía, vínculo de parentesco (Cheney
ción de ayuda (Gouzoles. Gouzoles et al.. se encontrado

•• La~ c.lcfanla.~, organizadas matriarcalmente, comparten entre madre, tías, herma-


nas, soonnas. prli11~~ mayores, el cuidado y la socialización de la progenie (Moss y
comportamicnto referencial en primates que nos son más próximos como chimpan-
cés o gorilas, lo que induce a pensar que puedan ser fundamentalmente factores eco-

••
lógicos los que eliciten estas capacidades (Gómez. 2(05), Diferentes grados de inten-
Poole 1983), permitiendo a las jóvenes aprender las pautas de cuidados para cuando
cionalidad comunicativa -ostensión- pueden marcar alguna de las diferencias
a eJ~,1S les tog.ue.rrocrcar; emiten vocalizaciones específicas para cada manada, reco-
evolutivas entre animales no primates, primates no humanos y humanos (Gómcz.,
nocicndo vana~tones en los patrones de éstas; tienen una sensibilidad especial en la


••
planta de los pies para detectar el movimiento y el ruido, señales nerviosas que son
elaboradas en el cerebro. También recuerdan dónde murieron sus parientes y se com-
portan de manera sorprendente con los huesos y restos de los mismos -no de otros-.
1998). Juan Carlos Gómcz ha investigado la ostensión en gorilas -la intencionalidad
de comunicar- (1 \)96). así como analizado continuidades y paradojas en la comuni-
cación y teorías de la mente entre primates y niños de desarrollo normal y en autis-
tas (2007; 1993).

••
com~) s.i no quisieran abandonar el lugar; reconocen los huesos y realizan extraños
movirruentos en torno a ciertas partes de los mismos durante un tiempo. Las habilidades del bonobo Kanzi para comunicarse con su entrenadora Suc
Savage-Rumbaugh (Snvage-Rumbnugh , 1994) a través eJe un teclado de imágenc- e
Los sistemas comunicacionales animales son complejos y muy diversos lCL Hau-

•• ser, 1996; Krebs y Marler, 1984; Marler, Karakashian et al.). Hay muchas formas de
comunicación: química (hormigas), electromagnética (tiburones), visual -cromática
incluso construir significantes complejos mediante la combinación de varios Iexlgra-
mas ha llamado la atención a todos los primatólogos".

•• motriz, representacional, etc.... auditiva, olfativa, háptica, lingüística, etc, ' La emocionalidad, si es que así se puede denominar a cierto tipo de respuestas
subjetivas de algunos animales ante el contacto con los demás es otra habilidad que
Las abejas especifican el lugar de las flores en relación a la inclinación de los
se ha informado para calamares que se ponen rojos cuando el buceador a cuya pre-
rayos solares respecto de la colmena mediante el batir de alas y una especie de danza,

•• ~I mapeo de lugares de aprovisionamiento está muy extendido como destreza cogni-


tiva en~re dível~s~s anim~les (Lewontin, 1983), incluyendo estas últimas, con las que
sencia se han acostumbrado les toca, Cuando se coge delicadamente a ratas, ratones
e iguanas en la mano, su temperatura se eleva y el ritmo cardíaco se acelera. Esto no
ocurre con ranas o peces, indicando que es posible que esta capacidad expresiva

•• el pat.ron cromauco de ciertas nares parece haber coevclucionado para atraerlas y que
contnbuyan a la polinización. Parece que los peces pueden oir pero sólo algunos
generan sonidos mediante su vejiga natatorio. Sus vibraciones pueden emitir sonidos
haya surgido evolutivamente en algún linaje intermedio entre anfibios y reptiles
(Cebanac. 1999). Gatos, perros y por supuesto primates, se deprimen en circunstan-

•• para ahuY,entar a los deprededaores, orientarse o incluso atraer pareja. Algunos sólo
se comunican cuando desovan para la sincronización de la fertilización de los huevos
cias de abandono: dejan de alimentarse, se mueven crráticamente, aúllan, o incluso
mueren (Cf. injál).

•• por parte del macho (Gazali, 2010), Muchos utilizan como instrumento su propio cuerpo y el entorno como instru-
mento: despeñar animales es una práctica habitual entre las aves rapaces; sujetar un
Gottlieb (l ~96) ~ita el caso de pollitos que si no oyen primero su propia llama-
objeto con las patas para morderlo es típico de gatos y perros; utilizar mandíbulas y
da, no pueden Identificar a su madre como de la misma especie cuando emite el

•• mismo tipo de sonido como respuesta, lo que nos induce a pensar en una estimula-
ción diádica en~re crías y progenitores, Recientemente se ha demostrado experimen-
dientes para arrastrar cosas también. Incluso aglutinarse colectivamente para ofre-
cer resistencia a depredadores, como hacen los elefantes para proteger a las crías, a
las que guardan en el medio, o como los lobos marinos que dan la espalda todos jun-

•• t~lment~ por pnmera vez que las crías de cocodrilos del Nilo (Crocody/us niloticus)
SlllcfOllI.zan sus llamadas entre sí para salir del cascarón todos a la vez y asegurar la
presencIa de la madre (vergne y Mathevon, 20(8) también para que eclosionen todas
tos a un oso polar que no puede penetrar para llevarse una pieza de menor tamaño;
también cuando las cebras corren en círculo para marear a los felinos que esperan

••
lanzarse a por alguna que se haya desviado de la manada; también lo hacen cienos
a la vez del huevo.
de ofreciendo su lado más impenetrable o brillante cuando están en
. Es bien sabido que una misma especie de pájaros cantores puede mostrar varia-

•• Clones locales, de modo que hasta puede saberse en qué parte de la bahía de San
Francisco se encuentra uno según lo que oiga. Diferentes grupos de ballenas y delfi-
nes se reconocen por el mismo dialecto (t signature whistle'} frente a otros de la

••
en cuestión que estas capacidades puedan ser el resultado de un
misma especie, También mencionamos más arriba sobre indicios de indexicalidad en de aprendizaje mecánico, así como el grado de comprensión, crean-
los delfines. como par« denominarlo propiumeruc lingüístico.

•• 36 SOCIOECOlÓGICAS DE ANIMALES NO HUMANOS 37



ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD
Se sabe incluso de ciertas hormigas que cultivan microorgantsmos comportamiento que fue más fúci! de seguir por parte de los jóvenes que por los
ele ciertas hojas. Cuervos de Nueva Caledonia (COll'LlS """",/udo/d"s), mayores 10.
tividad como en libertad, construyen diversas herramientas
para alcanzar alimento de acceso difícil, combinando varios útiles sin
observé:ción previa, rivalizando en ingenio incluso con los primates (Chappell y
Kacelnik. 2(02). (Lucas. Bluff. Troscianko, Weir, Kacelnik y Rutz, 2010). 1.1.3 PRÁCTICAS Y CONOCIMIENTO SOCIAL
El macho de Plccens cucullatus, un ave africana, construye un nido con una
entrada tubular, tejado y paredes, cosiendo, por medio de hierbas a modo de hilo, tro- Entre los primates no humanos el acicalamiento o ex pulgamientc ('",'nnm;no',
zos y ramitas al cuerpo principal. Cuando la hembra acepta el cortejo y el nido. hace es una ele las principales prácticas que exere san la socialidad ente Jos primates
especiales retoques, reuniendo partes suaves y blandas como plumas y otros mate- humanos. La alimentación. el cuidado, defensa y protección de las crías, la
riales. Aquellos nidos irregulares y construidos a medias no son aceptados por la da ele compañia, el juego. la sexualidad, son otros tantos hábitos de producción
hembra (Griffin, 1992:78). Otros hacen acopio de objetos brillantes, plumas, azule- expresión de socialidad.
te. para engalanar sus nidos y atraer así a sus posibles parejas para reproducirse.
Alimentación y bienestar. relaciones simbióticas, status y jerarquías, n",'pnlp,co
Se ha hablado mucho de distintas culturas instrumentales de los chimpancés en sexo, edad. son dominios preferentes para la construcción de clausuras operaciona-
cuanto a la forma de abrir nueces con piedras o utilizar palos largos para introducir en les en el conocimiento social de los primates no humanos, Además, todos los anima-
los termiteros (Sabater Pi, 1984; De Waal, 1995; Whiten, Goodall et al., 1999). les tienen que saber y aprender de alguna manera quiénes son sus congéneres. los dis-
También preparar pequeños palos que les sirven de mondadientes o hacerse sus camas tintos grados de proximidad y distancia con los mismos y con otros con ql ien
en los árboles mediante hojas grandes y espesas que van agrupando sobre una rama. comparte un mismo entorno, con los que tiene alguna clase de contacto o experien-
Del mismo modo, muchos chimpancés utilizan hojas a modo de esponjas para sorber cia (Atran, 1990:6), cuáles son peligrosos, cuáles comestibles, a quiénes se puede
agua, dependiendo de la disponibilidad de materiales que puede ser estacional. ignorar, cuándo y en qué ocasiones.
Se han contabilizado más de 22 casos cn que chimpancés de la sabana en Los animales pueden monitorizar el comportamiento de sus presas al igual que
Fongoli, Scncgal. han fabricado utensilios para cazar a pequeños monos en sus cobi- estos lo hacen de sus depredadores (Griffin. 1992:53 y ss.): desde los peces que se
jos en Jos huecos de los árboles. A. Whiten (2005) informa de que se han detectado organizan en abanico para dificultar su apresamiento por parte de otro, hasta las
diferentes tradiciones culturales en por lo menos 39 tipos de conducta entre los chim- cebras que corren en círculo para protegerse cada una mientras protegen el grupo en
pancés. A partir de ramas, a las que despojan de hojas y otras ramificaciones, afilan un mar de rayas movientes para un depredador ofuscado. Tácticas de evitación y disi-
la punta con los dientes convirtiendo estos palos en pequeñas lanzas que tiran con mulo han sido informadas para aves que se hacen las muertas para proteger SllS hue-
fuerza a estos huecos. Si no dan con la presa, huelen las lanzas para investigar si vos, víctimas propicias cuando detectan que un posible depredador les está mirando
había alguno dentro. Lo interesante es que los protagonistas son hembras e indivi- directamente a los ojos, como indicador de intencionalidad (Griffin, 1992) por medio
duos jóvenes entre 1 y 3 años. También se refrescan con baños de agua cuando tie- de lo que se cree un sistema neurológico específico común en aves y mamíferos ll, El
nen calor o se refugian en cuevas cuando el sol aprieta (Pruetz y Bertolani, 2007). grajo común, que tiene una memoria digna de una elefanta, cuando se siente obser-
Hace poco se ha reportado a una gorila hembra utilizando un pajo para controlar la vado, trata de engañar a sus congéneres haciendo que entierra su comida. Las urra-
profundidad del agua mientras cruzaba un vado, antes de trasladar a su pequeño. cas parece que se reconocen de algún modo así mismas ante un espejo, Estrategias
La flexibilidad de la conducta mediante improvisión/innovacíón ha sido inves- para evitar las redes de los atuneros y escapar a tiempo, ayuda a heridos o enfermos,
tigada en los hábitos alimenticios de los macacos en varias islas japonesas. El sobre todo a hembras y crías. han sido descritas para varias especies de de Hines. Los
Primer informe fue el de M. Kawai (1965) quien describió cómo a una hembra de babuinos son conocidos por sus marchas en formación cuasi militar para proteger al
año y medio, parece que se le cayó por casualidad un boniato en el agua, con el con-
siguiente efecto lavatorio de restos de tierra y piedras. Esta conducta se consolidó
en el repertorio habitual del animal y se extendió entre el resto de los jóvenes, quie- 10 Véase también Cf Nishida, 1987; visalberghi and Fragaszy. 1990: Kawai. Watnnabc et al..

¡~:~~~~1;9~9~8:' ~
nes, a su vez, lo extendieron por observación, al resto de sus madres. Al cabo de un
de la direccionalidad de la mirada como sieno de intencionalidad es un
tiempo, muchos otros grupos lo hacían. Incluso se observó que comenzaron a llevar
compartimos con otras especies gracias a n;uronas y redes de neuronas
los boniatos al mar, para mojarlos y mejorar su sabor con la sal marina. La misma (Mcunsell el ul.. 1987: Perrel el. al.. 1982), Es posible que el incremento de
inteligente macaca comenzó en un momento dado a hacer bolas de arena y trigo humanos ha podido facilitar el control visual de esta díreccionalidad. imerpre-
para, al tirarlas al agua, seleccionar fácilmente las semillas de trigo que floraban

38 ETNICIDAD, IDENTIDAD. INTERCULTURALlDAD V SOCIOECOLÓGICAS DE ANIMALES NO HUMANOS


••• grupo cuando se crías en el centro, machos a los lados, cefOS. Pm3 acercarse y obtener ventajas de eslos últimos, saben utilizar

•• al frente y al final.
El efecto audiencia se ha varias especies, por ejemplo, prima-
dos, favoreciéndolos. de modo que les sirvan de Irampol ln y buena
tcrceros, sobre todo si son de alto rango y no pueden acercarse rii,wt",nentp

•• les y gallinas, quienes se según si están en presencia o


no de otros de su especie (Griffin. 1992); (Marler. Terrace el al., J986). Monos y pri-
:nates reconocen las caras de otros miembros de su grupo (Perret. Rolls el al., 1982:
Tratar bien al hijo de una hembra dominante sirve Vm,l hacer méritos
La capacidad de monos y primates para manipular a otros
trumentos~ Yengañar. para hacer creer lo contrario de lo que es ha sido uenorrunuuu

•• Maunse!l. 1987). Las cebras desarrollan una habilidad confíguracional p8Ja recono-
cer él sus madres a partir del rayado específico de sus cabezas y cuerpos.
como inteligencia maquiavélica (Whiten y Byrnc. 1988) (Cf il~fra).
Fue Peter Mm-lcr de los primeros que pusieron en cuestión la CO'n11tntCa'C1C'"

•••
Los primates pueden mostrar cierto grado de empana. como parte de esta inteli- honesta entre primates. él pesar de que la cooperación se base en confianza
gencia social, Siendo ésta un elemento inequívoco de la cognición social (Hoffrnan. (Bateson, P. 19S8l. Algunos esconden comida para no compartirla y vuelven
19H 1), se han reportado casos de consuelo. mediante pro~,imidad física, caricias, cuando nadie les ve: mientras tanto disimulan mirando hacia otro lado o incluso ale-
toma de manos, a aquél que hubiera sufrido acoso o violencia o como forma de hacer jándose elel lugar. Los chimpancés. por ejemplo, son conscientes ele lo que otros

•• las paces, tocándose las manos. la cara o la cabeza, después de una pelea; también
hay algunos casos de adopción. Depresión, como síndrome de síntomas como el
saben o no saben por lo que hayan podido ver o no (Tornasel!o y Cull. 2003).
Los primates no humanos también exhiben Planificación Interactiva Anticipa-

••
desinterés. inactividad, falta de movimiento, motivación, estímulo, apatía y falta de roria AIP, (Goody 1995) como una de las capacidades que permiten anticipar y sin-
apetito, incluso con desenlace de muerte prematura. por carencia afectiva, separación tonizar nuestro comportamiento con el de otros en un contexto interactivo, estar
súbita o prolongada de la madre, ha sido demostrada para diferentes tipos de monos receptivos él sus señales y anticipar el posible curso de los acontecimientos, lo que les

•• (.Harlo.w, 1961; Reite, Short et al.. 1981; Prestan y De Waal, 2002). También su pre-
fcrcnc¡a por una madre sustitutoria forrada de pelo, con la que pasan más tiempo, que
con una maquina que les proporciona leche.
permite prever hasta cierto punto las consecuencias de sus acciones y las reacciones
de los demás (Somme-, 1990), todo ello imprescindihle para una vida social com-
pleja. Evidencias ncurofisiológicas de esta capacidad y sus reacciones han sido

•• Mamíferos protegen sus crías aún a costa de sus vidas. Los lobeznos quedan al
cuidado de tíos o tías, mientras sus padres cazan; también ocurre entre las leonas.
encontradas en el cerebro de macacos (Pribram ct al.. 1967).
Para todo esto es necesario tener cierta teoría sobre el estado mental de los otros

•• También hermanas, tías y primas se suceden en el cuidado de los pequeños. Algunos


primates insisten en transportar a sus crías muertas, llevándolas de aquí para allá,
estimulándolas, hasta que por fin desisten.
(Premack and Premack, 1983), para comprender y manejar la complejidad de las
emociones, intenciones y esquemas de sus congéneres (Jolly, 1966), lo que exigiría

••
un tipo de conciencia más compleja (Joll y, 1972) (CL infra.). La capacidad de asu-
Parece que entre algunos primates se reconocen relaciones de parentesco (Smuts. mir el rol social de otros congéneres ha sido reportado para los chimpancés. por
1986; Lee, 1996), formando racimos ('clusters') de relaciones privilegiadas hasta ejemplo (Povinelli , Nelson et al.. 1992). Algunos autores, más que una teoría de la

•• ~ien avanzada la ontogenia!". Estudios etnográficos sobre chimpancés muestran que


tienen patrones recurrentes de relación social, no sólo entre parientes (King, 1994,
mente o de estados psicológicos en primates han preferido hablar de reconocimiento
de los congéneres (conespecífícsi corno seres capaces de acción dirigida a metas
(Tomasello y Call, 1997:311 y ss.). Estos mismos autores, haciendo una revisión del

••
2?04). Prácticas de evitación, ignorancia o comportamiento de sumisión, comparti-
ción de comida, proximidad física, intercambio sexual, son todos ellos muestras de debate han llegado a la conclusión de que, a día de hoy, se confirma que hay sufi-
un conocimiento social muy elevado. ciente evidencia para decir que los chimpancés reconocen las intenciones y los obje-

•• El reconocimiento de jerarquías es habitual entre los mamíferos. A las crías de ele-


mentos dominantes se les identifica con dicho status. El acicalamiento social en
tivos de otros, pero no que comprendan creencias falsas, es decir, que otro pueda
tener una creencia diferente de uno mismo sobre el mundo -otra perspectiva- o inclu-
so estar equivocado (Ca11 y Tornasello, 2008).

••
monos y primates el ofrecimiento de ayuda o la violencia contra el cas-
tigado, pueden ser con aquellos individuos de De Waal (1982) investigó la política de los chimpancés, así como el sexo entre
más prestigio reconocimiento y manipulación de los bonobos (De Waal, 1989), este último corno mecanismo de evitación y resolución

•• jerarquías y
ta (Cheneyy
y primates
de la experiencia interactiva direc-
elefantes (Harcourt, 1988), monos
tienen respecto de ter-
de conflictos, tanto entre machos corno entre hembras y entre ambos. Hace poco se
ha informado de cómo algunos gorilas machos dominantes pueden compartir algu-
nas hembras con un subordinado inmediatamente inferior, quien colabora con él en

•• el control del grupo.


e aue nas, delfines, leonas, lobos. hienas, cazan cooperativamente. Cooperación

•• para en mamíferos, pero también en algunas clases de alamares

••
SOCIOECOLÓGICAS DE ANIMALES NO HUMANOS 41
(Hnntble souidss. corno aquellos que se organizan en grupo para controlar los hay un entorno gel1t:irico' espaciotemporal
' ~
para el
" que aprender
1habilidades' y des-
de krill. Relaciones simbióticas con otras especies son comunes en fauna y ' L I estos problemas que aquel presente a organismo para ser
Para reso 1ver sup e, , , _ . ,".
anterior e independientemente de su conformación como entcr-
relación de algunos pájaros africanos tlndtcator indircüor, África) cori babuinós e:,""II.O' y que sea' , , 1
incluso humanos, es particularmente notable: los primeros guían a los segundos para T' , " desarrollo!'¡ por parte de la a~,tividacl tanto del pr()pl~ ()~ganJsmo como,: e
localizar colmenas: los segundos las abren para recoger la miel y los pájaros se bene- ~lda y _VI\OS
de'slstemas " ' pas.asados. Y' presentes!". En el caso del aprendizaje
_ ' por observación1
fician de ello (Griffin, 1992: 164 y ss.). OtTOS, ". ,_
. nitaclon en coprescnc " -Ia social
" los organismos
- son
,,~,
agentes activos de
"_,, un proceso ce
eco-ontogenlcl
II - ..
con otros. , desde
' diversos
, - lugares ecosociatcs de orgamzaclon.
"
La mayoría de las más importantes contribuciones sobre primates muestran cómo
la sociabilidad entre estos animales no puede entenderse sin algún tipo de conciencia de d , E istcmoloaía Evolucionista se afirma que cualquier orgarusmc apren-
Des e 1a P!' ~ _ 1 1 tficien
la existencia de varias clases de iguales y de Otros, sobre todo entre aquéllos que viven " l" les reculares más o menos pautac as. con su en orno Sl e-
de a constlulrre.dClOI ' ,';; < ' , . " '"' sibic t l' le
en grupos o muestran una complejidad organizanva que es decisiva para su ontogcnia y , " "_ como para znruntizar su viabilidad biológica y, pOSI cmen e, "u:
tes -no op rmasv como paru g f indi ' é ta es capaz
supervivencia, G, Edelman y G, Tononi (1992) mencionan una conciencia pcrceptual .t, Recientes experimentos con la mosca de la ruta morcan que s ( ' , . "
su especled' " del entamo inmediato y de hacer aso-
para los mamíferos en términos de conciencia corporal y cierta sensación de estar en el de tomar eClSlones, en función de variaciones
• < , ' _ ". '.,. •

mundo. Chimpancés que saben operar objetos con sus brazos y manos, viendo sus " tre c .nmutos Y' como consecuencia, modificar su conducta. como pOI
cmClOnes en re es " . 1" end -r
miembros por un cámara de televisión y guiándolos en consonancia, Chimpancés a los . lo e biar el ritmo y orientación de las alas. Es capaz, por IcUltO: ce l/pi, e
que se les ha pintado un punto rojo en la frente mientras dormían, intentan quitárselo graciasoacaJ~
ejerr'P und estructura• neurolóaicn
b
en forma de champiñón. que corresponden a con
cuando se contemplan en un espejo -objeto con el que han sido previamente familiarl- nuestro hipotálamo!".
zados-, identificando la imagen consigo mismo, mostrando algún tipo de autoconcien- · l ' is nos con sistema nervioso central desarrollan aprendizajes para ento~10s
O ll:,dnl.
cia o self (Gallup, 1986; Parker, 1994; Premack, 1983). Esto no ha podido ser definiti-
mas comp lei
, I
eJos y cambiantes
e ,
, .'
con mayor número de vanacrones
. ,
.
y e 1"
cmen tos
os activos
,
.
vamente probado para los gorilas. Pero sí para una elefanta india, quien reconoció a ara los que tienen que mostrar mayor flexibilidad, ~entro de un patron mas o menos
través de un espejo que la cruz blanca que aparecía encima de su ojo estaba en su cabe- recurrente de relacionalidad entre sistema (el organismo) Y entorno (como cU'"J'''''''
za, e intentó quitárselo repetidas veces (Plotnik, de Waa! y Reiss, 2006),
seleccionado de rnedioambientes).
Aves y mamíferos aprenden de va:i<~s maner~ls. Lo común en ~~ ~ayoría es
di aje mediante estímulo condicionado, Impronta,' aprendizaje
apren 11. . , . '. ' bscr ,
1.1,4, APRENDIZAJE E IMITACiÓN ANIMAL mediante ensayo y error, aprendizaje asociativo y aprendizaje por o servacron.

Para la etclogfa y ecología behaviorista. el comportamiento, como cualquier otro


1" No estamos de acuerdo con e! planteamiento neodarwinisla, de que el ento~~ pla~lt,~~, 1"
rasgo, constituye un fenotipo extendido distribuido en una población y que se explica
. " , . lve Uf los rupias organismos independientemente de sus Cap<lCll ac es
filogenéticamente desde un reduccionismo teórico y empírico gen-centrado, Sin sene, d~ problem~s ~ l,e~o t::r ~ a u~lI~ ers ectiva el aprendizaje se entiende como un atajo para
embargo, los animales no son robots genéticamente preprogramados ni son máquinas y pra~tlcas constltutldV<tS , Dfesd, q, ecoP"ómPiC'1 posible bajo una lógica racional instrumental de
anejar estos r('lo~ e I Horma mas ,,' , 1" d
que respondan automáticamente a los estímulos, Su comportamiento incluye procesos m, ,_ " sf ,O dora esta aproximación del paradigma de la econonua neoc asica , e
adecuación costes mes, en ,:, es ecto lit no hay ningún modo de establecer a [Jno-
la escasez de recu~s,os, hay que ~,e~l~ a eS'~f~c;:r1te ~a un organism-o, Retes. posibilidades y recur-
internos que no son directamente observables. Además, como ya dijera Donnald
Griffin (Griffin, 1992), adalid de una etología cognitiva no behaviorista, bajo un rí qué recll,r;~o ',1 ulll~zar es>e~ n~~~~~:l~o~:lme~te de~endiendo de la interrelación de factores proxi-
mismo comportamiento puede haber diversos mecanismos psicológicos subyacentes. SO'Sld~ aC~I~nl s~na~líe:~~~ d: las p;opias, capacidades
maesYllsae.,<, ' _ d 'fl' d
de acoplamiento de un organismo con otros
" Cfl
Las capacidades tanto aprendidas como supuestamente innatas (Cf ¡/lfra) son ' " di . ambientes por cómo esta diseña o ( a or ances, " ,
siempre fruto de una construcción dependiente de la configuración que hacemos de
procesos14 El
me 1 e to0 ,
ecológico "
de construcción de1l1/e /O
' he b UI,
(' !HC , , y Antonovrcs.
'Id'mg ') tBrandon
966' L c~nc, p 1982 t 983) (Odling-Smee. Laland y Feldman. ~O(3); (Griffi~hs, 2004) aYlld~ a
aquellos entornos que nos serán significativos y por los que aseguramos nuestra propia 1 ), ( e\\ont~I:~ulua ~onsti!llción coarticulada entre organismo y su enlor~o (lncl~yendo s~ I,)l~~
existencia como taL Las habilidades y destrezas son los resultados de los organismos c?mpren,d~r est fenouprca.
plU plasticidad ,. c'1', IK
. amp is and Gulyás, , 2008))' tedas sus retroalimentaciones posruvas
en un campo relacional compuesto de congéneros, no congéneres, y otros objetos y
procesos que configuramos como nuestros medioambientes. Los organismos son luga- y he~~ti¡~;iuso condiciones a-biótícas pueden ser el resultado de las actividades de otros organ¡s-
res particulares para el crecimiento y desarrollo en un mundo relacional en el que se sus procesos de monopolización de recursos, " . , ' 19K7) Esto
incluso han hablado de que aprender es un ¡list,mto (Goll~d y Murter. > " ' " _
des-envuelven ("unfold") gracias a sus propias actividades de vida y son des-envueltos
a~¿~';r;:~:s::ie:;m~,;p:rc que se refiera en el contexto de una Epistemología ev?IUllVade expene,~
("unfolded") en su morfología, capacidad motriz, responsividad y conciencia <Í . y relacionatidad con el entorno com? ?~rnntía del propio desarrollo y eXIS-
mica específicas en las que el organismo crece ("grows inro") (Ingold, 2004: i~;~d·;¡'6rii~~~~,,~: de! organismo bajo condiciones de sostenibilidad.

42 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD y SOCIOECOLÓGICAS DE ANIMALES NO HUMANOS 43


••
•• Hay aprendizajes mediados hápticamente (táctil y kinésicamentc I, olfativos y Gilberl Gottlicb (

•• químicos. Algunos animales huelen la orina y/o ingieren las heces de sus madres para
conoce- los alimentos apropiados ele los que nutrirse, en una forma de socialización
gastronómica diferida. La exposición a leche materna. al mantener ésta el sabor ele
cognitivas y relacionales
y mam[feros ciertas exneriencias
ca más o menos OerCITTlUl<KHJ,

•• los alimentos ingeridos incluso después de ocho horas (Hausner et al.. '2008), puede
ser aprendida químicamente (Mcnnella, Jagnow y Benuchamp. 200 1) por el bebé,
observacional social no rtasarrounran
. . , .
especie, 10 que impedirá su " ''''' ',',
[i ,', d i ' ut
'," ',",
atraer
.
n del mela o ' luso la

•• exhibiendo aversión/preferencia temprana a ciertos alimentos més tarde durante la


infancia.
El aprendizaje por impronta o ímprínting (Immelman, J975) ha sido aplicado a
pareja. Lo mismo ocurre con el apren(lz~Je e ,a cons ruc~m ,.. , . ,',
experiencia de viaje para aquellas aves rrugrarcnas. Con una vez lCíl.J¡zad8 .Óc
com-

añía de los progenitores, aprenderán lo imprescindible pa~a repetirlo e d futuro,


~eneralmente en bandada. Algunos pueden constituirse en factores gencrCl,JOs pro-
•• la observación de que las primeras interacciones de las crías nada más nacer se pro-
ducen con la primera figura que aparece en movimiento en su entorno, como ocurre
funda y tempranamente atrincherados en la ontogenia o~erando como, eSllmula~lo­
res/constrictores estructuralmente estabilizados para ulten~res procesos de ocsarro-

•• con gallinas, ocas, etc.


Este tipo de aprendizaje puede ser así denominado si instinto se refiere a innato,
llo, orientando su direccionalidad en un sentido II otros (Wimsan, 1994 ¡.
La exposición a ciertos comportamientos y sucesos pu~de tener c~nsecucl:~ias de

••
es decir, anterior al nacimiento ~ no necesariamente genético. Sin embargo, la pro- ' aje Depende también de 1'1 disponibilidad biosocial para la interacctcn con
ductividad conceptual de términos como instinto o la dicotomía entre innato y apren- apren d l Z . ' , '. . ." . . . ~., ,·.{:'.o
conoéneres u otras especies 19. El aprendizaje por nbscrvacton D ((Pi. endiza]c ~oc ta .
dido ha sido puesta en cuestión experimentalmente en el estudio de aves, ratones y bas:Clo en la copresencia con otros congéneres mientras éstos reail~an actividades y

•• otros animales, señalando la relevancia de las influencias ambientales en el desarro-


llopre y postnatal en el comportamiento de impronta (Cf Kuo, 1921; Lehrrnun,
1953; Gottlicb, 1997; West y King, 2008; Alberts, 2008:207),
tareas generalmente de transformación ~el ent?mo es otro mod.a t~ll1dan;enl.al ~ara
formarse en cómo se puede llevar una vida mas o menos ~?roPJadd en tetrmnos de
supervivencia suficiente. Los nWl!stros, focal!zan la at~nclOn del, o?se~ad~r. sobr~
•• Por tanto, muchos comportamientos clasificados anteriormente como innatos,
debido al desconocimiento de sus causas proximales son, en realidad, emergencias
ciertos objetos ('stimulus enhancement ) y onentan su con?ucta hac.1a claves l.mpor
tanres del entorno, mostrando las prestaciones de éste ~ como manipularte. Sin que

•• de complejos sistemas en desarrolle organizados antes del nacimiento, siendo la


experiencia prenatal decisiva para comprender precisamente lo que ocurre después
haya intención por parte de los animales más adultos TIl. po~ ~arle de los que aprctl,-
den (Castro y Toro, 2004). El animal apre~?e de fom:a individual lo ~uc ve hacer a

••
del nacimiento. Como dice G. Gottlieb (2001:44), cada sistema sensorial comienza a otro, uien le descubre, involuntariamente:', las propiedades del medio sobre el que
operar mientras se está desarrollando contribuyendo a su propia maduración pre y actúa~ las consecuencias de su acción sobreaquél (Colmenares, 2005:85). ~n .cas~
postnatal. Lo mismo puede decirse de algunos procesos de comportamiento motriz. interesante es el de los herrerillos (pal"l-/s motor. parus cacruíeusí que aprendieron a

•• Por ello podría hablarse de experiencia prenatal (Wimsatt, 1986:15), consrltu-


yendo esto precisamente lo que entendemos como illnato 17. Así ocurre para la suc-
ante"
•• ción en la rata noruega (Alberts, 2008) o el picoteo de los pollitos!". ,
mrsu '11 alll"uda. ,
propw ~
de que puedan oir e identificar~ la respuesta ele SLl madre, parecida
.
a la
suya, y establecer de ese modo un vínculo auditivo específico con ella en una enlomo SOCIal com-
plejo como es el de vivir en una bandada. " . .
19 Hay que distinguir entre lo que y cómo podría apren~erse de corno sistemas sociopercep-

•• \7 Innato quiere decir que viene con el nacimiento, no necesariamente genético, como se con-
funde vulgarmente. Sobre una redefinición del primero, véase (Wirnsart y Schank. 1986).
mates proporcionan lo que se puede? no aprender (West y King, 2~08). ...
20 En mi opinión no es un término apropiado por dos razones. no necesana~ente hay. ~nter
"._

ejecuta y el que observa, y tampoco cumple su otra posible a:epclOn, ~I

•• I~ Lehrman (2001-1953), siguiendo a Z. y. Kuo (1932) explica que el comportamiento de pico-


tear es un resultado complejo de desarrollo que se produce antes y después de la eclosión del huevo.
Arremeter con la cabeza, abrir y cerrar el pico y tragar son comportamientos coordinados que se
social necesario para una vida en grupo. En todo caso se podría denorm-

a;~;\;i;¡~i:¡~~Pié:~Plt~~~:,~h~as~t~a;¿ punto chimpancés, gorilas 1I orangutanese~:eñan a sus

••
producen dentro del huevo. El balanceo de la cabeza hacia delante y atrás se desarrolla en los pollue-
el; Gardner con el hijo pequeño de éstos. aprendió el lengua-
los dentro del cascarón como reflejo del latido del corazón; la apertura del pico se produce a partir
e intentó enseñar algunos gestos a su cría adoptiva Louli. prestando
del estímulo táctil de la bolsa de la yema; tragar es elicitado repetidamente por la presión dellíqui-
nlCl1d"arldosus manos y dedos convenientemente, con dudoso .éxi~o. p.c,ro es

••
do amniótico. Sus trabajos experimentales sobre la impronta en aves corno patos, gansos, etc. se han
hablarse de una pedait0gín en el sentido de mcnuonzacton de
basado en una perspectiva integrativa genético-ambiental en la que ambas influencias en el desa-
función de un modelo ni de una educación correctora de sus
rrollo forman parte de procesos transaccionales unidos a lo largo del tiempo. El comportamiento de
de una socialización evaluada en el sentido del Horno Assesor
impronta de los polluelos consiste en seguir el primer movimiento que ven. También se pensaba que

•• era un caso de compoJ1amiento innato. Sin embargo, Gottlieb (l996) fue el primero en estudiar las
variables auditivas de los pollitos en un paisaje empírico de primacía visual. Los pollitos tienen que
homlntzacíón, del aprendizaje social a la evolución cultural (Cf. Castro

•• 44 SOC:IO¡:CCILÓ(;lc,~S DE ANIMALES NO HUMANOS 45


perforar las tapas de las botellas de leche dejadas a las puert d I sido expuestos a la visualización de otros congéneres en ciertas actividades, no
lnnf t .. ·L l' b . < • le! as e as casas en
.....s 1aterra ( e e vre and Palameta. 1988). En este tipo de apre l i .. " Ien concu-
., "~cP>,rle"'n a relacionarse con el otro sexo o criar ,1 la progenie. En muchos zoos ha
1 .. , . unrenc izaje sue
mr a ac qutsron de destrezas instrumentales y otras habilidades Is ,., I ' . necesmio exponer a algunos animales. especialmente primates, a vídeos de acti-
plo) a la vez, ' . soc Id es, por ejem- vidad sexual y cópula para que pudieran procrear, y, lo mismo, cuidar a sus bebés,
carentes de toda socialización anterior por parte de madres, hermanas, etc. Este com-
, [Aunque
>. d no descarte
. el aprendizaje
. individua¡ ,
la .
observación J'' <
1')'t lf'l "l aClOn
.. e1e 1a
<
portamiento imitativo a partir de la exposición a videos y películas, utilizados a
conr ucta e otros evita que tengan que repetir la secuencia de b
. f ' ' . ' . <'.
3
tosa y lenta. Como di limos más arr¡ be muchos :ll~ imetlcs ~bscrvPra",lel y error. tahn ces
< laque otros <leen
menudo para aleccionar en las tareas de maternidad o incluso en las ele! apareanucn-
te, muestran la posibilidad del recononocimicnto de los iguales más alJú de la inme-
miran o lUel~n que cOl.nen o Incluso defecan, si están asustados porque hay un p l"~
gr~ c~r:a" c~mo y quién elig~n :omo pareja, etc. ut¡ lizando información PÚbl~cla diatez de la situación vis-a-vis.
(Dan:l~l,11 et nl.. 20(4), -y no siguiendo pautas gcncücas-. al alcance de la acree to- Parece que hay una habilidad para conectar un hecho observado. traducirlo a un
cogructon y la rnemortn. 1 p mapa neurológico y conectarlo con una respuesta motora. Evidencias neurofisiológj-
ces han dacio un nuevo impulso a las teorías de la imitación a partir del descubri-
. El aprendizaje sin pasar por la prueba y el error ayuda a evitar ncseos . ."
.. " I . l ' '':;' , mneceSd- miento de las neuroflas espejo (vrnirror neurons").Éstas fueron halladas por G.
¡~OS para,e ~nlma y redu~e ~l tiempo para la adquisición de conocimiento ncccsa-
Rizzolatti, Padiga y cols. (1996a y br en macacos. en el opérculo frontal izquierdo
no, En este tipo de aprendizaje se puede realizar tanto en lo que respecta lo que h: .
del córtcx ptemotórico y en el cortcx parietal anterior derecho. Estas neuronas per-
que hacer como , ,
10 que no hay que hacer ' Tomasello
<.
(1999) e1enonllna
' esta frorma
d)
mitirían el mapeo de la acción percibida y observada ele otros sobre zonas cerebrales
co¡~o emul(/:H}t/: en el que los ,a~r~nclices establecen ciertas propiedades y relacio-
molóricas vinculadas a la acción propia cuando se imita (Iaccboni et al.. 1999),
nes entre los objetos y las posibilidades que ofrecen para sí mismos, Factores de
..
)')2i~IaI afectan quién observa y quién copia qué de quién (generación, Existe un importante debate sobre la imitación en primates no humanos, sobre
todo en relación a una posible teoría de la mente, como reconocimiento de motiva-
ción, deseos e intenciones en otros, Su importancia también radica en las conse-
Con todo esto lo ~ue queremos subrayar e~ que hay mucho más de aprendizaje
cuencias que podría tener para el aprendizaje (basado en la observación) y hasta qué
.: . .en animales h~manos que obliga a una total revisión de la equiva- punto serían capaces de comprender, recordar e imitar prácticas y representaciones
ICn~¡~ .mnato-ammal y apren,dldo-humano, Ello es importante para comprender la
típicas de cualquier humano. Exploraciones en esta área pueden verse en K. 1.
P~s.Ib¡Jldad de, nuestras capacidades sólo en procesos de desarrollo en contextos eco-
Y C. Hayes (1952) y C. M. Heyes (1993), sobresaliendo aquellos estudios de prima-
~og~c~s espec~f¡cos: e~ el caso de animales sociales, en contextos ecosociales. La
socialidad sena garantía de nuestra potencialidad hecha realidad. tes criados en un entorno humano.
En algunos primates se observa una tendencia a realizar determinadas tareas
~l cOl~portamiento imitativo ha llamado la atención de etólogos hace tiem
:tU~ ~10S I~ter~se ~omo preludio a las capacidades imitativas humanas de las ;~~ presencia de los jóvenes, para que éstos las observen (CL supra, aprendizaje social),
En contextos naturales, la imitación en primates se da en situaciones de aprendizaje
~,l,alem~s ~n:segUlda, fundamental~s en la socialización y el anclaje social de las
estimulado a partir de la copresencia de los aprendices cuando los adultos realizan
erras humanas a los agentes de su paisaje social familiar y no familiar,
diversas tareas. Mecanismos de aprendizaje social del tipo descrito más arriba darían
_ Las capacidades imitativas/emulativas de algunos animales han sido bien estu- cuenta de las culturas rudimentarias que se atribuyen a algunos primates (Castro et
~ad~s e~ la etología y la co.gnición animal (Heyes, 1993: Heyes y Galef 1996; al., 2003: 157).
oore, 1994),. Como hemos dicho, las aves cantoras, si no aprenden a cantar corree-
Según R. Byrne y A, E. Russon (1998), el aprendizaje imitativo en los simios
:al.n~nt~ en ,el Intervalo pre;-iso de semanas durante su desarrollo en el que escuchan
puede ocurrir a diversos niveles y está jerárquicamente organizado, Se distinguirían
a .~us pddre~ y ~ ot~?S c~ngene.rcs hacerlo, nunca conseguirán emitir los sonidos apro-
dos tipos, uno él nivel de la acción, como una especificación lineal ele actos secuen-
piados de. su espec':, Siendo mcapaces de comunicarse efectivamente con sus posi-
ciales dentro de una organización motriz, y otro a nivel de programa, como una
bles futuras campaneras y, por tanto, reproducirse. Animales en cautividad que no
estructura de subrutinas jerarquizadas subyacentes a un programa ele comportamien-
el que se representan y manipulan relaciones entre objetos. Ejemplos de este
las técnicas de preparación de alimentos de los gorilas de montaña o los
22. Dire~encias ~e género se han documentado respecto de la mayor atención puesta or un

f
)
gr,upo ~l~ chimpancés h~mbras a sus madres cuando éstas hacían alguna cosa mientras P ~~~l~(~~ie~n proceso de reintroducción a su hábitat natural. Para estos autores, la
primates es un proceso derivado de unn habilidad más general pam
mdc~os, <l~d~~an ~o.r ah¡ retozando y revolcándose juntos, una forma de juego que les estrategias a diversos niveles jerárquicos, que incluyen 13 integra-
1l1l:{~lr capacidades J fuerzas, y desarrollar destrezas en un ámbito seguro y sin consecuencias
mancas. ~ elementos, combinaciones de relaciones y recursividad. También

46 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD 'VltiNIP,Lt, Y SOCIOECOLÓGICAS DE ANIMALES NO HUMANOS


••
•• OCUlTe e,1l conjunción con otros procesos más simples como mecanismos asociativos
y otras formas individuales de aprendizaje.

•• L()~ ejemplos de chimpancés y gorilas crecidos en ambientes humanos muestran


la apancion de conductas imitativas espontáneas. sin premio (Pntterson y Linden
1981; Bunelman el al., 2007) así como excepcionalmente conductas empéticas. '
1.2. Evolución y desarrollo
•• Pa.ra :~m:asello y ~aJl (1997:311 y ss.). más que una teoría de la mente o de esta-
dos pSlCOlOglCOS o de mtencionalidacl, en el caso de los primates no humanos habría del cerebro humano
•• q~le hablar elel r~conocimiento de los congéneres como seres capaces de acción diri-
gida a metas, mas que una conciencia de sus posibles estados ernocionales-",

"Life is so narrow/y divided trom death by the ways of chanceo


\!Ve shoufcl turn toward fife and live it fuI/y. We are born, we survive, we die.
I be/ieve our tives neve no purpose in Ihe universe , excepl what we make
tar oursetves".
Oria Douglas-Hamilton. Among the Elephants.

1.2,1, ENCEFALlZACIÓN HUMANA

Si el cerebro y los procesos de encefalización nos importan es por su repercusión


en los procesos de socialidad y socialización. La neurocognición social se interesa
por los procesos neurofisiológicos por los que nos relacionamos, conocemos y senti-
mos a los demás y, en esa medida, nuestra propio ser y estar social.
Todos los investigadores apoyan la idea de que hay una relación entre tamaño del
cerebro y capacidades mentales, y que hay una correlación entre ambos en términos
evolutivos. Es cierto que a mayor tamaño del animal, en principio, mayor tamaño del
cerebro: la ballena tiene un cerebro de SOOOcc. Pero animales con cerebros mucho
más pequeños son capaces también de repertorios comportamentales complejos, lo
que indica que ni el tamaño es lo determinante (Finlay el al., 199J)I,
Lo importante es la ratio entre el tamaño del cerebro esperado para el tamaño
cuerpo y sus posibles variaciones. Esta relación se denomina coeficiente de

•• dimorfismo sexual en el tamaño del cerehro, siendo ligeramente más


en las mujeres. De otro lado, se sabe que las fibras nerviosas del cuer-


~~i¡&~}~~~~~d~~~:]J;:f:~a~m~b~os: hemisferios
•• sonotros,
de unas ni de más gruesas en las mujeres
pueden hallarse que en
diferencias los horn-
también en
regiones y procesos cerebrales. En relación a diversas habi-
suelen mostrarse durante la infancia, es probable que puedan

•• 23
lidud.
A continuación de este epígrafe puede leerse 1.:1.2. Imitación, ide ntficación e intenciona- exposición y reactividad a algunas hormonas durante el desarro-

•• 48 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCUlTURALlDAD tV()lUClClN y DESARROllO DEL CEREBRO HUMANO 49



enceíuiizoción (Cf Bymc. 1995). Se nsumc que para cierto repertorio básico (Simpson, 200X. CL ¡nFu); d.espués una cierjta progresión desde Erectus
comportamientos debe haber una ratio constante entre ambas medidas. Comporta- Sapiens arccuros (Heidelhcrgel/.\·ls. Necmdcrthalr',
mientos más especializados o elaborados o nuevas demandas ecosuciales implica- , del oraanismo cuenta a la hora de establecer las posibilidades ele
La energe't'I C d;,,< , . ..
rían posiblemente más cerebralizución directa o indirectamente (como exapta- , , y airas. en
orOanos ' una unidad global de funcionamiento como es el cuerpo. El,
< . - . , .
cienes. CL infraí, El caso es que animales con mayores coeficientes muestran "1' , ente del 16(j( de nuestro metabolismo basal. mucho mas que en otros
repertorios más complejos en algunas áreas de acción y elaboración mental. Los cerebro (d cue " . . .' > , • -', \
, . ales mucho más comparado con otros órganos ca! perales (excepto el higuc o),
depredadores suelen tener mayor coeficiente que sus presas; entre prosimícs y pri- d01m .. . y andes son costosos metaba'1'u-amente. en 1" I ' ene "'·"S"S
Cefe b ros gr, -_. " . . etnunox e e OXlgc ,., . 1;' u. <. ,
mates, los frug ívoros superan a los folívoros; especies con mayor grado de paren- , Iros nutrientes (Parker 1990· Margan y Gibson. 1991). Y no solo por su~
rote mas Y o s . ,. . ..
<.- •• o "
tíng también a los más descuidados con la progenie (Stephan y Frahm, (1988), cit. PI" tambiét por su actividad El tejido cerebral es un tejido costoso, lo que
en Finlay et al., j 991). va umen smo· '"" .. < ,~, •. ~ " ' . , ,. • • _ •.• , " ,
,
ttene aClon con e"1 tipo de nutrieron. En prunatex. parece
re lacic , haber UIM
. correlación
_ .. , .
Otra medida propuesta es el coeficiente de cerebeíizactún, que mide la relación entre corticalizaciém y alimentación. siendo mayor en aquellos con alimentación Iru-
entre el volumen del cerebelo y el del cerebro en su conjunto. Esta medida depara ,
Olvora qu e. paj", ,los, '1'[C'se alimentan
. .sólo de hojas (Colmenares, . .P, or tanto,
2005). . al
ciertas supresas. El de los graneles simios (gorila, orangután, chimpancé) y el del o, dir l' volución del cerebro, es importante también conocer la (lleta (Milton,
estu ldr a e . " ., . , ' . 0 ' . _ • ,. ,
delfín común se aproximan mucho más que lo que pueda suceder entre el humano 1988), que, obviamente depende tanto del n\c~(~ ecológico como ti/e !a ~l,~an.~za~lon
moderno y estos primates, e incluso entre aquél y el Neanelerthal (Weaver. cial un determinado desarrollo de las habilidades sociotecnológjcas y transfor-
2005:3577)2. Ello muestra lo complejo del significado ele estas variables, que no so
mauvas . Y4 . Ade I na<,ís ele recolectores' , el Horno comenzó a aprovechar los restos ele• caza
pueden ser tornadas aisladamente de otras -vomo entornos y sistemas-, como la de otros depredadores mayores antes de convertirse él mismo en cazad.m orga~l:ado.
densidad neural, su conectividad con otras redes y áreas, etc. Ni desde el punto de complementando su dieta con otros muchos alimentos de alto contenido nutricionul
vista teórico ni del empírico podemos separar el conocimiento de las formas con- como posiblemente pescado, moluscos, etc.
cretas en las que aparece, aunque sí que podemos pensar en procesos de autonomi- El proceso de encefalización no sólo se refiere al. tamaño del.~er~bro, como
zación dependiente de microsistemas que pueden arrastrar a otros, los cuales, en hemos citado antes o a la ratio entre éste y el cuerpo, .51110 que también lIlcluye
otro momento, pueden operar a la inversa. Por eso también hay que prestar atención transformación estructural del mismo en el sentido de la reorganiza~ió~ ,
a las estructuras socioecológicas que propician la motivación y el contexto de uso y cuanto a desarrollos desiguales de unas partes frente a otras, la C1fClll~ena
desarrollo de empleo de ciertas habilidades cognitivas, las cuales, a su vez, se refor- los sistemas y subsistemas neurales. Serian estos procesos los que darían
man y adquieren nuevos potenciales bajo nuevos contextos (Lock and Colombo, la ampliación de sus posibilidades cerebrales en relación a entornos concretos
1996). Si puede hablarse de estadios cognitivos en la evolución homínida, solo
evolución (Falk, 2007),
puede hacerse teniendo en cuenta las relaciones que las soportan e instigan (Lock
end Symes, 1996), Una parte del cerebro que parece haberse desarrollado más en los prir:'ates res-
pecto de los monos, y de los humanos en particular respecto del resto de ~nmates, es
Como quiera que sea, todos los investigadores reconocen que la evolución huma- el neocórtex o neocorteza cerebral (Dunbar, 1992). El neocórtex es una :l~a capa d~
na se ha caracterizado por el incremento en el volumen cerebraL Los restos fósiles tejido cerebral cuya interconectividad y de.nsidad de neu~~nas es el,e~adl,sl~a y ~~ta
permiten afirmar que hay un aumento progresivo en la capacidad craneal desde ligado a procesos cognitivos muy complejos pero también a otros sensor tmotnces
Austraíopithecus en adelante, sobre todo en el caso de Hamo erectus y luego en
Hamo sapiens. Comparado con Australopitecus (400-500cc), Habilis (750cc) y
Erectus (llOOcc), Neanderthai (l400cc) y Sapíens sapiens (1350cc) se caracterizan
por tener el mayor volumen cerebral (Cf. Holloway, 1996).
J Hasta ahora se decía que el incremento del tamaño cerebral entre los Cl1I5Iralop:'/{:,cinos y

Parece haber un salto en dos fases, el primero hace alrededor de dos millones de los neondenales era una función directa del mcremento de su masa corporal y que solo con la
años entre Ausrmtopltecos y Hábiles, y otro fundamental entre éstos últimos y aparición de los humanos anatómicamente modernos podíamos decir que su Y~lumen ~erebral
empezaba a ser desproporcionado para lo esperado .en un. pr~male de SIl luma.no tPassingharn.
Sin embargo. con la nueva complexión anatómica atribuida a Ercctllsx la inferencia de que
nacían con cerebros mucho más grandes de lo que se pensaba (Simpson el al., 20?8l.
haya que revisar en alguna medida su capacidad craneal adulta hasta ahora csupu-
1 Sorprendentemente, este coeficiente para humanos modernos se acerca al que pueda encon- 1I00cc. If
trarse en ovejas y perros. Tener un cerebelo grande no tiene que implicar lo mismo, desde el punto haber una correlación entre cerebro y longitud del intestino en los llUl.m.1 e-
de vista cognitivo, motriz, etc., para los humanos que para perros u ovejas. Resultados parecidos los humanos, éste es mas corto que en otros primates, y esté adaptado a una dieta
pueden provenir de procesos diferentes con significados y consecuencias diferentes. <ni'gá;,,,,,'onlo carne (Aiello y Wheeler. 1995l.

50 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD eVCJLU'U'-'" Y DESARROLLO DEL CEREBRO HUMANO 51


••
•• (Gibson, 1991a}'i. El neocórtex humano muestra el mayor grado ele conectividad neu-
ronal y circunvolución de todos los primares (Hol1oway, 1996)6. Las circunvalaciones
evaluación de objetivos así como en tareas de planificación, decisióí
bién con la memoria de trabajo y la anticipación de acontecimientos, l
eiecucióru tam-
fIlCiu,'_c¡¡idad

•• del ncocórtex permiten incrementar notablemente su extensión a lo largo y a lo ancho.


Las áreas asociativas frontal, temporal inferior y parietal inferior, se consideran
v la motivación. la regulación y el control emocional, también coordina as cónexionés
~ntre el tálamo 7 y el neocórtex. El área parietal inferior es necesario para la integración
crasmodal de los estímulos sensoriales y el análisis espacial, la Iaferalidád, el reconoci-

••
fundamentales en el proceso de hominización. El lóbulo frontal es la parte elel córtex
miento de la geografía corporal, la denominación de objetos, la lectura de mapas (cL
correspondiente a la parte superior delantera del cerebro. siendo la más grande y dis-
Oibson, 1991 a). Todas estas úreas funcionan interconecrudamente como partes ele' ...;.
tintiva de todas las divisiones de la corteza cerebraL
mas neurológjcos complejos, interviniendo en múltiples procesos cerebrales.

•••
Sabernos que el humano moderno, tanto comparándolo con el resto de sus ances-
Ningún científico social que trabaje en campos relacionados con estos ternas
tros homínidos como con otros primates actuales, acusa un desarrollo especia! del
puede ignorar el avance cualitativo y cuantitativo que, gracias a las nuevas tecnolo-
lóbulo frontal, y dentro de éste, del área prefrontal, una zona muy conectada ncuroló-
gías de imagen", están proporcionando el estudio del cerebro y su dinamismo.
gicamente justo en la parte anterior de este lóbulo, Desde el punto de vista evolutivo

•• es la parte que más ha crecido en los homínidos en términos absolutos como relativos.
Representa el 25% del total del cerebro mientras que para el gato, por ejemplo, sólo
Un campo interesantísimo se ha abierto con lo que se denomina neurocognición
social, que trata de investigar los correlatos neurofisiológicos de la cognición social,

•• el 3%. El desarrollo frontal también diferencia a otros primates de los monos. las emociones. el comportamiento imitativo, el reconocimiento de caras, etc. Hay
marcadores cerebrales de la experiencia, también de la interacción humana (Dama-
Está estrechamente vinculado con ciertas actividades mentales consideradas, desde
sio, 1991; 2000; lnsel y Fcrnald. 2004),
una tradición racionalista, como superiores por el nivel de abstracción que implican. El

•• córtex frontal y prefrontal y sus conexiones limbicas y subccrticales son áreas implica-
das en la integración y organización temporal de actividades orientadas hacia fines. la
La coyuntura temporal-parietal está implicada en el reconocimiento de estados
temporales de otras personas como objetivos, las intenciones y los deseos; mientras

•• tanto la inferencia de disposiciones más duraderas tanto de uno mismo como de otros,
las normas interpersonales o los scnpts, involucran principalmente el corte prefrontal
medio. Este área del córtcx también integra información social a través elel tiempo y

••
5 Incluye una capa exterior, la materia gris, donde se encuentran células nerviosas, sus dentritns
y células gliales. y una materia más clara constituida por axones aferentes y eferentes. Éstas se conec- de forma más abstracta (Overwalle, 2009)9. Movimientos humanos del cuerpo, la
tan de fuera hacia adentro, verticalmente, en columna, constituyendo diferentes capas estratificadas mirada o de las manos involucran el sulcus temporal superior. El reconocimiento de

••
de diferentes clases de neuronas, con diferentes conexiones. Aunque no para todas las zonas, en total caras implica lo que denomina el área occipital de caras así como el área fusiforme.
se clasifican como máximo seis niveles de capas neuronales, siendo las células neurales diferentes en La conjunción temporal/parietal tiene una funcionalidad multimodal, operando sobre
cada capa. El neocortex implica más fisuras y mayor interconectividad, de abajo a arriba y de izquier-
material visual y verbal (cuentos, narraciones, etc.). También interviene en los juicios
da a derecha. La capa más profunda conecta con varios órganos del sistema nervioso como el cuer-

•• po estriado, etc. Cada columna cortical está involucrada en procesos neurológicos concretos.
f> En función de su ubicación en el cráneo, el neocórtex se divide en lóbulos separados por dis-
tintas fisuras o sutcus: ínsula, frontal, temporal, parietal y occipital. Cada lóbulo se distingue por una
morales, Parece que el córtex prefrontal medio elabora metarcprcsraciones explícitas
y distinciones sociales inferidas a partir de material verbal más complejo. También
modula estados emocionales elaborados desde el sistema lfmbico.

•• arquitectura celular específica. A partir del daño cerebral en alguna de estas áreas así como desde las
iI?ágenes de reso.nanci¡¡ magnética funcional se han podido vincular estas zonas con distintas capa-
cidades neurológicas, motoras y sensitivas. Esta geografía cerebral ha distinguido tradicionalmente
El cerebelo es otro órgano fundamental, pues tiene relación con prácticamente
todas las funciones cognitivas principales que han evolucionado en la línea homfni-

•• en primer lugar entre el hemisferio izquierdo y el derecho, atribuyéndosele al primero las capacida-
des secuenciales, instrumentales, memoria a largo plazo, narratividad y capacidad gramatical (áreas
de Brocca y de wemicke). La lateralización hemisférica, es decir, la asimetría entre el hemisferio

•• izquierdo y el derecho parece ser una característica evolutiva humana desarrollada durante la onto- 7 El tálamo coordina la información sensorial y motora. procesa información auditiva y visual

genia (Davldson, 19R4). La especialización hemisférica de parle de las capacidades lingüísticas apa- que luego enviará al neocórtex. e interviene en algunos procesos de mediación entre la emoción y
rece corno un proceso de maduración a partir del afio de edad, aproximadamente (Cf Scbeibel, la memoria. El hipotálamo regula el sistema endocrino y el sistema vegetativo: temperatura, equi-

•••
1991). La lateralización en relación con la actividad comunicativa también se observa en aves y en librio, hambre, constricción de la pupila.
otros mamíferos y primates como los gorilas también exhiben laterización hemisférica (Forrester, s Sobre todo las imágenes de resolución magnética funcional (lMri). Estas técnicas han sus-
2(08), lo que ha sido analizado también en otros primates con respecto a la manualidad instrumen- citado ciertas críticas en cuanto a la interpretación de los datos que proporcionan puesto que miden
tal y gestual-comunicativa (Hopkins, 2006). con resultados todavía no concluyentes en bonobos la activación de regiones cerebrales por medio del flujo sanguíneo en tiempo real. sin lene!" en con-
(Harrison y Nystrom, 2008). También se ha reconocido para los australopitecinos, pero parece estar sideración otras áreas involucradas precedentes y posteriores.

•• especialmente acusado en el género Homoy sobre todo en los humanos modernos (Hollowuy, 1996).
Para e~ hemis~'erio derecho, se han e~tablecido las c~pacidades emocionales, ciertos aspectos del pro-
ce~am,Jen~o ~lsual. etc. Para,una crí~lca de una arquitectura cerebral estricta y la preferencia por una
9 Movimientos humanos del cuerpo, la mirada o de las manos involucran el sulcus temporal
superior. El reconocimiento de curus implican lo que denomina el área occipital de caras así como
el área fusiforme. La conjunción temporal/parietal tiene una funcionalidad multimodul. operando

•••
mas distribuida, véase Ramtrez GOlcoechea, 2009: capítulo 7. sobre material visual y verbal (cuentos, narraciones, etc.j.

52 1.2. EVOLUCiÓNY DESARROLLO DEL CEREBRO HUMANO 53



.......-----------------------

da hasta los humanos modernos. Está conectado con cada una de las catorce regio- fuertemenle establecida en 101 investigación sobre evolución de la inreli-
nes neocorticales consideradas importantes en la evolución humana. Control; la " Es decir que factores socioccctógicos serían instigadores de la reorganiza-
sinergia y el tono muscular, así como la psicomotricidud fina y gruesa y la coordina- g~ncIa,
ción cere b'ral qu~ se observa
.. '- en la evolución hominida (eL Jolty, 1966: Humphrey,
ción visual-manual. Es fundamental para el control y la coordinación del movimien- 1976; Premack y Woodruff 1978),
to, la postura y el aprendizaje motor. Pero también interviene en la memoria de tra- La idea principal es que la capacidad cognit,iva evoll,lCionó para man~jar una ca.da
bajo y en la atención dirigida, así como en la articulación del lenguaje.
vez más eomplicada vida social. Cuando los anl.males viven cn ,:grupam.lent(~S SOCia-
Pues bien, también parece existir una relación entre Jos cambios producidos en el les complejos. en el que cada uno depende críticamente de las mtcrucciones CO~)PC~
cerebro y el cerebelo a lo largo de la evolución homínido y, especialmente, en lo que ,
raUvas co n otros . necesitan
'- '-.ser/)\·icó/o(}().\'
' _ (Humphrey,
c"· naturales ' .ll):)O), tener mode-.
respecta a los humanos modernos. Anne. H. Weaver (2005), habla de una evolución los internos del comportamiento de sus c?mp,:neros.. la ~uente d~ (la competencia.
"recíproca" de estos distintos órganos, El volumen del cerebelo respecto del conjunto aunque también de la ayuda y la cooperacton (Stewart y Cohen. 1))7),
del cerebro cambia en distintas especies y a lo largo de la evolución, Para los austra- Leslie C. Aicüo y R, Dunbnr (1993) trabajaron esta teoría para ~l.caso d.e los pri-
lopitecinos y primeras especies del género Horno los hemisferios cerebrales son gran- mates, No parece haber nada en sus prácticas y necesidades de aprovlslon~l~lento ~ue
des respecto del cerebelo. En Neandcrthales y primeros Croiáagnoncs la diferencia es determine Y exija una mayor capacidad cognitiva respect:) de otros mallllteros',Solo
todavía mayor. Sin embargo, ocurre al contrario en los humanos más recientes, con- isitos' de una vida en b
orupo como es la de los primates, con todos sus mter-
Ios reqll1s " " . . ' ,
cretamente del Holoceno: el cerebelo se agranda mucho más comparándolo con el cambios, intereses comunes y conflictos, deseos, mouvactones. ahanza~, podfl~n
volumen cerebral total (ibfd.: 3579). Según este argumento, 18s capacidades humanas haber motivado la necesidad de una inteligencia superior. Sobre todo los chllnpancc~,
se habrían desarrollado en tres etapas, correlacionadas con determinados estadios de habrían desarrollado unas habilidades para detectar el estado menl~l de los, otros, ,~trJ­
crecimiento del cerebelo, La primera, durante el final del Plioceno y comienzos del buyéndole ciertas creencias, conoci~lientos e intenc~ones, y, a ?<U1I~'~de ahí, o,r~a~~lz~r
Pleistoceno, correspondiendo a determinados comportamientos inferidos a partir de y gestionar su propia conducta en dicho entorno SOCial complejo .(eLI.l,). ~stc\ capa-
hallazgos paleoantropológicos como el uso de tecnología lítica, el procesamiento ciclad de comprensión de las necesidades y estados del otro ~a ~Ido d~n0Jl11~ada
cspeclovisucl. el del procesamiento del conocimiento implícito, junto con áreas de los ría de ta mente, como atribución al otro de creencias, conocmuento, intenciones,
lóbulos parietales, también en el estímulo del comportamiento dirigido hacia fines, el módulo para el dominio experiencia! específico de lo s?ci,:1 (C.r~ Il',l.). Adel~ás,
juicio sobre velocidad de objetos en movimiento, etc, Un segundo momento corres- ce haber una correlación estadística entre grado de corticalización, intensa VIcia y
pondería al Pleistoceno medio y final, en relación al incremento general del cerebro viciad social y compleja estructura (Colmenares. 2005:112),
en su conjunto, El crecimiento del volumen del cerebelo se correlacionarla en esta
A, Whiten y D, Byrne'", también han optado por una teoría de la
época con el incremento en las capacidades de aprendizaje y expresión declarativa
precursora de las capacidades cognitivas. Han ,denominado. a este t~po ,de destreza
intencional, y el comportamiento simbólico quc se asocia con este período. Cuando se
cognitiva inteligencia maquiavélica en el más ngur,oso sentido del termino: ,
detecta el mayor crecimiento de este órgano comparado con el cerebro es al final del
dad para manipular, para engañar, para evadirs~ de cler,tos deberes, para conseguir
Paleolítico y principios del Holoceno, vinculado a la diversificación de actividades y
propósitos propios teniendo cn cuenta la multitud de intereses y agentes de su
entornos de complejidad social y cognitiva creciente, Sin necesidad de incrementar el
dedor (er L L),
volumen total del cerebro como hasta entonces, la expansión del cerebelo en esta ter-
cera fase habría permitido procesar mucho más eficientemente tareas y operaciones La cultura tecnológica sería una exaptación 11 de la capacidad de leer la mente de
cognitivas anteriores pero ahora en un medioambiente mucho más exigente, Según otros congéneres en un contexto de vida social compleja (Alvard, 2003), Supues-
Weaver (2005) estos estadios de evolución cerebelar/cerebral estarían asociados a las iarúente s610 cuando las habilidades cognitivas desarrolladas en el dominio de lo
progresivas demandas de contextos cognitivos y culturales cada vez más complejos, social se conectaron con el dominio técnico e instrumental, se observaría la .emerge~~
súbita, en muy pocos miles de años. de las capacidades de nuestra propia, e~pecle
1999). Esta capacidad se habría trasladado crosmodalmente al dominio >tec~
~¿,~6:~~~.~ mediante el aprendizaje observacional y la capacidad ele intui,r y pr,edeclr la
intención del ejecutante al que observamos, infiriendo que sus prácticas tienen un
1.22. TEORíAS SOCIALES DE

Muchos paleoanlropólogos y otros investigadores han establecido relaciones


y b: Whiten, t 99 l, 2005; Byrne y whitcn, [nR, ,
causales entre las transformaciones del cerebro y la aparición de capacidades otras razones y que, sin embargo, se incorpora a un nuevo sistemade
tlvus y relacionales en la filogenia hominida (CL Healy y Harvey. 1989). Es y Lcwontin, 1979),

54 INTERCULTURAUDAD y DESARROLLO DEL CEREBRO HUMANO 55


••• objetivo; en esta ururactor Las teorías tradicionales sostienen que, debido a modificaciones en ésta última para

••
la ejecución,
sin alterar el objetivo primero
prácticas que podría ser aprendidc e
S~i~~:f8i8~ti:jJg~~,~i~i repertorio de facilitar la locomoción. se produje el estrechamiento del canal ele parto (Dominguez-
Rodrigo, 1997: Tauersall. 19l)B) y que el nacimiento fue difu-ultándosc prog~esiv;l­
registra-
d,,,"'ó"'
••• do en los procedimientos y
parte de la evolución cultural ucumutanva. fenómeno
mates. La emergencia de nuevos comportamíenros co-optados
dalmcnte podrían explicar la rapidez
explicar buena menle para los homínidos porque cerebros grandes -cabezas grandes para ntojertos-
no pasan fácilmente por el canal de parto, en lo que se ha denominado en Paleoantro-
pologÍ<lel dilema obstétrico (Krogman, 1951: Washburn. 1(60)1-1,
Parece ser 800ce el volumen máximo que la configuración anatómica pélvica de

•• homínidos (Deacon, 2003).


Esta inteligencia social podría haber sido cxaptada para el lenguaje, un modo
una bípeda podía soportar en aras a poder traer bebés al mundo xin dificultad. Po~
eso, los homínidos del Plio-Pleistoceno en general, incluyendo también a Eree/lls
y especialmente Sopíens (también Ncandertales, er. Ponce de León el al., 20m\)
1)

••
mucho D:ás eflcaz'y rápido para comunicarse en grupo con relaciones complejas que
por medio del acicalamiento o espulgamiento social C'grcoming"¡ (el'. Aiello y tuvieron que adelantar el parto antes de que el cerebro se desarrollara cornpletamen-
Dunbur, J993)12, le. Si la cabeza y el cerebro estuvieran completamente maduros, no podrían salir. Por

•• tanto, buena parte del desarrollo cerebral homínido a partir de estas especies se pro-
duce C,"I."lrauterinClIJlt'lJfe
1ó.

••
El cerebro de un chimpancé pesa al nacer el 45% de lo que pesará cuando sea
1.2,3, BIPEDISMO, TRANSFORMACIONES ANATÓMICAS adulto. En el caso del humano moderno, su cerebro pesa sólo el 25% de lo que lo hará
cuando termine su crecimiento, Durante el primer año, la cabeza de un niño humano
Y DESARROLLO EXTRAUTERINO
•• La bipedia y la verticalidad como forma predominante de la locomoción 13 impli-
aumenta un 60% respecto de! nacimiento, lo que para los chimpancés sólo es un 309(1
(Passingham, 1982). Esto tendrá consecuencias importantes para entender el
homínido -y sobre todo del género homo-. corno un órgano en continuo

•• caron la reestructuración mecánica de la anatomía homínida, sobre todo en la colum-


na vertebral y la pelvis (también en los músculos del brazo, el torso y los muslos).
dinámico, producto también de su humcmizacíon a lo largo de una ontogenia
gada en un entorno sociocultural estructurante, una mente neurosocia! sociocultural

•• mente esculpida mientras se desarrolla (Cf. in/ra), Esta maduración es esculpida


forma continua a 10 largo de la vida desde la relación con un
sus agentes 17.

•••
12 Estas teorías han sido contestadas desde más de un lugar, sobre todo por su adaptacionis-
1/10. Finluy, Darlington y Nicasrrc (2001) piensan que la función no hace a la estructura. sino que
es el cambio de ésta 10 que propicia, contingentemente, la emergencia de la primera. El hecho de
que las capacidades mentales de los últimos homínidos se hayan "alojado" en el isocórtex se debe
a que ~s precisamente. este érea la última estructura en haber evolucionado neurológicamente. El 14 Véase, no obstante Walrath (2003 y 2006), donde se cuestionan los modelos culturales

•• crecmucnto exponencial del isocórtex (córtex con las seis capas de neuronas, la más reciente evo-
lutivamente) en relación al resto del cerebro se debe a su localización en el desarrollo embriológi-
co del. tubo neural en los vertebrados. El crecimiento de cada estructura cerebral puede predecirse
dentales subyacentes en cuanto al riesgo y la dificultad del nacimiento así como la construcci •.ín
una tipología de normalidad por parte de la bíomedlcina de la que la paleoaruropologfa se
apropiado. . ,

•• a partir del orden de la neurogénesis que, a su vez, se derviva de la estructura axial básica del cere-
bro en desarrollo. Este orden está evolutivamente muy conservado en los mamíferos. Por tanto. el
isocórtex sería el mejor candidato para ser aprovechado para nuevas demandas sociocogniuvas y
15 La reconstrucción de la pelvis femenina de una Eiectus hallada en Gonu (Etiopía) hace ya
unos cuantos años y datado en alrededor de 1,2 millones de años (Simpson y co!s. 2001i), indica
una anchura pélvica mucho mayor de lo que se creía para tal especie, considerada, a partir de los

•• n,o tanto que éstas hayan ffi?tivado l~ reorganización de las estructuras cerebrales. Esto no impedí-
na el papel de la expenencra ecosocíal y de las consecuencias recursivas de las prácticas humanas
en determi~ados contextos: afinarían, re-adaptarían cada subsistema en relación a los proce-
restos del niño de Turkana. como de proporciones elevadas, altas, delgadas y gráciles para, supues-
tamente. correr v recorrer las sabanas. Este fósil indica una morfología mucho más baja y ancha,
con capacidad pélvica suficiente para albergar bebés con cabez~s bien grandes. de alrededor de 318

•••
sos que en el se procesaran Ian Tatersail (1998b) las tranformaciones encefálicas tam- mm de circunferencia (para el humano moderno es un promedio de 347 mm), que no obstante cre-
bién son anteriores a la la que inferimos su evolución cognitiva, Hasta cerían también exuuuterinamerue, aunque quizás más lentamente y menos tiempo que para los
q,ue estructuras para nuevas prácticas y representa- humanos modernos.
ciones en entornos encontramos vestigios de una actividad 16 En aves y mamíferos el tamaño del cerebro y el del cuerpo coinciden con el grado de
cognitiva madurez,

•• 13
las manos cuando se desplazan por las
(Thorpe, Holder y Crompton, 2007).
arbóreo. Parece que Ardipíthecus
17 Por esta razón, el cerebro no es un órgano neoténico. porque no maduraría igual dentro del
útero que fuera de él. Además, en el caso humano, ma~urar no e~ un estadio final sino que supone
el mantenimiento y progresión cornpctencial necesano y suficiente para desenvolvernos en los

•••
ecosistema arboreo y terrestre. entornos cambiantes que contribuimos a construir y re-crear.

1.2, EVOLUCiÓN Y DESARROLLO DEL CEREBRO HUMANO 57



12.4. EVOLUCiÓN DE LA ONTOGENIA HUMANA vez una etapa infantil breve desde los 3 y medio a 5 años. u costa de la
de lactancia. Para éste se observarla ya una dilatación en el tiempo de apari-
y ADOLESCENCIA EN EL HUMANO MODERNO primer molar, cerca de los 4 años, justo al comenzar la niñez. Hubiíís ten-
la suficiente capacidad tecnológica como para proporcionar en esta edad una ali-
'., Al~u~os,paleoantropólo.gosy antropólogos biológicos opinan que nuestra huma-
",,-nlación procesada suflcientcrnentc adecuada a las capacidades de masticación,
I,mlde] socializada. y culturulizada
el ~ .
se debe a la larga
~
ontogenia< del huma{ no 010 deroo
urante la cual dispone de suficiente tiempo para el aprendizaje y la configuración de
de¡,llIcié,n Y digestión de estos pequeños. Para Horno erectus "temprano" (H26cc) la
niñez seguiría ampliándose un año a costa ele la etapa juvenil, que también nscende-
U~l cerebro ~sculp¡do por su entorno social. La onrogcncia humana es pn;¡ongada no
ría, desde los 6 a los 15, apareciendo el primer molar en la mitad de la niúez , a los 4
solo por el tiempo que lleva el crecimiento de un cerebro complejo sino p 1-
, 1" d .. 1 " ' . or o que se años Y medio. Horno erecfllS "tardío' (98:kc) ampliaría la infancia en unos años. a
t,'in a en a qUlflf as .compleJas destrezas sociales necesarias para ser un miembro
costa tanto de la lactancia como de la etapa juvenil. Esta última abarcaría desde los
competente ~n la sociedad. No sólo se ha de garantizar la supervivencia física sino
7 años aproximadamente hasta los 15. El primer molar aparecería también en la
que en lo~ pnmat~s el comportamiento parental tiene que garantizar la conversión de
niñez, pero cada vez más tarde, él los 5 años. Y seguimos sin adolescencia.
~a prog:nlC en ,~¡embros competentes de su sociedad, entre lo cual está, en última
mstancra, también saber desenvolverse eficazmente como padre/madre cuando lleuue Por fin, en Homo sapiens (1350cc) la ontogenia sc divide en las cinco etapas de
el momento (Femald, 1992:422). e lactancia, infancia, etapa juvenil tpuberaií, adolescencia y etapa adulta. La primera
muela aparecería ahora cerca de los 6 años. casi al final ele la niñez. La secuencia para
Pues~o que el cerebro humano y muchas de sus capacidades se desarrollan
sapiens moderno sería: lactancia hasta los S años, niñez hasta los 7, etapa juvenil o
extn~utennamente, es importante conocer en qué medida la ontogenia humana puede
pubertad hasta los 11/12 y adolescencia hasta los 17/18.
explicar algunas de nuestras destrezas comunicativas y sociales.
Según la Paleoantropología, el período de infancia, inexistente en otros primates no
Los procesos .de desarrollo ~on campos generativos y relacionales en los que
humanos, parece ser fruto ele una progresiva adaptación evolutiva (que comenzaría ya
e~ergen las :apaCldades y las actividades (Lewontin. 1983; lngold, 199J). Los orga-
en Horno habi/is) -junto con la reducción de la lactancia- para el éxito reproductivo de
nismos son SIstemas en desarrollo (Oyama, Griffiths y Gray, 2001), escenarios de la
las mujeres humanas. Si los niños de esta edad no exigen demasiada inversión energé-
la evolución.
tica alimentaria y hay otros a su alrededor que puedan ocuparse de ellos, la mujer huma-
~e~es humanos modernos exhiben ciertas singularidades en su desarrollo, lo na puede tener un nuevo hijo mientras tanto, SIn sacrificar demasiado la calidad de vida
propicia que seamos los seres más complejos desde el punto de vista social. del hijo anterior. En el tiempo en que una mujer humana produce dos hijos, los
, Pudiendo establec,erse ciertas correlaciones entre desarrollo dental y desarrollo gutanes y los chimpancés producen uno (Bogin, 200 I a), tasa de reproducción
cerebral: J. M. Bermudez de Castro (2002) reclama también la importancia de la para la reposición generacional. Esta tendencia ya se observaría en Homo erectus.
ontogema humana y su evolución como medio para inferir otros procesos y dinámi- La aparición de la niñez como una nueva etapa en el ciclo de vida de algunos
cas corporalrnentales y ccologlcosociales. El desarrollo dental es un buen predictor homínidos (Bermúdez de Castro, 2002) ha permitido incrementar tos posibilidades
del desarrollo cerebral". de aprendizaje e intercambio en el ámbito familiar y de los cuidadores de formas más
Hay suficientes evidencias fósiles de la formación dental de los homínidos como estructuradas y complejas de vocalización y aprendizaje verbal. La señalización
para ~o~o.cer los parámetros básicos de la evolución del desarrollo en distintos tipos apropiada y honesta sería de alguna forma premiada y estimulada. Formas más com-
ele ~~mml,dos '.Des~e el p~nto de ,vista evolutivo, hay que hacer notar las siguientes plejas de significación contribuirían a avisar, aconsejar e informar entre sí, modo que
~~estlOnes .de, I~t:res, Chimpancés Y,AustratopitheclIs Afarensis (400cc capacidad seguiría aumentando en la niñez y la etapa juvenil, en donde contribuiría a la capaci-
craneal) ~omcI~llTlan ~n tener las tres fases ontogenéticas de la mayoría de los marnf- dad de bromear, contar chistes, burlarse, y el rumor, en ambos sexos, comportamien-
f~ros sociales: lOfanCla. (depe.ndientes para la alimentación de la madre), etapa juve- to que facilitaría la consecución de objetivos personales y grupales.
nI~ ~ etapa adulta, La infancia se prolongaría entre 2 y 3 años en Austrulopíthecus Desde el nacimiento hasta los 3 años!". aproximadamente. los humanos moder-
Ajricanus (442cc), a costa de la etapa juvenil. En Horno Hahilis (61Occ) aparecería nos dependen de la lactancia materna, período que se ha ido acortando evolutiva-

.Ig L~ on.togenia d~,ln formación de! esmalte de la corona de los dientes indica, por ejemplo, ue me baso en (Locke y Bogin. 2006). A través de un interesantísimo trabajo
australopuectnos. halu!ls y t'reclllS maduraban mas rápidamente que los humanos modernos (O q ontogenético para la evolución del lenguaje en estrecha conexión con la onto-
Leakey
, et,al"2001'
, . ' B ermuide:
ez d e C .'
Astro, 2002), .. can,
mientras que neandertates y antecessor tendrían
p~tron mas proxtmo a lo~ ,hum¡¡no.~ modernos (Bermúdez de Castro, Rosas et al.. I999). También
un g;:'!if¡~~,;:¿riÓ1t~:.~:~
Pl
humana en sus contextos ecosociales de dependencia, crianza. aprendizaje
Su argumento principal es que el proceso de evolución del lenguaje
y
parece haber una correlación evolutiva entre edad de erupción del primer molar y capacidad álargamiento de la infancia de los homínidos hace dos millones de años un salto

58 ETNICIDAD. IDENTIDAD. INTERCULTURAlIDAD cV()WCIC'NY DESARROLLO DEL CEREBRO HUMANO 59


------------------
••
•• mente (el'. infra), En los mamíferos y en los primates humanos el fin ele la Jactancia
señala el comienzo de la infancia. En los humanos va desde los tres años y se alarga
mentas. Comienzan las relaciones de amistad, ce ,dUÚ¡¡ y eanilieto entre pares,
establecié'1dose patrones relacionales que pueden persistir a ln ¡argo de las distintas

•• hasta los siete. Se caracteriza por una ralentización y estabilización del crecimiento,
que no demanda demasiada inversión energética en la nutrición-", El cerebro apenas
rases de desarrollo hasta la etapa adulta (Locke y Bogin, 2006). A lo largo de este
período van apareciendo los cuatro molares y los cuatro incisivos. transformándose
la mandíbula y la masticación hasta que, cerca ele tos siete años, ya pueden comer

••
crece en volumen aunque la mielinización. así como la orvanización neuronal, con-
tinúa (Gibson, 1991). En la mayoría de los primates coincide con la aparición del pri- igual que los adultos. Al final de la infancia, los andares van pareciéndose cada vez
mer molar definitivo; en los humanos este molar sale a partir de los 5/6 años. Como más al modo adulto, el desarrollo cognitivo y emocional incrementa la autosuficien-

•• la dentición infantil es todavía inmadura para tomar el alimento adulto, los niños
comienzan L¡ largo período de dependencia de Jos demás en cuanto a su provisión
de alimentos, siendo que, no obstante, el parón del crecimiento no exige una dedica-
cia y permite contribuir a ciertas tareas domésticas como la preparación de alimen-
ros, el cuidado de hermanos y primos, etc.
Durante la etapa juvenil, que iría desde los 7 a los 10/11 años aproximadada-

•• ción ni exclusiva ni intensa a su alimentación. Es el momento de que otros miembros


de la sociedad intervengan en la crianza y protección del niño mediante alimento pro-
mente, los niños y niñas son todavía sexualrncnte inmaduros pero sus hormonas
comienzan a producir los caracteres sexuales secundarios. El ritmo ele crecimiento

•• cesado y adaptado a sus necesidades. El período y la intensidad de dependencia biop-


síquica del bebé (nutricional, regulación térmica, afectividad y estimulación senso-
riocognitiva y motriz, etc., sociocultural mente formateados} respecto de sus
corporal está estabilizado. En \'1 etapa juvenil la capacidad respiratoria en el habl.u
así como la fluidez aumentan. Entre los 6 y g años se estabiliza la ratio entre la cavt-
dad bucal y la altura de la faringe de 1: l. También el cambio de voz en los chicos,

•• cuidadores se habría ampliado necesariamente. La aparición de un nuevo hermano


obligaría al destete y éste induciría al niño a desarrollar estrategias pre-existentes
pero inactivas para asegurarse y mantener, por medio del señalamiento vocal y ges-
gracias a la alteración de las características vibratorias de los pliegues vocales
(Locke y Bogin, 2006). En esta fase juvenil se aprenden las reglas para el uso apro-
piado, atractivo, persuasivo, del lenguaje, que ser~ tan útil y val.orado e~}a adoles-

•• tual para llamar la atención e implicar a los demás. el cuidado necesario para sobre-
vivir por parte de un entorno de cuidado más amplio.
cencia. Se mejora la narrativa y la cualidad del discurso extendido, poniéndose los
cimientos para el uso pragmático avanzado típico de la adolescencia. Los duelos ver-

•••
Mientras tanto, el niño va aprendiendo poco a poco, mediante observación Guia- bales entre chicos comienzan en este período. También prepara para la siguiente en
da o incluso enseñanza dirigida, las destrezas de la obtención y procesado de lo; ali- cuanto a la oportunidad de real izar los aprendizajes necesarios para cOI~prende.r, y
vivir las jerarquías sociales de su grupo, el aprendizaje de destrezas ~e ahment~clOn
y reproducción más complejas, así como habilidades para concurrir y seleccionar

•• sin p.recedentes. No sería sino hasta la aparición de la niñez y luego, 01<15 tardíamente, la adoles-
cenera. cuando el comportamiento vocal se instalaría y desarrollaría en un contexto social más
pareja. En todos los primates el período juvenil ~~ceniflca el .desarrollo y prcpar~­
cien de las habilidades necesarias para la complejidad de la VIda adulta. En el caso
humano, tanto en la época juvenil como en la adolescencia, período exclusivo de

••
amplio que el del microentomo familiar y próximo. La comunicación y el lenguaje de los homíni-
dos, hasta el humano moderno, habrían coevolucionado con las transformaciones acaecidas en el sapiens sapiens, se practicarían capacidades desarrolladas en otras ante~iores pero
ciclo de vida y los cambios tecnosociales y cognitivos implicados en ellas. Importantes aspectos de ahora dirigidas a propósitos más sociales y sexuales, de la etapa reproductiva (Locke
la ejecución y construcción del lenguaje no se desarrollarían hasta que apareciera evolutivamente

•• la adolescencia, cuando diversos aspectos relacionados con el habla, la voz, el léxico, la estructura
y las reglas de ~so se entretejieran entr~ sí ~ara dar lugar a ese fenómeno complejo que es lo que
algunos denominan facultad del lenguaje (Fitch, Hauser et al., 2006). Todas estas capacidades evo-
y Bogin. 2006)21.
La adolescencia, junto con la infancia, es una de las etapas neurofisiológjcax,
anatómicas y psicosocialcs que caracterizan específicamente a los humanos mo~e,r­

•• lucionadas se habrían articulado gracias a la propia evolución experimentada por el ciclo vital
humano. Aunque la reorganización progresiva de la ontogenia no tuviera relación directa con la
evolución de! lenguaje, ésta podría haberse prOducido como resultado emergente de los cambios en
nos. Desde aproximadamente 10/12 a 17/19,años, es el momento del gran estiran
óseo, más en los chicos que en las chicas". Estas,_aún aparentando ser mujeres: ~~

•• el cic.l~ ~e vida ~reducci?,n de la lactancia, aparición de la nif\ez, aparición de la adolescencia). que


perrmnnnn una mteraccion vocal y verbal mayor y más complejo -que incluiría advertencias, cau-
telas, así como reprobación o aquiescencia por medio de vocalizaciones cada vez más complejas-.
adquieren la función ovárica plena hasta algunos.anos comenzada l~l adol~scencIa ",
tampoco el tamaño adulto del canal de parto (Bog¡n. 1999: 1988). MIentras tanto, van

•• a la vez.q.u~ una socialización intensificada y expandida en el tiempo y mayores oportunidades para


la ad~ul,sl~lón de de:trezas tecn
una dinámica recursiva: aquel
el seno del grupo. El lenguaje mostrarla
e favorecieron ulteriores desarrollos 21 Hay correlaciones evolutivas entre la amplitud de la etapa juvenil. ell~mafio del grupo y el

•••
habrían sido reforzados volumen de las áreas sociales en el cerebro (Jorfe, 1997, cit. en Locke y Bog¡n. 2006). . .
20 Un déficit en la 22 No voy a entrar aquí en la evolución probable de este ritmo debido a factores ~\Iltropogel.ll­
fetal como después puede derivar en
serios retrasos lb) un período prolongado de rnadu- cos a lo largo del Holoceno (dieta, supervisión y asistencia médica del crecimiento), 111 en su vana-
ración cerebr provisión de los nutrientes necesa- bilidad etnográfica economicopolílica. . .,.
nos para un 2J No sé exactamente si esta generalización puede sostenerse desde los datos epidemiológicos
st la posibilidad de su obtención en el

•• tiempo. de distintos entornos geográficos y socioculturales.

•• 1.2. EVOLUCiÓNY DESARROLLO DEL CEREBRO HUMANO 61



••
•••
aprcndicflC!o los roles de género que sus culturas respectivas les atribuyen, teniendo 12-5, NEUROGÉNESIS, SINAPTOGÉf\IESIS y MIELlNIZACIÓN
la op()rtum~ad de ensayar algunos aspectos de los mismos sin tener que asumir las
c(~n,SCC,~lenCIaS de una ¡.n~plicacjón c?l~ple{a> Los chicos. todavía pareciendo púberes, -
••
y" aun 5J dar el gran estiran, van participando como noveles en los el>rupos de ha /TIres
b Hay una gran variedad en los ritmos de maduración cerebral entre los mamíferos.
Jovenes, aprendiendo las formas culturalmente establecidas para su sexo, sin suponer Sin embargo, para una misma especie. puede afirmarse la existencia de un patrón
una competencia para los jóvenes adultos, quienes, como [ac itttadores sociales común para todos SlIS miembros en condiciones habituales (Gibson. 1991b). Los
socializarfan a aquéllos en no pocas destrezas personales y sociales
E~ Jos,últimos a~os de la :tapa juvenil y primeros de la adolescencia se mejora
mamíferos son un caso especial dentro de los vertebrados en cuanto que la mayoría de
su neurogénesis se produce muy tempranamente. durante el desarrollo embrionario, lo
contrario a lo que ocurre en peccs. anfibios, aves o reptiles (Finlay et al.. 20(1). La
••
todavía mas la capacidad respiratoria para el habla y se consolida el cambio de voz
~n los muchachos;. también se observa una mayor fluidez y velocidad. Es el grupo de
Iguales la referencia en esta etapa. Se hacen nuevas amistades, se incrementa la socia-
ubicación de las neuronas depende de las distintas propiedades uclhesivas moleculares
para atraer ciertas células colindantes y conectarse a ellas mientras repele otras ••
lidad selectiva, I.a solidaridad, la comunicación íntima y el apoyo en el grupo de' iaua-
les, que. se con:lc¡tc en el gran auditorio de esta etapa verbal. El lenguaje en la ;do-
(Edelman, 1988l.
La oraaniznción estructural básica del cerebro está orientada pOI' mecanismos de ••
••
!e~cen~¡.a ve .1I1crement~r y diversificar el vocabulario, introduciéndose frases activació; e inactivación genética, es decir, por procesos epigenéticos. Los genes
idiomáticas y Jerga~ propIas. Los adolescentes son más independientes de los padres neurales deben expresarse en tejido nervioso pero cerrarse para tejido no neural-".
que nunca, pero siguen estando geográficamente limitados. Una fuerte afiliación Las neuronas emigran a diferentes lugares siguiendo instrucciones topológicas de
local tendería a propiciar su identidad social y personal. Una manera de señalar esta genes estructurales y regulatorios. con distintas propiedades moleculares para atraer
afi.li~ción e incremen~ar su autonomía sería mediante marcas lingüísticas de grupo, distintas fibras. Las neuronas se ubicarán en relación con los intercambios de atrac-
partI~ldannente fonétJc~s y vocales (Eckert 1988 cit. en Locke y Bogin. 2006:2.7), ción y repulsión químicas con células colindantes a las que se adhieren o no. Antes
contnbuyendo, generación tras generación, a la evolución de la lengua propia. de que el córtex se Iorme del todo, las neuronas destinadas a cada área forman un
proto-mapa y ya muestran una potencialidad prospectiva (Spemann, 1938)2fi.
En la adolescencia aumenta notablemente el habla de contenido social, sobre uno
rsrno y los demás; se desarrolla y consolida la capacidad de inferir las intenciones En el caso de los humanos modernos, las neuronas corticales comienzan a desa-
el otro a partir de sus expresiones de habla y, sobre todo, la dimensión preformativa rrollarse a partir de la décima semana de gestación. Todas las que habrán de existir,
pra~rnátic.a del lenguaje, Es la edad en la que se puede hacer cosas con palabras. Si están ya en el cuerpo en la semana decimoctava de gestación. Alrededor del tercer
.fancIa se estable~e el comportamiento fundacional de las estructuras y funclo- mes, una vez que las neuronas se han ubicado, comienzan a crecer dendritas (prime-
leas ~e,la comumcac,ión humana (Cf infrcú, en la adolescencia se aprende/ejer-
domfo¡o del lenguaje como herramienta social, con consecuencias relaciona-
. . :ociales de gran calado psicosocial personal y grupal. Las destrezas preformativas constituiría unfuerte elemento de atracción y éxito social general y con el sexoopuesto. Es común
iniciadas y mejoradas progresivamente durante la niñez y la juventud contribuirán a la quehablar mal -según el criterio sociocultural de quc se trate- sea ridiculizado y el adolescente se
competició~/cooperación intra-sexual y a la selección epigámica, reforzando capaci- retraiga en sus relaciones sociales en general (Howlin, Mawhood et al., 2000) y con el olro sexo en
?ades previas. Se muestran habilidades desarrolladas para el chiste, el sarcasmo la
Ironía: la negociación, la persuasión, la imprevisión, el ingenio, la creatividad. La elo-
cuencl~ ~ue atrae. la atención sobre la persona contribuiría de forma notable ai status
particular: no hay mis que recordar por lo que pasan los tartamudos. En el caso femenino, el habla
suele exhibirse. generalmente, en el contexto más íntimo de laconfidencia y la revelación, el rurnor.
el intercambio de secretos e información, como garantía de sociabilidad y afiliación. Según Lockc ••
y presugro del sujeto en sus relaciones sociales (Dessalles, 2007?4.
y Bogin (Ibfd.), al final de la udolescencle tanto chicos comochicas tienen parecido dominio de la
estructura y contenidos dellenguaje, pero el aspecto prcformativo dcl habla es diferente. Desde un
punto de vista darwinista. aquéllos que mostraran mejor competencia prefurmaüva a estaedad ten- ••
•••
drían más éxito social y sexual. reforzando posibles habilidades comunicativas y lingüísticas ven-
,~ El"
tajosas desmalladas anteriores. Por lo mismo, aquéllos que hubieran mostrado dificultades en la
~. vutuosrsmo en eI hablaestá asociada al poderen muchos contextos culturales, sobre todo producción y comprensión articulada durante la infancia, niñez, o/y juventud. probablemente len-
en socle~ad~s orales, aunque no exclusivamente. Presente tanto en hombres como mujeres, desde drin dificultades en el habla también durante la adolescencia.
el evol~c;on¡smo se afirma que la competición oral pública está más generalizado entrelos prime- 25 La posibilidad experimental de neurogénesis a partir de una célula madre pilosa equipo-
ros, ~.lllzas com~ fon~a de control y evitac!ón de la agresividad, máxime en unaedad donde la pre-
sencra de tesLoster~n<l en sangre es especialmente elevada. Algunos investigadores relacionan el
hab~a se~ura): d.o~llO:nl~ ~~n est~l h?rTI1ona .sexual, como varios estudios sobre actores de teatro y
abogados
i "" ..defensores
, en
, ..JUICIOS publicas sugieren. La voz sonora una buena dicción l' . , id:d
. ., . ' , , d capacr <l
tencial es ya una realidad (Ausen y cols.. 20m:).
26 Para el sistema visual parece que el cerebro puede hacer una nutoinstaíacíon previa sin
necesidad de experiencias sensoriales exteriores por medio de ondas en la retina generadas endó-
genamente porlos tejidos de la misma mientras se estüorganizando ncuralmente la zona visual. El

('oc ~e(~~~ISlOn, ,pro_vo~a 1.,\ .ddmm.lCIOn genera! y. p~r~TIlte el dominio de la escena, de la arena públi- sistema se "refinaría" mediante la actividad neural posterior (Catalano y Shatz, 199t'\), cit. en
ca, indicando. segun indicios crosculturales e históricos. seguridad. autoridad, capacidad. Todo ello Pinker,2002:92).

62 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD 1,2, EVOLUCIÓi\1 y DESARROLLO DEL CEREBRO HUMANO 63


••• ro las de primer etc.) y axcnes-". extendiéndose por ausencia de estímulos por parte de una modalidad sensorioperceptúa]

•• todo el cerebro fetal (Scheiñef


Las conexiones medio de sus ramificaciones y, por
mayor número de neur?nas ~ara aira. En niños conuénitamertie
parietal Y temporal que. lllter.vlenen en la

•• tanto. la estructuración del produce mediante la sinaptogénesis o


génesis de la eonneetividad neuronal. En la sinapsls ocurren los intercambios quími-
cos y eléctricos. Esto es posible gracias a los neurotransmisores (sercrcnina norepi-
lene:uajc hablado, son invadidas. durante el desarrollo
que.... responden, sobre todo, al procesamiento de
1991)2'J. El área ele Broca tiene la capacidad de adaptarse

•• nefrina, dopamina y acctilcolinaj que actúan localmente sobre las dendritas y a los
ncuropéptídos, cuyo fin es modular la transmisión y pueden actuar él gran distancia
cognitivo específicos según la experiencia en la mrancra Ic:iripltrinri
de niños educados en las lenguas de

•• (Gibson. 1991a). Son precisamente las sinapsis las que dan origen a la estructuración zaciones neuronales estimuladas a partir
del cerebro y a la actualización (como proceso de lacto) de su enorme potencial. acción y pensamiento como preponderantes en U!naconl(Jnidads(\CIO('l1lltl1rald~
ucas y representaciones.

••
Con el desarrollo neuronal, los conectores se estiran y ramifican, permitiendo a la
neurona recibir impulsos de zonas del cerebro más lejanas y diversas. Cada dendrita No todas las áreas cerebrales siguen el
representa un punto de decisión en la sensibilización de la neurona a la propagación maduración: unas tardan más que otras, Al nacer,

•• de los impulsos (Scheibel, 1991). Esta dinámica de crecimiento, cambio y estructura-


ción se produce principalmente durante la infancia (Kellman y Arterberry, 1998:27).
sa está más desarrollada periféricamente en
les, Sin embargo. las capas de la
fuera. También parece haber una secuencia
r.,'eh,,,1

••
La conectividad neural entre stnapsis. la sinaptogénesis, comienza un poco antes
serial, algo que compartimos con m,miff,"o". . .,
del nacimiento, según experimentos encefalográficos. El volumen mayor de esta acti-
tacto y la sensibilidad vestibular es anterior a la auditiva y la vi:ual: qU!zás~n
vidad, lo mismo que la apoptosís o muerte neuronal por inactividad, se produce des- orden de lo proximal (contacto y orientación del cuerpo) a lo mas dlsta~ (SOnido e

•• pués del nacimiento (Kellman y Arterberry, 1998:27). Entre los dos y seis primeros
meses de edad, la sinaptogénesis se multiplica por diez gracias a la profusión de las
dendritas. En esta fase el número de sinapsis duplica a la de un adulto. Pero alrede-
imagen). La dendrificación de la vista, no obstante, es muy temprana: rruentras que
la del cerebelo, que controla el movimiento, empieza más tarde y continua a lo largo

•• dor de los doce meses de edad y hasta los 10 años aproximadamente, aquellas den-
dritas y conexiones que no han sido estimuladas y reforzadas por la repetición,
de los 2/3 años de vida (Kellman y Arterberry. 1998:2Y), lo que nos hace ser unos
seres motrizmente muy dependientes al principio'". El control del movimien~o en tos
bebés, a diferencia de otros mamíferos, reside no sólo en el tallo cerebral Sl~O tam-

•• comienzan a desaparecer, mueren (Huttenlocher, 1994).


A pesar de la asimetría hemisférica ya observada a partir de los 7 meses de gesta-
ción, nacemos con dos hemisferios con estructuras neurológicas reduntantes, que se
bién en el neocórtex, que regula el movimiento de las manos y de los miembros
(Gibson, 1991b)'I
A la existencia de neuronas y sus sinapsis hay que añadir la mielinización y la
desarrollarán o extinguirán en función del desarrollo a lo largo de los 10 primeros años presencia de suficiente soporte sanguíneo: La mie~inización con~iste en el p.r~ceso de
de vida (Neville, 1991 :376), De la misma manera, hay un período temprano en el que recubrimiento de neuronas y axones de celulas gliales que contribuyen decisivamen-
las fibras callosas que unen los dos hemisferios son considerablemente más numero- te a estructurar, aislar, separar y proteger y optimizar el funcionamiento de las neu-
sas que después (Innocenti, 1981). Esta eliminación selectiva forma parle intrínseca ronas y sus axones, incrementando su sensibilidad y velocidad .de ~o~duc.ción y
del proceso de maduración y desarrollo neurológico. La profusión sináptica así como conectividad en axones de larga distancia, Es L1n indicador de eficiencia funcional y
e~~:~~:~~'f: -incluso muerte neuronal-, como su reorganización, tienen que ver con
e y los diversos estímulos que esta depara a lo largo del desarrollo-s. La

29 Es posible que esta invasión se dé sobre tod~ .en aquellos q~IIe aprenden lenguaje de signos,
Vías por las que pasarán los estímulos e intercambios que se producen en las sinaps¡s, o prestar atención al espacio y la percepción del rnovirmento.
punto de contacto con dendritas de otras neuronas y axones. 30 musculatura del cuello suficientemente desarrollada como para sostener la cabeza no
2~ D. Hebb (1949) ya dijo que las neuronas que se activan juntas, crecen juntas, consolidando les 6n meses, destreza que ayudará a incrementar su rango de actividad percepto-
su patrón de interconexión de modo que nuevas experiencias perspeptosensoriales o motrices
"pasarían" por ese circuito, reforzándolo cada vez. Estudios sobre la actividad visual (Kellmnn y mieliniza más tarde, parece implicado en patrones de acción especí-
Arterberry. 1998:31) y la actividad motriz neonatai han mostrado esta estrecha relación neurolóci- la exhibición de comportamiento social (Konner, 1991: 196 y 197).
ca y sensoriocorporal. Un estudio clásico es del Wiesel y Hubel (1963) por el que demostraron q~e mlelinización y synaptogénesis es compleja. Es posible que la primera
después de la privación de estímulos visuales en un ojo. las células del córtex visual primario res- qué sinapsis sean estimuladas y, por tanto. sobrevivan y maduren
pondían sólo alojo estimulado.

64 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD tV'JLUU~'" Y DESARROLLO DEL CEREBRO HUMANO 65


Durante mucho tiempo se ha sostenido que el humano, capacidad de asociar e integrar dos o más conceptos, como el tiempo y
ontogcnia y su relativa escasa maduración neufológica al nacer, ésnacto. acción y consecuencia, integración de movimientos opuestos o perccp-
cia! (Cf Gould, 1977). Comparando diferentes especies y la evolución sel1Slll;"les diferentes, permanencia del objeto (A. Diamond, 1991 l. Este
nización K. Gibson (1991 by 1996) ha mostrado la desarrollo neurológico del lóbulo frontal ha sido contrastado croscultural-
en el caso de la especie humana, situándonos en un nivel intemledio~~,;~;¿t:;~;~~~;;;;~ [Werner. ! 979, 1982; Dasen y Heron. 1981 j. Otro cambio ncurológico
órdenes taxonómicos. La secuencia en la mielinización es muy parecida hl1POl-taJlte tiene lugar alrededor de los siete años. precisamente cuando la mayoría
aq.ue.lh~s e~~ecies con siste~Hl nervioso central. Sin embargo, la temporalidad sociedades comienzan a tratar al niño o a la niña como un agente moral con
mielinización muestra un dinamismo propio que no siempre coincide con el del desa- social-'). La estructuración conectiva neural básica eS¡{1 ya práctica-
Hallo dendrítico y el sinépuco. Algunas partes ya están mielinizadas al nacer, otras concluida al final de la adolescencia cuando la ruiclinizaciún de todas las
no. y ,aún estando mielínizad~ls" p.ueden desarrollarse más lentamente que las que no tibras nerviosas se completa (Fuster, 1989: Gibxon. 1l)9Ia), coincidiendo con la
lo estan antes, que pueden rnielinizar mucho más deprisa". madurez sexual-'('.
En monos y humanos, la rnicfinización de algunas parles comienza antes del Por tanto, la mielinización de ciertas neuronas así como su conectividad con
nacimiento, siendo mayor en los primeros. Los tractos fibrosos del tallo cerebral mie- áreas del cerebro varía con las etapas del desarrollo y tiene que ver con otros
linizan antes que las áreas corticales. En el córtex, mie.linizan antes las capas más procesos de maduración como la capacida,d de a~st.racción, la memoria, la cI~lo~ión
interiores que las exteriores. Como decimos, a pesar de que algunas partes comien- y el lenguaje, todos ellos destrezas ecosociaícs elicitudas en contextos de socialidud
zan a mielinizar muy pronto, a lo mejor su completad se alarga mucho más que aqué- (Cl'. ¡nfi"a)-
llas que comienzan más tarde pero que lo hacen muy rápidamente. En el córtex , las
áreas sensoriales y motrices primarias mielinizan antes que las áreas asociativas y
Jfmbicas, siendo que la de éstas suele extenderse hasta la adolescencia.
El mono rhesus termina su etapa infantil de mielinización cerebral entre los 3 y y PLASTICIDAD NEURAL
6 meses, lo que ocurre en los humanos entre el primer y segundo año de edad. A los
dos años muestra mietina ya en todas las capas corticales, lo que ocurre en los huma- La complejidad y potencialidad del cerebro se refleja en sus cerca de 100
nos entre los seis y los ocho años. La completud de este proceso se produce a los tres nes de neuronas y alrededor de 1.500 slnapsis por neurona, dependiendo del
años y medio en el mono y en la adolescencia para los humanos. Estos datos mues- ésta, No podemos deducir el comportamiento a partir del mapa (Stewart y
tran un patrón entre tres y cuatro veces más rápido en el rhesus que en Sapiens 1997: 151) porque su modo de operación constituye la esencia de sus natrones
sapíens, coincidiendo éste en gran parle con el resto de los primates (ibíd.jt". estructuras (Reyna, 2002). La mente no preexiste a su estructuración neurológica
Como quiera que sea, el desarrollo de ciertas capacidades es sincrónico a la ésta se da en un curso de vida construido desde un entorno simbiótico biosociocul
mielinización de ciertas áreas neurales. Por ejemplo, el comportamiento temprano tural (incluso prenatalrnentej'".
de alcanzar y coger responde a una aproximación al mundo indeferenciada. Sólo Nuestro cerebro, especialmente el neocórtex, es un sistema autopoietico y nutoor-
más tarde, con la mielinización de las áreas sensoriales y motoras primarias se ganizado complejo (Changeux, 1986; Erdi, 1988: Laughlin et al.. 1990), en constante
diversifica la relación implicando sentidos y partes del cuerpo específicos. Por lo reconfiguración. Su plasticidad fenotípica es increíble, permitiéndonos, mediante una
n:ismo , la miclinízación de áreas corticales secundarias, irá acompañada de la capa- continua remodelación de las interacciones sinápricas, producir y adecuamos a nuevas
cidad crcsmodal y la elaboración de varios estímulos a la vez para construir totali-
dad.es más complejas. La maduración del lóbulo frontal, en términos de sinaptogé-
nesrs, muerte neuronal relativa, mielinización y presencia de dopamina, es más 35 Comienza entonces la capacidad de comprensión y praxis de ciertos rituales, de los gran-
tardía que para otras áreas cerebrales y coincide con el marcado desarrollo cogniti- des símbolos, y de las teorías sobre la propia cultura la posible reflexividad y el mctadiscurso sobre
vo y comportamental que se observa en los bebés entre 6 y 12 meses. En esta fase entorno social y humano (D'Andrade, 1995), la progresiva comprensión de sistemas de
e instituciones que se apoyan en el conocimiento declarativo y proposicional.
Super (1991), siguiendo las ideas que ya propuso en su día Waddington
(W'ad,jiaglbri, 1957) achaca las similitudes de desarrollo entre distintos grupos culturales también
33 Comparado con el ratón, el cerebro humano comienza a mlefinizar en el útero pero, canolcación. Puede haber objetivaciones sociales específicas en cada cultura que
Iras que la rata lo hace al nacimiento y muy rápidamente. ~~IÍlnitea deiérminadus etapas y sus tránsitos. pero su coincidencia con etapas de la maduración
3_1 Esta secuencia de desarrollo coincide con otros parámetros evolutivos corno el uso condiciones habituales de relacicnalidad social. es muy elevada.
cosa por distintas áreas cerebrales, el incremento del tamaño de las células, la maduración precisamente, la Neuroantropologfa. Cf. http://www.neuroanthropology.net
tita, etc. Lende (South Florida University).

66 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURAUDAD tVCjLU\..-IL"" Y DESARROLLO DELCEREBRO HUMANO 67


••• situaciones medioambientales. internas o externas (Phillips, 2006). No hay división neuronas están implicadas. cómo se activan jum.c., qué recres 'uran con

•• hardware/software: la propia dinámica neural constituye y reconstituye la estructura-


ción profunda del cerebro".
tales, etc., dependen de multitud de factores, no ilimitados (Pink.
zone. lOOO; Lnwrence y Nohria, 2002). Procesos de desarrollo i , constricci.i

•• El cerebro humano es mucho más dinámico y maleable ele lo que en un principio nes arquitectónicas del cerebro con consecuencias ulteriores e ...,,' cambios son
posibles o no rFinlayet al., 200 ll. Pero constricciones no son reg 'tes y ElIman,
se suponía. En principio parece que la mayor plasticidad cerebral se da con respecto
"1993) y aunque las estructuras orgánicas se mantengan, la reorgnr. In neural con-
al córtex. sobre todo en relación a áreas asociadas con la vista, el tacto y la piel

•• (Pinker, 2002:92-93)3\1, Todos sabemos que los taxistas poseen mayor área cortical
dedicada a la espacialización que otros profesionales, como perros y perfumeros al
tinúa de alguna manera durante toda la vida (Edelman, 1992 .ireyfus. 1979;
Kostovic, ]99m.

•• olfato, etc.
El grosor del córtex también puede variar en cualquier momento del ciclo vital.

••
en función de contextos estimuladores y práctica regular de las capacidades coaniti-
vas: reforzamiento de sinapsls y su elongación, ramificación dendrítica y crecimien- 1.2.7 MEMORIA
to ele células gtiales. son algunas consecuencias de este ejercicio cerebl~al continua-

•• do?" Análisis de laboratorio con ratas muestran que aquellas sobrestimulndas


tempranamente después del nacimiento mediante juguetes y objetos cambiados fre-
cuentemente, incrementaran el grosor de su corteza cerebral, aunque desigualmente
Según Ian Hacking (1995) el interés académico por la memoria se consolida en
Occidente a finales del siglo XIX. en estrecha relación con la idea de que constituye

•• por zonas. Este efecto se producía siempre y cuando las ratas no fueran deprivadas
socialmente después del destete (Diamond, 1991: 112-11 S). Si el aislamiento duraba
el material para el autoconocimiento, base para construir la identidad personal como
sustituto de lo que se conocía por alma. Nuestras ideas morales y legales sobre la res-
ponsabilidad individual también tienen que ver con esta iclea de continuidad entre el

•• más de 30 días, el grosor de la estructura cortical decrecía rápidamente, lo que mues-


tra, una vez más, la importancia del componente afectivosocial en el comportamien-
to cognitivo en determinados estadios particulares de desarrollo, con independencia
self y la memoria personal.
La memoria es un conjunto de capacidades mentales que nos permiten incorpo-

•• de efectos ulteriores en la madurez'!'. Con el entrenamiento adecuado'? y repetido las


capacidades neurológicas y motoras dañadas después de un ictus pueden revertirse
rar nuestras experiencias para su futura recuperación reconstructiva. Es tanto procc-
so como resultado de la actividad y experiencia corporomental. En los humanos
recordar es una forma de pensar sobre 10 ausente, una capacidad de trascender el aquí

•• gracias a la actividad eléctrica y la irrigación sanguínea en la misma o en otras zonas


que puedan asumir tareas de la parte dañada.
Es obvio que esta flexibilidad reorganizativa de las estructuras neuronales tiene
y ahora (Sutton, 2002), como emergencia de una historia filogenética y ontogenéti-
ca. Se materializa como inscripción corporomental de nuestras experiencias, cons-

••
cientes o no, cuyo resultado es un determinado patrón neurológico, o patrón de
sus límites. Las conexiones neuronales no pueden ser cualquier cosa: el diseño, qué
nes neurológicos.
Desde una Epistemología Evolutiva, podemos reconocer que todos los orgnnis-

•• Jll Para el conexionismo, no hay programa ni reglas previas, aunque sí constricciones (Pinker,
2002). Las reglas son las mismas conexiones constituidas y convertidas en patrones hegemónicos
mas, al autoconsütuirse en relación a su entorno, establecen de alguna manera rela-
ciones recurrentes y patrones repetitivos de acción y relación, que quedan de algún

•• por una historia. La esencia está en la conexión (Reyna, 2002) en el ínter-ser (Deleuze y Guattari,
1976). La estructuración
tiviza - pero re:~,::'~'~~~~
al alcanzar un equilibrio dinámico, se sustan-
que manteniendo la flexibilidad y posibili-
modo registrados bioquímicamente.
Homínidos y, sobre todo, /wmo(fémina) sapiens sapíens representan, hasta aho-

•• dad de cambio el caso evolutivo más complejo en este sentido. Como resultado del conjunto de
39 Se está investigando en algunas personas puede deberse huellas de nuestra experiencia los recuerdos pueden ser re-trabajados, meta-re-pre-
a la aparición de células madre cerebrales. sentados re-redescritos, El grado de esta recursividad redescriptiva posible -Ios

•• 40,~:~r~:;¿~G~~if¿~i efectos sobre el grosor cortical.


en la cantidad de ciertos neurotrans-
siendo los iones negativos los más
interna de la complejidad- está distribuida fi.logenéticarnente,
desiaualrnente según las especies.

•• capacidades cognitivas. pero no pro-


especie ni se salta el orden de las
~¡:~08:t'r,:;¿i~;~~i~:;Ó~ y resultado del aprendizaje. Para aprender, tenemos
ti. y experiencias previos que, a su vez, xerán transforma-
({'¡,mlli"d""":fbrZ"dós. etc.) a través de su reelaboración en la experiencia, pro-

• que el ejercicio cerebral afecta a la recuerdos.Decimos que hemos aprendido algo cuando somos capa-
consciencia para operar mentalmente con ello en situaciones

tVe/LVU<-'" Y DESARROLLO DEL CEREBRO HUMANO 69


similares o parecidas'!'. La memoria conecta el pasado con el presente, capacitándo~ a también se cita como memoria conceptual y memoria lésica {Cf Humphreys;
nos para su interpretación y, en su caso, acción, Del mismo modo, facilita la plan¡fi~ Wiles y Dermis. 1994).
cación y la prospección, la imaginación y actuación sobre lo a venir.
Seaún'e amp belJ (19971)1 también G. Edelman , . parece . que sólo los nni-
(i(89).
Desde el punto de vista operacional, existen diferentes criterios de clasificación h os podemos experimentar temporalides particulares, Singulares, concre-
males uman .. -. , . . . . . .: ,>,,' - ", ,., J
de la memoria, correspondientes a distintos mapas y procesos neurológicos de conec- ' 'J- -ativas en relación a acciones v süuacrones especificas. Parece que poce-
tasyslgru le (".' ' . _ . , . __ .. , . . x. "
.c
tividad y retroalimentación.
mas Jlahl:drceLI I'¡ e' ístcnc¡ae de murrodores tcmpcn
A •. ,
ules ncur olóaicos
-",
que acompananan
• • •

En cuanto a la sensibilidad periférica podemos hablar de una memoria visual, ele st experiencia (acciones, representaciones ... ) cuyo patrón connecuvo permrtr-
a nues ra diversas áreas funcionales
- . cerebrales,_ . . loir
perrmuenc ",'el11"el (e
o Il mas J J"d coord¡1-
espacios y lugares, pero también de caras. Tenernos una memoria auditiva, de soni- rfa en 1azar . . ,~. . . . . ., _.,
dos, voces, y fonemas. Una memoria léxica y conceptual. Una memoria kioésica y " bi10 lo'g'¡'C'I',.senxorioperceptual
n3CIOn . y motriz activa de distintos " seres VIVOS con dis- ._
cenestésica, postura}. motora, háptica -del tacto y la temperatura-o También de datos,
números. hechos y sucesos. También de nuestra propia biografía, que interviene en
tintas f ases, nitmos" y ciclos. temporales.: Estos
" marcadores
. . estiman conectados

menoscabo de la concurrencia necesaria de otros procesos neurológjcos.


" entre .:SI,
al modo de posicionar ciertas ocurrcIlCl.'_tS y expencncras c.r/e.c o de;\p.lles que otras, Sin
••
••
la propia imagen que tenemos de nosotros mismos y de nuestra vida.
Memoria a corto plazo se refiere a la memoria ejecutiva o de trabajo ('working Squire (1986: 1991), distingue entre memoria declarativa y no declara:iva o {lI"O-
memory'} disponible en un momento dado, relacionada con un propósito sociocog- íi
ceeIn/en I L'¡ primene incluye aquello que podemos.
I a., narrar- contar,
, comutucar,
. , sobre
nitivo. emociona], etc., concreto y un proceso de atención consciente. Es la que se
aplica a las respuestas rápidas e inmediatas, a los scripts, schemas y automatismos,
lo que opinamos o nos pasa. La memoria declarativa sena uutor~l1exlva. eXI,g,ma
algún tipo de medio gráfico (escritura, notación, mapas, memoria extrasomanca.
representaciones iconográficas y emblemáticas. etc.) o gestual o vocal (habla. en.no.
••
cn las que hay poco re-trabajo consciente de materiales mentales.
La memoria a largo plazo ('long terrn memory') no se encuadra bajo estos paráme-
tros y se dice que opera en serie. La experiencia, el dato, se fijaría durante más tiempo,
lenguaje corporal, rituales, dramatizaciones, etc.r".
La secunda trata de Jos hábitos y procedimientos, "scrlpts" o esquemus constitu- ••
y estaría disponible para su recuperación transformada en principio en cualquier momen-
to. Su modo de recuperación seria mediante la evocación. La memoria a largo plazo
tivos de nuestra forma de actuar y estar en el mundo, objetos dif~ciJes para la refle-
xividad narrativa, a menudo inconscientes, formados por uutorncutsrnos. Esta memo-
ria procedimental incluye la memoria del cue~o., es la que se aprende desde el
••
•••
requiere un proceso más lento y sencuencial y se utilizaría para otro tipo de operacio-
nes mentales como la reflexividad, por ejemplo, la autoconciencia y el metadiscurso?", nacimiento en el control y optimización de movtrmentos y posturas.
Son conexiones neurales fruto de la experiencia corporal biopsicculural sin con-
E. Tulving (1972; 1993), hizo una distinción importante en la memoria, según el
tipo de recuerdo: aquella que se refiere a las experiencias biográficas, episódica, y ciencia de su origen hiográfico'".
aquella referida al conocimiento del mundo en que uno vive o memoria semántica, La
primera garantiza cierta continuidad de la identidad, la segunda le ancla a uno en la
Puede hablarse de sistemas ncuralcs diferentes para ambos tipos,. decl.arativa y
procedimental (Mishkin, 1984). Parece que la memoria procedimental implica, entre
otros, circuitos neurales subcorticales, probablemente del ~erebe~o (~iamond, f(91).
••
realidad, permitiéndole recordar recursos para manejarse en ella, La memoria semán-
La memoria declarativa, involucraría sistemas más complejos y diversificdos de retro-
alimentación posíüva'". ••
4J Si fueran distintas. hablaríamos de crosmoaatidad. creatividad, ele. Hasta ahora se ha pensa-
do que el procesamiento de este tipo de almacenamiento y disponibilidad en la memoria de trabajo
funcionaría en paralelo. El número de niveles manejados en esta memoria parece estar limitado a Sn,
lo que parece observarse crosculturalmente en casi todas los sistemas etnoclasificatoríos (Cf Atran,
45 Sin embargo, para Terrace (2002) la memoria declarativa no presupone necesaria~!ente
, id ad l¡mg üística.A•
partir de distintos. experimentos .con
••
cap.lCl ,monos
. , rhesus. llega
.. a Ila conclusión
. de
.
1990). El orden lingüístico también parece estar constreñido por estos límites (Hawkins, 1994). que la evaluación de rangos y jerarquías no requiere información proposictoruu. SIlIO memona
+l Las investigaciones neurológicus sobre la memoria, su circuitería y su relación con activida-
declarativa basada en información analógica. .. . ,.
des mentales concretas irán avanzando el conocimiento sobre la operatoria de todas estas distincio- 46 El olvido es también una necesidad psicosociocultural. Incluso para ..s obrevivir PSlc~tOg~c~­
nes y si todnvia pueden mantenerse sus definiciones tal como hasta ahora. Aunque no dispongo aquí mente después de grandes traumas. Levine y Bluck.(2004; hablan de.l retrabajo pcrsonal.~ pSlcolog~­
de las referencias, algunos afirman que las memorias a corto y largo plazo no necesitarían de una cir- co de la memoria en relación a la felicidad. Etnografía sobre formas diversas de la metnorta y del olvi-
cuiterla diferenciada. Parece que hay una ca-activación sostenida entre le córtex prefrontal y los sis- do pueden verse en Taylor (1993) y Carsten (19YS). .. _ ._ " ".
lemas corticales posteriores a la hora de la percepción y comprensión e incluso almacenamiento de 47 La locali:ación de las distintas memorias en el cerebro ha sutndo la misma controversia
la información. Esta activación ocurre ya desde el momento de la codificación/comprensión y con- cognitiva que otras facultades como el lenguaje (Ramirez Goicoechca,.20(6), Desde el punto de
tinúa en fase de retención por medio de la atención dirigida propiciada desde los sistemas de control vista neurológico, podría hablarse de cierta geografía más específica. mle.ntras qu~, desde el punto
prefrontales. Así. daría la impresión de que la memoria a largo plazo relacionada con el córtex pos- de vista psicológico, dependería de una red distribu.ida. int~grad,-~ de conex.l?neS ~'.s_lstem~\s de cone-
terior proporcionaría el material representacíonal que la memoria de trabajo necesita. xiones (Deacon, 1997:287) una arquitectura más distribuida. Véase también Griffiths (_004).

70 ETNICJDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURAlIDAD 1..2, EVOLUCiÓNY DESARROLLO DEL CEREBRO HUMANO 71


••
•• La memoria
todas ellas a recuerdos
o a largo plazo, se refieren
y recogidos por la atención/motiva-
hao dejado en nosotros, patrones dinámicos de las anteriores. Todo cl sistema de
conexiones se reorganiza para nuevas experiencias, en tomo a atructores g::neraclos

•••
ción y que se pueden intensamente dependientes del contexto. como patrones de multitud ele conexiones ele neuronas (Skarda y Freernan. 1987).
Nuestra memoria y comunicarse, tanto para nosotros Cualquier escritor sabe que lo que denominamos corno recordar. recuperar la memo-
mismos como para los demás, versiones recreadas continuamen- ria Cretríeval'), no lo es en realidad, porque siempre es recreación, recategori:oci()!I
te como sucede en los mitos, relatos, diarios, cartas, memorias. Las estructuras cere- (Ede1man y Tononi, 2000) en función del momento presente, del tiempo pasado. de

•• brales de la memoria declarativa parecen encontrarse en el lóbulo medio y en la parle


anterior basal (Zola-Morgan, 1993 de en Castro Nogueira, 1998). El sistema Hmbi-
la motivación actual, etc.. de las asociaciones particulares establecidas y del contex-
to (Engcl, 1999) y momento de la operación de recuerdo, incluyendo los niveles de
atención (Baddeley, 1990) y los tipos ele conciencia (Ramfrez Golcoechea, 2005)-"°.

••
ca también juega un importante papel en la memoria episódica.
La memoria no es completamente independiente de otras tareas cerebrales como Freud acuñó el término de inconsciente para todas aquellas experiencias yenso··
la percepción, la imaginación (Bartlett. 1995), tampoco de las emociones (Laird ñaciones que na recordamos, que no re-presentamos en la memoria de trabajo y que,

•••
1982)48. Incluso es posible que sea una capacidad a-modal (Coccia. ct all. 2004), 110 sin embargo. pueden condicionar parte de nuestra actividad práctica y reprcscnmc¡o-
en el sentido de un memoria generalista, sino que, a pesar de todas las formas en que nal en otros contextos muy diferentes a la experiencia originaria-"
pueda encarnarse, no está sujeta a la especificidad de cada una de ellas. Como en todo proceso mental, no hay que olvidar el papel del afecto y los senti-

••
La memoria es el resultado de una estructuración neural dinámica, en reconstitu- mientos como formas exteriorizadas y culturizadas de las emociones (Ramírez
ción continua, dependiente -para los homfnidos-. también del incremento de reticu- Goicoechea, 2001). Muchos son los que han subrayado los efectos de la emoción en
lación ncural en el córtcx (Chklovsk!i y Koulakov, 2004; Chklovskii, Mcl y Svoboda, la memoria y de esta en las emociones (Cf. Laird et al. 1982). La afectividad y la emo-

•• 2004). La información semántica y la generalización de ciertos conocimientos no


están almacenados en la memoria como entradas de diccionario, sino en conexión
con la memoria episódica, la experiencia (Sperber, 1996:31) (Strauss, 1997)"~9. Igual
cionalidad han sido destacadas como elementos constitutivos del conocimiento y del
aprendizaje en el desarrollo infantil, y también durante todo el proceso omogenético
humano a lo largo del ciclo vital. Desde el punto de vista filético humano, el aprendi-

•••
que no procesamos información sino significado, del mismo modo no recuperamos zaje depende de una memoria valorativa (Castro, López-Fanjul y Toro, 2003:153)52.
información, sino que re-elaboramos nuestras experiencias y las huellas que estas Las emociones fijan las experiencias en la memoria. Para Roy D' Andrade
(1981), los sentimientos y las emociones nos dicen cómo es el mundo de una mane-

•• 48 Damassio y colaboradores (1991) hablan de cambios autonómicos en la zona crbitofrontal


asociados él experiencias interactivas y que son reactivados posteriormente como marcadores socia-
ra vívida (tqualia", 'mío'), haciendo incrementar la activación de varios esquemas
para la acción y.evaluación, permitiendo mientras tanto una demora de modo que
planificación, la secuencialidad de objetivos, el reconocimiento y otros procedimien-

•••
les para nuevas interacciones.
4'1 De algún modo, incluso el aprendizaje y la memorización de una fórmula trigonométrica, tos complejos pueden operar. Para el se trata de un sistema de información eh
como memoria semántica, puede estar teñido experiencial y biograficamente en su vivencia y pense ("informatíon holding system") donde las emociones son bucles reverberantes

••
recuerdo. Cómo, cuándo, dónde lo estudiamos, su ubicación espacial en el conjunto de los otros que mantienen información de forma activa de modo que no desaparece, que
elementos respecto de un marco de referencia visual, con quién estábamos, cómo nos sentíamos.
Muchos procesos de memorización son compuestos heteróclitos de contenidos semánticos y bío-
te una demora pero que trabaja contra el olvido.

••
gráficos. Dos procesos que se viven juntos, se inscriben neurológicamente conectados. Esa es la
clave de la evocación que todos hemos experimentado cuando oímos una música que nos acompa-
ñó durante un período de nuestras vidas; personas, situaciones, emociones. escenarios, actividades
vuelven a (de) la memoria. O el sabor de algún alimento, como la famosa magdalena de Proust. Un es así que podemos recordar cosas que no están o no ocurrieron. Cf Roediger y

••• ejemplo de esta memoria asociativa y de cómo se recuerda mejor si se colorea experienclalmente.
significativamente, es cuando establecemos recursos mnemotécnicos consistentes en asociar dígi-
tos, secuencias, listas, series. a hechos y circunstancias que conocemos, que nos gustan, que nos
MclDertnolt (1995),
5t No obstante, Las últimas invesueaciones neurológlcas aflrrnan que la memoria de larga
estar involucrada en los sueños, en cuanto que no se ha observado la implica-

•• dicen algo, que son familiares, dentro de los límites marcados por la cantidad de ítcms a memori- cerebraíe: que los investigadores suelen hacer corresponder con la actividad

~
zar (Watkins, 1981)y el número de estos asociados a cada UIlO de los modos principales de registro ~~~~t~j~f;~¡'~~ Parece más bien que los sueños operarían como un chequeo continuo de
celebrados. Se sabe que durante el sueno se activan procesos neuroquúuicos y
semántico es la asociación fonética. Si establecemos una conexión entre lo nuevo a aprender-y por

•••
tanto a recordar- y algo conocido que suene parecido, nos será mucho más fácil recuperarlo memo- en la vigilia.
sistema límbico están unidas a la neurofisiologta de las emociones, sobre
rísücamente. Es a esto a lo que se refiere el término de chunkíng, una forma de agrupar conoci-
común a los vertebrados. PeTO su vínculo a partes más externas del
miento en relación a patrones conocidos y familiares bien registrados en la memoria (Luck y
evolutivo posterior, ligado a los primates y sobre todo a los huma-
Vogel), una especie de coordenadas que mediatizan la perceptoccgnición y su memorización, es
disparan la emocionaudad estarían progresivamente ligados al
decir, el aprendizaje, por medio del reconocimiento de lo nuevo por lo familiar. En el caso contra-

•• rio, o bien se ignora, o bien se explora (Humphreys. Wlles ··d Dermis, 1994). il',rend;,ajc y la experiencia (LeDoux. 1998; Reyna, 2002).

•• 72 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURAlIDAD eV\/Lu\.-"_'" Y DESARROllO DEL CEREBRO HUMANO 73


Socialización Y humanización:
neurosocloculfurcl

"Yo sé que existo porque tú me imaginas".


Ángel González. Palabra sobre palabra.

"Blessed is the influence o( one true loving soul on enotber".


George Elliot.

1.3.1. ENTORNOS SOCIOCULTURALES DEL DESARROLLO

Aprender, a cualquier grado de complejidad y conciencia es parte de la


riencia de todo organismo a lo largo de su vida, contribuyendo a su flexibilidad
va con respecto a entornos cambiantes. En el caso humano se prolonga durante
la vida.
Directa o indirectamente, con mayor o menor intervención de los agentes de
nuestro medio social y su mediación con otros agentes (en-red), objetos, artefactos,
animales, etc., nuestra humanidad depende de los procesos de socialización que ocu-
rren a lo largo de la ontogenía, desde las primeras relaciones con nuestros cuidado-
res gracias a la relación privilegiada construida por ambas partes, y el mundo-marco
que nos abren para construir nuestra propia slIhjetirhlwl-en-relaciólI,
Los procesos fundacionales de nuestra socialidad comienzan con la socialización
de bebés y niños y niñas desde incluso antes del nacimiento, en la medida en que
prenatales tienen consecuencias cpigenéticas sobre el bebé a nacer
(Ramírez Goicoechea, 2011). Continúan intensamente durante la infancia. la juven-
adolescencia, y en menor medida en la adultez hasta la senectud.
genealogía de la socialización puede aclarar los modos en que nuestras
p;,Wf(~~~~~~i~ sociulrelacionales toman existencia, desarrollándose. cnel mundo
~l paisaje humano en que vivimos, gracias a los que construimos

HUMANIZACIÓN: UNA MENTE NEUROSOCIOCULTURAL 75


••• it~I~Llit'I~~Cr0'~jJ y hacia nosotros mismos, lo natural y lo social, estú constituido por los congéneres antepasad «e: organismo;

••
significado, valor,
compartiendo ciertos si sUS "progenitores" y las propias experiencias de ~quél -como ~i:-;t, en
desarrollo-- a lo largo de su vida-, Gracias a este nicho el orgal11smo.~¡u.:;,de desarro-
Durante su ontogenia de su entorno biopsiccsocio-

••
llarse bajo un patrón de existencia suficientemente regular y predecihle,
cultural, el infante de un medio ambiente afectivo y
cuidado parental una de las mayores fuerzas estabilizadoras de este context~
cognitivo durante el suficiente aprender aquellas destrezas y habi-
nérico (Griffiths. 2009). También denominado herencia exógello ('exogemc
lidades que le permitirán participar grupo humano (Wood, 1980:299) y de sus

•• relaciones ecosistérnicas con un determinado paisaje material-simbólco humanizado.


A través de la manipulación de los ritmos biológicos del niño, los ciclos ele su ali-
tance") (West y King, 2008:384). además de constituir un e~tomo seg,uro a lo
de generaciones, permite también adaptarse rápidamente a ctrcunstanctas
cambiantes (Ibfd.).

•••
mentación, la estirnulación y alerta guiada, la organización de sus fases de conciencia
y emoción, Jos ritmos de sueño y vigilia. etc. los cuidadores ayudan al bebé a contro- Crecemos y aprendemos cn entornos construidos por la actividad de nuestros
lar y organizar una responsividad activa adecuada. Lo social y Jo psicobiológico for- antepasados, que han moldeado escenarios específicos para, nuestro des:;rollo, para
man parte del mismo proceso constructivo. El bebé es socializado mientras se le ali- que hagamos de ellos el marco para nuestra prop:a 1'lda-cl1-re!(:clOl1 (lngold:

•• menta, cuida, traslada, duerme, habla, de forma más o menos directa o vicaria, 2004:2 t 7). Y lo mismo haremos para nuestros descendientes por mecho de procesos
de acción-ell-relaóo/lalidud Y de re/acio!1olidud-cn-acciól7, A trav,és de las genera-
La retroalimentación positiva ayuda a que el niño desenvuelva su individualidad . syl por medio de unn proceso e
dinámico" cambiantc/acuITlulatlvo, los humanos
c o , .

••
mediada por sus relaciones con su entorno social, a la vez que aprende tanto de sí heredamos las producciones materialsimbóticas ele otros- que pueden operar como
mismo como de los que le rodean. Excepto posiblemente su conciencia corporal de andamiajes para nuestros procesos y estructuraciones socioculturales futuros en, el
pies y manos y chuparse el dedo -que ya hace prenataímente- es posible que ningu- tiempo y en el espacio (Lansing. 2006, cit. en Schultz, 2009:233), Estas ~rdenaClo­

•• na de sus experiencias no esté de alguna u otra manera socialmente mediada.


Porque si mi paisaje social no me preexiste, ni siquiera nazco, Si no es mi entor-
nes son objetivadas y externalizadas extrasomáticameJ~te4 pa~a ~er CO!lttnu~n~ente
apropiadas, incorporadas y re trabajadas P,or la~gcneraclOnes slgu:entes en_dlst,mto~

•••
no relevante, ni siquiera sobrevivo. Si no están los demás, no me desarrollo como contextos de desarrolle, socialidad y relacionalidad. Los humanos tormamos par te dc
organismo biopsicosociocutural, es decir, como persona, como instancia de la espe- ese orden implicado que nos envuelve, del mismo mod? que ~ich,o or,den depende de
cie, con todas sus posibilidades y capacidades implicadas, actor/actriz de relaciones nuestra actividad implicada, Las prácticas, representaciones. mstttuclOnes, ~ tecnolo-
sociales y, por tanto, miembro eficiente participe de un conjunto humano que me gías que producimos tienen consecuenc,ias específicas pa~a nues~ra evolu~lOn y c1esa~

•• reconoce como tal. El mundo, lo social, está ya ahí antes de nacer el ser humano:
ideologías y prácticas de reproducción, nutrición, cuidado, niveles hormonales y de
stress maternos, dieta, en relación a un entorno cultural y hasta un riesgo biosocial
ollo. Para los humanos, el comportamiento no es un fenomeno independiente de sus
~ondiciones históricas y materialsimbólicas de existencia y significados,
por
I~~dio de lo sucedido

•• (Johnson, Rolf y Rebetta, 1991). Unos actores socializados a los que debo mi con-
cepción, un entorno de personas que me espera (¡ojalá!), que ya han hecho planes
Si filogenia apunta a una mediatización del presente
el pasado, experiencia almacenada y reinventada en la sttuano? act~al, concreta,
la ontogenia humana todo tiene que empezar otra v:z, Cada, sujeto tl~ne que

•• para mí, en función de su status, cultura de clase, ideología política, etc" un lugar ya
creado para mí en una estructura de parentesco, en una continuidad generacional
hacia atrás y hacia adelante, etc. También posnatalmente: creencias, actitudes y prác-
rizarse nuevamente, pero no repetir toda la secuencia evolutiva que dJO lugar a
tra especie, sino desde un entorno ya evolucionado, que, e,n e.l ~aso de H.0mo
s",nens. es un entorno metasimbolizado. Pero desde un pnnctpto aventajado,

•••
ticas como expectativas familiares, composición de grupos domésticos, estilos de El contexto dc la socialización humana es un contexto optimizado:
paretuíng, ideologías de género y de la sexualidad, tradiciones biopsicoculturales en
la regulación del sueño, la alimentación, la postura, la higiene, la estimulación, el
trato, la promoción de actividades sensoriomctrices, etc,

•• Karola Srotz (2008:371 y ss.) habla de la construcción de un nicho de desarrollo


('developmental niche constructlon') como un conjunto medioambiental estable de ~
:'~~~~~¡~:~c ,c I Ul ares, ecológicas y, para los humanos, sociopolíticas y culturales.
sociales lambién están incorporadas en los artefactos que nos rodean, por su
los contextos de su presentación, porque, como las tecnologías, incorporan

•• recursos interrelacionados no linealmente para el desarrollo de los seres vivos, Este


ambiente de desarrollo", concebido desde una perspectiva bioculrural que no separa
reglas canónicas -sociales-. de diseño y uso (~inha, 19:6: Mill~r. 1987),
~~()~~~~:t,pn"entaciones y formas de organización politicoeconúmica (Rarnírez Goicoecbea,

•• lEste concepto se imbrica en la perspectiva de una biología del ecodesanolto o 'Eco-Devo'


ampliada (narración, escritura, registro, contabilidad), artefactos,
organizaciones, sistemas de verdad y legitimidad, etc, ,
condiciones fue ya mencionada por Karl Marx en el Prologo a la

•• (Gilbert. 2001), Economía Política, así como en el 18 Brumario de LlIIs Bonaparte,

•• 76 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD 'IU~1A~IIZACIClN UNA MENTE NEUROSOCIOCULTURAL 77


en el que nuestras posibilidades para el conocimiento y la habilidad son soportadas . suficiente sensibilidad para distinguir contra-tes entre el pelo y la cara, aun-
tienen, -- , di l' I .l d i ' ,
en su desarrollo por el saber y el hacer de muchas generaciones, por la historia del ue no matices de textura y graclaclOn. ast como u'eccrcnu lC u~ . ,e mO\ll~'11ento.
gru~o externaliza~la, re-presen~ad~1 y re-incorporada en reiflcaciones y artefactos
soc~alcs, tecnologías de aprendizaje y sus usos canónicos y pautados. En la sociali-
fambién mucstran que son capac.es de acomodar y cOllverger.su.Yl.slon en objetos ele
hasta 20 cm de distancia. A los cuico mesc.s reconocen caras individuales, y cerca ele
los seis diferencias por género y edad (C:. Kellerrnan y ~r.terbeITY, 1999?74.-~75).
••
zación, la relación del niño se articula con las relaciones previas existentes de sus cui-
dadores. En la socialización el pasado está presente para el futuro. El reconocimiento de todas estas diferencias son prerrel.lul.S¡tos p.a,ra la a~r.lbuclon de
significado a las mismas, muchas veces apoyadas por información auditiva y otras ••
1.3.2. PERCEPTOSENSORIALlDAD PRE y PERINATAL
claves kinésicas Yhápticas.
Ya hacia los siete meses de «estación son sensibles a algunas claves acústicas de ••
Los niños muestran una predisposición sensorioperceptual muy temprana a lo
sus experiencias prenatales, como el ritmo cardíaco (De Caspcr y Spcncef: 1986).
Distinguen otros sonidos internos (principalmente a través ele la resonancia de la
columna vertebral materna) y algunos externos. Aunque la mielinización de los ner- ••
que les rodea, una apertura y un interés por expresarse e interactuar con ello. La mus-
culatura y las habilidades para expresar emociones están presentes en todo bebé sano
vios acústicos es más tardía que para la vista (Konncr, 1(91), a los 6 meses de nacer
ya han adquirido la mitad de la maduración neccs.~\ria en, comparación con el adult.o ••
••
incluso en los últimos meses antes de nacer. y son lo suficiente sensibles como para detectar diferencias en el tono de voz., 1l1l.ISI-
calidad y prosodia que caracteriza ellOS (/1(/t.Ulf lJ¡rc('! 5;pccchL el habla especial-
En cuanto a lo reflejo y perceptosensorial, los humanos vienen al mundo bastan-
mente diriaida a los niños. por parte de madres, padres. cuidadores (CL illji·a). Son
t~ bien equip~dos, observánd~se más diferencias interindividualcs que entre pobla-
cienes. Esto tiene consecuencias a la hora de explicar su temprana receptividad, sus
posibilidades cognitivas y relacionales con el mundo y consigo mismos, sus capaci-
tempranan;entc sensibles a diferencias en la vocalización que distingue distintos sis-
temas fonéticos de distintos idiomas y dialectos. También prefieren las voces ele sus
madres a las de otras personas (De Caxper y Fifcr. 1980). Esta discriminación estaría
••
dades como actores epistémicos implicados en el mundo (Eibl-Eibesfeldt, 1975;
Kellman, 1998; Super, 1981; Gonlieb, 1971), basada en el contraste fonético (Eimas, 1978) y a medida que se consolida para cier-
tos fonemas, se va cerrando para otros. ••
••
Buena parte del aparato sensorial humano depende de nuestra posición en la
El gusto y el olfato funcionan muy interrelacionadamente. El feto se chupa el
cadena filogenética. Desde el punto de vista evolutivo, los mamíferos se configuran
como uno de los órdenes más aventajados sensorial mente. Parte de su desarrollo se dedo dentro del útero, sobre todo si en el líquido amniótico se ha inyectado una solu-

••
realiza. prenatalmente, dentro del útero, tal como mencionamos para otras capacida- ción edulcorada. La discriminación del dulce, lo agrio y amargo antecede a 1<:\ de lo
des animales (CE. supra). Se sabe que el feto humano oye, ve, parpadea, distingue salado; éste es bien apreciado hacia los 4 ó S meses. Entre los mamíferos, el olfato
sabores, se chupa el dedo y sonríe reflejamente, es sensible al movimiento y a la ace- cumple una función importante en la producción del vínculo entre madre y cría. Los
leración, ya antes de nacer. niños de sólo linos días ya distinguen el olor del pecho de su madre del de otra, mos-
trando indudable preferencia por el de la primera. La neuroqu ímica del olfato es muy
Parece que los mamíferos desarrollaron fuertemente el sentido de la vista aun-
compleja y su experiencia y quaíias muy idiosincráticas. El olor y el sabor tienen una
~ue también el oído. S~gún Jerison (1973) en ambos casos estaba en juego la posibi-
fuerte capacidad de evocación biográfica y es estratégicamente utilizado en muchos
lidad de procurarse alimento así como la localización de posibles depredadores. A
pesar de que el ojo humano no sea un epítome de la perfección, la retina contiene más rituales y ceremoniales.
de 7 millones de conos y cerca de 120 millones de bastones que se encargan de foca- El tacto es un estimulador fundamental en los mamíferos y, en muchos casos,
liz~lr la luz que viene de un punto de la imagen y de redistribuir a otros puntos en la establece el primer vínculo sensorial entre madre y cría y la primera conciencia pri-
reune el espectro óptico de distintos objetos y sus cambios en el paisaje visual. A maria de un entorno. H. Maturanu y F. Varela (1992) cuentan cómo aquellos COI'
pesar de que el feto distingue grados de luz y oscuridad hacia los siete meses de ges- ros que no han sido lamidos y acariciados por su madre al nacer tienen luego el
taci~n, la sensibilidad ~isual se desarrolla principulemente a lo largo del primer año cnltades de relación con sus iguales. No saben jugar con ellos y se man
de VIeJa. Una de las primeras capacidades es la que refiere a la rápida orientación a aislados. La preferencia por una madre artificial forrada de pelo suave a una I
I~s. :stímuios. que .apar~ceJl en la .visión periférica, sin atención al detalle ni a la pre- también artificial, que proporciona sólo alimento por medio de un dispositivo,
crsron, y la direccicnalidad también hacia los estímulos acústicos. sico en primatología (CL Harlow. 1959). El tacto puede tener un efecto calma
Los niños a esta temprana edad muestran sensibilidad a la constancia en las for- regulador de la respiración y del malestar. Para la mayoría de primates, hum
mas, importante para el reconocimiento de caras, lo que induce a pensar que también incluidos, darse la mano, tocarse, es signo de proximidad psicológica, de con o
hay función cortical (Cf. Kellman and Arterberry, 1998:34 y ss. l. Los recién nacidos seguridad, amistad (Passingham, 1982).

78 ETNICIDAD. IDENTIDAD. INTERCULTURAUDAD 1.3. SOCIALIZACiÓN Y HUIvIANIZACIÓN UNA MENTE NEUROSOCIOCULTURAL


••• El sistema somatoscnsorlal -hépticc, kinésico. propiocepuvo. cenestésico- tam- nes. motivaciones, emociones y estados de conciencia, y que este amalganuento se

•• bién c.itá presente en


cado por actividades
Los bebés son sensibles al dolor provo-
Ia cara las típicas contorsiones muscu-
vivencia en términos de intensidades, patrones de temporalidad, tono afectivo y
hedonístico Y evaluaciones cognitivas (Stem, 1985).

••
lares de cualquier de un llanto específico. Distinguen
por muy temprana que sea, la experiencia sensorial del niño está en relación con
muy bien la temperatura.
las experiencias caracte-rísticas de su cultura. Podemos hablar de variaciones sociocul-
El sistema nervioso implicado en la detección de la orientación postura! y la csti- turales de la percepción y los sentidos, y de una antropología de {os sen/idos (Classeus,

•• rnulación vestibular está ya mielinizado antes del nacimiento, siendo capaz el niño de
experimentar sensaciones de equilibrio, aceleración y gravedad. Cuando nacen, los
bebés se agarran rápida y fuertemente a los dedos de los adultos que puedan sujetar-
1993; Howes y Classcn.1991; Stoller, 1989), pero no corno superposiciones a posibles
tendencias básicas, sino como posibilidades de que éstas se realicen, materializándose

••
en los cuerpos y sus biologías locales, Condiciones ecológicas y modelos culturales
les en el aire y son sensibles a la verticalidad y horizontalidad (Eibl-Eibesfeldt, influyen en la preponderancia o no de un sentido en determinados contextos". por
1993). Estamos en continua recomposición de nuestra postura desde cerca de los medio de una atención seleccionada y una percepción ecológica y socioculturalmcnte

•• siete meses. La verticalidad de nuestra postura nos da la posibilidad de una expe-


riencia muy particular en el mundo que bien podría ser de otra Iorma''.
guiada y orientada, a modo de saliencias ejercidas por los agentes s~ciali~adore~ .de
nuestro entorno próximo. Un ejemplo interesante es el de la prccnuncncra auditiva
entre los Kaíuli de Nueva Guinea, bien estudiados por Fcld (19H2). Estos privilegian el

•• La categorización perceptual a partir de las áreas sensoriales se vinculan neuro-


lógicamente con otras áreas relacionadas con la posición y el movimiento del cuer-
po, el sentido kinésico y propioceptivo, permitiendo una posible respuesta motora. El
sentido del oído y el dominio de lo auditivo (y por ende el de la música también y el
del silencio) en un hábitat tropical muy frondoso y con poca luz. Por los sonidos reco-

•• sentido propioceptivo nos permite establecer una relación extensa en el espacio y con
los objetos que nos rodean en relación al cuerpo. Nos hace sentir que estamos en un
espacio de tres dimensiones, que se divide en varias zonas y que podemos movemos
nocen el movimiento de animales y la proximidad de personas, el canto de los pájaros.
El manejo de la postura de los bebés también muestra una gran variabilidad cul-

••
tural. Los ¡K/lllg San del Kalahar¡ estimulan continuamente a sus bebés para que
en él. La propioeepción permite una centralidad corporal de la experiencia desde la caminen cuanto antes (Konner, 1977). Por el contrario, los JIopi y Navajos mantie-
que se construye una relación con el mundo". Tener un cuerpo permite la deixís, una nen a sus bebés verticalmente sujetos en cunas 10.

•• experiencia egocentrada, en primera persona, que vincula el movimiento corporal y


un mismo locus biológico, los objetos y los programas cognitivos en un mismo lapso
temporal, posibilitando la realización de tareas habituales (Cf Ballard, 1997)8.

•• N uestra percepción del espacio depende de nuestra experiencia del movimiento de


nuestro propio cuerpo en él (Millner y Goodale, 1995), El desarrollo de todo este poten-
1.3,3, VíNCULO, HORMONAS E INTERSUBJETIVIDAD

•• cía! requiere, no obstante, de un aprendizaje interactivo por parte del cerebro y los órga-
nos concernientes además de una precisión de sintonización (tfine tuning') durante el
desarrollo tanto prenatal como extrauterino (Stewart y Cohen, 1997:140 y ss.).
Hemos mencionado que el cerebro termina de crecer en tamaño y conectividad
extrauterinamentc, durante la ontogenia y las experiencias que ésta propicia en un

•• La experiencia de bebés y niños es multisensorial y holística. El universo expe-


riencial infantil se caracteriza por la confluencia de sensaciones, percepciones, accio-
ecosccial, pero que no habría crecido igual dentro del útero materno. Porque
cerebro es el resultado de la historia evolutiva de un potencial hecho realidad en
proceso de desarrollo.

••
•• 6 C. Taren (1990) ha subrayado la importancia de la postura, así como la ocupación del cuer-
po en un espacio jerárquicamente simbolizado en las islas Fidji. B. Shore (1996) cuenta cómo hasta
que no incorporó las pautas corporales y posturales de su comunidad de estudio en Hawai, con sus
nos desprovee de la capacidad perceptual que se desarrolla en otros
o el marítimo, y viceversa. En un entorno geomeníeado (tcarpentcred"),
el ángulo son predominantes, los occidentales somos sujetos de ilusio-

••
incomodidades y dolores de espalda, no fue capaz de comprender la importancia sociosimbólíca de que en otros entornos culturales (Shore, 1996:4; Eibl-Eibesfeldt,
una postura correcta en determinados contextos rituales y de presencia social. 'L."l-.1J"'. Los galos no pueden ver líneas horizontales si no han sido expuestos
7 La postura no sólo tiene efectos expresivos, sino consecuencias directas sobre procesos fisio~ ,,~ll~il[,~"e lo decisivo de la experiencia y su huella en el sistema cere-

••
lógicos mediante el control de la respiración, el movimiento, la direccionalidad de la vista, 145).
Todas las artes marciales, la meditación trascendental, el yoga, el taichi. etc., se han hecho eco de ~a~v~¡;iii:~~:n:;~~~ motrices importantes derivadas de estas prácticas diferen-
la importancia del cuerpo, desde el punto de vista kinésico y sensorioperceptual. ¡~ lo mismo respecto al universo perceptivo y sociocomuni-
8 Experimentos con niños de pocos meses muestran que saben perfectamente si tienen las

•••
sociedades euroamericanas los bebés suelen ir tumbados en sus
nas giradas hacia la izquierda o la derecha, por medio de la identificación de éstas en un monitor, Mr,:.qúit?J se mueven; en sociedades rurales de África y Asia. envueltos
nociéndolas como suyas y moviéndolas hacia otro lado, conscientes de su control sobre las acceso visual a la variedad de escenarios de su enlomo.

•• 80 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURAlIDAD JWINIZAc,rON: UNA MENTE NEUROSOCIOCULTURAL 81


En función de la relativa altricialidad motriz y térmica del bebé humano, en cl Su significado evolutivo tendría que ver con la incapacidad motora inicial del
sentido de sus dificultades para mantener autónomarnente su temperatura corporal, mate y, en nuestro caso. el/la niñ@ human@.su vulnerabilidad y la necesidad de
nutrirse, moverse, así como la prolongación de su ontogenia. se necesita cl concurso tegede/a frente a otros depredadores (Bowlby, 1969) y sostenerle emocionalmente,
de otros miembros de la especie para, mediante la ayuda y [OS cuidados necesarios, No obstante. también se observa en todos los mamíferos, cuyo modo de gestación;
garantizar su supervivencia biopsicosociocultural. Este entorno se caracteriza como alimentación Yontogenia propicia esta especial relación perceptosensorial y afectiva
un campo de relaciones biológico-orgánicas, psicológicas, socioculturales e históri- con la madre/cuidador~a, en donde la inversión parental es máxima en función de
ccpolüicas. dinámico y capturante, implicante, en el que el individuo desarrollará su camadas únicas. Hay evidencia experimental de esta rclacionalidad temprana tanto
curso de vida vinculada y vinculante, como miembro de una comunidad de vicia, Así en chimpancés como en monos rhesus (Ferrari, Paukner, lonica y Suomi, 2009).
lo mantendremos en este apartado y sus epígrafes. También en cetáceos, exhibiendo este tipo de relación vinculante -aunque no sus for-
El entorno habitual de los recién nacidos suele estar poblado de más o menos mas expresivas- a lo largo dc buena parte del curso de vida del animal.
caras. voces y prácticas corporalizadas humanas, panorama que parece ser percibido No hay que olvidar los aspectos bioquímicos y hormonales del vínculo. La oxi-
de forma gestáltica, o configuracional, como un todo (Kcsrenbaum y Nelson.l coü). tocina ha sido considerada como la hormona de la afiliación. Es responsable del ini-
Algunos insisten que la atención ele los recién nacidos a este escenario es fundamen- cio del parto y de la subida de la leche. Distintas investigaciones en mamíferos pare-
talmente de tipo sensoriocognitivo. centrado en la percepción del contraste, orienta- cen haber hallado una relación importante entre la misma, la iniciación del
ción y frecuencia espacial de los elementos de una cara, y en las frecuencias del típi- comportamiento maternal y la formación elel vínculo. Durante la lactancia y la csri-
co hablar indirecto y musical frecuente en los cuidadores (el'. tnfmv. mulación producida por la succión los niveles ele oxirocina de la madre se elevan
Sin embargo, parece haber un interés de tipo relacional especial también, que no rápidamente a partir ele estímulos somatoscnsoriales. El incremento en la concentra-
produciría si todos aquellos estímulos fueran simulados por artificios no humanos. ción de la oxitocina hace que las células que circundan la aureola y los conductos de
tendencia relacional de los primeros seis meses ele viela ha sido denominada la leche se contraigan, preparándose para la succión; insuficiente oxitocina puede
iniersubietividad nrímaria (Trevarthen, 1979, 1980), Desde esta perspectiva, la aper- impedir la lactancia (Renfrew, Lang y Woolridge, 2000).
de los niños sería muy temprana. A partir de una cierta conciencia de sí o También se encuentra en el plasma sanguíneo y en el fluido cerebrospinal. Está
subjetivldad.Hgado a la experiencia de la propioceptividad (o sentido de la posición asociada, junto con la vasopreslna. al cuidado parental y al vínculo entre parejas y su
del cuerpo y sus miembros en el espacio), del cuerpo desde el que percibe, los bebés comportamiento monógamo (Insel: Winslow, Wang y Young, 1998); se produce, así
dirigen objetos y relaciones hacia sí mismos, y participan conscientemente en la mismo, durante el orgasmo l3.
interacción con otros a quiénes también parecen atribuir subjetividad 11. Por fin, la oxitocina parece estar implicada en efectos fisiológicos y comporta-
Las capacidades senscrioperceptuales. emocionales y comunicativas de bebés y mentales inducidos por la interacción social en diversos contextos tUvnas-Moberg.
niños (Cf. il/fra), convenientemente elicitaclas, apoyadas, orientadas y participadas 1998), pudiendo incrementar la recompensa inducida por el contacto social (Tumer.
por los cuidadores, permiten la aparición de la relación social temprana por excelen- Alternus, Enos, Cooper y McGuinness, 1999). Relacionarnos, para casi todos, nos
cia entre madre/cuidador-a y recién nacid@; el vínculo (Bowlby, 1969, 1973; nrodnce bienestar.
Ainsworth et al., 1974)12. Consiste fundamentalmente en una relación afectivocogni- El vínculo es una forma de acoplamiento estructural (vcoupling"}, que algunos
tiva positiva con sus cuidadores, que incluye muestras de afecto, soporte emocional, consideran como el origen de la socialidael (Eibl-Eibesfeldt. ! 993:217 y ss.) un apego
protección, seguridad. cuidado, bienestar, nutrición, interacción visual sonora, táctil producido en un contexto dialógico afectivo y comunicativo que, en el caso del
y olfativa, conocimiento y comunicación dirigida, etc. {Reite et al., 1981). Como fun- nomo/mujer sapiens sapíens, y gracias a su apertura al entorno ecosocial que le
damento de la construcción de la socialidad humana este lazo se constituye progre- convierte en humano (Stewart y Cohen, 1997). La larga intimidad entre
sivamente en lomo a dinámicas cogníuvccmocionalcs de proximidad y distancia. e hijo/a, es el primero escenario para la construcción efec-
inscrita en un sistema clasificatorio/evaluativo/normativo de la
i~[a.cion,alildad. el parentesco, la categorización social, lo que permite lnsrirucionali-
relación de tal tipo a lo largo del tiempo. dándole continuidad. Precursores
11 En Occidente. madres y padres, sobre lodo de clase media educada. SUbjeti:,¡::'~an~::~;~Jlt~
a sus hijos, atribuyéndoles individualidad. personalidad e intencionalidad
embargo, existe una cierta variabilidad cultural e histórica sobre la atribución de
expresividad y subjetividad al niño/niña. y su reconocimiento identitario corno miembro
grupo. mecanismo neuroendocrino subyacente a la res pues la sexual y al orgasmo.
12 Desde el punto de vista etológico. esta es la forma específicamente humana de retacronan- neurales sensoriales vaglnocervicalcs que producirían analgesia.
dad progenie/progenitores en ambas direcciones (Brazelton, 1977; Bibesfeldt, 1988). éstirriulación del vago (Kcmisaruk y Whipple, 199~).

82 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD HU'\ilANIZ~CION: UNA MENTE NEUROSOCIOCULTURAL 83


••
•• ele esta sintonización se clan ya a lo largo de la gestación como maestra la preferen-
cia del recién nacido por el ritmo cardíaco de la madre o incluso su prosodia':'.
Colwyn Fravarthen (1 %6) menciona que es entre ros 6 y t.¿ meses, api <imada-
mente (tmersubjnividod secundaria), cuando el niño establece los límites a la posi-

•• La capacidad de establecer lazos afectivos duraderos tiene su prolongación a par-


tir de los 6 meses de vida aproximadamente, en el establecimiento de proximidades
ble variedad de las figuras del apego, incorporados (objetivados afectiva y cognitiva-
mente) subjetivamente como tales.

•• y lejanías afectivas. Dentro de un patrón de desarrollo ontogenético común a la espe- El vínculo tiene una indudable fundamentación emocional y social, y. también
cie humana, las reacciones de los niños a partir de los 6-8 meses de edad a personas cognitiva. El desarrollo biopsicosociocultural del niño sólo puede darse mediante rela-
desconocidas, extrañas a su contexto habitual familiar, suelen ser de una -iczcla de ciones con otros construidas en un proceso continuado de vinculncir implicación

•• curiosidad y miedo, dependiendo también del tipo de relaciones establecidas entre


los niños y sus cuidadores. cuando buscan seguridad y confort en ellos ante un des-
conocido. en lo que experimentalmente se ha denominado situación extraña (tstran-
(Johnson, 1987:117). A partir de la especificidad de esta relación, e! ...c puede ejer-
citar sus habilidades clasificatorias sobre clas naturales, referidas -bietos anima-
dos y no animados (Hoffmnn, 1981). También tendrá repercusiones i .tantes en la

•••
ge situation") (Ainsworth et al., 1978)15. posibilidad del reconocimiento de la intencionalidad. la identificacic la imitación,
procesos que continúan (y se basan) en la construcción de la intersubj vidad (Berger
La operatividad del vínculo corno plataforma de seguridad emocional a partir de la
y Luckman, 1966) como fundamento de la socialización y la cnculturación (Cf. ¡njl·a).
cual el bebé desarrolla su curiosidad y capacidades exploratorias de lo novedoso mien-

•• tras que a la vez se protege de lo extraño muestra otra dimensión más de las intrinca-
das relaciones entre los procesos cognitivos y las relaciones socioafectivas. Podriamos
interpretar que para entonces, los niños ya han focalizado una relación privilegiada cog-
Qué duda cabe de que existe una gran diversidad cultural en las formas de cons-
trucción, agencias. contextos e intensidades de estas relaciones, que exigen un detc-
nido examen etnográfico crosscultural (Grossmann ct al., 1985; Sagi et aí., 1985;

•• nitivocmocional con su(s) cuidador/es/as (Striano, 2005), produciéndose una clausura


operacional respecto de las figuras primarias del apego. Estas experiencias pueden con-
Lamb et aL, 1992). La propia Mary Ainsworth (1977) reconoce esta diversidad e l[I~:c
Bretherton subraya que deben contemplarse diferentes posibilidades en los vínculos

•• solidarse neurológicamente como atractores para otras nuevas, estableciendo los mar- y lazos de las personas con sus familias y grupos sociales puesto que hemos evolu-
cos necesarios para la emergencia de futuras formas de categorización rcprcscntacíonaj cionado para poder establecer diversas estrategias y estilos en distintas circunstancias
y pragmática en el entorno próximo del niño, una geografía humana que constituirá el medioambientales (Bretherton, 1985:24-25; Hinde, 1982). Esta variación no pone en

•• ámbito de la [arnilíarídcul'", Suponen un anclaje agencialrnente mediado al entorno


sociocultural humano en el que su vida será posible (Cf. 1.3.8).
tela de juicio la importancia de esta fundamental relación humana temprana, bien con
la madre, o con las diversas figuras sociales del cuidado y atención infantil que se dan
en diversos contextos etnográficos (Cf. Hobson, 2002: 150 y ss.). Nadie duda de que

•••
sea éste un ámbito de fuerte inversión socíoemocional, a pesar del diferente signifi-
cado que los hijos puedan tener desde el punto de vista de la economía política
14 También puede crearse en/con la descendencia no biológica siempre que [os procesos de
adhesión cognitivoemocional ocurran suficientemente tempranos, en el período adecuado de desa- doméstica, los modos de crianza y los sistemas de control de natalidad.

•• rrollo, aunque hay cierta variabilidad individual al respecto.


l.'> Consiste en una técnica para medir el tipo, grado y estilo del vínculo entre niño o niño,
junto con su madre o cuidador/a respectivos. El pequeño está con su madre en una habitación y
Aunque haya mucho debate sobre estilos maternales ~y de cuidado en general- y
desarrollo cognitivo infantil, Cicchenl y Schneider-Rosen (1985) describen algunas de
las consecuencias cognitivas negativas de la relación afectiva anómala entre padres y

••
entonces entra una persona desconocida, quien habla con la madre y se acerca al niño. Entonces
ésta se va de la habitación discretamente, dejando al niño solo con el extraño. Lo que se analiza es niños severamente discapacitados y, por supuesto, en el caso del maltrato infantil. La
tanto la reacción del pequeño al verse solo así como cuando vuelve a entrar la madre. progenitor o Psicología clínica está llena de casos de retrasos cognitivos a partir de situaciones

••
cuidador, y éste/ésta le consuela. El comportamiento del niño varía según la relación con su madre, experienciales emocionales deficitarias. Las evidencias etológjcas en animales así
si esta es una figura de apoyo seguro, de equilibrio, afectiva, etc. o no. La crossculturalidad de esta
reacción así como la universalidad de las mismas figuras del apego han sido cuestionada hasta cier-
parecen confirmarlo también. Harlow (l965) cita el sufrimiento emocional, la dismi-
to punto según distintos entornos etnográficos. CL Ochs y Schieffelin, 1984; Harkness y Super, nución de la exploración del entorno y la agresividad injustificada en monos separa-

•••
1983; Grossmañf et al., 1985; Sagi et al., 1985; Bretherton et al., 1979; Pye, 1986; Fraiberg, 1974. dos tempranamente de sus madres, tal como citamos en su momento 17. Corderos ais-
16 En ningún momento estoy afmnando que esta clausura sea irreversible ni que los cuidadores lados de sus madres, carentes de sus cuidados y su estimulación táctil, olfativa y
iniciales sean insustituibles o que tengan que monopolizar necesariamente este rol a lo largo de todo
visual, crecieron nonnalrnente pero no eran capaces de involucrarse en los juegos de
el desarrollo; Nada menos cierto etriográfica y psicológicamente hablando. Pero sí que definen un
topetazos de sus compañeros, manteniéndose siempre aislados. Aunque el autismo

••
espacio para relaciones personales privilegiadas, difícilmente sustituibles cuanto más tiempo pase, tal
como sucede asas de adopción. En condiciones habituales --como especie y en "su" ('III(lIra-,
representan necesari nque no suficientes) para un desarrollo normalizado en tér-
minos biopsic . ad en el tono y tipo de estas relaciones entre el niño como

•• ser en
menta
ces
ara
y el entorno social a lo largo de su desarrollo son funda-
cturación neurosoclal iniciado tempranamente.
11 Los cambios fisiológicos operados en éstos ante la separación de sus madres son descritos
en Reite y Short cr al. (198 l), quienes también comprobaron la pérdida de interés por el enlomo.

••• y HUMANIZACIÓN: UNA MENTE NEUROSOCIOCUlTURAl 85


••
parecer tener una fundamentación en la expresión de determinados genes, la depriva-
ción social extrema puede producir un síndrome muy próximo al autismo.
ación sobre los demás (Hurley. 20(8). Parece que lo que se elabora predominante-
r ente es el reconocimiento ele objetivos más que los movimientos mismos!". Acción
••
Estudios en ratones muestran que situaciones de dcprivación afectiva inicial tienen
consecuencias neurológicas a largo plazo, alterando la expresión de proteínas ligadas a
; representación de la misma es.tar~an estrech~:rn~nt.c unido.s . Patric.ia Greenfl~ld
21l

(1990 se apoya en estos descubrimientos para msrsnr en la unportancta de este SIS- ••


••
la plasticidad neural (Burton et al., 20(7). Crías de rata mantenidas aparte de su madre, tema para el aprendizaje observacional en la ontogcnia humana.
hermanos y nido, mostraron alteraciones en marcadores neurales implicados en In aten- Rizzolatti y Arbib (!9l)R) han relacionado estos sistemas ncurológicos también
ción, la impulsividad, la actividad y el comportamiento social pero también en la poda con la evolución del lenguaje, actualizando nuevamente las teorías gestuales del ori-
neural, la apoptosis y la funcionalidad de ciertas proteínas cerebrales. Todos estos efec-
tos revirtieron cuando las ratitas fueron estimuladas diariamente mediante lamidos
(len dellengu<:lje (Corballis. 2003). Estas vinculaciones se refieren tanto u la impor-
~ancia de la comunicación gestual en el origen del lenguaje, como alrnapeo de la acti- ••
durante su desarrollo temprano (Chaüerjee et al.. 2007). Estas historias de crianza defi-
citaria tienen consecuencias en la expresión de determinados sistemas de ncuropéptí-
dos intervinientes en patrones de conectividad en las estructuras límbicos, decisivas en
vidad motora de cara, labios y boca en la vocalización. Gracias a estas neuronas
espejo podrían imitarse los movimientos vocales fácilmente porque estos se caracte-
rizan en buena parte por su catcgorialidad y contrastividad. J. Skoylcs (1997) recuer-
••
el desarrollo normal de competencias sociales y emocionales (Winslow, 2005)111.
Estos déficits de relacionalidad social no son siempre recuperables, pues. como
en otros procesos de desarrollo, existen momentos críticos para su producción/incor-
da que la gente aprende a pronunciar, no sólo por lo que escucha, sino principalmente
por cómo ve que se articulan los ~onidos: labios, lengua. paladar, e~~. De hecho, la
clasificación fonética se basa precisamente en los modos de producción de vocales y
••
poración biopsfquica, y que dirigirán generativamente otros procesos de desarrollo consonantes y no por sus sonidos.
ulteriores. Freud también se refirió a las experiencias tempranas del niño en el ámbi- La extraordinaria capacidad imitativa de los niños ha sido investigada desde hace
to de las relaciones pulsionales y afectivas y sus consecuencias psicológicas en el tiempo por autores muy interesantes y en distintos contextos culturules-". En general,
devenir adulto. estos autores concluyen que hay una capacidad para conectar un acontecimiento, su
Más que de una inteligencia social hablaríamos entonces de una inteligencia diná- representación, memorización y acción en el bebé, de modo que la imitación re,
mica, práctica, implicada e tmpttcante ("engagional") (Ramfrez Goicoechea, 2006). ponde a una verdadera intención de éste para reproducir el gesto del adulto,
capacidades preceden a otras actividades exploratorias y de aprendizaje y ,.
ción en el mundo social y de los objetos.
Las capacidades miméticas de los humanos son muy precoces, eo
1.3.4. IMITACiÓN, IDENTIFICACiÓN E INTENClüNALlDAD tura y motivación al estímulo realmente sorprendente, Se ha reporta
de recién nacidos, de incluso sólo 45 minutos de vida sacando la [el
El aprendizaje observacional y la capacidad emulativa de animales no humanos la boca en imitación del gesto del adulto, o bostezando (Hobson, 20
parecen ser antecedentes evolutivos (en contextos apropiados) de la imitación en Parece que esta actividad imitativa sólo se da respecto de modelos
homínidos en general y en humanos modernos en particular, siendo catalizadores casos de objetos inanimados haciendo movimientos como robots (Abrava
importantes de otros procesos de evolución cognitivosocial y emocional. DeYong, 1991; Legerstee, 1991p2. Lo interesante es que: estos gestos toman
El mapeo de una acción observada sobre zonas neuronales motrices ha sido tam-
bién estudiado para los humanos (Cf. Nishitani y Hari, 2000; Rizzolatti y Craighero.
2004), hallando que éstas parecen estar presentes sobre todo en el hemisferio cere- 19 Inferencias sobre intcncionalidad de actuar implica la coyuntura temporal parietal así como
bral izquierdo, en el área denominada de Broca. el córtex prefrontal medio. Cf. irfra, . _
20 Jerornc Bruner y Elisabeth Bates ya anticiparon estas conexiones desde la pSlcologl.a cog-
Se ha comprobado en humanos que las áreas involucradas en la observación de nitiva infantil. Percepción, representación y acción serían elementos de la empatía de los primares
una acción son las mismas que cuando la persona investigada la ejecuta, Los meca- (Prestan y De Waal, 2002).
nismos para percibir la acción pueden construirse sobre los de percepción activa 21 Meltzoff y Moore. 1977, llJRJ, 1992; Meltozoff y Prinz, 2001; Field, 1985: et al. 1982:
implicando múltiples niveles hasta el del reconocimiento de la intención y la delibe- Heyes, 1993; Nade l y Butrerworth, 1999.
22 Niños y primates muestran lo que denomina c1uflcallllY vaítey, un descenso brusco en la
aceptación emocional de lo extraño y anormal de robots o engendros que aparentan como humanos
o se comportan como tales. No obstante. esta reacción depend~ de experiencias pr~ceptúales infan,-
18 Factores Iímbicos influyen en variaciones sustanciales dcl desarrollo estructural del córtex tiles de las caras humanas, y sus formatos culturales. Por lo mismo pero al contrario. parece que la
en cuanto a sinaptieidad y posible incremento o decremento funcional (Knskan y Finlay. 200 1: atribución de rasgos infantiles a muñecos y dibujos animales inspira lo contrario (por lo menos en
Clancy y Caullcr, 1999). nuestro ámbito cultural], tal corno ocurría con ET.

1.3. SOCIALIZACiÓN Y HUMAN/ZACIÓN: UNA MENTE NEUROSOCIOCULTURAL 87


••
•• forma conversacional de la toma de tumos (sum takingí, con sus pausas y relevos,
una Forma de coordinación interactiva que parece indicar el reconocimiento ele cier-
Hay una capacidad para conectar
r\zación ) acción en el bebé y niña numnnos. imitación n
1, ilj(;IT\O-

-onde a

•• ta intersubjetividad precursora de la relacionalidad dialógica (Cf injúl): ahora tú,


después yo.
una verdadera intención de éste
de mapear los actos de otros
porque capaz
partes del cuerpo

•• Los recién nacidos tienen una clara preferencia por las caras que les rodean
(Johnson. Dziurawiec ano Morton, 1991). Los gestos que se imitan son abrir la boca.
sacar la lengua, hacer movimientos con ella, sonreir, cerrar los ojos. incluso mover la
implicadas.
La diferencia entre imitación humana y emulación animal es que en el ~:]~il1ler ca~o
se adjudica intencionalidad al actor al que se imita, mientras q.ue la emulac\o~, propio

•• mano. Como dijimos en otro lugar, una de las capacidades de los bebés de responder
a] estímulo visual de los cuidadores es la sonrisa social. Las sonrisas no sociales sue-
de animales no primates y primates no socializados en an:b.lentes h~lmanos, es una
copia (Tomasello. ! 999), lo que implica una inversión cognitivoemocional menor.

••
len darse durante el sueño en las fases REM de movimiento rápido de ojos C'Rapid Niños de 12 meses copian las acciones de los adultos de ~1ifeTentc l~a?era se~ún
Eye Movement") y es muy precoz. La sonrisa social es más tardía y es una expresión ndo les "tribuyen una finalidad y una coherencia entre acciones y obJet~vos. Estos
socia! típicamente humana aunque pueda tener antecedentes evolutivos en la apertu- ~~;os y niñas imitan las acciones de los experimenta.d.ores cuando,la.s ~nt~r:rctan
•• ra bucal que otros primates muestran cuando juegan y su oclusión cuando saludan a
un animal dominante (Van Hoof, 1972), A pesar de su variación cultural en cuanto a
como racionales, es decir, como orientadas a fines y utilizando los mechoso para ello.
Copian estas acciones con mucha mayor frecuencia que cuando la secuen~la d~ act?s

••
intensidad y contextos de ocurrencia, es un rasgo ontogenéticamente universal de es aleatoria tCarpcmcr. Call y Tomasello, 2005). Niños preverbale:,estan mas. ~IS~
expresión en nuestra especie, interpretado como indicio de alegría, receptividad y uestos a imitar los actos de los experimentadores cuando la .acclOll es p~rc.lblda
acogida amistad/benevolencia y que aparece alrededor del mismo tiempo de desa- ~omo libremente escogida. y no tanto cuando es prescrita por ciertas constncctones
•• rrollo en todos los niños, siempre que la vean en sus cuidadores (Eibl-Eibesfeldt,
1983; Ekman, 1973; Izard, 1979; Killbride y Killbride, 1975). La sonrisa social así
como el contacto visual parecen importantes para el involucramiento subjetivo y
que obligan a actuar de una determinada manera (Gergely et al., 2002).
Estas niñas y niños, que otorgan una racionalidad en el ~e~tido de esta~leci~

•••
miento de medios y su adecuación a fines, utilizan este ~O~OClmJento de la~ mten .
afectivo del cuidador con el bebé (Konner, 1991); su ausencia en bebés autistas difi-
clones, planes y fines de los demás en contextos de aprendizaje cultural (Schwier, van
culta, sin duda, este tipo de ligazón entre madres/padres/cuidadores e hijos.
Maanen, Carpenter y Tomasello, 2007).
Sucesivamente son sonidos vocales y la manipulación de objetos las actividades
Aun pudiendo utilizar otros, copian los medios q~e utilice el expe;,~mentador

•• imitadas al hilo del desarrollo psicomotriz de la/el niña/o, Con el tiempo, la capaci-
dad de una memoria a más largo plazo permitirá no sólo imitar más actividades, sino
incrementar la distancia temporal entre la observación de la acción y su repetición.
buyéndoles alguna función -aunque no sepan cual, por alg~ l~ ha~~ - en
cución del fin (Ibid.}. Incluso de forma exagerada, por sobreimitación,
sideraran que todos los pasos fueran impresci~di~les, aunque s~_an innecesarios
••
•••
Aunque la capacidad imitativa humana se da también en situaciones no media- redundantes (Lyons et at.. 2007). Estos autores indican que los nHlOS
das lingüísticamente, como es en el caso del aprendizaje observacional presencial in porar estas acciones irrelevantes en la representación. de la estructura
situ de rutinas, destrezas, habilidades y oficios, desde el punto de vista ontogenético tivo y que se resisten a desecharlas, a pesar de su posible coste en términos oe inéféc-
las destrezas en la manipulación de los objetos, el comportamiento social imitativo y tividad, tiempo, etc.

•• el lenguaje maduran de forma


1984). R. Reilly
ción
facilitan mutuamente (CL Riviére,
conexionlsta esta rela-
en su momento, basada en
Pensamos que es posible que en esta sobreirnitación resida precisan;ente
de la enculturación humana en formas particulares y concretas: podr~a p.',""r",

••
socialización en estilos personales y colectivos, de modo que el aprendizaje de
la implicación del que caracteriza tanto ticas (y los valores y representaciones que las soportan y que ~~tas se enc~rgan d~
a la de la espe- expresar y promover) están siempre investidas de formas especificas y partlcul.ares,

•• locales singularizadas por modos idiosincrásicos, aunque sean redundantes o Hl,ne-


cesaria~ de;de el cálculo racional. Porque las intenciones no son conce?tos V~ClOs,
abstractos, están situados y socialmente significados, subrayando no solo la tnten-

•••
de manifiesto por el cionalidad de alcanzar determinados objetivos, sino de hacerlo de un modo concre-
lo social se basaba en la to, con un estilo cultural propio.
. . ., d do
recombinación de imita- Esta sobreimitación garantizarla cierta fidelidad ele la nueva cjccucron emo
que ambas partes puedan identificarse entre sí a partir de tradiciones y modos de

1.3. SOCIALIZACiÓN Y HUMANIZACIÓN: UNA MENTE NEUROSOCIOCULTURAL 89


hacer parecidos que comparten. Imitar no es hacer [os mismos "oh<o',"v'ac,ór de sus propios actos e utilizando su propio marco intencional, pueden
tener. [a misma ,intención. tomar la perspectiva del otro, ponerse las acciones intencionales de otros, comprender otras mentes al inferir que
lo mismo que el por (y todos sus plurales y grados de actúan como yo tienen estados internos mentales como yo (1bid.:56).
mismo o parecido motivo. La innovación siempre es posible ~e,,;urs;vml1ente mediante la observación de los actos de éstos/as y la identificación
hay re-creación e improvisación, mismos, pueden entender los suyas propias, Establecerían una conexión intrín-
entre actos observados y ejecutados, soportado por los procesos neurofisiológicos
Una teoría d~ la mente? re-representación de la intención del sujeto, o módulo
más arriba. También descubrirían las posibilidades potenciales de los actos de
met{/,.e!HeSe,ntac/(~II{// (Leslie. 1994), incorpora el reconocimiento de que deseos,
en sus relaciones conjuntas y alternadas. El marco mental "como yo" le penni-
cre~n~J<.~s e Intenciones subyacen al comportamiento humano propiciando una inter-
a la/el niña/o alcanzar progresivamente, un conocin~üenlO social del medio humano
sub.J~tlvl~ad comprensiva .hacia el otro. La imitación en los humanos implica una
?.
conctencm el otro (~onsclente, es decir, saber con), de sus estados mentales (y, por én el que se desenvuelve, culturahnente especificndo-".
ta~to, ta~1b¡en emocionales), a la vez que una conciencia de sí. Imitar implica atri- Aquéllos que se comportan como yo, "son como yo", y, por tanto, tienen un esta-
buir motivos al mod:lo, hacerlos propios y utilizar los medios que anticipadamente especial (Meltzoff, 20(7), Este hecho distinguiría en primer lugar a los hun:anos
se sabe van a producir el resultado deseado y previsto (Colmenares, 2005:88), coma agentes sociales dc los otros objetos del mundo que no lo son, estableciendo
primera categoría del actor social o agente intcncion.aL así como un?s de los pri-
. Las teorías de la mente son modelos para organizar conocimiento referente a otros
principios de agencialidad, frente al resto de objetos y presencias, tul como
sujetos como yo, a partir de inferencias mediante claves y experiencias pasadas. Por
anticipa!,a Hoffrnan {2000} (Cf JI.I. Ontologías Sociales).
medio ~e~ conocimiento de los otros y de la memoria de experiencias pasadas, pode-
mos vancmar una comprensión de sus acciones futuras. La imitación humana, al darse La identificación permite ponerse en el lugar del otro, ejercer la ernpatfa y la
en contextos cooperativos, participatorios o vicarios, implica que la atención compar- identificación, en un continuo movimiento de proximidad y distancia (Hobson,
tida sea mucho más que la socialización en prestar atención: es el reconocimiento de 2002: 107)26. Así es como los niños obtendrían una perspectiva (Tornasello, !999), un
que los hu~anos tienel~ experiencia subjetiva (Hobson, 2002:268 y ss.). sienten y lugar/es desde donde construir el mundo (su mundo y el de sus próximos),
padecen, quieren y consiguen, desean y obtienen o no 23 , Esta conciencia subjetiva por zarse en socialidad y a través de ello, construir un paisaje de vida.
ambas partes, tanto de uno sobre sí mismo como de uno sobre la conciencia del otro
permite trasc~nder cognitiva y vivcncialmente la relación entre ambos y re-trabajar n~
ya los contenidos del aprendizaje, sino el propio contexto y términos de dicha relación:
los propios medios pueden volverse fines, trascendiendo la propia situación inicial>. 1.3,5, COMUNICACiÓN SOCIAL Y SOCIALlDAD
A. N. Meltzoff (2007:75) habla de una capacidad supramodal de representación de COMUNICATIVA: COMUNICACiÓN INFANTIL
la a~ción para la percepción y la ejecución de la acción, lo que permite comprender las BEBÉS
acciones de otros como las propias, A esta hipótesis la denomina la hipótesis "corno
y?" ('like me'). En la experiencia de primera persona los niños experimentan las rcla-
El reconocimiento de caras y voces, la capacidad de imitar expresiones faciales
cienes regulares entre sus actos y los estados mentales que les subyacen. Mediante la
(Cf ¡nfra) , la sonrisa social, el seguimiento de la mirada, apuntar señalando con el
la atención compartida, la expresión de emociones y necesidades mediante el
y los gestos y, por fin, el balbuceo, son los principales rasgos comunicativos
27
23. Es verdad que estas teorías se basan en el modelo de la Psicología occidental mcnrahsta de la muestran los bebés y niños en el desarrollo anterior al habla ,
creencia-deseo (Wellman, 1991 :20), que atribuye al sujeto capacidades, caracterfsticas. estados.menta-
les, etc., el onge~ ?e su comportamiento observable. A pesar de su fundamentación etológica en otros
con.textos y tradiciones culturales no siempre se otorga a los estados mentales la causalidad de las
acciones human?s o.bservable~ o discutidos públicamente. A pesar de ello, no hay grupo humano en 25 Como en todo aprendizaje observacional. este aprendizaje imitativo evita los rodeos de la
que I~O haya algúnnivel de atribución personal de alguna práctica o expresión idiosincrásica individual. el error y aunque haya podido ser generado por mecanismos darwinianos. tendría efectos
.4 Los protoimperatívos corresponden a una clasificación de las personas como uaenres a lamarcktanos (Melrzoff 2005), es decir, evolutivamente adquiridos.
t:umenlaliza: qu~ la niña requiere y demanda para la consecución de sus deseos; ]¡~ relación (1982, 1985) ha mostrado que la habilidad de atribuir estados mentales en otros
tunda en "" Jnt:re~ exploratorio del mundo objerual gracias a la mediación del cuidador/a. cg~,~~,:;~:'~~';,:,:;'~ con el autoreconocimiento (Lcwis et
al., 1989), aunque atribuyéndolo a fases
tode~lanlllvo~ indican ~n reconocimiento de que se pueden compartir ciertas comprensiones Ti las que las más recientes investigaciones inducen a pensar.
alguien, manifestar una Idea, un estado de cosas, en la confianza de que el otro es un estas habilidades continúan manifestándose, como repertorio comunicativo,
tros y q,uepurticipamos. del mismo mundo. En ese sentido constituye una continuidad coherente acompañando y reforzando, en diverso grado y contexto sociocultural. la comu-
el seguimiento de la mirada (Cf. il1/ra). l@lliG"i,"

90 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD HU,'IIANIZ~CIÓN: UNA MEi'ITE NEUROSOCIOCULTURAL 91


••
•• .Existen suficientes evidencias experimentales de que los niños prenatales. recién
nacidos y de un mes de vida, prefieren la voz materna: su tonalidad y su ritmo; pre-
El1Janto varía en relación al contenido qu; ,·.pre:-;a ya las posibilidades de -aris-
facción de ciertas necesidades: cualquier madre o cuidador/a avezado reconoce la

•• fier~i1 también el habla dirigida a niños/as que el habla dirigida a adultos t Cooper y
Aslin, 1990). Sus capacidades acústicas y hápticas pueden documentarse prenatal-
mente. Los bebés son tempranamente sensibles a diferencias en la vocalización y
diferencia entre llorar por dolor, hambre, aburrimiento o sueño. Eibl-Eibesfeldt
(1993:41-42) dis~i_ngue. entre S. clas:s. de comunicación sonora por Bant?, segúr
intensidad, duración y frecuencia acusuca: ele contacto, al r-~ <pertar o sentirse solo:

•• prosodia que distingue distintos sistemas fonéticos de distintos idiomas y dialectos


(Mehler el al., 1988). Esta discriminación estaría basada en el contraste fonémico
de hambre; ele sueño: de enfado; de satisfacción y bienesta
Hacia los cuatro o cinco meses, comienza el balbuce Pilhblin{'\ et '¡és,

••
(Eirnas, 1978). aunque la distinción entre fonemas es anterior. A los seis 'cono .JO;'

Una ~e las capacidades de los bebés de responder al estímulo acústico y visual palabras. frases estereotipadas y son capaces de ciertas n- .-ncs .méti.
(Khul. Williams el al., 1992). A los siete meses alternan I11l .~ l,

••
de los cuidadores es la sonrisa social. Los niños sonríen más tempranamente a las
voces que a las caras, sobre todo en los primeros seis meses de vida (Fernald, 1991). hulu mientras producen ciertos fonemas, produciendo también silabas bien .iadas
La sonrisa social suele aparecer alrededor de los 2/3 meses o incluso antes y es (Lock y Bogin. 20(6).

•• una expresión social típicamente humana aunque pueda tener antecedentes evoluti-
vos en la apertura bucal que otros primates muestran cuando juegan y su oclusión
Los niños enfocan su parloteo hacia la fonética de la lengua que les rodea, per-
diendo progresivamente la habilidad de producir otros fonemas de otros sistemas

•• cuando saludan a un animal dominante (Van Hoof, 1972). A pesar de su variación fonéticos, realizando un cerramiento operacional e-que no total-. hacia otras posibi-
cultural en cuanto a intensidad y contextos de ocurrencia, es un rasgo de expresión lidades, lo que tendrá consecuencias futuras para el reconocimiento grupal en aqu~­
social universal en nuestra especie, interpretado como indicio de amistad/benevolen- Has comunidades que practican la inclusión lingüística como marca de pertenencia

•• cia y alegría y que aparece ontogenéticamente alrededor del mismo tiempo (Eibl-
Eibesfeldt, 1983; Ekman, 1973; KilJbride y Killbride, 1975).
grupal.
Lingüistas como Jakobson (1971:8-9) no reconocieron valor lingüístico a esta

•• La sonrisa social y el llanto son específicamente humanos, como sistemas eJe práctica conversacionalista de la comunicación infar,lti.1. Su ide.a era la de que el bal-
expresión de las emociones, en relación a estrategias adaptativas y de supervivencia buceo no estaba relacionado con el desarrollo fonológico ulterior y que se trataba de
de nuestra especie (Montagu, 1959), dirigidas a reclamar el cuidado de los padres en una producción de sonidos aleatoria, no estructurada de "soliloquios espontáneos y

•• la larga ontogenia humana. Los niños capaces de elicitar señales dirigidas a recibir
atención y cuidado verían sus necesidades mejor cubiertas que aquellos otros que lo
sin propósito". Sin embargo Vihman et al. (1985) soportan la idea, como otros, de
que esta fase muestra estructuración fonética con continuidad con las primeras pala-
bras. Por su parte, los extraordinarios trabajos de la psicóloga infantil Laura Petitto y

•••
hicieran de modo inconsistente, esporádico o irreconocible. Por su parte, estas des-
trezas elicitarlan en los cuidadores una especialización para la atención, la distinción colegas (Petitto, 2000; Marentettc, 1991; et al., 2000, Hollowka y Petitto, 2(02) han
y el cuidado de aquellos que reflejaran sus necesidades por esta vía de forma hones- mostrado que el balbuceo tiene intencionalidad lingüística y que se activan patrones
ta, pudiendo incluso ir identificando la madurez física y social de los niños a partir neurológicos que también lo son durante el proceso de producción del habla. La

•• de sus expresiones y solicitudes vocalizadas. videofilmación de los bebés rnuestra que la parte facial más activada cuando balbu-
cean es la derecha, igual que ocurre en el habla adulta. Esto no ocurre en otros con-
La sonrisa social así como el contacto visual parecen importantes para el involu-
textos, como en la expresión emotiva, que, también corno los adultos, se concentra

••
cramiento subjetivo y afectivo del cuidador con el bebé (Konner. 1991), así como la
en la parte izquierda de la cara. Hacia los 2 años y medio o tres se produce una explo-
construcción de la intersubjetividad en la socialización dialógica que caracteriza a los
sión lingüística. Coincide precisamente con una aceleración en la ramificación
humanos. Su ausencia en bebés autistas dificulta, sin duda, este tipo de ligazón entre
segunda y sucesivas de las dendritas en el operculum frontal izquierdo, algo que no

•• madres/padres/cuidadores e hijos, con efectos cognitivos variables a medio y largo


plazo. Aquellos niños que, por una u otra circunstancia, no pueden ver colmadas sus
necesidades, o por su incapacidad comunicativa temprana, suelen ser inconsolables
se observa en la misma región del hemisferio derecho (Scheibel, 1991). Esta emer-
gencia es también el resultado de la dinámica global de muchos procesos anteriores,

•• y producen en los cuidadores sentimientos de stress y frustración que dificultan el


vínculo y la empatfa perjudicando futuros cuidados a lo largo del desarrollo y de sus
como la socialización dialógica.
Ya antes se ha ido desarrollando una teoría de la mente y de la intencionalidad,

•• diferentes estados de necesidad. Éstos tampoco suelen iniciar la etapa de balbuceo ni deseentramiento imprescindible para la toma de la perspectiva del otro. La memoria
son capaces de involucrarse en actividades sociales conjuntas con las personas de su autobiográfica va incrementándose a lo largo de todo este período. El habla informa-
entorno. Por el contrario, los niños capaces de monitorizar las reacciones adultas a tiva aumenta, incrementándose el desplazamiento, la capacidad de hablar de cosas no

•• sus reclamos pueden afinar sus vocalizaciones para conseguir una mejor y más rápi-
da atención (Chisolm, 2003).
presentes. En la última etapa de la infancia va apareciendo poco a poco la capacidad
de contar cosas para atraer, persuadir, compartir y competir con los demás. Comienzan

•• 92 ETNICIDAD. IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD L1ZACIÓN y HUMANlZACIÓN: UNA MENTE NEUROSOCIOCULTURAL 93



los juegos verbales con los iguales, progresando hacia cierta creatividad lingüística comunicar afectividad y protección, ehcltur procesos hiopxíquicos desde pautas cul-
que se desarrollará más adelante en la etapa juvenil. '- tural11lente formateadas. Por ejemplo, distintos sonidos y vocalizaciones se utilizan
, A pesar de estilos familiares y etnográficos propios (Cf in/I'a) la relación de los con efectos diferentes en el aceleramiento o desaceleramiento cardíaco: el sonido
~uI,d~dore~ con Jos cuida~os es posible gracias a una forma de comunicación especl-
Ílea, dm~l.ta:nen!e extendida desde el punto de vista etnográfico. Es el habla directa.
mente dirigida al bebé o '~nfallt Dírcct Speecív (IDS), también llamado en inglés
bajo e ininterrumpido para calmar. corto y abrupto para prohibir. También para acom-
pañar el proceso de alimentación, la manipulación postura! del bebé. etc. El/la cui-
dador/a explota intuitivamente las predisposiciones de niños y niñas a responder dife-
••
motherese o hopy talk. Exhibe un tono y una frecuencia altos, una prosodia exagera-
da q~e se repite muchas veces, frases cortas y separadas entre sí, un hablar despacio,
rencialmente a cualidades acústicas particulares de los sonidos (Fernald, 992:404)
para su regulClcíón psicobiológica: a l~'_ hora ele l~l ll1anirl~la.rl.e corporalmente, al cu~­ ••
que incluso respeta el tumo y contesta por el niíl0 28 .
En. la m~yoría de los.mamíferos el contacto físico regula el comportamiento y el
darle, alimentarle, regular la resptracton. el sueno y la vlgJ1IU, la postura y el movt-
miento, etc. Poco a poco y progresivamente recaba la atención del niño e intenta
mantenerla durante más tiempo mientras elicita ciertas satiencias seleccionadas del
••
••
stress infantil. En Jos pnmates humanos y no humanos, también las caricias, tanto
para consolar como para apaciguar y reconciliarse. Pero sólo los humanos comuni- entorno: éstas son potenciadas mediante la actitud y expresión emocional (Femald.
can vocalmente con sus pequeños descendientes (y viceversa), 1984) uniendo emoción y perccptocognición.

!anto pa~a ~um~nos como primates no humanos, estructuras neurológicas sub-


corticales ~stan Imphc~~as en el rec?nocimiento de señales acústicas graduadas y en
la producción y recepcton de mensajes afectivos, sobre todo, hasta que no madura el
Hay una estrecha relación entre lus emisiones vocales particulares y los estados
Il1otivacionales: hablar sonriendo modifica el tracto vocal humano, resultando en una
elevación del tono. Por medio de este tipo de habla, el cuidador expresa al niño sus
sentimientos Y estados emocionales (ihid.: 4(2): alegría, sorpresa, tristeza, descon-

córtex auditivo (Whitaker. 1976), Éstas están mejor dotadas para el análisis holístico
d~ la señal típica de la detectabilidad intracspecffica que para el proceso de sonidos cierto, por el que, a partir de aquéllos se modelan y controlan las emociones del bebé
dI~cretos, El. desarrollo de los recorridos Iímbicos y del hipotálamo para procesar y del niño, Por medio de la melodía de la voz del cuidador, su entonación y su expre-
~enales afectivas que varían continuamente fue probablemente un avance evolutivo sión facial, se acceele a una comunicación interpersonal también sobre su estado de
Im~ortante para nuestros ancestros primates no humanos, permitiendo formas más ánimo, obteniendo una experiencia crucial temprana en la lectura de la mente ('mí
sutllés y más diferenciadas de comunicación social cooperativa (Fernald, 1992:420), reading"), estableciendo la base efectiva para interpretar Jos estados emocionales
otros congéneres sobre ciertas situaciones prácticas y hacer predicciones, La m
El umbral aud,itivo de los niños (500 Hz) es más elevado que el de los adultos,
tra de los afectos y la orientación a partir de los mismos no ha de entenderse e
por lo que los sonidos necesitan ser más intensos para ser detectados, Los cuidado-
res .s; acomodan a, las l.i~itaciones perceptosensoriales de sus cuidados y la vocali- una expresión catártica de los sentimientos sino mas bien como declaraciones
zacron de IDS Unjant Direct Speech) es un ejemplo de ello, compensando su inma- mente, la motivación y la intención (Schieffelin, 1983), y también como info
durez percep~uaJ ~ neurológica auditiva-". Eso es lo que hacen las madres, situarse en evaluada de las situaciones y entornos y de las interpretacions y respuestas a
una frecuencia mas alta para ayudarles a distinguir y guiarse por este habla respecto das a los mismos. Por medio del análisis configuracional de la expresión de la cara y
de otras ~oncu1Tentes en el entorno, Las vocalizaciones exageradas de las madres las emociones que refleja, los niños pueden aprender sobre el mundo de los objetos
padres/cuidadores humanos.:stán bien diseña~as para acomodarse a las predisposi- y la relación de los humanos con este: gustos, preferencias, valor, sorpresa, miedo,
clOn.es. ~erceptuales de los runos y vencer el ruido del sistema debido a las limitacio- disgusto. Muchas de estas expresiones suelen ir acompañadas de vocalizaciones e
nes iniciales de los niños, Como no seleccionan todavía en base al conocimiento de información auditiva.
la estructura lingüística,.l? hacen por la prosodia -eltamcnte saliente perceptuaJmen- Este proceso ruultisensorial se ha llamado referencia social ('social rcferenclng.)
te-, que les ayuda y facilita en esta selección. y permite al niñ@ aprender la cualidad y valencia emocional de objetos y situacio-
~~a de las primeras funciones de este tipo de comunicación es para llamar su nes, así como los contextos en que ciertas prosodias suceden, asociándolas con otras
atención (alertar, alarmar), modular la excitación y el afecto (calmar y agradar), y informaciones afectivas (Campos y Stenberg, 1981; Klinnert, Campos, Sorce, Emde

•••
y Svejda, 1983).
En este tipo de lenguaje también se incluyen las imitaciones repetidas que los
zs En est~ ,relación d!alógica cooperativa ha de incluirse, así mismo, una comunicación indi-
cuidadores hacen de las propias vocalizaciones de los niños. siendo que éstos las
~~)~ta q~~ t~~·lblen <Ilude o Implica al bebé (Schieffel¡n, J 990; Hendry y \Valsan, 200 1) así como una

••
atienden de forma preferente, incluso controlándolas (Chisolm, 2(03). El lenguaje
n~mcaclOn corporal y gestual portadora de gran expresividad coenitiva y emocional (Fcrnald y
Malle, 1991). '" < dirigido a los niños también utiliza variaciones fonéticas y léxicas que son a menudo
" 29 En ~l C<lSO de lo?_niño~ sordos; las fllal:res trasladan estas estrategias de salienc¡a y atención introducidas en el lenguaje adulto del cuidador, cuyo significado es compartido hasta

••
al campo visual. Para moas ciegos, vease Fraiberg, 1974. cierto punto entre los actores comunicantes.

94 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURAlIDAD 1.3. SOCIALIZACiÓN Y HUMANIZACIÓN: UNA MENTE NEUROSOCIOCULTURAL 95


••• Estas formas de amplia ocurrencia etnogra- destrezas en los que ellos ya están experimentados. Vigotsky estaba especialmente

•• flca. Jrenaus
tintas como los Eípo, los
poblaciones tan diferentes y dis.
No obstante, diferencias cul-
interesado en las relaciones entre pensamiento, acción, comunicación y
él el desarrollo era inconcebible sin analizar el contexto social y cultural en

•• tundes y lingüísticas
este tipo de comunicación
interacciona! que caracteriza
et al., 1989). No en todas las cul-
tun-, se da este tipo de habla dirigida de-igual manera ni en el mismo período (Ct.
produce, tanto en cuant.o a la propia int~racdón como a las normas, roles, escenai-ios"
innovaciones y herramientas que constituyen su contexto.
El contexto de la interacción compartida que se da en la socialización humana

•• Ochs. j 982; Ochs and Schieffelin, 1984; Pyc, 1986.). Distintas culturas socializan
lingüísticamente de diversa manera, aunque este aspecto interactivo es muy común,
También hay variación histórica y cultural en las normas políticcmorales que rigen
íncluye de forma progresiva el ejercicio del contacto visual, la imitación,
ciol1alidad de la mirada, el gesto de apuntar, una atención conjunta (t'joint atrentlon")

•• la expresión pública de la emoción y el contacto entre adultos, iguales y niños. El


modelo cultural de socialización entre los Kaluli no valora como apropiado dirigirse
y una educación guiada de la atención. Los niños no representan nuestra fase
hacia la complejidad. Los niños )'0 son complejos y no está claro que la madurez
-<::ualquieraque sea su significado cultural- sea necesariamente un estadio más com-

•• directamente a los niños bajo ninguna forma de habla especial {Schieffelin, 1990).
Los silencios, la comunicación indirecta, la interacción más allá del lenguaje. la
comunicación kinésica son también parte de la comunicación cultural (Hendry anrl
plejo, aunque a nosotros, adultos. con todas nuestras impottuntisimas e ineludibles
tareas Y responsabilídcules así nos lo parezca.

•• Watson, 2001), también con los niños.


Colwyn Trevarthen (1988) ha mencionado que. aunque en algunos contextos
A través del contacto visual directo niño/a y cuidador/a se reconocen en el mismo
mundo y refiriéndose a los mismos objetos, formatos y rutinas. La percepción de la
Mirada directa elicita importantes procesos ncurológicos relacionados con la inter-

•• etnográficos no haya habla directa a los niños del tipo que aquf estarnos describien-
do, los niños aprenden la lengua siempre que experimenten ésta en un contexto inter-
activo en el que estén ca-presentes, aunque no sean ca-participantes, y vayan com-
pretación de la cara y el movimiento de los ojos así como con lns emociones y una
teoría de la mente (Georgea y Contya, 2008). Por medio del contacto visual directo

••
se va configurando una relación mutua implicante e implicada (t'engagionnl")
prendiendo la comunicación en relación a intenciones de los sujetos comunicantes
(Ramirez Goicoechea, 2006) en la que l@s niñ@s confían en el mundo que sus cui-
con los que pueden ir identificándose de alguna manera (Cf infra).
dadores les proporcionan.

•• La acción deíctica de señalar con el dedo, a la que posiblemente el niño ya haya


sido expuesto antes de producirlo, no es una extensión del gesto de alcanzar. sino.

•• 1.3.6. RELACIONES DIALÓGICAS Y APRENDIZAJE GUIADO


CO-PARTICIPATIVO
muy al contrario, un gesto para indicar, para señalar el mundo desde un lugar, una
posición. Es precursor tanto de protoimpcrativos como protodectaratívos, precurso-
res ambos de la comunicación lingüística. Los protoimperativos son las solicitudes

•• La socialización consiste en un complejo proceso basado en relaciones dialógi-


pragmáticas de un niño a un adulto para que éste haga algo, le dé un objeto, etc. Los
de requerimiento o protoimperativos presuponen ya, en alguna medida, princi-

••
cas y cooperativas, más o menos explícitas, entre un aprendiz y un(una/un@s) maes- de atribución de intencionalidad. agencia y causalidad tanto si son arbitrarios en
tro/a, en este caso entre bebéis y niño/a/os/as y cuidador/es en donde éstos/as y aqué- relación (Dickinson and Shanks, 1995) como si no (Premack, 1995).
llos/as tienden a sintonizar (no sincronizar) sus expectativas e interacciones mutuas Protodeclarativos son llamadas de atención o comentarios a un adulto sobre obje-

•• a lo largo de la co-ontogenia de ambas partes 30.


Dialógico significa que esta relación es fundamentalmente interactiva, entre dos,
oersonas. estado de cosas de un mundo que los dos saben que el otro comparte.
Prl,tllates socializados en su ámbito habitual usan gestos entre unos y otros pero no

•• tres, varios. Este aspecto dialógico, en su diversidad etnográfica, no implica cornpar- y acontecimientos en el mundo, como sucede en Jos protode-
tibilidad total necesaria ni acuerdo completo, sino interpretación, multivocidad, con-
traste (Cf Bakhtln. 1990; Matusov, 1996), sin olvidar una buena dosis de confianza. l'r0tc,Írijp,:raÜVDS y protodeclarativos suponen formas evolutivas específicas de
•• La escuela rusa de psicología social de Luria y Vygotsky fue pionera en
nar conocimiento y procesos sociales, enfatizando la importancia de los procesos
percibido y actuado en el contexto de los que le rodean y xue-
ele apuntar con el dedo, tan típicamente humano, ausen-

•• socialización y cómo las personas que rodean a los niños les enseñan a utilizar con humanos-".

•••
30 Turiel, 1983; Kaye, 1977; Charney, 1980; Whiting y Child. 1953; Whiting, 1988; conducta en primates en libertad pero son casos muy espora-
1992; Butrerworth, 1996: Brazelton y Tronick, 1980; Bremerton. 1985; Mcsser y Coll¡s, y Matsuzawa. 1997.

•• 96 ETNICIDAD. IDENTIDAD. INTERCULTURALlDAD MAI'IllJ\CI')N: UNA MEN1E ~IEUROSOCIOCULTURAL 97


Esta particular forma de interacción cooperativa y dialógica es fundamental en el le soportdad o ssobre el sistema
. emocional.
. El aprendizaje se ,basa en el modelo de
) " \ acla
cUClon eva He < . , Es el sistema límbico y, en concreto la amígdala, las zonas cere-
establecimiento y el mantenimiento de la intersubjetividad (Cf supra) y la ccmpar- •. . , . ' ~~ •
e, les ¡nvo
, luc adas
ucr ,. en h elaboracton de las emociones. pero son las conexiones de
tición y comprensión de significados e intenciones tan característico de la especifici- L . • . • < •

a " a -on el neocórtex frontal lo que perrmte dotar de carga emocional al


dad humana y sus modos de socialización (Trevarthen, 1988). te slstem c . . l' "
, " ptual (IHe es justo lo que ocurre durante el proceso de SOCia tzacron.
Llamar al proceso de enseñanza/aprendizaje como transmisión es un error. La rrtundo conce, - . . _. ., \
diurnos por medio del análisis configuracionul de la expreslOn (e caras,
metáfora epidemiológica no nos sirve porque nada se transmite como si de un pató- Como ya l.Jl, ..._ ._'- . ~
1, ' -mociones (Iue reflejan, runas y runos pueden aprender sobre el mundo
geno o virus se tratara. Por eso no nos interesa ni la teoría de los memes como uni- gestos, Ybietos
ase -., ' .. ' .. ' ,'",
y la relación de los humanos con este. gustos, preferencias. valor, sar-
.
dades culturales de imitación (Cf Dawkins, 1982). Tampoco la cibernética como si de los o ied disgusto. Lo que harían los cuidadores ("carctakers") sería acompañar
el saber fuera información en lugar de significado o conocimiento. Presa, tutee o, . . . .' . '\' 1 d '
, ad 'estímulos con refuerzos vatorativos-emocionales. tan rtanc o crerrru-
detemllIla o s · .. ".
Porque lo que hacen los cuidadores-socializadores es elicitar y estructurar las rienciu en UIl contexto interactivo -mcorporado o vrcano-, paJa que ape-
nada expe ' . .
habilidades infantiles, proporcionando el foco, las claves, las sapiencias y relevan- remos determinados cerramientos o cstructuractones neuronales y no otras.
cias, recreando modelos de experiencia en contextos de interacción y actividad con y
sobre el/la mismo/a (mientras se la/le/los/las cuida, se le alimenta, se le duerme, se L osr!"I]]OS. del niño configuran
~
una preestructura que los
. cuidadores reconfigu-
, re lación a los patrones habituales de su entorno sociocultural. En este proce-
le traslada, se le entretiene). El aprendizaje atencioual cooperativo en contextos de ranen . ' ., . . 1 "
mdiálouo que implica al niño en niveles de comurucucton mtencrona mas
interacción cotidiana proporciona mecanismos inductivos suficientemente flexibles so, crean 1 '1::;- • • , • •• •
, , y la' niñae'aprende a reaccionar en relación con lo que se espera
comp]eJos, . de ella,
(Sloutsky y Fisher. 200S), escenarios a partir de los cuales podrán construir selecti- estimulando al cuidador a l\ti¡¡z~r estos resulta~os c~mo punto de part,lda para nue-
vamente los suyos propios, un marco que explorarán para producir significado vas situaciones e interacciones. Este último se sitúa siempre un paso mas adela.nte de
(Bruner, 1996b) de manera más o menos coherente, en un proceso de trabajo y retra- la capacidad cognitiva mostrada por el/la alumno/a. De alguna manera el CUidador
bajo continuo del legado de sus mayores, sus experiencias idiosincrátlcas de vida y se apropia de las capacidades del niño/niña para resp~nder.por su parte y, de est~
las opciones de su cohorte generacional. modo, enseñarle las respuestas adecuadas. Este/a es inducido/a a su~erar ~~evos
De este modo autorizado, el niño, la niña, irán construyendo un universo que sen- retos y así avanzar en la dirección de otro grad? en su desarrollo socrocogmuv
tirán como propio, cuya apropiación por medio de la experiencia repetida irá configu- mocional. El enseñante/cuidador ocupa el estad.lO del alu.mna para soportarlo e
rando su paisaje de familiaridad como el escenario en el que trascurrirá su vida de una recorrido y le lleva consigo al siguiente. Si se pierde el hilo, bien se vuelve al a
manera más o menos predictible y, por ende, segura emocionalmente. Las niñas y rior momento o el alumno volverá por sí mismo más adelante. E~ un pro
niños aprenderán estos marcos, sus formatos y contextos como categorías de vida de andamiaje (vscaffolding". Bruner 1983) para ayltdarl~ a a~toproduclf cada v
lo que creemos (y creen nuestros socializadores) que va nuestro (su) mundo. El pro- vos recursos para las etapas siguientes, donde cada ciclo incorpora nuevas e
ceso de incorporación de estas categorías esconde sus orígenes biográficos y sociales, producto del ciclo anterior.
haciéndolas parecer como necesarias, escamoteando sus orígenes contingentes, des- Vygotsky (1978) denominó este espacio de encuentro como ,zona de desa
vinculándolas del proceso humano histórico y personalmente situado que le dio lugar. próximo (Cf. Cole, 1981) y otros como Mercer (2000) han rebaut~~ado :omo la
La incapacidad de evocación discursiva de la experiencia que generó el rastro, el acce- ínterrnentaí próxima, en donde los niños aprenden a "entr~pensar . ~s est~ una r
so no transparente al pasado (Taren, 1994:979) y a la situación en que se creó la hue- terpretación fundamental porque, tanto desde el punto de ;I~to evoluclonuño,
lla en la memoria, el proceso del olvido, es tan importante para fijar ciertas categori- co como psicológico y ontogenético, no se trata de ~~ practl.ca y ~;sarrollo d~
zaciones -como los hábitus-. como pueda ser para otras su recuerdo o reactualización. sudor", sino que 10 que se crea son entrepensadores ( ¡nte~hmk~rs )'. El.~on,ocl
Es esto -est como su continua objetivación externalizada colectiva-lo que les dota de tiene sus procesos de objetivación subjetiva interna (mediante mscnp~lOn/mc
esa inmediatez y grado de necesidad que los asemeja a categorizaciones de sentido ción neurológica sistémica), pero es una empre~a, un proyecto colectivo, ~anto
común, imposibles de ser de otro modo para la candencia y la subjetividadV. génesis como en sus formas como en sus devcnires, efectos ~ consecuencIas: E,
El aprendizaje necesita de la categorización pcrccprual, la memoria y, también de algo que la mayoría de científicos de la cognición humana olvidan (o despreCIan)
estructuras cerebrales implicadas en la generación de asimetrías de valor que se cons- tinuamente".

J::' Como para muchos otros procesos sociales (CL 11.2. Ontologías sociales), no hay registro
3J Lo cual, corno siempre repelimos. y en función de la idiosincrasi~1 compleja del proce~
~mpide la emergencia de procesos autónomarnente dependientes. cuya gen~sls no Siempre se me
memorístico somático ni extrasornético de su construcción social contingente, ni reflexividad sobre
el carácter fragmentario y relativamente arbitrario de las condiciones y contextos de su producción. ra a todos los niveles del nuevo fenómeno emergente que pueda producirse.

98 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCUlTURALlDAD SOCIALIZACiÓN Y HUMANIZACIÓN UNA MENTE NEUROSOCIOCUlTURAl


••
•• Una forma (ideal) de pensar juntos se realiza mediante el habla cxplonüoriti
('exp/oJ"(/fory falk'), que muchos maestros utilizan en las escuelas. Se trata de aquel
Hes humanas enculturadas. El juego infantil J nuestra la 1::\
rcuulada, a una progresivamente norrnativizada, tanto
co~no procedimentales, en donde se pacta. siquiera por el
on de una
normas
activid:
constituí

•• habla crítica pero constructiva en el que los hablantes intercambian sus ideas. Se
ofrece información relevante para ser conjuntamente considerada, las propuestas se
discuten y contradiscuten a partir de razones y alternativas. El acuerdo se busca para
juego, las reglas y estructura de roles, guión y acción que
desarrollo]).
en que
rán de
va a durar '"'
guía para

•• progresar conjuntamente y se da cuenta pública del saber y el razonamiento (Mercer,


200IJ:ISJ).

•• El/los/las cuidador/es/as alcanzan al niño a medio camino, amplificando sus


capacidades y redirigiéndole en la dirección particular de un modelo cultural de rela-
ciones. expresiones y comunicación (Mundy-Castle. 1980), con todos los aspectos
1.3.7. PRECURSORES SOCIALES DEL LENGUAJE

•• cognitivoemocionales que este proceso conlleva (Kayc y Chamey, 1980:228-229).


Roger D'Andrade (1981) habla de descubrimiento guiado ("guided discovery"),
La socialización es posible gracias a las capacidades comunicativas
güísticas- de las personas entre sí. Y viceversa: la comunicación hum

•• y otros de participación guiada (Rogoff, 1994) como el que se da en el aprendizaje


de oficios en el que las rutinas y los procedimientos, las evaluaciones, dependen más
de la participación alternada y orientada que de la instrucción formal y la verbaliza-
raíces en el entamo social que la estimula, propicia y desarrolla. Las
comunicación y socialidad son heterccrónicarricnte co-ontogé' S

•••
especificadas.
ción (Dougherty y Kcller, 1982; Rogoff, 1990; Bloch, 1991). El aprendizaje por El juego de reversibilidad no isomórfica entre slstemas y
medio de la práctica-", es intrínseco a la capacitación en diversas destrezas; por eso, pensar la socialización humana como enlomo del aprendizaje de la e
cuanto mejor se ve el acto a observar desde el punto de vista del propio actor, más como el contexto comunicativo en el que uno se socializa. Del mí

••
fácil es imitarlo por parte del aprendiz, tal como sucede en la relación maestro-apren- decíamos antes que nos socializamos en socialidad y que aprendemos s
diz, sentado alIado u observando (dirigidamente) desde las mismas coordenadas pro- socializándonos, nos comunicamos socializándonos en una comunidad de habl
prioceptivas y sensorioperceptuales corporales que el maestro; en todo caso, siempre nos socializamos comunicándonos. Creemos que es mejor partir de los contextos qu

•• desde una perspectiva de primera persona.


Estas relaciones dialógicas propician un self dialógico por cuanto que la niña
han hecho posible ciertas capacidades relacionales y representacionales, el papel pre-
cursor de éstas en el ámbito comunicativo, y el papel de los sistemas comunicativos

•• recrea las posiciones de los participantes en sus relaciones en sí misma, identificán- como precursores del lenguaje hablado. En el lenguaje natural parece difícil asignar
dose alternativamente con una u otra perspectiva (Hermans y Kempen, 1993). significado al habla fuera de su contexto de producción (Bruner, 1981).
En estos contextos, el niño, la niña, no son recipientes pasivos de la acción de Jerome Bruner ([971; y Greenficld y Olver, 1966) ya insistíó en la importancia

•• otros, sino que colaboran directamente a crear la situación cooperativa dialógica,


tanto para ellos mismos corno para los/las que enseñan. El aprendizaje no es un
de la atención compartida (iotnt atte ntion¡ entre niños y cuidadores como precurso-
ra del lenguaje. La relación dialógica de aprendizaje/enseñanza de que estamos

•• desenvolvimiento ("unfolding") unidireccional de habilidades sino un proceso diri-


gido y compartido por unos mediadores y un aprendiz activo, que recombina, clasi-
fica, forma hipótesis, escoge, prueba, revisa, interpreta, imita, se equivoca, recombi-
hablando suele adoptar el formato de la alternancia de la pragmática conversacional
('tum teking'). Este estilo comunicativo cooperativo, bajo condiciones particulares
de atención compartida y acción conjunta le prepara para otras formas de comunica-

•• na, reutiliza (Thomton, 2000), construyendo progresivamente formas mentales más


complejas y abstractas. Con el tiempo, igual que aprenden a ver, a mirar, pueden
ción más complejas, como la adquisición del lenguaje (Kaye y Chemey, 1980), con
todas sus formas paralingüísticas, prosódicas, códigos de respeto, cortesía, intensi-

••
aprender a aprender, un meta-aprendizaje que les permitirá ampliar los límites de Jo dades de ostensión, etc. Niños y adultos establecen cooperativamente los formatos
que se puede aprender (Bateson, 1972). -lugarcs y mtinas- a partir de los cuales las intenciones comunicativas pueden ser
convencionalizadas e interpretadas (Bruner, 1(81).
Por fin, el juego, corno actividad cooperativa progresivamente formalizada

•• mediante reglas es también un importante escenario para el aprendizaje preparatorio


de la interacción social coordinada regulada (Share, 1996:92), típica de las rclacío-
35 Si uno está acostumbrado al juego social de niños y niñas -especinlmente el de estas últi-

•• así como aprender-haciendo, toda una escuela espe-


mas- de nuestra sociedad española ccntcmporanea. reconocerá que más de la mitad del tiempo se
lo pasan diciendo "vale que ..:', es decir. pactando, más o menos, el escenario imaginativo en cuyo
marco van a actuar y los papeles de unas y otras, no siempre de acuerdo. Cuando nos parece que

•• de producción, la ingeniería de las organizaciones y


en entornos industriales y burocráticos.
comienza el juego (aunque ya había comenzado mucho antes, siendo las negociaciones prelimina-
res parte sustantiva del mismo) ya les toca irse a casa y protestan.

•• 1.3. SOCIALIZACiÓN Y HUMANIZAC/ÓN: UNA MENTE NEUROSOCIOCUlTURAl 101



Es importante recordar que, como para la imitación, no es absolutamente calidad la no exposición a un sistema convencional de comunicación
cindible que, para aprender a hablar, los niños participen directamente r limita algunas capacidades lingutsncas. Esta deficiencia se intenta
cambio lingüístico como agentes comunicadores, tal como ocurre tfpicamenre por medio de la i;wención idiosincrásica de gestos en el ámbito familial:, limi-
socialización de los niños occidentales. Basta con que sean agentes vicarios de a las personas de éste (Gold\.vi~-Mea.do.\v y ~lyla~der, .19:)1:317). ~ste tipo de
comunicación, que estén presentes en situaciones recurrentes de interacción lingüís- lerlgLtaJ''' particulares exhibe una referencialidad indexical llJ?~ltada, seg~1l1 un~1 ec~­
tica, que puedan ser conscientes de la capacidad de agencia, perspectiva e intencio- rnunual de gestos, y tiende más bien a una representacton categom~l slmh;)- ?
nulidad en otros, con los que puedan identificarse por medio de 1;) emparra. asumir el arecida a lo que OCUlTe con los lenguajes de signos convencionales (ibfd.: 3.b).
rol de otros y realizar, a su través, una experiencia vicaria. Es muy posible que esta P de que no son tan ricos ni complejos como los sistemas convencionales,
afirmación .también pueda aplicarse al aprendizaje de otras capacidades, prácticas y I11IJe5.tr31O un estructura morfológica a base de contrastes, primero en relación a los
representaciones. representados, luego en relación a su propio sistcm~\ de sign:». La capacidad
La continuación eleesta modalidad de comunicación dialógica, directamente par- análisis Y organización morfológica podría ser una propiedad inherente a. la ca~a-
uclparlva o vicaria, se encuentra en los juegos manuales y corporales infantiles que lingüística, aunque su complejidad y riqueza derivaría del tipo de ambiente lin-
los adultos y niños mayores practican en muchos contextos etnográficos con niños y en que el niño hubiere crecido, Parece que los estilos lingüísticos rn[\ter~la­
niñas manejando la multisensorialidad y corporalidad (Bruner, 1975, 1978)36. En no afectan especialmente al aprendizaje ele palabras con contenido
estos juegos se requiere la atención del niño y se proporciona una estructura repetiti- selnántico, pero sí a aquellas con funcionalidad sintáctica. La c[\pa~idad gramatical
va y estandarizada. una localización temática y la práctica de comentarios apropia- vulnerable al tipo de experiencia lingüística temprana y no se nnprov.sa Slll un
dos al tema (Bruner, 1974a, 1975). En estos juegos los/las pequeños/as también se entorno lingüístico adecuado (Neville. 199\)''7,
ejercitan en el film taking o participación alternada citada arriba, tan típico de la con- Las destrezas en la manipulación de los objetos. el comportamiento social el
versación y el habla humana, por medio del cual se aprende el intercambio de roles lenguaje maduran de forma sincrónica y se facilitan mutuame~te. ~e hecho, las niñas
(Cf Hobson, 2002; Mead, 1934) y los registros de habla y estilos adecuados a los y niños inician el aprendizaje de la lengua con una gran e.xp.enencta,conceptual
mismos (Miller y Garvey, 1984) en una actividad de exploración conjunta del habla la acción y las clases naturales que son capaces de agencialidad autonoma, como
(Mercer,2000). personas y animales (Gelman, 198 J; Spelke, 1995). Quien muestra de una
El juego simbólico ("pretend play") es una actividad en la que los niños retraba- clara y contundente esta relación entre acción, significado y
jan las destrezas manipulatorias, lingüísticas y sociales aprendidas en la infancia Elisabeth Bates (1979). La experiencia directa del mundo se realiza normalmente
(Bretherton, 1984). La estimulación social del juego ejerce también un papel decisi- contextos sociales y acompañados muchas veces de habla. El niño, la niña'p~I:~~'~~J;:
vo en el desarrollo neurológico humano (Rutter, 2006). No hay que olvidar la impor- a significar mucho antes que a hablar (Halliday, 1975), m~~ipl.llando la
tancia de la comunicación en el diálogo conversacional y de acción en el juego contextua! de sus acciones, de acuerdo con las reglas adquiridas en sus "el ividades
mediado por objetos entre sibíings y el grupo de iguales ("peer group"), y que a con otros (Greenfield y Smith. 1976). El significado de las palabras
menudo adopta el uso de scripts conocidos por todos, y bajo cuyo formato se trans- en contextos por medio del diálogo, la acción, la manipulación de objetos
forman las interacciones entre los participantes (Nelson y Seidman, 1984). Para ella, la manipulación de objetos, la intención comunicativa y la imita.ción
de la mano y son prerrequísuos cognitivos del lenguaje; lo cierto es que existen
¿Qué pasa con los niños mudos, y con los sordos? Los niños con incapacidad para
el habla producen sus lenguajes de signos particulares. Hijos de padres sordos, paralelos entre la organización del lenguaje y la acción". Las palabras pue-
expuestos deficitariamente al habla, desarrollan esta capacidad pero no con la misma utilizarse como objetos y en esa medida podemos pensar en procesos mentales
competencia en todas las áreas de la lengua (Sachs et al., 1981). Socializados en el len- subyacentes comunes: categorización, relación medios-fines, relación agente-acción-
guaje convencional de símbolos (por ejemplo A5L, American Sign Languagc) apren- paciente, sujeción a las constricciones de la tarea.
den éste sin dificultad, como lenguaje natural, exhibiendo estructura sintáctica y mor-
fológica. Aún con enseñanza especializada, nunca consiguen comunicarse con la
eficacia que aquellos otros que aprenden lenguaje de signos de padres sordos también.
que aquellos niños expuestos a lenguajes pidgin, sin estructura morfológica. tienden
éstos y dotarles de esta organización a nivel de la palabra (Gold\~'m-Meadt:w .y
:339). Esta capacidad de organizar jerárquicamente los morfemas/signos en temu-
36 Como el peek-a-boo (ClICII-fás) o ttüs lit/le piXgy (como el este cerdito fue a la compra,

~
otro ..., etc.j en el ámbito anglosajón o los españoles palmas palmitas, cinco tobitos. las campana: ~~~~~~r~]D~Di;iI~i~D~ha'CS'sidosimilitudes,
un rasgo etc., parece
apuntado una coinciden
como capacidadleexclusivamente humana. de
entre los prerrequisitos
de León y otras monerías que los españoles hacemos con nuestras hijas e hijos, sobrinos y el lenguaje como posible capacidad crossmodaí/amodal común a estas
y demás, y que en otros contextos culturales adoptan un formato parecido. 1991: Llcberman, 20(2).

102 ETNICIDAD. IDENTIDAD, INTERCULTURAUDAD HUMANIZAC.IÓN UNA MENTE NEUI<OSOCIOCUlTURAl 103


••
•• Juck Goody (1978) citó cómo la interpretación del sentido depende en parte de
reglas que gobiernan relaciones sociales. Los niños no aprenden primero el sentido
1.3.8. HACERSE NATlV@: ENCULTURACIÓN

•••
literal de una expresión cuttcrance"¡ sino [os sentidos pragmáticos sociales, que se Utilizando una metáfora cinematográfica! la socialización, sus maneras. conteni-
alteran cuando se pasa del lenguaje oral al escrito (01500, 1980: lO1). Las palabras dos ritmos, presencias, ausencias, el conocimiento, como una película, depende de
serían una clase particular de herramientas para hacer cosas con ellas, como ya dirían la :isión de la directora o del director, de qué planos. sc~uencias, {¡ngu~os, gestos.
Searle (1969) y Austin (1962). Al menos en nuestra cultura y según diversos experi- iotensidades, diálogos, expresiones, detalles, decorados, qUiere dest,acar. Cll~ndo ,uno

•• mentos de asociación, las palabras siguen a los objetos como una caracterfsticaj'ono-
lógica de los mismos -por tanto una relación metonímica- y las situaciones en los
se socializa lo que se aprende, precisamente, es a dónde,. desde donde, (~lle y :or:n0
mirar, qué sentir cuando miramos lo que miramos, cómo lllte.rpreti1T.y que asocmc~o­

••
que esta relación se produce. Es decir, al principio, la palabra osito sería parte del nes de significado establecer. Uno no se socializa en vacío, smo en formas y rclac.to-
objeto ('SO que manipulan, señalan, abrazan, intercambian. Con el tiempo, la rutini- nes concretas. Esta direccionalidad de la mirada y de la acción en el mllnd~ e:-;.l~!or­
zación y la ritualización pragmática, esta relación entre la palabra y el objeto, iría mada culturalmente: uno no aprende a ser humano en abstracto, como el individuo

•• sufriendo procesos de re-representación y abstracción, redefiniéndose en términos de


metáforas y símbolos, es decir, construyendo una arbitrariedad entre palabra y obje-
to que no existía antes en su experiencia directa con el objeto y su nombre asociado
de la Declaración de Derechos del Hombre, sino que llega a serlo desde un modo cul-
rural concreto, socializado en formas locales de estar en el mundo.

•• como parte del mismo (relaciones metonímicas).


La comunicación humana se construye a partir de reglas fundacionales compar-
Los humanos no somos educados en marcos, estructuras vacías que luego se
rellenan con la cuítunr" (Cf. lA.2.). Fonna y contenido no pueden separar~e.. Se
a rende a ser social en conexión con factores ideográficos, normativos, POlllICOS,

•• tidas sobre modos, contextos, pertinencias, etc., que se dan por supuestas (Mercer,
20('0:40). Los riñas desarrollan muy tempranamente la noción de expectativa nor-
mativa de la acción y los usos canónicos de ésta (Dunn, 1988), estableciendo, junto
p~oductivos, territoriales etc., histórica y etoograñcamente concrctos'". Nu~stra
humanización es el resultado de dicho proceso complejo por el que nos con~ertJmos

•• con los adultos los formatos -Jugarcs y rutinas- a partir de los cuales las intenciones
comunicativas interpretadas pueden ser convencionalizados e interpretadas. Los
en iguales/parecidos a otros con los que con.struiI~os so:ialidad vincul~id~vmcul31~­
te -como anclajes de vida- de diversa cualidad, intensidad y reconOCimIento. (ads-
cripción, pertenencia, identificación, relacionalidad). No ent"~l!llOs en una SOCiedad.

•• niños siempre aprenden su lengua formando parte de su comunidad cultural: cultural


'ways with words'. Bruner (1981) menciona a Austin (1962) y la función preforma-
uva de las palabras basadas en convenciones.
como si esta preexistiera a las prácticas humanas que la constituyen ren?va~(~ment~.
Construimos, vivimos, compartimos socialidad mediante nuestra participación acti-

••
va en ámbitos de socialización, aprendizaje, negociación, discusión y renovación
Así que, al fin y al cabo, Noam Chomsky (1980) tenía razón: todos los niños (Strum y Latour, 1987).
aprenden a hablar alrededor de la misma edad. Pero no porque haya uno o varios genes La socialización no pretende producir nuevos humanos sólo, sino humanos como

•• del lenguaje (Kupiec y Stojanovík, 2000), ni por un LAD (vlanguage acquisition devi-
ce") o dispositivo innato para la adquisición del lenguaje. Si aprendemos a hablar es
por la articulación hacia la misma edad de multitud de emergencias de sistemas en
nosotros, es decir, miembros de una categoría clasificatoria que lo equipare a sus cui-
dadores y el entorno al que estos se identifiquen/pertenezcan..La soci~liz.'~ción huma-

•• desarrollo que dependen de:


l. Disposiciones perceptosensoriales y anatómicas especializadas/amodales/
na es siempre socialización en alguna forma de lo que en OCCidente significamos ~on
Jos vocablos nosotros, nuestro, y que expresa algún tipo de identidad compartida
mediante lo que (D' Andrade, 1995: 164) denomina como sel] extendido -aun~ue

•••
crosmodales evolucionadas y desarrolladas, incluyendo un cerebro autopoié- sería mejor decir sctf "extensible"> y (Postert. 2004) pr~ficr~ llamar s:({ col,ectl1'u.
tico y abierto al mundo y a las experiencias que propicia. Como decía Clifford Geertz (1973), ser humano en Java implicaba serjavanes.
2. Un paisaje sociocultural que proporciona el contexto estructurante participati- Por eso, de alguna u otra manera, toda socialización es etnocéntrica, cree en que
VD o vicario para nuestro desarrollo corno persona e instancia de la especie. Al su entamo es la medida, lo mejor. lo únicamente posible, aunque la tolerancia y la

•• fin y al cabo, si podemos comunicamos es porque, de alguna manera, nuestra


mente está en la mente de otros, y viceversa gracias a nuestras capacidades de

•• vinculación y empatía, identificación, comprensión e imitación de otros y otras.


Mucho antes del habla, de la verbalización, se han desarrollado capacidades y des-
39 Otra cosa es el producto de rcdescripciones y re-redescripc.iones y elaborac~o~les, que pue-
den promover la emergencia de lógicas y juegos que se independizan de sus condlclo~es de pro-
ducción y desarrollo, llegando a grados más complejos de abstracción y polivalencia -tncluso

••
trezas sociales, relacionales, categoriales, comunicacionales, cognitivoemociona!es,
erossmodal-.
simbólícas, que establecen las precondiciones para la emergencia de otras capacida- 40 La unidad biopsicosocial de la humanidad en términos de especie sólo puede expresa:~e
des en próxi adios de desarrollo y en los contextos biopsicosocioculturales ade- desde la localidad histórica y culturatrncnte determinada. Los universales están siempre especifi-

•••
cuados: una . ualidad en entornos que la clicitan y estructuran. cados (Ramírez Goicoechea, 2009: 116).

ULTURAlIDAD IÓN Y HUMANIZAC/ÓN: UNA MENTE NEUROSOCIOCULTURAL 1OS



solidaridad pueden ser transmitidos y aprendidos desde concepciones ele la infancia, formas de organización política y económica,
contacto directo no. de valores y metáforas cosmológicas, etc. Empezando por la escuela de
La cultura. no se hereda como dice erróneamente por ahí, v Personalidad, principalmente M. Mead (1977), muchos antropólogos y
pendió de informaciones transmitidas. No se transmite nada. ¡CeiIO!;",S culturales han prestado atención a la variabilidad en las formas de socia-
senas es envolverse, implicarse. involucrarse en modos específicos de hacer, sentir;
expresar, comunicar, comprender, interpretar (lngold, 20(4). Las formas de To,mhién son relevantes las distinlas formas de cuidado de padres/cuidadores e
percibir, conocer, que denominamos culturales, como capacidades de los organismos lo que se ha denominado corno ¡Jurenring. Diferentes tipos de cuidadores y la
humanos, no están prefiguradas en ningún lugar sino que son ropiedades emergentes diferente implicación de parientes y otros en el cuidado y desarrollo infantil también
de sistemas en desarrollo. Ninguna capacidad humana, sea la lengua, el bipedismo, ciertas diferencias idiosincrñtlcas en los niños que se socializan (Zaslow.
el uso de herramientas es un atributo fijo dado ele la naturaleza humana tal cual (ibfd.: Tronick eL al., 1987: Munroe el al., 1981).
21H). Capacidades y destrezas son logros del organismo-persona localizada en un En las familias extensas y en unidades domésticas que incluyen miembros de
campo relacional de elementos humanos y no humanos que constituyen su en tomo
dífere:nt<" generaciones, es frecuente que los niños sean cuidados por diversas figu-
(ibfd.: 217). El organismo es un particular lugar de crecimiento y desarrollo en un individualmente o grupalmente, según la edad, la disponibilidad, el ámbito de
mundo relacional en el que se des-envuelve (tunfold') por medio de sus actividades
enseiíarlza/al)[endizcljc. etc. No hay que olvidar el fundamental papel del grupo de
vitales y que es envuelto ('enfolded') en su propia morfología específica, capacidad
de los siblings~~. Muchos hermanos. primos, vecinos. más mayores quedan
de movimiento, conciencia y responsividad'".
al cargo de los pequeños mientras sus cuidadores adultos realizan tareas ele produc-
¿Hay alguna costumbre panicular de andar segregada de nuestra capacidad para ción/reproducción.
el bipedismo? Recordando las Técnicas del Cuerpo de Mareel Mauss (1971), Ingold
Lo relevante es que cuando un@ se social iza, además de aprender destrezas
que no hay una forma natural de andar. Mientras que en Europa se anda desde la
sociales -entre ellas socialidad y conocimiento social-, se aprende a cómo cuidar así
cadera, con las piernas rectas y el andar derecho, en el Japón tradicional se anda
las figuras y roles sociocultural y clasificatoriamente establecidas para
desde las rodillas, 10 que es congruente cuando uno usa sandalias, tiene que subir lar-
cometido en su entorno. La socialización recrea modelos de recrear modelos de
gas cuestas empinadas y probablemente llevar una pesada carga a cada lado del palo
Cuando un@ es hij@ se aprende a la vez a cómo ser padre, madre, etc.,
que se balancea sobre los hombros. ¿Son estos rasgos suplementos culturales que se
en parte la continuidad generacional de estilos familiares en la forma
añaden a nuestra forma de locomoción bípeda heredada genéticamente, pre-existen-
cuidado":'. Invertir en los hijos es también invertir en los nietos, en cómo aquéllos
tes a nuestro aprendizaje y desarrollo locomotor? Obviamente no. No es que se crez-
cuidarán a éstos, lo mismo que los niños aprenden a cuidar a sus cuidadores según
ca con ello, es que se crece en ello ("grow iota it") (Ingold, 2004:216).
estos cuiden a los suyos.
muchas culturas denominadas tradicionales parte ele lo que aprende cualquier
es cómo cuidar de sus hermanas, primas, etc. y participar más activamente en la
1.3.9. PARENTlNG: APRENDER A CUIDAR 1 ~:~~:l~:~~~~~~~l~ familiar a partir de los seis o siete años, tal como sucede entre
1< (Cf. Super, 1991 :247) y entre otros grupos culturales hacia la misma

Hasta ahora hemos mencionado diversas variables etnográficas e históricas de


socialización como el parentesco (y retocionaíídod, 'relatedness'), matrimonio y
de los jóvenes adultos que operan como Inciütadores sociales )' objetos de imita-
Según Cavalli-Sforza y Feldman (1981) el aprendizaje puede ser vertical. horizontal y obli-
sería de tipo jerárquico, el segundo el que se da intergcncracionnlrnente. como en
4¡ Pone el ejemplo de cómo se enseñan y aprenden destrezas musicales aludiendo a sí El último sería el promocionado y realizado entre agentes de distintas genera-
como aprendiz de cello. Su maestro no le transmite nada por medios nogenéticos. No le
mensajes abstractos desccntextualizados, codificados en un medio simbólico, especificando caso de la violencia doméstica o los abusos sexuales en niños. aprendidos por
reglas a seguir para tocar y que tendrá que implementar cuando ejecute una pieza. bien ló valores habituales en las relaciones cuidador/a y cuidado/a, adut-
hace es colocar sus manos en el lugar correcto del arco y las cuerdas para que el alumno ínternatcacíón subjetiva de es los aprendizajes varía uuenndividualmente
por sí mismo la relación entre el movimiento del brazo derecho y las vibraciones de las pu,jie"do encontrarnos casos que recrean estos hábitos como otros que jamás
entre la tensión muscular de la mano izquierda y los intervalos tonales resultantes, en clara sufrido cuando niños. N. Quinn (1987. 1991) alude a la concepción
sonancia sobre el aprendizaje guiado y sociocomunicatívo que hemos explicado a lo largo de m1:~;!lOp~6~~i;':;e~n la sociedad americana, a partir de la experiencia infantil del suje-
esta parte. ~, en la institución del matrimonio.

106 ETNICIDAD. IDENTIDAD. INTERCULTURALlDAD H[JII1é\NIZ.~CI'ÓN: UNA MENTE NEUROSOClOCULTURAL 107


••
•• edad_ (Rogoff et al< 1975)'"
, . A tr'av'es d e nros
en los secretos- del matrimo nro.
.
. pero, tam bié
d ' . .. ramblén
e ClfcunClSlon .. son Ilustrados
.
len, son nuorizadcs estrechamente por los.

•• mayores
. ' cuan (O I COtTIlCnZdTI
' , . su vida
. rnatnmomal
. . o acaban de tener el primer hijo'
~Sl~~er" I ~91: 163). E~cepto nu;stras recientes escuelas de padres y madres, y los jue-
1.4. Socialidad y relcctonoüdoo
•••
b~'~ ~n~a~'l~J1.cs ele papas y :nama:'l, no siempre se explicitan Iós modelos culturales para
estas tareas. En un estudio realizado con padres y madres de la clase media del gran
Bosron ~~assachllssets) pudo verse cómo éstos respondían al desarrollo proO're~ivo
de ~us hIJOS cch~ndo mano de recuerdos de cómo fueron ellos educados mod~los de

••
at;l1gos y conocidos, medios de comunicación y expertos (médicos, pedagogos, psi-
"He de regresar entre los hombres, reencontre. ,1 r~' la cte-
cologos ...) (Harkness. Super y CH, 1992)45,
gría, la multitud, el tumulto; sean cuales sean los tormentos q: .'1ga que

••
soportar, son el aliento vital de la humanidad".
Gao Xingjian. La Montan:

••
•• 1,4.1, SOCIALlDAD HUMANA

•• De todo lo que llevamos dicho hasta ahora podemos afirmar que somos sociali-
zados en socialidarl en un doble y recíproco sentido, Lo somos siempre en contextos

•• socioculturales, es decir. que la socialización, el aprendizaje y la enseñanza siempre


se da en ámbitos participados por nuestros próximos y nuestros más distantes. Por
otro lado, somos educados en ser seres sociales, fortnndos en destrezas sociales y

•• relacionales, en modos concretos de construir socialidad.


Hablar de sociedad/sociedades es una manera de esencial izar los procesos de

•• interaccionalidad, comunicabilidad y relacionalidad que hemos denominado socíulí-


dad. Esta es una acepción más dinámica y preformativa, de actores sociales gene-
rando lazos que vinculan a unos y otros por medio ele formas particulares/comunes

•• de interpretar y negociar los órdenes y resultados que su actividad genera (Strum ami
Latour, 1987).

•• Como hemos visto en el capítulo anterior, nuestra socinlidad es socializante,


porque nuestras relaciones con nuestros cuidadores, compañeros, parientes, amista-
dos, colegas, nos informan, nos afectan, nos enseñan, nos cambian, Especialmente

•• en la infancia, juventud y adolescencia, pero a lo largo de toda nuestra ontogenia


(Robertson, 1996).

•• 44 En .Occiden~e he~os inventado un neologismo para dar cuenta de aquellos roles, urribucio-
Por tanto, somos sociales porque nos socializamos a la vez que nuestra sociali-
dad nos socializa, nos enseña 1, entre otras cosas, destrezas para la intcraccionalidad,

•• nes'y relaciones no incluidos en el modelo infantil que producimos y objetivamos como normal en
el slst?OIa de valore~ y roles de nuestra? sociedades: el parentising del niño o niña, o su forzado
deven.lr en adulto cu}~ador/a por ausencia de los progenitores o de los servicios sociales. o incluso
I Estos procesos mutuamente implicados y co-ontogenéticos se comprenden bien desde una

•••
a pa¡t~r de la confusión de roles entre padres/madres e hijos/hijas.
4~ y? ~enciona~os c.ómo elefantas o gorilas crecidos en contextos sin figuras de las cue epistemología autopoiética en la que sistemas y entornos pueden ser reversibles, aunque no del
aprender irnitarítío teman dIficultades para criar a su progenie, e i-. 1 mismo modo.

•• L~, SOCIALlDAD y RELACIONALlDAD 109


, '" tanto en cuanto alimentación. abrigo. protección, bienestar;
relacionalidad y comunicabilidad. P;:~~t~c~'rr~~Wn,I~*
él
energetlca, ( e - . . _ .,' .,

&iJ¡[1Í,:aciÓiIl, ;eproducción. todos sus creeros de sigruhcación y anclaje vital.


ponen un gran énfasis en la socrauzactón IJrryS,,¿'¿'iálé.ii, 2m;l~lilli~'~¡;j~
e 1 ámbito de los cuidadores? seguido de ~i " . no entiende la socialidad como un v,ivir en grupo ('group-
neo d arWIl1JSl .. .. " . _ ' ','. . j' ,
más tardía, continúa a lo largo de la vida. , resultante de las proclividades nsocranvas de '
¿"c,n')comOlln<l., . discretos.
individuos '
Resumiendo un poco lo visto hasta aquí, pc)d"ITIOS ind licntemente programado para el comportamiento co-operativo o
uno ll1 epent~. . ... I " 1'
La Socialidad humana no está inscrita en nuestros inter~uanG
1 do con lo exterior
. . 'su supuesta namrutc:a
sin alterar . . )({S/("(I, jJd.
se comprel I(j "'-' iaual
b
([ue el comportamiento, como un" tenonpo resultar o
puede inducir la activación de ciertos productos scnomrcos
, acción del genotipo con un entorno exterior que se nos nnpone: alg? cxpli-
minados neurotransmisores y hormonas:', que. a su vez, en contextos ",oecó"",,, mtera b . irnnlicaciones 11'1'
auas'. o ,men
'os_ t-:,
"V identes '
desarrollo pueden estimular unas aperturas cognitivas y emocionales relacionales con
' ' va blce. perceptible
o bJelt '-' . , .S,'1I1 otras
. rmp tCaClone,s ocu
'. / l.
ede medir cuantificar comparar, modelizar. Para estas leonas e ser
respecto a nuestros entornos humanos, favoreciendo la comunicación interaccio- eso se P" ,,-, . (1 Id 1990'11) 4)
es un compuesto de genes. cultura y comportrlll1len~O ngo .' ,', . : .-.. '
nal/relacional dialógica. Como vimos en los aspectos cognitivos neurosociales, el sis-
el comportamiento no es el efecto Sitl,lple de causas cxo~enas ):,enclog.c,n,c1~,SI~O
tema límbico, con sus sistemas de regulación y evaluación emocional, junto con sus inaugura un momento el proceso continuo de dcs~nollo en U:lC'-\J1l PO 1\::I,-lC1OI1ul
conexiones ncurales con el córtcx prefrontal", serían Jos fundamentos neurofisiolóaí.
complementaricdad entre la persona y sus entornos (Ingold. J )156),
ces de nuestra socialidad, desarrollada en contextos omogcnétícos propicios gracias
al entorno humano en el que nacemos y/o nos socializamos, . cialidad 110 es a orce.ocir)l1, ro-presencia o mera inseroccíón, No po.demos
.L a so '- '- '." , j 1 b 1 .. 1" Los
de acuerdo con el paradigma entomológico (e e laVl?rtSmO eco ogJ,CO, .
La socialidad humana es el resultado de nuestra biopsicosocioculturalidad como , los sociales interaccionan cooperativamcnte. 110 se relacionan cooperauvamcn-
emergencia de un sistema complejo como es nuestro entorno ecosociocultural, aquel msec
te. ' (
La socialidad humana se basa en reglas, convenciones " , e rus
instituc " tInaold '
t l1~lOnCS . b
que es capaz de proveer las claves, formatos y estructuras dinámicas apropiadas
1989) de cómo establecer contacto con los ~emás, en un proceso que tiene u,n~ e~ten­
(Johnson y Morton, 1991), Los humanos somos sociales porque nacemos en un ,., continuidad en el tiempo, en el sentido de que depende de lo que haya suce-
entorno social y porque tenemos capacidad para sintonizar con ese entorno que per-
dido yantes y pueda suceder después. La rel~clOn
sron " SOCIa,
. I aS,1í de ftru'el"a, ímp litea en gran
mitirá canalizar nuestras posibilidades anatómicas y neurológicas convirtiéndolas en dida una mutualidad de nsencias intencionales y conscientes, que trenzan su
capacidades para la socialidad (o la antisocialidad, Cf. infra), me 1 , < o ' . ' ' . , . '1
tencia en función de los demás, en el mismo sentido que definíamos pard e
La confianza es un elemento básico en la génesis y el mantenimiento de las dialógico (Cf. supra).
socinlidad. Está presente en el vínculo social, está presente en los procesos de paren- La vida social no es un patrón de interacciones sino el despliegue ,
ting, en las interrelaciones entre iguales y entre las parejas. También en la coopera-
ción para la provisión de alimentos y la selección y habitación de la morada (tdwe-
aClOne.s , como un proceso de creación continua en el tiempo,
de re laci , constituyente.,
propIa , persone ¡ (Mead
" 1967- 1914'
- , Vygotsky
~' , 1978), su memoria,
, su conscrencra
1 (
lling'), en las migraciones y en las estrategias de defensa, La cooperación en los en una historia particular de acomplamientos estructura es co-
primates está basado en la confianza mutua (Bateson, 1988), pero también el engaño ontogenias) con otros-. La socialidad es la dinámica generativa, inherente del campo
y la manipulación: si mi víctima no confía, no puedo engañarle,
Nuestros cursos de vida son posibles gracias a la renovación, ampliación, intensi-
ficación, diversificación, continua de nuestros lazos con otros, nuestra socialidad. Pero 5 Marumna y Varela (! 992) explican en qué consisten esto~ acop~l~mientos., aun~lue ?a, nos
no sólo en el aspecto cognitivoemocional, que es quizás al que más atención hemos f Id
reenoaeos·, 11 al habla de' lo, procesos
.de. desarrollo. La formación
" de,unidades
. metncelu-
",
prestado hasta aquí, sino en otros aspectos ecosociales como es nuestra propia soste- capaces de dar origen a linajes por medio de reproducirse a través de células umcas o~gmd
fenomenología difc;ente de la fenomenología de las células de las qu,? proceden,. ~r.ott~~l~~,d~
unidad de segundo orden (ibíd.: 78), un orgamsrno rnel.acelular. Es posible que ~StdS ~ntt:racc 10_
. Iuuieran en el curso de su ontogerua una naturaleza recurrente. Esto reper
entre orgamsmos al '-1 . , • los orsani tedio
2 Tanto con implicación directa o no. mediante observación y atribución de iurencionafidud, sus derivas estructurales. dando lugar a co-ontogelll~ls en las que os organismos. por n .

~
CL supra,
~ Un neurotransmisor como la vasopresina tiene efectos en la amígdala, produciendo oxitoci- ~~:lIf~j~j~~~eCuando
s}"[t":;LCj'¡jur\ajlesto
~recíproco
ocurre, están mutuamente
los organismos queinvolucrados. cada
ce-derivan dal.l .dom~-
unoa conservando
lugar un
I:UCVO s.u
na. o la hormona denominada del vínculo. Esta entra en acción durante el parto, pero también se que puede ser particularmente com~l~jo cuando hay slst~n,1as ner:,losOS Imr~~~
produce en interacciones y relaciones mediadas positivamente, estructurales de tercer orden (ibid.: 180·181). Los <lCOplamlcl:tos de t
-1 Parece que ta ira se elabora en el sistema lfmbico con producto emocional más puntual e
necesarios para la continuidad del linaje en org.¡~nlslllos con
flexivo. No ocurriría esto con el odio, que, como dicen de la venganza 'se sirve en plato frío', en los que además, suele ser necesario cierto cuidado de los hiJOS p~r p~~e
nos hace ,específicos como especie,
'1 .ino la<actuulizactón
no es o gene'(l~O, SI
sistemas neurológicos lfmbicos estarían en este caso asociados al ncocónex frontal, que modularía . '

a la primera, introduciendo una reflexividad y planificación ausente en aquélla. de una historia particular de structurat coupllJJgs con otros, es decir,

11 O ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD 1.4, SOCIALlDAD y RELACIONALlDAD 111


••• rel":clooal, (Ingold, 1986:222). La sociedad tampoco es un conjunto de relaciones (Radcliff~-Bro'm, 1977, ]952) y, salvando las distal" [~\I ructuralismo

•• SOCiales S100 un proceso de mutua relacionalidad entrecruzada entre unos y otros en


el.co~tex~o de sus historias de vida, relaciones que pueden ser tipificadas, nninizndas
marxista (Afthusscr y Balibar, 1969). Aquí siempre hemos pi
tidad y sus diversas formas de organización.
I ""iJlar de socia-

••
e tnsntucionalizadas como procesos de objetivación social. La Antropología Social/Cultura! ha sido en parte también resp le de i) csen-
. Esta.~ nu~str~IS relaciones sociales,derivadas de procesos de ce-desarrollo se obje- cialización ele las culturas y de los grupos que se definirían por eh ¡ Cf útt"a); no
tlv,~n en Il1S~ltllClones, prácticas (Strathern, 1999), discursos y narraciones, represen- solo como Antropología colonial al servicio riel colonialismo/imperiahsmo y sus for-

•• taC1~ne;.; y sistemas de clasificación, sistemas de reglas y códigos morales, emblemas,


arte.t~1ctos y dispositivos, tecnologías, sistemas de jerarquías y de autoridad y dcmi-
mas de construcción del saber para controlar y administrar, sino en su <Ínimo relati-
vista de expender la ilimitada diversidad humana mediante la realización de mono-

••
nacron. etc. I?e esa manera tienen continuidad en el espacio y en el tiempo, desde lYraffas, descripciones acotadas de grupalidndes supuestamente homogéneas,
un~~s g,enera.clOnes a otras, quienes, no obstante, las re-crearán para nuevos contextos ~oherentes Y acotadas (Rosaldo, 1989).
y siguificaciones. Esto no ocurre con lo" insectos (mal llamados) sociales", La oposición entre sociedad y cultura ha merecido ríos de tinta en las Ciencias

•• Fenómenos de imbricación social máxima se darían con ocasión de fenómenos


d~rin¡d~s como communitus y de flujo ('flow'). El primer caso fue explicado por
Socia1cs, Sin embargo, siguiendo con lo explicado en 1.3.8., la separación cultura/so-
ciedad (relaciones sociales) me parece estéril. Porque en realidad no hay relaciones

•• ~H:tor 1 ~mef ( ~ 977) ~omo un estado colectivo de efervescencia colectiva, experien- sociales en abstracto ni cultura fuera de su concreción empírica en relaciones socia-
era rnuitisensorial de Identificación traspersonal máxima que se produce en ciertos les (o los objetos y procesos que las incorporan). f:;.;tas no pre-existen a aquélla. La
ri tunles colectivos, momento de ruptura de estructuras a partir del cual muchos des- cultura no es la forma que adoptaría la materia de las relaciones sociales, como si

•• arrollos son posibles y que a veces acaba siendo dirigido por líderes que canalizan
este sentimiento de unidad colectiva. Por su parte Csikszentmihalyi (1975) utilizó el
aplicáramos el hilemorfismo aristotélico. Hay relaciones sociales independientes de
su perforrnatividad, de su redescripción, representación o institucionalización.

••
término de flujo ('flow'), como una identificación comunitaria, una continuidad Todo el mundo habla de cultura, pero unos de una manera, otros de otra, desde
transpcrsonal. a partir de la realización de una acción conjunta, una tarea colectiva epistemologías y teorías diferentes que producen análisis y aproximaciones desiguales.
con la que todos se identifican dejando de lado adscripciones y alineamientos, como Ward Goodenough habló de cultura para referirse a lo que hace falta saber para

•• sucede en la experiencia de equipo, una catástrofe, etc.


operar razonablemente efectivamente en un entorno específico (Goodenough, 1?5?).
Parecida a la dicotomía saussuriana entre lengua y habla, Kluckholn (i 949) distin-

•• 1.4.2. SOCIEDAD Y CULTURA


guió entre cultura como un patrón de reglas ocultas adquiridas a través del filtro de
la historia, localizado en el cerebro y que influiría en el comportamiento, como prác-
ticas manifiestas de aquélla. En relación a ciertos excesos rnentalistas de la antropo-

•• Sociedad y cultura han sido conceptos tradicionalmente rciflcados como objetos


con un~ ontología propia y no como abstracciones para dar cuenta de ciertos proce-
logía cognitivista, Clifford Geertz dijo que la cultura no está en nuestras cabezas, sino
en lo público (Geertz, 1973). Marvin Harris (1978: 10 y ss.) está seguro de encontrar

••
en Robert Jacques Turgot, pensador y estadista francés del siglo xvru la referencia
sos denvados de la agencialidad y el imaginario humanos. ilustrada más preclara de lo que luego muchos antropólogos definirían como capaci-
Desde las Ciencias Sociales se ha entendido la sociedad como el producto de las dad cultural de los hombres: la de elaborar, conservar, comunicar y transmitir ideas

•• relaciones sociales, o como conjunto de éstas. Así lo comprendió Radcliffe-Brown mediante signos (símbolos). El centrarniento cle la antropología en esta tradición per-
mitió a la Antropología simbólica capitalizar la noción de cultura.

••
Sin embargo, cultura tampoco es sólo lo que se entiende por simbólico, o la
nuestro entorno social. Por tanto. la vida social se entendería como acoplamientos de tercer orden superestructura, la ideología, laforma de pensar, la lengua. la religión, las creencias,
(~o, r~, los demás) en donde se participa de relaciones y actividades que aparecen sólo como coor- el arte, etc. Dominios que hemos denominado y separado como parentesco, econo-

••
dinaciones de comportamientos entre organismos independientes. Las ontogenias individuales de mÍa, organización política, etc., no son menos culturales que los anteriores (Ramfrez
todos los organismos participantes ocurren fundamentalmente como parte de una red emereente
de co-ontogenias (ibíd.: 193). Y la comunicación se comprendería como comportamientos coordi-
lcoechea, 2005; Díaz de Rada, 2010:261). Por eso aquí siempre nos referirnos al
n im licado de lo materialsímbólíco: para los humanos ni hay naturaleza exte-

••
nadares que se desencadenan mutuamente entre los miembros de una unidad social (Cf 1.3.).
. 6 O el/sociales, que sacrifican sus propias posibilidades de reproducción a favor de la de sus su actividad sino que tocio es paisaje, ni hay nada de su actividad que no
parientes. El mecanismo de acoplamiento estructural entre la mayoría de los insectos sucede a tra- connotación sociocultural y política.
~és de! intercambio de sustancias químicas (trofalaxisj. Las ontogenias de cada individuo son con-

•• tingentes a l~~ ~ntogenias de los otros. Sus oportunidades reproductivas dependen de un proceso de
desarrollo dirigido por una dieta selectiva diferencial.
en la cl/ltura como una dimensión de las relaciones referida a los pro-
intergeneracional no genética. Esta definición no nos convence

•• 112 ETNICIDAD. IDENTIDAD. INTERCULTURALlDAD 1.4. SOCIAlIDAD y RELACIONALlDAD 113


porque hemos apostado por un paradigma diferente, ¡~a;li~~~~~:,~,:f~?t;¡j . ' abierto y dinámico", estructuralmente ensamblado a
. '1'leo., complejo
sIsten
sión y a la oposición naturaleza/cultura (Rarnfrez ( Auemas. &l1lentes decurso s co-ontogénicos:
supondría que sobre lo genético se añadirían otros niveles ",m,';v",
Una historia filogenética no lineal. de momentos de ,c,quillbrio
nuestra orientación biosociocultural, que no es aditivo sino
(cambio), de crisis y avalanchas tanto como de acumulación y 'nm,fn"m",';,\n
(Rnmírez Goicoechea, 2009).
oraduaL que ha dado lugar a,
b . .
Zygmunt Baurnan (Baurnan, 1999-1973) habló del LISO generalizado del vocablo
b) Un cuerpo anatómica y sensoriomotrizrnente evoILlcioml(~o. que incluye un
cultura como concepto vertical (como capacidades. formación, de clase, prestigio,
cerebro dinámico y flexible que se constituye. auto-organiza y estructura en
distinción .. ) y como concepto horizontal de diferencias inrraculturalcs, y de univer-
sales antropológicos contextos de
c) Relaciones sociales socializantes. cooperativas y comunicativas,
Sobre este interminable debate antropológico respecto de qué es /0 cultura hay ya
una interesante bibliografía". Ángel Diaz de Rada ha intentado, y creo que consegui- el) Durante un proceso biopsicosocioculturalrnente organizado de vicia, la onto-
do, poner un poco de orden en qué consiste este concepto y en qué esferas de lo empí- genia. por medio de las que
rico opera. No es una colección de objetos, artefactos, ideas o repertorios al estilo e) Se configura como sujeto social agente de xocialidad al hilo .cle su.s aCiivi,da-
omnicomprensivo definido por Edwnrd Tylor en su Primitive Culture (1873). La cut- des eco-orientadas de (rc)producción/apropiación, interpretación e Improv.Isa-
tnra es la forma de la acción social, es una propiedad de la misma. Lo que la define ción/creación y transformación del ecosistema rnaterialsimbólico p,roducldo,
son las pautas de cómo orientamos nuestro comportamiento en la relacionalidad y la extemalizaclo y objetivado por generaciones anteriores y contemp?raneas y en
interacción social. La "cultura es el discurso, decurso, de un conjunto de reglas con- el que/por el que desarrollará su vida entrecruzada con la de otr@s,
vencionales puestas en práctica en el tiempo de las situaciones sociales" (Dínz de
Así se constituyen seres humanos, como organismos biopsicosociocultura.les.
Rada. 2010:254). Se trata de la forma convencional que un agente imprime a su acción
hlIS téo n s yc
polñicos
o · en continuo desarrollo, con capacidades. d¡cognosccntcs.
,. ,
sennen-
'
en una situación concreta (ibid.: 251); un mismo actor puede imprimir diversas for-
tes y para la acción, intencionalidad, evalua,ción, ref1cxivI~a , Im~~ovI~a.~I~n, ll1~O,-
mas a sus acciones en distintos contextos y ser, porende,policulturuJ8. No es una pro-
vacton " y ca mbio , 'Inmersos
. . en la trama relacional
. de otras lineas e ttmerar
, tos de VIda
piedad de las personas (ibíd.: 245), ni de los grupos, ni de los territorios, ni de las
H"n",lo 2007) que configuran distintos espacios de poder y autonorrua.
naciones, Lo importante es que dota a la acción de una cualidad, de una significación
y que no es un objeto en sí mismo que pudiera pertenecer o acotarse para ningún grupo La(s) cultura(s) es(son), precisamente e,l(Jos) pro~eso(s) no lineal,(e.s) de creaci?n
humano concreto (otra cosa son las incorporaciones que éste puede hacer al respecto). reorganización, descripción y redescripción colec~lv~ ?,C las ,condICIones .de.e~I:~
, .unificado de los seres humanos, Esta definición mas abarcan te incluirla
Estoy plenamente de acuerdo con la idea de Zygmunt Bauman de comprenderla tencra y SIo . . ,'1- 1 , . ' . de los
aquellas convenciones o reglas que informan de manera espect tea as acciones e .
como un proceso sobre la marcha de "barajar y re-barajar de probabilidades", "rces-
en su interacción y relacionalidad social cronotópicamentc situada,
tablecimiento de oportunidades a expensas de otras" y el continuo ensamblamiento y
desensarnblamiento de órdenes parciales o locales. La discontinuidad que representa el Homo sapiens sapiens del resto de su cade-
filogenética se da en términos de emerg,encia, a partir de "" movimiento d~ ~ons­
Con ese mismo propósito parece más adecuado utilizar el término sociocultural
de su Entorno en términos de prácticas y representaciones en donde los agen-
como cualidad intrínseca de las producciones humanas. La adjetivación es una cua-
los producen e incorporan son capaces de r,ecursividad: r~f1exividad y
lidad, no una garantía sustantiva, Si hablamos de procesos socioculturales, estamos
ft'lnsfm,nacilór continua, El resultado es, obviamente, diverso y vanopmto: por eso,
poniendo el énfasis en que es el dinamismo lo que cuenta, independientemente de
S¡polJe,nm hablar ele (,lIlft/m/s/sociocultural, no es en el sentido de relficaciones sus-
estructuraciones y sustantívaciones -como las objetivaciones-, más o menos pro-
delimitadas, sino corno modos diferentes de organizar estos procesos, sus
longadas en el tiempo, Yo, como muchos otros, preferimos este término utilizado
M. Portes (1983) y por muchos otros (el. Ingold, 1991; Díaz de Rada, 1996).
Tal como muestra el recorrido hecho hasta ahora, y desde una
disciplinar interseccional, comprendo lo sociocultural como cualidad de un procese de acuerdo con la idea de Zygmunt Bauman de comprenderla como uOop;"fm';d'¡des
"barajar y re-barajar de probabilidades". "r:estab.lecimienlo ~e
y el continuo ensamblaje y desensamblaJ,c de ~rdenes parciales o
of re-shuflling of probabiliues". "Resetnng ot (. .. ) chancea ~~I Ih,,"'n"';"¡¡¿V,
:B~0:¡ri~s:,~;;~~~¡~;'~.~ nssembling and dissembling of partial al" 10c,:1 or~~rs ),
Kahn, 1975; Stocking. 1982; Kuper. 1999; Dtaz de Rada, 2010, ?1 EA5A Newslener. 27,10.1999, Para una aproxrrnacron
Volveremos sobre estas ocasiones en 111 y VI. , 19R9; Taren, 1994: Dtaz de Rada y velasco, 1996.

114 ETNICIDAD, IDENTIDAD. 1~ITERCULTURAlIDAD 1.4. SOCIALlDAD y RElACIOr'Al.lD~,C


••
•• estrlictur~ciones, sus definiciones y ambigüedades, sus vacíos y sus microdinámicas
autorganizadas, .sus significados y las prácticas, imaginarios y discursos por las que
Tomando estas ideas
explicado, Tim Ingold (1
do y el 'rdcn
todo, envi 'Ita,

•• cobran existencia de hecho.


Esta acepción puede dar la impresión de ser algo sustantiva, pero no ]0 es. El
plegado (enfalded) en el
reconstituirse por un des
otra; su cuerpo, puc:Ja
1 sujeto, mediante Ir acción, el

•• acento está en lo dinámico y procesual y abierto (open-ended) de esta producción


q.ue, no obstante, se objetiva y cristaliza, se estructura, en forma de patrones de rela-
clOne~ y cone~iones más o menos flexibles, con esperanza de vida diversa y variada
discurso, la representación,

•• capacidad de tuerza y atracción. Este planteamiento me aconseja, en la medida de lo


posible, escribir "cultura" en cursiva, indicando que es un concepto no exento de dis- 1.4.4. COOPERACiÓN Y ALTRUISMO

•• cusión y polémica y cuya ontología ha de ser siempre cuestionada.


A partir de lo referido en el apartado anterior. podemos plantea], .jor el tandem
cooperación/conflicto sin caer en dualismos simplificadores-

•••
Cooperación. mutualidad, simbiosis, son fenómenos conocidos en el ámbito ele
1.4.3. INDIVIDUO Y SOCIEDAD la vida orgánica '".
La cooperación consiste en poner la socialidad al servicio de un proyecto colec-
La sociedad no es un conjunto de individuos que deciden vivir juntos. Ser social tivo, que beneficie a todos. Porque en ciertas especies cooperar asegura la supervi-
no es met~rse. e~ una sociedad, como si ésta fuera un contenedor con lados, bordes y vencia orgánica, psicológica, y social. La cooperación humana hunde sus raíces en la
tapa. Los individuos tampoco son mónadas, unidades delimitadas e independientes comunicación dialógica del ser humano y los procesos ontogéneticos de socializa-
(Cf TI, 1 Y2). La totalidad es más que la suma de las mismas. puesto que se generan ción. Cooperar no es más que otra forma de relación social. hacer cosas juntos, dar
dinámicas complejas que sólo se producen a partir de un número suficiente de ele- para recibir, después, compartir, tener objetivos comunes, experimentar un proyecto
mentos y sus conexiones entre sí. conjunto. Cooperar es una forma de estar en el mundo.
La sociedad, o mejor dicho, lo social está incorporada en la persona, es parte No fue Charles Darwin el teorizador de la lucha entre los hombres. sino Herbert
suya. Las .pe.rsonas co~tiene~ una socialidad generalizada en ellas mismas porque se Spencer. Para Darwin (TIJe Deseen! oIMan, 1871), aunque los instintos sociales son
han constituido a partir de dicho entorno social. Como ya nos explicó K Marx hace producto de la selección natural, no sería tanto el parentesco genético lo que explica
mucho tiempo, la persona incorpora lo colectivo. El mito de Robinson Crusoe no el altruismo, como diría la Sociobiología. Las actitudes y comportamientos socio-
existe: cuando llegó a la isla perdida ya estaba socializado, ya había in-corporado culturales como la solidaridad, la entrega, el sacrificio, etc. son más bien debidos al
m~c~as de l~s pautas de la Inglaterra del siglo XVIll, incluso las reglas de etiqueta que
hábito, la costumbre y la instrucción. En la medida en que puedan hacer un grupo
extgran vestirse correctamente para la hora de la cena. más compacto y fuerte que otros, podría influir en la supervivencia de unos grupos
por otros, influyendo así, indirectamente, en la selección natural.

•• No es que el todo sea sólo más que las partes, como ya nos dijo Durkheim, es
que cada elemento del sistema al incorporar la totalidad puede desdoblarse produ-
ciéndola de nuevo,
Peter Kropotkin (Kropotkin, 2009 (1902) encontró en la cooperación y en la
ayuda mutua el motor de la evolución, y no en la lucha por la supervivencia defen-

•• ,Para los humanos, la socialidad es un orden implicado, inscrito, en donde la parte


esta en el.todo, pero el todo también está en la parte. En Occidente, por ejemplo, nue-
dida por Huxley y anteriormente por Hobbes. La protección, la longevidad, el desa-
rrollo intelectual, la experiencia acumulada, y la socialidud eran garantía del mante-
nimiento y expansión de nuestra especie. También mencionó cómo la Historia se ha

•• stro sentido común -construido sociocultural e ideológicamente- nos hace ver el


mundo en fragmentos, incapacitándonos a menudo para una visión más relacional
e~volvente y holística de lo que nos rodea. El orden desplegado que perceptocog~

•• n~:amos no ~~estra esta tota~i,dad relacional vinculante. Separamos por la imposí-


Clan del u.na lógica de abstracción. Toda parte de un organismo viviente es dado según
10 En Biología, la simbiosis es un tipode relacionalidnd entre dos especies distintas, con con-
secuencias en la convolución de ambas. El mutualismo es un modo simbiótico. una asociación por
el que una especie se beneficia de lo que la otra le aporta mejorando su ecosostenibilidad. Los

•• sus re aciones con las partes vecinas ('neighbouring'). También nuestra existencia
que es el fruto de nuestras telas de arañas entretejidas sin tanta geometría como la d~
estos seres. Las personas, los colectivos, los grupos, no están separados, están envuel-
humanos tenemos una relación de mutualidad cooperativa con las bacteriasde nuestros intestinos
que nos ayudan a mejorar nuestras digestiones. También con otros animales y plantas que hemos
domesticado, que nos aportan ayuda. alimento, transporte, compañía. etc .. a cambio de cuidados,

•• tas un totalidad relacional, son una manifestación de esta globalidad. protección, nutrición, cte.

•• 116 ETNICIDAD. IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD 1.4. SOCIALlDAD y RELACIONALlDAD 11 7


centrado en contar las batallas, las invasiones, las guerras, gelJeralrnelltc en la obligación de compartir como parte intrínseca de sus rela-
do todos aquellos elementos que mantiene a las personas SO'CH'.Ie,;,asociándolo a una consideración moral. La identificación con cuida-
ayuda mutua, la asociación, la cooperación. El pensamiennt~~o~\~\~;:,~~'¿I¡~_'éhtklg,ji exhiben cmpatfa y altruismo es un buen predictor de futura preocupación
sar: es una práctica sociocognítiva para la resolución de p La aaitución al ver a otras personas con malestar se observa ya a par-
les o especialmente difíciles. De ahí que pueda pensarse en su un año de eda:l (posiblemente por el proceso de soci.((ll'eler('!lcill~'.!, que citaba-
vo en los procesos de homínización, en ámbitos como la evaluación el capítulo anterior). A partir de los dos unos aproximadamente intentan c?n-
la toma de decisiones, la mejora de las condiciones de vicia o la diversificación a las personas tristes para que se sientan mejor (Eisenbcrg y Mussen, 19~9),
itinerario de vida grupal. por imitación de lo que han visto en sus cuidadores. Así van construyendo pre-
C",[Sores de una atención altruista hacia los demás, requisitos empáticos para el desa-
. La ~l~o-sociali~ad, ~omo apertura cognitiva y emocional hacia los demás ya la
futuro de criterios de equidad y justicia a partir de los 6-X años de edad, gra-
Jnteraccl~n y r.eJacJOnaIJdad con los mismos, está ligada al altruismo, la cooperación
ya la reciprocidad! J, que también son objeto de insistente socialización. La ernpatia, también a la conectividad límbica con el córtcx prefrontal.
sobre la que volveremos a hablar en el apartado sobre Ontologías Sociales, sería un La mayoría de las religiones monoteístas también han instigado, al menos formal
precu.rsor del altruismo, como un movimiento hacia la comprensión de los estados rl;';crlrsivam"ntc.la ayuda y el sacrificio por la comunidad. Así ha ocurrido con el
emocionales del otro, al ponerse en su lugar, e identificarse, comprendiendo su bien- ¿risti"msnlo europeo, penetrando en filosofías nuis racionalistas como la ele Emma-
estar/malestar y hasta sintiéndolo. Pero también el aprendizaje de similares habítus Kant y su moral práctica universal basada en el imperativo categónco'".
(Bourdieu 1972) subyace a la acción colectiva, sin necesidad de explicitar ni reglas Parece que el comportamiento cooperativo en primates no humanos se restringe
ni instrucciones, el dominio de un código común. ..
los parientes y a la reciprocidad inmediata con otros, pero n? se exli.ende a indivi-
El altruismo consiste en ayudar a otros desinteresadamente; también compartir, duos que no conocen. Los chimpancés colaboran en tareas S(){:I~J~S vanas como c?n~
con forrar, compadecer, rescatar, incluso adoptar. El cuidado de la progenie pero tam- trolar y vigilar el territorio, cazar cooperativamcnrc, hacer coaliciones para agredir a
bién de los enfermos, impedidos o ancianos ha sido suficientemente documentado en consolar a víctimas de agresiones, cuidar conjuntamente a la progenie. Esto
el registro fósil, como el neanderthal de La-Chapel-Aux-Saints (Francia), que apa- impide que se comporten siempre bien con los demás si pueden engañarles
rentemente tendría dificultades para la masticación, por lo que se supone sería cui- Brosnan et al.. 2005). Pueden rechazar intercambios en los que reciben
dado por los demás del grupo (Trinkaus, 1985). En el yacimiento de Shanidar los demás (ibidl, al igual que si ven que los demás reciben menos que
(Kurdistán) también se han encontrado varios fósiles de neandertales con problemas (Brosnana, Talbota et al.), como parece ocurrir en los monos capuchi~os (Takimoto;
óseos, entre ellos un anciano medio ciego por un golpe, con fracturas y deformida- Kuroshima y Pujita. 2010). Los chimpancés también pueden ayudar, sm que
des que no podría haber sobrevivido sin la ayuda de sus próximos. El estudio de la riamente haya beneficio personal o devolución inmediata, tanto por un pariente
pelvis de Hamo heíldebergensis, de cerca de 500,000 años de antigüedad encontrada otro del grupo. Este comportamiento no parece voluntario por observación
en Atapucrca (Burgos) indica que es la de un anciano con graves problemas para la más bien aparece como consecuencia de signos comunicativos de petición de
locomoción debido a deficiencias en la zona lumbar y el pubis, lo que exigiría su per- (Yamamotc, Humle y Tanaka, 2009), La compartición de comida en chimpancés
manente cuidado o incluso transporte por parle de otros miembros del grupo principalmente entre madres y crías: parece que aquellos alimentos más ricos
(Bonmatla, Gomez-Olivencia. Arsuaga, Carretero, Gracia, Martínez, Lorenzo, nutrientes son solicitados por las crías y las madres dejan que los cojan, mientras que
Bérmudez de Castro y Carbonell, 20 l Ü). aquellos ofrecidas espontáneamente por las madres son los de menor calidad o gusto
Todas las sociedades de pequeña escala, aquéllas cuyos actores se relacionan and Matsuzawa, 2004). El caso es que no parece que sean sensibles a las nece-
vis-u-vis, y cuya estructura socíopolüica se basa fundamentalmente en el sistema de alimenticias ni de sus pequeños ni de sus congéneres (Vonk, Brosnan et al.,
parentesco, insisten en la necesidad del comportamiento cooperativo por cuanto que Macacos (Lakshmiuarayanan y Santos, 2008), monos capuchinos y mermo-
la grupalidad se mantiene y renueva por la voluntad práctica ca-optada de todos sus parecen ser más desprendidos y atentos sobre este particular':'. Otros mamffe-
partícipes. cooperan grupalmente en la reproducción y crianza pueden mostrar compor-
(atllü,ntos más sensibles a sus otros próximos, dependiendo, precisamente, de sus
Aunque posiblemente contradicho ulteriormente por prácticas de aUIOI",,"CS,
instrumentahzación interesada de personas y explotación, los niños suelen ser socia-

la máxima de /11 voluntad pueda servir siempre como principio de

r r Tan brillantemente explicada por Marcel Mnuss en su Ensavo sobre el don ~orresponden a experimentos en laboratorio y, por ello, no indican poder
1950) y tan pobremente por el neodarwinlsmo (eL Trivers. 1971).. ni a su comportamiento en entornos libres de humemos.

118 ETNICIDAD, IDENTIDAD. INTERCUlTURALlDAD 1.4. SOCIALlDAD y RELAC\ONALlDAD 119


••
•• condiciones ecosociales de vida. Abuelas de macacos japoneses (macacafuscata¡ en
e(b~ püstreproductiva han sido vistas cuidando de sus nietas cuando sus madres no
ismos genes. R, Trivcrs (1971) de altruismo recíproco, por cuanto que,'
:crifica por el grupo en realidad se está. beneficiando a sí mismo. E.

•• p~(han ~nt~verJas, una porque no estaba, la otra porque acababa de tener otra cría
(Nakamichi, Onishi y Yamada, 2010)14.
(1975) de inclusive }itl.less. el comportarutento ~~e persigue la ma
ductiva. Rit:hard Dawkins (1976) propuso la metáfora del gen ego

•• , En resumi.das cuentas, parece que el altruismo, o preferencias en relación 11 otros


( ol.her-rcgardmg preferenccs'), es limitado en primates no humanos. Podríamos
decir que la: preferencias por el cuidado o la atención a los demás son rasgos deri-
cuerpos para transmitirse i.l futuras generaciones, o las unidacle
paraexplicar la continuidad y evolución cultural (Dawklns. 198
volución gen-cultura o teoría de la herencia dual propondrían la

•• vados es~ecL.ficamente humanos en cuanto a que están vinculados a la capacidad para


el aprendizaje una teorf
•• .' na comp 1eja
L
. de ¡a mente, la capacidad
. para asumir cllugar de
¡UTa a lo genético (Durham, 1991; Boyd y Richerson, 1985), la
neS trasladaría el énfasis de la reproducción indivídual a la demo
principios neodarwinistas (Cavalli-Sforza. 1991~ Cavalli-Sforz

••
otro y el JUICIO moral (Silk, Brosnan et al., 2005), ausentes en otros primates no
humanos, la Ecología del comportamiento C'Behavioral Ecology") (Sta
Psicología Evolucionista (Bartow et al.. 1992; Buss. 1994) serían
Ya en ~l ,plano de la relacionalidad humana y de los movimientos ele población

•••
ciplinas fascinadas por la aplicación del neodarwinismo al campor
el establecimiento de organizaciones y sociedades de mutua ayuda ha sido una cons-
do algunos teóricos de lo social (Cf Axelrod. 1990; Elster, 1989).
tante en los mo~os de incorporación sociocultural y afectiva de Jos inmigrantes en sus
lu~ares de destino. La solidaridad intragrupal ha cubierto los huecos asistenciales Compartiendo este paradigma, el costo personal del altruism
dejados por el entramado politicoeconómico de instituciones y empresas. el beneficio social en contextos organizativos en bandas y aldeas ha sid

•• investigado desde la economía (Bowles y Gintis, 2004) y la teoría de juegos


(Camerer, 2003), Desde estas perspectivas la estrategia evolutiva estable par~ la con-

••
tinuidad grupal sería observar la norma social ele buena conducta (cualquiera que
ésta sea que no perjudique al grupo) y rechazar/castigar al que la viola. La selección
1.4.5. COMPETENCIA E INTERÉS grupal operaría para premiar y garantizar la continui?ad .de los altruistas ;rente .a la

•• , ,El altruis~o y.la cooperación han sido objeto de análisis por parte del Neodar-
winrsmo. l~ stntesis entre las teorías evolutivos de Darwin y la genética mendelia-
fuerza corrosiva de los gorrones. Además, las modelizaciones de las teonas de !L1e~
gos indican que es más ventajoso para dos oponentes cooperar que actuar egoísta-
mente: en el fondo, trae cuenta ser maj@ (' it pays off to be smart") porque al final

•• na. La Sociobiologta ha intentado aplicar las teorías nedoarwinistas de la selección


?atural y el determinismo genético al ámbito de lo social. Estos biólogos estaban
siempre hay recompensa: bienes para uno o los suyos, pr~stig!o, respet~, adm~~a­
ción, etc. o "más vale que los dos nos llevemos algo que solo tu o yo o nmguno .

•• mteres?do~ en enco~trar, aquellos genes que determinarían el comportamiento


entendld~ este comojenoflpo extendido. El altruismo se ejerce sobre todo con aque-
I~os relacionados por par~ntesco y, por ende, con aquellos que tienen gran probabi-
Bajo estas teorías subyace una muy particular concepción del hombre y del
mundo, que pinta al primero COIllO un ser calculador e interesado y al segundo como

••
un medio de recursos escasos por los quc hay que luchar y enfrentarse con otros com-
lIda? de tener nuestros mismos genes. La cooperación, el altruismo, serían en últi- petidores. La teoría instrumental de la acción que or,ienta estas teorías sostie~e que el
ma msta?cia reflejo del interés propio: si se beneficia al grupo, se está beneficiando ser humano se comporta racionalmente en el sentido de adecuar los medios a los

••
a uno nusmo.
fines que persigue.
W, D. Hamilton (1964) habló de la selección por parentesco: uno tiende a favore- A pesar de poder hablar de diferentes tipos de racionalidad y que el cálculo cos-

••
cer a su propia progenie y su reproducción aún a costa de sí mismo porque tienen los tes-fines no es patrimonio único de la ideología capitalista, esta no tiene un refrendo
etnográfico umversalizablel". Basadas en paradigmas de la economía neoclásica Y,1,3
idea de que todo individuo persigue su propio interés, explican poco de la cornpleji-

•• 14 El ef~c'a abuela ha sido mencionado también en Hamo, sobre lodo a partir del alargamiento
de la long~vldad humana en el ~ateolítico (Caspari y Lee, 2004), Gracias a la larga etapa entre la

•• menopaus~~ y la mue~e, las mujeres ya no fértiles del Pleistoceno Superior podrían haber ayuda-
d? a sus hijas e~}a cnan.za de los suyos, tanto colaborando con la economía doméstica en la reco-
gida y prepar~elon de álime
los Hazda afneanos (H~wke
• como con el propio cuidado de los nietos, tal como ocurre entre
1) Como tampoco 1<1 teoría del forrajeo óptimo de la ecol~gía b,ehavi~rista que"p~edice la
especialización del cazador-recolector en función del alimento disponible. SI e~te es tac,d y aJia~
mente energético, ignorará las presas más difíciles. más pequeñas o menos nutnentcs. SI no, ,sera

•• más flexible y diversificará su alimento. La tendencia ÓP(IIIJa sería la de no gastar dem~s¡ad?


. ' onnel! et ál., 1997, 1999) y que podría haber Ocurrido con
nues!ros ancestros. Y , nos apañaríamos sin ellas las madres jóvenes de hoy energía y tiempo, pero 10 suficiente como para alimentarse. Para una crítica de esta teona, Cf
en día?
lngold, 1996,

•• lA. SOCIALlDAD y RELACIONALlDAD 121



y
dad motivacional pragmática humana al ignorar 5;!d1;,'!~'cI~n,(G1,~t:';~l
luativas y de toma de decisiones en contextos pragrnuncos e
los ditver.>
so' que puedan
- expresarse,
- asumidos
_ , . -v apoyados
_ , por parte de
, '1 'L' idea simplificada de rrrupo t Cf. lIifm) impide reconocer que
indlV]C uos. d ,. e , ' , ' , .: ... sad
Por ello pensamos que el Neodarwintsmo colectivo humano en el ,que sus 'partlc~pes ~e relaclO~~n ~st~l,at,]dVeSal~~
.~ri,l",menle, de flujos heterogéneos. alineamientos. tendencias. deseos, proyec
complejidad humana. Mientras todas estas teorías,
variadas que cruzan esta socialidad relacional grupal.
los fenómenos socioculturales y su dinámica compleja con
sos eco-orientados, en desarrollo y en evolución, mientras mantengan '1' ,1' s teorías maquiavéticax'" de la inteligencia que citamos en su
recorc amos. d . _ , - . '_ . ' , ,. , " ~ 1 " d
acérrimo entre sujeto y colectividad, ideas y prácticas. agencias y afinnaban que la inteligencia social de los pl.llllutes habría ev~o ~lClon.a ?
sobre tocio, mientras la unidad de análisis siga siendo el gen, el individuo, la especie, y anticipar las intenciones de los otros, y, SI se ~uede,engaml1 y ,n~dJ1l-
o las poblaciones en el sentido exclusivamente estadístico de unidades discretas frag_ 5 -neficio propio, de los parientes, o de los amigos (,BYllle y'?vh,lten,
en ye Dunbar, 1993). Si éstas postulan qu: laence.a
Aicll f li , ~n,los
rzacton ~s p
nma'.-
mentarias, no pueden aportar grandes novedades a una teoría dinámica y compleja ele o
la evolución humana como proceso de cambio biopsicosocioculrural!", hUITTI:m lls se produjo para lidiar con la complejidad SOCial de la especie propia
, competencia también como fuente de la ayuda (Stewa,rt y Cohen.
No es que neguemos que la competencia haya podido tener un papel relevante en fuente d e 1a <, < . ". /.. " ~ • .i.c
Nuestra ,m1e lill;'zencia
. ,social
. , deberla '
su,evolución
. _ tanto o mas a Id coopcracton,
algunos procesos evolutivos, pero lo mismo podemos decir ele la cooperación y el
la confianza y el intercambio (Ofck. 200 1),
altruismo. En primer lugar, el interés individual no tiene por qué oponerse al colec-
tivo necesariamente, Todo depende de quién defina lo que es interesante o no en un d ,[ pesimismo antropológico se diría que toda cooperación es interesa-
Oeseese -, , . ' ión humana:
momento dado. No podemos olvidar que los intereses individuales también están lo que, llevado al absurdo IlOS ll,eva"a pod~r declrl~ de cualc~lJI~r a.c~lOn ., L~m¡¡na~
socializados, Pensemos por ejemplo, en el afán de lucro, en la corrupción, en el deseo y al cabo lo hace porque qmere ,Na~lle duda ~1:le contflb~~r y c.ooperM,p:o,
de convertirse en millonario de repente, ¿Es que estos modelos y deseos no están norciona ventajas de tipo psícosociat, afectivo y POJ¡~lCO. También los v~)luntaflos
socialmente determinados a partir de un modelo cultural que basa la identidad y el en su decisión intereses personales y colectivos, Sabemos que las bufilas
eUI,nuHw'''reportall beneficios psicosociales , cognitiv?s y afectivos!". Red,ucen las hor-
bienestar en la posesión? Además, los 'corrosivos' efectos del interés individual
(Boyd y Richerson, Solving) bien pueden corresponder a intereses grupales concre- del stress y por ello mejoran la salud, car(llOV~S~lllaT ~ potencia el
immu'no,JÓi,lCO El agradecimiento y reconocimiento recibido ~st1mlllan la pronuccron
dorfinas y el sentimiento de recompensa, El comproml~o transpcrsonal
en los síntomas post-traumáticos y contribuir a la longevl~a(~ que se
16 Propuesta en su día -aunque con antecedentes- por Von Neumann y O, Morgenstem (1944) mayores que de dedican a ayudar a los demás,. :ent1mle~tos"D,OSpii:i;',~(':nlal,
y revisada por Herbert Simon (1945), la teoría de los juegos surgió del ámbito de la matemática y .. c.on el
coneXlOn . resto
. <le "seres humanos producen sensacton de realización ,
de los juegos cooperativos, y se ha aplicado posteriormente a la economía, al derecho, a la políti-
ca, a la sociología, la biología, la ecología, etc, Fue criticada ya en su momento por Gregory
bienestar, felicidad y alegría de vivir. La mayoría de personas que se dedican a
Bareson (1958) sobre todo porque en las interacciones humanas no se dan ninguna de las premisas encuentran sentido a sus vidas.
de la teoría: que las reglas han de ser definidas desde el principio y ser inalterables, que las prefe-
rencias de los jugadores sean constante, que los recursos permanezcan fijos y estables desde el prin-
cipio. George Lakoff (1987) también señaló su escasa correspondencia con las situaciones reales
en que se dan los intercambios humanos,
17 Según Jan Marks {2003l las ideas de Darwin pueden ser de interés para las Ciencias COOPERACiÓN A GRAN ESCALA: DE SOCIEDADES
Sociales siempre y cuando se reconozca la diversidad humana, se apliquen los datos de la prima- LAS SOCIEDADES ESTATALES
tologfu, se renuncie a una genética conductista burda, se cuestione el concepto de adaptación, y se
sea culturalmenre sensible. Se puede ser darwinista sin ser determinista (Durham, 2(03), Los soció-
logos Burns y Dietz (1992'1, 1992b; Dietz er al., 1990, 1997), recuperan el darwinismo desde una cocperucton con extraños
perspectiva evolutiva compleja de los sistemas socioculturales. Por evolución entienden la genera- que desafía el
ción de variación, la transmisión y reproducción de convenciones o reglas y la selección en el tiem-
po en términos de sostenibilidad, desviación, incertidumbre, cambio e innovación, tanto desde cl
nivel macrológfco de estructuras y fenómenos poblacionales, corno el micrologíco de procesos
dinámicas locales, También distinguen entre el concepto de evolucionarlo y evolucionista. Este
mo refiere a la progresión orientada desde un punto de origen hacia uno final, en una suerte de de la obra de Maquiavelo (1469-152Tl, político renacentista que ac.nnsejab~ cómo
ologismo que podemos entrever, en donde una serie de factores macroscópicos son 'e"p~'n~,~bl" Príncipe frente a otros estadistas y sus súbditos, sin reparar en métodos ni estra-
del movimiento y se da escasa importancia a la agencia, En el caso de evolucionarlo, se
de la génesis de la variedad y de la transmisión de información como resultado de rnicrcdinñmicas altruismo e interés personal pueden ser complementarios, es posible que
y agentes selectivos cuyos efectos no pueden anticiparse, Jihlilsdc&ritrllJu);a ,JI desarrollo de una personalidad equilibrada, (Ct. Mugen. 1996).

122 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD 1.4, SOCIALlDAD y RELACIONALlDAD 123


••
•• principio sociobiológico de la selección por parentesco y la reciprocidad con
estos?"
es. Los SUjtAUS se identific<L-i~IL :nitlva v onalmente con él pe u dflS-
a, sus logros y por el trato iguaHtario a lo~· ·~HF.;UWfOS del grupo, identit jo sim-

•• La sedentarización y la producción masiva de alimentos, produjo un incremento


demográfico, la división del trabajo y la aparición de élites desvinculadas del proce
bólicamente por marcas o rasgos distintivos
1999f2. Los "instintos tribales" se superpon,
ntr"",,, grupos (Richerson y Boyd.
a msuruos más antiguos como la

•• so productivo. El advenimiento de organizaciones sociales más complejas en el selección por parentesco y la reciprocidad <lIt ca (Richerson y Boyd. 200 1:5). En
Neolítico para ordenar y coordinar la cooperación necesaria el incremento en los la estructura organizativa compleja -vista de es le modo- converge una segmentación
niveles de cooperación y división del trabajo parece que exigen una nueva forma de horizontal con otra vertical.

•• socialidad con extraños y lejanos de nivel segmentado superior, con Jos que, no obs-
tante, dicen/pensamos y sentirnos que estamos ligados de alguna forma.
Qué duda cabe ele que lax formas de socialidad ligadas al vínculo familiar y a su
amplificación al ámbito de los aprcnclidos/scnticlos/cogniz~dos como igllal:s o pare-

•• Richerson y Boyd (1999) intentan explicar cómo fue el paso de la conducta ciclos, conectados. no desaparecen. De alguna manera están hablando de formas ele
altruista hacia nuestros parientes y su extensión hacia otros que incluso desconoce- re_coff/ullitarizaciólI emergidas en otros contextos organizativos de socialidad-'.
mos y con los que. sin embargo, cooperamos. Nuestra dotación instintiva no nos ha Estos procesos de recreación emocional, solidaria y cooperativa han sido ya investi-

•• preparado, según este argumento. para tolerar la coerción y el poder de instituciones


y élites, en contextos de jerarquía y desigualdad social extrema.
gados en los estudios sobre etnicidacl (eL I~1.3.), e.l~ la Antropt:lo,p-"ICI y C;~)Ciolo~ía
urbana sobre nuevas formas emergentes de vinculación en la sociedad postindustrial
compleja y sus supuestas dcsestructuracioncs sociales (Cf. VI.2)~4 ¡denominadas

• La idea que mantienen es que nuestra colaboración y aquiescencia se basa en los


"instintos sociales tribales" que evolucionaron en el Pleistoceno para adaptarnos a
la convivencia en unidades mayores, la tribl/ 2 l , que los pequeños grupos o bandas
basados en el parentesco y la reciprocidad, un contacto inmediato, como en las
tribus urbanas, nuevas Formas de religiosidad, sectas, etc.}, en los C' has de políti-
cas de identidad y re-tríbalizocíón en los procesos de colonización y poscolnniza-
ción, así como en las construcciones identitarius nacionales que imaginan la nación
como comunidad (Cf irfra )~5.
sociedades igualitarias, de pequeña escala y que utilizan poca coerción y mucha
autonomía. Los "instintos sociales tribales" dan lugar a la cohesión grupal y a la
acción conjunta estratégica necesaria de la tribu y fueron seleccionados grupalmen-
te en consonancia con la evolución cultural y sus instituciones hacia una mayor
22 Véase el interesante comentario que hacen de la estructura, formación y tácticas de distin-
complejidad. La conformidad sería estimulada mediante la aprobación social y el
tos ejércitos en la primera guerra mundial, siguiendo otros autores.
deseo de emular a aquellos que reciben prestigio por su conformidad, Para ellos 23 Si estos instintos tribales son necesarios para la posibilidad de las organizaciones com-
también habría un propensión a imitar al tipo común, fruto de la selección cultural plejas, ¿cómo vamos a manejarnos en una realidad des~a~ada como es la ~c la virt~alizació~ en
y que permitiría a los ¡nemes (unidades de imitación) extenderse por toda la pobla- la sociedad cibernética'! Si la confianza subyace la posibilidad de las relaciones SOCIales, ¿como

•• ción (Boyd. 2003).


Estos instintos sociales tribales que evolucionaron en su momento para un tipo
vamos a construir ésta ante un agente anónimo con el que sólo podemos establecer contacto elec-
rrónlcamte? Si el engaño es el correlato de la sinceridad y confianza en toda relación. y nuestro
modelo psicológico ([o/k P~)'c}¡ology) incluye algunos atajos inmediatos para desvelar al menti-

•• específico de de estructuración social se reproducen en la nueva organización más


compleja para cooptar la voluntad y colaboración de las gentes que, de otra manera
roso en el contacto vis-a-vis (gesto. expresión. tono de voz, etc.) ¿cómo vamos a hacer para des-
cubrir siquiera la verdadera identidad de nuestro panenaíre en el chateo por ordenado? Sobre
estas cuestiones y la redefinición y gestión de categorías sociales en Internet (Cf. Ramírez

••
se sentirían desvinculados, desmotivados y emocionalmente distantes, reproducien-
Goieoechea, 201 lb).
do un sentido de pertenencia y cohesión segmentaría. U na jerarquía segmentada se 24 Muchos científicos sociales repensaron la nueva sociedad industrial y su correlato posrin-
implementa en cada nivel, en donde el líder sería reconocido como un primus ínter dustrial como anómica. Por ejemplo el propio Émile Durkheirn al hablar de sociedad mecánica

•• (Dúrkheim, 1985-1893), También Kari Marx (t 96l5-1844 J. Éste se refirió a la alienación introduci-
da por el proceso de trabajo industrial, en donde, además de la pérdida de control de los medios de
producción, el trabajador se insertaba en un contexto social caracterizado por su anonimato y des-

•• 20 En reali.dad esta es una contradicción. Manejándonos en la perspectiva neodarwinista. pues-


t? que. compartimos con e,l resto de ~uestr~s congéneres mas de un 99'k' de nuestra dotación gené-
¡mrsonalización en el que el trabajador es desposeído de su humanidad convirtiéndose en un meca-
nismo del proceso de producción capitalista.
25 Los partidos y la propaganda política manejan bien este recurso. Toda la estrategia de accr-

•• tica, SIendo que la mayona de las diferencias se dan inrragrupalmenre. la cooperación en socieda- iento del ciudadano a las instituciones, toda campaña de mercado de las grandes multinacio-
des c.~mpl.ejas sCI."ía: d~sde estas teor.ías, otro modo de selección por parentesco. Al final algo de nales, se basa en esta idea de proximidad, de implicación personal por medio de la reconstrucción
relación directa VIS-U-VIS debe haber incluso en estas teorías. de lazos presenciales o virtuales. Las movilizaciones políticas etnonacionalistas trabajan esta pro-
21 Concepto.tor:n~do de Elman Service (Scrvice 1971), aunque con matizaciones y conscien-

••
pensión aprendida a la grupalidad: llevar la identificación exclusivista y. si hace falta la violencia a
tes de la gran variabilidad de contextos y dimensiones a tener en cuenta en esta definición aproxi- la arena local, eo-optando las voluntades y sentimientos dc la gente generados en ámbitos de expe-
mada. Véase no obstante Ill.Ll , na y directa).

•• 124 ETNICIDAD. IDENTIDAD. INTERCULTURALlDAD 1.4. SOCIALlDAD y RELACIONALlDAD 125


El problema no es sólo que estamos en franco desacuerdo como lejanos soc-ioafectivarucnte. Entre iguales y cerca-
tivo lo que no sabemos explicar mediante teorías de srstemas se producen continuos roces y conflictos en la vida diaria cotidiana.
~l.uccn emergencia~ no lineales fruto de dinámicas complejas globales. ';",h,,,"o. la sociedad no es un campo ele batalla de todos contra todos al
SI la pregunta ~ertmente es otr~ en lugar de cómo es que eob)'m'"h,ri~ contrato social de Hobbes , ni los conflictos se resuelven siempre vio-
ncs de las sociedades complejas y con gente que no conocernos "6noc~,,,ihri;
jamás. Todos sabe~os que ~ersona1izamos los actores que m",'i<','" socialidarí
nuestro entamo social, ampliando la red (CL ¡njl'a) de relaciones de los encuentros conflictivos entre individuos y grupos de la misma
dejan de :erlo, al modo que aprendimos una socialidad ampliada (no reducida se resuelven a partir de gestos agonísticos. con algún que otro encontronazo.
de la agresividad en mamíferos que viven grupalmente se produce entre
~ntolTIo directo de nuestros cuidadores) en los procesos de socialización.
[actor humano de toda empresa colectiva que los dirigentes quieren nromover ';'"eh,os", también ligado no linealmente a la producción de ciertas hormonas
s~Il:"isa de (casi) to?a.institució~ (Velasco, Díaz ele Rada, Cruces et al., 2006/ la testosterona Y la adrenalina. A pesar de la gran variedad de casos. en aque-
-e-or-rerizados por un gran dimorfismo sexual y competencia entre machos por
crer to q~e esta sociulidad aglutinante produce un anclaje en la estructura social
a las hembras en la época de celo, los derrotados no siempre quedan excluidos
(corno rizoma, n~ ,com{~ estratos), sus segmentaciones, repliegues y sujeciones. Sin
ap:rre:HS,e, si bien los individuos dominantes tienen los mayores privilegios. Los
e~lbargo, la cuestión mas relevante parece la comprensión de las intersecciones entre
de muerte son infrecuentes y lo que a menudo sucede es que el vencido tiene
d.lversos agentes con divers?s gr~dos de poder, de motivaciones, deseos e interpreta-
abandonar el grupo o esperar una ocasión más propicia.
ClOnes: ~ la hora de orgamznr formas de vida significativas que implican o no el
~ometlmJento de otras. Es dec~r, en qu~ formas se produce la cooperación y si lo que Existe una enorme diversidad de comportamientos entre distintas especies de dis-
se produce puede llamarse asr. Estos factores políticos, intrínsecos a la relacionali- familias Y dentro de una misma familia. La agresividad suele depender en
dad human~ ~o apar~cen en el discurso neodarwinista de la socialidad y el altruismo, de las condiciones socioecológicas que constituyan su entorno habitual de
la coop~raclOn. Es cierto que en algunos de sus textos se habla de conformismo pero, Ante situaciones críticas de stress medioambiental o incluso desequilibrio psi-
¿no :cra que en muchos casos de lo que se trata es de obediencia (injvoluntaria, per- cológ;ico por trauma, pueden llegar al canibalismo de las crías muertas o incluso al
suasión e ideologización, sometimiento y/o dominación? infanticidio. Este comportamiento excepcional se ha reportado para ratones, hipopó-
chimpancés, gorilas, orangutanes.
Los babuinos hamadryas, que tienen una de las organizaciones sociales más com-
(tropa, banda, clan y machos solitarios) (Schreier y Swedell, 2009), pueden
1.4.7. CONFLICTO Y AGRESiÓN, VIOLENCIA Y GUERRA a grandes conflictos intergrupales. principalmente por cuestiones de tipo
riul, ecológico y reproductivo. Son una de las especies de primates más agresivas.
conuurancv los machos dominantes el orden social interno a base de continuas
Piedras y palos son usados por primates no humanos como medios de control
so.cial, defensa, agresión. Alianzas contra terceros, ostracismo, abandono, robo de nestaciones físicas.
alimentos, engaño, provocación, son prácticas que ocurren con frecuencia entre estos Chimpancés y banabas se pelean pero también hacen las paces mediante
y ~tros mamíferos, no necesa~amente relacionadas con el mantenimiento de la jerar- besos, darse la mano (De Waal, 1982). Antes incluso de
quía y el status. Entre los chimpancés la agresividad es ejercida principalmente por como hembras bonobús neutralizan la situación conflic;tt!i;v~~a~~~e~j~~;~~
lus. machos, entr~ sí y contra otros miembros de otros grupos por el control del tcrri- recemivi sexual y el intercambio de caricias (De Waal, 1989).1
tono o la expulsión de individuos no deseados (Goodall, 1986). afectados por alguna agresión, sobre todo si son compañeros habituales.
su malestar y stress mediante consuelo y abrazos (Praser.
También hay suficientes evidencias arqueológicas de muertes no accidentales en
200S).
los homínidos antecesores del humano moderno, Y no digamos entre los de esta ero-
noespecie, cuestión que será tratada en vanos lugares de este libro. Los niños tam- Tampoco estamos programados para la guerra, independientemente de que
bién tienen episodios de agresividad contra los demás e incluso contra sí mismos. habitual, como la paz, en la mayoría de los grupos humanos a lo largo de su
Como cual~,uier padre/madre/cuidador-a sabe, y en ciertos períodos más que en prerhistoría. La oscilación entre la resolución de conflictos mediante el diálogo, el
otros, también se rebelan, se enfrentan y se niegan a cooperar, en relación, no
tante, a ciertos patrones socioculturales de expresión y resolución del conflicto.
El conflicto es consustancial a las relaciones humanas, del mismo modo de la exhibición de la agresividad masculina V,\ dirigida a la manifestación de fuerza.
pueda ser el altruismo. Conflictos y oposiciones no sólo aparecen respecto frente a sus iguales (Fischer y Rodríguez Mosquera. 200 1).

1 ET~IICIDAID, 1[)FNTlnAn INTERCULTURAlIDAD 14. SOCIALlDAD y RELACIONALlDAD


••
•• intercambio, y la violencia organizada o no, es algo consustancial a los
nos, como humanos y como primates. Muchos de nuestros conflictos
$(JCIALlDAD COLECTIVA GRUPALlDAD,
COMUNIDAD, RETICUlJ\RIDAQ _

•••
f:suelvcn de forma paclfica negociada gracias a mecanismos socialesCOlldutntOs
lizados o no de restauración de la fluidez social. Desde sociedades or¡;arlizad:as
bandas y aldeas hasta aquellas en formas más concentradas de poder como .<bl,ialidad humana se desarrolla en torno al vínculo. cl cuidado de la prole y
Estados, h~mos inventad? diversos roles y agencias de mediación para rc-establec~ jIJ,trti:ciIJI1, la sexualidad (Loritc Mena, 19S2), la residencia, la protección, la

•• la paz SOCial. En las sociedades estatales se han objetivado especialistas, mecaníe,


mas y procedimientos de definición, decisión y administración de justicia -his! ;l~~
. 1" . . on
alimento Y la comensalía. la división del trabajo, el parentesco, los gru-
la amistad y el juego, las relaciones intergeneracionales. etc.

•••
ca y SOClOpO itrcamente definida- que, generalmente, tienden a 3utolegitimars '"_" como ordenación y vehículo de la socialidud es un fenómeno de
autorreproducirse, convirtiendo los medios en fines. '- e y evolutivas y etológicas, pero también ontogenéticas. Desde la Psico-
se ha subrayado la tendencia humana a la grupaliclad (Tajfel , 1978 l.
La imagen de grupos organizados en bandas en permanente guerra y conflicto no
pare~e mu~ acertada. La mayoría de las sociedades tribales mantienen a raya la que se nos adjudique a uno u otro grupo, cuya condición de membresfa

•• lcncia posible mediante instituciones que cruzan la estructura de parentesco.


~on11ictos se r~s.uelven mediante el humor y la burla, los duelos de canciones, el
'i,;,Ae cer aleatoria. para que muchos de nosotros movilicemos nuestras energías de
lealtad y compromiso. Frau-las, mitades y submitades cxogámicas,
totémicos, grupos de edad, agrupaciones sectarias de rituales secretos, soda-

••
Insulto, la movilización de la opinión pública, la intervención de figuras de
ción, las venganzas de sangre, y otras formas de restitución de la calma social. "",n,_t,,h'''CS que cruzan sobre otro tipo de alineamientos (el parentesco. p.
son algunas de las formas organizadas de la socialidad en bandas y aldeas
Tampoco pueden idealizarse estas formas de organización social. Antaño se

•• pensaba que la guerra apareció sobre todo en las sociedades neolíticas, sedentarias.
Pero las sociedades de bandas y aldeas, corno suponemos fueron las formas secta-
de:tinid¡ls por el parentesco, principal alineamiento social. Cuadrillas. gremios,
ai,ociaciorles profesionales, lúdicas, religiosas, solidarias, ctc., son algunas de las
mlJllI'p";> encarnaciones de esta propensión humana a juntamos y compartir motiva-

•••
les de los ho~ínidos antes y durante el Plioceno, también han practicado la guerra
deseo, acción, creencias.
(Ta?on y Chippendale, 1994). Muchos conflictos intergrupales tienen raíces eco-
sociales, por presión demográfica sobre los recursos, conflictos en las relaciones Si somos propensos a la grupalidad es porque, además de ser socializados en
cxogñrnlcas. incursiones para el robo de objetos y personas considerados de valor. sO(;ialidad, los objetos de nuestra socialidad suelen practicar relacionalidad grupal

•• El v'~lo.r, el arrojo guerrero, la heroicidad, el número de vencidos, son bienes de


p~eStIgIO para algunos grupos guerreros en guerra endémica con sus vecinos. Por
estar objetivados como relacionados grupalmente, es decir, relacionados con una
de sujetos y con otros no 17 .
El tipo de lazo social que promueve la socialidad y que a la vez la conforma es

••
ejemplo, pueb.los extremadamente belicosos en Papúa Nueva Guinea, en el
Amazonas, defienden su territorio y sus derechos ante cualquier incursión de otros variada en intensidad, flexibilidad, pertinencia y significación subjetiva y colectiva.
qu~ r~con~cen emp~rentados étnicamente, y que, sin embargo, a un nivel segmen-

•• tarro mfen~r, C?,nstlt~yen sus ?~ue~tos. Ese era el caso también de los iroqueses,
cuya orgamzacron tribal perrmt¡a diversos niveles de grupalidad reconocida, que
e.n un momento dado podían entrar en conflicto. Algunos grupos utilizan la movi-
27 Desde una perspectiva neodarwinista de la evolución cultural y fieles a las teorías ncodar-
del altruismo y la cooperación citadas más arriba, P. Richerson y R. Boyd (2001:5) afir-

•• lidad y la fisión y dispersión grupal para evitar la confrontación, otros guerrean,


c~nst.ruyendo formas de vida fuertemente influenciadas por el combate ritual y/o
poseemos unos 'instintos sociales tribales' que evolucionaron en su momento para adap-
la convivencia en unidades mayores que los pequeños grupos basados en el parentesco y
reciprocidad. Los "instintos sociales tribales" dan lugar a la cohesión grupal y a la acción con-

••
efectivo. estratégica y fueron seleccionados grupalmente en consonancia con la evolución cultural. A
La guerra en sociedades estatales tiene un carácter fundamentalmente distinto. de que las condiciones sociales y culturales hayan podido cambiar con las sociedades neolí-
estatarles y sus formas de control y organización, estos instintos innatos seleccionados cxpli-
S~~re todo porque

•••
(defensivo), fundado en intereses político-
nuestra conformidad y cooperación con élires y objetivos de sistemas sociales más amplios
militares Sus efectos pueden ser más devasta-

~
,:;~r~~~:~~':I'Iil~e
la tribu, que, aunque de otros, hacemos propios (tclierus"). La conformidad sería
dores, en el sometimiento de pueblos vencidos. mediante la aprobación social y el deseo de emular a aquellos que reciben prestigio
corporativos que se ocultan tras el Para ellos también habría un propensión a imitar al tipo común. fruto de la
cultural y que permitirfa a los meml's (unidades de imitación) extenderse por toda la población

•• faraón, el rey, la patria, manipulando las


rrnagmanos grupales identitarios. En la
industria armamentística, energética,
2003). No hace falta decir que nuestra perspectiva constructivista intersecciona!
de socialización en la grupalidad y. en las sociedades estatales de procesos
ideológica junto con mecanismos de exterminio colectivo para los disidentes Pero en

•• esto o para aquello.

••
1.4. SOCIALlDAD y RELAClmJALIDAD
La grupalidad constituye una adscripción colectiva 6tello, una comunidad no <ería un grupo sino más bien una forma de organizar
dad de la definición del sujeto y su campo social en forma ~ptllahnente e ~nterpretar ~ll~undo, t<lmbién.(~e practicarlo ~Comell, 1990),' Los
s~a y le.~ltad exclusiva~ ----con ingreso mediante ritos de paso, p.ej.:....., engranada de paso no sertan meras tecmcas de agreg<lc.lOn a la con~unldad: Uno no solo se
biografía personal de forma más o menos intensa y vívida. O bien i~rte en miembro de derecho de una comunidad de.\cnmnada, SlIlO que se ancla
tus p<:rce[¡_~s y ocasiones de su socialidad. mediante lazos flexibles operados S Jocalizaciones. como mundos de vida, como xocialidnd contextua] interactiva
tu~d/s.ltllaclOnalmente. con limites difusos y osmóticos. La importancia de estas ediata, convirtiéndose en actor perteneciente a una comunidad situada
cnpclOnes grupales de lazos débiles en sociedades no estamentales como la socieda.l padurai, 2000: 179;-':9. Para Bened~ct Anderso~ toda con~lIIlidad es "irnagi~ada",
moderno fue mencionada por M. S. Granovetrer (1973) y, para la etnicidad por étsentido de creada. pensada, sentida, de una lorma particular. Las comunidades
Guns (1979). No por ser más difusas son menos duraderas o más frágiles, propician, rió se
distinguirían por ser genuinas o falsas sino por el estilo en que son imaginadas
do anclajes sociales psicosocial y/o instrumentalmente relevantes. (Atiderso n,1983:49).
Desde una economía instrumental de la socialidud, R. D. Putnam (2000) men- Conciencia gmpal remite a cómo el grupo se reconoce y representa a sí mismo
ciona diversas formas de capital social según el tipo de lazo que implican. Un c6mo tal gracias a la reflexividad sobre las formas e intensidades de su adscripción,
más intensivo y estrecho sería el intrafamiliar e intragrupal exclusivo de parientes vínculo y pertenencia ele SLlS miembros, que se identifican entre sí. Por medio de ella.
amigos, vecinos ('bonding'); otro más interculturaí ('btidging') e inclusivo, y, un ter~ ¿¡propio grupo se piensa, siente y uutoirnagina para sí yen la arena política de otras
cero más asociativo (Tinking"), que crearía conexiones entre comunidades e institu. cQociencias posibles de otras grupalidades y sus identidades. Es una autorepresenta-
clones que permitirían el flujo de información, influencias y oportunidades". dÓri colectiva --intersubjetivi1mente objetivada e incorporada-o, una imagen que se
dota la comunidad, recreándose internamente como microentorno, para, microsisté-
Para G. Homans (1950), el grupo humano es la unidad más pequeña del sistema
rnícamente, repensarse, rennbejarsc y orientarse. dentro de un campo de relaciones,
social, que estaría compuesto por una multitud de ellos en el que puede localizarse el
arenas y escenarios, en los que los grupos se ven involucrados como actores.
comportamiento social elemental. Para este sociólogo todo grupo tendría unos limi-
tes claros dentro de los cuales se producirían las interacciones, sentimientos y activi- Ningún lazo social entre sujetos se da en abstracto, fuera de las estructuraciones.
dades que definirían el comportamiento de sus miembros. ensamblajes, identificaciones, sociales a las que los interactuantes/relacionados
vinculados materialsimbólicamcnte de forma más o menos duradera, objetivada,
También en ocasiones por la AntropologíafEtnología entendidas como el estudio
reconocida socialmente. Hasta cuando nacemos lo hacemos ya en un lugar
de grupos humanos con culturas específicas. Esta perspectiva esencialista, como si
4efinido por la ubicación en la estructura social y sus segmentaciones econémicoóo-
p~diéramos percibir los grupos como cosas delimitadas, circunscritas, ha seguido los
líticas, las adcripciones ideológicas y las formas de practicar y comprender un
mismos derroteros sustaruivistas que decíamos para el concepto sociedad. Esta con-
)lIas relaciones sociales previas de nuestros cuidadores.
cepción ha querido reflejar un tipo de resultados relacionales de aquél tipo de lazo
que algunos denominan primordiales: las relaciones familiares, las relaciones étnicas Por eso, hablarnos de organización de la socialidad en un doble sentido: en el pre-
(ef. II.2.I). XJ()que provee el marco posible del lazo y relación social y que depende de factores
pt?x.irnales y distales; en el continuo que la socialidad construye y reconstruye como
. El modo en que se relacionan identidad, pertenencia (otra metáfora) y concien- ~t~~tica que cristaliza, densifica, se objetiva, en dichos marcos, penetrada interseccio-
cm, la intensidad y reversibilidad entre estas dimensiones, define un tipo de grupali- p~~l11ente de otros tantos dominios y flujos que traemos al intercambio social. Es el
dad .que ha sido .denominada comunidad, En realidad ha sido definida sobre todo por mismo sentido que Anthony Giddens (1984) reflejó en su "teoría de la estructuración"
un upo de relaciones cohesivas, fuertemente vinculantes, de límites claros, de re la mutua constitución dinámica entre agencia y estructura (Giddens, 1984).
intensidad emocional, lealtad, solidaridad, compromiso, implicación y orientación
normativa y prescrlptíva. insertos en los hábitus pero también objetivados intersub- Por tanto, analíticamente hablando, los grupos no son dados ('givens'), existen-
jetivamente como tales. Para Ferdinand T'óennies (1979) era la Geimenshaft y para previamente a las historias de su constitución y objetivación mediante prácticas,
scursos y representaciones?". Es decir, los grupos se construyen, y por la grupalí-
Emile Durkheim (1985) las sociedades de solidaridad mecánica, entendidos
conceptos como un tipo especial de relaciones, corno hemos dicho.

de paso, en ese sentido, son técnicas sociales pura la 'producción' de nativos (Cf U.S).
Iámpoco pueden confundirse con agrcgudo, como conjunto sociodernogrúfico de indivi-
28 Fuerte, débil, del/so. opaco, transparente, etc. son metáforas para pensar si. típico de la estadística. En cuanto que hay casos en los que puede esta-
pero i,naprensible como es lo social humano. Usamos estos esquemas de imágenes USI)CÍ<ac¡,6o metonímica, una coincidencia o solapamiento entre relacionalidad grupal
malta ), (Johnson. 1987) porque no tenemos un léxico específico para definir la ,0,·;,,111",,;' cfasiñcaciones grupales y segmentaciones soclodemogréficas. el término de grupo se
que, además, nuestro conocimiento es crossmodal. sensorioperceptualmente aprc-hcnsible.

INTERCULTURALlDAD 1.4. SOCIALlDAD y RELACIONALlDAD 131


••
•• dad -corno socialidad organizada y segmentada de diversos modos y con distintas
intensidades- nos construimos. En esta apropiación y reapropiación subjetiva Se

•• reproducen y redefinen en sus densidades, ordenamientos, porosidades, dcsh¡lacha~


mientes. sobreposíclones.

•• LJS grupalidades se objetivan intersubjetiva e intercolectivamente mediante su


reconocimiento social, su externalización en sistemas clasificatorios, instituciones,
discursos, emblemas y marcadores, narraciones, nombres. Aunque no haya una rela,
I.S. (Algunas) experiencias
etnohistóricas del encuentro
•• ción biunívoca entre lenguaje y conocimiento las relaciones de grupalidad pueden
existir sin que su dimensión social SOl cogruzada en una categoría específica y el
léxico correspondiente. Los javaneses residentes en aldeas saben que hay otras per~
y el intercambio
---"---
•• sanas a las que están conectadas aunque nunca las hayan visto. Hasta hace poco esta
grupalidad ha sido cognizada como lazos particulares elásticos y flexibles de parien,

•• tes y c1ientelismo. No tenían ningún vocablo para referirse a sociedad como catego_
ría abstracta {Anderson, 19X3:49).
Como cualquier reconocimiento social, este puede ser consensuado o negado en
"El hombre no se conoce a sí mismo más que en tanto que conoce el
mundo, lo que sólo tíene acceso mediante la interferencia de dos momen-
tos inextricablemente unidos: el mundo en él y él en el mundo".
función de la distribución socio política del saber y del poder de definir (Cf. Ill ). w. Goethe, Die Schriften zur Naturwissensscnatt".
Por fin, hay que decir que el sujeto colectivo, tanto como grupo clasificatorio,
como actor colectivo, siempre es una agrupación heterogénea. Las comunidades no
son los correlatos sociales de las culturas entendidas como conjuntos homogéneos y
claramente delimitadas en sus práctícas y representaciones. 1,5,1, HOMíNIDOS EN CONTACTO
No queremos terminar sin mencionar otra de las metáforas fundamentales para
comprender/imaginar/modelizar actualmente la socialidad. Me refiero a la red, retí- La experiencia intergrupal. como práctica y representación, es ubicua y univer-
cula, malla, Teniendo en cuenta que en inglés net se refiere más a la red de pesca y sal en el tiempo y en el espacio: ningún colectivo humano se construye ni vive del
web a la red de araña, que se teje, el término red viene a sustituir la conmensurabili- todo aislado, ni presencial ni imaginariamente. La historia de la Humanidad es la del
dad finita de la noción de grupo por la de conectividad entre las personas. La cone- contacto, el intercambio, el comercio, la exploración, el viaje, la peregrinación, la
xión es la relación y los puntos las personas:". Concepto analítico procedente de la invasión, la conquista, la diáspora, la miscegenación, la hibridación y el mestizaje.
matemática, red socia/ ('social network') fue utilizado por 1. A. Barnes (1954) para Las migraciones humanas, fenómenos sociodemográficos, poltucoeconómicos y cul-
tipificar patrones de vínculos y lazos referentes a distintos tipos de grupalidadcs e turales, también propician el intercambio y la relacionalidad entre personas y colec-
incluso categorías sociales. Un trabajo fundamental fue el de Elizaberh Bon (1957) tivos al configurar social y políticamente identidades/diversidades grupales respecto
quien lo aplicó a las relaciones sociales de las familias británicas. Uno de sus enfo- otros en términos de orígenes, tradiciones, intereses, En este capítulo hemos csco-
ques principales es que se forman estructuras de patrones de vínculos que dan como D algunos ejemplos. Otros aparecerán tratados más adelante.
resultado el espectro de relaciones de las personas. El tipo de patrón que aparece Partiendo de la teoría standard Olll ofAjika del origen africano de los homínidos
refleja el grado, intensidad, amplitud, diversidad o concentración de las relaciones :( ttersall, 1997), alrededor de la cuenca del Rift, las primeras migraciones de huma-

•• entre personas, grupos, organizaciones, etc. Este tipo de herramienta que al final se
convierte en una forma diferente de comprender la relacionalidad se ha mostrado
especialmente útil en contextos de gran movilidad, participación e intercambio corno
nos se producen hacia el interior, sur y noreste africano. El primer homínido del géne-
Homo del que tenemos noticia dc haber emigrado fuera del continente africano, es

••
amo agostero A éste se atribuyó la la primera oleada migratoria probablemente por
son las sociedades postindustriales y especialmente en la globalización y sus tecno- . nte Medio hacia el centro irrarliador de Dminisi (Ceorgia). con fósiles de unos 1.8
logias de conectividad virtual múltiple. Será una ele las maneras presentar algunos de S de antigüedad (Agustí y Lorclkipanidze, 2005; Dennell y Roebroeks, 2005). De

•• los fenómenos que expondremos y analizaremos a lo largo de este libro. s probable que se extendiera hacia Europa y hacia Asia (China, Borneo. Java').

•• ~I Aunque también puede pensarse al revés: la línea es el itinerario personal y el punto la


conexión.
El caso de Homo Ftcresicnsis, cuyos fósiles han sido datados de hace unos 12.000 años
de nuestra era (Cf. Brown el al" 2004; Morwoc-' '~l al., 2004), ha sido relacionado con Horno

•• 132 ETNICIDAD, IDE~ITIDAD, INTERCULTURALlDAD NAS) EXPERIENCIAS ETNOHISTÓRICAS DEL ENCUENTRO 133

••
•••
Cada vez :obra mús fu~rza la posibilidad de recorridos de ida y vuelta entre Asia y Á
ca , ' geográficas y ecológicas que nada tienen que ver con n l I es t fa CtIart ogra-
., como areas
l la geopolítica actual. Parece que existieron sucesivos intercambios de if n
os últimos datos apuntan a que ya entre 75.000 y 50.000 (Bp) se encuentra en
a, Éste ya traería consigo la mayorfa de las capacidades que luego desarrollaría
que los europeos hemos denominado etnocéntricnrnente la explosión cognitiva y
••
" ".

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de un elevado 1:'erado de rnovnmentos democrañcos
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. mogralcosYllu_
JOS genencos de creetus astancos vueltos a Atnca con erectus africano' (1'
000 - E' d ide: ' s emp e 00,
1t
sibles pro-
• y pOSI
'a del Paleolítico Superior. Para cuando llegaron a Europa. los Neanderthal ya
allf y hay evidencias de relaciones intergrupales entre la misma especie. De ••
••
cesos de hibridación intcrcspecifica en esta época. andertales fósiles encontrados en [a Cueva del Sidrón (Asturias) tres hombres
an emparentados entre sí mientras que las tres mujeres no. Esto induce a pensar
Sa~emos que 10,s h,o,tl1ínielos que se atrevieron con las bajas temperaturas del últi-
ólo en una pauta patrilocal de residencia sino en relaciones exogámicas con otros

••
mo periodo de glaciación europea fueron Antecessor, tleidelbergcnsis,y, sobre todo
nipas iguales (Lalueza-Foxa. 2011 j.
Neanderthal. Las investigaciones de Atapuerca dataron a Horno Antecessor e~
gOO.O(~O años de antigüedad, aunque nuevos restos apuntan a la presencia de otros Reconstrucciones documentales y literarias han descrito algunos de los escena-
homínidos de más de un millón de años.
H.onlO sapiens sapiens o humano moderno, se convirtió en el gran viajero que
OS en los que pudo darse el contacto entre ambas especies, entre la desconfianza y
curiosidad, quizás incluso el intercambio esporádico.
Aunque en un momento dado SV311tC PUaba y su equipo del Instituto Max Plank
••
colonizaría todo el planeta. Los últimos fósiles hallados en África sitúan su antigüe-
dad en 190,OO? años. Esta dataci.ón coincide con la prevista por el modelo propues-
to por las teo~'las de una Eva africana, de entre J 50.000 Y 200.000 BP (hefore pre-
de Antropología Evolutiva (Leipz.ig) mantuvieron la escasa vinculación genética
entre humanos modernos y neandertales (Paiibo. 200]). lo cierto es que cada vez ••
senty. ~ste calculo estaría basado en el análisis del ADN mitocondrial -quc se
transnute a todas las mujeres de un linaje- y que hablaría de un cuello de botella
cobra más fuerza la posibilidad de casos esporádicos de intercambio reproductivo
(Mauricio, Pettitt, Souto, Trink3us, Plicht y Zilhao, 1999: Tatlersall y Schwartz.
1999)3. El esqueleto encontrado en 1998 de un niño de hace unos 25.000 años, Hiel)'
••

demográfico en Hamo sapíens, en el que la población quedaría reducida a un totnli-
robusto, en Lagar-Velho (Portugal), plantea la posibilidad ele esta hibridación espo-
da? de ,en:r~ 10.000 y 10.0.000 individuos. En términos darwinianos, este grupo ten-
dna mas exttc reproductivo por alguna razón, sobreviviendo su descendencia mien- rádica (Mauricio, 1999), no sin grandes discusiones (Cf. Tattersa!l, 1999). La secuen-
tras que la de otros del mismo grupo inicial no lo harían y desaparecerían. Hamo cia del ADN mitocondrial de tres restos óseos procedentes de Croaciu (de entre 38 y
44.000 años de antigüedad) ha mostrado los vínculos genéticos entre neandertales y
Supiens sapiens vuelve a extenderse hacia el Sur y el Oeste de África, encontrándo-
humanos modernos europeos, pero no con sus homólogos africanos, indicando esta
nos rastros de su posible actividad simbólica ya hace más de 130,000 años
posible hibridación de la que hablamos (Grcen, 2010). El debate sigue abierto, con
(McBrearty y Brooks, 2000). Luego hacia el Norte y el Este. El proceso de irradia-
argumentos a favor y en contra tCf Herrera, 2009).
ción es rápido e imparable, probablemente en oleadas sucesivas. Su penetración en
Asia Menor es segura, y quizás desde allí hacia Europa y el interior asiático hacia Mucho se ha dicho sobre la desaparición de los Ncanderthal hacia los 30.000
~hina. Es probable que por el sur de África se alcanzara el subcoutinente indio y sus años o menos, antes de nuestra era, después de más de cerca de 500J)OO años en
Islas, y de ahí el sureste asiático con independencia de otros flujos posteriores pro- Europa, en difíciles condiciones climáticas de glaciación y frío. Fueron, como
cedentes del norte. Del sudeste asiático alcanzaría Australia y Polinesia, también
po~ladas posteriormente con flujos procedentes de otras áreas. Su migración más
mínimo, entre 25.000 y 15.000 los años de co-temporancidad (entre 50,000 y
35.000 BP) Yposible coexistencia con sapiens sapiens compartiendo en Europa un ••
reciente fue la que le empujó por el Estrecho de Bcring al continente americano.
También es posible que cruzara el Estrecho de Gibraltar aunque hay bastante contro-
versia al respecto.
2 Nuevas investigaciones apuntan a la existencia de evidencias fósiles o bien de unlinaje ante-
.,
••
.'.1
rior a neandertales aunque con un ancestro común, o bien de una posible hibridación entre aqué-
líos y neendenales hallados en una cueva en Denisova {Altui Krai, Rusia}, una región habitada por

crectus. De bajo tamaño, cráneo y mandíbula parecidos, pero con mayor desarrollo del lóbulo fron-
ambas especies, y cuya datación de momento se ha establecido entre JO y 48.000 años de antigüe-
dad (Krause, 2010).
·1 I
t~l. sus restos fueron encontrados junto con herramientas típicas de f-lomo sapíens. Recientes estu- J Un estudio relativamente reciente habla ele la incorporación al acervo genético de sapicns
dios del Profesor Teuku Jacob, parecen avalar la posibilidad de una microcefalia craneal, como íens, de una variante del gen ASPM procedente de Neanderthal. Esa variante esturía directa-
resul,tado de. una alteración genética que también produce enanismo y deformaciones faciales que
habrían podido ser tornados como rasgns de primiüvismo. Estudios antropométricos de los habi-
t~lntcs actuales de la zona han llegado a la conclusión de CJue también ellos muestran medidas infe-
te ligado al desarrollo del tamaño del cerebro y se habrfu extendido por Euras¡a hace unos
años (Evans et al., 2006). Es mus que probable que proceda de un proceso puntual o local
ibridación entre ambas especies. Esta variante se encuentra en el 75'1 de la población mundial.
.1
.1
norcs a ?tr~s.poblaciones colindantes. posiblemente, aseguran, por herencia genética de algún o tro lado, también compartimos COIl ncandertha! la misma variante del gen FOXP2, lo que
algunos individuos afectados por esta enfermedad. En cualquier caso, el debate sobre la taxonomía e a pensar que es herencia de un ancestro común de ambos, indicando la probabilidad del len-
de Homo Fíoresensis sigue abierto. Je también en esta especie.

134 ETNICIDAD, tDENTlDAD, INTERCULTURALlDAD 1-5, (ALGUNAS) EXPERIENCIAS ETNOHISTÓRICAS DEL ENCUENTRO 135
••
•• entorno ecológico parecido, aunque los contactos
más anteriores.
t:!l Oriente Medio parecen la reHexividad Y él modos mas complejos de conciencia (Ramfre _,dh-UC-

•• Se ha argumentado que la posible superioridad sociocognitiva de este último


proporcionara ventajas decisivas a la hora de organizar un enlomo acorde con
AI:gurl OS aspectos de la probable evolución de la grupalidad y la socialiüud en
¡iJ"iedal]es no estatales han sido apuntados en el capítulo anterior. Contactos entre

•• dinamismo y una complejidad social e intelectual mayores que los grupos grupOS han sido frecuentes, tanto Cl~1l aquéllos con los l~ue estuvieran ernp~­
Neanderthales. La paleo antropología ha insistido siempre en la inferioridad feilla,jos de algún macla, como entre aquellos otros que consntuyeran grupos eXD-
va del Neanderthal, sobre tocio en cuanto a sus capacidades simbólicas y lingliísticas Itllmico:;,o con ocasión de intercambios económicos más o menos vis-a-vis, regula-

•• (Lieberman, 1991: Mellars, 1996). Esto está siendo revisado por la literatura
reciente (D'Enico, 2003) tanto en cuanto a evidencias ele actividad simbólica rela-
más esporúdicos, visitas rituales protocolarias intergrupales, contactos por
Iro.shuWlan.cia o nomadismo. todos ellos incorporando valencias y formas de coope-
y enemistad variable (en forma de evitación, gucrra.felld o venganza de san-

••
cionada con restos funerarios u objetos de adorno (Zilháo. 20(0), así como sobre sus
capacidades lingüísticas. Lo que algunos han interpretado como posible incorpora, Es probable que algunos de los modos de relación entre estas sociedades
ción de préstamos derivados del contacto y presencia de humanos modernos, nuevas ou,jie!,..n adoptar la forma de las oposiciones segmentarías. modelo propuesto en su

•• interpretaciones eJe los descubrimientos arqueológicos de la cultura lítica cháíelpe.


rroniense en Francia permiten aventurar que ésta responde a un momento de innova-
ción tecnológica propia (Zilhfío, 2006).
;'lCIIl1"nto por E. E. Evanx-Pritchurd (1977) para la interpretación de la organización
de los Nuer,

•• Tampoco podemos descartar la posibilidad de una catástrofe demográfica por


alguna deficiencia inmunológica; da la impresión de que la población neanderthal ya

•• estaba en declive, por una ti otra razón o varias combinadas entre si. cuando llegaron
los humanos modernos. Otros han argumentado el tipo de vínculo grupal tribal, más
fuerte y estructurado en caso del humano moderno (Richerxon, 1999).
EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA

••
El contacto intergrupal-así categorizadas las gentes como comunidades de
Homo Sapiens Supiens irradió a todos los lugares del planeta. No sabemos si, al ricas, más o menos representados y vinculados a tradiciones culturales- ha
hilo de la expansión de nuestra especie por el globo, tuvo encuentros y contactos con arte y parte de la producción, oroganización y representación de las

•• otras especies derivadas de homínidos anteriores que probablemente desaparecieran


posteriormente. Aunque no puede defenderse la hipótesis multirregionul para el
humano moderno, tampoco puede descartarse algún posible intercambio demográfi-
sociales humanas. Objetos, registros pictográficos, escultóricos. mapas, escritos,
un intenso contacto entre pueblos y gentes en la Anrigiiedad clásica
1986; Smith, 1986; Hutchinson, 1987; Setton-Watson, 1977), Sistemas-
(Cf. VI.2. Globalización) globalmente conectados dan cuenta de unas rela-
co ocasional cuyas consecuencias genéticas 110 habrían perdurado en el acervo de
nuestra especie, tal como hemos referido para los neandertales. mucho más complejas en y entre distintas áreas como Europa, Oriente Medio,
India (el'. VI),
Es de suponer que los contactos e intercambios entre distintos grupos de huma-
nos modernos se incrementaran durante el Paleolítico superior según los materiales aparición de relaciones basadas en identificaciones grupales étnica/re ligio-
encontrados procedentes de zonas a gran distancia entre sí. Aunque la csca- '~~'~i.~~~~~;~'~~'~:,l::
pueden rastrearse en relación al contacto entre las gentes, el
densidad demográfica no propiciara necesariamente el contacto, determinadas 11 demográfico y económico, la exploración, entre el contlicto y la coope-
y ocupaciones podrían ser atractivos para el abrigo, el cobijo, la También respecto a la formación de los Estados, sus relaciones comerciales e
provisión de alimento. Como en el caso anterior, es de imaginar que órcambios. las guerras, los pactos y alianzas. La expansión militar y el dominio
contactos adoptarían diferentes formas desde la cooperación hasta el conflicto. nroduieron la incorporación forzosa de distintos tipos de gentes, una inclu-
Emblemas indumentaria, lengua, modos de hábitat, decoración corporal, udor- gr;~~~'~,¡~::~~e~X,~C~I;U~y'ente,
a menudo como mano de obra bajo alguna forma de
v también deportaciones masivas y exilio. La distribución de
instrumentos, dieta, crc., irían configurándose como símbolos para demarcar
distintos extranjeros ha sido generalmente muy selectiva (Camelro.
membresías, afinidades y diferencias grupales (Boyd y Richerson, 1987), mientras
Thoriipson, incorporándose ciertos grupos a tareas de control y admi-
que la organización social interna también se iría haciendo más compleja por los mis-
eSlee,;{f¡,cas, promocionándose y empoderándose otros como élites de la
mos medios (Lock, 1996). Qué duda cabe que las relaciones dinámicas entre capaci-
dades, socialidad y entornos están en la base de los distintos momentos que podemos
considerar en la evolución de los homínidos (Bronfenbrenner, 1977; Foley, interno y externo, administración y contabilidad social,
Greenfield, 1990). La aparición de condiciones singulares de experiencia bien 'centralización del poder, de los recursos y de los destinos de las
hacer emerger capacidades y modos de relación con' os y con iguales, capacidades formas de jerarquías, identidades y de alreridades.

136 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD éXF'ERII'NC;IAS ETNOHISTÓRICAS DEL ENCUENTRO 137


estatal propician nuevos llena de descripciones de pueblos y gentes, atribuYéndolc~ deterlllin~d~5
cutegorfas sociales, jerarquías, status y formas de poder a trnvés de comportamientos, modos de vestir, comer.beber. relacionarse Y:Il.vlr,
riulsimbolica (adornos, consumo y exhibición exclusiva de
o[erísllCas, (lo de valoraciones más o meno" peyorauvns. Entre todo lo cxouco,
a menu . . ,- ., , . _ I 'b .
conocimientos y saberes corporativos y secretos, rituales y ceremonias, reimveneiéin pueblos desconocidos y lejanos. se mctuum también seres magrees. 11 n-
de tradiciones, emblematismo arquitectónico, etc. quimeras. .
Los imperios, como lugares de dominación política, económica e ideológica- allá de sus lealtades a las ciudades o polis respectivas, los griegos <dorios.
como centros clvilizatorios han sido organizaciones políticas de inclusión abarcanr- eolios- se identificaban como helenos, una identidad garantizada por una
de mutltitud de colectivos y otras unidades políticas menores o tributarias, ejercien., lengua -a pesar de sus varios dialectos-. la tradici.óil homéric~\ y el culto.del
do poder clasificatorio y aglutinador. Incorporando una variedad sociodemográfica y así como una alteridad conferida a aquéllos ajenos a su forma el.e vida.
cultural enorme dentro de una jerarquía desigual (McNeill, 1986). El Estado impe- se dijo de aquel extranjero, normalmente comerciante, .si.l~ derechos ciudnda-
rial, por su propia proyección política es siempre un gran gestor de prácticas y repre- en la polis griega, pero con estatuto respetado por SLl condlc.iüil. ~enendi11en\c de
sentaciones de la diferencia, la desigualdad, el privilegio. Por lo mismo, también es cómerelante o representante político. Ethnos, fue usado e~m el slgllltlCad.a de pueblo
ce-constructor -con otros agentes sociales y politicos-. de sistemas clasificatorios, extranJ''''o, fuera del confín de los pueblos helenos t'Tonk¡n. 1989), referido a gentes
cognitivoperceptuales, evaluativos y morales, diversamente objetivados y esquemati- por acción, residencia común o atributos e.specíficos: no por fdiac~ón
zados en el lenguaje, las denominaciones y las expresiones. 1986:22). Esta identificación se asociaba 111,15 bien a pro~ledades tI.e la Vida
La historia del Valle del Nilo no puede comprenderse sin aludir a una compleja ~prácticas, culto, territorio- en común y n~ al. :om~ortal11lent? o ~atnbutos d~
historia de relaciones de conquista, dominación, alternancia, cooperación, entre pue- iri,;ivld'JOS particulares (Friedrnan, 1994). La afiliación tribal era mas relevante q.ue
blos diversos que luego serían conocidos como egipcios, nubios , libios, hicsos. asi- eual(IUler distingo de tipo fenotípico; incluso se atribuía al clima algunas de las vana-
rios, Son conocidas las dinastías faraónicas de origen libio y luego nubio durante el psicosociales grupales.
Tercer período intermedio del Imperio Egipcio (dinastías XXi a xxv, entre siglo XI a En algunos casos el extranjero podía convertir~e, dado el. ~aso .~.por naeim~ent? o
siglo VII a.C, aprox.). En algunos de los frisos pintados de ciertos momentos históri- so,cializacl,ón e identificación- en un igualo parecido. También utilizaron el término
cos pueden verse representantes de estos orígenes, sin aparente distinción estatutaria como onomatopeya para definir la lengua ininteligible de los pájaros y,
por las características fenctfpicas (p. ej. la pigmentación oscura). Más parece que extensión, a todos aquellos que no hablaran la lengua griega y, por tanto, eran
fuera la identidad política y cultural grupal el criterio adscriptivo principal. ajenos a la polis como forma de vida civilizada por antonomasia".
También en el Antiguo Testamento bíblico, libro de judíos, cristianos y musul- lo aplicaron a las gentes exteriores al Imperio R?mano, aquello: que acabarían
manes, se cita un rico paisaje humano de pueblos y grupos (Smith, ] 986). El relato invadiéndolo. También utilizaron el concepto de /105CIO, de donde deriva
bíblico recoge la triple descendencia de Noé: Sem, Cam, y Jafct (Goldenberg, 2003). aquellos pueblos distintos a los latinos caracterizados por nacer en otro
Del primero provendría la filiación semítica, correspondiente a [os asiáticos; de Cam, a otro grupo.
los camitas o africanos y de Jafet, los europeos". Coy (pl. goyim), originalmente distintas denominaciones para los celtas (Keltoi, Celtae, Galat~o:i;',~~J:!t~~;
nación en hebreo, fue luego utilizado por los judíos como sinónimos de naciones /10 etc.") sirvieron a la Anligüedad clásica para denominar pueblos
judías. En la traducción al latín del Nuevo Testamento, los gentiles se refieren a todos y noroeste fuero del mundo civilizado (Chapman,.1 ~~2), todos en el
aquellos no creyentes en la buena nueva, es decir, la palabra de Cristo y sus apósto- y aplicarles toda suerte de condenas morales y pr:JUlclOs. Los esl~vos
les. Originalmente significante de los habitantes rurales del Lacio, resistentes a denominados por su posición de esclavos en el Impeno romano, Scom
cristianización, el término pagani fue incorporado al latín vulgar en su significado de 'o de banditti fueron denominados los celtas asentados en lo que luego
no creyentes. La palabra eíhníkos (Cf ¡nfi'a) se utilizó en la traducción griega escocesas, por su fama de indomables y ladrones de ganado; pietoso
Nuevo Testamento para referirse a las poblaciones paganas todavía por convertir.
ifllamados por los romanos por llevar el cuerpo tatuado (Sutherland,
Todos sabemos que el Mediterráneo ha sido un crisol de intercambios econórni- m'nin",h indostánica ha sido objeto de innumerables invasiones c
cos y culturales, convivencia, batallas y alianzas. La historiografía clásica y culturales él lo largo de los siglos. Los indoeuropeos
Heródoto, Tucfdides, Estrabón, Jenofonte y de los romanos Tito Llv¡o. Catón,

pe1l11ean las lenguas romances y el anglosajón con todas sus


4 Esta división pervivió en el Medievo hasta la filología clásica de Jos siglos xvm .id:221¡;ii;;¿ió;; exclusión y extranjería (Tonkin, 19l.'i9).
clasificación lingüística en tres grandes troncos. donde A Coruña. por lo menos a algún grupo de ellos.

138 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD <AlbUI'A'" EXPERIENCIAS ETNOHISTÓRICAS DEL ENCUE~ITRO


dieron el N~rte de India, :uperiorcs militarmente por su cultura del hierro. el caballo 'rnánico. Las legjslncrcnes apartaron a los judíos del d" ' ¡ ( : I Drop1<:cL
y del.c~TTo ligero, denominaron mlecchu (un sinónimo de bárburoí a lu, poblaciones rra. al ejercicio de la administración y la polítíca, confinan n cierta,
dravidianas y Mundo de cultura urbana que allf encontraron. precisamente por nes necesarias pero consideradas impías para un cristiL, cblo extraf1ado
forma indistinguible de hablar (Thapar, 1971). su extranjerizado, fueron acusados de envenenar los pozos de a&u•• Y provocar la pes
~o que hoy conocemos por China t<.:mbién ha visto sus fronteras traspasadas por que diezmó Europa en el siglo xrv. Fueron expulsados de diversos países como IOd
~ultltud de pueblos guerreros provenientes de las estepas, sujeta a multitud de recordarnos en la España de Isabel y Fernando en 1492. No hay que olvidar que
influencias culturales y religiosas (McNeill, 1986). Una noción parecida a la greco. Cristianismo se propugna como una n~'ligión expansionista, apoyada por el poder
lT0r,nana de bárbaro fue aplicada a principios del siglo XIX a aquéllos que, como los p<lHtico y militar. y de conversión ct- ~ada.
~ccldentales, bár?aros "?el di,ablo': (~ikott~r, 1990), rehusaron transformarse y adop, Creencias Y prácticas religiosas -nrnascaran y a la y" propician otro ámbito de
tar los modos chmos bajo el Idean o inclusivo abarcante de la Edad de Gral! Paz. relaciones integrupulcs. Las relaciones pclfticas, ideólc ,IS y comerciales entre los
países europeos ~rist~w]o~ en la Edad Media ~ de és~o': ~ on el un~~erso árabe., ,3 par-
tir de su presencia e influjo cultural en la península ibérica. también en relación con
el proyecto comercial, político, militar y religioso de las Cruzadas, abrieron el mL:lld,o
1,5.3. UN MEDIEVO CONECTADO europeo a otras formas civilizatorias que forman ya parte del acervo cultural e histo-
rico europeo que algunos siguen pretendiendo invisibilizar. Esto no impidió que el
infiel catalizó, condensó buena parte de la alteridad curocéntrica cristiana, con '>c-
,~~ imagen etnocéntrica renacentista de la Edad Media, entre el resplandor de la tos perdurables a lo largo de los siglos y que todavía se hace presente en los ideólo-
antiguedad y el Renacimiento ele la misma, las Dark ;loes en el deci
1 ." grecorromana
. ,. , , ¡r gos y políticos del conflicto de las civilizaciones (euroamericana cristiana y árabe-
a~g osajon. no tienen nada de oscuras, atrasadas o aisladas. La Historia nos muestra

••
islámica oriental).
dI~ersos mom.entos de gran esplendor y desarrollo en distintas localizaciones geo-
graficas, políticas y culturales (Cf. V. Eurocentrismo Colonial), globalmente conec- La experiencia medieval y renacentista de Europa Central también viene marca-
ta~!as con otros centros civilizatorios geográficamente próximos (el mundo islámi da por un crisol de gentes en contacto. por migraciones. invasiones, alternancias de

•• y J~dío) ° más lcjan.os (Oriente Medio; Asia) (A bu Lughod, 1989). Ya desde el


r~ .~e ;onoce el vocablo India en inglés antiguo para referirse a la península indos-
sig~~ dominación política y militar de diversos centros hegemónicos, con distinto grado de
inclusión y tolerancia. Los tártaros de Oengts-Khan llegaron a Rusia, Polonia,

•••
táruca". . Ucrania, lo que ahora es Bulgaria. Los Turcos invadieron Anatolia y las costas del
Mar Negro y desde allí se extendieron por los Balcanes. Grecia, Hungría, coexis-
L:,s m~vimientos de población de finales del Imperio Romano (visigodos, ger-
tiendo, compartiendo, disputando, batallando, por las fronteras con el Imperio
manos, celtas, ~ueblos eslavos ~aCla el sur y centro de Europa, etc.), propiciaron, en
Austrohúngaro. Los Roma arribaron a distintos puntos de la Europa costera del Mar
el contexto OCCIdental, una senc de contactos y relaciones grupales en términos de

•• pueblos, algunos de los cuales servirían de base para la futura constitución de las
na:lOnes-Estado europeas (Smith y Hutchinson, 1996). A partir del siglo x las menar-
Negro, huyendo de un Punjab conquistado por el Islam, distribuyéndose por casi
todos los países europeos entre los siglos XVI y XYIlT.

•• quías emergentes europeas fueron configurándose por la dominación política d Ir Hay una categoría de especial interés que aparece en muchos contextos históri-
élit ~s d . rt . e as cos y que muestra, una vez más la existencia de sociedades conectadas, nunca ais-
. 1;. e ele os grupos: sajones, normandos, francos, castellanos, lombardos vene-
erarios, etc. ' ladas. Se trata de lo que algunos llaman míddteman. El middícman ejerció de inter-

•• . El eje reli?ioso t.a~bién fue vertebrador de las relaciones de convivencia y con-


fl¡et.o. El Medievo cnsnano europeo se inspiró en gran medida en las distinciones del
mediario entre grandes áreas culturales y civilizatcrios en las sociedades
premodernas, también entre el campesinado y las élites gobernantes. A menudo fue-
ron fruto de la diáspora y su situación ambigua en las sociedades que interconecta-

•• A~tl~U~ y Nuevo Testamento, reconstruidas y resignificadas por la simbiosis entre


cnstIa~ISmO y Estado a p~ti~ del Edicto de Nantes, de tolerancia religiosa en el
Imperio Romano y la consrgutente conversión de Constantino al cristianismo. Acu-
ban. Ejemplos fueron los judíos en la Europa medieval y renacentista, los armenios
en el Oriente próximo, los griegos como mercaderes Romii8 del Imperio Otomano,

•• ~ad~s de la muerte de C:isto, la exclusión social, cultural, política y económica de los


judíos en la Pax In/penal romana continuó durante el Sacro Imperio Romano Ger-
los chinos en el Sudeste asiático, los libaneses en África occidental. Como decía-
os antes, a menudo poseían habilidades y destrezas específicas, quizás por su

••
•••
No hay que olvidar que formó parte de las conquistas de Alejandro Magno en el Oriente. 8 Así llamados como continuadores de los romanos en el Imperio bizantino.

140 ETNIClDAD.lDENTlDAD. INTERCULTURAUDAD (ALGUNAS) EXPERIENCIAS ETNOHISTÓRICAS DEL ENCUENTRO 141



posición liminal. intersticial, en la sociedad: capacidad para la diplomacia, DESCUBRIENDO AMÉRICA 11
mas, la intermediación y el asesoramiento político, un gran repertorio
aprendizajes, expertos (medicina, farmacopea, filosofía), etc. Apoyados geners];
... voeriencia amen" 'C'111"( es considerada como el principal momento construcri-
" ' t . .'
mente por una red de compatriotas extranjeros corno ellos, con los que mnuteruan moderno fundamentado en una muy particular expcnencta
una efectiva red de solidaridad, una organización invisible y con quienes comnn-, ",,'roce,",¡',"¡''','
de lo (1 ('J"CIl'lO r (C'I' Lévi-Struuss 197')) en estrech. a conexión con la con-
e. ' ... , >, . • •.
tían algunos rasgos comunes y distintivos como religión, lengua, atuendo, y ';hietrva,)a del del'capitalismo comercial europeo durante los SIglos xv a XVIIl.
señas de identidad, ocuparon espacios de acción e interacción esenciales y a
do insustituibles. Krotz (2002:53) opina que est?s conta~t.os amcri,can,o~ n;pr~se,~:a,ron ~~1
~;¡~::';:;:a;;~r desde el lugar de lo propio y familiar: ¿qulcnes s?n Jos VI~H~lltes.,
Su distancia respecto de los asuntos cotidianos de la colectividad, y su gran acu- I( . '1 E icuentra que en princip io. puede haber dos formas básicas de
tonde vIenen . ."1 " , , .. ' . brc
mulación de capital informativo, hicieron de muchos de ellos confidentes y conseja, 'o alos extraños: o bien son una clase de subhumanos o lo contrario, sonrc-
id,outifi,;ar a os c. , .. , . l' " t ) Fn estos
ros por las éfites gobernantes, ubicados en puestos de confianza y discreciónpor su nidos de otro mundo, de otra dimensión (expmtus. otoses. e e.. ~. . .
capacidad de evaluar apropiadamente determinados asuntos sin tomar partido. Tam- hom,¡nclS, ve 'OH los enemigos tradicionales conocidos sino una nueva clase de gen-
bién se desconfiaba de ellos y eran fácil presa de acusaciones de traición. Su proxi-
cbntc"t'oS no s
e Ión. contó que los Coríbcs creyeron a Ios es. pano
L - 1
es como c., .-
. d 'scen
midad al poder podía irritar las susceptibilidades de las elites locales o nacionales elISIO"''', 10(e'l ibfd.: 200"'01) Y los aztecas los confundieron con la vanct-
del cielo , I . l . l . . ....-. , I ... , _
(Zenner. 1991), capitalizando no pocas veces el odio de las poblaciones locales como ,
llegada de VlnlCOC lu a deidad
ld, una t I " esperada
,. , , ljUe vendría de allende
_ , os. molles
chivos expiatorios de distintos acontecimientos adversos a la colectividad, quienes 1 Este Esto explica en parte la buena acogida que los españoles tuvieron cn
les envidiaban por sus riquezas, su poder y proximidad a bienes y personas de pres- . e . ' : tierra '(ZtCC'l por parle de Moctezumu (el'. Baudot y Todorov, 1(90).
principio en , , , , . ,.
tigio y autoridad.
Esta re laci
actona lid
l da propició'la ,aparición
<
de un corpus
.,
de reflexiones intelcctun-
' . ' r: ., .. , .c
Relacionado con este concepto, y a menudo sinónimo del mismo, podemos tam- . . .,. liti s morales y filosóficas que oscilarán entre la justmcacron nMS
reltolOsdS, po I IC,I., ,. , , " .. jlri les b
hablar del extraño, magistralmente descrito por el sociólogo alemán Georg com¡lla",;¡eme del provecto colonizndor'" y la mas cerval cnuca a sus mu np es a c-
ourtmet (Simmel, 1955). Éste es alguien con quien se tiene algún contacto, alguna rraciones (Cf. Duchot, 1975~ Gerb, 1978; Pagden, 1982)1J.
interacción, incluso confianza. Por un lado atrae por ser vehículo de noticias del
Casi siempre se citan las relaciones interculturales en contextos de CO'I1, tacto.
mundo exterior pero nunca estará orgánicamente conectado con el grupo ni será
;n'erc:arr"ibio, dominación, desde el lado del colonizador y el co.nlex.to colonial.
miembro de pleno derecho de la comunidad').
el que suele re-escribir la historia desde sus i.n~ereses, experiencias Y,
Exploradores, peregrinos, mensajeros, viajeros, misioneros l0, marineros, refu- vas. Pero los relatos de misioneros, viajeros, arirninistradores, colonos, etc.,
giados, guerreros, también fueron fuente de noticias y de contacto cultural (Krotz, incluyen referencias sobre cómo los indígenas han pensa~o, representado y, por
2002). Sus relatos y los objetos que estos traían, servían de experiencia vicaria de la h: n actuado respecto de la llegada y permanencia de los curop~os y, en
alteridad para muchos de los oyentes, alimentando un imaginario de lo desconocido m"ment',l" de los euroamericanos. También sus propios docume~tos escritos e~ab~n~-
que ya no lo era tanto. , 1e (León -Portilla ,200::\)
pastenarmen - . Si los españoles consideraron
' af los iudfge-
como inaenuos e ignorantes por valorar objetos que no conoclU~, no menos ~~~
aquéllos!:>burlados ?or éstos a. cue~~a de s~ ~fán absurdo por objetos de oro, SIn
en cuenta su posible valor simbólico o ritual.
de las primeras reflexiones de los indíg:nas s.obre los cab.a!leros es~añole~,
sus caballos y armaduras, fue suponer la exrstencta de una liman corporal entre

v Otra figura social vinculada a las anteriores son las personas consideradas como brujas
Occidente. Por un lado útiles y utilizadas para conectar con un conocimiento práctico supuesta-
mente arcano y más allá de los poderes socialmente legitimados, Julio Caro Baroja explica II A continuación de este capítulo puede leerse el JII.l. Erperiellci~I:\ t'W'(){IIIICI:¡('~I,nll.~·.,.~:~
cómo muchas de estas ya portan algún tipo de alterizaclón: en Guipúzcoa y norte de Experiencias coloniales I'}I y de ta Model"llidad europea y también v.If. EII/()({/lIlISI
pesar de la porosidad de una ml/ga (lit frontera. que más que separar, une) siempre las ""';h,,,c;n_
nes de brujería solían correlacionarse con el origen extranjero francés de las supuestas brujas genérico. Fueron muchas las acciones que no pertenecian a proyectos pred.i-
Baroja, 1971). anticipados. Tanto dentro como fuera de él/ellos, fueron mucho: los persona-
10 China fue abierta para el Oeste por medio de las caravanas de la seda, los viajes de ii:~r~;;;;;:~Sdlos intereses, los desarrollos y. en relación ti todos,. los conlexlos.:e.nto~~,s):
Polo. la evangelización de San Francisco Javier y las guerras de! opio en las que Reino f las Casas y Fray Bemardino de Sahagún sig.uen SIendo re~erenCl.1s necesarias
un papel protagonista. de vista de los indígenas sobre los colonizadores españoles.

142 ETNICIDAD" IDENTIDAD, INTERCULTURAlIDAD IAl.bU,"AO) EXPERIENCIAS ETNOHISTÓRICAS DEL ENCUENTRO


••• jinete y corcel, además de una cualidad sobrenatural ele estos <JI reflejar sus armudu, , aparece toda una suerte de híbridos denominados de distinta manera, como lo
as

•• ras el sol. Esta rclacionalidad a partir de clases naturales, graneles categorías que
dividen el mundo y sus seres, deviene en social. política, cultural, cuando estos eX/ra_
nos (asf construidos) son identificados, asumidos, como otras humanos, parecidos,
m dro 'so.riiami
. s de castas de los SIg.¡os XVU ~ XVlIJ recogen: (',lsft:.O, C 1(/1ll/:O, cam h
'h"a ¡Jureta cllar/aún, co\'Ofe, etc!'. En realidad. la mayoría de la población 1
e Ull' .. .
ericana, como la de casr todo el mundo (incluyendo Europa y USA), pu
·¡
uta, e IOf

•• aunque diferentes, lo que sólo es posible mediante la interacción comunicativa y la


comunicación interactiva que suele seguir al primer momento de asombro y estupe,
arn
'dera rsc más o menos I'¡·IE ., con 1os: m
11 )rJ( a. .n contraste con ¡o que ocumo
~·lipinas, en Latinoamérica ocuparon un lugar subordinado a la poblad

••
facción. Citando varias fuentes, E. Krotz (ibfd.: 203) menciona que Jos indígenas des- , 1 nque por
encima de la población indígena. Los criollos, descendientes de
pojaron a los españoles de su divinidad cuando observaron que tanto jinete COmo ñoles que mantuvieron su exclusividad mediante prácticas endogámicas, se
caballo se pudrían igual que cualquier otro ser vivo, o que sus naves se hundían como veron. en general, en el estrato dominante que capitalizó el poder y la econ

•••
cualquier otra. Por su parte, como puede verse en las representaciones pictográficas ""tes l
etl " salvo excepciones, liderarían los futuros movimientos de indepenclcncia
de las distintas castas y la descripción de las características de los nativos y sus usos
y modos de vida, españoles y portugueses incrustaron imaginería procedente del uni-
verso simbólico y estético medieval y renacentista, conjugándola con las motivacio,

•• nes políticas e ideológicas de su tiempo. La re-construcción devaluada de las pecu-


liaridades idiosincráticas que elaboraron sobre los indígenas!" sería a la vez requisito

••
y consecuencia de su subyugación y explotación por las autoridades coloniales,
siguiendo la hoja de ruta de sus patronos y patronizadores, pero también de sus pro-
pios intereses personales de gloria y enriquecimiento (Cf V,L Eurocentrísmo colo-

•• nial). Todo ello no impidió un proceso de hibridación y mestizaje demográfico y cul-


tural, del que, obviamente, salieron ganando los europeos.

.•:
El Imperio colonial español pensó y construyó la alteridad de sus nuevos súbdi-
tos en términos materialsimbólicos de dominación y hegemonía. Dos clasificaciones
sociales en la que hay que detenerse es en la de indio como en fa de mestizo. El pri-

•• mero fue así llamado porque se pensó que Colón había llegado a las Indias occiden-
tales. Este término abarcó toda una variedad de gentes y pueblos en su relación de
colonizados por los españoles, y luego por los europeos. Incorpora, por tanto, una
••• relación asimétrica, de poder, y, en el caso español, de tutela y patemaJismo que no

•••
excluía la explotación.
Mestizo se refirió a mezcla de orígenes, por una parte española y por otra indí-
gena. La llegada de los esclavos africanos abrió el abanico de posibilidades de hibri-

•• dación. Mestizo se aplicó a cualquier tipo de mezcla.


Hay que tener en cuenta una particularidad de la colonización española en

••
Latinoamérica. A los objetivos políticos y comerciales, unió un proyecto religioso
inclusivo desde un cristianismo abarcante al que incorporar convirtiendo a todos los
indios. Unido a que la mayoría de la colonización en sus inicios lo fue por elemen-

•• tos masculinos, no es de extrañar que el número de uniones con la población local


fuera muy numerosa. En la medida en que la colonización es
turas de castas del Antiguo Régimen, y el mestiz
s estruc-
les fór-

••
•••
15 También ocurre esto en Brasil. cuya denominación general es la de cuboclos. aunque exis-
14 Poco a poco, también tuvieron u todo un repertorio según las gradaciones del color de la piel, sobre lodo en relación a la misce-
cienes: no habían llegado a las I nación con población africana.
rio cartográfico europeo (Krott, 16 Puede leerse a continuación Ill.I.

•• 144 1.5. (ALGUNAS) EXPERIENCIAS ETNOHISTÓRICAS DEL ENCUENTRO 145


11
(ES) Y AlTERIZACIÓN(ES)

Saber Y conocer
Ontologías sociales
Revisiones críticos
Dinámicas Y estructuraciones

"Quiero que me entierren -decía- con mi traje de Comisario de la


vención. ... En menos de diez años, creyendo maniobrar mi destino, fui
vado por los demás, por ésos que siempre nos hacen y nos deshacen,
que no los conozcamos siquiera, a mostrarme en tantos escenarios que
no sé en cuál me toca trabajar. He vestido tantos trajes que ya no sé
me corresponde ... Panadero, negociante, masón, antimasón, íecooino,
héroe militar, rebelde, preso, absuelto por quienes me mataron a
hizo, Agente del Directorio, Agente del Consulado ... Y su e~1:::':(¡~:~;~~
J.

que rebasaba la suma de Jos dedos, quedaba en un murmullo i


Alejo Carpentier. Ei Siglo de las
•••
••
•• 11.1. SABER Y CONOCER
••
•• "Sólo el Caribe, pululan te de existencias, sin embargo, cobraba a veces
un tal aspecto de océano deshabitado. Como urgidos por un misterioso

•• menester, fos peces huían de la superficie hundíanse las medusas, des-


aparecían los sargazos, quedando solamente, frente al hombre, Jo que tra-
ducía en valores de infinito: el siempre aplazado deslinde del horizonte; el
espacio, y, más allá del espacio, las estrellas presentes en un cielo cuyo
mero enunciado verbal recobraba (a aplastante majestad que tuviere fa
palabra, alguna vez, para quienes la inventaron ... Aquí, sobre un mar
yermo, el cielo cobraba un peso enorme, con aquelfas constelaciones vis-
tas desde siempre, que el ser humano había ido aislando y nombrando a
través de los siglos, proyectando sus propios mitos en lo inalcanzable, ajus-
tando las posiciones de las estreflas al contorno de las figuras que pobla-
ban sus ocurrencias de perpetuo inventor de fábulas".
Alejo Carpentier. El Siglo de las Luces.

11.1.1. CATEGORIZAR y CLASIFICAR

A pesar de que la Antropología se haya distanciado de una Antropología cognití-


va, tal y como ésta se desarrolló y tal como se practica hoy día en el programa de las
Ciencias Cognitivas (junto con la Neurofisiología. la Psicología, la Lingüística, La
Filosofía, la Inteligencia Artificial, etc.) (Cf Ramírez Goicoechea, E .. 2009), sin una

•• teoría apropiada del conocimiento no puede comprenderse la socialidad humana y sus


formas o, como decía D' Andrade (1995), por qué la gente hace (y piensa) lo que hace
Cf. Abu-Lughod, 1991). Pero no cualquiera; sólo aquellá que nos ayude a la com-

•••
rensión de la complejidad articulada y auto-organizada (Cf Anexo) de los fenóme-
nos que denominamos socioculturales y, por supuesto, respetando la especificidad de
éstos. Sin algún modelo y teórico de cómo sienten, piensan, incorporan y transforman
humanos sus paisajes y esencarios (antropogéneticamente especificados), no

•• de hablarse de identificaciones, alterizaciones, etníjicacíón, prácticas y represen-


iones racialistas, etc. Por eso es necesario hablar antes de categorías y clasificacio-

•••
•cuáles son sus procesos, cómo son construidas y cómo construyen a su vez el pen-

11.1 SABER Y CONOCER 149


••
sumiento, la acción, la comunicación Además aunq
I o@' h
o~ s emos
v dc h.
e hacer •
..'
compatibles
., <
nuestras" teorías
ue no nos guste, I@s antrop
con ,.dS. .mvestlgaclOnes
. .
pudiendo haber alguno que posee mucha" y otros menos en una suerte ele gra-
de menOS a más a menos, o aleatoriamente ("shuftling··j. como si barajáramos
••
••
., . . <.
recientes en campos que mvesngan lo humano. ' ero delimitado de naipes, con combinatorias múltiples pero no infinitas.
na condición es esencial para la pertenencia o es suficiente por sí sola para
, ¿Quédi es' categorizar?
. Categoría
L ' como casi , toda< nuestra t enntno
' I ogm '1-]1 osófica
tizarla. Bajo esta lógica no se da la propiedad transitiva: A, B Y e pueden per-

••
,e
viene
• ".
e gnego.
" . . .
y qUiere decir 'afirmar' 'atribuir"! Una e teaorf
. ' < a cgana es una clase " de
CO,SclS cer a la misma clase y, sin embargo, A 'j B pueden parecerse mucho entre sí.
id que agrupamos',.. . pOlque cumplen .un criterio de agrupab
ienr o previamente
mico ' defi_
m o. Categorizat es representar cosas Juntas por alguna razón y aSI' d al que B YC, pero A y e mucho menos).
Iisti . lasific
.
serones en le as cosas, entre las ideas y ordenamos <
L'
e tstingtnr, y e asificur. ordenar. Por medio de la cateaorlzación com
rel: " . t -cl: .
'<
b'
1'1 realidad
<
<. ,po er compara-
d
pren emas as
, . C'd t ecronzar
'
, '
f arma
Tanto Needham (ibíd.) como Jerome Bruner (1996) recogen de Wittgenstein la
áfora de una soga de fibras que obtiene su fuerza gracias al solapamiento de cada ••
••
parte eJel proceso de conocimiento. C> - ra, una entrecruzada con la otra, no porque alguna recorra la cuerda de principio a
La noción de/Jf'Olo/ipo (Rosca, 1973) se propuso para comprender ruejo ' ; Es lo que ocurre en el hilado de las libras naturales: trozos de filamento retorzi-
~produce . ,. reamo cada uno con su anterior y posterior. Nccdham recuerda cómo el psicólogo ruso

••
, conocuruento empmco. Un prototipo es el caso más representativo de una
c,ategarla porque cumple la mayorfa de los criterios para pertenecer a dicha cate ~ 'otsky aseguraba que los conceptos no se aprenden a la manera tradicional de la
na'" o por 1o menos,_ ]
os mas ~.. ¡:: •
sigmncauvos. La noción de prototipo abre la p ibill go ica proposicional binaria. sino como una cadena compleja por la que el significa-
dad d i ' b d OSI 1 l-

••
. e que Os rmem ros e una categoría no pertenezcan de igual manera o ] o va variando de un ítem a otro, sin núcleo central de significación. Las clasifica-
, l~a'1 ~glitil:nlid ael a diIC haa categona,
mis careoorf porqu~ no comparten todos... los criterios
< consera
para dones politéticas son rnús inclusivas y permiten incorporar nuevo conocimiento sin
considerados como tales o porque se pnman unos criterios sobre otros. En su necesidad de modificar las definiciones conceptuales ya establecidas. Esto permite un

••
momento veremos cómo sucede esto con las categorías étnicas. gran margen de maniobra a la hora de resolver algunas ambigüedades y excepciones.

. En est.a }~nea nos interesó ha interesado particulanncnte la noción de clasifica- También puede ser interesante la noción de lógica difusa o 'fuzzy logic' (Kosko e
Clones politéticas-. Es ésta una definición utilizada principalmente por la Zoología y Isaka, 1993), aplicada en origen a la matemática y a la ingeniería (Kosko, 1991). Esta
que ~odney ~eedha?; reelaboró a la hora de reinterpretar el parentesco y el matri- lógica, también denominada borrosa cuestiona la lógica binaria aristotélica en su rigi-
m~:110 ~ partn también .del con~epto de parecidos de familia ('family ressemblan- dez clasificatoria de que algo pertenece o no pertenece a una clase, y si pertenece a ella,
ces) utilizado por L. Wittgenstein (1953) en sus íanguage gumes', 110 puede pertenecer al mismo tiempo a otra. Sin embargo, las cosas pueden agruparse
en distinto grado a una clase, hasta el punto paradójico de que ocurra ambas situaciones
La, ide.a básica, e.x~~esada por Need~am (1975) es la siguiente. La Zoología reser- a' la vez: un vaso puede estar al 50% vacío a la vez que está un 50% lleno. No estarnos
va ~t ter~11l.no de politético a aquellos miembros de una clase que no poseen todas las hablando en términos de probabilidades, sino de grados de participación de hecho.
c~\racteflstlcas de su clase y que, sin embargo, siguen clasificándose como pertene-
Como cuando observamos que una persona se parece muchísimo a su padre y muchísi-
cicntes a la misma". Ninguna características es poseída por todos los miembros de la mo a su madre, sin ser un intermedio de ambos. Por ejemplo, uno puede identificarse
mucho con dos grupos de referencia que desde algún lugar y perspectiva pueden ser
antitéticos. Esta pertenencia no se formularía en términos eJe inclusión de una identidad
••
. , . "Dentr~ de !a escala de los .conceptos, se refiere a los más abstractos de todos ellos. Denotan
los aspectos, esencl.ales y las relaciones fundamentales de la realidad y del conocimiento de ésta .."
Las ca,tegonas, act~an .como ~squemas generales, y, gracias a ellas es posible ordenar y clasificar
A en B, sino como una doble identificación a dos grupos disjuntos, A y B.
Esta lógica incorpora criterios y valores múltiples a los sistemas a los 4uc rcfie- ••
los hechos: lo~ ?bJetos y.las Ideas, y tr~sformar así en conocimiento el material recibido, ya sea
por I~ percepcl~~ sensorial u otros medios. Bajo estos conceptos se ordenan todos aquellos otros
q~e t~:nen relación con ellos, pero que son menos generales, que están en un nivel rnris bajo de abs-
e y vincula, aunque los criterios siguen siendo convencionales, es decir, producto de
una decisión y una perspectiva". Lo que permite es mantener diversos significados a
••
trac~:on: A~crca.de la ~atura!e~a de las categorías los filósofos se pronuncian de muy diversa mane-
ra... 2 Dlc~lOnano Enciclopédico Salvat, 24 vol., 1981.
.. Quiero ~ecordar ?n este lugar al profesor lose Luis García, quien, cuando estaba haciendo 5 No obstante, podríamos hablar de una centralidad difusa de criterios en lomo a los cuales ••
••
mi mvesngncron de TeSIS, tuvo la amabilidad de leer mis borradores y darme pistas tan interesan- ñdan. más o menos cerca, los distintos casos. imagen que nos recuerda mucho a la de atractor.
tes como ésta. amo cristalización dinámica .
. ~ Needh~~ .(1975:355) alude también al significado que George Simpson (1961) da a la 6 Dos cosas pueden pertenecer a una misma clase por convención, es decir, porque así lo dis-
~~Clon d~ poliupico. toma~o, a s.u vez, de. Beckner (1959): los taxones pueden reconocerse y defi-

•••
onemos: en cuanto que están relacionadas significativamente para alguien. Ellirnite a partir del cual
.se po~ cadenas de parecidos, independientemente de caracteres en común, sin necesidad de la luiríamos un caso en una clase es, entonces, cuestión de perspectiva, de negociación. Por poner
existencia de arquetipos. mplo étnico, algunas personas conciben incompatibles las categorías de vasco y español; para
..¡ La teoría d':n:iniana de la descendencia permite pensar en taxones que no poseen variable- no. En el primer caso es categoría bajo una lógica binaria excluyente, y en la otra bajo una lógi-
mente las caractensncus de los ancestros (Needham. 1975:353). ifusa (en parte sí. en parte no, según en qué, etc.) no son necesariamente excluyentes entre sí.

150 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD 11.1, SABER Y CONOCER 151


••
••
•• la ,vez y la posibilidad de su variación a lo largo del tiempo. También se acerca mucho
mas a cómo funciona el sentido cornún, y opera en la cotidianeidad mucho más de lo
IDa a resolver y de los valores en relación a los métodos adecuados p ,1 su reso-
lIción, así como el comportamiento apropiado en contextos específicos qgolT y

•• q¡.IC pensamos. También tiene interés para las Ciencias Sociales en la medida en que
H .J~ hora de analizar la complejidad social, permite manejar la gran variedad y varja~
Morelli,1989)'o,
No sólo estarnos predispuestos a percibir~conocer 10 que nos es familiar. ;Je lo

••
bilidad de los fenómenos sociales, su relativa vaguedad, ambigüedad e inestabilidad. le ya tenemos experiencia, sino que representamos significado nuevo comparando-
La Semántica Cognitiva C'Cogninve Sernantics")? ha relacionado el proceso de ql " En su expenencta
10 y contrastándolo con lo ya conocido. ' conidiIan~, Ios agen
-nt es.ela< ~
c,ateg,orizaci?ll también con la construcción de prototipos, pero a partir de la expe- noran interpretw."lones ~ás o menos coherent~s con sus represe~taclOnes y expene~­

•••
nencia sensible corporal, en lo que se ha llamado las teorías de la mente corpórea cias del mundo en que viven (Shweder y LeVme, 1984). Parecer:a. que selconstr~y~:a
del conocimiento incorporado,y también teorías de la metáfora. ' una especie de matriz más o menos dinámica, convertida en fam 11 tar por a repetlclo.n
Estas teorías del conocimiento hablan de estructuras cognitivas que emergen de a la exposición y la práctica interactiva (un atractor, cf. Anex:o): y, ~or tanto. a p'-.trtlr
de un patrón neurológico relativamente consolidado por expcncncias acumulat:vas

••
patrones sensoriomotrices rccurrrentes y que permiten a la acción ser perceptualrnen,
te guiada (CL supra). Francisco Varela (Varela, Thompson y Rosca, 1991: 173) afirma aunque siempre dinámico, al que es posible incorporar otra~ nue:as. pero m: mec\¡,:n-
que el conocimiento depende de la clase de experiencias que tenemos gracias a un te una simple comparación sino por medio de una compleja seno de tran~fOllllac\O­
Des (Bloch, 1991: 190). Estos modelos serían prov isio~ales (Johnson- L.,-:urd,. 198~),

•• cuerp? do~a~o de capacidades sensoriomotrices involucradas en un contexto bíológí-


C?' psicológico y cultural. El conocimiento elaborado desde estos patrones experien,
ciales -esqueruas. imágenes- se proyecta metafóricamente hacia otros dominios, y los
como hipótesis teórico-prácticas flexibles, capaces de integrar nuevas SltUaCIOne~ y
casos. No son entradas de diccionario sino más bien pequeñas redes de ccmprensrc-

•• hace pensables y experimentales en términos de aquéllos. A este proceso también se nes y guías provisionales del/para el mundo quc vivimos.
Un patrón complejo es más fácilmente aborda~le s~ se div!~c en unidades más

.,
le ha denominado crosmodalidad, y subyace a la capacidad simbólica, siendo una de

•• las fuentes principales de la creatividad, el ingenio y la innovación como procesos


resultado de combinar viejos materiales entre en un mismo contexto o no, dotándolos
de nuevos usos o significaciones". Implica un incremento en la conectividad de los sis-
temas neurales y la formación de sistemas de sistemas de redes (Minsky, 1985). En
pequeñas vinculadas de alguna rnanera con experle.nCIaS famllJar~s. Es~e 1p¡:oc~~o
tiene que ver con lo que se ha entendido com 'chnnking' o trocearruento e stgm 1-
cado en pedazos, trozos (tchunks") (Schank y Abelson, 1977). Ge~,t¡~er y Stevens
(l983) han mostrado las variables interpretaciones que del mundo hSlCO hacen los

•• términos evolucionarlos, formaría parte del proceso de sapientización humana".


La crosmodalidad no es un proceso inmediato sino que depende de ciertas res-
individuos cuando intentan descifrar y explicar cómo funcionan las cosas y cómo
descomponen generalmente dilemas y problemas pma, p01~ asociac.ión, vinc.ulados a
procesos conocidos y familiares y, así, entender lo complejo a partir ele 10 simple.

••
tricciones (Bustos, 2004:173). Los modelos culturales, por ejemplo, pueden propiciar
~eter:njnados tipos de crosmodalidad y metáfora frente a otros, de acuerdo con expe- Estos troceamientos se vinculan tanto a la memoria a largo plazo como a corto
nencias sensonoperceptuales culturalmente imbuidas, significados institucionales plazo, con sus respectivas constricciones 11. Puede ejercerse sobre palabras, dígitos,

•• (Bruner, 1996) y relaciones ecológico-ideográficas de la sociedad de que se trate, El


uso selectivo de una metáfora dependería de su 'aptitud para la tarea conceptual' de
que se trate (Quinn, 1991) además de factores siruacionales y contextuales (Alverson, 10 En el caso de la cultura material occidental, la multiplicidad de objetos de cada clase que
1991). Diferencias cognitivas pueden depender de la interpretación del tipo de pro- manejamos o poseemos, exige un orden taxonómico objetualmente diferenci.ado parn su ordenación
recuperación: los platos con los pIUIOS, cubiertos con los cubiertos, por ejemplo. Pero cuando se
ata de elementos escasos o únicos, el criterio clasificatorio más conveniente puede ser el de la con-
igüidad propiciada por el uso que de ellos hacemos: plato y cubiertos van junlo~ en I.a mochila cuan-
~ Cf. Joh~~on y Earle, 1~87; Lakoff 1987; Johnson. 1.999; Pu:nam, 1999 .. do vamos de excursión. er. Super, 1991:246. Podemos incluso hablar de una historia de desarrollo,
Como dIJO James Femandez (1991), recordando a VICO, no stcmpre necesitamos herramien- una onrogenia de los contextos de uso de alterados, objetos. relaciones ... así ~omo del retra?'~O cul-
tas especialmente diseñadas; utilizamos los recursos que tenemos a mano y que hemos aprendido üírál de estos contextos. La museística es un buen ejemplo de ello: de la vida de uso cotidiano o
en su valor operativo para nuestro entorno sociocultural. ual, a la vitrina para ilustración de escolares y visitantes, en un contexto de patnmonialización de
.9 Ciertos estados evolucionarlos pueden comprenderse como momentos tanto de especiallzacion historia y producción cultural de los otros. . .
funclOn~1 de deterrnínadas estructuras neurales tanto como de aperturas que ofrece la crosrnodalidad 11 Mlller (t956) sostuvo que la memoria a corto plazo sólo podía operar al mismo uernpo con

•• para la movación y la creación. Ciertos resultados evolutivos en la Humanidad dependen de la reor- e 5 y 9 trozos (tchunks') de ínfonnacion, entendidos estos como unidades de significado. Este
gan~zaci~n local ~ hist?,rica de capacidades. en donde la cultura está simbióticamenre implicada con epto y la capacidad limitada de la memoria a cono plazo hu sido considerado c~mo un e!e-
la biología en la dirección que apuntan las destrezas para el conocimiento y la acción. Stephen Mithen básico en las teorías de la memoria. También ha sido referido a la hora de explicar la cotn-

•• (1996) ha.argumentado que sólo cuando ciertas capacidades evolucionadas han sido exaptadas (Gould
y Leworuin, 1979), aprovechadas para otros dominios, tal como podría ocurrir con el técnicoinsms-
mental, observamos la rápida emergencia de nuevas y más desarrolladas habilidades cognitivas.
ncia croseultural en el numero máximo de niveles clasificatorios con los que puede operarse al
mismo tiempo (Atran, 1990). Chunking se ha traducido también como íaminación, dividir en lámi-
.Yo prefiero la primera acepción.

•• 152 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD 11.1. SABER Y CONOCER 153



posiciones de ajedrez, caras, situaciones, de conocimiento clicitadas experiencialmcntc, su dinámica
un sistema estructurado y coordenado, por lo y estructuradora, se convertirán en prec,urso.ras ~ara otro, tip,o, d~ ~p~~a:
dimensión global del significado a elaborar ni "",01Ia1'" no directamente basadas en la cxpenencta. Una vez constituida eS~Ll
tido en conocido, familiar. t ecoorientada entre el aaenre epistémico experiencinl, su propJa
>h/imutuamtelol·neScfit'1 ncurolóeicament; y su compleja relación con el mundo
En realidad, esta operatoria consiste en la u'ia meo a - '- ..... . I
~r. los recesos de conocimiento pueden independizarse relatlv.ar.nente ee
plejas. de trozos conceptuales ligados a otros mediante relaciones dinéruicas
capacidad sintética inversa también ha sido mencionada
en~:,eric~ias previas que les dieron lugar por medio de la recursividad y la
lizar amalgamas conceptuales o 'conceptual blending' (Cf Fauconnier
IIa~ . ~ SI icesivux
cnpClO11 ,<.\,
formas más abstractas y desencarnadas.
hacia, . ,
Nuestras capa- 1>
. f oiales hacen que no tengamos que c.'xpenmcntar todo (lo nuevo y1\ <. e
2002). Comiste en la integración de la estructura informacional (y de ~il~~;;:~~~:~l esmeren. '- <.- . . • , . • •

. una vez formateadas y estructuradas dinámicamente Ciertas eXperienCIaS -.


procedente de diversos ámbitos conceptuales de modo que emerge una
propia que no estaba en ninguna de las dos anteriores. No se trata de una comprep.
dad conceptual composicional como suma articulada de sus partes. Se refiere
bien a que se abre un espacio menta! donde no sólo pueden re-trabajarse S,"'n1f1C."_
dos, emociones, ideas, etc., sino producirse efectos y resultados novedosos PRÁCTICA COGNOSCENTE Y CONOCIMIENTO
emergencias que serán luego utilizadas a su vez para sucesivas integraciones
ceptuales cada vez más abstractas y comprimidas (tbootstrapping'). Es decir, apo-
yándose en conocimientos previos más sencillos y utilizando la clave de sus argüimos en su momento, socialidad y e,l conocimiento, son aspc¡ct,os
laciones. podemos avanzar hacia nuevas formas de conocimiento más comptejasu 1utuame,nte ' licados en la evolución de la humanidad y en el desarrollo de, ser
Este proceso puede encontrarse en los procesos de categorización, razonamiento e I1 Imp . . I..¡ ..
hUlrn.OO'D La mente es un fenómeno ncurosocial. con una historia 1 enea y ontoge-
inferencia, creatividad, imaginación, expresión lingüística, etc.
Mantener una fundamentación experiencial del conocimiento no implica un Es necesario prestar atención a los procesos y estructuras sociales y ecoI'DgIC'IS,
constructlvismo sociocultural sin límites ni afirmar que todo haya de ser experimen- relaciones sociales que soportan, instigan y promueven el des.arrollo y
tado para poder operar mentalmente. No estar de acuerdo con aproximaciones inna- capacidades cognitivas. las cuales, a su vez, se reorganizan y ""c"';",,,n
tistas, equiparado lo innato erróneamente a lo genético, no significa ser ignorante de potenciales (Lock y Colombo. 1996, Lock y SYl11es, 1996). Desde la
cierta especificidad cognitiva a partir de senderos evolutivos y de desarrollo, '~~~~::~~t:E;:volUtiVa,las capacidades de Jos orgarusmos resu~tan ?c las propiedades
Por otro lado, la inferencia es una capacidad para producir nuevo conocimiento e de sistemas de desarrollo (Oyama, 1985, 1992), implicados en un
a partir de otro más o menos consolidado. Como operación mental abstracta que para los humanos, es siempre sociai!".
preve determinadas relaciones lógicas entre los objetos, las acciones, las personas, las
relaciones, se produce desde ciertas experiencias previas. Éstas han dado como resul-
tado ciertos efectos conceptuales como patrones, modelos interpretativos, que, 13 Reglas de inferencia pueden ser temporales, resultado de rec?mposicio,nes (:ti~~cring') de
estructurados como atrae/ores pueden ca-optar la interpretación de estas nuevas anteriores, precondicioncs de otras subsiguientes -como se decía para la mtcgr ~CIO~ :once p-
experiencias por alguna razón de similitud (metáfora, crossmodalidad) o conexión, hasta desaparecer cuando éstas emergen (Holland, 19X6). Dependen td.mblcn de ,Uf:
en determinado de construcción de la verdad, tal como Poucault (1978) destaco y I-1ut~hms
etnogréficamente cuando analizó los modos de racionaliz~\c¡ón en las tnlnSac.Clon~s

i
~~~~l:~e\n~":. ;e los Trobnand. El proceso de comprensión inferencia! es no demostrativo: se
pero no probar. La inferencia tl{: demostrativa de~e ser c~nt~lllplad~1 ~o C~I~O pr:)-
12 Se piensa que esta capacidad podría haber tenido consecuencias decisivas en la evolución válida o inválida, sino como mas o menos ptausibte (Harnish y ~<llh ".1)7 ), .Clt.
cultural de Hamo sapiens sapíens, con un intervalo desde que aparece individualmente, se conso- 1986: 69-70) como una forma adecuada de trabajo ,interpretativo. SUjetoa ctcr-
lide grupalmente mediante su expresión pública y se difunda en una población. Esta idea tiene con- para una comunidad epistémica que comparte determl~¡ldosc~n(~c.lll1,lenIOs rele-
secuencias fundamentales para aquellos que estudiamos los procesos de objetivación de (as pro- la misa, validados semánticamente porque representan un estado de COSdS de un mundo
ducciones humanas. El ejemplo que hemos puesto alguna vez ha sido el del lenguaje como (Sperber y Wllson, 1986:72). , ' ... > ,. • • ,

tecnología objetivada que requiere unos prerrequlsiros sociocognitivos pero que, recursivamente, humanos, todas las relaciones ecológicas deben incluir aquellas percepciones
redimensionaliza nuestras capacidades sociomentates de manera geométrica, produciendo una través de las cuales dotamos de sentido nuestras acciones y nuestro lllgal~ en el
bifurcación, sin retomo, Lo mismo podría decirse de la narratividad y la escritura, procesos con 1996' Horizan, 1988). Sobre la etnografía de las upropiaciones.franstorrnu-
efectos recursivos sobre el conocimiento (Olson. 1996: Srnall. 1997; Goody, 1989 Y también la con-
ciencia (Ong, 1982).
fe¡Jfe'' 'lU'cione',de ~I Naturaleza y sus definiciones, véunsc Ellen (1996) Y E!len,

154 ETNICIDAD, IDENTIDAD. INTERCULTURAUDAD 11.1 SABER Y CONOCER 155


••
•• Como ya dijimos, no hay división ontológica entre experiencia-acción y conoci~
miento, en un mundo donde los humanos son actores y a la vez creadores del esce
,udsticas, espe-
rso ~xperien­

•• nario (Diamond y Belasco, 1982:47). Los humanos no existen desgajados de sus pro
pías prácticas y experiencias por las que se apropian y transforman sus medios y
condiciones de existencia (Marx, 1975), incluyendo entre éstos el significado. No Se
" ,
til se cara,
vamones,
emoclO
< ' ,
e este 1:
..
es, acciones,
cuto se víven-
ralidad tono af ivó y he orus-
d '

•• trata de conectar el comportamiento con sus determinantes sino la acción social Con
su significado (Geertz, 1983:34) y, como diría A Díaz de Rada (20JO), con su forma.
ténninos de mtensIdades,
n _.' nes,cognl"'lv'lS
YeVahlaClO
tI vida SIDO
(,-
que conviven con otras más
,
Est JpO de experiencias no oesaparcccn
des-encamaras,
1 't
es as COK
1_ ',""TO
a'
Ü
"le
. m re tru-
:-1 1'1'.

•• ys re_descripeiones:jre-presentaciones
.Ieun Lave (1988) ha mostrado que el conocimiento se constituye través de la prácti. a de aque'11 as, ma:ás abstractas
' ( armuo
ca, tanto en Cuanto a su situación interactiva inmediata como en relación a un orden h,A,,1992), , 1 -nte
constitutivo formado por estructuras de la política, la economía, las ideologías, los e to muy interesante a este respee to es el de accton pcrceptua " mUI_. ~ '1')[

••
_
Sistemas de reglas y las representaciones colectivas, La persona se define mejor como Un corte P , . l i d ' de un orcanismo es en-actuado { enactec _
1 L 'lea prmctpa es que e me 10 ~' ._ 1
un agente actuante que incorpora una perspectiva, prioridades, creencias, valores, l1Ü(la'd· a ~ la historia d~ acoplamientu estructural del organismo _eco-orl\~nta(o
. ocesos sistémicos que conforman lo que ha con~lg~r~ldo COIl1.o

••
r -cucrdos, expectativas. Si las prácticas tienen significado es porque existen una 01' me 10 e"
comunidad de practicantes que comparten un conocimiento implícito socialmente ;00 respecto a otros pr .: o es de adaptación óptima sino de Viabilidad POSi-
ntomo, una co-untogerua ~~c n ,
distribuido así como una memoria colectiva, una serie de presuposiciones intersubje~ aturana Y Varela, 1992) , " .

•• tivas sobre la inteligibilidad de las acciones y Jos actores, una retrospectiva y una
prospectiva del curso probable de la evolución de la acción como cadena de antece-
dentes y consecuentes (Ce Goody, 1995; Ginsburgh, 1996), E.~ esto precisamente lo
, rezularidades medioambientales no son ciadas SIllO que so:] ac tuadus r)
iertas ,c
dadas a luz ( brought
a ro'rtl1' racias a cómo estamos construidos filétlca ~ o~togé'·
) g, _ " {tufford") Gibson tomó el terrruno de

•• que mencionamos en su momento sobre los cuidadores corno encufturac/ores en el


seno de interacciones y relaciones sociales dialógicas (Cf 1.3).
, ' t lo que este devenir nos pernll e
fFordances de on ex. u
o..,J' R fleja, las re laci
'.,
neUcamen e y V U küll (1982). Tim lngold (1989) también ha utilizado este L~n-
"
., . , _,
'. l' propias
actones POS}sibles entre actores y objetos, gracias a as , 1 ' ("


."
Pensar, clasificar, decidir, planear, recordar, ya son acciones, experiencias, Expe- cepto.. dades ede ,estos pero tam , bilen a las' disponibilidades
' pcrceptosensona
. es y
riencia, acción y conocimiento se inscriben físicamente en nuestro cuerpo como propte ' 1 8 Son el resultado de una historia conjunta, una congrucn-
t ices de los pnmeros . " . ,, , .'
~o r , ' tir de una larca historia de codeterminación mutua entr~ aste-

••
patrones dinámicos y atractores de nuevas experiencias, La Etnometodología ya con-
ceptuó al actor como teórico-práctico (Garfinkel, 1984)15, Tim Ingold (1993:434), era q(ue a~a,receo: Pp~~sonas) y ent;nos (otros sistemas), Brad Shore (! 996) lI1cll~ye
mas orzarusm " , D' d B l' "O (l9g2'J 1)
critica las teorías evolutivas de la inteligencia social (Ce Whiten y Byrne, 1988) por en '1 o
e entorno humano
u
los, ( 'affordances' cultura fes y ramon y case - .

• su dualismo entre lo técnieopráctico y lo cognitivo, Ingold se refiere a pensar corno


acción dirigida hacia dentro Cinward-directed acrion') y a hacer como acción diri-
gida hacia juera ('outwarcl-directed action'). Desde una teoría experiencial y prácti- 17 Maturana y varela mencionan varios ejemplos .s,obr~ la acción percc.ptua~11ente g~li:l'~\~r~~
ca del conocimiento, que es la que aquí proponemos, experiencia, praxis, percepción d galos son sometidos a la misma estimulación VJSU~\l, ~ero. unos pue e:1 n~:);e ,s ,t" . A
y cognición son dimensiones de la compleja actividad humana, Así lo asegura grupos ~ , , _' de vt los otros dentro, es decir, ejercitan una percepcton de IVd,
mente y nran de un carruo ~on e van, nn correctamente mientras los otros se comporta-
Wertsch (1998) pero también lo dijo Peirce (1987), Desde su teoría semiótica tan las pocas semanas, los que tiraban se ~od¡npor(toHbdlnd "t958 cit en Maturana y varela, 1992:87-90),
' t éndose y caven ose e, ,.... , .
lejos de la inmotivacién saussuriana, pensar es actuar, dentro de una cadena de pen- ban cO,mo ciegos; ropezr '<, Ó: • las que se les proporciona una cámara de vídeo que esn-
samientos y actos, Nuestro mundo se percibe como actuado y vivido desde diversas Otro eJemp~o sena el d~ p,crsonds cle~as a '". > L"os iatterns ro ectados en la piel no tienen con-
m,ulaeléctricamente múltiples puntos en la piel.. , 1 [ dirigiendo la cámara utilizando la mano,
experiencias de involucramiento Cengagernent)!" y estados sensoriomentales (Cf. ' " 1'" l i dividuo no se comporta acuvamen e , ,
tenido vtsua SI e tn I .: _ , . orales Entonces la persona no interpreta ya las sensa-
el brazo, la cabeza y los rno".'lmlentos COI PI ' :. -on 01 sentido hapnco y kinésico. sino como
, Ia r» 1 relaclOn¡¡das con e cuer po, C(, '- ~ . . 1
Clones en a ple como . , '' , ,,' «ende explorado por la mirada corporal dirigiendo a
" proy ectadas en el espacio que es u s, , d
rmagenes ec <, • . R' -h 1991) Se trata de varios sentidos acruan o jun-
15 Acción, significado y comunicación están relacionados en el desarrollo infantil, mostrando cámara (Vareta. 1991: Varela,.Thompson y ~sc.'. , . suiero activo que construye significado
analogías subyacentes en cuanto a la secuencialidud, la'> relaciones medios-fines, agente-acción- los y la motricidud actuando Junto con la 1,1erce pclOn en un, J
paciente, constricciones de la tarea, elc, (Bales, 1979; Riviere, 1984; Grcenfield, 19(1), d d 1 l sucede siente y como actúa. , I
16 Acción, participación, experiencia, no se reducen a la pnktica agencial propia, Por ejem- es ~1I °U~u:J'e~nplo es '~I de la especial constitución aerodinámica de algu~as águilas, q\~~ ~s .re,r[
'. ,. l ' . , 1 . " 'los por enClnHlde Clwlqu1er antnl<\
plo. dependiendo de [os contextos históricos y socicocullura1es, los niños se ven inmersos de for- milen aprovechar las comentes tellTIlCaS para e eV,use en ~s.,cJe ' . , '. d 'terminado. Nuestra
l ede ser na/umfca p,ll<! un ülgdlllSI\lO (;
ma:; muy diversas en el universo pragmático de sus cuidadores, en un escenario donde les ocurren conocido. Por eso no lue o enlom~ p~ , . -','do "oIOI'I"'r pr'~cti(;amcnte loda la super-

•••
y no les ocurren cosas (prácticas de crümza, observación participante o no, copresencia física, expe- . ., " ofl'lOloglCa nos hu pelml J "
co~shtuclOn anatoffilca y n~ur , s, .' " '1' bocas de los volcanes submarinos ni los cadáveres
'LÜ "

riencia vicaria, etc,), Nuestros cuerpos y sus reglas, van confonnándose por el efecto petj"ormativo ficte terrestre pero no las tosas m,Il111,IS ni a s . .
de la acción de otros. e las ballen;s, que se convierte en ecosistemas para miles de organismos,

•• 156 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCUlTURALlDAD 111, SABER Y CONOCER 157


••
hablan de la "exploración creativa por parte de personas con posibilidades cultu
les" (subrayado mío).
,
rnoctonex
nes; e rrados, 1
'(R'dmlle,
'
e e eom c ,
ircz Goicoecheu.
pi
I
-jidad
2(01). trabajos
ncurofisiolózica.
~.
Todo
" corporales' que impli-
conocmucnto . CS,' le
I ••
Por eso las regularidades medioambientales que asociamos con la percepción
por tanto, con una subjetividad- y las discontinuidades que son experiencialme
rentesmodo
otro
g

, desde onel11l<
eva Iua "tvt.r".
'
2.0 No hay ,, saber
' ,sin perspectiva., "
d tde iramos el mundo mirándonos a nosotros mismos y vrccver-
',' .
atalaya, rctug¡o o
,_o
••
••
rte
. 'f' ado hace que a loo ~ " ,
sea relevante para el avente eprstcnuco. no necesa-
vividas, deben ser especificadas en última instancia junto con la actividad perce e . , .
tualmente guiada (Lythgoc, 1979)19. No estamos hablando de una relación entre co
srgru IC . ..
TI cuanto <.1 InU efl1¡; I "
~ 1['H nuestro acervo , referencial
.
del mundo a partir de
. l 6 "
noscente y mundo por conocer, ni entre distintos cognoscentes. sino entre organism rte eera, en f unclon ," {e 1 criterios atributivos t el. Spcrbcr y W¡]SOfl. 199 ) smc
" . .
y su entorno (Muñiz., 1993).
La perceptocognición cs un proceso más complejo que el que ofrece la linealidad
sa len (, 'nos evaluativos y afectivos, que nos implican.
biénen teuru . < ,
El con tel1l o ec SdlJ ,
'

( ,
. '
id [°1 aberno es la información. sino el significado. Este reunte a una
.
,_

. ,
,.~.
. ~.', .c.
,
••
••
. . id, ¡J -pistémica bajo Ciertas condicione', de expcucncta
de! esquema input/output de las teorías cibernéticas aplicadas al conocimiento. sibilidad para una COl~lUTl\ el e .'. .':'1'
Conocer no es de-codificar, ni traducir, ni procesar información (Ramirez Goicoechea, '0 la experiencia ele CIertas condiciones "
2009), En términos de conocimiento, y refutando los paradigmas computacionales del J, lrf def irse como la relación que el sujeto establece consigo
programa hegemónico en las Ciencias Cognitivas, la mente no es el producto de una
máquina digital que trabaje binariamentc (Changeux, 1986; Borofsky, 1994), sino de
S'oni-fJcado poe nel e In "
, 1,") con
'J' otros, con alije

d le motlvan o e , a ec <
h' tos
os y proceses
'
I . ' . (llIe le dicen aleo.
< .
~_
lSITIO, . , d 1 'I'~ ~tá~l(lole subjetiva y experiencialmcntc ele alguna manera, con-
. " lc.!
Implicando e, importan-

," los ' . . El " 0 _


"
••
un órgano autopoiético (Erdi, 1988), Implica unas relaciones mutuamente constitu,
yen tes entre lo neurológico, lo psicológico, lo biográfico y lo sociocultural y sus
mediaciones con el mundo de las regularidades físicas, Desde el punto de vista eco,
'0 ,
'buendoasuleaclvl,
tnif ado
. '1' idad y autoorganización VIable en relación a os nllSm, os,
Y lo es. en J'a meeJ'd'
01' 0ICifieados f ruto de Ir exp
1 1'1
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y SlIS
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in.corporudo en relación a otros mu . up es
objetivaciones. y retrabados. que" han
Sl;:-
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forma-
••

,~c ". ,' "
lógico de la percepción, sus relaciones con la acción son de bucle: los sistemas per- 51 n
0
.
1 atrones neur o OglCOS 1 lé '~ e dinámicos .,'
patrones de conexiones, patrones .
de conexiones
,
ceptocognitivos seleccionan un entorno significativo mediante la acción, y a su través, eo P , se re-oraanizan continuamente con cada nueva cxpcnencra respecto
de patrones que, eco y> .•f " d
generan experiencia que a su vez será utilizada para siguientes acciones. cam os gravitacionalcs o atmctores (Freeman y Skarda, 1985)--,. ~~s sigm rca os
Además, en el proceso de conocimiento ponemos mucho más de nuestra parte de d~ p t' enen historia, pero también colaboran a configurar la posibilidad fut~r~ de
lo que el cognitivlsmo racionalista está dispuesto a reconocer, Humberto Maturana y Slempr~ uf dos Los sujetos encuentran e interpretan sígníjicados como parücrpes
otros slgn lea " " . '1
Francisco Varela (1992) mencionaron cómo sólo una parte de la información a ela- de relacionalidades sociocu lturalmentc especificadas (Toren, 198. ),
borar proviene del exterior del cuerpo, La categorización, como proceso de abstrac- Conocer, saber. es interpretar. comparar, decidir, recordar, olvidar;,es un acto d.e
ción, es un proceso de abajo a arriba y de arriba abajo, desde las áreas perceptosen- lumbral' un mundo hacia sí ('bring forth'} (Maturana y Vareta, 19:2: ..7), No ~ercI~
seriales hasta el córtex y vuelta atrás, Además, tanto el córtex como las áreas
~¡mos luego procesamos rSearfe. 1990), Para humanos, los, I~s, son o~Jet.os ~o In~~~
perceptoscnsoriales tienen sus propias conexiones con la amígdala, centro del siste- , Yt . d los esquemas conceptuales que utilizamos y nuestra plOpld perspecn

••
1
pene len es c , , ' . . d di' , t ye
ma límbico (Cf Reyna, 2002), MacPherson y cols, (l962) han demostrado que el
córtex frontal y prefrontal y sus conexiones con áreas subcorticales y el sistema lím- ::í ~~~: 1:5
. 1 sentido importa la subjetividad y la cxpcncncia es e a q~le se cons ru
posibilidades de su objetivación en relación a un colectivo y sus expe-

••
bico, son las áreas cerebrales más relacionadas con las funciones ejecutivas, de deci-
sión y acción motivada, Nuestro propio interior también se configura como entorno
para partes (subsistemas) de nosotros mismos,

••
20 D'Andrade, 1981; Ciccheui y Schnelder-Roscn., ,19"';'o.>, Ad o Ip hs'. 1994'. Leroux , 1998;
El entrelazamiento entre clasificación, categorización, memoria, emoción,
e N . a 199';' Blair ?004, ., ..
acción y experiencia puede denominarse corno saber ('knowledge '}. Saber implica ast;~ ¡oguelr B' ulle: '( t9%') ll'lbla de diferentes formas de comprensión e interpretación. dixtin-
- crome r ., , , id ,le . l' rente de conslrtlll" . e I 1IJ//1ItIo (T'am b'1,11,
1 I'J9()) . Por eso ,

••
una experiencia colectiva y subjetiva, que refiere también a deseos, motivaciones,
tos modos de construir senn o, uc usar ti n . disocu d. de la practicar como una de
Brad Shore (1996) propone una etnografía de la I/U'IIte (no ISOCla.l e e

a;~g~~~~~~~~i~~i:l~l~~~ ~~~~I;~'t~~s~~~:~~~~ie la percepción olfativa a pasrtkir dd'" lasFt,~oría: del1~)'~(7")'

••
las
Dos procesos que se experimentan junIos pueden acabar como una historia de acnrnpla- . , - 1991'Freeman 198'í' 'ar ay reemdll, ~
de Walter Freeman. junto con su col.e~a (Freemal> . " o ~lfali~'~rnel1te si et animal no es
1'1
.
miento (co-ontugenia), con su correspondiente patrón de conectividad neura!' Los miopes, por
ejemplo. oyen mejor con las gafas puestas, ven la cara del h<lblante (Kuhl y MellzufT, 1984) o sus señal.m que .no hay :latrall:cntoc ~1~t;'1)~dp~~e~~:~:~~¡:~~~~~~~~~~~
relacionada con cxperiencias ante-

••
xpuesto vanas veces a mlsm . , " . , 1) cada expe-
labios en movimiento (y no porque sean expertus en la lectura de labios), en lo que se ha dado en íores cuyos patrones funcionan como atraclores para las slgulenles. pero opera~( ( . ' 's un
llamar el efecto McGllrk (McGurk, 1976). y si no. ¿por qué nos ponen una pantalla gigante cuan~ . c'i~ nueva en el sentido de la reorganización activa de lodo el mapn neuro,n.al. El ,o,~o~ n~ ~~ en
du no llegamos a ver, por distancia o impedimente físico. la figura de un conferenciante o un músi- '
peo pasIvo d e e.lfde
" ' ( "e, , : cxlernos SinO una fonna de euocl/ldClon de sl",mflcd
e 's (""e'llures")
co en el escenario? se a la historia in~eorporada del anHnal.

•••
158 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD 11.1 SABER Y CONOCER 159

••• riencias del mundo fenoménico. No puede ser entendido como el problema ele

••
como consencuencia de su específica biografía social
cesamiento de información para recuperar las propiedades del mundo, tal como de Rada, 2(07) (Yelvington, 1991 l,
realismo objetivistc-) propone, siTIO el fenómeno de cómo el perceptor puede citado por Meuss cn sus Técnicas del Cuerpo {l

•• sus acciones (acción perceptualmente guiada) en su situación local a partir de


está constituido sensorial y motrizmente (Yarda, Thompson y Rosen, J 99 l ).
y conocimiento práctico ele cómo realizar tareas
cultural de tipificación de generaciones,

••
Hablaríamos entonces ele realismo experíencío! (Johnson, 1999; Putnam, 1 el grupo que así los consolida, e in-corporado
en donde ya no se trata de hasta qué punto somos capaces de reproducir, reflejar (Bourdieu, 1972, 1Qí)O). FO,rmad? por V,L","O, ' ' ' 0 0 ' '
precisión el mundo exterior, sino de cómo organizamos activamente nuestra relación aprenden formalmente J~cc,!lante H~st,ruCClün, SS'il.~n:~O:t:I~I¿,~;;;tJ¡;itf,lkds

•••
con el, para, por el mismo proceso, organizarnos nosotros mismos y garantizar la estructurantes de las practicas cotidianas. en e
hilidad de nuestra existencia y la de nuestra progenie (Vareta y Dupuy, 1992:257). y el trascurso ele la vida, También meutunte o,bsei'lac'i6n,
Las cosas no son más reales porque se ajusten a nuestras representaciones rucntalrs euiarlo
o
e imitación (Cf. 1.3)
sino porgue son vividas a través ele nuestra experiencia, siempre de algún modo cUa~ medio de la repetición y rutinización , son oroerestvumecte abslrafd,ls

•• Jíuuivu y coloreada?". Nuestra versión decorada del mundo (como sistema(s)/cntor_


no(s)) es, de alguna manera, virtual (Stewart y Cohen, 1997), pero no menos real25.
¿onlC'xl[O' contingentes de producción, convirtiéndose en natrones
caracterizados por su evidencia y bien

•• y no puede ser de otra manera en función de nuestra propia experiencia e historia,


Jos valores y Jos criterios del grupo cultural del que formamos parte.
Esta dimensión experiencia! del conocimiento, plantea ciertas dificultades de
e~:cl::;;:,~~::~;s:s'on generadores de acción pero ta;~~~~:~I:li~,~
sociales e históricas colectivas.
lugares comunes, preceptos éticos, insertos en .relaciones

•• análisis, porque no es nada fácil analizar las prácticas humanas (Rarnírez Goieoe-
chea, 1991), aunque éstas no agotan aquélla. Existe una irreductibilidad conceptual
las vehiculan. expresan y expanden. Una vez incorporados.
aunque difíciles de describir (Bourdieu, 1972:80,91,175 Y,ss.;.180 y ss.). SO,I1
resultado de procesos de rutinización, simplificación y formaltzaCI?I1, una especl.c

•• última para dar cuenta de la experiencia social, que "no puede ser reducida a signos
verbales" (Díaz de Rada, 2007), La práctica social es un complejo multimedia
(Tambiah, 1985), a veces un hecho social total, en el sentido que le dió a la expre- g
ramáticas experienciales de cosas que van juntas producto de acciones y c~nocl-
recurrentes en el tiempo y en el espacio. Sus bordes suel.e,n e~t~r s~f¡Cl:~te­

•••
sión de Marcel Mauss, una experiencia integrada e inmediata, penetrado por "accio- delimitados sin necesidad de demasiada interpretación idiosincrátic a.
nes e interpretaciones de acciones que entremezclan elementos de diferentes pers- Constituyen recursos para la acción, una acción significativa e interpretable por parte
pectivas, niveles y parcelas de realidad" (Díaz De Rada y Cruces, 1994). Los habuus, comunidad de practicantes.

.''. •
como "conjuntos de disposiciones a la acción incorporados en los agentes en su vida

2J Se basa en la idea de que la realidad está ahí fuera, externa a nosotros, para ser aprehendida
¡
hábitos, esquemas, scrtpts. se convierten en automatismos mediante ,su in-

~~~~~Y:~c":o¡nfirmaCión
en nuestra repetida en el cotidiana,
vida rutinaria tiempo, que e~lplea~TIos
Permiten liberarespont~~ca _e
la aceren de
reflexiva y de la memoria de trabajo, por medio del conocimi.ento
(know hO\1') y la memoria no declarativa. Su relación con el lenguaje es

•• mediante un proceso representacionat que se acerca más o menos al objeto en cuanto a la fidelidad
de su reproducción en la mente. Esta línea de pensamiento puede rastrearse desde Platón, pasando
por el realismo óptico medieval y el racionalismo cartesiano. Para una crítica CL Purnam (19!5 1),
No refieren a reglas abiertas y explícitas.
ser objeto de reflexividad discursiva en un momento dado, pero no se

•••
24 Los quatia (Chalmers. 1997) no son parte del mundo fenoménico, sino de lo que nuestra
8~¡¡;'-li¡;~~;it,le, referentes lingüísticos. Un esquema no es una palabra: ~n todo


mente aporta (Gazzaniga, 1997). Brian Goodwin (1994) reivindica una ciencia de la cualidad,
siguiendo el tratado de óptica y del color de Goethe. direccicnalrnente a aquélla y puede activarla por su capacidad de
25 En la Guerra del Golfo, primera guerra global izada gracias a la retransmisión por satélite

¡1;Od¡o~e¡1¡mlu¡n¡d¡O~¡¡~~~ completo, y Abelson (1977) los esquemas son parte principal ele c~mo _cons-

•• tiempo de
realalgunas
seleccionadas por la
operaciones CNN, pretendieron
militares tener un
localizadas. Diversas
y ángulos para captar la operación de que se trata-
uno de los soldados intervinientes en el episodio, nin-
estructura básica de conocimiento por la que nos movemos Slll dificul-
Su noción es muy pragmática, aplicable a situaciones

•• h.ell~,'¡clita .reconsüucción de los hechos realizada a partir de lo filmado. La


no podía ser producida ni reproducida por las cámaras.
distorsión de una supuesta realidad exterior inde-
a estos esquemas scrípts, recetas de saber qué ha~er en un
"UClGU a secuencias muy estereotipadas y predeterminadas de

situación conocida y repetida, poco aplicable para slrua-

•••
objetivismo realista cartesiano, sino porque, preci-
cómo se construye la realidad, las formas de su evo- por medio de su recurrencia y nuestra cap.acidad de
reforzadas por el hábito, Son artefactos sociales alta-

11.1. SABER Y CONOCER 161


mente predictibles, automatismos que recogen buena parte de
mundo de nuestra realidad psicológica. Forman parte inextr-ir-ahb-
ser reconocidos como miembros de una comunidad de prácticas
esquemas relacionan sus elementos por contigüidad. Por medio
den asociarse acontecimientos rápidamente y permiten reconocer
(tpatterns") comunes subyacentes, tal como hace un experto ajedrecista
1987); rellenan por defecto la información ausente o imprecisa, y pueden ser el
tado de amalgamas sintéticas de diferentes patrones, al modo del conceptual
ding citado más arriba. Pero son difíciles de aprender y de cambiar. al contrario
las reglas declarativas. El esquema, el bosquejo, no se pierde cuando aparece
correlato lingüístico, sino que coexiste con ello, de forma variada: la lengua no "Have you ever noticed this -that people never answer what you say?
la experiencia ni el significado, pero los recoge bastante bien. Siguiendo a They answer what you mean- or what they think you mean. Suppose one
Sperber y Deirdre Wilson (1986) así como a Maurice Bloch (1991:18S), parece lady says to another in a country house, "15 anybody staying with vou?; the
se forman por medio de una referencia retrospectiva a prototipos bastante vasos lady doesn't answer "Yes; the butfer, the three tcxnmen, the parlour-maid,
provisionales que establecen familias, formadas de forma ligera, suelta, de elemen, and so on", though the parfour-maid may be in the room, or the buller behind
tos específicos. El más o menos, la imprecisión, pero la sensación de que se the cbeir. She says: "There is nobody staying wíth us", meaning nobody ot
de que se ha incorporado y etiquetado como más o menos cercano, próximo, the sort you mean. But suppose a doctor ínquiring ínto an epidemic asks,
tiva y afectivamente, a la espera de posibles nuevas confirmaciones, precisiones, "Who is staying in the house ?", then the lady wi!! remember the butler, the
parJour-maid, and the resto Al/ language is used like that; you never get a
lo que caracteriza a estos esquemas prácticoconceptuales.
question answered literal/y, even when you gel it answered truly".
G. K. Chesterton. The Invisible

1, COGNITIVISMO MODULAR y ESPECIFICIDAD


DE DOMINIOS CLASES NATURALES, INNATISMO
Y SENTIDO COMÚN
han denominado ontologías a aquellas formas del ser que se definen por sus
iaiidades intrínsecas, esenciales, ontológicas, independientes de toda actividad,

o
y
"~;~~:~~~~e~y productividad humanas, que tomamos como dados, necesarios,
Esta gran partición clasifica los objetos y entidades del mundo agru-
en categorías según sus semejanzas y diferencias, estableciendo relaciones
entre sí.
~6iili~~,~~~~:~ configuran grandes espacios semánticos y prácticos para desaITO-
S más sucintas y concretas, descendentemente abarcantes/exclusi-
Mediante procesos de identificación/desidentificación, se conforman sistemas
ñcatorios sobre el mapa social individual y grupal de nuestros entornos más pró-
otros más distales y lejanos sufridos o imaginados.
PjWc¡',;Jj:~,K~::lernm decir que la primera gran división es entre objetos ani-
e En un mundo mecanizado como el nuestro, los niños occiden-

1 mIlClDAID, IDENTIDAD. INTERCULTURALlDAD 11.2, ONTOLOGíAS SOCIALES 163


tale:' deslindan lo animado de lo u,ni.maclo p~)f, una int~ncio.nalidad de movimiento y, -. la relación estaría motivada, mientras que en la segunda no (' Jkoff, 1987),

•• agencia autónomos: un pelTo mecamco es fácilmente Identificable como no ser vivo


por los niños, al contrario que un perro de carne y hueso.
.O'arecer, la estructuración ele la experiencia humana explica! ¡"TI bue
1t pdiferencía: temunos
irminos unr
unidos cnn i
os conjuntivurnenre Io son por Iáorcéi
a propm exp
~t:l de su relevancia en la socialización; es imposible experimentar la infinita
•• Pero, ¿cómo se producen estas definiciones de las cosas que son y/o existen?
El cognitivismo modular de la mente y las teorías de la especificidad de dominio
~~ndón posible de términos y relaciones con otros términos y relacio
:>~iYa no es intuitiva, desde un punto de vista de la acción, Por eso
ta

• han producido variada literatura sobre este asunto. Uno de sus principios básicos es
que la mente está dividida en módulos especializados para el conocimiento
(Chomsky, 1957; Fodor, 1983), Cada módulo es específico en cuanto que encapsula
un dominio particular del mundo, al modo de los a priori sintéticos kantianos, dotan_
, ~~onar bajo la forma modus pollens, es decir, inferir a a ,·,¡-tir del ant-
- ~<acerlo bajo la forma mor/lis tolíens, es decir, a partir ele onsecuen
résponde al ámbito de la experiencia; el segundo es, de alguna mac.
.re ("
.il pri-
con:
do de estructura a la información que procede de los distintos receptores sensoriales witivo.
periféricos mediante computaciones algorítmicas especíñcas'. Así, tendríamos dis, Un ejemplo es el de fobias a ciertos animales. En un clásico experirnen¡o ciertos
positivos cognitivos especialmente dedicados para lo físico material, lo animado e s mostraron terror a la visualización de serpientes en una pantalla, Jo que no
mono. id " ,
inanimado, lo simbólico, lo emocional, lo social, lo religioso, lo técnico-instrumeq, , sucedió cuando vieron flores amarillas, siendo que no han teru o exp~ne~~ta prevJa
tal, etc, (Gelman y Spelke, 1981; Carey, 1985; Atran, ] 990; Sperber, 1994), Según la con ninguno (Mineka, 1987). La categorización general -esqllematlzaclOn-: sobre
Psieologta Evolucionista (Barkow, Cosmides y Tooby, 1992), participe de esta da<;es artificiales y naturales, yen éstas entre intencionales y no: hecha a part:r de, la
corriente, el Horno sapiens sapiens habría desarrollado una psicología intuitiva uni- experiencia de la fanliliaric:ad con objetos, agentes, texturas,c íorma~." y ~P>~I:I,en~Uls
versal que sería evocada con ocasión de diversas situaciones y bajo detenninados o-ocurren con determinados movumentos (Gellman. 19)5) puede If!/f l(!l( W/-
:e~l~ ser aplicada a nuevos casos con los que no se. haya (('!I~do .e.:p~riellcia previa,
•• contextos culturales (Boyer, 1994).
Las ontologías serían el resultado de capacidades innatas evolucionadas, preins-
El ti O de seres con los que estos monos de laboratorio üenen tamJ1t~nda~ y a los que
atrib~yen intencionalidad y capacidad kinésica autónoma, no suele incluir seres rep-
•• critas- en nuestro cerebro y que dan forma especifica a nuestra experiencia, La rapi-
dez y agilidad de los niños para la aplicación de patrones de conocimiento a un
mismo dominio y a nuevas experiencias han permitido a algunos defender disposi-
tantes. Tampoco a lo mejor flores, pero éstas muestran rasgos pe:ceptua.les elabora-
dos categorialmente en relación a clases naturales de "" deterlTllnad~ tl?O, co.n las

•• ciones cognitivas innatas.


Es verdad, por ejemplo, que es mucho más fácil aprender frases relacionadas
.'que pueden estar familiarizadas, a los que no se les ~tflbuye aut~nOIma, mten:lOna-
Iidad y, por tanto, posible peligrosidad o amenaza directa. H~bna que ver que ocu-
rriría si dichas flores comenzaran a tener ojos con los que nurar y sacaran lenguas

•• conjuntivamente (y) que aquellas que lo están disjuntivarnente (o, ni), En el primer como las serpientes).
Estas capacidades inferenciales también pueden ser atribuidas a los niños desde

•• I Pau! Griffiths (2004), gran crítico de la Psicología evolucionista y sus simplezas, distingue
en/re diferentes clases de módulos: del desarrollo, funcionales y virtuales. Estos módulos signifi-
muy temprano.
La experiencia vicaria, gracias a nuestras c~p~cidades par~~a empatía y la ide~­

•••
carían cosas diferentes para los psicólogos evolucionistas y los neuroflslólogos. Los módulos ificación explican gran parte de nuestros conoctrntentos. Los nmos ~ l~s qu.e s~s cui-
mentales no tienen por qué corresponder con los módulos neurofisiológícos. Lo que aparente- adores no se diriaen directamente en forma hablada pero que participan indirecta-
mente es un modulo específico puede ser en realidad sólo un aspecto de la intervención de un sis- te en un mundo comunicacional interactivo acaban aprendiendo su lengua
tema neuronal funcional. Además. es posible que partes diferentes del cerebro pertenezcan a un arthen, 1988). Lo mismo ocurre con las experiencias vicarias por las que revi-
mismo módulo funcional, que, no obstante, puede ser el resultado de diferentes módulos de desa-

•• rrollo. Módulos pueden descomponerse hasta cierto punto como subsistemas dentro de un siste-
ma jerárquicamente superior con el que se relacionan junto con otros subsistemas, siendo que su
dinámica interna constituye el principal motor del desarrollo del superior. Como vemos, esta apro-
s situaciones y acontecimientos indirectamente por medio de las historias de
os Como cuenta Renato Rosaldo (1986) los relatos de caza de los Ilongot, recrea-
S una y otra vez, ponían a disposición de la audiencia todo un mundo de conocí-

•• ximación se acerca mucho a una vision autopoiética del cerebro. Para una contundente crítica a
los presupuestos de la Psicología Evolucionista y sus "siete pecados capitales", véase Punskepp y
Panskepp (2000).

•• 2 Innato suele ser confundido con genético. El primero refiere a que viene con el nacimiento,
pero es que lo que traemos al nacer también es fruto de procesos epigenéticos, de expresión gené-
tica en procesos de desarrollo durante los nueve meses de gestación (en los humanos modernos)
J El tipo de traslación semejante a la de un fluido comparadas con ,otros seres. a menudo~b~­
estos animales en una clase particular buena para pensar, en el seruido que apuntaba C. Lévi-
ss (1969). Como quiera que sea, niños socializados en la manipulación de s~~piente.~ sólo

•• (Ramfrez Goicoechea, 2009;2005), algunos de ellos profundamente atrincherados, Jo que les daría
una capacidad generativa muy temprana y, por ende, direccionnlmentc jerárquica respecto de pro-
cesos ulteriores (Cf generoüve entrenchment, en Wimsan y Schank (l986).
n su veneno o sus capacidades constrictoras. En un número de Noture aparcero un runo de
tumbado en el hueco que forrnabn una boa. La fotografía mostraba un niño feliz absoluta-
despreocupado del ser que le rodeaba.

••• 164 ETNICIDAD, IDENTIDAD, INTERCULTURALlDAD 11.2. ONTOlOGíAS SOCIALES 165


••
•••
mientas. experiencias, opiniones, sensaciones, con sus consiguientes efectos
,
s conjuntos (e
le Fenómenos físicos v la universalidad de una noción de natu-
"" , . _. _,' .
cos. morales, sociales". " 1 si cualificada como un dominio ontológico con los mismos
tases natuld e ~ e '_ _ . ... LC6'
e , tivado por unas supuestas mismas leyes (CL Akimichi. 19) ,
discretos Y uc <

•••
El hecho de que sea más fácil clasificar y aprender unas cosas que otras. que
tintas categorías impliquen circuitos neurológicos específicos a la hora de su apre g, 1996)" ', ' ' ,
zaje (CL Ashby y Maddox, 2005), no nos arroja irremediablemente al innatismo. I I ~ na perspectiva etnográfica y también epistemológica. no podemos
r esa, (es( e u ., '--- _' - , ' , dorni ,
,
'r la Ulllversa lid,
I adele una~ nocrcn de Naturuíeza cualificada como un onuruo
La Psicología Evolucionista afirma que estas disposiciones son fruto de la e ! , 1 ' uxmos límites discretos y significados, De hecho, toda nuestra pro-
lución homínida hacia sapiens sapiens durante el Plio-Pleistoceno, como consec
cia de los retos y tareas impuestas por el entorno al que supuestamente tendría q
adaptarse (Cosmides et al.. 1992; Mithen, 1996), Desde esta perspectiva cognitivo
'gICO con os n ' - ' . . ' ., ~ ~, .., '_, d
a desde las teorías de la autopoiests ~ l~ ~utoorganlzaCl~1l y,~ll>tol'~,fere,nCl"al~d~ :
, Ii rsidad sociocultural e histórica de las relaciones entre los pt ocesos
en en 1d (¡ve, • ' ". _, ,,_,.. ~ r
••
ta, los módulos segregarían el mundo en clases de objetos, cuyas apariencias deri
rían de sus esencias, es decir, de aquellas propiedades inmanentes subyacentes,
, b' 1 '/eslructLlf'ldos por los (Iue las colectividades humanas construyen )-
ICOS a ¡el' os '
.
'.
': ' _
'1 construcción" El dilema entre catCl!OII<1S
cativos para es 1~.' '---
. _ ' .
.'"...,"
, '/' _ _'0_
, 'modos de existencia y los entornos que les seran selectivamente SIl;>
struyen sus
_ naturales y categonax.
.', ' ••
Cuando algo se parece a otra cosa es que ambos comparten propiedades subyacentes
comunes (Atran, 1990)5, ¿Qué podemos decir de estas afirmaciones?
iales como mo dc 1o para
l' d
ebra eros "
,~

, '
los,.,
sistemas" conceptuales humanos
<.. , ' ,
_ "v que
a de caben a 1'1 Antropología Social desde E. Durkhcim. A. Radcliffe-
b'II',
• "
. ha dado tantos
199')'
' ..
iefi-
••
•••
En primer lugar, que el modo de partícionar el mundo no es universal, aunque s pasando por C. Lévi-Strauss (CL Gio e ma. ... se reCC11
own, M ary Dougla-, ' < , " , ~ ~ " ,
haya muchas coincidencias (p. ej, en las clasificaciones ctnobíologicas, CL Atran, ,
SI pensamos
que ambos. ámbitos están' interpencrrados y mutuamente constituidos
1990). No siempre 10 humano está separado de lo objetual. Un ejemplo muy intere- diferentes maneras,
sante es el de los Dyirbal, estudiados por Dixon (1982), y comentado por Lakoff Estas clases o categorías definirán lo que es o puede ser, dentro (:e los standards

••
(1987). Estos clasifican el mundo en cuatro categorías básicas. Por mencionar sólo id mún o plausibilidad psicológica. Desde este punto ele vista. las ontolo-
una, diremos que en la categoría Bayi incluyen a los seres humanos de sexo mascu- desentl a ca .' " . .'. le ' ,
ías no clasificarían mundos posibles smo probables, plaLlslble~ psteo oglcdmen,te.
lino, casi todos los peces, serpientes e insectos (excepto los que son peligrosos) y g A tran (199()'2)
algunos otros animales como los canguros y algunos pájaros. Pero también fenóme- Scatt ' define el sentido común, como aqucl . conjunto de. sentencias ,
nos celestes como el arco iris, las tormentas o incluso la luna, Por fin, algunos ins- ('~'statements') pertenencientes a ]0 que está mnatamente, .enraizado " ( grounded , . ),
amo la percepción espaciotemporal. geométrica, cromattca, qumucn y orgamca
trumentos como boomerangs, algunas lanzas y otros objetos relacionados metonimi-
camente con éstos.
No todos los agrupamientos en clases naturales se hacen del mismo modo, otros
6 El totemismo y el animismo plantean serios interrogan les s?hre el mo.do en que s~ realiza.n
••
pueden ser los criterios de clasificación, agrupación y transformación. Como dicen
Phillipe Descola y Pálsson (1996), hay una gran diferencia entre asumir la posible
tus diIVlSlones.
, ' .,0<. un grupo
E'ne 1 Lol",n'I"I"O
y e se
- siente
- y cree especialmente
, vinculado