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INTRODUCCIÓN

De un modo u otro, por razones diversas y en grados diferentes, todos en el


mundo moderno, sufrimos alguna forma de estrés.

El término se ha incorporado al lenguaje cotidiano, y resulta habitual oírlo en


diversas situaciones. Pero, ¿qué es el estrés?, ¿Qué es lo que provoca estrés
en cada etapa de la adultez (adultez temprana, media y tardía) ?, Qué secuelas
trae vivir con estrés? Y, sobre todo, ¿cómo podemos combatirlo?

A lo largo de este documento daremos respuestas a estas interrogantes.


Esperamos que disfruten el contenido tanto como nosotros disfrutamos
realizándolo.
ESTRÉS
Sabemos que el estrés siembre ha existido en nuestro mundo. Es tan antiguo
como el mismo ser humano. En otra época, el objetivo de la reacción del cuerpo
ante el estrés era movilizar los recursos energéticos del ser humano para poder
preparle al esfuerzo físico y permitirle responder al peligro mediante la lucha o
con la huida. Las causas del estrés eran el hambre, frío y necesidad para
defenderse. Sin embrago, no fue sino en este siglo en el cual se descubrió el
mecanismo psico-fisiológico del estrés. Se considera como el pionero científico
del estrés al Dr. Hans Selye. En el 1935 Hans Selye, de la Universidad McGill de
Montreal, hizo un descubrimiento accidental que lo lanzó a una carrera que
duraría toda su vida y que le hizo concebir la idea de la reacción general de
alarma. Selye, tratando de descubrir si había otra hormona sexual además de
las ya conocidas, encontró tres cambios consistentes en todas las ratas
estudiadas, a saber: (1) aumento en el volumen (hipertrofia) de las glándulas
suprarrenales, (2) órganos linfáticos encogidos (atrofia) y (3) úlceras
gastrointestinales sangrantes. Eventualmente, concluyó que estos tres cambios
eran un síndrome (un grupo de signos y síntomas que ocurren juntos y que son
característicos de una enfermedad particular) de lesión.
A continuación, expondremos varias definiciones entorno al significado de
estrés. Según Hans Selye: "El estrés es una respuesta no específica del
organismo ante cualquier demanda que se le imponga". Dicha respuesta puede
ser de tipo psicológica (mental) o fisiológica (física/orgánica). La demanda se
refiere a la causa del estrés (el estresor).
Según la literatura científica, el estrés implica cualquier factor que actúe
internamente o externamente al cual se hace difícil adaptar y que induce un
aumento en el esfuerzo por parte de la persona para mantener un estado de
equilibrio dentro de él mismo y con su ambiente externo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al fenómeno del estrés como
las reacciones fisiológicas que en su conjunto preparan al organismo para la
acción (OMS, 1994)
En síntesis, el estrés es la respuesta fisiológica y sicológica del cuerpo ante un
estímulo (estresor), que puede ser un evento, objeto o persona.
Según el autor Alberto Orlandini, en su libro “El estrés. Qué es y cómo evitarlo”
nos sugiere la siguiente definición de estresores y cuáles son sus clasificaciones.
Se denomina estresores a los estímulos que provocan una respuesta biológica
y psicológica tanto del estrés normal como de los desarreglos que llegan a
convertirse en enfermedades. Los factores de estrés pueden clasificarse según
trece criterios:
1. Momento en el que actúan (remotos, recientes, actuales y futuros)
2. Período en que actúa (muy breve, breve, prolongados, crónicos)
3. La repetición del tema traumático (único o repetitivo)
4. La cantidad en que se presenta (únicos o múltiples)
5. La intensidad del impacto (microestresores y estrés cotidiano, estresores
moderados, estresores intensos, estresores de gran intensidad)
6. La Naturaleza del agente (físico, químico, fisiológicos, intelectuales,
psicosociales)
7. La magnitud social (microsociales, macrosociales)
8. El tema traumático (sexual, marital, familiar, ocupacional, etc.)
9. La realidad del estímulo (real, representado, imaginario)
10. La localización de la demanda (exógena o ambiental, endógena,
intrapsiquica)
11. Sus relaciones intrapsíquicas (sinérgica positiva, sinérgica negativa,
antagonismo y ambivalencia)
12. Los efectos sobre la salud (positivo o eustrés, negativo o distrés)
13. En dependencia de la fórmula diátesis/ estrés ( factor formativo o cuasal
de la enfermedad, factor mixto, factor precipitante o desencadenante de
la enfermedad)
1. Según sus efectos:
Existen dos tipos o formas de estrés: uno positivo o adecuado (eutrés) y otro
negativo o inadecuado (distrés).
Eutrés
Es aquel estrés donde el individuo interacciona con su estresor manteniendo su
mente abierta y creativa. En este estado de estrés, el individuo se manifiesta con
placer, alegría, bienestar y equilibrio. La persona con estrés positivo se
caracteriza por ser creativo, y motivador. Es así que puede manifestarse y
expresar su talento especial, su imaginación e iniciativa en forma única y original.
Este tipo de estrés causa placer y tiene un efecto estimulante. Los estresores
positivos pueden ser un éxito profesional, una alegría, una satisfacción en el
trabajo, una satisfacción amorosa, etc. Todos ellos son fuente de bienestar y
felicidad. El estrés es indispensable para nuestro funcionamiento, crecimiento y
desarrollo personal y profesional.
Distrés
Es aquel estrés perjudicante o desagradable. El individuo experimenta
inseguridad y falta de confianza encontrándose en un estado de alerta con
pensamientos negativos y desconcentración. Este tipo de estrés tiene efecto
autodestructivo, el cual puede causar enfermedades, pérdida de la libertad,
frustración, tristeza. Cuando las demandas del medio son excesivas, intensas
y/o prolongadas y superan la capacidad de resistencia y adaptación del
organismo, dan como resultado un mal estrés o estrés negativo.
ADULTEZ TEMPRANA (20-40 AÑOS)
Esta es una de las etapas de mayor plenitud en el ser humano, en esta etapa, el
ser humano posee cualidades sensoriales y psicomotrices que le permiten vivir
con calidad y eficiencia, planteándose proyectos a mediano y largo plazo, que
incluyen a la pareja y a la familia. Las experiencias de esta etapa, darán
continuidad al desarrollo normal en el ciclo vital, al otorgar sentido y aprendizaje
para vivir a plenitud.
En las sociedades occidentales modernas, el ingreso a la adultez se lleva más
tiempo. Un poco antes de la mitad del siglo XX, un hombre joven recién egresado
del nivel educativo medio superior podía, sin grandes dificultades, obtener un
trabajo estable, casarse e iniciar una familia. Para una mujer joven la ruta
principal a la adultez era el matrimonio, que sucedía tan pronto como pudiera
encontrar una pareja adecuada. Ahora, la revolución tecnológica ha hecho que
la educación superior o especializada sea cada vez más esencial. La revolución
de los géneros ha llevado cada vez, con mayor frecuencia, a más mujeres a la
fuerza laboral y ha ampliado los roles femeninos.
En la actualidad la adultez temprana se tiene que tomar muchas
responsabilidades. Las tareas propias de la edad tienen que ver con el mundo
social como, la pareja, el trabajo, los hijos, entre otros.
El estrés en la edad adulta temprana
El que un hecho se torne estresante o no depende de la manera como lo
interprete una persona. Algo de estrés es esencial, y algo es realmente
vigorizante. El estrés, o el darse cuenta del estrés, parecen estar en aumento.
Sesenta por ciento de los adultos -y la mayoría de los grupos de adultos menores
de 65 años- informan que se sienten bajo un gran estrés por lo menos una vez
a la semana, y 27% lo sienten tres días a la semana o más (Prevention Research
Center, 1986). Setenta por ciento dicen que tratan conscientemente de reducir
el estrés. Los graduados de universidad y la gente con altos ingresos son los que
tienen más probabilidad de sentir el estrés frecuente -y toman medidas para
controlarlo-. Los síntomas físicos más comunes informados del estrés incluyen
dolores de cabeza, dolores en los músculos o tensión, dolores de estómago y
fatiga. Las transformaciones se dan al nivel de los nuevos roles que se viven
como, la parentalidad, lo laboral, el matrimonio, es decir, asumir un compromiso.
Causas del estrés:
Pero las más frecuentes son a nivel laboral y familiar.
Estrés laboral.
El estrés laboral, cada vez más frecuente, que está aumentando en nuestra
sociedad, fundamentalmente porque los tipos de trabajo han ido cambiando en
las últimas décadas. Afecta al bienestar físico y psicológico del trabajador y
puede deteriorar el clima organizacional.
El ritmo de trabajo ha ido incrementándose, ya que con un número menor de
trabajadores tienen que alcanzarse mejores resultados.
No siempre las respuestas para hacer frente a las demandas tienen un carácter
negativo, ya que muchas veces son necesarias para enfrentarnos a situaciones
difíciles y para la supervivencia. Toda persona requiere de niveles moderados
de estrés para responder satisfactoriamente no solo ante sus propias
necesidades o expectativas, sino de igual forma frente a las exigencias del
entorno. Y los niveles muy bajos de estrés están relacionados con
desmotivación, conformismo y desinterés.
Hay que hacer notar además el factor doble presencia, por el que las mujeres,
aparte de realizar su trabajo fuera de casa, suelen realizar y se responsabilizan
de la mayor parte del trabajo familiar y doméstico. Esto puede conllevar que las
mujeres sean más propensas a sufrir estrés laboral que los hombres.
Llamamos estrés laboral a un conjunto de reacciones emocionales, cognitivas,
fisiológicas y del comportamiento del trabajador a ciertos aspectos adversos o
nocivos del contenido, el entorno o la organización del trabajo.
Estrés familiar:
Las cuentas, los niños, las tareas domésticas, relaciones de pareja, todo puede
causar estrés familiar. Además del estrés diario, las crisis como un incendio o la
muerte de un familiar pone al máximo la tensión en las relaciones familiares. Sin
embargo, aprender a lidiar con el estrés familiar diario refuerza su familia y
también hace más fácil hacer frente a la crisis de la familia.
El estrés familiar es definido como reacciones emocionales adversas
experimentadas como presión o tensión para cambiar los patrones de interacción
o alterar la organización y funcionamiento familiar. En consecuencia, el estrés
parental debe ser considerado en varios niveles: el individual, el relacional
(subsistema parental, así como las relaciones individuales padre-hijo y las
relaciones padres-hijos), y el nivel más general del sistema familiar. En todos los
niveles el estrés no es sólo una respuesta física a estímulos adversos, sino
también emoción o sentimientos de fuerte ansiedad y presión para cambiar la
actual parentalidad no funcional y los comportamientos de los niños.
El reconocimiento, identificación y movilización de recursos familiares para el
manejo del estrés familiar ante situaciones que ponen en cuestión su
funcionamiento actual, puede convertirse en una oportunidad para negociar
procesos de adaptación del sistema desde una perspectiva de aprendizaje y
maduración familiar, en donde sus miembros se benefician en lo individual y
colectivo.
Efectos del estrés físico:
Aumenta: latidos cardiacos, presión y respiración, Sudoración, salivación o
resequedad, dilatación de pupilas, actividad mental y glucosa en sangre.
EDAD ADULTA MEDIA (40-65 AÑOS)
En esta etapa de la adultez, se espera que la persona haya vivido las
experiencias del matrimonio, paternidad; así como también, la preparación para
la llegada de la senectud. A lo largo de su desarrollo, el adulto medio, pasará por
diversas situaciones ambientales y personales que pueden ocasionar la llegada
del estrés, estos son considerados como fuentes de estrés o estresores. Dichas
situaciones, al ser percibida por la persona, dará inicio a la experiencia del estrés,
la cual desencadenará una serie de vivencias emocionales, de manera
simultánea se pondrá en marcha diversos procesos que permitan afrontar las
experiencias de estrés (Peiró, 2001). A continuación, se pasará a mencionar las
situaciones de estrés más comunes en la adultez intermedia
Estrés laboral
El estrés laboral es uno de los principales problemas que afrontan
aproximadamente el 35% de los trabajadores a nivel mundial; este tipo de estrés
puede afectar a cualquier persona, de cualquier estrato socioeconómico
afectando la salud del individuo y la seguridad de este y su familia (Posada,
2011).
El estrés laboral surge debido al grado de las demandas laborales o por
problemas de carácter organizacional; debido a esto, el trabajador empieza a
experimentar una serie de vivencias negativas relacionadas al contexto laboral.
Dentro de los factores estresantes se pueden mencionar aquellos asociados con
las relaciones interpersonales, con el desarrollo de la carrera profesional, y
aquellos relacionados con la estructura y el clima organizacional (Posada, 2011).
Por otra parte, Peiró (1999) hizo una revisión de cuáles son los estresores más
relevantes, esto le permitió establecer 8 categorías: la primera son aquellos
estresores relacionados con el ambiente físico, los riesgos ambientales y las
condiciones laborales como el ruido, temperatura, iluminación, etc., la segunda
es aquella dedicada a la organización laboral como turnos y cargas de trabajo;
la tercera abarca los contenidos del puesto como el control, la complejidad, las
oportunidades para el uso de habilidades y el significado de la tarea; la cuarta
hace referencia a el desempeño de los roles; la quinta incluye a todos los
estresores provenientes de las relaciones interpersonales como las relaciones
con los compañeros de trabajo, con los clientes; la sexta dedicada a los aspectos
de desarrollo laboral como el cambio de puesto, promociones y transiciones de
la carrera; la séptima pone de relevancia a las características de la organización
como la tecnología usada en el trabajo, la estructura y el clima social de la
organización; y por último, la octava aborda la interfaz entre el trabajo y otras
áreas de la vida del trabajado como los conflictos trabajo-familia (Peiró y
Rodríguez, 2008). Además, el estrés laboral también puede darse por el temor a
lo desconocido; puesto que, en muchas ocasiones el trabajador se enfrenta
situaciones inciertas que le generan desconfianza y la sensación de no estar lo
suficientemente apto para afrontarlos; debido a esto, no se da un pleno desarrollo
de la persona en al ámbito laboral por el miedo a equivocarse, un claro ejemplo
de esto se evidencia en los cambios a nivel de gerencia en la organización.
Todas las experiencias de estrés que vive una persona no necesariamente
serán negativas o perjudiciales; solo lo serán cuando las respuestas de estrés
son excesivamente intensas y frecuentas ya que pueden ocasionar diversos
trastornos en el organismo de la persona. Las enfermedades que pueden darse
en la persona a causa del estrés laboral pueden clasificarse en dos grupos:
enfermedades por estrés crónico como úlcera, estados de shock, neurosis post
traumática; y enfermedades por estrés agudo como gastritis, ansiedad,
accidentes, frustración. Con relación a los efectos cognitivos y motores, se puede
decir que ambos se presentan de manera simultánea; ya que una persona que
se muestra preocupada presenta signos de estrés como temblores en las manos
o hablar muy rápido; así mismo, la dificultad para la toma de decisiones, y la
sensación de confusión acompañada de tartamudeo o voz entrecortada. Así
como también el estrés perjudica notablemente la vida de el trabajador que la
padece y su familia, esto también afecta a la organización donde el trabajador
labora a través del ausentismo, rotación, fluctuación del personal o disminución
del rendimiento físico, lo cual impedirá que su producción sea optima para el
desarrollo adecuado de la empresa. Por esta razón, es importante que las
empresas brinden una atención adecuada a sus trabajadores, brindándoles
servicios que permitan su buen desarrollo, esto traerá como consecuencia la
obtención de mejores resultados en el aspecto social y económico.
Estrés por duelo
El adulto intermedio puede verse en la situación de perder a un ser querido
como los padres, amigos, parientes, el cónyuge e incluso un hijo. La respuesta
al estrés causado por la muerte de personas queridas se designa como reacción
de duelo (Orlandini,1996).
Dicho estrés puede tener un efecto más perjudicial cuando se asocia a la
privación de sueño por cuidar las noches del enfermo, por el dolor provocado al
percibir los sufrimientos y el desgaste corporal del enfermo, el estar pasando
continuamente en ambientes hospitalarios, el estrés económico producto de los
gastos por la enfermedad y los funerales.
Existen distintas formas de respuesta al duelo como el temor a volver a
sufrir la muerte de otro familiar o pariente, el miedo a morir de la misma
enfermedad o en la misma situación que el fallecido, la culpa de no haber
brindado más amor, el remordimiento por no haber hecho más para evitar la
tragedia, etc.
El impacto por la pérdida es atenuado mediante diferentes mecanismos de
afrontamiento, algunas personas expresan sus sentimientos a través del llanto,
otros no logran reconocer el suceso o lo niegan, se sumergen al alcohol o a las
drogas, algunos se refugian en la religión o buscan el consuelo en parientes o
amigos.
El desarrollo del duelo puede durar poco tiempo, dos a tres semanas, como
también puede tener largos meses de duración e incluso años. Por lo general, el
inicio de esta aflicción aparece con la negación, después sobreviene la tristeza,
seguidamente las defensas psicológicas elaboran y reparan la pérdida y, de esta
forma, la persona logra recuperarse mediante una resignación positiva.

ESTRES Y ENFERMEDAD
Las respuestas generadas por el estrés agudo tienen por finalidad la adaptación
del organismo al medio. En ese sentido (en la medida de su brevedad) son
beneficiosas para animales y personas.
Sin embargo cuando estas respuestas son producidas continuamente,
pueden tener efectos perjudiciales en la salud.
El estrés crónico es entonces el que normalmente se asocia con enfermedades.
Según Morrison (2009), las formas en el que el estrés influye en la aparición de
enfermedades se pueden separar en las vías directa e indirecta.
La vía directa se refiere a la relación que tienen con la enfermedad los efectos
endocrinos e inmunológicos del estrés.
Los efectos de las respuestas de afrontamiento desadaptativas
constituyen la vía indirecta por la cual el estrés influye en la aparición o
agravamiento de una enfermedad.
a) Mecanismos de la vía directa
• Muchas de los efectos perjudiciales del estrés son producidos por la
secreción prolongada de glucocorticoides, una hormona característica de los
mecanismos fisiológicos del estrés.
• Los glucocorticoides son esenciales para la vida pero su secreción
prolongada produce los siguientes efectos (Carlson, 2016): Aumento de la
tensión arterial (lo cual aumenta el riesgo de infarto y derrame cerebral), daños
al tejido muscular, diabetes esteroidea, infertilidad, inhibición del crecimiento,
inhibición de las respuestas inflamatorias y daño cerebral.
• La adrenalina y la noradrenalina cumple un papel complementario en
estas respuestas.
• En cuanto a la relación del estrés con la respuesta inmune y las
enfermedades, los glucocorticoides también cumplen un papel importante, por
su papel supresor.
b) Mecanismos de la vía indirecta
• Dichos mecanismos están presentes en las conductas de afrontamiento.
• Según Morrison (2009) en esta vía hay algunos aspectos a tener en
cuenta:
◦ Las estrategias de afrontamiento inadecuadas pueden predisponernos a
enfermedades (por ejemplo, fumar para aliviar la tensión).
◦ Ciertos rasgos de personalidad en las personas hacen que reaccionen
ante el estrés en formas que pueden predisponerles a enfermedades.

Relación de algunas enfermedades del adulto con el estrés


1) Ulceras gástricas
• Las ulceras gástricas fueron de los primeros padecimientos en ser
clasificados como “psicosomáticos”. Pero esto cambio cuando se descubrió que,
aparentemente, la causa real sería una bacteria, Helicobacter pylori.
• Sin embargo, se comprobó que la infección por esta bacteria es una
condición necesaria, pero no suficiente. Esto es porque mucha gente sana (sin
ulceras gástricas) también presenta indicios de infección por la Helicobater
pylori. (Maixner, 2016)
• Entonces, es seguro que este padecimiento es una combinación de
factores, y es probable que el estrés sea determinante. Las ulceras son más
comunes en gente que vive condiciones estresantes y los estresores pueden
producirlas en animales de laboratorio (Pinel, 2018).
2) VIH/SIDA
• Una relación que tendría con el estrés es que aquella es una enfermedad
estigmatizante (esto podría ser producto de su asociación antigua con “grupos
de riesgo”, como los consumidores de drogas, homosexuales y personas
promiscuas).
• En cuanto a los efectos del estrés en el progreso de la enfermedad, un
meta-análisis sugiere bases para afirmar que el estrés está relacionado con un
menor número de células NK (un indicador del estado del sistema inmune)
(Burack, 1993).
• Hay evidencia también de que un estilo de afrontamiento evitativo,
muchos estresores de eventos vitales y la desesperanza están relacionados con
mayor carga vírica (Ironson, 2005).
3) Cáncer
• Dada la alta variación de los tipos de cáncer en cuanto a su progreso,
propagación y pronóstico, la relación del estrés con el cáncer es muy compleja.
• Un meta-análisis (un resumen de muchos estudios, en este caso 46)
concluyó que no había suficiente evidencia para afirmar que el estrés (en este
caso, conceptualizado a través de los eventos vitales) es, por sí solo, parte de la
explicación del desarrollo del cáncer de mama (McKenna, 1999).
• En cuanto a la vía indirecta, sin embargo, si existe evidencia de que ciertos
estilos de afrontamiento para el estrés pueden afectar el desarrollo de un cáncer.
4) Enfermedades cardiovasculares
• Las enfermedades cardiovasculares son causa muy común de muerte en
la adultez (especialmente, la media y la tardía). Se estima que el riesgo aumenta
tres veces por cada década de vida (Finelgold et al., 2016).
• Entre las respuestas fisiológicas al estrés agudo, se encuentra el aumento
de la presión arterial que es causado por el aumento del ritmo cardíaco y el
estrechamiento de los vasos sanguíneos. Entonces, el progresivo deterioro de
los vasos sanguíneos (fenómeno inevitable de la edad) es agravado por el estrés
crónico.
• Otro mecanismo es también producido por glucocorticoides, los cuales
liberan ácidos grasos en sangre. Si no son utilizados, estos son metabolizados
en colesterol por el hígado. El colesterol puede estrechar las arterias por su
acumulación en las paredes.
• Finalmente, las respuestas fisiológicas del estrés también producen
catecolaminas, que son factores coagulantes. Estas aumentan el riesgo de
trombosis (formación de coágulos que obstruirían vasos sanguíneos), la cuál a
su vez aumentan el peligro de infarto y derrame cerebral.

AFRONTAMIENTO DEL ESTRÉS:


Se entiende al afrontamiento como cualquier esfuerzo cognitivo y/o conductual
que se origina para minimizar una situación estresante, es decir, el afrontamiento
es la respuesta que produce el estrés. También se puede definir al afrontamiento
como la ejecución de estrategias anteriormente elaboradas, las cuales engloban
procesos conductuales y cognitivos, que se utilizan para manejar el estrés.
Respecto al afrontamiento del estrés laboral, se necesita desarrollar y ejecutar
intervenciones que combinen un enfoque individual y organizacional, ya que se
le considera un fenómeno multicausal. Además, uno de los objetivos esenciales
de las intervenciones debería ser la reducción de emociones negativas y
potenciación de las positivas. Por último, los programas orientados al manejo del
estrés deben tener en cuenta las creencias, valores y compromisos individuales,
estimulando una mejor e innovadora reevaluación y afrontamiento de los
problemas por parte del sujeto. Asimismo, estos programas deben considerar las
variables comprometidas en la experiencia del estrés, las cuales son: los
estresores, la personalidad del individuo, la evaluación cognitiva por parte del
sujeto, el conocimiento de estrategias de afrontamiento y el malestar emocional.
Un afrontamiento efectivo del estrés se sustenta en cuatro estrategias:
relajación, pensamiento realista y productivo (reestructuración cognitiva), la
resolución de problemas y el ensayo de habilidades. Así mismo, se disponen de
una variedad de técnicas complementarias, como un adecuado manejo del
tiempo. La relajación viene ser una de las estrategias fundamentales para un
efectivo manejo del estrés, esta produciría una mejor comprensión de la situación
y proporcionaría una facilitación en el uso de los recursos internos.
Respecto a la clasificación del afrontamiento, Lazarus y Folkman (1984)
propusieron la siguiente:
1. Afrontamiento centrado en el problema: Este tipo de afrontamiento se
caracteriza por tener como función principal la resolución del problema, lo cual
implica que la persona maneje de manera adecuada las demandas internas y
externas (aquellas que deterioran la relación entre el sujeto y su entorno). Esto
se puede conseguir a través de una modificación de las circunstancias
estresantes y/o la utilización de los recursos propios que minimicen el impacto
de los efectos estresantes.
Así mismo, el afrontamiento centrado en el problema puede dividirse en:
afrontamiento activo y afrontamiento demorado.
1. a. Afrontamiento activo: Se refiere a todos los esfuerzos activos que
realiza la persona con el objetivo de minimizar los efectos negativos producidos
por el estrés.
1. b. Afrontamiento demorado: Se refiere a una respuesta más
funcional, en la cual la persona busca la oportunidad o momento adecuado para
poner en marcha sus esfuerzos cognitivos y conductuales. Es decir, la persona
no reacciona de manera prematura.
2. Afrontamiento centrado en la emoción: Se diferencia del anterior
debido a que la persona no necesariamente busca solucionar el problema, sino
disminuir el malestar emocional que dicha situación le provoca. Ello se puede
conseguir mediante la evitación de las circunstancias estresantes, la
reevaluación de los efectos y/o la atención selectiva de los puntos positivos
internos o del entorno.
Este tipo de afrontamiento suele aplicarse cuando la situación estresante “no
tiene solución”, por lo que solo se espera un menor impacto emocional de esta.
Las estrategias del afrontamiento centrado en la emoción son las siguientes:
2. a. El apoyo social-emocional: Se concentra en la búsqueda de
soporte emocional en el entorno. Un ejemplo de este tipo de estrategia es el
apoyo emocional de la religión, la integración a grupos religiosos y una mayor
espiritualidad en las personas ha resultado, en muchas ocasiones, en una
disminución de los efectos del estrés y un aumento del autoestima
(Vasconcelles, 2005).
2. b. Concentración y desahogo emocional: Significa centrarse en las
emociones negativas por un lapso y exteriorizarlas a través de la palabra. Puede
ser efectiva en momentos de mucha tensión, no obstante, la concentración de
las emociones negativas puede producir una inadecuada adaptación.
2. c. Negación: Implica que la persona ignore de manera intencional los
efectos originados por la situación estresante
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