COMPONENTES ESTRATÉGICOS DE LA APS
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los componentes
estratégicos de la APS son:
1) extensión de la cobertura con servicios de salud y mejoramiento del ambiente
2) organización y participación de la comunidad
3) desarrollo de la articulación intersectorial
4) desarrollo de la investigación y de tecnologías apropiadas
5) disponibilidad de insumos y equipos críticos
6) formación y utilización de recursos humanos
7) financiamiento del sector
8) cooperación internacional.
Para los fines del presente trabajo interesa enfocar particularmente los dos primeros
componentes, esto es, la extensión de cobertura y la participación' de la comunidad.
Cobertura total
La asistencia sanitaria debe ser puesta al alcance de todos los individuos y las respuestas
que de ella emanan deben satisfacer las necesidades y aspiraciones de la población. Esto
implica al menos tres factores fundamentales:
✒ Mejorar la accesibilidad y utilización de los servicios de salud.
✒ Aumentar la disponibilidad relativa de recursos.
✒ Poner en operación un sistema técnico y administrativo capaz de responder eficaz y
eficientemente.
Participación comunitaria
Exigir y fomentar el autocuidado responsable de la salud y la plena participación de los
individuos y las comunidades en todas aquellas decisiones y aplicaciones que afecten su
salud es probablemente el punto clave de la estrategia. Las personas dejan de ser objeto
de atención y se transforman en actores que conocen, participan y deciden sobre su propia
salud, asumiendo responsabilidades específicas frente a ella. Hablamos aquí del nivel más
alto de participación: la toma de decisiones.
Reorientación del financiamiento sectorial
Claramente relacionada con las decisiones de los gobiernos y con el punto anterior. Se
sabe que los recursos financieros de un país o región no son infinitos. La APS implica
privilegiar la asignación de los recursos allí donde están las necesidades, donde están los
problemas de salud, en definitiva donde está la gente y donde la gente decida. Esto
significa, en la práctica, reorientar el financiamiento hacia la comunidad, hacia el Primer
Nivel de Atención, hacia la Prevención Primaria; allí donde el recurso es más eficiente y
asegura la equidad. Significa escapar de la trampa habitual de solicitar la participación
comunitaria para financiar prácticas y tecnologías caras, de bajo impacto o impacto no
probado y/o destinada a grupos poblacionales pequeños y privilegiados
Tecnología apropiada
Por tecnología se entiende un conjunto de métodos, técnicas y equipo que, puesto en
manos adecuadas pueden representar una contribución importante para la resolución de
un problema de salud. Por apropiada se entiende la selección crítica de las tecnologías
disponibles, así como el esfuerzo de investigación destinado a sustituir aquellas que no
respondan satisfactoriamente a las necesidades de la comunidad a la cual está destinada.
La aparatología más cara y sofisticada o los modelos de última generación desarrollados
en otros países no garantizan proveer respuestas adecuadas.
Por el contrario, la llamada “transferencia tecnológica”, que ha sido el mecanismo más
generalizado de desarrollo tecnológico en América Latina, es un claro ejemplo de
adquisición masiva, indiscriminada y habitualmente cara, de tecnología más que de
conocimiento, independientemente de sus posibilidades reales de uso, adaptación,
eficacia y eficiencia. La forma más eficaz de lograr que la tecnología sea apropiada
consiste en partir del problema y luego buscar o crear si es preciso aquella que
corresponda a la situación y los recursos locales. Está claro, entonces, que no es posible
hacer esto si en la definición de problema y en la búsqueda de soluciones no participan la
comunidad y los demás sectores involucrados.
Nuevas modalidades de organización
“La APS plantea un desafío formidable a la imaginación...” Se trata de cuestionar nuestra
forma habitual de hacer las cosas, poner en 10 discusiones la totalidad de la organización
sanitaria para no quedar entrampados en estructuras y funcionamientos preexistentes,
caducos y/o inapropiados. Se trata, en definitiva, de evitar hacer “más de lo mismo”.
Programación integrada por necesidades
Nuevamente, se parte de las necesidades de la población (y no de los recursos), para poder
dar las respuestas adecuadas. Estas deben ser llevadas al nivel operativo como programas,
o sea como formulaciones de actividades a cumplirse en una determinada área y no como
un mero esfuerzo voluntarista y episódico. La APS exige que esta programación sea
concertada con la comunidad y los demás sectores institucionales. Pues dado que los
problemas de salud tienen determinantes y condicionantes multifactoriales, sólo una
programación global e integrada con múltiples enfoques podrá proveer una respuesta
eficaz.
Articulación Intersectorial
Es un paso obligatorio para cumplir con todos los demás componentes, para evitar que
exista una comprensión incompleta del problema, una solución insuficiente o equívoca,
una competencia interinstitucional, superposición de esfuerzos y dilapidación de
recursos. Las respuestas unilaterales el Sector Salud nunca serán suficientes por sí solas.
Recursos humanos no convencionales
La APS exige que los profesionales, técnicos y demás trabajadores de la Salud estén
convencidos de sus principios y sean capaces de aceptar el desafío que implica poner en
tela de juicio su formación o adoctrinamiento previos para poder ser capaz de cambiar
estructuras y organizaciones. El recurso humano es en definitiva quien llevará a cabo la
transformación propuesta. Es por tanto un punto crítico a privilegiar a la hora de la
reorientación del financiamiento, pues deberá contar no sólo con conocimientos y
destrezas, sino fundamentalmente con la actitud indispensable para promover e integrarse
a una forma de trabajo participativa, interdisciplinaria, e intersectorial. Por otra parte, no
hay que olvidar que es la propia población el recurso más importante de un país. Sólo su
participación garantizará el éxito de la Estrategia. Y dentro de las comunidades, los
curanderos tradicionales constituyen un recurso valioso que puede integrarse a esta
modalidad.
Está claro entonces que la APS es una estrategia cuya implementación depende de las
decisiones de las conducciones políticas y de un contexto multifactorial receptivo.
Según el documento de Alma Ata, su forma viene determinada por los objetivos
sociales, como el mejoramiento de la calidad de vida y la obtención de beneficios
sanitarios óptimos para el mayor número de individuos, y esos objetivos se alcanzan
con la aplicación de medios sociales: mayor responsabilidad en el cuidado de la salud
por parte de individuos y comunidades y su plena participación. Su aplicación tendrá
consecuencias de vasto alcance. Es de prever cierta resistencia al cambio. Por ello la
voluntad y apoyo políticos son fundamentales, así como cada uno de los componentes
mencionados anteriormente. Si alguno de ellos no está presente, la estrategia global no
se podrá desarrollar aunque se cumplieran algunas actividades. Pero sin el desarrollo de
la estrategia los objetivos difícilmente logren alcanzarse.