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03/06/2003 – CIVIL 67-2002 CIVIL

Recurso de casación interpuesto por Oscar Arnoldo, Wendy Donara, Julio Lisandro, Betzi Aida, de
apellidos Alvarado Mendoza, María de los Angeles Alvardo Aguilera, y Ana Sonia Noemí Luna
(único apellido), quién actúa en ejercicio de la patria potestad del menor Oscar Alexander Alvarado
Luna; contra la sentencia de fecha veintiocho de enero de dos mil dos, dictada por la Sala Primera
de la Corte de Apelaciones.
DOCTRINA
INTERPRETACIÓN ERRÓNEA DE LA LEY:
Incurre en interpretación errónea de la ley, la Sala que al analizar en su fallo el contenido de una
póliza de seguro que consta en un formulario, no lo interpreta en el sentido menos favorables para
la aseguradora.
LEYES ANALIZADAS:
Artículos: inciso 1º del artículo 672 del Código Comercio y 621 inciso 1º del Código Procesal Civil y
Mercantil.
RECURSO DE CASACIÓN: 67-2002
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, CÁMARA CIVIL: Guatemala, tres de junio de dos mil tres.
I) Se integra Cámara con los suscritos; II) Se tiene a la vista para dictar sentencia el recurso de
casación interpuesto por Oscar Arnoldo, Wendy Donara, Julio Lisandro, Betzi Aida, de apellidos
Alvarado Mendoza, María de los Angeles Alvardo Aguilera, y Ana Sonia Noemí Luna (único
apellido), quién actúa en ejercicio de la patria potestad del menor Oscar Alexander Alvarado Luna;
contra la sentencia de fecha veintiocho de enero de dos mil dos, dictada por la Sala Primera de la
Corte de Apelaciones, dentro del juicio sumario mercantil promovido por los ahora recurrentes
contra Empresa Guatemalteca CIGNA de Seguros, Sociedad Anónima, ante el Juzgado Quinto de
Primera Instancia del Ramo Civil del departamento de Guatemala.
ANTECEDENTES
Ante el Juzgado Quinto de Primera Instancia del Ramo Civil, Oscar Arnoldo, Wendy Donara, Julio
Lisandro, Betzi Aida, de apellidos Alvarado Mendoza, María de los Angeles Alvardo Aguilera, y Ana
Sonia Noemí Luna (único apellido), esta última actuando en ejercicio de la patria potestad del
menor Oscar Alexander Alvarado Luna; plantearon demanda de pago de suma asegurada en la vía
sumaria contra la Empresa Guatemalteca CIGNA de Seguros, Sociedad Anónima. Los
demandantes pretenden que dicha entidad pague la cantidad de seiscientos noventa y seis mil
quetzales que les corresponden como beneficiarios del seguro de su padre, Oscar Arnoldo

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Alvarado Lara, quién en vida era empleado de la Compañía de Desarrollo Bananero de Guatemala,
Limitada, entidad que tenía un seguro de vida colectivo a favor de sus empleados, con la
demandada. El siniestro que da origen al reclamo de los demandantes ocurrió el veinticuatro de
enero de mil novecientos noventa y cinco, cuando el señor Alvarado Lara falleció como
consecuencia de un accidente aéreo, cuando piloteaba una aeronave al servicio de la Compañía
empleadora, la cual colisionó antes de llegar a su destino. La Empresa Guatemalteca CIGNA de
Seguros, Sociedad Anónima, contestó la demanda en sentido negativo e interpuso las excepciones
perentorias de: a) Inexistencia de derecho para reclamar por parte de los actores el pago del
beneficio adicional en caso de accidentes que contiene la poliza del contrato de seguro invocada
en su demanda; y, b) Inexistencia de obligación por parte de la Empresa Guatemalteca CIGNA de
Seguros de pagar a los demandantes el beneficio adicional en caso de accidentes, contenido en la
póliza de seguro que se invoca en la demanda. Las citadas excepciones fueron fundamentadas
esencialmente, en que tanto el numeral doce del anexo de beneficios en caso de accidente, como
el contenido del endoso número uno-noventa y cuatro, establecen, entre otros riesgos, con toda
claridad, con relación a la pérdida de la vida en vehículo aéreo, tres casos diferentes: el primero de
ellos excluye la cobertura del seguro, en cuanto al beneficio adicional en caso de accidente, en el
caso de “que el asegurado pierda la vida, como consecuencia de un accidente sucedido cuando
medie la operación o transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo, si el
asegurado es piloto, oficial o miembro de la tripulación”; el segundo, se refiere a la pérdida de la
vida del asegurado a consecuencia de accidente producido en aeronave sí éste está dando o
recibiendo cualquier clase de entrenamiento o instrucción; y el tercero, cuando se relaciona la
pérdida de la vida del asegurado, si ésta se produce como consecuencia de accidente sufrido en
aeronave cuando tenga cualesquiera deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento,
mantenimiento u operación de tal vehículo, este último caso es justamente en el que encaja el
reclamo presentado por los herederos legales del señor Oscar Arnoldo Alvarado Lara. El trece de
julio del año dos mil uno se dictó sentencia de primera instancia, que declaró sin lugar las
excepciones perentorias interpuestas y con lugar la demanda presentada, ordenando a la Empresa
Guatemalteca CIGNA de Seguros, Sociedad Anónima, el pago de la cantidad reclamada por la
parte actora. Contra esta sentencia la entidad demandada interpuso recurso de apelación, el cual
fue conocido por la Sala Primera de la Corte de Apelaciones, que dictó sentencia el veintiocho de
enero de dos mil dos.
RESUMEN DE LA SENTENCIA RECURRIDA

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La parte resolutiva de la sentencia dictada por el Tribunal de Segunda Instancia, literalmente dice:
“...I) Sin lugar las excepciones perentorias de “Inexistencia de derecho para reclamar por parte de
los actores el pago del beneficio adicional en caso de accidentes que contiene la póliza del contrato
de seguro invocada en su demanda” y de “Inexistencia de obligación por parte de la Empresa
Guatemalteca CIGNA de Seguros de pagar a los demandantes el beneficio adicional en caso de
accidentes contenido en la póliza de seguro que se invoca en la demanda”, II) Con lugar
parcialmente la demanda (...); en consecuencia ordena a la empresa demandada pagar a los
actores la cantidad de trescientos cuarenta y ocho mil quetzales”. Para llegar a esta conclusión la
Sala estimó lo siguiente: “Al presente juicio se adoptaron (sic) como pruebas, los documentos
anteriormente identificados, los que producen fe y hacen pruebas en el mismo, observándose que
no fueron reargüidos de nulidad o falsedad, en relación de los hechos controvertidos referidos al
fallecimiento del asegurado, Oscar Arnoldo Alvarado Lara, quien piloteaba la aeronave accidentada
el veinticuatro de enero de mil novecientos noventa y cinco, en el Caserío El Mojón, Aldea Moritas,
San Antonio La Paz, el Progreso Guastatoya; que la Compañía de Desarrollo Bananero de
Guatemala Limitada, celebró contrato de seguro de vida colectivo a favor de sus empleados con la
Empresa Guatemalteca CIGNA de Seguros, Sociedad Anónima, que dicho seguro estaba vigente a
la fecha del fallecimiento del asegurado Alvarado Lara; que el piloto al mando de una aeronave es
el responsable del funcionamiento y seguridad de la misma durante el tiempo y (sic) vuelo y que el
piloto al mando es la máxima autoridad de la operación de una aeronave y que el deber de operar
la aeronave accidentada correspondía a Oscar Arnoldo Alvarado Lara en su calidad de piloto de la
misma; que la Empresa Guatemalteca Cigna de Seguros Sociedad Anónima, está obligada a pagar
el monto del seguro básico a los actores Oscar Arnoldo Alvarado Mendoza, Wendy Donara
Alvarado Mendoza, Julio Lisandro Alvarado Mendoza, Betzi Aída Alvarado Mendoza o Betzy Aída
Alvarado Mendoza, María de los Angeles Alvarado Aguilera y Oscar Alexander Alvarado Luna,
como consecuencia del fallecimiento del asegurado Oscar Arnoldo Alvarado Lara, en su calidad de
miembro del grupo asegurado por la Compañía de Desarrollo Bananero de Guatemala, Limitada.
Con respecto a la suma de dinero reclamada como adicional, por parte de los actores. Atendiendo
a que el fallecimiento del asegurado ocurrió en el momento en que operaba como piloto de la
aeronave accidentada, en el día y lugar indicados anteriormente, este hecho controvertido debe
examinarse conforme la póliza de seguro número VC guión seiscientos ochenta y nueve y el anexo
de beneficio en casos de accidente, adheridos y que forma parte de la póliza precitada, así como el
endoso número uno guión noventa y tres diagonal noventa y cuatro, documentos en los cuales se

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consigan(sic) que no se pagará ningún beneficio por cualquier pérdida que resulte directa o
indirectamente, total o parcialmente, entre otras casos, si el piloto asegurado tiene cualesquiera
deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de tal
vehículo, de donde se establece que de conformidad con las pruebas aportadas al juicio, el
asegurado era el piloto de la aeronave accidentada donde perdió la vida; en consecuencia esta
situación se encuentra comprometida dentro de los riesgos excluidos de un beneficio adicional,
prueba que se complementa con la declaración de parte prestada por la entidad demandada por
medio de su mandatario especial judicial, abogado César Landelino Franco López, en la cual no
acepta haber asegurado con un beneficio adicional al piloto de la citada aeronave, señor Oscar
Arnoldo Alvarado Lara, en tal virtud los actores carecen de derecho para reclamar a la parte
demandada el pago del beneficio adicional por el accidente relacionado, ni existe obligación por
parte de la Empresa Guatemalteca Cigna de Seguros, Sociedad Anónima, de pagar a los
demandantes el referido beneficio adicional por el citado accidente, estando obligado(sic)
únicamente la entidad demandada al pago del beneficio principal contenido en la póliza de seguro
anteriormente identificada, siendo imperativo condenar en costas procesales a la entidad
demandada, en virtud que para el cumplimiento de su obligación fue necesario promover el
siguiente juicio, no obstante acogerse solamente parte de las pretensiones fundamentales de la
demanda y haberse admitido defensas importantes invocadas por la demanda, así como darse el
vencimiento recíproco, sin embargo, se estima procedente la condena en costas dada la naturaleza
de la pretensión deducida”.
RECURSO DE CASACIÓN
Oscar Arnoldo Alvarado Mendoza y compañeros, interpusieron recurso de casación de fondo contra
la sentencia antes relacionada, con base en los submotivos de: a) Interpretación errónea de la ley;
b) Error de hecho en la apreciación de la prueba, y c) Error de derecho en la apreciación de la
prueba; contenidos en los incisos 1º y 2º del artículo 621 del Código Procesal Civil y Mercantil. En
relación con el submotivo de interpretación errónea de la ley, señalaron como infringidos los
artículos 672 inciso 1º, y 898 del Código de Comercio; y con relación al submotivo de error de
derecho en la apreciación de la prueba señalaron como infringido el artículo 139 del Código
Procesal Civil y Mercantil.
Exponiendo la tesis siguiente: « PRIMER SUB-MOTIVO DE PROCEDENCIA: INTERPRETACIÓN
ERRÓNEA DE LA LEY:

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"ARTICULO 621.- (Casación de fondo). Habrá lugar a la casación de fondo: 1. Cuando la sentencia
o auto recurrido contenga violación, aplicación indebida o interpretación errónea de las leves o
doctrinas legales aplicables;..." La doctrina establece, en lo que se refiere al submotivo de
interpretación errónea de la ley, lo siguiente (el subrayado y resaltado es nuestro): "Si la norma ha
sido correctamente elegida por el Juzgador y en consecuencia es válida, tanto en su ámbito
temporal como espacial, debe resolver con ella el caso concreto. interpretándola adecuadamente.
es decir desentrañando adecuadamente su verdadero sentido". En este mismo orden de ideas,
Guasp nos dice (el subrayado y resaltado es nuestro): "No solo debe elegirse acertadamente la
norma, sino también ha de interpretarse de modo correcto, esto es el Juez ha de averiguar su
sentido de un modo que se halle conforme con aquel que la propia norma tiene." En el presente
caso, las normas que se interpretaron erróneamente por la Sala son las siguientes: 1. Artículo 672,
inciso primero, del Código de Comercio (el subrayado y resaltado es nuestro): “ARTICULO 672.-
Contratos mediante formularios. Los contratos celebrados en formularios destinados a disciplinar
de manera uniforme determinadas relaciones contractuales, se regirán por las siguientes reglas:
1o. Se interpretarán, en caso de duda, en el sentido menos favorable para quien haya preparado el
formulario. El diccionario de la Real Academia Española define "duda" como: Duda.. (De dudar.) f.
Suspensión o indeterminación del ánimo entre dos juicios o dos decisiones, o bien acerca de un
hecho o una noticia. Dicha norma nos dice que los contratos celebrados en formularios destinados
a disciplinar de manera uniforme determinadas relaciones contractuales, se interpretan en caso de
duda, es decir cuando existe indeterminación del animo del mismo entre dos juicios, aquel que le
es menos favorable para quien preparó el formulario. En el presente caso, en la Sentencia
recurrida, la Sala empleó dicha norma, al basar su decisión de acuerdo a las disposiciones
contenidas en la Póliza de Seguro, misma que junto a sus Anexos y endosos que forman parte
integral de esta, constituye un formulario preparado por la aseguradora EMPRESA
GUATEMALTECA CIGNA DE SEGUROS, SOCIEDAD ANONIMA destinado a disciplinar de manera
uniforme los contratos de seguro que la misma celebra con aquellos que reciben el nombre de
asegurados. Sin embargo, la Sala en esa sentencia, no logró desentrañar el verdadero sentido de
dicha norma, ya que, al presentársele una situación de duda, es decir, al estar sujetos los riesgos
excluidos en el Anexo de Beneficios en Caso de Accidente, mismo que forma parte de la póliza en
cuestión, a varios juicios distintos en lo que se refiere al ánimo de los supuestos excluidos de
dichos beneficios, tendría que haber interpretado esos supuestos de acuerdo al sentido menos
favorable para la aseguradora, que fue la que preparó la Póliza, conjuntamente con sus Anexos y

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endosos que forman parte Integral de la misma. Al leer la cláusula que se refiere a los RIESGOS
EXCLUIDOS de los beneficios adicionales en caso de accidente, contenida en el Anexo de
BENEFICIOS EN CASOS DE ACCIDENTE, y enmendada por el Endoso número uno guión
noventa y tres diagonal noventa y cuatro (1-93/94), ambos documentos adheridos y parte integral
de la Póliza de Seguro número VC guión seiscientos ochenta y nueve (VC-689), se evidencia la
ambigüedad y la falta de claridad de los mismos, que en sus partes conducentes establecen: “12.
RIESGOS EXCLUIDOS: No se pagará ningún beneficio por cualquier pérdida que resultare directa
o indirectamente, total o parcialmente, de:…. la operación o transporte en ascenso o descenso de
cualquier vehículo aéreo si el asegurado es piloto, oficial o miembro de la tripulación del mismo, o
si está dando o recibiendo cualquier clase de entrenamiento o instrucción o si tiene cualesquiera
deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de tal
vehículo…." Al analizar el párrafo anterior, se puede establecer que adolece de ambigüedades que
hacen abrigar dudas sobre los riesgos que realmente están excluidos de los beneficios en caso de
accidente, la conjunción disyuntiva "o" contribuye a ello: 1. No establece con claridad si la pérdida
que resulta de la operación o transporte en ascenso o descenso en lo que se refiere al piloto, es
mientras éste pilota el vehículo aéreo o siempre que sea un piloto, 2. No se establece con claridad
si las dos últimas oraciones subordinadas se refieren también al piloto o a asegurados diferentes
del piloto, al haber ya una exclusión especifica para el piloto en la operación o transporte en
ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo, 3. No se establece con claridad si las oraciones
subordinadas: a) "o si está dando o recibiendo cualquier clase de entrenamiento o instrucción", b)
"o si tiene cualesquiera deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento
u operación de tal vehículo", constituyen por si solos supuestos de exclusión o son oraciones
subordinadas condicionales de la oración principal de "No se pagará ningún beneficio por cualquier
pérdida que resultare directa o indirectamente, total o parcialmente, de: la operación o transporte
en ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo...", ya que si fuera así estos dos últimos
supuestos solo tendrían validez como exclusión al realizarse en la operación o transporte en
ascenso o descenso. Del anterior análisis se puede determinar la falta de claridad de la cláusula en
cuestión, que nos hace abrigar dudas sobre el sentido de los supuestos excluidos del beneficio en
caso de accidente, postura que fue correctamente analizada en la sentencia dictada dentro del
presente caso por el Juzgado Quinto de Primera Instancia del Ramo Civil, en la que se determinó
lo siguiente (el subrayado y resaltado es nuestro): "...se determina que dicha cláusula adolece de
claridad ya que el piloto fue excluido específicamente en el primer caso, siempre y cuando

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efectuara operaciones de ascenso o descenso.....El Artículo 672 del Código de Comercio. relativo a
los contratos celebrados en formularios estipula que en caso de duda debe interpretarse en el
sentido menos favorable para la persona que ha preparado el formulario. Que en este caso es la
parte demandada. En consecuencia. no le es aplicable a la parte demandada el tercer caso de la
cláusula doce antes relacionada.…" Es así que, la Sala en la sentencia recurrida, al emplear el
artículo 672, inciso primero, del Código de Comercio, partiendo de una interpretación correcta de
dicha norma, debió de haber interpretado la cláusula correspondiente a los riesgos excluidos de los
beneficios por caso de accidente, en el sentido menos favorable para la aseguradora, que fue la
que preparó la Póliza, conjuntamente con sus anexos y endosos que forman parte integral de la
misma, concluyendo que al no ser clara la exclusión, específicamente en el supuesto que se refiere
a la pérdida "en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de tal vehículo", que fue
en el que la Sala determinó encajaba el accidente por medio del cual perdió el asegurado, no le era
aplicable al asegurado (que es la parte que no preparó la póliza) al no estar determinado en forma
clara si el mismo se aplicaba en el caso de ser este piloto, así como si este supuesto estaba
subordinado o no a la operación o transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo.
2. Artículo 898 del Código de Comercio (el subrayado y resaltado es nuestro): ARTICULO 898.-
Comprensión del riesgo. El asegurador responderá de todos los acontecimientos que presenten el
carácter del riesgo cuyas consecuencias se hayan asegurado, excepto de aquellas que hubieren
sido excluidas claramente por el contrato. El diccionario de la Real Academia Española define
"claramente" como: claramente. adv. m. Con claridad. claridad…. Calidad de declaró, ra.....9.
Inteligible, fácil de comprender. Lenguaje CLARO…. Dicha norma nos dice que el asegurador
responde de todos los acontecimientos que presenten el carácter del riesgo cuyas consecuencias
se hayan asegurado, excepto de aquellas que han sido excluidas claramente es decir de una
manera fácil de comprender por el contrato. Al leer la cláusula que se refiere a los RIESGOS
EXCLUIDOS de los beneficios adicionales en caso de accidente contenida en el Anexo de
BENEFICIOS EN CASOS DE ACCIDENTE, y enmendada por el Endoso número uno guión
noventa y tres diagonal noventa y cuatro (1-93/94), ambos documentos adheridos y que forman
parte de la Póliza de Seguro número VC guión seiscientos ochenta y nueve (VC-689), se evidencia
la falta de claridad de la misma para establecer los supuestos en los cuales no se pagará ningún
beneficio adicional en caso de accidente, que, de una correcta interpretación del Articulo 898 del
Código de Comercio, norma empleada por parte de la Sala en la sentencia recurrida, es decir, si
dicha Sala hubiera desentrañado el verdadero sentido de dicha norma, le habría hecho concluir

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que, el caso de excepción dentro de la cual se pretendió encajar el fallecimiento de nuestro padre,
OSCAR ARNOLDO ALVARADO LARA, no era claro y que en consecuencia según el tenor de la
norma en cuestión, no procedía hacer la exclusión.
Del siguiente análisis de la exclusión, dentro de la cual, en la sentencia recurrida la Sala determinó
estar comprendido el accidente mediante el cual perdió la vida el asegurado, OSCAR ARNOLDO
ALVARADO LARA, se puede determinar que la misma carece de la claridad requerida por la norma
contenida en el artículo 898 del Código de Comercio:
"Riesgos Excluidos: No se pagará ningún beneficio por cualquier pérdida que resultare directa o
indirectamente, total o parcialmente, de:….,o si tiene cualesquiera deberes relacionados con o en
ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de tal vehículo;..."
El supuesto de exclusión, que la Sala determinó le era aplicable al accidente mediante el cual
perdió la vida el asegurado, OSCAR ARNOLDO ALVARADO LARA, carece totalmente de claridad,
al no poder determinarse:
1.Si dicho supuesto se refiere también al piloto o a asegurados diferentes del piloto, al haber ya
una exclusión especifica para el piloto en la operación o transporte en ascenso o descenso de
cualquier vehículo aéreo, y
2.Si constituye por si solo un supuesto de exclusión o si es una condición subordinada a la oración
principal de "No se pagará ningún beneficio por cualquier pérdida que resultare directa o
indirectamente, total o parcialmente, de:….la operación o transporte en ascenso o descenso de
cualquier vehículo aéreo...", ya que de ser así, este supuesto solo tendría validez como exclusión al
realizarse en la operación o transporte en ascenso o descenso de un vehículo aéreo. Es así, que el
único supuesto, que le era aplicable al asegurado, al ser este un piloto, es el que establece como
exclusión "la operación o transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo si el
asegurado es piloto, oficial o miembro de la tripulación del mismo...", mismo que no puede ser
aplicable al caso en cuestión al quedar probado dentro del juicio que el accidente por medio del
cual perdió la vida el asegurado no sucedió en la operación o transporte en ascenso o descenso
del vehículo aéreo.
II. SEGUNDO SUB MOTIVO DE PROCEDENCIA: ERROR DE HECHO EN LA APRECIACION DE
LA PRUEBA: "ARTICULO 621.- (Casación de fondo). Habrá lugar a la casación de fondo: …. 2.
Cuando en la apreciación de las pruebas haya habido error de derecho o de hecho, si este último
resulta de documentos o actos auténticos que demuestren de modo evidente la equivocación del
juzgador "

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La Corte Suprema de Justicia en múltiples fallos, como consta en sentencia de fecha veintiocho de
enero de mil novecientos noventa y dos, se ha pronunciado en relación al Error de Hecho en la
Apreciación de la Prueba, estableciendo lo siguiente (el subrayado y resaltado es nuestro) :
"Se comete el error de Hecho en la Apreciación de la Prueba, cuando en la sentencia el juez
reconoce una verdad distinta a la verdad procesal o verdad formal y puede darse de dos maneras:
a. Por un falso juicio de existencia de la prueba (negativo o positivo ); o
b. Por un falso juicio de apreciación o análisis vertido al sentenciar, de la tergiversación de los
hechos mismos la concurrencia de dos elementos; que la impugnación se refiera a afirmaciones de
hecho (y no valorativas),. y que mediante el simple examen y cotejo del documento o acto auténtico
se evidencie la equivocación del juzgador respecto a tales datos o circunstancias que en todo caso.
son trascendentales y relevantes para el fallo"
Así mismo, esta Honorable Corte, en sentencia de fecha ocho de mayo de mil
novecientos noventa y siete, se pronunció de la siguiente forma (el subrayado y resaltado es
nuestro):
"Incurre en error de hecho en la apreciación de las pruebas el tribunal que al dictar sentencia
tergiversa el contenido de los documentos aportados como tales si la tergiversación es de tal
naturaleza que determina el resultado de la sentencia"
En el presente caso, el documento del cual resulta el error de hecho, y por medio del cual se
demuestra la evidente equivocación del juzgador es:
Endoso número uno guión noventa y tres diagonal noventa y cuatro (1-93/94), de fecha treinta de
enero de mil novecientos noventa y tres que enmendó el inciso doce, Riesgos Excluidos del Anexo
de Beneficios en Caso de Accidente, ambos documentos que forman parte integral de la póliza de
seguro identificada con el número VC guión seiscientos ochenta y nueve (VC-689), que también se
identifica con los números GV guión seiscientos ochenta y nueve (GV-689), quinientos diez guión
cero cero seiscientos ochenta y nueve (510-00689) y quinientos veinte guión cero cero seiscientos
ochenta y nueve (520-00689), con vigencia desde el uno de enero de mil novecientos noventa y
tres.
En el endoso número uno guión noventa y tres diagonal noventa y cuatro (1-93/94), de fecha treinta
de enero de mil novecientos noventa y tres que enmendó el inciso doce, Riesgos Excluidos, del
Anexo de Beneficios en Caso de Accidente, ambos parte integral de la póliza de seguro identificada
con el número VC guión seiscientos ochenta y nueve (VC-689), se establece expresamente lo
siguiente (el resaltado y subrayado es nuestro):

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"12. RIESGOS EXCLUIDOS: No se pagará ningún beneficio por cualquier pérdida que resultare
directa o indirectamente, total o parcialmente, de la operación o transporte en ascenso o descenso
de cualquier vehículo aéreo si el asegurado es piloto, oficial o miembro de la tripulación del mismo,
o si está dando o recibiendo cualquier clase de entrenamiento o instrucción o si tiene cualesquiera
deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento mantenimiento u operación de tal
vehículo..."
La Sala Primera de la Corte de Apelaciones, al dictar sentencia, tergiversó el contenido y del
documento anteriormente identificado, al establecer que en el mismo se consignaba lo siguiente:
"Que no se pagará ningún beneficio por cualquier perdida que resultare directa o indirectamente,
total o parcialmente, entre otros casos, si el piloto asegurado tiene cualesquiera deberes
relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de tal vehículo."
Mediante el simple examen y cotejo del documento con lo que la Sala afirmó en la Sentencia en
cuestión estar consignado en el mismo, se evidencia la equivocación de la Sala en el sentido de
que tergiversó lo consignado en el documento anteriormente identificado.
Mediante el análisis de lo consignado en el documento, en lo que se refiere a los: riesgos excluidos
de los beneficios adicionales por accidente, podemos establecer lo siguiente:
En dicho documento se establece dentro de los causales para no pagar ningún beneficio por
cualquier pérdida, aquellos que resulten directa o indirectamente, total o parcialmente, si el
asegurado:
"tiene cualesquiera deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u
operación de tal vehículo."
La Sala, en cambio manifestó como uno de las causales para no pagar ningún beneficio por
pérdida que resulte directa o indirectamente, total o parcialmente "si el piloto asegurado" tiene
cualesquiera deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u
operación de tal vehículo, cuando en dicho documento en ninguna parte establece dicho supuesto.
Lo anterior, se puede evidenciar de una manera mas clara, en el cotejo del Endoso número uno
guión noventa y tres diagonal noventa y cuatro (1-93/94), que enmendó el inciso doce, Riesgos
Excluidos, del Anexo de los beneficios en casos de accidente, ambos adheridos y que forman parte
de la Póliza de Seguro número VC guión seiscientos ochenta y nueve (VC-689) con lo manifestado
por la Sala al dictar sentencia de Apelación, en el caso en cuestión:
Endoso: No se pagará ningún beneficio por cualquier pérdida que resultare directa o
indirectamente, total o parcialmente, de: ….la operación o transporte en ascenso o descenso de

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cualquier vehículo aéreo si el asegurado…. Tiene cualesquiera deberes relacionados con o en
ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de tal vehículo….”
Sentencia: No se pagará ningún beneficio por cualquier perdida que resultare directa o
indirectamente, total o parcialmente, entre otros casos, si el piloto asegurado tiene cualesquiera
deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de tal
vehículo.
Es así, que de la anterior tergiversación, se demuestra la evidente equivocación de la Sala en la
apreciación de documentos decisivos en el resultado del fallo, misma que reviste dentro de la
Sentencia de total relevancia, ya que es de esa premisa de la que la Sala partió para concluir que,
al ser el asegurado, OSCAR ARNOLDO ALVARADO LARA, piloto de la aeronave accidentada
donde perdió la vida, le era aplicable uno de los supuestos contenidos en los documentos en
cuestión como riesgos excluyentes para gozar del beneficio adicional por accidente, cuando de una
correcta apreciación de los mismos se puede determinar que el único supuesto que le hubiera sido
aplicable al asegurado, al ser este piloto, en el momento de la pérdida de la vida, era el de la
operación o transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo, quedando plenamente
probado dentro del juicio que la perdida de la vida del asegurado no sucedió en las operaciones de
ascenso o descenso del vehículo aéreo, sino en accidente ocasionado por la desorientación
espacial del piloto producida por las condiciones meteorológicas, por lo cual no le era aplicable el
mismo.
III. TERCER SUB MOTIVO DE PROCEDENCIA: ERROR DE DERECHO EN LA APRECIACIÓN
DE LA PRUEBA
ARTICULO 621. -(Casación de fondo ). Habrá lugar a la casación de fondo:….
2. Cuando en la apreciación de las pruebas haya habido error de derecho o error de hecho, si este
último resulta de documentos o actos auténticos, que demuestren de modo evidente la
equivocación del juzgador....."
La Corte Suprema de Justicia en múltiples fallos, como consta en la sentencia de fecha treinta de
mayo de mil novecientos ochenta y nueve, dictada por la Corte Suprema de Justicia, Cámara Civil,
se ha pronunciado en relación al Sub-motivo de Error de Derecho en la Apreciación de la Prueba,
estableciendo lo siguiente (el subrayado y resaltado es nuestro):
"Se ha sostenido, tanto en doctrina jurídica como en innumerables fallos dictados por esta Corte,
que el Error de Derecho en la Apreciación de las Pruebas, radica en: el falso juicio de convicción
Que consiste en asignar a la prueba un valor que no tiene en la ley, o bien, negarle el que le

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corresponda, según aquella norma de estimativa infringida. Pero que la infracción del precepto
legal se circunscribe, en este caso, a las normas que establecen cómo debe valorarse la prueba.
…”
De acuerdo con esa doctrina sustentada, se puede apreciar que tal vicio se produce cuando el
juzgador infringe normas que regulan el valor legal de algunos medios de prueba, lo que puede
presentarse de dos formas:
a. De una forma negativa: Por no concederse al medio de prueba el valor jurídico que la ley le
atribuye, negándole su certeza en cuanto a los hechos que revela o acredita.
b. De una forma positiva: Por concederle al medio de prueba un valor jurídico que la ley no le
otorga o le niega.
En el presente caso, la norma que se cita como infringida es el articulo 139 del Código Procesal
Civil y Mercantil, que establece (el subrayado y resaltado es nuestro):
ARTICULO 139.- (Valor probatorio). La confesión prestada legalmente produce plena prueba. Las
aserciones contenidas en un interrogatorio que se refieran a hechos personales del interrogante, se
tendrán como confesión de éste.
El declarado confeso puede rendir prueba en contrario.
La confesión extra judicial sólo se tiene como principio de prueba.”
Para el correcto análisis de esa infracción, debe tomarse en consideración que nuestro
ordenamiento jurídico procesal civil y mercantil regula como uno de los medios de prueba la
Declaración de las Partes, por medio de la absolución de posiciones, que son hechos que se ponen
al absolvente para que los acepte o los niegue, de lo que puede generar dos situaciones:
a. Que el absolvente acepte los hechos que motivan la pretensión; o
b. Que el absolvente niegue los hechos que motivan la pretensión.
En el primero de los casos, cuando el absolvente acepta esos hechos en que se sustenta la
pretensión incoada, se está en presencia propiamente de la confesión del declarante, a lo cual la
ley le concede el valor de plena prueba, por cuanto está aceptando situaciones que le perjudican o
lesionan, ya sea en su pretensión o bien en su oposición o resistencia.
Lo contrario ocurre cuando el absolvente niega los hechos sobre los que declara, situación en la
que la ley no le confiere ningún valor probatorio a su declaración, puesto que con ello no se logra
demostrar la procedencia de la pretensión del demandante o la oposición del demandado.
En este sentido, la doctrina nos dice (el subrayado y resaltado es nuestro):
"Alsina acepta la definición del autor Mattirolo:

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La confesión, considerada como prueba, es el testimonio que una de las partes hace contra sí
misma, es decir, el reconocimiento que uno de los litigantes hace de la verdad de un hecho
susceptible de producir consecuencias jurídicas a su cargo.
De lo definido, Alsina deduce: 1. Que la confesión es una prueba contra quien la presta ya favor de
quien se hace, pues es principio de derecho natural que, salvo el juramento decisorio (no
reconocido por el Código guatemalteco), nadie puede establecer una prueba en su favor;.…"
Así también, en la doctrina se establece:
"...cuando la declaración envuelve hechos que son favorables al confesante, dicha declaración no
produce los efectos atribuidos a la confesión. Aludiendo a este supuesto dice Guasp: "En principio,
éste es, desde luego, un supuesto en que la confesión no puede tener legalmente eficacia
probatoria determinada alguna.
Pues sería erróneo entender que las declaraciones de una parte que le son favorables constituyen
un motivo poderoso de convencimiento del Juez. Tales declaraciones no revisten especial garantía
de veracidad desde el momento que la parte tiene interés en ellas, y no se dan aquí por tanto las
razones psicológicas que pueden justificar una especial valoración de la confesión "
Veamos un ejemplo:
Si A demanda a B porque éste le debe una suma determinada de dinero, si al momento en que B
presta Declaración de las Partes, acepta deber ese dinero, estará confesando un hecho que
beneficia la pretensión de A en detrimento de la oposición de B, lo que, de acuerdo con la ley, le
confiere el valor de plena prueba. Por el contrario, si B niega deber ese dinero, no se puede
conferir a su declaración valor alguno, porque con ello no se logró acreditar la procedencia de la
pretensión de A y en todo caso, para que proceda, ya sea la pretensión o la oposición, se deberá
analizar el resto de la prueba aportada dentro del proceso.
En el presente caso, el mandatario especial judicial con representación de la entidad EMPRESA
GUATEMALTECA CIGNA DE SEGUROS, SOCIEDAD ANÓNIMA, prestó declaración de parte con
fecha veintiséis de junio de dos mil uno, y en esa oportunidad no aceptó ningún hecho que
perjudicara su oposición y que, lógicamente, acreditara la procedencia de la pretensión de los
demandantes, por lo que no fue estimada en la sentencia de primera instancia de fecha trece de
julio de dos mil uno, indicándose en dicho fallo lo siguiente (el subrayado y resaltado es nuestro):
“....De la declaración de parte prestada por la parte demandada con fecha veintiséis de junio del
dos mil uno, no se extrajo ningún elemento relevante va que el representante legal únicamente
confirmó los argumentos expuestos en la contestación de demanda….”

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Lo que implica, que por considerarse que no hubo confesión o aceptación de hechos que pudieran
perjudicar a la parte demandada, su declaración carece de valor probatorio, lo que es acertado
conforme el artículo 139 del Código Procesal Civil y Mercantil, mismo que establece que
únicamente la confesión, que es el testimonio que una de las partes hace contra sí misma, produce
plena prueba, no así a la negación de hechos.
A pesar de lo anterior, en la sentencia impugnada de fecha veintiocho de enero de dos mil dos, el
tribunal a quem indicó en el Considerando II lo siguiente (el subrayado y resaltado es nuestro):
"....en consecuencia esta situación se encuentra comprendida dentro de los riesgos, excluidos de
un beneficio adicional, prueba que se complementa con la declaración de parte prestada por la
entidad demandada por medio de su mandatario especial judicial, abogado César Landelino Franco
López, en la cual no acepta haber asegurado con un beneficio adicional al piloto de la citada
aeronave, señor Oscar Arnoldo Alvarado Lara,..."
Resulta pues absurdo que la Sala le confiera valor probatorio a la negativa de un hecho, cuando lo
que pudo eventualmente constituir confesión de la demandada, y por tanto plena prueba a la luz
del artículo 139 del Código Procesal Civil y Mercantil, era la aceptación de ese hecho.
Es evidente, que la declaración de parte de la demandada en ningún momento puede
complementar la prueba documental consistente en la póliza de seguro, anexo y endoso
anteriormente señalados, debiéndose haber analizado solamente estos.
El absurdo de la Sala queda más al descubierto, si partimos del hecho hipotético que los
demandantes, en nuestra declaración de parte, hubiésemos aceptado la procedencia del pago de
la suma principal establecida en el Anexo de Beneficios en Caso de Accidente (lo que constituye la
aceptación de un hecho que beneficia nuestra pretensión pero jamás la perjudica) y la Sala partiera
de tal afirmación para condenar a la parte demandada.
Esa argumentación carecería entonces de todo fundamento lógico y legal, además de contradecir
abiertamente el contenido del artículo 139 del Código Procesal Civil y Mercantil, más aún cuando
en la doctrina científica se refiere que a una persona se le tiene por confeso cuando ha afirmado
hechos que le perjudican pero no cuando le benefician.
Ese error en la valoración de la prueba conlleva que la sentencia impugnada se encuentre viciada,
lo que se trata de corregir por medio de este recurso extraordinario.»
ALEGACIONES
El día y hora señalados para la vista las partes alegaron lo pertinente a su derecho.
CONSIDERANDO

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-I-
Oscar Arnoldo, Wendy Donara, Julio Lisandro, Betzi Aida, de apellidos Alvarado Mendoza,
interpusieron recurso de casación contra la sentencia de fecha veintiocho de enero de dos mil dos,
dictada por la Sala Primera de la Corte de Apelaciones, dentro del juicio sumario mercantil
promovido por los recurrentes contra Empresa Guatemalteca CIGNA de Seguros, Sociedad
Anónima.
Esta Cámara dictó sentencia el quince de julio de dos mil dos, en la que se declaró con lugar el
recurso de casación de que se ha hecho mérito y como consecuencia casó la mencionada
sentencia de la Sala Primera de la Corte de Apelaciones, y resolviendo el fondo del asunto declaró
con lugar la demanda promovida contra los recurrentes; posteriormente se dictó el auto de fecha
veintiuno de agosto de dos mil dos, en la que se aclaró y amplió la sentencia.
Empresa Guatemalteca CIGNA de Seguros, Sociedad Anónima, por considerar conculcados sus
derechos constitucionales, planteó una acción de amparo ante la Corte de Constitucionalidad,
contra la sentencia dictada por esta Cámara.
La Corte de Constitucionalidad, a su vez en sentencia de fecha doce de mayo de dos mil tres,
otorgó el amparo solicitado, cuya parte resolutiva, en su parte conducente, literalmente dice: «(...)
deja en suspenso definitivamente en cuanto a la reclamante las resoluciones de fecha quince de
julio y veintiuno de agosto ambas de dos mil dos, ésta última que aclaró y amplió la primera,
dictadas por la Corte Suprema de Justicia, Cámara Civil, en el expediente relacionado en esta
sentencia; II) Para los efectos positivos de este fallo, la autoridad impugnada debe dictar la
resolución que en derecho corresponde, en sustitución de la dejada en suspenso definitivamente,
en los términos expresado en esta sentencia; III) Se Conmina a la autoridad impugnada para que
de exacto cumplimiento a lo resuelto dentro del término de ocho días contados a partir de la fecha
en que se reciba la ejecutoria de este fallo con sus antecedentes...».
II
Los fundamentos de derecho que le sirvieron de base a la Corte de Constitucionalidad para otorgar
el amparo del que se viene haciendo mérito, son los siguientes: «La Corte Suprema de Justicia
acogió el recurso de casación por el sub-motivo indicado. Al analizar tal fallo en función de la
violación denunciada, este Tribunal encuentra que los fundamentos dados por la autoridad para
casar la sentencia, contradicen la propia jurisprudencia sentada por ella. En efecto, en los fallos de
casación dictados en materia civil, dentro de los que se pueden señalar las sentencias de dos de
julio de mil novecientos sesenta y cinco (Gaceta P.1), veinticinco de noviembre de mil novecientos

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sesenta y cinco (Gaceta P.86) seis de agosto de mil novecientos sesenta y seis (Gaceta P.1),
citados literalmente del segundo volumen, Tomo II, de la obra Derecho Procesal Civil Guatemalteco
del Doctor Mario Aguirre Godoy, páginas quinientos sesenta y dos y quinientos sesenta y tres),
cuyos resultados sientan doctrina legal de conformidad con el último párrafo del artículo 621 del
Código Procesal Civil y Mercantil, aparece que la Cámara Civil ha expresado que no puede
prosperar la interposición de un recurso de casación, aunque se hubiese cometido error de hecho
en la apreciación de la prueba, si ello no ha influido en la decisión del tribunal de segunda
instancia. Tal circunstancia se da en el caso de estudio, ya que los solicitantes de la casación
fundamentan la distorsión del contenido de la prueba, en el hecho de que la Sala afirmó que: opera
la exclusión del pago adicional del seguro en el caso en el que “el piloto asegurado...”, no obstante,
dicen, la cláusula endosataria lo que prevé es que está excluido “el asegurado”, es decir, no hace
referencia expresa a “piloto asegurado” ... Al respecto, esta Corte encuentra que la aseveración de
la Sala respecto de que el asegurado es piloto, en nada tergiversa el contenido de la prueba. Ello
obedece a que el contenido íntegro de la citada prueba dice: “No se pagará ningún beneficio por
cualquier pérdida que resultare directa o indirectamente, total o parcialmente de: (...) la operación o
transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo si el asegurado es piloto, oficial o
miembro de la tripulación del mismo, o si está dando o recibiendo cualquier clase de entrenamiento
o instrucción o si tiene cualesquiera deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento,
mantenimiento u operación de tal vehículo”. Es un hecho sabido y consentido y, por ende, no sujeto
a debate en el proceso sumario de cobro de la suma asegurada, que el causante era piloto de
aeronave y que tal actividad ejercía al momento en que ocurrió el percance en el que perdió la vida.
De esa cuenta, es obvio que tanto el juez como la Sala al hacer referencia al asegurado, en este
caso se referían al piloto que maniobraba el vehículo aéreo. La discusión, como se ve en los
antecedente se centraba en la procedencia del pago de una suma asegurada derivada de la
muerte del piloto de aquella aeronave. Resulta de lo anterior, entonces, que la Sala al conocer en
segundo grado y afirmar que la prueba, para el caso concreto, se refiere a la exclusión del piloto
asegurado, no tergiversó la prueba con efecto hacia su fallo de fondo, pues es obvio que a idéntica
conclusión hubiera llegado aunque sólo hubiera dicho que está excluido el asegurado que tenía
deberes de funcionamiento y operación de la aeronave. La autoridad impugnada acogió la tesis de
los promovientes de la casación, respecto del error de hecho en la apreciación de la prueba, sin
embargo, para ello, hizo análisis y conclusión errada sobre la influencia de la tergiversación

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alegada, a la que restó mérito, para luego hacer estimaciones propias sobre el modo de interpretar
la cláusula, realizando así un análisis extra petitum»
Al respecto esta Cámara desea comentar, que en ningún momento realizó un análisis extra petitum
al acoger el submotivo de error de hecho en la apreciación de la prueba invocado por los
recurrentes; en efecto, estos en el escrito contentivo del recurso de casación, literalmente dicen:
«...En el endoso número uno guión noventa y tres diagonal noventa y cuatro (1-93/94), de fecha
treinta de enero de mil novecientos noventa y tres que enmendó el inciso doce, Riesgos Excluidos,
del Anexo de Beneficios en Caso de Accidente, ambos parte integral de la póliza de seguro
identificada con el número VC guión seiscientos ochenta y nueve (VC-689), se establece
expresamente lo siguiente (el resaltado y subrayado es nuestro): "12. RIESGOS EXCLUIDOS: No
se pagará ningún beneficio por cualquier pérdida que resultare directa o indirectamente, total o
parcialmente, de la operación o transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo si el
asegurado es piloto, oficial o miembro de la tripulación del mismo, o si está dando o recibiendo
cualquier clase de entrenamiento o instrucción o si tiene cualesquiera deberes relacionados con o
en ocasión del funcionamiento mantenimiento u operación de tal vehículo..." La Sala Primera de la
Corte de Apelaciones, al dictar sentencia, tergiversó el contenido del documento anteriormente
identificado, al establecer que en el mismo se consignaba lo siguiente:
"Que no se pagará ningún beneficio por cualquier perdida(sic) que resultare directa o
indirectamente, total o parcialmente, entre otros casos, si el piloto asegurado tiene cualesquiera
deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de tal
vehículo." Mediante el simple examen y cotejo del documento con lo que la Sala afirmó en la
Sentencia en cuestión está consignado en el mismo, se evidencia la equivocación ya que
tergiversó lo consignado en el documento anteriormente identificado. Mediante el análisis de lo
consignado en el documento, en lo que se refiere a los riesgos excluidos de los beneficios
adicionales por accidente, podemos establecer lo siguiente: En dicho documento se establece,
dentro de los causales para no pagar ningún beneficio por cualquier pérdida, aquellos que resulten
directa o indirectamente, total o parcialmente, si el asegurado: "tiene cualesquiera deberes
relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de tal vehículo."
La Sala, en cambio manifestó como uno de las causales para no pagar ningún beneficio por
pérdida que resulte directa o indirectamente, total o parcialmente "si el piloto asegurado" tiene
cualesquiera deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u
operación de tal vehículo, cuando en dicho documento en ninguna parte establece dicho supuesto.

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Lo anterior, se puede evidenciar de una manera clara, en el cotejo del Endoso número uno -
noventa y tres diagonal noventa y cuatro (1-93/94), que enmendó el inciso doce, Riesgos
Excluidos, del Anexo de los beneficios en casos de accidente, ambos adheridos y que forman parte
de la Póliza de Seguro número VC guión seiscientos ochenta y nueve (VC-689) con lo manifestado
por la Sala al dictar sentencia de Apelación, en el caso en cuestión: Endoso: No se pagará ningún
beneficio por cualquier pérdida que resultare directa o indirectamente, total o parcialmente, de:
….la operación o transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo si el asegurado….
tiene cualesquiera deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u
operación de tal vehículo….” Sentencia: No se pagará ningún beneficio por cualquier perdida que
resultare directa o indirectamente, total o parcialmente, entre otros casos, si el piloto asegurado
tiene cualesquiera deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u
operación de tal vehículo. Es así, que de la anterior tergiversación, se demuestra la evidente
equivocación de la Sala en la apreciación de documentos decisivos en el resultado del fallo, misma
que reviste, dentro de la Sentencia, de total relevancia, ya que es de esa premisa de la que la Sala
partió para concluir que, al ser el asegurado OSCAR ARNOLDO ALVARADO LARA, piloto de la
aeronave accidentada donde perdió la vida, le era aplicable uno de los supuestos contenidos en los
documentos en cuestión como riesgos excluyentes para gozar del beneficio adicional por
accidente, cuando de una correcta apreciación de los mismos se puede determinar que el único
supuesto que le hubiera sido aplicable al asegurado, al ser este piloto, en el momento de la pérdida
de la vida, era el de la operación o transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo,
quedando plenamente probado dentro del juicio que la perdida(sic) de la vida del asegurado no
sucedió en las operaciones de ascenso o descenso del vehículo aéreo, sino en accidente
ocasionado por la desorientación espacial del piloto producida por las condiciones meteorológicas,
por lo cual no le era aplicable el mismo» . (el subrayado es nuestro)
Como puede notarse fácilmente, el quid del planteamiento hecho por el recurrente, es en el sentido
de que al ser el asegurado un piloto el supuesto que le fuera aplicable en el momento de perder la
vida, es el de la operación o transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo, y la Sala
sentenciadora, literalmente dijo: «...Atendiendo a que el fallecimiento del asegurado ocurrió en el
momento en que operaba como piloto la aeronave accidentada, en el día y lugar indicados
anteriormente, este hecho controvertido debe examinarse conforme la póliza de seguro número VC
guión seiscientos ochenta y nueve y el anexo de beneficios en casos de accidente, adherido y que
forma parte de la póliza precitada, así como el endoso número uno guión noventa y tres diagonal

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noventa y cuatro, documentos en los cuales se consigna que no se pagará ningún beneficio por
cualquier pérdida que resulte directa o indirectamente, total o parcialmente, entre otras cosos, si el
piloto asegurado tiene cualesquiera deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento,
mantenimiento u operación de tal vehículo, (el subrayado es nuestro) de donde se establece que
de conformidad con las pruebas aportadas al juicio, el asegurado era el piloto de la aeronave
accidentada donde perdió la vida; en consecuencia esta situación se encuentra comprendida
dentro de los riesgos excluidos de un beneficio adicional...».
Así que es obvia la tergiversación que la Sala sentenciadora hizo del mencionado documento.
Por ello, a pesar de las consideraciones vertidas en el amparo que se ha hecho mérito esta
Cámara estuvo en lo correcto cuando dijo: «...resulta evidente la equivocación de la Sala al
establecer los hechos emanados del contenido de la póliza antes identificada, puesto que, el inciso
doce sobre riesgos excluidos referente al anexo de beneficios en caso de accidente, modificado
mediante el endoso uno-noventa y tres/noventa y cuatro, literalmente dice: «No se pagará ningún
beneficio por cualquier perdida que resultare directa o indirectamente, total o parcialmente de: (...)
la operación o transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo si el asegurado es
piloto, oficial o miembro de la tripulación del mismo, o si está dando o recibiendo cualquier clase de
entrenamiento o instrucción o si tiene cualesquiera deberes relacionados con o en ocasión del
funcionamiento, mantenimiento u operación de tal vehículo» refiriéndose claramente a que el riesgo
excluido es cuando la perdida resultare directa o indirectamente, total o parcialmente de la
operación o transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo, si el asegurado tiene
cualesquiera de la calidades ahí plenamente establecidas. Siendo una de esas calidades que
establece la exclusión pactada la de ser piloto y otra distinta la de tener cualesquiera deberes
relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación del vehículo aéreo;
no pudiéndose inferir que ambas situaciones sean una sola como se estimó en el fallo recurrido. De
tal manera, que la correcta apreciación del inciso antes transcrito lleva a esta Cámara a establecer
que el supuesto aplicable al asegurado, no sólo en el caso de que sea piloto o tenga cualesquiera
deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de un
vehículo aéreo, es que éste se encuentre en ascenso o descenso»
También vale la pena apuntar que la Cámara luego de lo considerado anteriormente motivó
adecuadamente el porqué tal error influía en el resultado del fallo, lo que es lo mismo, que afirmar
que influía en la decisión del Tribunal de Segunda Instancia, acorde con los fallos citados por la
propia Corte de Constitucionalidad en su sentencia.

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En todo caso, esta Cámara conforme a los términos expresados en la sentencia dictada por el
Tribunal Constitucional de fecha doce de mayo de dos mil tres, procede a desestimar el submotivo
de error de hecho en la apreciación de la prueba invocado por los recurrentes, no sin antes
lamentar que ese Tribunal no dé estricto cumplimiento al principio de independencia judicial
consagrado en el artículo 203 de la Constitución Política de la República de Guatemala.
III
Como consecuencia de la improcedencia del submotivo de error de hecho en la apreciación de la
prueba, de conformidad con los razonamientos jurídicos valorativos expuestos por la Corte de
Constitucionalidad, esta Cámara atendiendo al derecho de petición que le asiste a los recurrentes,
que implica no sólo el poder dirigirse al Juez o Tribunal y realizar sus planteamientos, sino que se
le dé respuesta a sus peticiones, estima que en esta sentencia se deben conocer los submotivos
de interpretación errónea de la ley y error de derecho en la apreciación de la prueba, que también
fueron planteados por el recurrente, y que en la sentencia de fecha quince de julio de dos mil dos
no fueron apreciados, precisamente porque previamente a conocerlos se había acogido el
submotivo de error de hecho en la apreciación de la prueba.
Con relación al submotivo de interpretación errónea de la ley, el recurrente sostiene que la Sala
sentenciadora interpretó erróneamente el contenido del artículo 672 del Código de Comercio, que
establece «que los contratos celebrados mediante formularios destinados a disciplinar de manera
uniforme determinadas relaciones contractuales se interpretarán en caso de duda, es decir, cuando
existe indeterminación del ánimo del mismo entre dos juicios, aquel que le es menos favorable al
que preparó el formulario», aplicándose dicha norma cuando basó su decisión de acuerdo a las
disposiciones contenidas en la Póliza de Seguro, misma que junto a sus anexos y endosos que
forman parte integral de aquella.
La cláusula contenida en el endoso número uno – noventa y tres/noventa y cuatro, que forma parte
de la póliza colectiva VC- seiscientos ochenta y nueve que la Empresa Guatemalteca CIGNA de
Seguros, Sociedad Anónima, emitió a favor de la Compañía de Desarrollo Bananero de Guatemala,
Limitada, que enmienda el inciso número doce de riesgos excluidos en el caso de beneficios por
accidente, dice: «No se pagará ningún beneficio por cualquier pérdida que resultare directa o
indirectamente, total o parcialmente de: suicidio, tentativa de suicidio, o lesión intencionalmente
infringida a sí mismo, ya sea en estado de cordura o locura; lesiones corporales o la muerte
causada intencionalmente por otra persona; lesiones corporales o la muerte causada por armas de
fuego, armas contundentes o punzo cortantes; (...) la operación o transporte en ascenso o

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descenso de cualquier vehículo aéreo si el asegurado es piloto, oficial o miembro de la tripulación
del mismo, o si está dando o recibiendo cualquier clase de entrenamiento o instrucción o si tiene
cualesquiera deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u
operación de tal vehículo; dolencia corporal(...)»
La Sala sentenciadora al interpretar esa misma cláusula literalmente dice: «Atendiendo a que el
fallecimiento del asegurado ocurrió en el momento en que operaba como piloto la aeronave
accidentada, en el día y lugar indicados anteriormente, este hecho controvertido debe examinarse
conforme a la póliza de seguro número VC – seiscientos ochenta y nueve y el anexo de beneficios
en casos de accidente, adherido y que forma parte de la póliza precitada, así como el endoso
número uno – noventa y tres diagonal noventa y cuatro, documentos en los cuales se consigna que
no se pagará ningún beneficio por cualquier pérdida que resultare directa o indirectamente, total o
parcialmente, entre otros casos, si el piloto asegurado tiene cualesquiera deberes relacionados con
o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de tal vehículo, de donde se
establece que de conformidad con las pruebas aportadas al juicio, el asegurado era el piloto de la
aeronave accidentada donde perdió la vida...».
La póliza de seguro fue celebrada en formulario, y por lo tanto al tenor de lo estipulado en el último
párrafo del artículo 673 del Código de Comercio, le es aplicable el contenido del artículo 672 del
mismo cuerpo legal, norma que el recurrente señaló como infringida para sustentar el submotivo
que se conoce y empleada por la Sala sentenciadora.
Cuando un contrato es celebrado mediante formulario, aquel de los contratantes que lo presenta se
encuentra en una franca posición de ventaja frente al otro, pues éste no tiene la posibilidad de
discutir su contenido (típico contrato de adhesión); por ello el legislador dispuso que en caso de
duda tales contratos se deben interpretar en el sentido menos favorable para quien haya preparado
el formulario.
Tanto en el anexo de beneficios en caso de accidente de la póliza número VC-seiscientos ochenta
y nueve, como en la enmienda del inciso doce de los riesgos excluidos en el caso de beneficios por
accidente, estipulados en el endoso número uno – noventa y tres/noventa y cuatro, regula varios
riesgos que los contratantes, la aseguradora y el asegurado, establecieron que de concretarse
estarían excluidos del pago adicional por muerte en accidente a los beneficiarios.
Uno de esos supuestos es cuando la perdida resultare directa o indirectamente, total o
parcialmente, de la «operación o transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo si
el asegurado es piloto, oficial o miembro de la tripulación del mismo, o si está dando o recibiendo

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cualquier clase de entrenamiento o instrucción o si tiene cualesquiera deberes relacionados con o
en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de tal vehículo».
Es decir, que por una parte establece la condición, la operación o transporte en ascenso o
descenso de cualquier vehículo aéreo, y luego delimita la calidad del asegurado sujeto a esa
condición, que son: el piloto, oficial o miembros de la tripulación del mismo; luego continúa diciendo
o si está dando o recibiendo cualquier clase de entrenamiento o instrucción (obviamente se elimina
al piloto, como sujeto de esta condición) o si tiene cualesquiera deberes relacionados con o en
ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de tal vehículo.
Resulta equivocada la interpretación que hace la Sala sentenciadora al contenido de esa
disposición contractual, cuando dice que no se pagará ningún beneficio por cualquier pérdida que
resultare directa o indirectamente, total o parcialmente, entre otros casos «si el piloto asegurado
tiene cualesquiera deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u
operación de tal vehículo», porque hace una interpretación extensiva que hasta cierto punto raya
en la arbitrariedad a favor de la empresa aseguradora.
Efectivamente, le asiste la razón al recurrente cuando sostiene que el párrafo de la disposición
tantas veces citada que dice: «... o si tiene cualesquiera deberes relacionados con o en ocasión del
funcionamiento, mantenimiento u operación de tal vehículo...» , provoca duda, al no poder
determinarse si constituye por sí solo un supuesto de exclusión o si es una condición subordinada
a la oración principal de “No se pagará ningún beneficio por cualquier pérdida que resultare directa
o indirectamente, total o parcialmente, de la operación o transporte en ascenso o descenso de
cualquier vehículo aéreo...”, pero tal discrepancia al amparo de lo preceptuado en el inciso 1º. del
artículo 672 del Código de Comercio debe ser resuelta en el sentido menos favorable para
Empresa Guatemalteca de Seguros CIGNA, Sociedad Anónima; entonces, debe entenderse que es
una condición subordinada a la oración principal, y por lo tanto, el único supuesto que le era
aplicable al asegurado, al ser este piloto (como lo tuvo por probado la Sala sentenciadora), es la
exclusión consistente en operación o transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo
aéreo.
Así que se debe casar la sentencia recurrida y dictar el fallo que en derecho corresponde, sin entrar
a analizar los otros submotivos de casación, dado el sentido en que se está resolviendo.
IV
Oscar Arnoldo, Wendy Donara, Julio Lisandro, Betzi Aida, de apellidos Alvarado Mendoza, María de
los Angeles Alvardo Aguilera, y Ana Sonia Noemí Luna (único apellido), en ejercicio de la patria

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potestad del menor Oscar Alexander Alvarado Luna, plantearon su demanda con base en que su
padre Oscar Arnoldo Alvarado Lara, trabajaba para la Compañía de Desarrollo Bananero de
Guatemala, Limitada, y ésta tenía un seguro de vida colectivo con la Empresa Guatemalteca
CIGNA de Seguros, Sociedad Anónima, por defunción de cualquiera de sus empleados, conforme
la póliza número VC- seiscientos ochenta y nueve, que también se ha identificado como poliza GV-
seiscientos ochenta y nueve, quinientos diez – cero cero seiscientos ochenta y nueve y quinientos
veinte- cero cero seiscientos ochenta y nueve, con vigencia a partir del uno de enero de mil
novecientos noventa y tres.
El señor Alvarado Lara es asegurado de la póliza ya indicada, calidad que detenta conforme el
certificado individual número cero cero cuatro mil novecientos veinticinco, emitido por la
aseguradora en la que lo nombra específicamente como asegurado. La Suma asegurada básica
que la Empresa Guatemalteca CIGNA de Seguros, Sociedad Anónima, se ha comprometido a
pagar es de veinticuatro veces el salario básico mensual, tal y como lo señala el numeral tres del
endoso número uno – noventa y cinco/ noventa y seis de esa póliza de seguro, con vigencia desde
el uno de enero de mil novecientos noventa y cinco; y siendo el salario básico establecido del
asegurado en el mes que falleció de catorce mil doscientos setenta y tres quetzales, dicha suma
asciende a trescientos cuarenta y ocho mil quetzales exactos. Pero además, la póliza de seguro
anteriormente identificada contiene un anexo que forma parte integral de la misma, que estableció
que la empresa aseguradora adicionalmente a esa suma asegurada básica, se comprometió a
pagar una suma igual a la misma, si el fallecimiento del asegurado ocurría por accidente, y
conforme el endoso uno-noventa y tres/noventa y cuatro, no está excluida expresamente la forma
en que falleció el señor Alvarado Lara, quién piloteaba una aeronave que no estaba en ascenso o
descenso; por lo que reclaman, en su calidad de herederos legales del asegurado, una prestación
de seguro total de seiscientos noventa y seis mil quetzales, más los intereses legales respectivos
hasta su efectiva cancelación
La Empresa Guatemalteca CIGNA de Seguros, Sociedad Anónima, al contestar la demanda e
interponer las excepciones perentorias de inexistencia de derecho para reclamar por parte de los
actores el pago del beneficio adicional en caso de accidentes y de inexistencia de obligación por
parte de la Empresa Guatemalteca Cigna de Seguros de pagar a los demandantes el beneficio
adicional en caso de accidentes contenido en la poliza de seguro que se invoca en la demanda,
manifiesta, que en cuanto a la suma básica asegurada en ningún momento se ha negado a hacer
efectivo el pago de la misma, reconociendo expresamente la obligación que tiene de pagar a los

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herederos de Oscar Arnoldo Alvarado Lara, pues esta persona falleció cuando conducía la
aeronave de marca Piper Azteca, modelo PA- doscientos cincuenta, serie de constructor número
veintisiete- ocho millones ciento cincuenta y cuatro mil trece, matrícula TGCDEC, que colisionó en
la Aldea Moritas del municipio de San Antonio la Paz del departamento de El Progreso; pero no así,
el monto de la indemnización adicional, como consecuencia del beneficio en caso de accidente, ya
que el asegurado se encontraba excluido de la cobertura del seguro, en vista de tener bajo su
responsabilidad el deber “de funcionar u operar la aeronave siniestrada”.
Determinados los hechos en que las partes fundamentan sus pretensiones, se establece que el
núcleo de la cuestión debatida es la interpretación que las partes le dan al contenido del anexo de
la póliza de seguro que establece las exclusiones al pago de la suma adicional en caso de
accidente.
El endoso número uno – noventa y tres / noventa y cuatro, que forma parte de la póliza colectiva
VC- seiscientos ochenta y nueve que la Empresa Guatemalteca CIGNA de Seguros, Sociedad
Anónima, emitió a favor de la Compañía de Desarrollo Bananero de Guatemala, Limitada,
enmendando el inciso número doce de riesgos excluidos en el caso de beneficios por accidente,
que dice: “ No se pagará ningún beneficio por cualquier pérdida que resultare directa o
indirectamente, total o parcialmente de: (...) la operación o transporte en ascenso o descenso de
cualquier vehículo aéreo si el asegurado es piloto, oficial o miembro de la tripulación del mismo, o
si está dando o recibiendo cualquier clase de entrenamiento o instrucción o si tiene cualesquiera
deberes relacionados con o en ocasión del funcionamiento, mantenimiento u operación de tal
vehículo; dolencia corporal (...)”
Así que, conforme a las estimaciones hechas por esta Cámara al acoger el submotivo de
interpretación errónea de la ley, el riesgo excluido en la cláusula antes transcrita es la operación o
transporte en ascenso o descenso de cualquier vehículo aéreo si el asegurado realiza las
actividades ahí claramente establecidas, las cuales incluyen ser piloto, y el señor Oscar Arnoldo
Alvarado Lara, falleció cuando piloteaba un vehículo aéreo que no se encontraba en ascenso o
descenso. Efectivamente de conformidad con la certificación de la Secretaría del Departamento de
Aeronavegabilidad y del Registro Aeronáutico Nacional de la Dirección General de Aeronáutica, de
fecha dieciséis de noviembre de mil novecientos noventa y cinco, se tuvo a la vista el file de la
aeronave Piper Azteca, Modelo: PA-veintitrés-doscientos cincuenta, serie del constructor número:
veintisiete- ocho millones ciento cincuenta y cuatro mil trece-, Matricula: TG-DEC, que dice:
«causas probables del accidente: se debieron a las condiciones metereológicas prevalecientes en

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el área del accidente, sufriendo el piloto una desorientación espacial, saliéndose de la ruta y del
nivel del vuelo a más o menos 60 a 65 grados al noroeste, impactando con la copa de los árboles,
desintegrándose y haciendo el impacto final contra el terreno, ladera de la montaña
aproximadamente a uno 7,000 pies de altura» (ver folio treinta y siete de la primera pieza); así que,
resulta equivocada la interpretación que la aseguradora le dio a la exclusión contenida en el
endoso uno-noventa y tres / noventa y cuatro, teniendo derecho los demandantes como herederos
legales del asegurado, calidad que acreditaron conforme la certificación del auto de declaratoria de
herederos extendida por el notario Jaime Fernando Osorio Alonzo (ver folio cincuenta y cinco de la
pieza de primera instancia), al pago de la suma básica asegurada en la póliza más la suma
principal estipulada en el anexo de beneficios en caso de accidente; ya que como se desprende del
artículo 898 del Código de Comercio el asegurador debe responder de todos los acontecimientos
que presenten el carácter del riesgo cuyas consecuencias se hayan asegurado y no fueron
excluidas.
Por tanto, debe declararse con lugar la demanda planteada con respecto a dicha pretensión y sin
lugar las excepciones perentorias interpuestas por la entidad demandada.
Y la pretensión de los demandantes expresamente contenida en la demanda en cuanto a que se
les paguen intereses legales, sobre la cantidad de seiscientos noventa y seis mil quetzales, este
Tribunal estima que es procedente, conforme lo estipulado en los artículos 677 del Código de
Comercio y 1435 del Código Civil.
-III-
De acuerdo con el artículo 573 del Código Procesal Civil y Mercantil, se debe condenar a la parte
demandada al pago de las costas procesales causadas en el presente juicio.
LEYES APLICABLES
Artículo citado y: 874, 875, 901, y 1003 del Código de Comercio; 574, 621, 624, 625, 626, 627, 628
y 635 del Código Procesal Civil y Mercantil; 49, 57, 74, 79 inciso a), 141, 143 149 y 172 de la Ley
del Organismo Judicial.
POR TANTO
LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, CÁMARA CIVIL, con base en lo considerado y leyes citadas,
resuelve: a) Desestima el submotivo de error de hecho en la apreciación de la prueba invocado por
el recurrente, conforme a los términos de la sentencia dictada por la Corte de Constitucionalidad el
doce de mayo de dos mil tres; b) Procedente el recurso de casación por el submotivo de
interpretación errónea de la ley y casa la sentencia impugnada de fecha veintiocho de enero de dos

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mil dos, dictada por la Sala Primera de la Corte de Apelaciones. Resolviendo conforme a derecho
DECLARA: I) Sin lugar las excepciones perentorias de inexistencia de derecho para reclamar por
parte de los actores el pago del beneficio adicional en caso de accidente que contiene la póliza del
contrato de seguro y de inexistencia de obligación por parte de la Empresa Guatemalteca CIGNA
de Seguros de pagar a los demandantes el beneficio adicional en caso de accidentes contenido en
la póliza de seguro que se invoca en la demanda; II) Con lugar la demanda interpuesta por Oscar
Arnoldo, Wendy Donara, Julio Lisandro, Betzi Aida, de apellidos Alvarado Mendoza, María de los
Angeles Alvarado Aguilera, y Ana Sonia Noemí Luna (único apellido), esta última en ejercicio de la
patria potestad del menor Oscar Alexander Alvarado Luna, contra la Empresa Guatemalteca CIGNA
de Seguros, Sociedad Anónima; III) Condena a la Empresa Guatemalteca CIGNA de Seguros,
Sociedad Anónima, a pagar la cantidad de seiscientos noventa y seis mil quetzales, a los herederos
legales del señor Oscar Arnoldo Alvarado Lara, más los intereses legales causados; IV) Condena a
la entidad demandada al pago de las costas procesales causadas en el presente juicio.
NOTIFÍQUESE y devuélvase los autos a donde corresponde, con certificación de lo resuelto.

Alfonso Carrillo Castillo, Magistrado Vocal Cuarto, Presidente Cámara Civil; Hugo Leonel Maúl
Figueroa, Magistrado Vocal Séptimo; Amanda Ramírez Ortíz de Arias, Magistrado Vocal Quinto;
Marieliz Lucero Sibley, Magistrado Vocal Octavo. Ante Mí: Doctor Victor Manuel Rivera Wöltke,
Secretario de la Corte Suprema de Justicia.

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