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INVASIÓN AL PLANETA TIERRA

Esta era una ciudad muy tranquila, con lindas y majestuosas praderas, valles
y lomadas, con impetuosos ríos los cuales en épocas de lluvia se encienden
cuan descargo colérico de los dioses, que vienen apagando su fulgor desde lo
más alto hasta llegar a esta bella cuidad denominada “tierra del mercurio”.

En dicha cuidad vivía una linda, encantadora y alegre muchacha llamada


Eyra, ella era una jovencita muy buena y amable, criada con buenos
principios morales y éticos, pero también conocía el arte de luchar, pues
había estudiado muchos años en defensa personal, pero aun con esa
habilidad muy bien desarrollada ella era muy pacifica y solo peleaba en casos
extremos.

Cierto día toda esta tranquilidad terminaría cuando a la capital de este país
llegaría una extraña nave, como una especie de resplandor, el cual caía de lo
más alto del cielo, pero no se sabía nada de este extraño resplandor, algunos
afirmaban que se trataba de OVNIS, pero en fin nada salía a la luz, todo
fue tapado por las autoridades afirmando ser un cometa. Pero la verdadera
naturaleza de ese resplandor radicaba en una especie de OVNIS
denominados “anunakis” los cuales ya anteriormente avían visitado nuestro
planeta cuando nosotros éramos unos simples simios irracionales, ahora
venían a reclamar nuestro planeta tierra como si fuera de ellos, pues
afirmaban que ellos eran nuestros creadores y por ende nuestras tierra
eran suyas, pues estos “anunakis” habían destruidos la capa atmosférica de
su planeta la cual ya estaba en las ultimas a punto de la desaparición. Pero
además de querer apropiarse del planeta tierra querían que los humanos
seamos sus esclavos.

Este macabro plan ya lo estaban llevando a cabo, pues habían inyectado una
especie de virus a los máximos funcionario de esta nación, y a ellos los
tenían dominado como a una especie de títeres. Y así se empezó a impartirse
estas vacunas con la excusa de que estaba surgiendo una enfermedad
mortífera y estas vacunas ayudarían a combatirla, poco tiempo después casi
todo este país ya estaba infectado con este virus y por ende los infectados
ya no eran humanos, por otra parte este virus también brindaba a su
portador una fuerza sobrehumana, agilidad y resistencia. Poco tiempo
después lo inevitable llego se empezaron a declarar la guerra a las naciones
vecinos, y estos infectados ganaban fácilmente sin muchas bajas en sus
filas, pronto toda Sudamérica ya estaba conquistada por esta raza
alienígena, lo más irónico es que los anunakis originales no peleaban, solo
mandaban a sus esclavos los cuales eran los terrícolas infectados.

Pero para este continente no todo estaba perdido pues en algunos lugares
más alejados como en montañas se habían formado refugios con una gran
cantidad de sobrevivientes humanos, pero todos ocultos entre las inmensas
montañas, los cuales servían como camuflaje. Y uno de los refugios estaba
conformado por los habitantes de la “tierra del mercurio” y uno de los
habitantes de este recinto era la adorable Eyra, la cual estaba totalmente
desconsolada por la pérdida de su tan amada ciudad.

Los habitantes de este refugio ya estaban cansados e indignados por todo lo


que estaba sucediendo, así que decidieron forman un centro de
entrenamiento militar, en donde se reclutarían a los jóvenes más fuertes,
valientes y capaces, para que estos desarrollen al máximo sus habilidades de
combate cuerpo a cuerpo, pues estos alienígenas no morían con disparos de
armas de fuego, la única forma de matarlos que encontraron era cortarles la
cabeza y para ellos tenían que combatirlos cara a cara, espada contra
garrar. Así sucedió y Eyra fue reclutada, puesto que ella era una de las
candidatas más fuertes, día a día los entrenamientos se hacían más fuertes
pasaban casi las 24 horas del día entrenando, solo descansaban para comer.
Algunos murieron en el entrenamiento otros no pudieron seguir más, y
fueron a parar a los centros de atención medica, por el gran deterioro de
sus cuerpo.

Al cabo de un año los reclutas ya estaban listos, de quinientos solo lograron


terminar doce y uno de ellos era Eyra junto con seis varones y cinco
mujeres, para ese entonces los “anunakis” habían tomado estados unidos y
luego toda América, después declararon la guerra a todos los continentes, y
como era de esperarse vencieron fácilmente, ni los misiles nucleares les
hacían daño alguno, por el contrario, la radiación que estos provocan los
fortalecían. Fue así como todo el mundo ya estaba conquistado. La única
esperanza yacía en los sobrevivientes de los refugios, pues también por
todo el mundo había muchos y todos ellos habían estado preparando a sus
soldados, para cuando tendrían que luchar, pero ningunos se comparaban con
los de la ciudad Eyra, lo malo es que solo eran doce.

Estos doce valientes jóvenes fueron llamados “los arcángeles”, los cuales
estaban entrenados en todos los aspectos especialmente para matar, casi ya
no tenían amor en sus corazones, habían sido fortalecidos con odio y era ese
odio el que les volvía más fuertes.

Esta era una mañana soleada cuando llego el día en que los arcángeles tenían
que entrar en acción, pues un gran ejército de infectados estaba viniendo a
destruir el refugio de los habitantes de la tierra del mercurio. Fue en un
angosto desfiladero donde se inicio la masacre, los arcángeles aprovechando
la minoría iban atacando por sorpresa, matando uno por uno a estos
infectados, fue así como los números se iban disminuyendo al llegar la noche
la batalla ya estaba definida, todos los infectados muertos, cero arcángeles
caídos. Esto se repetía cada vez que los infectados atacaban, las victorias
fueron muy celebradas y comentadas por todas partes del mundo. Que había
unos doce valientes jóvenes que derribaban ejércitos completos; como era
de esperarse estos rumores también llegaron a los oídos de los repulsivos
anunakis, los cuales llegado un cierto momento decidieron hacerse cargo
ellos mismos.

Pues ya no tenían otro pasatiempo ya que todo el mundo estaba conquistado,


lo único que les quedaba era limpiar la basura como ellos lo decían y en
transcurso de ello divertirse, pues estos anunakis poseían una fuerza,
agilidad, inteligencia y todo lo necesario para ser unas maquinas de matanza.
Es así como se enrumbaron hasta la tierra del mercurio a eliminar
personalmente a los valientes arcángeles, ya en el campo de batalla se vieron
las caras, y como en una especie de torneo romano los anunakis dijeron que
se enfrentarían uno contra uno, es así como el jefe anunaki mando a su
mejor soldado, quien era un gigantesco mastodonte de unos dos metros y
medio de altura, mientras que por parte de los humanos Eyra iría a luchar
quien era la más fuerte, valiente y capaz de todos, entonces comenzó la
pelea Eyra empezó repartiendo unos golpes pero los cuales no surtían ningún
efecto en el gigantesco ser de metal, después esa máquina contraataco pero
Eyra era muy ágil y supo esquivarlas todas hasta que el muy cobarde utilizo
una luz segadora con la cual llego a lastimas mucho a Eyra, pero al final la
valiente jovencita muy cansada y estando a punto de desfallecer por la
paliza que había recibido, recordó como estos seres habían destruido todo
lo que ella amaba, entonces se enfureció tanto que peleo como nunca jamás
lo había hecho, con una rapidez y una furia de titanes fue así como después
de una ardua batalla Eyra estaba a punto de darle el golpe final y definitivo,
cuando el jefe anunaki intervino y le dio un gran golpe a Eyra dejándola
tendida en el piso, y ahí se armo una batalla de todos contra todos, los
anunakis eran más de veinte los cuales saltaron todos decididos a eliminar a
los valerosos arcángeles. La batalla no duro mucho puesto que los anunakis
eran más poderosos, en esta pequeña batalla murió la arcángel más joven
fue por las manos de este jefe anunaki quien clavo una daga en el corazón de
esta pequeña, poco después la batalla ya estaba perdida pues era muy
evidente la superioridad en todos los sentidos de los anunakis, seguidamente
cayó un arcángel más, este tenía por nombre “Kret” al cual habían torcido
completamente la pierna izquierda, el cual también era el más débil de todos
los arcángeles, estaba casi inmóvil y en ese momento con todas sus fuerzas
se paro en frente de los anunakis y les empezó a decir que él conocía todos
los escondites de los humanos y que le perdonen la vida, pues este les
ayudaría en todo lo que quisieran, los anunakis aceptaron la tan tentativa
oferta, pues veían en los ojos de este joven una sed de ira y un corazón muy
frio, poco después los anunakis burlándose de los arcángeles se fueron
llevándose a Kret, pero prometieron regresar por mas diversión. Llegados
los arcageles al refugio, Eyra muy golpeadas con heridas de muerte recibió
la atención médica necesaria al igual que todos sus compañeros, ese día no
hubo celebración por el contrario hubo llanto y desesperación, pues no había
barrera ni nada quien ahora les pudiera proteger, una jovencita muerta y
uno traidor retirado.

Por otra parte Kret recibía también una atención medica pero pésima era
tratado peor que un animal sarnoso, solo querían mantenerlo con vida para
que les muestre los refugios, en eso a uno se le ocurre una magnífica idea la
cual era infectar con el virus a Kret ya que si, simples humanos se volvían
súper dotados, este se volvería aun más poderoso, pero también tenía miedo
de que quizás se les saliera de control y también un poco de celos, pero al
final se izo la infección y como era de esperarse surgió un guerrero único
con unas habilidades quizás superiores a la de un anunaki, por otra parte fui
ahí donde Kret conoció a un científico estadounidense muy famoso en su
época, el cual estaba infectado pero este podía controlarlo con unas
inyecciones que el mismo había desarrollado en todo el tiempo antes de ser
infectado, es así como se fueron convirtiendo en grandes amigos. Kret al
recibir este tratamiento también podía controlar pero obviamente no lo
hacían notar a los malvados anunakis, por el contrario obedecía todas sus
órdenes, en ellas Kret tuvo que eliminar muchos refugios.

Cierto día cuando el antivirus se había adaptado totalmente al cuerpo de


Kret, este tomando en brazos a su amigo científico decidió escapar pues
estaban cansado de todas las humillaciones, golpes, hambrunas entre otras
que padecían ahí dentro. Fue así que causando unos destrozos llegaron a
escapar y fueron a parar a un desierto muy grande donde estaban
destinados a morir, pero por suerte fueron encontrados por un grupo de
ronderos de uno de los refugios, para luego ser llevados a buen recaudo, ya
luego de descansar y comer, sucedió lo peor Kret fue reconocido como uno
de los sirvientes asesinos de los anunakis, y todos se alarmaron y lo
enjaularon decididos a eliminarlo, pero en eso Kret les hablo con toda la
sinceridad posible explicándoles todo lo que había pasado, por otra parte
acepto ser ejecutado sin resistencia alguna pues reconoció que en un tiempo
atrás había traicionado a su propia gente, pero también les dijo que si por
alguna razón le perdonaban la vida el aria todo lo posible por enmendar ese
grandísimo error, pero nadie le creyó y se dispusieron a quemarlo vivo, fue
ahí que un viejo muy sabio se acercó al joven Kret, y pidió a la multitud que
también fuera quemado junto a Kret, pues este anciano también había
cometido muchos errores en su vida, en ese momento hubo un silencio muy
abrumador todos empezaron a entender el mensaje y pararon con esa
locura, entonces el anciano se llevó a Kret y al científico a su casa donde les
dio abrigo, comida y un techo, pero el anciano ya se había percatado de que
ellos estaban infectados y también de la pierna mala de Kret, pero este
anciano sentía que debía curar al joven Kret y así lo hizo, poco después Kret
se ganó la confianza de todos y más aun fue nombrado jefe de ese refugio
pues había hecho muchas obras buenas, sin embargo el científico
prosiguiendo con sus investigaciones decidido a encontrar la cura llego a
parar a “la tierra del mercurio” en donde lideraba Eyra, para ese entonces
este genio de la ciencia con una solo vacuna era capaz de invertir los
papeles, logrando que los infectados recobren sus memorias pero lo mas
sorpréndete era que mantenían sus fuerzas sobrehumanas.
Por otra parte los diez arcángeles restantes se dispersaron por todas
partes entrenando a nuevos reclutas, ya transcurrido un tiempo se inicio una
rebelión donde los humanos estaban armados con este nuevo antivirus. Fue
así como se empezaron a ganar batallas recuperar soldados como también
terrenos, cuando todo marchaba bien una mañana el científico amaneció
asesinado y nadie sabía quién había sido, Kret enterado de estoy
inmediatamente y sin pensarlo se dirigió a ver a su mejor amigo, llegando a
su antiguo hogar se vieron las caras con su antigua compañera, la cual estaba
muy indignada con Kret pues este les había traicionado, fue ahí donde Eyra
le prohibió en paso Kret y se armó una gran discusión.

Molesto y triste Kret se marchó pues Eyra le había dicho todas sus
verdades de la manera las fría posible, pero surgió otro problema muy
grande nadie aparte del científico ya fallecido conocía los ingredientes del
antivirus, nuevamente la desesperación llego a los humanos, intentaron
fallidamente fabricar nuevamente la cura, pero no pudieron, lo máximo que
lograron era neutralizarlo la infección por un instante, pero pasado el
tiempo todos regresaban a la hipnosis acecina.

Fue así como llego el día de la batalla final, esta batalla iba a decidir el
destinos de los mundo y con ella la guerra terminaría teniendo un solo
vencedor y un perdedor, si se perdía la guerra los humanos tenían mucho que
en juego estaba su planeta y por ente su extinción; mientras tanto los
endemoniados anunakis solo perderían la oportunidad de conquistar ese
mundo.

Los ejércitos ahora ya estaban igualados en números, los infectados tenían


la fuerza, pero los terrícolas tenían el valor, en ese sentido las cifras
también eran iguales; un día muy soleado marcharon ambos ejecitos con unas
interminables filas, en la cabeza por parte de los infectados iban los
anunakis originales, mientras que por parte de los humanos los arcángeles
encabezaban, fue ahí donde los ejércitos de Eyra y Kret se vieron las caras
ambos con indignación y recelo. Fue cuando un humano lanzo una flecha
empezó todo, no hubo oportunidad de dialogar entre ambos ejércitos pues
los humanos no querían nada, ningún trato y se lanzaron a morir en defensa
de su planeta. La batalla duro muchos días los humanos inyectaban el
antivirus para ganar más hombres para sus filas, pero no duraba mucho
tiempo al cabo de un rato se volvían nuevamente infectados, pues como este
nuevo antivirus no era tan efectivo.

Por otra parte, Kret prefería eliminar a los infectados pues ya no los
consideraba humanos, en fin, para que curarles por un pequeño tiempo si al
rato nuevamente serian del otro bando, mientras tanto los humanos caían
más y más. Nuevamente Eyra y Kret cruzaron palabras de disconformidad
en plena batalla esto solo asía que los soldados de ambos se sintieran
confundidos y más propensos a morir fácilmente por esta distracción. Pero
todo cambio cuando llego una gran caravana humana cargada de muchas
inyecciones para que se los pudieran aplicar una y otra vez hasta el final de
la guerra. Kret por sus soldados entro un poco en razón y dijo “Eyra has lo
que quieras, espero que sea lo correcto” solo fueron esas simples palabras
las que cambiaron todo, los soldados ganaron mas confianza y valor y
lucharon como nunca lo habían hecho dejando a un lado la tristeza, el dolor,
y todo solo con un simple objetivo inyectar a mas infectados y ganar en
números.

Luego de luchar por tres días seguidos, incluso aveces hasta ni las noches
eran impedimento para determinar este conflicto, pero todo tiene su final
en una tarde un tanto lluviosa los números de los humanos eran
superiormente notablemente, y los anunakis originales empezaron a
retroceder dejando su ejército como distracción, fue ahí donde los
arcángeles también se reunieron y se fueron a perseguirlos y no dejarles
escapar, unos cuantos kilómetros más allá, los alcanzaron y comenzaron a
luchar una batalla épica, cuan truenos del Olimpo disputando su reinado, la
velocidad la fuerza por ambas partes eran sorprendentes empezaron a caer
un par de anunakis y el jefe de ellos se dispuso tan cobardemente a huir
dejando a sus compañeros morir, Kret se dio cuenta de ello y se lanzo a
atraparlo antes de que subiera a su nave pero fue tarde, el malvado jefe
logro subir y saco de la nave una arma mortífera y le disparo a Kret, para
Eyra por un instante se detuvo el tiempo y vio como su tan odiado
compañero moriría freído por este incandécete rayo no lo pensó mucho y se
lanzo a empujarlo, pero llego un poco tarde el láser rozo el brazo de Kret
dejándole una herida muy grande, pero le había salvado la vida, todo paso
muy rápido no hubo tiempo de pensar en nada, justo después del láser llego
una malla eléctrica y les capturo a ambos, dejándolos inmóviles y
arrastrándoles dentro de esa nave. Pasado esto la nave desapareció en los
cielos llevándose consigo dos prisiones.

La batalla terrenal termino los anunakis originales murieron los infectados


fueron controlados, hubieron muchas pérdidas humanas por millones en todo
el transcursos de la guerra, la población fue reducida en una centésima
parte de la original, pero fue aun más trágico cuando un arcángel más había
caído, hubieron muchos muertos por enterrar como también mucho
infectados por curar, y los ocho arcángeles restantes tomaron las riendas
del planeta tierra.

Pero para Eyra y Kret no había terminado aun su batalla.