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El logicismo es una tesis de filosofía de la matemática. Fue propuesta por G.

Leibniz en el siglo XVII y


tiene una formulación sencilla: las matemáticas se pueden reducir a la lógica. Leibniz, que se sepa, no llegó
a desarrollar esta tesis, así que hubo que esperar a finales del siglo XIX para que esta fuera retomada en serio.
El abono para que esta tesis floreciera de nuevo lo pusieron Giuseppe Peano, Richard Dedekind y Gottlob
Frege. Los dos primeros contribuyeron con la formulación de los fundamentos de las matemáticas. Dedekind
proporcionó un análisis de los números naturales con el que contribuyó en la teoría de conjuntos que
desarrollarían Frege y Cantor, además de en la formulación de los axiomas de Peano, con los que este
fundamentó la aritmética. Frege, además, desarrolló el primer sistema de lógica de predicados. En este contexto,
Frege fue uno de los autores que más intensamente trabajó por probar la tesis logicista.

Mientras, en Gran Bretaña, Bertrand Russell descubrió una paradoja en la obra de Frege “la paradoja de
Rusell” y demostró que el proyecto de Frege era inconsistente, quien quedó tan consternado que decidió
tirar su proyecto logicista a la papelera.

La paradoja en términos de conjuntos

Supongamos un conjunto que consta de elementos que no son miembros de sí mismos. Un ejemplo descrito es
el que supone un conjunto que consta de "ideas abstractas". Dicho conjunto es miembro de sí mismo porque el
propio conjunto es una idea abstracta. Otro ejemplo sería una bolsa con bolsas dentro. Por otro lado un conjunto
que consta de "libros" no es miembro de sí mismo porque el conjunto en sí no es un libro. Russell preguntaba
(en carta escrita a Frege en 1902), si el conjunto de los conjuntos que no forman parte de sí mismos (es decir,
aquel conjunto que engloba a todos aquellos conjuntos que no están incluidos en sí mismos, como el de "libros"
en el ejemplo anterior) forma parte de sí mismo. La paradoja consiste en que si no forma parte de sí mismo,
pertenece al tipo de conjuntos que no forman parte de sí mismos y por lo tanto forma parte de sí mismo. Es
decir, formará parte de sí mismo sólo si no forma parte de sí mismo.

Por su parte, Russell continuó trabajando con Alfred North Whitehead en la tesis logicista. Ambos preparaban
la que después sería una obra monumental, tal vez la obra cumbre del logicismo: Principia Mathematica.
Principia mathematica es un conjunto de tres libros con las bases de la matemática escritos por Bertrand
Russell y Alfred North Whiteheadpublicados entre 1910 y 1913. Este trabajo constituye un intento de derivar la
mayor parte de los conocimientos matemáticos de la época a partir de un conjunto de principios o axiomas. La
principal motivación para esta obra provenía del trabajo anterior de Gottlob Frege en lógicaque contenía
inconsistencias (en particular la paradoja de Russell). Éstas eran evitadas en los Principia construyendo una
elaborada teoría de tipos.
Los Principia contenían teoría de conjuntos, números cardinales, números ordinales y números reales. Aunque
no estaban incluidos otros teoremas más profundos del análisis de números reales, parecía que efectivamente
todas las matemáticas podían ser derivadas adoptando el mismo formalismo.

No obstante, se hacen algunas objeciones. Concretamente, se objeta que el axioma de reductibilidad, por un
lado, y el de infinitud, por otro, son muy cuestionables. Por un lado, el axioma de reductibilidad. Según este,
dada una proposición cualquiera, esta es equivalente a una proposición de un tipo inferior. Con este axioma
Russell resolvía algunos problemas técnicos, sin embargo se ha criticado que este axioma es una propuesta ad
hoc y por tanto no estaría justificado filosóficamente. Por otra parte, el axioma de infinitud es criticado por
tener el aspecto de una hipótesis empírica, más que el de un axioma matemático. Según este axioma, existe un
número infinito de objetos.

En 1931 Gödel le da una bofetada al logicismo, al demostrar su famosos teoremas. Los teoremas de Gödel
son dos y de ellos se sigue, según algunos puntos de vista, que el logicismo es un proyecto imposible. En efecto,
según el primer teorema si una teoría aritmética es consistente, entonces es incompleta. Según el segundo, si
una teoría aritmética es completa, entonces es inconsistente, de lo cual se sigue que no hay ninguna teoría
aritmética que sea a la vez consistente y completa. Esto entraña que no puede haber un sistema formal del
que se pueda derivar toda verdad matemática.

Hasta que Kurt Gödel demostró sus teoremas de incompletitud se pensaba que en Principia la tesis logicista
estaba demostrada. El trabajo de Gödel se llevó por delante las ambiciones logicistas en filosofía de la
matemática durante un tiempo, hasta que en 1983 Crispin Wright reformuló una alternativa, naciendo así un
movimiento neo-logicista.

Wright llama la atención de que, a partir de aquí, Frege ya no hace uso de la ley V, sino del principio de
Hume, del cual deriva los axiomas de la aritmética de Peano. A juicio de Wright el principio de Hume sería
consistente y, por tanto, no se derivaría de él la paradoja de Russell. A partir de aquí hay quien ha visto
abierta una puerta para retomar el proyecto logicista, al menos en una nueva versión.

Es decir, si para todo de se cumple que existe un único de , tal que la función evaluada en es igual
a .
Dados dos conjuntos e finitos, entonces existirá una biyección entre ambos si y sólo si e tienen el
mismo número de elementos.
El principio de Hume juega un rol central en la filosofía de la matemática de Gottlob Frege. Frege muestra que
el principio de Hume juntamente con definiciones apropiadas de nociones matemáticas contienen todos los
axiomas de lo que se conoce como aritmética de segundo orden. A este resultado se lo llama el teorema de
Frege, y constituye la base de una filosofía de la matemática llamada neo-logicismo.

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