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Cibernética 1

CIBERNÉTICA

Profesor Gino Cavani Grau (*)

(*) Gino Cavani Grau. Psicólogo. Hospital Guillermo Almenara I. Essalud.


Terapeuta Familiar sistémico de familias y pareja. Docente de cursos y
módulos de formación de terapeutas familiares en maestrías, segunda
especialidad y diplomados en varias universidades. Supervisor y tutor del
internado y pasantía en terapia familiar.

¿Qué es la Cibernética?
Primera Cibernética
Cibernética y Sistemas
La Epistemología Batesoniana
Bibliografía

Un metálogo (*) es una conversación sobre algún tema problemático. La


conversación tiene que ser tal, que no sólo los participantes discutan
efectivamente el problema, sino que la estructura de la conversación en su
totalidad sea también pertinente al mismo tema. Tan sólo algunas de las
conversaciones presentadas aquí logran este doble formato.
De manera especial, la historia de la teoría evolutiva es inevitablemente
un metálogo entre el hombre y la naturaleza, en el que la creación e
interacción de las ideas tiene que ejemplificar necesariamente un proceso
evolutivo.
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Metálogo: ¿Por qué se revuelven las cosas?


HIJA: Papá, ¿por qué se revuelven las cosas?
PADRE: ¿Qué quieres decir? ¿Cosas? ¿Revolverse?
H.: Bueno, la gente gasta mucho tiempo arreglando cosas, pero nunca se
la ve gastar tiempo revolviéndolas. Las cosas parecen revolverse por sí
mismas. Y entonces la gente tiene que arreglarlas otra vez.
P.: ¿Pero tus cosas también se revuelven si no las tocas?
H.: No, si nadie me las toca. Pero si tú me las tocas —o si alguna otra
persona las toca— se revuelven, y el revoltijo es peor si no soy yo la que
las toca.
P.: Sí, por eso no te dejo tocar las cosas de mi escritorio. Porque el
revoltijo de mis cosas es peor si las toca alguien que no soy yo.
H.: ¿Entonces la gente siempre revuelve las cosas de los otros? ¿Por qué lo
hacen, papá?
P.: Bueno, espera un poco. No es tan sencillo. Ante todo, ¿a qué llamas
revoltijo?
H.: Cuando... cuando no puedo encontrar las cosas y todo parece
revuelto. Lo que sucede cuando nada está en su lugar...
P.: Bueno, pero ¿estás segura de que llamas revoltijo a lo mismo que
cualquier otra persona llamaría así?
H.: Pero papá, estoy segura... porque no soy una persona muy ordenada
y si yo digo que las cosas están revueltas, estoy segura de que cualquier
otra persona estará de acuerdo conmigo.
P.: Muy bien, ¿pero estás segura de que llamas "arreglado" a lo que otras
personas llamarían así? Cuando tu mamá arregla tus cosas, ¿sabes dónde
encontrarlas?
H.: A veces, porque, sabes, yo sé dónde pone ella las cosas cuando
ordena.
P.: Es cierto: yo también trato de evitar que arregle mi escritorio. Estoy
seguro de que ella y yo no entendemos lo mismo por "arreglado".
H.: Papá, ¿te parece que tú y yo entendemos lo mismo por "arreglado"?
P.: Lo dudo, querida, lo dudo.
H.: Pero papá, ¿no es raro que todos quieran decir lo mismo cuando
dicen "revuelto" y cada uno quiere decir algo diferente cuando dice
"arreglado"? Porque "arreglado" es lo opuesto de "revuelto", ¿no?
P.: Estamos entrando en preguntas más difíciles. Comencemos de nuevo
desde el principio. Tu dijiste: "¿Por qué siempre se revuelven las cosas?”.
Ahora hemos dado uno o dos pasos más... y cambiemos la pregunta en:
"¿Por qué las cosas se ponen en un estado que Caty llama de 'no
arregladas?" ¿Te das cuenta por qué quiero hacer el cambio?
H.: ... Me parece que sí... porque si yo le doy un significado especial a
"arreglado", entonces los "arreglos" de otras personas me parecerán
revoltijos a mí, aunque estemos de acuerdo en la mayor parte de lo que
llamamos "revoltijos"...
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P.: Efectivamente. Veamos ahora qué es lo que tú llamas "arreglado".


Cuando tu caja de pinturas está colocada en un lugar ordenado, ¿dónde
está?
H.: Aquí, en la punta de este estante.
P.: De acuerdo. ¿Y si estuviera en algún otro lado?
H.: No, entonces no estaría arreglada.
P.: ¿Y si la ponemos en la otra punta del estante, aquí?
H.: No, ése no es el lugar que le corresponde, y además tendría que estar
derecha, no toda torcida, como la pones tú.
P.: ¡Ahí... en el lugar acertado y derecha!
H.: Sí.
P.: Bueno, eso quiere decir que sólo existen muy pocos lugares que son
"arreglados” para tu caja de pintura...
H.: Un lugar solamente.
P.: No, muy pocos lugares, porque si la corro un poquitito, por ejemplo,
así, sigue arreglada.
H.: Bueno... pero pocos, muy pocos lugares.
P.: De acuerdo, muy muy pocos lugares. ¿Y qué pasa con tu osito de felpa
y tu muñeca y el Mago de Oz y tu suéter y tus zapatos? ¿No pasa lo
mismo con todas las cosas, que cada una tiene sólo muy, muy pocos
lugares que son "arreglados*' para ella?
H.: Sí, papá, pero el Mago de Oz puede ir en cualquier lugar del estante.
¿Sabes una cosa? Me molesta mucho, pero mucho cuando mis libros se
mezclan todos con tus libros y los libros de mami.
P.: Sí, ya lo sé. (Pausa).
H.: Papá, no terminaste lo que estabas diciendo. ¿Por qué mis cosas se
ponen de la manera que yo digo que no es arreglada?
P.: Pero sí que terminé... precisamente porque hay más maneras que tú
llamas "revueltas" que las que llamas "arregladas".
H.: Pero eso no es una razón para...
P.: Te equivocas, lo es. Y es la verdadera y única y muy importante razón.
H.: ¡Ufa, papá, basta con eso!
P.: No, no bromeo. Esa es la razón y toda la ciencia está ensamblada
mediante esta razón. Tomemos otro ejemplo. Si pongo un poco de arena
en el fondo de esta taza y encima de ella pongo un poco de azúcar y lo
revuelvo con una cucharilla, la arena y el azúcar se mezclarán, ¿no es
cierto?
H.: Sí, pero papá, ¿te parece bien pasar a hablar de "mezclado" cuando
comenzamos hablando de "revuelto"?
P.: Es que... bueno... me parece que sí... Sí, porque supongamos que
encontramos a alguien que piensa que es más arreglado colocar toda la
arena debajo de todo el azúcar. Y, si quieres, no tengo inconveniente en
decir que yo pienso de esa manera... v
H.: ¿Sí...?
P.: Está bien, tomemos otro ejemplo. Algunas veces, en el cine, tú ves un
montón de letras del alfabeto, desparramadas por todas partes en la
pantalla, hechas un revoltijo y algunas hasta patas arriba. Y entonces
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alguien sacude la mesa donde están las letras y las letras comienzan a
moverse y luego, a medida que las siguen sacudiendo, las letras se reúnen
y forman el título de la película.
H.: Sí, las vi... lo que formaban era DONALD.
P.: No tiene importancia lo que formaban. El asunto es que tú viste que
algo era sacudido y batido, y en vez de quedar más mezclado que antes,
las letras se reunieron en un orden, todas de pie y formaron una
palabra... formaron algo que la mayoría de las personas estará de acuerdo
en que tiene sentido.
H.: Sí, papá, pero sabes que...
P.: No, no lo sé; lo que trataba de decir es que en el mundo real las cosas
nunca suceden de esa manera. Eso pasa sólo en las películas.
H.: Pero, papá...
P.: Te digo que sólo en las películas se pueden sacudir cosas y éstas
parecen adquirir más orden y sentido del que tenían antes...
H.: Pero, papá ...
P.: Esta vez déjame terminar... Y en el cine, para que las cosas parezcan
así, lo que hacen es filmar todo al revés. Ponen todas las letras en orden
para que se lea DONALD, las filman y luego comienzan a sacudir la mesa.
H.: ¡Pero si ya lo sé, papá! Y eso era lo que quería decirte. Y cuando
proyectan la película la pasan hacia atrás, y parece como si todo hubiera
pasado hacia adelante, pero en realidad sacudieron las letras después de
ordenarlas. Y las tienen que fotografiar patas arriba... ¿Para qué lo hacen?
P.: ¡Cielo santo!
H.: ¿Por qué tienen que poner la cámara cabeza abajo, papá?
P.: No te voy a responder ahora esa pregunta porque estamos en el
medio de la pregunta sobre los revoltijos.
H.: ¡Ah, es verdad! Pero no te olvides, papito, que otro día me tienes que
responder la pregunta sobre la cámara boca abajo. ¡No te olvides!
¡Verdad que no te vas a olvidar, papá? Porque a lo mejor yo me olvido.
Sé buenito, papá.
P.: Bueno, sí, pero otro día. ¿En qué estábamos? Ah, sí, en que las cosas
nunca suceden hacía atrás. Y trataba de explicarte por qué hay una razón
de que las cosas sucedan de cierta manera si podemos mostrar que esa
manera tiene más maneras de suceder que alguna otra manera.
H.: Papá, no empieces a decir tonterías.
P.: No estoy diciendo tonterías. Empecemos de nuevo. Hay una sola
manera de escribir DONALD. ¿Estás de acuerdo?
H.: Sí.
P.: Magnífico. Y hay millones y millones y millones de maneras de
esparcir seis letras sobre una mesa. ¿De acuerdo?
H.: Sí. Me parece que sí. ¿Y algunas de esas pueden ser patas arriba?
P.: Sí. Exactamente como en ese revoltijo en que estaban en la película.
Pero puede haber millones y millones de revoltijos como ese, ¿no es
verdad? ¿Y uno solo de ellos forma la palabra DONALD?
H.: De acuerdo, sí. Pero, papito, las mismas letras podrían formar OLD
DAN [VIEJO DANIEL].
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P.: No te preocupes. Los que hacen las películas no quieren que las letras
formen VIEJO DANIEL sino DONALD.
H.: ¿Y por qué?
P.: ¡Deja tranquilos a los que hacen las películas!
H.: Pero fuiste tú el que habló de ellos, papá.
P.: Sí, bueno, pero era para tratar de decirte por qué las cosas suceden de
aquella manera en la que hay el mayor número posible de maneras de
que suceda. Y ya es hora de irse a la cama.
H.: ¡Pero, papá, si no terminaste de decirme por qué las cosas suceden de
esa manera, de la manera que tiene más maneras!
P.: Está bien. Pero no pongas más motores en funcionamiento... con uno
basta y sobra. Además, estoy cansado de DONALD. Busquemos otro
ejemplo. Hablemos de tirar monedas a cara o cruz.
H.: Papá, ¿estás hablando de la misma pregunta por la que comenzamos,
la de "por qué se revuelven las cosas"?
P.: Sí.
H.: ¿Entonces, papá, lo que tratas de decirme sirve para las monedas, para
DONALD, para el azúcar y la arena y para mi caja de pinturas y para las
monedas?
P.: Sí, efectivamente.
H.: ¡Ah, bueno, es que me lo estaba preguntando!
P.: Bueno, a ver si esta vez logro acabar de decirlo. Volvamos a la arena y
el azúcar y supongamos que alguien dice que poner la arena en el fondo
de la taza es "arreglado" u "ordenado".
H.: ¿Hace falta que alguien diga algo así para que puedas seguir hablando
de cómo se mezclarán las cosas cuando las revuelvas?
P.: Sí... ahí está precisamente el punto. Dicen lo que esperan que suceda y
luego yo les digo que no sucederá porque hay tal cantidad de otras cosas
que podrían suceder. Y yo sé que es más probable que suceda una de las
muchas cosas y no de las pocas.
H.: Papá, tú no eres más que un viejo que hace libros, que apuestas a
todos los caballos menos al único al que quiero apostar yo.
P.: Es cierto, querida. Yo les hago apostar según lo que llaman la manera
"arreglada" —sé que hay infinitamente muchas maneras revueltas— y por
eso las cosas siempre se encaminarán hacia el revoltijo y la mixtura.
H.: ¿Pero por qué no lo dijiste al comienzo, papá? Yo lo hubiera podido
entender perfectamente.
P.: Supongo que sí. De todas maneras, es hora de irse a la cama.
H.: Papá, ¿por qué los grandes hacen Ja guerra, en vez de sólo pelear,
como hacen los chicos?
P.: Nada: a dormir. Ya terminé contigo. Hablaremos de la guerra otro
día.
*Extracto tomado del libro: “Pasos hacia una ecología de la mente” de
Gregory Bateson, Parte I Metalogos.
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¿Qué es la Cibernética?
El término "cibernética" (del griego kybernetes, piloto,
timonel) fue acuñado por el matemático Norbert Wiener en
1948, para abarcar "todo el campo de la teoría del control y
la comunicación, ya se trate de la máquina o del animal". La
cibernética se ocupa de investigar científicamente procesos
sistémicos de carácter muy variado, entre ellos los
fenómenos de regulación, procesamiento de la información,
adaptación, autoorganización, autorreproducción,
acumulación de información y conducta estratégica. Dentro
del enfoque cibernético general se han desarrollado los
siguientes campos teóricos: teoría de los sistemas ( ->
sistema), -> teoría del control, -> teoría de la información, ->
teoría de la comunicación, -> teoría del juego y teoría de la
decisión.

En la Terapia Familiar, desde la cibernética uno de sus


presupuestos fundamentales fue el concepto de circularidad

PRIMERA CIBERNÉTICA

Desde la época de Herón hasta la aparición de la Cibernética de Primer


Orden deberán pasar 2000 años. En 1932, el biólogo Claude Bernard
utiliza el concepto de medio interno para hacer referencia al organismo
como sistema y plantear que no es posible considerar a una parte del
organismo separada de otras, y que todas son interdependientes en una
dinámica no descriptible en los términos causales corrientes.
A Walter Cannon se debe el concepto de homeostasis. Predecesor directo
de Wiener, toma la noción de Claude Bernard del medio interno, y la
considera en términos de mecanismos fisiológicos en relación a la
constancia del medio. Cannon está interesado en los mecanismos de
regulación, y la noción de homeostasis surge de la descripción de una red
de interacciones recíprocas en que los distintos componentes del medio
interior están en equilibrio dinámico.
Estas nociones estimularon a distintas personas del campo de la biología,
las matemáticas, la física, los antropólogos, sociólogos e ingenieros
electrónicos. Entre ellos, Gregory Bateson, Warren Culloch, Margaret
Mead, Jhon Von Neumann y Norbert Wiener.
Norbert Wiener (entre 1954 y 1967), estudiando la conducta de los tiros
de los cañones antiaéreos para optimizar su objetivo, utiliza el principio
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de retroalimentación o feedback como una de las bases de su teoría.


Dicho principio hace referencia a un mecanismo que reintroduce en el
sistema los resultados de su desempeño. De esta manera, la información
sobre los efectos retro actúa sobre las causas convirtiendo el proceso lineal
en circular. Para que se pueda producir este movimiento de control es
necesario tener un sensor que dé información respecto de la posición
actual del sistema en relación al estado deseado, de manera tal que los
mecanismos de corrección de la desviación entre uno y otro puedan
actuar. Wiener consideró que el principio de corrección del error es el
mismo en las máquinas y en los seres humanos. Este principio está basado
en los mecanismos de activación y corrección del error. Wiener lo
denominó “control y comunicación en el animal y la máquina” y acuñó el
término de Cibernética en 1948. “Warren McCulloch (1965) la describió
como una epistemología experimental centrada en la comunicación
dentro del observador y entre el observador y el medio”.

En esta etapa se consideraba que los procesos de corrección de la


desviación (feed-back negativo) permitían mantener la organización y que
los procesos de ampliación de la desviación llevan a la desorganización, el
caos y la destrucción del sistema. Por lo tanto, la homeostasis como
proceso autocorrectivo era el concepto predominante.

FASES, ORDEN, SISTEMA


Y TERAPIA FAMILIAR

1. HOMEOSTASIS ? MORFOSTASIS
(CIBERNETICA PRIMERA)
CONTRARRESTAN LAS DESVIACIONES

2. CAMBIO ? MORFOGENESIS
(CIBERNETICA SEGUNDA)
AMPLIFICACION DE LAS
DESVIACIONES
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CIBERNÉTICA Y SISTEMAS

Cibernética y Sistemas son conceptos que están integrados, por lo tanto,


no podemos hablar de Sistemas y a la vez no hablar de cómo los
distintos elementos que estructuran el sistema se comunican o trasladan
información unos con otros. La Familia es un sistema que se autorregula
con la finalidad de lograr adaptaciones sin desviarse del patrón y a la vez
manteniendo unidos a sus elementos.

Los sistemas vivos intercambian información, generan pautas que


conectan la entrada de información, la salida de presentación de los
sistemas se definen como control. La información que intercambian los
sistemas complejos se ha definido como Cibernética. La palabra
Cibernética en griego se refiere a mecanismos precisos de gobierno y
control, con Platón y Ampere es usada siempre en un sentido político –
social, pero es utilizada por primera vez en referencia a la ingeniería
humana por Norbert Wiener.

La Cibernética es una disciplina íntimamente vinculada con la Teoría


General de Sistemas, al grado en que muchos la consideran inseparable de
esta, y se ocupa del estudio de: el mando, las regulaciones y el gobierno
de los sistemas. El propósito de la Cibernética es desarrollar un lenguaje y
técnicas que nos permitan atacar los problemas de control y
comunicación en general. Lo que estabiliza y coordina el funcionamiento
de los sistemas complejos como los seres vivos o las sociedades y les
permite hacer frente a las variaciones del ambiente y presentar un
comportamiento más o menos complejo es el control, que le permite al
sistema seleccionar los ingresos (inputs) para obtener ciertos egresos
(outputs) predefinidos. La regulación esta constituida por los mecanismos
que permiten al sistema mantener su equilibrio y alcanzar o mantener un
estado.

Un concepto fundamental en Cibernética es el de la retroalimentación. La


retroalimentación parte del principio de que todos los elementos de una
totalidad de un sistema deben comunicarse entre sí para poder desarrollar
interacciones coherentes. Sin comunicación no hay orden y sin orden no
hay totalidad, lo que rige tanto para los sistemas físicos como para los
biológicos y los sociológicos.

La retroalimentación puede ser positiva, negativa o compensada. La


retroalimentación es negativa cuando su función consiste en contener o
regular el cambio, es positiva si amplifica o multiplica el cambio en una
dirección determinada y se dice que es compensada cuando un regulador
ejerce alternadamente retroalimentaciones positivas o negativas, según las
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necesidades del mantenimiento de la estabilidad del sistema regulado.


(Ejemplos: refrigerador, temperatura humana, etc.).

EL CARÁCTER DE LOS SISTEMAS VIVIENTES NO ES LINEAL, ES


CIRCULAR Y SE RETROALIMENTAN.

Cuando estudiamos familias podemos describir este desarrollo evolutivo,


este desarrollo en el que cada persona descubre a la otra con una
creciente habilidad para descubrir lo inesperado y lo desconocido.
Desde la Cibernética, tal como la entendemos como la pauta que conecta
podemos ayudar a conceptuar las maneras del aprendizaje y la enseñanza
sin perder la riqueza de la experiencia relacional.
La Retroalimentación de los afectos desde el pragmatismo de la
Epistemología Batesoniana, reconoce en la ternura y en el vínculo
amoroso, el descubrimiento natural pauta el proceso de la vida, la
convivencia, el toque de las puntas de los dedos que responde al toque
del otro. Las palabras pueden también tocarse y transformarse en algo
más que lo que cada uno dice. La familia que cambia que se retroalimenta
positivamente, es una familia cariñosa, sus intervenciones serían creativas
tanto dentro como fuera del ámbito familiar.
La Cibernética, que es la ciencia de la pauta, ha empezado a elaborar un
lenguaje para describir los sistemas de desarrollo complejos. Como, por
ejemplo, la convivencia reflejada en las pautas de crianza, sus relaciones y
reglas, desde los vínculos de conyugalidad, las respuestas mas armoniosas
desde el proceso de crecimiento de los hijos y la parentalidad, los vínculos
jerárquicos de las relaciones y roles en el ámbito educativo desde la
tradición, pero sin dejar de lado el análisis y la visión positiva de los
conflictos que se dan en el espacio de escolarización, etc.

Por esta situación necesitamos un lenguaje que nos permita hablar de


proceso, cambio, información, pauta, etc., si cambiamos nuestra manera
de pensar, cambiamos nuestra manera de actuar.

APRENDIENDO A OBSERVAR

Es innegable que el observador esta incluido en lo que observa. La gran


revolución epistemológica de los últimos 30 años es que la realidad
descrita es la que está en nosotros.
La realidad que describimos es la respuesta a la información que
recibimos. ¿Dónde encontramos la información importante?
Las preguntas fundamentales acerca del conocimiento se inducen cuando
se examina la transmisión de la información en un sistema. Por ejemplo,
la familia como sistema, tiene un estilo de desarrollarse y de establecer sus
propias pautas.
La Cibernética nos ayuda a calibrar el cambio que proponemos desde el
sistema, tener la capacidad de cambiar con el sistema es el fin de la
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Terapia Familiar Sistémica. A través de la Comunicación Relacional


podemos intuir, observar cuando un sistema es cerrado o abierto al
crecimiento. La mayoría de los sistemas educativos parecen operar como
familias cerradas y trabajan para hacer que los hijos se adapten al pasado
o sostengan las “tradiciones”.
Es evidente la necesidad de enriquecer nuestro lenguaje para describir la
evolución de la conducta dentro de la familia como precursora de la
educación.

LA EPISTEMOLOGIA BATESONIANA
SISTEMA
TOTAL

ARBOL PUÑO

OJOS MANO

MENTE
CEREBRO INMANENTE ARBOL

GOLPE

MUSCULO HACHA

"TRANSFORMACIONES DE DIFERENCIAS"

"LA DIFERENCIA QUE HACE LA DIFERENCIA"

LA EPISTEMOLOGÍA BATESONIANA

En 1956, Gregory Bateson en colaboración con Jhon Weackland, Jay


Haley y Don Jackson publicó un trabajo llamado “Hacia una Teoría de la
Esquizofrenia”, en este texto el equipo de Bateson presentaba una
aproximación teórica al problema de la esquizofrenia en la que
desplazaba el foco de atención de las explicaciones el término de etología
(centradas en la psique o mente del enfermo) al ámbito de la
comunicación interpersonal.
Bateson adopta esta postura para entender la manera en que el llamado
“esquizofrénico” creaba y mantenía su muy particular relación con él
mismo y con los demás. Este modo de conceptuar lo que hasta entonces
se consideraba “la patología mental” supuso una vía de gran importancia
para el trabajo clínico y en especial para el campo de la terapia familiar.
Al intentar dar explicación del trastorno esquizofrénico Bateson da un
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giro epistemológico y pasa del modelo filosófico de la conciencia al


modelo de la información o cibernética para generar de este modo una
serie de implicaciones que marcaban una línea de diferencias respecto del
modelo tradicional con una mente psique dentro del trabajo clínico.

Cuando G. Bateson y lo que sería el equipo del Instituto de


Investigaciones Mentales plantearon su separación de lo que el modelo
médico vigente demarcaba como patología mental retomaron una
metáfora que habría de guiar la práctica terapéutica en los siguientes 25
años, la metáfora cibernética. Recordemos a la cibernética como la ciencia
de la comunicación y el control, caracterizado este último como un
proceso de autorregulación mediante ciclos de retroalimentación. El
recoger esta metáfora en el campo de la práctica clínica hizo que se
reconceptualizara un tema central de un modo diametralmente diferente
al anterior: el síntoma como algo que formaba parte de un ciclo
homeostático que permitía que se estabilizara la familia. Esta adopción
siguió recurriendo a figuras o metáforas espaciales que nos permitieron
explicar al SISTEMA como una entidad que permanecía igual mientras
cambiaba. Así tenemos figuras como homeostasis, circularidad,
calibración; la familia se constituía como un análogo orgánico en busca de
homeostasis bajo el costo que fuese necesario. El terapeuta entonces se
veía como la persona designada como aquella con las habilidades para
trastornar ese ciclo y arreglar aquello que era disfuncional.

Esta conceptualización de la práctica terapéutica se podría calificar, según


H. Von Forester como de Cibernética de Primer Orden donde el
observador permanece afuera de lo observado o bien Maturana lo
propone como lógica de sistemas alopoieticos o de control, un modelo
análogo al modelo de la ingeniería de sistemas de entrada – salida. En esta
visión no obstante se lleva a matizar la aproximación terapéutica con un
vocabulario donde se permea toda la relación terapeuta-familia con las
metáforas de guerra: estrategia, táctica de poder, maniobra e incluso se
tiende una barrera entre el terapeuta y la familia a modo de bandos
contrarios en conflicto (recordemos el análogo de “juego” para designar
las formas de interacción familiar, el meta- se torna posición estratégica)
donde uno debe contrarrestar y atacar para manejar las maniobras de la
familia. La práctica terapéutica se llega a pensar con esta construcción y se
ve guiada en el trabajo con las familias por este mito.

Esta posición implica una postura estratégica que hace pensar no sólo que
se tiene la posibilidad de manipulación de la familia sino incluso supone
una visión desde afuera de la familia, un permanecer observando “la
realidad” de esa familia. Pronto en este impulso uno comienza a pensar
en cuales serían los cambios a realizar con la familia, uno sabría qué
cambios y qué orientación habrían de tener estos cambios de antemano,
por supuesto esto lleva implícito que si se sabe qué se ha de cambiar es
porque se tiene un criterio que permita identificar lo que no se va a
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cambiar. El terapeuta puede estar pensando en una estructura específica


(del cómo deben ser las familias o algunas de ellas) y comienza a evaluar
si esta estructura puede ser disfuncional, si lo es, entonces debe ser
patológica y por tanto tendría que trabajar y curarla. Aquí tendríamos un
regreso a aquello que el enfoque sistémico pretendió en un principio dejar
atrás y además enmarca deplorablemente la postura de uno que cura y
otro que es curado.
El mantener esta postura en la práctica terapéutica ha traído como
consecuencia una aproximación a la familia enfrascada en un
pragmatismo más bien estrecho donde se busca la receta, el ritual, la
prescripción que más inmediatamente nos resuelva el qué hacer con la
familia y nos dé el control. Se recurre a la creación de una lista de técnicas
recetas de intervención donde ajustar la demanda de cada caso presente.
El terapeuta se auto-presenta como Amo del Universo (conoce la realidad
e incluso la construye) y presta sus servicios a los mortales en desgracia
(las familias disfuncionales) a quienes instruye gracias a su sapiencia
estratégica (prescripciones, ritos, paradojas) para que terminen ya con su
“juego”.

Al considerar la visión de una construcción social de la realidad la postura


del terapeuta -Amo del Universo se encuentra sin apoyo en el cual
sustentarse como él de la visión desde afuera, que conoce la realidad tal
como es. El no puede estar fuera y ver la “realidad. El está inmerso
dentro de esa misma realidad: él no está bajo el control de nada pues él
mismo es parte de toda esa red simbólica que se crea con la familia donde
los cambios de él y los de la familia suelen ser en conjunto. La utilización
de la metáfora de la circularidad cibernética ha propiciado una práctica
pragmática que muchas veces lleva de regreso a todas aquellas posturas
del psiquiatra que clasifica (diagnóstico de por medio) y designa la
normalidad o anormalidad del sujeto en cuestión; reaprendemos a
caminar como dioses entre los mortales y pretendemos que podemos
saber lo que se tiene que hacer aún antes de que las cosas ocurran. La
crítica a este modo de práctica terapéutica se ha propuesto también desde
el mismo campo de la cibernética se ha propuesto también desde el
mismo campo de la cibernética. Biólogos como Maturana; Varela e
incluso H. Von Forester en una recursión a Bateson, ha tratado de dar
salida a estas observaciones mediante lo que han llamado Cibernética de
Segundo Orden o de los Sistemas Observantes. Se caracteriza a estos
sistemas como autónomos y con la condición de que no pueden ser
programados desde fuera y en los que no existe un determinismo
histórico, esto es, no siguen ningún sendero predecible. El sistema
autónomo autopoiético (como lo llama Maturana) se podría ver, así
como un conglomerado aislado, sujeto a un cierre informacional donde
los intercambios con el exterior no son en realidad entradas de
información sino una especie de desencadenante que funciona para que el
sistema se reorganice siempre en busca de ese estado que lo hace ser lo
que es. La organización del sistema es en sí misma la variable que se ha de
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buscar permanezca constante, la identidad de dicha unidad que a su vez


es su organización permanece igual: Varela propone en la búsqueda para
hacer que dichos sistemas aparentemente aislados expliquen la lógica de
organización circular que Bateson sostiene (la explicación de la mente 
espíritu, mind en las secuencias de DNA-célula, célula- organismo,
organismo –medio, ambiente), el constructo: Dominio de conversación.

El problema de los sistemas autopoiéticos en cómo explicar su interacción


con los demás y la resultante constitución de ideas sobre el mundo que se
aceptaría como realidad a partir de consentir en un marco de referencia
consistente. La pregunta se planteaba en el cómo explicar que se
compartan ciertas ideas a las que se llega de manera consensual. Von
Forester apuntaba que dicho consenso se daba a partir de lo que era dado
a través de una mediación del lenguaje y la cultura. Pero cómo explicar
esta relación de los sistemas autopoiéticos con su cierre informacional y
eso que Bateson entendía como mind o proceso mental que se “genera
donde quiera que una adecuada estructura de circuitos de recursiones
causales apareciese”. Varela propone hablar de sistemas autónomos
donde los elementos que lo conformen puedan ser ellos mismo
autopoiéticos o no y la forma de interacción entre ellos tendría esta
organización circular, entendida esta como ese momento donde cada
unidad se vea comprometida en acciones que se asemejen a la
conversación, implicando que por encima de nuestras mentes individuales
(recordemos aquí que Bateson habla de Mind/mente, como la forma de
organización circular o proceso metal que se da en todas las secuencias de
interacción de lo vivo) existe una actividad que tiene una organización
similar y en unidades de un orden más alto en este nivel son instancias de
sistemas autónomos.

Bibliografía

BATESON, G. “Pasos para una ecología de la mente”, Buenos Aires,


Ed. Carlos Lohlé, pg. 449 y 65.
-----------, “Mente y Naturaleza”, Nueva York, Bantam Books, 1979,
pg. 250 y 5.
BERTALANFFY, L. “teoría General de los Sistemas”, Méjico, Fondo de
Cultura Económica, 1976, pg. 9, 32, 33, 41, 46 y 250.
HOFFMAN, L. “Fundamentos de Terapia Familiar”, U.S.A., Basic
Books, 1981.
JACKSON, D “El problema del homeostasis de la Familia” en,
Comunicación, Familia y Matrimonio, Buenos Aires, Nueva Visión,
1977.

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