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OBJETO SOCIOLÓGICO Y PROBLEMA SOCIAL

Si bien un gran número de investigaciones llamadas "sociológicas" que se han llevado a cabo desde
el siglo XIX, desde entonces han tratado los "problemas sociales"; como por ejemplo, la
delincuencia, la inmigración, o el desempleo. Existe una definición socialmente constituida del
objeto de la ciencia sociológica, ésta definición está además ampliamente reforzada por el empleo
que las diferentes instituciones hacen de los sociólogos. Estas instituciones esperan de éstos que les
ayuden a resolver un "problema", por definición "social", remitiendo este término por lo menos a
dos acepciones. La primera, heredada de la "economía social" como ciencia auxiliar y ancilar de la
economía política, cubre bastante bien el campo del que tratan "la ayuda social", la "seguridad
social", en suma, los problemas a los que se enfrentan profesionalmente los trabajos sociales y que
tratan de resolver las políticas y las leyes "sociales". La segunda acepción proviene de otro sentido
que este término tenía ya en el siglo XIX: cercano al de "socialismo", de "cuestión social" o "de
encuesta social", se encuentra aún hoy en expresiones como "socios", "derecho social", "conflicto
social", etc.

la primera dificultad que el sociólogo encuentra tiene que ver con el hecho de que él está ante
representaciones prestablecidas de su objeto de estudio que inducen la manera de aprehender y,
por lo mismo, de definirlo y de concebirlo. El punto de partida de toda investigación está constituido
por representaciones que, como escribió Émile Durkheim en Las reglas del método sociológico, son
como "un velo que se interpone entre las cosas y nosotros y que nos las encubre tanto más cuanto
más transparente creemos que es este velo"(Durkheim, 1985, p. 16). Esto es lo que él llamaba las
"prenociones", que pueden adquirir la forma de "imágenes sensibles" o de "conceptos burdamente
formados", si en la "reflexión anterior a la ciencia, que no hace más que servirse de ella con más
método" (id., p. 15). Pero Émile Durkheim precisa que no basta con separar pura y simplemente las
"falsas evidencias" y el "yugo de las categorías empíricas que una larga costumbre acaba muchas
veces por volver tiránicas" (id., p. 32). Estas prenociones tienen un fundamento y una función social,
y de ahí la fuerza que poseen: "Productos de la experiencia vulgar, tienen ante todo por objeto
poner nuestras acciones en armonía con el mundo que nos rodea; están formadas mediante la
práctica y para ella", lo cual les confiere esta especie de "justeza práctica" (id., p. 16) que hace tanto
más difícil deshacerse de ellas porque se han convertido en triviales, evidentes, consabidas,
legítimas.

REALIDAD PRECONSTRUIDA Y CONSTRUCCIÓN DEL OBJETO SOCIOLÓGICO

Herbert Blumer ha mostrado que era vano definir los "problemas sociales" por una naturaleza que
les sería propia, o por una población que ofrecería rasgos específicos (Blumer, 1971, pp. 198-306).
Lo que se designa "problemas sociales" varía según las épocas y las regiones y puede desaparecer
como tal en tanto que los fenómenos a los que se designa subsisten. Esto fue lo que sucedió con la
pobreza, por ejemplo, que en Estados Unidos fue un grave problema "social", en los años 1930 y
desapareció en la década de 1940-1950, o también del racismo que no se convertirá en un problema
social sino hasta los años 1960.

PROBLEMA SOCIAL Y FORMAS DE SOLIDARIDAD


El sociólogo tiene que llevar a cabo un doble movimiento que implica romper con las definiciones
socialmente admitidas del fenómeno que él estudia por demasiado generales y/o históricas. El
primero consiste en observar las diferencias entre los grupos sociales con respecto a su objeto. El
segundo apunta a colocar de nuevo estas diferencias en los conjuntos más generales, a los que
podemos denominar "contexto", en los que se desarrolla el fenómeno observado.

FUERZA DEL DISCURSO Y FUERZAS SOCIALES

En efecto, para que un "problema" adopte la forma de un problema social no basta con que
encuentre agentes socialmente reconocidos como competentes para examinar la naturaleza del
problema y proponer soluciones aceptables: hay que imponerlo de alguna manera en la escena de
los debates públicos.

CONSAGRACIÓN ESTATAL Y TRABAJO DE LEGITIMACIÓN

Una de las fases esenciales de la constitución de un problema como problema social es su


reconocimiento como tal por las instancias estatales.

EL EXPERTO Y EL SOCIÓLOGO

El surgimiento de un problema social es el resultado, así pues, de dos series de factores:


transformaciones que afectan la vida cotidiana de los individuos como consecuencia de trastornos
sociales diversos y cuyos efectos difieren según los grupos sociales, pero estas condiciones objetivas
no dan nacimiento a un problema social más que cuando éste ha encontrado una formulación
pública. Lo cual remite a la segunda serie de factores (trabajo de evocación, de imposición y de
legitimación) que acabamos de mencionar. Queda una tercera fase: el proceso de
institucionalización, que tiende a paralizar y a fijar las categorías de acuerdo con las que se ha
planteado y resuelto el problema hasta el punto de hacerlas evidentes a todos.