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Las reformas de Gorbachov y la disolución de la Unión Soviética[editar]

Sello postal de 1988 como parte de la promoción de la Perestroika.

Dos fenómenos caracterizaron la siguiente década: el desmoronamiento cada vez más


evidente de las estructuras económicas y políticas de la Unión Soviética, y las tentativas de un
conjunto fragmentario de reformas para invertir ese proceso. Después de la sucesión rápida
de Yuri Andrópovy Konstantín Chernenko, figuras de transición con raíces profundas en la
tradición de Brezhnev, Mijaíl Gorbachov fue designado Presidente de la Unión Soviética.
Gorbachov comenzó a aplicar cambios significativos en la economía, y también en la dirección
del Partido Comunista.27 La política de transparencia permitió el acceso público a la
información después de décadas de estricta censura del gobierno, y también abogó por la
transparencia de la gestión de los dirigentes soviéticos.

Mijaíl Gorbachov en 1987, durante el período de la Perestroika y de la Glásnost, que tenían como
objetivo la reestructuración y la apertura al debate del régimen socialista de la Unión Soviética.

A finales de los años 80, las repúblicas que componían la Unión Soviética comenzaron
legalmente un movimiento hacia una declaración de soberanía sobre sus territorios, citando el
Artículo 72 de la Constitución de la URSS, que indicaba el derecho de autodeterminación de
las repúblicas soviéticas. El 7 de abril de 1990 fue aprobada una ley por la que una república
podría separarse si más de dos terceras partes de los residentes de ella votaban a favor de
ello en un referéndum. Muchas liberalizaron primero las elecciones de la era soviética para
sus propias legislaturas nacionales en 1990, y avanzaron en una legislación que contradecía
las leyes de la Unión Soviética: situación que fue conocida como la «Guerra de Leyes». 28
En 1989, la RSFS de Rusia, que era entonces la más grande (con cerca de la mitad de la
población), convocó una nueva votación para constituir un Congreso de Diputados del Pueblo.
El 12 de junio de 1990, el Congreso de los Diputados del Pueblo de Rusia aprobó la
Declaración de Soberanía Estatal de la RSFS de Rusia.29 El 11 de julio de 1990, durante la
celebración del XXVIII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, Borís Yeltsin
anunció su abandono del PCUS. Se presentó como independiente a las primeras elecciones
multipartidistas, celebradas el 12 de junio de 1991, y se convirtió en presidente de la RSFS de
Rusia al obtener el 57 % de los votos. El período de la incertidumbre legal continuó
durante 1991 cuando las repúblicas componentes llegaron a ser paulatinamente
independientes en la práctica.

Mijaíl Gorbachov junto al presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan.

El referéndum para la conservación de la URSS fue celebrado el 17 de marzo de 1991, con la


mayoría de la población que votó por la conservación de la Unión Soviética en nueve de
las quince repúblicas. El referéndum dio a Gorbachov un empujón secundario y, en el verano
de 1991, el Nuevo Tratado de la Unión fue diseñado y fue acordado para ocho repúblicas que
se habrían inclinado a convertir la Unión Soviética en una federación mucho más flexible. La
firma del tratado, sin embargo, fue interrumpida por el intento de golpe de estado de agosto de
1991 dirigido contra Gorbachov por miembros marxistas extremistas del gobierno, que procuró
invertir las reformas de Gorbachov y reafirmar el control central del gobierno sobre las
repúblicas. Después que el golpe fallara, Yeltsin salió como un héroe mientras el poder
de Gorbachov disminuyó. El equilibrio político se inclinó apreciablemente hacia las repúblicas.
En agosto de 1991, Letonia y Estonia declararon inmediatamente la restauración de la
independencia plena (siguiendo el ejemplo de Lituania en 1990), mientras las otras 12
repúblicas continuaban discutiendo de nuevo los modelos de una Unión cada vez más débil.
El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de la RSFS de Rusia, RSS de Ucrania y RSS de
Bielorrusia firmaron el Tratado de Belavezha que declaró la Unión Soviética disuelta
estableciendo la Comunidad de Estados Independientes (CEI) en su lugar. Como quedaban
dudas sobre la autoridad del Tratado de Belavezha para disolver la Unión Soviética, el 21 de
diciembre de 1991 los representantes de todas las repúblicas soviéticas, excepto la República
de Georgia, inclusive las repúblicas que habían firmado el Tratado de Belavezha, firmaron
el Protocolo de Almá-Atá, que confirmó el desmembramiento y la disolución de la URSS y
volvió a plantear el establecimiento de la CEI. La cumbre de Almá-Atá convino también en
varias otras medidas prácticas como consecuencia de la extinción de la Unión Soviética. El 25
de diciembre de 1991, Gorbachov se rindió a lo inevitable y renunció como presidente de la
Unión Soviética, declarando a la Unión Soviética disuelta. Transfirió los poderes, que pasaron
desde entonces a Borís Yeltsin, el presidente de Rusia. El día siguiente, el Soviet Supremo de
la URSS, el cuerpo gubernamental más alto de la Unión Soviética, reconoció el
desmoronamiento de la nación y se disolvió. Esto es reconocido generalmente como la
disolución final de la Unión Soviética como un estado. Muchas organizaciones como
el Ejército Rojo y la policía se conservaron hasta principios del año 1992, pero fueron
eliminadas progresivamente y/o retiradas o absorbidas por los estados nuevamente
independientes.