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El ambiguo reglamento

Las miradas -hasta el momento- han apuntado al reglamento del Senado. La mayoría de los
parlamentarios aseguran que es “ambiguo”, lo que dejaría espacio para que éstas prácticas que
son una “costumbre” se perpetúen en el tiempo.

El reglamento del Senado -actualizado en abril de este año- determina las funciones de las
comisiones en su “Título IV”. Allí hace referencia a la transparencia o secreto de las sesiones, en
una sóla ocasión. El artículo N°40 detalla que “las sesiones de las Comisiones serán grabadas en
cintas magnetofónicas y tales grabaciones se mantendrán en custodia de su secretaría, con
carácter reservado, por un plazo de dos años”. Más que eso, no aclara en dicho acápite.

En donde sí aclara el carácter reservado o público de cada temática es en el siguiente título,


“Sesiones”. Allí, el artículo N°68 del reglamento determina que “las sesiones o sus partes podrán
ser públicas o secretas”, dependiendo de la materia que se trate, o del arbitrio del “presidente” de
la sesión.

Serán secretas las sesiones que traten sobre “disponer de las fuerzas de aire, mar y tierra,
organizarlas y distribuirlas de acuerdo con las necesidades de la seguridad nacional”, y que
Presidente de la República haya solicitado su secreto.

También, “cuando los documentos de que haya de darse cuenta, el giro del debate o las
observaciones que se formulen” ameriten el secreto de la sesión, según el juicio de tres quintos de
los senadores y senadoras. Además, “serán siempre secretas las votaciones de los asuntos de
interés particular que afecten a personas determinadas, tales como nombramientos;
rehabilitaciones de ciudadanía, y otorgamiento de nacionalidad por gracia”.

En cuanto a las votaciones, serán secretas cuando tres quintos del Senado -presente- lo estime
conveniente, a petición de uno o más comités.

Finalmente, el reglamento destaca que toda sesión podrá ser secreta, si “dos tercios de -los
miembros del Senado presentes- acuerde que tengan este carácter”.

Respecto a quiénes pueden ingresar a las sesiones secretas, el artículo N°69 determina que
además de los senadores, deberá asistir el Secretario, además podrán ingresar el Prosecretario, el
Secretario Jefe de Comisiones, el Jefe de la Redacción, el Secretario de Comisiones que lo sea de la
Comisión que haya informado sobre el asunto de que se esté tratando, el Oficial Mayor, el Oficial
de Actas, el Edecán y el personal de Redacción que deba hacer la versión taquigráfica de la sesión.

Éste es el reglamento que define el secreto de las sesiones, el cual no hace mención directa al
trato a la prensa, ni tampoco la distingue de otros asistentes a comisiones o sesiones, como partes
interesadas, gestores de interese o lobistas.
En cuanto a la transparencia, en mayo de 2009 el Senado asumió las exigencias que establece la
Ley de Transparencia y la Constitución. Allí se comprometió a transparentar la asistencia a las
sesiones en sala y comisiones, además de las votaciones, las elecciones que concurran, dietas y
asignaciones. Eso por transparencia activa, no habla de la publicación de las actas de las sesiones
en Sala o en comisiones, ni la transmisión vía TV Senado de éstas.

Es más, al revisar la página de cada comisión del Senado no se observan las actas de cada sesión
subida. Sólo se puede acceder a los informes de cada proyecto, las votaciones, asistentes y las
presentaciones que externos han hecho, pero nada del detalle de las discusiones. En algunos
casos, las sesiones se pueden revisar en TV Senado, pero por ejemplo, la Comisión de
Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, no sube ninguna sesión desde el 9 de enero de
2018.