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La Educación Ambiental en el Siglo xxi

El conocimiento, pasa entonces por la experie


ncia que se vive en la cotidianidad y que se Siglo

reporta como insumo del conocimiento, XXI

permitiendo establecer modelos conceptuales


que orientan las expresiones necesarias en
procesos de formación ambiental que atienden la evidencia de una racionalidad que
surge desde distintos puntos y no solo desde lo unidireccional o unidimensional
como lo plantea H. Marcuse, para quien lo educativo es la expresión del principio
de realidad capaz de transformar los modelos existentes en nuevas experiencias
que hagan presente la utopía que se daba por finalizada. Por otra parte, es
necesario considerar la posibilidad de promover una nueva racionalidad que tenga
la capacidad de generar nuevas alternativas en el saber y en el hacer (Caride 2008)
para que lo ambiental sea enriquecido desde dentro del pensamiento mismo y no
que se considere como un elemento cuyo valor reside en su exterioridad y en su
utilidad, tal como lo evidenciamos hoy en día.

La educación ambiental, por su parte, NO debe entenderse como un término


compuesto sino que en sí mismo tiene significado propio, esto quiere decir que
efectivamente no se trata de un apellido o de un agente externo a lo que es la
educación en sí misma. En este sentido, quiero reflexionar brevemente sobre la
importancia que a la educación, como tal, le dieron los primeros filósofos
reconocidos como Sócrates, Platón y Aristóteles, quienes son reiterativos en
mostrar la educación como un proceso integral que busca el conocimiento como
objeto supremo del pensamiento, es decir que existe en cada persona un modelo
interno que nos permite no sólo desarrollar una episteme capaz de identificar las
categorías ontológicas del ser, sino que paralelamente, la realidad es reconocida
mediante una hermenéutica que nos ubica fácilmente en modelo positivo de acción
frente a la realidad.

La educación ambiental aparece entonces como un desafío para las estructuras


formales de las sociedades y especialmente de los estados que integran lo
ambiental como un elemento transversal en la formación de generaciones capaces
de sensibilizarse frente a la posibilidad y responsabilidad que se tiene con el
ambiente. Lamentablemente, para muchos autores y especialmente para muchos
lectores de estos autores, la educación ambiental siguen siendo dos términos que
sumados significan algo y que sin duda nada tiene que ver con el propósito de
quienes investigan de modo proactivo los nuevos alcances para el término.

El diseño de estrategias educativas, que sin duda han adquirido fuerza y relevancia
en los últimos tiempos e incluso popularidad después de las conferencias y
convenciones que reúnen a quienes consideran que vale la pena invertir en la
educación ambiental, han permitido que estos desiderátum dejen de ser sueños y
comiencen poco a poco a convertirse en evidencias palpables de que la educación
ambiental tiene algún sentido en un mundo que a diario parece evidenciar lo
contrario. En este sentido, me parece importante recordar las palabras del principio
19 de la declaración de Estocolmo que desde esa época anunciaba que “es
indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a
las generaciones jóvenes como a los adultos y que presente la debida atención al
sector de población menos privilegiado…” (Estocolmo, 1972) de tal manera que la
educación ambiental es un proyecto capaz de trascender en el tiempo.

La estrategia debe ser incluyente y permitir que la transformación social surja de un


convencimiento pleno de la capacidad de crear modelos y herramientas efectivas y
prácticas para hacer realidad la posibilidad de la investigación ambiental como
promotor del encuentro entre la experiencia y el concepto, de la intención y la
acción.

De especial relevancia son los enfoques pedagógicos que pasan desde el


positivista, el interpretativo, socio crítico e interactivo/ ecosistémico a partir del cual
considero importante mencionar que el investigador ambiental se convierte también
en un educador en tanto que es observador de la realidad. La educación ambiental
se afirma en estos enfoques y en cada uno de ellos ha desarrollado teorías y
modelos que han sido adaptado y adoptados por diferentes escuelas de
pensamiento y por tanto han generado un buen insumo para el debate en el sentido
de que, en ocasiones, se fortalecen posiciones dogmáticas que impiden reconocer
lo positivo de otras maneras de ver y aproximarse a la realidad. Estos enfoques, sin
embargo, han sido generados en un modelo de pensamiento instrumentalista y no
necesariamente diverso, es decir que cada uno de ellos, si bien representan una
aproximación diferente a la realidad educativa y ambiental, tienen un origen común
desde la racionalidad, es decir, que el modernismo sigue siendo la fuente de su
origen epistemológico, lo cual los convierte en interlocutores que no representan
partes opuestas del discurso sino diferentes rostros de un mismo modelo ideológico.

Esto me lleva, a poner a su consideración, lo que visualizo como los grandes


desafíos de la educación ambiental para el siglo XXI y que se fundamentan, entre
otras cosas, en lo que sugiere la política nacional ambiental, donde el alcance es
“una cultura ambiental solidaria, equitativa y no violenta, que entiende y respeta
las diferencias regionales y étnicas...” (Política de educación ambiental). En este
sentido propongo los cuatro grandes desafíos que se pueden formular así:

La Educación Ambiental Como Respuesta a la Crisis Ambiental: Perspectiva


Histórica

El término Educación Ambiental


comienza a surgir en la década de los 70
como respuesta a una crisis ambiental y
fue durante esta década cuando se
llevaron a cabo numerosos foros a nivel
mundial donde se trataba con énfasis y
determinación este término para
abordar los diferentes problemas ambientales que se estaban desarrollando.
Gonzáles (1999) en su artículo “Otra lectura a la historia de la Educación Ambiental
en América Latina y el Mundo” afirma que, en 1972 con la Declaración de
Estocolmo donde aborda “la necesidad de un criterio y principios comunes que
ofrezcan a los pueblos del mundo inspiración y guía para preservar y mejorar el
medio ambiente” (ONU, 1972, p.1).
En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano se
expone, en 1972, la Declaración de Estocolmo donde se observa básicamente, una
advertencia al mundo acerca de los efectos que ha tenido la acción humana, en el
entorno, a lo largo de los años. En este momento no se plantea un cambio en los
estilos de desarrollo de las relaciones internacionales, sino más bien la corrección
de los problemas ambientales que surgen de los estilos de desarrollo actuales o de
sus deformaciones tanto ambientales como sociales. (United Nations, 1972)

En la Declaración de Estocolmo (1972) se establece el Principio 19 que señala:

Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto


a las generaciones jóvenes como a los adultos y que presente la debida atención al
sector de población menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión
pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de
las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la
protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana. Es también
esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del
medio humano y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre
la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse
en todos los aspectos. (p.1)

– La meta de la acción ambiental es mejorar las relaciones ecológicas,


incluyendo las del hombre con la naturaleza y las de los hombres entre sí. Se
pretende a través de la Educación Ambiental lograr que la población mundial tenga
conciencia del medio ambiente y se interese por sus problemas conexos y que
cuente con los conocimientos, aptitudes, actitudes, motivaciones y deseos
necesarios para trabajar individual y colectivamente en la búsqueda de soluciones
a los problemas actuales y para prevenir los que pudieran aparecer en lo sucesivo.

– Los objetivos se refieren a la necesidad de desarrollar la conciencia, los


conocimientos, las actitudes, las aptitudes, la participación y la capacidad de
evaluación para resolver los problemas ambientales.
En el documento denominado Carta de Belgrado (1975) se concibe a la Educación
Ambiental (EA) como la estrategia que contribuye a la formación de una nueva ética
universal que reconozca las relaciones del hombre con el hombre y con la
naturaleza; la necesidad de transformaciones en las políticas nacionales, hacia una
repartición equitativa de las reservas mundiales y la satisfacción de las necesidades
de todos los países.

En 1977 se celebró la Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental


organizada por la UNESCO en cooperación con el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y celebrada en la ciudad de Tbilisi [ex
República Socialista Soviética de Georgia] (Declaración de Tbilisi, 1977). En este
evento se acuerda la incorporación de la Educación Ambiental (EA) a los sistemas
de educación, estrategias, modalidades y la cooperación internacional en materia
de Educación Ambiental. Entre las conclusiones se mencionó la necesidad de, no
solo sensibilizar sino también modificar actitudes, proporcionar nuevos
conocimientos y criterios y promover la participación directa y la práctica comunitaria
en la solución de los problemas ambientales. En resumen se planteó una Educación
Ambiental diferente a la educación tradicional, basada en una pedagogía de la
acción y para la acción, donde los principios rectores de la Educación Ambiental
sean: la comprensión de las articulaciones económicas, políticas y ecológicas de la
sociedad y a la necesidad de considerar al medio ambiente en su totalidad.

Tbilisi también reforzó la urgente necesidad de formación docente para el medio


ambiente y el desarrollo y la complementariedad que debía establecerse entre la
Educación Ambiental escolar y extraescolar. Por último, dedicó esfuerzos
considerables a conceptualizar e incentivar la investigación, la experimentación y la
evaluación de métodos, materiales y contenidos. (Asociación Civil Red Ambiental,
s.f, p. 1)

En 1987 se celebró junto con la UNESCO y la United Nations Environment


Programme (UNEP) el Congreso Internacional sobre Educación y Formación
relativas al Medio Ambiente en Moscú donde surge la propuesta de una estrategia
Internacional para la acción en el campo de la Educación y Formación Ambiental.
Complejidad de la Educación Ambiental

Actualmente las ciencias y las escuelas se han


enfocado a la investigación y adquisición de
conocimiento; la búsqueda de respuestas a tantas y
tantas preguntas que el hombre se ha planteado
desde el inicio de la humanidad se han resuelto con
el paso del tiempo y la especialización de los
estudios, ya sean formales o informales.

Recientemente se ha presentado una moda e intensificado el interés por el cuidado


del ambiente y los recursos naturales; debido a la manifestación de diversos grupos,
llámense estudiosos, activistas, políticos o sólo por estar “in”. De cualquier forma
los efectos de la contaminación, de la sobre-explotación de recursos naturales han
minado la calidad de vida de las personas que habitamos las grandes urbes y que
en algún momento de la nuestra vida disfrutamos de la paz, tranquilidad y sobre
todo, la belleza que ofrecían los paisajes naturales.

Entonces podríamos decir que los muy interesados en preservar ciertas áreas o
ecosistemas se han dado a la tarea de investigar sobre el tema, encontrando no
sólo respuestas para la conservación del medio; sino un contagio en dicha
preocupación y que al mismo tiempo se ha expandido a otros niveles y ámbitos
como el escolar, el político, etc.

Impactando dichos niveles en distintos grados, que provocan actuaciones


superficiales o profundas, que de alguna forma producen resultados provechosos
para el ambiente y la humanidad.

Al mismo tiempo, se ha encontrado que el estudio de las relaciones ambientales no


sólo atañe al campo científico ecológico; sino que al mismo tiempo se ven afectados
otros campos como la medicina, el urbanismo, la arqueología y se ha observado
que interactúan todo el tiempo, enriqueciendo a cada una de estas ciencias y
fomentando la investigación científica hacia un mismo objetivo pero con enfoques
distintos.
La complejidad ambiental y sus interrelaciones interesa a las distintas ciencias a
participar en la búsqueda de respuestas benéficas; tema de interés, al mismo tiempo
de las diversas culturas, pensamientos y costumbres, que proponen sugerencias
desde su punto de vista y conocimientos previos, ya sean adquiridos por herencia
o por experiencia propia.

Por lo antes mencionado, es claro que el interés de diversas disciplinas este dirigido
hacia el mismo objetivo; la educación ambiental; ya que ha encontrado que la
prevención es la mejor cura para la mayoría de los males, también se ha encontrado
que en gran parte los humanos somos la principal de las causas de los destrozos o
destrucción de puntos básicos importantes de la vida de los ecosistemas.

Los filósofos antiguos le apostaban a la educación como el mejor remedio para


todos los males; ya que consideraban que la forma eficiente de interactuar con la
sociedad y el mundo es la que permita beneficiarse en ambos sentidos; ya que
somos parte de la tierra, de allí provenimos y vivimos.

Investigaciones actuales han demostrado que de saber las consecuencias de


nuestra huella ecológica, ha promovido la consciencia ecológica que produce actos
de cuidado ambiental.

El buscar la proyección ecológica, implementar los conocimientos adquiridos para


la mejora del ambiente y el uso de tecnologías poco abrasivas o nocivas para el
entorno y que sean amigables al mismo tiempo, es la forma en cómo la complejidad
ambienta revoluciona el conocimiento; solicitándole la investigación en distintos
campos para que en forma conjunta la elaboren proyectos para re-establecer los
suelos y los elementos dañados por el hombre.

Como consecuencia de nuestras ideas divididas del mundo, tenemos conocimientos


parcializados del mismo. Cada conocimiento, pareciera estar en un compartimiento
secreto y sale únicamente cuando hay correspondencia con una situación del
exterior.
La investigación en la educación ambiental

La investigación en Educación Ambiental es por


su propia naturaleza, necesaria e
inexcusablemente, investigación educativa,
construida en los escenarios que los saberes
pedagógicos habilitan en su convergencia con los
saberes "sociales" y "ambientales". Esto debe
reflejarse en sus marcos conceptuales,
epistemológicos, teóricos, metodológicos, académicos, etc. (José Antonio Caride,
2008:4).

En la IEA se develan, entre otras cuestiones, las relaciones predominantes del ser
humano con el medio ambiente, las causas de los problemas ambientales y sus
posibles consecuencias. Bodil Andrade y Benjamín Ortiz (2004) refieren que a partir
de la generación de conocimientos desde la IEA será posible diseñar nuevos
modelos de desarrollo y de gestión ambiental.

En la IEA se ha de reconocer que los comportamientos ambientales no se explican


en sí mismos, sino dentro del contexto sociocultural en que se producen. Esto hace
posible identificar las oportunidades que ofrecen la interacción y el trabajo escolar
o no escolar, como también los tipos de restricciones que impone, con su
clasificación y rango social. En ella están presentes varias características:

• la articulación de aspectos ambientales con aspectos educativos;

• un objeto de estudio complejo, con un concepto de medio ambiente integral


(natural, social y construido);

• el cuestionamiento de las prácticas que dan origen a los problemas ambientales;


y,

• la búsqueda de respuestas comprensivas y holísticas.

La IEA, de acuerdo según Pablo Meira (2002) ha pasado por tres etapas: la inicial
en que se enfoca hacia aspectos didácticos orientados al conocimiento del medio
natural, al tratamiento pedagógico de los nuevos saberes de la Ecología (en las
décadas de los sesenta y setenta); la segunda etapa, en la que se relaciona con
una serie de factores a los que se les atribuye una influencia decisiva en los
comportamientos pro-ambientales o antiambientales de las personas y de la
sociedad (en los primeros años de la década de los ochenta); y la tercera que se
caracteriza por su capacidad para integrar distintos enfoques, tanto en la
construcción metodológica de las investigaciones como en el tipo de conocimiento
al que dará lugar, incluida la aplicabilidad de sus resultados (en los últimos años de
la década de los ochenta, y años posteriores).

La historia de la IEA en México se encuentra estrechamente vinculada a la de la


educación ambiental, que ha sido documentada principalmente por Édgar González
(1997, 2003, 2007) y Ma. Teresa Bravo (2006).

Teresa Bravo (2003) proporciona un panorama global del desarrollo de la


investigación en educación ambiental en México, concluyendo que en este campo
la investigación se encuentra en proceso de constitución; identifica tres etapas:
primera (1984-1989) orígenes del campo; segunda (1990-1994) crecimiento y
diversificación de las investigaciones en educación ambiental; y tercera (1995-2002)
del proceso de consolidación del campo de la investigación en educación ambiental.
Desde nuestra perspectiva de 2002 a 2012, se desarrolla una cuarta etapa, la
profesionalización, que se caracteriza por la proliferación de trabajos de
investigación vinculados principalmente a programas educativos de diferentes
instituciones de educación superior del país. Sin embargo, aún falta un amplio
recorrido para que tanto la educación como la investigación ambientales obtengan
un compromiso efectivo en estas instituciones, así como del gobierno en todos sus
niveles (federal, estatal, municipal), de los poderes legislativos y de la sociedad civil.

Por otra parte, los distintos congresos organizados por el Consejo Mexicano de
Investigación Educativa (COMIE) en diferentes estados de la república (el primero
en 1981, el segundo en 1993 y a partir de este año, en forma periódica cada dos
años, hasta el último en 2011) han sido un foro importante para el desarrollo de la
IEA.
Eco pedagogía: la Pedagogía y su Intervención en el Despertar de la
Conciencia ecológica

La educación Problematizadora, que


cuestiona el sentido del aprendizaje, y
proporciona un aprendizaje a partir de la
cotidianidad de las cosas, es de donde surge
la ECOPEDAGOGÍA como un movimiento
social y político preocupado por una pedagogía para el desarrollo sustentable. En
ella se entiende la diversidad de la vida, se preocupa por el respeto entre los
humanos, el desarrollo sustentable, la justicia, equidad y la vida en comunidad,
previniendo lo que posteriormente nos podría causar un daño.

La Ecopedagogía propone una formación p ara todos los ciudadanos del planeta,
intentando que reflexionen desde cuestiones culturales, étnicas, raciales y de
género, así mismo que no materialicemos esas relaciones.

Busca desarrollar una pedagogía de la sustentabilidad, con principios, estrategias,


herramientas que puedan auxiliar a ese proceso.

Se integra en puntos de vista alternativos así como tomando en cuenta la evolución


de la realzad y las múltiples formas de conocer.

La ecopedagogía ha de implementar modelos de comunicación, así como de uso


de estrategias, encaminados al reciclaje, al reúso de las cosas que en ocasiones
llamamos “basura”.

Podría también, intervenir de manera indirecta hacia un cambio en la práctica


docente, en la que se podría ver reflejado los fundamentos de los que parten
quienes dan sesión, es decir, en conjunto, un nuevo modelo de educación, con
tendencias democrática, para que todos pudieran dentro de la localidad participar
de manera sustantiva en la solución de problemas ambientales.

Es una pedagogía integradora de las posibles soluciones, vistas desde los diversos
ángulos, el económico, político, social, religioso, etc.
Intenta la Ecopedagogía de inculcar una conciencia, en todas las dimensiones
posibles en donde pueda fomentarla, un sentido de co-responsabilidad hacia
nosotros como seres humanos hacia la naturaleza y la demás sociedad con la que
interactuamos.

Es un desafío que se puede llevar a cabo con pequeñas acciones, iniciando desde
el hogar y la escuela, aunque se encuentra con el problema “de los terceros
involucrados”, dado que mientras unos se benefician con la NO tala de árboles, por
ejemplo, muchas familias se perjudican con ello, pareciera un círculo vicioso, pero
se debe tener impacto en todos los campos posibles, no de manera gradual, sino
definitiva, aunque para esto pase, necesitamos de una conciencia de beneficio y
colaboración, así mismo, quienes cuentan con el poder, sepan distribuir los recursos
con los que el estado cuenta, los intereses políticos debieran ser el servicio al pueblo
no a unos cuantos.

En fin, muchas acciones se pueden llevar a cabo, el CÓMO, es la cuestión difícil de


este grave problema, es por lo que iniciar con la formación de una conciencia por el
bien de todos, repercutirá en pequeñas pero significativas acciones que irán siendo
el cambio y por ende la mejora de toda la sociedad.

El mundo en que vivimos esta siendo victima de las acciones desmedidas de los
seres humanos por sobrevivir, pero que esta causando daño, puesto que esas
decisiones han sido sin considerar a las generaciones futuras a quienes
les podría hacer falta los recursos que hoy en día nos estamos acabando.

Una de las bases de cualquier civilización, sin duda alguna es la educación, y en


este caso, lo que propone la Ecopedagogía es inculcar la tan mencionada
CONCIENCIA, misma que seria la base de la solución de todos los problemas
ambientales que existen, si pensáramos en el otro y no nada mas en nosotros
mismos, la situación por la que pasamos, no existiría.
Educación ambiental y cultura ambiental

La educación ambiental es fundamental para conducir al


país a un nivel distinto de encuentro con el medio
ambiente. Es un desafío de gran envergadura que
significa transformar el comportamiento y prácticas que,
a todo nivel, favorecen la degradación, la contaminación
y el abuso de los recursos naturales en el país.
Revertir la severa degradación ambiental y reducir la
vulnerabilidad ante el cambio climático nos exige desarrollar capacidades
individuales y colectivas para enfrentar la problemática.

En tal caso, el propósito de la educación ambiental es fomentar las habilidades,


destrezas, valores y conocimientos que favorezcan una cultura de respeto al medio
ambiente; de esta manera, se constituye en un tema clave para impulsar y sostener
los ejes propuestos en la Estrategia Nacional del Medio Ambiente.

El MARN a través de la sensibilización promueve acciones de educación no formal,


participación ciudadana y diálogo con diversos actores. Estas acciones se orientan
a los siguientes aspectos:

 Difusión de la problemática ambiental: implica poner en evidencia la


inseguridad hídrica del país, los factores que degradan y dificultan la
recuperación de ecosistemas críticos como manglares, humedales y
bosques de galería, los impactos del cambio climático y la insalubridad
ambiental generalizada.
 Generación de conciencia sobre las medidas para proteger los recursos
ambientales: se busca elevar la comprensión y el significado del recurso
hídrico, sobre la importancia de la biodiversidad para el bienestar social y la
sostenibilidad de las actividades económicas, así como el rescate de la
diversidad biológica y cultural; además, es importante en la construcción de
nuevos valores como la separación de residuos, entre otros.
 Transformación de prácticas culturales: el objetivo es desarrollar una cultura
ciudadana comprometida con el agua y la seguridad hídrica, fomentar
prácticas amigables con la biodiversidad (agrícolas, de ganadería,
acuicultura, pesca y turismo); impulsar medidas de producción limpia,
reducción en la generación de residuos, mejoramiento de sistemas de
tratamiento, manejo de aguas residuales, excretas y residuos sólidos y
peligrosos.

También se trabaja en el ámbito de la educación formal, debido a que es clave incidir


en el sistema educativo nacional, en sus políticas y programas a todo nivel. Por ello,
en alianza estratégica con el Ministerio de Educación (MINED), y con las
Instituciones de Educación Superior (IES), se desarrollan las siguientes:

 Diseño y ajustes de programas educativos.


 Formación especializada.
 Capacitaciones a equipos docentes.

Defender, conservar y mejorar el medio ambiente para las generaciones presentes


y futuras, se ha convertido en objetivo prioritario de toda la humanidad, lo cual exige
de nuevas estrategias, medios, recursos, aportes científicos y tecnológicos
disponibles. No obstante, sin duda lo más significativo, es el hecho de fortalecer la
formación y desarrollo de la conciencia ciudadana para interpretar, comprender y
actuar en concordancia con la magnitud de los problemas, es decir, se trata de
fomentar una nueva formación cultural que permita retomar la senda de respeto de
todo lo que tenga vida, no solo la humana. Esta nueva tarea por la cultura, reclama
la participación crítica y activa de individuos y grupos en torno a una visión
convergente por y con la naturaleza (Hall, 1987).

En este sentido, la cultura, como forma de vida y convivencia social de todos los
pueblos, es incluyente de todas las disciplinas y, particularmente, de la educación.
A diferentes culturas corresponden diferentes creencias, hábitos, usos, costumbres
y tradiciones. Nuestros ancestros eran más consientes y cuidadosos del medio
ambiente, sin embargo, el consumismo y la política del menor esfuerzo fomentado.
Funciones ambiental y cultura ambiental

Un propósito fundamental de la educación ambiental es


lograr que tanto los individuos como las colectividades
comprendan la naturaleza compleja del medio ambiente
(resultante de la interacción de sus diferentes aspectos:
físicos, biológicos, sociales, culturales, económicos, etc.) y
adquieran los conocimientos, los valores y las habilidades
prácticas para participar responsable y eficazmente en la
prevención y solución de los problemas ambientales y en la gestión de la calidad
del medio ambiente.

La educación ambiental resulta clave para comprender las relaciones existentes


entre los sistemas naturales y sociales, así como para conseguir una percepción
más clara de la importancia de los factores socioculturales en la génesis de los
problemas ambientales. En esta línea, debe impulsar la adquisición de la
conciencia, los valores y los comportamientos que favorezcan la participación
efectiva de la población en el proceso de toma de decisiones. La educación
ambiental así entendida puede y debe ser un factor estratégico que incida en el
modelo de desarrollo establecido para reorientarlo hacia la sostenibilidad y la
equidad.

Por lo tanto, la educación ambiental, más que limitarse a un aspecto concreto del
proceso educativo, debe convertirse en una base privilegiada para elaborar un
nuevo estilo de vida. Ha de ser una práctica educativa abierta a la vida social para
que los miembros de la sociedad participen, según sus posibilidades, en la tarea
compleja y solidaria de mejorar las relaciones entre la humanidad y su medio.

Previamente ha quedado planteado el carácter estratégico que la educación


ambiental tiene en el proceso hacia el desarrollo sostenible. Sin embargo, es
evidente que la acción educativa, por sí sola, no es suficiente para responder al reto
ambiental. "Para contribuir con eficacia a mejorar el medio ambiente, la acción de
la educación debe vincularse con la legislación, las políticas, las medidas de control
y las decisiones que los gobiernos adopten en relación al medio ambiente humano".
(UNESCO).

La educación es, a la vez, producto social e instrumento de transformación de la


sociedad donde se inserta. Por lo tanto, los sistemas educativos son al mismo
tiempo agente y resultado de los procesos de cambio social. Ahora bien, si el resto
de los agentes sociales no actúa en la dirección del cambio, es muy improbable que
el sistema educativo transforme el complejo entramado en el que se asientan las
estructuras socioeconómicas, las relaciones de producción e intercambio, las
pautas de consumo y, en definitiva, el modelo de desarrollo establecido.

Esto implica la necesidad de incluir los programas de educación ambiental en la


planificación y en las políticas generales, elaboradas a través de la efectiva
participación social. Demasiadas veces se cae en la tentación de realizar acciones
atractivas, con una vistosa puesta en escena y grandes movimientos de masas, que
no comprometen demasiado ni cuestionan la gestión que se realiza. La educación
ambiental debe integrarse con la gestión ("la mejor educación es una buena
gestión") y no ser utilizada como justificación ante las posibles deficiencias de ésta.

El reto que tenemos planteado hoy en día es el de favorecer la "transición" hacia la


sostenibilidad y la equidad, siendo conscientes de que esta transición requiere
profundos cambios económicos, tecnológicos, sociales, políticos, además de
educativos. Así pues, aun reconociendo las enormes potencialidades de la
Educación Ambiental, no podemos convertirla en una falsa tabla de salvación.

Las relaciones entre educación y medio ambiente no son nuevas, sin embargo, la
novedad que aporta la educación ambiental es que el medio ambiente, además de
medio educativo, contenido a estudiar o recurso didáctico, aparece con entidad
suficiente como para constituírse en finalidad y objeto de la educación.

De esta forma, aunque sus raíces son antiguas, la educación ambiental, como la
entendemos hoy en día, es un concepto relativamente nuevo que pasa a un primer
plano a finales de los años sesenta.
Funciones de la escuela en la educación

La escuela es el lugar en donde debe fomentar


l a formación cultural tomando en cuenta la gran
diversidad que tienen los involucrados, pero
además es el lugar ideal no solamente para que
los alumnos adquieran conocimientos, sino todo
una gama de valores como la lucha contra la
intolerancia, la discriminación, y el respeto. En este sentido, es importante que haya
una mayor vinculación entre la escuela y la comunidad y ambos deben determinar
el currículo educativo, retomando los conocimientos y saberes que tienen los
ancianos como una nueva forma de ver el mundo a través de su realidad social.

Se deben retomar los valores que cotidianamente fomenta la familia para


desarrollarlo en el aula, tales como la responsabilidad, la dignidad y la honestidad,
como parte fundamental para su convivencia y un desarrollo más humano y a partir
de “la sencillez, la comprensión o la humildad, el amor, la bondad, el respeto y la
solidaridad” pero sobretodo, lograr el respeto al otro.

Si tomamos en cuenta todas estas habilidades y valores, la escuela estará formando


individuos con las competencias necesarias de acuerdo a sus necesidades y a la
situación actual del mundo moderno, sin pasar por alto la identidad local, regional y
nacional, la justicia y la democracia que serán tratados a través de los aprendizajes
que reciba el sujeto.

Con una escuela de esta naturaleza en donde el profesor cambie su forma de ser,
de trabajar, el trato igualitario hacia sus alumnos, a sus mismos compañeros y
padres de familia, se estarían logrando los siguientes propósitos:

 Evitar la improvisación

 Promover el trabajo colegiado.


 Adecuar los contenidos a la realidad.

 Considerar la diversidad e intereses de los alumnos.

 Propiciar el aprendizaje significativo.

 Con ello se pretende construir una sociedad más justa a partir de una educación
intercultural.

 Uso y desarrollo de las lenguas originarias.

Entonces podemos decir que estamos construyendo una sociedad más justa a partir
de una educación intercultural.

Pero, si la escuela no toma en cuenta dentro del currículo las diferencias culturales,
así como del capital cultural y social de los alumnos/as seguirá habiendo una
desigualdad de oportunidades para las personas de menos recursos y se seguirá
fomentando las diferencias sociales y de clase.

La existencia de una sociedad multicultural es consecuencia de las migraciones que


han tenido los individuos de las diferentes comunidades, a partir de que los pobres
cada vez son más pobres, y por ende estas migraciones se multiplican con el
propósito de buscar nuevas formas de vida, sin importar si son bien recibidos en los
lugares en donde vayan a llegar o son discriminados.

En este sentido, la escuela debe cumplir una gran tarea fundamental al fomentar
una educación intercultural y en donde reconozca que mediante ésta se debe partir
de una educación formal en la que puedan convivir, y estimular el respeto entre
diferentes; esto quiere decir que deben coexisitir y convivir en un espacio
geográficamente determinado diferentes personas o grupos culturalmente
diferentes. Esta escuela como institución tendrá como propósito el de formar
ciudadanos que piensen colectivamente para desarrollar cualquier actividad y
fomenten el desarrollo comunitario en la participación pública.