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HISTORIA DE AMÉRICA I I (COLONIAL)

El fracaso en maravillarse:

E íw El Encuentro de Atahualpa con la Palabra*

SE <
Patricia Seed

Traducción: Diego Bussola y María Alejandra Fernández

Seed, Patricia; "Failirtg to MarveL


Atahualpa's Encounrer with the
W o r d " ; en: La fin American R¿search
Reoiew, voL 26, n ú m . 1,1991, pág. 7-32.
V e r s i ó n preparada para los alumnos
de la cátedra Historia de América ü
(Colonial), Facultad de Filosofía y
Letras, U . B A
El encuentro entre Atahualpa y lbs españoles en la Plaza de Cajamarca el 16 de
noviembre de 1532, proporcionó el momento dramático que ha sido destacado en los
relatos sobre la conquista de Perú por generaciones de historiadores, desde Francisco
de Jerez y Titu Cusí hasta William Prescott. Mas recientemente, las obras ele gran
influencia de James Lockhan, Spanish Perú (1972) y su compañera. The Men of
Cajamarca (1972), han definido al asombroso encuencro de Cajamarca como el punto
de panida para comprender la conquista de Perú'. No obstante, Edward Said y Peter
Hulme han sugerido que dentro del género narrativo de la conquista, el conflicto entre
las diferentes versiones sobre el mismo hecho, gira principalmente alrededor del suce-
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so a panir del cual el relato debería comenzar . Si fuese así, los lectores son impulsa-
dos a tomar el designado comienzo de la historia del Perú hispánico -los eventos de
Cajamarca- no simplemente como un entramado dramático para contar la historia,
sino también como una elección que implica una comprensión ideológica del rol de
los españoles en Perú. En la historiografia americana reciente, esta elección de comen-
zar con los eventos de Cajamarca se ha transformado en un modo de contar un clásico
cuento de ascenso social para los españoles, el que comienza con la caparra del tesoro
de Cajamarca. ...
Debido a que esta escena se ha convertido en un momento tan familiar para los
La presente publicación se terminó de imprimir historiadores, propongo releer el encuentro a la luz de una tradición critica derivada de
en los talleres gráficos de la la critica literaria y de la antropología, más que de la historiografia, en un esfuerzo de
Facultad de FiJosofia y Letras introducir un modo de comprender que ha ganado creciente importancia en los últi-
en el mes de agosto de 1998 mos diez años, ya que al menos una serie de limites disciplinarios entre antropología,
teoría literaria, e historia se han vuelto borrosos. Desde los puntos de vista de la antro-
pología y di la teoría literaria, el encuentro entre Atahualpa y los españoles constituye
el tipo de episodio que el antropólogo francés Claude Levi-Strauss ha denominado «la
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lección de escritura», la clásica escena del encuentro entre culturas letradas e ¡letradas .
Sin embargo, en una critica a la obra clásica de Levi-Strauss, escrita en 1955. Tristes

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Tropiques, el filósofo francés Jacques Derrida ha mostrado que a pesar de los esfuer- Cajamarca y concentrarme, en cambio, en demostrar de qué modo las estrategias retó-
zos de Levi-Strauss para evitar el etnocentrismo, sigue asociando la escritura a una ricas sobre el comienzo y la autoridad narrativa, en las que la actitud hacia el lenguaje
superioridad cultural'. Por ejemplo, Levi-Strauss escribió, «de todos los criterios por y la escritura juegan un rol central, crearon contextos culturales diferentes y han así
los cuales la gente habitualmente distingue civilización de barbarie, uno debería al producido en abundancia interpretaciones divergentes sobre el significado de los su-
menos ser retenido: que ciertos pueblos escriben y otros no» (pág. 291). Derrida res- cesos del 16 de Noviembre de 1532'. A l hacer esto, planeo mostrar cómo contrastar
ponde que distinguir entre la escritura alfabética y el habla tan solo refuerza la creen- las esrratéaias retóricas de los largamente canonizados escritos europeos sobre la con-
cia en la mayor autenticidad del habla. A! invalidar la distinción entre escritura y habla quista con los más recientemente revividos relatos nativos, puede mejorar el entendi-
en la metafísica occidental, también pone en cuestión el privilegio de la escritura miento critico sobre los sucesos de Cajamarca y las subsecuentes interpretaciones en
alfabética -la creencia de que su posesión distingue 3 los hombres civilizados de los los escritos históricos.
bárbaros, una convicción que ha caracterizado a la filosofía occidental desde por lo Las narraciones históricas están generalmente organizadas alrededor de contar
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menos la época medieval . una historia que se le presenta al lector como un relato de «lo que realmente sucedió».
En el siglo dieciséis, la creencia en el status prisilegiado de la escritura alfabética, Una narración que se presenta como contando «lo que realmente sucedió» pertenece,
era reivindicada por españoles tan diversos como el principal critico de la conquista prescindiendo de la disciplina con la que está generalmente asociada, al género litera-
militar. Fray Bartolomé de las Casas, y su principal adversario, Juan Ginés de rio del «realismo». Las narrativas realistas reclaman para sí un tipo de neutralidad:
Sepúlveda'. Este ensayo mostrará de que modo la clásica creencia occidental en la presentar al mundo «como es», describir las escenas «como fueron», y narrar los eventos
manifiesta superioridad cultural de la escritura operó en uno de los tempranos relatos «como ocurrieron». Admirables como parecen estas ambiciones en los escritos histó-
españoles sobre el encuentro, el de Francisco de Jerez: y de qué modo las subsecuentes ricos, el realismo de hecho implica procedimientos metodológicos que están lejos de
versiones de los nativos Garcilaso de la Vega, Titu Cusí Yupanqui ,y Guarnan Poma ser neutrales al describir los contactos iniciales entre los europeos y los otros, y en
de Avala definieron sus propias respuestas criticas (aunque escritas) a la conquista v a algunas instancias están completamente desequilibrados.
la introducción de la escritura. Los autores de los relatos históricos realistas desde el siglo dieciséis han prefe-
Si se desea se puede imaginar la siguiente escena, filmada en un amplio pano- rido los llamados «relatos de primera mano» (generalmente designados por medio de
rama a una considerable distancia del evento principal. Dos hombres, el jefe Inca la metáfora visual de «testigo ocular»), como el hallado en el relato de Pedro Pizarro
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Atahualpa y el fraile dominico Vicente Valverde, se encuentran y aparentemente con- sobre Perú detallando «lo que he visto» . Si bien, este nuevo énfasis en los relatos de
versan. El sacerdote sostiene una cruz en una mano y un libro en la otra. De repente el los testigos oculares, que comenzó en el siglo dieciséis, ha sido habitualmente celebra-
libro deja de estar en la mano del fraile y aparece en el suelo. Mientras este hecho está do como un avance hisioriográfíco por sobre los escritos históricos que valoraban las
ocurriendo (o poco después), estalla la guerra, el jefe Inca es capturado, y muchos de opiniones de las autoridades clásicas, los prejuicios implícitos en los testimonios de
sus seguidores son asesinados. los testigos presenciales son frecuentemente pasados por arco. Lo que realmente se
Qué sucedió con el libro? Cómo fue que terminó en el suelo? Valverde lo dejó quiere sienificar con los reportes de los «testigos oculares» son los relatos que se han
caer, como sugirió Garcilaso de la Vega? Atahualpa lo arrojó al suelo porque los espa- escrito primero: declaraciones del testigo ocular, pero solo cuando tal testimonio apa-
ñoles habían ofendido de manera similar un objeto sagrado suyo el día anterior, como rece en los escritos. En los primeros encuentros entre los europeos y los nativos de
relató Titu Cusi Yupanqui? O fue un insulto no provocado a causa de la ofensa aún América Latina, solo los europeos tenían acceso a la escritura alfabética, y como resul-
mayor de Atahualpa golpeando la mano del fraile cuando éste intentaba abrir el libro tado, el acercamiento histórico realista mutilaba la credibilidad de las versiones nati-
para el jefe, como describió Francisco de Jerez? Todas las versiones del mismo hecho vas de los hechos, favoreciendo los relatos de los conquistadores (aquellos que escri-
han sido producidas para describir la suerte de esa representación simbólica de la bieron) por sobre aquellos de los conquistados (quienes no escribían). Sólo después de
cultura y de la religión occidental, el libro. Este análisis contrastará el primer relato alaunos años y a veces décadas de dominar el discurso de los conquistadores, los
español de estos eventos, extensamente difundido, el de Francisco de Jerez, con tres nativos produjeron versiones escritas del encuentro, y estos nativos que los escribían
versiones posteriores de autores nativos: el neo-Inca Titu Cusi Yupanqui. el mestizo generalmente no eran testigos oculares. De ahí. que leer criticamente las narraciones
Garcilaso de la Vega, y el descendiente de una familia de señores nativos derrotados sobre la conquista requiere renunciar al ideológicamente sobrecargado y privilegiado
por los Incas, Guarnan Poma de Avala. M i propósito es dejar de lado la cuestión, relato del testigo ocular (escrito), incluyendo la primera versión autorizada de los eventos
imposible de resolver, acerca de lo que realmente sucedió aquel día en la planicie de de Cajamarca del español Francisco de Jerez.

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"F6TC
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Otra convención del realismo en las narrativas históricas escritas consiste en Además de ser una invasión militar y política, la conquista española del Nuevo
reconstruir «lo que realmente sucedió» por consenso, remediando la divergencia entre Mundo, también imponía una conquista del lenguaje y una conquista por el lengua-
los diferentes relatos del mismo hecho a partir de establecer lo que es verdad como j e " . Cerca de un cuano de billón de población de habla hispana debe su lenguaje a la
aquello en lo que están de acuerdo la gran mayoría de los autores, con independencia conquista de cientos, o tal vez miles de lenguas indígenas. A lo largo de la conquista,
unos de otros'. Pero creer que la similaridad en los relatos está basada en una mimesis el lenguaje devino en un instrumento de dominación, un modo de forzar a los hablantes
de la «realidad» común o de «lo que realmente sucedió» significa dar crédito a sólo de lenguas indígenas para moldear sus mentes, expresiones y pensamientos hacia las
una fuente posible de consenso. La «realidad» común que los relatos parecidos se fórmulas, frases rituales, e inflexiones de la cultura castellana del siglo dieciséis. SI
presume que imitan, puede que no sean los eventos de «ahí afuera», sino mas bien las bien el campo del lenguaje era frecuentemente cuestionado, como testifican varias de
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convicciones culturales compartidas de los escritores europeos con su audiencia. Para las narrativas de resistencia y de adaptación , el lenguaje, la gramática y la cultura
evitar este tipo de prejuicio, es necesario contrastar los relatos sobre el mismo suceso dominantes de América Hispana fueron castellanas. Para citar solo un ejemplo de esta
desde diferentes perspectivas culturales' . 0 conquista lingüística, una forma del verbo «comprender», en Quechua hamutiani. im-
plica un universo de comprensión y apropiación predominantemente oral - la función
Finalmente, como ocurre a menudo en los escritos históricos, el consenso sobre
el que todos están resueltos a coincidir -en este caso, la presencia del fraile, de Atahualpa de tomar del discurso aquello que sucederá y aquello que no, de distinguir la informa-
y de un libro que se cae o es arrojado al suelo- son las dimensiones menos interesantes ción que puede volver a ser usada". Pero traducir este verbo al español entender, es
y menos informativas de los distintos relatos. Muchísimo más reveladoras son la elec- silenciar las inflexiones Quechua significantes de hacer memoria (para su uso futuro)
ción del punto de partida que realiza el escritor, los modos usados para construir la y examinar a través del habla a ñn de dirigir mejor el futuro. La dominación por el
autoridad para su propia versión de los hechos, y la explicación del suceso crítico -en lenguaje, impone así un tipo de silencio en los dominados, quienes son forzados a
este caso, por qué el libro fue tirado o se cayó- en otras palabras, las estrategias retóri- llevar la carga de la incomuncicación y de lo fundamentalmente incomunicable.
cas de descripción y narración. Estas estrategias proveen las claves para entender algo Los conquistadores españoles, durante los primeros veinte años, vieron al len-
mas significativo que la «verdad» de «lo que sucedió»: su significado y amplia impor- guaje como un medio, esencialmente transparente, de comunicación. Para Colón, las
tancia". Debido a que este significado es creado por cada historiador o narrador original lenguas europeas podían ser rápidamente entendidas por todo el mundo, y como se-
en el contexto de su propio sistema cultural, entender de qué modo el significado de ñala Tzvetan Todorov en La conquista de América, todos los otros esfuerzos de co-
los eventos ha sido transmitido por medio de la descripción y la narración implica municación, usando sonidos, simplemente no eran considerados como parte de un
entender cómo las convicciones culturales modelan los relatos sobre la conquista. 14
lenguaje .
La clave metodológica para este tipo de comprensión interdisciplinaria de las El despliegue del lenguaje como instrumento de poder y dominación en la con-
narraciones de la conquista, se basa en adoptar una perspectiva diferente que centra su quista, no estuvo limitado al silenciamiento impuesto por la problemática equivalen-
atención no en las similitudes de varios relatos sobre el mismo hecho, sino en sus cia del lenguaje con el castellano del siglo X V I . Una particular colección de sonidos
diferencias. A partir de examinar las diferencias entre los relatos europeos y nativos designados como lenguaje, que se hicieron conocer como e) Requerimiento, se trans-
(que también esclarece las similitudes entre los relatos europeos), los investigadores formaron en una parte esencial de la conquista y formaron la base para la afirmación
pueden detectar los fundamentos culturales y las explicaciones que crean sentido en de la soberanía española sobre Atahualpa en Cajamarca.
los relatos presentándose a sí mismos como repones de la «realidad». El primer paso A petición del rey Femando, el jurista castellano Juan López Palacios Rubios
en semejante historia crítica consiste pues en comprender la base sobre la cual todos creó en 1513 una fórmula escrita que podría ser utilizada para justificar la conquista de
los relatos de la conquista española son presentados y creados, el campo del lenguaje cada tribu o imperio del Nuevo Mundo, basada en la posesión de creencias religiosas
escrito. cristianas. El texto hacía saber los derechos de dominación de los monarcas españoles
En 1492 Antonio de Nebrija le presentó un libro a la reina Isabel, la primera sobre la gente del Nuevo Mundo y se suponía que debía ser leído antes que los españo-
gramática de la lengua castellana. La dedicatoria de Nebrija a su Majestad que se leía les se precipitaran a atacar. De este modo, el lenguaje del Requerimiento no estaba
en la primer hoja decía, «El lenguaje ha sido siempre el compañero del imperio...el separado de la conquista sino que formaba parte del ritual de su realización, en este
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lenguaje y el imperio nacieron, crecieron y florecieron juntos» . Las palabras de Nebrija caso acciones de matanza y asesinato. Lewis Hanke ha descripto de manera elocuente
probaron ser verdaderamente proféticas respecto al rol que el lenguaje jugaría en la la variada realización del Requerimiento: «era leído a los árboles y a cabanas vacias...Los
conquista de América. capitanes murmuraban sus frases teológicas dentro de sus barbas en los limites de los

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asentamientos indígenas, o incluso una legua antes de comenzar su ataque formal. Los ^^,'"-•-'•'"0 conquista y nada de la actitud defensiva que caracterizaría a las explicaciones narrati-
capitanes de los barcos algunas veces leían el documento desde la cubierta a medida ¿ f + v a s o s t e r i o r e s
' y' 5\°" ^Vs. P -
que se acercaban a una isla, y por la noche enviaban expediciones esclavizadoras,
'nfS Vn t \ y El tono del prólogo a la Relación no es de disculpas: «...me ha parecido escrebir
cuyos jefes podrían emitir el tradicional grito de guerra castellano 'Santiago' mas que esta
1 s \ V ^ÉJi* jf/ «"elación, y enviarla á su majestad para que todos tengan noticia de lo ya dicho, que
leer el Requerimiento antes del ataque»". s e a a
' VSSLLSÍ^" gloria de Dios; porque, ayudados por su mano divina, han vencido y traído á
Si bien el Requerimiento manifestaba un imperialismo del discurso, sus conte-
nuestra santa fe católica tanta multitud de gentilidad, y á honra de nuestro cesar, por-
nidos hacían referencia a un cuerpo de escritos sagrados para los españoles y muchos
que con su gran poder y buenaventura en su tiempo tales cosas suceden...»(p. 319). El
otros europeos, fuentes que racionalizaban la conquista en sus mentes. La Iglesia Ca- relato de Jerez está claramente proyectado como una narración providencialista en la
tólica Romana proveyó la racionalidad para ejercer el poder, basándose en la posesión que los españoles son «ayudados con su mano divina» y las noticias de las acciones de
de una (auto-proclamada) religión superior. Siglos de enseñanza teológica y moral los conquistadores serian «á gloria de Dios». El providencialismo relegaba incluso al
católica, crearon una clase de texto latente invocado por el Requerimiento, y quedaron rey al status subsidiario de tener la buena fortuna de vivir durante esos años.
de este modo, directamente implicados en toda la empresa de la conquista. La narración de Jerez sostiene que la superioridad española no ha tenido para-
Este Requerimiento invocando la autoridad última del derecho de la Cristian- lelo en la historia, siendo aún mayor que la de los romanos: «...¿Cuándo se vieron en
dad para gobernar el mundo, fue presumiblemente el texto leído a Atahualpa en 1532 los antiguos ni nodemos tan grandes empresas de tan poca gente contra tanta?... Y
por Fray Vicente Valverde. De este modo el desafortunado encuentro de Atahualpa ¿Quién se igualará con ;os de España? No por cieno los judíos, griegos, ni romanos, de
con «la palabra» (en la forma de breviario impreso. Biblia o Summa) representaba quien mas que de todos se escribe» (p.319). Jerez continúa alabando, inconsciente-
simultáneamente un encuentro con la Palabra y con un Dios del Oriente Medio y luego mente, su rol como conquistador (militar) a partir de proclamar que los españoles han
europeo, alguna vez concebido en la oralidad de los primeros dos siglos de la tradición realizado mas con menos hombres y han sufrido mayores penurias: «...porque, si los
griega y aramea (Juan 1:1), que desde hace mucho tiempo ha quedado vinculado a la romanos tantas provincias sojuzgaron fué con igual ó poco menor número de eente y
tecnología de la escritura y la imprenta. Asi pues si el lenguaje fue el compañero del en tierras sabidas y proveídas de mantenimientos usados, y cor. capitanes v ejércitos
imperio -como escribió Nebrija en 1492 en referencia al castellano fijado en una gra- pagados. Mas nuestros e-spañoles...que nunca fueron juntos sino docientos ó trecientos,
mática impresa- la religión se había convertido en su texto y su pretexto. y algunas veces ciento y aún menos... Y los que en diversas veces han ido no han sido
A pesar de los cientos de relatos sobre la ejecución hablada del Requerimiento, su pagados ni forzados, sino de su propia voluntad y á su costa han ido» (p. 319). Las
texto latente (la Palabra Católica-Romana) y su texto aparente (como palabra escrita e im- acciones de los españoles son presentadas como militarmente incuestionables: ellos
presa) sólo aparecen simultáneamente en los relatos de un único episodio, el encuentro en «sojuzgaron» por sus acciones de manera paralela a como los romanos lo hicieron
la Plaza de Cajamarca del 16 de Noviembre de 1532. La primera versión autorizada fue «con capitanes y ejércitos pagados».
publicada dos años mas tarde por el conquistador Francisco de Jerez, para ser seguida El inconfundible orgullo y la arrogancia del prólogo de Jerez también implica
por múltiples relatos sobre aquel día producidos por generaciones de españoles. una igualmente poderosa negación de la humanidad de los otros. Los indios de su
El autor de la Verdadera relación de la conquista del Perú (1534) nació en Relación no saben nada de comida propia de humanos (pan y vüio) y no son superio-
Sevilla, pero fue criado en el Nuevo Mundo, en lo que hoy se conoce como Panamá. res a las bestias (porque comparten su comida). Los españoles los conquistaron
Jerez habla sido elegido por Pizarro para servirle como notario público en la expedi- «manteniéndose con los mantenimientos bestiales de aquellos que no tenían noticia de
ción a Perú. Estuvo presente en la mayoría de los acontecimientos importantes de la pan ni vino; sufriéndose con yerbas y raices y frutas, han conquistado lo que ya todo el
conquista, incluyendo la captura de Atahualpa en Cajamarca". Su Relación fue mundo sabe» (p. 319). La hazaña española es de este modo interpretada como mayor,
publicada en Sevilla sólo algunas semanas después de su llegada en 1534, sugiriendo no porque los indios fueran oponentes dignos (como Cortés caracterizó a los Aztecas),
que la mayor parte había sido escrita inmediatamente después de los hechos que des- sino porque eran tan «bestiales».
cribía". Su principal autoridad narrativa deriva de haber sido un testigo presencial, Habiendo localizado con seguridad, una causa de la inferioridad indígena en su
leal a Pizarro, y su relato se presenta como una inconfundible celebración del encuen- comida. Jerez no duda en definir un correcto modo de comportamiento a los españo-
tro. En la Relación de Jerez, la naturaleza de sus observaciones son presentadas como les. « Y será lo dicho, que los cristianos han hecho temor á los infieles y admiración á
no problemáticas y el terreno para juzgar a los indios es tan obvio, que mayores expli- todos los humanos» (p. 319). Aquí Jerez deduce que sólo los europeos (y probable-
caciones no tendrían sentido. Su relato exhibe un gran orgullo por los logros de la mente sólo los europeos católicos) son humanos y susceptibles de «admiración». Los

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"F©TOCOPiAD©RA
\ HUMANIDADES"
infieles, y los indios entre ellos, no pertenecen a «los grupos humanos», y su adecuada y asimesmo vengo á enseñar á vosotros. Lo que yo enseño es lo que Dios nos habló,
actitud frente a los españoles, como la de todos los paganos, es el miedo. Irónicamen- que está en este libre- (p.332). Por medio de la segunda frase de su discurso, Jerez
te, en el relato de la captura de Atahualpa, lo que mas le molesta a Jerez es la negativa representa al fraile profiriendo la arraigada suposición cultural hispana sobre la co-
del Inca a quedar pasmado por los españoles. Como resultado, el cronista proyecta nexión entre escritura y religión. El cura enseña «lo que Dios nos habló-.-, un mensaje
sobre Atahualpa la arrogante vanidad de la que Jerez y tal YÍZ sus compatriotas espa- que ha sido emitido de manera verbal, pero «lo que nos habló» está en el libro:
ñoles estaban tan abundantemente dotados. «Atabalipa dijo que le diese el libro para verle, y él se lo d!ó cerrado; y fio acertando
La narración de Jerez del encuentro con Atahualpa, sitúa a Pizarro en el centro Atabalipa á abrirle, el religioso extendió el brazo para lo abrir, y Atabalipa con gran
de la escena: «Otro día en amaneciendo partió el Gobernador con su senté puesto en desden le dio un golpe en el brazo, no queriendo que lo abriese; y porfiando él mesmo
orden, y anduvo hasta una legua de Caxamalca, donde esperó que se juntase la por abrirle, lo abriój.v no maravillándose de las letras ni del papel, coma otros indios,
retaguarda; y toda al gente y caballos se armaron, y el Gobernador los puso en concier- lo arrojó cinco o seis pasos de sí. E á las palabras que el religioso habia dicho por el
:l

to para la entrada del pueblo, y hizo tres haces de los españoles de á pie y de á caballo. faraute respondió con mucha soberbia». (p.332)
Con esta orden caminó, enviando mensajeros á Atabalipa que viniese allí al pueblo de De este modo, en la versión de Jerez, Atahualpa no sólo fracasa en estar fasci-
Caxamalca para verse con el» (p. 330). nado por la paradoja de un objeto conteniendo habla, sino que, a diferencia de '"otros
El Pizarro de Jerez, presentado como «el Gobernador» o el gobernante políti- indios", tambiér. fracasa en reverenciar los logros culturales españoles. Claramente, el
camente legítimo, es retratado como un estratega militar decisivo quién por sí solo principal defecto de Anhualpa es su orgullo: él trata al fraile «con gran desdén», re-
decide la organización de las tropas. Por medio de la inclusión en la misma frase del chaza la ayuda y es «porfiado» y «arrogante». Su no provocada actitud de tirar la
mensaje de Pizarro a Atahualpa y la puesta a punto de sus soldados. Jerez sitúa lo más Biblia al suelo también transmite arrogancia al arrojar el libro a cierta distancia, como
importante del comienzo del encuentro en los preparativos militares de Pizarro. Desde si fuera indigno de estar cerca de él.
su perspectiva, los indios simplemente reaccionaron ante las superiores ticu'cas mili- La imputación ce arrogancia en la escena con el libro en Cajamarca. también es
tares españolas. A l retomar la descripción de los funestos movimientos de Atahualpa encontrada en otro temprano relato español. El informe oficial (1533) de Hernando de
hacia la plaza. Jerez sitúa al Gobernador provocando a Atahualpa a acercarse a Pizarro a la Audiencia de Santo Domingo cuenta que él también interrogó al Inca (una
Cajamarca al enviarle otro mensajero, colocando nuevamente todas las iniciativas de vez que éste estaba seguramente apresado) acerca de por qué él «arrojó el libro y
movimiento de Atahualpa en manos de Pizarro (p.332) . :o
mostró tal arrogancia*. En su Norkia del Perú, Miguel de Estete, atribuye la percep-
Jerez entonces cambia para describir la corte de Atahualpa. los colores de los ción hispana de un Atahualpa orgulloso al fraile, quién «prácticamente corre» hacia
variados uniformes de los sirvientes mientras barrían el camino, seguidos por tres Pizarro diciendo. «Por qué malgastar tiempo en cortesías y requerimientos hacia este
escuadras adicionales, vestidas diferentes, quienes iban cantando y bailando. La proli- perro arrogante?»-.
ja descripción de Jerez sobre la corte de Atahualpa acercándose, de hecho socava la La excesiva irritación de Jerez por el «fracaso en maravillarse» de Atahualpa,
posición del jefe indio al advenirle al lector que Atahualpa se está acercando a Pizarro. sugiere una intensa frustración de las expectativas culturales: la creencia sostenida
y no viceversa, como hubiera sido el caso de haber sido Atahualpa un verdadero rey por mucho tiempo, de que la escritura alfabética distinguía a los hombres civilizados
(europeo) (p.332). Pizarro, en contraste, se compona como un «verdadero» gobernan- de los bárbaros. Expresando juicios similares, Sepúlveda caracterizó a los Indios como
te al esperar que los otros lleguen. «gente incivilizada que son mas barbaros de lo que se puede imaginar, son absoluta-
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Tan pronto como los partidarios de Atahualpa habían llenado la plaza, Jerez mente faltos en el conocimiento de las letras» . Incluso él sugiere en otra pane que la
interrumpe la narración de la llegada para describir a] capitán Pizarro enviando una falta de escritura es una prueba de la ausencia de humanidad «esos hombrecillos en los
señal, una indicación militar de que el encuentro entre españoles e indios estaba por cuales apenas encontrarás vestigios de humanidad: que no solo no poseen ciencia al-
comenzar. «El Gobernador, que esto vio. dijo a fray Vicente que si quería ir á hablar á guna, sino que ni siquiera conocen las letras»". La negativa de Atahualpa a reconocer
Atabalipa con un faraute [intérprete]: él dijo que si» (p.332). Es asi que una señal de inmediato a la escritura (especialmente en su forma impresa) como fuente visible de
militar dirige el encuentro entre Atahualpa y el fraile, volviendo su comunicación la superioridad española, frustró las arraigadas expectativas de Jerez del modo en que
subsidiaria del encuentro armado. los nativos deberían responder a la «lección de escritura» del siglo dieciséis. Es asi que la
Luego fray Vicente se acerca a Atahualpa con «...una cruz en la mano y con su conquista del lenguaje \ por el lenguaje era también aquella en la que el lenguaje, parti-
Biblia en la otra» y hablando por medio del intérprete dice, «Yo soy sacerdote de Dios. cularmente el escrito, jugaba un rol fundamental como símbolo de autoridad cultural.

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Atahualpa profirió una ofensa adicional al no responder al ofrecimiento de tos de europeos en francés, inglés y español del s. X V I al XX. Tales respuestas han
l iitianización-el contenido del mensaje. En su lugar, él desvió el discurso hacia el njás sido encontradas en nativos 1*11 diversos como aquellos de Raratonga del Pacífico Sur
inmediatamente obvio tema del comportamiento español, demandando una repara-!,^, ' '' de 1836. Hindúes que se encontraban bajo un árbol en Delhi en 1817, los Ibo de
ción por el trato de los españoles hacia sus jefes y por el robo de vestimenta. E s t a ^ ^ ^ v / ^ v ' " . Nigeria en 1789, los indios de la costa de Carolina del Norte en 1585, los indios Tupi
interpretación, imitada por muchos de los relatos de los «testigos oculares» e s p a ñ o - v j ^ m v r ^ . ' de Brasil en 1556, v los Nambikwara de Brasil, tan tarde como en 1938". La diversi-
les," duplica el insulto: Atahualpa desconoció tanto la forma del mensaje (el libro), dad geoeráfica de los informes sobre los nativos "maravillándose" durante varios si-
como su contenido (el catolicismo hispánico). glos de encuentros con no-europeos, no sugiere la imposible sim ilaridad entre los Ibo,
En la versión de Jerez, el fraile luego retoma a hablar con Pizarro, «El religioso Hindúes. Tupi. Nambikwara y Raratonga, sino mas bien una continuidad histórica de
dijo al Gobernador lo que había pasado con Atabalipa y que habia hechado en tierra la las expectativas occidentales sobre las conductas de los no-europeos. Para compren-
sagrada Escriptura. Luego el Gobernador se armó un sayo de armas de algodón, y der esta expectativa de "maravillarse", es necesario situarse fuera de la "verdad" ofre-
tomó su espada y adarga, y con los españoles que con él estaban entró por medio de los cida por los "testigos oculares".
indios; y con mucho ánimo, con solos cuatro hombres que le pudieron seguir, llegó Una eeneración posicnur de autores neo-Incas, anti.Incas y mestizos, difieren
hasta la litera donde Atabalipa estaba, y sin temor le echó mano del brazo izquierdo, todos de Jerez (y de otros testigos oculares españoles) en sus reinterpretaciones acerca
diciendo: "Santiago» (p.332). del modo en qu? Atahualpa consideró la naturaleza de la escritura y reaccionó ante las
A la vez que Jerez no intentaba explicar por qué Pizarro actuó como lo hizo, el pretensiones de dominación española. Sus respuestas constituyen un tipo de critica
narrador daba a entender su motivo por medio de la yuxtaposición. La última frase en interna (dado que las respuestas existentes están todas escritas), un contrapunto a las
su relato sobre la conferencia del fraile con Pizarro se refiere al acto de tirar la biblia, aspiraciones universalistas del discurso español, en lo concerniente a la obvia superio-
aquí descripta como «sagrada» Escritura, una caracterización que subraya la natu- ridad del lenauaje escrito. E^-ias interpretaciones intentan explicar la escena de frus-
raleza de la ofensa. La próxima oración comienza «Luego», como si implicara una tración- el fracaso de Atahualpa en maravillarse.
conexión temporal y por lo tanto causal entre el maltrato de Atahualpa hacia un La así llamada Relacu'm de la conquista del Perú (\510) fue en realidad dicta-
objeto sagrado para los españoles y la reacción de Pizarro. A pesar de que Jerez da a un sacerdote por el segundo y último monarca del estado neo Inca, quien luchó
estaba junto a Pizarro y presente durante el evento, el no se atrevió a explicar lo que una euerra de cuarenta años contra los españoles. Durante los últimos años de esta
estaba pasando por la cabeza de Pizarro, una estrategia que aumenta la credibili- euerra, el líder de la rebelión. I iiu Cusi Yupanqui. intentó obtener a través del lengua-
dad de su relato en comparación con relatos más tardíos que reclaman presciencia. La je (la otra arma principal de lu dominación europea) lo que fue incapaz de lograr a
estrategia retórica de Jerez fue mas sutil y mas efectiva. El subrayaba el coraje de través de la guerra: el reconocimiento de la Corona española como el nativo legitimo
Pizarro al presentarlo acercándose a Atahualpa con sólo cuatro hombres y, siempre Señor del Perú, lo cual estarla vinculado a sus pretensiones como heredero de Atahualpa
impávido, dando el tradicional grito de guerra, y de este modo fortaleciendo el mito y Huáscar, hijos del último gobernante indiscutido."
occidental de que sólo unos pocos hombres civilizados son necesarios para someter a El antropólogo Frank Snlomon ha señalado que el relato de Titu sobre la con-
un ejército de salvajes. A l describir la capcura de Atahualpa, él remarcaba «Cosa fué quista está caracterizado poi un paralelismo persistente: " Incas y españoles hacen
maravillosa ver preso en tan breve tiempo á tan gran señor, que tan poderoso venia» esencialmente las mismas COÍMIS, dan sorprendentes golpes y contragolpes, y hablan
(p.333). Aquí la nota dominante es el delefte de haber humillado a un enemigo orgu- del mismo modo, con exhortaciones fijas de estilo arcaizante"."
lloso, aquel que falló en reconocer su legítima inferioridad en relación a los españoles Ene paralelismo narranvú iguala discursivamente la estatura de españoles e
y también fracasó en reconocer los logros de la civilización española, tales como la Incas, y Titu Cusi Yupanqui r\icndió este paralelismo a la escena de la hospitalidad:
escritura.
" M i tío Atahualpa... los recibió |u los españoles) muy bien y dando de beber al uno
Cuando Jerez expuso directamente que la mayoría de los indios tenían curiosi- dellos con un vaso de oro de ln l'ebida que nosotros usamos, el español en recibiéndolo
dad por la escritura, él quiso decir que al entregarle un libro religioso a un jefe indio de su mano, lo derramó, de I " nuil se enojó mucho mi tío", (pág. 128)
mientras se llevaba a cabo el Requerimiento podría no haber sido tan solo un acto El rechazo español de ln Imbpitalidad se vuelve pane de la estrategia de igualación
como los relatos de los hechos lo hac;n aparecer. Incluso dejando de lado otros relatos narrativa al relatar Titu Cusí el encuentro entre Atahualpa y la Palabra: "y después
sobre las respuestas de los indios peruanos hacia la escritura, la expectativa de que los desto. aquellos dos españolo ir mostraron al dicho mi tío una cana o libro o no sé
nativos se maravillarían ante la escritura se puede encontrar en docenas de otros rela- qué, diciendo que eso era ln ./inW.u (dibujo o inscripción) de Dios y del rey, e mi tío.

12 -Ficha de Cátedra- E l fracaso en maravillarse 13

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a .'WOCOPIAOORA
\.HUMANIDADES"
®
como se sintió afrentado del derramar de la chicha , que ansí se llama nuestra bebida, planteada por otro autor: el problema de la negociación de significado o la cuestión de
tomó Ja carta o lo que era y arrojólo por ahí, diciendo: "¿Qué se yo que me dais ahí?. la interpretación. En la versión construida por Garcilaso de la Vega, la interpretación
Anda, vete!" (pág. 128)
es un elemento critico.
De acuerdo al relato de Titu Cusi, la reacción de Atahulpa de arrojar el libro al El escritor mestizo Garcilaso de la Vega comienza su relato del contacto entre
suelo, refleja el gesto que lo precedió- el derramamiento de chicha hecho por ios espa- Atahualpa y Pizarro, caracterizando la embajada enviada por Atahualpa para dar la
ñoles- y así establece una simetría entre el comportamiento Inca e Hispánico, cada uno bienvenida a los españoles como señal de amistad, suplicando perdón por las ofensas
causando que el objeto sagrado del otro terminara en el suelo. Mientras los relatos y pidiendo que las ejecuciones no continuaran. Está completamente ausente en el re-
españoles de Hernando Pizarro, Miguel de Estete, y Francisco de Jerez, describen el trato de Garcilaso, la arrogancia atribuida a Atahualpa por Jerez, Hernando Pizarro y
acto de Atahualpa como una falta de respeto no provocada, Titu Cusi reinterpreta el Estete. Él es representado en cambio, como un improbablemente sumiso y humilde
hecho, narrando la escena previa de provocación inicial, en el gesto olvidado del de- rey del imperio Inca, quien ruega por favores como si hubiera ya reconocido la sobe-
rramamiento. Así, la narración de Titu del episodio del libro, no comienza sobre las 30
ranía española. Aunque la versión de Garcilaso difiere de la de Jerez en asignar la
llanuras de Cajamarca, sino con un incidente anterior. iniciativa del contacto a Atahualpa, Garcilaso sólo revoca parcialmente la pasividad
Titu Cusi aumentó la credibilidad de su versión de los hechos, invocando su del Inca de Jerez, retratando el crucial acercamiento inicial como sumiso.
status como pariente del hombre que arrojó el lfbro al suelo ("mi tío Atahualpa"). De Garcilaso presenta a los españoles debatiendo acerca de si los regalos de
este modo, él eludió explicar cómo sabia lo que .Atahualpa estaba pensando en el Atahualpa tenían el objetivo de calmarlos y volverlos complacientes ó eran evidencias
momento del encuentro, apelando al parentesco y a la cultura común. Invocando im- de "generosidad", "mansedumbre" y "magnificencia". Garcilaso comenta que la ma-
plícitamente su posición como un Inca, no porque estuviera temporalmente cerca del yoría tomó partido por el propósito favorable, pero lamentó la deficiencia del intérpre-
hecho , pero sí en cultura y parentesco, Titu Cusi llamó la atención sobre su conoci- te. En otras palabras, la incapacidad de algunos españoles para reconocer la verdadera
miento de la retórica culhiral y actuación Lnca de un modo persuasivo. Esta estrategia generosidad, magnificencia y mansedumbre del linaje del jefe lnca, se derivaba no de
le permitió reivindicar una autoridad distinta de la que los europeos reclamaban para sí su sospecha acerca del significado de la hospitalidad bajo condiciones hostiles, sino de
mismos -el status de testigos oculares del hecho, el criterio que continúa siendo invo- una razón que disculpaba más a españoles e indígenas por igual: su incapacidad para
cado por autores contemporáneos de narraciones realistas históricas, como un princi- entender adecuadamente.las afirmaciones de otros, o el problema de la interpretación.
2
pio canónico de verdad historiográfica. ' Titu Cusi por el contrario subviene este Habiendo introducido una disculpa por errores de traducción en el preludio de
principio privilegiando el entendimiento de la retórica y actuación que él reclama com- la escena con el libro, Garcilaso procede a desarrollar su argumento con gran exten-
partir, no como líder del estado neo-Inca (su status real) sino como pariente del último sión. La tediosa verificación de la copia de Fray Valverde del Requerimiento y su
jefe Inca (el status visto por la vía del reconocimiento español). transcripción palabra por palabra, son pensados para legitimar un texto original puro
Titu Cusi Yupanqui reconoce implícitamente el carácter sagrado de la escritura 31
que fue contaminado sólo por la traducción. La explicación de Garcilaso de cómo la
y el status del libro al describirlo como una inscripción de Dios o del Rey, pero él traducción distorsiona el mensaje se concentra en dos elementos centrales: el carácter
niega cualquier ofensa, insistiendo en la equivalencia del insulto del denamamiento mismo del intérprete y la inexistencia de equivalentes quechuas para los conceptos
de chicha por el español el día anterior. En este relato, la comprensión del jefe Inca es religiosos españoles, incluso en el temprano siglo X V I I .
establecida en un nivel esencial - la habilidad de entender el comportamiento cultural Garcilaso primero degrada al intérprete indígena, refiriéndose a él sólo por su
español por el reconocimiento de objetos sagrados. Pero este entendimiento no es primer nombre (cristiano) y luego por su diminutivo, "Felipillo". Garcilaso menciona
reciproco porque el español anónimo no tiene capacidad similar para sondear la cultu- una serie de características personales despectivas -"de una gente muy plebeya'", "un
ra indígena. En este nivel, el paralelismo narrativo es abandonado cuando Titu Cusi mozo que aún apenas tenia veinte y dos años", "era criado, siervo de los españoles".
inventa capacidades superiores de Atahualpa en el entendimiento cultural de los otros. Todas juntas forman una composición de rasgos de status español, que se proponen
En el relato de Jerez, las posiciones están exactamente invenidas. De acuerdo a Jerez, desacreditar al traductor apelando a los prejuicios de un número de lectores aristocrá-
el "fracaso de Atahualpa en maravillarse" es incomprensible excepto en términos de i:
ticos . Garcilaso emplea marcas de status similares al describir el discurso de Felipe:
defecto de carácter ("arrogancia"') porque la posición española (como el lenguaje en el "él habló muy corruptamente a semejanza de los negros bozales'": y "las palabras que
cual ésta es expresada) es obviamente válida. más de ordinario oía eran las que usaban los soldados visónos: "voto a tal. juro a tal ",
Ni el relato de Yupanqui ni el de Francisco de Jerez discuten una cuestión y otras semejantes y peores '* (pág. 68). Garcilaso además apela a los prejuicios de una

1 4 -Ficha de Cátedra- E l fracaso en maravillarse 15


audiencia educada en el autoritarismo neoescolástico, impugnando el método de edu ,
f Garcilaso reconoce la "inferioridad del quechua como lenguaje" en relación al espa-
cación de Felipe: "El aprendió español sin ningún maestro que le enseñe, sólo escu S¡k, ñol, visto como un lenguaje de dominio así como un lenguaje de verdad.
chando a los españoles hablar' y por consiguiente estaba "malamente enseñado" o ? V... . Después de establecer la inferioridad del quechua, Garc:!aso continúa en la
ambos, quechua y español. La educación religiosa de Felipe es juzgada igualmenti ;.' | .misma veta, degradando a sus hablantes, extendiendo el concepto original de la torpe-
deficiente porque no habla recibido "ninguna insaucción en la religión cristiana" y en v./.-í za de Felipillo a todos los indígenas: "la torpeza de aquel intérprete, que fias assí, al pié
consecuencia "no tenia conocimiento del Credo Apostólico". Clasificando a Felipe ' ' , , & / de la letra, y no fué culpa suya, sino inorancia de todos; que aún en mis tiempos, con
como socialmente inferior, que fracasa en conformar a los modelos aristocráticos de ser veintinueve años más adelante de los que vamos hablando, y con haver tratado los
decoro y educación, Garcilaso intentó cooptar su audiencia de clase alta censurando indios a los españoles y estar más acosnimbrados en oír la lengua castellana, tenían la
no el mensaje, sino al mensajero. Irónicamente, ciando en otra parte Garcilaso descri- misma torpeza y dificultad que Felipillo" (pág. 67). Exceptuándose sólo a sí mismo y
be a un europeo aprendiendo un lenguaje indígena en el mismo estilo, el proceso de dos amigos Incas de la torpeza general de los indígenas, Garcilaso procura elevar su
aprendizaje es evidencia de una bendición de Dios, un "milagro", más que el compor- autoridad (como un Inca) al hablar por todos (esos torpes) indígenas, denigrando así
tamiento de una condición más baja. implícitamente todos ¡os otros relatos indígenas > revelando en el proceso, considera-
Garcilaso se traslada desde la descripción de la persona del traductor a un rela- ble arrogancia. En su autoproclamado rol como vocero, sólo Garcilaso (y quizás uno ó
to de la propia traducción. El alega que Felipe falseó el mensaje, diciendo en lugar de dos amigos Incas) podnin haber interpretado el Requerimiento adecuadamente. La
Trinidad, Dios tres en uno; "Dios tres más uno es cuatro". Pero dado el dogma del popularidad de Garcilaso en España en el siglo X V I I es fácil de entender: él simple-
catolicismo romano de la incomunicabilidad fundamental del concepto de la Trinidad mente confirma los prejuicios metropolitanos acerca de la superioridad de la civiliza-
(llamado un "misterio" por los ortodoxos), la explicación de Felipe, aparece al menos ción y del lenguaje español, un testimonio de los más valiosos porque él fue, después
tan razonable como el concepto original que él creia transmitir. de todo, uno de "ellos".
Para justificar el argumento de que la traducción fue defectuosa, Garcilaso no Garcilaso también retrata una respuesta del todo improbable al Requerimiento
ofrece los hechos de Cajamarca. sino las dificultades mostradas por los catecismos por pane de Atahualpa: articulada a la crítica de Garcilaso de la incompetencia y status
españoles, impresos veinticinco años después, para encontrar equivalentes de los con- social del intérprete, el jefe Inca acepta el dominio de "los más sabios y más bravos"
ceptos religiosos expresados en el Requerimiento: la Trinidad, el Espíritu Santo, la españoles, si se da en forma pacifica y tranquila y no acompañado por "actos de cruel-
Gracia y los sacramentos". Pero esta dificultad no lleva a Garcilaso a cuestionar la dad", y acredita al Papa con el derecho único de recoger tributo de los Incas.
universalidad de los conceptos religiosos españoles. Él alega en cambio (repitiendo a Garcilaso entonces describe a los impacientes soldados españoles, incapaces
un cronista anterior, José de Acosta) que el problema tiene su raíz en la dificultad del de soportar la prolongada charla, desplazándose entfe los indígenas (por su propia
lenguaje indígena (no del español)". De acuerdo a Garcilaso, "la mala interpretación iniciativa, sin una señal de su líder) y comenzando a pelear y a robar oro, plata y
que Felipillo hizo no filé por culpa suya ni del buen Fray Vicente de Valverde ni de los piedras preciosas . Contrasta con el relato que Jerez hace de la cuidadosa coordina-
españoles, sino por falta del lenguaje indiano, es de saber que aún hoy, con haver más ción de la acción militar de Pizano aquél día. la versión que Garcilaso tiene del líder
de ochenta años que se ganó aquel imperio (cuanto más entonces) no tiene en indio las Inca, hablando tan lento que terminó con la paciencia de los soldados españoles, quie-
palabras que ha menester para hablar en las cosas ce nuestra santa religión" - en otras nes buscaron venganza contra la palabra hablada.
palabras, lo que realmente originó el problema de Cajamarca fue la inferioridad del El relato de Garcilaso aleja la atención del hecho central en otras versiones- la
lenguaje Quechua. Asi, el punto que Garcilaso reconoce al principio- el problema de caída o anojaria del libro- y se centra en cambio en el lenguaje, el discurso que rodea
traducción- le abre el camino para una segunda consideración en la que degrada al el hecho. Él también comienza su nanación de lo que sucedió con el libro adoptando
lenguaje indígena. el omnisciente tono c'Jtoritario, familiar a los lectores de realismo histórico. F.l afirma
Aunque Garcilaso valoriza al quechua en otros puntos de sus Comentarios, los "Lo que passó fue que Fray Vicente de Valverde se alborotó con la repentina grita que
elogios sobre sus cualidades nunca lo elevan por sobre el español. Como máximo. ¿I los indios dieron, y temió no le hiziessen algún mal. y se levantó a priessa del assiento
pide el reconocimiento español de los méritos del lenguaje indígena, una defensa que en que estava sentado hablando con el Rey. y. al les amarse soltó la cruz que tenia en
sólo realza la superioridad hispánica, reconociendo el derecho de los hispano-parlan- las manos, y se la cayó el libro que havia puesto en su regazo, y, alzándolo del suelo,
tes de ser arbitros de la "calidad" de un lenguaje indígena. En el momento crucial, se fué a los suyos, dándoles voces que no hiciesen mal a los indios, porque se havia
cuando los conceptos religiosos centrales a la dominación española son introducidos. aficionado a Atahuallpa" (pág. 73). La postura de Garcilaso sugiere que su intento de

16 -Ficha de Cátedra- E l fracaso en maravillarse 17

"FOTOCOPIADCF'
\ HUMANIDADES"
O)
invocar el realismo narrativo occidental ("lo que sucedió") es simplemente una elabo- bilidad de conocimiento real del libro, incluyendo al propio Garcilaso, En un sentido
ración de una de las principales interpretaciones europeas de la conquista, construida más amplio, sin embargo, no es problema qué texto llevaba porque todos eran parte
(como todas las otras versiones ) después del hecho. potencial del texto del Catolicismo Romano que proveía la racionalidad ideológica
La inspiración intelectual de Garcilaso no proviene de América sino de España para la conquista. Garcilaso seleccionó el titulo que ilustraba la versión que él estaba
y de la principal crítica narrativa de la conquista, la de Bartolomé de Las Casas. Éste ha tratando de contar: la clásica crítica religiosa de la conquista militar a favor del uso de
señalado enérgicamente la necesidad de adecuar la traducción de las ideas religiosas la retórica y la razón para persuadir a los indígenas de la superioridad de los españoles
ya que pocos indígenas tenían algún conocimiento del español'-'. El segundo punto y del catolicismo.
importante de la crítica de Las Casas fue que la conquista por la fuerza era moralmente Mientras Garcilaso intentó presentar el problema de la interpretación para dis-
injusta y que la conquista y conversión debían proceder pacíficamente". El relato de culpar a españoles e indígenas por igual de los hechos de Cajamarca, su tentativa de
Garcilaso sobre Fray Vicente es casi una parodia del -"buen" sacerdote, quien a pesar de desviar la culpa la resuelve en la afirmación de la inferioridad de la civilización indí-
sus ásperas palabras no es cómplice de la conquista militar y hasta le pide al oficial gena y de su lengua. De haberse mantenido apegado a la cuestión de la traducción,
militar (Pizarro) no perjudicar a los indígenas''. El comentario de Garcilaso de la oposi- Garcilaso podría haber enfrentado los problemas más apremiantes sobre la legitimi-
ción de Fray Vicente a la conquista militar en la escena con el libro, contrasta agudamente dad de los confiictivos reclamos de soberanía sobre el Perú. Si todo lo que sucedió fue
con la del fraile de Miguel de Estete, quien "prácticamente corrió" hacia Pizarro dicién- incomunicación, entonces una clara traducción podría haber eliminado todas las difi-
dole que no esperara que él desperdicie más de su aliento "en aquél perro arrogante". cultades. Pero, podría?. Los lectores estarían aún enfrentados con las conflictivas pre-
En la versión de Garcilaso, incluso la respuesta inicial al acercamiento del frai- tensiones de dos religiones, dos sistemas políticos, y dos culturas. Aunque una comu-
le en la plaza de Cajamarca, muestra la misma respetuosidad que fue atribuida a la nicación clara hubiera ocurrido, sobre qué bases es legítimo debatir una supremacía
anterior recepción de la embajada española: "Nosotros dijimos que cuando el Padre política, religiosa y cultural- Cristiana o Inca?. Garcilaso adoptó la posición de Las
Fray Vicente llegó a hablar con el Inca, el lnca enormemente admiró la apariencia del Casas y haciendo eso, aceptó la supremacía española. A pesar de todas las pretensio-
fraile dominico"". Garcilaso representa a Atahualpa admirando no el aspecto del frai- nes de su herencia Inca (pero no indígena), sus prejuicios sociales y la elección de su
le, sino sus vestimentas religiosas distintivas- su hábito, pequeña cruz, tonsura y bar- fuente de inspiración, lo revelan escribiendo dentro de la corriente principal de la
ba. Atribuyendo a Atahualpa gran respeto por la representación simbólica del catoli- narrativa española. A diferencia del descendiente Inca, Guarnan Poma de Avala,
cismo español en lá vestimenta del fraile, Garcilaso intenta socavar la justificación Garcilaso no ofrecía real resistencia.
española clásica para el ataque militar sobre Atahualpa: su rechazo a aceptar el Reque- Quizás el más atractivo (y probablemente apócrifo) relato de la reacción de
rimiento (y el catolicismo hispánico). Atahualpa hacia el libro impreso es la ofrecida por Guarnan Poma en su Nueva crónica
Las representaciones simbólicas del catolicismo español en la versión de y buen gobierno (1615). Como los otros relatos nativos, su narración comienza con
Garcilaso son también extendidas a los símbolos que el sacerdote estaba sosteniendo: escenas de la hospitalidad de Atahualpa hacia los españoles, ofreciéndoles plata, oro,
"una pequeña cruz y un libro que era la Summa de Silvestre". Pero Garcilaso va más mitayos, mujeres y camaricos (obligaciones laborales). Aunque Garcilaso caracterizó
allá, simplemente mencionando su versión del titulo de] texto que Fray Valverde por- a las dádivas como un comportamiento deferencial hacia la superior civilización espa-
taba indicando las contradicciones entre los historiadores:"Otros dicen que éste era un ñola y Titu Cusi lo rerrató como una conducta incaica corriente hacia los extranjeros,
breviario, aún otros , la Biblia. Tome cada uno lo que más le agrade". La propia elec- Guarnan Poma describe los regalos del Inca como un intento de soborno para persua-
ción de Garcilaso es la edición popular del siglo X V I de la Summa corara gentiles de dir a los españoles a dejar Perú. Aquellos regalos no habrían dado a entender deferen-
Tomás de Aquinoporel fraile italiano Francisco Silvestre de Ferrara (1474-1528). La cia ni clemencia sino mas bien una demanda de concesión, conducta propia para el
Summa contra gentiles, un relato de fe cristiana escrito entre 1259 y 1274, había sido gobernante de la tierra-'.
diseñado para persuadir a los musulmanes de convertirse al catolicismo. El libro elegi- En la versión de Guarnan Poma del encuentro en Cajamarca, Atahualpa conti-
do por Garcilaso implicaba así, el mensaje de su relato del incidente: persuasión por núa desempeñando el papel de gobernante lanzando un desafio a la autoridad del fraile
medios pacíficos -principalmente retórica y razón- de la superioridad de la religión por haber declarado que los dioses de Atahualpa eran falsos y su Dios el verdadero: "Y
católica. La observación de Garcilaso de que cada uno puede decidir qué libro llevaba preguntó el dicho Inga a fray Uicente quién se lo habla dicho. Responde fray Uicente
Fray Valverde en su mano solamente sobre las bases de) agrado personal, no. sólo que le auía dicho éuangelio. el libro. Y dijo Atahualpa: "Dámelo a mí el libro para que
invalida el juicio de otros historiadores, sino que efectivamente socava cualquier posi- me lo diga". Y ancí se la dio y lo tomó en las manos, comensó a oxear las ojas del

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dicho libro. Y dize el dicho Inga: "¿Qué, cómo no me lo dize? N i me habla a mí el
dicho libro!" Hablando con grande magestad, asentado en su trono, y lo echó el dicho Concl usion
libro de las manos el dicho Ynga AtagualpaV
El retrato de Ciuaman Poma de Atahualpa despliega todos los atributos
reconocibles de un principe europeo: se sienta sobre un trono, habla con majestuosidad, Michel de Certeau ha dicho de las narraciones históricas que, "contrariamente
ordena al sacerdote entregarle el libro, y entonces arroja el objeto cuando este fracasa a toda la tradición científica que postula una autonomía del discurso en relación a la
en cumplir las expectativas creadas por su presentador. Este retrato contrasta aguda- posición del productor, las credenciales sociales (del autor) juegan un rol decisivo en
11
mente con la descripción de Jerez de su aplomado Pizarro esperando el acercamiento la definición del status del discurso"' . En las narraciones históricas españolas del
del inferior jefe indígena y también con el igualmente improbable respetuoso rey de siglo XVI. esta invocación de la posición social del autor remite a un status aristocrá-
los Incas, de Garciliisc. Presentando el comportamiento de Atahualpa con la tico o una posición política privilegiada. La autoridad de testigo presencial invocada
majestuosidad reconocible en un monarca europeo. Guarnan Poma dota a Atahualpa por Francisco de Jerez (el rebto escrito por alguien que estuvo allí) fue reforzada por
con las galas de una dignidad real comprensible para los lectores europeos. su posición política y social como notario de Pizarro. Para los escritores nativos quie-
En el relato de duaman Poma sobre la reacción de Atahualpa hacia el libro, el nes no podían reclamar el elevado status español, la principal fuente de autoridad es la
Inca demuestra la curloiídad sobre la escritura y textos escritos que Francisco de Jerez posición análoea de estar emparentados con las élites dominantes indígenas. Tal pa-
esperaba de todos los indígenas. A l crear una narración que afirma la mitad de lo que rentesco era rec'arnado por Titu Cusí Yupanqui como el heredero designado por "mi
Jerez declaraba ser nada más que la respuesta adecuada de los indieenas, Guarnan tío Atahualpa". Garcilaso de la Vega reclamó parentesco por la vía de las vinculacio-
consigue efectivamente lubvertir la otra mitad más importante de la afirmación de nes maternas a la nobleza lnca ("el tío de mi madre") mientras que subrayaba su status
Jerez (de la inmediala y ubvia superioridad de la escritura) habiendo Atahualpa expre- como sólo medio indígena. Similarmente, Guarnan Poma insistía en la importancia
sado el sarcástico desden de la gente oral ante lo que Titu Cusi llamó "paños blan- política de la dinastía nativa derrotada a la cual su familia pertenecía. Diferencias mas
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cos", (el equivalente tlcl siglo X V I de los cr.stales verdes vibrantes traídos por los allá de la autoridad narrativa separan los relatos europeos y nativos. Los europeos
marcianos como evidencia de la obvia superioridad de su culrurai. Atahualpa es ultra- reclaman el criterio del realismo narrativo - la superioridad de testigo ocular preten-
jado descubriendo un engaño "ni me habla a mi el dicho libro!". Su reacción no resulta diendo la verdad - mientras los relatos nativos reclaman el parentesco con los señores
en el temor descripto por las narraciones europeas de escenas similares en otras resio- nativos derrotados en función de privilegiar el conocimiento transmitido oralmente y
nes, sino en rechazo: "hablando con grande majestad, acentado en su trono, y lo echo así invocar la creencia occidental en la mayor autenticidad del discurso intentando
el dicho libro de las mimos el dicho Ynga Atagualpa". contradecir la tradición igualmente europea del testigo visual, como evidencia de la
Guarnan Poma recusó asi no la creencia española en la transparencia del len- confiabilidad de los textos.
guaje (como hicieron (iurcílaso de la Vega y Las Casas) sino su más significativa Si el gesto de Atahualpa con el libro fue una deliberada "arrojada" o "tirada" o
confianza en la transparencia de la cultura. Señalando la esencial incomprensibilidad una "caída" accidental depende de la clase de historia que el narrador desea contar. Si
de un simbolo europeo irudicional de autoridad cultural, Guarnan Poma emite un más era una historia de desenfrenada arrogancia Inca o de venganza por una ofensa similar,
profundo desafio a las racionalizaciones europeas de conquista. Socavando las presun- el libro era "arrojado". Si era una historia de rechazo nativo, el libro fue "tirado". Pero
ciones acerca de la superioridad evidente de la escritura española, él rechaza sus aspi- si la historia era ce simple incomunicación el libro accidentalmente "cayó". Al inten-
raciones de transparencia >, por consiguiente, los fundamentos universales de superio- tar determinar lo que realmente sucedió con el libro sobre la base del mero consenso
ridad cultural, la base fundamental del supuesto derecho a dominar a los otros pueblos entre los relatos existentes (el acercamiento del realismo histórico) simplemente se
del mundo. Mientras que Guarnan Poma aparentemente comenzaba a admirar los lo- confunde mera repetición (la frecuencia con la que una versión particular es contada)
gros de la escritura." desafió no solamente el imperialismo de la palabra hablada en la con verdad. Mas bien, era la clase de historia sobre el otro que el narrador deseara
actuación del Requerim ionio (como hizo Las Casas) sino que además condenaba a am- contar, lo que determinaba cómo el libro dejaba las manos del fraile y aterrizaba en el
bos, su forma simbólicn (el libro) y su contenido, declarando el imperialismo del texto suelo de la plaza de Cajamarca.
occidental en el percibido derecho de extender la cristiandad sobre todo el mundo. Para narrar semejante historia el comienzo crucial de la escena del libro debe
ser encontrado en otra pane. En el relato de Jerez la narración comienza con la estra-
tegia militar: en Titu Cusi con la provocación previa del denamamiento de la chicha
sagrada; en Guarnan Poma con la dignidad y majestuosidad del Inca mismo: y en

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."FOTOCOPIADORA
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Garcibso, con la sumisión de Atahualpa hacia el evidentemente superior orden social centes de la conquista española no provienen de su cuasi oficial contradiscurso sino de
español. Dadas semejantes fuentes diversas de autoridad narrativa y elecciones de los conquistados. Esta fuente sugiere que el potencial principal de la critica cultural
comienzo, no es sorprendente que las clases de historias relatadas por aquellos narra- yace con aquellos que estaban involuntariamente sujetos a ella.
dores varíen ampliamente. Sólo yuxtaponiendo los textos canónicos de los conquistadores con aquellos de
Jerez celebra exuberantemente la conquista en el característico tono de los pri- los conquistados pueden ser reveladas las limitaciones culturales implicltas de los
meros años, caracterizándose su relato por los signos militares. Seguro en su creencia dominadores". Las narraciones de Titu Cusi Yupanqui y Guarnan Poma de Ayala
de la superioridad de la destreza militar española, él narró una histeria occidental fa- (que las autoridades españolas nunca permitieron que sean impresas y fueron publica-
miliar de cómo los colonizados meramente respooden a las directivas de los conquis- das sólo en el siglo X X ) proveen la critica más radical de esta posición. A l rechazar la
tadores, careciendo de iniciativa y ambiciones propias. Pero cuando el tema cambia de transparencia de las ¡deas convencionales sobre la superioridad cultural española, ambos
la ascendencia militara cultural, la propia confianza de Jerez desfallece. El españoleta narradores se rehusaron a permitir que los conquistadores continuaran en el conforta-
incapaz de contener su irritación ante el fracaso de! Inca en maravillarse, su rechazo a ble autoeneaño de que su sistema de creencias era tan transparente como universal-
reconocer el símbolo clásico de la supremacía cultural occidental, la posesión de escri- mente superior. De haber sido los escritores incas aceptados como parte del canon
tura. Esta reacción frustró la creencia de Jerez en ia pretensión de universalidad de la literario españoi de los siglos X V I y X V I I sus textos podrían haber socavado los fun-
cultura española. damentos en los cuales descansaba la autoridad cultural de la conquista española: reli-
Mientras Garcilaso de la Vega adoptó el principal contradiscurso español criti- gión y escritura. Mientras la religión era demasiado poderosa como para ser desafiada
cando la conquista militar, su glosa distintiva sobre esta critica familiar, simplemente abiertamente en el auge de la inquisición española, Titu Cusi Yupanqui y Guarnan
elaboraba el problema de traducir la dominación española. Como el relato de Jerez, Poma de Ayala pudieron desafiar ¡as creencias en la supremacía de ia escritura y así
sostenía la legitimidad de la conquista. En efecto, la critica religiosa, usualmente iden- frustrar las expectativas emocéntricas de la "lección de escritura" del siglo X V I .
tificada con Las Casas, simplemente cambia el énfasis sobre el dominio de la superio- El imperialismo textual -como ha sido ejemplificado en este articulo- es funda-
ridad española, de la destreza militar a los logros culturales. Como Las Casas, Gar- mentalmente cultural: la creencia en la superioridad de la escritura sobre la palabra
cilaso es partidario de la dominación pacífica a través de una mejor transmisión. Ni hablada, y de la religión cristiana sobre las creencias Incas. Asociado a aquellas con-
Garcilaso ni Jerez desafian el contenido fundamental de la dominación española, están vicciones de la superioridad española y sus manifestaciones simbólicas estaba una
en desacuerdo solamente sobre el método a través del cual debería ser transmitida. necesidad profundamente arraigada de creer en su transparencia para otras culturas
En contraste, Titu Cusi Yupanqui y Guarnan Poma de Ayala desafian un elemento (inferiores) como símbolos de autoridad cultural, expectativa así intensamente frus-
clave de la convicción española sobre su superioridad cultural, la posesión de textos trada por el fracaso de Atahualpa en maravillarse.
escritos. La esperanza general de los escritores europeos de que los pueblos analfabetos
El relato de Titu Cusi no sólo critica esta creencia en la superioridad de la serian sometidos al enfrentarse con la escritura, surgió más probablemente de la pro-
escritura, sino que mas bien la socava. Comparando el texto escrito con un objeto pia experiencia europea. Contrariamente a la visión de Sepúlveda ó aún Levi-Strauss,
(indígena) tan sagrado como la chicha, Titu Cusi afirma la equivalencia de escritura y la posesión de alfabetización no distingue civilizados de bárbaros (o "primitivos"
chicha en términos culturales que son mutuamente excluyentes porque no hay terre- modernos) pero si diferenció a las élites gobernantes europeas de sus campesinos
nos más allá de la similaridad de los objetos sagrados que permitan una concepción de analfabetos.La fascinación fue la respuesta que las élites europeas letradas esperaban
lo sagrado que critique a la orra. Como Titu Cusi Yupanqui. Guarnan Poma socava la de los pueblos analfabeios, bien al corriente de la creencia en la maravillosa suprema-
afirmación de superioridad española sugiriendo que los logros demostrables de escri- cía de la escritura alfabética. Su transformación en manifestación simbólica de la
tura e imprenta no eran de ningún modo obvios. hegemonía de las clases dominantes europeas, creó la expectativa de que "maravillar-
Así. la crítica a la conquista española no ha estado limitada a las bien conocidas se" era la respuesta apropiada de aquellos socialmente Inferiores. Entre estos, los nati-
censuras a los métodos militares desarrolladas por Las Casas. Solamente uno de los vos americanos, eran en el siglo X V I . simplemente los últimos".
autores no españoles, Garcilaso de La Vega adopta esta perspectiva. Como mestizo, él
era el mas completamente hispanizado de todos y el único nativo que escribió virtual-
mente su narración entera en España. Aunque los escritos de Las Casas y Garcilaso
han sido aceptados como parte del canon literario hispánico, las criticas más convin-

22 -Ficha de Cátedra- E l fracaso en maravillarse 23


ficado pretendido Ver Ureytiis y Rabinowe, Michel Foucault: Beyond
Structuralism and llermeneutics, 2d. ed. (Chicago: University of Chicago Press,
1983),67.
Pizarro justifica su relato de esta manera, "Como los escritores no escriben lo que
Este artículo es una versión revisada de la ponencia presentada para el panel "Textos . vieron sino que oyeron, no pueden dar clara ni verdadera noticia de lo que escri-
y Conquistas" en el encuentro de la Latin American Studies Association, 17-19 de ben... acordé sacar a luz... como persona que se ha hallado en estas provincias
marzo de 1988, New Orleans. . desde el principio de la conquista hasta el fin". Ver Pedro Pizarro, Relación del
La autora desea agradecer a los compañeros participantes del panel, Peter Hulme, descubrimiento y conquista de los reinos del Perú (originalmente publicada en
Rolena Adorno y José Rabasa por sus comentarios, tanto como a Michael 1571) en Biblioteca Peruana (Lima: Editores Técnicos Asociados, 1968), 449.
Harbsmeier, Hayden White y a los editores de LARR y críticos anónimos. La otra obser/ación, más conocida, es el comentario sarcástico de Gonzalo
James LtxVhaA,SpanishPeru, 1532-1560: A ColonialSociety (Madison University Fernández de Oviedo sobre " otros que desde España fácilmente presumen escri-
of Wisconsin Press, 1968); and The Men of Cajamarca (Austin: University of bir de las Indias sin haberlas visto". Ver su Historia general y natural de las In-
Texas Press, 1972). Hay versiones en español. dias (Asunción: Editorial Guarania, 1944), 1:29,39. Ver también Víctor Frankl,
Edward Said, Beginnings: Intention andMeihod (New York: Columbia Universty £•' antijovto de G mzalo Jiménez de Quesada y las concepciones de realidad y
Press, 1976); and Peter Hulme, Colonial Encounters (London: Methuen, 1986), 1 72. verdad en la época de contrarreforma y del manerismo (Madrid: Ediciones Cul-
Claude Lévi-Strauss, Tristes tropiques (París: Editorial Plon,1955). Hay versión tural Hispánica, 1963), 82-101,
en español. Para un ejemplo de una versión "realista" del encuentro entre Atahualpa y Fray
Jacques Derrida, "The Violence of the Letter", in Of Crammatology , traducida Vicente, ver Raúl Porras Barrenechea, Las relaciones primitivas de la conquista
por Gayatri Spivak (Baltimore, Md.: Johns Hopkins Press.1976). Ver también del Perú (Paris: Imprimeries Les Presses Modemes. 1937), p.86. n. 33. Una versión
Roland Barthes, "The Writing Lesson", en Image-.vIusic-Text , traducida por "realista" .completamente eurocéntrica, del encuentro; es la de John Hemming.777e
Stephen Heath (New York: Hill y Wang,1977) 170-78 Conquest of ¡he Incas (New York: Harcourt, Brace, 1970), 33-41, 549-50.
Bartolomé de Las Casas atribuye la distinción a La Política de Aristóteles. Pero Según Michel de Certeau, el "realismo" o la legitimación del discurso por sus
como Anthony Pagden argumenta, Las Casas debe haber estado pensando en el "referencias", se origina con el autor, la persona legitimada por sus credenciales
comentario de Tomas Aquino Sententia Libri Politicorum , porque la distinción sociales, y es transferida desde el autor a su texto. Ver sus Heterologies: Discourse
no aparece en los escritos de Aristóteles. Ver Pagden,77ie Fall of Natural Man en the Other, traducida por Brian Massumi, con prólogo de Wlad Godzich
(Cambridge: Cambridge University Press, 1982), pág. 126-32,225, n.18. Escrito- (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1986),32.
res clásicos antiguos, como Cicerón, se referían al discurso antes que a la escritura Según Barthes. la narración sólo puede recibir sus significados desde el mundo, el
como el origen de una especial distinción entre los hombres, la cualidad que "nos cual se sirve de ellos. Ver su "Introduction to the Structural Analysis of Narratives"
ha unido en los vínculos de la justicia, ley y orden civil, lo que nos ha separado del inlmage-Music-Text, 115. Hayden White interpreta esta observación como con-
salvajismo y barbarie". Ver Cicerón, De natura deorum, traducida por H. Rackham fundir un "significado" (que siempre se constituye en vez de hallarse) por la "rea-
(Cambridge, Mass: Harvard University Press, 1933), vol 2, lix 148, p.267 lidad" ( que siempre se halla en vez de constituirse). Ver White. The Contení of the
Domingo de Soto resume sus posiciones en "Este es un traslado de un summario Form (Baltimore. Md: Johns Hopkins University Press, 1987), 36
que por comisión de la congregación que Su Majestad mandó juntar en Valladolid Antonio de Nebrija. Gramática Castellana , reproducción fotográfica de la pri-
el año de 50, coligió el muy reverendo y doctísimo padre, nuestro Fray Domingo mera edición de 1492 (Halle, Belgium: Max Niemeyer. 1909). folio I .
de Soto". Ver Bartolomé de Las Casas. Tratados (México: Fondo de Cultura Para un exelente análisis de la conquista vía el lenguaje en las Filipinas, ver Vi-
Económica, 1965), 282-82. Ver también Lewis Hanke, All Mankindls One (De cente Rafael, Contracling Colonialism: Translation and Christian Conversión in
Kalb: Northern Illinois University Press, 1974), 83-84,87. TagalogSociety under Early Spanish Rule (Ithaca. NY: Come!! University Press.
' De acuerdo a Hubert L . Dreyfus y Paul Rablnowe, estudiar las formaciones I9SS)
discursivas requiere una doble reducción. No sólo debe el investigador poner en- Las narrativas de resistencia y acomodación aon un tipo de relato a menudo con-
tre paréntesis las pretensiones de verdad de las obras discursivas que está investi- tado en los libros y artículos de historia y antropología, en los que los heroico?
gando -reducción fenomenología de Husserl- debe también hacerlo con el signi-

E l fracaso en maravillarse 25
24 -Ficha de Cátedra-
m

\
1!
indígenas o trabajadores resisten valientemente los esfuerzos de dominación es- Juan Ginés de Sepúlveda, Demócrates segundo, o de las causas de la guerra con-
pañola o capitalista y condujeron, una de dos, a subvertir el sistema de domina- tra los indios (originalmente publicada en 1535; Madrid: Consejo Superior de
ción acomodándolo a sus propios fines ó a morir heroicamente mientras resistían. Investigaciones Científicas, 1951), 35. Ver también Pagden, The Fall of Natural
De aquí proviene la apelación "narrativas de resistencia y acomodación". Este Man, 117-18. Esta idea fue reproducida por Juan Maldonado en 1549. Ver Fran-
tipo de historias eran el modo de explicación dominante empleado en los escritos cisco Rico, "Laudes litterarum", en Homenaje a Julio Caro Baroja (Madrid: Cen-
sobre América Latina en las décadas de 1970 y 1980. tro de Investigaciones Sociológicas, 1978), 895-914,906-7.
15
Ver Diego González Holguin, Vocabulario de la lengua general de todo el Perú Sepúlveda, Demócrates segundo, 78-79.
llamada lengua quechua (originariamente publicada en 1608, Lima: Imprenta Mena, La conquista, 85; Juan Ruiz de Arce, "Relación de los servicios en Indias",
Santa María, 1952), 148, 507-8. Regina Harrison cita diferentes palabras de "en- editado por Conde de Canilleros, Boletín de la Academiadela Historia 102 (1935):
tendimiento" en quechua usados por Pachacuti Yamqui (1613) y el léxico de 327-84, esp. 362; and Miguel de Estete, Noticia del Perú , 1:345-402.
González Holguin. Ver Harrison, "Modes of Díscourse: The Relación de La maravilla que los nativos experimentan frente a la escritura ha sido registrada
Antigüedades deste reyno del Pirú por Joan de Santacruz Yamqui Salcamaygua" en crónicas tan diversas como el relato de Jean Léry del s.XVI, de los Tupi en
en From Oral lo Written Expressions: Native Andean Chronicles of the Early Brasil, Histoire d"un voyage faict en la terre du Brésil, originalmente publicada
Colonial Period, editado por Rolena Adorno (Syracuse, N Y : Maxwell School of en 1578: "Yo usé para escribir unas pocas palabras. Entonces, al leérselas des-
Citizenship, 1982), 65-99, esp. 86-87. Sobre la función de tomar del discurso para pués, en sus ojos pude observar algo parecido a una clase de hechizo. Uno podría
uso futuro eñ Europa antes del s.XVIl, ver Francés Yates, The Art of Memory decirle a otro ¿no es esto un milagro?". Citado por Michel de Ceneau, The Writing
(Chicago, I I I : University of Chicago Press, 1966) of History, traducida por Tom Conley (New York: Columbia University Press,
16
Tzetzan Todorov, The Conques! of America (New York: Harper and Row, 1984) 1988), 214. Otras fuentes también reflejan el mismo tema: el relato sobre ios Ibo
traducido por R. Howard, 29-33. Hay versión en español. en el siglo XVIIL The Interesting Narrative of Alaudah Equianoh or Gustavus
11
Lewis Hanke, The Spanish Slruggle for Justice (Philadelphia: University of Vassa, The African, Written by Himself 4th ed. (Dublin: impresa por el autor,
Pennsylvania Press, 1949), 33-34 1791); el relato de Williams sobre los misioneros entre los Raratonga en las islas
" Francisco de Jerez, Verdadera relación de la Conquista del Perú (originalmente Cook (1837), citado por Brian Street en "Orality and Literacy as Ideological
publicada en 1534, Madrid: Historia 16, 1985), 13-17,22-23. Consrructions: Some Problems in Cross-Cultural Studies", Culture and History 2
19
Ibid., 41 (1987):13-14; editado por David Beers Quinn (London: Hakluyt Society, 1955),
2 0
La "autorización" de Pizarro según el relato es invocada más sutilmente en el 375-77. Una escena idéntica de "fascinación" ante la Biblia es descripta como
párrafo siguiente, donde Jerez indirectamente implica a Pizarro -como el autor de teniendo lugar debajo de un árbol en Delhi en 1817. Ver Homi Bhabha, "Signs
la descripción de la ciudad, sus habitantes y terrenos circundantes- al usar la orden Taken for Wonders: Questions of Ambivalence and Authority under a Tree outside
de Pizarro de buscar hospedaje apropiado, como la justificación de la narración Delhi, May 1817", en Europe and ¡ts Others, editada por Francis Barker, Peter
para describir el sitio donde el enctientro iba a tener lugar. Hulme, Margaret Iverson, y Diana Loxley (Colchester: University of Essex, 1985),
11
Jerez es renuente aún a acreditar a Atahualpa con curiosidad, un rasgo de carácter 2:89-106. Tan recientemente como en 1955, el antropólogo francés Claude Levi-
que podría socavar el retrato de Jerez acerca de la altanería del Jefe Inca Strauss describió a la escritura como "una de las maravillas que he traído" a los
~ Hernando Pizarro, "La carta de Hernando Pizarro a la Audiencia de Santo Do- Nambikwara de Brasil en 1938. Ver Tristes Tropiques, 289. Ver también Michael
mingo, de 23 de noviembre de 1533", en Tres testigos de la conquista del Perú. Harbsmeier, "Early travel to Europe: Some Remarks on the Magic of Writing" en
editada por Miguel Muñoz de San Pedro (Buenos Aires: Espasa Calpe, 1953): ver Europe andlts Others, 1: 72-88.
también Miguel de Estete, Noticia del Perú (originalmente publicada en 1535) en Titu Cusi Yupanqui, Relación de la conquista del Perú, originalmente publicada
Biblioteca Peruana (Lima: Editores Técnicos Asociados, 1968), 1:345-402. El en 1570 (Lima: Ediciones de la Biblioteca Universitaria, 1963). El tirulo original
primer relato publicado de Cristóbal Mena, también retrata al fraile llamando a fue "Instrucción del Inga don Diego de Castro Titu Cusi Yupangui para el muy
los indígenas "perros". Ver "anónimo" Cristóbal de Mena. La conquista del Perú Ilustre Señor el Licenciado Lope García de Castro." Para un útil comentario, ver
llamada Nueva Castilla (originalmente publicada en 1534), en Raúl Porras Ba- Raquel Chang-Rodriguez. "Writing as Resistance: Peruvian History and the Rela-
rrenechea, Las relaciones primitivas de la conquista del Perú. 79-101, esp.85-86. ción of Titu Cusi Yupangui", en Adorno. From Oral to Writen Expression, 55-57.

26 -Ficha de Cátedra- Él fracaso en maravillarse 2 /


Frank Salomón, "Chronicles of the Impossible: Notes on Three Peruvian Indigenous mos que los soldados son tan santos que Cristo les otorgará el don de lenguas así
Historians", en Adorno From Oral to Writen Expression. 13. ellos serán entendidos por los indígenas?....Ninguna ley, constitución o precepto
Debido a que establecer la autoridad narrativa es un procedimiento europeo, cómo es obligatorio a menos que las palabras del lenguaje en el cual es propuesto sean
esta autoridad iba a ser creada puede haber sido discutida entre Titu Cusi y el claramente comprendidas." en Defense o/The Indians, traducida y editada por
fraile ó aún agregado por el fraile aquellos a quien el relato era dictado, en fun- StarTord Poole (De Kalb: University of Northern Illinois Press, 1974), 217-18.
ción de legitimar la interpretación del hecho. Acerca de la familiaridad de Garcilaso con el trabajo de Las Casas, ver Zamora
Garcilaso de la Vega, Comentarios reales Je los Incas: Parte II, Historia genera! Language. Authority, and Indigenous History, 106. La observación de Roberto
del Perú (originalmente publicado en 1617). La edición citada aquí es la de Carmelo Fernández Retamar podría aplicarse fácilmente a Garcilaso: "Nosotros estamos
Saénz de Santa María, Biblioteca de Autores Españoles (Madrid: Ediciones Atlas, tan enteramente empapados en el colonialismo que leemos con real respeto sólo
1960). aquellos autores anticolonialistas diseminados por las Metrópolis". Ver Caliban
Ver Margarita Zamora, Language. Auíkjriiy. and Indigenous History in the and other Essays, traducida por Edward Baker (Minneapolis: University o f
Cometarios Reales as los Incas (New York: Cambridge University Press. 198S,i. Minnesota Press, 1989), 18.
O 12-84. Sobre la evolución de esta posición en los textos de Garcilaso, ver Susan Este tema aparece en Las Casas aún antes que su crítica del lenguaje. Ver Del
Jákfalvi-Leiva, Tradición, escritura y violencia colonizadora: un estudio di la único modo de atraer a los pueblos a la verdadera religión ( México: Fondo de
obre del Inca Garciicso de la Vega (Syracuse, NY: Syracuse University Press. Cultura Económica, 1942). Aunque el texto no fue publicado hasta el siglo X X .
1984). M i propia visión es que Garcilaso mistifica sus orígenes para una audien- Las Casas expuso estas ¡deas frecuentemente. Ver Agustín Millares Cario, "Ad-
cia española desplegando una postura narrativa como "hablante quechua", una vertencia", V i l , y Lewis Hanke, "Introducción", X X X I I I .
realidad no impenetrable para los lectores españoles. Su invocación adicional de "Decimos que cuando el P. fray Vicente llegó a hablar al Inca, el Inca se admiró
la inexplicada "tradición de los quipus" para dar cuenta de su conocimiento de la grandemente de ver la forma del fraile dominicano, de la barba y corona raído
escena con el libro, me sorprende simplemente como otro intento de mistificar su como la trayen los religiosos, y del hábito largo, y de la cruz de palma, que en las
autoridad narrativa y hacerla exótica. manos llevaba, y un libro que era la suma de Silvestre: otros dicen que la Biblia.
Zamora. Language, Authority, and Indigenous History. 133. Mientras que el des- tome cada uno lo que más le agradare " (resaltado agregado). Ver BAE 143:46.
dén de Garcilaso por Felipe puede deberse parcialmente a sus orígenes (Felipe no Garcilaso critica a Fray Valverde sólo por el estilo en el que recitó el Requeri-
era cuzqueño), el ataque de Garcilaso está enteramente formulado en lenguaje miento: "seca y muy áspera, sin ningún jugo de blandura, ni otro gusto alguno",
com marcas de status español. BAE 143:48. Aún aquí, sin embargo, Garcilaso atribuye su critica a otros españo-
Garcilaso usa una guia de confesión de 1585 escrita en español, quechua y aymara les, evitando directamente criticarlos él mismo.
en la que la pregunta ¿estás tú cristianamente bautizado? es traducida con sólo el Guarnan Poma de Ayala afirma, "Le dixo que le daría [a Pizarro y Almagro] mu-
verbo "estar" en quechua y el resto en castellano. Lo mismo ocurre con la pregun- cho oro y plata para que se bolbiesen". Ver su Nueva crónica y buen gobierno
ta ¿conoces la doctrina cristiana?, donde "conocer" es preguntado en quechua y el (originalmente publicada en 1615), en la edición española de Rolena Adorno y
resto en castellano. Ver también Rubén Vargas Ugarte, Concilios Limenses (Lima: John Murra (México: Siglo X X I , 1980), 353. Ver también el excelente estudio
n.p., 1951'1954), vols. 1-3. Para una critica similar del tratamiento de Garcilaso critico de Guarnan Poma por Rolena Adorno, Writing and Resistance (Austin:
hacia el intérprete, ver Regina Harrison, Signs. Songs and Memory: Translating University of Texas Press. 1986). Según Guillermo Ludeña de la Vega, camaricos
Quechua Language and Culture (austin: University of Texas press. 1989). 40-43. son obligaciones laborales. Ver Vocabulario y quechua utilizado por el cronista
"Aún nombrarle [a Dios] no saben sino por nuestro vocablo." Ver José de Acosta. indio Felipe Guarnan Poma de Ayala (Lima: Perúgraph Editores, 1982).
Historia natural y moral de las Indias (originalmente publicada en 1590). editada Poma de Ayala. Nueva crónica. 357. Sabine MacCormack sostiene que Francisco
por Edmundo 0"Gorman (México: Fondo de Cultura Económica. 1962).220. Gomara fue el primero que sugirió que Atahualpa acercó el libro hacia su oreja,
En la versión en latín que Las Casas presentó verbalmente en Valladolid en 1550- esperando que le hablara. Ver MacCormack. "Atahualpa y el libro". Revista de
51 (la Apologética historia, cap.33), él argumenta: '"¿Qué lenguaje hablarán los Indias 6S (1988): 693-711. Si Guarnan Poma lo tomó prestado de Gomara, o la
mensajeros para ser entendidos por los indígenas? ¿Latín. Griego, Español. Ára- historia era una leyenda nativa transmitida oralmente que ambos habían oído, ó si
be? Los indios no conocen ninguno de estos lenguajes. Quizás nosotros imagine- ambos autores lo dedujeron independientemente de sus orígenes nativos, es me-

28 -Ficha de Cátedra- E l fracaso en maravillarse 29

•FCTOCePIAD©RA
\ HUMANIDADES"
nos importante que la interpretación cultural que Guarnan Poma proporciona. APÉNDICE D O C U M E N T A L
MacCormack, sin embargo, clasifica a Guarnan Poma y a Garcilaso como autores
"andinos"' antes que como situados ambiguamente entre las tradiciones españolas 1- Francisco de Jerez;Verdadera relación de la conquista del Perú y provincia del
y quechuas. Cuzco, llamada la Nueva - Castilla, conquistada por Franclso Pliarro, capitán de la
41
Tiru Cusi, Relación ele la conquista, 15, Guarnan Poma mismo satiriza el acto de sacra católica, cesárea majestad del Empéradorjnúestro señor, Biblioteca de Auto-
lectura, cómo gente loca hablando a objetos inanimados: " Y que de día y noche res Españoles. Historiadores Primitivos de Indias, tomó 26, colección dirigida por D.
hablauan cada uno con sus papeles, quilcc. " Ver Guarnan Poma, Nueva crónica. Enrique de Vedía; Madrid, 1923.
353.
4!
Nueva crónica, 8,60. Para una interpretación escéptica de estas páginas, ver Rolena PRÓLOGO
Adorno, "The language of History in Guarnan Poma's Nueva crónica y buen go- "... me ha parecido escrebir esta relación, y enviarla á su majestad para que todos
bierno , en Adorno, From oral to Written Expression, 132. tengan noticia de lo ya dicho, que sea a gloria de Dios; porque , ayudados con su
43
Certeau, Heterologies, 32. di vina mano, han vencido y traído a nuestra santa fe católica tanta multitud de gentilidad,
44
Dreyfus y Rabinowe definen estas limitaciones culturales del discurso como "el y á honra de nuestro cesar, porque con su gran poder y buena ventura en su tiempo
sistema de reglas que gobiernan qué manera de hablar .... puede en un período tales cosas suceden, y alegría de los fieles que por ellos tales y tantas batallas se han
dado ser tomada seriamente''. Ver Dreyfus y Rabinowe, Michel Foucauh: Beyond vencido, y tantas provincias descubierto y conquistado, y tantas riquezas traidas para
Structuralism and Hermeneutics, 66. Dominíck La Capra ha sostenido que ate- su rey y reinos y para ellos; y lo será dicho, que los cristianos han hecho temor a los
nerse a la literatura canóm'ca es suficiente a condición de que uno la lea criticamente. infieles y admiración a todos los humanos; porque ¿cuándo se vieron en los antiguos
Semejante limitación, sin embargo, fuerza la exclusión de los discursos críticos ni modernos tan grandes empresas de tan poca gente contra tanta, y por tantos climas
que quedan fuera del canon, con el resultado que las objeciones de mujeres, ne- de cielo y golfos de mar y distancia de tierra ir á conquistar lo no visto ni sabido? Y
gros, nativos y aquellos involuntariamente sujetos a los poderes coloniales son ¿quién se igualará con los de España? No por cierto los judíos, griegos ni romanos, de
efectivamente eliminadas. Ver La Capra, History andCriticism (Ithaca.NY: Comell quien mas que todos se escribe; porque, si los romanos tantas provincias sojuzgaron,
University Press, 1985), 113. fue con igual ó menor número de gente, y en tierras sabidas y proveídas de manteni-
45
Para ejemplos específicos de cómo esta creencia en la superioridad cultural de la mientos usados, y con capitanes y ejércitos pagados. Mas nuestros españoles, siendo
escritura funcionó en la Europa medievaL ver Brian Stock, The Jmplications of pocos en número, que nunca fueron juntos sino docientos ó trecientos, y algunas veces
Literac)' (Princeton, NJ: Princeton Universxy Press, 1983). ciento y aún menos; y el mayor número fué sola una vez veinte años há, que fueron
con el capitán Pedrarías mil y trecientos hombres. Y los que en diversas veces han ido;
y así, han conquistado en nuestros tiempos mas tierra que la que antes se sabía que
todos los príncipes fieles y infieles poseían, manteniéndose con los matenimientos
bestiales de aquellos que no tenian noticia de pan ni vino; sufriéndose con yerbas y
raíces y frutas, han conquistado lo que ya todo el mundo sabe; y por lo tanto, no
escrebiré al presente mas de lo sucedido en la conquista de la Nueva- Castilla, y mu-
cho no escrebiré, por evitar prolijidad."

"Otro dia partió el Gobernador, y fué á dormir a un llano de Zavana por llegar otro día
á mediodía a Caxamalca. donde esperó, y anduvo hasta una legua de Caxamalca, don-
de esperó que se juntase la retaguarda; y toda la gente y caballos se armaron, y el
Gobernador los puso en concierto para la entrada del pueblo, y hizo tres haces de los
españoles de á pié y de á caballo.
Con esta orden caminó, enviando mensajeros á Atabalipa que viniese allí al pueblo de
Caxamalca para verse con él.

30 -Ficha de Cátedra- E l fracaso en maravillarse 31


Viendo el Gobernador que el sol se iba á poner, y que Atabalipa no levantaba dt donde 2 Instrucción ,/,•/ l)<m />/,•»,» ,/,• ( astro Tito Cussi Yupangui (1570), M . del C.
habia reparado, y que todavía venía gente de su real, envióle á decir con un español Martin Rubio; El encuentro de dos mundos: los Incas de Vilcabamba, Madrid, ed.

i
que entrase en la plaza y viniese á verlo antes que fuese noche. Como el mensajero fué ¡gj \ Atlas, 198S.
á Atabalipa hlzole acatamiento, y por señas le dijo que fuese donde el Gobernador
estaba. Luego él y su gente comenzaron á andar, y el español volvió delante, y dijo a l í j * "Relación de cómo los españoles entraron en el Pirúy el suceso que tuvo Mango Inga
Gobernador que venía, y que la gente que traja en la delantera traían armas secretaste** * en el tiempo que entre ellos vivió, que es esta que sigue:
debajo de las camisetas, que eran jubones de algodón fuertes, y talegas de piedras y En el tiempo que los españoles aportaron a esta tierra del Pirú que llegaron al pueblo
hondas; que le parecía que traían ruin intención (...). Luego venia mucha gente con de Caxamarca. ciento y noventa leguas poco más o menos de aquí, mi padre Mango
armaduras, patenas y coronas de oro y plata. Entre estos venía Atabalipa en una litera Inga estaba en la ciudad del Cuzco en esa era con todo su poderío y mando, como su
aforrada de pluma de papagayos de muchas colores, guarnecida de chapas de oro y padre Guayna Capac se lo habia dejado, donde tuvo nueva por cienos mensajeros que
plata. vinieron de allá de un hermano suyo mayor, aunque bastardo, llamado Ataguallpa, y
En llegando Atabalipa en medio de la plaza, hizo que todos estuviesen quedos, y la por unos indios yungas lailanes, que residen a la orilla del Mar del Sur, quince o veinte
litera en que él venía y las otras en alto: no cesaba de entrar gente en la plaza. De la leguas del dicho Caxamarca. los cuales decían que habían visto llegar a sus tierras
delantera salió un capitán, y subió en la fuerza de la plaza, donde estaba el artillería, y ciertas personas muy diferentes de nuestro hábito y traje que parecían viracochas (...)
alzó dos veces una lanza á manera de seña. El Gobernador que esto víó, dijo a Fray Destos viracochas trajeron dos dellos unos yungas a mi tío Ataguallpa, que a la sazón
Vicente que si quería ir á hablar á Atabalipa con un faraute; él dijo que sí, y fué con estaba en Caxamarca, el cual los recibió muy bien y dando de beber al uno dellos con
una cruz en la mano y con su Biblia en la otra, y entró por entre la gente hasta donde un vaso de oro de la bebida que nosotros usamos, el español en recibiéndolo de su
Atabalipa estaba, y le dijo por el faraute: "Yo soy sacerdote de Dios, y enseño á los mano, lo derramó, de lo cual se enojó mucho mi tío, y después desto aquellos dos
cristianos las cosas de Dios, y asimesmo vengo á enseñar á vosotros. Lo que yo enseño españoles le mo-scraron al dicho mi tío una carta o libro o no sé qué, diciendo que
es lo que Dios nos habló, que está en este libre; y por tanto, de parte de Dios y de los aquella era la quillca de Dios y del rey . e mi tío como se sintió afrentado del derramar
cristianos te ruego que seas su amigo, porque así lo quiere Dios, y venirle ha bien dello la chicha que ansí se llama nuestra bebida, tomó la carta ó lo que era y arrojólo por
; y vé a hablar al Gobernador , que te está esperando." Atabalipa dijo que le diese el ahí, diciendo: "¿Qué se yo que me dais ahí?. Anda vete!"
libro para verle, y él se lo dio cerrado; y no acertando Atabalipa á abrirle, el religioso Y los españoles se volvieron a sus compañeros, los cuales irían por ventura a dar la
extendió el brazo para lo abrir, y Atabalipa con gran desdén le dio un golpe en el relación de lo que habían visto y les había pasado con mi río Ataguallpa.
brazo, no queriendo que lo abriese; y porfiando él mesmo por abrirle lo abrió; y no De ahí a muchos días, estaba mi tío Ataguallpa en guerra, en diferencias con un her-
maravillándose de las letras ni del papel, como otros indios, lo arrojó cinco ó seis mano suya, Huáscar Inga, sobre cuál de ellos era el rey verdadero de esta tierra, no lo
pasos de sí. E á las palabras que el religioso habla dicho por el faraute respondió con siendo ninguno dellos por haberle usurpado a mi padre el reino a causa de ser un
mucha soberbia, diciendo: "Bien sé lo que habéis hecho por ese camino, cómo habéis muchacho en aquella sazón y querérsele levantar con él por los muchos tíos e parien-
tratado a mis caciques y tomado la ropa de los bohios." El religioso respondió:"los tes que tenían el uno y el otro: los cuales decían que por qué habia de ser rey un
cristianos no han hecho esto; que unos indios trajeron la ropa no lo sabiendo el Gober- muchacho, aunque su padre en sus postrimeros días le hubiese nombrado por tal; que
nador, y él la mandó volver". Atabalipa dijo: "No partiré de aquí hasta que toda me la más razón era lo fuesen los grandes y no el chico, la cuál razón no se pudo llamar sino
traigan". El religioso volvió con la respuesta al Gobernador. Atabalipa se puso en pié tal pasión. desobediencia y ambición , porque ellos descendían aunque hijos de Guayna
encima de las andas, hablando á los suyos que estuviesen apercibidos. El religioso dijo Capac de pane de las madres de sangre soez y baja e mi padre fue hijo legítimo de
al Gobernador lo que había pasado con Atabalipa, y que había echado en tierra la sangre real (...).
sagrada Escríptura. Luego el Gobernador se armó un sayo de armas de algodón, y Y como mi tío llegase al pueblo de Caxamarca con toda su gente, los españoles los
tomó su espada y adarga, y con los españoles que con él estaban entró por medio de recibieron en los baños de Conoc. legua y media de Caxamarca, y ansí se fueron con é
los indios; y con mucho ánimo, con solos cuatro hombres que le pudieron seguir, llegó hasta Caximarca, y llegados que fueron , les preguntó a qué venían. Los cuales le
hasta la litera donde Atabalipa estaba, y sin temor le echó mano del brazo izquierdo, dijeron, que venían por mandado del Viracocha a decirle como le han de conocer, y mi
diciendo: "Santiago"." (pág. 332) tío como les oyó lo que decían, atendió a ello y calló, y dio de beber a uno dellos de la
manera que arriba dije, para ver sí se lo derramaban como los otros dos. Fue de la

32 -Ficha de Cátedra- E l fracaso en m a r a v i l l a r s e 33

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*
misma manera, que ni lo bebieron ni hicieron caso: e visto por mi tío que tan poco dicho libro!". Hablando con grande magestad, asentando en su trono, y lo echó el
hacían caso de sus cosas: "Pues vosostros no hacéis caso de mi, ni yo lo quiero hacer dicho libro de las manos el dicho Inga Atagualpa,
de vosotros". Como fray Uicente dio boses y dixo: "¡Aquí, caualleros, con estos yndios gentiles son
Y ansí se levantó enojado y alzó grita a guisa de querer maor a los españoles, y los contra nuestra fe!". Y don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro de la suya die-
españoles que estaban sobre aviso, tomaron cuatro puertas que había en la plaza don- ron boses y dixo: "Salgan, caualleros, contra estos ynfieles que son contra nuestra
de estaban, la cual era cercada por todas partes. (...) cristiandad y de nuestro enperador y rrey demos en ellos!"
Los españoles con gran furia arremetieron al medio de la plaza donde estaba un asien- Y ací luego comensaron los caualleros y despararon sus alcabuces y dieron la escaramusa
to del Inga en alto, a manera de fortaleza que nosotros llamamos usnu, los cuales se y los dichos soldados a matar yndios como hormiga. (...)
apoderaron de él y no dejaron subir allá a mi tío: más que antes al pie del, le derrocaron Y ací le prendió don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro al dicho Atagualpa
de sus andas por fuerza y se las trastornaron e quitaron lo que tenía y la borla que entre Ynga. De su trono le [sic] llebó etn hirille y estaua preso con preciones y guarda de
nosotros es corona , e quitando todo lo dicho le prendieron..." (pág. 128-131) españoles ¡unto del capitán don Francisco Pizarro. Quedó muy triste y desconsolado y
desposeydo de su magestad. asentado en el suelo, quitado su trono y rreyno." (pág.
356-358)
3- Felipe Guarnan Poma de Ayala; Nueva crónica y buen gobierno. México, S.XX1,
Colección América Nuestra 1980
4- lnca Garcilaso de la Vega; Historia general del Perú. Segunda parte de los Co-
385 [387] - CONQVISTA mentarlos Reales de los Incas. Emecé Editores S.A.. Buenos Aires, 1944
"Don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro y fray Uicente de la horden del señor
San Francisco, cómo Atagualpa Ynga desde los baños se fue a la ciudad y corte de Capítulo XVII: Una embaxada con grandes presentes que el Inca hizo a los españoles.
Caxamarca.
Y llegado con su magestad y sercado de sus capitanes con mucho más gente doblando "Dos días después tuvo el general otra embaxada, más solemne, del Rey Atahuallpa;
de cien mil yndios en la ciudad de Caxamarca. en la plasa pública en el medio en su embióla con un hermano suyo, llamado Titu Atauchi, hermano de padre y madre. El
trono y aciento, gradas que tiene, se llama usno, se asentó Atagualpa Inga. cuál, en breves palabras le dixo que el Inca enviaba a daf la bienvenida a los hijos de su
Y luego comensó don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro a dezílle. con la Dios Viracocha y a presentarles algunas cosas de las que en su tierra havia, en señal
lengua Felipe yndio Guanea Bilca, le dixo que era mensage y embajador de un gran del ánimo que tenia de servirles adelante con todas sus fuerzas y poden que les pedía
señor y que fuese su amigo que sólo eso benia Respondió muy atentamente lo que se regalassen por el camino y pidiessen lo que quisiessen y huviessen menester, que
dezía don Francisco Pizarro y lo dize la lengua Felipe yndio. todo se les proveria muy largamente, y que desseava verlos ya y servirles como a los
Responde el Ynga con una megestad y dixo que será la uerdad que tan lexo tierra hijos del Sol, su padre, y hermanos suyos; que assí lo creían él y todos sus vassallos.(...)
nenian por mensage que lo crcyyá que será gran señor, pero no tenái que hazer amis- Haviendo presentado sus dádivas, cada cosa por sí, dixo Titu Atauchi al govemador y
tad, que tanbién que era él gran señor en su rreyno. a los españoles perdonassen el atrevimiento de haver traído cosas tan humildes y baxas
Después desta rrespuesta entra con la suya fray Uicente, lleuando en la mano derecha para los hijos del Sol, que adelante se esforzarían a servirles mejos. El govemador y
una crus y en la esquierda el bribario. Y le dize al dicho Atagualpa Ynga que tanbién sus capitanes estimaron en mucho sus buenas palabras y mejores dádivas. (...)
es enbajador y mensaje de otro señor, muy grande, amigo de Dios, y que no adorase en La respuesta, en suma fué dezirle que los españoles ¡van de parte del Sump Pontífice a
nada, que todo lo demás era cosa de burla. Responde Atagualpa Yngay dize que no desengañarles de su idolatría y enseñarles la verdadera religión de los cristianos; y de
tiene que adorar a nadie ciño al sol, que nunca muere ni sus guacas y dioses, tanbién parte del Emperador y Rey de España que era el mayor principe de la cristiandad, ¡van
tienen en su ley, aquello guardaua. a hazer amistad y paz perpetua y parentesco con el Inca y toso su Imperio, y no hazerles
Y preguntó el dicho Ynga a fray Uicente quién se lo auía dicho. Responde fray Uicente guerra ni otro daño alguno, y que adelante más despacio les darían a entender otras
que le auía dicho euangelio, el libro. Y dixo Atagualpa: "Dámelo a mi el libro para que cosas que traían que dezir al lnca. (...)
me lo diga ". Y ancí se la dio y lo tomó en las manos, comensó a oxear las pías del El Rey Atahuallpa embió aquella embaxada y dádivas a los españoles por aplacar al
dicho libro. Y dize el libro Inga: "¿Qué, cómo no me lo dize? ¡Ni me habla a mí el Sol, porque le pareció que los indios de la isla Puna y los de Túmpiz y otros por allí

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cercanos le havían enojado y ofendido por haver resistido y peleado con ellos y mueix 1
*' * i') Capítulo X V I I I : Lmbia el govemador una embaxada al Re)- Atahuallpa.
to algunos españoles como se ha dicho; que como él y los suyos los tenían por hijosj|e& •fo
su Dios Viracocha y descendientes del Sol, temieron grandes castigos por aquél d e s - ^ í ? Í ' El Inca Atahuallpa. como adelante veremos, hizo algunas generosidades y realezas
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acato y muertes. A este miedo se juntó no otro menor, que fué la profecía de su p a d r e ^ í S con los españoles. Séanos lícito dezir sus uenas partes de que le dotó la naturaleza, y
Huaina Cápac, que después de sus días entrarían en sus reinos gentes nunca jamás sean las que al presente usó con estos españoles y otras muchas que adelante veremos
vistas ni imaginadas, que quitarían a sus hijos el Imperio, rrocarían su república, des- de su buen ingenio, discreción y habilidad, pues que hemos dicho ya sus tiranías y
truirían su idolatría. Parecíale al Rey Atahuallpa que todo eso se iva ya cumpliendo crueldades, que seria hazerle muy grande agravio callar lo bueno habiendo dicho lo
muy apriessa, porque supo los pocos españoles que havían entrado en su tierra, y que, malo. (...)
siendo tan pocos, havían muerto tantos indios en Puna y en Túmpiz y otras partes, lo Lo que dixere será de relaciones de muchos españoles que se hallaron en el hecho, a
cual atribuían a ira y enojo y castigo del Sol. Temiendo otro tanto en sí y en los de su los cuales se lo oí en muchas conversaciones que en casa de mi padre todo el año
casa y corte, mandó al embaxador, su hermano, que en galardón de su embaxada tenían, porque allí eran sus mayores entretenimientos, y sus pláticas las más vezes eran
fe'»'. suplicase al gobernador por aquellos tres dones que le pidió, y no quiso Atahuallpa de las conquistas passadas. También lo oí a muchos indios, que, visitando a mi madre,
que se pidiessen en su nombre por no mostrar tan al descubierto la flaqueza de su le contavan aquellos hechos, particularmente los que passaron por Atahuallpa, hasta
ánimo cobarde. Estos miedos y assombros truxeron acovardado y rendido al bravo su fin y muerte, como ciziéndole que tomasse sus desdichas y fallecimiento en
Atahuallpa hasta su muerte, por los cuales ni resistió ni usó del poder que tenia contra satisfación de las crueldades que con los suyos havia hecho. Sin esto, tengo relaciones
los españoles. Pero, bien mirado, eran castigos de su idolatría y cnieldades, y por otra que los condiscípulos me han embiado, sacadas de las cuentas e historias anales de las
pane eran obras de la misericordia divina para traer aquellos gentiles a su Iglesia Ca- provincias de donde eran sus madres naturales, como a los principios lo díxe. A estas
tólica Romana. relaciones se añade la que hallé en los papeles del muy curioso y elegante Padre Blas
No faltaron diversos ánimos y paresceres entre los españoles, que después de ido el Valera, que fué hijo de uno de los que se hallaron en la prisión de Atahuallpa, y nasció
embaxador se descubrieron. Unos que dLxeron que aquellas dádivas y presentes, cuan- y se crió en ios confines de Cassamarca, y assi tuvo larga noticia de aquellos sucesos,
to mayores y más ricos, tanto eran más sospechosos: que eran dormideras para que el sacados de sus oritir.ules. como él mismo lo dize.
gusto y contento dellos los adormesciessea y descuidassen de mirar por sí, para coger-
los descuidado y matarlos con facilidad. Por tanto, que anduviessen más recatados y Capitulo X X : La oración de los embocadores y la respuesta del Inca.
apercebidos, que tanto bien no era bien, sino maldad y engaño. Otros españoles (y
fueron los más) hablaron en contra, con el buen ánimo que tenían, y dixeron que la Entonces se levantó Hernando de Soto (...) y dixo lo siguiente: "¡Sereníssimo Inca!
milicia les mandava que siempre anduviessen apercebidos; pero que no embargante Sabrás que en el mundo hay dos potentísimos príncipes sobre todos los demás. El uno
esso, era mucho de loar y estimar la magnificencia del Inca, la suavidad de sus pala- es el Sumo Pontífice, que tiene las vezes de Dios; este administra y govierna a todos
bras, la majestad de la embaxada, y que para mayor grandeza la embiasse con proprio los que guardan su divina ley, y enseña su divina palabra. El otro es el Emperador de
hermano, cuya discreción y cortesía vieron que era mucha, porque lo uno y lo otro los Romanos, Carlos Quinte, Rey de España. Estos dos monarcas, entendiendo la ce-
notaron en sus razones y buen semblante, aunque bien sintieron que por la torpeza de guera de los naturales destos reinos, con la cual, menospreciando al Dios verdadero,
su intérprete, que sabía poco del lenguaje del Cozco y menos del español, faltavan hazedor del cielo y de la tierra, adoran a sus criaturas y al mismo Demonio que los
muchas palabras de las del embaxador. Porque vieron que la razón que dezía con larga engaña, embiaron a nuestro govemador y capitán general Don Francisco Pizarro y a
oración, haziendo sus pausas y cláusulas, la interpretava el faraute en pocas palabras, sus compañeros y algunos sacerdotes, ministros de Dios, para que enseñen a Vuestra
y éssas mal concertadas y peor entendidas, y algunas en contrario sentido, que los Alteza y a todos sus vasallos esta divina verdad y su ley sancta, para lo cual vinieron a
mismos españoles lo echaron de ver, porque no concertavan las unas con las otras, esta tierra. Y haviendo gozado en el camino de la liberalidad real de vuestra mano,
antes disonavan unas de otras y de la misma embaxada, de lo cual recibieron mucha entraron ayer en Cassamarca. y hoy nos embían a Vuestra Alteza para que demos
pena; mas no pudiendo remediarlo, se passaron con lo que tenían. (...) principio al asiento de la concordia, parentesco y paz perpetua que ha de haver entre
nosotros, y para que. recibiéndonos debaxo de su amparo, permita oímos la ley divina,
y que todos los suyos la aprendan y la reciban, porque a Vuestra Alteza y a todos ellos
les será de grandísstma honra, provecho y salud."

36 -Ficha de Cátedra- E l fracaso en maravillarse 37

*F®T0C©PIAÜPRA
\ HUMANIDADES'
En este passo el Padre Blas Valera, como tan religioso y tan zeloso de la salud de
que si el intérprete declarara bien las razones del Inca, los moviera a misericordia y a
aquella gentilidad, haze una grande y lastimera exclamación, diziendo que palabras
caridad. Pero dexó tan mal satisfecho a los españoles como havia dexado a los indios,
tan importantes como las que Hernando de Soto dixo tenían necesidad de un intérprete
por no saber bien el lenguaje destos ni de aquellos. Cuando los embaxadores oyeron
bien enseñado en ambos lenguajes, que tuviera caridad cristiana, para que las declara-
dezir de las muenes y y estrago que huvo en Puna y Túmpiz, sospecharon que el Inca
ra como ellas eran. Pero que muchas y muchas vezes Horaria la desdicha de aquel
quería vengarlas, porque el intérprete no se declaró más; y porque quedaron confusos
Imperio, que, por la torpeza del intérprete , pudiessen los primeros conquistadores, y
de no haver entendido la respuesta de Atahuallpa, no supieron replicarle. Que la falta
los sacerdotes que con ellos fueron, a echar a Filipiilo la culpa de tantos males como se
de Filipiilo no solamente fué en las palabras que no supo dezir en español, mas tam-
causaron de su inorancia, para desculparse ellos y quedar libres, y que en parte o en
bién en las razones, que, por haver sido algo larga la relación del Inca, no pudo tomar-
todo tuviessen razón de echársela; porque declaró aquellas palabras tan bárbara y tor-
las todas en la memoria, y assí hizo falta en ambas cosas.
pemente, que muchas dixo en contrario sentido, de manera que no solamente afligió al
lnca, mas enfadó a los oyentes, porque apocó y deshizo la majestad de embaxada
Capítulo X X I I :
como si la embiaran unos hombres muy bárbaros, que bien entendieron los indios que
La oración que el Padre Fray Vicente de Valverde hizo al Inca Atahuallpa.
muchas palabras de las que dixo el intérprete no pudo dezirlas el embaxador, porque
no convenían a la embaxada.
Dezimos que cuando e: Padre Fray Vicente llegó a hablar al Inca, el Inca se admiró
Los capitanes y señores vasallos dixeron que aquellas faltas devían atribuirse más a ¡a grandemente de ver la forma del fraile dominico, de la barba y corona raída, como la
inorancia del faraute que no a la indiscreción de los embaxadores, porque no era de traen los religiosos, y del hábito largo y de la cruz de palma que en las manos llevava,
imaginar que ellos la tuviessen, siendo escogidos para aquel oficio. Y con esto recibie- y un libro, que era la Summa de Silvestre; otros dizen que era el Breviario, otros que la
ron llanamente la embaxada (aunque mal entendida), y a los que la llevaron como a Bllvia; tome cada uno lo que más la agradare.(„.)
dioses, y assí los adoraron de nuevo. Segunda pane de la oración de Fray Vicente de Valverde:
El lnca respondió a los embaxadores diziendo;
"Por tanto, el Papa Romano Pontífice que hoy vive en la tierra, entendiendo que todas
Empero, también digo que tengo estos tiempos por felicissimos, por havemos embiado las gentes y naciones destos reinos, dexando a un Dios verdadero, hazedor de todos
en ellos el Dios Viracocha tales huéspedes, y que los mismos tiempos nos prometen ellos, adoran torpísimamente los ídolos y semejanzas del demonio, queriendo traerlas
que el estado de la república se trocará en mejor suene, la cual mudanza y trueque al verdadero conoscimiento de Dios, concedió la conquista destas partes a Carlos Quinto,
certifican la tradición de nuesrros mayores y las palabras del testamento de mi padre . Emperador de los Romanos, Rey poderosísimo de las Españas y monarca de toda la
Huaina Cápac (...). Y assí por esto, y en confirmación de lo que mi padre nos dexó tierra, para que, haviendo sujetado estas gentes y a sus Reyes y señores, y haviendo
mandado que os adorássemos y sirviéssemos, hemos hecho ley, y en las escuelas del echado de entre ellos los rebeldes y pertinazes, reine él solo y rixa y govieme estas
Cozco se ha publicado, que nadie sea osado tomar las armas contra vostros ni enojar- naciones y las traiga al conoscimiento de Dios y a la obediencia de la Iglesia. Nuestro
nos. Por tanto podéis hazer de nosotros lo que quissiéredes y fuere vuestro gusto y poderosfssimo Rey, aunque estava muy bien ocupado o impedido en el govierno de
voluntad, que harta gloria será para nosotros morir a manos de los que tenemos por sus grandes reinos y provincias, admitió la concessión del Papa, y no la rehusó, por la
divinos y mensajeros de Dios; que él os lo eleve de mandar, pues tan de hecho havéis salud destas gentes, y embió sus capitanes y soldados a la execución della. (...)
hecho todo lo passado. Sólo desseo satizfacerme de una duda, y es que ¿cómo se Por los cual el gran Emperador Carlos Quinto eligió por su lugarteniente y embaxador
compadesce que digáis que venís a tratar de amistad y parentesco y paz perpetua en a Don Francisco Pizarro (...) para assentar confederación y alianza de perpetua amis-
nombre de aquellos dos Príncipes, y que, por otra pane, sin hablar a ninguno de los tad entre Su Majestad y Vuestra Alteza, de manera que Vuestra Alteza y todo su reino
nuestros para ver nuestra voluntad si era buena ó mala, se hayan las muertes y estragos le sea tributario; esto es. que, pagando tributo al Emperador, seas su subdito y de todo
en las provincias que atrás dexáis?. Que de haverse hecho tan sin culpa nuestra contra punto le entregues el reino y renuncies la administración y govierno déL assí como lo
vosotros, entiendo que os lo mandaron aquellos dos Principes y que a ellos se lo man- han hecho otros Reyes y señores. Esto es lo primero. Lo segundo es que, hecha esta
dó Pacha Cámac. Si esto es assí, buelvo a dezirque hagáis de nosotros lo que quisiéredes. paz y amistad, y haviéndose sujetado de grado o por fuerza, has de dar verdadera
Solo os suplicamos tengáis lástima de los míos, que me dolerá más la aflición y la obediencia al Papa Sumo Pontífice, y recebiry creer la fe de Jesucristo. Nuestro Dios,
muerte dellos que la mía."(...) menospreciar y echar de ti totalmente la abominable superstición de los ídolos, que el
Aquí buelve a lameptar el buen Padre Blas Valera la desdicha de aquella gente, diziendo mismo hecho te dirá cuan santa es nuestra ley y cuan falsa la tuya, y que la inventó el

38 - F i c h a de Cátedra- E L fracaso en maravillarse 39


Diablo. (...) Y si lo negares, sábete que serás apremiado con guerra a meso y a s se gane aquel Imperio (cuanto más entonces) no tiene en indio las palabras que ha
gre... //>/ S menester para hablar en las cosas de nuestra santa religión.(...)
( C o n lo dicho, quedan todos los españoles,y el Padre Fray Vicente de Valverde y el
12 Ir ' . indio Filipiilo bien descargados de la culpa que se les podía imponer por aquella mala
Capitulo X X I I I : Las dificultades que huv-opara no interpretarse bien el razonamieht'pw\
interpreución que hizo; que pues ahora, con haver tantos sacerdotes y religiosos que
de Fray Vicente de Valverde \\^'¿
55 estudian y trabajan en aprender la lengua para enseñar la doctrina cristiana a los in-
Llegado a la interpretación que al Rey Atahuallpa le hizieron, es de advertir en las dios, se entienden con ellos con tanta dificultad, como consta por el confissionario
condiciones de Felipe, indio trujamán y faraute de aquel auto, que era natural de la isla dicho...
de Puna, y de gente muy plebeya, mozo, que aún apenas tenía veinte y dos años, tan
mal enseñado en la lengua general de los Incas como en la particular de los españoles, Capitule XXV: De un gran alboroto que huvo entre indios y españoles
y que la de los Incas la aprendió, no en el Cozco, sino en Túmpiz, de los indios que allí
hablavan como estranjeros bárbara y corruptamente, (...) y que también aprendió la Aquí dize el Padre Blas Valera, que, como Dios Nuestro Señor, con la presencia de la
lengua española sin que nadie se la enseñase, sino de oir hablar a los españoles, y que Reina Esther, trocó en mansedumbre el ánimo enojado del Rey Asuero, assí, con la
las palabras que más de ordinario oía eran las que usan los soldados visónos: voto a tal, presenci: de la santa cr.iz que el buen Fray Vicente de Valverde tenía en las manos,
juro a tal, y otras semejantes y peores. (...) era criado y siervo de los españoles, y trocó el ánimo airado y belicoso del Rey Atahuallpa, no solamente en mansedumbre y
hablava de lo que sabía muy corruptamente, a semejanza de los negros bozales. Y blandura, sino en grandíssima sumissión y humildad, pues mandó a los suyos que no
aunque era bautizado, havia sido sin ninguna enseñanza de la religión cristiana ni peleasse;. aunque lo matassen o prendiessen.
noticia de Cristo Nuestro Señor, con totai ignorancia del Credo Apostólico. Y assí e; de creer que cieno fueron obras de la misericordia divL-a, que, con estas y
Tal y tan aventajado fué el primer intérpreca que tuvo el Perú, y, llegando a su interpre- otras ser-.ejantes maravillas que adelante, en otros muchos pasos de la historia, vere-
tación, es de saber que la hizo mala y de contrario sentido, no porque lo quisiesse hazer mos, anuva Dios disponiendo los ánimos de aquella gentilidad para que recibieran la
maliciosamente, sino porque no entendía lo que interpretava y que lo dezía como un verdad c; su doctrina y Santo Evangelio. Al Padre Fray Vicente de Valverde levantan
papagayo; y por dezir Dios trino y uno, dixo tres y uno son cuarro, sumando los núme- testimonio los que escriven que dio arma, pidiendo a los españoles justicia y venganza
ros por darse a entender. Contra esto por la tradición de los quipus, que son los ñudos por haver echado el Rey por el suelo el libro que dizen que pidió al fraile; y también
anales, de Cassamarca, donde pasó el hecbo, y de la religión cristiana no hay vocablos levantan :estimonio al Rey, como al religioso, porque ni echó el libro ni le tomó en las
ni manera de dezir en aquel lenguaje del Perú, como dezir Trinidad, trino y uno, perso- manos. Lo que passó fué que Fray Vicente de Valverde se alborotó con la repentina
na, Spíriru Sancto, Fe, Gracia, Iglesia, Sacramentos, y otras palabras semejantes, por- grita que ios indios dieron, y temió no le hiziesen algún mal, y se levantó a priessa del
que totalmente las inoran aquellos gentiles, como palabras que no tuvieron en su len- asiento en que estava sentado hablando con el Rey, y, al levantarse, soltó la cruz que
guaje ni hoy las tienen. (...) tenía en ias manos y se le cayó el libro que havia puesto en su regazo, y, alzándolo del
Toda esta dificultad de aquella lengua general del Perú hemos apuntado muchas vezes, suelo, se rué a los suyos, dándoles vozes que no hiziessen mala los indios, porque se
donde se nos ha ofrecido hablar della, y de nuevo dezimos de la torpeza de aquel havia aficionado de Atahuallpa, viendo por su respuesta y preguntas la discreción y
intérprete, que fué assí, al pie de la letra, y no fué culpa suya, sino inorancia de todos: buen ingenio que tenía, e iva a satisfazerle a sus preguntas cuando levantaron la grita,
que aun en mis tiempos, con ser veintinueve años más adelante de los que vamos y por elll no oyeron los españoles lo que el religioso les dezía en favor de los indios",
hablando, y con haver tratado los indios a los españoles y estar más acostumbrados en (pág.51 a 76)
oír la lengua castellana, tenían la mesma torpeza y dificultad que Felipillo, que nunca
hablava con los españoles en lengua española, sino en la suya. En suma, digo que no
conocí indio que hablasse español, sino dos muchachos que fueron condiscípulos míos,
que dende niños anduvieron a la escuela y aprendieron a leer y escrevir. (...)
Y para que se vea más claramente que la mala interpretación que Felipillo hizo no fué
por eulpa suya ni del buen Fray Vicente de Valverde ni de los españoles, sino por falta
de aquel lenguaje Indiano, es de saber que aún hoy, con haver más de ochenta años que

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