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& & & a = Zz a fe Bi < = 6 a 2 fe a < 0 < 2 OCULTISIVIG Y ALQUIMIA \ \ LN S SC aie Y ALQUIMIA | BIBLIOTECA NACIONAL EGGION GONTROL EDITORIAL PUGA HNOS. Gesil 00 — lanGagedaletle LA MAGIA Y EL OCULTISMO Al comenzar esta pequefia biblioteca de divulga- cién de Esoterismo y Ocultismo, nos ha parecido muy conveniente iniciarla con un rapido e imparcial exa- men de materia que tanto apasiona a los que sé preocupan de ella, ya sean partidarios o adversarios; por lo que en este primer volumen sélo ha de ver el lector, como introduccién, a la que en otros subsi- guientes iremos exponiendo. Para los que a priori, y en nombre de la ciencia quieran rechazar en absoluto fenédmenos que no puc- den explicarse, no estara den 4s recordarles que en las fronteras de la ciencia positiva, existen grupos de he- chos cuyos determinismo es poco conocido, negados por algunos, admitidos con entusiasmo por otros; ¥ en la produccién de los cuales intervienen fuerzas casi desconocidas, o mal definidas. Su rareza, 0 por lo me- nos las dificultades que presentan su observacion y su estudio, experimental, les da una apariencia de cosa maravillosa que aleja a ciertos sabios. Esta dificultad no es bastante, sin embargo, para abzjar a los hombres a quienes su educacién cientifica ha preparado para este género de investigaciones. “Yo no podria, escribia Arago, en su noticia so- bre Bailly, aprobar el misterio en que se envuelven jos sabios y los serios que asisten actualmente a las experiencias de sonambulismo. La duda es una prueba de modestia que pocas veces ha perjudicado al pro- greso de la ciencia. No se podria decir otro tanto de ja incredulidad. Aquel que fuera de las materias puras pronuncia para los demas la palabra imposible, carece de prudencia, La reserva és sobre todo un deber cuan- do se trata de la organizacién animal”. 7 Profesor LAURENT MARTEL a See a Hoy se hace entrar el sonambulismo en el cuadro de los fendmenos hipnolitos. La autoridad de Berhe- nein y de Charcot ha dado derecho de ciudadania al hipnotismo, y los sabios pueden estudiarle, sin riesgo de descalificarse 0 aparecer como demasiado crédulos. Siguiendo al hipnotismo, el magnetismo animal, el mesmerismo, las mesas giratorias, la varita adivina- dora, han sido sometidos a la criba de la experimenta- cién, y gran mamero de hechos que se refieren a ellos Z han perdido su apariencia de maravillosos. Ya no se les niega, porque se ha crefdo encontrar una explicacién. En realidad el automatismo psicolégi- co, la posibilidad-de un funcionamiento aislado de los dos psiquismos que pueden ignorarse, explican ciertos hechos que, en defecto de un estudio suficiente, sé R= gaban o eran atribuidos a una accién sobrenatural. Han salido del dominio de lo maravilloso, del ocul- tismo. Se denomina generalmente con este vocablo un: conjunto de conocimientos quz forman el patrimonio de ciertos iniciados, constituyendo “la ciencia tradicio- nal de los magos’’. Esto nos parecia irrito; cuando nos esforzamos en discutir los titulos de uno de nuestros — conocimientos a la existencia cientifica, sélo se. pueden admitir como medios de demostraci6n, la observacién, la experimentacion, 1a deduccién 0 la induccién. Come dice perfectamente Maxwell “la analogia y las corres- pondencias no tinen en la légica ordinaria Ja misma’ importancia’’, y, en ciencia positiva “la verdad no po- dria buscarse titilmente en el andlisis dz un libro muy bello, pero muy viejo”, La teosofia es una especie de religién que nada tiene que ver con los procedimientos de 1a ciencia. El esperitismo es también una religién, es una teoria, ayudadas de la cual sus adeptos explican ciertos he- chos que se pueden estudiar al ocurrir, sin necesidad de admitir para esto su hipdtesis, Como jo han db< MAGIA, OCULTISMO Y ALQUIMIA 5 mostrado Janet y de Crassel, muchos hechos de pre- tendidas comunicaciones con los espiritus descarnados, numerosos fenémenos de traslacién o de materializa- ciones son explicables o por el automatismo psicol6- gico o por fraudes o supercherias a veces inconscien- — tes. : I Estudiemos los hechos. Como dice Richet, los hechos no son nunca ab- ‘surdos: son hechos 0 no lo son, si existen, el estudio de los fenémenos debe preceder a la critica de las teorias. Algunos de estos hechos, debidamente com- probados, pertenecen a la ciencia; otros todavia in- — completamente establecidos (tales como la tele fi Ja sujestion mental), pueden, sin contradicci6n I formar parte de ellas mis ta:de. La rareza, la extrafieza sorprendente de muchos de ellos se conduce a atribuirlos a una voluntad’ mis- teriosa que prescinde en cierto modo de las fuerzas de Ja Naturaleza. No es muy posible estudiarlos sin una idea filoséfica preconcebida de la que parecen dar 1 confirmacién experimental eis Unos quieren que la sujestién lo explique todo; creen que, segiin sus investigaciones, lo sobrenatural se ha convertido en natural. En el polo opuesto, 1o poseedores de lo hip6tesis espiritista ven en esos fe- — mémenos una demostracién de cierto modo experimen. tal, del espiritualismo y hasta de su cristianismo. _ “Yo creo, dice Grasset, que es absolutamente pr ciso renunciar para siempre a una esperanza que | ce alentar el coraz6n de muchos autores res] entre todos. Esta esperanza, que yo creo un es. el pensamiento de que se podra apli miento de los fenémer cull triunfo de la refutacién _trina filos6fica o religi fica tiene interés en el éxito bueno o malo de estas in- vestigaciones. El porvenir de ninguna de estas doctri- nas esta ligado al sentido en que seran formuladas las conclusiones de hoy y las de mafiana en la investiga- cién ‘que hago aqui, ;Afortunadamente para esas doc- trinas! Pues los hechos tan discutibles y discutidos s6- lo podian dar una base y argumentos bien fragiles a una filosofia o a una religién’’. : Pensando, respecto a eso como pensamos, en es- 4 te tratadito nos limitamos a hacer historia, a presen- “a tar hechos, de los cuales el avisado lector sacara las consecuencias que sus conocimientos o creencias le su- gieran, reservandonos por nuestra parte las que pu- diéramos sacar por nuestra cuenta propia. I LA MAGIA Como todo el mundo salle la Magia es el arte de dominar los espiritus, y como tal fué venerada en la 3 edad y pueblos antiguos, En la Edad Media, los magos consideraban como demonios a los espiritus con quienes se ponian en re- lacién, pero no por eso dejaban de vanagloriarse. de dominarlos por medio de conjuros y evocaciones que formaban objeto de una verdadera ciencia, la cual. se ensefiaba en libros y hasta en las escutlas, entre las cuales gozaban celebridad las de Cracovia y Toledo, o también los ensefiaban privadamente magos " sarrace- Nee nos. i ‘ aes Los lugares que escogian generalmente para sus _ conjuros, eran obscuras y polvorosas estancids. raple- — tas de alambiques, bocales, animales disecadus, amu- letos, cAbalas, etc. La varita magica, era, por decirlo asi, el deux ex machina del mago. ae sd MAGIA OCULTISMO Y ALQUIMIA a Abandonada ahora casi completamente de los magos modernos y adivinadores, tiene sin embargo, la varita magica’en su activo, todo un pasado, toda una historia interesante. Notese en primer lugar que su origen se pierde A en la noche de los tiempos. Dejando a Moisés la fa- =| mosa vara que el gran legislador aprendié probable- mente de los sacerdotes egipcios, nos encontramos 1a yarita adivinadora usada para encontrar los metales enterrados, De ella hablan seriamente Paracelso, Ba- silio, Valentino, Jorge Agricola, el padre Kircher. Sa- bemos después por el P. Schoot, que en el siglo XVII ‘el uso de la varita es frecuentisimo en toda Alemania, y afirma poder testimoniar haber visto muchas perso- nas encontrar con ella oro y plata. De semejantes aserciones y de numerosos ejem- plos en que la varita magica es admitida por la misma Iglesia, como el P. Kircher y el P. Dechales, ambos jesuitas, lo prueban con sus recomendaciones, podiia- ‘mos llenar paginas enteras, si ‘el espacio de que dispo- nemos no lo hubiéramos de emplear en los diferentes extremos que entran en nuestro plan. ee Han sido varias las tentativas cientificas | plicar los prodigios d= la varita adivinado Fisica oculta o tratado de Ia varita adivinatoria, mont supone que de los metales, de las aguas, com de los delincuentes, emanan corpusculos, los cuales al sropezar con la varita Ja hacen mover, ” Tounevel, substituye los corpasculos por efluv eléctricos; m4s con demasiada espontaneidad se 0 4a: pero por qué los movimientos de la var , ne verifican entre las manos de cualquiera Por iltimo, en un Misiones aoa Profesor LAURENT MARTEL 's como decir que 1a varita gira entre las manos de algunos con preferencia y nO de todos indiferentemén- te, porque s6lo algunos tienen el don de ser mediums. Con esta varita, reanudando ya lo que sobre la magia deciamos, trazaba el mago dos o tres circulos que servian para alejar el demonio, leia la formula del conjuro que segin un fibro atribuido al papa Onorio- Ill, era asi: “Yo te conjuro, oh, espiritu! en nombre el gran Dios viviente que creo el cielo y la tierra y todo cuanto los cielos contienen; y en virtud del santo nombre de Jesucristo, su hijo amadisimo, que sufrid por nosotros muerte y pasion en el madero de la cruz y por el precioso amor de la Santisima Trinidad per- fecta, que me comporezcan en humana y bella firma, sin producir espanto ni estrépito alguno. Te conjure en nombre del gran Dios viviente Adonay, Tetragram- maton, Adonay, Schova, Otheos, Athanatas, Ischyros,. Adonay, Saday, Tetragrammaton, Saday, Schova, Ado- nay, Ely, Agla, Agia, Agla, Adonay, Adonay. Ven, (nombre del espiritu) ; te conjuro de nuevo que me aparezcas como he dicho en virtud del poder y del sa- grado nombre de Dios, que he nombrado, para cum- plir mis deseos y la yoluntad sin obsticulos ni enga- fios, si no quieres que San Miguel, arcAngel invisible, te fulmine en los baratros del infierno; ven, pues, pa- ta realizar mi voluntad”. Las formas magicas estaban Iles y frases OWeeae. inGaa caldeas, sana eeipes » @Quién no ha ofdo hablar del oso pi de Yes magos, de que estan eee eae welts, los poemas de caballeria Ellos son tos que trastornan los elementos, alteran el curso de las owas ciones, improvisan palacios y cavernas de oro y Wee mantes, destruyen puentes, y hacen, en fin cuanto a aicamente y con la gracia que es tmica en pen i Tanteg reficre:gueomenta el edfinirable Ds Chuilete: MAGIA, OCULTISMO Y ALQUIMIA 9 j Dél mago bohemio Zitek, se cuenta que entraba en una cAscara de nuez sin descomponerse. Otro, en- *fadado con un colega se lo tragé y expuls6 — por via opuesta, en medio de la calle. La época cristiana se vale principalmente de la magia para la adivinacién de lo futuro, Fausto es el tipo clasico del mago. Su historia no es muy clara; pero en medio de Jo nebuloso de 1a leyenda, se descubre en su figura el prototipo de las creencias populares respecto a los 7 magos del Renacimiento. Y que la magia es cosa corriente en esta época nos lo demuestra Pico de la Mirandola, el cual cree en la virtud magica de los espejos y dice, que basta fabri- car uno bajo 1a influencia de una constelacién favora- ble y darle una temperatura adecuada, para leer lo pa- sado, lo presente y el porvenir. Del astrélogo Ruggieri se sabe que se sirvid de un espejo magico para hacerle conocer a Catalina de Mé- dicis el porvenir de sus dos hijos, Carlos IX y Enrique Tl. De Francisco | se ha dicho que, durante sus gue- ~ tras con Carlos V, podia conocer por medio de un es- pejo cuanto sucedia en Milin, 3 Esta magia imocente no salvaba de la muerte. El obispo de Verona fué condenado al’ suplicio — por orden de Martino de la Scala, por habérsele en- contrado en su poder un espejo en el que se habia es- crito el nombre de Fiorone, sinénimo de diablo. También en 1609 murié quemado en Paris, un — mago llamado Saint Gerain, como reo de haber hecho | ue de espejos magicos con una mujer y con un mé- 0. __ En nuestros dias, mds por un espiritu de origi- nalidad, o mejor de extravagancia, que por véefdadara — credulidad, son varios los que se llaman practica: - Adquiere por medio de aquel — dice 10 Profesor LAURENT MARTEL magos, habe set an nacimiento a una literatura eae ein el fee Pelladan, Jules, Bois, etc. = Testo no bostante, entre los discipulos de la Teo- sofig de que Mad. Blavatsky es el apdstol hay hom- bres de buena fe, qu: no dudan de que en el Oriente son ya viejisimos, conocimientos a los que nosotros atin no nos atrevemos a dar el nombre de tales. , En su “Glosario”, madame H. P. Blavatsky, di- ee al hablar de la Magia: sf Es la “Gran Ciencia”. Segin Deverja y otros Orientalistas, “la Magia era considerada como una ciencia sagrada inseparable de la “‘Religién’” por las naciones mds antiguas, mis civilizadas y mis ilustra- das. Los egipcios, por ejemplo, eran una ndcién su- mamente religiosa como lo eran y son atin dia los Hindos. “La Magia consist: en el culto d de la ciencia de los 1 e los dioses, y se Platén, —__ Sien- e, gracias apiros, ha do asi, ¢cém 0 es posible que una naci a la evidenci 2 Hae ia palpable de inscripciones habia creido firmemente mane le atios, haya sido induci tan largo espacio de tiempo? ae oes Olos. A esto ee vise entestamos: en sen populariz; - ee la creencia. las: practicie’ Pee : de- este caso los Brahmanes egipcios n i he el poder Thonatey S dios4s por medio de : ; = ——— ~~ MAGIA, OCUL diosés no son en verdad, mas que los poderes o poten- cias ocultas de la Naturaleza, personificados por los mismos sacerdotes instrufdos que veneraban tan sdlo en ellos los atributos del Uno desconocido y sin inom- bre. Segiin observa muy bien Proclo el Platénico: “Cuando los antiguos sacerdotes consideraron que existia cierta alianza y simpatia naturales, y entre las cosas mamifiestas y los poderes ocultos, y d2scubrie- ron que todas las cosas subsisten en todo, fabricaron de esta simpatia y similitud mutua una ciencia sagra- da--. y aplicaron para objetos ocultos, tanto la Na- turaleza celeste como la terrenal, por medio de las cuales y de cierta similitud, dedujeron la existencia de naturalezas divinas en esta mansi6n inferior”. La Ma- gia es la ciencia, de comunicar con potencias supremas y sobremundanas y de dirigirlas, asi como de regir a las de las esferas inferiores; es un conocimiento prac- tico de los misterios ocultos de la Naturaleza, conoci- dos tan solo de unos pocos, a causa de gran dificultad que existe para adquirirlos sin faltar a la ley. Los mis- ticos antiguos y los de la Edad Media dividian la Ma- gia en tres clases: Teurgia, Goegia y Magia natural. “Hace ya tiempo que tanto los Teosofistas como los metafisicos, han considerado la Teurgia como es- fera propia”, — dice Kenneth Mackenzie. La Geogia es Magia Negra, y la Magia “natural” o Blanca, ha Ile- _ gado a ocupar la posicién de un estudio exacto y pro- gresivo’”’. Las observaciones aducidas por nuestro ilus- trado hermano, son dignas de ser atendidas: “Los de- seos realistas y materialistas de la época moderna, han contribuido a desacreditar y ridiculizar a la Ma- — gia... La fe (en el propio Ego de uno) es un elemen- to esencial en la Magia, y existia mucho tiempo afites que otras ideas que presumen ser anteriores a ella Suele decirse, que para hacer a un loco hace falta pre mero un hombre razonable; y la idea de un hombre ISMO Y ALQUIMIA ve a Profesor ae AURENT MARTEL ‘ i} suscep- debe exaatae ast hase OC roars’ muchO. Mids tibilidades cerebrales deben Tivili Ae do inferior y miserable de la Civilizaciom Baa antes de que pueda convertirse en un ver- fiidero mago, porque 1a investigacion de esta ciencia. implica un cierto aislamiento y abnegacion de si mis~ mo”, Un aislamiento muy grande por cierto, cuyo lo- gro constituye por si s6lo un fendmeno maravillosoy. un milagro. Tampoco es la Magia una cosa sobrenatural. Se- gan explica Jamblico: “Ellos por medio de la Teur- gia sacerdotal, proclaman que pueden remontarse: a esenCias mas elevadas y universales,. y hasta aquellas que estan establecidas por encima dbl destino, como por ejemplo, hasta Dios y el demiurgo sin em- plear la materia ni otra cosa alguna, excepto la ‘ob- servacion durante algtin tiempo”. Ya empiezan algu- nos a feconocer la existencia de poderes sutiles e in- fluencia en la Naturaleza, de los cuales nada _ sabian hasta ahora, Pero como observa muy acertadamente el Doctor Carter Blake, el siglo XIX no es el que ha ob- servado la génesis de métodos de pensamientos nue- vos ni 1a de los antiguos en su totalidad”, alo que eontesta Mr. Bonwick que “si los antiguos «onocian Poco nuestro modo de investigacién en los secretos de Ja Naturaleza, aun sabemos nosotro: s Menos ‘re; al que ellos empleaban”, pee 3 4 ticular. El res anormales que uno posea para eién, convierte la propia satisfac- legra. a estos poderes en Brujeria © Magia Mac ao eee lagia Negra.—Brujeria, nigromancia, €vocacién ee ee b da? Como okservaba mi otros abusos egoistas de los poderes los muertos y ¢ los pC : eariea Este abuso puede ser involuntario; sin €m:- bargo, es Magia Nr ee fenome- ia satisfaccion 5 a Oe Brujeria y El Satanismo, nos hemos ocupa~ _ do de diversos aspectos de Ja Magia, en sus relaciones demoniacas, y el espacio no nos permite volver a td punto, del que, por lo demas, trataremos al hablar del ocultismo en los proximos capitulos. il LAS CIENCIAS OCULTAS = Es la Ciencia de los secretos de la Naturaleza, fi-- sicos y psiquicos, mentales y espirituales, Hamada también Ciencias Herméticas y Esotéricas. Puede de- cirse en Occidente la Kabala y en Orient: el niisticis- mo, la magia y la filosofia Yoga. Los Chelas en la In- dia tratan a menudo de €sta Ulitma como de la sépti- ma “Darshana” (escuela de la filosofia); existiendo s6lo seis Darshanas en la India, conocidas en el mun- do dj: los profanos. Estas ciencias estan y han estado ocultas durante siglos para el vulgo, por la sencilla ra- z6n de que jamais serian apreciadas por las clases egoistas ilustradas que abusarian de ellas en provecho suyo, y convirtirfan de este modo la ciencia Divina en negra, asi como tampoco s:rian comprendidas por la clase inculta, Acusan frecuentemente a la Filo- soffa Esotérica de la Kabala de que su literatura est4 . Mena de una jerga barbara y sin sentido” incompre: pbleware las inteligencias comunes. Pero, no sucede ‘0 mismo con las Ciencias exactas,. a F siologia, 1a Quimica y otras? gNo ee ie z oficiales sus hechos y descubrimientos c t nologia Greco-Latina bar! eee. drbara, recientemente fabrica~ bien el tedsofo Kenneth —_— by ee LAURENT MARTEL 44 “el jugar de este modo con palabras, cuan Mae chos, es el arte de los sa-~ illos los he on tan sencillos los a t ane de la época presente que ofrecen un contraste no- del siglo VII, que Mamaban al arado, Be iory a0 instrumento agricola” Ademas, niet que sus “hechos” serian tan sencillos y conte les si los expresasen en kKenguaje vulgar, los hechos de la Ciencia Oculta son de una naturaleza tan abstrusa, que en la mayoria de los casos no existen palabras en Jos idiomas europeos para expresarlas. Finalmente, es- ta “jerga” es una doble necesidad; primero, para des- cribir claramente esos hechos a aque! que esta versado en la terminologia culta, y segundo, para ocultarlo a los profanos. Intensamente unidas a la Magia, estan como to- dos saben, la Astrologia y 1a Alquimia. ; Los origenes de la Astrologia s2 pierden en la no- che de los tiempos. Parece ser que fué inventada por Jos caldeos, y su fii es el estudio fisico, fisioldgico y psiquico de los astros, avlicando este estudio particu- larmente a la adivinacioa. es su antigiiedad que se coloc: los anales primitiv del saber Mae Por es de largos siglos fué una ciencia secreta en Oriente, y su expresi6n final aiin siguen siendolo ast hasta hoy dies Pues su aplicacién esotérica, tinicamente ha leas ae : algiin grado de perfeccién en Occidente desde 1 : ca en que Vahara Mihira escribié su libro” r trologia, hace unos mil cuatrocientos — oa Ptolomeo, el famoso geégrafo y matema ' Ee el ee astronémico que lleva su smn ee Be ee todavia es la base de 1a ® “bles {i moderna, el ao 135 de nuestra era, La ciensi; Aa et se estudia principalmente ahora baj ee sels sou s aspectos. principales, a saber: 1 ig €N su aplicacién a la meteorologia, sei 2 LT 5 AGIA, OCULTISMO Y ALQUIMIA 1 at specto al por- ricultura; 2.0 Estado 0 Civica, soon & De so teed venir de las naciones, reyes y gone) 4 a ma cuando se refiere a la solucién de las dudas q te; 4.0 Genesiana, en relacion con futuro de los individuos, desde su nacimiento ass la muerte, Los Egipcios y Caldeos se contaban entne los més fieles secuaces de la Astrologia, aunque sus siste- mas de leer en las estrellas y los métodos modernos difieren considerablemente, Los _primeros afirmaban que Belus, el Bel o Elu de los Caldeos, un retofio de la Dinastia Divina o de los Reyes-Dioses, -habia pertene- cido a fa tierra de Chemi, la que abandoné para fun- dar una colonia fegipcia sobre las orillas del Eufrates, donde edificaron un templo que estaba atendido por sacerdotes al servicio de los “sefiores de las estre- jlas’. En cuanto al origen de esta ciencia, consta, por una parte, que Tebas reclamé el honor de la inven- pion de la Astrologia; mientras que, por otro lado, to- ae een oe en que fueron Jos Caldeos quie- a Seaton Ase demas naciones.. Ahora bien, as precedié ien mucho, no solamente la “ Caldeos”, si ji * te la “Ur de los. leos”, sino también a Nipur, donde primeram oanae culto aby siendo su hijo Sin( 1a ea que presidia en Ur, tierra’ bao y Astrolata y-de su hijo Apel es elses de la tradicién Biblica. Todo tiendé, peee ny se noee rar la afirmacion Egipcia, Si mé , pues, a corrobo-. otros siti ‘ - ol mas tarde en R, ct eeu en descrédito el nombre ee ae y le a. bad = sacar ey ies ios trandeaida aquellos sholg ae ve y que di rologia, deduj ; lesconoci gee las matematins nt, sista basado cae aaa trascendental de 1 gar de serlo en la metafisica fisicos, como su ee ‘Os Cuerpos celestes ae ase material. Sin embargo, a pesar q. nimero de Partidarios dectona secuciones, e} ag ria, nacen en la meni los Misterios, A mas superie- y Kepler se ‘ardientes defensores, y, por lo ncias cientific gia entre las-intelige! cienti ge “do muy grande. Cardan y res, siempre ha si ontado entre sus y r ite, 20 ergonzarse los que posteriormente Ia admiten forma presente imperfecta y vie ci La Astrologia es la Astronomia exacta, lo que ia Psicologia a la Fisiologia exacta. En Astrologia y Psicologia, tenemos que pasar mas all del mundo s sible \de 1a mab-tia y entrar en el dominio det espiritu trascendenie. : Segin los astrélogos (y con sus voluminosos tra- tados, desde Diodoro Século, hasta los escritores de nuestro tiempo, se forma una rica biblioteca), cada signo del zodiaco, cada constelacién, cada planeta, cada estrella ejprce una influencia particular sobre los destinos humanos, Pero esta influencia puede variar en bien o en mal, segiin la reciproca posicién de los as- tros, Un astro puede estorbar o destruir la acci6n d2 otro u otros. Dado este principio los astrélogos tenian tiempre razon, @ pesar de las enormes disparidades de las doctrinas y de las escuelas. Es curiosa la teoria de los caracte: humanos que los astrélogos profesaban. El que nace bajo la in= fluencia d> Marte, es belicoso; Venus, predispone al erotismo; Jépiter, a 1a jovialidad; la Luna, a la melan- colia o al mal humor, etc, ee aoe lots bas no sélo fueron ron influencia hadta en iy ieee Licurgo prohibia a ‘ee Tecate 4 cuando 1a luna estaba en menguante. os a Hipécrates y Galeno cre pioloe y Vespasiano, Augusto, Tito » le pagaron igualmente su tributo, cor cardenales, tales como Federi ales, co II 2 tores ilustres como Agrippa, Al Lae ‘yeron también en Ja as. y otros empera- mo Teyes y ‘arino; escri- ippa, Alberto Magno, Marsitte Ficino y el mismo Kleper. sn las historias y biografias mero predicciones de astrélogos. Un dia el duque de Birén pregun muchos astrélogos adictos a ja persona de Méllicis, cual era su horéscopo. —Moriréis en el asedio de 46 el astrélogo. Zee Y como todo el mundo sabe, alli murid. : El mismo astrélogo fué preguntado por el maris- cal de Birén, hermano del duque, cual seria su fin. —NMoriréis en el cadalso, — De veras?—pregunt6 el amigo de Enrique 1V. —De veras os cortarén 1a cabeza. Lleno de ira Birén se lanz6 sobre el astrélogo y fo dejé mal parado; pero no fué esto ébice para que descubierta su traicién, Enrique 1V, con imas en los ojos, lo mara a muerte. No siempre, es verdad, se realizaron los vaticinios. Verme cuenta que en cierta ocasién un astrdloge quedése fijamente mirando a Juan Galeazzo duque de Mildn, y le dijo: —Sefior, arreglad vuestros asuntos, pues vuestra vida es corta. —{Cémo lo sabes ?—pregunté el duque. —Por los astros. —2Y ti cuando moriras? ae pee me promete larga vida. —Voy a demo: 2 : planetas—afiadio aan Que no hay que fiars? de les al suplicio, y iz0 conducir en seguida Lo: 6 4, firla alos 32 ake aoian predicho Vila frénicamente: « de 30 afios ya, mente”, Epernay, — le contes- e qui ‘os y cuando contaba mas de 60 escrita He tenido et placer «i fi le engafiarles Por lo que les pido perdén thimildey

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