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El Sueño en los Ancianos

El envejecimiento afecta a todas las funciones del organismo, incluido el sueño, aunque
no a todas ellas lo hace con la misma intensidad ni en el mismo momento.

Además en los ancianos la edad cronológica no siempre coincide con la fisiológica, por
lo que los cambios en los patrones de sueño pueden aparecer en algunos sujetos antes y
en otros más tarde.

En comparación con adultos jóvenes se ha observado varios cambios prominentes que


afectan tanto a la arquitectura del sueño nocturno como al ritmo circadiano de sueño-
vigilia. Todos estos cambios contribuyen a que el sueño de los ancianos se caracterice
por ser más “frágil” que el de los sujetos más jóvenes.

Existe controversia sobre si la necesidad de sueño disminuye con la edad. Sin embargo,
las personas de edad avanzada sanas tienden a necesitar y obtener el mismo tiempo de
sueño que tenían cuando eran jóvenes, aunque pueden tener distinta arquitectura y
diferente distribución del mismo en 24h.

De forma objetiva podemos decir que los ancianos pasan más tiempo en la cama, menos
de él durmiendo, ya que tardan más tiempo en conciliar el sueño, presentan más
despertares intrasueño y con periodos de vigilia nocturna prolongados, tienen menor
eficiencia de sueño, con menor proporción de sueño profundo de ondas lentas y REM,
además de presentar alteraciones en la alternancia de la vigilia y sueño.

Hipnogramas que representan las características típicas del sueño en los adultos jóvenes y
en ancianos

TRASTORNOS DEL SUEÑO EN EL ANCIANO

Los problemas de sueño son frecuentes en los ancianos, y como ya hemos dicho, están
probablemente más relacionados con una menor “habilidad” para dormir, que con un
descenso de la “necesidad” de dormir.

Los factores que contribuyen al deterioro del sueño en la senilidad son:

Cambios fisiológicos propios del envejecimiento.

Patología propia del sueño más frecuente en estas edades: Insomnio, Síndrome de
apnea-hipopnea del sueño, movimientos periódicos de las piernas…

Otras situaciones frecuentemente asociadas con la edad: Existencia de enfermedades


médicas, condiciones psicosociales, hábitos de sueño, tratamientos concomitantes…
Insomnio: Es el motivo de queja más frecuente. Su frecuencia aumenta con la edad,
especialmente la forma crónica, y suele ser secundario.Como factores de riesgo para la
aparición de insomnio en la vejez encontramos la depresión, los síntomas respiratorios,
la incapacidad, la sensación subjetiva de mala salud.

Alteraciones del ritmo circadiano: El avance de fase es un trastorno del ritmo circadiano
vigilia-sueño frecuente en personas de edad avanzada. Se observa en sujetos que tienen
somnolencia al atardecer-anochecer por lo que se acuestan pronto despertándose
temprano, con dificultad para volver a conciliar el sueño.

Síndrome de Apnea-Hipopnea del sueño: Su prevalencia aumenta con la edad, aunque


la severidad del trastorno, puede disminuir en los ancianos. En las mujeres este trastorno
es más frecuente tras la menopausia. En los ancianos la aparición de un síndrome de
apnea-hipopnea se trataría de un condición secundaria a procesos dependientes del
envejecimiento (incremento del colapso de la via aérea, descenso de la respuesta
musculatura faríngea a la presión negativa, estrechamiento del calibre de la vía aérea
(por depósito graso), disminución de la capacidad de difusión del oxígeno aumento de
peso y la existencia de otras patologías (ej: hipotiroidismo).Además no hay una
respuesta apropiada a las concentraciones de oxígeno y CO2 en la sangre.

Trastornos del sueño en los ancianos

Son aquellos patrones de perturbación del sueño. Esto puede abarcar problemas para conciliar el
sueño o permanecer dormido, demasiado sueño o comportamientos anormales mientras duerme.

Causas
Los problemas del sueño son frecuentes en las personas mayores. En general, la cantidad necesaria
de sueño permanece constante a lo largo de la vida adulta. Los médicos recomiendan que los adultos
duerman de 7 a 8 horas todas las noches. En el caso de los adultos mayores el sueño es menos
profundo y más entrecortado que el sueño en las personas más jóvenes.
Una persona de 70 años sana puede despertarse muchas veces durante la noche sin que esto se deba a
una enfermedad.

Los trastornos del sueño en adultos mayores pueden deberse a cualquiera de las siguientes causas:

 Enfermedad de Alzheimer
 Alcohol

 Cambios en el reloj interno natural del cuerpo, lo que lleva a que algunas personas se duerman más
temprano en la noche

 Enfermedad crónica como insuficiencia cardíaca


 Ciertos medicamentos, hierbas, suplementos y drogas psicoactivas

 Depresión (es una causa común de problemas de sueño en personas de todas las edades)
 Afecciones neurológicas y cerebrales

 No ser muy activo

 Dolor causado por enfermedades como la artritis


 Estimulantes como la cafeína y la nicotina
 Orinar frecuentemente durante la noche
Síntomas
Los síntomas que se pueden presentar son:

 Dificultad para conciliar el sueño

 Dificultad para notar la diferencia entre el día y la noche

 Despertar en la madrugada

 Despertar con frecuencia durante la noche


Pruebas y exámenes
El proveedor de atención médica preparará un historial clínico y realizará un examen físico para
buscar causas de salud y determinar qué tipo de trastorno del sueño está provocando el problema.

Tratamiento
El alivio del dolor crónico y el control de afecciones, como la micción frecuente, pueden mejorar el
sueño en algunas personas. El tratamiento de la depresión también puede mejorar el sueño.

Dormir en un lugar tranquilo en el que no haga demasiado calor o frío y tener una rutina relajante
alrededor de la hora de ir a la cama pueden ayudar a aliviar los síntomas. Otras formas de estimular
el sueño incluyen seguir estos consejos para un estilo de vida saludable:

 Evitar las comidas pesadas poco antes de acostarse.

 Evitar los estimulantes como la cafeína después de la media tarde.

 Hacer ejercicio regularmente en las primeras horas del día.

 Acostarse y despertarse a la misma hora todos los días.

 NO tomar siestas.

 Utilizar la cama únicamente para dormir o para la actividad sexual.

Si no puede conciliar el sueño después de 20 minutos, levántese de la cama y realice una actividad
tranquila como leer o escuchar música.

Evite en lo posible el uso de pastillas para dormir. Estas pueden producir dependencia y, con el
tiempo, llevar al empeoramiento de los problemas de sueño si no se usan correctamente. Su
proveedor debe evaluar los riesgos de la somnolencia diurna, los efectos secundarios mentales
(cognitivos) y las caídas antes de que usted empiece a tomar estos medicamentos.

 Si cree que necesita pastillas para dormir, hable con su médico para saber cuáles son seguras para
usted cuando se toman correctamente. Algunas pastillas para dormir no deben tomarse por períodos
prolongados

 NO tome alcohol en ningún momento cuando esté usando pastillas para dormir. El alcohol puede
empeorar los efectos secundarios de todas las pastillas para dormir.

ADVERTENCIA: La FDA le ha solicitado a los fabricantes de ciertas pastillas para dormir poner
etiquetas de advertencia más visibles en sus productos, de tal manera que los consumidores sean más
conscientes de los riesgos potenciales. Los posibles riesgos de tomar tales medicamentos incluyen
reacciones alérgicas graves y trastornos peligrosos relacionados con el sueño, incluso quedarse
dormido al conducir. Pregúntele a su proveedor sobre estos riesgos.

Expectativas (pronóstico)
Para la mayoría de las personas, el sueño mejora tras recibir tratamiento. Sin embargo, otros pueden
seguir presentando perturbaciones del sueño.

Posibles complicaciones
Las posibles complicaciones son:
 Uso de alcohol

 Drogadicción

Cuándo contactar a un profesional médico


Solicite una cita con su proveedor si la falta o el exceso de sueño están interfiriendo con su vida
diaria.

Prevención
Hacer ejercicio regularmente y evitar la mayor cantidad de causas perturbadoras del sueño, así como
tener una exposición adecuada a la luz natural, pueden ayudar a controlar los problemas de sueño.

HTTPS://MEDLINEPLUS.GOV/SPAN
ISH/ENCY/ARTICLE/000064.HTM
HTTP://WWW.IIS.ES/TRASTORNO
S-DEL-SUENO-PERSONAS-
MAYORES-INSOMNIO-
ANCIANOS-TRATAMIENTO/

Causas de Alteración del Sueño en la Tercera Edad


Detalles

Categoría: Sueño en el anciano

Última actualización en 23 Agosto 2013

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En la tercera edad algunos trastornos del sueño se hacen mas prevalentes tanto al
envejecimiento cerebral como al físico.

La manifestación de sueño más frecuente en la población mayor de 65 años es


el insomnio. No hay que confundir el insomnio con la fragmentación del sueño
fisiológica que se produce con la edad. Una manera fácil de diferenciarlo es que la
fragmentación del sueño nocturna fisiólógica permite la rápida conciliación del
sueño, mientras que en el insomni no. Aunque una fragmentación excesiva del
sueño o la sensación de sueño no reparador tambíen serían motivo de consulta
con un especialista. (ver mas)

INSOMNIO

El insomnio en la tercera edad puede ser producido por muchas causas.

Enfermedades:
Al hacernos mayores tenemos más probabilidades de padecer enfermedades
crónicas que pueden interferir con nuestro sueño. Asma y otras enfermedades
respiratorias, cardiacas, articulares y el dolor son causas frecuentes de trastornos
del sueño.

Medicación:
Al padecer enfermedades crónicas se administra medicación que puede alterar
nuestro sueño. Si tomamos medicación por algún problema de salud, debería
discutir con su médico la posibilidad que dichos medicamentos tengas efectos
secundarios. Incluso un cambio ligero en la hora de administración o en la dosis,
pueden afectar al sueño y sentir una desmejora de salud durante el día.

El abuso de la medicación en la población adulta para mejorar el sueño, es un


problema importante. Estudios demuestran algunos medicamentos utilizados
frecuentemente para controlar el sueño pero que no funcionan bien para la edad
adulta e incluso pueden empeorar los problemas del sueño.

Alcohol:
Puede facilitar la conciliación del sueño pero al cabo de unas horas también
facilita los despertares durante el sueño.

Depresión:
La dificultad para dormir, la fragmentación del sueño y el despertar precoz por
la mañana pueden ser síntomas de depresión, que es frecuente en la edad adulta.

En algunas personas la depresión se instala de forma progresiva y la adaptan a


un estilo de vida. La mala calidad de sueño puede hacer que la gente evolucione a
un estado de desorden en la alimentación, comer irregularmente o perder el interés
por las actividades de la vida cotidiana.

Perdida de la pareja:
La pérdida de la pareja puede desencadenar en insomnio y depresión. Estudios
demuestran que tres cuartas partes de los viudos presentan problemas de sueño
un mes después de la muerte de su esposo/a, y un año después persisten los
problemas de sueño en el 50%.

Otros:

Problemas para dormir puede ser a veces por problemas fáciles de corregir, tales
como: cafeína, comidas pesadas, ejercicio a última hora de la tarde. Los
problemas de sueño pueden ser el resultado de un ingreso hospitalario, operación
o viaje. O bien pueden aparecer por preocupaciones o stress.
TRASTORNOS DE SUEÑO MÁS FRECUENTES EN LA TERCERA EDAD

1. Alteraciones respiratorias durante el sueño


i. Síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño.
ii. Síndrome de apnea-hipopnea central del sueño.
2. Síndrome de avance de fase del sueño.
3. Movimiento periódico de las piernas.
4. Síndrome de piernas inquietas.
5. Trastorno de la conducta en sueño REM.

Evalúe de forma sencilla con estos cuestionarios si padece algún trastorno del
sueño

Ante la sospecha de cualquier trastorno del sueño le aconsejamos consulte con un


médico especialista.

Narcolepsia
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 Causas
 Síntomas
 Prevención
 Tipos
 Diagnóstico
 Tratamientos
 Otros datos
Qué es
La narcolepsia es un trastorno que se caracteriza por tendencias del sueño anormales
en las que se incluye una excesiva somnolencia durante el día, la alteración del
sueño nocturno y manifestaciones alteradas de la fase REM del sueño. La
narcolepsia también se caracteriza por las alucinaciones durante el periodo de sueño-
vigilia.

Causas
Los científicos no han logrado aún determinar cuáles son las causas de este trastorno,
sin embargo se han señalado algunos de los posibles desencadenantes de esta
enfermedad:
 Menstruación.
 Estrés.
 Cambios súbitos del ritmo vigilia-sueño.
 Mononucleosis infecciosa.
 Traumatismos craneales.
Asimismo, en algunos casos tiene un origen genético.

Evalúa tus síntomas

Síntomas
Los síntomas suelen iniciarse en la adolescencia o al comienzo de la edad adulta, sin
que exista enfermedad previa, y persisten durante toda la vida. La narcolepsia es tan
frecuente en hombres como en mujeres.
Una persona con narcolepsia puede tener una crisis de sueño en cualquier momento y el
deseo de dormir sólo podrá resistirlo temporalmente. Otros síntomas son:
 La persona despierta del sueño narcoléptico con igual facilidad que del sueño normal.
Pueden producirse una o varias crisis al día y es habitual que cada una de ellas se prolongue
durante una hora o menos.

 Es más probable que las crisis se presenten en situaciones monótonas como las reuniones
aburridas o la conducción prolongada por autopistas. El paciente puede sentirse bien al
despertarse y volver a dormirse a los pocos minutos.

 El narcoléptico puede manifestar una parálisis momentánea sin pérdida de la consciencia (un
trastorno denominado cataplejía) en respuesta a reacciones emocionales bruscas, como
sentimientos de enfado, temor, alegría, gozo, o sorpresa.
 Dicha persona puede experimentar una debilidad en las extremidades: Puede soltar lo que
esté sosteniendo en las manos o puede caerse.

 También pueden producirse episodios esporádicos de parálisis del sueño en los que, al
quedarse dormida, o inmediatamente después de despertarse, la persona quiere moverse
pero es incapaz de hacerlo. Estos episodios suelen asociarse a un gran sentimiento de terror.
 Pueden producirse alucinaciones vívidas en los que la persona tiene ilusiones visuales o
auditivas al inicio del sueño o, con menor frecuencia, al despertar. Las alucinaciones son
semejantes a las de los sueños normales, pero más intensas. Sólo un 10 por ciento de los
afectados de narcolepsia manifiesta todos estos síntomas; la mayoría experimenta tan sólo
algunos.

Prevención
No existe un método preventivo para esta enfermedad. Los especialistas sólo podrán
recomendar que el paciente evite situaciones que puedan desencadenar la afección si es
propenso a sufrir ataques de esta enfermedad.

Tipos
Como tal, la narcolepsia no cuenta con una clasificación en tipos, pero si existe una
distinción entre diferentes clases de hipersomnia o exceso de sueño.
 Hipersomnia recurrente: Es muy poco frecuente y se caracteriza por producirse en los
pacientes de entre 1 y 10 veces al año.

 Hipersomnia idiopática con sueño prolongado: En este caso, el paciente se despierta con una
gran dificultad, todo lo contrario que en la narcolepsia.

 Hipersomnia idiopática con sueño reducido: Aquella en la que la alteración del sueño no va
acompañada de cataplejia pero si de dificultad para despertarse.

Diagnóstico
Aunque el diagnóstico por lo general está basado en los síntomas, no significa
necesariamente que manifestaciones similares indiquen un trastorno narcoléptico.
Los fenómenos de cataplejía, parálisis del sueño y alucinaciones se presentan con
frecuencia en niños pequeños y a veces en adultos sanos que no manifiestan otros
trastornos del sueño. Si existen dudas acerca del diagnóstico por parte del médico, la
persona podrá ser remitida a una unidad de estudio del sueño.
El registro de la actividad eléctrica del cerebro mediante
un electroencefalograma (EEG) puede mostrar los patrones desordenados del
sueño REM que se producen cuando la persona concilia el sueño, lo cual es típico de la
narcolepsia.
No se han observado cambios estructurales en el cerebro ni se han detectado
alteraciones en los análisis de sangre.
Tratamientos
Los tratamientos básicos para combatir la narcolepsia se basan en antidepresivos y
estimulantes.
Asimismo, es aconsejable que las personas que sufren narcolepsia tengan descansos de
15 minutos durante el día y eviten consumir comidas pesadas. El descanso nocturno
debe ser suficiente para evitar la descompensación en el ciclo del sueño.
Por otro lado, se recomienda al paciente que realice cambios en su estilo de vida, como
intentar mantener una rutina horaria de sueño, evitar la cafeína, el alcohol y las
comidas pesadas y hacer ejercicio regular todos los días.
Otros consejos pueden ser no fumar y planear horarios de siesta para evitar los ataques
de sueño imprevistos.

La narcolepsia es un trastorno que se caracteriza por tendencias del sueño anormales en las que se incluye una excesiva
somnolencia durante el día.

Otros datos

Características de los episodios


Estos ataques pueden aparecer en cualquier momento y en cualquier lugar. Por ello, a
las personas que sufren narcolepsia no se les recomienda que realicen viajes largos, que
desempeñen trabajos en los que utilicen máquinas peligrosas y que procuren descansar
durante cortos periodos de tiempo al día, así como dormir la siesta.
Los estadios de sueño pueden durar minutos o, incluso, una hora, dependiendo de si la
postura es cómoda o no.
La risa prolongada también puede provocar un nuevo episodio. Otro de los
componentes de la narcolepsia es la parálisis del sueño, que consiste en episodios
transitorios en los que la persona pierde la capacidad para moverse o hablar, y
generalmente ocurren durante el periodo de transición entre la vigilia y el sueño.
Como el paciente no puede mover las extremidades ni abrir los ojos, le provoca
mucha ansiedad y miedo. Sin embargo, aunque estos episodios pueden durar hasta diez
minutos, terminan espontáneamente.
Si además, a la parálisis del sueño se unen alucinaciones hipnagógicas, que
son experiencias perceptivas vívidas y que suelen ocurrir al inicio del sueño, la
sensación de miedo y ansiedad se intensifica. Durante estas alucinaciones se tiene la
impresión real de que algo o alguien están presentes y pueden ser de tipo visual, táctil,
motor o auditivo.

Noticias sobre narcolepsia:

Narcolepsia
La narcolepsia es un trastorno que se caracteriza por una excesiva
somnolencia diurna que suele derivar en ataques de sueño, repentino e
intenso, que el paciente es incapaz de controlar y que condicionan toda
su vida.
Escrito por Natalia Bermejo Rubio, Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de
Henares
Revisado por Dr. José Antonio Nuevo González, Especialista en Medicina Interna. Servicio de
Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Qué es la narcolepsia
 Qué es la narcolepsia
 Causas de la narcolepsia
 Fases del sueño
 Síntomas de la narcolepsia
 Diagnóstico de narcolepsia
 Tratamiento de la narcolepsia
Compartido:

211

La narcolepsia es un trastorno del sueño que se puede manifestar de


varias formas, pero especialmente mediante una somnolencia excesiva
durante el día que puede derivar en lo que se conocen como ataques de
sueño, momentos en los que el deseo de dormir resulta irreprimible para
el paciente y que pueden durar pocos minutos, o alargarse a más de una
hora. Su causa fundamental ha sido descrita en los últimos años, y se
debe a un déficit de hipocretina, que es una sustancia neurotransmisora.

En la narcolepsia las fases del sueño están mal reguladas, sobre todo la
fase REM.

La enfermedad suele comenzar alrededor de los 20-30 años, pero puede


aparecer a cualquier edad (incluso en niños), aunque hasta un 40%
aparece en la adolescencia y en un 5% antes incluso de la
pubertad. Dura toda la vida con pocas variaciones. La primera
manifestación suele ser la hipersomnia (exceso de sueño) con crisis de
sueño diurno, y a continuación, en un plazo de uno o dos años, aparece
la cataplejía.

Desde que aparecen los primeros síntomas hasta el desarrollo completo


del síndrome pueden pasar hasta 20 años; además, con los años, puede
alterarse la calidad del sueño nocturno del paciente y asociarse
con apnea del sueño. El resto de síntomas que acompañan a esta
enfermedad son las alucinaciones y la interrupción del sueño nocturno.

Se estima que la incidencia de narcolepsia en los países occidentales se


encuentra entre el 0,2 y el 2,6 por cada 1.000 habitantes. Su diagnóstico
suele verse retrasado pues no se piensa en esta enfermedad y se trata
de buscar alguna explicación alternativa a los “ataques de sueño diurnos”
de una persona. Es una enfermedad muy invalidante, con alteración
importante de la calidad de vida de la persona que la sufre.

Causas de la narcolepsia
 Qué es la narcolepsia
 Causas de la narcolepsia
 Fases del sueño
 Síntomas de la narcolepsia
 Diagnóstico de narcolepsia
 Tratamiento de la narcolepsia
Compartido:

El hipotálamo es una glándula del cerebro encargada, entre otras cosas,


de regular el sueño y la vigilia. Consta de dos áreas vinculadas a este fin,
una encargada de producir histamina y otra encargada de producir un
neurotransmisor llamado hipocretina. Desde hace unos años se ha
establecido con firmeza la razón última o causa que origina la
narcolepsia. Parece ser que existe en el hipotálamo una pérdida de estas
neuronas encargadas de producir hipocretina, que estaría íntimamente
relacionada con la regulación de los ciclos de sueño/vigilia.

Se cree que el síndrome narcoléptico está asociado a una predisposición


genética, ya que se ha visto la relación entre la enfermedad y el HLA-
DR2, por lo que influyen los antecedentes familiares. Así, las personas
que tengan familiares de primer grado con narcolepsia tienen un riesgo
hasta 40 veces superior de padecer este trastorno que el resto de la
población.

Igualmente se postula que existe un mecanismo autoinmune que sería el


encargado de explicar la destrucción de las neuronas hipocretinérgicas, o
de atacar los receptores en los que haría su función este
neurotransmisor.

Lo que sí se ha comprobado es que ciertos factores ambientales como el


estrés, las infecciones, los cambios hormonales, un trauma emocional,
problemas en el funcionamiento del sistema inmunitario… pueden
desencadenar o agravar la narcolepsia mediante la activación anómala
de las células linfocitarias que atacarían bien las células productoras de
hipocretina bien sus receptores

Las fases del sueño

 Qué es la narcolepsia
 Causas de la narcolepsia
 Fases del sueño
 Síntomas de la narcolepsia
 Diagnóstico de narcolepsia
 Tratamiento de la narcolepsia
Compartido:

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El sueño es un estado fisiológico necesario para la vida, que se


caracteriza por la interrupción temporal del movimiento, la capacidad
sensorial y el estado de alerta. Durante el sueño se producen cambios en
las funciones del organismo y se desarrolla una actividad mental
imprescindible para mantener el equilibrio físico y psíquico de las
personas.
Se distinguen dos etapas en el período de sueño, denominadas fase de
sueño lento o NO REM, y fase de sueño rápido o REM (siglas que
corresponden a su nombre en inglés: Rapid Eye Movements o
movimientos oculares rápidos). El sueño NO REM, se divide, a su vez,
en cuatro fases con características distintas. A continuación describimos
las cinco fases, que se alternan de forma cíclica mientras la persona
permanece dormida (cada 90/100 minutos, aproximadamente, comienza
un nuevo ciclo de sueño en el que los últimos 20 o 30 minutos se
corresponden con la fase REM).

 Fase I: es la fase de sueño ligero, en la que las personas todavía son


capaces de percibir la mayoría de los estímulos (auditivos y táctiles). El
sueño en fase I es poco o nada reparador. El tono muscular disminuye
en comparación con el estado de vigilia, y aparecen movimientos
oculares lentos.
 Fase II: en esta fase el sistema nervioso bloquea las vías de acceso de la
información sensorial, lo que origina una desconexión del entorno y
facilita, por tanto, la actividad de dormir. El sueño de fase II es
parcialmente reparador, por lo que no es suficiente para que el descanso
sea considerado completo. Esta fase ocupa alrededor del 50% del tiempo
de sueño en el adulto. El tono muscular es menor que en fase I, y
desaparecen los movimientos oculares.
 Fase III: es un sueño más profundo (denominado DELTA), donde el
bloqueo sensorial se intensifica. Si el individuo despierta durante esta
fase, se siente confuso y desorientado. En esta fase no se sueña, se
produce una disminución del 10 al 30 por ciento en la tensión arterial y en
el ritmo respiratorio, y se incrementa la producción de la hormona del
crecimiento. El tono muscular es aún más reducido que en fase II, y
tampoco hay movimientos oculares.
 Fase IV: es la fase de mayor profundidad del sueño, en la que la
actividad cerebral es más lenta (predominio de actividad delta). Al igual
que la fase III, es esencial para la recuperación física y, especialmente,
psíquica, del organismo (déficits de fase III y IV causan somnolencia
diurna). En esta fase, el tono muscular está muy reducido. No es la fase
típica de los sueños, pero en ocasiones pueden aparecer, en forma de
imágenes, luces, figuras... sin una línea argumental. Es importante
señalar que en esta fase es en la que se manifiestan alteraciones como
el sonambulismo o los terrores nocturnos.
 Fase REM: se denomina también sueño paradójico (a propuesta de
Jouvet, un importante investigador del sueño), debido al contraste que
supone la atonía muscular (relajación total) típica del sueño profundo, y
la activación del sistema nervioso central (signo de vigilia y estado de
alerta). En esta fase se presentan los sueños, en forma de narración, con
un hilo argumental aunque sea absurdo. La actividad eléctrica cerebral
de esta fase es rápida. El tono muscular nulo (atonía muscular o
parálisis), impide que la persona dormida materialice sus alucinaciones
oníricas y pueda hacerse daño. Las alteraciones más típicas de esta fase
son las pesadillas, el sueño REM sin atonía y la parálisis del sueño.

Síntomas de la narcolepsia

El paciente con narcolepsia puede sufrir un ataque de sueño en cualquier lugar


y circunstancia.
 Qué es la narcolepsia
 Causas de la narcolepsia
 Fases del sueño
 Síntomas de la narcolepsia
 Diagnóstico de narcolepsia
 Tratamiento de la narcolepsia
Compartido:

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El síndrome de la narcolepsia completo incluye cuatro síntomas o


manifestaciones:

 Crisis de sueño diurno: el paciente permanece somnoliento y alertargado


durante el día, y presenta varios episodios de sueño, repentino e intenso
('ataques'). Puede dormirse a cualquier hora del día, y en cualquier
situación, ya que la entrada en el sueño puede ser tan brusca que el
paciente no se da cuenta de que se duerme, y esto puede suponer
caídas y accidentes. La somnolencia se acentúa lógicamente en los
momentos en los que hay más tendencia al sueño, como después de la
comida. Tras dormir, aunque sea un rato breve, el paciente suele
despertarse descansado y despejado durante un tiempo variable ('siestas
refrescantes').
 Crisis de cataplejía: las crisis de cataplejía consisten en una brusca
relajación muscular, sin pérdida de conciencia, desencadenada por un
estímulo como la risa, emociones intensas como el miedo, el enfado o la
alegría, o por realizar movimientos bruscos; pero también pueden ocurrir
sin que exista ningún factor desencadenante. El paciente nota que se le
caen los párpados, la mandíbula o la cabeza hacia delante, y que se le
aflojan los brazos y las piernas, por lo que puede llegar a caer al suelo.
Las crisis de cataplejía suelen ser muy breves, de unos segundos, pero
pueden durar varios minutos, y suelen darse varias veces al día.
Además, pueden afectar a un número limitado de músculos o
comprometer la mayor parte de la musculatura corporal. Son muy
características de este síndrome.
 Alucinaciones hipnagógicas: se trata de experiencias muy reales
(imágenes y sonidos), con frecuencia aterradoras, que se producen
cuando la persona pasa de la vigilia al sueño. El paciente tiene
dificultades para distinguir las alucinaciones de lo que es real, por eso
resultan tan inquietantes. Se suelen interrumpir fácilmente tocando a la
persona. No son exclusivas de este cuadro, pues pueden verse en un
pequeño porcentaje de la población normal.
 Parálisis del sueño: consiste en la incapacidad para moverse o hablar
durante un breve periodo de tiempo al despertar o al quedarse dormido.
Puede acompañarse de una sensación de zumbido o presión en los
oídos y cede de forma espontánea o gracias a estímulos o ruidos
externos. La parálisis del sueño se puede presentar de forma aislada, sin
relación con los otros síntomas de la narcolepsia, y se da principalmente
en la adolescencia.

Las dos primeras son verdaderamente características de este síndrome,


y las otras dos son más inespecíficas.

Otros síntomas asociados a la narcolepsia son:

 Despertares nocturnos. El sueño nocturno está fragmentado con


periodos de vigilia.
 Fatiga y sensación de cansancio constante.
 Depresión.
 Dificultad para concentrarse y memorizar.
 Sensación de hambre que impulsa a comer sin control, y puede
ocasionar sobrepeso.

Diagnóstico de narcolepsia

 Qué es la narcolepsia
 Causas de la narcolepsia
 Fases del sueño
 Síntomas de la narcolepsia
 Diagnóstico de narcolepsia
 Tratamiento de la narcolepsia
Compartido:

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Los enfermos de narcolepsia pueden padecer la afección durante años


hasta que se les diagnostica correctamente la enfermedad; esto es así
porque, cuando no se manifiestan todos los síntomas y únicamente
aparece el exceso de sueño diurno, puede confundirse con otros
trastornos. En la narcolepsia los ataques de somnolencia son difíciles de
controlar, relativamente breves (desde unos segundos a 30 minutos), y si
el paciente se duerme tienen efecto reparador por un período de tiempo
hasta que se produce el siguiente ataque de somnolencia.

El diagnóstico de narcolepsia se basa en los datos clínicos, es decir, en


los síntomas que presenta el paciente (excesiva somnolencia diurna con
cataplejía), y es su médico el que debe determinar si se trata de esta
afección, teniendo en cuenta factores como su edad y la etapa en que se
encuentra la enfermedad; así, el inicio de ataques de sueño durante la
adolescencia, con episodios de cataplejía, puede orientar al diagnóstico.

Es importante evaluar al paciente para descartar que se trate de otras


patologías que pueden originar síntomas similares como la apnea del
sueño, el insomnio, el síndrome de las piernas inquietas, trastornos
psiquiátricos o neurológicos, etcétera.

El test de latencias múltiples de sueño (TLMS) es útil en el diagnóstico y


debería practicarse antes de iniciar el tratamiento. Consiste en el registro
diurno de cinco períodos consecutivos de 20 minutos cada dos horas,
midiendo en cada uno de ellos lo que tardan en aparecer signos de
sueño, y si hay inicios de sueño en fase REM. Que el paciente presente
los signos de sueño antes de cinco minutos y dos inicios de sueño en
fase REM son sugestivos de narcolepsia.

Pueden, además, resultar útiles los estudios genéticos, debido a la


relación de la enfermedad con un determinado antígeno de
histocompatibidad (HLA-DR2).

En los últimos años, y desde que se ha establecido con certeza el déficit


de hipocretina como causa de la narcolepsia, se puede determinar su
presencia en el líquido cefalorraquídeo mediante una punción lumbar. En
pacientes con narcolepsia, la hipocretina suele ser indetectable o con
niveles muy bajos. Esto no es exclusivo, pues otras patologías que
afecten al hipotálamo podrían presentar estos valores.

Tratamiento de la narcolepsia

 Qué es la narcolepsia
 Causas de la narcolepsia
 Fases del sueño
 Síntomas de la narcolepsia
 Diagnóstico de narcolepsia
 Tratamiento de la narcolepsia
Compartido:

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En la actualidad no existe cura para la narcolepsia, y el tratamiento es


sintomático y crónico, con el fin de controlar los síntomas que afectan a
la calidad de vida del paciente y condicionan el desarrollo de sus
actividades diarias.

El tratamiento de la narcolepsia debe ser individualizado, atendiendo a


las características del paciente, ya que la severidad y frecuencia de los
síntomas varían significativamente de una persona a otra.

Si el paciente puede efectuar siestas durante el día su rendimiento


mejora, pero en muchos casos esto no es suficiente, y por lo tanto se
necesita tratamiento farmacológico, que se centrará en el síntoma más
invalidante, ya sea la somnolencia, la cataplejía, o ambos.

Para disminuir la somnolencia se utilizan agentes estimulantes del


sistema nervioso central, que no alteren el sueño nocturno, por lo cual no
se tomarán después de las 16:00 horas.

Para la cataplejía se administran fármacos antidepresivos.

En los últimos años están aprobados para su uso en la narcolepsia


el modafinilo y el oxibato sódico, que aportan una mejoría notable a estas
personas, pero con un coste muy elevado.

Experimentalmente se han probado tratamientos con


inmunoglobulinas dado el carácter autoinmune de la enfermedad, con
resultados muy variables.

Pero indudablemente el remedio definitivo sería aportar hipocretina a los


pacientes con narcolepsia, hecho que hasta ahora en animales sólo ha
conseguido mejorías muy breves por la escasa estabilidad de la
molécula. El objetivo de los ensayos en marcha es reproducir este
neurotransmisor con una vida media más prolongada para poder
conseguir una posología exitosa.
Es recomendable establecer unas normas para controlar los hábitos de
sueño, como acostarse y levantarse todos los días a la misma hora, y
evitar todos aquellos factores que puedan provocar insomnio (como
comer mucho o realizar alguna actividad estresante antes de irse a la
cama). Cuando sea posible, y siempre que no interfiera en el descanso
nocturno, también puede ayudar dormir siestas breves a lo largo del día,
y practicar ejercicio regularmente.

La narcolepsia puede tener graves consecuencias sobre la calidad de


vida de los enfermos, ya que interfiere en el desarrollo de sus actividades
escolares o laborales, así como en sus relaciones sociales. Los enfermos
pueden sufrir accidentes a causa de los ataques de sueño que les
pueden sorprender en cualquier momento, en situaciones como conducir
o cruzar una calle, por ejemplo. Por este motivo los pacientes no deben
realizar tareas que pudieran poner en peligro su vida en el caso de tener
una crisis.

HTTP://WWW.WEBCONSULTAS.CO
M/NARCOLEPSIA/TRATAMIENTO-
DE-LA-NARCOLEPSIA-2986

ABER MÁS SOBRE LOSTRASTORNOS


DEL SUEÑO
Los trastornos del sueño no son una patología grave en sí misma, pero
tienen serias implicaciones en la vida diaria: agotamiento físico, bajo
rendimiento, sueño diurno, dificultad para cumplir con las obligaciones
profesionales, familiares o sociales...

Estos trastornos son: insomnio, hipersomnia, narcolepsia, ronquido y


apneas del sueño, parasomnias y otros trastornos, síndrome de las
piernas inquietas, terrores nocturnos, pesadillas y sonambulismo
Su origen es muy variado. En ocasiones, aparecen como efecto de otras
enfermedades y otras, constituyen factores de riesgo que favorecen la
aparición de otras patologías.

Por ello, el correcto diagnóstico y tratamiento de estos pacientes


necesita un enfoque multidisciplinar, como el que ofrece la Unidad del
Sueño de la Clínica Universidad de Navarra. Para su diagnóstico se
realiza una polisomnografía o prueba del sueño, que consiste en el
registro durante la noche de las variables fisiológicas.

Algunos de los síntomas que producen los trastornos del sueño


son: agotamiento físico, bajo rendimiento, sueño diurno,
dificultad para cumplir con las obligaciones profesionales,
familiares o sociales, etc.

Al haber diferentes trastornos, hay síntomas específicos de cada


uno.

 Piernas inquietas: incómodas y dolorosas parestesias


(sensación de hormigueo) en el interior de las piernas,
movimientos espontáneos e incontrolables.
 Sonambulismo: caminar de modo semiinconsciente
dormido.
 Terrores nocturnos: episodios de terror con gritos y
agitación, a veces acompañados de sonambulismo.
 Insomnio: dificultad para conciliar el sueño, despertares
nocturnos o fin prematuro del sueño.
 Hipersomnia: aumenta un 25% el sueño habitual.
 Narcolepsia: crisis reiterada de sueño durante la vigilia.
 Ronquido y apneas del sueño: obstrucción de la faringe
que no deja pasar el aire.

Existen más de 100 tipos de trastornos del sueño, de origen


muy variado.
En ocasiones, los trastornos del sueño aparecen como efecto de
otras enfermedades y constituyen factores de riesgo para la
aparición de otras patologías.

 En el caso del insomnio, la ansiedad, el hipertiroidismo, las


enfermedades psiquiátricas o las que producen dolor son
sus causas más comunes.
 En la hipersomnia, las causas pueden asociarse a ansiedad
o depresión grave, abuso de hipnóticos o apnea del sueño.
 Por su parte, el ronquido se produce por la obstrucción
mecánica temporal de las vías respiratorias altas, más
frecuente en varones a partir de los 40 años,
especialmente si padecen obesidad. En muchos casos se
acompaña de apneas obstructivas del sueño.
 En el caso de la narcolepsia, la causa puede ser una
hipersomnia crónica en edad temprana.
 El bruxismo se debe al estrés emocional y las
interferencias oclusales.ç

El patrón del sueño no es uniforme, sino que tiene varias fases


diferenciadas:

 Fase1-N1. Se produce el adormecimiento, la transición


entre la vigilia y el sueño.
 Fase2-N2. El sueño es ligero. Disminuyen el ritmo cardiaco
y el respiratorio.
 Fase 3. Es la fase de transición hacia el sueño profundo.
 Fase 4. El grado de profundidad es mayor y resulta muy
difícil despertarse.
 Fase REM-R. En la que se producen movimientos oculares
rápidos y mayor actividad cerebral. Esta fase aumenta
durante la segunda mitad de la noche.
 Las piernas inquietas pueden tener su causa en la anemia
ferropénica, la insuficiencia renal crónica, la diabetes
mellitus o la enfermedad de Parkinson.
 También algunos fármacos como los sedantes,
antihistamínicos, neurolépticos o antidepresivos pueden
agravar los síntomas.

Las necesidades de sueño difieren según la edad, pero también


repercuten otros factores como las estaciones del año –más
necesidad de sueño en invierno y menos necesidad de dormir en
verano-, los cambios fisiológicos –adolescencia o menopausia-,
y situaciones de cansancio.

 Los recién nacidos necesitan el 50% del sueño en fase REM,


el 25% en las fases 3 y 4, y el otro 25% en el resto de fases.
En total duermen unas 15 horas.
 A los dos años se duerme unas 11 horas, de las que el 30-
35% son fase REM, 25% fases 3-4 y el 45-50%, el resto de
fases.
 A los 10 años, el tiempo de dormir es de unas 10 horas y
media. De ellas, el 25% fase REM, 25-30% fases 3 y 4 y el
50-45% en el resto de fases.
 De 16 a 65 años de edad, la media de horas de sueño es
de 7 y media: 25% sueño REM, 25% fases 3 y 4 y 50% el
resto de fases.
 Los mayores de 65 años duermen 7 horas, de las que el
20-25% son en la fase REM, y el 70-75% en el resto de
fases, excluyendo la 3 y 4.
http://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/trastornos-sueno

Trastornos del sueño en adultos mayores


Sleep disorders in older adults
Cathy Alessi
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C o m par ti r 14

Resumen
Este texto completo es la transcripción editada y revisada de la conferencia dictada en el marco del IX
Congreso de Geriatría, realizado en Santiago entre los días 30 de agosto al 1 de septiembre de 2007. El
evento fue organizado por la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile.
Presidente Sociedad de Geriatría y Gerontología, Chile: Dr. Augusto Brizzolara S.
Presidenta del Congreso: Dra. Trinidad Hoyl.

Introducción
El sueño normal se divide en dos etapas: sueño REM (Rapid-eye-movement) o de
movimientos oculares rápidos y sueño no-REM. Estas etapas se evalúan mediante la
polisomnografía (PSG), que consiste en el registro simultáneo de electroencefalograma (EEG),
electrooculograma (EOG), electromiograma (EMG), saturación de oxígeno, movimientos
toracoabdominales y otros parámetros. El sueño REM se caracteriza por la presencia de ondas de
bajo voltaje y alta frecuencia en el EEG, atonía muscular y movimientos oculares rápidos; en esta
etapa se presenta la mayoría de los sueños. El sueño no-REM se compone de cuatro fases, 1 y 2, que
son de sueño ligero y 3 y 4, de sueño profundo; todas ellas transcurren de manera secuencial desde la
primera hasta la cuarta fase, que es la fase reparadora del sueño, aquella que produce en la persona la
sensación de haber descansado cuando se levanta.

Las cuatro fases del sueño no-REM tienen las siguientes características:

 Etapa 1: transición de la vigilia al sueño.


 Etapa 2: fase intermedia (mayor porcentaje del tiempo de sueño); en el EEG aparecen husos de
sueño y los complejos K.
 Etapa 3: sueño relativamente profundo; en el EEG hay 20 a 50% de ondas lentas de gran
amplitud.
 Etapa 4: sueño profundo; en el EEG hay más de 50% de ondas lentas de gran amplitud.

Los cambios en el sueño relacionados con la edad son característicos: en los adultos mayores se
reduce la duración del sueño profundo, que corresponde a las fases 3 y 4 del sueño no-REM; disminuye
la eficiencia del sueño, que se define como el tiempo real de sueño en relación con el tiempo total que
transcurre desde que la persona se acuesta hasta que se levanta; aumenta la frecuencia de despertares
nocturnos; la latencia de sueño es mayor, es decir, tardan más en quedarse dormidos; se quejan más de
insomnio; y tienden a dormir con más frecuencia durante el día.
Ohayon publicó un metaanálisis, con base en una serie de estudios descriptivos, acerca de los parámetros
del sueño durante la vida del ser humano, en el que encontró que la mayoría de los cambios en el patrón
de sueño de los adultos mayores están presentes desde la edad media de la vida y persisten en edades
avanzadas (1). De acuerdo con este metaanálisis, el tiempo total de sueño comienza a disminuir entre los
18 y los 40 años y no presenta mayores cambios después de los 70; y lo único que sigue disminuyendo de
manera significativa después de los 70 años es la eficiencia del sueño (Tabla I).

Tabla I. Cambios en los parámetros del sueño durante la vida del ser humano (1)

Evaluación de los problemas de sueño


La evaluación de los problemas de sueño en adultos mayores comienza por una entrevista; luego,
resulta muy útil solicitar al paciente que realice un registro de sueño, en el cual debe anotar las
características de su patrón de sueño durante algunos días, generalmente dos semanas: hora en que se
acuesta, hora en que se levanta, si despierta durante la noche, qué lo despierta, si toma algún
medicamento a lo largo del día y si durmió durante el día anterior. Este registro se debe hacer en la
mañana, pues los pacientes con trastornos crónicos del sueño se angustian con su problema y les
puede generar mucho estrés la obligación de hacer el registro antes de acostarse. Además, la
evaluación debe incluir un examen físico focalizado; pruebas de laboratorio orientadas a la
causa específica que se sospeche, según la sintomatología; y la PSG, que se realiza en un laboratorio
de sueño.

La PSG se indica en las siguientes situaciones:

 Sospecha de trastornos respiratorios relacionados con el sueño, como apnea del sueño.
 Sospecha de trastorno de movimientos periódicos de los miembros (véase más adelante).
 Diagnóstico inicial poco claro.
 Fracaso del tratamiento conductual o farmacológico.
 Conductas violentas durante el sueño (2).

Causas de trastorno del sueño en adultos mayores


Los trastornos psiquiátricos son una causa muy frecuente de trastornos del sueño en la
atención primaria, especialmente geriátrica. Las alteraciones del sueño son especialmente frecuentes
en la depresión, como en el caso clínico que se describe más adelante; la depresión
causa insomnio, que se define como la dificultad para iniciar y mantener el sueño y se caracteriza
por: aumento de la latencia del sueño; despertar muy temprano por la mañana; aumento de la vigilia
nocturna; y reducción del tiempo total de sueño. Además, la depresión reduce la profundidad
del sueño y se asocia a trastornos del sueño, con disminución de la latencia REM y aumento
de la actividad REM. Otros trastornos psiquiátricos que pueden producir cambios similares son el
duelo por la pérdida de un ser querido y los estados de angustia y estrés; de hecho, muchos estudios
clínicos sugieren que la causa más común de dificultades del sueño en la población general, a
cualquier edad, es la ansiedad. Un caso clínico de problemas del sueño causados por trastornos
psiquiátricos es el de una mujer de 78 años que consultó por dificultad para quedarse dormida y
despertares frecuentes durante la noche, aunque se levantaba temprano por la mañana. Su esposo
había fallecido un año antes y después de eso dejó de asistir al centro local para adultos mayores y
perdió el interés en otras actividades.

Las patologías médicas y el uso de medicamentos son muy comunes en los adultos mayores
y muchas de estas enfermedades y fármacos afectan el sueño; por este motivo, es muy importante
evaluar dichos factores en un adulto mayor que tenga dificultades para dormir. Diversas condiciones
patológicas interfieren con el sueño: enfermedades neurológicas, como enfermedad de Parkinson,
demencia y accidente vascular encefálico; dolor crónico, que se tiende a exacerbar durante las
noches; parestesias secundarias a diabetes u otros problemas neurológicos; tos o disnea secundarios
a enfermedades cardíacas o pulmonares; reflujo gastroesofágico, cuya relación con el mal dormir es
compleja y aún no se comprende totalmente; nicturia, muy frecuente en hombres y mujeres mayores;
y síntomas menopáusicos. Un caso clínico ilustrativo es el de un hombre de 65 años que consultó
porque despertaba con frecuencia durante las noches y cuando se levantaba por la mañana no se
sentía descansado, aunque no dormía siesta ni se quedaba dormido durante el día; presentaba
sensación de ardor en el pecho durante la noche, lo que orientó a un reflujo gastroesofágico como
probable causa del problema. Asimismo, la evidencia disponible sugiere que el insomnio es más
frecuente en las mujeres perimenopáusicas y que los despertares nocturnos se podrían deber a la
presencia de bochornos. Con respecto a la Enfermedad de Parkinson, Ondo et al (3) publicaron un
estudio descriptivo sobre la somnolencia diurna excesiva en 320 pacientes de un policlínico de la
especialidad en Texas, Estados Unidos, cuya edad media era de 67 años; 47% de ellos eran mujeres.
Se encontró que la mitad de los pacientes tenían somnolencia diurna excesiva, definida como más de
10 puntos en la escala de somnolencia de Epworth; de los pacientes que conducían, 23% se habían
quedado dormidos alguna vez mientras manejaban. La duración prolongada de la enfermedad, la
etapa más avanzada, el sexo masculino y el uso de cualquier agonista dopaminérgico fueron factores
predictores de somnolencia excesiva en los pacientes con enfermedad de Parkinson.

Las drogas y medicamentos pueden afectar el sueño. Entre los que se asocian con
insomnio está el alcohol, que causa sedación al principio, pero interfiere con la arquitectura del
sueño. Los pacientes que toman un trago antes de acostarse para quedarse dormidos probablemente
lograrán este objetivo, pero el alcohol alterará la arquitectura de su sueño despertarán durante la
noche. La cafeína, cuya vida media es relativamente larga, también altera el sueño, por lo que es
importante educar a los pacientes sobre los alimentos y bebidas que la contienen. La nicotina
interfiere claramente con el sueño, lo que constituye una de las numerosas razones por las cuales no
se debe fumar. Los antidepresivos tienen un efecto variable sobre el sueño: en algunos pacientes, los
inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) dificultan el sueño y en otros,
aumentan la somnolencia. Los corticoides, los bloqueadores H2 y los betabloqueadores pueden
causar pesadillas. Por otra parte, ciertos medicamentos que causan somnolencia obligan a los
pacientes a dormir más durante el día y les causan dificultad para quedarse dormidos en la noche,
como los analgésicos narcóticos, los antidepresivos como imipramina y trazodona, los
antihistamínicos y la clonidina.

La apnea del sueño es importante en geriatría, ya que su prevalencia aumenta con la edad; el
paciente típico es un sujeto obeso, soñoliento, roncador e hipertenso, aunque la relación entre el
índice de masa corporal y la incidencia de apnea del sueño se reduce al aumentar la edad. En el
examen físico, por lo general se consigna obesidad y cuello grueso. Los síntomas claves de esta
alteración son la somnolencia excesiva en el día y los fuertes ronquidos; la polisomnografía típica
demuestra el cese del flujo de aire, o apnea, durante la cual la saturación de oxígeno va decayendo
hasta que aparecen esfuerzos respiratorios que restituyen el flujo aéreo (Fig. 1). Un caso clínico
típico de apnea del sueño es el de un hombre de 75 años de edad que se quedó dormido en la sala de
espera de la consulta. Era hipertenso, pesaba 127 kg, medía 1,78 m; consultó porque se quedaba
dormido durante el día y, según su esposa, roncaba ruidosamente en las noches.

Figura 1. Polisomnografía típica en apnea del sueño (Fuente: Dr. Steve Barczi)

El principal tratamiento de la apnea del sueño, basado en la evidencia disponible, es el uso de un


dispositivo de presión positiva continua en la vía aérea (Continuous Positive Airway Pressure) o
CPAP. Hay evidencia de buena calidad según la cual el uso de CPAP es eficaz en adultos mayores, por lo
que la edad avanzada no es motivo para evitar este tratamiento. El principal problema con el uso de CPAP
es la adhesión al tratamiento, de modo que es importante explicar claramente a los pacientes los
beneficios de esta medida y la forma correcta de usar la máquina. Otras medidas recomendables son
reducir el peso, evitar el consumo de alcohol y sedantes en la noche, evitar la posición supina para dormir,
ya que empeora los síntomas y usar dispositivos especiales para la mandíbula o la lengua, que permiten
disminuir el ronquido. Si el paciente rechaza el CPAP, se puede recurrir a algunos procedimentos
quirúrgicos de la vía aérea alta.

Chong et al (4) realizaron una interesante investigación sobre apnea del sueño en pacientes portadores
de la enfermedad de Alzheimer en San Diego, California, Estados Unidos. Fue un estudio aleatorio, doble
ciego y controlado con placebo, en el que se comparó un grupo tratado con CPAP con otro tratado con un
CPAP falso. Se estudió en total a 39 adultos mayores de 78 años de edad media, portadores de
enfermedad de Alzheimer en grado leve a moderado, es decir, con un examen minimental (MMSE)
mayor de 17, y apnea del sueño con índice apnea-hipoapnea (IAH) mayor de 10, que indicaba apnea
moderada. El estudio demostró adhesión al CPAP de 5,2 horas por noche, lo que es común en los estudios
con CPAP, pues los pacientes no usan la máquina durante toda la noche. Luego de tres semanas de
tratamiento, los autores observaron disminución de la somnolencia en los pacientes tratados con CPAP
verdadero en comparación con el grupo placebo e incluso comprobaron una modesta mejoría en el
desempeño cognitivo. Por lo tanto, los dispositivos CPAP se pueden utilizar también en los pacientes con
enfermedad de Alzheimer.

El trastorno de movimientos periódicos de los miembros se manifiesta por


movimientos repetitivos y estereotipados de una pierna durante el sueño no-REM. Su prevalencia
aumenta con la edad y el diagnóstico se realiza por PSG, en un paciente que presenta el típico
movimiento periódico de las piernas asociado con despertares y sin otros trastornos que expliquen la
alteración del sueño. En la PSG se puede ver ráfagas de actividad en la electromiografía de las piernas,
seguidas de cambios en el EEG que sugieren una estimulación transitoria (Fig. 2).

Figura 2. Polisomnografía que muestra las alteraciones compatibles con el trastorno de movimientos
periódicos de los miembros

Como caso clínico típico de este síndrome, se menciona el de un hombre de 80 años de edad portador de
diabetes, anemia y enfermedad vascular periférica, que decía sentirse bien “excepto por estas malditas
piernas”, en las cuales sentía una sensación tan desagradable durante las noches que le impedía quedarse
dormido; aparentemente la madre del paciente había presentado los mismos síntomas. Este cuadro clínico
se conoce como síndrome de las piernas inquietas, ya que se caracteriza por una necesidad
imperiosa de mover las piernas, acompañada de una sensación desagradable en ellas; el malestar
comienza o empeora con el reposo, tiende a aumentar en la tarde o en la noche y se alivia parcial o
totalmente con el movimiento. Este síndrome presenta una distribución bimodal y uno de los picos de
prevalencia ocurre en edades avanzadas. El diagnóstico se hace con la historia y el examen clínico; no es
necesaria la PSG, aunque en ésta se pueden registrar los movimientos periódicos de las piernas.

Rothdach et al (5) realizaron una encuesta poblacional en 369 adultos mayores alemanes de 65 a 83 años
de edad y utilizaron criterios estrictos y estandarizados para diagnosticar el síndrome de las piernas
inquietas, mediante los cuales comprobaron una prevalencia de 9,8% en la población estudiada, de modo
que es un problema muy frecuente en adultos mayores. No todos los pacientes necesitan tratamiento, pero
éste se debe considerar si los síntomas interfieren de manera importante con la vida del paciente. El
tratamiento del trastorno de movimientos periódicos de los miembros y del síndrome de piernas inquietas
es similar: los agentes dopaminérgicos son la primera elección, sobre todo en pacientes mayores; se puede
usar levodopa o carbidopa según necesidad, en cuanto se presenten los síntomas. En los pacientes con
sintomatología crónica se indican medicamentos que se puedan utilizar en forma permanente, como los
agonistas dopaminérgicos pramiprexole y ropinirole, que ya se aprobaron en los Estados Unidos. Existen
otras opciones, como gabapentina y benzodiazepinas, pero los agentes dopaminérgicos mencionados
constituyen el tratamiento principal. Es importante, además, buscar evidencia de bajos niveles de hierro,
dada la relación que existe entre ferritina baja y este trastorno; en estos casos, luego de buscar y tratar la
causa de la deficiencia de hierro, el tratamiento con sulfato ferroso puede eliminar los síntomas.

El trastorno conductual del sueño REM se está estudiando cada vez más, según la literatura,
en especial en lo que se refiere a su relación con la enfermedad de Parkinson. El cuadro se caracteriza por
la presencia de conductas motoras vigorosas y sueños vívidos, con ausencia de la atonía muscular propia
del sueño REM. La forma más común de presentación son las lesiones que el paciente se infiere a sí
mismo o a su compañero o compañera de cama; 85% de los casos se presenta en individuos de sexo
masculino, por lo general adultos mayores. Cuando se presenta como problema agudo, generalmente se
debe a la ingestión de alguna droga o fármaco; en los casos crónicos, cada día hay más evidencia de su
asociación con las llamadas sinucleinopatías, entre las cuales están la enfermedad de Parkinson, la
demencia por cuerpos de Lewy y la atrofia multisistémica. Un caso clínico corresponde al de un adulto
mayor de 72 años de edad, con enfermedad de Parkinson, que se derivó porque se había caído de la cama
repetidas veces, mientras dormía por las noches; además tenía pesadillas y la esposa describía que el
paciente “se revolcaba” mientras dormía. El diagnóstico se hace mediante PSG. En el tratamiento es
importante tomar medidas para evitar caídas, tratar la apnea del sueño, cuando la hay, ya que se sabe que
tiene alguna relación con este trastorno y considerar el uso de benzodiazepinas, que son el principal
tratamiento farmacológico, aunque su uso crónico en adultos mayores de debe hacer con mucha
precaución. Hay series publicadas en la literatura de pacientes con enfermedades neurodegenerativas,
como la enfermedad de Parkinson, que han respondido bien a la administración de donepezil o
melatonina, en vez de benzodiazepinas; aún no hay al respecto estudios clínicos aleatorios y controlados,
pero son fármacos relativamente seguros. Scaglione et al (6) publicaron un trabajo acerca del trastorno
conductual del sueño REM en pacientes con enfermedad de Parkinson; de 195 pacientes estudiados, un
tercio cumplía con los criterios de la ICSD-R (Clasificación Internacional Revisada de los Trastornos del
Sueño) relativos al trastorno conductual del sueño REM, lo que demuestra lo común que es este trastorno
en la población de adultos mayores portadores de la enfermedad de Parkinson. Entre los que cumplían
con los criterios, 69% había causado algún daño a sí mismos o a sus cuidadores, lo que representa la
principal complicación de este trastorno.

El síndrome de fase de sueño adelantada es un problema del ciclo circadiano muy frecuente en
la vejez. Un caso típico es el de una mujer de 84 años que se dormía muy temprano, alrededor de las siete
de la tarde y despertaba también muy temprano, a las tres de la mañana. Se sentía descansada y bien
durante el día, pero no podía participar en las actividades familiares debido a sus hábitos de sueño. Un
tratamiento disponible muy eficaz es la fototerapia, ya sea con luz solar o artificial, mediante dispositivos
disponibles en el mercado; la luz de las habitaciones no sirve. El objeto del tratamiento es adecuar el reloj
interno al ambiente. En el síndrome de fase de sueño adelantada, la fototerapia se debe indicar durante la
tarde; en cambio, en el síndrome de fase de sueño retrasada, trastorno poco común en los adultos
mayores, en que los pacientes se duermen y despiertan más tarde, la fototerapia se debe aplicar durante la
mañana (Fig. 3).

Figura 3. Paciente geriátrico recibiendo fototerapia en su domicilio. Cortesía de Sonia Ancoli-


Israel, PhD

La demencia, en sus diversas formas, se asocia a trastornos del sueño: latencia de sueño prolongada;
despertares nocturnos frecuentes; eficiencia del sueño reducida y menos tiempo de sueño total y delta.
Además, puede ocurrir que los pacientes deambulen durante la noche y presenten sundowning, término
que se refiere al aumento de la confusión y de los trastornos conductuales al final del día. Con el fin de
aclarar las dudas acerca del mejor método para tratar estos trastornos, Singer et al (7) realizaron un
estudio multicéntrico, aleatorio y controlado con placebo sobre el uso de melatonina en la enfermedad de
Alzheimer. La melatonina es un fármaco seguro y hay razones teóricas para pensar que puede ser eficaz,
ya que en las personas mayores la secreción nocturna de melatonina disminuye con la edad y este
fenómeno es más marcado cuando hay demencia. En este estudio se tomó una muestra de 157 pacientes,
de 77 años de edad promedio, con enfermedad de Alzheimer y trastornos del sueño y se los dividió en tres
grupos de tratamiento: 2,5 mg/día de liberación lenta, 10 mg/día o placebo. Las mediciones objetivas del
sueño no mostraron diferencias significativas entre los grupos, lo que sugiere que la melatonina no es un
tratamiento eficaz, al menos en pacientes con demencia.

Finalmente, diversos elementos ambientales pueden contribuir a la aparición de problemas de


sueño. En las casas de reposo para ancianos es común que se comparta la habitación con una persona
ruidosa, que los cuidados de enfermería despierten a los pacientes durante la noche o muy temprano por
la mañana y que los ancianos tengan escasa actividad, interacción social y exposición a la luz.

Tratamiento de los trastornos del sueño en ancianos


La educación es un aspecto clave: se debe explicar a los pacientes que es normal que se
presenten cambios en los patrones de sueño con la edad y que la mejor manera de enfrentarlos es
mediante una higiene del sueño adecuada y otras intervenciones no farmacológicas; sin embargo, si
con esto no se logra un buen resultado se podría considerar la prescripción de un medicamento.
Entre las recomendaciones no farmacológicas útiles para resolver los trastornos leves del sueño
están: levantarse siempre a la misma hora; acostarse sólo cuando se tenga sueño; acortar o eliminar
la siesta diurna; hacer ejercicio; ocupar la cama sólo para dormir; limitar o eliminar el alcohol antes
de dormir; seguir un ritual para acostarse y levantarse de la cama si no se puede dormir.

El Tai-chi, un tipo de ejercicio tradicional chino, también sería útil para el manejo de los
trastornos del sueño. Li et al (8) realizaron un estudio aleatorio y controlado sobre los efectos de la
práctica de Tai-chi y de ejercicios de bajo impacto en adultos mayores; encontraron que a los seis
meses, el grupo que practicaba Tai-chi dormía mejor, según el índice de Pittsburg de calidad del
sueño y la escala de somnolencia de Epworth y además los pacientes tenían menor latencia de sueño.
Los autores no utilizaron mediciones objetivas, pero reducir las dificultades subjetivas del sueño es
una de las principales metas del manejo.

Respecto a terapias cognitivo-conductuales, existen unos 20 estudios en los que se ha


evaluado su efecto en adultos mayores. Se puede decir que estas terapias mejoran el sueño y son
eficaces para manejar el insomnio crónico; además, se pueden combinar con fármacos. Las terapias
cognitivo-conductuales se basan en reeducar a los pacientes para lograr que incorporen el concepto
de que la cama es un lugar para dormir o para tener relaciones sexuales, pero no para otras
actividades, como comer o ver televisión y en corregir las ideas incorrectas que las personas suelen
tener sobre el acto de dormir. Otra técnica que se puede utilizar es la terapia de restricción del sueño,
que consiste en limitar el tiempo que pasa la persona en la cama, comenzando con una privación de
sueño relativa y aumentando progresivamente las horas de sueño. Por último, se puede usar técnicas
de relajación para mejorar la calidad del sueño. Sivertsen et al (9) compararon una terapia
cognitivo-conductual con la zopiclona, hipnótico que no pertenece al grupo de las benzodiazepinas,
en un total de 46 adultos divididos en tres grupos: en el primero se aplicó una terapia cognitivo-
conductual compuesta de higiene del sueño, restricción del sueño, control de estímulos, terapia
cognitiva y técnicas de relajación; el segundo grupo recibió tratamiento con zopiclona en dosis de
7,5 mg y al tercer grupo se le proporcionó placebo; la terapia cognitivo-conductual tuvo mejores
resultados en cuanto a eficiencia, tiempo total en vigilia y cantidad de sueño de ondas lentas en la
PSG. En otros estudios se ha comunicado resultados similares.

En cuanto a fármacos, la FDA ha aprobado varios para el tratamiento de los trastornos del sueño.
Entre ellos están las benzodiazepinas, cuya principal dificultad es su vida media, que se puede
prolongar hasta 8 ó 10 horas, por lo que los pacientes se sienten somnolientos durante el día;
además, todas las benzodiazepinas aumentarían el riesgo de caídas y fracturas en pacientes ancianos.
Los hipnóticos no benzodiazepínicos, de los cuales en los Estados Unidos están zolpidem, zaleplon y
eszopiclona, son más útiles, porque tienen una vida media corta, de modo que los pacientes no
despiertan con sueño al otro día; la principal precaución que hay que tener con estos medicamentos
es que se deben ingerir cuando el paciente ya se ha acostado. Lamentablemente, hay evidencia de
que estos fármacos también aumentan el riesgo de caídas en los adultos mayores. Por último,
ramelteon es un agonista de los receptores de melatonina cuya eficacia es muy inferior a la de los
otros agentes mencionados, pero probablemente es un fármaco muy seguro.

Glass et al (10), publicaron un metaanálisis acerca de los riesgos y beneficios del uso de hipnóticos
en adultos mayores con insomnio, que incorporó 24 estudios, en su mayoría controlados con
placebo. El estudio concluyó que los hipnóticos mejoran la calidad del sueño, el tiempo total de
sueño y el número de despertares durante la noche, pero los efectos adversos son más comunes,
incluyendo episodios cognitivos adversos y efectos psicomotores como caídas, mareos y cansancio,
en la mañana o durante el día. En seis de los estudios que se analizaron se comparó benzodiazepinas
con hipnóticos no benzodiazepínicos y no se comprobó diferencias en cuanto a episodios cognitivos
adversos ni efectos psicomotores. De acuerdo con este estudio, se necesita tratar a trece personas con
hipnóticos para mejorar la calidad del sueño de un paciente, pero el número de personas que se
necesita tratar para causar un episodio adverso es sólo seis.

Se sabe que los antidepresivos sedantes son útiles para el tratamiento de los trastornos del sueño,
pero se deben emplear con mucha precaución, porque la literatura disponible sobre los efectos
secundarios de dichos fármacos, cuando se usan en forma prolongada, es escasa; se podría
considerar su uso en pacientes con depresión y dificultades para dormir, en pacientes que no toleran
las benzodiazepinas o en pacientes con fibromialgia. Por otra parte, la literatura sugiere que la
depresión se maneja mejor si se tratan adecuadamente los trastornos del sueño asociados. En los
Estados Unidos, uno de los agentes que más se usa en estos casos es la trazodona, antidepresivo con
acción sedante, que se puede utilizar por las noches en dosis bajas y cuyo principal efecto adverso es
el ortostatismo; muy ocasionalmente puede provocar priapismo en los hombres. Se describe también
el uso de doxepina, pero ésta tiene efectos anticolinérgicos. Por último, mirtazapina, un
antidepresivo de larga duración, también se ha utilizado con el mismo fin; su inconveniente principal
es que su vida media puede ser muy larga.

Existen muchos otros medicamentos para dormir que se venden sin receta médica. Muchos
estadounidenses toman combinaciones de estos fármacos, entre los cuales se cuentan: los
antihistamínicos sedantes, que no son recomendables por sus efectos anticolinérgicos, los que no
constituyen un inconveniente en los pacientes jóvenes, pero en los adultos mayores implican mayor
riesgo de complicaciones; el alcohol, que, como se ha señalado, está contraindicado, ya que altera la
arquitectura normal del sueño, además de los otros efectos nocivos que tiene sobre la salud; algunas
personas mejoran su sueño con dos tabletas de paracetamol y la melatonina, que como ya se dijo,
tiene un efecto bastante modesto, excepto en algunos casos particulares. Por último, hay numerosos
productos herbáceos de uso libre, como la valeriana, que causa sedación moderada por mecanismo
desconocido, pero también se desconocen sus posibles efectos adversos, y el kava-kava, que no se
recomienda por el riesgo de toxicidad hepática.

2.- PRINCIPALES CAUSAS TRASTORNOS DEL SUEÑO EN EL ADULTO MAYOR Existen múltiples
causas por las cuales el patrón normal del sueño del adulto mayor puede verse alterado, sin
embargo, a nivel de la atención primaria, lo más importante estriba en determinar cuándo el
paciente requiere valoración especializada. INSOMNIO En el adulto mayor, el insomnio por lo
general está asociado a problemas médicos o psiquiátricos (depresión, ansiedad), al uso de
sustancias estimulantes o a la presencia de estrés psicológico; por lo tanto, generalmente es
de causa multifactorial. Los malos hábitos del sueño y los estilos de vida sedentarios juegan un
papel muy importante, sin embargo, es importante descartar la existencia de una enfermedad
médica de fondo como la artrosis (el paciente no logra conciliar el sueño o se despierta por
dolor articular y/o calambres), la insuficiencia cardiaca, la bronquitis crónica y/o enfisema
pulmonar (el paciente se despierta por disnea nocturna o sufre de apnea del sueño). La
diabetes descompensada también podría ser causa de insomnio en razón de la nicturia. Ciertos
medicamentos como la teofilina y el salbutamol tienen efectos estimulantes que interfieren
con el inicio del sueño y disminuyen el sueño REM. Los diuréticos si se dan en la noche pueden
provocar excesiva nicturia que impide un sueño adecuado. Además siempre ha de tenerse en
cuenta el uso, abuso o abandono de fármacos usados como hipnóticos en la génesis del
insomnio. Otras sustancias como el alcohol, la cafeína y las bebidas gaseosas también
interfieren con el desarrollo normal del sueño.. En resumen, algunas causas y factores que
contribuyen frecuentemente a que se presenten trastornos del sueño son los siguientes: •
Estilo de vida sedentario. • Depresión entre las personas de edad avanzada. • Dolor crónico
debido a enfermedades como la artritis. • Enfermedades crónicas tales como la insuficiencia
cardiaca congestiva. Insomnio 352 • Necesidad de orinar con frecuencia. • Estimulantes como
el café. • Medicamentos y alcohol. • Patologías neurológicas. 2.3.- DIAGNÓSTICO DEL
PROBLEMA Además de un examen físico para descartar causas médicas, se debe hacer una
historia detallada de los patrones de sueño e investigar en busca de causas médicas o
psiquiátricas para el trastorno. (Diagrama 22.2 ). Algunas de las preguntas que pueden hacerse
como parte de la historia del problema: Tipo: • ¿Presentan dificultades para conciliar el sueño
o para permanecer dormido (insomnio)? • ¿Despierta sintiendo que no ha descansado? •
¿Despierta muchas veces durante la noche? • Patrón de tiempo: o ¿El problema es
persistente? o ¿Durante cuánto tiempo? o ¿El problema parece resolverse una vez que se ha
cambiado de turno en el trabajo? Factores agravantes: • ¿Comenzó después de abandonar el
consumo de alcohol al momento de acostarse? • ¿Comenzó después de abandonar el
consumo de una ayuda para dormir? • ¿Qué medicamentos está tomando en el momento? •
¿Consume algún suplemento herbal o remedios de medicina alternativa? • ¿Bebe mucho
café?¿Ha suspendido recientemente el consumo de café? • ¿Experimenta exceso de estrés o
de ansiedad ? Horario para dormir: • ¿Cuánto tiempo duerme normalmente?, ¿A qué horas? •
¿Qué actividades realiza unas horas antes de acostarse? • ¿El horario de acostarse se cambia
frecuentemente? Factores asociados: • ¿El trastorno se presenta como respuesta a recuerdos
de un evento traumático? • ¿Se presenta cuando ingiere algún tipo de sustancia
(estimulante)? Insomnio 353 • ¿ Se presenta cuando toma un medicamento hipnótico? • ¿Crée
que el cuarto donde duerme está asociado con el insomnio? • ¿Hay demasiada preocupación
por el sueño? • ¿Presenta períodos cortos de ausencia de respiración o ronquidos? • ¿Qué
otros síntomas presenta? Es útil decirle al paciente que lleve un “DIARIO DE SUEÑO” (cuadro
22.1), durante 2 semanas, donde anote lo relacionado con su forma de dormir: CUADRO 22.1.
DIARIO DE SUEÑO Diario de sueño Lunes Martes Miércoles Hora a la que se acuesta y a la hora
que se levanta en la mañana. Tiempo y frecuencia con que se despierta por las noches. Tiempo
y frecuencia con que toma siestas. Tiempo que pasa despierto durante el día. Uso de alcohol,
tabaco, cafeína, y medicamentos. Presencia de somnolencia durante el día. Presencia de
ronquidos, pausas respiratorias o movimientos físicos inusuales durante el sueño (información
brindada por acompañante). Presencia de factores precipitantes como dolor y/o estrés
emocional.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LAS HIPERSOMNIAS EN LA


CLÍNICA

La somnolencia excesiva es relatada por el paciente y/o por la familia.


Hay escalas de evaluación de la somnolencia, con puntuación limite para
normalidad e intensidades leve, moderada o marcada.

Una vez referida por el paciente y los observadores, hay que confirmar
la magnitud de esa hipersomnolencia.

El método más habitual es realizar el estudio de Test de Latencias


Múltiples para conocer el tiempo requerido para entrar en sueño en 5
siestas separadas dos horas, durante un mismo día; este test sirve
además para saber si el paciente entra en REM.

Con este test de sueño se realiza el diagnóstico de hipersomnia si la


latencia de entrada en sueño es menor de 5 minutos. Si entra en REM al
comienzo o a los pocos minutos del inicio del sueño en dos o más
siestas, el diagnóstico más probable es el de la enfermedad conocida
como narcolepsia.

¿Cuáles son las causas?


¿Cuándo hay que estudiarla profundamente?

Narcolepsia

La somnolencia excesiva puede estar provocada por múltiples


enfermedades sistémicas, por enfermedades neurológicas o
enfermedades propiamente del control del ritmo sueño-vigilia.

Además la ingesta de múltiples fármacos puede alterar el estado normal


de vigilancia y producir la sensación anormal de somnolencia diurna. Por
tanto la hipersomnia puede clasificarse como secundaria (a otro proceso)
o primaria-idiopática (cuando ella es la enfermedad primera).

Una vez confirmada la hipersomnia el primer paso es eliminar los


fármacos que pueden producirla. Después hay que buscar, por la
presencia de otros síntomas o signos, si existe una enfermedad
asociada que pueda producir este síntoma.

El abanico de enfermedades que van a dar hipersomnia es amplísimo; va


desde enfermedades respiratorias (apneas de sueño,) insuficiencia
respiratoria crónica con aumento del dióxido de carbono (enfisema,
bronquitis crónica, hipoventilación crónica,) endocrino-metabólicas
(hipotiroidismo,) encefalopatías difusas por enfermedades renales o
hepáticas, insuficiencia cardiaca o tumores.

Además muchos cuadros infecciosos locales o difusos (sepsis,


enfermedad del sueño, transmitida por la mosca tsé-tsé,) van a producir
somnolencia, especialmente si la fiebre es alta y si se trata de niños o
personas de edad avanzada.

Si se descarta que exista otra enfermedad causante de la hipersomnia


nos encontramos ante una enfermedad propiamente del sueño. En este
campo los cuadros más habituales van a ser la narcolepsia y la hipersomnia
idiopática.

Cuando no se encuentra la causa de la hipersomnia, se suele


hablar de hipersomnia idiopática; esta enfermedad como tal
suele empezar también en la juventud, y tiene mejor evolución
que la narcolepsia.

Las hipersomnias: diagnóstico, clasificación y


tratamiento

Hypersomnia: diagnosis, classification and treatment

M. E. Erro, B. Zandio

Servicio de Neurología. Hospital de Navarra, Pamplona

Dirección para correspondencia

RESUMEN

La hipersomnia o somnolencia diurna excesiva es una queja frecuente en la práctica


neurológica y puede ser debida a múltiples trastornos. Puede definirse como la
sensación subjetiva de sueño a una hora inapropiada. Hay que tener en cuenta que
en ocasiones la hipersomnia no viene referida por el paciente como tal sino que lo
que aqueja es cansancio o fatiga. Para abordar el diagnóstico de la hipersomnia es
necesaria una historia clínica detallada. Un diagnóstico correcto permitirá un
correcto abordaje terapéutico lo cual tiene una gran importancia dada la
repercusión social y laboral de la hipersomnia. Dentro de los síndromes con
somnolencia diurna excesiva podemos encontrar trastornos intrínsecos del sueño
como la narcolepsia o hipersomnia secundaria a otras enfermedades o como efecto
secundario de diversos fármacos.

Palabras clave. Somnolencia. Sueño. Narcolepsia.

ABSTRACT

Hypersomnia or excessive daytime sleepiness is common in neurological practice


and may have different etiologies. Hypersomnia may be defined as sleepiness at an
inappropriate time or in an inappropriate situation. It is important to consider that
hypersomnia is at times referred to as tiredness or fatigue. A detailed clinical
history is essential to reach an accurate diagnosis. A correct diagnosis is necessary
to initiate the appropriate treatment considering the negative social and
occupational consequences of hypersomnia. Excessive daytime sleepiness
syndromes include primary sleep disorders like narcolepsy and hypersomnia
secondary to several neurological and psychiatric disorders and also as an adverse
effect of numerous drugs.

Key words. Somnolence. Sleep. Narcolepsy.

Introducción

La hipersomnia supone una queja común en la práctica neurológica diaria. La


somnolencia puede definirse como un estado fisiológico que promueve el
establecimiento del sueño. La excesiva somnolencia diurna (ESD) puede definirse
como la sensación subjetiva de sueño a una hora o en una situación inapropiada
que ocurre a diario durante al menos tres meses. Los pacientes pueden referirla
como cansancio o fatiga. Otras veces sucede que la hipersomnia es negada por el
paciente como en algunos casos de síndrome de apnea-hipopnea del sueño
(SAHS)1. Los síndromes con ESD afectan al 4-6% de la población2. Muchas
enfermedades neurológicas pueden asociarse a excesiva somnolencia diurna dentro
de las que podemos destacar la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Las
neuropatías periféricas y otros trastornos neuromusculares que producen dolor
crónico dificultan conciliar el sueño lo que a su vez tiene como consecuencia una
ESD2,3. La hipersomnia conlleva problemas de concentración, de memoria y del
humor y repercute en las actividades de la vida diaria.

Diagnóstico. Escalas

El abordaje diagnóstico comienza con una historia clínica precisa (Tabla 1). Existen
una serie de exploraciones que ayudan al diagnóstico de las hipersomnias. Dado
que se ha dedicado un capítulo en esta monografía a las exploraciones
neurofisiológicas que se emplean para estudiar el sueño no entraremos en
comentarios más extensos. Estas exploraciones son: el test de latencias de sueño
en siestas múltiples (TLSM), el test de mantenimiento de la vigilia y la
polisomnografía o registro de sueño nocturno4.

Para medir la hipersomnia se han introducido una serie de escalas subjetivas que
requieren una capacidad de introspección por parte del paciente. La escala de
somnolencia de Epworth (Tabla 2) ofrece un método apropiado aunque con la
limitación de que se induce al sujeto a imaginarse en situaciones en las que quizás
nunca han estado5. También resulta útil contrastar la opinión del paciente con la de
algún familiar cercano.

Hipersomnia secundaria a sueño nocturno insuficiente o fragmentado

Sueño insuficiente. Es la causa más común de hipersomnia y puede reflejar una


pobre higiene del sueño o una privación de sueño auto o socialmente impuesta 1-3.
Suele ocurrir en individuos adultos con trabajos de responsabilidad que a lo largo
de al menos tres meses duermen 5 horas o menos cada noche, tienen dificultad
para levantarse por las mañanas y experimentan episodios de somnolencia brusca
durante el día. El requerimiento de horas de sueño de un adulto se estima que es
de 7 horas. Si las deudas de sueño no se reparan surgen contratiempos como
trastornos del humor, cognitivos, falta de concentración, fatiga crónica, etc.3,4.

Sueño fragmentado. La calidad del sueño es tan importante como la cantidad. La


continuidad es el factor más importante para que el sueño sea reparador. El sueño
puede fragmentarse por periodos de vigilia obvios para el paciente o acompañante
y también pueden ocurrir breves despertares o fragmentaciones más ocultas que
pueden pasar desapercibidas1. En este apartado se sitúan los trastornos
respiratorios que se abordan desde distintas perspectivas en otros capítulos de esta
monografía.

Los movimientos periódicos de las piernas durante el sueño representan una causa
común de fragmentación del sueño. Anteriormente se denominaba a este trastorno
mioclono nocturno. Consiste en movimientos involuntarios repetitivos de las
extremidades (generalmente las piernas y ocasionalmente los brazos) pero no
verdaderas mioclonías, que ocurren durante el sueño. La patogénesis de estos
movimientos no está clara. Se ha propuesto que puedan tener un origen encefálico
o espinal. Predominan en el sueño ligero no-REM, son menos frecuentes en el
sueño profundo y raro en el sueño REM. Pueden asociarse o no a breves
despertares electroencefalográficos. Si son muy frecuentes fragmentan el sueño.
Su prevalencia se desconoce pero aumenta con la edad y es más frecuente en
individuos con síndrome de piernas inquietas. Tanto los movimientos periódicos de
las piernas como el síndrome de piernas inquietas se asocian a varias
enfermedades médicas como el déficit de hierro, folatos, enfermedad renal,
neuropatía periférica, parkinsonismo y enfermedades medulares. Los movimientos
empeoran con la cafeína, neurolépticos y antidepresivos. A veces el propio paciente
ignora su trastorno que es referido por su acompañante de cama. Suele responder
bien a agonistas dopaminérgicos, benzodiacepinas, antiepilépticos y beta-
bloqueantes6.

Varias enfermedades se asocian a fragmentación del sueño: artritis, dolor crónico


de cualquier naturaleza, epilepsia, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica,
disfunción urinaria, reflujo gastroesofágico y síndrome del colon irritable.

Trastornos primarios del mantenimiento del estado de alerta o vigilia

Narcolepsia. Es una enfermedad neurológica crónica que causa hipersomnia


excesiva y en la mayoría de los casos cataplejía (breves ataques de debilidad
desencadenados por emociones). La prevalencia de la narcolepsia se estima en un
0,026% de la población7.

La etiología de la narcolepsia se desconoce. El hecho de que ocurra a veces en


varios miembros de una familia supone que puede tener una base genética. La
predisposición genética va estrechamente ligada a ciertos antígenos del sistema
mayor de histocompatibilidad (HLA). Tiene una gran asociación con el HLA DR2, la
asociación más estrecha es con el HLA DQB1*0602 presente en el 95% de
pacientes narcolépticos, en el 40% de los narcolépticos sin cataplejía y en el 18-
35% de la población general8. La importancia de la asociación con el HLA es incierta
y se desconoce cómo estos antígenos predisponen a la narcolepsia. Respecto a la
patogenia es de importancia el descubrimiento de un péptido neurotransmisor
hipotalámico llamado hipocretina9. Se descubrió que en perros narcolépticos existía
una mutación en el receptor de membrana de la hipocretina-2. También se
descubrió que las concentraciones de hipocretina estaban muy reducidas en líquido
cefalorraquídeo en pacientes con narcolepsia y cataplejía y se ha demostrado en
cerebros postmortem una reducción de las concentraciones de hipocretina 1 y 2. Es
posible que en los pacientes con narcolepsia se pierdan las neuronas hipotalámicas
productoras de hipocretina por un mecanismo inmunológico10. La determinación de
hipocretina en líquido cefalorraquídeo podría tener valor diagnóstico en casos
difíciles11. Parece ser que la hipocretina interviene en el mantenimiento de los
estados de consciencia como coordinador a nivel diencefálico del sueño y la vigilia.
En la narcolepsia se produce una mala regulación de la vigilia y del sueño, en
particular del sueño REM, y no se mantienen los límites normales entre vigilia y
sueño. Los pacientes con narcolepsia entran rápidamente en sueño REM cuando se
duermen, a veces de forma inmediata y la cataplejía, parálisis del sueño y
alucinaciones hipnagógicas son intrusiones de sueño REM (con atonía y
ensoñaciones) en la vigilia. Así, el estudio de la narcolepsia ha permitido establecer
el concepto de que el sueño y la vigilia no son estados mutuamente excluyentes y
que elementos de un estado pueden irrumpir de forma inapropiada en el otro 2.

Se considera que el síndrome completo incluye crisis de sueño diurno, crisis de


cataplejía, alucinaciones hipnagógicas y parálisis del despertar. Sin embargo,
muchos expertos coinciden en afirmar que sólo las dos primeras son
verdaderamente características del síndrome mientras que las dos segundas son
más inespecíficas5,12.

Los síntomas pueden comenzar a cualquier edad, incluso en niños, aunque la edad
más frecuente de comienzo es la segunda o tercera década. El síntoma de inicio
suele ser la hipersomnia a la que se añaden el resto, a veces varios años después.
Estos síntomas persisten durante toda la vida. Los síntomas de la narcolepsia
tienen gran impacto en las relaciones sociales y laborales y en definitiva en la
calidad de vida del paciente5.

La hipersomnia conlleva un sentimiento de somnolencia casi continuo y crisis o


ataques intensos e irresistibles de sueño en diversos intervalos a lo largo del día.
Los momentos del día más propicios para el sueño y los factores que facilitan el
sueño en personas normales también lo hacen en los pacientes con narcolepsia. Las
siestas de la narcolepsia duran de varios minutos a una hora. En ocasiones la
entrada en sueño es muy brusca y el paciente puede llegar a caerse si está de pie 5.

La cataplejía consiste en una pérdida del tono muscular parcial o generalizado, casi
siempre bilateral en respuesta a emociones como diversión o enfado. Los ataques
generalizados pueden provocar caídas, la conciencia está preservada, no hay
relajación de esfínteres y la duración es de menos de un minuto. Algunas crisis de
cataplejía cursan exclusivamente con diplopia lo que puede inducir errores de
diagnóstico13.

La parálisis del despertar consiste en la incapacidad para moverse durante un


minuto o dos al comienzo o al final del sueño y las alucinaciones hipnagógicas son
vívidas ensoñaciones al comienzo o (hipnapómpicas) al final del sueño12.

La alteración de la arquitectura del sueño nocturno no es un trastorno primario de


la narcolepsia sino una consecuencia del exceso de sueño diurno. Al comienzo de la
enfermedad y en algunos pacientes durante toda ella, la arquitectura del sueño es
normal13. Para establecer el diagnóstico no existe una prueba biológica específica.
La mayoría de los autores coinciden en que sólo se debería diagnosticar a los
pacientes que presentan la asociación narcolepsia-cataplejia. Estos pacientes tienen
una latencia de sueño REM muy corta con dos o más siestas en REM en el TLSM. El
sueño nocturno está muy fragmentado, la primera fase REM aparece muy pronto,
puede haber fases de sueño intermedio (REM sin atonía) y despertares desde fase
REM3,14.

Respecto al tratamiento de la narcolepsia hay que aplicar por un lado medidas


generales consistentes en informar al paciente y familiares sobre las características
de la enfermedad y en ocasiones es necesario un apoyo psicológico. Los pacientes
narcolépticos deben cumplir unas estrictas medidas de higiene del sueño
cumpliendo horarios de sueño regulares con algunas siestas planificadas a lo largo
del día4,5.

En cuanto al manejo farmacológico, se debe tratar por un lado la somnolencia


excesiva con derivados anfetamínicos (dexanfetamina o metilfenidato) o modafinilo,
agonista adrenérgico a-1, cuya eficacia viene avalada por ensayos randomizados
controlados. No se han hecho estudios para comparar la eficacia de anfetaminas y
modafinilo. A favor del uso de anfetamínicos está su menor coste y su posible
eficacia en la cataplejía. El modafinilo tiene la ventaja de que no se desarrolla
tolerancia, tiene un bajo potencial de abuso y tiene menos efectos secundarios. Los
efectos secundarios más comunes de los derivados anfetamínicos son irritabilidad,
trastornos del humor, cefalea, palpitaciones, sudoración, temblor, anorexia e
insomnio mientras que el modafinilo puede producir náuseas, cefalea y rinitis y
puede interaccionar con los anticonceptivos. El oxibato sódico (también llamado
gamma-hidroxibutirato), de reciente introducción en Europa, es un
neurotransmisor/neuromodulador que actúa sobre sus propios receptores y
también puede estimular a los receptores GABA-B. Mejora el sueño nocturno, la
hipersomnia diurna y es eficaz en la cataplejía. Conlleva cierto riesgo potencial de
abuso que se ha visto que es bajo en pacientes narcolépticos. También puede
producir enuresis y sonambulismo. La dosis de inicio es de 4,5 g dividida en dos
dosis nocturnas de 2,25 g. La dosis óptima oscila entre 6 y 9 g/noche, repartidos en
dos dosis. La selegilina es un potente e irreversible inhibidor selectivo de la MAO-B
que puede reducir los episodios diurnos de somnolencia hasta en un 45%. No tiene
potencial de abuso. Las recomendaciones para el tratamiento de la narcolepsia se
resumen en la tabla 315,16.

La cataplejía se reduce por el oxibato sódico y mediante antidepresivos que


suprimen el sueño REM. La clomipramina a dosis de 10-150 mg/día es eficaz,
también la fluoxetina, otros inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y
los inhibidores combinados de serotonina y noradrenalina (venlafaxina) también
son eficaces. Un ensayo abierto con reboxetina (inhibidor de la recaptación de la
noradrenalina) ha sido eficaz para la hipersomnia y para la cataplejía. Las
recomendaciones para el tratamiento de la narcolepsia se resumen en la tabla
415,16.

Si no hay apneas de sueño asociadas se puede utilizar un hipnótico no


benzodiacepínico o una benzaodiacepina de acción muy corta para mejorar el sueño
nocturno15. En pacientes con cataplejía grave de comienzo reciente un ensayo con
inmunoglobulina humana ha demostrado ser eficaz17. El desarrollo de drogas
relacionadas con la hipocretina puede ser el futuro18.

Hipersomnia idiopática. Es un trastorno raro, pobremente definido, que se


caracteriza por hipersomnia sin cataplejía o alteración del sueño nocturno. Se
piensa que es menos frecuente que la narcolepsia pero es difícil determinar su
prevalencia porque se carece de criterios de diagnóstico. Los síntomas comienzan
en la adolescencia o edad adulta temprana. La etiología y fisiopatología del
trastorno se desconoce, pero en un subgrupo de pacientes existe el antecedente de
una infección vírica. Se conoce de la existencia de casos familiares con alta
asociación al HLA-Cw2. Los pacientes con hipersomnia idiopática refieren un
aumento del tiempo total de sueño (duermen 10 horas o más). Las siestas diurnas
son más prolongadas y menos irresistibles que en la narcolepsia y no suelen ser
reparadoras. La polisomnografía revela un acortamiento de la latencia de entrada
en sueño con arquitectura del sueño normal. El despertar matutino es muy
laborioso. También está reducida la latencia media de sueño en el TLSM pero no se
ven entradas precoces en sueño REM. El tratamiento incluye medidas higiénicas de
sueño y derivados anfetamínicos3,12,14.

Síndrome de Kleine-Levin. Es un trastorno infrecuente que cursa con


hipersomnia periódica o recurrente y ocurre en adolescentes, con un ligero
predominio en varones. Los episodios recurrentes de hipersomnia se acompañan de
hiperfagia, agresividad e hipersexualidad y duran días o semanas separadas por
intervalos de semanas o meses. Durante los períodos sintomáticos los individuos
pueden dormir hasta 18 horas al día y están confusos e irritables el resto del
tiempo. La etiología del síndrome se desconoce. Se ha encontrado una asociación
con el HLA DQB1* 0201. El tratamiento con estimulantes es parcialmente eficaz. Se
ha empleado como tratamiento preventivo litio, valproato y carbamacepina con
resultados variables. Con el paso del tiempo los episodios se hacen menos
frecuentes3,12,14.

Enfermedades del sistema nervioso que cursan con hipersomnia

Muchas encefalopatías tóxicas y metabólicas pueden dar hipersomnia y suelen


acompañarse de otros síntomas y signos. Lesiones estructurales del sistema
nervioso pueden ocasionar hipersomnia19, sobre todo si se daña la formación
reticular del tronco o las estructuras diencefálicas paramedianas (Fig. 1). También
se ha visto después de encefalitis o traumatismos. Los pacientes epilépticos pueden
tener hipersomnia como consecuencia de los tratamientos. La fragmentación del
sueño y la hipersomnia son frecuentes en las demencias degenerativas. Los
pacientes con enfermedades neuromusculares pueden desarrollar hipersomnia
asociada al síndrome de apneas (centrales o periféricas) o al dolor o al síndrome de
piernas inquietas3.

HIPERSOMNIA O SOMNOLENCIA EXCESIVA

Dormir
Cómo tratar enfermedades y trastornos del sueño: insomnio, terrores
nocturnos, somniloquia... Consejos para dormir bien
La hipersomnia se refiere a cualquier somnolencia excesiva durante el día o excesivamente larga, o
largos períodos de sueño durante la noche.

Puede estar asociada con dificultades en el despertar.

Otras palabras que son sinónimos de hipersomnia son somnolencia excesiva durante el día (SED),
somnolencia excesiva o somnolencia.
Las personas con hipersomnia pueden dormirse en cualquier momento, por ejemplo, en el trabajo o
mientras conducen. La hipersomnia es bastante común, con casi el 5% de la población afectada.

Los grupos de edad más afectados por la hipersomnia son adolescentes y adultos jóvenes. Las
personas con sobrepeso son más propensas que otras a sufrir de hipersomnia, y esto a menudo puede
agravar sus problemas de peso ya que con sus patrones de sueño excesivo significa que van a utilizar
menos energía, lo que hace aún más difícil perder peso.

La diferencia entre la fatiga y la hipersomnia


La diferencia debe ser hecha entre el cansancio simple, la fatiga o la depresión, y la hipersomnia. La
falta de sueño es un estado común para la mayoría de la población, muchas personas están cansadas o
letárgicas en ciertos períodos durante el día.

Una persona deprimida o bien no va a querer salir de la cama o sufrirán de insomnio, a pesar de que él
o ella se tomen una siesta para mejora la depresión.

Por el contrario, los que sufran de hipersomnia tienen tanto sueño durante el día, que se ven obligados
a dormir o "tomar una siesta". Estas personas se duermen durante las películas, la cena, o incluso en la
conversación. Del mismo modo, pueden dormir unas diez horas durante un ciclo de sueño, en lugar de
la media de ocho.

¿Cuáles son las consecuencias de la hipersomnia?


Siesta, sueño excesivo y largo sueño nocturno todos ellos pueden modificar un calendario normal y la
rutina de trabajo. Los síntomas asociados de hipersomnia incluyen, irritabilidad, depresión leve, pérdida
de memoria y falta de concentración, y daño en el rendimiento.

Por esta razón, las personas que sufren de hipersomnia deben tener precaución al manejar maquinaria,
especialmente la conducción de un vehículo motorizado, ya que se espera que ocurra accidentes.

Hay dos categorías principales de hipersomnia: hipersomnia idiopática (a veces llamada hipersomnia
primaria) y la hipersomnia recurrente (a veces llamada hipersomnia primaria recurrente).

Hipersomnia idiopática
La hipersomnia idiopática se caracteriza por una excesiva somnolencia durante el día durante un largo
período de tiempo. Los síntomas están presentes todos, o casi todos. La hipersomnia idiopática es muy
similar a la narcolepsia excepto que no hay cataplejía, no hay parálisis del sueño, y no hay movimiento
rápido de los ojos cuando la víctima cae primero dormido.

Hipersomnia recurrente
La hipersomnia recurrente implica períodos de somnolencia diurna excesiva, que puede durar de uno a
varios días, y se repiten a lo largo de un año o más.

Diferencia entre hipersomnia idiopática y la


hipersomnia recurrente
La diferencia principal entre la hipersomnia idiopática y recurrente es que las personas que
experimentan hipersomnia recurrente tendrán períodos prolongados en los que no exhiben ningún signo
de hipersomnia, mientras que las personas que experimentan la hipersomnia idiopática se ven
afectados por ella casi todo el tiempo.

Una persona con hipersomnia puede dormir hasta doce horas por la noche, y todavía necesita siestas
frecuentes durante el día. Si está condición es diagnosticada como hipersomnia recurrente, también se
le puede llamar como síndrome de Kleine-Levin.

Una distinción se debe hacer entre el cansancio simple, la fatiga o la depresión, y la hipersomnia. La
falta de sueño es un estado común para la mayoría de la población, ya que mucha gente está cansada
o débil en ciertos períodos durante el día.

Una persona deprimida o bien no va a querer salir de la cama o sufrirán de insomnio, a pesar de que él
o ella se tomen una siesta para mejora la depresión. Por el contrario, los que sufran de hipersomnia
tienen tanto sueño durante el día, que se ven obligados a dormir o "tomar una siesta".

Estas personas se duermen durante las películas, la cena, o incluso en la conversación. Del mismo
modo, pueden dormir unas diez horas durante un ciclo de sueño, en lugar de la media de ocho.

Causas de la hipersomnia
Hay varias causas de hipersomnia, entre ellas:

 Los trastornos del sueño, como narcolepsia (somnolencia diurna) y la apnea del sueño (interrupción de
la respiración durante el sueño).
 Disfunción del sistema nervioso autónomo, o abuso de drogas o de alcohol.
 Un problema físico, tal como un tumor, trauma en la cabeza, o lesión del sistema nervioso central.
 No dormir lo suficiente por la noche (falta de sueño).
 El exceso de peso.
 Alcoholismo o drogadicción.
 Una lesión en la cabeza o una enfermedad neurológica, como la esclerosis múltiple.
 Los medicamentos recetados, como los tranquilizantes.
 Ciertos medicamentos o la retirada de medicina, también pueden causar la hipersomnia.
 Genética (tener un familiar con hipersomnia).

Síntomas
Las personas que experimentan la hipersomnia duermen cantidades anormales de hora durante la
noche. Sin embargo, a menudo tienen problemas para despertarse por la mañana y no pueden
permanecer despiertos durante el día. Las personas con hipersomnia toman siesta con frecuencia, y al
despertar de la siesta, no se siente renovados.
Los síntomas incluyen:

 La queja predominante es una somnolencia excesiva durante al menos 1 mes (o menos si es


recurrente) como se evidencia por cualquier episodio prolongado de sueño o episodio de sueño durante
el día que se producen casi a diario.
 La somnolencia excesiva provoca un malestar clínicamente significativo o deterioro en las áreas
sociales, ocupacionales u otras importantes.
 Ansiedad, aumento de la irritación, disminución de la energía, inquietud, pensamiento lento, habla lenta,
pérdida del apetito, alucinaciones y problemas de memoria.
 Algunos pacientes pierden la capacidad de funcionar en la familia, contextos sociales, ocupacionales, u
otro.

Las personas con el síndrome de Kleine-Levin tienen síntomas distintos de los síntomas de otras formas
de hipersomnia. Estas personas pueden dormir por 18 horas o más por día.

Además, a menudo son irritables, sin inhibiciones, y hacen avances sexuales indiscriminados. Las
personas con el síndrome de Kleine-Levin suelen comer sin control y aumentan rápidamente de peso, a
diferencia de las personas con otras formas de hipersomnia. Esta forma de hipersomnia recurrente es
muy rara.

Hipersomnia tratamiento
El tratamiento de la hipersomnia es sintomático en la naturaleza. Si te diagnostican hipersomnia, tu
médico puede recetarte varios medicamentos para tratar la hipersomnia. Los estimulantes, como las
anfetaminas, el metilfenidato y modafinilo, te lo pueden prescribir para tratar la hipersomnia.

Otros medicamentos utilizados para tratar la hipersomnia incluyen la clonidina, levodopa, bromocriptina,
antidepresivos, y los inhibidores de la monoamino oxidasa. Los cambios en el comportamiento (por
ejemplo, evitar el trabajo nocturno y las actividades sociales que te retrasan al ir a dormir) y la dieta
pueden ofrecer algún alivio. Los pacientes deben evitar el alcohol y la cafeína.

La dosis de estimulantes se basa en las necesidades individuales. El modafinilo se administra como una
dosis única por la mañana de 200 o 400 mg, el metilfenidato 20 a 60 mg/día, 25 mg de efedrina,
anfetamina 10 a 20 mg, dextroanfetamina 5 a 10 mg.
Los antidepresivos tricíclicos (particularmente clomipramina, imipramina y protriptilina) y los inhibidores
de la monoamina oxidasa son útiles en el tratamiento de la parálisis del sueño, cataplejía y
alucinaciones hipnagógicas.

La imipramina 10 a 75 mg/día es el fármaco de elección para el tratamiento de cataplexia, pero se debe


tomar sólo durante el día para reducir la excitación nocturna. Los pacientes con hipersomnia que toman
tanto imipramina y como estimulantes desarrollan riesgo de hipertensión y deben ser estrechamente
monitorizados.

Si estás tomando un medicamento que cause somnolencia, pregunta a tu médico acerca de cambiar el
medicamento a uno que es menos probable que te produzca sueño. También puede ir a la cama
temprano para tratar de obtener más horas de sueño por la noche, y elimina el alcohol y la cafeína.

¿QUÉ OCURRE CUANDO UNA PERSONA PADECE HIPERSOMNIA?

La característica esencial de la hipersomnia es una somnolencia excesiva durante al menos 1


mes, evidenciada tanto por episodios prolongados de sueño como por episodios de sueño diurno
que se producen prácticamente cada día. La somnolencia excesiva debe ser de suficiente
gravedad como para provocar malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de
otras áreas importantes de la actividad del individuo; no aparece exclusivamente en el transcurso
de otro trastorno del sueño o de otro trastorno mental ni se debe a los efectos fisiológicos
directos de una sustancia o de una enfermedad médica.

En los individuos con hipersomnia primaria la duración del episodio de sueño más largo oscila
entre 8 y 12 horas, y a menudo se acompaña de problemas a la hora de levantarse.
Habitualmente, las personas que padecen este trastorno presentan la somnolencia de forma
creciente a lo largo de un período de tiempo determinado. Los episodios de sueño no
intencionados tienen lugar habitualmente en situaciones de baja estimulación y baja actividad (p.
ej., durante conferencias, leyendo, mirando la televisión o conduciendo).

¿CÓMO AFECTA LA HIPERSOMNIA A LA PERSONA?

La hipersomnia puede provocar malestar significativo y deterioro social y laboral. El sueño


nocturno prolongado y la dificultad para levantarse pueden producir problemas a la hora de
cumplir con las obligaciones laborales. Los episodios no intencionados de sueño durante el día
son a veces muy molestos e incluso peligrosos si, por ejemplo, el individuo está conduciendo o
trabajando con una máquina. El nivel de alerta disminuido que se observa cuando el sujeto
intenta combatir la somnolencia puede comportar un bajo rendimiento, una pobre concentración
y un déficit de memoria durante las actividades diurnas.
La somnolencia, a menudo atribuida, por error, al aburrimiento o a la pereza, puede también
afectar las relaciones sociales y familiares. Estas atribuciones erróneas pero continuas pueden
hacer que la persona comience con un cuadro de ansiedad o depresivo.

¿QUÉ REVELA LA POLISOMNOGRAFÍA?

La polisomnografía nocturna pone de relieve una duración del sueño normal o prolongada, una
latencia de sueño corta, una continuidad del sueño que puede mostrarse normal o aumentada y
una distribución normal de las fases de sueño REM y NREM. Algunos individuos con este
trastorno presentan una mayor cantidad de sueño de ondas lentas. Los inicios del sueño en fase
REM (aparición de la fase REMdentro de los 20 min de haberse iniciado el sueño), las
alteraciones del sueño relacionadas con la respiración y la interrupción del descanso nocturno
debido a frecuentes movimientos de las extremidades no se dan en este trastorno.

El test de latencia múltiple (MSLT) revela una somnolencia fisiológica diurn a excesiva, que se
caracteriza por típicas latencias de sueño medias de 5-10 min. El sueño REM no aparece durante
el día. La polisomnografía nocturna y el MSLT no ponen de manifiesto hallazgos característicos de
otras causas de hipersomnia.

¿EN QUÉ EDAD Y A QUÉ SEXO AFECTA MÁS?

Es normal que con la edad aumenten las horas de sueño, de modo que este fenómeno no debe
ser confundido con la hipersomnia primaria. El síndrome de Kleine -Levin es tres veces más
frecuente en varones que en mujeres.

¿QUÉ CANTIDAD DE GENTE ESTÁ AFECTADA?

No se conoce la prevalencia real de la hipersomnia primaria en la población general.


Aproximadamente el 5-10 % de los individuos que acuden a los centros especializados en
trastornos del sueño con quejas de sueño diurno excesivo es dia gnosticado de hipersomnia
primaria. La forma recidivante de este trastorno, denominada síndrome de Kleine -Levin, es rara.
Los estudios epidemiológicos en población general detectan problemas de somnolencia diurna
excesiva en un

0,5-5 % de los sujetos adultos, lo cual puede atribuirse a varias causas o diagnósticos.

¿CÓMO COMIENZA Y QUÉ LO MANTIENE?

La hipersomnia primaria se inicia de forma típica entre los 15 y los 30 años de edad, con una
progresión gradual de sus síntomas que precisa semanas o meses. En la mayoría de los casos el
curso pasa a ser entonces de carácter crónico y estable, a no ser que se instaure un tratamiento.

¿CÓMO COMBATIR LA HIPERSOMNIA?

Desde ASENARCO le recomendamos que acuda a un especialista del sueño con el objetivo claro
de que realice una buena evaluación de los síntomas, un buen diagnóstico y así llevar el
tratamiento más efectivo para usted.

Generalmente tendrá en cuenta lo siguiente:

 Su edad, estado de salud y su historia médica.


 Cómo está de avanzada su enfermedad.
 Su tolerancia a determinados medicamentos.
 Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
 Su opinión o preferencia…
 Alimentación adecuada.
 Ejercicio regular…
La medicina del sueño recurre a dos tipos de tratamiento para combatir la hipersomnia:

– Los no farmacológicos (terapia personal, distintas técnicas psicológicas, medidas de higiene,


yoga, terapias con plantas medicinales…)

– Los farmacológicos (Basados en una medicación adecuada)

Cada caso y cada causa requieren un método u otro, aunque en muchas ocasiones lo más
recomendable es la combinación de ambos.

Una forma de combatir la ansiedad es llevando a cabo unas sencillas normas de comportamiento.
Desde ASENARCO le invitamos a ponerlas en práctica para que la actividad cotidiana no se
convierta en una acumulación de ansiedad.

CONSEJOS DE HIGIENE PARA EL DÍA

 Mantenga horarios y rutinas regulares. Levántese cada día a la misma hora y realice las mismas
tareas: asearse, desayunar, ir al trabajo…
 Organice su tiempo mediante listas de prioridades.
 Aprenda a no estar siempre disponible. Dedíquese tiempo a usted mismo y realice algo que
realmente le guste (leer, escuchar música, jugar a las cartas, cuidar plantas…).
 Acepte que la vida se compone de tareas por acabar que requieren de un proceso.
 Realice algún ejercicio físico suave, al mediodía o por la tarde, tres días por semana: por ejemplo,
andar 45 minutos.
 Reserve pequeños períodos (5 min. dos veces al día) para respirar y relajarse.

Apnea del sueño


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 Causas
 Síntomas
 Prevención
 Tipos
 Diagnóstico
 Tratamientos
 Otros datos

Qué es
La apnea obstructiva del sueño es una patología respiratoria que se caracteriza porque
las personas que lo padecen roncan habitualmente, tienen paradas de la respiración
(apneas) de forma repetida y somnolencia durante el día. Como consecuencia, los
pacientes que la padecen no pueden descansar bien durante las horas de sueño.
“Lo que ocurre con las personas que tienen apnea del sueño es que durante la noche
tienen un colapso de la faringe. Este colapso es periódico, especialmente en algunas
fases del sueño (como el REM)”, explica a CuidatePlus Eusebi Chiner, neumólogo y
coordinador de SeparPacientes, de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía
Torácica (Separ). “Cuando el número de apneas excede determinado número por hora
se da el síndrome conocido como apnea obstructiva del sueño”.

Causas
En condiciones normales, cuando las personas duermen, la vía aérea está permeable, es
decir, pueden respirar con tranquilidad. Sin embargo, en algunas fases del sueño los
tejidos se cierran y bloquean la vía respiratoria causando la apnea.
Además de esta causa existen otros factores que pueden aumentar el riesgo de tener
apnea:
 Tener el maxilar inferior más corto que el maxilar superior.
 Determinadas formas del paladar o de la vía respiratoria que originan el colapso de la vía.
 Tener un cuello grande.
 Poseer una lengua que puede retrotraerse hasta bloquear la vía respiratoria.
 La obesidad.
 Tener unas amígdalas o vegetaciones grandes que pueden taponar la vía respiratoria.

Evalúa tus síntomas

Síntomas
Los ronquidos son la manifestación más visible que puede alertar al paciente sobre la
posibilidad de tener apnea del sueño. Las personas que padecen la enfermedad
normalmente empiezan a roncar muy fuerte después de quedarse dormidos. Además,
éste se interrumpe durante un periodo de silencio mientras el paciente sufre una apnea.
Ese periodo de silencio va seguido de un resoplido con jadeo mientras el paciente
intenta volver a respirar.
Como consecuencia de los episodios, el sueño del paciente no es reparador y
aparece somnolencia diurna, presencia de fatiga crónica e incluso
alteraciones respiratorias y cardiovasculares. La persona con apnea suele levantarse
con frecuencia para ir al baño, se despierta frecuentemente con la boca seca y al día
siguiente nota cansancio, dolor de cabeza y se queja de la alta probabilidad de dormirse
en situaciones inapropiadas, mientras conduce, lee o asiste a reuniones de trabajo.
Además, los pacientes con apnea pueden tener depresión, hinchazón de piernas o ser
hiperactivos.

Prevención
La apnea del sueño va ligada a ciertos factores como el aumento del tejido de las
amígdalas en niños y la obesidad en los adultos. De hecho, según apuntan desde
Separ Pacientes, el 80 por ciento de los pacientes con apnea del sueño son obesos.
Por este motivo, la principal medida que puede ayudar a prevenir la apnea es
perder peso, así como aplicar determinadas medidas higiénico-dietéticas, el ejercicio
físico, etc.
Por otro lado, dejar de fumar y evitar el consumo de alcohol también ayudan a
prevenir la aparición de la enfermedad.
Cuando ya hay síntomas (ronquidos y apneas referidas por la pareja) el paciente debe
acudir al médico para confirmar el diagnóstico.

Tipos
El índice de apnea e hipopnea, es decir, cuántas veces tenemos cada hora, a lo largo de
la noche, paradas respiratorias de un tiempo superior a 10 segundos, marcará los tipos
de apnea del sueño que pueden dividirse en:
 Leve: cuando hay entre 5 y 15 apneas por hora.

 Moderado: el paciente tiene entre 15 y 30 apneas por hora.

 Grave o severo: cuando pasa de 30 apneas por hora.


Perder peso, dejar de fumar y evitar el consumo de alcohol puede mejorar el pronóstico del paciente con apnea del sueño.

Diagnóstico
El diagnóstico se hace realizando una prueba de sueño que puede ser completa,
incluye variables neurológicas y respiratorias, denominada polisomnografía o también
puede diagnosticarse con pruebas más abreviadas, como la poligrafía respiratoria,
que incluye sólo variables respiratorias y puede realizarse en el hospital o en el
domicilio.
Con estas pruebas los médicos establecerán el índice de apnea e hipopnea que indicará
la gravedad del síndrome.
Hay un grupo de pacientes donde el diagnóstico es más complicado debido a que,
aunque presentan muchas apneas referidas y ronquidos, no tienen somnolencia
diurna. Este caso se suele dar en pacientes jóvenes y los últimos estudios españoles que
se han realizado avalan que en estos pacientes el tratamiento es importante porque si no,
a la larga podrían desarrollar patologías como hipertensión u otras patologías
cardiovasculares. “Estos son los casos más complicados de diagnosticar porque vienen
alertados por el acompañante, no por la sintomatología durante el día. A veces debutan
por una patología como cardiopatía isquémica, infarto agudo de miocardio o incluso
un ictus cerebral y lo que traduce es que en el fondo había una apnea que no estaba
previamente diagnosticada”, apostilla Chiner.
Tratamientos
La terapia para la apnea del sueño no es curativa. Está dirigida a aliviar lo síntomas.
Existen varios tipos de tratamientos que se aplican en función de la gravedad:
 Conservador: el médico recomendará la pérdida de peso, la abstención del tabaco, la higiene
del sueño, realizar deporte, una buena alimentación, etc.

 Tratamiento habitual: el más aceptado y de elección es la CPAP, recomendado en casi la


totalidad de los pacientes. Este consiste en un generador de presión que transmite a través
de una mascarilla nasal una presión continua a la vía aérea superior impidiendo que ésta se
colapse. Según los especialistas, esta mascarilla suele tener un efecto rápido haciendo
desaparecer los ronquidos nocturnos y la somnolencia durante el día. Este tratamiento no
suele tener efectos secundarios graves y en el caso de que éstos aparezcan son transitorios y
desaparecen tras las primeras semanas.

 Tratamiento quirúrgico: está recomendado cuando existen algunas lesiones


como pólipos o hipertrofia de las amígdalas, o bien cuando la mascarilla no es bien tolerada
por la existencia de algún daño en la vía aérea superior.

Otros datos

Epidemiología
Globalmente es más frecuente en hombres que en mujeres. Sin embargo, Chiner
apunta que a partir de una cierta edad, especialmente durante la menopausia la
frecuencia de esta patología en mujeres tiende a igualarse con la de los hombres.
En los adultos la frecuencia se encuentra en torno al 25 por ciento en edades avanzadas
(60 a 80 años). En edades medias, la franja más frecuente en varones, tendríamos
alrededor de un 10 por ciento de personas que podrían padecer apnea del sueño.
La apnea obstructiva del sueño también es frecuente en niños. De hecho, desde
SeparPacientes estiman que alrededor del 3 por ciento de los niños padecen una apnea
del sueño. En estos casos, la mayoría de las veces está relacionada con tener
amígdalas hipertróficas, es decir, con un aumento de las anginas.
En el caso de los niños hay factores que pueden predisponer a tener apnea del sueño:
algunas alteraciones de los maxilares, determinadas enfermedades y la obesidad infantil.
Por último, esta patología también puede afectar a bebés, aunque es menos
frecuente que los recién nacidos tengan amígdalas hipertróficas. En estos infantes el
cuadro clínico que se da es de atresia de coanas, que puede ser que sea muy estrecha de
nacimiento y cause la apnea del sueño.

Complicaciones
El síndrome de apnea obstructiva del sueño puede ocasionar
diversas complicaciones entre las personas que lo sufren. La hipertensión arterial está
presente en el 50 por ciento de los pacientes y es frecuente la aparición
de arritmias durante el sueño. También aumenta el riesgo de sufrir accidentes cardio y
cerebrovasculares, como el ictus y el infarto de miocardio. Asimismo,
la somnolencia diurna está involucrada en un mayor riesgo de sufrir accidentes de
tráfico o laborales, y también es común la impotencia y disminución de la libido entre
estos pacientes.

APNEA DEL SUEÑO –


CAUSAS, SÍNTOMAS Y
TRATAMIENTO
Autor Dr. Pedro Pinheiro Actualizado May 13, 2017

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La apnea del sueño, también conocida como síndrome de apnea obstructiva
del sueño (SAOS), es un trastorno causado por frecuentes obstrucciones
parciales o completas de las vías respiratorias durante el sueño, lo que lleva a
episodios repetidos de cese de la respiración mientras el paciente duerme.

Cualquier persona puede desarrollar apnea obstructiva del sueño, aunque sea
mucho más común en individuos con más de 60 años, obesos o fumadores.
Si roncas mucho, te despiertas súbitamente durante la noche con una sensación de estar
ahogando y sientes mucho sueño durante el día, hay una gran posibilidad de que estés siendo
afectado por el síndrome de apnea obstructiva del sueño.

En este artículo vamos a explicar la apnea obstructiva del sueño, haciendo hincapié en las
causas, los factores de riesgo, el diagnóstico, los síntomas y las opciones de tratamiento.

Si estás buscando informaciones sobre el ronquido simple, que ocurre sin la presencia del
síndrome de apnea obstructiva del sueño, accede al siguiente artículo: CÓMO DEJAR DE
RONCAR.

QUÉ ES LA APNEA OBSTRUCTIVA DEL SUEÑO


La apnea obstructiva del sueño es un trastorno caracterizado por
interrupciones cortas y repetidas de la respiración durante el sueño. Se
produce cuando los músculos de las vías respiratorias superiores se relajan
mientras dormimos, causando un colapso en los tejido blandos en la parte de
tras de la garganta, bloqueando el pasaje del aire en dirección a los pulmones
(ve la ilustración a continuación).

La relajación y el
consecuente colapso de los músculos de la faringe pueden provocar
reducciones parciales o totales de la respiración, eventos que reciben,
respectivamente, los nombres de hipopnea y apnea. Los episodios de
obstrucción respiratoria generalmente duran entre 10 y 30 segundos, pero
algunos pueden durar más de un minuto, causando una reducción significativa
en la saturación de oxígeno en la sangre.

La caída abrupta en la tasa de oxigenación de la sangre alerta el cerebro, que


responde provocando una súbita interrupción del sueño para que el individuo
pueda volver a respirar. Este patrón de obstrucción de las vías aéreas, seguida
de interrupción del sueño, puede ocurrir centenares de veces en una noche.
El paciente puede despertarse de pronto, con la sensación de asfixia o ahogo;
sin embargo, en casos menos severos, la superficialidad del sueño puede ser
tan efímera que el individuo vuelve a dormir inmediatamente y no se recuerda
de tener despertado.

El resultado de la apnea del sueño es un patrón de sueño fragmentado, no


restaurador, que frecuentemente resulta en un nivel excesivo de somnolencia
durante el día, y lo más curioso es que muchos pacientes todavía no sospechan
que la causa del sueño excesivo es el hecho de estar durmiendo mal, ya que no
recuerdan de despertar varias veces durante la noche.

CAUSAS DEL SÍNDROME DE APNEA


OBSTRUCTIVA DEL SUEÑO
El síndrome de apnea obstructiva del sueño es un trastorno muy común. Se
estima que aproximadamente un 20 a 30% de la población masculina adulta y
un 10 a 15% de la población femenina adulta sufren de este mal. Sin embargo,
solamente una minoría de estas personas tiene el diagnóstico establecido
adecuadamente por un médico.

La relajación de los músculos respiratorios es común durante el sueño y en la


mayoría de la gente no es lo suficientemente intensa para causar obstrucción
al flujo de aire. Para que ocurra el síndrome de apnea obstructiva del sueño
algunos otros factores necesitan estar presentes. La obesidad, la edad
avanzada, el tabaquismo, la historia familiar y los cambios de la anatomía de
las vías respiratorias suelen ser los más importantes factores de riesgo. Pero
no son los únicos.

LEE TAMBIÉN:
– ADENOIDES – Síntomas y Tratamiento
– CÓMO CURAR LA NARIZ TAPADA
A continuación, vamos a describir los más comunes factores de riesgo para el
SAOS.

 Edad → la apnea del sueño es rara en niños y se vuelve más común a


medida que envejecemos. A partir de 50 años, se convierte en muy
frecuente.
 Obesidad → probablemente lo más importante factor de riesgo es el
exceso de peso. Solamente el 10% de los hombres con IMC normal
tiene SAOS, mientras que entre los hombres con un IMC superior a 30
kg/m ² esta tasa es más del 60% (Lee: CÓMO CALCULAR EL IMC –
ÍNDICE DE MASA CORPORAL).
 Género → el SAOS es 2 a 3 veces más común en hombres. No
obstante, a partir de la menopausia, esta diferencia se reduce bastante.
 Anomalías anatómicas → cambios en los huesos del cráneo,
principalmente en la mandíbula o en el maxilar, hipertrofia de las
amígdalas, hipertrofia de adenoides, desviación de tabique, pólipos
nasales o tener un cuello pequeño y ancho, son factores que favorecen
la aparición de la apnea obstructiva del sueño.
 Congestión nasal → individuos con rinitis frecuentes también
presentan mayor riesgo.
 Cigarrillo → el SAOS es 3 veces más común en fumadores que en no
fumadores.
 Alcohol → el consumo de alcohol aumenta la relajación de la
musculatura de la faringe durante el sueño, favoreciendo la aparición de
la obstrucción de las vías aéreas.
 Dormir boca arriba → la posición que más favorece la obstrucción de
las vías respiratorias es la posición supina, que es la posición abdomen
hacia arriba. De esta manera, además del colapso de los músculos de la
faringe, también existe un gran riesgo de caída de la lengua hacia la
garganta.

SÍNTOMAS DE APNEA OBSTRUCTIVA DEL


SUEÑO
La somnolencia diurna es uno de los síntomas más comunes del SAOS, siendo
frecuentemente uno de los motivos que llevan el paciente a buscar ayuda
médica. Es importante saber distinguir la somnolencia de la fatiga (cansancio).
La primera es una incapacidad de permanecer totalmente despierto o alerta
durante el día, mientras que la fatiga es una queja subjetiva de falta de energía
física o mental.

Inicialmente, la somnolencia durante el día puede pasar desapercibida o ser


subestimada, porque el cuadro generalmente se desarrolla lentamente durante
meses o años. El paciente puede describir el síntoma como somnolencia,
usando otros términos, tales como fatiga, cansancio, desánimo o falta de
energía. Sin embargo, si el paciente es interrogado cuidadosamente,
generalmente revela un patrón de somnolencia excesiva, con adormecimientos
frecuentes durante situaciones pasivas o aburridas, como lecturas, clases,
misas, ver televisión, ir al cine o inclusive mientras conduce un coche. El
consumo excesivo de café durante el día también puede ser un signo de la
somnolencia diurna excesiva.

Algunos pacientes se quejan más de insomnio que somnolencia diurna. Esto


ocurre, generalmente, en individuos con episodios repetidos de apnea durante
el sueño, lo que impide la entrada del paciente en la etapa de sueño profundo.
Este tipo de queja es más común en las mujeres.

El ronquido durante el sueño es otra característica típica de apnea obstructiva


del sueño. Cabe aquí una aclaración: no todos los pacientes que roncan tiene
SAOS, pero más del 90% de los pacientes con SAOS roncan. Así, dicho de
otra manera, la existencia de ronquidos no es suficiente para cerrar el
diagnóstico de apnea del sueño, pero su ausencia hace el SAOS una
posibilidad poco probable.

El síndrome de apnea obstructiva del sueño no debe ser la primera hipótesis


diagnóstica en individuos flacos con ronquido ligero, pero es un escenario
probable en el caso de personas con sobrepeso y ronquido fuerte.

La presencia de la pareja o de cualquier familiar que duerma en la misma


casa suele ser importante durante la cita con el médico ya que, habitualmente,
tienen un conocimiento sobre el patrón del sueño mejor que el propio
paciente. Eventos asociados al sueño, tales como ronquidos, periodos de
interrupción de la respiración, agitación nocturna, ahogos o episodios súbitos
de despertar sobresaltado son más fácilmente constatados por quien está al
lado.

Además de la somnolencia diurna y del ronquido, hay otros signos y síntomas


frecuentemente asociados con el síndrome de apnea obstructiva del sueño.
Son ellos:

 Despertar repentinamente con una sensación de asfixia, ahogamiento o


atraganto.
 Despertar frecuentemente con boca seca o dolor de garganta
 Períodos de interrupción de la respiración durante el sueño durante por
lo menos 10 segundos de duración.
 Mal humor o irritabilidad frecuentes.
 Falta de concentración.
 Lapsos de memoria.
 Dolor de cabeza matinal.
 Disminución de la libido o impotencia (lee: IMPOTENCIA SEXUAL
MASCULINA – Disfunción Eréctil).
 Despertar con dolor en el pecho (lee: DOLOR EN EL PECHO –
Causas y Signos de Gravedad)
 Pesadillas frecuentes.
 Necesidad frecuente de orinar durante la madrugada.
 Síntomas de fibromialgia.
COMPLICACIONES DE LA APNEA
OBSTRUCTIVA DEL SUEÑO
Los pacientes con apnea obstructiva del sueño tienen un mayor riesgo de
accidentes o de desarrollar enfermedades clínicas.

Accidentes – los accidentes de tránsito son dos a tres veces más comunes
entre pacientes con SAOS que en la población general. Individuos con apnea
del sueño no deben conducir vehículos, operar maquinaria pesada ni recibir
responsabilidades que requieren supervisión cuidadosa.

Enfermedades cardiovasculares – pacientes con SAOS, especialmente en


casos moderados a severos, están bajo mayor riesgo de desarrollar una amplia
gama de complicaciones cardiovasculares, incluyendo hipertensión,
hipertensión pulmonar, enfermedad cardíaca, arritmias cardiacas, insuficiencia
cardíaca y accidente cerebrovascular.

LEE TAMBIÉN:
– ¿QUÉ ES LA DIABETES?
– SÍNTOMAS DE LA DIABETES
Diabetes y síndrome metabólico – pacientes con apnea obstructiva del sueño
presentan una mayor prevalencia de prediabetes, diabetes y síndrome
metabólico. Aunque estas enfermedades se relacionen claramente con la
obesidad, la existencia del SAOS es un factor de riesgo adicional.

Depresión-varios estudios han demostrado que los pacientes con SAOS


presentan una incidencia de aproximadamente el doble de depresión que el
resto de la población.

Complicaciones operatorias- pacientes con apnea obstructiva del sueño, que


necesitan ser operados por cualquier razón, están bajo un mayor riesgo de
complicaciones quirúrgicas, como insuficiencia respiratoria aguda, eventos
cardiacos en el postoperatorio o necesidad de conducción del postoperatorio
en unidades de cuidados intensivos.

Mortalidad – los pacientes con SAOS severa y no tratada tiene dos a tres
veces mayor riesgo de mortalidad, por alguna razón, en comparación con
personas sin este trastorno.
DIAGNÓSTICO DE APNEA OBSTRUCTIVA DEL
SUEÑO
Pacientes con una historia clínica que plantee la sospecha de apnea del sueño
deben ser evaluados con una prueba de polisomnografía, que generalmente es
realizada en centros especializados en el tratamiento de trastornos del sueño.

La polisomnografía es un examen no invasivo, en el cual el paciente duerme


mientras el médico hace un registro completo de la actividad del cuerpo,
incluyendo la actividad eléctrica del cerebro, corazón y frecuencia
respiratoria, tono muscular, movimientos oculares y tasa de oxigenación de la
sangre.

En los adultos, generalmente se confirma el diagnóstico de SAOS si al menos


una de las dos siguientes situaciones existir durante la polisomnografía:

1- Cinco o más eventos respiratorios obstructores, como apneas, hipopnea o


despertar repentino con dificultad respiratoria, cada hora de sueño, asociados
con, por lo menos, un síntoma típico del SAOS descrito en el tópico anterior

2- Quince o más eventos respiratorios obstructivos por hora de sueño,


independientemente de la presencia de otros síntomas del SAOS.

SEVERIDAD DE LA APNEA DEL SUEÑO


Los pacientes que cumplen los criterios para el diagnóstico de SAOS se
clasifican, tradicionalmente, como portadores de enfermedad leve, moderada
o grave, basada en los síntomas y en los resultados de la polisomnografía

Apnea obstructiva del sueño leve – pacientes con 5 a 15 eventos


respiratorios por hora de sueño. Estos pacientes suelen tener pocos síntomas y
la somnolencia durante el día es suave, no pudiendo afectar a la calidad de
vida. Complicaciones cardiovasculares generalmente no ocurren.

Apnea obstructiva del sueño moderada – pacientes con 15 a 30 eventos


respiratorios por hora de sueño. Estos pacientes generalmente se dan
cuenta de relevante somnolencia diurna, que es capaz de interferir con las
actividades diarias. En este grupo hay una mayor incidencia de accidentes
automovilísticos, y complicaciones, como la hipertensión arterial, ya pueden
existir.

Apnea obstructiva del sueño severa – pacientes con más de 30 eventos


respiratorios por hora de sueño o que presentan en la polisomnografía caídas
importantes en el índice de saturación de oxígeno de la sangre (oximetría por
debajo de un 90%) en por lo menos 1/5 del tiempo del examen. Estos
pacientes tienen gran somnolencia durante el día y tienden a dormir muchas
veces durante el día, inclusive sentados. Pacientes con SAOS severa tienen un
mayor riesgo de mortalidad en virtud de complicaciones cardiovasculares o
accidentes.

TRATAMIENTO DE LA APNEA OBSTRUCTIVA


DEL SUEÑO
El tratamiento del SAOS tiene como objetivo poner fin o mejorar los
episodios de apnea o hipopnea y mejorar la saturación de oxígeno en la sangre
durante el sueño. En los casos leves, simples medidas pueden ser eficaces. En
las formas más severas, pueden ser necesarios equipos respiratorios.

1- Cambios en el estilo de vida

Lo más importante es bajar de peso si el paciente tiene un IMC por encima de


25 kg/m². La práctica de ejercicios físicos regulares también ayuda. Disminuir
el consumo de bebidas alcohólicas y suspender el cigarrillo es esencial.

Evitar dormir boca arriba puede ayudar a reducir el número de eventos


respiratorios durante el sueño.

Medicamentos para dormir, tales como los medicamentos ansiolíticos, no


pueden ser tomados sin orientación médica, ya que pueden aumentar el riesgo
de apnea del sueño.

2- CPAP

El CPAP es una sigla que significa Continuous Positive Airway


Pressure (presión positiva continua en las vías respiratorias). Es un método
muy eficaz para las formas moderadas y severas de la apnea del sueño.

El CPAP es un tratamiento que involucra el uso de una máquina respiratoria


que suministra aire a presión a través de una mascarilla que debe adjuntarse al
paciente antes de dormir. El CPAP reduce el número de eventos respiratorios
en la noche, reduce la somnolencia durante el día y mejora la calidad de vida
del paciente.

Aunque el CPAP es el método más exitoso y más comúnmente utilizado para


el tratamiento de la apnea obstructiva del sueño, algunas personas creen que la
mascarilla es incómoda o la máquina ruidosa. Las últimas máquinas, sin
embargo, son más pequeñas y producen menos ruido que las máquinas más
antiguas.

3- Aparatos orales
Para los pacientes con SAOS leve o moderado que no toleran o no quieren
tratamiento con CPAP, un aparato bucal que acierta el posicionamiento de la
mandíbula y de la lengua es una alternativa posible. La presión positiva vía
aérea es, generalmente, más eficaz, pero la mayoría de los pacientes termina
adaptándose mejor al aparato oral. Como la adherencia al tratamiento es un
aspecto esencial del éxito, el uso de aparatos orales es una alternativa
aceptable.

En los casos de SAOS severo, sin embargo, solamente el CPAP es una opción
eficaz.

4- Cirugía

Si ninguno de los tratamientos funcionar, una cirugía para corregir los


cambios anatómicos puede ser la solución. La cirugía, no obstante, se reserva
para casos concretos y solamente es indicada después de una evaluación
médica cuidadosa.

ASSUNTOS SEMELHANTES
http://www.mdsaude.com/es/2016/01/apnea-del-sueno.html

Qué es la apnea del sueño

 Qué es la apnea del sueño


 Tipos de apnea del sueño
 Causas de la apnea obstructiva del sueño
 Síntomas de la apnea del sueño
 Diagnóstico de la apnea del sueño
 Tratamiento de la apnea del sueño
Compartido:

66

¿Qué es la apnea sueño?

Una apnea se define como el cese completo del flujo de aire hacia los
pulmones durante un mínimo de 10 segundos.

El síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) es un trastorno muy


importante y frecuente en el que las vías respiratorias se obstruyen
repetidamente durante el sueño del paciente. Para determinar la
existencia de este síndrome, han de producirse un mínimo de treinta
pausas de apnea durante el descanso nocturno, asociadas
frecuentemente al despertar del paciente por la sensación de falta de
aire.

Este síndrome de apnea del sueño, afecta a un 2-4% de la población


adulta en los países desarrollados, siendo más frecuente en varones de
edad madura con sobrepeso, y en mujeres que ya han pasado la
menopausia.

Trastornos del sueño

El sueño es una necesidad fundamental en el ser humano. Es tan


importante para la salud, que el hombre pasa casi la tercera parte de su
vida en este estado de inconsciencia. El sueño no es un mero descanso,
sino que es un estado activo donde el organismo renueva su salud física
y mental.

Cuando existe una situación, patológica o no, que impide tener un sueño
reparador aparecen síntomas como fatiga, pérdida de concentración o
irritabilidad. Esto ocurre porque la falta de sueño no solo afecta al nivel
de energía del individuo, sino también al estado psíquico y mental de
este.

Diversos trastornos del sueño privan a las personas que los padecen de
un descanso efectivo. Estas alteraciones son un importante problema de
salud pública por su gran incidencia en la población y sus importantes
repercusiones en múltiples esferas de la vida del individuo.
Afortunadamente, la mayoría de los trastornos del sueño tienen
tratamiento. Las apneas del sueño son una causa importante de sueño
no reparador en la población adulta.
Tipos de apnea del sueño

El ronquido puede ser un signo de apnea


 Qué es la apnea del sueño
 Tipos de apnea del sueño
 Causas de la apnea obstructiva del sueño
 Síntomas de la apnea del sueño
 Diagnóstico de la apnea del sueño
 Tratamiento de la apnea del sueño
Compartido:

20

Podríamos hablar de tres tipos de apnea del sueño:

 Apnea obstructiva del sueño: la más frecuente. En ella, la interrupción del


flujo aéreo se debe a una oclusión de la vía respiratoria. Sucede mientras
el paciente duerme porque, al encontrarse tumbado, las partes blandas
de la garganta se desplazan hacia atrás y ocluyen la vía. Esto puede
provocar que el paciente se despierte frecuentemente, aunque en la
mayoría de los casos no suelen recordar estas breves interrupciones en
su sueño.
 Apnea del sueño central: el cerebro deja de enviar las señales
apropiadas a los músculos que controlan la respiración, por lo que dejan
de funcionar, interrumpiéndola. En este tipo de apnea la vía respiratoria
permanece abierta, pero como los músculos respiratorios permanecen
inactivos se produce el cese del flujo respiratorio. En este caso, la
persona también se puede despertar por la falta de oxígeno en la sangre,
y es más frecuente que el enfermo recuerde que se despertó durante el
sueño.
 Apnea del sueño mixta: se podría hablar de un tercer tipo de apnea,
denominada como mixta, en aquellos casos que comienzan como una
apnea central y con el tiempo acaba teniendo un componente
obstructivo.

Por tratarse de una enfermedad de mayor incidencia, la siguiente


información se refiere al síndrome de apnea obstructiva del sueño.

Causas de la apnea del sueño

El consumo de sedantes o alcohol es un factor de riesgo para sufrir apnea del


sueño
 Qué es la apnea del sueño
 Tipos de apnea del sueño
 Causas de la apnea obstructiva del sueño
 Síntomas de la apnea del sueño
 Diagnóstico de la apnea del sueño
 Tratamiento de la apnea del sueño
Compartido:

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Las apneas obstructivas del sueño se deben fundamentalmente a que los


músculos que normalmente mantienen las vías respiratorias abiertas se
relajan y se abomban durante el sueño, haciendo que la lengua, las
amígdalas, el paladar blando y la úvula bloqueen repetidamente la
respiración.

Los pacientes que tienen apnea del sueño generalmente presentan


ronquidos de gran intensidad. El ronquido está presente durante años,
antes de que se presenten los síntomas. Estos ronquidos originan una
gran presión en la vía aérea al introducir el aire con la respiración; es
decir, durante la inspiración. No todas las persona que roncan van a
sufrir este síndrome, pero aquellas que lo manifiestan suelen roncar.

Durante el sueño, los músculos de la zona posterior de la garganta


(faringe) se relajan. En este síndrome, el movimiento hacia atrás de la
lengua y el paladar, favorecido por la relajación de la musculatura,
ocluiría la zona de la faringe momentáneamente originando la pausa de
apnea. Esto solo ocurre cuando la presión que se origina en la faringe
durante la inspiración es mayor a la fuerza que generan los músculos de
la vía aérea. Esta presión de colapso está favorecida por diversos
factores anatómicos como la obesidad, la presencia de amígdalas o
lengua de gran tamaño, algunas alteraciones de la estructura facial…

Factores de riesgo para las apneas del sueño


 Obesidad: es especialmente importante la obesidad de la zona del cuello.
Si esta zona presenta un exceso de grasa se tiende a un estrechamiento
de las vías respiratorias superiores (en la garganta).
 Amígdalas o adenoides aumentadas de tamaño: son órganos de tejido
linfoide situados en la faringe. Si su tamaño es superior a lo normal
pueden ocupar la vía respiratoria.
 Sexo masculino: se ha visto que las apneas del sueño predominan en los
varones.
 Edad: tener cuarenta años o más predispone a este cuadro, ya que suele
aparecer entre esa edad y los setenta años.
 Antecedentes familiares: se observa una mayor incidencia de SAOS
entre familiares de enfermos con esta patología.
 Consumo de alcohol, sedantes y tranquilizantes: estas sustancias
provocan una relajación en los músculos de la boca que favorecería la
obstrucción de la garganta.
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1. Inicio

2. Salud al día

3. Apnea del sueño

4. Síntomas de la apnea del sueño


Salud al día

Apnea del sueño


Muchas personas padecen apnea del sueño sin saberlo, y es que los
afectados no pueden comprobar el síntoma más común, el ronquido;
pero hay otros signos que pueden hacer sospechar la presencia del
trastorno.
Escrito por María Alba Jiménez, Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de
Henares y residente de pediatría en el hospital La Paz de Madrid
Revisado por Dr. Pablo Rivas, Especialista en medicina interna

Síntomas de la apnea del sueño

 Qué es la apnea del sueño


 Tipos de apnea del sueño
 Causas de la apnea obstructiva del sueño
 Síntomas de la apnea del sueño
 Diagnóstico de la apnea del sueño
 Tratamiento de la apnea del sueño
Compartido:

85

En la apnea del sueño, los músculos se relajan y obstruyen el flujo de


aire, disminuyendo la concentración de oxígeno en la sangre. Esta apnea
provoca que, en ocasiones, el paciente se despierte de forma brusca por
la sensación de ahogo que le produce. Esto conduce a
una fragmentación del sueño, con la consecuente disminución del
descanso nocturno. Una vez finalizada la apnea, los músculos recuperan
su tono normal, se alivia la obstrucción y se reanuda la respiración,
frecuentemente con un gran ronquido.

El patrón puede repetirse diez veces o más en una hora, durante toda la
noche. Es posible que la persona no se dé cuenta de esas interrupciones
momentáneas del sueño. No obstante, esos episodios repetidos impiden
llegar a las fases del sueño profundo y restaurador, incidiendo
negativamente sobre la actividad diaria del paciente.

Dentro de los síntomas de la apnea del sueño encontramos que las


personas que la padecen suelen encontrarse somnolientas durante el
día, en especial después de una comida o mientras conducen, leen o
están inactivas. Esta somnolencia diurna puede llegar a ser muy
peligrosa e interferir gravemente en la vida, pues hay mayor riesgo de
accidentes de coche en estas circunstancias. También es frecuente que
presenten deterioro intelectual, pérdida de memoria y alteraciones en la
personalidad como irritabilidad. Estas manifestaciones neuropsiquiátricas
y de conducta son las más frecuentes, y son consecuencia de los
despertares transitorios recurrentes que sufre el paciente durante la
noche.

Por la mañana es muy frecuente que el paciente refiera dolor de cabeza,


junto con sensación de que el sueño no fue reparador.

Otro tipo de manifestaciones que presentan estas personas son las


cardiovasculares, que se relacionan con los frecuentes episodios de falta
de aire en lo que la sangre presenta bajos niveles de oxígeno. Las
apneas obligan al corazón a bombear más intensamente la sangre cada
vez que le falta oxígeno. Los trastornos en el ritmo cardiaco y el infarto
de miocardio son más comunes en estos pacientes que en el resto de la
población. En la mayoría de los pacientes, existe una frecuencia cardiaca
baja y elevación de la presión sanguínea durante el episodio de apnea,
seguido de un aumento del ritmo cardiaco al reanudarse la respiración.
La mayoría de los pacientes tienen hipertensión arterial, que aumenta el
riesgo de ataque cerebral e insuficiencia cardiaca.

Otros síntomas de la apnea del sueño que pueden presentar los


afectados son: impotencia, disminución del impulso sexual y sequedad
de boca.
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3. Apnea del sueño

4. Diagnóstico de la apnea del sueño


Salud al día

Apnea del sueño


Muchas personas padecen apnea del sueño sin saberlo, y es que los
afectados no pueden comprobar el síntoma más común, el ronquido;
pero hay otros signos que pueden hacer sospechar la presencia del
trastorno.
Escrito por María Alba Jiménez, Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de
Henares y residente de pediatría en el hospital La Paz de Madrid

Revisado por Dr. Pablo Rivas, Especialista en medicina interna

Diagnóstico de la apnea del sueño

La
polisomnografía o 'estudio del sueño' registra la presencia de apneas.

 Qué es la apnea del sueño


 Tipos de apnea del sueño
 Causas de la apnea obstructiva del sueño
 Síntomas de la apnea del sueño
 Diagnóstico de la apnea del sueño
 Tratamiento de la apnea del sueño
Compartido:
11

Las pausas ocasionales en la respiración no tienen por qué ser siempre


patológicas. Se considera apnea del sueño cuando estas pausas ocurren
más de treinta veces durante el sueño nocturno. Otros dos puntos claves
para llegar a un diagnóstico de la apnea del sueño son tener una
entrevista con el paciente y realizar una polisomnografía.

Entrevista al paciente

Es importante la entrevista clínica, donde se ha de preguntar al paciente


o a su compañero de cama por la presencia de ronquidos, pausas en la
respiración u otros trastornos del sueño. La presencia de hipertensión
arterial y obesidad orientan al diagnóstico de apnea del sueño.

Polisomnografía

El diagnóstico definitivo se consigue mediante una prueba conocida


como polisomnografía. Se trata de un tipo de estudio del sueño donde se
evidencian los episodios del cese de la respiración. Esta prueba consiste
en situar una serie de sensores (electrodos) en diversas zonas del
cuerpo y conectarlos a un equipo que vigila la actividad del corazón, los
pulmones y el cerebro, así como los patrones respiratorios, los
movimientos de los brazos y las piernas, y las concentraciones de
oxígeno en la sangre. De esta manera, el registro que se consigue
proporciona información sobre la existencia de apneas, el número de
estas y las repercusiones que han tenido en los diferentes órganos.

Debido a que los tratamientos de los diferentes trastornos del sueño son
diferentes, es importante realizar un diagnóstico preciso, y determinar
exactamente cuál es el problema que origina la alteración en el sueño.

Tratamiento de la apnea del sueño


La CPAP mantiene abiertas las vías aéreas superiores y evita el colapso
respiratorio y los ronquidos.
 Qué es la apnea del sueño
 Tipos de apnea del sueño
 Causas de la apnea obstructiva del sueño
 Síntomas de la apnea del sueño
 Diagnóstico de la apnea del sueño
 Tratamiento de la apnea del sueño
Compartido:

65

La apnea del sueño no suele resolverse por sí sola, pero sí que puede
tratarse. Existen diferentes opciones terapéuticas, que deben ser
seleccionadas según la gravedad del cuadro. De esta forma, en algunas
ocasiones pueden indicarse simplemente medidas de autocuidado, como
perder peso o dormir en determinadas posturas. Sin embargo, la mayoría
de los pacientes con apnea del sueño moderada o grave, necesitarán el
empleo de una mascarilla nasal de presión positiva continua en las vías
respiratorias. En algunas ocasiones es necesaria la cirugía.

Medidas higiénico-dietéticas

Cuando la apnea es leve pueden ser efectivas medidas de autocuidado


como son:

 Perder el exceso de peso. Es muy importante este punto en el


tratamiento de la apnea del sueño. Pequeñas reducciones del peso van a
aportar mejorías significativas en la apnea del sueño, ya que al adelgazar
se produce un aumento del calibre de la vía respiratoria.
 Dormir de lado o boca abajo. La postura del paciente a la hora de dormir
es determinante en la aparición de las apneas. El decúbito supino (boca
arriba) provoca que la lengua y el paladar blando descansen sobre la
faringe y obstruyan las vías respiratorias. Para ayudar a que la persona
no duerma en esta postura, se puede colocar una pelota de tenis en la
espalda del paciente para que le resulte incómodo cada vez que adopte
dicha posición.
 Evitar el alcohol y los fármacos con efecto sedante. Al consumir
sustancias que provocan una relajación en los músculos de la faringe, se
favorece la obstrucción de la vía aérea.
 Mejorar la respiración nasal. Intentar respirar por la nariz y no por la
boca.
CPAP (presión positiva continua nasal)

Cuando la apnea es grave, o si los anteriores procedimientos fallan, el


tratamiento de elección es la CPAP.

La mascarilla nasal CPAP se encuentra conectada a un dispositivo que


insufla aire hacia la misma con una presión suficiente para conservar
abiertos los conductos aéreos superiores y evitar el colapso respiratorio y
los ronquidos. Este tratamiento es muy eficaz, y es capaz de eliminar los
ronquidos, mejorar la calidad del sueño, evitar la somnolencia diurna y
disminuir la tensión arterial.

El único inconveniente de este tipo de tratamiento es que no hace


desaparecer el problema de base: si se deja de emplear, aparecerán de
nuevo los síntomas. Por otro lado, hay algunas personas que abandonan
la CPAP por considerarla molesta y no acostumbrarse a ella.

Otros dispositivos

Se pueden utilizar dispositivos intraorales, que aumentan el diámetro de


la vía aérea superior al provocar un desplazamiento de la mandíbula o la
lengua hacia delante. Estos dispositivos también se emplean por la
noche y pueden disminuir los ronquidos y la aparición de apneas
obstructivas.

Cirugía

En los casos que no responden al uso de CPAP, o en aquellos pacientes


que no lo toleran, se puede recurrir a la cirugía para asegurar una vía
respiratoria abierta.
Entre los diferentes tipos de cirugía, el más utilizado es la
uvulopalatofaringoplastia (UPPP, en sus siglas en inglés). Esta
intervención consiste en extirpar parte del tejido de la zona posterior de la
cavidad oral, de la parte superior de la garganta, y frecuentemente las
amígdalas y las adenoides. Esta cirugía puede disminuir los ronquidos,
pero su eficacia solo llega al 50% de los casos.

Otro tipo de intervención es la uvuloplastia por láser (LAUP), que extirpa


la parte posterior de la garganta mediante el empleo del láser. Este
método ha resultado eficaz en la disminución de los ronquidos, pero ha
tenido un éxito mínimo en la resolución de las apneas, por lo que
actualmente no se suele recomendar.

La traqueotomía es la última opción en el tratamiento del síndrome de la


apnea obstructiva del sueño (SAOS); se utiliza cuando han fracasado
todos los procedimientos anteriores. Consiste en la abertura de la
tráquea hacia el exterior a través de la piel. Es un método muy agresivo
que raramente se usa.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LAS PARASOMNIAS EN LA


CLÍNICA

El diagnóstico de las parasomnias se hace fundamentalmente por la


historia narrada por los acompañantes, y por lo que pueda añadir el
propio paciente.

Lo primero es diagnosticar exactamente los episodios. Para ello hay que


observarlos realizando un estudio del sueño. Se registra, si es posible, el
electroencefalograma y otras variables durante la noche y la imagen en
vídeo.

Hay sistemas de registro con luces infrarrojas que permiten que el


paciente duerma en situación prácticamente normal. El estudio de EEG y
vídeo servirá para conocer en qué fase del sueño ocurren los episodios,
y cómo son. También sirve para descartar que se trate de otros
fenómenos, como la epilepsia que es la enfermedad que hay excluir en
estos pacientes.

¿Qué tratamientos realizamos?


¿Quiere saber más sobre la Unidad del Sueño?
Esta Unidad, coordinada por el Servicio de Neurofisiología, cuenta con
los últimos avances en diagnóstico y tratamiento de las alteraciones del
sueño.

Dra. Elena Urrestarazu Bolumburu


Especialista Servicio de Neurofisiología

+34 948 255 400

Son trastornos crónicos, que se arrastran habitualmente desde la


infancia temprana. En un porcentaje bajo de pacientes se prolongan más
allá de la adolescencia".

SOLICITE UNA CITA

SABER MÁS SOBRE LAS PARASOMNIAS

Son un grupo de alteraciones muy variadas, en general benignas, más


típicas de la infancia o adolescencia, pero que a veces pueden durar y
persistir en la edad adulta.

Se clasifican según la fase de sueño en la que aparecen y su significado.


Unos aparecen en la transición del sueño a la vigilia (del despertar) o de
la vigilia al sueño, otros son típicos del sueño lento, y otros de la fase
REM.
Los más frecuentes son el hablar durante el sueño o los episodios de
confusión al despertar.

Sueños terroríficos

Han sido inspiración del cine, la literatura y otras


artes. La imagen de un sueño horrible del que despertamos en forma repentina y angustiosa, hace
que las pesadillas sean reconocibles por toda la población, que en algún momento las ha tenido o ha
oído de ellas.

Estas alteraciones del sueño son definidas como un sueño terrorífico muy largo que despierta al
paciente en la etapa del sueño REM, más profunda y caracterizada por un movimiento rápido de los
ojos.

Principales características
Las pesadillas se diferencian de los terrores del sueño en que la persona recuerda con vívidos
detalles las terroríficas escenas oníricas. El contenido del sueño es una amenaza inmediata y real
para la seguridad del paciente. Este rasgo, la amenaza, diferencia a las pesadillas de un mal sueño.

Son muy comunes en la infancia temprana y tienen una mayor frecuencia entre los tres y seis años.
A medida que crecen, las pesadillas van desapareciendo; sin embargo, algunas personas las padecen
durante toda su existencia.

En los adultos, algunos rasgos de personalidad se asocian a la predisposición a tener frecuentes


pesadillas. Por ejemplo, ciertos trastornos psiquiátricos como el desorden borderline, esquizotimia y
ansiedad. También las pesadillas son frecuentes en individuos con dotes artísticas, de gran
imaginación y creatividad.
¿Qué son las parasomnias? Clasificación
Las parasomnias son trastornos de la conducta que se dan durante el sueño. Son de
tipo breve y episódico. Pueden conllevar interrupciones parciales del sueño, pero no
suponen una alteración de los mecanismos que regulan el sueño y la vigilia
propiamente. Suelen darse en las transiciones entre el sueño y la vigilia, o viceversa, o
en ciertas fases del sueño.

Las parasomnias más frecuentes son el sonambulismo y los terrores nocturnos. Ambas
son expresiones del mismo mecanismo fisiopatológico de base. Las dos se incluyen
en los trastornos del despertar. Tienen en común varias características: aparición en
las primeras horas del sueño, cuando las fases 3 y 4 o ‘sueño con ondas lentas’ es
más abundante; comparten factores genéticos; tienen mayor prevalencia en la infancia;
etc. Los factores madurativos del sistema nervioso tienen una influencia destacada en
la aparición del sonambulismo y el terror nocturno.

Las pesadillas son otra forma clínica de parasomnia que provocan en cierta medida
una alteración del sueño. Lea las diferencias entre las pesadillas y los terrores nocturnos.

No confundir las parasomnias con las disomnias (insomnio, SAHS, etc.), que son
trastornos del sueño que afectan a la regulación sueño/vigilia.

La Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño (International Classification


of Sleep Disorders o ICSD) clasifica las parasomnias de la siguiente manera:

PARASOMNIAS:

A) Trastornos del despertar:

1. Despertar confusional
2. Sonambulismo
3. Terrores nocturnos

B) Trastornos de la transición sueño-vigilia:

1. Trastonos de los movimientos rítmicos


2. Trastornos del hablar nocturno
3. Calambres nocturnos en las piernas

C) Parasomnias asociadas habitualmente con el sueño REM:

1. Pesadillas
2. Parálisis del sueño
3. Erecciones relacionadas con trastornos del sueño
4. Erecciones dolorosas relacionadas con el sueño
5. Arritmias cardíacas relacionadas con el sueño REM
6. Trastornos de la conducta del sueño REM

D) Otras parasomnias:

1. Bruxismo nocturno
2. Enuresis nocturna
3. Distonía paroxística nocturna

Los terrores nocturnos


Los terrores nocturnos son episodios de gritos, miedo intenso y
movimientos agitados mientras la persona que lo padece aún está
dormido. En ocasiones, los terrores nocturnos también pueden
combinarse con el sonambulismo. Al igual que el sonambulismo, los
terrores nocturnos se consideran también una parasomnia, que es un
acontecimiento no deseado que ocurre durante el sueño.