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INSPECCIÓN'.

Puede ser simple o armada. La primera se inicia observando los labios en su cara externa y el borde
bermellón. Prosigue con las partes internas de Ja boca, ya sea con la luz natural o empleando luz artificial y
con el auxilio de uno o dos abatelenguas y pidiendo al paciente que abra la boca, estando el explorador frente
a aquel. Debe examinarse cuidadosamente cada una de las siguientes partes:

Labios (cara interna).


Encías.
Dientes.
Piso de fa boca y cara interna de mdifias.
Leng11a.
Paladar duro, paladar blando y úvula.
Pi/ares amigda/inos, a1J1ígda/as.
Pared posterior de fa faringe.

Es preferible seguir un orden fijo para el examen iniciando desde el lado izquierdo hacia el lado derecho del
explorador y de arriba hacia abajo; se pueden utilizar abatelenguas o abrebocas especiales. Cuando se utiliza
un abatelenguas se puede tomar con la mano izquierda y dejar la derecha libre o para sostener la fu ente de
luz; en caso de usar espejo frontal se pueden usar dos abatelenguas, uno en cada mano que auxilian mucho.
Los dedos del explorador sirven ta mbién para elevar o ever tir los labios. Debe dejarse siempre para el final
de la exploración el examen de amígdalas, faringe y reflejo nauseoso, por la incomodidad que se produce al
enfermo, que en caso de ser un niño puede rehusar la continuación del examen.

La inspección armada utiliza espejos, sobre todo para el examen cuidadoso de las piezas dentales.

PALPACIÓN BIMANUAL

Se efectúa después de la inspección y su pri ncipal utilidad, además de comprobar los datos de la inspección,
es investigar áreas sospechosas, para conocer su consistencia y en las lesiones tumorales identi ficar su
extensión; es útil particularmente en tumores de las encías, del piso de Ja boca, lengua, mejillas y paladar.
Para realizar esta exploración se explica al paciente lo que se le va a hacer; se usa el dedo índice derecho
cubierto con un dedo de guante limpio; el paciente abre la boca y se coloca ya sea un abrebocas mecánico,
una cánula de plástico o varios abatelenguas forrados entre las dos arcadas dentarias; con la otra mano se
palpa el exterior de la región de las mejillas, el piso de la boca, la zona parafaríngea y al final la base de la
lengua; también es muy útil deprimir la mejilla del enfermo entre las arcadas dentarias, utilizando la otra
mano del explorador.

Todo ello con objeto de no sufrir mordeduras que pueden ser extremadamente peligrosas, que pueden ser
intentadas por niños o enfermos agitados. La palpación debe ser cuidadosa, completa y con orden, dejando
al final la palpación de la raíz de la lengua.

LABIOS

ALTERACIONES DE LA FORMA, EL VOLUMEN Y EL ESTADO


DE LA SUPERFICIE

Padecimientos congénitos: labio leporino o queilosquisis, el que puede ser uni o


bilateral, debido a la falta de unión de los mamelones frontonasal y maxilar. El
labio leporino puede estar asociado a hendedura del borde alveolar y encía,
llamándosele queilonatosqttisis y queilonatopalatosquisis cuando también el
paladar está hendido.

Aumento de volumen por: edema, mixedema ocretinismo y acromegalia. El edema


puede ser de origen renal (síndrome nejrótico), o de origen inflamatorio
(infecciones dentales); de orden traumático o de causa alérgica como el edema
angioneurótico (edema de Quincks) que es muy rápido en su aparición y
desaparición y generalmente asimétrico. Tumores vasculares del labio:
hemangiomas, los que tienen una coloración violácea, de extensión y volumen
muy variable, pero casi siempre importante, que se asocian frecuentemente a
"manchas de vino de Oporto", en otras partes del cuerpo sobre todo cara y cuello.
Telangiectasia Familiar: (Enfermedad de OslerWeber- Rendu). El descubrimiento
de esta alteración debe hacer pensar en su presencia en otras partes de la
mucosa del tubo digestivo.

En el estado de la superficie se pueden encontrar cambios de coloración como:

Cianosis. Coloración azul violácea, que es de las más importantes y precisamente


es en los labios donde se advierte fácilmente. En algunas personas de
pigmentación muy morena, puede ser difícil advertirla.

Hiperpigmentación. Es muy visible en la enfermedad de Addison, en que el borde


bermellón se torna café obscuro, teniendo al principio manchas cafés que
confluyen. Se asocian a pigmentación café difusa en frente, pómulos, dorso de la
nariz, mano y mucosas nasales, orales y genitales. Las manchas cafés de la boca
se aprecian en cara externa de labio, mejillas, encías, lengua, etc.

Otras causas de hiperpigmentación pueden ser: embarazo, cirrosis hepática,


alteraciones endocrinas y porfiria. Existe un síndrome raro: poliposis intestinal que
cursa con manchas pequeñas, cafés alrededor de los labios, en los labios y la
lengua (síndrome de Peutz-Jehgers).

Sequedad. Es muy común en estados febriles y deshidratación; puede dar lugar a


fisuras y costras.

En la enfermedad de Mikulickz y en el síndrome de Sjogren existe sequedad por


defecto de secreción salival (xerostomía), así como también xeroftalmía.

Queilitis. Es la inflamación de los labios, con enrojecimiento severo, dolor y fisuras;


y es debida a infecciones, traumatismos, cambios de temperatura y carencias
nutricionales.

Cuando predominan las fisuras y descamación sobre otros de los síntomas


mencionados y son muy pronunciadas aquellas en las comisuras labiales, se le
denomina queilosis y es debida a deficiencia de riboflavina.

Fisura media del labio. Las fisuras de este tipo a menudo están infectadas.
Infecciones. Son muy variadas, ya que pueden ser causadas por virus, hongos y
bacterias.
Herpes simple. Es una erupción vesicular en o alrededor de los labios, es el
llamado "fuego" o "fogazo"; aparece en la gripe y otros estados febriles o
infecciosos, así como con la exposición excesiva a rayos ultravioleta
Herpes zóster. Es una erupción similar pero de gran severidad y que ocurre
siempre en el trayecto de un nervio.
Varicela. Las lesiones eruptivas vesiculopustulosas ocurren también en los labios.
Micosis. En los labios es común la moniliasis o candidiasis, conocida también
como "algodoncillo", "muguet" o "perleque". Consiste en placas blancas, gruesas,
muy adherentes, como costras de leche y que involucran también las encías,
lengua y paladar.
Sífilis. La sífilis congéni ta en los labios produce unas estrías alrededor de los
labios, que dejan cicatrices permanentes radiadas a partir de las comisuras y que
reciben el nombre de rágades.

La lesión primaria, el chancro, puede aparecer como una ulceración circular, de


bordes netos, con tendencia a crecer, su fondo es limpio en general y la base es
dura. Se acompaña de adenomegali a cervical de los ganglios regionales.
Tuberculosis. La tuberculosis de los labios es rara pero puede aparecer como una
lesión ulcerosa crónica.
Quiste mucoso (mucocele). Se obser van con más frecuencia en la cara interna
del labio inferior.

Neoplasias, de las benignas, la más común es el mucocele, nódulo redondo,


translucido o azuloso, indoloro que puede presentarse también en la zona mucosa
del labio. Entre las malignas, la más común es el carcinoma epidermoide; ocurre
sobre todo en hombres, en el labio inferior, ya sea en personas que se exponen
mucho al sol o en los fumadores, siendo muchas veces precedida por una lesión
precancerosa llamada leucoplasia o leucoplaquia. El carcinoma se inicia como una
erosión o ulceración en el borde bermellón del labio y que crece lenta y
progresivamente; hay en etapas posteriores adenomegalia regional de ganglios
duros, habitualmente no muy grandes.

Las leucoplasias que se han mencionado son lesiones blancas, secas, con
aumento de la consistencia del tejido, que ocurren sobre todo en los fumadores.
Siendo más frecuentes en el paladar y la lengua en los fumadores de cigarrillo y
en el labio y al borde de la lengua en los fumadores de pipa..

La quemadura por aspirina tiene un aspecto muy similar a la leucoplasia; basta la


disolución de una tableta sobre la mucosa oral para producirla. Se observa con
más frecuencia en el surco bucal cerca de un diente cariado (recuérdese que la
aspirina es muy usada localmente para calmar el dolor dental).

Las manchas de Fordyce son pequeñas manchas amarillentas que se encuentran


con frecuencia en los adultos y corresponden simplemente a glándulas cebáceas
muy superficiales a la mucosa; pueden afectar tambien los labios.

Las manchas de Koplick se encuentran en la mucosa del carrillo alrededor del


orificio del conducto de Stenon; son pequeñas, claras en el centro rodeado de un
balo rojo. Son típicas del sarampión en su etapa pre-exantemática, lo que permite
hacer un diagnóstico precoz.
Esclerodermia: es un padecimiento del tejido conjuntivo que se manifiesta por
endurecimiento de la piel con afección similar de órganos internos. En la boca se
observa disminución de la apertura

MOVIMIENTOS
Las alteraciones motoras por parálisis del Vll par fueron ya mencionadas. Hay
movimientos anormales (temblor), en pacientes con desnutrición, deficiencia del
complejo B, polineuritis, como las que ocurren en pacientes cirróticos y los
alcohólicos crónicos. Puede estar presente en diferentes padecimientos
neurológicos, desde neurosis hasta lesiones cerebelosas.

PALADAR Y ÚVULA
El paladar se divide en duro (óseo) y blando; el primero ocupa los dos tercios
anteriores y presenta una superficie curva, cóncava, surcada de estrías
transversales a diferencia del paladar blando, que es liso, móvil, de color más
rosado y con pequeños vasos en su superficie, teniendo a la úvula en la parte más
posterior y central continuándose el borde del paladar hacia afuera con los pilares
posteriores de las amígdalas.

Para su examen, es preferible que el enfermo mantenga la boca abierta sin


protruir la lengua y con la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás.

Entre las alteraciones que se pueden encontrar, están las siguientes:

Anomalías congénitas, ya mencionadas como paladar hendido, frecuentemente


asociado a labio y encía hendidos: queilognatopalatosquisis. El torus palatinus
consiste en una prominencia ósea de superficie irregular, de forma romboidea u
oval, que se presenta en la línea media con eje mayor sagital y que puede
inflamarse fácilmente.
El paladar ojival puede ser congénito en la sífilis o adquirido en niños con
obstrucción nasal crónica y prolongada, por hipertrofia de amígdalas, adenoides o
desviación del tabique nasal.
La perforación del paladar, ya sea del óseo o del blando, ocurre por traumatismos,
osteomielitis de los palatinos, neoplasias del hueso o la mucosa, o por gomas
sifilíticas.
Anomalías de la tÍvula. Estas pueden ser: ausencia, longitud excesiva o
bifurcación de la misma.
En general no tienen importancia clínica salvo cuando es muy larga y produce
molestias para la Deglución y fonación. Algunas veces hay aumento de volumen
unilateral, con aspecto inflamatorio, por extensión de un absceso periamigdalino.

Movimientos.
Dado que la inervación de la úvula se efectúa por el plexo faríngeo, formado por
ramas del lX y X par, la parálisis de uno de ellos puede afectar la movilidad por
imbricación de su conducción.

En la parálisis unilateralla úvula se desvía hacia el lado sano.


En la parálisis bulbar, bilateral o muclear, la úvula estará completamente inmóvil,
mientras que en la parálisis i11pran11clear o pse11dob11lbar
(Diagnóstico diferencial con linfoma ccncrofacial). podrá despertarse respuesta
motora por estimulación directa.

El paladar blando tiene movimientos muy importantes durante la deglución y la


fonación; predominantemente son las alteraciones de la función del glosofaríngeo
las que producen paresia o parálisis.

Para examinar la motilidad debe mantener el paciente la boca abierta y la lengua


se deprime con el abatelenguas. Se le pide al paciente que emita un sonido
sostenido como "a-a-a-a" y se a preciará la elevación del paladar blando. Otra
prueba muy útil es la del reflejo nauseoso, del glosofaríngeo, en que al tocar
levemente la úvula, el borde del paladar, la pared faríngea o la base de la lengua,
se despierta la contracción faríngea de la náusea, que inclusive puede llegar al
vómito. La pérdida de este reflejo ocurre en lesiones del nervio en la miastenia
gravis; sin embargo, en muchas personas normales está ausente o disminuido.