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Platón y la escritura; el diálogo de Fedro

Víctor Uribe
Escritura de textos filosóficos
Abril 2018

Introducción.
En las siguientes líneas se analizará el diálogo de Platón que lleva por nombre Fedro. En
dicha obra, nuestro autor, plasma su opinión sobre la `escritura´ y de la cual no es un gran
simpatizante. Es bien sabido que nunca fue promotor de plasmar las ideas o recordatorios
en una superficie, sin embargo suena irónico ya que toda la obra de Platón ha sido conocida
en la tradición filosófica por su gran obra que dejó escrita: Los Diálogos.
Para situarnos en el contexto del diálogo ubiquemos a nuestros interlocutores. Éstos
son Sócrates y Fedro los cuales sentados bajo un árbol de plátanos comienzan a dialogar.
Fedro reproduce un discurso de Lisias sobre los amantes, luego Sócrates replica con su
propio discurso y cubriéndose el rostro, más tarde éste mismo reproduce un segundo
discurso con el rostro descubierto; decimos, por tanto, que ésta sería la primera parte del
diálogo. La segunda parte –en la que nos centraremos– será más una conversación entre los
interlocutores, Sócrates en esta parte contará a Fedro el mito de Theuth y Thamus sobre lo
imposible que es guardar las letras en la memoria.
Palabras clave: escritura, palabra, dialéctica.

Desarrollo.
Ahora analicemos el mito egipcio del que habla Sócrates (274c). Theuth se dirigió con
Thamus, rey de Egipto, para mostrarle sus artes una a una y les sean entregadas a los
egipcios, el rey sabiendo la utilidad de cada una de éstas lo aprobaba o no. Cuando llego el
momento de las `letras´ Theuth dijo al rey: “Este conocimiento hará más sabios a los
egipcios y más memoriosos, pues se ha inventado como un fármaco de la memoria y la
sabiduría” (274e). Thamus replicó, “Porque es olvido lo que producirán [las letras] en las
almas de quienes las aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose de lo escrito,
llegarán al recuerdo desde fuera, a través de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos
mismos y por sí mismo. No es un fármaco de la memoria lo que has hallado, sino un simple
recordatorio. Apariencia de sabiduría es lo que proporcionas a tus alumnos, que no verdad.”
(275a). Platón, en boca de Sócrates, dejará claro que la escritura o aquello que se deja

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plasmado y quien lo recibe es un ingenuo. Compara la escritura con la pintura diciendo que
parecen tener vida por estar expresas en algo, sin embargo cuando se les quiere hacer una
pregunta responderán con un gran silencio.
Propone Platón otro tipo de discurso mejor desarrollado que la simple escritura. Se
refiere “a aquel que se escribe con ciencia en el alma del que aprende; capaz de defenderse
a sí mismo” (276a). Es decir, escribir en el alma es plasmar en el interior de cada quien una
escritura y no necesariamente externa a nosotros.
Pero no todo es perene para Platón en la escritura, menciona que haciendo un buen uso
de la dialéctica y las búsqueda de un alma adecuada, plantará –en la jardín de las letras–
palabras para luego sembrarlas pero con un fundamento. Éstas ayudaran no sólo a sí
mismos sino a los demás, trasmitiendo “esa semilla inmortal, que da felicidad al que la
posee en el grado más alto” (277a).
Inferimos que para Platón aquellos que sólo usan las palabras y las plasman en una
superficie serán relacionados con la apariencia y con la mera opinión, mientras que aquellos
que guardan esas palabras en el interior de su alma serán portadores de la verdad. Un
clásico de nuestro autor será acuñarle la tarea no de sabio, por ser un título demasiado alto,
sino de Filósofo a aquel capaz de guardar en su alma las palabras y no escribirlas para sólo
usarlas como mero recordatorio a la memoria.

Conclusión.
La dialéctica supondrá para Platón un conocimiento del alma en el hombre, por tanto será
uno de los métodos mejor empleador por el filósofo, siendo así la escritura no
necesariamente el plasmar aquello que no sabemos, pues sólo lo estamos recordando. Será
del hombre virtuoso guardar las palabras en su alma y así conocer, pues sólo quien es capaz
de conocer podrá recordad.

Bibliografía.
PLATÓN. (2015). Diálogos III. Madrid: Gredos. [Fedón, Banquete, Fedro]

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