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Universidad de Costa Rica

Escuela de Filología

Facultad de Letras

Teoría Literaria I

Prof. Carlos Villalobos Villalobos

“Ensayo: Costumbrismo y modernismo en Dorde Cuvardic”

Camila Salazar Fernández

B56521
El afán del ser humano por captar la realidad de su entorno de la manera
más transparente se ve plasmado, al menos en el caso de la literatura, en el
desarrollo de movimientos artísticos como lo es el costumbrismo. El filólogo español
Dorde Cuvardic realizó una serie de estudios en los que trató el tema del
costumbrismo, con el fin de exponer ciertas características de este movimiento
tomando como referencia el costumbrismo español. A su vez, Cuvardic se dedicó
también a realizar una serie de analogías entre dos movimientos literarios: el
costumbrismo y el modernismo.

Es necesario a la hora de hablar del algún movimiento literario considerar sus


principales actores como lo son: el escritor, su técnica, su inspiración, los fines de
su escritura y el contexto social en el que se desarrolla. El escritor costumbrista o
como también es llamado el flaneur, primeramente, visita el espacio público ya que
es precisamente de este del cual obtiene la información para desarrollar sus obras.
Toma como principal inspiración a la ciudad, de la cual pretende realizar una pintura
moral, desde el punto de vista del presente. La técnica del flaneur se basa en
escudriñar la realidad para averiguar interioridades que puedan ser expuestas al
lector de manera panorámica, es decir se presenta una imagen dilatada de lo que
se está observando. Se observan las costumbres de las clases sociales y se
describen al lector, el cual actúa como un observador no participante puesto que no
toma ningún papel en la obre ni desarrolla ninguna acción dentro del cuadro.

La construcción fisiológica es característica de este tipo de obras, ya que al


estudiar el entorno de una manera generalizada el escritor reconoce diferentes tipos
sociales a través de la observación. La lectura de la cotidianeidad es lo que lleva al
escritor a cumplir su meta. Lo que para cualquier persona parece aburrido, es
interesante y se convierte en tema de análisis y reflexión para el flaneur. Esta
curiosidad, ese deseo de querer saberlo todo, es lo que motiva al escritor
costumbrista y permite que se desarrolle literatura con esas características. El
flaneur observa todo lo que se encuentra a su alrededor, ya que el espacio público
se convierte en algo más que su inspiración, es su tema de estudio. Es por eso que,
con el fin de representar la realidad de la manera más transparente posible, es
necesario que el escritor visite la mayor cantidad de espacios públicos. Cabe
destacar dentro de este marco, el uso de la metáfora de la ciudad como un libro
abierto. Dicha comparación se da desde la perspectiva de que cada día hay “nuevas
páginas que leer”, en este caso las páginas pueden representar tanto personas,
como hechos o realidades alternas. Las distintas interpretaciones se dan, gracias a
que el flaneur escribe de manera que el lector pueda aplicar cierto subjetivismo a lo
que percibe. Con respecto a esa metáfora se puede mencionar un punto de vista
más pesimista, ya que mientras que las costumbres sociales evolucionan todos los
días, la capacidad interpretativa del autor no logra seguir el ritmo.

Sin embargo, para que este análisis se lleve a cabo de manera exitosa resulta
vital que el escritor no interaccione con los ciudadanos, ya que el transcurso natural
de los hechos no puede darse si las personas reconocen que son observadas. Es
necesario que los ciudadanos ignoren el hecho de que son objeto de observación
de alguien. Esto lleva a un distanciamiento físico por parte del escritor, en el cual
observa el acontecer urbano, sin formar parte de él como un actor activo. Este
puede ser manifestado de dos formas: ocultándose (se habla de la esquina) o
disfrazándose. Dicho distanciamiento de la escena denota cierta imparcialidad
ideológica por parte del escritor, que convierte la obra en una representación aún
más apegada a la realidad. Esto quiere decir que el flaneur está dotado de una
actitud analítica y receptiva, mientras que el transeúnte cuenta con una actitud
utilitaria.

El acontecer social que describe el escritor costumbrista, la flanerie, es


expuesto al lector de manera descriptiva con el fin de dar a conocer la mayor
cantidad de detalles posibles. En su oficio de flanerie, el escritor puede estar
acompañado de una persona, el cual en su función de acompañante también
observa y evalúa la ciudad. Se convierte en un recurso perspectivístico para el autor
ya que confronta diferentes puntos de vista acerca de una misma realidad social, lo
cual puede hacer de la obra un material aún más realista. A pesar de contar con
obligaciones, el flaneur dedica tiempo al ocio: al análisis de la realidad por placer.
Esto es lo que llaman un “callejeo reflexivo”, en el que se comprende la diversidad
de la ciudad y aquí radica la calidad de sus escritos, en la verdadera pasión que
siente por lo que se dedica.

El costumbrismo español se denomina heredero del tableau o como también


es llamado el cuadro. Este es un recurso que se desarrolla por primera vez en Paris
con la representación de la sociedad burguesa en su cotidianeidad, dando a conocer
sus verdaderos problemas. Se define como la visión pictórica del escenario teatral.
El tableau describe a la ciudad como un bazar, el cual se caracteriza por una gran
riqueza social. Este recurso es utilizado tanto por el costumbrismo, como por el
modernismo. Ambos movimientos toman conciencia de su uso incorporándolo en
su enunciado, y emplean las mismas convenciones metafóricas, enunciativas,
estilísticas e ideológicas.

El costumbrismo en un movimiento que contribuye en la creación de otro


movimiento literario de la época, el modernismo. En este campo literario, el uso de
etiquetas genéricas es simbólico de ambos movimientos: la crónica modernista y el
artículo costumbrista. Por un lado, la crónica modernista se dedica a representar la
vida pública desde la personalidad del artista, este es uno de los atributos que
hereda del costumbrismo. Tanto la crónica modernista como el costumbrismo, se
basan en la idea de representar la realidad desde la percepción de los sentidos.
Mientras que, por otro lado, el costumbrismo intenta imponer un orden confiriendo
legitimidad a un cuerpo social. El cuadro costumbrista describe mediante detalles
las costumbres sociales de un espacio público ubicándolo en un momento temporal
determinado.

El procedimiento descriptivo del tableau tiene sus fundamentos en las


reflexiones sobre lo que ante nuestros ojos resulta similar a la pintura, es decir sobre
lo pintoresco. Este mecanismo tiene por objetivo hacer legible los atributos de la
urbe: la variedad, la novedad y la singularidad. Para llevar a cabo este proceso, es
también necesario un distanciamiento físico por parte del escritor.

Existen también otros recursos utilizados como lo son la escena y el


panorama. La escena es el procedimiento que actúa desde la retórica para
incentivar en el lector un efecto de su propia realidad. Esto se logra, ya que las
acciones humanas se presentan al lector de un solo golpe. Por su parte, el
panorama es un espacio que se caracteriza por estar dotado de diversidad social,
el efecto del panorama en el lector es impregnar en este un sentido de las diversas
ideologías que pueden existir en una misma sociedad.

Me parece que el surgimiento de este tipo de movimientos artísticos ha sido


de suma importancia, ya que contribuyen en la construcción de la identidad nacional
de un país. A su vez, cumple cierta función historiadora puesto que refleja las
costumbres de un país en un momento determinado, como lo fue el caso de España
en el siglo XVII en donde el costumbrismo empieza a desarrollarse y alcanza su
apogeo. También el modernismo cumple con esta función y eso lo podemos ver en
el detallado análisis que realiza acerca de la sociedad burguesa.
Bibliografía

Garcia, D. C. (2012). El flâneur en las prácticas culturales, el costumbrismo y el


modernismo. Editions Publibook.

Cuvardic García, D. (2009). La técnica del" cuadro" en el costumbrismo y el


modernismo: la urbe como espectáculo, teatro y bazar. Letras de Deusto,39(124),
95-113.

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