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8  Revista de Mediación. Año 4. Nº 7. Mayo 2011.

La mediacion familiar, ¿es posible en


aquellos casos en los que ha existido
violencia contra la pareja?
Family mediation, is it possible for the cases in which
partner violence is involved?
María Lobo Guerra * y Fernando Samper Lizardi **
*Psicóloga Forense, especializada en intervención con agresores.
** Psicólogo y Mediador en el Servicio de Mediación Intrajudicial de los Servicios Sociales de Leganés.

Resumen: En el presente artículo nos proponemos reflexionar sobre la polémica


existente en torno a si es posible la mediación en aquellas parejas atravesadas por
la violencia. A pesar de la vigente prohibición de mediar en aquellos casos en los
que ha existido violencia de género, que la actual LO 1/2004 establece, no son
pocas las voces que desde distintos ámbitos critican dicha disposición. Analizaremos
el fenómeno de la violencia en la pareja y sus consecuencias sobre el proceso
de mediación, partiendo de la literatura especializada y las actuales líneas de
investigación, para finalmente establecer unas directrices a seguir en aquellos casos
que podrían beneficiarse de las virtudes que la mediación ofrece en la resolución de
aquellos conflictos que habitualmente son dirimidos en los juzgados de familia.
Abstract: The following article is a reflection upon the controversy surrounding
possible family mediation as a valid option for most couples involved in cases
of gender violence. Despite the current prohibition to mediate in cases of
gender violence established in the current Organic Law (LO in Spanish) 1/2004,
a growing number of experts in various fields have criticised this ruling. The
article will seek to approach the issue from a scientific standpoint, analyzing
the phenomenon of gender violence and its impact on the mediation process,
in order to finally set some guidelines to be followed in those cases that
could use mediation as a conflict resolution tool, especially conflicts that are
normally sorted out in family courts.
Palabras Clave: mediación familiar, violencia de género, mediación.
Key Words: family mediation, gender violence, mediation.

INTRODUCCIÓN Violencia sobre la Mujer, tanto en el or- Auxiliares en el Ámbito del Derecho de
den penal como en el orden civil. Familia celebrado el pasado febrero de
Como es bien sabido, la Ley Orgánica No obstante, y a pesar de dicha prohi- 2010, que dice textualmente: «Se reite-
1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas bición, no son pocas las voces que desde ra una vez más que se entiende desafor-
de Protección Integral contra la Violencia distintos ámbitos se manifiestan en con- tunada la previsión recogida en el artícu-
de Género, en adelante LO 1/2004, pro- tra de dicha medida. En este sentido, en- lo 87 ter LOPJ en su redacción dada a éste
híbe expresamente, en su artículo 44, contramos una de la conclusiones elabo- por la L.O. 1/2004, de 28 de diciembre,
la mediación en aquellos casos en los radas en el Seminario del Consejo General de Medidas de Protección Integral con-
que son competentes los Juzgados de del Poder Judicial sobre Instrumentos tra la violencia de género, referente a ve-
La mediacion familiar, ¿es posible en aquellos casos en los que ha existido violencia contra la pareja?  9 

dar la mediación en todos los casos atri- la separación, a las contribuciones eco- La primera aclaración que cabe reali-
buidos a la competencia de los Juzgados nómicas o el reparto de los bienes…). Es zar ante esta diversidad terminológica es
de Violencia sobre la Mujer, sin diferen- en la resolución de estos asuntos, donde que la violencia doméstica o intrafamiliar
ciar grados de violencia, ni si la misma consideramos que determinadas parejas, engloba aquellas formas de abuso de po-
es estructural o contextual. En definitiva donde ha existido una denuncia por vio- der que se desarrollan en el contexto de
se considera que la solución asumida por lencia de género, pueden beneficiarse de las relaciones de familia. El espacio do-
el legislador de prohibición absoluta de la las ventajas de la mediación. méstico no alude exclusivamente al es-
mediación en todos los supuestos resul- Como expresa Bolaños (2008), la im- pacio físico del hogar, como señala Corsi
ta encorsetada, ilógica e ineficaz, puesto plicación de las partes en la toma de de- (2003), sino que se refiere al delimitado
que lo que debería ser determinante es la cisiones sobre los efectos de su ruptura por las interacciones entre personas con
averiguación y determinación previa de predice una menor necesidad de inter- una vinculación íntima, ligadas entre sí
la situación de equilibrio o desequilibrio vención judicial en la vida familiar y una por lazos familiares. Dentro de este tipo
entre el agresor y la víctima, para dar ca- posterior capacidad para afrontar de ma- de violencia podemos encontrar a su vez
bida o no a la mediación. En este sentido nera autónoma las nuevas decisiones que otros conceptos como violencia ascen-
resultan elogiables la experiencias desa- el ciclo vital inevitablemente irá requi- dente, violencia contra la pareja o con-
rrolladas en el Juzgado de Hospitalet de riendo. Consideramos que en muchas oca- yugal, violencia descendente…, que ha-
Llobregat, después en el Juzgado nº 5 de siones se obvia esta realidad que inevi- cen referencia a los tipos de violencia que
VIDO de Barcelona o en el Juzgado nº 1 tablemente existe: muchas parejas en las se pueden dar dentro del hogar: de hijos
de VIDO de Murcia en las que se orienta a que ha existido violencia, aunque se se- hacia padres, entre los miembros de la
las partes a una mediación familiar una paren, tendrán en ocasiones que retomar pareja, de padres hacia hijos…
vez se ha procedido al archivo del proce- el contacto, por ejemplo cuando tienen La violencia de género, o violencia
dimiento penal». hijos comunes, y muchas otras, vuelven contra las mujeres, también llamada
En el momento actual, la utilización a retomar la relación y la convivencia. violencia machista o sexista, en cam-
de la mediación en asuntos de familia Participar en un proceso de mediación bio, «hace referencia a todas las formas
está más que justificada y nadie duda puede enseñarles otras formas no vio- mediante las cuales se intenta perpe-
de sus virtudes. Así, la propia legisla- lentas para resolver sus conflictos. tuar el sistema de jerarquías impuesto
ción introduce la mediación familiar en No obstante, queremos recalcar que por la cultura patriarcal. Se trataría de
la Ley 15/2005, de 8 de julio, por la que no todas las parejas donde ha existido una violencia estructural que se dirige
se modifican el Código Civil y la Ley de violencia podrán participar en el proce- hacia las mujeres con el objeto de man-
Enjuiciamiento Civil en materia de sepa- so de mediación, y que para poder deter- tener o incrementar su subordinación al
ración y divorcio, y donde se incluyen minar si su participación es o no viable, género masculino hegemónico» (Corsi,
normas concretas que albergan el so- es fundamental conocer en profundidad 2003). Como señala este autor, adopta
metimiento a mediación de determina- el complejo fenómeno de la violencia en formas muy variadas tanto en el ámbito
das cuestiones en materia de familia. Por la pareja. de lo público como en contextos priva-
ello, resulta paradójico que precisamen- dos. Ejemplos de ella son todas las for-
te en aquellas familias donde es necesa- mas de discriminación hacia la mujer en
ria una intervención más completa y un ENTENDIENDO LA VIOLENCIA distintos niveles (político, institucional,
abordaje más complejo, como en el caso EN LA PAREJA laboral) entre el que se encontraría el
de las familias con problemática de vio- familiar.
lencia, se limiten los recursos a utilizar. La violencia en el ámbito doméstico, por Por tanto, la violencia de género, que
La mediación familiar persigue la re- motivos obvios, genera una gran preocu- la LO 1/2004 en su exposición de moti-
solución de los conflictos surgidos en pación en nuestra sociedad, si bien hace vos define como «una violencia que se di-
el seno de la familia, posibilitando vías no tantos años era un fenómeno invisibi- rige sobre las mujeres por el hecho mismo
de diálogo y la búsqueda en común del lizado. La toma de conciencia sobre el mis- de serlo», no se circunscribe solo al ám-
acuerdo entre ambas partes. En aquellas mo, condujo a un desarrollo teórico, tanto bito familiar o de la pareja. No obstan-
parejas donde surge violencia, junto con fuera como dentro de nuestras fronteras, te, la ley sí que hace referencia expresa
la cuestión penal que emana del propio que trajo consigo multitud de términos, al ámbito de la violencia en la pareja, y
acto violento, se suscitan frecuentemente utilizados, no siempre con acierto, como articula en torno a ello una serie de dis-
asuntos propios del orden civil (desacuer- sinónimos: violencia intrafamiliar o fami- posiciones y medidas, entre ellas la que
dos que afectan al ejercicio de las respon- liar, violencia conyugal, violencia contra nos ocupa: vedar la mediación cuando en
sabilidades parentales, al establecimien- la mujer, violencia machista o sexista, vio- una pareja el hombre ha ejercido violen-
to de las relaciones paterno-filiales tras lencia de género… cia sobre su mujer.
10  María Lobo Guerra y Fernando Samper Lizardi

Tabla 1.1. Tipología de agresores. ante personas que utilizan la violencia


como forma de resolver los conflictos y
Violencia estructural Violencia circunstancial de mantener su poder sobre los demás,
y dentro de esta violencia encontraría-
Exclusiva: es el maltrato permanente La violencia no se produce
mos los que solo la ejercen sobre su pa-
que se produce exclusivamente en las permanentemente, sino que surge de
reja, violencia estructural exclusiva, y los
relaciones de pareja conflictos puntuales (ejercida tanto por
que la utilizan en distintos ámbitos de su
(masculina). mujeres como por hombres). vida, violencia estructural generalizada.
Aclaran los autores que por circunstan-
Generalizada: las agresiones se cial no debe entenderse como un único
extienden a otros ámbitos fuera de la episodio, o como una violencia de menor
familia (generalmente masculina). gravedad, ya que dependerá de cada si-
tuación, pudiendo encontrarse casos en
Extraído de Quinteros, A. y Carbajosa, P. (2008). Hombres maltratadores. Tratamiento los que la violencia será prolongada, en
psicológico de agresores. Madrid: Acebo. la medida que el conflicto no se supera,
y de elevada gravedad.
Así, en su Artículo 1, la LO 1/2004 ex- sea mujer) es consecuencia de la mani- Otra cuestión que también cabe plan-
pone que «tiene por objeto actuar con- festación de las estructuras jerárquicas tearse, y que complica más el problema,
tra la violencia que, como manifestación características del modelo patriarcal aún es la existencia de violencia ejercida por
de la discriminación, la situación de des- hoy presente en nuestra sociedad? mujeres hacia hombres dentro de la pa-
igualdad y las relaciones de poder de los Santiago Boira (2010) aporta una vi- reja, considerando que el planteamien-
hombres sobre las mujeres, se ejerce so- sión a nuestro juicio muy acertada acer- to habitual cuando se habla de violen-
bre éstas por parte de quienes sean o ha- ca de esta cuestión. Señala que no to- cia en la pareja parte de que el agresor
yan sido sus cónyuges o de quienes estén das las expresiones de violencia dentro es el hombre y la mujer es la víctima. Si
o hayan estado ligados a ellas por rela- de la pareja son consecuencia del mode- bien es cierto que cuando revisamos la
ciones similares de afectividad, aun sin lo patriarcal, concluyendo que no exis- literatura existente encontramos, en la
convivencia». Obviamente, la consecuen- te un único factor que explique, por sí mayoría de los textos, que se hace refe-
cia inmediata de esta definición es que solo, todos los casos de la violencia den- rencia fundamentalmente a mujeres víc-
cuando nos trasladamos al ámbito de la tro de la pareja. Define la influencia de timas y hombres agresores, no es insó-
violencia en la pareja, entendemos que las estructuras de género en dos direccio- lito que haya mujeres maltratadoras y
estamos ante una violencia ejercida por nes, una influencia proximal, en la que hombres maltratados (Echeburúa y Paz
hombres sobre mujeres, determinando a podría establecerse una relación más in- de Corral, 2006).
priori el rol de los actores que en ella mediata entre los efectos de la ideología Johnson, (2008) en este sentido, di-
participan: el hombre como agresor y la patriarcal y el establecimiento de la vio- ferencia también dos tipos violencia en
mujer como víctima. lencia, y una influencia distal, donde es- relación con la distinción antes esta-
Aunque es innegable la existencia de tas creencias funcionan como un mar de blecida. Como se aprecia en la tabla 1.1
este tipo de violencia sobre las mujeres, fondo, pero que no pueden ser relaciona- cuando se hace referencia a la violencia
no se puede olvidar que la violencia en la das directamente con el comportamiento estructural, el agresor es habitualmente
pareja es un fenómeno demasiado com- violento, compitiendo con otros factores un varón, especialmente en la específica,
plejo como para reducirlo a única posi- que pueden estar desempeñando un pa- que sería aquella que se identifica con la
bilidad. Parece desencaminado conside- pel importante en el desarrollo y mante- definición de violencia de género, y que
rar que toda la violencia que se produce nimiento de la violencia. es ejercida exclusivamente por hombres.
en la pareja sigue un mismo patrón, res- En esta misma línea, Andrés Quinteros Muchas víctimas mujeres, ante este tipo
ponde a los mismos factores y tiene las y Pablo Carbajosa (2008) diferencian dos de maltrato, pueden responder en deter-
mismas consecuencias, máxime en el mo- tipos distintos de violencia en la pare- minados momentos con violencia, como
mento actual en el que el modelo tradi- ja Tabla 1.1. Distinguen entre una vio- una forma de defensa, es lo que Johnson
cional de familia está cambiando y son lencia circunstancial, que surge a partir denomina resistencia a la violencia, no
muchos los tipos de familias que nos po- de conflictos puntuales y desaparece una siendo adecuado en estos casos hablar de
demos encontrar. vez resueltos éstos, y una violencia es- mujeres como agresoras.
Lo que cabe preguntarse en este pun- tructural, que ejecuta el agresor de ma- La violencia circunstancial, en cambio,
to es si ¿toda violencia que el varón ejer- nera sistemática y permanente, para do- puede ser ejercida por ambos, como una
ce sobre su pareja (en el caso de que esta minar completamente al otro. Estaríamos forma rápida, e inadecuada, de afrontar
La mediacion familiar, ¿es posible en aquellos casos en los que ha existido violencia contra la pareja?  11 

las desavenencias conyugales. En el caso Gráfico 1.


de que ambos utilicen la violencia para Violencia Estructural Generalizada
resolver sus conflictos, podría hablarse de
violencia cruzada. Independientemente
de su sexo, cualquier persona puede per-
petrar un acto violento.
No obstante, nadie pone en duda que
el mayor porcentaje de víctimas cuando
hablamos de violencia en la pareja son
mujeres, y que como señalan Quinteros
y Carbajosa (2008), son muy pocos o ra-
ros los casos en los que la mujer realiza
una destrucción sistemática y exclusiva
del hombre en la relación de pareja a ni-
vel físico, psicológico y sexual. Violencia Estructural Violencia
Esta complejidad del fenómeno de la Exclusiva Circunstancial
violencia es un hecho con el que tene-
mos que trabajar, e intentar establecer
presupuestos causales limitados, y por A la luz de lo expuesto, se hace ne- una discusión cuando la pareja ya esta-
consiguiente, pautas de actuación uni- cesario, cuando descendemos al nivel de ba en crisis (ella se quiere marchar de la
formes, que engloben todos los casos, la intervención con personas concretas, vivienda, pero él se lo impide cogiéndo-
no ayuda a enfrentarnos a él. Además desde cualquier ámbito profesional, in- la con fuerza del brazo, forcejean, él la
de la dificultad a la hora de establecer cluido la mediación, poner nombre y sa- zarandea, ella le pega una patada para
las causas de la violencia y los factores ber ubicar a quienes estamos atendiendo, zafarse y finalmente se marcha de la vi-
implicados, nos encontramos con que ya que habitualmente nos encontramos vienda). Ante esta información podría-
los propios actos violentos no son todos con una realidad diversa, que difícilmen- mos catalogar el caso como de violen-
iguales. Difieren en el grado, la frecuen- te podemos hacer encajar en una única cia circunstancial, máxime cuando ambos
cia, intensidad… Así, podemos encon- categoría explicativa. afirman que durante el resto de su re-
trar hechos violentos aislados, de me- Para ilustrar esta idea, proponemos es- lación nunca existió violencia física. No
nor o mayor intensidad, o una violencia cuetamente un caso observado durante obstante, durante uno de los caucus rea-
estructural, secuencial y asimétrica, en una mediación intrajudicial en la que se lizados, ella expresó que en ocasiones se
la que los distintos incidentes violentos tuvo conocimiento de la ocurrencia en el sentía menospreciada ya que su pareja no
están conectados, sugiriendo un proce- pasado de un episodio violento, y la des- se implicaba en las labores de la casa, de-
so, como en el caso de la violencia de cripción de otros posibles casos hipotéti- legando dichas tareas en ella, y manifes-
género (Boira, 2010). cos que nos podemos encontrar en nues- tando un componente machista por parte
Asimismo, las consecuencias en las víc- tro quehacer mediador. Hay que tener en de su marido, pudiendo evidenciarse cier-
timas tampoco son iguales. Ante cual- cuenta que cuando estemos en un proce- tos elementos característicos de la vio-
quier hecho traumático, «el grado de so de mediación, podemos encontrarnos lencia estructural exclusiva. La siguiente
daño psicológico (lesiones y secuelas) con parejas donde ha existido violencia, gráfica podría ilustrar esta dificultar de
está mediado por la intensidad/duración y donde esa violencia se ha podido poner ubicar claramente a las personas en una
del hecho y la percepción del suceso su- en conocimiento o no de la autoridad ju- categoría estanca, en este caso, represen-
frido (significación del hecho y atribu- dicial. En este sentido, asumimos que el tado con un círculo, colocado en esa zona
ción de intencionalidad), el carácter in- que no exista una denuncia no implica intermedia entre la violencia estructural
esperado del acontecimiento y el grado que no haya riesgo en esa pareja, y que exclusiva y circunstancial: Gráfico 1
real de riesgo experimentado, las pérdi- no haya que plantearse la viabilidad de Si efectuásemos una evaluación ex-
das sufridas, la mayor o menor vulnera- un proceso mediador, como en los casos haustiva del caso, tal vez encontraríamos
bilidad de la víctima, la posible concu- en los que la denuncia si existe y es don- un varón, con patrones interiorizados de
rrencia de problemas actuales y pasados de la propia ley nos advierte de la impro- género, desde los que legitima ciertas ac-
(historia de victimización) así como el cedencia de ésta. titudes de dominio sobre ella, pero que
apoyo social existente y los recursos psi- En el caso observado, encontramos que no recurre a la violencia (física o verbal)
cológicos de afrontamiento disponibles» el hecho violento es descrito por ambos para mantener un dominio sobre su pare-
(Echeburúa, 2005). como leve y puntual en el contexto de ja, aunque tampoco se cuestione sus pri-
12  María Lobo Guerra y Fernando Samper Lizardi

vilegios masculinos, como no participar PROPUESTA DE Además, tras una adecuada intervención
de las tareas del hogar. Y tal vez encon- INTERVENCIÓN psicológica, estas mujeres pueden recu-
trásemos también una mujer, socializada perar la seguridad y establecer el control
en el mismo contexto patriarcal, que no Ante la complejidad expuesta existen- de sus vidas, abordar las secuelas produ-
presenta un daño psíquico derivado ni de te en el campo de la violencia sobre la cidas por la violencia, reforzar su autoes-
la violencia vivida, ni de la relación que pareja, surgen de forma consecuente va- tima, recuperar su identidad personal…
mantuvieron, y que perfectamente pue- rias reflexiones que nos permiten cues- pues tales son algunos de los objetivos de
de ser capaz de participar en una media- tionar la disposición establecida por la LO estos programas de intervención, y estar
ción, como de hecho sucedió. 1/2004 que es objeto de este artículo. dotadas, por tanto, de las habilidades ne-
Pero, como hemos señalado, la varia- En primer lugar, unos de los principa- cesarias para hacer frente a un proceso
bilidad de casos que podemos encontrar- les problemas que se presentan en el mo- de separación, pero la prohibición de la
nos en mediación es amplia. Por ejem- mento actual es que ante una situación ley les priva de este derecho.
plo, podríamos encontrarnos también a de violencia en la pareja, cuando una Asimismo, la mediación como mode-
un hombre que ha agredido físicamen- mujer denuncia una agresión, como se- lo alternativo de resolución de conflic-
te a su pareja, y que cuando realizamos ñala Subijana (2009), «la agravación pe- tos, se diferencia entre otros aspectos de
una exploración más específica, encon- nal se vincula al hecho de la que la víc- los métodos adversariales, como nuestro
tramos una persona con una baja capaci- tima fuera o hubiera sido esposa o mujer sistema judicial, en su preocupación por
dad empática, con rasgos típicos del tras- que estuviera o hubiera estado ligado al restablecer el equilibrio de las partes en-
torno antisocial de la personalidad, que autor por una análoga relación de afec- frentadas y por cuestionar las relaciones
mantiene una idea distorsionada del uso tividad, aun sin convivencia, sin hacer de poder establecidas dentro de la fami-
de la violencia como forma adecuada de mención alguna a la necesidad de que el lia. Propicia que se utilice el diálogo y
resolución de conflictos… En este caso, acto violento sea una manifestación es- la escucha mutua, que ambas partes es-
podríamos situar el punto verde en el ex- pecífica de la discriminación, la situación tén igualmente representadas, que am-
tremo superior de la gráfica, siendo di- de desigualdad y las relaciones de poder bas sean oídas y dispongan de su tiempo
fícil que puedan participar en una me- de los hombres sobre las mujeres». para llegar a un acuerdo. En este senti-
diación con las garantías necesarias de Por este motivo, en mediación, pue- do, es obvio que en parejas en las que el
seguridad para la víctima. Es posible, no den llegarnos parejas en las que se trami- desequilibrio de poder sea insalvable, no
obstante, que esta persona también ten- tó una denuncia por violencia de género, se podrá mediar, pero en otras muchas,
ga interiorizados patrones de género y pero donde la violencia la podríamos ana- este desequilibrio, aunque haya existido
mantenga actitudes rígidas en relación a lizar desde otro prisma, por ejemplo el violencia, o bien no está presente, o bien
los roles sexuales. ofrecido por la violencia circunstancial. lo está en la misma medida que lo encon-
También, podríamos estar ante una pa- Por otro lado, a nuestro juicio, la pro- tramos en nuestro quehacer mediador en
reja donde ambos miembros, a raíz de la hibición de mediar que la ley establece parejas donde no han acontecido episo-
crisis provocada por la ruptura, y una vez incurre en un excesivo paternalismo so- dios violentos, y podría restaurarse con
que la comunicación entre ellos ha fa- bre la mujer, ya que se impide su partici- las propias técnicas que se utilizan en el
llado, mantienen una guerra abierta, en pación directa en la toma de decisiones proceso de mediación.
la que utilizan todo tipo de armas para en cuestiones civiles que le afectan de En este sentido, algunos autores de-
enfrentarse: manipulaciones de los hi- primera mano, dando por hecho su inca- fienden que la aplicación de la media-
jos, cruce de denuncias en los juzgados pacidad para participar en el proceso de ción en estas parejas favorece la instala-
por los motivos más diversos, amenazas mediación, sin que tal incapacidad resul- ción de un proceso de democratización de
y otras conductas violentas, como for- te acreditada. las relaciones familiares. Berardo, Greco
ma inadecuada de manejar su conflicto… Es cierto que muchas mujeres, tras su- y Vecchi (2003) exponen que «la fami-
pero donde no se aprecie un desequili- frir una situación de maltrato, y como lia atravesada por violencia doméstica
brio de poder. O parejas, donde ha exis- consecuencia del mismo, pueden presen- que emprende un proceso de mediación
tido una violencia estructural exclusiva, tar un daño psíquico, permanente o tran- y logra cristalizar acuerdos en materia de
donde se apreciaba este desequilibrio de sitorio, que les impida participar en el alimentos, estancias y comunicaciones…
poder, y otras características presentes proceso de mediación. Pero como se ha experimenta el tránsito por un espacio
en este tipo de violencia, pero que cuan- expuesto, la gravedad de las consecuen- diferente de elaboración pacífica de los
do llegan al proceso de mediación ambos cias del maltrato depende, entre otros desacuerdos, que en muchos casos contri-
han pasado por una intervención tera- factores, de la severidad del mismo y de buye al descenso momentáneo de la vio-
péutica, y ambos están capacitados para la vulnerabilidad de la víctima, no siendo lencia y en otros a recrear en la instan-
mediar. siempre las mismas en todas las mujeres. cia del diálogo, un espacio que junto con
La mediacion familiar, ¿es posible en aquellos casos en los que ha existido violencia contra la pareja?  13 

la posibilidad de apropiación, se instala- Gráfico 2.


rá en la pareja o en forma individual en Se
interrumpe
cada sujeto, como una nueva posibilidad
de funcionamiento para conflictos futu- NO
ros». Las intervenciones judiciales, por Decidir si
contra, aumentan o se imbrican dentro Cita a ella seguir con el Se
proceso interrumpe
del mismo patrón relacional basado en
circuitos de poder, sin facilitar posibili- Si Si NO
dades de cambio en las dinámicas de es- Decidir si
¿Sospecha de
tas familias. Premediación Citar a él seguir con el
violencia?
proceso
Otro de los argumentos argüidos para
justificar el rechazo de la mediación en NO Si
estos casos, es que la relación entre víc- Proceso de
Incio de la
tima y agresor está muy deteriorada y mediación
mediación
normal
resultará improbable que se pueda res-
tablecer una comunicación o una míni-
ma cercanía entre ambos, o que la víc-
tima no será capaz siquiera de sentarse Será necesario decidir caso a caso, en re- cada caso concreto. Aunque se recomien-
frente a su agresor. Ante este argumen- lación a unas directrices básicas: que la da siempre iniciar la exploración con la
to, se presenta la evidencia que nos en- violencia no esté presente en el momen- persona que ha sufrido la violencia, es
contramos en la realidad: muchas pare- to actual, que se realice una valoración posible, una vez realizada esta primera
jas solicitan retirar la denuncia, poner fin de la violencia acontecida y de sus pro- sesión, ir intercalando estas sesiones, con
al procedimiento, o reanudan la convi- tagonistas, y que las partes estén plena- las de evaluación del agresor.
vencia, a pesar de la orden de alejamien- mente capacitadas para poder participar En este sentido, apuntar que aunque
to impuesta. en el proceso. tras las sesiones con la víctima llegáse-
En muchos casos la víctima no quiere A continuación exponemos en la si- mos a la conclusión que puede iniciarse
romper con su agresor, e independiente- guiente gráfica un dispositivo que se lle- el proceso de mediación, nunca debe lle-
mente de los motivos que estén detrás varía a cabo cuando en la sesión de pre- varse a cabo sin realizar el mismo pro-
de esta decisión, que habría que ponde- mediación se detectara o se sospechase cedimiento con el agresor. Es prioritario
rar en cada caso, no se puede afirmar ca- la existencia de un episodio de violen- garantizar un espacio de seguridad para
tegóricamente que la comunicación en- cia: Gráfico 2 la víctima, y se sabe que las víctimas de
tre ambos esté tan deteriorada que haga Como podemos observar en la gráfica, violencia de género tienden a subestimar
inviable un proceso de mediación, o que el dispositivo vendría a ser un filtro, don- el riesgo en el que se encuentran, por lo
la víctima sea incapaz de sentarse frente de primero se realizaría un caucus con la que algunas de ellas nos pueden ofrecer
a éste para negociar. persona que sufrió el episodio de violen- una información sesgada que no refle-
Por ello, aunque para conocer el fenó- cia para después realizar otro caucus con je adecuadamente la situación que están
meno de la violencia es importante estu- la persona que la ejerció. En la gráfica atravesando.
diar sus causas, su contexto, sus implica- hemos nombrado a efectos prácticos los En estas sesiones de evaluación con el
ciones… es igualmente necesario fijarnos caucus como «cita a ella» y «cita a él», agresor también es necesario rastrear la
en sus consecuencias sobre las personas pues como hemos visto, lo más proba- violencia ejercida, así como otras carac-
concretas que han sido actores de ese es- ble es que en nuestra práctica diaria nos terísticas psicológicas (doble fachada, ne-
cenario, y ver cómo su capacidad de ne- encontremos con más mujeres que han gación, minimización o justificación de la
gociar entre ambos está o no deteriorada, sufrido violencia a manos de sus parejas violencia ejercida, definiciones rígidas de
y solo descendiendo a ese nivel de caso que viceversa. los roles masculinos y femeninos…) cuya
concreto, podremos decidir si un caso es En este caucus inicial con la víctima presencia nos pueden hacer dudar de su
o no mediable. tenemos que recabar información relati- capacidad para participar en la mediación.
No es posible a nuestro juicio esta- va al proceso de victimización sufrido, la También es imprescindible valorar el ver-
blecer reglas generales que guíen nues- presencia de lesiones o secuelas, su capa- dadero objetivo que persigue en la media-
tra decisión, pues los casos de violencia cidad para negociar, para tomar decisio- ción, pues en el caso de los agresores de
contra la pareja, como hemos expuesto, nes, la ausencia de coacción o miedo… género puede ser habitual que busquen un
difieren entre sí: ni todas las víctimas El número de sesiones necesarias para re- nuevo acercamiento con la víctima, para
son iguales ni lo son todos los agresores. cabar toda la información dependerá de continuar su abuso de poder sobre ella, y
14  María Lobo Guerra y Fernando Samper Lizardi

vean en la mediación la posibilidad de re- pio proceso puede frenar la violencia, no- BIBLIOGRAFÍA
tomar este contacto con ella, en cuyo caso sotros consideramos que no se debe sub-
la mediación estaría vetada. estimar ningún tipo de violencia, y que • Berardo, E., Greco, S. y Vecchi, S. (2004).
Somos conscientes que estas sesiones ésta nunca es justificable ni aceptable, «Experiencias en mediación y violencia fa-
están más cercanas a sesiones de evalua- por lo que mediar en un caso donde los miliar en Buenos Aires, Argentina: La media-
ción propias de la psicología forense, que episodios de violencia estén presentes, se ción como recurso de intervenciones demo-
a los caucus característicos del proceso de nos antoja cuanto menos arriesgado. cratizadoras en las relaciones de poder». En
mediación. Por este motivo, se requie- El segundo objetivo se traduciría en http://www.fundacionlibra.org.ar/publica-
re que el profesional o profesionales que que ambas partes quieren voluntaria- ciones/MediacionBerardoGrecoVecchi.pdf
las realicen tengan formación y experien- mente acudir a la sesión conjunta y es- • Boira, S. (2010). Hombres maltratadores.
cia específica en el campo de la violencia tán con plenas capacidades de poder lle- Historias de violencia masculina. Zaragoza:
contra la pareja, tanto con víctimas como gar a acuerdos, sin que signifique para Prensas universitarias de Zaragoza.
con agresores. ellos, y concretamente para la parte que • Bolaños, I. (2008). Hijos alineados y pa-
Entendemos que desde un plantea- sufrió la violencia, un espacio amenazan- dres alineados: mediación familiar en rup-
miento conservador de la mediación, es- te y hostil sino una vía para encontrar turas conflictivas. Barcelona: Reus.
tas sesiones podrían interferir con el rol soluciones, donde se les refuerce en su • Corsi, J. (2003). La violencia en el con-
de mediador, cuestionar su neutralidad o capacidad de toma de decisiones. Como texto familiar como problema social. En
situarle en un papel distinto al que des- destacaría Patricia Esquinas (2008) «la Corsi, Maltrato y abuso en el ámbito do-
pués ocupará en el proceso mediador. Por técnica de la mediación, pese a las abun- méstico. Fundamentos teóricos para el es-
este motivo, es recomendable que si el dantes críticas que ha suscitado, aun po- tudio de la violencia familiar en las rela-
mediador detecta o sospecha que ha exis- dría llevarse a cabo en el marco de la vio- ciones familiares (p 14-40); Buenos Aires,
tido violencia, solicite a otro profesional lencia de género a través de un proceso Barcelona, México: Paidos.
que realice este proceso de evaluación. adecuado de equiparación de las partes, y • Echeburúa, E. (2005). Superar un trau-
Igualmente, para eliminar posibles resis- de disolución del desequilibrio inicial que ma. El tratamiento de víctimas de sucesos
tencias, habría que realizar un encuadre existe entre ellas (por ser una la persona violentos. Madrid: Pirámide.
a ambas partes del motivo de recabar di- maltratada, y la otra, la que ejerce dicho • Echeburúa, E. y Corral, P., (2006).
cha información. abuso), proceso que pasaría, desde lue- Manual de violencia familiar. Madrid: Siglo
Desde nuestra experiencia en el cam- go, por fortalecer la posición de la vícti- XXI de España Editores.
po de la violencia hemos querido elaborar ma. Este principio responde al término • Esquinas, P (2008). Mediación entre víc-
tres guías Tablas 1.2, 1.3 Y 143, donde anglosajón, «empowerment», y desde su tima y agresor en la violencia de género.
podemos recoger la información necesaria creación, 1990, constituye un lugar co- Valencia: Tirant lo blanch.
para abordar los dos objetivos principa- mún entre la doctrina dedicada a tales • Johnson, M, P (2008). A typology of do-
les: valorar si existe peligrosidad para la cuestiones». mestic violence: intimate terrorism, vio-
víctima (en caso afirmativo la medición Para finalizar una última reflexión. lent resistance, and situational couple
se suspendería), y si es posible la media- Somos partidarios de abordajes inter- violence. Northeastern Series on Gender,
ción. Estos protocolos tienen como obje- disciplinares para problemas complejos, Crime, and Law.
tivo facilitar la recogida de información, que son el resultado de la intervención • Quinteros, A. y Carbajosa, P. (2008).
guiar la evaluación poniendo el acento en de distintos factores, como ocurre en es- Hombres maltratadores. Tratamiento psi-
aspectos importantes que deben ser teni- tas familias con problemática de violen- cológico de agresores. Madrid: Acebo.
dos en cuenta al valorar el caso, y facili- cia. Hay que considerar que ninguno de • Redorta, Josep (2004). Cómo analizar los
tar así la toma de decisión respecto de si los sistemas de intervención de los que conflictos. Barcelona: Paidós Mediación.
un caso es o no mediable. No deben ser disponemos, ya sean medidas penales, ju- • Suares, Marinés (2002). Mediando en
tomados como esquemas rígidos a seguir diciales o intervenciones psicológicas, so- sistemas familiares. Buenos Aires: Paidós
durante las entrevistas, y no en todos los ciales, educativas, policiales… puede por Mediación.
casos será necesario recabar toda la infor- sí solo, en forma exclusiva o excluyente, • Subijana, I. (2009). La violencia en la
mación que en ellos se refleja. dar una respuesta integral y adecuada a relación de pareja: la protección de las víc-
Empezaríamos la sesión de mediación la conflictividad que estas familias pue- timas en el sistema institucional de justi-
conjunta, una vez cumplidos los dos obje- den presentar. Por ellos insistimos en la cia. En Echeburúa, E., Fernández Montalvo,
tivos mencionados anteriormente. El pri- reflexión inicial objeto de estas líneas, J. y de Corral, P. Predicción del riesgo de
mero lleva implícito que en el momento ¿Por qué excluir a todas estas familias homicidio y de violencia grave en la rela-
actual no existe violencia. Aunque para de los beneficios de la mediación de for- ción de pareja (pp. 115-135); Valencia:
algunos autores la mediación por su pro- ma taxativa? Diseñarte.
La mediacion familiar, ¿es posible en aquellos casos en los que ha existido violencia contra la pareja?  15 

Tabla 1.2. PROTOCOLO SOBRE LA PERSONA QUE SUFRE VIOLENCIA


Tabla 1.3. PROTOCOLO SOBRE LA PERSONA QUE EJERCE VIOLENCIA

Nombre: Fecha:
INFORMACION SOCIODEMOGRÁFICA
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Tabla 1.2. PROTOCOLO SOBRE LA PERSONA QUE SUFRE VIOLENCIA + Tabla 1.3. PROTOCOLO SOBRE LA PERSONA QUE EJERCE
VIOLENCIA por razones de maquetación se han recogida en la misma ficha los ítems correspondientes al protocolo de información a
recabar en los diferentes casos que coinciden
16  María Lobo Guerra y Fernando Samper Lizardi

Tabla 1.2. PROTOCOLO SOBRE LA PERSONA QUE SUFRE VIOLENCIA (Continuación)


Tabla 1.3. PROTOCOLO SOBRE LA PERSONA QUE EJERCE VIOLENCIA (Continuación)

PERCEPCION DE LA VIOLENCIA
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La mediacion familiar, ¿es posible en aquellos casos en los que ha existido violencia contra la pareja?  17 

Tabla 1.2. PROTOCOLO SOBRE LA PERSONA QUE SUFRE VIOLENCIA (Continuación)


Tabla 1.3. PROTOCOLO SOBRE LA PERSONA QUE EJERCE VIOLENCIA (Continuación)

SITUACION JURIDICA/PERCEPCION DE LA VIOLENCIA


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18  María Lobo Guerra y Fernando Samper Lizardi

Tabla 1.2. PROTOCOLO SOBRE LA PERSONA QUE SUFRE VIOLENCIA (Continuación)


Tabla 1.3. PROTOCOLO SOBRE LA PERSONA QUE EJERCE VIOLENCIA (Continuación)

AJUSTE PSICOSOCIAL y CARACTERISTICAS PSICOLOGICAS


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La mediacion familiar, ¿es posible en aquellos casos en los que ha existido violencia contra la pareja?  19 

Tabla 1.4. ANÁLISIS Y DESCRIPCIÓN DE LA VIOLENCIA

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BIBLIOGRAFÍA