Está en la página 1de 37

EL CONCUBINATO

El Concubinato.
Es un término que procede del latín concubinatus y que refiere a la relación marital que
mantiene una pareja sin estar casada. A los integrantes de estas parejas se les conoce
como concubinos aunque, en ciertas culturas, la concubina era una mujer de menor
posición social que el hombre en una relación del tipo matrimonial.

22/05/2018
Universidad de la Tercera Edad (UTE)
Facilitador: Dr. Domy Abreu
EL CONCUBINATO
EL CONCUBINATO

CARRERA: LICENCIATURA EN DERECHO.

ASIGNATURA: DERECHO DE LOS REGÍMENES MATRIMONIALES.

TEMA: EL CONCUBINATO

FACILITADOR: DR. DOMY ABREU.

PARTICIPANTES

: EDNECA E. LÓPEZ M 2015-00271.

VIDAL RODRÍGUEZ DEL C. 2015-00145.

FECHA DE ENTREGA

: MARTES 22 DE MAYO DEL 2018.


EL CONCUBINATO

Índice
Introducción.-…………………………………………………………………………….
4 Objetivos.-
……………………………………………………………………………….. 5
Metodología del Trabajo.-………………………………………………………………..
6
Marco Teórico.-…………………………………………………………………………..
7
Concepción del concubinato I.-………………………………………………………….
8
1.1 Características del Concubinato.-……………………………………………… 19
1.2 Concubinato Carencial.-……………………………………………………….. 20
1.3 Concubinato Sanción.-………………………………………………………… 20
1.4 Concubinato Utópico.-…………………………………………………………. 21
1.5 Derechos de las personas unidas en concubinato.-…………………………… 21
Breve estudio sobre la legalización del Concubinato y los derechos adquiridos por
los concubinos en RD II.-………………………………………………………… 22
Desarrollo trascendental de las uniones en pareja.-……………………… 25
3.1 Matriarcado.-………………………………………………………………… 25
3.1.1 Origen.-………………………………………………………………… 26
3.2 Patriarcado.-…………………………………………………………………… 27
3.2.1 Origen.-…………………………………………………………………. 27
3.3 Uniones en Roma.-…………………………………………………………… 28
3.4 Uniones en Francia.-………………………………………………………… 31
Resultado del estudio III.-…………………………………………………… 32
Conclusión -………………………………………………………………………… 36
Recomendaciones -……………………………………………………………… 37
Bibliografía -…………………………………………………………………… 38
Anexos.-………………………………………………………………………… 39
EL CONCUBINATO

INTRODUCCIÓN

El tema de investigación nuestro es El concubinato, es


un tema de mucho interés, ya que el mismo ha sido tratado
desde sus mismos orígenes es decir desde El Imperio Romano
y desde la Antigua China.
El concubinato a través del devenir histórico de la
humanidad ha sido una realidad latente en diferentes
sociedades y en diferentes culturas. Es quizá la razón por la
que en algunos países, en los últimos tiempos, han legislado
reconociendo ciertos derechos y deberes a los con vivientes,
sin que necesariamente contravenga los principios que rigen
al matrimonio que es la institución que legalmente y
socialmente es la que se reconoce.
El concubinato es la unión libre entre dos personas de
sexo diferentes, las cuales deciden libremente convivir, sin
estar atadas legalmente por el vínculo del matrimonio.
En la República Dominicana el concubinato ha
experimentado grandes avances, en cuanto a la adquisición de
deberes y derechos, como veremos en el desarrollo del
presente trabajo de investigación.

-4-
EL CONCUBINATO

-5-
EL CONCUBINATO

Objetivos

 Objetivo General:
1. Analizar las posibilidades de los derechos adquiridos por los concubinos a
la luz de la legislación vigente en la República Dominicana.

 Objetivos específicos:
1. Estudiar las atribuciones de la Junta Central Electoral.

2. Conocer las funciones de la Junta Central Electoral.

3. Investigar sobre los antecedentes de Junta Central Electoral


Dominicana.

4. Realizar una síntesis de todo lo relativo o concerniente al tema


de investigación.

-6-
EL CONCUBINATO

Metodología DEL TRABAJO.

Esta investigación es de tipo descriptiva-explicativa,


ya que analizamos una situación y a la misma vez el
porqué de la misma, se realizó haciendo uso de
diversos documentos y fuentes bibliográficas tales
como: libros, revistas, códigos, leyes y la
jurisprudencia de la República Dominicana.

MARCO TEORICO.
Antecedentes del concubinato

-7-
EL CONCUBINATO

El concubinato tiene un origen muy remoto, fue admitido como


institución legal en el Código de Hammurabi que es el más antiguo texto
legal que se conoce. En Roma fue regulado por el Jus gentium, alcanzando
su mayor difusión a fines de la República.

Entre los germanos existió el concubinato para las uniones entre libres y
siervos, debido a que no se permitía el matrimonio entre personas de
distinta condición social, siendo sustituido después por el matrimonio
llamado de mano izquierda o morganático, por el cual la mujer de condición
inferior no participaba de los títulos ni rango del marido, siguiendo los hijos
la misma condición de la primera sin heredar a éste.

El concubinato subsistió en la Edad Media, no obstante la creciente


oposición del Cristianismo. Así, en España lo consagraron antiguas
costumbres y ciertas disposiciones legales, tomando el nombre de
arragania, que posteriormente fue sustituido por el de amancebamiento.

En los Fueros y en las Partidas se reglaron las uniones de hecho a la


manera de los romanos, con la diferencia de que la barragana podía en
cualquier momento contraer matrimonio, siempre y cuando no tuviera
impedimentos. Posteriormente en el llamado Concilio de Trento se prohibió
sancionar a los concubinos Hace mil años, el matrimonio cristiano se
realizaba ante la vista de Dios, sin necesidad de ceremonia o de autoridad
que diera fe de la voluntad de los contrayentes. Luego, la iglesia exigió el
rito que todavía conocemos y calificó como inmoral cualquier otra unión,
recurriendo a la autoridad seglar para reparar a los pecadores que evadían
la fórmula eclesiástica.

En la actualidad, la sociología anuncia, por su parte, una drástica


disminución de los matrimonios, un aumento de las tasas de divorcio y un
crecimiento inusitado de las llamadas uniones libres, al grado de que
podemos vaticinar que en cien años, pocos para la historia de la humanidad
la mayoría de las familias tendrán como origen el concubinato.

1) CONCEPCIÓN DEL CONCUBINATO

-8-
EL CONCUBINATO

Etimológicamente la palabra concubinato proviene del latín Concubinattus, que significa


vida marital del hombre con la mujer.

Concubinato, en sentido amplio, cohabitación de un hombre y una mujer sin la ratificación


del matrimonio. En su sentido restringido, el concubinato es una forma de poligamia en la cual la
relación matrimonial principal se complementa con una o más relaciones sexuales.

Concubinato, es la situación de hecho derivada de la convivencia de dos personas, hombre y


mujer no unidas por matrimonio, que compartan un proyecto de vida común basada en relaciones
afectivas de carácter singular y dotadas de estabilidad y permanencia.

La unión o familia de hecho puede definirse como la situación de dos personas de diferente
sexo, con libertad de estado, capacidad y legitimación para contraer matrimonio pero que sin
embargo no lo contraen. Para BELLUSCIO, la familia de hecho es la situación en la que se
encuentran dos personas de diferente sexo que hacen vida marital, sin estar unidos en
matrimonio: se trata, pues, de una unión de hecho con caracteres de estabilidad y permanencia.
Otros doctrinarios enfocan la definición desde la óptica de la unión consensual de un hombre y
una mujer, igualmente libres, unión que tiene carácter de durabilidad aunque no se encuentre
legislada ni santificada por fórmula, requisito ni ceremonia religiosa alguna. En todo caso, es
constante en la doctrina el carácter de durabilidad, publicidad, notoriedad, unicidad y estabilidad
de la unión para que pueda adquirir similitud con el matrimonio.

El concubinato también es designado comúnmente con el nombre de unión libre o unión de


hecho por otros autores y procede de la situación fáctica o de hecho de la convivencia de dos
personas (hombre y mujer) que no se encuentran unidas por el matrimonio, pero sí comparten un
proyecto de vida común entre ellos fundamentadas en relaciones afectivas con determinados
caracteres como son: la singularidad, la estabilidad y la permanencia.

El Concubinato en la República Dominicana siempre ha sido una realidad social que ha


ameritado de soluciones jurídicas con la finalidad no solo de proteger a los convivientes sino a la
misma familia.

Es unánimemente admitido que el concubinato es un fenómeno que se encuentra presente en


la mayoría de los hogares dominicanos en los cuales existe una tendencia al concubinato. En tal
sentido se afirma que como es una cuestión de hecho muy notable en nuestra sociedad el
legislador en menor grado y la Suprema Corte de Justicia a través de la Jurisprudencia han
tratado de salvaguardar los derechos de la familia que se genera a través del mismo.

En nuestro caso, a partir de la reforma de la Constitución Política de la República, del 26 de


enero de 2010, que ha introducido sensibles reformas en todos los ámbitos del ordenamiento
jurídico nacional, y entre esas novedades y cambios esenciales, hay que destacar la consignación
de una realidad social a la que, tanto el legislador como la doctrina jurisprudencial dominicana
habían venido desconociendo, salvo excepciones muy puntuales.

-9-
EL CONCUBINATO

Al efecto, con el artículo 55 de la Constitución Reformada, en el cual se proclaman los Derechos


de la Familia, se consagran como atributos esenciales de esta y con la obligación a cargo del
Estado de tutelar y proteger, los siguientes:

“Artículo 55.- Derechos de la familia. La familia es el fundamento de la sociedad y el espacio


básico para el desarrollo integral de las personas. Se constituye por vínculos naturales o
jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la
voluntad responsable de conformarla.

I. Toda persona tiene derecho a constituir una familia, en cuya formación y desarrollo la
mujer y el hombre gozan de iguales derechos y deberes y se deben comprensión
mutua y respeto recíproco;
II. El Estado garantizará la protección de la familia. El bien de familia es inalienable e
inembargable, de conformidad con la ley;
III. El Estado promoverá y protegerá la organización de la familia sobre la base de la
institución del matrimonio entre un hombre y una mujer. La ley establecerá los
requisitos para contraerlo, las formalidades para su celebración, sus efectos
personales y patrimoniales, las causas de separación o de disolución, el régimen de
bienes y los derechos y deberes entre los cónyuges;
3.1 La unión singular y estable entre un hombre y una mujer, libres de impedimento
matrimonial, que forman un hogar de hecho, genera derechos y deberes en sus relaciones
personales y patrimoniales, de conformidad con la ley;
3.2 La maternidad, sea cual fuere la condición social o el estado civil de la mujer, gozará de
la protección de los poderes públicos y genera derecho a la asistencia oficial en caso de
desamparo;
3.3 Toda persona tiene derecho al reconocimiento de su personalidad, a un nombre propio, al
apellido del padre y de la madre y a conocer la identidad de los mismos;
3.4 Todas las personas tienen derecho desde su nacimiento a ser inscritas gratuitamente en el
registro civil o en el libro de extranjería y a obtener los documentos públicos que com-
prueben su identidad, de conformidad con la ley;
3.5 Todos los hijos son iguales ante la ley, tienen iguales derechos y deberes y disfrutarán de
las mismas oportunidades de desarrollo social, espiritual y físico. Se prohíbe toda
mención sobre la naturaleza de la filiación en los registros civiles y en todo documento de
identidad;
3.6 El Estado promueve la paternidad y maternidad responsables. El padre y la madre, aun
después de la separación y el divorcio, tienen el deber compartido e irrenunciable de
alimentar, criar, formar, educar, mantener, dar seguridad y asistir a sus hijos e hijas. La
ley establecerá las medidas necesarias y adecuadas para garantizar la efectividad de estas
obligaciones;
3.7 El Estado reconoce el trabajo del hogar como actividad económica que crea valor
agregado y produce riqueza y bienestar social, por lo que se incorporará en la
formulación y ejecución de las políticas públicas y sociales;

- 10 -
EL CONCUBINATO

A partir de las disposiciones del ordinal 5to. de dicho artículo se puede afirmar que se ha
producido un cambio radical en cuanto a la situación de los convivientes, al reconocérsele a
estos, siempre y cuando se cumplan las condiciones que desde este mismo artículo se consagran,
derechos, que en principio, han de ser similares a los de las personas unida en matrimonio
mediante un contrato.

Ese texto constitucional citado precedentemente está siendo usado por los Tribunales como
fundamento principal para sustentar correctamente que la relación consensual, monogámica
estable, y continua resulta fuente de derecho para cualesquiera de los cónyuges que se han
desenvuelto en una relación de esta naturaleza y genera derechos y obligaciones, dentro de los
cuales se puede mencionar la exigencia de partir los bienes que se hayan producido en el curso
de la vigencia del concubinato.

Ahora bien, además de las contribuciones realizadas por la Jurisprudencia a este tema, se
reconoce que antes de nuestra Constitución del año 2010, el concubinato también estuvo
reconocido en la Carta Magna del año 1963 y también se encuentra reconocido por el legislador
dominicano en diferentes leyes adjetivas como los son la actual Ley 136-03, que crea el Código
para la Protección de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes y el Código de Trabajo de la
República Dominicana.

Es preciso analizar las disposiciones de este ordinal 5to. Del artículo 55 para establecer las
condiciones de protección que el mismo brinda, cuando dispone que: "La unión singular y
estable entre un hombre y una mujer, libres de impedimento matrimonial, que forman un hogar
de hecho, genera derechos y deberes en sus relaciones personales y patrimoniales, de
conformidad con la ley".

De aquí que estas condiciones son:

3.7.1 Que los convivientes han de ser un hombre y una mujer. De donde, y en principio, no
gozan de su protección las parejas de un mismo sexo que puedan reunir las demás
condiciones que se señalarían más adelante, las cuales, y no obstante ello no están
impedidas por ninguna ley de poder regular su sociedad convivencial mediante un
acto bajo firma privada, el cual y cuando haya sido debidamente registrado, podría
serle oponible a los terceros.
3.7.2 Que dichos convivientes tengan la capacidad necesaria para poder obligarse. De donde
y en principio y salvo la autorización expresa de los padres de los convivientes,
cuando estos sean menores de edad, que los mismos no puedan ampararse de esta
protección sin que hayan sido expresa o tácitamente autorizados a ello por sus padres
o tutores. A los fines de comprobar la autorización de los padres de los menores,
quienes consientan en esta unión libre, en buen derecho tal autorización debería ser
otorgada de conformidad y cumpliendo con los requisitos exigidos por el Código
Civil para que un menor pueda contraer matrimonio, pero en la práctica se trata de
una cuestión de hecho, en la cual tal autorización es tácita al no oponerse los padres a
la unión o convivencia de hecho.
3.7.3 Que no exista un impedimento formal para contraer matrimonio. De donde, y en
principio, cuando uno de los convivientes esté casado o unido a otra persona por un

- 11 -
EL CONCUBINATO

contrato de matrimonio no disuelto formalmente, la relación de hecho que se


conforme entre estos convivientes no generará derechos, salvo que se demuestre la
existencia o bien de una sociedad en participación o de hecho entre ellos, cuya
liquidación, se demande para y a partir de ella, repartir los bienes que durante ella se
fomentaron o bien de una sociedad formal, que se regulará por las disposiciones
propias de la ley que las norma. Sin embargo, hay que observar que, y dado el hecho
de que una de las partes esté casada, y no obstante ello se da una convivencia con otra
persona, el o los cónyuges involucrados en esta relación, no pueden ser exonerados,
frente al conviviente, de cumplir con la obligación que a partir de esta unión puedan
surgir, principalmente en lo referente al mantenimiento y el aporte a los gastos
comunes del hogar de hecho, como el de cumplir con la obligación que frente a los
hijos comunes le impone tanto el Código Civil como el Código para el Sistema de
Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes.
Asimismo, esta disposición es aplicable a los incapaces e interdictos legales o
judiciales.
3.7.4 Que el hogar de hecho que hayan establecido sea una situación pública, notoria,
revestida de estabilidad y se prolongue en el tiempo. Con ello el constituyente, al
establecer esta condición quiso evitar favorecer a ciertas uniones, que si bien pueden
prolongarse en el tiempo, sin embargo, no reúnen el requisito esencial de una
convivencia efectiva. En otras palabras, las o los "queridos", "amantes", "mistress o
misters", no serían sujeto de esta protección, pues si bien pueden ser relaciones
estables y prolongadas, no existe el elemento esencial de la convivencia permanente
en un hogar de hecho.
3.7.5 Que esta unión sea estable y permanente, y al efecto, la doctrina jurisprudencial
dominicana, en una sentencia de principio dictada en fecha 19 de Febrero del 1936,
estableció que: "... en principio, el concubinato no produce efectos jurídicos; que si la
doctrina y la jurisprudencia en el país de origen de nuestra legislación civil se
muestran inclinadas a admitir que la concubina pueda hacerse indemnizar por el daño
que ha podido sufrir por la muerte de su concubina.
3.7.6 concubino producida en un accidente, ello es, como correctamente lo ha reconocido la
sentencia impugnada, "en casos excepcionales de concubinatos" que presenten una
seria y caracterizada estabilidad, y no de concubinatos pasajeros..."
3.7.7 Este criterio fue abandonado en los años posteriores para asimilar a esta relación
como una situación de manifiesta ilicitud, y que reiteró casi un siglo más tarde al
declarar que ... "las uniones no matrimoniales, uniones consensúales, libres o de
hecho, constituyen en nuestro tiempo y realidad nacional una manifestación innegable
de las posibilidades de constitución de un grupo familiar, y las mismas reúnen un
potencial con trascendencia jurídica; que si bien el matrimonio y la convivencia
extramatrimonial no son a todos los efectos realidades equivalentes, de ello no se
puede deducir que siempre procede la exclusión de amparo legal de quienes convivan
establemente en unión de hecho, porque esto sería incompatible con la igualdad
jurídica y la prohibición de todo discrimen que la Constitución de la República
garantiza;... que si bien la Constitución dominicana reconoce el matrimonio como
fundamento legal de la familia, no se deriva de este precepto, haciendo una
interpretación estricta de su contenido, que la concepción imperativa de la familia es
aquella que se constituye exclusivamente sobre el matrimonio, toda vez que ello

- 12 -
EL CONCUBINATO

implicaría una vulneración al principio de igualdad que la misma Carta Magna


garantiza; por consiguiente, se impone contar con fórmulas que garanticen justicia a
todos los ciudadanos, en especial a la institución familiar, la cual presenta diversas
formas de convivencia, a las que el derecho, en caso de conflicto, tiene que dar
respuesta, sin ninguna distinción, no en base a una teoría abstracta de las realidades
sociales, sino fundándose en el reclamo concreto de demandas específicas, de
intereses reales, bajo una tutela judicial efectiva y eficaz;... que por otra parte, leyes
adjetivas, interpretando la realidad social dominicana, se han ocupado en diversas
ocasiones de regular y proteger, no sólo a la persona de los convivientes y sus bienes,
sino también a la descendencia que esta relación pueda generar; que en tal sentido, la
Ley No. 14-94, del 22 de abril de 1994, Código para la Protección de Niños, Niñas y
Adolescentes y su Reglamento, reconoce a la unión consensual como una modalidad
familiar real, al igual que la familia cimentada en el matrimonio y, al mismo tiempo,
protege su descendencia; que la Ley número 24-97, del 27 de enero de 1997, también
reconoce la existencia de las uniones de hecho al tipificar como infracciones graves
los actos de violencia doméstica, de agresión sexual y de abandono en que pueda
incurrir un conviviente o ex-conviviente en perjuicio del otro; que además, el artículo
54 del Código de Trabajo por su lado, dispone: "El empleador está obligado a
conceder al trabajador cinco días de licencia con disfrute de salario, con motivo de la
celebración del matrimonio de éste; tres días en los casos de fallecimiento de
cualquiera de sus abuelos, padres e hijos, o de compañera, y dos días para el caso de
alumbramiento de la esposa o de la compañera debidamente registrada en la
empresa"; ... que el artículo 1382 del Código Civil, en el que se basa el ejercicio de la
acción en responsabilidad por los daños y perjuicios sufridos por una persona, en su
texto, ordena reparar, sin hacer distinciones, todo hecho cualquiera del hombre que
cause a otro un daño; que de la misma manera, dicho texto legal no limita ni restringe
la naturaleza del daño que se haya experimentado; que, en igual sentido, no
discrimina con relación al lazo de parentesco que pudiera unir, en caso de que se
produzca el hecho dañino, a la víctima con sus causahabientes que tengan la
oportunidad de reclamar una reparación; ... que tradicionalmente esta Suprema Corte
de Justicia, como Corte de Casación ha sostenido el criterio de que las uniones no
matrimoniales, consensuales, libres o de hecho, no podrán presentar, en razón de su
irregularidad misma, el carácter de un interés legítimo, jurídicamente protegido,
criterio basado, obviamente, en la concepción de que la unión consensual constituye
un hecho ilícito en el derecho dominicano; que, empero, en tal sentido, es preciso
indicar que un hecho es ilícito en la medida en que transgreda una norma previa
establecida por el legislador; que en ese aspecto, la unión consensual que nos ocupa,
ya se encuentra prevista, considerada o aceptada por el legislador en el ordenamiento
legal como una modalidad familiar, criterio que debe ser admitido, en casos como el
de la especie, siempre y cuando esa unión se encuentre revestida de las características
siguientes: a) una convivencia "more uxorio", o lo que es lo mismo, una
identificación con el modelo de convivencia desarrollado en los hogares de las
familias fundadas en el matrimonio, lo que se traduce en una relación pública y
notoria, quedando excluidas las basadas en relaciones ocultas y secretas; b) ausencia
de formalidad legal en la unión; c) una comunidad de vida familiar estable y
duradera, con profundos lazos de afectividad; d) que la unión presente condiciones de

- 13 -
EL CONCUBINATO

singularidad, es decir, que no existan de parte de los dos convivientes iguales lazos de
afectos o nexos formales de matrimonio con otros terceros en forma simultánea, o
sea, debe haber una relación monogámica, quedando excluidas de este concepto las
uniones de hecho que en sus orígenes fueron pérfidas, aún cuando haya cesado esta
condición por la disolución posterior del vínculo matrimonial de uno de los
integrantes de la unión consensual con una tercera persona; e) que esa unión familiar
de hecho esté integrada por dos personas de distintos sexos que vivan como marido y
mujer sin estar casados entre sí;".

No obstante el hecho de que a nivel Constitucional se ha reconocido esta realidad social, el


legislador llamado a desarrollar estos derechos, ha sido omiso en su obligación al no haber
dictado ninguna ley para ello, lo que implica que, en principio, asimilándose estas uniones
consensuales de hecho, a un matrimonio de tacto, que las disposiciones relativas que a éste
contemplan tanto el Código Civil como otros Códigos y leyes, les sean aplicables y que sus
disposiciones regulen las mismas.

Ahora bien, hay que entender que, y en cuanto al aspecto económico se refiere, y
principalmente en lo relativo a los bienes que estas parejas puedan fomentar durante su unión,
que las disposiciones aplicables serán las relativas al régimen de la comunidad de bienes, y no a
otro régimen. Este criterio, que es el adoptado por los redactores del Proyecto de Código Civil
Reformado como veremos más adelante, queda reforzado por el mandato contenido en el ordinal
11 del artículo 55 de la Constitución de la República, cuando se proclama que: "El Estado
reconoce el trabajo del hogar como actividad económica que crea valor agregado y produce
riqueza y bienestar social, por lo que se incorporará en la formulación y ejecución de las
políticas públicas y sociales".

De aquí que, y concebido tanto el matrimonio como las uniones consensuales, como una
sociedad en unos de derecho en las otras de hecho, que el trabajo del hogar, aporte en industria,
tenga un valor real y efectivo que permite procurar la partición de los bienes que puedan
fomentarse durante esa unión.

Los redactores del Proyecto del Código Civil Reformado, y siguiendo la pauta establecida
por la sentencia de principio de la Suprema Corte de Justicia, en funciones de Corte de Casación,
someten esta unión de hecho, para su validez, a una serie de requisitos de forma y de fondo, que,
y no obstante no haber sido aprobado dicho Código, nada impide que puedan ser observadas y
cumplida en la actualidad por los convivientes, en ejercicio de la autonomía de su voluntad, para
darle a su relación de hecho, ribetes legales.

En cuanto a las condiciones de forma y fondo, el Proyecto de Código Civil Reformado, y


en su artículo 249 prevé que: "Se denomina unión marital de hecho, a la formada por un
hombre y una mujer, aptos para contraer matrimonio, sostenida en condiciones de singularidad,
estabilidad y notoriedad pública¨; condiciones coincidentes con las disposiciones del articulo
55 ordinal 5 de la constitución de la República.

Y más aún señala la Jurisprudencia otro elemento importante al establecer que las
disposiciones relativas al plazo perentorio para demandar la partición de los bienes

- 14 -
EL CONCUBINATO

fomentados dentro de la comunidad establecido en la parte in-medio del artículo 815 del Código
Civil Dominicano, no puede serle aplicado al concubinato, puesto que el plazo para demandar el
cese de la indivisión resultante de la sociedad es la más larga establecida en nuestra legislación
civil, o sea, la de veinte (20) años, por no encontrarse otra más corta establecida taxativamente
en la ley para los casos de la especie.

También se argumenta que la misma norma contenida en el referido artículo 815


establece como punto de referencia para el cálculo de la prescripción la fecha de la publicación
de la sentencia que disuelve el matrimonio, de lo que se deriva su lógica inaplicabilidad al caso
del concubinato, de lo que resulta improcedente admitir la aplicación de las disposiciones de
dicha norma para declarar inadmisible cualquier demanda en partición fundamentada en el
concubinato.

La Jurisprudencia admite que el concubinato puede ser probado por todos los medios
tales como: pruebas documentales, celebración de medidas de instrucción celebradas por ante
tribunal, como comparecencia personal de las partes, informativo y contra informativo
testimonial.

En este mandato es necesario señalar la sentencia de fecha 7 de julio 2010. Del caso que
produjo una litis entre los señores Sixto Rafael Domínguez contra Maritza Rodríguez. Esta
sentencia aborda la relación de hecho o concubinato. Como un resumen del proceso debemos
decir que la señora Maritza Rodríguez, demandó en partición al señor Sixto Rafael Domínguez,
ya que estuvieron unidos por 17 años.

En Primera Instancia el Juez falló acogiendo la demanda en partición incoada por la


señora y ordenando al Registrador de Títulos correspondiente colocar las propiedades a nombre
de los dos. El señor Sixto Rafael Domínguez recurrió en apelación, en donde ratificaron la
sentencia de Primer Grado. Posteriormente, el mismo recurrió en casación, indicando en su
memorial los motivos que a continuación se indican: violación a la ley, ausencia de motivos, o,
al menos, insuficiencia de motivos y falta de base legal.

Establece el recurrente en casación que: “independientemente de que se trate de un


matrimonio conforme a la Ley 659, o una unión libre de conformidad con el artículo 823 del
Código Civil, entiende que la prescripción se impone para demandar en partición los bienes que
una parte exprese que han sido obtenidos dentro de una unión consensual o de hecho, en el caso
que nos ocupa, por expresiones de la hoy recurrida en todas las instancias, la demanda en
partición fue incoada aproximadamente tres años después de haber concluido la unión libre entre
ambos; que éste tipo de unión por tratarse de una sociedad de hecho, la parte que desee dividir
bienes obtenidos en el tiempo de esa unión debe probar los aportes realizados en la adquisición
de ese patrimonio; que si no se cumple con la prueba del aporte, no puede entonces ordenarse la
partición”.
Dándole respuesta a los argumentos planteados en su memorial de casación, la Suprema
Corte de Justicia rechazó el recurso, fundamentándose en que como es bien sabido, entre las
características principales de la unión de hecho está la ausencia de formalidad legal; que esa
circunstancia constituye la diferencia neurálgica entre la relación de hecho y el matrimonio
propiamente dicho, así como también las prerrogativas de que disfrutan cada uno de tales

- 15 -
EL CONCUBINATO

vínculos, el primero, desprovisto de regulación legal alguna, y el segundo, debidamente regido


por el Código Civil; que, ciertamente, como lo expresa la Corte a-qua en respuesta al medio de
inadmisión planteado en esa jurisdicción por el actual recurrente: “el plazo de prescripción
establecido por la ley es exclusivamente para demandar la partición de los bienes de la
comunidad”, comunidad patrimonial que solo se corresponde en ese caso con el matrimonio;
que resulta incongruente con la naturaleza de la relación de hecho aplicarle los mismos
requisitos previstos en el Código Civil para el matrimonio, ya que la unión de hecho no tiene
regulación legal alguna.

Asimismo estableció que: “en aras de pautar el conflicto planteado por la realidad social
existente en el país, esta Suprema Corte de Justicia ha establecido el criterio, reiterado en esta
ocasión, que a los fines de satisfacer la demanda en partición de bienes fomentados en una
relación de hecho, debe procederse conforme a las reglas establecidas en los artículos 823 y
siguientes del Código Civil, por tratarse del procedimiento que más concuerda con la naturaleza
del asunto de que se trata”.

Como ya hemos indicado precedentemente, en los casos de concubinato resulta


inaplicable la norma del artículo 815 del Código Civil, incluso porque señalan algunos que en la
actualidad es más claro debido a que se cuenta con la Constitución del año 2010, que establece
en la norma prevista en el artículo 51 el derecho de propiedad, el cual no prescribe si está
registra en Registro de Títulos, de modo que, haciendo una interpretación conglobante, se aplica
el texto de la Constitución y por tanto no es aplicable en los actuales momentos las disposiciones
del artículo precedentemente citado del Código Civil.

Además, en lo que se refiere a los concubinos, también afirman algunos autores que hasta
el 2010 no existía regulación o reconocimiento legal alguno claro para la realidad social del
concubinato, sin embargo, la Constitución actual trajo consigo el reconocimiento de las uniones
consensuales (artículo 55.5 ya citado), aunque se puede afirmar que falta regulación legal en sí,
pero es concebido como un aporte significativo, ya que muchas familias en nuestro país
conviven como un matrimonio sin estar casados.

En este mismo sentido, ello unido al trabajo del hogar como actividad económica
(artículo 55.11 de la Constitución) que crea valor agregado y produce riqueza y bienestar social,
se podría afirmar que no importa tanto demostrar que en un concubinato se ha aportado
determinada cantidad de bienes, sino que se apreciará la labor que realizan especialmente las
amas de casa para sostener la familia y aportar a la sociedad.

Pero en adición a los aportes realizados por la Jurisprudencia, es necesario decir que es
unánimemente admitido que el concubinato también se encuentra reconocido por el legislador
dominicano en diferentes leyes adjetivas como es la actual Ley 136-03, que crea el Código para
la Protección de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes y el Código de Trabajo de la
República Dominicana en su artículo 58, literal a), comprende dentro de la familia el padre y la
madre, los hijos(as) biológicos(as), adoptados(as) o de crianza, frutos de un matrimonio o de una
unión consensual.
.

- 16 -
EL CONCUBINATO

El primer caso es el que la Doctrina señala previsto en la Ley 14-94, que instituyó el
Código de Niños, Niñas y Adolescentes que luego fue sucedido por la Ley 136-03, que crea el
Código para la Protección de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, que con el ánimo de
regular la realidad social que genera el concubinato en la República Dominicana, lo reconoce y
pretende tutelar no solamente a los convivientes y sus bienes, sino también a sus hijos, dándole
fuerza legal a la unión consensual o concubinato como una modalidad familiar.

Al respecto, Subero Isa señala que la relación entre un hombre y una mujer unidos no por
el vínculo matrimonial comenzó a tener reconocimiento legal en la República Dominicana con
la ley 14-94, que crea el Código para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, al disponer
en su artículo 19 que: “Se entiende por familia, además de la basada en el matrimonio, la
comunidad formada por un padre y una madre, o por uno de ellos y sus descendientes nacidos de
una unión consensual o de hecho”.

Asimismo, se indica que otra ley adjetiva que reconoce el concubinato en la República
Dominicana es el Código de Trabajo cuando consagra en la norma prevista en el artículo 54 lo
siguiente:

Artículo 54.- El empleador está obligado a conceder al trabajador cinco días de licencia
con disfrute de salario, con motivo de la celebración del matrimonio de éste, tres días, en los
casos de fallecimiento de cualquiera de sus abuelos, padres e hijos, o de su compañera, y dos
días para el caso de alumbramiento de la esposa o de la compañera debidamente registrada en
la empresa.

De su lado, el señalado autor Castellano Pizano en su referida obra sobre el tema


abordado señala que el concubinato volvió a sumirse en el olvido legislativo, hasta la
promulgación de la ley 14-94 del 22 de abril de 1994. Luego de que fuera dejada sin vigencia la
Constitución de 1963. Corresponde a ese estatuto el indiscutible mérito de haber introducido
formalmente a la unión consensual en nuestros anales legislativos, como una modalidad
familiar, conjuntamente con el matrimonio, de conformidad con los términos de su artículo 19,
que ya hemos citado.

Indica que también se refieren expresamente a la unión consensual los artículos 14, 30,
32 y 52 (acápite “c”) de dicha ley, entre otros. A su vez, el artículo 10 del “Reglamento para la
Aplicación del Código para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes indicó los criterios
que deberán tomarse en consideración para determinar la existencia de las uniones consensuales
válidas.

Argumenta que La ley 24-97 del 27 de enero de 1997 también contribuyó a reforzar la
protección jurídica del concubinato, al tipificar como infracciones graves ciertos hechos en que
puede incurrir un ex conviviente en perjuicio del otro, tales como los actos de tortura o barbarie,
de violencia doméstica, de agresión sexual y de abandono. Y, en el mismo sentido, cabe citar el
“ Reglamento de Pensiones” de fecha 19 de diciembre de 2002, de la Ley que establece el
Sistema Dominicano de Seguridad Social, cuyo artículo 109 hace beneficiario de la pensión de
supervivencia del afiliado activo, a su “compañero (a) de vida”.

- 17 -
EL CONCUBINATO

Al igual que los demás autores señalados más arriba, refiere que luego, la Ley Número
136-03, del 7 de agosto del 2003. Denominado “Nuevo Código para la Protección de los
Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes”, ratificó en su artículo 58 la existencia legal del
concubinato en los siguientes términos:

Artículo 58.- DENOMINACIÓN DE FAMILIA. Se entiende por familia el grupo integrado por:

a. El padre y la madre, los hijos (as) biológicos (as), adoptados (as) o de crianza ,
frutos de un matrimonio o de una unión consensual;
b. El padre o la madre y sus hijos e hijas;
c. Los cónyuges sin hijos e hijas;
d. Los descendientes, ascendientes hasta el cuarto grado de consanguinidad
(padres, hermanos y hermanas, abuelos, tíos, primos).

Pero indica, que el mencionado “Reglamento de Pensiones” sólo concierne materias


relativas al Seguro Social, y que las leyes 14-94 y 136-03 sólo tienen por objeto la protección de
los menores. En ese sentido, los tres estatutos carecen de previsiones que reglamenten las
relaciones económicas y jurídicas d los miembros que integran la pareja consensual.

En otro orden de ideas, es preciso señalar que el concubinato puede disolverse. El


Magistrado Monción nos indica que de la forma en cómo se comenzó una relación estable que
genera un vínculo que degenera en una real sociedad, así también por múltiples motivos el
concubinato puede llegar a su término y que por tal razón es importante saber las causas que
conllevan a la terminación de un concubinato que son las siguientes:

1) Por la ruptura de la unión por mutuo acuerdo, o por iniciativa de uno de los concubinos.
2) Por la muerte de uno de los convivientes.
3) Por el matrimonio de los concubinos entre sí.
4) Por haberse casado uno de los concubinos con una tercera persona.

El referido autor nos señala que en la actualidad estas son las causas que producen el fin a
la sociedad o relación de hecho que constituye el concubinato. Además, indica que el Proyecto
de Reforma del Código Civil indica que la ruptura de mutuo acuerdo debe hacerse ante un
Abogado Notario Público.

- 18 -
EL CONCUBINATO

También el Magistrado Moción señala que aunque no indica el abandono del hogar de
uno de los concubinos como una causa de terminación de la relación de hecho, admite que esta
situación se da con mucha frecuencia debido a que es la forma más fácil de ponerle término a
esta sociedad, ello se explica ya que entre los convivientes concubinos no hay documento alguno
firmado como en el matrimonio.

En otro orden de ideas, Subero Isa establece que en la actualidad la jurisprudencia


dominicana en la evolución del proceso jurisprudencial a favor del concubinato o las uniones
consensuales, desde la existencia de una relación de concubinato “more uxorio”, deriva las
consecuencias jurídicas que se indican a continuación:

i. Existe una presunción irrefragable de comunidad según la cual no se exige


de la prueba previa de una sociedad de hecho;
ii. Para la partición de los bienes no se requiere de la prueba de aportes
materiales o intelectuales de los concubinos, bastando la prueba del
concubinato existente entre las partes;
iii. Los aportes de los concubinos no necesariamente deben ser materiales
para la constitución del patrimonio común; también son aportes cuando se
trabaja en las labores propias del hogar, tarea que es común en nuestro
entorno familiar como propia de la mujer;
iv. El concubinato produce efectos asimilables al matrimonio;
v. En la primera etapa, el tribunal apoderado debe limitarse a ordenar o
rechazar la partición y, si la demanda es acogida, le sigue una segunda
etapa que consistirá en las operaciones propias de la partición, a cargo de
los peritos, que se encargan de tasar los inmuebles e indicar si son o no de
cómoda división;
vi. La partición de la comunidad creada por las uniones consensuales se rigen
por la norma del artículo 823 y siguientes del Código Civil, y por lo tanto
todo lo concerniente a la acción en partición y las contestaciones
relacionadas con esta, incluidas las relativas a los bienes que conforman la
masa a partir, incumben al juez comisionado para conocer de la partición;
vii. La norma del artículo 1399 del Código Civil Dominicano, a cuyo
tenor: “La comunidad sea legal o convencional, empieza desde el día en
que el matrimonio se ha contraído ante el Oficial del Estado Civil: no

- 19 -
EL CONCUBINATO

puede estipularse que comience en otra época”, solo regula la situación


jurídica del matrimonio, no la de las uniones consensuales.
viii. La norma del artículo 815 del Código Civil Dominicano, le reconoce a las
partes el derecho de no permanecer en estado de indivisión.

a. Características del concubinato.

Jurídicamente hablando es indiscutible que una unión de hecho para ser caracterizada
como concubinato y producir los efectos jurídicos del mismo debe reunir determinados
caracteres. Estos criterios se han ido afinando a partir de la sentencia emitida por la Suprema
Corte de Justicia de la República Dominicana, a través de la decisión de fecha 17 de octubre del
2001, la cual fijó las características que constituyen el concubinato, dentro de las cuales se citan
las siguientes:

A. Cohabitación, que es el rasgo que distingue una unión concubinaria de una mera
relación circunstancial. Si los sujetos carecen de un domicilio común no es posible
sostener la existencia de un concubinato para los diversos efectos que este puede
invocarse en el ámbito jurídico. Esta cohabitación implica la comunidad de vida, es
decir, posibilita que la pareja, en mayor o menor medida, comparta la vida en todos esos
aspectos que determinan situaciones que exigen consideración y solución por parte del
derecho. Cohabitación conlleva la comunidad de hecho, es decir la existencia entre los
sujetos de relaciones sexuales o, al menos la apariencia de ellos dado el modo íntimo en
que comparten la vida.
B. Notoriedad, la unión del hombre y la mujer consiste en una comunidad de
hechos, de habitación y de vida, debe ser susceptible de público conocimiento; es decir
no debe ser ocultada por lo sujeto. La carencia de este requisito incidirá en el plano de
los efectos que interesan a terceros así por ejemplo, la situación de los proveedores del
hogar común que no podrán invocar la apariencia del estado matrimonial.
C. Singularidad, entre los elementos constitutivos del concubinatos tienen que
figurar la singularidad. Este concepto implica que la totalidad de los elementos que
constituyen el concubinato debe darse solamente entre los dos sujetos; pero no se
destruye la singularidad por el hecho de que algunos de dichos elementos se de entre
uno de los concubinos y otro sujeto, en la medida en que ello resulte posible.
D. Permanencia, la relación de los concubinos no puede ser momentánea, ni
accidental. Debe ser duradera, a tal punto que faltando esta modalidad resultaría
inaplicable la casi totalidad de los efectos que cabe adjudicar al concubinato. Así como
en el matrimonio también en el concubinato puede haber breves rupturas, momentáneas
separaciones seguida de pronta reconciliación, sin que ello afecte el carácter de
permanencia que la relación presente.

- 20 -
EL CONCUBINATO

En la sentencia de fecha 7 de junio de 2010, emitida por la Cámara Civil y Comercial de


la Suprema Corte de Justicia, este alto Tribunal ha reiterado la importancia social del
reconocimiento del concubinato y sus caracteres esenciales

b. Concubinato Carencial.

El concubinato carencial está integrado por una pareja que carece de impedimentos
matrimoniales, tienen aptitud para casarse, viven en posesión de estado matrimonial, pero que sin
embargo, carece de motivación para celebrar su matrimonio civil.

c. Concubinato Sanción.

El concubinato sanción, aquel en el cual uno o ambos integrantes de la pareja de concubinos,


con posesión de estado matrimonial, tienen ligamen anterior.

Esta situación carece en progresión geométrica como consecuencia de las legislaciones que
mantienen la indisolubilidad del vínculo matrimonial y otorga un divorcio que no es tal, ya que
se concede la separación personal y bienes, pero no la aptitud nupcial.

d. Concubinato Utópico.

En el concubinato utópico, los integrantes de la pareja viven en posesión de estado


matrimonial, no tiene impedimentos para contraer matrimonio, no carecen de lo indispensable
para llevar una vida decorosa ni les falta nivel cultural. Sin embargo, no quieren contraer
matrimonio por razones filosóficas que los llevan a considerar el vínculo jurídico como una
intromisión del estado a su vida privada.

e. Derechos de las personas unidas en concubinato.

La unión libre en principio no tiene ningún valor legal y no entraña consecuencias jurídicas,
salvo algunas excepciones. El legislador, en efecto, ha admitido el beneficio de ciertas medidas
para la concubina, tales como el mantenimiento en los lugares alquilados y la prueba de la
filiación natural.

La unión libre no crea ninguna comunidad de bienes entre los concubinos, pero
la jurisprudencia admite que puede resultar una sociedad de hecho, si dicha unión perdura por
cierto tiempo y si se encuentran reunidos elementos constitutivos de una sociedad, especialmente
cuando se establecen aportes comunes.

La cuestión de si uno de los concubinos puede obtener el pago de daños y perjuicios en caso
de muerte del otro como consecuencia de un accidente, ha dado lugar a inusitadas discusiones en

- 21 -
EL CONCUBINATO

doctrina. La Cámara Civil de la Corte de Casación Francesa rehúsa otorgar derecho a


indemnización a la concubina cuyo compañero ha sido víctima de un accidente, en tanto que la
Cámara Criminal de dicha Corte, fundándose en términos muy generales del artículo 1382 del
Código Civil, le acuerda un derecho a relación bajo ciertas condiciones.

Numerosos casos han sido presentado ante los tribunales y la Suprema Corte de Justicia
dominicana en relación a Litis relacionadas en demanda sobre indemnizaciones de daños y
perjuicios sufridos por la concubina en casos determinado, favoreciendo en su mayoría de los
casos a la parte afectada, tal es el caso del recurso de casación elevado ante la Suprema Corte de
Justicia por la señora Fidelina Maria Suazo, en fecha 17 de Octubre del 2001, quien fue
favorecida en su parte dispositiva de manera fundamental, con una sentencia indemnizatoria en
daños y perjuicios avalada por el artículo 1382 del Código Civil, que protege a las víctimas de un
daño causado por un hecho del hombre, pues dicho artículo no distingue, sino que consagra un
principio general en beneficio de todo aquel que recibe un daño. Donde se ponderó como
indicios serios y graves que el demandado debía reparar los daños causados por él.

Las leyes adjetivas, interpretando la realidad social dominicana, se ha ocupado en diversas


ocasiones de regular y proteger no solo a las personas de los convivientes y sus bienes, sino
también a la descendencia que esta relación pueda generar como es el caso de la ley 136-03,
donde se reconoce a la unión consensual como una modalidad familiar real, al igual que la
familia cimentada en el matrimonio y al mismo tiempo protege su descendencia. En dicha ley se
reconoce también la existencia de las uniones de hecho al tipificar como infracciones graves los
actos de violencias doméstica, de agresión sexual y de abandono en que pueda incurrir un
conviviente o ex conviviente en perjuicio del otro.

Otra ley adjetiva que se pronuncia de manera directa al concubinato, es el Código de Trabajo
en especial el artículo 54 donde se dispone que el empleador está obligado a conceder al
trabajador cinco días de licencia con disfrute de salario, con motivo de la celebración del
matrimonio de este; tres días en los casos de fallecimiento de cualquiera de sus abuelos, padres e
hijos, o de compañera, y dos días para el caso de alumbramiento de las esposa o de la compañera
debidamente registrada en la empresa.

2) BREVE ESTUDIO SOBRE LA LEGALIZACIÓN DEL CONCUBINATO Y LOS

DERECHOS ADQUIRIDOS POR LOS CONCUBINOS EN LA REPÚBLICA DOMINICANA.

Concubinato o unión de hecho, es la situación de hecho derivada de la convivencia de dos


personas, hombre y mujer no unidas por matrimonio, que compartan un proyecto de vida común
basada en relaciones afectivas de carácter singular y dotadas de estabilidad y permanencia.

Este fenómeno social se ha expandido de manera general por todo lo largo y ancho de la
República Dominicana, por lo que este estudio está dirigido a ser una herramienta educativa que
oriente a la sociedad en sentido general acerca de la importancia trascendental que posee el

- 22 -
EL CONCUBINATO

concubinato o unión de hecho en el país, y las prerrogativas o derechos que ostentas cada una de
las parejas que están unidas bajo este tipo de unión libre.

Este estudio es una investigación transversal, debido a que el problema es estudiado en un


período determinado de tiempo y prospectiva porque se proyecta para el futuro del derecho de
los concubinos en la República Dominicana.

Los puntos más importantes que se tomaron en cuenta fueron: el porcentaje de personas
unidas legalmente en el municipio de Puerto Plata, las opiniones externadas por
las instituciones de Puerto Plata como son el Colegio de Abogados de Puerto Plata,
la Iglesia Católica y la Cámara Júnior en lo concerniente a la aceptación o rechazo de las uniones
libres, las sentencias falladas por la Suprema Corte de Justicia de la República Dominicana y por
último, las legislaciones extranjeras.

Con la presentación de ese estudio se alcanzaron las conclusiones siguientes:

A. Se planteó determinar el por ciento de la población que se unieron legalmente en


el primer trimestre del año 2005 en Puerto Plata, sus edades y profesión. Donde se encontró
que el 55% de los hombres que contrajeron matrimonio tenían una edad de más de 22 años y
menos de 34 años, el otro por cientos restante tenía más de 35 años. En la relación a las
edades de las mujeres se encontró que el 70% tenían más de 20 años y menos de 30 años, por
lo que el 30% tenía más de 30 años de edad. En el mismo objetivo se planteó identificar las
profesiones que con más frecuencia ejercían las personas que se unieron durante ese trimestre
del año 2005, por lo que se encontró que el 25 % de los hombres eran profesionales liberales,
lo que significa que el 75 % de los hombres eran técnicos.En lo concerniente a las
profesiones de las mujeres planteado por el objetivo ante mencionado se encontró, que el 15
% tenían profesiones liberales y el 85 % restante se dedicaban a labores técnicas.
B. Se planteó evaluar las posiciones de las instituciones de Puerto Plata frente a las
uniones libres, encontrándose como resultado, que todas las instituciones profesionales como
de servicios rechazan las uniones libres.
C. Se planteó analizar las diferencias y puntos encontrados entre las jurisprudencias
dominicanas frente a legislaciones extranjeras, por lo que el estudio arrojó que la unión libre
en principio no tiene ningún valor legal y no entraña consecuencias jurídicas, salvo algunas
excepciones. El legislador, en efecto, ha admitido el beneficio de ciertas medidas para la
concubina, tales como el mantenimiento en los lugares alquilados y la prueba de la filiación
natural.

La unión libre no crea ninguna comunidad de bienes entre los concubinos, pero
la jurisprudencia admite que puede resultar una sociedad de hecho, si dicha unión perdura por
cierto tiempo y si se encuentran reunidos elementos constitutivos de una sociedad, especialmente
cuando se establecen aportes comunes.

- 23 -
EL CONCUBINATO

El asunto vinculado a los derechos de los convivientes, en relación a si uno de los


concubinos puede obtener el pago de daños y perjuicios en caso de muerte del otro como
consecuencia de un accidente, ha dado lugar a inusitadas discusiones en doctrina. La Cámara
Civil de la Corte de Casación Francesa rehúsa otorgar derecho a indemnización a la concubina
cuyo compañero ha sido víctima de un accidente, en tanto que la Cámara Criminal de dicha
Corte, fundándose en términos muy generales del artículo 1382 del Código Civil, le acuerda un
derecho a relación bajo ciertas condiciones.

Este criterio se contrapone con la opinión de la Suprema Corte de Justicia de la República


Dominicana, la cual en las decisiones emanadas de su plenario se favorecen en su mayoría a la
parte afectada, tal es el caso del recurso de casación elevado ante la Suprema Corte de Justicia
por la señora Fidelina María Suazo, en fecha 17 de Octubre del 2001, quien fue favorecida en su
parte dispositiva de manera fundamental, con una sentencia indemnizatoria en daños y perjuicios
avalada por el artículo 1382 del Código Civil, que protege a las víctimas de un daño causado por
un hecho del hombre.

3) DESARROLLO TRASCENDENTAL DE LAS UNIONES DE PAREJA

a. Matriarcado
Matriarcado, en antropología, es el sistema político en el que la mujer es dominante sobre
el hombre.
El matriarcado engloba otros términos que se pueden considerar como etapas anteriores y
parciales, aunque no imprescindibles a la situación política global así definida.
En el matriarcado el parentesco se da por la vía materna. La mujer madre es el centro de la
vida familiar y única autoridad, su labor era cuidar a los niños y recolectar frutos y raíces para la
subsistencia; en tanto que el hombre se dedicaba a la caza y a la pesca.
El grado extremo de matriarcado, el que resulta de la traducción al femenino de las
características del patriarcado acentuado al máximo, es el que efectivamente se ha dado en
algunas sociedades. Según esa definición, la madre es el cabeza de familia; el padre no forma
parte del organigrama de poder ni del funcional. La familia matriarcal no tiene padre
propiamente dicho. El papel de éste, es en algunos casos es el de amante legal de la madre y otro
el de simple esclavo, sometido al poder de la parentela de la esposa.
Otras formas no tan extremas de matriarcado se han dado, cuyas características comunes es
que el parentesco (los apellidos) y la propiedad se transmiten por la madre, teniendo el padre un
papel secundario. En algunas sociedades, su lugar lo ocupa el tío materno, que se constituye en la
máxima autoridad masculina de la familia y en cualquier caso, la madre es el jefe y cabeza de
la comunidad doméstica. Tal es la variación de intensidad de este poder que los sociólogos
optaron por crear denominaciones distintas para los distintos grados de poder de la madre en la

- 24 -
EL CONCUBINATO

familia. Así llamaron matrónima, al régimen en que se traza la descendencia por la línea
femenina; y ginecocracia al poder familiar y político ejercido por las mujeres.
En muchas sociedades modernas hay huellas evidentes de un auténtico poder de la madre en
la familia, un poder que si no se ejerce, se disuelve hasta desaparecer. El problema se presenta
cuando se tiene un poder con unas competencias asignadas, y no se dispone de subordinados a
los cuales cargarles el trabajo que comparta.
"Llevar la economía de la casa es una posición de poder, claro está, pero conlleva la
servidumbre de tener que hacer la compra, si no se tiene a quién mandar y otro tanto ocurre con
cada derecho que suele llevar aparejado un deber". (Ángel. Argentina. Pág. 5. 2003).
De acuerdo a lo planteado anteriormente por el autor, quien hace el aporte de los ingresos para
el sustento del hogar puede ostentar una posición de poder dentro del seno familiar, pero esto no
significa que el o la cónyuge sea discriminado por tal motivo.

i. Origen.

El origen del Matriarcado se remonta al origen de la agricultura ya que la agricultura;


principal soporte económico de la antigüedad, se considera que fue fomentada en sus inicios por
la mujer. Durante la inmensa mayoría del tiempo de la especie humana en la tierra no se
relacionaba el acto sexual con el embarazo, como resultante de que no existía una relación causa
y efecto directo entre los dos hechos, se atribuía entonces el embarazo a la relación entre la mujer
y la diosa tierra.
Como fuente de vida referida a la madre expresa la creencia arcaica de que la mujer sola
creaba al nuevo ser, se creía que la reproducción era asexuada, o sea que no intervenía el varón.
La Reina Sacerdotisa Suprema presidía un consejo el cual se reunía en asamblea en el que
participaban y votaban delegados de las ciudades. Se reunían en un santuario para celebrar
fiestas en las que solicitaban a la Diosa que ejerciese su función de protección sobre los campos
para que produjeran ricas cosechas y les asegurase contra las inclemencias del tiempo, así como
impartir justicia y celebrar ferias comerciales.
Los seres humanos prehistóricos Vivian bajo un estado mental y psicológico de auténtico
terror. Con sus muy limitados conocimientos no estuvieron muy seguros que el sol iba a salir el
día después a la noche siguiente, tampoco sabían si el río Nilo iba a subir en el futuro inundando
y fertilizando el campo, para ellos todo estaba en manos de la diosa.
Este sistema toma la forma de una víctima propiciatoria en la figura de un "rey" ritualmente
sacrificado. Este rey era elegido por la Alta Sacerdotisa como su pareja sexual. El rol masculino
en la vida de los hijos de la representante de la diosa era cumplido por sus tíos maternos. El
nuevo Rey elegido por la Alta Sacerdotisa de entre los jóvenes voluntarios para el puesto mataba
en la fecha establecida al viejo Rey convenientemente drogado, ¡la sangre y la carnes del Rey
sacrificado eran esparcidos por los campos para aplacar a la diosas y garantizar una buena
cosecha!
En la prehistoria durante miles de años los núcleos de población se agruparon, ante todo,
alrededor de las madres, pues las mujeres por su condición más sedentaria cultivaban con sus
hijos los campos constituyendo por tanto el protoplasma (término con el que se denomina en

- 25 -
EL CONCUBINATO

ocasiones a la sustancia fundamental de la materia viva de las células) de la vida social. En los
referidos grupos humanos es sobre todo la madre la que aparece esencialmente como fuente de la
vida, de un modo particular en esa época en que la unión conyugal no existía de modo estable.

b. Patriarcado.

Se define como patriarcado la manifestación y la institucionalización del dominio masculino


sobre las mujeres, los niños y la ampliación de este dominio masculino sobre la sociedad en
general.
Forma de organización social en la que el varón ejerce la autoridad en todos los ámbitos,
asegurándose la transmisión del poder y la herencia por línea masculina.
Al parecer, la sociedad en sus inicios se rigió por el sistema de matriarcado, situación
inversa en la que la mujer es cabeza de familia y transmisora del parentesco. La aparición de la
agricultura y la propiedad privada originaron formas sociales más complejas, en las que la
actividad económica de subsistencia dependía en su totalidad del varón.
La organización patriarcal se caracteriza fundamentalmente por la existencia de familias
numerosas, normalmente basadas en la poligamia, dirigidas por el varón de más edad, la posición
secundaria y subordinada de la mujer; la transmisión por línea masculina de bienes materiales y
privilegios sociales.

i. Origen.

En el patriarcado la autoridad pasa paulatinamente de la madre al padre y el parentesco que


se reconoce por la línea paterna se asocia con el inicio de la agricultura y por consecuencia con el
sedentarismo. Él deja de andar cazando animales y la mujer se dedicaba a la siembra y cosechas
de frutas y verduras, se establecían todos juntos en un lugar hombres, mujeres y niños.
Al estar asegurada la subsistencia la vida se hacía menos riesgosa y más tranquila,
el grupo humano se estabiliza y crece y se practica la poligamia, es decir la posibilidad de que el
hombre tenga varias esposas lo que conllevaba un aumento de la población.
En la antigua Roma la constitución de la familia estaba caracterizada por el rasgo
dominante del régimen patriarcal: la soberanía del padre o del abuelo paterno, dueño absoluto de
las personas colocadas bajo su potestad, el jefe de familia regulaba a su placer la composición y
podía excluir a sus descendientes por la emancipación; podía también por la adopción hacer
ingresar algún extraño y su potestad se extendía a las cosas: todas sus adquisiciones y las de los
miembros de la familia se concentraban en un patrimonio único sobre cual ejercía él solo durante
toda su vida los derechos de propietario, en fin era el paterfamilias quién celebraba como
sacerdote de dioses domésticos.
El paterfamilias y las personas colocadas bajo su autoridad paterna estaban unidos entre
ellos por parentesco civil llamado Agnatio, este vínculo sobrevivía a la muerte del jefe y
subsistía entre sus hijos que después de muerto el padre eran jefes a su vez de nuevas familias, y
entre los miembros de que estaban formadas.

- 26 -
EL CONCUBINATO

"Los aspectos como la política, el arte y la filosofía, la mujer estaba prácticamente excluida.
Si la mujer ha obtenido ciertos derechos y posiciones es porque ha luchado muy duramente para
ello". (García. Paris. Pág. 17 1999).
De acuerdo a la cita expuesta anteriormente, debía haber un rescate de lo femenino, la esencia
de este rescate consistía en la construcción de un sistema simbólico, como en la entrega del saber
que se da entre mujeres que comparten sus experiencias y dedicación, ya que la mujer en varios
aspectos contribuye al desarrollo de la familia.

c. Uniones en Roma.

Los romanos daban el nombre de concubinato a una unión de orden inferior, pero duradera, y
que así se diferenciaban de las relaciones pasajeras consideradas como ilícitas. Esta especie
de matrimonio parece haber nacido de la desigualdad de condiciones de las personas.
Un ciudadano tomaba para concubina a una mujer que no habría sido honorable hacerla su
esposa tal como una manumitida o una ingenua de baja extracción. Hasta el fin de la República,
el derecho no se ocupó de estas simples uniones de hecho. Fue bajo Augusto cuando el
concubinato recibió su nombre, la ley Julia del adulteri calificaba de estupro y castigaba
todo comercio con una joven o viuda fuera de la Justa Nuptia, más hacía una excepción en favor
de la unión duradera llamada concubinato, que así recibió una especie de consideración legal.
El concubinato sólo estaba permitido entre personas púberes, y sin parentesco en el grado
prohibido para el matrimonio, no se podía tener más de una concubina y únicamente al no
tenerse mujer legítima.
El concubinato no producía, en principio, ninguno de los efectos civiles unidos a la Justa
Nuptia, así la mujer no era elevada en él a la condición social del marido, y también cuando
algún ciudadano había tomado como concubina a una mujer de su mismo rango, lo cual era raro,
nunca era tratada como una cosa en la casa.
El concubinato o Unión libre en Roma era una institución expresamente reconocida, a la que
se atribuía un rango inferior al matrimonio. En esta forma de unión entre personas de
distintos sexo, la mujer no adquiría la consideración de casada y los hijos seguían la condición
del padre, no la de la madre.
Era el concubinato, en ocasiones, una forma de unión impuesta cuando se quería eludir los
obstáculos constituidos por la asistencia de determinadas condiciones de clase que debieran
concurrir para celebrar las justas nupciales, entre personas de diferentes categorías sociales. El
emperador Constantino estableció sanciones contra el concubinato, sin perjuicio de la protección
debida a los hijos nacidos de esta unión, a los que reconocía cierta participación en la herencia
del padre.
En el derecho Romano clásico, el matrimonio sólo podía celebrarse entre personas del mismo
rango. La mujer debía participar de la dignidad del marido, gozaba del honor del matrimonio lo
que importaba al trato propio de marido y mujer, en cambio si uno o ambos eran esclavos, la
unión era llamada contubernio. Las uniones incestuosas no eran consideradas honorables.

- 27 -
EL CONCUBINATO

Las profundas divisiones en clases sociales, las diferencias entre quien era ciudadano romano
y quien no lo era marcaban la posibilidad o no de celebrar nupcias.
En Roma existía la libertad para unirse con una persona de rango menor, tal era la unión
concubinaria que no estaba sometida a prohibiciones o impedimento, pero como contrapartida
tampoco gozaba de los beneficios de las nupcias.

El concubinato se daba en dos supuestos:

1. En aquellos casos en los que existía prohibición para casarse, constituyendo un sustituto del
matrimonio.
2. Respecto de aquellas personas uniéndose a las cuales no se cometía estupro,
considerándose como sujeto pasivo del estupro solo la mujer ingenua y de vida honesta con
la cual la unión debía ser matrimonial.
3.
En el mundo romano el concubinato tuvo gran difusión y no mereció reproche alguno,
existieron las uniones momentáneas, las concubinarias y las matrimoniales. El concubinato no
competía con el matrimonio, lo propio del concubinato era la unión, pero no con el carácter de
exclusiva ni estable. Era común tener más de una concubina, permitiéndose en ese ámbito la
poligamia. El matrimonio en cambio suponía tanto la unidad era monogámico, como estabilidad
a pesar de que existiera el divorcio. Su vocación era la permanencia, en cambio el concubinato se
caracterizaba por su fragilidad. En esos tiempos incluso el emperador podía tener una esposa y
varias concubinas sin que eso fuera considerado inmoral.
En realidad, lo único que pertenecía al mundo jurídico romano era el matrimonio. El
concubinato estaba fuera del derecho, razón por la cual las referencias al mismo eran indirectas y
muy escasas. El concubinato era indiferente para la ley o bien era considerado negativamente en
cuanto que pertenecía a la esfera de la libertad del individuo, ni regulada ni prohibida por la ley.
Esto demuestra que el matrimonio era la institución contemplada por el derecho,
cuyas normas debían ser respetadas, mientras que el concubinato entraba en el ámbito de la
libertad individual. El concubinato venía en algunos casos a resultar un sustituto de matrimonio,
ya que en los casos de concubinatos no correspondía sanciones legales por no existir
transgresión.
En cuanto a los hijos nacidos del concubinato eran cognados de la madre y de los parientes
maternos, pero no estaban sometidos a la potestad del padre y nacían sui juris. Por lo tanto, un
ciudadano podía elegir entre dos uniones cuyas consecuencias eran distintas. Si quería
desarrollar su familia civil contraía la justa nupcia, que le daba hijos bajo su potestad; y si quería
dejar fuera de su familia a los hijos que le nacieran de la mujer a la cual se hubiere unido
entonces tomaba una concubina.
En el bajo imperio es cuando parece haber sido reconocido el lazo natural entre el padre y
los hijos nacidos del concubinato, designándole con la nueva apelación de liberi naturales. El
padre podía legitimarlos y Justiniano terminó asignando como efectos de esta filiación natural la
obligación de dar alimentos y cierto derecho de sucesión.

- 28 -
EL CONCUBINATO

Los Emperadores cristianos buscaron el modo de hacer que el concubinato desapareciese.


Constantino creyó lograrlo ofreciendo a las personas que viviendo en concubinato tenían hijos
naturales, legitimarlos, siempre que trasformasen su unión en justa nuptia. Otros Emperadores
como Anastasio y Zenón fueron todavía más lejos, pues decidieron que tanto en el presente como
en el futuro todos aquellos que tuviesen hijos nacidos del concubinato podían legitimarlos. Esta
disposición fue conservada por Justiniano; es la legitimación por matrimonio subsiguiente, sin
embargo, el concubinato subsistió como institución legal y tolerada por la iglesia.

d. Uniones en Francia.

La constitución de 1791 en Francia consideraba el matrimonio como un mero contrato civil,


dejando atrás el concepto de sacramento implantado por la iglesia Católica, y desapareciendo por
tanto el carácter de unión indisoluble.

Se decretó la ley de divorcio del 20 de Septiembre de 1792, debido a que el matrimonio era
un contrato civil igual que cualquier otro, el matrimonio podría ser disuelto por la voluntad de las
partes o por una de ellas.

La ley 12 del Brumario año II, otorgó a los hijos naturales un derecho hereditario igual al de
los hijos legítimos, no aplicó el principio de la no retroactividad de las leyes, por lo que los hijos
ilegítimos tuvieron la posibilidad de ejercer este derecho desde el 14 de Julio de 1789. Aunque
esta ley contribuyó a debilitar a la familia constituida por el matrimonio, protegió a los hijos
nacidos de las familias extramatrimoniales.

Para hacer valer sus derechos, a los hijos naturales se les imponía la carga de probar su
filiación con el fallecido, y de este modo recurrir a la posición de este estado de hijo del de
cujus. Para probar la relación filial debían exhibirse documentos públicos o privados que
provinieran del padre o como consecuencia de las atenciones dada a título de paternidad, tales
como la educación o el mantenimiento sin interrupción.

Si bien el movimiento revolucionario favoreció a los hijos naturales, el Código Napoleónico


de 1804 les fue desfavorable. El ordenamiento de 1804 les negó el título de herederos
concediéndoles únicamente el derecho a heredar en la misma proporción de los hijos legítimos
cuando concurrieran en estos. Solo en caso de que no hubiera parientes en grado hábil para
heredar, podían los hijos naturales o ilegítimos recibir la totalidad de la herencia. Otras
desventajas que acarreó el Código Napoleónico para los hijos naturales fue la prohibición tajante
a éstos de investigar la paternidad.
El Código Napoleónico de 1804 no reguló la figura del concubinato, lo consideraba como
hecho material, que no producía ningún efecto o consecuencia de derecho, por lo que con estas
disposiciones se lesionaron los derechos tanto de la concubina como de los hijos. En virtud de

- 29 -
EL CONCUBINATO

esta situación la sentencia de los tribunales fueron otorgando protección a las concubinas y a los
hijos nacidos de la relación concubinaria.

En Francia se identificaba el concubinato con el adulterio. El mismo Código Francés de 1804


establecía en su artículo 230 que la única causa por la que la mujer podría demandar en divorcio
por causa de adulterio era cuando este hubiera sostenido a su concubina en la casa común, es
decir cuando el adulterio se hubiera cometido en el lugar conyugal.

4) RESULTADO DEL ESTUDIO.

El resultado de este estudio realizaron estos investigadores fue planteando las posibilidades
de los derechos adquiridos por los concubinos a la luz de las legislaciones vigente en la
República Dominicana, desarrollando tres objetivos específicos, que arrojaron tres unidades
de investigación, la unidad número uno tiene como fuente, los datos arrojados por la Oficialía del
Estado Civil de Puerto Plata, la segunda unidad tiene como fuentes, entrevista verbal
estructurada a Pastores, Sacerdotes y representantes de instituciones sociales, como son, Iglesias
el Buen Samaritano, La Diócesis de Puerto Plata, Colegio de Abogados y la Cámara Júnior y en
lo que concierne a la tercera unidad, se tomaron como fuentes sentencias de la Suprema Corte de
Justicia de la República Dominicana, Ante Proyecto del Código Civil de la República
Dominicana.

La realización de este análisis evaluará el rechazo y la aceptación de las instituciones de


Puerto Plata con respecto a las uniones libres o concubinato, se determinará el grado académico
de las personas unidas legalmente, así como también el porciento de edades.

Se tomó como fuente los libros registros de los tres primero meses del año 2005 de la
Oficialía del Estado Civil de Puerto Plata, las opiniones de los representantes de las Iglesias El
Buen Samaritano, Diócesis de Puerto Plata, presidente del Colegio de Abogados de Puerto Plata
y presidente de la Cámara Júnior.

Tabla 1
Edades de los hombres

Edades Frecuencia Por cientos

22-33 11 55 %

33-44 7 35 %

- 30 -
EL CONCUBINATO

44-55 _ _

55-67 2 10 %

Totales 20 100 %

De los expedientes que analizaron de las formas que contrajeron matrimonio en el primer
trimestre del 2005, es que el 55 % de los hombres que habían contraído nupcias sus rangos de
edades oscilaban entre los 23 y 33 años.
En una tercera parte de los expedientes, los rangos de edades de los hombres oscilaban
entre los 33 y 44 años. Haya que significar que un 10 % de estos hombres tenían edades entre 55
y 67 años.

Gráfica 1
Edades de las mujeres

En relación a las edades de las mujeres se encontró que el 70% tenían más de 20 años y
menos de 30 años, por lo que el 30% tenía más de 30 años de edad.

Tabla 2
Profesiones de los hombres

Profesiones Frecuencia Por cientos

Liberales 5 25 %

Técnicos 15 75 %

Totales 20 100 %

- 31 -
EL CONCUBINATO

El 75 por ciento de los hombres que contrajeron nupcias ejercían profesiones técnicas,
sólo un 25 por ciento de ellos ejercían profesiones liberales.

Gráfica 2
Profesiones de las mujeres

En lo concerniente a las profesiones de las mujeres se encontró, que el 15 % tenían profesiones


liberales y el 85 % restante se dedicaban a labores técnicas.

Tabla 3
Aceptación o rechazo de las instituciones de Puerto Plata

Instituciones Aceptación Rechazo Frecuencia %

Profesionales _ 3 3 100 %

De servicios _ 2 2 100 %

Totales _ 5 5 100 %

Las posiciones de las instituciones de Puerto Plata frente a las uniones libres,
encontrándose como resultado, que todas las instituciones profesionales como
de servicios rechazan las uniones libres.

- 32 -
EL CONCUBINATO

Conclusión

Al concluir el presente trabajo sobre el Concubinato, hemos podido


valorar y justipreciar la importancia que posee el tema tratado e
investigado. No caben dudas de que el concubinato no es un fenómeno
social nuevo, sino que data de siglos podríamos decir, sin exagerar, que es
tan vieja esa forma de unión entre un hombre y una mujer, como la
misma existencia del ser humano en la faz de la tierra.

En la República Dominicana el concubinato forma parte de una de


las características más visible del machismo dominicano, es decir que forma
parte integral en nuestro pueblo.

El proyecto del código civil reformado, el cual fue aprobado por la cámara
de diputados en el 2011, y el cual perimió en la cámara del senado,
contempla varias concesiones de deberes y derechos que tendrán los
convivientes, como los contemplados en los artículos del 2012 al 226 del
código civil dominicano.

En nuestro país en los últimos años la jurisprudencia a evacuado


sentencias, en donde se han concedidos ciertos derechos que antes no se le
reconocía a los convivientes o a las personas que vivían en concubinato.

Consideramos, finalmente, que es importante que se les concedan


deberes y derechos a los convivientes, pero lo que nos llama la atención, es
establecer lo siguiente: si al concubinato, se le conceden tantos derechos,

- 33 -
EL CONCUBINATO

llegara el momento en que conceptualmente no habrá diferencias, claras,


entre un matrimonio y un concubinato.

Recomendaciones

1) Le recomendamos al Poder Legislativo legalizar el concubinato o unión de hecho, para de esa


manera crear normas o un instrumento legal que regule la materia y así evitar improvisaciones
y abusos de derechos como hasta ahora se ha estado practicando en la República Dominicana.
En la época actual, se hace necesaria la regulación de las uniones de hecho, la realidad
demuestra que la mayoría de los casos que se someten a los tribunales se resuelven por los
jueces según criterio o su convicción, lo que trae como consecuencia una profusa gama
jurisprudencial, que trata de salvar el vació legislativo.
2) Consideramos que este materias de estudio, es un tema de interés social, ya que podría ser
utilizado para hacer seminarios he informar a estudiantes de distintas carreras.

3) Le recomendamos Conocer la legislación Dominicana de la Junta Central Electoral.

Reconociendo la existencia en la Republica Dominicana del concubinato o unión de hecho, y virtud


de lo expuesto en las conclusiones de esta investigación se recomienda:
Al Poder Legislativo legislar a favor del concubinato o unión de hecho, para de esa manera crear
normas o un instrumento legal que regule la materia y así evitar improvisaciones y abusos de derechos
como hasta ahora se ha estado practicando en la Republica Dominicana. En la época actual, se hace
necesaria la regulación de las uniones de hecho, la realidad demuestra que la mayoría de los casos que
se someten a los tribunales se resuelven por los jueces según criterio o su convicción, lo que trae
como consecuencia una profusa gama jurisprudencial, que trata de salvar el vació legislativo.

- 34 -
EL CONCUBINATO

Para salvaguardar la figura del matrimonio, se recomienda que se establezcan como requisitos:
El tiempo, un mínimo de tres años de unión concubinaria.
Notoriedad, que la relación sea de conocimiento público.
Cohabitación, o sea que los sujetos compartan un domicilio en común, que lleven una comunidad de
vida.
Permanencia, debe ser una relación continua y no pasajera o momentánea.
Bibliografía
1. CONSTITUCIÓN DE LA REPUBLICADOMINICANA, proclamada el 26 de Enero de 2010,
Editora Corripio, S.A.S.

2. Mazeaud, H. y Mazaud, L. (1976). La Constitución de la Familia. (Vol. III). Argentina:


Ediciones Jurídicas Europa América.

3. Colombo, C. (2005, Noviembre, 4). El Concubinato en los Proyectos de Ley. La Ley, Sección
A, p.1.

4. Issa, S. (2004). Sentencia que Ordena la Partición de Bienes entre Concubinos. Jurisprudencia
de la Suprema Corte de Justicia Dominicana.

5. Romero, C. (2001). Tratado Elemental de Derecho Civil. Santo Domingo: Ediciones Jurídica
Trajano Potentini.

6. Brea, L. (2005, Octubre 16). Realidad de la Celebración Sacramental del Matrimonio en la


Republica Dominicana. Semanario Católico Nacional, Sección B, p 19.

7. Castellanos Pizano, Victor Joaquín, Instituciones de Derecho Civil, Ediciones Trajano


Potentini, Santo Domingo, 2007.

8. Monción, Segundo E., La Litis, Los Incidentes y la Demanda en Referimiento en la


Jurisdicción Inmobiliaria, Formularios y Jurisprudencias, Tercera Edición, Editorial
Centenario, 2015.

9.
10. Subero Isa, Jorge, Presunción Irrefragable de Comunidad de Bienes en las Uniones
Consensuales. Disponible en:http://jorgesuberoisa.blogspot.com/2014_05_01_archive.html.

11. Código Civil y Legislación Complementaria.

12. Código Laboral de la República Dominicana

- 35 -
EL CONCUBINATO

13. Sentencia de la Segunda Sala (Cámara) de la Suprema Corte de Justicia de la República


Dominicana de fecha 17 de octubre del 2001.

14. Sentencia de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de fecha 7 de julio 2010. Sixto
Rafael Domínguez vs Maritza Rodríguez.

Anexo

- 36 -