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Adiós al Efectivo

01/03/2011

La ley 1430 que entró en vigencia el 29 de diciembre de 2010, por la cual se dictan normas
tributarias de control y para la competitividad, dejó un vacio en uno de sus artículos que
regula los medios de pago para efectos de la aceptación de costos, deducciones, pasivos e
impuestos descontables.

Este vacío ha llevado a que muchos empresarios y expertos en temas tributarios coincidan
en interpretar que a partir de este año, los gastos que sean pagados en efectivo, no van a ser
deducibles de renta. Lo que pretende el congreso de la república es obligar a todos los
responsables del impuesto de renta, a realizar sus pagos por medio del sistema financiero,
con el propósito de llevar un mayor control y frenar la evasión del 4 por 1000.

Es probable que esta medida logre cumplir con su objetivo fiscal, pero lo que
definitivamente si se logrará, sin lugar a dudas, es un impacto socio económico negativo de
grandes proporciones.

Qué van a hacer las empresas con las denominadas “cajas menores”, destinadas a realizar
exclusivamente pagos en efectivo? Cómo se podrán descontar gastos como gasolina, peajes
y demás compras que siempre se realizan en efectivo?

Ya no se podrá hacer uso de pequeños contratistas destinados a labores de mantenimiento y


oficios varios, solo se podrán utilizar los servicios de empresas especializadas. Igualmente
ya no se podrá comprar en tiendas y pequeños establecimientos, la opción más indicada
serán las grandes superficies y almacenes de mediano y gran tamaño. Y ni pensar en
comprar en las galerías y los mercados móviles, porque hasta donde yo sé, allí no se paga ni
con cheques ni con tarjetas de crédito.

Con este tipo de leyes, que desestimulan el uso del efectivo, lo único que se logrará será
fomentar la industria de las chequeras y los pagos electrónicos, aumentando aun más las
utilidades de los bancos y deteriorando el bienestar económico de la gran mayoría de la
población colombiana, quienes por sus limitados niveles de ingreso, manejan sus finanzas
solo con el efectivo.

Creo que es hora de que el estado deje de legislar a favor de la banca y se comprometa más
con el apoyo de quienes realmente lo necesitan.
CENTRO COLOMBIANO DE ESTUDIOS PROFESIONALES (CECEP)
ADMINISTRACIÓN Y FINANZAS
CONTABILIDAD
JOSE DAVID MUÑOZ LENIS
A2AE

ENSAYO

“EL ESTADO COMO LACAYO DE LOS BANCOS”

Vemos claramente, al Estado como siempre amangualado con uno de sus jefes
“los bancos” tratando de alguna u otra manera de transformar la sociedad
colombiana a la fuerza, abriendo más la brecha que separa a los ricos de los
pobres; con medidas intransigentes que como novedad siempre afecta a la
mayoría de colombianos que tratan de sobrevivir con salarios cada vez más
absurdos frente a la inflación, ahora el estado utiliza el mayor de los pretextos para
poder ejecutar su plan y es el tema de la evasión. Según el artículo esta medida
fue tomada para evitar la evasión del 4 por mil, que se implemento
paradójicamente para apoyar a unos municipios que resultaron afectados por
cambios ambientales hace un infierno de tiempo, y que prometen y prometen que
lo van a quitar y nada. Efectivamente se va cobrara todo el que trabaje,
inevitablemente a la población de más escasos recursos, que si van a sentir el
rigor del impuesto, como por ejemplo al jardinero por trabajos temporales o al de
oficios varios y a los pequeños establecimientos que en este momento están en
desventaja frente a los monstruos de los centros comerciales. Tiene razón el
artículo. al afirmar que en la galería o en móvil, no se paga ni con cheque ni tarjeta
de crédito, sería ridículo pasarle un cheque a la señora de los tomates y sin fondos
para mas piedra, o esta misma galería llena de lectores de tarjeta de crédito;
además de todas las personas que necesitan del dinero en efectivo para realizar
de manera optima su labor; solo un estúpido, pasaría por alto todos estos detalles
o amenos que con todo esto quieran dar a entender, que las personas creadoras
de esta medida o ley como ellos dicen, son personas que odian la gente de
escasos recursos, odian las microempresas y a sus empleados y sobre todo,
sienten un fastidio acérrimo hacia los ciudadanos colombianos que trabajan
honradamente y que con humildad buscan alcanzar sus sueños, pero para el
gobierno esto que significa? Simplemente un control más, y el cumplimiento de
una orden emitida por los más poderosos y corruptos y los bancos que quieren
amarrar a los colombianos a un sistema injusto, con el negocio de las chequeras y
las tarjetas inventándose necesidades donde no las hay .

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