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LECCIÓN 1 05-ENE-2008

“¿EL ORIGEN DE DIOS?”

Mostrar la diferencia entre Creador y criatura como la


razón para obedecer a Dios, y no como la razón para in-
vestigarlo.

Comparta el texto que usted eligió de entre las citas estu-


diadas y exponga sus razones.

¿Quién creó a Dios? ¿Cuál fue su origen? Si queremos que


estas preguntas nos ayuden a enriquecer nuestra fe; prime-
ro es necesario aceptar que entre nosotros y Dios no hay
punto de comparación. Él estuvo antes que nosotros. Su ha-
bitación no puede ser penetrada por nosotros ni reuniendo
todos los recursos y capacidades humanas. En resumen, sólo podemos
saber y conocer sobre nuestro Creador lo que Él mismo nos ha revelado.

Esta situación demanda de nosotros humildad, más que inteligencia


o preparación académica, porque podemos caer en el error de querer
imponerle al Creador los juicios de una de sus criaturas y también reba-
jarle, en nuestro pensamiento, al nivel de una criatura. Según la Palabra
de Dios únicamente las criaturas tenemos un origen. Los seres huma-
nos y todo aquello que no es obra de los hombres, todo lo que estuvo
antes que nosotros, todo lo que está con nosotros, todo es creado, todo
tiene principio y fin. Por eso en la Biblia se nos pide usar correctamente
la palabra “Dios” debido a que los seres humanos, además de fabricar-
se sus propios dioses, han inventado muchas ideas sobre el origen de
Dios que pueden contaminar nuestra fe. La Biblia, a diferencia de las
culturas antiguas que creían que sus dioses tuvieron un origen, muestra
que en el principio Dios ya estaba, y que Él, y solo Él, pondrá fin a todas
las cosas. No fue creado por nadie ni se creó a sí mismo; por lo que
creer que tuvo un origen o inventárselo es tratarlo como si fuera una
criatura más. Imaginemos a una persona que confiesa ser creyente y
recibe la enseñanza de que Dios no tiene principio ni fin, pero no acep-


“¿EL ORIGEN DE DIOS?”

ta esa enseñanza y distrae su atención en una búsqueda que sólo la


lleva por caminos ajenos a la Biblia distrayéndola para no hacer lo que
claramente Dios le pide: “poner por obra su voluntad”. ¿Podemos decir
que esta persona está consiente de la majestad de Dios? ¿No resultaría
hasta irreverente? La criatura que reconoce la grandeza sin igual de su
Creador no necesita nada más, solamente poner por obra su voluntad.
En la obediencia llegamos a comprender que Dios nos deja conocerle a
través de su manera de actuar y de sentir. Él es un Creador responsable
de sus criaturas, a las que trata con verdad, justicia y amor. Sus hechos
nos revelan su carácter, por lo que obedecerle, además de ser una feliz
y dulce experiencia, es la mejor manera de conocerlo y una verdadera
demostración de sabiduría e inteligencia.

I. Es importante tener claro cuál es la relación entre


nuestra capacidad de razonar y nuestra fe en Dios,
de ello depende que nuestro conocimiento de Dios
sea edificante. Analice Hebreos 11:6 y responda: ¿Qué
es primero, los conocimientos sobre Dios y después la fe o primero
la fe y después los conocimientos sobre Dios? Considere también lo
que dice 1 Corintios 1:21-31 sobre la capacidad que tiene la sabidu-
ría humana para comprender por sí sola a Dios. ¿Hay algún texto de
la Biblia que nos diga cuál fue el origen de Dios y nos lo explique?
Considere como ejemplo Génesis 1:1 y 2:4, el primer texto de la Biblia
es importante tomando en cuenta que para algunos pueblos paganos
sus dioses tuvieron su origen en el caos (desorden) y para muchos de
esos pueblos el caos era representado por masas de aguas. Por eso es
importante darse cuenta que en la composición bíblica el espíritu de
Dios no sale de las aguas (caos) sino que estaba sobre las aguas. Si el
primer texto de la Biblia no habla de un origen de Dios, ¿le creemos o le
inventamos un origen?

II. La fe no se basa en pruebas de laboratorio, en otras palabras,


quien tiene fe acepta la verdad de lo que cree aunque no lo pueda
probar o no lo pueda ver. Basándose en Hebreos 11:1 y Juan 1:18
conteste: ¿Jesús nos revela cómo está hecho Dios por “dentro” o solo
nos revela su voluntad y sentimientos hacia nosotros? ¿Puede alguien
hacer una investigación de lo profundo de Dios si no tiene medios ni
posibilidades para entrar a donde Él habita? ¿Por qué para nosotros
es verdad lo que dice Jesús acerca del Padre, por fe o porque podemos
subir a donde habita Dios y comprobarlo? Aunque no podemos ver


“¿EL ORIGEN DE DIOS?”

a Dios, podemos dar testimonio del cuidado que tiene por nosotros.
Analice cada verso del Salmo 23 y describa el cuidado que Dios tiene
del salmista. Esta experiencia del salmista ¿es la misma que usted
tiene de Dios? ¿deja de ser verdad solo porque alguien no le cree que
Dios haga todo esto por usted?

III. La Palabra “Dios” no debe ser usada para referirse a un ser que
tiene origen, que tiene Creador y que es incapaz de dar vida eterna
En español usamos la Palabra Dios (en cada lengua existe una pala-
bra que es su equivalente), pero lo importante no es saber sobre sus
raíces y significado griegos, sino a qué tipo de ser se la asignamos.
Según Juan 17:3, ¿cuántos seres son dignos de ser nombrados con
esa palabra? Si comprendemos que la palabra “Dios” solamente la
debe llevar el ser que es capaz de dar vida eterna y siendo que nin-
gún ser humanos es capaz de dar vida, mucho menos eterna, ¿qué
sería lo adecuado ante su presencia, investigarlo o ponerse a su
servicio? Vea Apocalipsis 1:17.

IV. Convertirnos en hacedores de la Palabra de Dios y no en expertos


sobre Dios es nuestra misión al estudiar la Biblia. Analice 2 Timo-
teo 3:14-17. ¿Cuál es el resultado de cuidar nuestra fe y estudiar la
Palabra de Dios? Según 1 Pedro 2:12; Tito 3:8; 1 Timoteo 3:18; Mateo
5:16, ¿cuáles son las buenas obras y cuál es su resultado?

Haga un resumen de lo visto y señale los puntos más im-


portantes del estudio. Tomando en cuenta el objetivo de
la lección, y a partir de lo estudiado, ¿qué debemos modi-
ficar en nuestra conducta personal y en la conducta de la
congregación? ¿qué debemos seguir haciendo?

Nuestra fe no nos impide preguntar y tratar de entender


todo sobre Dios, pero nunca se debe perder de vista que
nuestra motivación para estudiar debe ser el deseo de co-
nocer y obedecer a Dios, el único ser sin principio ni fin, y
que la humildad nos permite recibir las respuestas que en
la Biblia podemos encontrar para obedecer la voluntad de
Dios. No hay otra forma de unir fe y estudio de la Biblia.

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