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LOS 5 TIPOS DE DROGAS Y SUS EFECTOS EN CEREBRO Y CONDUCTA

Existen cinco tipos de drogas según sus principios activos, con diferentes efectos:
cannabis, opiáceos, estimulantes, legales (nicotina y alcohol) y drogas de diseño.
Realmente existe una línea muy fina que separa a los fármacos con las drogas de
abuso puesto que muchos fármacos tienen principios activos y efectos similares a
las drogas recreativas si se toman de manera reiterada y abundante.

Por lo tanto lo que realmente separa a estas drogas es la dosis que el usuario toma.
Por ejemplo los barbitúricos son un tipo de fármaco usado para paliar la ansiedad
pero en altas dosis puede usarse como una droga hipnótica y sedante.
Los fármacos/drogas bajo control internacional incluyen estimulantes de tipo
anfetamínico, cocaína, cannabis, alucinógenos, opiáceos y sedantes hipnóticos. La
mayoría de países han decidido restringir su uso porque pueden son perjudiciales
para la salud.
Aunque algunos de los efectos físicos de las drogas pueden sonar agradables, no
duran mucho tiempo y pueden provocar dependencia.
Aunque aquí en este artículo hemos hecho una clasificación según los principios
activos, también se pueden clasificar según si son drogas legales o drogas ilegales.
Índice [Ocultar]
 1 Las 6 clases principales de drogas según los principios activos
o 1.1 Cannabis
o 1.2 Opiáceos
o 1.3 Estimulantes: cocaína y anfetamina
o 1.4 Drogas legales: nicotina y alcohol
o 1.5 Drogas de diseño: alucinógenos y éxtasis
 2 Artículos de interés
 3 Referencias

Las 6 clases principales de drogas según los


principios activos

Cannabis

El cannabis o marihuana suele tomarse triturando sus hojas secas y fumándoselo,


aunque también es usual consumir su resina prensada o hachís, es usual mezclarla
con tabaco. Su principio activo es el THC (delta-9-tetrahidrocarbocannabinol). El
THC se une a los receptores CB1 del sistema cannabinoide.
Es curioso que en nuestro organismo exista un sistema cannabinoide, lo cual indica
que tenemos cannabinoides endógenos, es decir cannabinoides
naturales segregados por nuestro propio organismo (por ejemplo la anandamida).
Además el número de receptores cannabinoides en nuestro sistema nerviosos
central es mayor que el de cualquier otro neurotransmisor, en ciertas zonas del
cerebro su número es hasta 12 veces mayor que el de los receptores de dopamina.
El sistema cannabinoide actúa sobre todo en el cerebelo, que rige la coordinación
motora; en el tronco cerebral que regula las funciones vitales; y en el estriado,
el hipocampo y la amígdala responsables respectivamente de los movimientos
reflejos, de la memoria y de la ansiedad.
Efectos cerebrales
La toma de cannabis libera cannabinoides que interactúan con los receptores
cannabinoides que a su vez desencadenan la liberación de dopamina del sistema de
recompensa, en concreto del núcleo accumbens.
Este aumento de dopamina crea un efecto placentero que funciona como reforzador
y hace que la persona que la consume sienta ganas de seguir tomándola. Por lo
tanto el tipo de dependencia que provoca es psicológica.

Efectos conductuales
Sus principales efectos conductuales a bajas dosis son, euforia, disminución de
ciertos dolores (por ejemplo oculares), disminución de la ansiedad, la sensibilidad a
los colores y a los sonidos de acentúan, disminución de la memoria a corto plazo
(recuerdos recientes), los movimientos se ralentizan, estimulación del apetito y la
sed y pérdida de conciencia del tiempo.
A altas dosis puede llegar a inducir pánico, delirium tóxico y psicosis.
Todos estos efectos son transitorios, su duración depende de la sensibilidad de cada
persona y de la cantidad tomada pero no suelen durar más de una hora.
En los consumidores crónicos de grandes cantidades puede tener efectos a largo
plazo como la disminución de la motivación y el deterioro social.

Datos de interés
¿Provoca dependencia?
Cómo se ha indicado anteriormente, el cannabis no provoca cambios neuronales a
largo plazo y actúa sobre el sistema de recompensa, por lo cual no
provoca dependencia física pero sí psicológica.
¿Provoca tolerancia?
Efectivamente, los consumidores habituales de marihuana sienten como la misma
cantidad de droga cada vez les hace menos efectos y deben consumir más cantidad
para sentir lo mismo.
¿Provoca síndrome de abstinencia?
En recientes estudios con ratones expuestos de forma crónica al THC se ha
encontrado que sufren abstinencia. Aún no se conoce si ésta se da también
en humanos aunque es muy probable.
¿Puede provocar esquizofrenia?
En un estudio reciente realizado por el Dr. Kuei Tseng se ha encontrado que el
suministro reiterado de THC a ratas durante la adolescencia provocaba un déficit en
la maduración de las conexiones GABAérgicas del hipocampo ventral con la corteza
prefrontal, lo cual provocaría una disminución del control de los impulsos. Este
efecto no ocurría cuando se administraba cannabis a las ratas adultas.
En los pacientes con esquizofrenia se ha comprobado que existe este déficit de
maduración, pero para llegar a desarrollar esquizofrenia es necesario
tener una predisposición genética y vivir en un determinado ambiente.
Por lo cual el mero hecho de consumir marihuana durante la adolescencia no puede
provocar la esquizofrenia pero si puede inducirla en personas con predisposición
genética y aumentar las probabilidades de sufrirla.
¿Puede usarse como agente terapéutico?
El cannabis presenta propiedades terapéuticas como ansiolítico, sedante, relajante,
analgésico y antidepresivo. Es recomendado en bajas dosis para numerosas
enfermedades que causan dolor como la esclerosis múltiple.
Si quieres saber más sobre este tipo de drogas te recomiendo el siguiente vídeo:

Opiáceos

Los opiáceos son sustancias derivadas de la resina de la adormidera o planta del


opio. Puede ingerirse casi de cualquier manera, puede comerse, fumarse,
inyectarse…
El opiáceo más común es la heroína, la cual suele administrarse por vía intravenosa,
este tipo de administración es especialmente peligroso pues no suelen seguirse las
medidas higiénicas necesarias y pueden contagiarse enfermedades.
Al igual que ocurría con el cannabis, existen opiáceos endógenos, de los cuales los
más importantes son los péptidos opioides, los denominados “morfinas del propio
cerebro”. Estos opiáceos se unen a receptores opioides, de los cuales los más
importantes son los del tipo mu (µ), delta (∂) y kappa (k).
Los opiáceos endogénos como las endorfinas y encefalinas son almacenadas en las
neuronas opiáceas y se liberan durante la neurotransmisión y actúan sobre el
sistema de recompensa para mediar el reforzamiento y el sentimiento de placer.

Efectos cerebrales
Los opioides actúan sobre GABA, un neurotransmisor del sistema inhibidor del
cerebro, el cual frena a las neuronas y ralentiza la transmisión de
otros neurotransmisores.
Al bloquear la función de GABA núcleo accumbens (estructura del sistema de
recompensa), se impide la recaptación de dopamina que ya ha sido liberada,
haciendo creer a nuestro organismo que no hay suficiente dopamina, por lo que se
descarga un torrente de este neurotransmisor, lo cual va a causar la sensación de
placer.

Efectos conductuales
Los efectos de los opiáceos pueden ir desde la calma hasta la analgesia (tanto física
como psicológica). Aunque una toma crónica puede llevar hasta
una insensibilización completa ante los estímulos tanto endógenos como exógenos.
A altas dosis produce euforia, la cual es su principal propiedad reforzadora, seguida
de una profunda sensación de tranquilidad, somnolencia, labilidad afectiva,
obnubilación mental, apatía y lentitud motora.
Estos efectos pueden durar varias horas. Si se sufre una sobredosis puede deprimir
el sistema respiratorio pudiendo llegar al coma.

Datos de interés
¿Provoca dependencia?
Efectivamente, la administración de opiáceos de forma crónica provoca
dependencia tanto física como psicológica, puesto que modifica los
receptores opioides y afecta al sistema de recompensa.
De modo que las personas dependientes de esta sustancia siguen consumiéndola
tanto por los efectos placenteros como por los efectos adversos de no tomarla.
¿Provoca tolerancia?
La respuesta es sí, además la tolerancia comienza bastante rápido, no hace falta
estar mucho tiempo tomando esta droga para sentirla, puesto que los receptores
opioides se adaptan con bastante rapidez.
Como se ha explicado antes, la tolerancia implica que el individuo debe tomar más
cantidad de droga cada vez para sentir sus efectos, así que a la larga la dosis
necesaria para sentir euforia puede llegar a producir sobredosis.
¿Provoca síndrome de abstinencia?
La administración crónica de opiáceos modifica los receptores haciendo que éstos
se adapten y sean menos sensibles, de modo que los estímulos que antes eran
placenteros dejan de serlo. Los principales síntomas del síndrome de
abstinencia son la disforia, la irritabilidad y la hiperactividad
autonómica caracterizada por taquicardias, temblores y sudación.
¿Puede usarse como agente terapéutico?
Sí, y de hecho se usa, la morfina es un tipo de opiáceo que en dosis bajas causa
sedación pero a altas dosis puede provocar un coma e incluso la muerte. Su
administración crónica causa dependencia, tolerancia y abstinencia, al igual que
ocurre con otras sustancias opioides.
Si quieres saber más sobre este tipo de drogas te recomiendo el siguiente vídeo:

Estimulantes: cocaína y anfetamina


Las principales drogas estimulantes son la cocaína y la anfetamina y sus derivados
como el “crack” o la metanfetamina.
La cocaína se extrae de la hoja de coca, antiguamente se quemaba y se consumía
directamente pero hoy en día su elaboración es bastante más compleja, en primer
lugar se pisa la hoja de coca hasta que salga toda la salvia, a ese “caldo” le añaden
cal (por ello la cocaína es un polvo blanco), ácido sulfúrico y queroseno los cuales
sirven como fijadores y aumentan los efectos de la cocaína en el cerebro.
Como puede observarse la “lista de ingredientes” de la cocaína no es nada
saludable, sus compuestos son altamente tóxicos y pueden llegar a ser
más perjudiciales que la propia coca.
Además suele esnifarse, lo cual es altamente peligroso pues hace que la droga
llegue lo antes posible al cerebro mediante los vasos sanguíneos de la nariz, este
procedimiento causa grandes daños físicos pues desgasta el tabique nasal.
Actualmente en algunos pueblos indígenas de Sudamérica sigue consumiéndose la
hoja de coca, la mastican para conseguir energía y para paliar el llamado “mal de
alturas”.
El crack, o la base, es un derivado de la cocaína que se vende en forma de piedra.
Puede esnifarse, inyectarse o fumarse. Su efecto es más intenso que el de la
cocaína pues tarda menos tiempo en metabolizarse.
La anfetamina es un tipo de droga sintética que se vende en pastillas y suele
administrarse por vía oral, al igual que la metanfetamina.
Debido a su modo de administración suele tener efectos menos intensos que la
cocaína y sus derivados. Su modo de elaboración es complejo y hace falta saber
química para poder hacerlo, como nos han mostrado en Breaking Bad.
Efectos cerebrales
Tanto la cocaína como la anfetamina actúan bloqueando al transportador de la
dopamina (DAT), de esa manera la dopamina queda libre y se concentra en áreas
claves como el núcleo accumbens, área del sistema de reforzamiento.
La anfetamina, además de bloquear el transportador de la dopamina, bloquea los
receptores por lo cual la dopamina no se puede recaptar y sigue produciendo y
concentrándose más y más hasta que se agota. La dopamina puede llegar a
quedarse activa hasta 300 veces más tiempo que del que suele activarse
normalmente.
La dopamina es uno de los neurotransmisores más importantes del cerebro, los
efectos que tienen las drogas estimulantes sobre la dopamina afecta a
áreas implicadas en la motivación (área límbica) y el control de nuestros actos
(corteza prefrontal) y también a determinados circuitos relacionados con
la memoria (tanto explícita como implícita).
Los estimulantes producen cambios cerebrales permanentes a largo plazo, incluso
tras años de abstinencia. En un estudio de McCann se encontró que el número de
receptores de dopamina de consumidores crónicos de metanfetamina había
disminuido notablemente y éste déficit de receptores persistía tras 3 años
de abstinencia.
La pérdida de receptores dopaminérgicos incrementa el riesgo de que estas
personas sufran Parkinson cuando sean mayores.

Efectos conductuales
Los principales efectos son la euforia y el aumento de energía que suele traducirse
en una mayor actividad y verborrea.
A altas dosis provoca una sensación de placer muy intensa que los consumidores
describen como mejor que un orgasmo, pero si se aumenta la cantidad puede llegar
a sufrirse temblores, labilidad emocional, agitación, irritabilidad, paranoia, pánico y
comportamientos repetitivos o estereotipados.
A altas dosis puede producir ansiedad, paranoia, alucinaciones, hipertensión,
taquicardia, irritabilidad ventricular, hipertermia y depresión respiratoria.
Una sobredosis puede producir insuficiencia cardíaca, ictus y convulsiones.

Datos de interés
¿Produce dependencia?
Las drogas estimulante producen dependencia tanto física como psicológica puesto
que no sólo activan el sistema de recompensa durante la toma, también lo modifican
a largo plazo.
¿Produce tolerancia?
Sí, la administración crónica de estimulantes realiza modificaciones en el sistema de
recompensa que se adapta al aumento de la concentración de dopamina y se
habitúa, por lo cual cada vez le hace falta más dopamina al sistema para activarse
y la persona tendrá que tomar una dosis más alta para poder sentir los efectos de la
droga.
¿Provoca síndrome de abstinencia?
Efectivamente, los cambios producidos en las neuronas dopaminérgicas debido a
su sobreactivación provocan síntomas desagradables cuando no se consume
la droga.
Esta sobreactivación puede llegar a causar degeneración axonal y muerte neuronal,
provocando síntomas parecidos a los del trastorno llamado burn-out, el cual suele
asociarse con altos niveles de estrés durante períodos prolongados.
Entre los síntomas de la abstinencia se encuentra la somnolencia y
la anhedonia (falta de placer ante cualquier estímulo), y a largo plazo pérdida
de eficacia cognitiva, depresión e incluso paranoia.
Estos efectos hacen que la persona busque con mucha ímpetu la droga dejando de
lado sus deberes y poniéndose en peligro tanto a sí mismo como a las personas que
tiene a sus alrededor.
Además es usual que busquen sensaciones placenteras extremas para poder sentir
algo de placer, ya que debido a la anhedonia les cuesta mucho sentirlo, esto puede
hacer que lleven a cabo conductas compulsivas como el sexo sin protección y sin
ningún tipo de discriminación.
¿Pueden usarse como agentes terapéuticos?
La anfetamina puede ser usada para tratar trastornos del sueño, sobre todos los
relacionados con los problemas de somnolencia durante el día, y para paliar los
síntomas del TDAH.
Si quieres saber más sobre este tipo de drogas te recomiendo el siguiente vídeo:

Drogas legales: nicotina y alcohol


La nicotina se extrae de las hojas del tabaco, suele administrarse en cigarrillos los
cuales llevan muchos otros componentes tóxicos y cancerígenos, como el alquitrán,
que dañan al corazón, a los pulmones y a otros tejidos.
Además al quemarlo se crean otros compuestos mediantes reacciones químicas
que son altamente peligrosos como monóxido de carbono y el gas cianhídrico.
España es el noveno país de la Unión Europea (UE) con mayor porcentaje de
fumadores, un 29% de la población es fumadora.
El alcohol se toma en forma de bebida alcohólica que pueden realizarse mediante
fermentación alcohólica o destilación. Es una droga legal en todos los países
exceptuando los estados islámicos.
Muchas personas que sufren alguna enfermedad o trastorno lo toman para
“automedicarse”, para aturdirse y no pensar en sus problemas, por ello el
alcoholismo es una enfermedad comórbida con muchos otros trastornos.
Según la OMS en España bebemos alrededor de 11 litros al año por persona, muy
por encima de la tasa mundial que oscila los 6,2 litros al año por persona.

Efectos cerebrales
La nicotina actúa sobre los receptores nicotínicos de la red de acetilcolina y, en altas
dosis, promueve la segregación de dopamina. Además otro de los componentes del
tabaco es un inhibidor de la monoaminoxidasa (IMAO) que impide que se destruya
la dopamina, lo cual afecta al sistema de recompensa.
El alcohol actúa sobre los receptores de GABA potenciando su acción inhibidora del
sistema nervioso central y provocando una ralentización cerebral general. Además
también actúa en las sinapsis glutamatérgicas, anulando su acción excitadora, lo
cual aumentaría la depresión del sistema nervioso central.
También actúa sobre el sistema de recompensa uniéndose a receptores opioides y
cannabinoides, lo cual explicaría sus efectos reforzadores.

Efectos conductuales
La nicotina tiene efectos activadores y de alerta mental, al contrario de lo que se
suele pensar no tiene ningún efecto relajante. Como se explicará más adelante lo
que ocurre es que si una persona adicta al tabaco no fuma sufrirá el “mono” y para
calmarlo necesitará volver a fumar.
El alcohol es un depresor del sistema nervioso central esto produce relajación,
somnolencia y disminución de los reflejos, a nivel cognitivo provoca desinhibición
social, por ello suele tomarse en reuniones sociales y fiestas.

Datos de interés
¿Producen dependencia?
Tanto la nicotina como el alcohol producen dependencia física y psicológica. La
nicotina produce cambios a largo plazo en los receptores colinérgicos y el alcohol
en los GABAérgicos, esto explica la dependencia física que causan. La dependencia
psicológica se explica porque ambas sustancias actúan sobre el sistema de
recompensa.
¿Producen tolerancia?
Sí, ambas drogas provocan tolerancia promoviendo que el intervalo entre toma y
toma sea cada vez más corto y que las dosis sean cada vez mayores.
¿Provocan síndrome de abstinencia?
Efectivamente ambos provocan un intenso síndrome de abstinencia.
Cuando un fumador comienza a fumar un cigarro el sistema de recompensa se pone
en marcha y empieza a segregar dopamina, lo cual le produce placer.
Pero cuando se termina el cigarro los receptores de dopamina se desinsibilizan para
adaptarse a la cantidad de dopamina, de forma que temporalmente se
quedan inactivos y se empieza a sufrir el nerviosismo típico de la abstinencia.
Esta inactivación dura unos 45 minutos (el tiempo que tarda de media un fumador
en encenderse el siguiente cigarrillo), por ello hay 20 cigarros en cada paquete, para
que pueda durar un día completo.
Como el alcohol ralentiza el cerebro estimulando los receptores GABA el propio
organismo se defiende eliminando estos receptores para atenuar su inhibición. De
esta manera cuando la persona ya no consume alcohol tiene menos receptores
GABA de lo normal.
Lo cual causa nerviosismo, temblores, ansiedad, confusión, obnubilación, sudores,
taquicardia, hipertensión arterial, etc. pudiendo llegar a causar un delirium tremens
y un trastorno de la memoria asociado con el alcoholismo, el síndrome de Korsakoff.
Si quieres saber más sobre este tipo de drogas te recomiendo el siguiente vídeo:

Drogas de diseño: alucinógenos y éxtasis

Las principales drogas de diseño son el LSD (o ácido), la mescalina, el PCP (o


polvo de ángel), el éxtasis (MDMA) y la ketamina. Estas drogas provocan una
intoxicación, que suele denominarse “viaje”, que está asociada con experiencias
sensoriales, ilusiones visuales, alucinaciones y un aumento de la percepción tanto
de los estímulos externos como internos, este tipo de efecto se denomina
psicodélico.
Este tipo de sustancias suele denominarse “drogas de discoteca” ya que suelen
usarse en dicho contexto.

Efectos cerebrales
Los alucinógenos pueden ser de dos tipos, las que afectan principalmente al sistema
serotoninérgico (como el LSD) y las que afectan principalmente al sistema
noradrenérgico y dopaminérgico (como la anfetamina y el MDMA). Aunque en
realidad todos estos sistemas están conectados y van interactuando como veremos
a continuación.
Como ejemplo de modo de actuación de los alucinógenos expondremos la acción
del LSD. Este compuesto se une a los receptores 5HT2A (receptores de serotonina)
y provoca una hipersensibilidad de las percepciones de los sentidos.
También afecta al glutamato que es un acelerador de la actividad cerebral, su
activación explica la rapidez de pensamiento y los problemas de raciocinio. La
activación de los circuitos de dopamina explica la sensación de euforia.
El éxtasis actúa sobre la serotonina, un importante regulador del estado de ánimo.
Bloquea el transportador de serotonina, impidiendo la recaptación de ésta.
El exceso de serotonina provoca una sensación de alegría y empatía pero las
reservas de serotonina se vacían completamente, las neuronas ya no
pueden funcionar como antes y cuando esto ocurre el individuo siente una especie
de tristeza y pesadez que puede llegar a durar hasta los 2 días.

Efectos conductuales
La intoxicación con alucinógenos puede provocar ilusiones visuales, macropsia y
micropsia, labilidad afectiva y emocional, enlentecimiento subjetivo del tiempo,
intensificación de la percepción de colores y sonidos, despersonalización,
desrealización y sensación de lucidez.
Además a nivel fisiológico puede causar ansiedad, náuseas, taquicardia, aumento
de la tensión arterial y de la temperatura corporal. En estados de intoxicación aguda
puede producir síntomas de pánico, lo cual suele denominarse “un mal viaje”, entre
estos síntomas se incluyen la desorientación, la agitación o incluso el delirio.
El éxtasis actúa sobre el estriado facilitando los movimientos y creando una cierta
euforia, también actúa sobre la amígdala lo que explica la desaparición de los
miedos y el amento de empatía. A largo plazo, en el córtex prefrontal daña a las
neuronas serotoninérgicas donde podría ser neurotóxico, causando un daño
irreversible que podría degenerar una depresión.
La sobredosis de estas sustancias puede producir temperaturas extremadamente
altas, convulsiones y el coma.
Datos de interés
¿Producen dependencia?
No se han encontrado pruebas de que produzcan dependencia física pero si
psicológicas.
¿Producen tolerancia?
Sí, además la tolerancia se crea rápidamente, en ocasiones tras una sola dosis.
¿Producen síndrome de abstinencia?
No se han encontrado pruebas de que produzcan síndrome de abstinencia.
¿Pueden usarse como agentes terapéuticos?
Sí, pueden usarse por ejemplo para ayudar a pacientes que sufren el síndrome del
estrés post-traumático ya que al actuar en la amígdala lo hace sobre el miedo y lo
reduce o elimina mientras dura su efecto, lo cual les daría un tiempo a las personas
con este síndrome para tratarse y afrontar el miedo sin estrés.
Lo malo de esto es que, aunque sea en pequeñas dosis, el éxtasis es
neurodegenerativo para el cerebro.

Artículos de interés
Consecuencias de las drogas.
Tipos de drogas estimulantes.
Tipos de drogas adictivas.
Drogas alucinógenas.

Drogas inhalantes.
Causas de la drogadicción.
Efectos de las drogas en el sistema nervioso.

Referencias
1. Caballero, A., Thomases, D., Flores-Barrera, E., Cass, D., & Tseng, K.
(2014). Emergence of GABAergic-dependent regulation of input-specific
plasticity in the adult rat prefrontal cortex during adolescence.
Psychopharmacology, 1789–1796.
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3. EFE. (29 de Mayo de 2015). rtve. Obtenido de España, noveno país de la
UE con más porcentaje de fumadores pese a la caída desde 2012.

4. Farmacodependencia, Comité de Expertos de la OMS en. (2003). OMS,


serie de informes técnicos. Ginebra.
5. Grupo de estudio de la OMS. (1973). La juventud y las drogas. Ginebra.
6. Stahl, S. M. (2012). Trastornos de la recompensa, abuso de drogas y su
tratamiento. En S. M. Stahl, Psicofarmacología Esencial de Stahl (págs.
943-1011). Cambridge: UNED.
7. Valerio, M. (12 de Mayo de 2014). El Mundo. Obtenido de España duplica
la tasa mundial de consumo de alcohol.