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El capitalismo en Venezuela, desde mi modesta apreciación, no es que tiene 50

años, ni 100 años. Tiene 500 años, porque el modelo que aquí comenzaron a
imponernos los conquistadores fue un capitalismo del más primitivo, del más
salvaje. Vamos a recordar que el primer gobernador que tuvo la provincia de
Venezuela fue alemán, porque el rey de España de entonces le vendió
Venezuela a unos banqueros alemanes y fue así como llegó a Coro Ambrosio
Alfinger, Nicolás Federman, alemanes.

Cuando hablamos de bancos y banqueros estamos hablando de capitalismo,


capitalismo colonial. No el capitalismo que luego se desarrolló en Europa con la
Revolución Industrial. No, el capitalismo que aquí nos impusieron desde
entonces es un capitalismo de lo más atrasado, de lo más bárbaro, colonial, de
lo más dependiente, de lo más atrasado que se conozca en la historia de este
mundo. Y de todos los capitalismos impuestos en este continente y en el
mundo uno de los más bárbaros y atrasados, de los de mayor profundidad
colonial es el capitalismo venezolano. Atrasado, dependiente, dependiente
además del chorro de petróleo desde hace 100 años, lo cual agravó el
problema para Venezuela y el modelo económico que nos impusieron.

Capitalismo

El capitalismo es un sistema económico surgido en Europa en el siglo XVI y concebido


principalmente al menos de tres formas diferentes dependiendo del énfasis en la
consideración de ciertas características como determinantes o intrínsecas -respectivamente
políticas, culturales y sociales-, debido a lo cual las definiciones no se excluyen mutuamente
por necesidad.

En cada caso existe una referencia en el origen etimológico de la palabra "capitalismo" a la


idea de capital, y estas referencias son codependientes: quienes crean o adquieren capital
permanecen como sus propietarios (capitalistas) durante el proceso de producción, la
acumulación de capital es el eje central de la vida económica, y tanto el interés como la renta
del capital predominan económicamente como trabajo acumulado por encima del trabajo a
destajo.

Muchos historiadores sitúan el origen del capitalismo un poco antes, en las pequeñas
ciudades comerciantes de Europa, como las de la liga hanseática. El camino hacia el
capitalismo a partir del siglo XIII fue allanado gracias a la filosofía del Renacimiento y de
la Reforma, movimientos que facilitaron la aparición de los modernos estados nacionales.

Del mismo modo, las expediciones de los siglos XV y XVI fomentaron el comercio, sobre
todo tras el descubrimiento del Nuevo Mundo. Como resultado, desde el siglo XV y hasta
el siglo XVIII, el capitalismo dio lugar a una nueva forma de comerciar denominada
mercantilismo que alcanzó su máximo desarrollo en Inglaterra y Francia, y en la que el
Gobierno ejercía el control de la producción y el consumo.

Dos acontecimientos propiciaron la fundación del capitalismo moderno, en la segunda


mitad del siglo XVIII: la presentación en Francia de los fisiócratas y la publicación de las
ideas de Adam Smith. Ambas corrientes apostaban por un orden económico alejado de la
intervención del Estado, un argumento que favoreció el inicio de la Revolución industrial,
la cual logró su mayor apogeo en el siglo XIX.

Las inhumanas condiciones de trabajo que caracterizaron este periodo llevaron a que
surgieran numerosos críticos del sistema; sin embargo, el primero en desarrollar una teoría
coherente en contra fue Karl Marx, quien atacaba la propiedad privada de los medios de
producción. No obstante, el capitalismo siguió prosperando para convertirse en el principal
sistema socioeconómico mundial de la época.

El economista más influyente de la historia reciente del capitalismo fue John Maynard
Keynes, en la que se explica que un gobierno puede utilizar su poder para paliar, e incluso
eliminar, los ciclos de expansión y depresión económica vinculados al capitalismo.