Está en la página 1de 6

¿Diferentes tipos de depresión? ¿Que causa la depresión en las mujeres?

Cuando una mujer tiene un trastorno depresivo, este interfiere con su vida diaria y desempeño normal, y le
causa dolor a ella y a quienes se preocupan por ella. La depresión es una enfermedad común, pero grave, y la
mayoría de las personas que la padecen necesitan tratamiento para mejorar.
La depresión afecta tanto a los hombres como a las mujeres, pero las mujeres tienen más probabilidades de
que se les diagnostique con depresión que a los hombres en un determinado ano.
Actualmente se están haciendo esfuerzos para explicar esta diferencia mientras los investigadores examinan
determinados factores (biológicos, sociales, etc.) que son exclusivos de las mujeres.
Muchas mujeres que padecen una enfermedad depresiva nunca buscan tratamiento. Pero la gran mayoría,
incluso aquellas con los casos más graves de depresión, pueden mejorar con tratamiento.
Existen varios tipos de trastornos depresivos. Los más comunes son el trastorno depresivo grave y trastorno
distímico. La depresión menor también es común.
* El trastorno depresivo grave se caracteriza por una combinación de síntomas que interfieren con la habilidad
para trabajar, dormir, estudiar, comer, y disfrutar de las actividades que antes resultaban placenteras. La
depresión grave incapacita a la persona y le impide desempeñarse con normalidad. Es posible que un episodio
de depresión grave ocurra solamente una vez en de la vida de una persona, pero mayormente, puede volver a
aparecer.
El trastorno distímico, también llamado distimia, se caracteriza por síntomas depresivos de larga duración (dos
años o más) pero menos graves que los de la depresión grave. Es posible que la distimia no incapacite a una
persona, pero le impide desempeñarse con normalidad o sentirse bien. Quienes tienen distimia también pueden
padecer uno o más episodios de depresión grave a lo largo de sus vidas.
También se puede padecer de depresión menor. Los síntomas de la depresión menor son similares a los de la
depresión grave y la distimia, pero son menos graves y/o generalmente duran menos tiempo.
Algunos tipos de trastorno depresivo presentan características levemente diferentes a las descritas
anteriormente o pueden desarrollarse bajo circunstancias únicas. Pero, no todos los científicos están de
acuerdo en cómo caracterizar y definir estos tipos de depresión. Estos tipos de depresión son los siguientes:
* La depresión psicótica ocurre cuando una enfermedad depresiva grave esta acompañada de alguna forma de
psicosis, tal como, una ruptura con la realidad; ver, escuchar, oler o sentir cosas que otras personas no pueden
detectar (alucinaciones); y tener creencias firmes que son falsas, por ejemplo, cuando la persona cree que es
el presidente (delirios).
* El trastorno afectivo estacional o TAE se caracteriza por la aparición de una enfermedad depresiva durante
los meses del invierno, cuando disminuye la luz solar natural. Esta forma de depresión generalmente
desaparece durante la primavera y el verano. El TAE puede tratarse eficazmente con terapia de luz, pero
aproximadamente la mitad de las personas con TAE no mejoran con la terapia de luz solamente. Los
antidepresivos y la psicoterapia también pueden reducir los síntomas del TAE, ya sea solos o en combinación
con la terapia de luz.
* El trastorno bipolar, también llamado enfermedad maniaco-depresiva, no es tan común como la depresión
grave o la distimia. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo que van desde
una euforia extrema (por ejemplo, manía) a un decaimiento extremo (por ejemplo, depresión).
Los científicos están examinando muchas causas que podrían explicar el aumento en el riesgo de padecer
depresión que tienen las mujeres y muchos factores que pueden contribuir a que esto sea así. Es probable que
los factores genéticos, biológicos, químicos, hormonales, ambientales, psicológicos y sociales se unan o crucen
para contribuir a la depresión.
Si una mujer tiene antecedentes familiares de depresión, puede tener un mayor riesgo de desarrollar la
enfermedad. Pero, esta no es una regla que siempre aplica. La depresión puede ocurrir en mujeres sin
antecedentes familiares de depresión y es posible que ciertas mujeres de familias con antecedentes de
depresión no la padezcan. Las investigaciones genéticas indican que es posible de que el riesgo de padecer
de la depresión implique la combinación de múltiples genes con factores ambientales.
La química del cerebro parece ser un factor muy importante en los trastornos depresivos. Las tecnologías
modernas de obtención de imágenes del cerebro, como la resonancia magnética (RM), han demostrado que el
cerebro de las personas que padecen de la depresión es diferente a la del cerebro de quienes no la padecen.
Además, los neurotransmisores importantes (sustancias químicas que las células del cerebro utilizan para
comunicarse) parecen estar fuera de balance.
Copyright Daily Herald May 26, 2013
Prueba de sangre para depresión
Investigadores de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern desarrollaron una
prueba de sangre que podría algún día ayudar a diagnosticar a los adolescentes que sufren de depresión.
Para crear la prueba, los científicos identificaron 26 marcadores biológicos potenciales para la depresión.
Dichos marcadores los evaluaron en un grupo de 28 adolescentes de Chicago y encontraron que algunos
podían distinguir entre los adolescentes con depresión mayor y los que no tenían depresión.
"Creo que el diagnóstico de depresión mediante una prueba de sangre sería más preciso", apuntó la autora del
estudio Eva Redei, profesora de psiquiatría de la facultad, según un reporte de la agencia de noticias de Medline
Plus.
Actualmente, el diagnóstico de depresión es subjetivo, y se realiza cuando los médicos hablan con los pacientes
sobre su estado de ánimo. La evaluación es especialmente complicada en adolescentes, porque se trata de
una época que ya es emocionalmente difícil, planteó Redei.
Contar con un diagnóstico objetivo que dependa de biomarcadores podría también hacer que el diagnóstico
sea más fácil de recibir para los adolescentes y aliviar parte del estigma asociado con la depresión.
"Sería mucho más difícil que alguien les dijera que simplemente hagan un esfuerzo, o que se controlen",
aseguró Redei.
El grupo de Redei debe determinar si estos biomarcadores son precisos en grupos numerosos de adolescentes
que representen una variedad de razas de distintas áreas del país. Ahora, están iniciando estos estudios.
"La esperanza es que estas pruebas no sólo puedan identificar quién está deprimido, sino también discriminar
potencialmente entre distintos tipos de depresión", planteó Redei.
Estudios de mayor tamaño dirán mucho sobre qué tan útiles podrían ser estos biomarcadores, señaló el Dr.
Sheldon Preskorn, profesor de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Kansas, en Wichita.
Tener una prueba que ayude a identificar a los que sufren de depresión podría ser inmensamente útil, aseguró
Preskorn. "Este tipo de método es más o menos el santo grial de la psicología".
Todavía no hay biomarcadores disponibles para diagnosticar la depresión a ninguna edad. Tener un diagnóstico
confiable basado en sangre para la depresión también podría abrir las puertas para el tratamiento de las
personas antes de que aparezcan síntomas, señaló Preskorn: "Tal vez sea deseable observar a las poblaciones
en alto riesgo, por ejemplo, si tienen antecedentes familiares de depresión".
Copyright Editora El Sol, S.A. de C.V. May 28, 2012
Aumenta el alcohol el riesgo de depresión
Salud y Bienestar. Cápsulas
El consumo abusivo de alcohol aumenta el riesgo de padecer una depresión severa, pero ese desorden
psiquiátrico no induce a los pacientes a la ingesta excesiva de bebidas espirituosas, como se suele creer.
Ésas son las conclusiones de un estudio de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) que aparece publicado
en la revista Archives of General Psychiatry.
A la fecha, diversas investigaciones epidemiológicas habían relacionado depresión y dependencia alcohólica,
pero no estaba claro si un desorden conduce al otro o si existe un factor de riesgo común, ambiental o genético.
Tras llevar a cabo un estudio estadístico con más de mil participantes, los investigadores descubrieron que
existe una relación unidireccional entre el consumo de alcohol y el riesgo de padecer una depresión severa.
A su vez, descartaron una asociación entre la existencia de una depresión y el posterior consumo abusivo de
bebidas espirituosas (brandy, whisky, vodka, ron, ginebra y licores). Los científicos descartan que las personas
depresivas recurran al alcohol para automedicarse.
El equipo investigador estudió las relaciones entre alcohol y depresión en mil 055 individuos nacidos en 1977,
cuando éstos tenían de 17 a 18 años, 20 a 21 y de 24 a 25 años.
Entre los participantes del primer grupo, un 19.4 por ciento presentaba problemas con el alcohol y un 18.2 por
ciento padecía depresión severa. Cuando tenían de 20 a 21 años, el 22.4 por ciento de los individuos presentaba
desórdenes alcohólicos y el 18.2 depresión. En el último tramo de edad, de 24 a 25 años, el 13.6 por ciento de
los individuos tenía problemas con el alcohol y el 13.8 por ciento padecía depresión.
En todas las edades estudiadas, el abuso de alcohol estaba relacionado con un incremento del riesgo de sufrir
depresión severa. Los individuos con dependencia alcohólica tenían una probabilidad 1.9 veces mayor de
desarrollar una depresión severa en comparación con los que no bebían.
Los investigadores destacan la asociación unidireccional entre abuso del alcohol y depresión, que no existe en
sentido contrario. Los mecanismos subyacentes a la activación de esta asociación no están claros, pero los
investigadores consideran que puede deberse a procesos genéticos en los que el alcohol aumenta el riesgo de
padecer depresión.
El equipo también señala que la probabilidad de padecer una depresión es mayor debido al estrés que sufre
una persona alcohólica, que puede tener problemas sociales, financieros e incluso legales.
Copyright Editora El Sol, S.A. de C.V. Jan 30, 2010
Desigualdad de ingresos aumenta la probabilidad de caer en depresión
Original Title: Desigualdad de ingresos aumenta probabilidad de depresión emocional
El BID divulgo los avances de una investigación que vienen realizando los especialistas de la Udelar Natalia
Melgar y Maximo Rossi. El análisis comparativo entre países muestra que las personas en zonas urbanas son
más propensas a estar deprimidas.
La desigualdad de ingresos puede aumentar la probabilidad de caer en la depresión emocional, particularmente
entre los habitantes de zonas urbanas, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Otro
de los aspectos destacados es que la religiosidad de las personas parece ser un antídoto a la depresión.
El estudio, basado en un análisis de datos de 93 países tomados de la Encuesta Gallup de Opinión Publica de
2007, hallo que la probabilidad de sufrir de depresión crece cuando aumenta la desigualdad de ingresos, medida
por el índice GINI. Las personas que viven en zonas urbanas son más propensas a deprimirse que quienes
habitan en zonas rurales, probablemente porque la disparidad es más perceptible en zonas urbanas.
No alterados por PBI.- El estudio también encontró que el nivel de ingresos de los países, medido por el
producto interno bruto per cápita, no afecta la probabilidad de depresión.
El estudio, "Análisis comparativo entre países de los factores de riesgo para la depresión en los niveles macro
y micro", encargado por el Departamento de Investigación del BID a los economistas Melgar y Rossi de la
Universidad de la República de Uruguay, es el primero en asociar entre países el impacto de determinados
factores ambientales, como el rendimiento económico, en la depresión emocional.
Enfermedad común.- El documento forma parte de un trabajo de investigación sobre la calidad de vida en
América Latina y el Caribe que lleva adelante el BID. La depresión es una de las enfermedades mentales más
comunes en el mundo. Los trastornos psíquicos pueden costar tanto como 4 por ciento del PIB de un país,
según la Organización Mundial de la Salud. El estudio de los factores que inciden en la depresión es importante
para mejorar la calidad de vida y la felicidad de las personas. Para los gobiernos, esta información puede
resultar sumamente útil para identificar grupos de riesgo y diseñar políticas de salud pública.
Arriba y abajo.- El estudio mide la probabilidad de que los ciudadanos de un país sean más propensos a la
depresión que los ciudadanos de los Estados Unidos. Los investigadores utilizaron a Estados Unidos como
punto de referencia por la amplia disponibilidad de datos sobre depresión en dicho país. Los ciudadanos de
Etiopia, Corea del Sur y Bolivia tienen mayores probabilidades de estar más deprimidos que las personas en
Estados Unidos; mientras que los ciudadanos de Mauritania, Albania y Dinamarca aparecen como los que
tienen menores probabilidades. Treinta y dos países no mostraron diferencias significativas de probabilidad en
relación a los Estados Unidos.
El más allá.- Según el estudio, la probabilidad de depresión disminuye cuando un país tiene un elevado
porcentaje de personas religiosas en su población. Entre los 14 países que presentan altos índices de
desigualdad pero bajas probabilidades de depresión, el estudio encontró que al menos ocho de ellos tenían
altos porcentaje de creyentes: Honduras y Panamá (altos porcentajes de católicos); Níger y Senegal (altas
proporciones de musulmanes), Jamaica y Uganda (altos porcentajes de protestantes), y Brasil y Mozambique
(donde la afiliación agregada de las principales religiones es muy alta). Este efecto puede haber más que
compensado el efecto de la desigualdad de ingresos, según el documento.
Factor edad.- El estudio también indica que la probabilidad de depresión es menor en países con mayores
porcentajes de personas mayores de 65 años, mientras que la probabilidad tiende a aumentar en aquellos
países con elevados porcentajes de personas de 15 a 64 años. Curiosamente, a nivel individual, una mayor
edad tiende a aumentar la probabilidad de la depresión.
Factor genero.- El análisis entre países también confirma hallazgos de investigaciones previas sobre las
características individuales y el riesgo de depresión. Los hombres tienden a estar menos deprimidos que las
mujeres. La probabilidad de estar deprimido es casi 1,6 puntos porcentuales menos si una persona es de sexo
masculino, de acuerdo con la investigación.
Es el amor.- Las personas casadas o que viven como matrimonios tienden a ser menos propensas a la
depresión las personas solteras, pero quienes han sufrido una ruptura conyugal o la viudez son más propensas
a sentirse deprimidas que las personas solteras. El divorcio, una experiencia que puede implicar conflictos
emocionales, registra un mayor impacto negativo que la viudez.
El factor trabajo.- Lógicamente, desgracias como el desempleo también aumentan la probabilidad de la
depresión. El estudio muestra que el efecto es relativamente alto, aumentando la probabilidad en
aproximadamente en 3,7 puntos porcentuales.
2010 Noticias Financieras - La Republica - All rights reserved
La edad, un nuevo recurso para identificar trastornos del humor
No importa si la enfermedad mental que altera el estado anímico comenzó a los 9, 16, 27 o 50 años. A diferencia
de lo que se piensa, la edad de inicio del trastorno bipolar y de la depresión mayor no determina si los síntomas
serán más o menos graves ni si serán más o menos frecuentes.
Eso sí: cuanto antes aparecen, más afectarán la vida social, educativa, laboral y afectiva, incluido el estado
civil, según una investigación local que forma parte de un esfuerzo de nueve centros en el mundo para mejorar
el diagnóstico y el tratamiento de esas enfermedades.
"La novedad de este estudio es que se trata de resultados de una muestra grande de pacientes argentinos, en
un área en la que aquí contamos con muy poca investigación, y que demuestra que para la evolución de la
enfermedad, la edad de aparición no hace diferencia alguna. Al contrario, es como si tuviera un genio maligno
propio...", explicó a La Nación el doctor Gustavo Vázquez, director del Departamento de Neurociencias de la
Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Palermo (UP) y autor principal del trabajo que se publicará
el mes que viene en Mind y Brain. The Journal of Psychiatry.
El equipo estudió a 648 adultos de mediana edad con uno de los dos desórdenes afectivos diagnosticados: 530
convivían con el trastorno bipolar y 118 con la depresión mayor o unipolar desde hacía entre cuatro y 28 años.
(Al momento del estudio, tenían 46 años de edad en promedio; los expertos estimaron que la antigüedad media
de la enfermedad en la muestra era de 16 años).
"Registramos que la depresión unipolar comienza entre los 35 y 40 años, mientras que el trastorno bipolar lo
hace aproximadamente entre los 15 y 25 precisó Vázquez. Es decir que la enfermedad bipolar se adelanta a la
unipolar."
Ambos desórdenes del humor, aclaró, comienzan con crisis de depresión, pero se diferencian en que el
trastorno bipolar las alterna con episodios de euforia (maníacos).
Otras diferencias entre la depresión bipolar y unipolar son el temperamento (las personas bipolares son
ciclotímicas, mientras que aquellas con depresión mayor están melancólicas o apesadumbradas); la duración
de las crisis (entre tres y seis meses para el trastorno bipolar y entre tres y 12 meses para la depresión mayor),
la "velocidad" para realizar actividades mentales y de movimiento (en la depresión bipolar es más lenta que en
la unipolar), y hasta la calidad del sueño (la bipolaridad provoca exceso de sueño o somnolencia, y la depresión
mayor, insomnio).
Los antecedentes familiares también ayudan en el diagnóstico. Mientras que ambos trastornos son comunes
cuando hay antecedentes familiares de depresión unipolar, en el trastorno bipolar importa más la historia familiar
afectiva bipolar, según un análisis de Vázquez sobre la depresión en el trastorno bipolar publicada en la revista
UP Psi.
Once años.- En el estudio, en promedio, los pacientes con trastorno bipolar tenían 11 años menos que los
pacientes con depresión mayor al momento de desarrollar los primeros síntomas.
En uno de cada dos participantes, la enfermedad había aparecido antes de los 30 (sólo un 30% tenía depresión
unipolar), especialmente en las mujeres. Más precisamente, según las historias clínicas e informes de los
pacientes y sus familias, el 80% había desarrollado la enfermedad a partir de los 19 (aparición adulta). El resto
convivía con el desorden desde antes de los 18 (aparición juvenil) o de los 12 (aparición infantil), como ocurrió
en un 2% de los participantes.
"Por lo tanto, si entra en el consultorio una persona muy joven, digamos de entre 15 y 25, con episodios
depresivos, seguramente se trata más de un trastorno afectivo bipolar que de depresión unipolar. Esto es muy
importante para evitar el uso de antidepresivos porque desestabilizarían la enfermedad y complicaría la fase
maníaca de la bipolaridad", explicó Vázquez, que desde hace cinco años integra el Consorcio Internacional
para la Investigación del Trastorno Bipolar, que funciona en el hospital psiquiátrico de la Universidad de Harvard
(EE.UU.).
De alto impacto.- También es importante la edad de inicio de los síntomas porque los autores observaron que
cuanto antes ocurría, mayor era "el impacto funcional negativo" en la vida de los pacientes. De hecho, los que
habían desarrollado la enfermedad más tempranamente eran solteros y estaban desempleados, comparados
con el resto. Lo mismo ocurrió con la cantidad de años de estudio.
"Se creía que cuanto antes era su inicio, peor sería su curso. Pero, en realidad, para la evolución es lo mismo
que empiece a los 15, 20, etcétera, aunque sí afecta el funcionamiento: complica más la vida, el estudio, el
trabajo y los afectos", dijo Vázquez.
En el estudio participaron también los expertos María Lolich, del Departamento de Neurociencias y de la
Facultad de Ciencias Sociales de la UP; Eduardo Leiderman, de la misma facultad; Leonardo Tondo, del
Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de Harvard y del Centro de Desórdenes del Estado de
Animo Lucio Bini, de Italia, y Ross Baldessarini, del Consorcio Internacional para la Investigación del Trastorno
Bipolar y del Departamento de Psiquiatría de Harvard.
Array.- Los resultados del estudio en nuestro país ya se replicaron en otro más grande, con pacientes de cinco
centros del mundo especializados en estos trastornos del humor.
En este segundo trabajo, que se publicará en The Journal of Bipolar Disorder, el equipo internacional confirma
que la edad de inicio de los síntomas no influye en la gravedad del trastorno.
Y haber tenido familiares con trastorno bipolar es un factor de riesgo sólido de su aparición juvenil (antes de los
16 años) e infantil (antes de los 12), según revela el estudio sobre 1437 pacientes y en el que, además de los
doctores Gustavo Vázquez (Argentina), Leonardo Tondo (Italia) y Ross Baldessarini (EE.UU.), participaron
expertos de Suiza, Turquía y Francia. Casi todos, del Consorcio Internacional para la Investigación del Trastorno
Bipolar.
"Trabajar en red nos permite conocer que en el mundo se está demorando una década en diagnosticar [estos
trastornos] -dijo Vázquez-. Aquí, se tardan 8,4 años y no porque no sepamos hacerlo. Con estos estudios, ahora
podremos reducir ese período para realizar un diagnóstico correcto de estas depresiones."
Copyright (c) 2011 La Nación (Argentina)