Está en la página 1de 5

“AÑO DE LA CONSOLIDACIÓN DEL MAR DE GRAU”

INSTITUCIÓN
ERNESTO LÓPEZ MINDREAU

ALUMNO
RAÚL GUZMÁN GÁLVEZ

DOCENTE
SUSANA BAZÁN T.

MATERIA
EXPRESIÓN CORPORAL

TEMA
PRINCIPIOS PSICOPEDAGÓGICOS DEL TRABAJO MOTRIZ.

Chiclayo, 06 de diciembre del 2016


PRINCIPIOS PSICOPEDAGÓGICOS DEL TRABAJO MOTRIZ.
La puesta en práctica de los principios de entrenamiento en las clases de
educación del movimiento, requieren un proceso de adaptación. Mientras el
entrenamiento de alto nivel busca lograr campeones, la tarea del docente apunta
a la formación de seres humanos sanos y plenos en el desarrollo de su
personalidad. Un individuo sano sería, aquel que es capaz de mantener un
relativo equilibrio y capacidad para adaptarse al medio y relacionarse con el
mismo, disponiendo además de un nivel de reservas para responder a ciertas
situaciones de mayor exigencia.
El principal fin de la educación para la salud consiste en dotar a los educados de
un potencial físico, psíquico, efectivo y social que les permita realizar mejor los
fines individuales y las tareas sociales.
La actividad física se considera por sí misma beneficiosa para el organismo,
deben darse ciertas condiciones:
En una clase tomas en cuenta las características del organismo del joven y sus
limitaciones y posibilidades.
La distribución racional de los esfuerzos, su adecuada dosificación, tener en
cuenta lo que sucede con el sueño y el descanso, la alimentación y la higiene
corporal, la salud mental y social de los alumnos.

Dosificación de las cargas.


A fin de poder planificar racionalmente la tarea, deberán tenerse en cuenta los
siguientes aspectos:

El volumen de los estímulos.


La frecuencia del entrenamiento.
La intensidad de la estimulación.
La duración de los estímulos.
Las pausas entre estimulaciones.

Correlación entre el trabajo y las pausas.


No es correcto tomar sólo el momento del trabajo para comprender los procesos
de adaptación orgánica, si no se requiere tener en cuenta la correlación de éste
con el descanso y con el tiempo que transcurre entre una y otra clase.
La
posibilidad de mejorar paulatinamente las reservas orgánicas disponibles,
aumentando la capacidad de trabajo, se le denomina supercompensación.

Escalones de intensidad.
Primer escalón: pequeña sobrecarga. Actividades suaves, poca estimulación
del sistema cardiocirculatorio.
Segundo escalón: Sobrecarga media. Mayor nivel de exigencia sobre el
aparato cardiocirculatorio, mayor requerimiento de concentración.
Tercer escalón: Gran sobrecarga. Exigencia del rendimiento casi máximo
para el aparato neuromotor.
Cuarto escalón: Sobrecarga máxima, no recomendable a nivel escolar.
Duración y práctica permanente.
Más tiempo perdura los efectos del trajo físico mientras más largo es el periodo
trabajando. La adolescencia y la juventud son las mejores épocas para fomentar
estas necesidades saludables de actividad permanente y sistemática.

PRINCIPIO DE ADECUACIÓN AL DESARROLLO EVOLUTIVO.


Los contenidos educativos deben correlacionarse con las etapas de la
maduración evolutiva, y relacionarse en función de este desarrollo.
Si bien las profundas modificaciones morfológicas y orgánicas, los cambios de
estatura y peso, las características del sexo y la restructuración del esquema
corporal ocupan un lugar importante en las actividades motrices.

Principio de alegría.
Las clases de educación motriz deben plantear situaciones vitales de
permanente y dinámico desarrollo para los jóvenes y adolescentes, con variantes
que les permita vislumbrar a cada momento sus posibilidades personales como
un maravilloso descubrimiento.
Estas sensaciones dependen de cómo experimenten el placer de moverse, de
resolver con éxito los problemas que se plantean y detener la posibilidad de
poner en juego sus capacidades funcionales.
Las actividades motrices deben ser un medio de gozo, seguridad y afianzamiento
de la personalidad.

Principio de paulatinidad.
Se han estudiado los niveles de rendimiento en distintos lapsos y en todas las
actividades deportivas especializadas, y se llegó a la conclusión de que se
presenta el llamado carácter ondulatorio o cíclico del rendimiento: las reacciones
fisiológicas a los estímulos del entrenamiento se producen en forma de olas u
ondas a través de periodos semanales, mensuales y anuales; después de
alcanzar un pico máximo la capacidad orgánica de rendimiento desciende y de
nuevo puede volver a lograr un pico más alto que el anterior.
Se desarrollan condicionadas por diversos factores:
Factores afectivos: La disposición interior ocupa un lugar fundamental para
poder rendir físicamente, situación conflictiva o limitativa en lo afectivo, bloquean
de inmediato las posibilidades funcionales de rendimiento en el movimiento.
La época del año tiene relación con la aplicación del principio de
paulatinidad.
El estudio y la escuela es parte importante y condiciona cíclicamente la vida de
los adolescentes y jóvenes, por lo que es cualquier tarea de educación motriz se
deberá considerar los ciclos escolares.
Hay factores personales del rendimiento físico, tales como las diferentes
cualidades innatas de cada alumno, y también sus experiencias anteriores del
movimiento.

Principio de multilateralidad.
El principio de multilateralidad se refiere a los beneficios de una práctica variada
y amena, acentuando las tareas generales y utilizando distintos medios, que
tiendan a la formación general y no a la adquisición de secuencias técnicas
especiales.
La repetición exclusiva de los mismos ejercicios en fin de cuentas hace frenar el
perfeccionamiento posterior de las posibilidades funcionales del organismo,
necesarias para mejorar los resultados de estos ejercicios.

Relación entre repetición y variabilidad.


Está demostrado que la repetición mecánica no conduce a una actitud de
permanente superación de los aprendizajes, si el aburrimiento y a la fijación de
hábitos irreversibles. Por otra parte, no tendría sentido utilizar una amplia gama
de movimientos sin una organización y correlación entre ellos, sin una progresión
adecuada, deben irse estructurando esquemas de aprendizaje de creciente
complejidad y amplitud que pongan en juego las capacidades de solución
inteligente por parte de los alumnos.

Relación entre preparación general y especial.


La preparación general es aquella que busca el desarrollo de cualidades
motrices básicas, a fin de lograr una mejor adaptación funcional en los esfuerzos.
En esta etapa se crean las bases del acondicionamiento: fuerza, resistencia,
velocidad, flexibilidad, destreza. No se busca la elevación del rendimiento en
alguna disciplina o agente específico.
Se utilizan medios o ejercicios de acondicionamiento general, ejercicios básicos,
ejercitaciones de ayuda.
La preparación especial es la que incluye tanto los gestos técnicos, como las
cualidades específicas requeridas para alguna disciplina en particular.
El principio de multilateralidad se conforma como un aporte educativo para que
se brinden oportunidades a todos los alumnos, y para que se destierre la
aberrante y pretendida especialización temprana con fines competitivos,
selectivos y discriminatorios.

Principio de concientización.
En particular, los adolescentes y también los jóvenes tienen una gran necesidad
de sentirse seguros del dominio de los movimientos, elemento importante de
autoafirmación.
El movimiento provee información permanente y rica en relación con la
reelaboración del esquema corporal y la nueva configuración interior que realiza
el adolescente del significado que tienen los movimientos.
Concretamente, el alumno tiene que ser informado acerca del objetivo de su
práctica. La indicación de dicho objetivo deberá formularse de tal modo que en
un momento dado el alumno pueda verificar sus logros o el nivel alcanzado.
El diálogo cada vez más extenso debe conducir a los jóvenes al análisis de
tareas y actividades cada vez más amplias, con poderes de decisión, teniendo
en cuenta que la “conciencia” se relaciona con la formación del sentido de
autodeterminación y de libre elección de actividades.

Principio de cooperación.
A partir de las primeras tareas en grupo que realiza la clase, debe incorporarse
paulatinamente formas de trabajo grupal cada vez más complejas que lleven
poco a poco a la formación de verdaderos equipos de trabajo.
El libre juego de las posibilidades individuales, debe encontrar en este tipo de
tareas su mejor manifestación, y el resultado pasa a ser entonces, la
demostración de una tarea compartida en la que cada uno aporta lo mejor de sí.
La dirección de las tareas grupales, es el del liderazgo; la variación de tareas y
actividades debe permitir que exista una rotación en la conducción o
responsabilidad de conducción de cada grupo.
En el trabajo grupal, se brindan oportunidades de interacción y relación entre los
varones y las mujeres, por lo cual, en la conformación de grupos debe tenerse
muy en cuenta este factor.
El maestro debe encauzar y crear un clima tal, que todas estas vivencias
adquieran un sentido formativo. Ese ambiente creado mostrará la altura a la cual
pueden elevarse la sensibilidad en formación, el aprender a poner se en el lugar
del compañero, el unirse para resolver conjuntamente un problema, el discutir y
manifestarse cada uno en sus auténticas posibilidades.