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Importante saber primero la definición de:

Hipoxemia: disminución en la concentración de oxígeno en la sangre.


Hipoxia: pobreza de oxígeno a nivel tisular. Hay cuatro tipos: hipoxémico (disminución de presión
parcial de oxígeno y de la saturación de Hb por deficiente oxigenación de la sangre arterial),
anémica (fallo en el transporte de oxígeno por alteración cualitativa o cuantitativa de Hb),
circulatoria (alteración en la perfusión tisular por disminución de gasto cardíaco o aumento de
necesidades tisulares) e histotóxica (el oxígeno no puede ser liberado a los tejidos por
interferencia de agentes tóxicos). En casos de hipoxia aguda, que no tenga que ver con una
disminución de oxígeno ambiental, la oxigenoterapia es una medida paliativa a fin de mantener
vivo al paciente.
El transporte de oxígeno está influido por tres factores: saturación de oxígeno en la Hb,
concentración de Hb y volumen minuto. Entonces las condiciones que los alteren pueden ser:
disminución de la saturación de oxígeno por insuficiencia respiratoria, disminución de la Hb por
anemia (incluye la intoxicación por CO), disminución del volumen minuto por insuficiencia cardíaca
o shock, o un paciente en estado crítico.

Oxigenoterapia.
Es aquella modalidad terapéutica en la cual se usa el oxígeno para tratar fallas respiratorias como
la interrupción del intercambio gaseoso y deficiencias en la ventilación y/o perfusión. Esta medida
de soporte vital es indicada en todo paciente que se encuentre en estado crítico. Su objetivo es
garantizar las necesidades de oxígeno de los tejidos evitando la hipoxemia, disminuyendo el
trabajo respiratorio y el trabajo miocárdico.

La oxigenoterapia evita el deterioro de la oxigenación, sin afectar los problemas de ventilación,


disminuye el número de ingresos a la UCI y de estancia hospitalaria de pacientes con EPOC, así
como aumenta su supervivencia en relación con el número de horas del tratamiento diario.
Disminuye la hipertensión pulmonar, la masa eritrocítica y el hematocrito

La oxigenoterapia debe determinarse con un análisis previo con relación a las condiciones de salud
del paciente en el cual se incluya evaluación física, manifestaciones clínicas y exámenes
complementarios. Está basada en aumentar la fracción inspirada de oxígeno (FiO2) y, por ende, el
contenido arterial de este (pO2, SaO2) para mejorar el transporte del gas y evitar la hipoxia. Esta
última puede aparecer independientemente de la hipoxemia.

Patologías cardiopulmonares que requieren oxigenoterapia.

 Alteraciones cardiovasculares:
 Taquicardia.
 Hipertensión arterial.
 Afecciones de vías respiratorias, parénquima pulmonar o red vascular pulmonar.
 Asma.
 Atelectasia.
 Edema pulmonar.
 Trombo embolismo pulmonar.
 SDRA: síndrome de deficiencia respiratoria.
 Alteraciones del SN que producen falla ventilatoria.
 Alteración del estado de conciencia (estupor o coma).
 Afección de la función muscular.
 Hiperventilación por depresión de SNC.
 uso de fármacos y químicos tóxicos.

Beneficios de la oxigeno terapia.


 Aumento de PO2 arterial favoreciendo la capacidad funcional residual.
 Disminución de disnea y cianosis ya que satisface las necesidades metabólicas del
organismo, mejora la perfusión capilar y la captación de O2.
 Mejora y mantiene la frecuencia cardiaca y respiratoria.
 Mejora la relación V/Q.

Sistemas de almacenamiento de oxígeno.


 Balas de oxígeno: cilindros de acero con oxígeno gaseoso comprimido a una presión
supratmosférica. Permite la administración continua de oxígeno e indica la cantidad de gas
suministrado.
 Concentradores de oxígeno: equipos electrónicos que aíslan, concentran y expulsan
oxígeno en un 95%.
 Termos productores de oxígeno: recipientes que generan O2 a partir de agua.

El oxígeno tiene dos efectos a nivel del flujo sanguíneo sistémico: vasoconstricción sobre la
circulación sistémica (vasodilata en la circulación pulmonar) y un efecto inotrópico negativo
independiente de la solución de la hipoxemia.

Sistemas de administración
Los sistemas de administración de gases no permiten la recirculación del aire que contienen, de
este modo el CO2 se absorbe por medio de un reservorio de aire en el circuito espiratorio hacia la
atmósfera (por una válvula) y el aire que reingresa al sistema inspiratorio no contiene CO2. En el
circuito inspiratorio se añade un reservorio con el fin de incrementar el flujo inspiratorio,
adaptándose a las necesidades del paciente y superando la velocidad de flujo que administra el
sistema.

1. Sistema de alto flujo de oxígeno o de rendimiento fijo: sistema sin recirculación de gas
que satisface todas las necesidades del paciente de modo que no es necesario añadir aire
de la atmósfera. El paciente únicamente respira el aire del sistema. Se utilizan los
dispositivos de Venturi, permiten administrar una FiO2 específica, basándose en el
principio de Bernoulli (si un gas circula por un conducto estrecho a altas velocidades crea
presiones laterales subatmosféricas, suponen el paso del aire atmosférico hacia la
corriente principal). El aire transportado hacia el torrente de oxígeno alcanza flujos muy
altos y condiciona una variación de la concentración de O2.
Consideraciones:
 Variando el tamaño de los orificios laterales, que dan paso del aire de afuera hacia
el torrente principal, se puede variar la mezcla de aire determinando así la FiO2.
Las concentraciones varían en función del O2 y la cantidad de aire ambiental que
se suma.
 El volumen total del gas que aporta el dispositivo debe ser del orden cuádruple del
volumen minuto estimado del paciente.
 El sistema permite administrar O2 a concentración alta o baja, donde alto flujo y
alta concentración no es lo mismo.
 Se aporta una FiO2 constante y predecible (0,24-0,50) independientemente del
patrón respiratorio del paciente.
 Permite controlar la temperatura y la humedad de gas ya que aporta todo el aire
inspirado.
2. Sistema de bajo flujo de O2 o de rendimiento variable: no permite determinar la mezcla
de aire inspirado. No tiene recirculación de gas, no satisface todas las necesidades del
paciente. Debe, entonces, ingresar aire ambiente en el sistema para adaptarse a todos los
requerimientos. El paciente respira el gas del sistema, pero si incrementa las necesidades
del volumen minuto, parte del volumen corriente debe obtenerlo del aire exterior. Puede
suministrar O2 alta o baja concentración (21-80% aprox.), sin regularidad ni precisión. Se
logra una concentración constante si el patrón respiratorio no cambia.
La FiO2 varía en función de: tamaño de reservorio de O2, flujo de O2 (l/min) y el patrón
respiratorio del paciente (volumen corriente y frecuencia respiratoria).
En los sistemas de bajo flujo no se aplica en la clínica el cálculo de la FiO2. A mayor
volumen minuto, mayor la FiO2 y al revés.
Los más manejados son:
Gafas nasales, el sistema más barato y cómodo para el paciente. Ideales para los que
tienen buena respiración nasal y no están en insuficiencia respiratoria aguda ni están en
estado crítico. En este sistema existen dos condicionantes fundamentales de la FiO2, estos
son el tamaño del reservorio nasofaríngeo y el patrón respiratorio del paciente. De este
modo, volúmenes corrientes altas o frecuencias respiratorias altas disminuyen la FiO2. No
se debe administrar oxígeno en gafas a flujos superiores a 6 l/m, pues el exceso “se lo lleva
el viento”. Si se requiere una FiO2 mayor del 45% se debe aumentar el tamaño del
reservorio, pero debido a que el reservorio nasofaríngeo del paciente es inmodificable
será necesario recurrir a otro sistema.
Mascarillas con reservorio, sistema de bajo flujo pero de alta capacidad, con este se
pueden conseguir FiO2 muy altas, próximas al 90% en condiciones óptimas. Este sistema
trae un reservorio de al menos 1 litro de capacidad, este sitúa entre la fuente de oxígeno y
la mascarilla, impide la entrada del aire espirado y se abre al crearse una presión negativa
dentro de la mascarilla durante la inspiración. La mascarilla debe sellar sobre la cara del
paciente y tener válvulas unidireccionales para impedir el fenómeno de rerrespiración y la
entrada de aire ambiente durante la inspiración. Para impedir que el reservorio se vacíe se
deben marcar flujos altos en el caudalímetro, 7-8 l/m. este sistema no debe usarse con
flujos menores a estas cantidades. El reservorio debe estar siempre lleno. Sus indicaciones
son la insuficiencia respiratoria grave y la intoxicación por CO. Las causas más frecuentes
de fallo son el sellado imperfecto entre la mascarilla y la cara del paciente y los disquitos
que hacen la válvula unidireccional en la mascarilla.

Hay que tener en cuenta que:


 Flujo de O2 de 1-2l/min administrado por cánula nasal. Esto puede suponer una
concentración alta, en pacientes con respiración superficial.
 Si las vías nasales permeables, la respiración por la boca no afecta la FiO2, ya que el flujo
de aire en la orofaringe crea turbulencias y deja paso al aire que llega por la nariz, el aire
inspirado.
 Flujo de >6l/min a través de cánula nasal apenas logra incrementos importantes en la
concentración de O2 inspirado ya que el reservorio anatómico está completo el aire.
 Para aumentar la FiO2 con sistema de bajo flujo, es preciso aumentar el reservorio deO2
mediante una mascarilla de nariz-boca o una bolsa de reservorio añadida a la mascarilla.