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Escarlatina

Definición:
La escarlatina o fiebre escarlata es una infección infantil que se pensaba que
había quedado casi relegada a otros tiempos, pero que sigue afectando a los
niños, siendo todavía frecuente. Es fundamental conocer sus síntomas, ya
que un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado son claves para evitar
complicaciones. Por ello, te contamos todo sobre la escarlatina en niños.

Agente etiológico: La escarlatina es una infección bacteriana causada por


estreptococos del grupo A, que se propaga con el contacto cercano de
personas que tienen la bacteria (frecuentemente en la garganta) o por el
contacto con objetos y superficies que están contaminadas con el patógeno.

La enfermedad se produce por una faringoamigdalitis aguda (anginas)


asociada a un exantema, que es la característica erupción en la piel, de color
escarlata, de ahí su nombre. Algunas familias de la bacteria llamada
estreptococo betahemolítico del grupo A (Streptococcus pyogenes) producen
una sustancia (toxina) que provocan el exantema.

Como hemos apuntado, en los últimos años se ha observado un cierto


repunte de su incidencia, pero es una enfermedad benigna y autolimitada. Se
da más frecuentemente en los niños entre los 2 y 8 años de edad (con la
máxima incidencia a los 4 años), y es de predominio estacional, más
frecuente al final del invierno y en primavera. No es habitual que los niños
más pequeños tengan escarlatina: los bebés todavía disponen de anticuerpos
transmitidos por la madre a través de la placenta durante el embarazo.

La enfermedad nunca llegó a erradicarse, siempre han existido casos, pero


lo que sí ha cambiado en la actualidad es su tratamiento y su gravedad, ya
que hoy en día no es una enfermedad potencialmente grave como hace años,
antes de la aparición de los antibióticos.
¿Cómo se contagia la escarlatina?
Lo primero que hemos de saber (para posible prevención, sobre todo si hay
un enfermo en la familia), es el modo en el que se contrae la escarlatina. El
contagio ocurre a través de gotitas de secreciones respiratorias a partir de la
persona enferma o de un portador sano (que tiene el estreptococo pero sin
síntomas). En otras palabras, la transmisión es directa persona a persona por
vía aérea, por lo que si el niño (u otra persona en la familia) tiene un
estreptococo en la garganta puede contagiarlo a aquellas personas cercanas.

También se puede transmitir por fómites o vectores pasivos recién


contaminados, esto es, cualquier objeto carente de vida que si se contamina
con algún patógeno viable es capaz de transferirlo (células de la piel, pelo,
vestiduras, sábanas...).

Solo en casos raros la escarlatina se puede producir como consecuencia de


la infección de una herida por este microbio, sin faringoamigdalitis
acompañante.

Epidemiología
Es una enfermedad trasmitida por contagio, generalmente por vía
respiratoria, que se presenta con mayor frecuencia en niños en edad escolar
de 2 a 10 años de edad (incluso hasta 12), pero raramente en adultos.

A veces puede aparecer tras una faringitis estreptocócica y también puede


aparecer tras otras enfermedades estreptocócicas como infección de una
herida o sepsis puerperal. En ciertos casos excepcionales, la escarlatina
puede surgir de una infección cutánea denominada «impétigo», que también
es causada por la bacteria Streptococcus. En estos casos, es posible que el
niño no presente dolor de garganta.

Un individuo puede tener varias veces la escarlatina debido a la formación de


anticuerpos específicos contra las exotoxinas pirógenas. Los pacientes con
inmunidad antibacteriana específica contra un tipo de estreptococo (con o sin
inmunidad antitóxica), podrán no contraer la enfermedad al exponerse a ese
tipo. Los pacientes sin inmunidad bacteriana específica (pero con inmunidad
antitóxica) podrán contraer faringitis y los pacientes sin ninguno de los 2 tipos
de inmunidad podrán contraer faringitis y escarlatina.

La escarlatina o fiebre escarlata es una enfermedad infecciosa, aguda y febril


producida por el Streptococcus pyogenes del serogrupo A. Su período de
incubación es de 2-4 días.

Tratamiento de la escarlatina en niños


Hay que acudir al médico si el niño se queja de dolor de garganta
acompañado de una subida brusca de la temperatura y/o aparece sarpullido.
El diagnóstico de la escarlatina en el niño ha de hacerlo el pediatra a través
de una entrevista clínica y la exploración física.

Los signos clínicos son muy sencillos y por lo tanto el diagnóstico, aunque en
algunos casos el médico podrá solicitar un análisis rápido de estreptococo A.
Esta prueba se realiza mediante un bastoncillo, es una análisis sencillo que
puede detectar rápidamente, en tan solo unos minutos, la presencia del
germen. Está disponible en los servicios de Urgencias y en muchos centros
de salud.

En la práctica clínica hay dos situaciones que plantean dudas: una, el


exantema escarlatiniforme sin fiebre y/o faringitis; y, dos, las recurrencias, es
decir, sucesivas enfermedades similares. En estas situaciones pueden estar
implicados otros microorganismos por lo que se recomienda la realización de
un cultivo del exudado faríngeo (los resultados del cultivo puede tardar más,
unas 48 horas).

Si se confirma la escarlatina, el tratamiento indicado será la administración


de antibióticos (generalmente penicilina o amoxicilina). Si el niño toma el
antibiótico vía oral, es fundamental hacer un buen uso del mismo, es decir,
que complete el tratamiento completo ya que un tratamiento incompleto en
ocasiones tiene como resultado la reaparición de la enfermedad. Sigue las
indicaciones del pediatra sobre el modo correcto de administración.
La mayoría de los pequeños con infecciones por estreptococo responden de
manera rápida al tratamiento con antibióticos. Por lo general, en un periodo
de 24 horas desaparecen la fiebre, dolor de garganta y el dolor de cabeza. El
sarpullido puede aún mantenerse de tres a cinco días.