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Contabilidad financiera

La contabilidad financiera proporciona la definición de los conceptos básicos integrantes de


los estados financieros, que constituyen la base para la clasificación de las transacciones y
provee los supuestos básicos (los nueve principios básicos y el criterio prudencial) como
condiciones que deben observar las reglas particulares, para que los procedimientos
contables arriben a la información financiera conforme a sus propios objetivos, bajo las
condiciones de calidad establecidas.

Contabilidad de gestión

La Contabilidad de Gestión es aquella parte de la contabilidad encargada del cálculo de los costes,
así como del suministro de información relevante a los usuarios internos que sirva de apoyo a la
toma de decisiones y facilite el proceso de planificación y control. También se puede definir como
el conjunto de información destinada a la valoración, análisis y control de los recursos económicos
que se aplican en el proceso productivo de una organización privada o pública. Con frecuencia,
este término se identifica con contabilidad de costes, pues su origen estuvo en la necesidad de
conocer datos que cuantificaran los factores productivos consumidos en el ciclo de explotación.
Con posterioridad, las necesidades de información han evolucionado a la interpretación y análisis
de esos datos para el control de la gestión en términos de eficiencia. De ahí que, en la actualidad,
se hable de contabilidad de gestión más que de contabilidad de costes.

La historia de la contabilidad: está ligada al desarrollo del comercio, la agricultura y la industria


como actividades económicas. Desde su comienzo, se buscó la manera de conservar el registro de
las transacciones y de los resultados obtenidos en la actividad comercial. Los arqueólogos han
encontrado en las civilizaciones del Imperio inca, del Antiguo Egipto y de Roma variadas
manifestaciones de registros contables, que de una manera básica constituyen un registro de las
entradas y salidas de productos comercializados y del dinero. La utilización de la moneda fue
importante para el desarrollo de la contabilidad, ya que no cabía una evolución semejante en una
economía de trueque.

la contabilidad se originó entre los años 3.600 a 4.000, antes de Cristo, siendo las primeras
anotaciones contables los quipus (ver figura), pizarras babilónicas, el papiro, el Código de
Hammurabi, etc. en los pueblos antiguos (incas, hebreos, fenicios, egipcios,etc.).

Uno de los registros más antiguos de Contabilidad por partida doble son los cartularios que tienen
folios de pergaminos con anotaciones del año 1.340 d.c.

La Cuenta corriente: es un apartado dentro de la balanza de pagos y recoge las operaciones reales
(comercio de bienes y servicios) y rentas que se producen entre los residentes de un país y el resto
del mundo en un período de tiempo dado
Una Cuenta de ahorro: es un depósito ordinario a la vista (producto pasivo), en la que los fondos
depositados por la cuenta habiente tienen disponibilidad inmediata y generan cierta rentabilidad o
intereses durante un periodo determinado según el monto ahorrado. Las condiciones de
remuneración varían en función del producto concreto. Así, pueden existir cuentas de ahorro que
abonen los intereses por ejemplo mensual, trimestral o anualmente. Igualmente, la remuneración
puede ser lineal (mismo interés para cualquier saldo), por tramos de saldo o incluso en especie

El saldo positivo: es cuando disminuyen las deudas que tiene que pagar

El saldo negativo: es cuando aumenta las deudas que tiene que pagar