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¿QUÉ TRANSMITE LA SELECCIÓN PERUANA DE FUTBOL?

Por: Guillermo Vidalón del Pino


La selección peruana de fútbol comunica a la nación sí es posible alcanzar el éxito si nos
esforzamos, si trabajamos en equipo, si dejamos de recurrir a la “criollada” para destacar (que en
suma no es más que hacer trampa). La selección también transmite: debemos otorgar
reconocimiento a los mejores, a los más diestros en dicha disciplina deportiva y apoyarlos.
¿Por qué las cosas empiezan a funcionar cuando se tiene un objetivo claro al cual se le suma una
convicción?
Porque más allá del objetivo tenemos que estar convencidos de que hay que trabajar para
alcanzarlo y que debemos otorgar respaldo al líder más competente para hacer realidad dicha
meta, sin convicción, sin pasión, la meta se hace distante y el convencimiento respecto del objetivo
se va diluyendo. Las auto justificaciones se van construyendo, paso a paso, de manera sostenida,
como una profecía auto cumplida: Eso no es para nosotros, nunca seremos capaces de…, nos
falta mucho; pero, si no decidimos empezar ahora, nos faltará mucho más.
La reflexión sobre la cuota de alegría y sentimiento que nos une por llegar el Mundial de Rusia
2018 proviene de que a través de una competencia limpia nos encontramos entre los 32 mejores
seleccionados, dejando atrás a más de 150 países que también aspiraron a estar presentes en
dicho certamen. Y, en adición, tenemos la posibilidad de ascender algunas posiciones entre los
32. A la fecha, todos los equipos participantes están en la posición 32, pero una vez que empiece
la competencia cada equipo buscará escalar hasta llegar a la cima del campeonato y hacerse de
la copa mundialista.
Si somos capaces de organizar un buen equipo, porque también no nos proponemos ser el país
con la mejor educación del mundo, con el mejor servicio de salud, con la mejor administración de
justicia, con la mayor seguridad ciudadana, con el mayor empleo productivo, con la mejor
infraestructura logística.
Al parecer, hay quienes creen que la democracia es un instrumento al cual hay que utilizar hasta
conseguir sus propios fines para luego desecharla. La democracia es diálogo y respeto por la
diversidad, pero tampoco implica ausencia de autoridad ni eludir la responsabilidad de tomar
decisiones. En el seleccionado de fútbol, el líder es el profesor Gareca, quien permite la
participación de todos los jugadores en los entrenamientos, evalúa sus destrezas y toma una
decisión. Esta plantilla es la que nos representará en este partido. No hay más debate y a nadie
se le ocurre calificarlo de autoritario, todos respetamos su decisión porque en él la federación
peruana le delegó una responsabilidad. Eso no quiere decir que no escuche a su comando técnico,
que no haya debate al interior, pero es obvio que el momento para tomar una determinación es
único.
En las democracias consolidadas hay diálogo, pero también determinación. Una democracia que
dialoga y no acciona pierde el respaldo de la ciudadanía y el hartazgo social es el que termina
abriendo las puertas a extremistas y advenedizos en el poder. La selección comunica y transmite
sentimientos positivos a todos los peruanos, el marketing se aúpa a esos sentimientos y oferta un
conjunto de parafernalia para disfrutar “mejor” dichos sentimientos (el polo, la vincha, el gorro, la
gaseosa, el licor, etc.) y compartir la experiencia.
En otros escenarios del espacio público hay que compartir conceptos, ideas y para ello se
requiere hacer propaganda, la estrategia de venta en este caso tiene que ser sostenida para
cimentar en la opinión pública la importancia de la meritocracia, del trabajo en equipo, del
aprovechamiento del potencial del territorio. En suma: jugarle limpio al Perú en todos los
escenarios donde participemos.

Muchas gracias por leerme. Se autoriza su reproducción (siempre que se respete la autoría del
mismo) para que más peruanos seamos conscientes de la importancia de la minería en el proceso
de desarrollo y generación de bienestar en el Perú.