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SESIÓN 02

La Ley y el Orden

Echando un vistazo a la legislación empresarial me di cuenta que existen muchas leyes


laborales, tributarias y de derechos de autor, pero como economista confirmé que hay
dos leyes que están incluso por encima de las leyes que han sido aprobadas en el
Congreso en torno a todas estas materias. Estas dos leyes no han sido oficialmente
aprobadas más allá del campo académico (lo que le da una validez más que suficiente)
pero son respaldadas en la Constitución Colombiana al declararnos como una Economía
de Libre Mercado.

Es obvio que me refiero a las leyes de oferta y demanda, que en una de sus tantas
versiones a la letra dicen:

• Ley de Oferta: El precio del mercado y la cantidad ofertada de un producto


tienen una relación directa, céteris páribus.
• Ley de Demanda: El precio del mercado y la cantidad demandada de un
producto tienen una relación inversa, céteris páribus.

Cuando digo que estas leyes están por encima de las leyes aprobadas en el Congreso, no
exagero, hace muchos se estableció la jornada de 8 horas. Respetada por nuestra
legislación laboral, la cual establece una serie de beneficios para los empleados, que en la
práctica son respetados solo por empresarios responsables. Por otro lado, el grueso de los
empresarios que no respetan estos derechos sabe que la cantidad de personas dispuestas
a trabajar en su empresa (oferta laboral) en malas condiciones es lo suficientemente
grande como para prescindir de quien no esté dispuesto a acatarlas.

Si queremos entender lo que a la letra dicen estas leyes, veamos lo siguiente:

• Oferta: El precio y la cantidad ofertada de un producto tienen una relación


directa, céteris páribus… Lo que significa que a medida que suba el precio,
subirá la cantidad ofertada de un producto. Y si baja el precio de un
producto disminuirá la cantidad ofertada de este producto en el mercado.

Pongámoslo en un ejemplo sencillo, digamos que tengo una granja donde crío
cerdos y pollos y noto que el precio del pollo en el mercado sube y el precio del
cerdo baja. Es obvio que optaré por criar más pollos que cerdos ya que buscaré
irme por el producto que incremente mis ingresos. Y adicionalmente me veré
alentado a criar menos cerdos porque ahora son menos rentables.

• Demanda: El precio y la cantidad demandada de un producto tienen una


relación inversa, céteris páribus… poniéndonos ahora en los zapatos del
consumidor, a medida que suba el precio la cantidad demandada
disminuirá y a medida que el precio baje, se consumirá más de este
producto.

Cualquier ejemplo en este aspecto sería redundante, sino me creen, fíjense


ustedes si no esperan a que sea martes para ir al cine (cuando el precio es más
bajo, se consume una mayor cantidad del producto).

Nótese que marcamos una diferencia entre OFERTA y CANTIDAD OFERTADA así
como entre DEMANDA y CANTIDAD DEMANDADA, porque se suele cometer el
error de definir a la DEMANDA como la cantidad de bienes y servicios
consumidos en el mercado… que quede claro que tanto LA OFERTA como LA
DEMANDA son RELACIONES que existe entre el precio del mercado y la
CANTIDAD OFERTADA o CANTIDAD DEMANDA respectivamente.
Hocus Pocus!!!

Estas leyes no serían nada sin las palabras mágicas Céteris Páribus… para entender mejor
qué significa, veamos el siguiente ejemplo:

Hemos dicho que a medida que baja el precio aumenta la cantidad demandada ¿Y qué
pasa con los helados vendidos en la playa? Si comparamos lo que vende una bodega de un
barrio pobre un día de semana y lo que vende un heladero en una playa exclusiva en un
día de verano. Veremos que a pesar que el heladero tiene un precio más alto que la
bodega, venderá más helados en un día

¿Eso significa que la ley de demanda no sirve? No, es para eso que se usa la palabra
mágica CETERIS PARIBUS, que vendría a significar “Para un mismo escenario” o “Siempre
que no cambien las otras condiciones”. De manera que la ley de demanda podrá ser válida
siempre que comparemos un cambio en el precio sin que cambie ninguna otra variable,
por ejemplo la estación, los ingresos del consumidor, el precio de los bienes sustitutos (Si
sube el precio de la carne de pollo, consumiré más carne de pescado) o el precio de los
bienes complementarios (Si sube el precio del pan, consumiré menos mantequilla).

¿Pasará lo mismo con la oferta? Claro que sí, analicemos un ejemplo cotidiano.

Hace poco experimentamos un alza en el precio del pollo, y esta se debía al incremento en
el precio de la soya (insumo básico en la crianza de pollos). Poniéndonos en los zapatos
del productor, en este escenario no nos va a resultar atractivo producir más, sino que
tendremos que ofrecer la misma cantidad a un precio más alto (no implica
necesariamente que al subir el precio produciremos más) para no afectar nuestras
ganancias. Entre los principales aspectos que podrían cambiar tenemos el precio de los
insumos, el precio de los factores de producción* y las expectativas sobre el mercado.
Oooooooooooommmmmmmmmmm…

Como todo caos que pueda presentar un matrimonio, terminará encontrándose un


equilibrio ya que los compradores y vendedores no pueden vivir el uno sin el otro. Para
ser sincero, quiero prescindir en lo más posible de la matemática en este curso, pero será
inevitable encontrarnos con la gráfica de algunos de estos conceptos. Es así que la oferta
al ser una relación directa es una línea ascendente y la demanda es una línea
descendente.

Imagínate que estás en el mercado regateándole al vendedor, cada uno dará su propuesta
de precio hasta que lleguen a un acuerdo. El desarrollo más abierto lo haremos en clase,
pero quiero dejar en claro unos conceptos importantes, surgidos de esta interacción

El excedente del consumidor, representado por el área fucsia, nos indica la diferencia
entre lo que el consumidor está dispuesto a pagar y el precio que tiene el mercado.
Veamos un ejemplo.
Una madre manda a su hijo a comprar ropa con un billete de 100 pesos y le dice, no
te gastes más de 80 pesos. El hijo finalmente regresa de la tienda habiendo
gastado 68 pesos en una casaca y con su necesidad de satisfecha. La madre
pensaba asignar 80 pesos a ese presupuesto porque así había planificado los
gastos del mes, ahora la señora cuenta con 12 pesos que había dado por gastados
dentro de sus planes.
Muchas veces explico de forma gráfica al excedente del consumidor como “el vuelto” que
se recibe después de una compra, pero no son exactamente iguales. El vuelto por la
compra sería 32 pesos (100 – 68 = 32), pero el excedente del consumidor 12 pesos (80 –
68 = 12).

El excedente del productor, representado por el área celeste, representa a las utilidades
que obtiene el productor (o el vendedor de ropa en el caso del ejemplo). Existe un
volumen de dinero de 68 pesos que pasó del bolsillo del comprador al bolsillo del
vendedor, el vendedor deberá repartir ese dinero entre cubrir sus costos y generar su
ganancia. Veamos qué pasó después que se fue de la tienda el chico del ejemplo anterior:

El vendedor vendió 10 casacas ese día, lo que le significó un ingreso total de 680
pesos (68x10=680, multiplicando el precio por la cantidad vendida) con esto tendrá
que cubrir sus costos (área amarilla) y generará ganancias (área celeste).

La interacción de oferta y demanda es más compleja, ya que no siempre llegan a un


acuerdo los compradores y vendedores o alguno de ellos tiene una mayor capacidad para
definir el precio y se tiene la siguiente figura:
Si el precio se encontrara por encima del equilibrio, los consumidores comprarían menos.
Ya que no se venderán tantas unidades, el productor tendrá menos costos y por otro lado
su excedente será mucho mayor. Pero vemos que se genera la PERDIDA DE EFICIENCIA
SOCIAL. Lo que representa pérdida tanto para el consumidor como para el productor. Para
el consumidor será una pérdida porque a pesar de estar dispuesto a gastar, no podrá
hacerlo y no podrá satisfacer su necesidad. Por otro lado el vendedor perderá la
oportunidad de venderle a ése público y también representará la pérdida de la
oportunidad de venderle a ese público. Se considera una pérdida de eficiencia social
porque es dinero que no entra a la economía y se queda en el bolsillo del consumidor.

¿Qué pasaría si el precio fuese menor que el precio de equilibrio? Pues los costos del
productor pasarían a ser mayores que sus ingresos llevándolo a tener pérdidas.

Por lo tanto, podríamos definir el EQUILIBRIO DE MERCADO como el punto en el que el


consumidor obtiene su máximo excedente permitiéndole al vendedor obtener ganancias.
¿Para qué voy a subir el precio si eso implicará
que venda menos?
No necesariamente, recordemos que no todos los productos generan los mismos hábitos
de consumo. Miremos dos ejemplos:

Los balones de gas son tan necesarios para el consumo cotidiano que éstos podrían
subir su precio a 40 pesos y eso no implicaría que compremos menos balones de
gas. Una familia promedio siempre estará en un consumo de más o menos uno por
mes. Por otro lado su uso es tan específico que si su precio bajara a 10 pesos
no implicará que consumamos más. Por lo tanto sin importar qué tanto varíe el
precio del balón de gas, el consumo anual de una familia se conservará por el orden
de los 12 balones al año más o menos.

En Villavo, las tarifas de los taxis han sido tan bien reguladas por el mercado que sin
importar cuántos servicios se hagan en la ciudad el precio no varía (salvo que se
deba a un alza en el precio del combustible – céteris páribus). Sin embargo si las
tarifas empezaran a subir, el público no tendría problemas en empezar a
desplazarse en micro o incluso caminando dado que las distancias no son muy
grandes (al menos dentro del centro).

Esto se debe a la elasticidad que presente la demanda con respecto al precio. Que no es
otra cosa que el porcentaje en que varía la cantidad demandada dado un cambio en el
precio del mercado. Habrán productos más sensibles que otros. Por ejemplo, se puede ser
tan insensible al cambio del precio como en el caso del balón de gas, como tan sensible al
cambio del precio como en el caso de los taxis.

Más que ahondar en el cálculo de la elasticidad, busquemos entender las razones a las
que se debe una elasticidad mayor o menor. En el caso del balón de gas hemos visto que
no se tienen muchas alternativas para cubrir esa necesidad, tendríamos que hacer un
cambio radical en nuestro hábito de cocinar si decidiéramos remplazar el gas por leña. En
efecto un cambio que ha venido dándose es el uso de conexiones directas de gas, lo que le
permite al consumidor discriminar mejor el volumen de gas que utilice, en este caso ya
podríamos hablar de que se hace más sensible al precio el uso del gas, ya que tengo una
lectura pormenorizada de mi consumo.

Como hemos visto en el caso de los taxis, se cuentan con alternativas que permitirían al
consumidor prescindir del servicio si la tarifa subiera. Por lo tanto uno de los factores que
podría determinar la elasticidad precio de la demanda de un producto sería la cantidad de
sustitutos que tenga el producto.

Este mismo análisis de sensibilidad puede hacerse para diferentes variables, cuánto
variará la cantidad demandada de un producto si varía el precio de los bienes sustitutos, o
cuánto variará la oferta si se da un alza en el precio de los insumos.

Cerremos esta sesión dejando como tarea pensar en la elasticidad de distintos productos
para que sean discutidos en clase.