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El corazón del mundo tiene nombre de mujer: MARIA.

Un Corazón abierto, un

Corazón de virgen. En él, Dios sintió la acogida total, de una mujer dispuesta a to-

do, y la luz del Creador la inundó por completo. En sus entrañas de virgen, la Pala-

bra se hizo carne y apareció entre nosotros.

María es el Corazón donde Dios, se unió con nosotros. Ella es la escuela donde

los cristianos aprendemos a vivir el Evangelio, para hacerlo presente en nuestro

mundo.

Por medio de ella, en la persona de Jesús, el Padre nos dijo, cuánto nos ama. En

ella somos engendrados a la Vida, por la fuerza del Espíritu Santo. Es nuestra

“verdadera Madre”.

Ella bajo la invocación de nuestra Señora del Sagrado Corazón es desde los

inicios de la Congregación “Nuestra Madre” Señora del Corazón de Jesús y Seño-

ra de nuestro Corazón, ella cuida y alienta nuestra vocación… porque nadie como

ella puede obtenernos “ la entrada y permanencia en el corazón de su Hijo”

(Const 8)

Antifona

Te saludamos, santa Madre de Dios,


porque diste al mundo al Rey que gobierna para siempre el cielo y la
tierra.
Oración colecta
Señor Dios, concédenos gozar de la salud del alma y del cuerpo
y, por la intercesión de la santísima Virgen María de Guadaluoe,
líbranos de las tristezas de este mundo
y danos la eterna alegría.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Antifona

Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.


Bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre.

Oración colecta
Dios nuestro, que entre los pobres y los humildes
elegiste a la Virgen María, para ser la Madre del Salvador;
concédenos que, como ella,
podamos ofrecerte una fe sincera
y pongamos sólo en ti la esperanza de nuestra salvación.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Antifona

Eres feliz, santa Virgen María, y digna de toda alabanza,


porque de ti nació el sol de justicia, Jesucristo, nuestro Señor,
por quien fuimos salvados y redimidos.

Oración colecta
Dios todopoderoso, concede a tus fieles,
confortados por la protección de la santísima Virgen María,
que por ella seamos librados de los males de este mundo
y alcancemos las alegrías del cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Antifona

La madre ha dado a luz al Rey, cuyo nombre es eterno;


tiene el gozo de ser madre y el honor de la virginidad.
No ha habido otra igual a ella, ni la habrá jamás.

Oración colecta
Dios nuestro, que por la fecunda virginidad de María
otorgaste a los hombres la salvación eterna,
concédenos experimentar la intercesión de aquélla
por quien recibimos al autor de la Vida,
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos

Antufona

Alégrate, Virgen Madre,


porque Cristo ha resucitado del sepulcro. Aleluia.
Oracion
Señor, Dios nuestro que nos diste por madre a la Madre de tu amado Hijo, concédenos, te
pedimos, que siguiendo sus enseñanzas y con espíritu de verdadera penitencia y oración
trabajemos generosamente por la renovación del mundo y por la dilatación del reino de Cristo. Él,
que es Dios contigo, en la unidad del Espíritu Santo. Am
Acto de consagración a la Virgen de Fátima*

Bienaventurada María Virgen de Fátima,


con renovada gratitud por tu presencia maternal
unimos nuestra voz a la de todas las generaciones
que te llaman bienaventurada.

Celebramos en ti las grandes obras de Dios,


que nunca se cansa de inclinarse con misericordia hacia la humanidad,
afligida por el mal y herida por el pecado,
para curarla y salvarla.

Acoge con benevolencia de Madre


el acto de consagración que hoy hacemos con confianza,
ante esta imagen tuya tan querida por nosotros.

Estamos seguros de que cada uno de nosotros es precioso a tus ojos


y que nada de lo que habita en nuestros corazones es ajeno a ti.

Nos dejamos alcanzar por tu dulcísima mirada


y recibimos la consoladora caricia de tu sonrisa.

Custodia nuestra vida entre tus brazos:


bendice y refuerza todo deseo de bien;
reaviva y alimenta la fe;
sostiene e ilumina la esperanza;
suscita y anima la caridad;
guíanos a todos nosotros por el camino de la santidad.

Enséñanos tu mismo amor de predilección


por los pequeños y los pobres,
por los excluidos y los que sufren,
por los pecadores y los extraviados de corazón:
congrega a todos bajo tu protección
y entrégalos a todos a tu dilecto Hijo, el Señor nuestro Jesús.

Amén.