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ntibióticos

Las infecciones por Haemophilus influenzae se tratan con antibióticos. La decisión acerca de qué
antibióticos utilizar depende de la gravedad y la localización de la infección y de los resultados de las
pruebas de sensibilidad.

Si los niños sufren una infección grave, son ingresados en el hospital y mantenidos en aislamiento para
evitar que otras personas se expongan a las gotitas infectadas presentes en el aire (lo que se conoce
como aislamiento respiratorio) durante 24 horas después del inicio del tratamiento con antibióticos.

La meningitis debe tratarse tan pronto como sea posible. Se administra por vía intravenosa un
antibiótico, por lo general, ceftriaxona o cefotaxima. Los corticoesteroides ayudan a evitar el daño
cerebral.

La epiglotitis también debe ser tratada tan pronto como sea posible. Las personas afectadas pueden
necesitar ayuda para respirar; se recurre en estos casos a una vía aérea artificial, como puede ser una
sonda respiratoria o, en casos poco frecuentes, se practica una abertura en la tráquea (un procedimiento
llamado traqueotomía). Se administra un antibiótico, como ceftriaxona, cefotaxima o cefuroxima.

Otras infecciones por Haemophilus influenzae se tratan con diversos antibióticos administrados por vía
oral. Entre estos se incluyen amoxicilina-ácido clavulánico (amoxicilina-clavulanato), azitromicina,
cefalosporinas, fluoroquinolonas y claritromicina.