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¿Dónde fallecieron Adolf Hitler y Eva Braun?

Después de más de 70 años los historiadores no se han puesto de acuerdo sobre el


fallecimiento de Adolf Hitler y Eva Br. Se ha puesto en dudas evidencias que fueron
consideradas factuales en el pasado sobre su suicidio en el búnker, y nuevas teorías que Hitler se
escapó contribuyen a la confusión. Escritores como Patrick Burnside (58), Abel Basti (53),
Gerrard Williams y Duston Simon (57), Peter David Orr (40) y otros apoyan la teoría de que
Hitler se escapó. El material presentado por estos autores, por lo general provienen de
testimonios de personas que dicen haber visto a Hitler en distintas partes de Sudamérica.
Desafortunadamente la mayoría son testimonios aislados, rara vez hay otras personas
corroborando las historias. Pero quizás lo más importante es el no haberse encontrado los restos
de Hitler o Braun en Sudamérica; lo que pone en duda la teoría de que Hitler verdaderamente se
escapó.

En 2009 los investigadores Dr. Nicholas Bellantoni y la Dra. Linda Strausbaugh de la


Universidad de Connecticut públicamente declararon que el pedazo de cráneo de Hitler era el de
una mujer, basado en un estudio de DNA (ADN) que nunca se publicó en la literatura científica.
Aquellos que pensaban que Hitler se escapó, rápidamente usaron la información como evidencia
de que Hitler no se había suicidado en el búnker de Berlín en 1945. La forma en como el Dr.
Bellantoni consiguió material del cráneo en Rusia fue a través del canal televisivo
estadounidense de History Channel, el que llevó Bellantoni a Alemania y a Rusia. En Rusia Dr.
Bellantoni obtuvo material del cráneo de Hitler para ser estudiado por la bióloga molecular Dra.
Strausbaugh en Estados Unidos. Como la muestra era muy chica, estaba quemada y degradada,
fue difícil para la bióloga conseguir suficiente material para obtener el DNA. (64) En definitiva,
Bellantoni no estaban seguros de que ese fuera el cráneo de Hitler porque había sido llevado a
Moscú un año después que el maxilar. Tampoco pudieron certificar el experimento porque el
material estaba degradado. El Dr. Bellantoni, un respetable antropólogo estadounidense, declaró
en más de una ocasión que “Hitler se había suicidó en el búnker de Berlin”. (65)

Recientemente, en 2018, un grupo de antropólogos franceses dirigido por el Dr. Philippe


Charlier de la Universidad de Versalles, publicó datos que muestran que los restos del cráneo y
la mandíbula de los Archivos de Rusia pertenecían a Hitler. Las siguientes fotografías fueron
publicadas por el Dr. Charlier en su artículo.
Extreme-left: Jugal (a), inferior (b) and occlusal (c) aspects of the nine-unit maxillary bridge. Centre-left: Jugal (a),
lingual (b) and occlusal (c) aspects of the first maxillary fragment. Centre-right: Jugal (a) and lingual (b) aspects of
the second maxillary fragment. Extreme-right: Jugal (a) and lingual (b) aspects of the third maxillary fragment. (63)
El estudio fue publicado como una carta al editor de la a revista científica European
Journal of Internal Medicine. La revelación del trabajo de Charlier y colaboradores nos
demuestra que ya no existen dos hipótesis, sino la realidad de que Hitler se suicidó en el búnker
el 30 de abril de 1945 y que no se escapó como tantos han sugeridos. (63)

Dosier soviético (SMERSH) que contiene la autopsia de los cuerpos quemados encontrados en el
Führerbunker de Berlín en 1945. El documento se encuentra en posesión de un alemán que vive
en Argentina. (cortesía de Héctor Amuedo). Cráneo de Hitler. (63)

El examen del cráneo, el maxilar y la dentadura por el Dr. Charlier es notable similar a
las autopsias realizadas por médicos forenses soviéticos en 1945. En 2001 la CIA desclasificó la
traducción de las autopsias hechas por los soviéticos y registrada el dosier SMERSH. La autopsia
del cuerpo masculino incinerado concluyó que podría haber sido la de Hitler por las siguientes
razones: 1) El cuerpo tenía la altura de Hitler. 2) la edad de Hitler. 3) Tenía solo un testículo
como Hitler. 4) Tenía sífilis como Hitler. 5) La dentadura postiza era la misma que la de Hitler.
Para verificar que se trataba de la dentadura de Hitler, los investigadores interrogaron a su
dentista y dentista asistente, Käthe Heusermann. Se les pidió que describieran el trabajo que
habían hecho en la boca de Hitler, sin mencionar lo que los doctores habían encontrado en la
autopsia. Los rayos x de la cabeza de Hitler también fueron recuperados. Las películas y la
descripción dental coincidieron con lo que se observó en la autopsia. 6) El cadáver tenía en su
boca parte de una cápsula que contenía cianuro y emanaba un olor a almendra, típico del olor a
cianuro. En realidad, Hitler fue asesinado por una bala en la cabeza. (55) Los documentos
desclasificados por el MI-5 también verificaron que Hitler murió en el Führerbunker en Berlín en
1945. (56, 59)

1945. Dosier soviético. Hitler afuera del búnker.


Donde se encontraron los cuerpos enterrados. Parte de un cráneo y dentadura postiza.
Cajones de madera donde fueron transportaron los cuerpos quemados de Hitler y Braun. (8)

1945. Dosier soviético. Autopsia del cuerpo de Josef Goebbels (8)

Según Hernan, los cuerpos de Hitler, Braun y la familia Goebbels fueron enterrados en
Westendstrasse # 32 y # 36 en Magdeburg, al oeste de Biederitz; lugar que era parte de la
Alemania Oriental. Los rusos enterraron los restos de Hitler, Eva Braun y los Goebbels cunado el
SMERSH se mudó a Magdeburg. En 1970 los cuerpos fueron desenterrados en una ceremonia
secreta. Las cenizas fuero arrojadas al Río Ehle, desde el Schweinebrücke o Puente del Cerdo.
(61)
Westendstrasse No. 36 en Magdeburg donde se enterró a Hitler. (8)
Según el documento de la CIA, los cuerpos fueron desenterrados el 4 de mayo del jardín
de la cancillería de Berlín, un trozo de un cráneo con un agujero de bala fue encontrado después.
La autopsia fue hecha el 8 de mayo de 1945 en un mortuorio en Berlín. El equipo examinador de
seis médicos forenses fue dirigido por el soviético Teniente Coronel Dr. F.L. Shkaravski; todos
ellos pertenecientes al SMERSH soviético, el que se convirtió en NKVD/KBG posteriormente.
La traducción a inglés expresa que los cuerpos parecían ser el de Adolf Hitler (No.12) y el de
Eva Braun (No.13). Lo único que se rescató del cuerpo de Hitler fueron el maxilar, dientes
postizos y un cráneo con el agujero de una bala. (55). La misma autopsia deja dudas de si ese
cráneo era parte del cuerpo quemado o no. Trece cadáveres fueron encontrado en el búnker de
Berlín, entre ellos: Adolf Hitler, Eva Braun, Josef Goebbels, Magda Goebbels y seis de sus hijos.
El cráneo pudo haber pertenecido a otra mujer.

El autor obtuvo a través de comunicaciones privadas con el Sr. Héctor Amuedo permiso
para publicar fotos del dosier soviético escrito entre 1943 a 1947. Amuedo tuvo en sus manos
dicho documento en Buenos Aires en 2017, al que le saco las fotografías incluidas a
continuación. El documento histórico le fue proporcionado por un representante de su dueño que
lo tiene en su posesión en una provincia argentina. El señor Hernan (nombre ficticio) representó
al dueño, un alemán de 98 años que trabajó para los “Tanques Panzer” (vehículos blindados
alemanes), y quien tenía amistad con el agregado militar de la Embajada Soviética en Buenos
Aires, coronel Prokofi Romanenko. El coronel era miembro del SMERSH, una organización de
tres contraespionajes del ejército rojo creado en 1942. Romanenko le obsequió a su amigo
alemán el dosier en los 1950. El dosier contiene varios documentos y fotografías, entre ellos las
autopsias originales hecha por los soviéticos sobre cuerpos quemados que se encontraron
enterrados en el jardín afuera del búnker de Berlín. Las autopsias coinciden con los reportes
médicos y dentales de Adolf Hitler, Eva Braun, Josef Goebbels y Marga Goebbels. Las
fotografías fueron registradas por Héctor Amuedo en la Biblioteca Nacional del Uruguay.

Inmediatamente después de terminada la Segunda Guerra Mundial, varios mecanismos de


escape de los Nazis se establecieron en Europa. Por mucho tiempo la historia de estas rutas eran
basadas en anécdotas de individuos. Como muchas veces ocurre en la historia, cuando los
testimonios de personas que no se conocen entre ellas empiezan a decir lo mismo, es probable
que sea verdad. Las anécdotas fueron comprobadas décadas después cuando se desclasificaros
documentos secretos de varios países.

Las “Rat-Lines” (ruta de las ratas) eran un sistema de varias rutas de escape para Nazis y
otros fascistas que huían de Europa al final de la Segunda Guerra Mundial. Todas se llamaron
Rat-Lines, algunas llegaron a tener su propio nombre como “La ruta de los monasterios”, “La
ruta Romana”, “ODESSA”, “La ruta Falangista”, “Die Spinne”, “Sechsgestirn”, etc. Nunca se
sabrá con exactitud cómo estas rutas funcionaron, algunas se unieron donde parte de la ruta era
hecha por una organización y el resto por otra, o conseguían los documentos falsos en el mismo
lugar, pero luego viajar por diferentes mecanismos. La verdad es que miles de criminales de
guerra encontraron refugio en otros países, no faltó en Europa quienes los ayudaran. Los
fugitivos se dirigieron a países en Sudamérica cómo Argentina, Paraguay, Colombia, Brasil,
Uruguay, México, Guatemala, Ecuador y Bolivia. Pero también se dirigieron a Australia,
Canadá, Egipto y el Medio Oriente. En Europa un gran número de Nazis se quedaron en
Noruega, España y Suiza. Millones de dólares pertenecientes a los Nazis y judíos continúan
permaneciendo en bancos suizos. Si Hitler se escapó, no necesariamente tuvo que haberse ido a
Argentina u otros países sudamericanos.
Schweinebrücke (puente del cerdo) sobre el río Ehle en Biederitz. (8)