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Surgen debates políticos, académicos y también en el seno familiar.

Niños y niñas han crecido por


los cuidados de sus padres y madres del mismo sexo desde hace tiempo, pero ahora en relación
con los cambios culturales y las demandas por igualdad de derecho, el tema ha salido a la luz pública.

Los elementos fundamentales de una adecuada parentalidad no dependen únicamente de factores


externos como el matrimonio, la heterosexualidad o el deseo manifiesto del hijo/a sino de las
competencias para el cuidado, el acceso a redes de apoyo y la salud mental de las personas que
ejercen la función de cuidadores ya sea en forma conjunta o monoparental.

El nacimiento debe transformarse en un hecho simbólico, es decir debe representar algo para alguien
y/o para la cultura; la filiación debe transformarse en un hecho social, es decir, implica el
reconocimiento ante otros/as de la descendencia y; la parentalidad no deber ser reducida sólo a su
aspecto biológico pues lo psicológico y lo social también son aspectos fundamentales en ésta.
Sabemos que al hablar de padre y madre estamos hablando de funciones. Funciones que quieren
decir amor, cuidados básicos, respeto y normas bien tratantes. Éstas pueden ser encarnadas por
personajes distintos a los progenitores y no necesariamente respondiendo al sexo biológico o a la
orientación sexual.

Niños y niñas necesitan figuras protectoras capaces de poner normas, entregar protección y dar
seguridad sin necesidad de preguntarse si esa persona es hombre o mujer, hetero u homosexual.
Se requiere de una familia suficientemente satisfactoria para el desarrollo del niño y niña.

Para Durkheim la familia, es la institución social más importante de la sociedad en su estado de


solidaridad mecánica puesto que en la misma se elaboran la moral y el derecho doméstico con una
función productiva propia.

La familia ha sido considerada como una entidad o grupo social de suma importancia en el desarrollo
de las personas y por ende de las sociedades, sin embargo, en el devenir histórico ha atravesado
por diferentes transformaciones tanto en su concepción como en su representación, evidenciándose
el impacto de la modernidad en su estructura, conformación y dinámica, tanto en el plano teórico
como en las prácticas cotidianas.

Los estudios sociológicos de la familia contemporánea ponen en evidencia temas cada vez más
polémicos y controversiales tales como: la familia y la diversidad sexual, desaparición de las
funciones de la familia, la adopción entre parejas del mismo sexo, la maternidad asistida y en
ausencia de una pareja masculina por parte de la mujer prescindiendo de la importante figura
paterna, son alguno de los ejemplos de hechos que se van desprendiendo de la familia como hecho
social preponderante.

En la actualidad, la sociedad se encuentra ante una gran diversidad de formas de concepción y


definiciones de familia, que no solo tiene que ver con sus transformaciones, sino con las distintas
perspectivas desde las cuales ha sido abordado el grupo familiar.

Exterioridad: en la sociedad actual chilena, se está luchando para que parejas homosexuales puedan
adoptar haciendo un bien a los niños que estén esperando su oportunidad para tener una familia que
le entregue amor y todo el apoyo que ellos necesitan.

Coerción: los niños que son adoptados por familias homoparentales tienen las mismas conductas y
el mismo nivel de educación que un niño de una familia heteroparental, puede que el niño adoptado
por padres homo sea más consciente de la actualidad que un niño con padres hetero.

Colectivo: en la sociedad actual chilena de a poco están permitiendo que familias homoparentales
adopten y tengan los mimos derechos que una familia hetero, sin embargo, aún hay personas que
piensan y creen que un niño criado por dos madres o dos padres será un depravado igual que sus
padres o madres. Mientras la sociedad avance a pasos agigantados, las cosas tendrán que cambiar
y muchas personas tendrán que aprender a vivir con ello, les guste o no.