Está en la página 1de 25

“CONVENCIÓN DE VIENA 1980

COMPRA Y VENTA INTERNACIONAL DE MERCADERÍA”

ARTÍCULO 40, 41, 42

ALUMNO:
Leslie Brigitte León Parillo
DOCENTE:
Marco Antonio Huaman Sialer
CURSO:
Política y comercio internacional
CICLO:
XI – 2
AÑO:

2018
1
INTRODUCCIÓN

En un mundo con creciente tendencia hacia la globalización, la necesidad de


generar un ambiente de unificación no solo económico, sino también político,
jurídico y social configura al comercio como el pilar fundamental de las relaciones
que permiten una real y efectiva armonización internacional.

Por esta razón, la Convención de Viena sobre Compraventa Internacional de


Mercaderías constituye un instrumento más para lograr estos objetivos; sin
embargo, nuestro ordenamiento jurídico interno se construye sobre bases
regionalistas planteando situaciones que en algunos casos difieren con las
soluciones establecidas en la Convención.

Por las razones anteriormente expuestas, este trabajo de grado busca analizar y
estudiar no solo la Convención sino sus implicaciones y relaciones con nuestro
Código Civil y nuestro Código de Comercio para evitar dudas y contradicciones en
su interpretación que impidan una verdadera armonización de la normatividad
comercial.

2
ÍNDICE

Introducción…………………………………………………………………….2
Índice……………………………………………………………………………3
CAPITULO I: ASPECTOS GENERALES………………………………….4
1.1. Antecedentes previos sobre la convención de Viena 1980
1.2. Que es la convención de Viena
1.3. Relación de la convención con el derecho internacional
privado y con el derecho interno existente
CAPITULO II: ARTÍCULO 40……………………………………………….9
2.1. 2.1 Aspectos Generales
2.2. 2.2 Alcances Y Efectos
2.3. 2.3 Requisito De Que El Vendedor Conociera O No Pudiera
Ignorar Los Hechos Relativos A Una Falta De Conformidad
2.4. 2.4 Carga De La Prueba
2.5. 2.5 Momento En Que Se Considera El Conocimiento Del
Vendedor
2.6. 2.6 Revelación Por El Vendedor De La Falta De Conformidad
2.7. 2.7 Casos
CAPITULO III: ARTÍCULO 41……………………………………………..19
3.1. Aspectos Generales
3.2. Aplicación Del Articulo
3.3. Casos
CAPITULO IV: ARTÍCULO 42……………………………………………..23
4.1. Aspectos Generales
4.2. Aplicación Del Articulo

Bibliografía……………………………………………………………………..25

3
CAPITULO I:
ASPECTOS GENERALES
1.1. ANTECEDENTES PREVIOS SOBRE LA CONVENCION DE VIENA
1980
Convención de Naciones Unidas sobre los Contratos de Compraventa
Internacional de Mercaderías, acordada en Viena el día 11 de abril de 1980 y
conocida como Convención de Viena 1980.

En esta Conferencia diplomática, en que participaron (62) Estados, organizada


bajo el patrocinio de la Comisión de Naciones Unidas para la Legislación del
Comercio Internacional (UNCITRAL) se aprobó este acuerdo.

Se ha convertido en una moderna “Lex mercatoria" de carácter internacional,


que permite un desarrollo más fluido y armónico del comercio.

En el año de 1926 se vio la necesidad de crear un Instituto que promoviera la


armonización y unificación del derecho privado a nivel internacional, en la
medida que se tornaba fundamental para el desarrollo del mismo; con tal fin se
creó UNIDROIT (Instituto Para la Unificación de Derecho Privado).

Al interior de éste, entre los años de 1930 a 1934 surgió la iniciativa de uniformar
la Compraventa Internacional de Mercaderías, infortunadamente el proyecto se
vio truncado por la situación bélica que azotó al mundo (Segunda Guerra
Mundial) Sin embargo en 1951 se realizó La Conferencia de la Haya sobre
Derecho Internacional donde a petición de la UNIDROIT se retomó el estudio del
tema.1

1
OVIEDO ALBÁN, Jorge. Campo de aplicación y criterios de interpretación de la Convención de Viena para la
compraventa internacional de mercaderías En: Revista Universitas N.101. Pontificia Universidad Javeriana,
Facultad de Ciencias Jurídicas. junio de 2001, p. 163

4
En el año de 1956 se creó una comisión europea cuya finalidad era la
elaboración de dos anteproyectos para lograr la unificación tanto de la formación
del contrato como de la compraventa de bienes muebles, los cuales fueron
estudiados en la Conferencia de La Haya sobre derecho internacional privado
de 1964, donde se dieron cita representantes de 28 países, quienes lograron,
como antecedentes más importantes de la Convención, la aprobación de las
siguientes leyes:

 LUVI: Ley uniforme sobre la venta internacional de mercaderías.

 LUF: Ley uniforme sobre la formación de contratos de venta internacional de


mercaderías. Desafortunadamente estas leyes adolecían de una debilidad
propia no solo por el escaso número de países que la ratificaron, sino también
por razones de tipo ideológico por cuanto:
“La escasez de estados representados en la conferencia, la
homogeneidad dominante de los países occidentales, de economía
de mercado, desarrollados e industrializados; la oposición de los
países de economía colectivista y la irrupción en la esfera
internacional de los países del “tercer mundo”, el amplio
reconocimiento a la autonomía de la voluntad establecido en la
reserva quinta por virtud de la cual cada Estado, en el momento de
su ratificación o adhesión, podía declararse que no aplicaría la ley
uniforme, más que en los casos que las partes hubieran elegido
como aplicable, convertía a la ley uniforme en un texto de aplicación
convencional desnaturalizando su propio carácter2.”

Ante este fracaso, en el año de 1966 se creó la Comisión de Naciones Unidas


para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL)4 tratando de responder a
la exigencia mundial de promover sin espera la unificación progresiva del
derecho mercantil. Al seno de esta Comisión, un grupo actuando bajo la

2
LEYVA SAAVEDRA, José. Ámbito de aplicación de la convención de Viena sobre la compraventa
internacional de mercaderías En: Revista Universitas N. 103, junio 2002. Pontificia Universidad Javeriana,
Facultad de Ciencias Jurídicas. p. 301

5
presidencia de JORGE BARRERA GRAF, revisó las causas del fracaso de las
leyes uniformes existentes, y con base en esto elaboró un nuevo proyecto.

En 1978 gracias a los esfuerzos académicos de ésta Comisión, se logró un


proyecto único que incorporaba textos sobre la formación del contrato y la
compraventa internacional de mercaderías, proyecto que fue adoptado por la
UNCITRAL el 16 de junio de 1978 y aprobado unánimemente por los
representantes de 62 países ante la conferencia diplomática que convocó
Naciones Unidas en el Palacio Imperial de Hofburg, (Viena), dando origen a la
Convención de las Naciones Unidas sobre los Contratos de Compraventa
Internacional de Mercaderías.

Por su parte, la incorporación al ordenamiento jurídico colombiano de la


Convención suscrita en Viena el 11 de abril de 1980, inició en 1995, cuando el
Presidente de la República envió el proyecto de ley al Congreso para su
consideración y finalizó en el mes de agosto de 1999, con la expedición de la
ley 518.

El proyecto de ley junto con su exposición de motivos fue publicado en la Gaceta


del Congreso No 455 del 31 de octubre de 1997 y se presentó ante la comisión
segunda del Senado de la República con trámite de ley ordinaria, siendo
aprobado el día 16 de Diciembre de 1997.

De igual forma, el 25 de agosto de 1998 se aprobó por el Senado en pleno,


posteriormente, en la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes el
11 de noviembre de 1998 y finalmente en la plenaria de dicha corporación el día
15 de junio de 1999.

Así pues, el 4 de agosto de 1999 fue sancionada la Convención por el


Presidente de la República y tras un examen de constitucionalidad, la Corte en
sentencia C-529 de 2000 la declaró exequible. Sin embargo, por disposición del
artículo 99 CNUCCIM, el Convenio vienés entraría en vigor el primer día del
mes siguiente a la expiración del plazo de doce meses contados desde la fecha

6
de depósito del instrumento ante la Secretaría General de Naciones Unidas,
razón por la cual rige desde el primero de agosto del 2002.

En resumen, la importancia fundamental de la Convención se centra:

a) En tratar de unificar el comercio sin distingo de posición económica ni


política entre sus miembros, y
b) b) Agilizar el tráfico de mercancías, indispensable para lograr una apertura
de mercados acompañada de la necesaria seguridad jurídica en sus
transacciones

1.2. QUE ES LA CONVENCION DE VIENA

La conocida Convención de Viena (CV) de 1980, cuyo nombre completo es


Convención de las Naciones Unidas sobre Contratos de Compraventa
Internacional de Mercaderías, es un texto normativo que regula el contrato de
compraventa de mercaderías internacional entre partes que tengan sus
establecimientos en Estados diferentes.

La idea es que regule de manera general y simple al contrato de compraventa,


de modo que pueda aplicarse sin referencia a una legislación nacional particular.

Es producto del trabajo que creó la Organización de las Naciones Unidas – ONU,
a través de la Comisión que para dichos efectos creó: la Comisión de las
Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI), o sus siglas
en inglés UNCITRAL (United Nations Commission on International Trade Law).

La conferencia de las Naciones Unidas, mediante Resolución 33/93 ONU,


aprobó el 11 de abril de 2980 en Viena, la Convención de las Naciones Unidas
sobre los Contratos de Compraventa Internacional de Mercaderías.

7
1.3. RELACIÓN DE LA CONVENCIÓN CON EL DERECHO
INTERNACIONAL PRIVADO Y CON EL DERECHO INTERNO EXISTENTE

La Convención sobre la Compraventa es únicamente aplicable a las


operaciones internacionales y su vigencia impide que los contratos que
entran en su ámbito de aplicación se rijan por reglas de derecho internacional
privado. Los contratos internacionales que no entren en el ámbito de
aplicación de la Convención, así como los contratos en los que las partes
hayan convenido en la aplicación de otra ley, no se verán afectados por la
Convención. Los contratos de compraventa puramente nacionales tampoco
se verán afectados por la Convención y seguirán rigiéndose por el derecho
interno.3

3
www.uncitral.org

8
CAPITULO II:
ARTICULO 40
2.1 ASPECTOS GENERALES
El artículo 40 exonera al comprador de las consecuencias de no haber cumplido
las exigencias de los artículos 38 (que impone al comprador la obligación de
examinar las mercaderías entregadas) y 39 (que regula la obligación del
comprador de notificar al vendedor la falta de conformidad de las mercaderías
entregadas). La exoneración dispuesta en el artículo 40 se aplica sólo si el no
cumplimiento por el comprador de sus obligaciones de examen y notificación se
refiere a una falta de conformidad conocida por el vendedor o que éste “no podía
ignorar.

2.2 ALCANCES Y EFECTOS

El artículo 40 impide que un vendedor se escude en el incumplimiento por el


comprador de los artículos 38 o 394 en otros casos, la alegación del artículo 40
por el comprador se ha rechazado. Se ha concluido también que el artículo 40
se aplica a las estipulaciones contractuales sobre examen y notificación
convenidas en sustitución de los artículos 38 y 39, es decir, que exonera a un
comprador que ha incumplido una cláusula contractual relativa al examen de las
mercaderías o una disposición contractual que requería aviso de no
conformidad . Asimismo, se ha sostenido que, aunque el artículo 40 no sea
directamente aplicable a tales estipulaciones contractuales sobre examen y
notificación, el principio del artículo 40 sería aplicable de manera indirecta en
virtud del párrafo 2 del artículo 7 de la Convención, para llenar la laguna de ese
instrumento. Un tribunal ha concluido también que el principio general contenido
en el artículo 40 impide que un vendedor que deliberada y fraudulentamente
falseó el kilometraje y la edad de un automóvil usado eluda su responsabilidad

9
invocando el párrafo 3 del artículo 35, disposición que libra al vendedor de
responsabilidad por una falta de conformidad que el comprador conociera o no
hubiera podido ignorar en el momento de la celebración del contrato.

2.3 REQUISITO DE QUE EL VENDEDOR CONOCIERA O NO PUDIERA


IGNORAR LOS HECHOS RELATIVOS A UNA FALTA DE CONFORMIDAD

El artículo 40 se aplica a una falta de conformidad relativa a “hechos que [el


vendedor] conocía o no podía ignorar.”

La naturaleza de este requisito de conocimiento por parte del vendedor se ha


examinado en varias decisiones. Se analizó detenidamente en un laudo arbitral
en el que una mayoría de los árbitros indicó que el nivel de conocimiento
requerido en el vendedor por la disposición no estaba claro, aunque para
impedir que las protecciones del artículo 39 resultaran ilusorias, el artículo 40
requería algo más que un conocimiento general de que las mercaderías
manufacturadas por un vendedor “no son de la mejor calidad o dejan algo que
desear”. El laudo afirma que hay un “consenso general de que el fraude y casos
similares de mala fe” entran en los supuestos del artículo 40, y de que el
conocimiento requerido existe si los hechos que dan lugar a la falta de
conformidad “son fácilmente visibles o detectados”.

Con respecto a situaciones en que el vendedor no tiene un conocimiento real


de la falta de conformidad, el laudo arbitral indica que hay una divergencia entre
quienes afirman que los requisitos del artículo 40 se cumplen si la ignorancia
del vendedor se debe a “negligencia grave o incluso simple”, y quienes
requerirían algo más, cercano a “negligencia intencionada”. De modo similar,
según el tribunal, hay división de opiniones entre quienes sostienen que un
vendedor no está obligado a investigar para descubrir posibles faltas de
conformidad y quienes afirman que el vendedor no debe “pasar por alto indicios”
y tal vez tenga un deber de examinar las mercaderías para detectar si existe
alguna falta de conformidad “en ciertos casos”. Una mayoría del tribunal
concluyó que el nivel de conocimiento de la falta de conformidad que se requiere
en el vendedor para la aplicación del artículo 40 consiste en “soslayar

10
conscientemente hechos que saltan a la vista y tienen una relación evidente con
la falta de conformidad”. Un árbitro discrepante convino en la norma, aunque
creía que requería un mayor grado de “culpabilidad subjetiva” por parte del
vendedor de la que se había probado en el caso. Un tribunal indicó que los
requisitos del artículo 40 se cumplen si el desentendimiento respecto de la falta
de conformidad por parte del vendedor se debe a negligencia grave. En otra
decisión se afirma que el artículo 40 requiere que el vendedor tenga noticia no
sólo de los hechos que dan lugar a la falta de conformidad, sino también de los
hechos que harían que las mercaderías fueran no conformes.

2.4 CARGA DE LA PRUEBA

Varios fallos han indicado que incumbe al comprador probar que el vendedor
conocía o no podía haber ignorado una falta de conformidad. No obstante, en
algunos fallos se ha señalado que las palabras “no podía ignorar” del artículo
40 reducen la carga de la prueba relativa al conocimiento real de una falta de
conformidad por el vendedor. Un tribunal arbitral ha afirmado que el resultado
de esas palabras es un desplazamiento de la carga de la prueba: “Si las pruebas
[aportadas por el comprador] y los hechos indiscutidos muestran que lo más
probable es que el vendedor sea consciente de los hechos relativos a la falta de
conformidad, debe corresponder al vendedor la tarea de probar que su nivel de
conocimiento no era el requerido”.

Según otro fallo, el comprador debe probar que el vendedor tenía conocimiento
no sólo de los hechos alegados respecto a la falta de conformidad, sino también
de que esos hechos hacían que las mercaderías no fueran conformes.

2.5 MOMENTO EN QUE SE CONSIDERA EL CONOCIMIENTO DEL


VENDEDOR

En el artículo 40 no se especifica en qué momento ha de considerarse si el


vendedor conocía o no podía ignorar una falta de conformidad. En una decisión
se ha indicado que tal conocimiento ha de referirse al momento de la entrega.

11
2.6 REVELACIÓN POR EL VENDEDOR DE LA FALTA DE
CONFORMIDAD

En el artículo 40 se dispone que la dispensa que se ofrece a un comprador que


no ha cumplido sus obligaciones con arreglo a los artículos 38 y 39 no es
aplicable si el vendedor ha revelado al comprador la falta de conformidad. La
obligación del vendedor con arreglo al artículo 40 de revelar las faltas de
conformidad conocidas so pena de perder las protecciones que le ofrecen los
artículos 38 y 39 tan sólo se ha examinado en unas pocas decisiones, y se ha
aplicado en todavía menos.

En un procedimiento arbitral, el dictamen mayoritario afirmó que “revelar en el


sentido del artículo 40 es informar al comprador de los riesgos resultantes de la
falta de conformidad”. Así, en un caso en que el vendedor, al manufacturar una
máquina industrial compleja, había sustituido un componente de seguridad
esencial (un plato de sujeción) por una pieza diferente que requería una
instalación cuidadosa para funcionar debidamente, el tribunal concluyó que el
vendedor no había revelado debidamente la falta de conformidad a los efectos
del artículo 40, pues la revelación al comprador se limitó a una indicar que había
una diferencia en los números de pieza que aparecían en el plato y en el manual
de servicio: “aunque [el vendedor] hubiera informado [al comprador] de la
sustitución misma (y sin más información sobre la instalación adecuada ni los
riesgos derivados de ello, etc.), ello no habría sido suficiente [...]”.

También se ha mantenido que el hecho de que las mercaderías se cargaran


para su transporte en presencia de representantes del comprador no era una
revelación adecuada a los efectos del artículo 40, dado que, en ese caso, la
falta de conformidad de las mercaderías no era fácilmente visible para los
observadores. En otro procedimiento arbitral, no obstante, el tribunal sostuvo
que el vendedor había hecho una revelación suficiente de una falta de
conformidad, por lo que el comprador no pudo invocar el artículo 40; con todo,
los hechos concretos en que se apoyó esta conclusión no están claros. En otra
decisión se indicó que, aunque incumbe al comprador probar que el vendedor

12
“conocía o no podía ignorar” una falta de conformidad en el sentido del artículo
40, es al vendedor a quien incumbe probar que ha hecho la debida revelación
al comprador.4

2.7 CASOS

La responsabilidad del vendedor por la falta de conformidad a pesar de


la falta de notificación oportuna por parte del comprador.

 Fecha: 25.12.2008
 País: China
 Número: -
 Tribunal: Primer Tribunal Popular Intermedio de Shanghai
 Partes: Shanghai Anlili International Trading Co. Ltd. contra J & P
Golden Wings Corp.
Un vendedor chino y un comprador francés celebraron un contrato para la venta
de un cierto número de botellas de seis tipos diferentes de licor que se
entregarán en dos plazos. El comprador pagó la mitad del precio de compra
como anticipo y, después de recibir la primera entrega, pagó el importe
pendiente relevante. A partir de entonces, el comprador descubrió que los
productos no cumplían con los requisitos de calidad acordados en el contrato.
El comprador luego rechazó el pago de la segunda cuota y presentó una
demanda contra el vendedor, reclamando la terminación del contrato, así como
un reembolso del precio de compra pagado más los costos. En respuesta, el
vendedor negó la supuesta falta de conformidad y argumentó que, en cualquier
caso, el comprador no había notificado al vendedor dentro del tiempo fijado por
el contrato (es decir, diez días después de la entrega).

En cuanto a la ley aplicable, el Tribunal sostuvo que el contrato estaba regido


por la CISG (artículo 1 (a)).

4
Caso CLOUT No 474 [Tribunal Internacional de Arbitraje Comercial de la Cámara de Comercio e Industria de
la Federación de Rusia, Federación de Rusia, laudo del caso No 54/1999, de 24 de enero de 2000], también
disponible en Unilex.

13
En cuanto a los méritos del caso, el Tribunal sostuvo que el comprador tenía
derecho a rescindir el contrato en su totalidad, ya que los defectos, aunque solo
se referían a una parte de los bienes, constituían un incumplimiento fundamental
del contrato (artículos 25 y 51 CISG).

Además, el Tribunal sostuvo que el vendedor no tenía derecho a invocar las


disposiciones de los arts. 38 y 39 CISG ya que sabía o no podía haber ignorado
que los bienes entregados eran diferentes de los acordados en el contrato (Art.
40 CISG). Como resultado, el Tribunal falló a favor del comprador, reconociendo
su derecho a recuperar el precio de compra más los costos (Art. 81 CISG).

Conocimiento del vendedor de la falta de conformidad


 Fecha: 19.12.1991
 País: Países Bajos
 Número: 900336
 Tribunal: Arrondissementsrechtbank Roermond
 Partes: Fallini Stefano & Co. s.n.c. v. Foodic BV

En 1989, un vendedor italiano y un comprador holandés firmaron un contrato


para la venta de queso. El vendedor entregó queso congelado. El comprador
inició una acción legal alegando que el vendedor había incumplido el contrato
porque había entregado queso que contenía gusanos.

El tribunal sostuvo que el contrato estaba regido por la CISG, ya que las normas
holandesas de derecho internacional privado condujeron a la aplicación de la
ley de Italia, un Estado contratante (Art. 1 (1) (b) CISG).

El tribunal declaró que el comprador, para poder recurrir a los recursos de


reducción de precio y daños en caso de incumplimiento, debe cumplir con los
requisitos establecidos por los arts. 38 y 39 CISG, es decir, el comprador debe
examinar la mercancía tan pronto como sea posible y notificar la no conformidad

14
dentro de un tiempo razonable desde el momento en que descubrió o debería
haber descubierto los defectos de la mercancía.

Con respecto al examen de los productos, el tribunal sostuvo que el hecho de


que el queso se hubiera entregado congelado no eximía al comprador de su
deber de realizar un examen oportuno, ya que el comprador podría haber
descongelado una porción del queso.

Con respecto a la notificación de inconformidad, el tribunal sostuvo que uno de


los elementos que debe tenerse en cuenta para determinar si el comprador ha
notificado oportunamente es la naturaleza de los bienes. En el caso que nos
ocupa, el período dentro del cual el comprador debería haber notificado la no
conformidad fue necesariamente corto, ya que el queso es un bien perecedero.
El tribunal determinó que el comprador no había avisado a tiempo sobre la
presencia de gusanos en el queso.

El tribunal sostuvo que el comprador debería tener la oportunidad de demostrar


que los gusanos estaban en el queso cuando se congelaron en Italia. Obiter, el
tribunal observó que, en caso de que el comprador lograra probar que los
gusanos estaban en el queso antes del transporte, el vendedor podría evitarlo
mediante el art. 40 CISG de confiar en las disposiciones de los Arts. 38 y 39, y
el comprador tendrían derecho a la reparación de la reducción del precio de
acuerdo con el art. 50 CISG.

El vendedor no podría haber ignorado la falta de conformidad

 Fecha: 09.07.2014
 País: España
 Número: 4523/2014
 Tribunal: Tribunal Supremo
 Partes: Flavors & Fragrances Inc. y International Flavors &
Fragrances I.F.F. v. Ramón Sabater S.A.

15
Un vendedor español y un comprador holandés firmaron una serie de contratos
para la venta de chile rojo en polvo. Surgió una disputa entre las partes cuando
se descubrió que el polvo contenía colorantes no autorizados (Rojo de Sudán y
Para Rojo). Los Tribunales inferiores establecieron que, mientras que en cuatro
de los cinco lotes la presencia de colorante era muy baja, en un lote excedía los
niveles mínimos permitidos. Sin embargo, con respecto a ese lote, el vendedor
no tenía derecho a confiar en el art. 79 CISG, ya que se consideró que la
contaminación con colorantes no era inusual en el sector alimentario. El
vendedor apeló la decisión ante el Tribunal Supremo. El Tribunal rechazó el
argumento del vendedor de que el comprador no tendría derecho a invocar la
falta de conformidad de los productos, ya que no había examinado los productos
inmediatamente después de su recepción, tal como lo exige el art. 38 CISG. En
opinión del Tribunal, de hecho, los requisitos para la aplicación de At. Se
atendieron 40 CISG en el caso que nos ocupa, ya que el vendedor omitió
negligentemente tomar las medidas apropiadas para garantizar que el producto
entregado estuviera libre de contaminación. Además, el Tribunal confirmó que
el vendedor no podía invocar válidamente el art. 79 CISG para escapar de la
responsabilidad frente al comprador. Al hacerlo, el Tribunal señaló que la
inevitabilidad del evento a que se refiere el art. 79 CISG no exoneró a la parte
que incumplió si, en el momento de la celebración del contrato, el riesgo del
evento podría haber sido razonablemente tenido en cuenta por esa parte.

Divulgación al comprador
 Fecha: 11.09.1998
 País: Alemania
 Número: 2 U 580/96
 Tribunal: Oberlandesgericht Koblenz
 Partes: Desconocido
Un vendedor alemán y un comprador marroquí celebraron un contrato para la
entrega de una sustancia química que se utilizará para la producción de tubos
de plástico (PVC). Aproximadamente un mes después de la entrega, el
comprador intentó producir los tubos de plástico por medio de una maquinaria

16
usada que se había comprado para este fin. Sin embargo, la producción falló,
ya que los tubos de PVC seguían prendiendo fuego. El comprador alegó que
los productos estaban defectuosos y pidió daños y perjuicios.

El Tribunal sostuvo que el comprador no tenía derecho a invocar la falta de


conformidad de la sustancia, ya que no la examinó lo antes posible dadas las
circunstancias y no notificó los defectos dentro de un plazo razonable después
del descubrimiento (artículo 38). y 39 CISG). En términos generales, el
comprador debe examinar el producto dentro de una semana después de la
entrega y debe notificarse la falta de conformidad en una semana como máximo.
El comprador no presentó ninguna prueba para demostrar por qué en este caso
específico hubiera sido apropiado un período más largo. En el caso que nos
ocupa, el comprador descubrió el supuesto defecto cuando comenzó la
producción de los tubos, es decir, más de un mes después de que el vendedor
pusiera los bienes a disposición del comprador, mientras que debería haber
procesado una muestra de la sustancia con el maquinaria que pretende utilizar
tan pronto como sea posible dadas las circunstancias. El hecho de que la
deficiente organización del comprador causara demoras en la instalación y
puesta en funcionamiento de la maquinaria no constituía una excusa razonable,
sino que estaba dentro de la esfera de control del comprador.

El comprador tampoco estuvo exento de dar aviso de falta de conformidad


debido a que el vendedor no dio ninguna advertencia con respecto al tipo de
maquinaria que debería haber sido utilizada para el tratamiento de la sustancia
(Art. 40 CISG). El vendedor había entregado una mezcla estándar que no
causaba ningún problema si se procesaba con una maquinaria estándar, pero
que no podía ser utilizada por la maquinaria obsoleta comprada por el
comprador. Depende del comprador informar al vendedor que tenía la intención
de operar una maquinaria inusualmente antigua (casi veinte años). Esto fue
tanto más cuanto que el comprador debía ser considerado un comerciante
competente.

17
Finalmente, el Tribunal sostuvo que el vendedor no había renunciado a su
derecho de presentar la defensa cuando el aviso de no conformidad llegó tarde.
El mero hecho de que el vendedor haya enviado a sus empleados a verificar la
maquinaria después de recibir una notificación de falta de conformidad no dio
lugar a la pérdida del derecho a alegar que la notificación era tardía. Por el
contrario, la intención de la parte de renunciar debe establecerse claramente.

18
CAPITULO III:
ARTICULO 41
3.1 ASPECTOS GENERALES
En el artículo 41 se define el deber del vendedor de asegurarse de que las
mercaderías que entrega no están sujetas a derechos ni pretensiones de
terceros. La ausencia de tales derechos o pretensiones permite al comprador
disfrutar la posesión y propiedad de las mercaderías sin trabas. Según el
apartado b) del artículo 4 de la Convención, las cuestiones relativas “a los
efectos que el contrato pueda producir sobre la propiedad de las mercaderías
vendidas” quedan fuera del alcance de la Convención. Sin embargo, en el
artículo 41 se aclara que la obligación del vendedor de dar al comprador
derechos de propiedad claros sobre las mercancías, de manera que el
comprador quede libre de derechos o pretensiones de terceros, es una cuestión
que se rige por la Convención, y el vendedor incumplirá sus deberes con arreglo
a la Convención si no cumple las condiciones impuestas por el artículo 41. La
afirmación básica de la obligación del vendedor se encuentra en la primera frase
del artículo 41: el vendedor debe entregar mercaderías que estén “libres de
cualesquiera derechos o pretensiones de un tercero [...]”. Pero se da una
excepción a esa obligación en caso de que el comprador “convenga en
aceptarlas sujetas a tales derechos o pretensiones”. En la segunda frase del
artículo 41 se establece una distinción entre derechos o pretensiones de
terceros basados “en la propiedad industrial u otros tipos de propiedad
intelectual” y otros derechos o pretensiones de terceros. Sólo los últimos se
rigen por el artículo 41, mientras que a los primeros es aplicable el artículo 42
de la Convención.

19
3.2 APLICACIÓN DEL ARTÍCULO

Ha habido relativamente pocas decisiones que hayan aplicado el artículo 41, y


han tendido a centrarse en lo que constituye un incumplimiento de las
obligaciones del vendedor en virtud de la disposición. En un caso, el tribunal
dictaminó que el vendedor infringiría el artículo 41 si entregara mercaderías
sujetas a una restricción, impuesta por el proveedor del propio vendedor, sobre
los países en los que el comprador podría revender las mercaderías, a menos
que el comprador hubiera consentido previamente en tal restricción. En otro, un
comité arbitral indicó que el artículo 41 exigía que un vendedor dispusiera que
su filial, de la que tenía la propiedad absoluta y que había conseguido una orden
judicial de inmovilización de un buque en el que estaba cargada la mercadería,
eludiera o anulara los efectos de tal orden.

3.3 CASOS

La obligación del vendedor de entregar bienes sin derecho de terceros o


reclamación

 Fecha: 11.01.2006
 País: Alemania
 Número: VIII ZR 268/04
 Tribunal: Bundesgerichtshof
 Fiestas: --
Un concesionario de automóviles holandés le compró a un vendedor alemán un
automóvil usado. Aproximadamente dos meses después, el automóvil fue
confiscado por la policía debido a la sospecha de que podría haber sido un
vehículo previamente robado en París. Más tarde, el comprador, solicitado
formalmente por la compañía de seguros -que había indemnizado al propietario-
para que devuelva el automóvil, se negó a alegar que había adquirido de buena
fe. Una disputa presentada ante un tribunal holandés sobre este tema todavía
estaba pendiente en el momento de la presente decisión.
Mientras tanto, dos meses después de la incautación, el comprador solicitó al
vendedor por escrito la restitución del precio ya pagado y luego presentó una

20
demanda en un tribunal alemán para obtener la rescisión del contrato y los
daños y perjuicios.
El tribunal de primera instancia (LG Bielefeld 3.4.2003, 10 O 54/02) decidió a
favor del comprador. El tribunal de apelación (OLG Hamm, 15.7.2004, 2 U
83/03), por el contrario, rechazó el reclamo del comprador. El comprador apeló
al Tribunal Supremo.

En primer lugar, el Tribunal confirmó la aplicación de la CIM debido a que las


partes tenían sus establecimientos en dos Estados contratantes diferentes
(artículo 1 (1) (a) de la CIM).

En cuanto al fondo, el Tribunal confirmó la decisión de apelación que rechazaba


la reclamación del comprador por la anulación (rescisión) del contrato y los
daños y perjuicios por la no conformidad de los productos vendidos en virtud del
art. 41 CISG.

El tribunal sostuvo que aunque el vendedor está obligado a entregar bienes que
están libres de cualquier derecho o reclamo de un tercero (Art. 41 CISG), el
comprador no podía confiar en esta disposición porque no le había dado aviso
al vendedor dentro de un tiempo razonable después de que tomó conocimiento
o debió haber tomado conocimiento del derecho o reclamo del tercero (Art. 43
(1) CISG). Después de observar que la razonabilidad del tiempo depende de las
circunstancias de cada caso y, entre otras cosas, del tipo de derecho o reclamo
involucrado, el Tribunal consideró que un aviso dado más de dos meses
después de la incautación del automóvil por la policía era inoportuno, ya que el
comprador no necesitó ningún asesoramiento experto para comprender que
dicha incautación implicaba la posibilidad de que un tercero declarara derechos
de propiedad sobre el automóvil vendido y, por lo tanto, debería haber avisado
con anterioridad al vendedor. El comprador tampoco podía confiar en las
reclamaciones posteriores planteadas por la compañía de seguros con respecto
al automóvil, ya que no había evidencia de un aviso suficiente con respecto a

21
tal problema mencionando al tercero involucrado y entregado dentro de un
tiempo razonable después de la solicitud de restitución del coche por la
compañía de seguros. Finalmente, no hubo evidencia de una excusa razonable
por parte del comprador según el art. 44 CISG.

22
CAPITULO IV:
ARTICULO 42

4.1 ASPECTO GENERAL


En el artículo 42 se declara el deber del vendedor de entregar mercaderías
libres de derechos o pretensiones de un tercero basadas en la propiedad
intelectual. Un vendedor incurre en incumplimiento si entrega mercaderías en
contravención del artículo 42, pero la obligación del vendedor de entregar
mercaderías libres de derechos o pretensiones de un tercero basadas en la
propiedad intelectual está sujeta a tres limitaciones importantes. En primer
lugar, el vendedor sólo es responsable según el artículo 42 en los casos en que
“en el momento de la celebración del contrato, el comprador conociera o no
hubiera podido ignorar” la existencia del derecho o la pretensión de un tercero.
En segundo lugar, el vendedor sólo es responsable si el derecho o la pretensión
de un tercero se basan en la ley del Estado designado en el apartado a) o en la
del Estado designado en el apartado b) del párrafo 1 de dicho artículo 42. La
tercera limitación de las obligaciones del vendedor según el artículo 42 se
establece en su párrafo 2 y parece basarse en la asunción de los principios del
riesgo: el vendedor no es responsable en caso de que el comprador “conociera
o no hubiera podido ignorar” el derecho o la pretensión del tercero cuando se
celebró el contrato, o si el derecho o la pretensión resultan de haberse ajustado
el vendedor a especificaciones técnicas (fórmulas, diseños y dibujos técnicos u
otras especificaciones análogas) proporcionados por el propio comprador.

4.2 APLICACIÓN DEL ARTÍCULO

En pocos fallos se ha aplicado el artículo 42. En un caso, tanto el tribunal inferior


como el de apelación subrayaron que recae sobre el comprador la carga de
probar que, en el momento en que se celebró el contrato, el vendedor conocía
o no podía ignorar el derecho o pretensión de un tercero basados en la

23
propiedad intelectual que según un comprador produjo una contravención del
artículo 42. En otra decisión el objeto de litigio era una operación que se regía
por la Convención de La Haya de 1964 relativa a una Ley uniforme sobre la
formación de contratos para la venta internacional de mercaderías (LUFCI),
pero el tribunal invocó el párrafo 2 del artículo 42, de la Convención sobre la
Compraventa para tomar su decisión: el vendedor había entregado las
mercaderías con un símbolo que constituía una infracción de una marca de
fábrica o de comercio bien conocida de un tercero, pero el tribunal consideró
que el vendedor no era responsable ante el comprador porque éste no podía
ignorar la infracción, y el comprador mismo había especificado la incorporación
del símbolo en los diseños que había facilitado al vendedor. En otro caso similar,
un tribunal falló que un comprador, en su calidad de profesional del sector, no
podía haber ignorado que los cordones utilizados en el calzado que el vendedor
había entregado infringían los derechos de marca registrada de un tercero, y el
comprador, de hecho, había actuado “con conocimiento absoluto” de esos
derechos relativos a las marcas, por lo que el tribunal sostuvo que, en virtud del
apartado a) del párrafo 2 del artículo 42, el comprador no podía reclamar al
vendedor los pagos que había efectuado a modo de indemnización al titular de
la marca de fábrica o de comercio.

24
BIBLIOGRAFIA

 Caso CLOUT No 474 [Tribunal Internacional de Arbitraje Comercial de la


Cámara de Comercio e Industria de la Federación de Rusia, Federación de
Rusia, laudo del caso No 54/1999, de 24 de enero de 2000], también disponible
en Unilex.

 LEYVA SAAVEDRA, José. Ámbito de aplicación de la convención de Viena


sobre la compraventa internacional de mercaderías En: Revista Universitas N.
103, junio 2002. Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencias
Jurídicas. p. 301

 OVIEDO ALBÁN, Jorge. Campo de aplicación y criterios de interpretación de


la Convención de Viena para la compraventa internacional de mercaderías En:
Revista Universitas N.101. Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de
Ciencias Jurídicas. junio de 2001, p. 163

 WWW.UNCITRAL.ORG

 WWW.UNILEX.INFO

25