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Brayan Styven Rey Guerrero

Introducción a la Literatura
La novela: El Gran Gatsby

En el siguiente texto, abordaremos algunas características de la novela moderna en la obra


de Francis Scott Fitzgerald: El Gran Gatsby (2013). La novela de Fitzgerald permite
identificar con su estructura estilística algunos rasgos teóricos que María del Carmen Boves
Naves menciona en su texto Historia y tipología de la novela (1998). La novela permite leer
en código lo que involucra la intención del autor de seducir, de mentir.
Iniciando con María del Carmen Boves (1998: 66) y su caracterización de la novela moderna
podemos mencionar 5 aspectos:
1. La temática reducida a la de un mundo visto en forma parcial, individualizada;
2. la elección de temas de la vida cotidiana;
3. la temporalidad situada en el presente y con ambiente contemporáneos;
4. la presencia de personajes sin grandeza, que viven problemas semejantes a los que pueda
tener cualquiera de los lectores de tipo social medio, y a los que se somete a las pruebas
necesarias para mostrar su valor o el sistema de valores que preside su conducta, y
5. falta de toda trascendencia religiosa.

En la obra de Fitzgerald varios aspectos pueden ser recogidos, los cuales refuerzan la
caracterización de Boves ante la novela moderna. En primera medida, las características 1),
2) y 4) están situadas alrededor del personaje de Jay Gatz, un joven enamorado obligado a
formar filas en los escuadrones americanos combatientes en la primera guerra mundial. Al
partir a la guerra, su ilusión, la joven Daisy, se casa con Tom Buchanan y Gatz, segado por
su deseo, emprende al volver de Inglaterra estrategias “ilícitas” para ascender socialmente y
regresar al estado de felicidad con Daisy.
“Su corazón latía cada vez más deprisa mientras la cara blanca de Daisy se acercaba a la suya.
Sabía que, cuando besara a aquella chica y uniera para siempre sus visiones inexpresables a
su aliento perecedero, su mente no volvería jamás a volar como la mente de Dios. Así que
esperó, y oyó unos segundos más el diapasón que acababa de golpear contra una estrella.
Luego la besó. Y, al roce de sus labios, ella se abrió como una flor y la encarnación fue
completa.” (Fitzgerald, 2013: 118)

Así, el amor inconcluso, idealizado por años, se sublima en el diario vivir de Gatsby con la
esperanza de llegar a Daisy con su espectáculo y el gasto desenfrenado. La opulencia y el
dinero se convierten en las formas inmediatas a las que Gatz acude para regresar a Daisy.
Además, la presencia de lacayos de Gatsby y, por otro lado, los compinches de Buchanan,
hacen parte de los desafortunados que, a pesar de su riqueza económica, se ven perdidos en
el azar, los lujos, las mujeres y los negocios ilícitos.
Precisamente, ubicarnos en los inicios de siglo nos permite observar la característica 3) donde
la elite que acude a las extraordinarias fiestas de Mr. Gatsby, es fiel espejo de la sociedad
opulenta que emerge en los años 20: “- ¿Te gusta? - Me encanta, pero no sé cómo puedes
vivir ahí completamente solo. - La tengo siempre llena de gente interesante, día y noche.
Gente que hace cosas interesantes. Gente famosa.” (Fitzgerald, 2013: 97). Y más adelante
Tom señala, “—Casi preferiría no ser el jugador de polo —dijo Tom, contento—. Me gustaría
ver a toda esa gente famosa… de incógnito.” (Fitzgerald, 2013: 112).
Continuando, la falta de trascendencia religiosa, característica 5) que María del Carmen
menciona en su texto, es concurrente en las acciones que lleva a cabo Gatsby en la búsqueda
de la felicidad junto a Daisy. En la novela se puede ver la evolución del joven soldado, que
promete a Daisy volver y ser felices, a un hombre que degrada su honor, primero tomado una
identidad alterna y después ingresando al contrabando de licores para recuperar al amor de
su vida. En las siguientes líneas Gatsby es acusado por Tom a lo que Jay no se opone,
reafirmando sus medios, de dudoso proceder, para conseguir la riqueza monetaria que posee:
“Porque ¿quién es usted a fin de cuentas? – remató Tom-. Uno de la pandilla que rodea a
Meyer Wolfshiem, por lo que he podido saber. He investigado un poco en sus asuntos, y
mañana seguiré.
- He descubierto lo que eran sus drugstores – se dirigió a nosotros, hablando muy rápido-. Él
y ese Wolfshiem compraron un montón de drugstores en callejuelas de aquí y de Chicago y
se dedicaron a vender licor de contrabando (…).
- ¿Y qué? – dijo Gatsby con mucha corrección- . Creo que a su amigo Walter Chase el orgullo
no le impidió participar en el negocio.” (Fitzgerald, 2013: 142)

Por último, hay que distinguir la evolución histórica de las formas o manifestaciones
literarias, que surgieron como la Novela en una sociedad que “necesita contestar a una serie
de preguntas radicales, a las que la cultura medieval contestaba por la fe.” (Boves, 1998: 67).
Dicha sociedad fue la perteneciente al Renacimiento. En medio de la crisis de fe, la razón y
su lógica formal tomaron un rol paradigmático en la expresión humanística y científica. La
novela no fue la excepción. Inicia pues, la degradación de los valores colectivos. La
aplicación de los mismos, dependía en cierto modo de la figura del héroe. Esta figura,
difuminada por la pecaminosidad presente, desaparece para darle paso al personaje de la
novela. Personaje decadente, egoísta en la consecución de sus fines, elucubrador de
estrategias, subjetividad andante. Podemos observar el deseo de Jay Gatz manifestarse,
insatisfecho durante años, a la espera del objeto de su deseo:
“- ¿El baile? – liquidó todos los bailes que había organizado con un chasquido de dedos-.
Compañero, el baile no tiene importancia. Quería, nada menos, que Daisy fuera a Tom y le
dijera: <<Nunca te he querido>>. Cuando ella hubiera borrado cuatro años con esa frase,
decidirían medidas más prácticas que debían tomar. Una era que, en cuanto Daisy fuera libre,
volverían a Lousville y se casarían, saliendo de la casa de la novia, tal como si fuera cinco
años antes.” (Fitzgerald, 2013: 117)

Bibliografía
Bobes Naves, M. (1998). “Historia y tipología de la novela”. En: La novela. Madrid:
Editorial Síntesis.
Fitzgerald, F. (2013). El Gran Gatsby. Buenos Aires: Emecé Editores.