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REVESTIRSE DE CRISTO

«Vestios del Señor Jesucristo, y no hagdis caso de la carne en sus deseos» (Romanos
13:14).«Habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos... Y revestios del
nuevo... Vestios, pues, como escogidos de Dios, etc.» (Col. 3:9-15).

Gálatas 3.27

A. EL BAUTISMO EN EL NOMBRE DEL PADRE. Ezequiel 47


Esta es la manera correcta que desea Dios que usted sea bautizado en el Padre. Tan dentro de su
voluntad, de tal manera que ud. no pueda hacer nada independientemente de la voluntad de Dios.
B. EL BAUTISMO EN EL NOMBRE DEL HIJO. Gálatas 3:27
“…Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos…”
El bautismo en el nombre del Hijo implica estar sumergido en Él. Ser como Él es, vivir como el
vivió, andar como él anduvo. (1 Juan. 2:6). Si estás bautizado en Cristo, entonces estás
sumergido en Cristo; y cuando acontezca alguna situación en tu vida, la respuesta no la debes dar
tu, sino deja que Jesucristo responda por tí; porque de Él estás revestido.
Estar revestido de Cristo significa permitir que Él se muestre en nuestras vidas.
1. ¿A quién debemos ir para obtener la vestidura que nos falta?

Amados, para todo lo que se relaciona con vuestras necesidades, no hay más que una
respuesta: Id a Jesús y lo obtendréis todo.

Él «nos ha sido hecho por Dios sabiduría y justificación y santificación y redención (1 Cor.
1:30). Puesto que hallamos en Cristo el perdón y la justificación, no podemos ir a otro para
obtener la santificación. Habiendo comenzado con Jesús, debemos seguir con Él hasta el fin.
Además, ¿qué podemos desear, que Él sea incapaz de darnos? Sus riquezas son inescrutables.
C. BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO. HECHOS 1:5 Y 8
La verdadera relación que tiene el bautismo del Espíritu Santo con el creyente es lo que
refiere Hechos 2:8, “…cuando haya venido el Espíritu Santo, recibiréis poder…”, y la razón era
para ser testigos de la resurrección de Jesucristo, en el cual hay perdón de pecados. Otra relación
que se le quiera dar al bautismo del Espíritu Santo, es contraria a la referencia bíblica.
Conclusión:
El bautismo no es un mero rito, implica compromiso de dejar la corriente de este mundo y seguir a
Cristo según su Palabra.