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Trataré de posicionar mi voto de forma sintética porque sin duda ha sido una

interesante discusión y ya se ha dicho fundamentalmente lo que hay que decir.


Desde mi perspectiva, coincido con ambos proyectos, la correcta
interpretación constitucional del sistema de prohibiciones para ser candidato
a una Senaduría debe tener una interpretación restrictiva y por tanto
progresiva en favor de los derechos humanos.
En el caso del ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México, hay una
problemática fundamental a resolver y que puedo sintetizar con una pregunta:
¿Resulta válido que el titular del Poder Ejecutivo local pueda ser postulado al
cargo de Senador por la vía plurinominal?
La respuesta en este caso, como se encuentra en el proyecto, a mi juicio, es
positiva. Los requisitos de elegibilidad constituyen limitaciones al derecho a
ser votado y, como toda limitación a un derecho humano, deben interpretarse
de manera estricta sin que resulte válida su aplicación analógica a supuestos
no contemplados expresamente en la prohibición.
Además, una interpretación exegética me convence.
La fracción V del artículo 55 relacionada con el 58 Constitucional establecen
que el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México no podrá ser electo en la
entidad de su respectiva jurisdicción, durante el período de su encargo, aún si
se separara del cargo.
Sin embargo, esta prohibición es relativa, al estar condicionada a una
circunstancia de lugar: la entidad que gobierna.
Bajo esta perspectiva, la prohibición aplica únicamente a las y los candidatos a
Senadores por los sistemas electorales de mayoría relativa y de primera
minoría, por supuesto, pues ellos sí son electos respecto de una determinada
entidad federativa.
En cambio, las y los candidatos que compiten por la vía plurinominal no se
encuentran sujetos a esta limitación, dado que conforman una lista nacional y
es una sola circunscripción que abarca todo el país.
De hecho, la interpretación histórica de la disposición constitucional, a mi
juicio, corrobora esta conclusión al arribar a un mismo resultado: la
prohibición no es aplicable a la lista de representación proporcional al dejarse
de actualizar la circunstancia de lugar establecida en la hipótesis normativa.
Esta prohibición, como antes ya se ha dicho, deviene del año de 1933, es decir,
con anterioridad a la introducción de los denominados “diputados de partido”,
que son el germen de la representación proporcional. Por ello, es evidente que
no fue pensada para aplicarse a la representación proporcional, caso que
discutimos en este asunto.
Pero todavía más, en la reforma que se ha realizado a dicha prohibición
únicamente se introdujo, precisamente, la figura del Jefe de Gobierno de la
Ciudad de México, pero sin modificar en un ápice la hipótesis normativa y
sobre todo, la circunstancia de lugar a que se ha hecho referencia.
Esta situación es trascendental, porque en la época de esa reforma, ya se había
introducido el sistema de representación proporcional para la elección de
senadores; sin embargo, el legislador constituyente determinó mantener la
prohibición en sus términos, por lo que es claro que, a mi juicio, su voluntad
fue excluir a los senadores de vía plurinominal justamente para esta
prohibición.
Por otra parte, me convence el argumento que también se encuentra en el
proyecto de usted, en que se afirma que la normativa aplicable no establece
un plazo específico para separarse al cargo de Gobernador aspirando al
Senado por representación proporcional, y ante la ausencia de tal norma, debe
concluirse que no existe el deber de separarse justamente del mismo en un
plazo que no existe, porque considerar lo contrario restringiría indebidamente
el derecho a ser votado, sin una base constitucional o legal.