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ASÍ ERA EL JUEGO DE PELOTA DE LOS MAYAS

Un juego entre la vida y la muerte


• Los jóvenes expedicionarios de la Ruta Quetzal BBVA viajaron hasta México en el
año de su bicentenario para conocer la cultura de los mayas · El juego sigue vivo hoy
en día, pero en sus orígenes tenía un carácter simbólico donde, a veces y de manera
selectiva, los vencedores eran sacrificados

Vista de la cancha de juego de pelota de Chichén Itzá (FOTO: Ángel Colina)

La XXV Edición de la Ruta Quetzal BBVA se aventuró este año a explorar el mundo y la cultura maya con motivo del
bicentenario de la independencia de México. Los casi 270 jóvenes llegados de hasta 53 países diferentes pudieron comprobar de
primera mano rasgos de una historia donde los españoles tuvieron mucho que ver. Una de las muchas cosas que aprendieron fue el
juego de pelota de los mayas, uno de los deportes más antiguos y desconocidos de la historia de la humanidad.

El juego se creó en Mesoamérica y sus comienzos se remontan a la era prehispánica, continuando hasta la actualidad. Hasta el
momento se han podido encontrar cerca de 1.500 canchas dedicadas al juego de la pelota repartidas por México y otros países
como Honduras o Guatemala. Lo que convierte a este deporte en una disciplina totalmente única en el mundo es que, en su día,
jugó un importante papel en lo que a ritual, política y economía se refiere.

La partida constaba de dos equipos compuestos por un número de jugadores que iban de uno a siete para cada bando. La cancha
consistía en dos paredes de gran altura, una frente a otra, y, en cada una de ellas, había un aro por donde se debía colar una pelota
de hule de unos cinco kilos. El que lograba esto, ganaba la partida. Pero, como los expedicionarios de la Ruta Quetzal BBVA
pudieron comprobar en la ciudad maya de Chichén Itzá, el juego implicaba mucho más que todo esto.

El aro por donde pasaban la pelota. Foto: Ángel Colina


Este curioso deporte poseía un gran carácter simbólico ya que se cree que era llevado a cabo como un ritual de fertilidad, como un
ceremonial guerrero con un gran significado astral. Es por eso que los gobernantes, habituales dueños de las canchas, eran los que
jugaban con el fin alcanzar la gloria. Y es que, en el juego de la pelota, el que ganaba, curiosamente, era sacrificado. Para los
vencedores la muerte era un paso que les perpetuaba de por vida. Sin embargo, como explicaba a los jóvenes Andrés Ciudad,
arqueólogo y todo un experto en la cultura maya, "eso no siempre era así. Los sacrificios eran ocasionales y, cuando se daban, era
por el deseo de ofrecer la vida a los dioses".

Es por eso que se cree que el juego era mucho más que un deporte. Era un asunto muy serio que involucraba la perpetuación del
Estado y la comunicación con el otro mundo. Los mayas creían que ganando, ganaba el sol contra los dioses del inframundo, la
luz contra la oscuridad, y que todo esto sólo se podía reflejar mediante el sacrificio humano. Incluso a los prisioneros de guerra se
les ofrecía la posibilidad de jugar con el fin de poder salvar su honor.

"Los jugadores no podían usar las manos. Empleaban el hombro, la cadera y la rodilla derecha de su cuerpo para poder elevar la
pelota y pasarla de un lado a otro de un campo dividido por una línea", explica Ciudad. "Era un juego rápido y peligroso porque la
pelota rebotaba con fuerza en las paredes". Lo que todavía no se conoce es el sistema de puntuación que empleaban los mayas
para dirimir el ganador de la partida. Lo que sí se sabe es que el que introducía la pelota por uno de los aros, se proclamaba
campeón.

Todavía falta mucho por descubrir acerca de este curioso deporte que todavía hoy pervive. Un juego que comenzó con un elevado
grado de simbología pero que, conforme iban desapareciendo las civilizaciones mayas, su finalidad pasó a ser algo más social que
ritual.

El juego en la actualidad
Hoy en día, el juego de la pelota, que nació hace cientos de años, sigue perviviendo aunque se han modificado varias cosas.
Ahora, la cancha no consta de paredes, sino de una superficie plana donde los equipos, normalmente, suelen estar compuestos por
cinco jugadores. La pelota va de un lado a otro divididos por una línea, y los puntos se cuentan por tantos y rayas. El sistema de
puntuación es muy complejo y se pueden perder todos los puntos ganados en una sola jugada. La duración de la partida puede
llegar a durar incluso varios días.

Pero, como sucedía en sus orígenes, el juego de la pelota comprende numerosas modalidades en la actualidad dependiendo de las
zonas donde se practique y las reglas creadas. En algunas canchas varían las partes del cuerpo con las que se puede golpear una
pelota que también varía según las ciudades donde se practica. Y también su influencia llegó hasta nuestros días. Con la llegada de
los colonos españoles, el juego de la pelota terminó por desembarcar en Europa y sirvió de inspiración para otros deportes que
todavía hoy se practican. Es el caso de la pelota vasca, que sigue llenando los frontones de diversas zonas de España.

Todo esto y mucho más es lo que aprendieron los jóvenes expedicionarios de la Ruta Quetzal BBVA de la mano del incansable
aventurero Miguel de la Quadra Salcedo, que volvió a ser el abanderado de una experiencia única y mágica que todos recordarán
de por vida.

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