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PRINCIPIO DE LA DUALIDAD DE LA MATERIA

En 1924, el físico francés, Louis-Victor de Broglie (1892-1987), formuló una hipótesis en la que afirmaba que:

Toda la materia presenta características tanto ondulatorias como corpusculares comportándose de uno u otro modo dependiendo del
experimento específico.

Para postular esta propiedad de la materia De Broglie se basó en la explicación del efecto fotoeléctrico, que poco antes había dado Albert
Einstein sugiriendo la naturalezacuántica de la luz. Para Einstein, la energía transportada por las ondas luminosas estaba cuantizada,
distribuida en pequeños paquetes de energía o cuantos de luz, que más tarde serían denominados fotones, y cuya energía dependía de la
frecuencia de la luz a través de la relación: , donde es la frecuencia de la onda luminosa y laconstante de Planck. Albert Einstein proponía
de esta forma, que en determinados procesos las ondas electromagnéticas que forman la luz se comportan como corpúsculos. De Broglie se
preguntó que por qué no podría ser de manera inversa, es decir, que una partícula material (un corpúsculo) pudiese mostrar el mismo
comportamiento que una onda.

El físico francés relacionó la longitud de onda, λ (lambda) con el momento lineal de la partícula, mediante la fórmula:

donde λ es la longitud de la onda asociada a la partícula de masa m que se mueve a una velocidad v, y h es la constante de Planck. El
producto es también el módulo del vector , o momento lineal de la partícula. Viendo la fórmula se aprecia fácilmente, que a medida que la
masa del cuerpo o su velocidad aumenta, disminuye considerablemente la longitud de onda.

Esta hipótesis se confirmó tres años después para los electrones, con la observación de los resultados del experimento de la doble
rendija de Young en la difracción de electrones en dos investigaciones independientes. En la Universidad de Aberdeen, George Paget
Thomson pasó un haz de electrones a través de una delgada placa de metal y observó los diferentes esquemas predichos. En los Laboratorios
Bell, Clinton Joseph Davisson y Lester Halbert Germer guiaron su haz a través de una celda cristalina.

La ecuación de De Broglie se puede aplicar a toda la materia. Los cuerpos macroscópicos, también tendrían asociada una onda, pero, dado
que su masa es muy grande, la longitud de onda resulta tan pequeña que en ellos sus características ondulatorias no se manifiestan de una
manera detectable.

De Broglie recibió el Premio Nobel de Física en 1929 por esta hipótesis. Thomson y Davisson compartieron el Nobel de 1937 por su trabajo
experimental.

Explicación de la dualidad onda corpúsculo


La mecánica cuántica da una descripción de los corpúsculos materiales diferente de la mecánica clásica. En mecánica clásica los corpúsculos
se consideran puntos materiales o partículas cuasipuntales dotados de una masa que siguen una trayectoria continua en el espacio. Las leyes
de la mecánica clásica relacionan las fuerzas e interacciones físicas a los que está sometida la partícula con el modo en que dicha trayectoria
se curva y la velocidad a la que la partícula recorre dicha trayectoria. Sin embargo la mecánica cuántica abandona la idea de que una
partícula es un ente casi puntual que pueda ser observado en una región arbitrariamente pequeña del espacio y al mismo tiempo tenga una
velocidad definida (esto es una consecuencia matemática del principio de indeterminación de Heisenberg). En su lugar la mecánica cuántica
describe a las partículas como una especie de "campo de materia" que se propaga por el espacio de modo similar a una onda; las propiedades
del tipo "onda" que exhiben las partículas cuánticas son consecuencia del modo en que se propaga el campo de materia asociado a ellas.
Obviamente hay una cierta relación entre la localización de la partícula y las regiones del espacio donde el campo es más intenso en un
momento dado. Sin embargo, la mecánica cuántica introduce el principio (Postulado IV) de que cuando se realiza una medida de la posición
de una partícula cuántica se produce el llamado colapso de la función de onda hasta una región del espacio muy pequeña, lo cual hace
aparecer al "campo de materia" como una partícula localizada.

En cierto sentido la dualidad onda corpúsculo ha sido substituida por otro tipo de dualidad más sutil y no resuelta, señalada por Roger
Penrose: la dualidad entre evolución determinista (como función de onda) y evolución aleatoria (colapso de la función de onda), por el cual
la función de onda sufre un cambio abrupto, irreversible y no determinista. Esta dualidad se llama usualmente problema de la medida. Si
bien la formalización de la teoría admite que existen los dos tipos de evolución y los experimentos lo corroboran, no está claro a priori qué
desencadena en último término un tipo u otro de evolución. Por esa razón tanto Penrose como otros autores han señalado que la mecánica
cuántica en su formulación actual no es una teoría completa y resulta insatisfactoria. El propio Penrose ha señalado que existen razones
teóricas para suponer que una teoría unificada de la gravedad y la mecánica cuántica, la gravedad cuántica podría aclarar dicha dualidad.
Pero hoy por hoy esa otra dualidad no es comprendida adecuadamente.
Explicación cualitativa del principio de incertidumbre[editar]
La explicación "divulgativa" del principio de incertidumbre afirma que las variables dinámicas como posición, momento angular, momento
lineal, etc. se definen de maneraoperacional, esto es, en términos relativos al procedimiento experimental por medio del cual son medidas:
la posición se definirá con respecto a un sistema de referencia determinado, definiendo el instrumento de medida empleado y el modo en
que tal instrumento se usa (por ejemplo, midiendo con una regla la distancia que hay de tal punto a la referencias ).

Esta descripción cualitativa del principio, sin ser totalmente incorrecta, es engañosa en tanto que omite el principal aspecto del principio
de incertidumbre: el principio de incertidumbre establece el límite de aplicabilidad de la física clásica. La física clásica concibe sistemas
físicos descritos por medio de variables perfectamente definidas en el tiempo (velocidad, posición,...) y que en principio pueden conocerse
con la precisión que se desee. Aunque en la práctica resultara imposible determinar la posición de una partícula con
una precisión infinitesimal, la física clásica concibe tal precisión como alcanzable: es posible y perfectamente concebible afirmar que tal o
cual partícula, en el instante de tiempo exacto 2 s, estaba en la posición exacta 1,57 m. En cambio, el principio de incertidumbre, al afirmar
que existe un límite fundamental a la precisión de la medida, en realidad está indicando que si un sistema físico real se describe en términos
de la física clásica, entonces se está haciendo una aproximación, y la relación de incertidumbre nos indica la calidad de esa aproximación.

Por motivos culturales y educativos, las personas se suelen enfrentar al principio de incertidumbre por primera vez estando condicionadas
por el determinismo de la física clásica. En ella, la posición de una partícula puede ser definida como una función continua en el tiempo, .
Si la masa de esa partícula es y se mueve a velocidades suficientemente inferiores a la de la luz, entonces el momento lineal de la partícula
se define como masa por velocidad, siendo la velocidad la primera derivada en el tiempo de la posición: .

Esta forma de proceder es, sin embargo, totalmente incorrecta: el principio de incertidumbre conlleva un desvío completo de las
concepciones clásicas, haciendo que la noción clásica de trayectoria debe ser desechada: preguntar cuáles son simultáneamente los valores
de y es un absurdo. Así dicho, podría resultar paradójico que primero se establezca una relación de incertidumbre en términos de
posición y momento lineal , para luego afirmar que y , que aparecen en dicha relación, no tienen sentido: si no tienen sentido, ¿qué sentido
puede tener una relación que las emplee? Ocurre que, en física cuántica, es posible introducir una serie de entidades matemáticas y que
se correspondan en muchos aspectos con la posición y el momento clásicos. Dichas entidades no son, no obstante, exactamente iguales a la
posición y el momento clásicos: el principio de incertidumbre sencillamente indica que si interpretamos esas entidades como posición y
momento lineal -y por tanto interpretamos el movimiento de una forma clásica-, entonces existe un límite fundamental en la precisión con
que dichas variables pueden ser conocidas; esto es, si intentamos introducir variables clásicas e intentamos interpretar el movimiento de
forma clásica, la precisión con que estas variables pueden ser especificadas está limitada.

Ecuación de Schrödinger
La ecuación de onda de Schrödinger. 1925