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LOS COMIENZOS DE LA REFLEXIÓN TEOLÓGICA

EN EL MISTERIO DE JESUCRISTO.

Según manifiesta el autor que por el siglo IV se emite la doxología de: “Gloria al Padre y
al Hijo y a Espíritu Santo”, las cuales en un contexto más completo nos hace recordar el
himno vespertino a Jesucristo, a quien por su Gloriosa Resurrección el Alabado en todo.
Es en ésta oración en donde reconocemos al Padre como el creador, al Hijo como el
redentor y al Espíritu Santo como el Santificador. El nuevo testamento nos presentan las
profesiones de fe en la primitiva iglesia, demostrando en ese sentido que Jesucristo es el
Hijo de Dios Padre, y que no existía ambigüedad en ello, mucha más que su símbolo era
un pez (icthys).
Si es bien la iglesia primitiva se da inició con la predicación de los apóstoles y la sagrada
tradición, pues los antiguos padres no sólo es que se encargaran de celebrar la liturgia,
era también realizar el gran trabajo de la evangelización, claramente, deberían defender
su fe antes las diferentes herejías de la época, siendo su primer eslabón por cruzar los
mismo judíos, quienes eran los guardianes de la tradición de todos los judíos y de la que
el mismo Jesús provenía, puesto que si a pesar de haber entre ellos que creyeron en Jesús
como el Mesías, no lo creyeron por Dios, debido a que un judío es monoteísta.
Parte de estos acontecimientos los podemos encontrar en los libros sagrados, pero
también en los libros apócrifos, tales como el “Pastor de Hermas” o “Carta a Bernabé”,
por lo tanto, el judaísmo cristiano, siempre tendrá sus escritos apocalípticos, en las que
presentan a la encarnación como que el Hijo baja del cielo y es escondido de los ángeles
y el triunfo del mismo es su ascensión a los cielos, sin dejar de lado que bajo a los infiernos
y resucita victorioso.
Asimismo los ebionitas creen en Jesús como el Mesías, un profeta mayor, pero no le
otorgan el título de hijo de Dios, por cuanto era meramente un hombre y que la fuerza de
Dios lo recibió al momento del bautismo, por lo que éstos son antitrinitarios e indicarían
que Cristo no es la salvación.
Los gnósticos quienes mantienen que el alma esta aprisionado en un cuerpo, que existe el
dualismo, pero lamentablemente a pesar de ser considerados los primeros teólogos,
terminan por indicar que Jesús es sólo una réplica del Cristo, que el verdadero bajó a él
por el bautismo, pero no es el redentor y mucho menos creen en la resurrección.
Los docetas vienen en indicar que por existir la encarnación del hijo de Dios,
automáticamente dejaría de ser Dios, o más aún que el cuerpo de Cristo no es real, mucho
más si hablamos de la virginidad de la Virgen madre, indican que entonces Cristo fue un
fantasma.
Con el propósito de contrarrestar estas afirmaciones, es que los santos padres decidieron
predicar y exaltar al Señor, cuyos anuncios proféticos se pueden encontrar en el antiguo
testamento, y mediante la Cristología y la soteriología, proteger las verdades esenciales
de la fe, como por ejemplo las cartas de San Ignacio de Antioquía.
Tanto san Ignacio de Antioquía e Irineo de Lyon, con sus vidas y ejemplo han mantenido
viva la fe y las verdades de nuestra fe, cultivándolas en cada uno de los que estaban cerca
de ellos, enseñando lo que la iglesia judeocristiana transmitía, esto se mantuvo así hasta
el siglo II, en donde se pone más énfasis en dar a conocer la fe a los demás, teniendo en
cuenta a las diferentes sectas ya existentes, sin dejar de lado la realidad humana del
momento, debiendo defender la realidad humana de cristo y su divinidad.
Para este caso la economía estaba unida a la cristología, y ésta a la soteriología, llevando
a un plano más alto el encontrar la relación del logos con el padre, y además que el plano
Cristo céntrico de Jesús, era atrayente para el nuevo cristiano.
Es verdad no fue fácil para los antiguos cristianos el poder convencer de las dos
naturalezas de Jesús, lo que sí se puede demostrar que durante todo este tiempo el mismo
Dios trinitario la acompañó y le sigue acompañando contra las nuevas ideologías que
tratan de convencer a las nuevas generaciones.
Sería necesario hacer un alto a tantas formas de agresión, no solo a la iglesia y a sus
miembros, sino también a quienes profesan otra fe, son víctimas de diferentes abusos, y
que si estuvieran convencidos de la naturaleza divina de Cristo, encontrarían en cada uno
de éstos y en ellos mismos, un motivo por vivir en armonía y respeto por todos.
Como vemos el trabajo realizado por los líderes de la Iglesia, particularmente en aquel
tiempo fue crucial, ya que sentaron bases para las discusiones posteriores. De importancia
capital fue el hecho de la necesidad de identificar el Canon de las Escrituras, para poder
combatir con autoridad las herejías que amenazaban la vida de la Iglesia.
Quiero concluir recensión diciendo que las herejías mencionadas arriba no nos deben
escandalizar ni desalentarnos. Al contrario, nos invitan a afianzar y a afirmar mejor
nuestra fe, para seguir dando razones de ella a quienes nos pidan, tal como como estos
tiempos lo exigen. Al mismo tiempo, nos hacen vigilar, porque nadie está seguro de no
caer. “qui se existimat stare, videat ne cadat”, nos dice San Pablo en 1 de Corintios 10,12
es decir, que él que se cree estar firme, cuide para no caer.

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