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CUENTOS

EL CEDRO VANIDOSO
Erase una vez un cedro satisfecho de su hermosura.
Plantado en mitad del jardín, superaba en altura a todos
los demás árboles. Tan bellamente dispuestas estaban
sus ramas, que parecía un gigantesco candelabro.
Plantado en mitad del jardín, superaba en altura a todos
los demás árboles. Tan bellamente dispuestas estaban
sus ramas, que parecía un gigantesco candelabro.
Si con lo hermoso que soy diera además fruto, se dijo,
ningún árbol del mundo podría compararse conmigo.
Y decidió observar a los otros árboles y hacer lo mismo con ellos. Por fin, en lo alto
de su erguida copa, apunto un bellísimo fruto.
Tendré que alimentarlo bien para que crezca mucho, se dijo.
Tanto y tanto creció aquel fruto, que se hizo demasiado grande. La copa del cedro,
no pudiendo sostenerlo, se fue doblando; y cuando el fruto maduro, la copa, que era
el orgullo y la gloria del árbol, empezó a tambalearse hasta que se troncho
pesadamente.
¡A cuantos hombres, como el cedro,
su demasiada ambición les arruina!

Los Tres Cerditos


En el corazón del bosque vivían tres cerditos que eran
hermanos. El lobo siempre andaba persiguiéndoles para
comérselos. Para escapar del lobo, los cerditos decidieron
hacerse una casa. El pequeño la hizo de paja, para acabar
antes y poder irse a jugar. El mediano construyó una casita
de madera. Al ver que su hermano pequeño había terminado
ya, se dio prisa para irse a jugar con él. El mayor trabajaba
en su casa de ladrillo.- Ya veréis lo que hace el lobo con
vuestras casas- riñó a sus hermanos mientras éstos se lo
pasaban en grande. El lobo salió detrás del cerdito pequeño
y él corrió hasta su casita de paja, pero el lobo sopló y sopló y la casita de paja
derrumbó. El lobo persiguió también al cerdito por el bosque, que corrió a refugiarse
en casa de su hermano mediano. Pero el lobo sopló y sopló y la casita de madera
derribó. Los dos cerditos salieron pitando de allí. Casi sin aliento, con el lobo pegado
a sus talones, llegaron a la casa del hermano mayor. Los tres se metieron dentro y
cerraron bien todas las puertas y ventanas. El lobo se puso a dar vueltas a la casa,
buscando algún sitio por el que entrar. Con una escalera larguísima trepó hasta el
tejado, para colarse por la chimenea. Pero el cerdito mayor puso al fuego una olla
con agua. El lobo comilón descendió por el interior de la chimenea, pero cayó sobre
el agua hirviendo y se escaldó. Escapó de allí dando unos
terribles aullidos que se oyeron en todo el bosque. Se cuenta que nunca jamás quiso
comer
cerdito.
El Honrado Leñador
Habia una vez un pobre leñadorque regresaba a su casa despues
de una jornada de duro trabajo. Alcruzar un puentecillo sobre el rio,
se le cayo el hacha al agua.Entonces empezo a lamentarse
tristemente: ¿Como me ganare elsustento ahora que no tengo
hacha?Al instante ¡oh, maravilla! Unabella ninfa aparecia sobre las
aguas y dijo al leñador:Espera, buen hombre: traere tu hacha.
Se hundio en la corriente y poco despues reapareciacon un hacha
de oro entre las manos. El leñador dijoque aquella no era la suya.
Por segunda vez sesumergió la ninfa, para reaparecer despues con otra
hacha de plata.Tampoco es la mia dijo el afligido leñador.
Por tercera vez la ninfa busco bajo el agua. Alreaparecer llevaba un hacha
de hierro.
¡Oh gracias, gracias! ¡Esa es la mia!Pero, por tu honradez, yo te regalo las
otras dos. Has
preferido la pobreza a la mentira y te mereces unpremio.
Fin
MITOS

Mito de el dinero en los zapatos

Recibir el año nuevo, con dinero dentro de los zapatos, le


dará muchísima prosperidad económica.

Mito de las maletas

Sacar las maletas a la puerta de la casa, le traerá muchos


viajes.

Mito de la escoba

A la mujer que le barran los pies, le roban la fortuna, por lo que


es probable que no se case, o que lo haga cuando esté muy
vieja.

Mito de la billetera

Al regalar una cartera o portamonedas se le debe colocar un


billete de alta denominación, para que la persona que la
recibe tenga siempre dinero en ella.

El Mito del Conejo de la Luna

El Mito del Conejo de la Luna Hace mucho, el


buen Dios Quetzalcóatl fue de viaje por el
mundo en forma de un Hombre. Tras haber
caminado todo el día, él estaba cansado y
con mucha hambre pero continuó su caminata
por mucho tiempo hasta ver las estrellas y la
Luna brillar en el cielo. Decidió sentarse y mientras descansaba, vio a un pequeño
Conejo que estaba comiendo.

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