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“Milonga” de Oliverio Girondo es un poema escrito en octubre de 1921.

En aquel año el autor tenía


treinta años. Mientras que “Calle desconocida” de Jorge Luis Borges es un poema publicado en
1923, es decir, cuando el autor tenía veinticuatro años. Probablemente el poema haya sido escrito
antes, por ende, podemos deducir que fue escrito a muy temprana edad, a diferencia del de Girondo,
que lo escribió con cierta madurez en cuánto a la edad y resalta una determinación en el estilo de
escritura. “Calle desconocida” se vería modificado por el autor en diferentes recopilaciones (1969 y
1989, por ejemplo), sin embargo, en esta ocasión trabajaremos con la primera versión publicada en
el libro Fervor de Buenos Aires.
El poema mencionado de Borges está escrito en verso libre, consta de treinta y dos versos
irregulares que componen una única estrofa. Mientras que “Milonga” es un poema escrito en prosa,
separado en seis párrafos de extensiones desiguales. Ya desde su estructura externa notamos un
vanguardismo por parte de Oliverio Girondo, que opta un estilo menos frecuentado por los autores
de la literatura argentina del siglo XX.
Dentro de cada poema, los espacios aparecen representados desde diferente perspectiva. El
yo poético de “Milonga” se dedica en los cuatro primeros párrafos a dibujar un escenario plagado
de sentidos, describe un escenario que se puede escuchar, oler, ver y palpar. En el quinto párrafo se
produce un hecho que rompe con la escena inmóvil previamente descripta: “Un enorme espejo se
derrumba con las columnas y la gente que tenía dentro” 1. Probablemente una de las mejores
definiciones para el novedoso método de escritura de Girondo, la da el mismísimo autor de “Calle
desconocida”: “Girondo es un violento. Mira largamente las cosas y de golpe les tira un manotón.
Luego, las estruja, las guarda”2. Esta definición no puede ser más acertada, la mirada de Girondo se
transmite en su poesía, destacando las cosas humanizadas y los sujetos cosificados. La escena que
se da en Milonga está escrita desde una percepción ajena de cualquier sentimentalismo. El primer
párrafo ya cuenta con una serie de objetos humanizados que van formando la imagen del escenario:
“botellas decapitadas de «champagne» con corbatas blancas de payaso,” 3 Notamos que las botellas
no están abiertas, están “decapitadas”. La espuma no cae pegada al vidrio de las botellas sino que
llevan “corbatas blancas de payaso”. El segundo párrafo contiene una animalización del
instrumento que musicaliza el lugar: “El bandoneón canta con esperezos de gusano baboso” 4 En
esta frase, el yo lírico juega con la similitud estética entre el instrumento y el animal. No se
menciona al músico que está tocando el instrumento, sino que la frase se reduce en que la melodía

1
Girondo, Oliverio (2014). “Milonga” en Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, Buenos Aires: Losada, p. 43.
2
Borges, Jorge Luis (1926), “Oliverio Girondo, Calcomanías” en El tamaño de mi esperanza, Buenos Aires: Proa,
p.58.
3
Girondo, Oliverio (2014). “Milonga” en Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, Buenos Aires: Losada, p. 43.
4
Ibid. p. 43.
sale del bandoneón como si fuese instintivo, al igual que los esperezos del gusano. El párrafo
continua de la siguiente manera:
contradice el pelo rojo de la alfombra,
5
imana los pezones, los pubis y la punta de los zapatos.
En primer lugar notamos que la alfombra ya posee una personificación al tener pelo, pero lo
más interesante es el final del párrafo. El cuerpo de las mujeres aparece al mismo nivel que el
calzado de los participantes de la milonga y todos son atraídos de la misma manera por los
movimientos del instrumento. El deshumanización en el poema se repite cuando trata a los hombres
de machos y a las mujeres de “Hembras con las ancas nerviosas”6.
Habíamos anticipado que en el quinto párrafo se produce el corte que rompe con la
inmovilidad del escenario. El yo lírico anuncia “(…) un fracaso de cristales.”7. La caída de un
espejo afecta la tranquilidad automatizada del lugar y (...) en un oleaje de brazos y de espaldas
estallan las trompadas”8. El caos se produce por la caída del vidrio, pero no son los sujetos los que
ejercen las golpes, sino que es una marea violenta en forma de cuerpos desfragmentados la que los
ejerce. De un modo natural, Girondo utiliza una palabra poco común como “trompadas” y renueva
el diccionario poético argentino y con ello también la música del verso. Siguiendo a Martín Prieto
en Breve historia de la literatura argentina, Girondo utiliza palabras pocos frecuentadas en la
poesía nacional para diferenciarse de los artificios lugonianos y establecerse como vanguardia.
Finalmente, el final del poema se anuncia de la siguiente manera: “Junto con el vigilante, entra la
aurora vestida de violeta.9 refiriéndose a la policía, que pone fin a la noche milonguera y al poema.
En resumen, notamos una típica escena de milonga en los años ‘20 en un bar de Buenos Aires.
Girondo no se involucra en la escena, es simplemente un espectador de toda la escena. Utiliza
cuatro párrafos para describir el lugar y los actores y utiliza dos párrafos (el más largo y el más
corto del poema, respectivamente) para describir el hecho que produce el caos, el caos mismo y el
fin de la milonga con la llegada de la policía. El yo poético objetiviza la sexualidad de las mujeres y
automatiza los movimientos de los hombres y las mujeres, prácticamente como si las partes del
cuerpo respondieran a un ritual conocido o si simplemente reaccionaran a la música del bandoneón.
Muy diferente es el yo lírico de “Calle desconocida” que interfiere directamente en el
escenario que crea en el poema. A diferencia del poema analizado anteriormente, en el poema de
Borges el espacio no aparece como un lugar cerrado, sino que es una escena al aire libre que se va
transformando a medida que se relata en los versos. El comienzo del poema nos señala el momento
5
Ibid. p. 43.
6
Ibid. p. 43.
7
Ibid. p. 43.
8
Ibid. p. 43.
9
Ibid. p. 43.
del día, las primeras horas de la tarde, que no advierten “la venida de la noche”(Calle desconocida:
v. 4)10. En esa hora, el yo lírico da con una calle nueva para él, desconocida (como dice el título del
poema), descripta de la siguiente manera:
abierta en noble anchura de terraza
mostrando en las cornisas y en las paredes
colores blandos como el mismo cielo
que conmovía el fondo. (Calle desconocida: vv. 9-12)11
Las descripción es muy diferente a la que da Girondo sobre el bar milonguero, en este caso
el yo lírico no opta por personificar el escenario, sino que opta por una metáfora para explicar la
sensación que le causaban los colores de aquella calle. La continuación del poema consta de una
carga emotiva al percibir los detalles de las casas: “(…) se me adentró en el corazón anhelante
con // limpidez de lágrima”(Calle desconocida: vv. 16-17)12. El descargo emotivo sobre estas calles
demuestran, a su vez, una diferencia con la perspectiva de Girondo, incapaz de comprometerse
desde una primera persona con los hechos y los espacios que describe.
Un posible acercamiento se da cuando el yo poético de “Calle desconocida” personifica a la
calle hasta entonces ignorada, remarcando una ternura dada, posiblemente, por las ventajas de la
hora:
Quizá esa hora única
aventajaba con prestigio la calle
dándole privilegios de ternura (Calle desconocida: vv. 18-20)13
Sin embargo, este acercamiento rápidamente se diluye cuando, en el verso siguiente, el yo
lírico dice: “haciéndola real como una leyenda o un verso”(Calle desconocida: v. 21).14
El acercamiento que tiene el yo poético con aquella calle, se afianza en los siguientes versos.
Demuestra una clara nostalgia mientras la describe “como recuerdo que si parece llegar cansado de
lejos” (Calle desconocida: v. 23)15 y una cercanía íntima“(...)porque viene de la propia hondura del
alma // Intimo y entrañable”(Calle desconocida: vv. 24-25)16 El final del poema muestra una
separación de aquella calle con el interior de las casas, con los hombres que viven en ellas y con la
historia que recorre el lugar (la cual el yo lírico desconoce).
En resumen, podemos notar que el acercamiento que tiene el yo poético en “Calle
desconocida” es muy diferente a la perspectiva que tiene el yo lírico de “Milonga”, la cual es ajena

10
Borges, Jorge Luis (1923), “Calle desconocida” en Fervor de Buenos Aires. Buenos Aires: Serrantes. p.10.
11
Ibid. p.10.
12
Ibid. p.10.
13
Ibid. p.10.
14
Ibid. p.10.
15
Ibid. p.10.
16
Ibid. p.10.
de cualquier sentimentalismo. A su vez, vemos como en el último poema analizado hay una
intervención del yo poético ante el espacio que construye, mientras que en “Milonga”, el yo poético
solo construye un espacio y narra un acontecimiento del mismo. Las metáforas de Borges, propias
17
del ultraísmo, por ejemplo: “que es toda casa un candelabro”(Calle desconocida: v. 29) no
aparecen en el poema de Girondo. Al mismo tiempo, Girondo sexualiza a las mujeres en sus poemas
y describe sensorialmente a la música del lugar, mientras que el yo poético de “Calle desconocida”
utiliza una sola mujer en su relato, que es una niña utilizada para darle más valor sentimental al
espacio y la música aparece solo para metaforizar la tarde. En fin, el espacio construido en
“Milonga” es un espacio impersonal y desde una vista sin subjetivizar, ya que de esa manera la
literatura se puede escribir sin sentimentalismos. Mientras que Borges busca el efecto contrario,
escribe desde un yo poético que camina el espacio que construye para darle un sentimentalismo
subjetivo a un lugar que le despierta nostalgia. Como dice Anibal Jarkowski: “es probable que
Borges no apreciara la poesía de Girondo porque en ella advertía, no sin espanto, que el siglo XX
había comenzado.”18

17
Ibid. p.11.
18
Jarkowski, Anibal (2001), “Prólogo” en Girondo, Oliverio, Textos selectos, Buenos Aires: Corregidor, p.9.

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