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¿QUÉ ES EL SENAME?

El Servicio Nacional de Menores (Sename) es un organismo del Estado que


depende del Ministerio de Justicia. Su tarea es contribuir a proteger y promover
los derechos de los niños, niñas y adolescentes y a reinsertar en la sociedad
los adolescentes que han infringido la ley

VULNERACION DE DERECHOS A LA INFANCIA

1.- GENERALIDADES

1.1.- Concepto de Vulneración de Derechos a la Infancia

Se entenderá por vulneración de derechos cualquier práctica que por acción u omisión de terceros
transgredan al menos uno de los derechos de los niños y niñas.

1.2.- Derechos de los Niños y Niñas

Según la Asamblea Nacional de los Derechos Humanos se definen diez derechos básicos de los
NNA ( niños, niñas y adolecente ) los cuales son:

- Derecho a tener a una identidad

- Derecho a no ser discriminado

- Derecho a protección y socorr- Derecho a una buena educación

- Derecho a la salud

- Derecho a una familia

- Derecho a crecer en libertad

- Derecho a no ser maltratado


CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DEL NIÑO

¿Qué es la Convención?

La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) es un tratado internacional, emanado de las
Naciones Unidas y aprobado por su Asamblea General el 20 de noviembre de 1989, que reconoce
los derechos humanos de los niños y las niñas. Al aprobar la Convención, la comunidad
internacional reconoció que, a diferencia de los adultos, las personas menores de 18 años
necesitan una atención y protección especiales.

La Convención se ha consolidado en las legislaturas nacionales (en Chile se ratificó en 1990) y ha


servido para motivar a los gobiernos de todo el mundo a considerar los derechos y el desarrollo de
la infancia dentro de los elementos principales de sus programas legislativos.

¿Qué establece, en términos generales, la CDN?

Articula un conjunto de derechos para todos los niños y niñas, sobre la base de cuatro principios
fundamentales: la no discriminación; el interés superior de la infancia; el derecho a la vida, la
supervivencia y el desarrollo; y el respeto por la opinión de los niños y niñas.

En términos generales, la CDN establece que los países que han ratificado esta Convención deben
asegurar que todos los niños y niñas se beneficien de una serie de medidas especiales de
protección y asistencia; tengan acceso a servicios como la educación y la atención de la salud;
puedan desarrollar plenamente su personalidad, habilidades y talentos; crezcan en un ambiente
de felicidad, amor y comprensión; y reciban información sobre la manera en que pueden alcanzar
sus derechos y participar en el proceso de una forma accesible y activa.

Los países que aceptan someterse legalmente a las estipulaciones de la Convención, deben
informar regularmente sobre sus avances al Comité de los Derechos del Niño, el que, a su vez,
analiza y comenta estos informes y alienta a los Estados a que tomen medidas.
La culpa es nuestra, nuestra ceguera como sociedad frente a los derechos vulnerados de los niños,
niñas y adolescentes del Sename. La muerte de la pequeña Lissette Villa en el Centro Galvarino en
Santiago fue sólo una de las tantas historias que se presentan día a día y producen la profunda
crisis que hoy vive esta institución.

Soy estudiante de enseñanza media. En un período de mi vida di ayudantía en un antiguo centro


de niñas del Sename, cerca de mi casa. Fui solo dos veces y eso me bastó para ver la mediocridad
en la que vivían. No tenían atención médica y cero apoyo e interés en cada una de sus inquietudes.
Camas sucias, rotas, algunas totalmente destruidas. La muralla de atrás, que daba a una
bencinera, estaba toda rota, super fácil para que las mismas niñas escaparan de noche. Finalmente
eso pasaba.

Recién en 2012, luego de muchos años de silencio, un informe detalló a nivel nacional las horribles
deficiencias del sistema de protección de menores. Para muchos fue una sorpresa. Solange Huerta
presentó cifras escalofriantes: entre 2005 y 2016, exactamente 865 niños, niñas y adolescentes
fallecieron bajo la tutela del Sename. Además, Huerta entregó cifras de mayores de 18 años
fallecidos: 448 personas. En total, son 1.313 muertos bajo la “protección” del Estado. Diez
personas cada mes, en promedio.

Si esta situación ha proseguido es porque como sociedad hemos fallado. Todos somos culpables.
En primer lugar, el Estado, por instaurar medidas parches y alimentar un sistema que debió dar
seguridad y terminó por vulnerando y matando a niños y niñas. Tratándoles como objetos, más
que como sujetos o seres con entidad.

La culpa también es nuestra, como ciudadanos y sociedad civil. Gran parte de la violencia contra
los niños y niñas está en la misma gente y es muy aceptada. Según Unicef, el 71% de los niños y
niñas ha sufrido algún tipo de violencia y 1 de cada 4 niños y niñas HA SUFRIDO VIOLENCIA FÍSICA
GRAVE. Lamentablemente, para la sociedad, esta situación no pasa más allá de indignación y pena
transitoria.

Tras toda esta crisis, el comité para la convención de los derechos de los niños de la ONU sugirió a
Chile seguir promoviendo la existencia de hogares de acogida, como forma de tutela alternativa,
pero cuyo ingreso sea última medida. También, señala que se asignen suficientes recursos,
aspectos de los que el Estado aún hace oídos sordos.

Necesitamos tomar conciencia, sobre las denuncias y las violaciones de derechos humanos no solo
de la salud de los niños, sino también sobre abusos sexuales. Se necesita fortalecer el sistema lo
antes posible, mejorar la fiscalización, la rehabilitación y re inserción. ¿Queremos como sociedad
avanzar efectivamente en la defensa y protección de los derechos humanos de nuestros niños,
niñas y adolescentes? Entonces hagamos las cosas bien, no queremos más menores fallecidos por
el desinterés injustificable de quienes los tenían a su cargo.

“Columna escrita en el marco del Diplomado de Liderazgo y Derechos Estudiantiles, de la Cátedra


Unesco. Su autora es Ivette Vera, estudiante de Gastronomía en el Centro Técnico Profesional
Maipú.”

La repetición de situaciones que bordean la vulneración de los Derechos Humanos de parte del
Estado, se aparta de su responsabilidad de ejercer la “restitución” que ofrece en torno a los/as
niños/as que han sido vulnerados en su Derechos. Todo esto, da cuenta de cómo el Estado
comprende su propia realidad, de cómo se piensa y visualiza sus propios conflictos internos con
respecto al reconocimiento de temáticas de vulneración de Derechos. Pero el problema parece no
radicar solo en el reconocimiento, sino más bien en la paralización o la inmovilidad de poder
pensar bajo qué condiciones se debe “restituir”, llevando a una continua repetición de situaciones
tan extremas como la muerte de niños, la depravación (entendido como privados de afecto) y la
violencia.

Por otra parte, es importante problematizar en torno a la crítica situación de los funcionarios en
torno a jornadas laborales y la reconocida violencia dentro de los centros. En este sentido, las
condiciones de los trabajadores del mismo Estado cuestionan los Derechos de éstos, toda vez que
existen jornadas laborales extensas que implican un desgaste emocional, bajas remuneraciones,
como a su vez, otras condiciones en torno al contrato. Además, existe un entorno laboral (muchas
veces precario), que se suma a la realidad de cada trabajador (ya sea económica, como emocional
y familiar), configurándose en una manifestación de un malestar que se expresa en licencias
médicas que indican que algo ocurre. Por ende, el pretender que un trabajador expuesto a estas
condiciones vele por el cuidado y la reinserción social de niños y niñas que son o han sido
vulnerados, es sin duda, un acto que da cuenta de la negación de la violencia que el Estado ejerce
al dejar de visualizar que son necesarias otras condiciones de trabajo en la Institución.

Por otro lado, no debemos dejar de pensar que el Estado le confía a cada trabajador un don
omnipotente que los trabajadores no pueden cumplir, porque resulta imposible suplir tantas
falencias a nivel social, psíquico y de situaciones de la realidad laboral, en el encuentro con la
violencia y la depravación. En suma, se presenta un malestar innegable que es transmitido a los
niños y niñas; impactando en su desarrollo psíquico que ya (si queremos pensarlo así) se
encuentra bajo una subjetividad amenazada por su historia. De este modo, cada situación extrema
ocurrida dentro de la Institución es vivida por los niños y niñas de manera diferente, no sólo
porque existen distintas subjetividades, sino que también por encontrarse ante una situación
ligada a la sobrevivencia y la interrogante sobre el futuro ¿qué va a ser de mí? Nada más
angustiante que esto, suponiendo que la posibilidad de pensar en contextos extremos es reducida.
Sería entonces importante considerar a los trabajadores dentro de un contexto de reformulación
del Sename, repensar las instalaciones, los salarios, el grupo de cada centro que sin duda tiene sus
particularidades. Se debe considerar, que es necesario tener presente una Salud Mental del
trabajador, que debe ser cuidada, ya que existe una transmisión real de un malestar a los niños y
niñas. Si se sigue pensando como un ente corpóreo aparte, es decir, que el Estado que se desliga y
encomienda a los trabajadores el cuidado de niños y niñas. Es decir, se les deja solos precarizando
cada vez más el ejercicio del cuidado, podrían existir más situaciones, tan dolorosas como éstas.
Por ende, se debiesen generar instancias de cuidado de la Salud Mental sobre todo a aquellos
trabajadores que se relacionan directamente con niños y niñas, ya que se encuentran en continúo
riesgo de actuar sus emociones (es decir, caer en la violencia corporal o en el descontrol ante
situaciones extremas). De esta manera, es necesario pensar una forma de cuidado de los niños y
niñas y de los trabajadores vinculados a ellos, que sostenga la compleja realidad de la vulneración
de derechos.

“Felipe matamala , 18 de marzo del 2017

Me llama poderosamente la atención, el hecho de que en nuestro Valle, ninguna autoridad, ni los
candidatos, saquen una declaración o emitan una opinión oficial frente a estas muertes infantiles,
es más, ninguna institución, que trabajan en infancia, han emitido una declaración oficial por estas
muertes, siendo ellos los “expertos en infancia”. Agrava la actual situación el saber que, como si se
tratara de simples objetos, la Ministra de Justicia y Derechos Humanos Javiera Blanco Suarez,
recientemente interpelada por la crisis del SENAME, trató de “stock” a las/os niñas/os del
SENAME, niñas/os chilenas/os, de esta patria, nuestras/os niñas/os, vulnerables en todo, indicó
que “Uno es el flujo y el otro el stock”, o sea, niñas/os que aún permanecen o están siendo
atendidos dentro de los hogares infantiles.

Si las/os niñas/os votaran en las elecciones, entonces, téngalo por seguro, que en la Moneda y el
Senado ya estaría discutiendo seriamente una LEY a favor de la infancia, pero ¡como los niños no
votan!, entonces, ¿A quién le importa lo que a ellos le ocurra? ¿Quiénes dirigen los destinos de los
niños y niñas vulnerados en Chile, quienes están detrás de esta penosa crisis?

A mediados de los 90, tuve el honor de trabajar, en distintos Programas de Infancia, con el
destacado Psicólogo Paulo Egenau, Director Social de las Fundaciones del Hogar de Cristo, quien
sigue en dicha área y hoy señala que –a partir de las evidencias científicas- para tener un cambio
conductual, terapéuticamente exitoso en l@s niñ@s, se debe invertir $ 245.000 mensuales por
cada niño/a, pero el estado chileno solo invierte $80.000 mensuales en la reeducación y
rehabilitación de esas/os niñas/os y adolescentes. Ahora, Engenau, verdadero experto en la
materia, indica que 100 mil adolescentes al año están fuera del Sistema educativo de los cuales
más del 50% han sido expulsado de los colegios quedando esos niños compatriotas nuestros a
merced de la calle, por lo tanto, tenemos más de 100 mil niños y adolescentes en la calle y no en
los Colegios, siendo que el mejor entorno y método preventivo en Chile es la escuela. ¿Nos
estamos transformando en una sociedad experta en expulsar y excluir a nuestros niños y
ancianos?¿Dónde están mejor y más seguros nuestros hijos mientras usted trabaja?¿Dónde están
entonces los expertos en la materia?

Realmente estamos en CRISIS, estamos dejando a nuestros niños a su suerte, hacer eso denota
que somos una sociedad mentalmente enferma y ello demanda reales, concretos y verdaderos
cambios, por lo tanto, hoy demando, exijo al estado chileno, ¡Ahora, no mañana!, UN MINISTERIO
DE LA INFANCIA O DE LA FAMILIA, pues la Subsecretaria de la Infancia, las OPD (Oficinas de
Protección de Derechos de la Infancia), CRC, CREAD, PLAN PROTEGE, etc, son insuficientes y poco
efectivas en el tema de infancia, no son la real solución al problema, a la actual crisis que vivimos.
¿Sabía usted que existe el CONSEJO INTERMINISTERIAL DE DESARROLLO SOCIAL Y LA INFANCIA,
chileno, y que éste desde su creación sólo ha sesionado una sola vez, … sólo el día en que se creó?

Eduardo Torres Gutiérrez, Psicólogo de Asesorías Psicológicas y Terapéuticas HUILLIMAPU. Diario


el andino 2016.

Justo en medio de la crisis que enfrenta el Sename a nivel nacional -y tras el polémico rechazo del
informe Sename II en la Cámara de Diputados- el Instituto Nacional de Derechos Humanos
presentó ante el Congreso un informe con un diagnóstico integral sobre la situación de los
derechos humanos de niños, niñas y adolescentes residentes en los centros de protección de la
red.

Para esto, el instituto visitó 171 centros de todo Chile, que contempla el 83% del total de centros
de la red Sename.

Una de las principales conclusiones que arrojó el informe fue que de los 405 niños y niñas
entrevistados, 197 denunciaron distintas vulneraciones (es decir, el 48,6%).

Además, uno de cada 3 entrevistados denunciaron descuido negligente, uno de cada 5 denunció
maltrato físico, uno de cada 7 denunció maltrato mental o sicológico y uno de cada 15 denunció
abuso o explotación sexual.

"Este es un informe con una misión de observación todavía en marcha. Los datos que presentamos
son datos de los casos críticos, pero nosotros esperamos presentar un informe con casos
detallados, con repercusiones de datos, y con recomendaciones ya el próximo mes", señaló en
Tele13 Radio el director del INDH, Branislav Marelic.

"Lo que nosotros hemos realizado, para dar herramientas a un debate público, es señalar que
existen casos críticos, y esos casos críticos han sido puestos en conocimiento del Sename, de los
tribunales de familia y, los casos más graves, del Ministerio Público", agrega.

Marelic apunta que los casos críticos constituyen dos grandes grupos: por un lado los centros que
necesitan apoyo inmediato por no ser capaces de entregar los derechos básicos a sus residentes, y
por otro lado, los niños que han denunciado algún tipo de vulneración.
El director del INDH agrega que el informe además de denunciar, busca dar una "sensación de
urgencia de la necesidad de que esto no solamente lleve a una trinchera electoral, sino que
también merezca acuerdo y apoyo tanto del gobierno -que nosotros entendemos que está
llevando a cabo reformas -como del poder legislativo".

Observación INDH en centros del Sename: Casos críticos

1.- Metodología general de la Observación

Entre los meses de febrero, marzo y parte de abril de 2017 el Instituto Nacional de Derechos

Humanos -en el marco o de su mandato legal de promoción y defensa de los derechos humanos

en Chile- inició una misión de observación con el objetivo de realizar un diagnóstico integral sobre

la situación de los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes (NNA) residentes en Centros

de Protección de la red del Servicio Nacional de Menores (SENAME).

De manera complementaria se buscó evaluar las condiciones laborales de los/as trabajadores de

los centros residenciales.

La participación de NNA tuvo un carácter voluntario. Se solicitó el asentimiento informado de NNA

para responder el instrumento, pudiendo dejar de responderlo en cualquier momento que lo

deseen. Se garantizó también el derecho a no responder la o las preguntas que ellos/as estimaran

conveniente.

Dentro de las consideraciones éticas, se aseguró la confidencialidad de la información,

garantizando que sólo unas pocas personas integrantes del equipo tienen acceso a la información

obtenida y que la presentación de resultados no individualiza casos.

La misión de observación contempló la totalidad del territorio del país, por tal motivo se

desplegaron equipos del nivel central, de las sedes regionales del INDH y profesionales de apoyo.

En total y con distinta dedicación horaria, participaron más de 60 profesionales, en equipos

integrados por un abogado, dos sicólogos, un profesional de las ciencias sociales y profesionales

de apoyo.

Así, se visitó 171 centros en todo Chile, el 83% del total de centros de la Red Sename, los cuales

se disgregan de la siguiente forma:

Tipo de centro N° de centros

visitados
Centros de Reparación Especializada de Administración Directa (CREAD) 5

Convenios Organismos Colaboradores Sename (OCAS) 146

Discapacidad 10

Madres adolescentes 4

CREAD fuera de muestra 6

TOTAL 171

Para la medición de los objetivos del estudio se aplicaron los siguientes instrumentos:

• Instrumento institucional: Busca evaluar las condiciones institucionales de cumplimiento

de los derechos humanos en los centros residenciales del área de protección del Sename.

• Instrumento para funcionarios: Busca evaluar las condiciones laborales de los/as

trabajadores de los centros residenciales y este instrumento autoaplicado fue respondido

por 1.076 funcionarios y funcionarias.

• Instrumento individual a NNA: A nivel individual se buscó identificar posibles

vulneraciones de derechos, e indagar en la percepción respecto del ejercicio de derechos y

de la existencia de mecanismos de exigibilidad ante situaciones de vulneración (ver

gráfico).

De este modo se obtuvo un diagnóstico integral de la situación de derechos humanos de

NNA en custodia del Estado, incluyendo en él las siguientes áreas: Integridad física y

seguridad personal, condiciones de vida y de cuidado, vinculación con el medio y

participación, educación y familia e identidad, información y libertad de expresión, y

respeto y protección de grupos vulnerables.

En el marco del desarrollo del estudio se activó un protocolo de seguimiento de casos en

base a los siguientes criterios, concretándose las siguientes acciones.

• Casos que revisten carácter de delito: se generó un oficio que denuncia el/los hecho/s

dirigido al Ministerio Público para que adoptara las medidas investigativas

Correspondientes. En conjunto y en caso que la situación del/a NNA lo requiera, se envió

un oficio al Tribunal de Familia competente con el objeto de adoptar medidas de

protección. Asimismo, se ofició a la Dirección Regional de SENAME para que adoptara las

medidas necesarias que permitan dar protección al NNA y detener los hechos que generan
vulneración.

• Casos que no revisten carácter de delito: se generó un oficio que denuncia el/los hecho/s

que produzcan la situación de riesgo dirigido al Tribunal de Familia competente con el

objeto de adoptar medidas de protección necesarias. Asimismo, se ofició a la Dirección

Regional de SENAME para que adopte las medidas necesarias que permitan dar protección

al NNA y detener los hechos que generan la situación de riesgo.

Los tipos de maltrato, definidos en el marco del estudio a partir de lo señalado por el Comité de

los Derechos del Niño, son:

a) Descuido o trato negligente, lo que comprende el descuido físico, educacional, en atención

médica, psicológico o emocional, y judicial; b) Maltrato físico, lo que incluye apremios ilegítimos,

tortura y agresiones entre NNA; c) Maltrato psicológico, lo que considera el insulto, humillación,

relación perjudicial persistente con el NNA, y someterlo a régimen de incomunicación o

asilamiento; d) Abuso o explotación sexual.

En resumen:

• De los 405 niños y niñas entrevistados, denunciaron distintas vulneraciones 197.

• Uno/a de cada 3 entrevistados denunciaron descuido negligente.

• Una/o de cada 5 entrevistados denunció maltrato físico.

• Una/o de cada 7 entrevistados denunció maltrato mental o sicológico.

• Uno/a de cada 15 entrevistados denunció abuso o explotación sexual.

2.2.- Acciones del INDH

Estos casos han sido comunicados a las Direcciones Regionales del SENAME respectivas, a los

Tribunales de Familia competentes y/o al Ministerio Público, según corresponda; al Ministerio de

Justicia y DDHH y a la Dirección Nacional de SENAME.

2.2.- Seguimiento de casos por parte del INDH

Se desarrolló un protocolo de seguimiento que incluye lineamientos para el seguimiento judicial

llevado a cabo por los abogados/as del INDH y para el seguimiento con SENAME a cargo de los

jefes de sede y los abogados/as regionales.


La investigación inédita que realizó el Poder Judicial y la Unicef abarcó 10 regiones y 6 mil 500
menores y costó cerca de $ 200 millones. Es la primera radiografía a fondo a la vida de los niños
más vulnerables del país: menores en el sistema residencial que necesitan de la protección del
Estado porque sus familias los abandonaron o no son capaces de cuidarlos. Se describe cómo el
abuso sexual, la violencia y el maltrato están extendidos en el sistema. Y ponen el acento en las
faltas del SENAME y de los propios jueces. El equipo autor fue intervenido, mientras algunas
gestiones hablan de intentos de invalidar sus resultados. La Unicef le ha pedido al Poder Judicial
que intervenga los hogares con problemas e informe de los resultados.

Muchas veces los problemas sociales son difíciles de enfrentar porque las autoridades carecen de
la información necesaria para diseñar políticas correctas. Existen, sin embargo, áreas en que los
datos están pues especialistas se han dado el trabajo de investigar, sistematizar la información y a
partir de allí han sacado estremecedoras conclusiones que indican urgencia de actuar. Pero hasta
allí se llega, todo sigue igual, porque alguna autoridad así lo decidió. Es exactamente lo ocurrido
con una exhaustiva investigación que sirve para caracterizar la vida de los cerca de 15 mil menores
que el Estado chileno debe proteger en el sistema residencial, y que revela gravísimas
vulneraciones a los derechos de niños y jóvenes. La investigación se hizo a partir de un convenio
entre la Unicef y el Poder Judicial, con una inversión aproximada de $ 200 millones.

Los informes abordan las condiciones de vida de 6.500 niños atendidos en 10 regiones e
identifican los principales nudos críticos que enfrenta el sistema de protección. Para ello se
recurrió a una batería de instrumentos que incluyó: una encuesta a 384 niños repartidos en más
de 60 proyectos en todo Chile; entrevistas reservadas hechas por jueces a los niños de esos mismo
proyectos; visitas inspectivas a los hogares; revisión de los expedientes de 6.500 menores para
elaborar fichas que permitieran tener claridad sobre su situación, sus tratamientos y su destino.
Estas fichas, además, por primera permiten unificar la información muchas veces inconexa y
contradictoria que sobre un mismo niño tenían el Servicio Nacional del Menor (SENAME) y los
tribunales de justicia. Se elaboraron también fichas sobre los centros para precisar las condiciones
materiales y de gestión de las residencias visitada; y se levantaron datos de 1.112 niños y jóvenes
internados en las Aldeas SOS y cuya realidad es, según estos informes, representativa del sistema.

Es necesario precisar que los menores de los que se habla en este reportaje han sido víctimas de
algún tipo de maltrato en sus familias y no pueden vivir con ellas. Son niños que han sido
abandonados o abusados sexualmente o golpeados; o sus padres han caído en el consumo de
drogas y son negligentes. Son niños solos, que necesitan protección y el Estado, con la ayuda de
los privados, supuestamente tiene un sistema para mejorar su vida, para hacerlos crecer sanos y
ayudarlos a llegar a ser buenas personas.
iNVESTIGACION INÉDITA

El equipo que realizó esta inédita recolección y sistematización de información lo encabezó la


jueza Mónica Jeldres. Y lo integraron las magistradas de tribunales de familia Patricia Rivera,
Alejandra Valencia, Cecilia Ruiz y la doctora en derecho Paulina Gómez. Quien diseñó muchos de
los instrumentos metodológicos que se aplicaron en la investigación, fue la socióloga Carolina
Bascuñan, enviada por la Unicef. En cada visita a regiones contaron con la participación de jueces
de familia locales que aplicaron las encuestas en los hogares colaboradores del SENAME.

Desmenuzar esos informes es abrir una página que estremece a cualquiera. Dan cuenta de
gravísimas vulneraciones a los derechos de niños y jóvenes. Como que en un hogar de niñas de
Arica se detectó una red de explotación sexual organizada por las guardadoras; mientras que en
Punta Arenas, en un hogar de monjas, se denunció violencia y medicación de los niños sin
autorización ni supervisión médica, práctica que terminó, según explica la abogada Paulina Gómez,
con varios niños recibiendo un tratamiento de desintoxicación.

Entre lo que los jueces encontraron en esas ciudades extremas de Chile, el informe describe el país
real en que viven los niños protegidos por el Estado. Se detectó la presencia constante del abuso
sexual, delito que a veces comenten los propios guardadores, pero que en su mayoría es realizado
por otros jóvenes internos. En las Aldeas Infantiles SOS, por ejemplo, “un 10% de todos los niños y
niñas bajo el cuidado de esa institución participó de algún tipo de abuso sexual intraresidencial,
como víctima o agresor”, concluye el informe. Y se precisa que 86 niños han sido víctimas y que
otros 28 han sido identificados como abusadores.

También emergió la presencia constante de la violencia física y verbal por parte de los
guardadores o de parte de niños mayores. Y castigos como el encierro o dejar a los menores sin
comer.

En la región de Arica se visitaron tres hogares y en dos de ellos se detectaron situaciones de “alto
riesgo”, concepto que los autores de la investigación definieron como la existencia de “un peligro
inminente para la salud física y psicológica de los niños”. En Antofagasta, en cuatro de las cinco
residencias visitadas se descubrieron situaciones de “riesgo alto”. En Coquimbo, uno de los tres
proyectos visitados fue calificado de “riesgo alto”. En la región de Valparaíso se visitaron 24
hogares y en 18 se detectaron situaciones de “alto riesgo”. En Maule se visitaron 11 proyectos y
en ocho se detectaron situaciones de “alto riesgo”. En la Región de Los Ríos, uno de los dos
proyectos visitados resultó de “alto riesgo”. En la Región de Los Lagos, de los 6 proyectos visitados,
tres fueron calificados de “alto riesgo”.
UN “ALTO RIESGO”

Para que la frase “alto riesgo” no parezca una etiqueta vacía es necesario mirar algunos de los
casos que el informe califica de esa manera. Estos aparecen reseñados al final de las encuestas
hechas en cada región:

Una niña de 9 años denuncia haber sido víctima de abusos sexuales por parte de un adulto al
interior de la residencia de Valparaíso. Todos los niños entrevistados en un hogar de Quillota
señalan que se utiliza el aislamiento como método de castigo. Un niño de 12 años señala ser
víctima de agresiones físicas y sicológicas por parte de una educadora en un hogar de San Antonio.
Allí mismo, otro niño de 12 años señala ser víctima de agresiones físicas, sicológicas y sexuales por
parte de otro menor al interior de la residencia. Todas las niñas que respondieron al cuestionario
denuncian agresiones físicas por parte de las educadoras de una residencia de Villa Alemana.

Un niño de 12 años denuncia ser víctima frecuente de abuso sexual por parte de un adulto en la
residencia de Cauquenes. Y así cientos de casos…

Ante la constatación de situaciones de “alto riesgo”, la comisión recomendó a los jueces de cada
zona “la intervención inmediata de la residencia y la necesidad de investigar y realizar audiencias
reservadas con los niños”. Para que eso ocurriera, era necesario que, una vez que la Unicef
procesara los datos, se enviaran los antecedentes a los jueces locales respectivos para que
investigaran las distintas situaciones irregulares –o ilícitas- detectadas en sus zonas. Hasta hoy, y
según los antecedentes obtenidos por CIPER, eso no ha ocurrido. Y ello, a pesar de que los
informes fueron entregados por la Unicef al Poder Judicial en marzo de este año.

¿Qué consecuencias tiene esa paralización? Que la niña de 9 años que denuncia haber sido víctima
de abusos sexuales por parte de un adulto al interior de la residencia de Valparaíso,
probablemente siga siendo abusada. Que todos los niños del hogar de Quillota puedan seguir
siendo castigados con aislamiento y que los niños en situación de riesgo de San Antonio continúen
siendo agredidos por una educadora o abusados por otro interno. Y así, el drama de estos niños,
los más vulnerables del país, a los que el Estado debe proteger por ley, pueden continuar siendo
los protagonistas de los cientos de abusos que aparecen en estos informes.

En diferentes contactos académicos que he sostenido con diversos jueces de familia del país desde
marzo a la fecha, muchos de ellos me han preguntado cuándo recibirán el resultado de las
encuestas realizadas en sus jurisdicciones, ya que están esperando el material para iniciar la
intervención -explica la abogada Paulina Gómez, quien participó en la Comisión Jeldres.

Por qué entonces nada se ha hecho. La abogada Gómez señala que esta demora de tres meses se
debe a que en enero el Poder Judicial decidió un cambio en el equipo de trabajo de la magistrada
Jeldres y los nuevos encargados habrían estimado que era mejor no difundir esta información.

La nueva coordinadora del equipo, la magistrada Gloria Negroni, antes de enviar la información a
las regiones, organizó una reunión entre la Unicef, el SENAME, el equipo de trabajo del Poder
Judicial y el ministro encargado de la Reforma de Familia en la Corte Suprema, Héctor Carreño. En
esa reunión se decidió el curso de acción a seguir, que al parecer es no traspasar la información de
las vulneraciones informadas por los propios niños y adolescentes a los jueces competentes, con el
fin de que adopten las medidas pertinentes con carácter urgente -explica la abogada Paulina
Gómez.

¿Qué motiva esa decisión de la Corte Suprema? Hasta ahora no hay respuesta oficial. El 18 de
marzo pasado, CIPER solicitó acceso a los informes vía Ley de Trasparencia. A pesar de las
reiteradas solicitudes hechas con posterioridad, la respuesta de la Corte Suprema nos llegó recién
el 17 de junio (tres meses después), en la que se dice que se decidió pedir nuevos antecedentes a
los autores del proyecto antes de hacerlo público. De eso hace ya dos semanas. No se entrega
ningún motivo para que una investigación donde los autores son un organismo internacional
dedicado a la protección de los niños y el propio Poder Judicial, esté retenida.

Lo que no se aclara oficialmente alimenta trascendidos y conversaciones de pasillo, sobre todo


porque se trata de un proyecto inédito en varios aspectos. Las versiones que CIPER ha recogido de
funcionarios judiciales y de académicos ligados a la protección de la infancia es que los jueces
Carreño y Negroni se oponen a la difusión de estos duros informes pues estiman que están mal
hechos. Por ello, se le habría pedido a la Unicef que sacara algunas partes, como los datos de los
abusos sexuales, pues se habría estimado que no es válido obtener esa información a través de
encuestas a menores de edad ni a través de entrevistas hechas por los magistrados, en las que se
preserva la identidad de los menores. Todas esas versiones añaden que la Unicef habría accedido a
cambiar los informes y habría despedido a la socióloga Carolina Bascuñán, autora técnica de éstos.

Consultada por CIPER la socióloga Bascuñán desmintió esos rumores. Señaló que efectivamente la
Corte Suprema envió un oficio a la Unicef pidiendo que la institución explicara la metodología
utilizada y que precisara su postura frente a los informes. “Unicef respondió por oficio que se
recomendaba usar esa información para mejorar el sistema residencial y seguir colaborando en el
proyecto. Es decir, respaldó todo el proyecto”, afirma Bascuñán. Añade que ella no ha sido
despedida, que sigue trabajando con la Unicef, sólo que en otro tipo de proyecto. El cambio se
debe a que ella creó una fundación para trabajar en temas de la infancia y había que evitar
posibles conflictos de intereses.

Consultada por CIPER, directivos de la Unicef ratificaron oficialmente la versión de la socióloga


Carolina Bascuñan sobre su situación laboral y precisaron, además, que “no se ha recibido por
parte del Poder Judicial ningún reparo respecto de la metodología utilizada en dicha
investigación”.

CIPER obtuvo además un oficio en que Unicef explica al presidente de la Corte Suprema cómo se
hizo toda la investigación y respalda los resultados obtenidos.

Respecto de los estudios, Carolina Bascuñan precisó que el Poder Judicial y SENAME tienen las
graves denuncias desde marzo , y precisó que lo único que se le pidió -en una reunión en la que
estuvo presente la magistrado Negroni, el ministro Carreño y Angélica Marín, por SENAME- es que
no se difundieran estos datos por la prensa para evitar la alarma pública.

En esa ocasión, ella y Soledad Larraín, como representantes de Unicef, dijeron que “si se tomaba la
decisión de trabajar esta información en forma interna, Unicef necesitaba tener un informe de las
acciones que se habían adoptado para mejorar el sistema residencial”, narra Bascuñán.
Es decir, la Unicef esperaba que los antecedentes se tomaran con la seriedad que correspondía,
que se interviniera en los hogares de “alto riesgo” y se les informara de las medidas. “Hasta donde
yo sé esa información no ha llegado de vuelta”, explica la socióloga.

De acuerdo a estos antecedentes, actualmente el Poder Judicial retiene sin justificación


información que revela situaciones terribles en el trato a los niños que deben ser protegidos por el
Estado. Más grave aún: no está claro si se está haciendo algo para solucionar los distintos abusos
que se denuncian en estos informes. Según fuentes consultadas por CIPER, sólo hace dos semanas
el presidente de la Corte Suprema, Rubén Ballesteros, pidió al SENAME que informara qué
medidas se habían tomado respecto de los antecedentes reunidos en estas investigaciones.

Las consultas hechas por CIPER a algunos jueces de familia de regiones, coinciden con lo señalado
por la abogada Gómez: por el lado de los tribunales, ninguna intervención se habría realizado.

MUCHAS INVESTIGACIONES, POCAS SOLUCIONES

Hasta ahora sólo hay certeza de que han sido investigados los hechos flagrantes que la misma
Comisión Jeldres encontró mientas realizaba su labor. Por ejemplo, en Arica la evidencia de una
red de explotación sexual infantil en la residencia Ajllasga hizo que los antecedentes se pusieran
inmediatamente en conocimiento de los jueces locales. En Ajllasga vivían 24 niñas y la comisión
denunció al tribunal local que las muchachas salían del hogar de noche con la complicidad de
guardadoras de la residencia, y regresaban de madrugada, drogadas.

Según relata la abogada Paulina Gómez, los datos permitieron llevar adelante una investigación
penal que culminó en junio “con la formalización por explotación sexual infantil de dos
trabajadores del hogar”.

Pero los datos obtenidos en Ajllasga exceden lo delictual y ahondan en los dramas cotidianos del
hogar de menores, abusos que muchas veces se detectan en otros centros. Junto con la red de
explotación infantil, la Comisión Jeldres descubrió una niña enferma de VIH que no recibía
tratamiento y que mantenía relaciones sexuales con otras menores del hogar, “con quienes se
realizarían pactos de sangre con el consiguiente riesgo de contagio”. También detectó “a lo menos
dos niñas enfermas de cáncer cérvico-uterino, una carente de todo tratamiento médico y
asistencia psicológica en situación de abandono y otra viviendo con su pololo”.

La adicción a la pasta base de varias menores no sólo no era motivo de tratamiento médico sino
que, por la completa falta de vigilancia y de cuidado, el consumo no tenía freno alguno. Las chicas
se drogaban adentro y afuera del hogar y regresaban “en completo estado de intoxicación, hecho
imposible de desconocer por las cuidadoras”. La comisión llegó de madrugada al hogar y pudo
constatar que “las niñas están en estado de cuasi-inconsciencia por consumo de drogas. No son
capaces de reaccionar ni despertar ante los estímulos y llamados realizados por la jueza
coordinadora”. Estar en ese hogar no les hacía bien a la niñas, al punto de que se había producido
una “cronificación y agudización del estado de toxicomanía de las niñas y adolescentes desde su
ingreso a la residencia hasta la fecha”.
Una situación similar de abandono y despreocupación fue registrado en otro hogar de Arica: Sariri.
En su denuncia al tribunal de esa región, la Comisión Jeldres describe el centro como peligroso,
insalubre y denigrante, donde los niños no tienen ningún control ni son cuidados. Los menores se
drogan, salen en la madrugada, hay un total ausentismo escolar e inexistencia de cualquier tipo de
actividades educativas o recreativas al interior de la residencia.

La situación de desprotección y abuso es tan sistemática que la Comisión Jeldres, al hacer la


denuncia al tribunal de Arica, propone que se sancione a la Corporación CEAFIT -que administra
los hogares Sariri y Ajllasga-, que se declaren nulos todos los convenios que permiten a esa
corporación recibir menores y dinero fiscal y que se inhabilite a sus directores para vincularse al
trabajo con la infancia y la adolescencia.

El informe repara además en un hecho que vuelve todo lo anterior aún más grave. Tanto el hogar
Ajllasga como Sariri habían sido visitados siete meses antes por un equipo dependiente del
Ministerio de Justicia: la Comisión Interinstitucional de Supervisión de los Centros de Protección
de Derechos (CISC-Protección).

Aunque esa comisión no detectó la red de abuso sexual, sí elaboró un duro informe sobre el
descontrol de los hogares. Sobre Siriri escribió: “Los jóvenes gobiernan el lugar. A la llegada de la
comisión había una patrulla de Carabineros porque dos jóvenes residentes, que son hermanos,
habían tenido una violenta pelea (…) No hay señal del más mínimo respeto, se agreden, lanzan
sillas en presencia y muy cerca de los comisionados, adoptan una actitud intimidante, dando
portazos y estrellones”.

Pese a lo explícito del informe y a las notas de prensa que generó, nada había cambiado cuando en
noviembre el hogar fue visitado por la Comisión Jeldres. Todas las prevenciones, escándalos y los
mismos informes se habían archivado y la situación continuaba igual.

La Comisión Jeldres informó sobre este hecho al tribunal en la denuncia sobre explotación sexual
en el hogar Ajllasga: “Muchos de los hechos descritos están en conocimiento de las autoridades
del SENAME y de la Seremi de Justicia toda vez que con fecha 29 de mayo del presente año se
realizaron las visitas de la Comisión Interinstitucional de Protección (CISC), sin que hasta la fecha
se haya reparado de modo alguno la situación de vulneración de estos niños y adolescentes”.

La CISC- Protección es una instancia generada desde el Ministerio de Justicia que se despliega dos
veces al año en todo Chile para controlar las condiciones de vida de los niños que viven en
hogares. Y muchos hogares donde la Comisión Jeldres encontró situaciones peligrosas, ya habían
sido detectados por las CISC- Protección en mayo. A pesar de ello, siete meses después, nada
había cambiado. Y ello, pese a que el Sename había informado que los problemas detectados por
la CISC se estaban solucionando.

Con la retención de los informes de la Comisión Jeldres y la falta de intervención en los hogares, el
Poder Judicial está empujando a los informes de esta inédita investigación al mismo destino que
los informes de las CISC-Protección: que se transformen en detalladas descripciones de los
problemas que afectan a los niños más vulnerables del país, sin que ninguna institución del Estado
cumpla con su obligación de intervenir el sistema para darles protección y tratamiento adecuado
para sus múltiples problemas físicos y sicológicos.

Probablemente este tipo de constataciones sobre cómo opera el sistema es uno de los aspectos
que hace más interesante y a la vez más molesto el trabajo de la Comisión Jeldres. El diagnóstico
de dicha investigación no se reduce a lo que hace mal un hogar de menores ni a constatar la falta
de presupuesto o a responsabilizar de todo a un funcionario psicópata, sino que expone las fallas
de las autoridades administrativas y de los propios jueces. Deja claro que si los tribunales no
aportan lo suyo, el sistema no podría ser lo que es: una silenciosa máquina que invisibiliza –y en
ocasiones acrecienta- el sufrimiento de niños que deben ser ayudados por el Estado.

Porque desastres como el de los hogares de Arica o como los graves problemas encontrados en las
Aldeas SOS -y que se mostrarán en la segunda parte de este reportaje- no sólo son posibles
porque hay funcionarios pervertidos o instituciones privadas irresponsables, sino porque el
SENAME no realizó su trabajo fiscalizador y los tribunales tampoco hicieron lo suyo.

“Juan Andrés Guzmán en Reportajes de investigación Publicado: 04.07.2013”

Con un panel integrado por el director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH),
Branislav Marelic Rokov, el Observatorio Niñez y Adolescencia (ONA) presentó en la Universidad
Central su 4° Informe "Infancia Cuenta en Chile 2016" en el que se destacó que Chile no garantiza
los derechos de los niños, especialmente aquellos más vulnerables.

Debido a que la temática y los datos que entrega este estudio coinciden con el debate nacional,
los contenidos del Informa han sido de alto interés de los medios de comunicación.

La ceremonia - realizada el 16 de diciembre- fue encabezada por el Secretario de la Facultad de


Ciencias Sociales de la Universidad Central, Antonio Rocamora, y la secretaria ejecutiva del
Observatorio, Francis Valverde, y contó también con la participación del abogado experto en
infancia de la Universidad Diego Portales, Miguel Cillero Bruñol.

Contenidos

En su primer capítulo, el estudio entrega un análisis exhaustivo de las principales


recomendaciones que el Comité de Derechos del Niño ha realizado al Estado chileno desde 1994
hasta la fecha y los desafíos pendientes. Los principales contenidos son los siguientes:
1. El Comité de los Derechos del Niño (ONU) expresa preocupación porque Chile no ha logrado
derogar la Ley de Menores de 1967 y promulgar una ley sobre protección integral de derechos de
los niños y niñas con arreglo a la Convención.

2. Chile lleva 49 años con una Ley que no garantiza una protección integral a niños, niñas y
adolescentes según lo pactado en el tratado internacional de la Convención de los Derechos del
Niño.

3. A 26 años de ratificada la Convención sobre los Derechos del Niño por parte del Estado de Chile,
éste sigue en deuda con los niños, niñas y adolescentes para garantizar sus derechos.

4. En tres exámenes sucesivos (desde el año 2002) el Comité recomienda al Estado de Chile
intensificar sus esfuerzos para que garantice el principio de no discriminación por motivos de
género, étnicos, religiosos contra los niños, niñas y adolescentes del país.

5. En tres exámenes sucesivos (desde el año 2002), se le pide al Estado Chileno que promulgue una
legislación que penalice los delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes y que se
especifique que éstos delitos no prescriben.

6. En tres exámenes sucesivos (desde el año 2002), se le recomienda al Estado Chileno que haga
hincapié en la calidad de la educación y otorgue mayores recurso a las escuelas públicas gratuitas.

7. En dos exámenes sucesivos (desde 2007), se le recomienda al Estado de Chile que apruebe una
legislación sobre migración y se asegure de que haga referencia directa a los derechos y garantías
de los niños y niñas.

8. De las 40 recomendaciones analizadas por el Observatorio, en las cuales el Comité de los


Derechos del Niño ha entregado al Estado de Chile, 20 de ellas han sido cumplidas de manera
insuficiente por el Estado y a las otras 20 no les ha dado cumplimiento.

9. No existen recomendaciones, de las abordadas en el Informe, en el que el Estado de Chile haya


cumplido completamente.

El segundo capítulo aborda el sistema de monitoreo propuesto por el Observatorio y que revela la
realidad que viven niños, niñas y adolescentes en Chile bajo los tópicos: Entorno familiar y social,
Salud, Educación, Derechos y libertades civiles, y Autonomía progresiva. Además se agrega
colaboración de otras instituciones de la sociedad civil en torno a dos temas a) niños con adultos
significativos privados de libertad y b) análisis de datos de pobreza en infancia migrante.

1. La pobreza en Chile ha disminuido sistemáticamente en la última década, sin embargo siguen


siendo los niños, niñas y adolescentes (NNA) la población más empobrecida.

2. El 18,2% de NNA vive bajo la línea de la pobreza, el mayor porcentaje de pobreza por región se
encuentra en La Araucanía con un 34,3%

3. El 23,3% de NNA vive bajo la línea de la pobreza, el mayor porcentaje de pobreza por región se
encuentra en La Araucanía con un 31,9%
4. El 34,4% de NNA en Chile que experimenta algún tipo de pobreza, ya sea pobreza por ingreso,
multidimensional o ambas. En la región de La Araucanía la mitad de los NNA experimenta algún
tipo de pobreza.

5. El porcentaje de niños, niñas y adolescentes (NNA) pobres en zonas rurales es el doble del
porcentaje de NNA pobres en zonas urbanas. Que el tramo de edad de 0 a 5 años es el segmento
etario que presenta mayor porcentaje de pobreza por ingreso

6. Los niños entre 2 y 17 años con discapacidad alcanzan un 7,2%, mientras que las niñas un 4,4%.

7. Un 65,8% de los estudiantes hombres de 2° año medio han sufrido en el último año
discriminación de sus pares y un 41% violencia.

8. Un 61,9% de las estudiantes mujeres de 2° año medio han sufrido en el último año
discriminación de sus pares y un 37,1% violencia.

9. Más de 40.000 niños y niñas tienen a su padre y/o madre privados de libertad en Chile

10. 4 de cada 10 NNA migrantes en Chile experimentan pobreza multidimensional

El tercer capítulo refuerza el interés del Observatorio por relevar la expresión territorial de la
desigualdad y la segregación que afecta a la niñez en Chile. En este sentido, el propósito fue
analizar y comparar la disposición de la oferta programática del Servicio Nacional de Menores
(Sename) a nivel comunal, con el propósito de examinar la capacidad del Estado para entregar
servicios de protección ¿Cuáles son los criterios que operan para determinar la cobertura
geográfica de la oferta programática de SENAME?

1. Desde la perspectiva del Observatorio Niñez y Adolescencia, se evidencia ausencia de una


política pública de niñez basada en garantías universales, al no estar presentes en todas las
comunas del territorio nacional.

2. Se observa que la oferta programática de SENAME no responde a criterios de focalización


basados en vulnerabilidad social, puesto que, 78 comunas en las que convergen altos niveles de
vulnerabilidad escolar (IVE), alta ruralidad, altos niveles de pobreza por ingreso y
multidimensional, hay una ausencia total de programas SENAME.

3. Los programas de protección de SENAME se concentran en zonas de alta población de niños,


niñas y adolescentes y no en zonas dispersas geográficamente y de baja población de NNA.

4. La lógica de pago por NNA atendido en programas SENAME, desfavorece a los territorios que
cuentan con menos NNA, presentan mayor dispersión geográfica y mayor situación de
vulnerabilidad social.

“19 diciembre 2016”