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MARKETING PERSONAL, Por Ines Temple de la empresa LHH- DBM

Hace unos años, una conocida universidad norteamericana realizó un experimento muy
interesante: Quería comprobar qué tan ciertas e importantes eran las “primeras impresiones”
sobre las personas. Los investigadores hicieron a un nuevo profesor interactuar en clase con
sus alumnos durante apenas 17 segundos, luego lo hacían retirarse y pedían a los alumnos
que llenaran una encuesta donde básicamente preguntaban ¿qué les había parecido? ¿era
bueno? ¿era inteligente? ¿sus clases eran amenas?
El profesor sólo se había presentado 17 segundos… pero aun así todos llenaron sus
encuestas y el equipo esperó hasta el final del semestre para volver a aplicar la misma
encuesta al mismo grupo. ¿Qué pasó? Al comparar ambos resultados, las respuestas
coincidían de una manera impresionante.
Estos resultados nos dejan en claro que las primeras impresiones son fundamentales. Ese
primer contacto en el que las personas fijan en su mente una imagen sobre nosotros deja una
huella en nuestros interlocutores y nos persigue en el tiempo. La pregunta es entonces, ¿qué
estamos haciendo para que “nuestras” primeras impresiones sean las mejores?
De eso se trata el marketing personal, de tener conciencia de la imagen que proyectamos en
los otros y de desarrollar la capacidad para posicionar nuestros mejores atributos desde el
momento en que entramos en contacto con las otras personas.
Para comprender el marketing personal debemos empezar por realizar un análisis de nuestra
propia imagen, nuestra “marca personal”. ¿Quién soy?, ¿cuáles son mis habilidades y
destrezas especiales? ¿qué conocimientos específicos poseo? ¿qué me distingue del resto?
Una vez que hecha esta lista, revísela seguido. Conocer nuestras fortalezas nos ayuda a
tener presente qué valor podemos ofrecer a otras personas.
En segundo lugar, debe tener presente siempre estamos comunicando. Es imposible no
hacerlo. Nuestras palabras, silencios, posturas, miradas. Todo lo que hacemos comunica y
quienes nos ven interpretan de acuerdo a su realidad nuestros “mensajes ocultos”. Entonces,
es importante que seamos conscientes de la forma cómo nos comportamos en diferentes
ambientes, y de si nuestros gestos guardan relación con el lugar. Por ejemplo, cuando nos
vestimos de traje para una entrevista, queremos que sepan que somos personas serias,
capaces y hasta elegantes.
Obsérvese al espejo y pregúntese ¿Lo que veo es lo que quiero que los otros vean de mí?
¿me veo de acuerdo a mi perfil profesional? ¿Tengo un problema de estilo?
Mi intención no es generar estereotipos. No creo que todos deberían vestir y comportarse
iguales, pero sí que todos percibamos lo importante de ser conscientes de que la imagen que
proyectamos está en línea de lo que somos o de lo que queremos que los otros vean que
somos. Piénselo de otra manera: en cada juego hay reglas, y así como cuando vamos al
gimnasio nos ponemos zapatillas de deporte, estamos acostumbrados a un conjunto de
reglas de arreglo personal en los diferentes lugares a donde vamos.
Ya hemos dicho que existe la mirada de los otros. No vamos a vivir en función a esa mirada,
pero sí podemos realizar el ejercicio de ponernos en los ojos de los otros y descubrir cómo
nos ven, qué transmitimos, cómo nos presentamos. Eso contribuye a estar y parecer vigentes,
a ser más empleables. Es nuestra responsabilidad no solo ser empleables, sino también
parecerlos y que los demás lo vean así. Eso elevará nuestro valor en el mercado.
En LHH- DBM pensamos que tenemos que crearnos un halo de éxito, que no es otra cosa
que dejar una estela positiva en los demás, contagiar el entusiasmo por lo que hacemos. El
éxito jala el éxito. Algunas personas piensan ¿cómo puedo mostrarme exitoso, si las cosas
no caminan bien para mí? Pues el entusiasmo se trata precisamente de eso, de pensar que
quizá ahora no nos va bien, pero que las cosas mejorarán, estar seguro que lograremos
nuestras metas y transmitir esa convicción a los demás.
La actitud positiva genera cosas positivas e inspira a los demás. Uno quiere vincularse con
personas que no ven solamente el lado negativo de las cosas, que no mencionan solo el
problema, sino con personas que se acerquen con la solución a la mano. El cómo nos ven
está basado en la respuesta que le damos a la pregunta ¿me siento exitoso?
En mis talleres y en mi libro “Usted S,A,”, siempre señalo que no podemos cambiar la cara
que tenemos, pero sí la cara que ponemos, y muchas veces las personas no tomamos
conciencia de ese poder. ¡Créalo! Somos dueños de nuestra propia actitud: de la actitud con
la que decidimos trabajar, de la actitud con la que decidimos vivir, de la actitud que define
realmente nuestra imagen personal.
Mostrarnos exitosos no es alardear, ser arrogantes o querer ser superiores a los demás. Todo
lo contrario, se trata simplemente de comprender que nuestra actitud tiene que ser totalmente
positiva y orientada a darle a los otros la atención y el reconocimiento que esperan y
necesitan. ¿y qué otra cosa vende más que mostrarse como un profesional excelente, que se
traduce no solamente en entusiasmo, sino también en ganas de seguir aprendiendo e
involucrarse?
El tiempo en que podíamos escoger entre hacer o no hacer marketing personal ya pasó.
Ahora el reto es aprender a hacerlo bien.

La real importancia de la comunicación no verbal, por Jaime Herrera (Diario Gestion)


Si ha llevado algún taller de presentaciones de alto impacto o comunicación efectiva, en algún
momento seguramente le dijeron que el lenguaje no verbal era lo más importante en una
presentación, es más, es probable que le dieran incluso una cifra, del total del mensaje que
uno envía a su interlocutor tan solo 7% es comunicación verbal, 38% tiene que ver con la
entonación y 55% es la expresión corporal. Este es un dato que se suele repetir hasta el
cansancio en los diversos talleres de comunicación y se da por sentado que es verídico.
Bueno, este dato surge del psicólogo alemán Albert Mehrabian quien en los años 80s realizó
una serie de experimentos y llegó a esa conclusión.
Sin embargo, lo que no se dice o no se conoce es que Mehrabian indica que esta proporción
es válida para frases cortas, no para una presentación o conversación. Los experimentos que
realizó Mehrabian fueron sobre frases cortas o palabras en donde estaban involucradas
algunas emociones. Pongamos un ejemplo. Un jefe pregunta: “¿Terminaste el trabajo
Hernández?”, Una persona expresa su amor: “¡Te quiero!”, un compañero te pide que lo
ayudes: “¡Jorge ayúdame!”. En estos ejemplos una persona utiliza frases cortas o palabras
para comunicarse pero también transmite alguna emoción con su lenguaje corporal y
entonación, en estos casos se puede decir que efectivamente el contenido no importa mucho
o el famoso: “no es lo que se dice sino como lo dice”. Tomemos el ejemplo del jefe que le
pregunta a un colaborador si terminó su trabajo, la comunicación podría ser amable, una
pregunta simple, de tal forma que su interlocutor recibe ello como una simple consulta pues
le transmitió tranquilidad, pero también podría hacer la pregunta de manera demandante y
autoritaria, a lo que el colaborador podría responder con una emoción de miedo o quizás ira
ante la forma como le hizo esa pregunta. En estos casos, efectivamente la forma como se
dicen las cosas cobra vital importancia y aplican los famosos porcentajes de Mehrabian.
Cuando se realiza una presentación, conferencia o conversación, definitivamente el contenido
de tu comunicación cobra muchísima importancia, evidentemente el lenguaje no verbal es
vital, pero no en la proporción que se suele indicar. Es por ello que lo primero que debe revisar
es el contenido, que es lo que va a decir, con que palabras se va a expresar, luego cuando
tenga aprendido el contenido puede entrenarse en la forma como lo hará.
Pero tomemos el dato de Mehrabian en su real dimensión y valía, en momentos de stress o
simplemente de distracción no consideramos estás pequeñas expresiones, estos momentos
en los cuales nos comunicamos en el trabajo, momentos de oro que podemos utilizar o
desaprovechar para colaborar con el clima emocional de un equipo de trabajo. No basta con
decir por favor o gracias, debemos hacerlo de la manera adecuada y ahí si el lenguaje
corporal y entonación son vitales, una sonrisa y un gesto amable nunca están demás y las
emociones que generan en quienes las reciben contribuyen decididamente en su
comportamiento y finalmente en el trabajo.

Los Estilos de Pensamientos: únicos en cada ser humano y en cada


investigador…
El término estilo de pensamiento es usado no sólo por Herrmann (1995) sino también por
otros autores, pero con significados distintos. Para el autor antes citado el estilo de
pensamiento es la manera particular de cada individuo de percibir al mundo, pensar, crear y
aprender. Según él, hay una íntima relación entre la dominancia cerebral y las preferencias
de estilo de pensamiento, lo que impacta aquello en que ponemos atención y el cómo y
el qué aprendemos mejor. Cada uno de los cuatro cuadrantes o centros cerebrales, en el
modelo del cerebro total de Herrmann, está asociado con diferentes funciones especializadas
de pensamiento o con diferentes estilos de pensamiento (Rojas, Salas y Jiménez, 2006).
Asimismo el concepto de estilo de aprendizaje arranca del hecho innegable de que somos
diferentes; esta diferencia, sustenta Salas (1995), se presenta de muchas maneras y se
refleja en atributos tales como la edad, el nivel de conocimiento o intereses, la experiencia y
las características fisiológicas, psíquicas, somáticas, espirituales, que conforman la
personalidad de cada ser humano. Dichas particularidades que son diferentes y que tienen
cierto grado de persistencia y permanencia en el tiempo, se denominan estilos.
En este orden de ideas algunos autores, entre ellos, Sternberg (1997), plantea que el
término estilo de pensamiento significa la manera preferida de pensar que tiene cada
individuo. No es una habilidad, sino la manera seleccionada de expresar o usar una o más
habilidades. Por su parte Beltrán, Fernández y Sánchez (2000), esbozan que los estilos están
incluidos en lo que Sternberg denomina la teoría del autogobierno mental, entendido como
las diferentes pautas que una persona puede utilizar para organizarse o gobernarse a sí
misma. El estilo de pensamiento o estilo intelectual es pues como una especie de
autogobierno mental, centrado más en los usos que en los niveles de inteligencia; lo que se
valora no es cuánta inteligencia tiene una persona sino cómo la emplea.
Todos los seres humanos tienen distintas formas de abordar la realidad, de resolver
problemas, de aprender, de razonar, entre otras cosas. El estilo de pensamiento es una
especie de personalidad intelectual o de idiosincrasia cognitiva, que se va forjando desde
antes de nacer y que, una vez consolidado, filtra todas las experiencias de descubrimiento e
invención.
Asimismo Padrón, J (2014) plantea que:
“La intuición (vivencia, introspección, comprensión), la demostración (razonamiento,
argumentación, explicación) y la sensación (captación sensorial, observación,
instrumentación) constituyen para Locke tres formas elementales de conocimiento
correlacionadas con la naturaleza del objeto conocido, formas que coexisten en el ser humano
(equivale a otra tesis reciente según la cual los distintos Estilos de Pensamiento coexisten en
una misma persona y varían según la situación del individuo y la naturaleza del problema a
resolver”
En concordancia con lo planteado por el autor es importante resaltar que aunque existen tres
posibilidades de personalidad cognitiva, siempre habrá una que predomina en comparación
con las otras dos. Por ende los estilos del pensamiento se encuentran asociados a la forma
como se ven las cosas, como se conocen y cómo actúan sobre ellas para asumirlas y
resolverlas.
Todos los seres humanos nacen, crecen y se desarrollan en ambientes familiares, sociales y
comunitarios diversos y de igual forman serán diversos los estilos del pensamiento de cada
uno de ellos. En este término es importante entender y comprender los diversos estilos del
pensamiento y cómo estos influyen en los procesos de vida y específicamente en los procesos
investigativos que se desarrollan.
Por su parte Correa, G (2000) y Padrón, J (2014) plantean y coinciden en el reconocimiento
de tres estilos del pensamiento, los cuales vendrían a ser el cómo se emplean las actitudes
según los modelos representacionales de la realidad que posea cada individuo.
De esta forma, se pueden derivar los siguientes estilos del pensamiento: inductivo – concreto,
deductivo – abstracto y intuitivo – vivencial, los cuales se explican a continuación:
Gráfico 1. Correa, G (2000) Estilos del Pensamiento. Adaptación de la Autora.

Ante estos estilos del pensamiento, vale la pena preguntarse: ¿realmente los seres humanos
y especialmente los formadores e investigadores toman en cuenta estos estilos de
pensamiento para generar conocimiento? Es una respuesta que nos lleva a reflexionar sobre
la praxis… sobré el qué y el cómo se están haciendo las actividades en torno a los procesos
educativos e investigativos. Son muchas las respuestas y tan diversas como los estilos, queda
para la reflexión de todos y cada uno de los lectores. Por ahora seguiremos al segundo
aspecto que nos encamina estas líneas y que van de la mano con los estilos del
pensamiento…
BRANDING PERSONAL Y LAS 6P DEL MARKETING PERSONAL
Hoy en día, toda estrategia de Branding de cualquier marca (sea B2C o B2B), debe contar
con una estrategia de Branding Personal: empleados, directivos, CEOs… todos son puntos
de contacto de la marca con la audiencia, todos comunican y mantener la coherencia es
fundamental para construir una marca de éxito.
El Branding Personal puede contar con varios modelos diferentes que pueden ayudarte a
crear tu estrategia; uno de mis favoritos es el modelo de las 6 Ps que puedes encontrar
desarrollado en uno de los mejores libros sobre el tema, “Marca Personal para Dummies”
del experto Andrés Pérez.
Estas son las 6 Ps a las que tendrás que dar respuesta en tu estrategia de Branding
Personal

1. Propósito
Si no sabes a dónde vas no podrás dar el primer paso y para ello debes analizar con
detenimiento de dónde vienes (situación inicial): conocer tu historia personal, las decisiones
que tomaste para llegar al punto donde y los valores que más respetas te darán una pista
sobre tu Misión y Visión de marca.
¿Quieres cambiar el mundo?
Espero que sí, porque hace falta. Define tu marca con una buena razón, por algo por lo que
sientas verdadera pasión, da un “porqué” a tu audiencia y será más fácil que te sigan.
Márcate objetivos sobre lo que quieres representar en el futuro y aléjate de tu zona de confort
para conseguirlos.
2. Personalidad
Ya hablamos sobre la importancia de definir la personalidad de la marca de tu empresa y
analizamos el modelo de los 12 arquetipos de Branding. Para que otros te conozcan,
primero debes conocerte; pregúntate como te ves y pregunta cómo te ven los demás.
Encuentra los elementos de tu comportamiento que provocan diferentes percepciones en tu
audiencia y trata de mantener coherencia:
 Historia personal.
 Pasión, motivación, entusiasmo.
 Carácter, estilo, apariencia, origen.
 Comportamientos, hábitos.
 Intereses, actividades.
3. Público
Cuando hablamos de público no hablamos sólo de “clientes”, hablamos de todos los que
influyen en tu proyecto (stakeholders), piensa en cuál es tu ecosistema:
 Influyentes
 Competidores
 Clientes
 Tribu
 Colaboradores
 Seguidores
Esto te ayudará a encontrar tu nicho, puedes ir a un mercado grande super competitivo o
trabajar en un terreno muy especializado con menos público pero también menos
competencia. Analiza el mercado y las necesidades que se están cubriendo y las que no,
¿puedes aportar valor con tu marca personal?
Encuentra a la Tribu que comparte tu Pasión, es el primer paso para crear movimientos que
pueden cambiar el mundo.
4. Producto
Define tu Producto y lo que te hace realmente bueno en tu mercado:
¿Qué es lo que te entusiasma y qué es lo que menos te gusta hacer?
Encuentra el valor en lo que puedes hacer y trabajar en ser relevante para la Audiencia a la
que estás resolviendo un problema.
5. Posicionamiento
Trabaja en ser experto en tu sector y encuentra aquello que te hace diferente y al mismo
tiempo relevante en tu sector (si algo te diferencia pero no importa a tu audiencia no servirá
de mucho, verdad).
Para mantener la coherencia en lo que crees debes posicionarte por algo en lo que te sientas
cómodo, tus acciones son las que te posicionan y las que te darán credibilidad:

El objetivo es Diferenciarte, emocionar y generar confianza.

6. Promoción
Muchos confunden el marketing personal con la marca personal. El marketing es sólo una
pequeña parte que se encarga de comunicar la marca. Sin descubrir tu marca personal, si
encontrar los “porqués” no tendrás nada que promocionar y no estarás trabajando en
Branding personal, más bien será “Spam personal”.
Una vez tengas claros los diferentes elementos de tu marca personal llegará el turno de
comunicarlos, encontrar los puntos de contacto con nuestra Audiencia y comenzar a trabajar
en ampliar nuestros horizontes.
Debes trabajar en tu Nombre, Logo, eslogan, en tu forma de vestir, tu aspecto físico y
cualquier elemento visible que pueda asociarse a tu marca personal.
¿Dónde está tu Audiencia y cómo llegas a ella?
Ya sabemos quiénes son, ahora veamos dónde están para construir nuestra plataforma de
marca:
 Networking: Asociaciones, eventos culturales o deportivos, congresos… cualquier espacio
es bueno para trabajar nuestra red de contactos.
 Blog, sitio web, ebook: ¿Solucionas un problema que es buscado en Internet? trabaja en un
crear contenidos de calidad y especialízate, aprende todo lo que puedas para ser el mejor en
el tema en el que quieras posicionarte. Escribe un libro o un ebook gratuito y regálalo a tu
audiencia.
 Ponencias y charlas: Comienza a dar charlas, es una gran forma de contectar con tu
audiencia.
 Redes Sociales: Twitter, Facebook, Google Plus, Linkedin, Instagram… tu audiencia está
ahí, practica el marketing One to One en social media.
 Tv, Prensa, Radio: No necesitas que te descubran los grandes medios, puedes comenzar
con un podcast o crear tu propio canal de youtube.
 Reputación online: Busca que dicen sobre ti en Internet, aquí te recomiendo un gran libro
gratuito “Reputación online para todos” de Oscar Del Santo.
 …
Trabajar en tu marca personal es una inversión de futuro, debes cambiar el chip de dejar de
“trabajar para” a “trabajar con”: tu identidad y posicionamiento te permitirá colaborar en
diferentes proyectos sin necesidad de relacionarte únicamente a una empresa y estarás
dando valor, además, a los proyectos en los que colabores.

APUNTES PARA EL CURSO DE RECURSOS HUMANOS (UNALM)


Marketing Personal, lenguaje corporal, 6p de M. Personal, Estilos de Pensamiento