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UNIVERSIDAD DE LA CUENCA DEL PLATA – CÁTEDRA: PSICOLOGÍA EVOLUTIVA NIÑEZ1

Control de esfínteres
(Síntesis de cátedra)
Francoise Dolto en su libro “Dificultad de vivir II” habla de la necesidad de contar con la
maduración del sistema nervioso central, 24/28meses (momento de mielinizacion de las
terminaciones nerviosa s de la parte inferior de la medula espinal que controla los nervios que
regulan recto, ano, vejiga y meato urinario) para lograr una contención de esfínteres natural y
espontanea.

Ese nivel de maduración se pone de manifiesto a través de la marcha y el movimiento ágil,


saltos, ascenso y descenso a una silla por ejemplo, en lo que a desarrollo motor en dicha edad
puede observarse.

Un “control impuesto” antes de esa edad podría ser negativo si tenemos en cuenta que aun no
puede manejar de esa manera su cuerpo y las cargas de afecto todavía puestas sobre sí mismo
harían sentir como “peligrosas” la perdida de “partes del mismo” (micción y heces)

El niño reconoce sus evacuaciones a través de las palabras de su madre al momento de su


higiene y cambio de pañal y naturalmente querrá imitar a los adultos, ”hacer como los
grandes” cuando su motricidad le permita acceder a los artefactos propios del lugar destinado
para ello (baño), punto central de la educación esfinteriana.

La continencia antes de este momento será una respuesta de sometimiento (dependencia) al


deseo o requerimiento del adulto, por temor, necesidad de “agradar”, miedo a perder afecto,
etc.

En los varones, las erecciones son compatibles (van acompañadas) con la micción por lo que
durante el día, con mucha frecuencia, y durante la noche orina aún sin deseos de hacerlo,
porque tiene erecciones. Por lo que la culpabilización por falta de control puede abarcar
aspectos importantes de su sexualización.

Si la continencia esfinteriana diurna (de día) fue adquirida de manera espontanea y natural, la
enuresis (evacuación miccional nocturna) desaparece alrededor de los tres meses posteriores
( con variaciones esperables). Muchas veces la “obediencia” por temor genera la enuresis
como posibilidad de satisfacer deseos reprimidos a causa de dicha dependencia.

En las niñas el logro del control natural está facilitado por la diferencia orgánica genito-recto-
urinaria pero pueden aparecer obstáculos igualmente significativos ante un control impuesto
antes de tiempo.

Raquel Soiffer, en su texto “Psiquiatría infantil operativa” tomo 1,indica que “el aprendizaje del
control esfinterico comienza como función mental (conocimiento) alrededor de los 15 meses y
se hace evidente alrededor de los 18 según sus observaciones.

 En principio la inquietud del niño se centra en la función excretora (Qué es eso que
sale…? )

 Posteriormente continúa por la búsqueda y reconocimiento de los orificios (Por


dónde

sale…?)
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 Un tercer momento lleva al niño a preguntarse por la noción digestiva (Cómo entró..?
cómo se formó…?)

 Finalmente inquieta al niño saber por qué se desechan y se los llama “excrementos” (A
dónde van….?)

La autora aporta que en cada una de esta cuestiones o inquietudes está incluido el
reconociendo de funciones relacionadas con la depositación, depositario, entrada y salida
corporal (orificios), elaboración de diversas sustancias corporales, diferencias entre lo vivo y
lo inerte, lo útil y lo inútil, etc. Importantes por su correlato psíquico.

Por otra parte, los escritos de S Freud en “Tres ensayos para una teoría sexual” 1905 y otros
artículos tan importantes como el mencionado más los aportes de Abraham en “Breve estudio
del desarrollo de la libido….”1944, permiten reconocer entre los 2 y 3 años el desarrollo de la
fase Anal en sus modalidades expulsiva y retentiva la que se relaciona obviamente con las
consideraciones acerca del control de esfínteres.

Hacia esa época se produce el desplazamiento de la libido desde la zona erógena bucal a la
mucosa anal. La expulsión de las heces determina la estimulación de esa mucosa

En términos generales y no habiéndose profundizado aún la lectura correspondiente podemos


decir que la modalidad expulsiva tiene una finalidad pasiva de entrega de sus “dones” (heces)
por parte del niño a su s padres destinatarios de su amor y deseos de ofrendar se (donar parte
de su cuerpo) .La “caca” es sentida como regalo (valorización)

En la etapa anal retentiva el niño descubre que puede retener, controlar sus heces y a través de
ello imponer se, desafiar y obstinarse adoptando así una finalidad activa de dominio y control
proyectada al entorno a través de características sado-masoquistas que dan cuenta de
sentimientos de ambivalencia (rechazo y aceptación) propios de esta etapa.