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RESUMEN: Catalina Micaela de Habsburgo Valois, infanta de España y duquesa de Saboya, contrajo

matrimonio el (18 de Marzo de 1585) con Carlos Manuel I de Saboya, duque de Saboya, eligiendo
Zaragoza como sede del enlace. Tras la boda y acompañados por Felipe II el Rey, se trasladó la pareja
a Barcelona donde embarcaron rumbo a los Estados del duque en Italia. Nunca más volvió Catalina a ver
a su familia, dando a su padre los únicos nietos de los que tuvo noticia por la continua correspondencia
mantenida entre ambos, aunque nunca tuvo la oportunidad de conocerlos.

El presente artículo recoge y analiza Documentos gráficos y testimonios de contemporáneos durante los
esponsales de Catalina Micaela 2ª Hija de Felipe II con Carlos Manuel I de Saboya, para extraer
conclusiones sobre el ritual establecido por la Corte Española en estos casos.

Palabras Clave: Infanta, Catalina Micaela, Felipe II, Sanchez Coello Alonso e Isabel, Alonso Martínez de
Leiva, ceremonia, Zaragoza.
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SUMMARY: Catalina Micaela Habsburg Valois, Princess of Spain and Duchess of Savoy, married on
(March 18, 1585) with Charles Emmanuel I, Duke of Savoy, choosing Zaragoza as the city for ceremony.
After the wedding and accompanied by Felipe II the King, the couple travel to Barcelona where they set
sail for the Savoy Duke in Italy. She never returned to see her family, giving his father the only
grandchildren and updating the news ofor continuous correspondence between both, but never had the
chance to meet them again.

This article collects and analyzes Graphic documents and testimonies of contemporaries during the
Wedding of Catalina Micaela, 2nd Daughter of Philip II with Charles Emmanuel I, to draw conclusions
about the ritual established by the Spanish Court in these cases.

Keywords: Infanta Catalina Micaela, Felipe II Alonso Sánchez Coello and Isabel Alonso Martínez de
Leiva, ceremony, Zaragoza.

Nombre y Apellidos: Miguel Angel Fernández Espadas – Centro Asociad: Gijón Asturias.

Email: mikspadas@gmail.com / mfernande567@ - Curso Académico: 2015-2016


RETRATO DE LA INFANTA CATALINA MICAELA
MUSEO DEL PARADO - MADRID
AUTOR: Alonso Sanchez Coello
PERSONAJE: Real
TÉCNICA: Óleo sobre Lienzo
PROPIETARIO: ESTADO
VESTIDO: A la Española
DIMENSIONES: (11 x 91) cm.
AÑO: (1584 - 1585)
PROCEDENCIA: Valladolid.
Imagen: (Nº1): Retrato de Catalina Micaela hija de Felipe II e Isabel de Valois.

Hermosa muestra de retrato cortesano de la aún más hermosa infanta de España, Catalina
Micaela en el esplendor de sus 18 años por cumplir, atribuido a D. Alonso Sánchez Coello, la
obra se llevó a cabo, poco antes de la marcha de la infanta de España, con motivo de su
matrimonio con el Duque de Saboya, entre (1984 y 1985).
La obra puede proceder de un retrato suyo similar, donde la infanta aparece algo más joven y ha
suscitado en los últimos años, una interesante controversia sobre su Autor, muestra de la
dificultad, del siempre complicado ejercicio de atribuciones, al individualizar las personalidades
de los retratistas de cámara en este periodo.
Pretende seguir los "Cánones" marcados por el retrato de su madre, Isabel de Valois, al poco de
llegar a España (P1030) i , atribuido a Juan Pantoja de la Cruz y considerado por algunos
especialistas como una copia del original de la pintora Lombarda de Cremona Sofonisba
Anguissola, artista con nombre de general Púnico y protegida por la Reina.
Ambos mantienen los mismos mecanismos del retrato femenino, empleados en la corte durante
el reinado de Felipe II, la composición nos recuerda igualmente el cuadro de la Infanta Isabel
Clara Eugenia, representada a la edad de 13 años, obra de 1579 (P1137)ii, atribuido también
Alonso Sánchez Coello.
Se ha puesto en relación también con la Dama del armiño (Pollok House, Glasgow)iii, obra de
autoría controvertida y en donde el rostro de la dama parece hermanarse simétricamente con el
de la Infanta, hasta corresponderse, lo que es evidente en este retrato de Estado es que existe una
tensión característica por estar situado en la frontera entre lo público.
Las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela fueron las únicas hijas del monarca más
poderoso de su tiempo Felipe II, descendientes de los linajes más importantes de Europa, nietas
de los Reyes de Francia, Catalina de Medicis y Enrique II de Valois y de los Emperadores del
Sacro imperio Romano Germánico y Reyes de España Carlos v de Austria e Isabel de Avis.
Isabel clara Eugenia nació en la madrugada del 12 de Agosto de 1566, en la casa del bosque de
Segovia y tan solo un año más tarde el 10 de octubre de 1567, acaeció el alumbramiento de su
hermana en el alcázar madrileño y hubo algunos ecos de descontento por haber niñas, sin
embargo gracias al carácter noble que ambas demostraron se ganaron el afecto de toda la Corte.
Su boda con el Duque de Saboya, supuso un acontecimiento imborrable en la memoria
colectiva de una Épocaiv, en sus preparativos participaron los acompañantes más insignes de un
tiempo que llega a su fin y supondrá un cambio de rumbo en sus vidas, para hacer frente a
nuevas responsabilidades con sus propias penalidades.
v
Sánchez Coello, Alonso (Benifairó de les Valls, Valencia, 1531/1532 - Madrid, 1588), fue un
Pintor español de retratos que se formó en Portugal bajo el patrocinio de la Reina doña Juana,
hermana de Felipe II, y hacia 1550 pasó a Flandes, donde aprendió con Antonio Moro y gozó de
la protección del Obispo de Arrás, Antonio Perrenot de Granvela.
Presentado por doña Juana a Felipe II, le sirvió como retratista de Corte durante más de treinta
años (1555-1588), un artista a su medida que era admirador de Tiziano y como él, experto en
retratos y figuras sencillas y de un detallismo propio de Velázquez, retratos de gran sencillez en
los que refleja sin artificio a los personajes, casi siempre situados ante un fondo neutro (un
cortinaje de color oscuro) que acentúa los colores y calidades de los ropajes.
A la muerte de Tiziano, se convirtió en el pintor predilecto del Monarca, que se sentía unido al
artista no sólo por lazos de admiración, sino también por una sólida amistad, que le convirtió en
padrino de una de las hijas del pintor, coincidió en la Corte con una sorprendente pintora
italiana renacentista con la que rivalizó y trató de ridiculizar sin conseguirlo, se llamaba
vi
Sofonisba Aguissola.
Sánchez Coello desarrolló el tipo de retrato cortesano que Tiziano y Moro habían introducido en
la corte de los Austrias, sus imágenes, serenas y distantes, pintadas con un estilo preciso y
analítico debe mucho a Moro y se combina con una factura más suelta, derivada de Tiziano y
sus retratos de los niños de la familia real son encantadores, destacan y parece haber sido el
introductor del tipo de retrato doble que en el cual le siguió Pantoja de la Cruz.
Mantuvo el formalismo del norte, por lo que sus retratos resultan fríos y distantes, un tanto
asépticos, mientras el personaje aparece por lo general de tres cuartos o de cuerpo entero, en
actitud grave y a veces solemne lo único que rompe la austeridad general son las calidades de
los tejidos, tratados con maestría y con una delicadeza exquisita.
Su impresionante imagen de El príncipe don Carlos (1557-1559, Prado) demuestra que tenía ya
su estilo bien formado antes de los treinta años, buena parte de su obra fue destruida en los
incendios del Alcázar de Madrid y del palacio de El Pardo, así de los muchos retratos que debió
de hacer del rey solo nos han llegado dos: Felipe II con armadura (h. 1570-1571, Pollock House,
Glasgow), que vino a ser la representación canónica del monarca en su papel de jefe militar, y
Felipe II vestido de negro (1587, Palazzo Pitti, Galleria Palatina, Florencia), una imagen de
cuerpo entero del rey como administrador, en el formato que haría suyo Velázquez.

Sánchez Coello pintó también temas religiosos y entre 1580 y 1582 ejecutó ocho grandes
lienzos con parejas de santos de tamaño natural para la basílica de El Escorial, sin la frialdad de
sus retratos cortesanos: los rostros son expresivos y están fuertemente modelados con luces y
sombras, las ricas vestiduras litúrgicas están plasmadas con brillantez (San Esteban y san
Lorenzo), y en las santas (Santa Catalina y santa Inés) se revela su admiración hacia Correggio.

Es poco lo que se sabe de su taller; solo conocemos el nombre de un aprendiz, Pedro de Matavii,
al que contrató, más tarde es posible que le ayudaran su hija Isabel, que desde temprana edad
tuvo fama de hábil pintora, y su medio hermano Jerónimo Sánchez y acaso también el célebre
miniaturista Felipe de Liaño, que era pariente suyo por matrimonio.

Alonso Sánchez Coello retrató en numerosas ocasiones a las dos infantas, tanto juntas como por
separado, lo cual constata el especial afecto que les profesaba el Rey que encargó muchos de
estos retratos en distintas etapas de la vida de sus hijas y el artista hubo de desarrollar distintas
formas de aproximación a las infantas y de conciliar los intereses, aparentemente opuestos que
convergían en un cuadro de estas características.
o Su Retrato Adolescente lo pintó D. Alonso y la Infanta aún no contaba dieciocho,
o Su mirada se guarda en un rincón del Prado, en anónimo recato,
o Un deseo insensato me invade, al sacarla de su mudo letargo,
o Para llevarla del brazo y perdernos en el laberinto del Madrid Eterno.
o Algo hay en el malicioso asombro de sus ojos, cuyo leve estrabismo nos propone,
o Tal vez el estigma de los elegidos o quizás un dolor aún más profundo,
o Algo tiene su resuelto porte entre andaluz y toscano que nos detiene a mitad de camino,
o Sólo Concede ocasión para alabarla desde la reverente distancia de estas líneas.
o El calor de sus mejillas no esconde bien el fuego de sus ensoñaciones,
o Ni el altivo porte de su cabeza o el cuello erguido preso en la blanca gorguera,
o Cargada de obligaciones es hija de devociones,
o Mientras dedica a su Padre un enlutado traje que ciñe su fino talle.
o Tampoco consigue ocultar el rastro de su cristalina sangre Parisina,
o La mezcla con turbia savia Florentina,
o Ni lo hace el aire de duelo Cortesano,
o Pues solo la muerte ha de logarlo cuando cumpla los treinta años.
o Diez hijos dio a su esposo el Duque Saboyano, y no le quería bastante,
o Aspiraba a más alta alcurnia con corona y estandarte,
o Su tierno carácter la obligaba a cumplir por su parte,
o El Consorte la gano mientras en Turín, Turín, siguió siendo Española.
Sociedad Hispano Americana

Obra anónima, Atribuido a Isabel Sánchez Coello (1583-85), representa a las Infantas Isabel
Clara Eugenia, Catalina Micaela y a su hermano Felipe en presencia del Rey su Padre.viii
o El Ducado de Saboya, Estado soberano e independiente, encajado entre el
Milanesado y el Franco-Condado, mantendrá abierto el camino Español hasta
1600, tras la muerte de Catalina-Micaela su influencia se desvanece.
o La hija de Felipe II e Isabel de Valois, junto a su hermana mayor Isabel Clara
Eugenia, (la luz de sus ojos), jovial, alegre e inteligente, quería a su padre con
locura y conocía su deber de aceptar un Duque por marido, si así se requería.
o Con (18) años de un Dieciocho de Marzo de 1585, en Zaragoza, ciudad que el
Rey tenía en gran estima, se celebró la boda de Catalina Micaela con Carlos
Manuel I Duque de Saboya que ya contaba (23 años) ix.
o Deseoso de contentar a su hija, el Rey no escatima lujos y gastos y antes de
despedirse le ofrece una bandeja repleta de espectaculares perlas traídas de las
Indias, solo tomará tres, por considerarlas suficientes para una Duquesa.
El siglo XVI, la expansión que caracterizó los reinados de Carlos I y su hijo Felipe II, supuso la
hegemonía del traje español en la vieja Europa y en la nueva América y aunque en general se
trató de una vestimenta de tono grave y severo, no estuvo reñida con el lujo.
El retrato de Catalina Micaela de Austria, pintado por Sánchez Coello hacia (1585), viste:
"Salla Castellana entera de Sedax, mangas redondas, abiertas y unidas con puntas por encima de
las manguillas brocadas (de las que sobresalen los puños de encaje) y adorna su cabellera con un
Copete Gris muy lujoso aderezado con una franja de perlas, según la moda de la época”.
Su cuerpo estilizado destaca con el collarín, los botones y el cinturón de orfebrería, mientras
la lechuguilla llega a taparle las orejas y toca su peinado con un bonete enjoyado de perlas, posa
una mano en un mueble, signo de alto nacimiento y con la otra sujeta unos guantes, símbolo de
femineidad.
La tendencia se marcó al distorsionar la anatomía femenina con formas rectas y geométricas,
proceso que se conseguiría gracias a dos prendas: el cuerpo y el verdugado, este último, un aro
rígido de mimbre, alambre o madera que iba forrado de tela o guata, estos castigos de la moda
impedían sentarse y respirar, además de requerir una pequeña corte de sirvientas y camareras
para instalar, mantener y desmontar su funcionalidad.
La alternativa al vestido de la mujer o traje de vestir “a cuerpo”, fue la “Saya” que evolucionó
de prenda de una pieza a dos independientes, en general confeccionadas con las mismas telas,
también podía combinarse el “Sayo alto” y sin escote con la basquiña, (Falda femenina de color
negro y larga hasta los pies) y prenda de la indumentaria masculina, (especie de sobretodo), que
a través de la moda española pasaría a los Países Bajos.
La Contrarreforma, sostenida y animada por Felipe II, impuso su ley en la vestimenta de las
mujeres de la Corte Española, así desaparecen por completo los escotes, relevados por altos
cuellos de lechuguillas, erróneamente considerados Gorgueras, (una especie de pañoleta de tela
muy fina, siempre blanca y por lo común transparente con que las damas se cubrían el escote).
Las Gorguerasxi crecieron a medida que avanzaba el siglo, hasta ser tan grandes que necesitaban
un armazón de alambre, llamado "rebato", (como puede apreciarse en algunos retratos
femeninos de Sánchez Coello) y mientras los cuellos subían las faldas bajaban hasta cubrir por
completo los pies de la mujer, incluso sentada, si sucedía esto, era terrible la falta de Etiqueta.
Los enormes "cuellos" de encajes o "lechuguillasxii", comunes a hombre y mujer, tan criticados
por Quevedo y tan habituales en cuadros del Greco, obligaron a construir el peinado femenino
hacia arriba, predominando el pelo rizado que con el tiempo comenzó a llevarse también liso;
su volumen se mostraba en la mitad superior de la cabeza y la otra parte, se cubría con gemas,
(Perlas en Diadema), con un sombrero como la gorra y el copete, cada vez más ostentosos.
Las cuentas halladas en el Archivo General de Simancas, demuestran que en 1569, las infantas
recibieron de herencia de su madre “un aderezo de gorra, con siete diamantes, siete rubíes y
siete esmeraldas, diez y nueve piezas de oro muy chicas con algo de Aljófar que en total son
cuarenta y veintiuna de su mayordomo Antonio de la Cueva”, era un accesorio ideal para las
actividades al aire libre como ir de caza, montar a caballo e incluso para festividades.
Las infantas los utilizaron desde bien pequeñas, siendo un ornato, imprescindible, desde los
años 70 hasta los 90, cuando fueron sustituidos por los tocados en punta, hasta ese momento
fueron un adorno esencial, destacando una gran variedad de sombreros que Isabel Clara Eugenia
y Catalina Micaela utilizaron, (la gorra poseía forma llana y redonda).
Catálogo de excepción de la indumentaria de la mujer española de este siglo y el siguiente son
las salas dedicadas en el Museo del Prado de Madrid a la Corte de los Austrias, un “excepcional
revistero” de usos y costumbres en el vestir de los menos ricos de ese periodo, lo plasmó Miguel
de Cervantes en la aguda crónica de las páginas del Quijote.
Tras su estancia en Portugal Felipe II, regreso a Castilla, ya no podía retrasar más su viaje a la
Corona de Aragón y convocar nuevas Cortes que jurasen heredero a su hijo Felipe, tras (22)
años sin presencia Real los agravios de los Oficiales Reales se habían acumulado y el país
necesitaba una actualización de legislación y las Cortes no se presentaban nada dóciles al Rey.
La jornada de Aragón tenía otro motivo, el matrimonio Catalina Micaela, su hija, con el Duque
Carlos Manuel de Saboya que llego a Barcelona el 18 de Febrero de 1585, donde fue recibido y
festejado con gran pompa, como lo había solicitado el Monarca y a primeros de Marzo el Duque
partió hacia Zaragoza donde le esperaba su futura Esposa, el Rey y el resto de la familia real.
El 19 de Enero de 1585, Catalina Micaela abandono Madrid montada en una carroza donde iba
acompañada por su hermana Isabel Clara Eugenia con el príncipe Felipe, su hermano en regazo,
la comitiva hombres a caballo y carrozas al servicio del Rey, se detuvo en Canillejas para
recoger a Felipe II entretenido en la caza del halcónxiii.
Atravesaron los pueblos del (N) de España que celebraron numerosas fiestas, con las noticias de
este casamiento hasta llegar a Zaragoza y allí el Rey, el Príncipe y los Infantes hicieron sus
entradas triunfales el día de San Matías Apóstol el 24 de febrero de 1585, una fecha muy
señalada que hacía honor al nacimiento y coronación del Emperador Carlos V.
La llegada del Cortejo a esta ciudad precedida de gran (Nº) de oficiales, se concibió como un
gran despliegue escenográfico de lujo y poder donde se entremezclaba su paso elegante con la
música de multitud de trompetas y el efectismo de antorchas encendidas, una pintura atribuida a
Isabel Sánchez Coello hija del célebre pintor de Corte, ilustra este acontecimiento.
El lugar escogido para aposentar a la familia real fue la Torre Nueva, allí se agolpaba la
multitud para demostrarle una acogida solemne, al llegar allí los soldados protagonizaron una
procesión en la que destacaron sus maneras a la usanza mora xiv y el colorido de sus trajes:
Blancos, Rojos, Azules y Amarillos.
La llegada de grandes personalidades y sus celebraciones, fueron aconteciendo hasta el 10 de
Marzo en que llegó a Zaragoza el Duque Carlos Manuel de Saboya, celebrando los desposorios
con sus correspondientes bailes y festejos y al día siguiente los esposos acudieron a Palacio para
recibir la bendición nupcial.
En tan solemne ritual el Rey vestía: Raja negra con su Toisón de Oroxv, el Duque de Saboya iba
a su derecha y era vestido de brocado negro bordeado de muchas perlas y con muchos botones
de Diamantes engastados en oro y el Príncipe de España salió de Raso blanco con muchos
pasamanos de oro.
La serenísima esposa y su hermana doña Isabel, eran vestidas de encarnado colorado, de telilla
de oro y sus vestidos tan llenos de perlas, joyas y piedras preciosas que no hay precio que los
iguale. La Trencha en que la esposa llevaba sus cabellos tenía piedras que ningún dinero podría
comprar: Diamante, Carbunclo y una Perla enorme: (Peregrina - Sola o Margaritaxvi), quizás.
Respecto al banquete cuenta Cock: “Maravilla seria decir cómo se sirvió la comida de este día y
con cuanta gravedad acabó, ninguna cosa falto para contentar a los príncipes y alegrar a los que
estaban cerca, con música de diversos instrumentos y voces”. El baile se inauguró por la tarde,
hubo corridas de toros, juegos de cañas y carreras de caballos, para concluir la celebración.
El viaje para despedir a los Duques de Saboya se preparó el miércoles 12 y el jueves 13 fue
embarcada su hacienda, ese mismo día a las 5 de la tarde, en el corredor hecho a la marina,
vinieron a embarcarse y la nobilísima Catalina de Austria, abrazándose a su padre se despidió
con lágrimas en los ojos, aunque el protocolo impedía a la realeza expresar sus sentimientos.
El Duque teniendo la mano a su querida mujer la llevo a la Galera Realxvii y fueron despedidos
con música y banderas alzadas, representando a su majestad, se disparó artillería con gran
estruendo y embarcados los príncipes, partieron a Turín las Galeras de Barcelona el 13 de Junio.
Según señala el cronista real Luis Cabrera xviii , “Salieron vestidos el día de las bodas sus
Majestades y Altezas de blanco, muy ricamente aderezados con muchos recamados y bordados
de oro y perlas, con velos de plata, la Reina y la Infanta en las cabezas, y tocados muy ricos y de
gruesas perlas, y el rey con Bohemio morado, y el Archiduque con capa de lo mismo con
muchas joyas de inestimable precio, como se requería a semejantes personas”.
El uso del velo de novia parece constatarse en la cuentas del Archivo General de Palacio, donde
ha sido hallado que el rey solicitó al bordador Lucas de Burgos un “velo de plata encarnado”
para sus altezas con motivo de los esponsales de Catalina Micaela y el duque Carlos Manuel de
Saboya, el 10 de marzo de 1585.
Dicho día ambas infantas lucieron un peinado joya con una diadema triangular de filigrana y
piedras preciosas, como parece indicar un testimonio gráfico, la miniatura, conservada en la
Hispanic Society de New Yorkxix, atribuida a Isabel Sánchez Coello, con el título Felipe II y sus
hijos y fecha de 1585, que muestra a las hijas de Felipe II, el Príncipe y el Rey.
El uso de éstos aditamentos evidencian el gusto por una marcada verticalidad, que propició la
creación, desde 1590 en adelante, de recogidos con forma de punta adornados con tocados, los
cuales fueron alcanzando una mayor altura y se caracterizaron por mostrarse recargados de
alhajas, cabellos postizos, plumas, copetes e incluso estructuras metálicas llamadas jaulillas y
alambres muy gruesos, utilizados para sostener los tocados y el cabello.
Tras las celebraciones y fiestas de enlace descritas por el Archero real H.Cock , la familia real al
completo se trasladó a Barcelona, haciendo un paro en el camino para visitar el Monasterio de
Poblet y pasar allí la Semana Santa, también visitaron Monserrat donde adoraron a la virgen y
visitaron diversas ermitas repartidas por la montaña, en esta ocasión el ascenso y visita al
Monasterio que tuvo un trasfondo político además de devocional, pues durante ese año se
declaró un duro conflicto entre monjes castellanos y catalanes del santuario.
El 7 de Mayo el Rey entro en Barcelona sin Comitiva, ni Ceremonia permaneció a distancia en
la ciudad de al lado hasta el 14 de Junio, el día anterior el Rey tuvo que ver partir a su hija
Catalina Micaela en las Galeras de Saboya a la cual no volvería a ver más, una vez fuera de la
ciudad Felipe se encamino hacia Monzón para afrontar las Cortes que se presentaban
complicadas.
Catalina Micaela partió como duquesa de Saboya con gran variedad de objetos de lujo, además
de aquellos que les correspondían por herencia y dote, la infanta recibió otros enseres que Felipe
II quiso proporcionarle en señal de su estatus, siendo la vajilla real que se trasladó formando
parte de su impedimenta una lujosa muestra del ajuar de plata que prestigio los usos y maneras
de la infanta Duquesa de Saboya en la Corte de Turín.
H. Cock, Cita P.41: El rey Don Felipe, el Duque de Saboya, el príncipe y las infantas se
pusieron en un escaño alto donde se subía por 4 escaleras debajo de un dosel, tan rico y labrado
de perlas y piedras preciosas que su valor se estimó en 100000 ducados y más en derredor de la
sala estaban colgadas tapicerías de seda y oro riquísimas que contenían la historia de la Goleta y
Thunez como se ganaron del ejercito de Carlos V.
“Las damas estaban sentadas en tierra y gozaban de las palabras de los caballeros que con ellas
hablaban puestos con una rodilla en tierra, bailaron el Duque de Pastrana, el príncipe de Asculi,
Don Alonso de Leiva y otros caballeros que danzaban la “Mesuraxx” al son de los instrumentos
que tocaban la música, después dos damas bailaron una “Gallarda” y a continuación bajaron
también los que estaban asentados.
Los Serenísimos Duques de Saboya Catalina Micaela y Carlos Manuel, el Príncipe de España
Felipe danzando el Príncipe con su hermana Isabel clara Eugenia y el Duque con su esposa con
“Alemaña” una danza llamada así por su procedencia de Alemania xxi , acabadas las
demostraciones de galantería y fiesta Cortesana, se marcharon todos a sus aposentos y se dieron
por terminados los festejos correspondientes a este día.
El siglo XVI fue la etapa de máximo esplendor de la Monarquía Hispánicaxxii, durante el reinado
de Felipe II el imperio español comprendía gran número de territorios que se extendían por
Portugal, América, el Centro y Sur de Europa, buena parte de las costas de África, Filipinas y
diversas tierras del Pacífico. De todos ellos llegaban las riquezas y manufacturas: plata, metales
muy ricos y piedras preciosas y semipreciosas que fueron muy importantes para el desarrollo de
la joyería española y una parte importante iba a parar a la Corte a manos del Rey y sus hijas.
Era una demostración de prestigio de la Corte, disponer y mostrar muchas de esas joyas, junto a
la ropa de lujo y todo lo mejor que la riqueza podía comprar, para ser lucidas en las grandes
ocasiones, como es el caso de la boda de Catalina Micaela segunda hija del Rey de España y
que como era de esperar en fecha tan señalada debería brillar al máximo como representante de
su Nación.
Todos los miembros de la Monarquía Hispánica debían hacer una demostración de grandeza y
las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela ostentaban un papel primordial dentro la
política estratégica que recaía sobre las princesas de Europa, herederas de la Monarquía más
poderosa de su tiempoxxiii, ambas poseían toda clase de privilegios, y eran la demostración y
enseña del poder del monarca Felipe II y más aun teniendo en cuenta el momento escogido que
era la unión familiar por intereses estratégicos con el Ducado de Saboya
Dada su posición regia y su condición de mujer, ambas se engalanaron con joyas que
primorosamente las embellecieron incluidos sus cabellos y complementos, haciendo de su clase
en el vestir y de su peinado un elemento muy importante para la construcción de su imagen
representativa, manifestación del poder absoluto, más aún cuando su hermano el futuro rey
Felipe III era aún un niño y la responsabilidad de representación recaía básicamente sobre sus
cabezas.
La importancia de tales aderezos se manifiesta claramente en la pragmática promulgada en
Madrid en el año de 1563xxiv. Según ésta, la sociedad debía restringir el uso de costosas “telas
con oro y plata”, pero no la utilización de “todo género de guarniciones en donde entraran
aquellos metales”, para el adorno del cabello, la parte superior de los vestidos femeninos y
sombreros masculinos.
Estas prohibiciones eran testimonios contemporáneos de la preocupación que existía entre la
privilegiada población para frenar los excesos que conllevaban ciertas modas y lujos que en el
caso de las infantas eran imprescindibles y estaban implícitos como obligatorios en su rango,
por lo cual debería reservarse a este servicio las mejores joyas y piedras preciosas procedentes
del Nuevo Mundo y otras posesiones de la Corona.
Las joyas que exhibían sobre sus cabellos y tocados eran objetos que exaltaban la belleza y la
condición regia y femenina de Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, constituían parte de la
regalía del poder de la monarquía de Felipe II, contribuyendo a la representación de la gloria del
soberano y a la apariencia magna de estas princesas que encarnaron en su elegancia en al vestir
y al lucir el ideal de elegancia y virtud de su época.
También los metales preciosos como la plata contribuía a costear el prestigio de una Corte como
la española que era la más poderosa y admirada de su tiempo y por ello parte de esa plata que
correspondía como tributo al Rey de España acabaría en el ajuar de las infantas que llevarían a
sus respectivos destinos como carta de presentación y al objeto de contribuir a mantener y
fomentar el protocolo de la Corte española fuera de sus fronteras.
La Moda Española de la épocaxxv, tanto en el hombre como en la mujer, ya marcaba tendencia
en toda Europa y las Cortes de otras Naciones europeas trataban de imitar el rígido protocolo de
la Dinastía Hispánica, a la hora de la representación en los actos ofíciales, así joyas como la
Perla Peregrina o la rigidez y el color Negro en el vestir han quedado para la posteridad como
paradigma del Siglo de Oro Español gracias a la colaboración en su representación de grandes
artistas de la época como el Greco , Alonso Sánchez Coello, etc.
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http://www.misapellidos.com/significado-de-Leyva-36295.html
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http://www.mujeresenlahistoria.com/2011/05/duquesa-de-saboya-catalina-micaela-de.html
https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=564974
https://es.wikipedia.org/wiki/Catalina_Micaela_de_Austria
http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/julio_10/06072010_02.htm
http://blogs.ua.es/vidaprivfelipesegundo/category/los-4-matrimonios-de-felipe-ii/
http://www.cervantesvirtual.com/bib/historia/monarquia/felipe2.shtml
IV.NOTAS

i
LA REINA ISABEL DE VALOIS, TERCERA ESPOSA DE FELIPE II. Hacia 1605. Óleo sobre lienzo, 120,1 x 84 cm.
ii
LA INFANTA ISABEL CLARA EUGENIA.1579. Óleo sobre lienzo, 116 x 102 cm.
iii
LA DAMA DEL ARMIÑO. Estado actual de los estudios sobre el Siglo de Oro. - Página 682
iv
Relativas a la jornada nupcial en España, J. Alenda y Mira, Relaciones de Solemnidades y Fiestas públicas de España, -
--Madrid.1963, Vol.I, P.P 96-98.
v
The art of allegiance: visual culture and imperial power in Baroque New Spain.
vi
Sofonisba Anguissola: The first great woman artist of the Renaissance. Traces the life of the Italian artist who was an apprentice to
--Michelangelo and court painter to King Philip II of Spain, and discusses her major paintings.
vii
Alonso Sánchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II: Pág.24. En 1583 se firmó el contrato de aprendizaje de Pedro de Mata,
viii
Este retrato de Isabel Clara Eugenia acompañada por Magdalena Ruiz se inserta de lleno en la tradición del retrato de Corte
creado en los años centrales del siglo XVI. La figura de cuerpo entero de la infanta, ricamente ataviada con un traje de seda blanca
bordado en oro y guarnecido por numerosas joyas entre las que destaca un camafeo con la imagen del Rey, con una de sus manos
apoyadas en la cabeza de Magdalena Ruiz, remite a otros importantes retratos femeninos de la dinastía. La imagen se inscribe en
una cadena.
ix
A la Infanta Duquesa de Saboya, mi hija. Por la mucha soledad con que me dejáis y mucho cuidado de saber cómo os ha ido como
Duquesa de Saboya, Carlos Manuel, que había llegado a Barcelona para contraer matrimonio con Catalina Micaela en Zaragoza,
Henrique Cock, en Monzón, son numerosas las relaciones de las bodas de Carlos Manuel y Catalina Micaela en Zaragoza el 11 de
Marzo de 1585.
x
Un género de tela de lana, ò seda texida toda en moras, ò quadritos, de que usaban en sus vestidos las mugeres. Lat. Tela quadrato
fiem textura disiincta. Saya Entera. La saya que tiene falda larga. Lat. Stola, vel tunieas.jmmate Umata.
xi
La gorguera es una pieza indumentaria a modo de pañuelo fino ya en desuso que cubría el cuello o el escote.
--La gorguera consistió en su origen en una especie de pañoleta de tela muy fina, siempre blanca y por lo común transparente con
que las damas se cubrían el escote.
xii
Donde sobresalían las lechuguillas, que irán aumentando sus dimensiones, pasando de ser un pequeño ribete del cuello de la
prenda a grandes cuellos independientes de lienzo o encaje que parecían una bandeja que sostenía una ...
xiii
Al que hoy limitamos nuestro examen, se halla en la Biblioteca Nacional de esta Corte, con algunas de sus ... De su padre D.
Manuel dice -que pasaba muchas semanas entretenido en el monte, que tenía en Sevilla más de doscientos halcones, y que en una ...
Sevilla, 1582, dedicado a Felipe II.
xiv
De todas maneras, la realidad objetiva de sus creaciones refleja mucho de su vida interior y de su genuino misticismo. De visita
en Tierra Santa, a la usanza musulmana, Pbl. 1978 Capítulo II. Obra arquitectónica 1968-2005 En este capítulo se ...
xv
El Príncipe de Sulmona, entre los otros, salía con mucho oro, y estaba aposentado con el cardenal Granvela. Éntrelos demás
Grandes de Castilla ...
-- El Rey salía este día vestido de raja negra con su Toisón de oro. El Duque de Saboya iba a ...
xvi
Sobre el ala derecha del negro sombrero del real jinete, a manera de botón, puede verse la famosa perla peregrina ó sola, que
lucen también las reinas doña Margarita de Austria, doña Isabel de Borbón y doña María Luisa de Borbón, en los ...
xvii
Muy bien fue que se levase la galera antes que os durmieseis, porque si fuera estando durmiendo se sintiera mucho el ruido. ...
la Galera Real en que iría el serenísimo Infante a bordar a una puente que estaba hecha de tablas, toda enramada y otras intenciones,
en que estaban esperando a sus Altezas. Confróntese esta Carta con la publicada por Giovanna Alta doña, «Cartas de Felipe II.Felipe
II y la liga de 1571 contra el turco - Página 206
xviii
Se trataban ya como moros en los nombres)' ritos, y así dicen se embarcan de buena gana, si bien otros de los triejos lloran la
despedida de su naturaleza" (Cabrera de C córdoba, 386) El 20 de diciembre de 1609, el cronista real Luis ...
xix
Pantoja de la Cruz, in The Collection of The Hispanic Society of America. Portrait of a Spanish Lady (Attributed). New York:
The Trustees, 1927. -2485-Portrait Medallions in the Collection of The Hispanic Society of America. Charles ...
xx
Gala de sus cualidades: Entre tanto danzaron el Duque de Pastrana, el Príncipe de Asculi, D. Alonso de Leiva y otros caballeros,
llevando las damas con un guante o pañizuelo consigo, guardando muy bien la mesura del son de los instrumentos... de un sarao en
el que los reyes danzan según aparece en la Relación del juramento del serenísimo Príncipe de Castilla don Felipe cuarto deste
nombre.
xxi
Era ya costumbre, Felipe III siendo príncipe heredero recibió una esmerada educación y la danza formaba ya hizo gala de sus
cualidades: Entre tanto, danzaron todos el Duque de Pastrana, el Príncipe de Asculi, D. Alonso de Leiva y otros caballeros,
llevando las damas con un guante o pañizuelo consigo, guardando muy bien . un sarao en el que los reyes danzan según aparece en
la Relación del juramento del serenísimo Príncipe de Castilla don Felipe cuarto deste nombre.
xxii
La monarquía hispana se convierte en una monarquía sacra a través de un solemne pacto entre Dios y sus reyes: el primero
legitima a los segundos, garantizándoles la gloria y la grandeza, y los segundos asumen la defensa de Dios y de su ...
xxiii
Se ha dicho con ingenio, en una visión comparativa de los cincos reyes españoles de la Casa de Austria, que «Carlos V ... Ya en
su tiempo fue enormemente respetado dentro y fuera de España como el monarca más poderoso del mundo.
xxiv
Años que corrieron desde la promulgación de la ley de la Princesa Gobernadora , hasta1563, varió esta disposición enteramente,
haciéndose distinto arreglo por la Majestad del Señor Felipe 11 , que promulgó en Madrid la Pragmática ...
xxv
Es preciso remontarse a la segunda mitad del siglo XVI, cuando España era un imperio floreciente en el que se miraban el resto
de países europeos, para encontrar un momento en la historia en que la moda española haya tenido una ...