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ACTAS

COI\GRESO DE TEORIA
Y METODOLOGIA
DE LAS CIENCIAS
Oviedo, Abril 1982

PENTALFA EDICIONES
BIBLIOTECA ASTURIANA DE FILOSOFIA
GUSTAVO BUENO, MARTO BUNGE, HORACIO CAPEL, MA-
NUEL GARCIA VELARDE, LEON GARZON, EMILIO LLEDO,
CARLqS PARIS, MIGUEL ANGEL QUINTANILLA, ANTONIO
r' F. RANADA, JULIO SEOANE, JUAN RAMON ALVAREZ, MI.
GUEL FERRERO, TOMAS FERNANDEZ, SANTIAGO GONZA-
LEZ ESCUDERO, ALBERTO HIDALGO, IGNACIO IZUZQUT-
ZA, Ei$.IILIO MURCIA, RAFAEL PLA, JULIAN VELARDE
Y otros.

ACTAS
DEL
CONGRE§O
,DETEORIAY
TUTETODOI]rcIA
DE IAS CIENCIAS
Edición preparada por
ALBERTO HIDALGO TUÑON
v
GUSTAVO BUENO SANCHEZ

Primera Edición: Noviembre 1982

RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS, OUEDA


TERMINANTEMENTE PROHIBIDO REPRObUCIR
ESTE LIBRO, TOTAL O PARCIALMENTE, SIN LA
PREVIA Y EXPRESA AUTORIZACION ESCRITA
DEL EDITOR.
Copyright" 1982, Biblioteca Asturiana de Filosofia.
Apartado 360. Oviedo (España)
Imprime : BarazalOviedo
LS. B. N. : 84-85422-18-X BIBLIOTECA ASTURIANA DE FILOSOFIA
Depósito Legal: O -2.7 19 -82 PENTALFA EDICIONES
ovrEDo,l9E2
PROGRAMA DEFII\ITIVO 1,7 Coloquio, presidido por el profesor Manuel García Velarde.

DEL I COI\GRESO 18 Comunicación de Alberto Hidalgo Tuñón, Universidad de Oviedo:


«Teoría de la organización y teoría d e sistemas»,
DE TEORIA Y METODOLOGIA Comunicación de Juan Ramón Alvarez Bautista, Universidad de León:
«Sistemas, esquemas y organismos»,
DE LAS CIEI\CIAS Comunicación de Migu.el Ferrero Melgar, Universidad de Oviedo: r«El
problema de la realidad en la mecánica cuánüca».

Oviedo, 1,2/ 1,6Abri1 1982 MIERCOLES, 14 de Abril de 1982

9 Conferencia de Horacio Capel, Catedrático de GeografÍa de la Univer-


sidad de Barcelona: «Positivismo y anüpositivismo en la ciencia geográ'
fica, El ejemplo de la geomorfología»,
LUNES, 12 de Abril de 1982
10 Coloquio, presidido por elprofesor Juan RamónAlvarez.
9-11 Recepción de congresistas, inscripciones y entrega de documentación. 1.1. Café.
1'1' Acto inaugural, presidido por el Ilmo. sr. Decano de la Facultad de Fi- 1.1.,30 Conferencia de Gustavo Bueno, Universidad de Oviedo: «Gnaseología
losofía y ciencias de la Educación de la universidad de oviedo, don de las ciencias humanas».
Gustavo Bueno Martínez, Intervienen don Graciano GarcÍa, Director
de la «Fundación-Principado de Asturias» y don Alberto Hídalgo Tu- 12,30 Coloquio, presidido por el profesor Mario Bunge.
ñón, Presidente de la «Socie dad Asturiana d-e Filosofía».
16 Mesa Redonda sobre el tema «Significad"o de la Física Cuántica».Inter-
11,30 conferencia de Mario Bunge, universidad McGil, Montreal: «Episte- vienen Mario Bunge, Universidad McGill de Montreal; Manuel García
mología de las ciencias naturales: la psicología como cíencia naturál», Doncel, Universidad Autónoma de Barcelona y Antonio Fernández-
Rañada, Universidad Complutense.
72,30 Coloquio, presidido por el profesor Gustavo Bueno.

17 17 Coloquio a Ia Mesa Redonda.


conferencia de carlos parÍs Amador, catedrático de Antropología de
la universidad Autónoma de Madrid: «posición ile ra ciencia'e, il ,o^- 18 Comunicación de Emilio Murcia, Catedrático de Geografía Humana
plejo cultural, contra la autonomía de la ciencia». de la Universidad de Oviedo: «Hacía una metodologta sistémica en el
análisis geográfico».
18 Coloquio, presidido por elprofesorAlberto Hidatgo. Comunicación de Santiago González Escudero, Universidad de Ovie-
do: «Anücíencia en Epicuror.
20 cena ofrecida porlaFundaciónprincipado de Asturias a los congresis-
Coloquio a las comunicaciones.
tas.

MARTES, 13 de Abril de 1982 JUEYES, 15 de Abril de 1982

9 conferencia de Manuel García velarde, cated"rático de Mecánica Es- 9 Conferencia de Julio Seoane, Universidad de Valencia: «Panorama ac-
tadística de la universidad Nacional de Educación a Distancia, Ma- tual de la Psícologia científica».
dtid: «Estructuracióny cooperativídad a partir d,el d.esorden».
10 Coloquio, presidido por elprofesorTomás Fernández.
10 Coloquio, presidido por el profesor Antonio F. Rañada.
1.1. Café.
11 Café.
11,30 Conferencia de Mario Bunge: «Teoría económica y realidad económi-
11,30 conferencia de Gustavo Bueno Martinez, catedrático de Historia de la ca».
FilosofÍa yde la ciencia de la universidad de oviedo: «El cíe*e catego-
rial aplicado a las ciencias físico-químicas». 1,2,30 Coloquio, presidido por el profesor Horacio Capel.

1.2,30 Coloquio, presidido por el profesor Carlos parís. 16 Conferencia de Miguel Angel Quintanilla, Universidad de Salamanca:
«Verosimilitud de las teorías»,
16 Conferencia de León
sar{n Ruipérez, Catedrático de Energía Nu_
clear de Ia universidad de oviedo: «Evoluciónhistórica de lamítodoto- 18 Comunicación de Julián Velarde Lombraña, Universidad de Oviedo:
gía en el estudio de la física nuclear». la ciencia moilerna (estudio d.e su obra hasta 7644)».
«Juan Caramuel y
comunicación de Tomás R. Fernández, universidad de oviedo: «sobre
el incesto»,
comunicación de Ignacio rzrtzquiza otero, universidad de zaragoza:
«La activídad científica como texto: hermenei,útica y teoría
Ia áinciar.
de
comunicación de_ Rafael pra López, universid.ad de vatencia:,áegura-
ción filosófica de las ciencias».
Coloquio a las comunicaciones.

VIERNES, 16 de Abril de 1982

9 conferencia de Antonio Fernández Rañada, catedrático de Mecánica


Teórica de la universidad Complutense: «Determinismo y cáii en las
leyes físicas»,

10 Coloquio, presidido por el profesor León Garzón Ruipérez.


11 Café.

11,30 conferencia de Emilio Lledó, catedrático de Historia de la Filosotia


de la universidad Nacional de Educación a Distancia: «Escritura fllo-
sófica y lenguaje científíco».

1.2,30 Coloquio, presidido por el profesor Gustavo Bueno.


1,7 coloquio General sobre el fema «Relaciones entre firosofía y ciencia».
Preside el profesor_Gustavo Bueno; participan los profesorés Manuel
García Doncel, León Garzón Ruipéiez, nmiUo Liedó, Atbárto Oou
Mas de Xexas, Antonio Fernández Rañada y Julio Seoane.

19 solemne clausura del I congreso, presidida por el Excmo. y Magnífico


L Lunes, 12 de Abril de 1982
sr. Rector de la universldad d9 oviedo, doi Teodoro ropá, -,iártu y
Egoc;hgaga. Intervienen don Alberto Hidalgo Tuñón, presi¿entá
¿e ta
«sociedad Asturiana de Fírosofía»; don Grac"iano Garáía, or"""to,
au tu
«Fundación Principado de Asturias»; don Gustavo Buená, D"cano
de la
Facultad de Filosofía y ciencias de ra Educación de la úniversiáad de
Oviedo y don Teodoro López Cuesta, Rector ¿e ta Universi¿a¿ ¿e
Oviedo.

19,30 concierto de clausura por la Capilta polifónica «Ciudail de oviedo» di-


rigida por el maestro Anselmo de la Roza.
20 vino de despedida del r congres o de Teoría y Metodología de las cien-

16
Wittgenstein, Ludwig. 52, Yon.263,290, 303, 306, 235.
1 15, 128, 207 ,354, 619, 575. Young, Thomas. 238, 363. INDICE GENERAL
620,626. Wrigley, E.A. 303. Yukawa, Hideki. 186, 190,
Woldenberg, M.J. 295, Wundt, W. 38, 415, 418, 192.194.
38s, 386, 393. 420. Zadeh, L. A. 488, 489, 495.
Wolf, August. 567,575. Wymore, A.W.208,224. Zanussi.645.
Wolpe, J. 419,426,436. Wyne-Edwards ,V .C. 5A. Zaragoza,P. 547 .
Wooldridge, S.W. 27q, Yeates, M. 303. Zhabotinskii. 89.
292. Yocasta. 560. Zubiri, Javier. 588.
Wright, George Henrik York, Richard Charles.

PRESENTACION, por Pedro Masaveu, Presidente de la Fundación Principado de


Asturias

PROLOGO. por Gustavo Bueno Sánchez y Alberto Hidalgo Tuñón I1

PROGRAMA DEFINITIVO del I CONGRESO DE TEORIA Y METODOLO.


GIA DE LAS CIENCIAS 14

I. Lunes, 12 de Abril de 1982 ........................:... 17

ACTO DE INAUGURACION
Intervención de Gustavo Bueno, Decano de la Facultad de Filosofía y Ciencias
de la Educación de la Universidad de Oviedo 1.9
Intervención de Graciano García, Director de la Fundación Principado de Astu-
rias ............. 22
Intervención de Alberto Hidalgo Tuñón, Presidente de la Sociedad Asturiana de
Filosofía t.
................ .. . .. .... . 23

MARIO BUNGE, .Epistemología de las Ciencias Naturales: la Psicología como


ciencia natural» 25
COLOQUIO (intervienen Gustavo Bueno, Mario Bunge, José MarÍa Laso,
Juan Arana, Julio Seoane, Joaquín García Carrasco, Pedro Pérez Llorente, José
Triviño Parada, José Luis Sevilla Portillo, María Remedios García, José Luis
Fuertes Herreros, Gonzalo Barreda, Carlos Javier Vaquero, Miguel Machado
Martín y Manuel García Velarde) ..... . ... ..... . 33

CARLOS PARIS, «Posición de la Ciencia en el complejo cultural, contra la autono-


mía de la Ciencia, ............... . . . .. .51

I . La recuperación del aspecto histórico-social de la ciencia y sus limitaciones . .. 51


2. Somero análisis del complejo cultural 53
3. Posicióndelsaberdentrodelcomplejocultural.Elconceptodeprácticaepis-
témica......... 55
4. Peculiaridad del hecho científico en el ámbito de los fenómenos epistémicos . 59
5. Lapreguntaporelsentidodelaciencia. Elprincipiocairológico ............ 61
6. La constitución de las ciencias sociales y la práctica ..... ... ... . . ........ ........ 63
7. Los orígenes de la física: su peculiar novedad epistemológica y su relación
mediata con la práctica productiva 65
8. El laboratorio y su carácter profundamente innovador en el mundo de las
prácticas epistémicas 67
9. La industrialización de la práctica científica y sus aspectos negativos. Ciencia
y poder 68
COLOQUIO (intervienen Román Reyes, Carlos París, Gustavo Bueno, José
Manuel Fernández Cepedal, Manuel García Doncel, José María Laso y Juan
71

674 67.5

I
ll. Martes. 13 cle Abril dc 1982 tts III. Miércoles. l4 de Abril dc 19t32 2s3

MANUEL GARCIA VELARDE, oEstructuración y cooperatividad a partir del dc- HORACIO CAPEL. "Positivismo y antipositivismo en la ciencia geográfica. El
sorden, u7 ejemplo de la Geomorfología» ......... . 255
1. Introducción: sinergesis n7 I. Una disciplina en busc¿¡ dc su objeto 2-5-s

2. Sistemas aislados y sistemas abiertt¡s r{7 . La pérdida de contenido de la Geografía 255


3. Ejemplos de Estructuración a partir del desordcn tt9 . La institucionalización de la geografía y la redefinición de esta ciencia 256
4. Oidenamiento a través de fluctuaci.nes: complcmentariedild cntrc azar y IL La continuidad y el cambio en el pensamiento geográfico 260
necesidad 90 ' ¿Paradigmas cn Gcografía'? 26t)
92 . La contraposición positivismo-historicismo 263
-5. Caos dctcrminista
coLoQUlo (intervienen Gustavo Bueno. Manuel García Vclardc, Maricr ' Tradiciones geográficas y movimiento pendular 264
y José Luis Fuentes) 95
Bunge, Alberto Dt¡u, un congresista
III Positivismo e Historicismo en la tradición física . .......... 26'l
cusTAVO BUENO, «El Cierre categorial aplicado a las ciencias físico-químicas" 101 . La gcomorfología positivista 268
Introducción l0l . La geomorfología «historicistlr» ......... ... . . 269
I . Teoría de las Teorías gnoseológicas
I08 ' La geomorfología teorética y la aparición de corricntes críticas .. . ....... 276
II. Análisis gnoscológico de una Ciencia 121 IV Los problemas del enfoque pendular 280
III. La unidad interna de una ciencla 137 . Unas dicotomías simplificadoras .. ..... . . ... . . 280
.
"Positivismo" e "Historicismo» como tipos ideales .........
IV. La diversidad de las ciencias y su constitución histórica 152 282
COLOQUIO (lntervienen Mario Bunge. Gustavo Bueno, Juan Fuentes, José
.
Los desfases en la cronología ................ 282
Sala. Carlos Mínguez, Gonzalo Barrena y Carlos París) 165 '
La complejidad de la evolución personal 286
Notirs .. . .. . . ... 28u
LEON GARZON RUIPEREZ, «Evolución histórica dc la metodología cn la Física Bibriografía .................:..:.:..:......::.::::..::::::.: .. .... . 29"1

Nuclear" t7'7 COLOQUIO (lntervienen Gustavo Bueno. Mario Bungc. Horacio Capel, Ra-
Resumen 177 fael Pla, Ignacio lzuzquiza, Juan Arana, Emilio Murcia, Carlos Mínguez, José
l. Introducción ........ l7¡t María Laso y Germán Ojeda) ......... 304
2. FÍsica clásica y Física modcrna t79
3. Los antecedentes 179 GUSTAVO BUENO. «Gnoseología dc las Ciencias Humanas,' 315
,1. El comienzo de la Física nuclear . .. ..... l8l I. Plantcamiento dc la cuesti(rn: ¿Es el concepto de "Ciencias humanas, un
5. Las reacciones nucleares r tt2 concepto internamente gnoseológico? 3r5
6. La instrumentación ........ l tt3 II . Construcción de los conceptos de situaciones de campos científicos que pue-
7. La mecánica cuántica I tt5 den servir de base para una clasificación gnoseológica de las ciencias que
L La fisión nuclear, aspectos tecnológicos I tt7 contenga cntrc sus micmbros al conccpto de
"ciencias
humanasr, .......... 322
9. Las propiedades de los núclcos ........ I riti III. Construcción del concepto gnoseológico de una clase de ciencias llamadas
10. Los modelos nucleares 188 ciencias humanas 327
l'l . Los rayos cósmicos t90 IV. Problemas abiertos 336
12. Los grandes instrumentos y la Física de altas energías 191 COLOQUIO (lntervienen Mario Bungc. Rafacl Pla, Gust¿rvo Bueno, Carlos
13. Comentarios finales t93 París, Alberto Hidalgo, Carlos Mínguez, Joaquín García Carrasco y Juan Carlos
CoLoQUIo(IntervienenManuelGarcíaVelarde,MarioBunge,AntonioFer- Tealdi) 338
nández Rañada, León Garzón, Manuel García Doncel. José María Laso Pricto,
Alberto Hidalgo, Gustavo Bueno y Juan B. Fuentes) 195 MESA REDONDA: "EL SICNIFICADO DE LA FISICA CUANTICA",...... 349
Intcrvcnción dc Antonio Fernándcz Rañada 349
ALBERTO HI DALGO TUÑON, .Teorí¿r de la Organización y Tcoría de Sistemas" 20-5 Intcrvcnción de Manuel García Doncel 354
l. Planteamiento ..."'......'.. 205 lntcrvcnciírn de Mario Bunge ........ . 363
2. Niveles de conexión 206 Discusión (Doncel, Bunge. Rañada, Ferrero) 366
3. Esquemas metaméricos y diaméricos de conexión 209 COLOQUIO (lntervienen Gustavo Bueno. Mario Bunge. Manuel García Don-
4. Algunas muestras dc esquemas metaméricos: cibernética y TGS 212 ccl, Migucl Angcl Quintanilla, Antonio Fernández Rañada. Rafael Pla, Fernan-
5. Alluna muestra de esquémas diaméricos: la teoría dc la decisión 2 l-8 do Muñ<¡z Box. Augusto Pérez García. Francisco J. de Juan Rcmolina y Juan
6. Despedida y cierre ........ 221 Arana)........ 372
Bibliografía y notas 221
EMILIO MURCIA NAVARRO. oHacia una metodolosÍa sistómica en el an;lisis
JUAN RAMON ALVAREZ BAUTISTA' 'sistemas, Esquemas y Organismos" "' 227 gcográfico" 381
l. El problcma dcl objcto cn Ceografía y las articulaciones en competencia 381

MIGUEL FERRERO MELGAR, «El problema de la realidad en la mecánica cuán- 2. Una alternativa metodológica integradora 387
237 Referencias Bibliográficas 39r
tica»
1. Introducción 237 COLOQUIO (lntervienen Juan Ramón Alvarez Bautista, Emilio Murcia y Ra-
2. El contexto teórico-experimental 23rl fael Pla) 394
3. La interpretación oortodoxa»,. ....'.'....... 24t
4. Las objeciones de Einstein 245 SANTIAGO GONZALEZ ESCUDERO. "Anticiencia en Epicuro" 397
248 ntroduccií¡n 397
5. La situación actual ....'...'. I

676
Antecedentes de Epicuro 397 677
La ciencia helenística ...................: .........;.. 400 COLOQUIO (Intervienon Léón Garzón, Antofío Fernández Rañada, Féi.nan:
El objetivo de la ciencia 402 dq Muñol Box, dustaW Bueno, Carlos Mínguez, José María l.aso, Matruel
Ciencia como anticiencia ..............:...... 403 601)
COLOQUIO (Intervienen Carlos Mínguez, Santiago Gonález Escudero, Igna-
cio Izuzquiza y José Manuel Fernández Cepedal) ....?... j........;... 407 EMILIOLLEDO;«Escriturafilosóficaylenguajecientífieo»
; ., .,, .,:, 615
COLOQUTO (Inteivienen Gustavo Buéno,: Rafael Pla, Emilio Lledó, Cárlos
l'!Íesias, José María I aso, Javier Fernández, Manuel Garcfa Doncel" Carlos
Ivlíhguez y Jos6Manuel Fernández Cepedal) 628
IV. Jueves, 15 de Abril de 1982 411
,COLOQUIO GENERAL, <.Relaciones entre Filosofía v Ciencia" . : . ... . .. . .. .. ... .. 6i7
JULIO SEOANE, .Panorama actual de la Psicología cientÍfica» 413 Participantes: Gustavo Bueno, Julio Seoane, Manuel García Doncel, Antonio
COLOQUIO (Intervienen Mario Bunge, Julio Seoane, Gustavo Bueno, Gon- Fernández Rañada, León Carzón. Emitio Lledó y Alberto Dou ................. 63:7
zalo Barreda, Alberto Dou, Juan Fuentes, Rafael Pla y José Triviño) .......... 426 COLOQUIO. (lntervienen Gustavo Bueno, Alberto Hidalgo, Venancio Igle-
MARIO BUNGE, «Teoría económica y realidad económica" 441 sias, Rafael Pla, José María I aso, Augusto Pérez Garsía, Emilio Mursia, Juan
COLOQUIO (Intervienen Horació Capel, Alberto Hidalgo, Mario Bunge, Ja- CarlosTealdi,AntonioFe¡nándezRañadayJulioSeoane) . . . ... . . .. @8
vier Fernández Alvarez, José Igrracio Fernández, Gustavo Bueno, Emilio Mur-
cia, Carlos Mínguez, Augusto Pérez García,. Rafael Pla, Molinero, José MarÍa
Laso y Manuel Jesús González) ..............;..,.. 455 Intervención de Alberto Hídalgo Tuñón, Presidente de la Sociedad Asturiána
de FilosofÍa 655
MIGUEL ANGEL QUINTANILLA, «La verosimilitud de las Teorías» 473 '' Intervención de Graciano García, Director de la Fundación Principado de As-
COLOQUIO (Irrtervienen Mario Bunge, Miguel Angel Quintanilla, Gustavo 6§6
Bueno, Alberto Dou, Manuel García Doncel, Augusto Pérez García, León Gar- Intervención.de Gustavo Bueno, Decano de la Facultad de Filosofía y Ciencias
zón,JoséMaríaLaso,JulioGrafeyJoséTriviñoParada)......................... 490 de la Educación.de la Universidad de Oviedo rix
Intervención de Teodoro López Cuesta. Rector de la Universidad de Oviedo ... 658
JULIAN VELARDE LOMBRAÑA, .Juan Caramuel y la Ciencia moderna (Estu-
dio de su obra hasta 1ó44)» ........................,............... 503
Caramuel en los Países Bajos 506
l. Caramuelylapolítica .............1...... 507 661
2. Caramuel, teólogo ymonje .............)...... 509 663
3. Caramuelylaciencia ...r......i.,................. 514 675
Notas.......... 527
Bibliografía citada ........."... 543

TOMAS RAMON FERNANDEZ, osobre el incesto» 551


El argumento sociológico 553
Los argumentos tliológicos 557
¿Existe un argumento psicolégieo? 558
Conclusiones 561

IGNACIO IZUZQUIZA OTERO: «La actividad científica como texto: hermeneú-


ticayTeoríadelaCiencia".....'.'.''......... s63
Nota preliminar ................. s63
I. La actividad cientÍfica considerada como un texto 563
IL La reivindicación de la hermeneútica clásica .. . . ... .. 567
IlL Presupuestos de una hermeneútica del texto de ta aqtividad científica .... 569
IV. Nuevos caminos de una teorÍa de la ciencia ..... :......... -.... 572
Notas 574

RAFAEL PLA LOPEZ, «Regulacién filosófica de las Cienciaso


COLOQUIO. SOBRE LAS COMUNICACIONES (Intervienen Juan Ramón
Alvarez Bautista, Tomás Ramón Ferniíndez, Rafael Pla, Gustavo Bueno, Julián
Velarde, Ignacio lzuzquiza y Javier Fernández) .. . . . . . . . . 579

V. Viernes, 16 de Abril de 1982 585

ANTONIO FERNANDEZ RANADA, «Determinismo y caos en las leyes físicas" s87


El determinismo de la física clásica ......... 587
Comportamiento caótico en física determinista 589
La transformación del panadero .................. 595 679
/

..t:

ANTONIO FERNANDEZ RANADA Y MARIo BUNCI]

(;t s'¡ Avo Btrl.lNo


LEON GARZON Y MANUEL CARCIA VEI,ARDE
7

,1.\. Pr,lNA. ttt IiN(), RANAI)A. lrtrN(;!l

tOT()S: L-Nt. ARIAS

682 Ir()R.\( r() ( r\P[-r.


PROTOGO

Durante los dÍas L2,73,L4,15 y 16 de abril de 1982 se celebró en el Hotel


de la Reconquista de la Ciudad de Oviedo el I CONGRESO DE TEORIA Y ME-
TODOLOGIA DE LAS CIENCIAS, cuyo objetivo primordial consistía en crear
un foro académico apto para el intercambio interdisciplinar. No se trataba de
instaurar una reunión filosófica más para filósofos, sino de propiciar un en-
cuentro entre especialistas en distintas ramas científicas y estudiosos de los
métodos, estructura y validez de las ciencias. Sólo a través de una puesta en
común de los distintos planteamientos, informaciones y alternativas de los
participantes podría llevarse a cabo un replanteamiento enérgico y eficaz, tan-
to de la investigación científica en nuestro país como de Ia comprensión de los
mecanismos internos que producen realmente el conocimiento científico. Ta-
les objetivos deberían interesar sin duda a los cientÍficos comprometidos con
su quehacer investigador como a los filósofos preocupados por 1a metodología
y fundamentación de las ciencias. En esta primera edición se prestaría espe-
cial atención a la física,la geografía y 1a psicología.
Los organizadores se comprometieron desde el primer momento a pro-
mover la publicación de los resultados de este I CONGRESO. Pareció por con-
siguiente oportuno sacar a la luz no sólo las ponencias y comunicaciones pre-
sentadas, sino también los coloquios y debates que siguieron a las mismas, con
el deseo de contribuir al enriquecimiento de los estudios que sobre las cien-
cias y su filosofía se realizan en nuestro país.
La preparación de la edición de las actas ha sido laboriosa y necesaria-
mente lenta. En general, los textos de las ponencias y comunicaciones son los
entregados por los autores para su publicación, en los días del Congreso o en
los inmediatamente posteriores. Evidentemente, en algunos casos las exposi-
ciones orales difirieron más o menos de las escritas (en particular las ponen-
cias de los profesores Manuel García Velarde y Antonio Fernández Rañada,
que estuvieron acompañadas por la proyección de numerosas diapositivas y
transparencias); de cualquier modo estas pequeñas variaciones entre los tex-
tos escritos y los hablados no influyen en líneas generales en eI sentido de los
coloquios. Sólo en un caso los editores no han contado con Ia versión corregi-
da por el propio autor de su ponencia, por Io que han tenido que recurrir a Ia
transcripción para la preparación del original.
Todas las sesiones del Congreso fueron registradas magnetofónicamente.
A partir de estas grabaciones se realizó una transcripción mecanográfica lite-
ral de las intervenciones que se produjeron en los coloquios y mesas redon-
das. Esta labor fue ejecutada con encomiable prontitud y competencia por la
Srta, Carmen GonzáTezZapatero y por D. Rosendo Merino Franco. Los ponen-
tes han tenido oportunidad de corregir la mayor parte de sus intervenciones
en los coloquios, y por motivos de accesibilidad sólo una pequeña parte de las
intervenciones de participantes y comunicantes han podido recibir una ver- 11
- "lf-¡É-

sjírn detinitiva por parte de sus aulores. En todo caso, la preparación final de los térrninos de las relaciones entre las ciencjas y la filosofía y comentaron la
los textos ha corrido a cargo de los editorps. cltva responsabiliriacl en rnodo al-
situación actual de la investigación cientifica en España' Todo el interés que
grrno der-'linan. Se ll¿trt procurado mantener íntegramente todas las intervelr-
los rnedios informativos, asturianos y nacionales, pusieron en el Congreso su-
ciones, elinritr¿rtldo simplernente 1as repeticiones innecesarias r,- adecuan«lo e1 pusieron que Pilar Rubiera, Jefe de Prensa de este I Congreso, tuviera que
lliptrrbaton y el r:stilo a las necesidades rtc urra version escrita. Pese ¿r ello, el desplegar una activiclad agotadora esos días. Hay que agradecer a los diarios
It'trtr¡r ¡ro dehe cn ningún rnomento olvidar cuand«l lea los coloquios la viveza y
de Oviedo «La Nueva España», «La Voz de Asturias» y «Región» la arnabilidad
elsPonl.attcidad. con que sc produjeron, que desafortunarlamente se ve disrni que tuvieron al obsequiar diariamente a los congresistas con un centenar de
Ittlirl¿r ett la tratrscripr:ión. Iin muy contados casos lLto se ha podido identificar
ejernplares de sus respectivas ediciones.
al rrongrcsista rlue tornó la palabra. Por 1o demás, confianro.s e n que la redac El volumen de Actas c¡ue el lector tl'ene en sus manos materializa de ma-
rritirl final haya recogido todas las ideas relevantes expuestas a lolargo ¿e las nera palpable la voluntarl rle institucionalizar este CONGRESO DE TEORIA Y
interverrc iones. METODOLOGIA DE LAS CIENCIAS. En cuanto a su estructura era evidente
Se ofrr:cían a los responsables de esta edición diversas posibitirlades de que esta primera edición tenía necesarianlente un carácter marcadamente ex-
orclcnirción deI materiai, y se ha preferido respetar el rigurosó orclen crololó- perimental. De hecho, gracias a las enseñanzas que se pudieron extraer del
git:o elt el que se fueron desarrollando las diferentes se.siones, rlivicliendo en desarrollo mismo de las sesiones, así como a las opiniones y sugerencias que
cirlco partes, tartas corrro dÍas duró el congreso, el sumario de e¡stas Actas. varios congresistas pusieron de m¿rnifi.esto, la segunda convocatoria del CON-
La descarnada presentación de estas Actas, clue ilcluyen tod¿rs l¿ls inter GRESO, que tendrá lugar los días 4, 5, 6, 7 y B de abril de 1983, con las r:ien-
venciones a 1o largo de ponencias, comunicaciones, nlesas redonflas y r:olo- cias biológicas y las ciencias históricas como disciplinas titulares, en los mis-
quios, no pueden recoger naturahnente el ambiente y 1as activiclades extra- mos escenarios asturianos, presenta rtovedades importántes por lo que se re-
congresuales. Parece de rigor hacer rnención aquí de cuantos hicieron posi fiere a la organización forrnal del Congreso. Se mantienen las ponencias segui
ble, colaboraudo estrechamente con los organizadores y patrocinaclores, lle das de coloquios y las tnesas redondas con un desarrollo lineal en el tiernpo,
var a buen término el congreso. Helios Pandiella es eI autor del dibujo repre para perruitir Ia asi.stencia de todos los congr:esistas a estas sesiones: de otro
sentativo de este I Congreso. Rosendo Merino fue ei impulsor, en cqlabóra- modo se corre el peligro rte dividir r:l Congreso en partes con lo que se perde
ción con los circuitos I'-ern.ández Arango, de Ia celebración de las lornadas rle ría su carácter interdisciplinar. Pero al mismo tiernpo, a partir del II CON
Cine del I Congreso de Teoria y Metodología de las Ciencias con la proyección GR.ESO, podrán presentarse cornunicaciones l.ibres, que se encuadrarán den-
en Ia sala Minicines-{ de las películas «El cuchillo en la cabeza» dé Réinhard tro de las más de treinta subsecciones en las que se articulan las cinco Seccicr
HautT (1978), «Má,s allá del Bien y del Mal» de Liuana cavani (1gT7) y «Mi tío nes principales en las que se dividirá el Congreso: I. Teoría y metodología ge
de América» de Alain Resnais (1980). Eduardo Mendez Riestra. Javier Pérez neral de las ciencias. IL Historia de la ciencia y del pensarniento. III' Funda-
Batalla, Rosendo Merino y una veintena de firmas colaboradoras hicieron po- mentos de las ciencias formales. IV. Fundamentos de las ciencias naturales, y
sible la publicación de la «Qyl¿ del Congresisúa», libro de 1 1 8 páginas q,r" V. l-undarnentos de las ciencias antropológicas y culturales.
tiene capítulos cledicados a la historia, el arte, ra cultura, el iuiisrno y ta "on g.s De este modo, además de los temas titulares, cada Congreso permitirá re-
tronomía de Asturias, así como los datos de interés útiles para los congresis- coger cuantas investigaciones de interés se realicen sobre la Teoría, Metodo-
tas no asturianos. Las discotecas Vanitas Vanitatis y El. Bombé tuvieron lá ama- logía e Historia de las Ciencias y sobre los Fundamentos de las disciplinas
bilidad de invitar a los congresistas. La Agencia Cafranga, Agencia oticial ¿el científicas, en forma de comunicaciones al Congreso. Comunicaciones que
congreso, se preocupó de todos los asunlos relacionaáos ón los desplaza- junto con las ponencias, mesas redondas y coloquios serán incluidas en los fu-
mientos y alojamientos de los congresistas. conchita euirós, cle la Librería turos volúmenes de Actas del CONGRESO DE TEORIA Y METODOI,OGIA
Cervantes, preparó y distribuyó entre los congresistas dócurnentacirin biblio- DE LAS CIENCIAS del que éste que tienes en las manos no es sino el primero.
gráfica sobte los autores y temas tratados en el Congres o. La Capilla Polifónica
«Ciudad de Oviedo», dirigida por el maestro Anselmo cle la Rozá puso pllto fi- Gustavo Bueno Sánchez
nal a las sesiones con un magnífico concierto que se ofreció en el-mismo recil-
to congresual, la majestuosa antigua capilla dieciochesca del Hospital Provin-
Alberto Hidalgo Tuñón
cial, hoy salón covadonga del Hotel de lá Reconc¡uisúa, a cuyo persónal hay qu e
agradecer su amabilidad y sus con.timras atenciones hacia los congresistas.
M¿rriano Arias fue el responsable de rcalizar la doble grabación magnetofóni-
ca de todas las sesiones del congreso. Hay que agradecer también ligran ayu
da que supusieron para los organizadores las azáfatas y chóferes rle la Funáa-
ción Principado de Asturias.
Mención aparte merecen los medios de comunicación social. La atencióir
prestada por la radio, televisión y prensa escrita, tanto regionales como ¡acio
nales, a todas las sesiones del Congreso fue extraordinaria. Los diarios astu-
rianos dedicaron diariamente páginas al congreso; fueron numerosas las re-
transmisiones en di.recto pol emisoras de radio asturianas de fragmentos de
sesiones y varias las entrevistas con participantes; y la Televisión del Princi-
pado, además de la información dedicada al Congreso en los espacios informa
tivos, cmitió dos programas especiales: una entrevista a Mario Bunge, por
F-rancisco Carantoña, director del diario nEI Comercior, de Gijón, y una mesa
12 redonda en Ia que 1os profesores Bueno, Garzón, Rañada y Seoane expusieron IJ
ACTO DE II\AUGURACIOI\

Gustavo Bueno
I )ecano de la Facultad de Filosofía y Ciencias

rlc la Educación de la Universiclad de Ovietlo

Comenzamos, pues, el Congreso con unas palabras, natulalrrtente, cler


bienvenida para todos los presentes, participantes en el Prjmer Congreso en
Asturias de Teoría y Nletorloiogía de las Ciencías, reunión cuya irnportancia a
nadie se nos oculta y eIlo en razón al mismo ]recho de estar aquí preserttes.
Pero, sin embargo, y deseando no alargarrne mucho, me permitiría simple-
rnente sugerir o insinuar que 1a importancia de estos Congresos y concr-eta-
rnente del nuestro, depende seguramente de dos factores, de dos componentes
qrie es1.án entre sí compuestos de un modo il]ultiplicativo, en el sentido, por
eiemplo, de que si uno de el.los es cero, la resultante también será cero. Estos
dos componentes son, obviamente, el primer:o lamateria misrna sr:bre 1a que
v¿rmos a tratar y el segundo para clecirlo en términos antiguos- la forma ca-
¡raz de moldear esa materia, forma que identificamos con las personas r¡ue
aquí nos hemos reunido. La importancja de arnbos componentes es csencial
para que un certamen de esta índole tenga interés intrínseco. Por 1o que se re-
liere a la materia que vamos a trabajar, creo que todo el mundo está de acLter-
do en que la retlexión y el anáh.sis sobre 1o que las ciencias puedan ser, en qtré
puedan consistir, posee una importancia crer:iente. Seguramente, en nti opi
nión, y en la de otros muchos, sin duda, las cuestiones de las qr.te varnos ¿i tra
tar aquí tienen una tradición muy antigua que no creo que sería excesivo re-
rnontar, con precisión histórica, justamente a ios tiempos de Platón. En la Aca-
demia se empezaron a poner las bases de la cliscusjóu, en serio y sobre un m¿r-
terial ya concreto, de los problemas de delimitación entre lo que es saber y lo
que no es saber científico. Saberes que entonces al menos en 1o que ¿t las N'la
temáticas se refiere- tenían ya no sólo Ia apariencia sino la proximidad rníni-
ma, creo, a lo que hoy l)amamos ciencia (y quizá únicamente en ese ptrnto).
Pero también es cierto que e1 planteamiento propio de nuestra tradición
hoy ha sufrido, por 1a naturalela de las cosas, una transformación profunda.
Entre otras cosas, sin duda, porque ias propias ciencias han ciejado de ser co-
nocimientos o saberes especulativos -en e1 sentido no de que no fueran prácti-
cos, sino de que no estaban ligados directamente con el proceso de produc-
cióri- y las ciencias hoy, corno todos sabemos, son ya mecanismos intercalados
esencialmente en el proceso global de la producción. Por consiguiente son ya
mecanismos sin los cuales no podríamos realmente vivir. Así, literalmente.
Por eso, la reflexión crítica sobre un componertte tan esencial de nuestra
cultura es apremiante, no es cuestión especulativa. Es aptemiante, urgentísi-
ma. Y es apremiante y urgente segurarnente dadas las coniusiones objetivas
que se derivan de la fropia significación e importancia de las ciencias en
nuestro sistema de producción, en nuestra cultura (como ustedes quieran).
Confusiones que, seguramente se rnanifiestan, ante todo, como confusiones der
las ciencias entre sí. En efecto, c¡"lando hablamos de Ciencia aquí tenen-Los
que debatir sin duda este punto utilizamos una palabra qui.zá demasiado uui-
taria, ambiciosa, global para designar disciplinas y oficios muy diferentes en-
tre sí; tan diferentes que muchas veces quizá es un peligro que los métodos de
Ia una se transplanten mecán.icamente a la otra. Sin perjuicio de los demás, el
problema de la diversidad, de la diferenr:iación de unas ciencias de otras, de 19
sus métodos, es acaso el problema más apremiante. La posibilidad misma de contiene- que a los científicos mismos quizá les pase un poco lo que, según
colaborar, se da en función de esas diferencias. Si no hubiese esas diferencias Malinowski, les ocurre a los que participan (en las islas próximas a Nueva
la misma propuesta de colaboración interdisciplinar sería supérflua, redun- Guinea) en Ia institución del kula. Una institución muy compleja y muy vasta
dante. Las diferencias son las que, me parece, hacen urgentísima esta necesi- aunque, al parecer, consiste en una especie de circulación doble, en sentido
dad de análisis general, que tradicionalmente ha correspondido a Ia Filosofía inverso, de brazaletes rojos y de collares blancos, o viceversa; una institución
(ahora voy a decir unas palabras al respecto). en la cual todos los indígenas colaboran, cada uno de una manera distinta,
Pero las confusiones objetivas se manifiestan entre los saberes científi- pero de la cual cada uno de los que participan, aunque conoce las reglas que le
cos y los que no Io son. Y también, por supuesto, los problemas crÍticos de se- afectan perfectamente, no se da perfecta cuenta, no tiene una visión del con-
paración, de discriminación entre el saber científico -que hoy día para mu- junto. El caso no es el mismo, porque aquí cada científico en el moménto mis-
chos es el saber por antonomasia, el único saber, aún cuando ésto tendremos mo en que se decide a reflexionar sobre eI asunto se sitúa en la posición de
que discutirlo sin duda en este Congreso- y el saber que no es científico, un sa- Malinowski con respecto al kula. Pero, sin embargo, la paradoja yo creo que
ber que está rondando constantemente a la Ciencia y que aún quiere preserr- existe, la paradoja de que los científicos más expertos y más consumados en
tarse como tal y cada vez más. Algunas veces, institucionalmente. Es eI caso, su disciplina, a veces suelen utilizar esquemas para definir su propio oficio y
por ejemplo de las llamadas Ciencias Humanas cuando se autoconciben como su propia dedicación y displina, totalmente inadecuados y que quedan muy
dadas en el mismo plano que las Ciencias naturales, Una cuestión que habrá por debajo de 1o que podría esperarse de ellos. De aquí Ia necesidad, una vez
que discutir profundamente. A mi juicio, podría aplicarse al caso una expre- más, de afinar criterios, de establecer contactos no solamente interdisciplina-
sión que Ortega hizo famosa en España, «El tema de nuestro tiempo». Yo creo res, en sentido consabido (contactos orientados a un proyecto común de inves-
que el tema de nuestro tiempo, por lo menos en muchas sociedades, y particu- tigación, o técnico o científico) sino contactos interdisciplinares en el sentido
larmente en las europeas, es el tema de Ia discriminación entre las Ciencias más amplio,en el sentido, que ya ronda con la filosofía de la Ciencia, de deter-
Humanas y las que no lo son. Muchos sospechamos que bajo la bandera de minar qué diferencias puede haber entre unas disciplinas y otras, que signifi-
Ciencias Humanas se encubren otro tipo de disciplinas totalmente respeta- cación común pueden compartir, qué significa esta palabra Ciencia, si no es
bles pero cuyo contenido científico es algo muy confuso, muy oscuro. Y digo más que unpuro flatusvocis o si es algo más, cuando cubre cosas tandiversas
Ciencias Humanas por no hablar de disciplinas a las que, fácilmente, es muy como la Termodinámica o la Lingüística estructural, pongamos por caso.
probable que entre los aquí presentes nadie les de beligerancia, aunque so- La materia, en definitiva, de nuestro Congreso asegura ya por su peso in-
cialmente la van adquiriendo, acaso por desgracia, desde la Ufología hasta la trínseco, la importancia de esta reunión. Pero la consideración de las perso-
Parapsicología o la Mariología... También celebran sus Congresos, también los nas que aquí intervienen también permite establecer un juicio de probabili-
ufólogos utilizan sus métodos estadísticos con toda precisión. Es como si el dad acerca de que 1o que aquí se diga va a ser realmente importante, Sería su-
único mecanismo para revestirse de un cierto prestigio fuese precisamente el perfluo enumerar no solamente los ponentes sino aquellas personas que tie-
de utilizar eI nombre de ciencias. Es urgentísimo por lanto el tiatar de estable- nen ya en principio prometida su participación explícita. La participación ex-
cer criterios que permitan discriminar lo que es verdaderamente ciencia y Io plícita de los ponentes, de los comunicantes, ofrece ya evidentemente una ga-
que es una falsa ciencia, lo que es un ciencia sofística, por decirlo de algún rantía. Es suferfluo enumerar aquí estos participantes pues están a la vista de
modo, sin negar su importancia y precisamente por dársela. todos. Me limitaré a subrayar que hoy tenemos entre nosotros, para escuchar-
No me demoro más en encarecer eI significado actualísimo de,Lamateria les en cuanto yo cese, al profesor Mario Bunge y al profesor Carlos Paris Ama-
que nos ocupa, significado que ha percibido muy inmediatamente la Sociedad dor, ambos de sobra conocidos, procedentes del campo de la ciencia o del cam-
Asturiana de Filosofía y las Instituciones que nos han apoyado, simplemente po de la filosofía o de ambos conjuntamente. Carlos París, pionero de todos los
pensando, ante todo, en la propia materia. Por otra parte, eI lugar en que nos estudios de teoría e historia de la Ciencia en España, cofundador de la revista
reunimos (es decir, Asturias) no es ajeno a estas preocupaciones. Hay una se- Theoría, autor de obras que fueron realmente primeras en la introducción en
rie de razones, que aquí no es oportuno enumerar, puesto que es una cuestión España del Círculo de Viena, por ejemplo, de conceptos que entonces eran
de historia y sociología de Ia Ciencia, que explican que no sea nada gratuito el prácticamente desconocidos. Del profesor Mario Bunge no hace falta tampoco
hecho de que estos temas puedan celebrarse en Asturias y puedan seguir cele- redundar en su significación y en su prestigio. Profesores que son propiamen-
brándose. No es, pues, una improvisación ni es tampoco urr azar el que hace te científicos, pero que tienen interés directo por estas cuestiones, como el
que esto sea aquí posible. Lo cierto es que instituciones muy importantes e in- profesor Garzón, a quien nos une tan buena amistad; el profesor Alberto Hi-
fluyentes, particularmente la Fundación Principado de Asturias y también la dalgo, Juan Ramón Alvarez Bautista, Julián Velarde, etcétera. Ahora bien,
Universidad de Oviedo, han advertido desde el principio la importancia de es- también es verdad que todas nuestras previsiones optimistas descansan en un
tas cuestiones en un ámbito tan necesitado de crítica como es España y con- juicio de probabilidad. El resultado de todos los componentes tiene que ser
cretamente Asturias, dado su desarrollo industrial y la probabilidad y 1a reali- algo que se produzca durante los próximos días. Y, por eso, por mi parte sólo
dad ya de que pululen estas corrientes que intersectan con las Ciencias y que me queda desear que las previsiones se cumplan o, lo que es lo mismo, desear
perturban enteramente el funcionamiento de las mismas. simplemente que cuando terminen estos coloquios, todos, o por 1o menos la
La reflexión sobre estas cuestiones es una reflexión eminentemente filo- mayoría, sintamos la necesidad de que se repitan.
sófica, lo cual no quiere decir, todo lo contrario, que no sean los científicos
mismos quienes, en cuanto inmediatamente se ponen en contacto unos con
otros de diferentes especialidades, automáticamente se conviertan en filóso-
fos de la Ciencia. Es decir, se convierten en personas que están reflexionando
sobre sus propias disciplinas y si la reflexión es posible, objetivamente, es
precisamente porque hay contrastes dialécticos entre unas y otras. Es cierto
20 -y no quiero llevar la comparación, como es de rigor, más allá de Io que ella 21
Todo esto no entraña que abandonemos a la psicología; no se trata de
adoptar la posición reduccionista o antipsicologista de un Pavlov, por ejemplo. coLoQUIO DE LA COI\FEREI\CIA
Se trata simplemente de reorientarla. Tomemos algunos ejemplos históricos
para ver cómo una reducción de este tipo no tiene por qué eliminar todo lo an- DE MARIO BUI\GE
terior. Cuando Galileo mostró que la astronomía no es una ciencia indepen-
diente, sino una rama de la física, abrió la puerta a un enorme desarrollo áe la
astronomía. La hipótesis de que eI calor no es sino movimiento de moléculas
alazarlizo posible la mecánica estadística. El descubrimiento de la identidad «Epistemología de las ciencias naturales: ta Psicología
de.la luz y de las ondas electromagnéticas de cierta longitud de onda, enrique-
ció tanto a la óptica como a la teoría electromagnética. Podemos seguir usañdo
como ciencianatural»
la óptica de Huyghens e incluso la óptica geométrica, pero cuando se trata de
explicar, no ya de describir, lanaturalezadelal:oz,tenemos que utilizar la teo-
ría de Maxwell o una más avanzada,la electrodinámica cuánfica.
Sostengo, para terminar, que este enfoque biológico del problema de la
mente es netamente científico y es, más aún, el más cabalmente científico. En
primer lugar adopta la visión general característica de todas las ciencias. En GUSTAVOBUENO.-
segundo lugar adopta toda la problemática de la psicología tradicional, incluso
la enriquece. Enriquece también las finalidades de la psicología, puesto que Antes de entrar en materia, unas palabras para felicitar al doctor Bunge
no se limita a describir, sino que pretende explicar y en principio Io logra. f fi- tanto por la audacia y originalidad de su proyecto como por 14 claridad exBgsi-
nalmente adopta la metódica plena de la ciencia sin recurrir a procedimientos iiu" ytfi.u.iu pedagégica] con que ha sabido transmitirnoslo. El polígo+o final
no científicos. Más aún: el nacimiento de esta nueva psicologÍa, la neuropsico- es uñ exponenle exácto, una especie de diagrama revelador de todas estas vir-
logía, tiene resultados muy importantes y es que en lugar dé reducir, integ.a; fu¿es. nL¡o hacer pública, ade-más, la favorable impresión que nos ha produ-
en lugar de reducir estrictamente la psicología a la neurofisiología, haciendo ciáo al sorp.enderios de modo inesperado con una conferencia de psicología
de todo Io demás algo prescindible, efectúa la síntesis de por Io menos cinco en eI contexto de las ciencias naturales'
ramas de la ciencia: la neurociencia (en particular la neurofisiología), Ia psico- Comprendo que la teoría de los «psicones» no Se reduce a 1o expuesto en
logía, Ia psiquiatría y la psicología clínica, el estudio de la inteligencia ártifi- la pizarráy que habría que conocer más despacio la propuesta para discutirla
cial, y Ia sociologÍa. A estas ramas de Ia ciencia se une la filosofia, yp que el a fondo. Pór-eso me linritaré a suscitar unos pocos problemas de caracter ge-
problema mente-cuerpo no es sóIo un problema científico, sino tambiéñ filo- neral. Particularmente estoy de acuerdo en la crítica general de Ia psicologÍa
sófico. Podemos imaginar entonces el estudio de lo mental como una red pen- mentalista y, por tanto, con ia propuesta, en la medida en que viene-insinuada
tagonal centrada en la filosofía. Esta úItima, araña maliciosa para unos y bene- por ella. peio creo que los métódoi para determinar la verdad o no de esta ubi-
ficiosa para otros, está en medio de la red controlándola y ocupándose de que lación biológica o pseudobiológica de 1a psicologÍa deben ser analizados gno-
las distintas ciencias de lo mental permanezcan unidas entré sí. El control seológicameáte. El argumento principal para_tomar esta precaución es el si-
será eficaz solamente si los filósofos aprendemos de esas ciencias al par que guienle: del hecho onlológico de que lo que llamamos mente no sea ninguna
intentamos a1'udarlas a integrarse, iluminando así todos los costados del polí- íustancia proced.ente de un alma, o de Io que fueran sino un proceso evidente-
gono. mente [gádo a las funciones generales del sistema nervioso, lro creo que se
siga la cJnsecuencia de Ia necesidad de interpretar la psicología como un capí-
tuio de la biologÍa gnoseológícamenfe. No rechazo, en absoluto, esta proposi-
neurociencia (neurofisiología) ción; pero una conclusión tan fuerte me parece que debería tener otlos presu-
puestós en la psicología, Porque la tesis del profesor Bunge es tan fuerte que
áe eila se s"grri"íu, ,o ya una nueva orientación de la psicología, sino una liqui-
dación de la"psicología en eI campo de Ia neurofisiología. (Quilá con amplia-
ciones impoitantes,lomo puedañ ser las relativas a las funciones sociales,
que obligarían a considerai no cerebres aislados como sede de ideas, sino un
psicología pslqulatna ómplejó de cerebros en conexión). En todo caso, habría una reducción de la
Filo§ofia
¡ rrvovrr* psicótogía a la neurofisiologÍa; y esta reducción convertiría nuestro saber ac-
---
------ ---- (psicología clínica) iual en-una especie de capítulo histórico, arqueológico o, a lo -sum-o,-en una
, L---' t descripción pr-",ria de carácter fenomenológico, (como cuando los físicos ha-
blan dó los cólores y describen sus matices, antes de medir sus longitudes de
onda).
Me putec" que el método gnoseológico debiera proceder de modo inver-
so. a sabór: no porque el cerebro -o el conjunto de cerebros- sea eI responsa-
ble de las funcionei psÍquicas, Ia fisiología o Ia reflexología se convierten'en
psicología, sino más bien porque la psicología conduce internamente a esta re-
lnteligencia artifi cial Sociología duccióñ estamos autorizádos a hablar de unnuevo campo de estüdio.Y enton-
ces eI problema que se plantea para Ia lógica de las ciencias es eI siguiente. Es
32 evidente que el profesor Bunge ha sugerido unos métodos de argumentación,
de análisis y de estudio de los fenómenos psicológicos en términos de «psico- lrlema a priori es si esta reducción no destruye las diferencias entre fisiologla
nes» teórica o especulativamente asociados a ellos -y digo especulativamente, y psicoiógía, al hacer ciencia, con todas las consecuencias que est-o tendría,
pofque su propuesta no es Ia de un psicólogo o un fisiólogo, sino una propues- i:oncretamente las consecuencias académicas, tales como la transformación
ta metodológica para que Ia desarrollen de ahora en adelante los futuros neu- de las tr'acultades de psicología en otras completamente distintas.
ropsicólogos-. El problema reside justamente en la conexión del concepto de
«psicones» con los respectivos campos de estudio: cómo los psicones son co- MARIOBUNGE._
ceptos y por qué son conceptos psicológicos, en vez de fisiológicos. Porque es- Gracias, profesor Bueno, por sus comentarios y críticas. Yo no creo que la
tos psicones podemos entenderlos posiblemente en términos fisiológicos, neurofisiología termine con la psicología, sino por el contrario, creo que este
pero entonces no estamos haciendo psicología, sino fisiología. enfoque hace posible la transformación de la psicología en una ciencia cabal.
Cuando nos referimos a Ia psicología, finalmente, me parece que el pro- La psicología se ha enriquecido con el punto de vista fisiológico enormemente
blema principal no reside en establecer las relaciones entre mente y cuerpo hasla dar lugar a nuevas direcciones en psicología fisiológica en los últimos
en el sentido tradicional, planteamiento que sospecho sigue rondando el trata- años. La psicologÍa estaba en un impasse y ese impasse no hace más que au-
miento del profesor Bunge. Yo no creo que el núcleo de problemas que plantea rnentar y reproducirse con el informativismo' que no es eficaz. Nada nos dice
efectivamente la psicologÍa conciernan al tema de la relación mente/cuerpo, el informativismo sobre el orígen de las informaciones; nos habla solamente
por más que sea indudablemente su «haber» principal durante siglos y por de la elaboración de informaciones. Para el informativismo no hay ideas nue-
más que siga ocupando a determinadas corrientes desde el funcionalismo al vas, simplemente se transmite información; pero ¿cuáI es. la fuente de infor-
behaviorismo, en particular la teorÍa de las variables intermedias de HulI, que mación? Esto es 1o que nos interesa saber' en particular como psicólogos.
sigue prisionera de este planteamiento. Pero declarar, por ejemplo, las varia- A1 contrario, yo creo que el punto de vista psicológico es muy importante
bles intermediarias como funciones psicológicas para intercalar el cerebro para la ontologÍa en general, porque nos muestra o trata de mostrar cómo
entre reacciones que en un principio son conductuales o externas, en realidad emergen estas propiedades nuevas -Ios procesos que tienen propiedades nue-
da lugar simplemente a que se reproduzca a nivel gnoseológico la contraposi- vas-, cómo emergen históricamente, cómo emergen ontogenéticamente' cómo
ción entre psicología y fisiología o, en general, entre ciencias humanas y cien- se produce esa cosa tan interesante que es eI psiquismo'
cias naturales; y no tiene que ver propiamente con la oposición mente/cuerpo, Me parece, además, que no hay tal reducción simple de la psicología a
ni siquiera con la oposición interior/exterior, de tal manera que el interior -el neurofisiología, sino que a la vez que se enriquece la psicología, también se
alma- sea el cerebro de un hombre, de un simio o de un delfín y su exterior, su enriquece enormemente la fisiología, al asumir este nuevo capítulo de la psi-
conducta. cología. Que, por otra parte, ¿no es suficiente? De acuerdo, si se está diciendo
Hay ahí, me parece, una frontera gnoseológica, cuya verdadera línea divi- que no se puede entender la emergencia de Ia conciencia que puede engen-
soria queda recogida por Ia oposición cerca/lejos, cuando se entiende en un drar Ia emergencia del simbolismo, sin tener en cnenta que somos parte de
' sentido problemático y no apodíctico. Nosotros hemos hablado en este contex-
una sociedad. Debemos tener en cuenta la psicología social, no solamente la
to de relaciones paratéticas por opoSición a relaciones apotéticas para evitar eI psicología cerebral.
significado excesivamente preciso y no abstracto de cerca/leios; y hemos crea- Finalmente, no entiendo bien por qué hemos de conservar las divisiones
do una palabra cogida directamente del griego, la palabra «apotético» para sig- del trabajo, psicologos por un lado, neurofisióIogos, por otro' ¿Por qué conser-
nificar precisamente «relaciones a distancia», relaciones que no tienen nada varlas, si no son más que el producto de una división convencional del trabajo
que ver, por supuesto, con las relaciones a distancia discutidas y condenadas académico? En realidad, no tiene por qué estar dividido de esta manera. Si
por la fÍsica clásica. Precisamente «apotético» ha sido elegido, porque la expre- eventualmente descubrimos que la luz no es más que ondas electromagnéti-
sión «relaciones a distancia» ya está ocupada en la historia de la ciencia. Natu- cas, entonces la óptica se transforma en un capÍtulo del electromagnetismo; y
ralmente eI problema que se nos presenta es: «¿pero es posible una ciencia no por eso se empobrece, aI contrario, se enriquece más nuestra comprensión
que se ocupe de objetos y relaciones a distancia?» No disponemos de tiempo de Ia óptica. Lo importante es ver si se enriquece la ciencia y si se hace de una
aquí para resolver este problema. Pero, para abreviar, lo que llamamos psico- forma más epistémica, es decir, si se refuerzan los vínculos entre los distintos
logía profunda, e incluso el propio informativismo, podila reinterpretarse en aspectos de Ia ciencia.
este sentido, por cuanto los símbolos -cualquiera que sea su tipo- suponen Para terminar, creo que este nuevo enfoque que ocurrió o que está ocu-
una referencia a algo que está distante de atgún modo, pues son signos de rea- riendo en este momento en psicología es una revolución científica y, como
lidades no presentes y que, por tanto, actúan a distancia. En este sentido la muchas revoluciones, no es fáciI aceptarla. Es previsible que no sea fácil de
conducta, sea etológica o psicológica, no constituye una excepción. Para ha- aceptar, porque durante dos mil o dos mil quinientos años el punto de vista
cerme entender por quienes no estén aI tanto de esta terminología, pongamos dualista ha tenido una buena prensa y el monista ha tenido una muy mala
el ejemplo de una conducta etológica de acecho: cuando la fiera acecha a la prensa. Por 1o menos en Occidente hemos seguido la tradición judaica o plató-
presa, para que haya esa conducta es imprescindible que los fotones que se re- nica. En particular nos han vendido con eficacia norteamericana la idea de
flejan en la presa incidan en Ia retina de la fiera y lleguen a su cerebro, etc. etc. Soto de que el alma es competencia exclusiva del filósofo, modestia aparte. Y
Pero toda esta cadena es justamente la que el psicólogo rompe y la que, en después vino Descartes, quien sostuvo una intervención del alma en el cuer-
cambio, quiere mantener y analizar el fisiólogo y el científico natural. Puede' po, una acción recíproca a través de la glándula pineal -los filósofos tenemos
ocurrir que en última instancia la conducta de acecho sea reducible y ataliza- allí el interaccionismo-. Pero obviamente este punto de vista tiene una falta
ble en términos fisiológicos y en ésto estarÍa de acuerdo con el doctor Bunge. metodológica muy grande y es que las interacciones no están definidas para
Pero si se quiere hacer justicia a lo que se llama «conducta» desde eI punto de objetos tan heterogéneos como son un alma espiritual e inmortal y un cuerpo
vista psicológico, parece necesaria la descripción de las relaciones a distancia físico, mecánico. El nuevo enfoque neurocientífico' al contrario, creo que ha
entre Ia fiera y la presa y vi ceversa. Y si estas relaciones a distancia son reduci- abierto las puertas hacia una nueva comprensión de las relaciones mente-
34 bles a unas relaciones paratéticas, por contigüidad, de tipo fisiológico, el pro- /cuerpo; hay un avance sin precedentes.
canismos cinéticos en lísica y mecanismos dinámicos, sí. Para mí la única ex-
plicación posible cle los fenómenos psicológicos debe hacer referencia directa
á los hechos neurofisiológicos. Lo dómás no es explicar; lo demás es describir
y t u"". diagramitas en lo"s que se hacen representaciones de esta propiedad o
áquella. paia explicar se necesitan mecanismos y se necesita, además, una
teoría. Luria no tiene una teoría propiamente dicha, en el sentido en que trn fí-
sico, un quírnico o un biólogo io*un Luria es esencialmente,
"su -palabra.
como decia anres, dualisra. Nó estoy diciendo que el trabajo de Luria no sirva.
N,,.i Tengo por é1 el más grande respeto, del mismo modo que tengo respeto por
no se pueden ignorar.?ero una cosa
-r""t oá psicólogos, cuyas contri-buciones
cs decir que han aporiado algo y orra cosa es d.ecir que esa es ia vía a seguir
para siempre. Y creo qrr" puiu poder explicarlo que es la conducta tenemos
proprec¡ ades socl¿rles q.," ,".o.áur que 1os fenórnenoJpsiquicos son fenómenos fisiológicos.

proplecl¿rcles brológrczrs MIGUEL MACIIADO MARTIN (La Felguera)

Yo quería preguntar si este proceso de desespiritualización dela mente,


propled¿icles quimlc¿rs que Vd. iru aquí, surgeiimplemente_con el desarrollo de Ia ciencia
"rp.resto
psicológica o ü upoyu én alguna conóepción lilosófica anterior. Porque su ex-
I'oDled¿icles I tsrc¿rs posicióñ recuerdá mucho el"tono de algunas obras de los materialistas ilustra-
dos franceses de1 siglo XVIII.

CARLOS JAVIERVAQUERO
MARIOBI]]\GE
Estoy de acuerdo. Quizá me haya expresado mal, cuando dije que los ni-
Existe, como aludí al principio, toda una tradición filosófica que nos vie-
veles son independientes. Estoy de acuérdo en que unos niveies nacen de
ne de los materialistas antieuos y q.,", .omo Vd. bien dice ahora, pasa por el si-
otros, son niveles históricos. Pero lo que sí es cierto es que la psicologÍa nace, utgo completamente nuevo. Pero esta tradi
glo XVIII. En este sentidoio
porque es posible una ciencia que postula un nivel de la ieahdád, queie llama "i á" qou 1o mental es una actividad de lo ce-
iión filosófica, esta tesis filosófica
nivel psicológico y que tiene unas leyes propias, que puede explicai el psicólo-
rebral o del cerebro es la tesis que anima a toda una rama de la ciencia actual'
go sin tener que conocer, por ejemplo, el nivel fisiológico..,
Es la psicología fisiológica. Está como un supuesto, supuesto_ que ,,o siempre
," ."uliru; dJlo contralio no se suscitarían polémicas aI explicar ios fenóme-
MARTOBLNGE nos de percepción, de sensación, de memoria,. de voluntad, etc. en términos fi-
siológióos. Es una tesis filosófica, de orÍgen filosófico; polque todo problema
¿Explicar? No, es difícil. Todo depende de qué se entienda por explicar. es a 1á vez filosófico y cientÍfico' Yo creo en Ia unidad del saber'

CARLOS JAVIER VAQUERO GUSTAVO BUENO

Explicar, sí. Yo digo explicar. Explicar, por ejemplo, cómo se produce una Me toca terminar este coloquio y voy a hacerlo comentando 1o que he po-
neurosis sin tener que satrer los problemas fisioiógicos que hay. Éntend.er por dido observar a Io largo clel mismo. Esta última tanda de intervenciones pare-
qué puede haber una serie de trastornos en el lenguaje. Luria úace un análisis cen demostrar que ia propuesta dei profesor Bunge ha prendido, seguramente
sobre el trastorno en dos gemelos sin recurrir en ningún momento a una expli- porque los problemas suicitacios sor',. difíciles. pero importantes, originales y
cación fisiológica, sino una explicación centrada iundamentalmente sobre necósurios.-Me da la impresión, sin embargo, de que los términos que estamos
problemas afectivos, etc. A partir de ahi -incidiendo sobre eI problema de co- empleando toclos estánionnotando acepciones diferentes y es prácticamente
munica_ción y sgblg los problemas afectivos- logr:a que se superen los proble- imposible ni siquiera intentar interseptar unas con otras'
mas del lenguaje. Es decir que yo, como psicólogo, ño tengo por qué cbrroce, ' Empecemos por la propia palabra ndualismo». Es una palabra muy anti-
-aunque es bueno que lo conozca- el nivel fisiológico para tratar unos proble- gua. Cuándo el dáctor Iiunge e-plea el término rlualismo se refiere segura-
mas,.para explicarlos y para incidir sobre ellos, porque tienen una indepen- Inente al dualismo cuerpo/a"1ma, qlue efectivamente é1 debe rechazar si se atie-
dencia propil; igual que un sociólogo no necesitá psicología y fisiología para ne a su planteamiento inicial. Pero el dualismo se ha visto aquí también de
tratar específicamente sus problemas. otras forhas. Se me ocurre pensar que el planteamiento de Luria acerca del
lenguaje, aunque sea rlualisia, ¡o puede considerarse vinculado aI de Santo
MARIO BIINGE Toñás'de Aquino, por ejemplo.
-"1
El dualismo se da ahora entre términos dife-
rentes, pongamos por .áro, irrdiuid.,o y Ia sociedad. Y entonces la tesis se-
Bueno, ahí no estamos de acuerdo; pero todo depende, naturalmente, de gún ta'cual'et lenguaje no es un hecho fisiológico, puede querer decir.que el
q.ue se- entiendepor explicar. Para mí explicar es exhibir algún mecanismo; ienguaje humano-no procede del individuo, no es un hecho privado fisiológico,
46 ahora bien, no hay mecanismos psicológicos; del mismo modd que no hay me- po.!ré r, significado procede de un contexto social que no es individual. Ape- 47
lar al contexto social noes, convendrá el profesor Bunge, recurrir a algo so- de los niveles está asegurada por la realidad de ciertas ciencias? Y ¿hasta qué
brenatural. Pero entonces ¿a qué «dualismo» viene a eñfrentarse el «ñonis- punto los proyectos efectivamente reduccionistas, tipo Winiarsky, quien pre-
m9»: al de alma/cuerpo; al de base y superestructura; natural /sobrenatural; tendía deducir las líneas de crecimiento de las poblaciones y otras leyes socio-
individuo/sociedad; individuo/historia, etc.? Porque son dualidades que es- lógicas, demográficas, etc., a partir de las leyes de la mecánica newtoniana -y
tán cortadas en planos y niveles muy distintos. añadiríamos que con fórmulas bastante plausibles- son realmente efectivos
Me da la impresión entonces de que el problema que estamos viendo aquí gnoseológicamente? Por más que estas leyes de la gravitación estén funcio-
-9 por lo menos yo lo vería asÍ- no sería sólo un problema ontológico de mo- nando efectivamente en otro orden e intervengan necesariamente en las leyes
nismo o dualismo. sería otra cuestión, sería más bien un problema gnoseológi- sociológicas desde el punto de vista ontológico. En suma, eI hecho de que las
co en el sentido de que estas presunciones o reducciones ontológicás tendríán relaciones del radio con el lado del polígono sean relaciones emergentes res-
efectos epistemológicos, Permítaseme, para aclarar la cuestión y aprovechan- pecto a la química, ¿qué explica? Son emergentes, pero ¿qué tiene que ver la
do este hermoso pentágono, preguntar al profesor Bunge lo siguiente: Si este emergencia, que es un concepto ontológico, con la independencia y la autono-
pentágono lo inscribo en un círculo, y expreso el lado del pentágono en fun- mía a nivel gnoseológico?
ción del radio, como:
MANUELGARCIAVELABDE

Una palabra nada más: «La suma de las partes no es el todo». Este es el ob-
jeto de la conferencia que desarrollaré mañana y el principio que intentaré
demostrar con ejemplos muy sencillos.

MARIOBLINGE

Muy brevemente. En primera aproximación se podría decir que algunos


de los objetos geométricos son modelos de sus correspondientes objetos físi-
cos. Nos preocupa la analogía. En todo caso, el problema de la emergencia y de
la reducción es un problema tanto ontológico como gnoseológico. Es decir, que
2r sen d puede bien explicarse la emergencia de un sistema como aquella propiedad
que posee eI sistema y no posee ninguna de sus partes o componentes. ¿Cual
)6 r) es el defecto, se preguntaba, de la definición ontológica? El defecto es el si-
guiente, Si bien podemos criticar Ia emergencia con alrrda de las ciencias que
se ocupan de los componentes o partes de los todos, no basta ese conocimien-
esta demostración geómetrica de Euclides, expresada en esta figura,
¿qué tie- to; hay que regularlo. Por ejemplo, no es posible explicar las viscosidades en
ne que-ver con la química? Se que se trata de un caso extremo, peió valga
como ejemplo. Porque efectivamente esta figura está compuesta deiarbonato
términos que no son propiedades de las moléculas o de los átomos que compo-
nen el principio viscoso. Un ejemplo más simple todavía. La teoría de Ia molé-
cálcico -supongo- puede hacerse la demostración más que dibujando Ia
.y_no
figura con e-l m^aterial que s_ea. Por consiguiente, estas figuras de formá irrrper- cula de hidrógeno no sale de la teorÍa del átomo de hidrógeno, aún cuando la
fecta -aquella famosa paradoja de Poincáré: «ra geometr]a es el arte de pensar
molécula de hidrógeno sí salga de la fusión de dos átomos de hidrógeno; hace
bien con figuras mal hechas», como estas- desdé un punto d.e vista ontólógico falta agregar algunas suposiciones que no están explícitos en Ia fusión. Enton-
ces gnoseológicamente no hay reducción, aún cuando ontológicamente la haya
puesto que no suponemos que existen en los cielos platónicos, están realiza-
das necesariamente en cueryos controlados por la química y por la física, con-
hasta cierto punto; no Ia hay del todo, porque lógicamente una molécula tiene
propiedades que no tienen los átomos que Ia componen; por ejemplo, el espec-
trolados hasta un punto tal que si, por ejemplo, no hubiese úna mínima estabi-
lidad en el_conjunto de estas moléculas en él momento de trazar el círculo, no tro es harto diferente,
se podría demostrar nada, porque Ia figura habría cambiado a otra fase. pues
bien, aunque necesariamente haya uná serie de leyes físicas que están sopor- GUSTAVOBUENO
tando la permanencia y actividad misma de estas moléculas, yo pregunto:
¿hasta_ qué punto las leyes de la física, o de Ia química, tienen qu'e ver cin las
Una sola palabra ad hominem. Conociendo sus posiciones ideológicas per-
l_eyes de la geometría en este caso? Y ¿como puede verse? cambiando de or- sonales, ¿qué diferencias encuentra el profesor Bunge entre el concepto de
den,,aunque el cambio es mortal, ¿qué tienen que ver, entonces, Ias leyes de la «emergencia», tal como é1 lo ha expuesto, y el concepto de «salto cualitativo»
fisiología conlas leyes d-g la psicología? euizá ésto recoja el sentido de algu- de Engels?
nas intervenciones. No digo que no puedan tener que vér. Digo que si tienen
mucho que ver' entonces la psicotogía se reduce completameñte, de un mod.o MARIOBTINGE
u.otro, a la fisiología. Esto podría ocurrir, y a lo mejor, sería una ventaja profe-
sional, académica para los psicólogos y para el país, pero gnoseológióamente Es lo mismo... Es lo mismo, pero expresado de forma más clara.
sería un problema. Lo que se está discutiendo aquí, eñ resdlución,
-1, quisiera
que el doctor Bunge se expresase sobre este punto- es:
¿hasta qué pünto las
relaciones de jerarquía o de niveles ontológicos tienen qire ver é noton rela-
ciones gnoseológicas entre las ciencias? ¿Hasta qué puñto la independencia
enriquecedora de la sociedad y realizadora del hombre. Nos enseña, sí, que en COLOQUIO DE LA CONFERENCIA
una óociedad de clases, en una sociedad marcada por las relaciones de domi-
nación la práctica científica se encuentra adulterada, y las capacidades inmen- DE CARLOS PARIS:
sas del conocimiento en grandes sectores se convierten en aumento de un po-
der represivo, en sojuzgamiento y opresión. La ciencia sólo podrá rendir sus
mejorés frutos en una sociedad en que la colectividad sea dueña de sus recur- «Posición de la ciencia en el complejo cultural»
,or, u, una sociedad sin relaciones de dominación, sin clases. Y el científico,
el intelectual, el trabajador del mundo de la cultura, quiéralo o no, se encllen-
tra comprometido en ósta tarea transformadora de nuestra sociedad; su inhi-
bición nb supondría sino un modo de servir a Ia perpetuación del estado de co-
sas existentés y a la degradación de la práctica científica.

ROMA¡\IREYES (Madrid).- Permíteme que haga una reflexión pública en tor-


no a las ideas que me ha sugerido tu exposición para que me digas si te he en-
tendido bien. Porque me ha parecido entender que has reducido el concepto
de ciencia al quehacer de los científicos o de aquellos que se incluyen dentro
de Ia comunidad científica como tal. Yo, en mis apuntes, me permití poner la
expresión «quehacer crítico», y subrayé Io de «crítico», porque entiendo que no
todo lo que hacen los científicos es ciencia y que, por supuesto, los científicos
dejan de hacer muchas cosas que sí deberÍan caer dentro del conjunto del que-
hacer científico. No obstante, sintetizaría el problema principal de tu ponen-
r:ia en la crisis que afecta a los diferentes modelos que se superponen en ella.
lin efecto, hay una especie de mecanismo de control de eso que entendemos
por «real», por la realidad, que nos lleva a consensuar, a mantener vigente un
cierto modelo de realidad; a su vez, a partir de este modelo que mantenemos
vigente se establecen o se activan otros mecanismos de explicación de lo real,
t:on lo cual llegamos también a consensuar otros modelos que no están en cri-
sis, que es el modelo de hacer o producir conocimientos científicos. A su vez,
para mí sería eI tercer momento- volvemos a primar mecanismos de vigilan-
cia que consensuarÍan modelos de vigilancia epistemológica. Ahora bien, la
r:onclusión a que nos podía llevar todo esto es la siguiente: Si son verdad estos
I)resupuestos o esta serie de modelos previos que estoy exponiendo...
( IARIOS PARIS.- Perdón, me va a ser muy difícil contestar porque yo no he di-

r'llo nada de esos modelos que se consensuan. Es decir, si no te expresas de


ot.ra manera, no voy a poder contestar a ninguna de tus preguntas. No las en-
licndo.
,IOMAN nEyES.- Yo quería llevarte a la pregunta siguiente: ¿No crees que de
rr rrevo se vuelve a plantear aquella polémica en torno a si la fábula se narra so-
ltrc, las cosas de las que decimos hablar o sobre las ideas que de tales cosas lle-
ltirmos a consensuar?. Permíteme que simplifique de esa manera.
( 'A R¿OS PARIS.- Me parece que son dos preguntas. La primera es si la ciencia

,,s lo que hacen los científicos. Bueno, evidentemente es lo que hacen los cien-
tílit:os en cuanto científicos; es decir, que se casen o que fumen, por ejemplo,
no cs ciencia. Yo he recurrido aquí a una tautología como a un expediente pro-
lisional: Ciencia es 1o que hacen los científicos o ¿cabe una alternativa?. Cla-
lr¡, si se acepta un saber no oficial, habría que decir que ciencia es todo lo con-
I lrrrio a lo que hacen los científicos, que están en el error. Entonces ciencia es

lrr ¡rarapsicología, Ia ufología, los saberes crípticos que florecen ahora. Yo me


I r' r'eferido a lo que se acepta como tal, es decir, física es 1o que están haciendo
¡

l,rs l'ísicos; naturalmente que es un expediente pedestre, pero me parece que


¡rrrcrle funcionar cuando no se quiere complicar una exposición que ya ha sido
'.rlrradamente larga. Cierto que hay un marco más amplio, que es el saber, y
,l,,rrtro del saber hay saberes científicos y saberes no científicos. Entendemos
lrrr saber científico justamente aquel que la sociedad acepta como tal; es de-
, rr', rlesde el siglo XVIII o XIX hay una Economía como ciencia que se enseña
,.rr Irr rrniversidades, hay unas Sociedades, unas Academias que realizan inves- 71
70
tigación económica, unas revistas, etc... Entonces tenemos ahí un hecho social rrrás que nada para ver cómo él las ve, cómo las comentan, pues, por otra parte,
que consideramos concede el predicado de «científico». Esto, si quieres, se sorr cuestiones rnuy clásicas. Una me parece qrizá más difícil que la otra. La
puede formalizar en una pizarra, pero me parece algo totalmente innecesario. ¡rlimera cuestión es la siguiente: como quiera que su perspectiva obligaba a
Si no es 1o que hacen los científicos, ¿cuál es la alternativa?. ¿Cuál sería el ( l¿rrlos París a presentar las ciencias en el seno global de Ia cultura, entonces
sentido de la duda que hay respecto a ésto que he dicho yo?. :;i la ciencias son ellas mismas procesos culturales ¿cómo distinguir las cien-
ROMAN RE'yES.- Tú sigues sin entenderme y yo sigo sin entenderte a tí. Lo cias de la cultura de las ciencias de la naturaleza? Yo quisiera saber cómo en-
que quería plantear era que me pareció haber entendido -y me sigue pare- lor:a el ponente esta dificultad porque, efectivamente, se ha dicho muchas ve-
ciendo- que defiendes la tesis de que la ciencia es sólo y exclusivamente la lcs, todos Io sabemos, que la Química es una ciencia cullural, porque las sus-
ciencia académica, lo que se hace dentro de la Academia. trrncias que el químico trabaja no están dadas en la naturalc za,tto ya eI mundo
CARLOS PARIS.- Depende a qué llamemos Academia. rlo los plásticos, sino incluso alguno de los elementos sonproductos efectiva-
ROMAN REYES.- Perdón, especifico. Aquello que hacen los que socio y esta- rnente rnuy depurados de las técnicas, entonces, si la Química es una ciencia
talmente están acreditados para ejercer la profesión. Si es verdad que afirmas r,ultural ¿cómo se diferenciaría de la Gramática Estructural o de cualquier
eso, no estoy de acuerdo. ntra ciencia similar, a pesar de sus parecidos evidentes? La segunda cueitión
CAR¿OS PARIS.- Sí, por ejemplo, en el terreno de la medicina. Si hablamos de licne un aspecto completarnente distinto y a mí particularmente me preocupa
una medicina científica, yo creo que tenemos que referirnos a la medicina que rrrucho, porque en cierto modo es un problema general de filosofía de Ia histo-
hacen aquellos señores a los que eI Colegio de Médicos concede el título. Lue- ria. La cuestión brota en tu referencia al bloqueo que Ia estructura social grie-
go habría una medicina popular y, a lo mejor, se puede estar de acuerdo con la 1la cle clases ociosas -has empleado la terminología de Veblen- habría ejercido
medicina popular y criticar la otra. Es decir, si decimos que medicina de nues- :,obre la propia ciencia griega, orientándola hacia actividades especulativas en
tra época es la ciencia que hacen la brujas, por ejemplo, y no la que hacen scntido muy exacto, como tu has dicho: (matemática pura, Iógica, retórica, gra-
cuando varrios a la Seguridad Social, entonces es una cuestión de palabras. Es rrrritica), y desviándola de la tecnología encomendada a Ios esclavos. Y has em-
lo mismo que se decía durante el franquismo: que nosotros éramos la verda- ¡rlcado la palabra bloqueo, La pregunta que hago es la siguiente: ¿Por qué ha-
dera democracia, porque eramos Ia democracia «orgánica» y que las demás no lrlar de bloqueo? ¿Tiene algo que ver (puesto que hablamos de ciencia como
eran democracias. No quiero decir que ciencia sea la que hacen los catedráti- lolma cultural) o hay paralelismos en el orden de la historia de la música?,
cos de Universidad en España. Esto es una cosa muy distinta, naturalmente. l,os griegos han creado, por ejemplo, el arpa eólica y el arpa eólica habría blo-
En eI siglo XVII la ciencia natural se hacía en parte en la Universidades y en r ¡rreado al piano en virtud de la estructura social griega; entonces si el piano es

gran parte fuera de ellas, pero había una organización opuesta. En muchas u n arpa empotrada en un armario, vamos a decirlo con perdón de los historia-
Universidades se enseñaba la física de Aristóteles, pero había unas Acade- r lures de la música,
¿no resultará -y cambio de registro- que esta creación lógi-
mias (Ia Academia deiLíncei, que se funda en el siglo XVI, La Academia Roya- ,'ir de los griegos, no exenta de matemática, según Ia expresión que tu mismo
le en Francia, etc.), en las cuales se reunen los que ahora, a posteriori, acepta- rI ir s empleado en otro contexto, habría sido necesaria para esa maduración del

mos como la comunidad científica. En aquella época unos veían muy mal a ¡rcnsamiento, sin la cual no hubieran sido posibles después las ciencias del
otros e incluso, a veces, se llevaban a la hoguera, como a Giordano Bruno. l(cnacimiento? ¿Que efectivamente se desarrollaron no solamente a partir de
Pero hoy día la palabra academia tiene un sentido muy amplio, pues Academia lrr tócnica, sino también de la lectura de los antiguos, de la lectura de Diofanto
no es la Universidad ni, por supuesto el gremio de catedráticos de Universida- y rle Pappus, etc, etc,? En esta hipótesis la noción de bloqueo carecería de sen-
des. Una persona que publica en revistas científicas -cosa que muchos cate- lirlo, sería metafísica (en el sentido peyorativo de la expresión). Puesto que
dráticos de Universidad no hacen- puede considerarse como un «científico» y ,;.(:on respecto a qué se produciría eI bloqueo? En una palabra, ¿cómo se podía
ésto sería otro criterio operativo distinto. Pero tiene que darse alguno de estos lrloquear algo que no existía? ¿No será, entonces, superponer dos tiempos
criterios para que se considere una persona como científico. Se pueden discu- r londe no están superpuestos?

tir temas más recientes como, por ejemplo, toda la problemática del psicoaná- CARIOS PARIS.- Muchas gracias por las alusiones que has hecho a mi in-
Iisis. El psicoanálisis, ¿es o no es una ciencia?. Esta mañana el profesor Bunge l clvención. En segundo lugar, sobre la distinción entre las ciencias de la cultu-

decía que era literatura, comparado con los desarrollos de la neurofisiología. nt y de la naturaleza, naturalmente toda ciencia es un fenómeno cultural. Aho-
Ahí ha habido un enorme conflicto; hay momentos en que se produce esa con- r'¿r, las ciencias de la cultura -(entendiendo por ciencias de la cultura: la econo-
flictualidad. Es, en definitiva, lo que decÍa Kuhn cuando hablaba de que hay rrríir, Ia sociología, las ciencias humanas, etc,)-, que no se ocupan de la natura-
paradigmas que compiten entre sí, que hay escuelas distintas. Aquí la compe- Icza y que, además, no son ciencias formales puramente, serían reduplicativa-
tencia sería no por determinados paradigmas dentro de la ciencia, sino por rncnte culturales, en la medida en que no solamente son culturales en eI senti-
asumir e1 paradigma del trabajo científico. Pero yo creo que sÍ, que es un con- rlo subjetivo de que el sujeto que las realiza está inmerso dentro de la cultura,
cepto indudablemente social, aunque este concepto social se pueda criticar y sino que son ciencias, cuyo objeto es la cultura misma; es decir, que son cien-
1o pueda invalidar la historia. ,'irrs que se basan, en cierta forma, en la capacidad reflexiva del ser humano,
GUSTAVO BUENO.- Quiero, ante todo, felicitar a mi compañero y amigo , r I a capacidad de convertirse a sí mismo en problema y convertir a Ia cultura
,
r

Carlos Paris porque creo que ha expuesto un marco que era obligado en esta rnisrna en problema. Por eso, estas ciencias tienen una relación más evidente
reunión. Obligado simplemente, por así decirlo, para insertar la ciencia en la lorr Ia práctica que las ciencias de la naturaleza desde sus mismos orígenes,
realidad. Porque me temo que sin una exposición como la que Carlos Paris l)orque son ciencias en las cuales el propio proceso de transformación de la
nos ha ofrecido, fácilmente -y lo digo por mi mismo- hubiéramos derivado ha- r'rrlt.ura va modificando los supuestos de dichas ciencias. La economía que po-
cia una concepción que, aunque no la llamásemos platónica, sería más platóni- rlcrnos hacer de la época preindustrial, en los orígenes de la industrialización
ca que lo que Platón pudiera haber pensado. Esto es lo principal que quería rrll.ual, o Ia economía de los actualmente llamados paises socialistas, etc., son
decir. Subrayar la importancia de esta contribución. Por mi parte voy a propo- lurlidades culturales distintas, lo cual supone también que se trata de objetos
72 nerle dos cuestiones, porque no son objeciones. Son cuestiones que suscito rrriis cambiantes. Además hay aquí una interacción entre la reflexión y la prác- 73
tica' Por eso a la economía originalmente se la llamó economía política, pues ilr,t'lAVO B[/E¡üO. No quiero abusar más de mi turno. Pero es una pre-
r
estaba muy directamente unida a la praxis o a la política, de nranera que en , il relación Con esto mismo. Dicho de otla nlanela, ¿esto que llamas blo-
r l , r (,r r
este sentido se plantean luego una serie de problemas ulteriores, co-o el súa- .r.ir 1¡ no era cOndición para que se hubiera desarrollado esa matemática
I ,, 'r ) r {
tus de las ciencias sociales y humanas comparado con las ciencias de la natu- !'.1,;r. ('sa lógica griega? Podría también exponerse tu tesis de otro modo, a
raleza. En este
l.e,"tidg, soy partidario de un pluralismo epistemológico, no de , I ,,', : g|aciai a que 1á conciencia estaba bloqueada -aplicando precisamente
una irreductibilidad diltheiana de las GeisúeswissenschaftZn con respecto a las I , rlo¡ íl tie las c|áses sociales y {el condicionamiento social de la conciencia
r{aúurwissenschaften, pero sí de un verdadero pluralismo en los aspectos que , ¡,rrrl0 producir esa ciencia especulativa de la geometría para satisfacer el
antes indicaba. Es decir, que en estas ciencias hay unu relación con Ia misma . ¡,rrilrr,comodecíaPlatón.Sino,nosehabríaproducido.Porconsiguienteno
práctica humana que es verdaderamente esencial. Y en estas ciencias tam- t , r, . r r r r bloqueo, fue precisamente la condición, En ténuinos providencialistas
bién, a mi modo de ver, hay un componente dialéctico. por dialéctico no en- , .r,, ,;r,r'ía iacilme¡té expresable, pero entonces estaría más sucia la escoba
tiendo la «dialéctica de la naturaleza, en el sentido engelsiano, sino en eI senti- '¡rr,. l;r lrnsuraque quita.
do de una crítica de la sociedad actual, es decir, de cJntraponlr un modelo de ( ,,\ 1üOS Pan¡S. No. Yo diría que ahí hay,na interferencia de series cau-
sociedad.posible at modelo de sociedad actual. La relacián d"e estas ciencias r listintas. Me refiero a un anáiisis cle ese tipo, como cuando habla Monod
1, ,, r
con la práctica tiene naturalmente unos condicionamientos políticos, ideológi- lr ¡¡ írZár que, a diferencia del azar cuántico, eS un azar de determinismos,
cos, etc., que no se dan de la misma manera en las cienciai de la naturaleá,
¡, ril rl(, detérminismos que interfieren, que es el concepto aristotélico de la
donde la prácticapuede ser distinta según el modelo polÍtico, ideológico de los , ., rl . l'ls decir, desde un punto de vista determinado hay una lógica en la cultu-
que hacen estas ciencias, según la polÍtica científica. - , , i,r i{.ga que la llevaría ál desarrollo de una técnica en las investigaciones de
En cuanto a] tgma der broq,eo, se refiere a algo que ha aparecido ya en al- ,,¡,,í,ired.-es. Pero esto está interferido por otra serie de procesos que se dan
gunos diálogos del profesor Bueno conmigo en alguñas otrai ocasion'es, creo , ,, l,r vida griega, es decir, haciéndo análisis parciales según loscuales,-al no
que en el fondo eslá una_cierta- captación del problema de la posibilidad y del i.r {,ste tipo dé desarrollos necesarios en la cultura griega, el desarrollo de
problema de 1o real, y del problema del tiempó y del hombre.o-o ,". de posi- , ..lrr slr-ie quedaría interferida. Si no hubiera estas condiciones sociales en el
bilidades. Es decir, queda bloqueado, por ejémplo, un desarrollo técnico en el ,,,,,,,,1o grie-go, en la cultura griega, hubiera podido Arquímedes seguir investi-
mundo griego. No se ha dado_, rL,ego no ha quedádo bloqueado, dice el profesor ,,.,rrrlo cste tipo de cosas.
Bueno. Ahí tenemos el mundo dslos futuiibles, el mundo de ia ciencia media A{AA/UEI FERNANDEZ CEPEDAL (Oviedo).'En su exposición me ha lla-
de suárez. Es una especulación sobre Io que hubiera podido ser una cultura ,,,, rr Io lÍr atención, sobre todo, el punto fle partida en torno a la distinción mar-
griega distinta de la cultura que ha sido relámente... r,,lir cntre producción y reproducción de la vida material. Me parece que en
GUSTAV) BUEN].- Perdón, ¿cómo podría ser la cultura griega histórica ,.,r:r (listinción es donde usted inserta Ia idea de cultura, deteniéndose espe-
distinta de la que fué? , r,rlrilr¡nte en el concepto de reproducción más que en el de producción. Me
,, I .(.o que Ia cuestión iba orientada en este sentirlo. Pero creo que esta distin-
cAR¿o,s PARrs.- precisamente yo me estaba riendo en el sentido de que I r r

digo: ¡claro!, eso no ha existido, rompería la coherencia. pero, , r,rr lla. sido presentada sin analizar, y Ie rogarÍa, en uIIa primera pregunta,
¿todo lo que ,,¡ rrrrhlisis de esta distinción, encaminada a establecer, sobre todo, si el con-
ocurre en la historia verdaderamente es tan absolutamente lógico?. Este seiÍa
el gran problema, es decir, aquelro de ra batalla que se pierde"por rm casco, el ,,'l,lo rle reproducción, puede estar limitado a un determinado modo de pro-
elerr('rro de ar,ar en la historia..yo no puedo sei partiáario dé una compren- , l l.(.itirr, o ti las pautas culturales, que usted ha incluido en e1 concepto de re-
r

sión totalmente azarosa de la historia desde el punto de vista marxista. Sin ¡,,,,1ur:ción, tienen, de alguna manera, un carácter estable de modo
que tras-
embargo, creo que Ia historia tiene un factor muy grande de imprevisibilidad. rr.rrrl¡rn un modo de producción determinado. Es decir, me estoy refiriendo,
Hay que ver, entonces, la racionalidad histórica'com¡ina¿a con elementos de , ',¡rr,r'ialmente, al tema de los lenguajes nacionales puesto de manifiesto por
rr I irr en El marxismo y los problemas de la lingüística, tema que está directa-
,
azar. Nada más ilustrativo que los mismos procesos revolucionarios que nor- ,

.r r lC relacionado con lo anterior y aI que también usted hizo mención. ¿Aca-


malmente -desde Ia Revolución de 1g17 hasta el Mayo del 6g- fueron fenóme- , r¡r

nos imprevistos. Ningún sociólogo había previsto e[fenómeno de la crísis de ,,, ¡ro«lríamos opinar, con Stalin, que los lenguajes nacionales no selimitan
los años sesenta. r,.,ri¡roralmente á ningún modo de producción, sino que tran_scienden diferen-
,, .. <le producc"ión? El probl-ema, planteado de' un modo más general, es
GUSTAV) 8qEryo.- Perdón, pero eso sería una objeción contra ra socio- 'l,i)aot
logía y no contra el determinismo. No se trata aquí de ta lncapaclaad de histo-
,,t rl0 los límiies de la reproducción. ¿Estas pautas culturales que usted ha
,rrlrrr:ionad.o insertándolas en el concepto de reproducción, se pueden limitar
riadores o sociólogos para preveer revoluciones o acontecimientos históricos.
.r rilr rnod.o de producCión, O Son de alguna manera indiferentes a los mismos?
Tal argumento iría en contra de Ia ciencia histórica o sociológica, no en contra
I I I (,rna de la ieproducción se puede relacionar también con el que se ha esta-
del determinismo, supuesto que discutimos.
,t,,rliscutiendoÉastaahoraensumenciónalacienciayalametafísicagriegas.
cARros PARrs.- si, pero es que yo creo que son dos maneras de verlo. No I r I ¡rodríamos enunciar así: en la medida en que esta matemática o esta metafí-
es simplemente una limitación gnoseológica fáctica y superable. Ahí, en cam- ,,rr.ir griegas trasciendan el modo de producción esclavista, entonces poco ten-
bio, yo adoptaría la postura contraria. EJa 1imitació.r t uy q.," verla como una ,1,,,,i qué ver con lo que podríamoé denominal una superestructura, serán
limitación muy difícil de esquivar para llegar u .,rru .o*p.ensión natural. ,11i,, que tu pr"d" réducir a una superestructura, y se asemejarán
creo que, en definitiva e independióntemen-te de mayores sutilezas, hay un ^o nu-evamente las tesis de Stalin- mucho más al concepto de fuer-
,,¡,,.,rvLchando
significado claro,en lo que yo he dicho: podemos imaginar, por un procesb de .',r,, pror)uctivas. Y en este orden de cosas, la ciencia especulativa de que se ha
lipótesis mental,_unas posibilidades en La cultura grie"ga que no se han realiza- l,,rlr'lirdo estaría mucho más inserta en las fuerzas productivas que las propias
do por una serie de razónes que bloqueaban esas piosiñitiáaaes. No se han rea- r rrludes técnicas, mencionadas por Vd. a propósito de Hipias, que, a lo mejor.
lizado, porque había una lógica interna en ra cultura griega que la llevaba a lo r ,.srrll.arán más ideológicas, más Superestructurales que la propia matemática
74 que ha sido y no a otra cosa distinta. ¡,r'ir,¡¡a. Este es el sentido de mi pregunta. 75

,l a
COLOQUIO DE LA PONENCIA
DE MAI\UEL GARCIA VELARDE

«Estructuración y cooperatividad a partir del desorden»

(}USTAVOBUENO

Mis prirneras palabras sean de felicitación sincera por una conferencia


tan animáda, tan ainena, tan instructiva, tan audaz, enfin, tan llena de suge-
r.t¡ncias. creo que eso está en Ia mente de todos. El objeto de mi.intervención
sin embargo nb es solamente adjetivar sino introducir (no quiero discutir,
que discutir) otros regis
l)orque no"tenemos tiempo y porque habría mucho
i,.or, pura u"r si es posibló conectar los puntos de vista de G. Velarde con otros
¡,,r.íór de vista. poi ejemplo, las palabras de G. Velarde me asocian siglos_.
situacio-
,,,,r ro y. del siglo pasádo, como dice el ponente, sino de hace veintitrés
t,ir. ái"-pto, eimecanismo que nos ha explicado tan admirablemente sobre el
¡,.oa"ro de introducción de órden por nucleación en un trozo de
hierro cuan-
il6 se eleva la temperatura, y que éi Io ha comparado al proceso_sociológico de
,,,,"ió, d" un líder, un líder qué arrastra a otro líder. Es curiosa la trasposición
rltre Aristóteles en el últimó capítulo de los Segundos Analíticos utiliza para
,:rplicar Ia formación del concepto, porque es justamente eso: la multitud de
,r ri ejército desordenado que coiresponde a las sensaciones
y cuando ahora no
,,^ lider, sino el soldado más cobarde queda arrinconado en un punto, si los
siguen se quedan en torno suyo, el ejercito se reconstruye'
' Ieporátra
r¡ue
parie yo estoy compleiamente de acuerdo en reconocer la posibi-
lidad de reencontrár situacionei isomorfas en diferentes niveles. Esto es una
cosa evid.ente, es lo que nosotros llamamos refluencias, en el caso en que en
l¡s niveles más altos-se leconstruyan situaciones que Se encuentren en nive-
lcs más bajos. Por ejemplo, el isomorfismo que puede haberentre laley de la
r.cnta de Rícardo y tá tey de Carnot del rendimiento de las máquinas de vapor.
'l'r'aduciendo las éituaciones expuestas por el ponente a nuestras categorías:
l,ll problema es el hecho de la rófluenciá en una estructura de nivel más alto,
¡,.i ejemplo social, de situaciones genéricas configuradas en un nivel superio-
molecu-
lrrr. Las refluencias no reducen preiisamente Ia ciencia de los niveles
r.r¡s a la de 1os inferiores. Tal erá el sentido de mi exposición de ayer que en a1-
14rin periódico he visto un poco tergiversada_.
Yo no decía ayer, ni.objetaba al
¡,,.,rfésor Bunge en su tesis. Lo que preguntaba es si en
la reducción neuronal
i,r psicologíaJigue siendo Psicoiogíá, loqueesmuydistinto-.Aquídiríalomis-
r¡r0. Si efeótivamente en Sociologiá o en Politología se pueden plantear multi-
tutl de situaciones genéricas (deliderazgo, de coalición, etc.), entonces la Poli-
tOlogía ¿no se redrice automáticamente a otros tipos de Teoría de sistemas o
,,rtaáístIca y deja de ser politología? Yo creo que el problema gnoseológico se
rlcriva de esto. Entonces, para terminar por mi parte, me parece que un pro-
lrlcma fundamental es et siguiente: hasta qué punto la reconstrucción, en tér-
rrri¡os genéricos, como son"estos, por respecto a las situaciones más específi-
,.irs, ag;ta realniente eI campo dei nivel iuperior o no lo agota. Por ejemplo
¡,r'i tómar el problema q.re ña suscitado eI ponente sobre eI paso de,la Termo-
,lirr¿imica o dé las situaóiones descritas por las experiencias de Miller o de
( )¡rurin, sobre ordenación de las moléculas de nitrógeno, hidrógeno y aminoá-

,.i,lrs pár ejemplo. La cuestión es si este problema ontológico tiene traducción


,,,, l¿r i'eoríá de Ia Ciencia; si la traduccién conduce a la necesidad de reducir
rr ntrs figuras a otras o bien a dejar las primeras en el plano puramente
fenome-
nológico, o bien si esto no ocurre así, si la situac'ión es distinta. La situación ¡rlanteamiento mío. Ahora resulta que estás hablando de otra cosa. Yo estaba
lrablando de las leyes de Ia refluencia, justamente, de las leyes de refluencia
más irgánte es la siguiente, me parece a mí: Ia situación en la que se
pasa de
(l ue no eran específicas. Si ahora te refieres a las leyes que son específicas, ha-
una descripción de árácter sistémico, vamos a decir, dada en términos mole-
blamos de otra cosa.
culares, a ia situación morfológica de Biología' ¿Hasta qué puuto la situación
morfológica (digamos: Portmann) es fenornenológica desde "^1 Pll1" de vista
áe- la Bio"logía milecular? ¿llasta qué punto la definición rnorfológica
de siste' MARIOBUNGE
mas biológicos tales como"tejidos nerviosos, de Io que llamarnos un vaso en el
También yo he admirado la claridad, la elocuencia, la riqueza, la variedad
corazón, á'el hígado, con sus fi,ciones, hasta qué pu'to pueden consideraÍse
v ta densidad filosófica de la exposición del profesor García Velarde. En parti-
ugotuauá estu, Tig.,ias mofológias en términos de reconstrucción molecular?,
qué términos la descripción morfológi- cular me ha gustado mucho el que usted hiciera referencia a los procesos de
¿E. qué térmi,oi no es agotañle?, ¿',en cooperación. Los filósofos hemos estado demasiado obsesionados con los pro-
ca es puramente grosera,"d.e forma que él Biólogo que describe en términos
de
vamos a decirlo.así, a nivel del r:csos de conflicto y al ignorar los procesos de cooperación no hemos sido ca-
ao.ur'ór, o d,e hígáo está al nivel d.ei carnicero,
carnicero q,e Jespedaza la pieza, la utiliza en términos prácticos (lo que es ¡races de explicar la existencia misma de sistemas. No hay sistema posible sin
:ooperación entre sus componentes.
una fase sin duda imprescindible para despues porler pr^oceder) pero sin que
r

Me permito hacer dos observaciones críticas sin importancia porque son


ello sea una fase científica sino justamenteprecientífica? Puesto que el nivel
rrrarginales. La primera es que los llamados líderes de 1as bandadas de pájaros
cientÍfico se conformaría en esta reconstmcción. O bien hasta qué punto pue-
rr r igratorios se alternan, como usted sabe, por lo menos en los paises democrá*
de decirse si este nivel morfológico no introduce relaciones realmente distin-
, icós como el Canada. Los gansos canadienses se alternan en la punta del vér-
tas, cualquiera que Sea su origeit (emerge.te o no emergente). La categoría de
rir:e de 1a V, duran a lo sumo un minuto. Lo que hagan los gansos españoles no
iÁurgrriiu y toáa la probleñática que García Velarde ha suscitado en rela- lo sé.
ción ion la ieoría de ios Todos y lai I,artes, nos sitúan en el mismo punto de i El segundo punto se refiere a su afirmación de que en la ciencia no impor-
Platón, cuando en torno a Hesiodo, nos dice que el car:ro no es la suma de cien
:1

¡ trrba el concepto de verdad. Yo creo que sí importa, importa mucho aunque no


piezas. El carro es más que las cien piezas; conocidas las cien piezas del carro {
efeciivamente. Entonces, ¿hasta qué.punto e1 ,r, 1o mencione explicitamente. Cuando se calculan errores se presupone el
no sabemos lo q,e es
"l'"o..o,
con las cien o la función del carro, como decíamos, es
il [oncepto de verdad; cuando se habla de la discrepancia entre curva teórica y
r" puede describir
"u..o
imeductible a las cien Piezas? I l)untos experimentales se está empleando implicitamente el concepto de ver-
II ,lrrd. Para tomar su ejemplo de la velocidad del sonido en el vacio en condicio-
rrcs normales de temperatura y presión, si usted hace una medición que le da
MANUEL GARCIAVEIAR.DE I
rrrr valor de 300 metros por segundo en lugar de 340 metros por segundo, us-
El problema es una cuestión que se puede responder muy claramente; no
it:

tcrl dice que ha cometido un error relativo del 10%. Está diciendo que el valor
hay, ni siquiera en Física, reducción de ]rn¿5 cosas a otras y en consecueucia r lr. verdad de Ia primera proposición, la obtenida experimentalmente respecto
,oio fruy áe la Biología a ia Química, ni de la Química a la Física' Ils más, si no r Ir, ia segunda es igual a 1 menos el error experimental que en ese caso era por
hubiéramos tenido ios «carniceros» en cualquier Ciencia, incluida la Física ,. jt'rnplo de 0,1. O sea, que el valor de verdad de la primera proposición res-
(po.qr" en cierto morlo un carnicero fué Carnot en la'fermodinámica o Clas- ¡,r'r:to de la segunda es 1-0,1, o sea 0,9. Si ahora hace otra medición y en lugar
ii"s) habría ciencia genuina per se.Lo que pasa 9s guglg es.posible descri- ,lc darle 340 da 680, el doble, entonces dirá, es un error del 100, entonces eI
birlo "o
todo a ese nivel. Todo lo que hay por debajo de la Biología cierto que es r rrlor de verdad de esa tercera proposición respecto de la segunda, tomada la
Biología q-ue se
Química y es Física, pero ¡cuidádol, hay leyes específicasde.Ia lirrca de base, va a ser 1 menos L. Entonces usted dice que el valor de verdad
tienen que inventai ¿es¿á tu Biología'y que no es posible inventarlas desde ,.s 0. Por lo tanto, tácitamente estamos empleando en ciencia eI concepto de
abajo. En Sociología 1o mismo. Por ótro lado, qui.elg ha_c-er_un hincap_ié e]1 ulla r lrdad pues usamos el concepto de error. Cuando usted dice que nos intere
,o hay verrl"ad ni mentira, só1o hay cosas útiles. Yo he conocido el tubo ,,rrn las ieorías «adecuadasr, está diciendo «adecuadas a la realidad» o sea, ob-
del físico y veo un problema de sociología con el tubo del físico; aI lado hay
"orá,
¡r. I i vamente verdaderas.
otra persona que lo ve con otro tubo' Estamos dando versiones más o menos
hasta que llega la persona capaz de sintetizar y nos dice: N4. G.VELARDE
"o-pterr"rtuiias,
nbueno, en realidad, tú esiás diciendo 1o mismo que aquel en otro lenguaje»r.
Es decir, no puedo construir Química si no sé Física, pero la Física no es sufi- Creo que hay una cuestión de lenguaje y voy a poner un contraejemplo'
ciente para cbnstruir Ia Química; la Química tiene sus leyes qué se inventaron I l rr cxperimental va y mide y saca puntos de una variable A frente a otra B y di-
antes de que hubiera Física, dicho sea de paso, como la Biología tiene sus leyes l,rr jir barras de error. Sigue midiendo y dibuja más barras de error. Entonces
que se in;entaron antes de que hubiera Física. Menos, mal que en Biología a . ,,,.¡ril es la verdad? cualquier Físico normal tira una recta, pelo esa recta bas-
óarwin le importó un pimiento la Física y la Química de,su época, porque, en r;r |r¡n tirarla dentro de la barra de error. Es decir, cualquier posibilidad que
realidad, Daiwin fué precursor de ideas que en Física han aparecido en los ,;riga dentro de las barras de error es igualmente váIida. Se hace la siguiente
años 60 d.e este siglo. En cierto sentido no hay posibilidad de.reducción' se rrrtrlida y el punto sale con otra barra de error. Llega el Físico y como ve que
puede decir aprioli,pero hay leyes genuinas del estadio superior que no son ,,,, ¡rrredó prólorrga, la anterior recta de manera continua, entonces empalma
reducibles, que no sería posible adivinar' ,los ¡redazbs de recta Io cual no es una cosa bonita. Por eso se prefiere coger
t
,,,,,, ,,urva d.e segundo orden y entonces hay una curva que ya es totalmente
GUSTAVOBUENO I ,lr.,ti¡rta de las rectas anteriores ¿cuál es verdad? EI segundo ejemplo: mido Y
lr i.il(c a X y salen una serie de puntos. El Físico dice: malo será si esto no es
Entonces no hablamos de esto. De Io que estábamos hablando era de las T

,,n;r Iinea continua. Pero hay puntos que se le escapan y cabe eliminarlos en
96 leyes de refluencia; me parece pues que se ha cambiado completamente el
EVOLUCIOI\ HISTORICA
DE LA METODOLOGIA Ei\ LA FISICA
1\UCLEAR

León GarzónRuipérez

RESTIMEN

En la evolución histórica de la Física nuclear cabe distinguir una serie de


etapas que se pueden caracterizar en base a rasgos diferenciáles, que pueden
atribuirse a la metodología utilizada en cada una de ellas. En la primera etapa
incluimos los antecedentes -estudio del fenómeno radiactivoj que permite
poner a punto las primeras, herramientas experimentales. Se inióia a princi-
pios de siglo con el aislamiento d9 priméros erementos radiactivós y se
prolonga hasta el descubrimiento de fosla fisión nuclear en 193g. En la metodolo-
gía utilizada hasta finales de la década de los veinte es casi total el predominio
de la_experimentación. Mientras tanto, esto es, desde 1g13 hasta efperíodo in-
dicado, y por virtud de Ia hipótesis de los cuantos, la Teoría d e la Rejatividad v
la aplicación de ambas a la estructura atómica, se prod.uce una revolución eá
el concepto físico del mundo, elaborándose en base a ellos una nueva herra-
mienta matemática, la Mecánica cuántica, cuya aplicación, primero al átomo y
posteriormente a sistemas más complejos, tantos éxitos haLría de alcanzar, Á
partir de finales de la década de los veinte, la nueva herramienta se aplica a
los procesos nucleares. Por consiguiente, cabe considerar que desde
la metodología se enriquece con Ia utilización de un lenguaje matemático "rtor"",
ade-
cuado.
..
Dentro de la etapa que consideramos se produce un pequeño salto en es-
calón cualitativo y cuantitativo con la introducción de instrümentos
-los ace-
leradores-.que exigen la colaboración de físicos e ingenieros en el diseño y
construcción artesanal de dichas máquinas. A pesar dé este cambio, la Físicá
nuclear se sigue creando en laboratoiios o insfitutos universitarios. La meto-
dología sigue impregnada fuertemente de la experimentación, si bien no fal-
tan contribuciones teóricas importantes.
En 1939, con el descubrimiento de la fisión nuclear, se inicia una nueva
etapa que por razones históricas -el conflicto mundial- habría de tener rrue-
vas características derivadas de los usos pacíficos y/o bélicos de la energía nu-
clear. En razóu de estas características eita etapa, en muchos aspectosjsiguió
una evolución independiente separándose en cierta medida def tronc'o de la
Física nuclear. En esta etapa la metodología predominante fue la u*p".i*".r- I

tal pues se trataba no del cómo saber sino de| Krow how. Lainvestigáción y
el l

desarrollo en esta rama de la física nuclear no se realizó en laboraiorios uni-


versitarios sino en centros «vigilados» de grandes dimensiones y enormes pre-
supuestos. Sin embargo, fanto en su puesta en marcha eí su dirección,
r¡n muchos casos intervinieron científicos universitarios."o-o
volviendo al tronco
I rle Ia Física nuclear, prosiguieron las investigaciones (muchas de ellas en el 177
DIRAC, P. A. M.; Proc. Roy. Soc. London, 117,610 (1928) y I 18, 351 (1928).
coLoQIJro A LA POr\Ei\CrA DE LEON
EINSTEIN, A.; Ann. Physik. 17,32 (1905) y I 7, 891 (1905).
GARZOl\
GAMOW, G.; Z. Physi, 51 2O4 (1928).

GEIGER, H. y NUTTALL, J. M.; Phil. Mag, 22, 613 (1911).

GEIGER, H. y MARSDEN, E.; Proc. Roy. Soc. London, A 82, 492,1909; Phil. Mag. 25,
604 (1e13). MANUEL GARCIAVEIARDE
GELL-MANN, M.; California. Inst, Technology, rapport TSL, n." 20 (1961). Muchas gracias por Ia documentación que a pesar de Io que comentabas
GEL-MANN, M. yNEEMAN, Y.; The eighfoldway, Benjamín, New-York (1964).
al principio interesa obviamente a un Físico porque 1e permite refrescarse
una Licenciatura o parte de una Licenciatura. Quisiera aprovechar, puesto
GURNBY, R. W. y CONDON, E. U.; Nature, 722,439 (1928). que has hecho un poco de Historia para abogar haciendo uso de la hospitali-
dad que nos hecho la Sociedad Asturiana de Filosofía, y la Fundación Princi-
HAHN, O. y STRASSMANN, F.; Naturvnss,27,89 (1939). pado de Asturias, por una posible reunión en la que se pudiese discutir un
poco el estado de la Física en nuestro país. Ya que España no participó en la
HEISENBERG, W.; Z. Physik. 43,172 (1527). etapa pionera de los grandes descubrimientos de Mecánica Cuántica, de la Fí-
sica Nuclear, la pregunta que uno se hace es hasta qué punto España participa
HESS, V. F.; Akad. Wiss. Wien.Ber,122,1481 (1913).
en 1.980, por ejemplo, o en Ia década de los 70-80 en otros grandes descubri-
JOLIOT, F. y CURIE, I.; Nafure,133,201.(1934). mientos o en descubrimientos de tamaño menor. Esto es importante porque
ahora mismo está eu negociación por el Ministerio de Industria, se Io he pre-
LATTES, C. M. G.,OCCHIALINI, G. P. S. y POWELL, C. F.; proc. Phys. Soc. London,6l, guntado hace un momento a Antonio Fernández Rañada, cómo iba la negocia-
173 (1948). ción, la lrrelta de España al CERN, en qué medida esa vuelta de España al
CERN tiene sentido en.cuanto que podamos participar en grandes descubri-
LAWRENCE, E. O. y LIVINGSTON, M. S.; Phys. Rev. 40, 19 (1932). mientos científicos o en cualquier cosa de carácter tecnológico o de qué modo
se puede influir sobre un cambio de Ia enseñanza pensando que si hoy no par-
MEITNE, L. y FRISCH, O. R.; Nature, i¿S, ZSg (tgSg).
ticipamos en grandes descubrimientos, podemos eventualmente participar
NEDEERMEYER, S. H. yANDERSON, C. D.; Phys. Rev.51,884 (1937). dentro de 20 ó 30 años que es lo que eventualmente se tarda en construir una
generación de gentes suficientemente preparada. También sería interesante
PAULI, W.; C. R. 7éme congres Solvay, Bmxelles (1933). evaluar las contribuciones de personas como Blas Cabrera, como Catalán, etc.,
en lo que ya es Historia de la Física ¿qué es 1o que ha quedado de ellos? Por
REINES, F. y COWAN, C. L.; Phys. Rev.92,830 (1953) ibidem,713,273 (19591. ejemplo, si uno se va a libros de Magnetismo ¿hay algo que ha quedado de Blas
Cabrera? La respuesta es sí. Pero ¿hasta qué punto ese grupo de Físicos que
REINGANUM, M.; Physik. Z, 12,1076 (1911.). fueron de categoría internacional hizo algo gordo? Eso no se ha llegado a estu-
ROCHESTER, G. D. y BUTLER, C. C.; Nature, 160,855 (1947). diar y cuales fueron las condiciones que se dieron para que hicieran ese algo
gordo, si lo hicieron dentro de España, si lo hicieron fuera; Catalán, sus gxan-
RUTHERFORD, E.; Phil. Mag.21,669 (1911). des descubrimientos los hizo en Inglaterra, Creo que estos análisis no se han
hecho hasta ahora.
VANDER GRAAF, R. J; Phys. Rev.38, 1919 (1931). Pasemos ya a la discusión que efectivamente puede dar lugar a que de-
sembales parte del material que nos ha resumido y, por otro lado, puede ser
WEISSKOPF, V. F.: Atti del Convengo Mendeleeviano, Torino-Roma (1971). inmensamente rica en la medida en que tiene algo conflictivo pues hay proble-
mas con la fisión o la fusión nuclear. Ahí tenemos problemas que sobrepasan
WEIZSÁCKER, C.V.; Z. Physik.96,431 (1935).
ele manera inimaginable lo que ha sido puramente de investigación. El pregun-
WILSON, C. T. R.; Proy. Roy. SoclLondon,87'277 (1912). [arse si hacemos o no algún trabajo participando en grandes aceleradores, o si
Itacemos algo en fusién termonuclear que no has mencionado prácticamente;
YUKAWA, H.; Proc. Phys. -Math. Soc. Japan 17' 48 (1935). cl mismo plantearse eso ya es una cuetión muy importante porque participar
significaría por ejemplo absorber practicamente todo eI Presupuesto que se
podría dedicar a la investigación científica en España.

MARIOBUNGE

Quisiera agregar un pequeño apéndice a su interesante exposición refe-


rcnte a un aspecto poco conocido del fundador de la Física Nuclear, Ernest
[{utherford. Rutherford nació en Nueva Zelanda, esilldió en Inglaterra y reci-
194 hi(r una invitación para ir a mi Universidad McGill en Montreal (Cánada) ha- 195
dianamente desarrollados. ¿Cómo ves este tema, cuyas implicaciones teóricas discutir el estado de Ia Física sería interesante. Valdría la pena que se refle-
son evidentes, desde tú experienciapráctica? Dicho de otra manera, ¿tienen xionase sobre cómo deberíamos ir, el Parlamento y eI Gobierno podrían decir
razón los sociólogos de la ciencia al pintar este panorama o queda todavía al- por ejemplo: la energía solar interesa a nuestro país. PodrÍan haber dicho la
guna posibilidad de hacer investigación relevante con nuestros medios? astrofísica, estamos en las condiciones mejores que se pueden imaginar para
los estudios de Astrofísica. Cierto que se puede planificar, pero yo diría que
hay una cuestión muy profunda que es el decir qué sería, cuál sería el sector
LEONGABZON en que nos meteríamos, ¿en qué podríamos ser más rápidamente competiti-
vos? Otro sector de grandes implicaciones industriales, es el de los detergen-
En realidad. esta cuestión que plantea Atberto Hidalgo queda de atgún tes biodegradables, es decir, Ios problemas de tensión superficial. Quiero de-
modo reflejada a lo largo de Ia exposición que acabo de hacer. Las inquietudes cir con esto que hay muchísimo trabajo lo que pasa es que es más fácil embar-
del Sr. Hidalgo se justifican, creo' porque al final he prescindido de algunos carse en una aventura gorda en el sentido de que a uno le pueden dar ordena-
párrafos, en que se abordan explicitamente Ia cuestión suscitada. dores y se pone a hacer cálculos no importa en qué tonterías haciendo uso de
Podría obtenerse una prueba objetiva, acerca de algún aspecto de Ia cues- grandes ordenadores, cuando a Io mejor con un calculador de bolsillo progra-
tión formulada viendo qué países, es decir, investigadores y centros, protago- mable se puede atacar un problema mucho más profundo. Es una cuestión que
nizan el desarrollo de la Física de altas energías. No resultaría aventurado ya hemos recordado esta tarde con Mario Bunge: hay en Ia Ciencia águilas y
otorgar el liderazgo a EE.UU., seguido por la URSS y/o el CERN. Ahora bien, mosquitos. Deberiamos dejar que las águilas puedan volar y eso no es fácil en
creo que países como el nuestro no deben desmoralizarse y ello pordos razo- una Comunidad como la nuestra, una comunidad como la española, donde dice
nes que voy a comentar seguidamente. Por ula parte, esas investigaciones son D. de Solla Price que lo que funcionan son las fuerzas centrífugas o la envidia
muy-vectoriales, es decir, tienen unos objetivos muy concretos y marchan o lo que se quiera y así no pueden volar las águilas. Para que las águilas pue-
muy deprisa. La concreción de los objetivos procede no tanto de las concepcio- dan volar tienen que «saltarse las reglas normales del juego» y eso es un asun-
nes teéiicas como del alcance y limitaciones del monstruo experimental. La to no trivial y en Academgorodok lo hacen, 1o mismo que lo hacen en Moscú y
veloz marcha deja campos colaterales y otros que no 1o son, cuyos detalles no en Los Alamos.
es económico detenerse a estudiar; y es entonces cuando los espigadores pue-
den llegar a satisfacer su vocación investigadora. GUSTAVOBUENO
Paises de potencialidad económica media no pueden embarcarse en
proyectos tan ambiciosos; no les queda más remedio que esperar' pudiendo He tenido que salir fuera y he perdido el hilo de las discusiones. Simple-
ócuirir que en la decantación de ideas y hechos se pueda algún dÍa obtener rnente para reanudar con las cuestiones de esta mañana, aunque quizá sea un
ciertas véntajas, en el sentido de poder llenar rápidamente el gap producido. poco intempestivo, quisiera que el profesor Garzón nos dijese, aunque fuese a
Las desventajas de no protagonizar las conquistas que se van consiguiendo iÍtulo puramente improvisado y biográfico, algo sobre esta pregunta: ¿Qué di-
son evidentei. Si no se participa en la aventura, el riesgo de perder el tren es ría el profesor Garzón acerca del modelo de átomo de Bohr en cuanto a su uso
muy grande. actual? ¿Es algo.puramente arqueológico o histórico? Me interesa muchísimo
conocer su oplmon.
MANUELGARCIAVEIARDE
I,EON GAMON
Lo que es obvio es que hay muchos problemas que son cuestión de cere-
bro y que no exigen grandes instrumentos, por ejemplo, la solución del proble- Es un capítulo de la Historia de la Física, que se puede prescindir de éI.
ma debbtención de energía solar con silicio amorfo es una cuestión de papel y
lípiz enun rincón cualquiera del planeta, pero el que dé con la idea como es GUSTAVOBUENO
debido ése es el que se lleva el gato al agua, y eso no es una cuestión de gran-
des laboratorios.
Al decir que es un capítulo de la Historia de la FÍsica, ¿qué se quiere de-
Otro problema que tampoco es de grandes laboratorios es el de llegar a
t:ir?
entender [os fenómenos de turbulencia que están a la base de todo eI proble-
ma de la predicción de tiempo, que no se puede ir más allá de cuatro días con
los más potentes ordenadores de que se disponen. Son cuestiones de papel y I.EON GARZON
lápiz en NuevaZelanda, en Canadá, en Madrid o en Oviedo, lo que pasa es que
nó es posible encontrar esa cabeza que con papel y lápizlo consigue hacer si interesante y me va a ser difícil poder reéumir mi res-
La pregunta es muy
no hay un cierto ambiente, es decir, el campesino de la provincia de Almería l)uesta en un par de minutos. Yo diría que desde el punto de vista docente, eI
por rnucho que lea de FÍsica no va a poder llegar a ninguna conclusión. Así irr<ldelo podía seguir funcionando, ya que realmente muestra la existencia de
pues, hay dos cosas que son distintas, la atmósfera, el medio en que se mueve rriveles electrónicos discretos. Es muy rico en conclusionés, si se tiene en
ün científico que normalmente suele ser en grandes laboratorios, es decir, én ('r¡enta el principio de correspondencia de Bohr, pero como hoy hay esta polé-
Los Alamos (EE.UU.) o en Akademgorodok (URSS), aparte de muchas cosas de trica entre el concepto de corpúsculo y onda, hay un rechazo a imaginar como
carácter tecnológico y más o menos de condición industrial, hay individuos lorpúsculos, en el caso del átomo de hidrógeno, al protón central y al electrón
que están pensando en lo que les dá la gana, entre otras cosas porque los cien- grnvitando alrededor. La Mecánica Cuántica exige huir de esta"representa-
tificos pasán de Gobiernos, de infraestructuras y de lo que les echen porque si r'lótr, al decir que los corpúsculos no existen, que Io que existe son funciones
no no ñabría habido Ciencia y no la seguiría habiendo' En este sentido creo rlu onda, de modo que el punto es ahora el cuadrado de la amplitud de una fun-
que sigue habiendo trabajo en un país como eI nuestro; por eso decía que el lidrn, que en un instante nos da la posibilidad de encontrar al electrón en ese 201
punto y en ese instante. Creo que el profesor Rañada disertará más tarde so- Ishiwara. Pues bien, se puede intentar utilizar métodos matemáticamente
análogos en sistemas más complejos. Así se ha progresado muy frecuentemen-
üre estl asunto. Pienso que el modelo de Bohr puede ir muy bien en Bachille-
rato, pues cuando se refina con la introducción de las complicaciones de Som- te en física. Por ello creo que la comprensión y el estudio de modelos como el
merféld, hay que meter la relatividad y la cuestión de los orbitales, que aun- de Bohr es totalmente necesaria e incluso imprescindible.
que tambiéi st estudian en Bachillerato, resulta bastante lioso. Me gustaría
que alguien me dijera exactamente qué es un orbital, aparte de señalar que
MANUEL GARCIAVELABDE
hemos cambiado lá imagen del punto por Ia imagen de la onda. En ese sentido,
yo coincido con el profesor Bueno en que eI átomo de Bohr tiene más belleza,
porq.," nos es más familiar; es un microuniverso, que ajusta los giros de los Otro hecho por ejemplo es eI del laser. Algo puramente cuántico y sin em-
electrones a los giros de los planetas. bargo muchas veces en investigación de punta de laser se hace uso de teorías
de carácter semiclásico, donde no se hace llamada a la Mecánica Cuántica
sino que se acude a elementos adhoc, eso es lo que nos lleva a la discusión de
GUSTAVOBUENO la verdad y de la mentira que yo creo que es un problema de semántica en la
comunidad científica.
Quisiera hacer reflexionar a los físicos acerca de este punto. ¿Se rlan
cuentá que lo que han dicho o contestado no tiene nada que ver con lo que yo
he preguntado?. Es decir, ¿se dan cuenta de que la pregunta que yo he intenta- JUAN B. FUENT'IIS ORTEGA (Madrid)
do hacór no va dirigida al sentido pedagógico, didáctico, histórico, sino a otra
cosa?. Porque si reálmente el átomo de Bohr está enteramente superado, ¿qué Soy un lego total en Física Nuclear, pero como filósofo quería preguntarle
sentido tieñe seguir utilizándolo pedagógicamente? ¿No es sencillamente re- al físico que nos ha hablado acerca de las relaciones entre Ciencia y Tecnolo-
trogradar el estado de la Física al año 13, por ejemplo? Y, sino es-así, ¿qué fi- gía, incidiendo un poco en lo que antes se dijo desde el punto de vista de la So-
nalidad tiene eso? La pregunta va, no ya por la defensa estética (diríamos que ciología de la Ciencia. Hay una concepción tradicional, general y <<dominante»
en base a su sencillez) o ñistórica (ser un capítulo de Ia Historia de la Física). de las relaciones entre Ciencia y Tecnología que afirma que por un lado está la
La pregunta va en un sentido que vamos a llamar, con perdón de Mario Bunge, Ciencia como investigación pura o básica, investigación teórica que produce
diaiéct"ico. ¿En qué sentido un esque*a, un modelo que está ya rebasado está, teorías, y por otro lado, está la tecnología, que consiste en aplicar estas teorías
sin embargó, inéorporado y de qué manera a los modelos ulteriores? Esta se- según ciertas demandas que fija el poder o que fija la sociedad. Según ésto pa-
ría la pregunta: ¿Eñ qué sentido está incorporado algo que ya ha quedado eli- rece que la Ciencia como investigación produce resultados cuyo campo parece
minado de alguna manera? virtualmente indefinido, y que, por otro lado, las teorías científicas que se
nplican son elegidas, en principio, independientemente de sus resultados tec-
MANI]EL GARCIA VELARDE nológicos. Sencillamente se aplican aquellas que son interesantes para las de-
mandas sociales y el resto no se aplica. Pero podría pensarse, se me ocurre a
En la medida de que una cosa es falsa, pero útil. Lo que quiero decir es rní, desde un punto de vista epistemológico, que quizá las demandas tecnoló-
que es muy posible que estemos absolutamente seguros de que algo-no es así, gicas estárr tarnbién a la base, como motor, de los propios resultados científi-
porqr" hemos encontrado un modelo que Io supera y es más completo y, sin r:os. Y entonces lo que tendríamos es que las teorías científicas son resultados
ómb-argo, nos permite de manera más rápida y económica encontrar aplica- rlue se dan, no en un campo virtualmente indefinido, sino en función de unos
ción, no ya en Ia Pedagogía, sino en la propia Investigación. lesultados materiales concretos, no todos posibles, sino sóIo los que resultan
¡rosibles en cada momento histórico según las demandas tecnológicas determi-
GUSTAVOBUENO nadas en un momento social e histórico concreto. En este sentido, teniendo en
r:uenta que a partir de la Tercera Revolución industrial, después de la Segun-
Precisamente por ahí iba yo. En este sentido y, en otro orden de cosas, la rla Guerra Mundial, la investigación científica está tan estrechamente ligada a
Irr financiación y a las demandas de los poderes políticos y sociales, se me ocu-
situación es compaiable a cuando se explican las leyes de la gravitación refu-
giándose en las lóyes de Kepler sobre órbitas circulares a efectos de simplifi- rre preguntar sin saber nada de Física, hasta qué punto o en qué medida los
óar las ecuaciones. No son círculos, pero tienen una aproximación. Si es útil, lr¡sultados teóricos de la Física nuclear no estarán muy efectivamente marca-
rlos por las demandas tecnológicas, que tienen a su base demandas sociales. Y
será por algo; esa es Ia cuestión. Es útil, sin duda ninguna, pero ¿por qué es
s() me ocurre preguntar también, como filósofo por supuesto, si no se estará
útil? En términos de verdad, deberá serlo. Esta es una respuesta. La de Mario
:rr1uí propiciando por parte de los científicos una concepción idealista de la
Bunge es una respuesta, porque tiene algo que ver objetivamente con el asun-
cit¡ncia. Y digo idealista en la justa media en que piensan que el investigador
to.
ls [ibre de elegir los problemas, de elegir los temas, en la medida en que, por
* jr:mplo, reivindican de una manera un tanto nostálgica al investigador aisla-
ANTONION¡ÑEO,A.
r lo, al investigador artesanal.
¿No supondrá ésto una falsa conciencia? Porque
'i(' me ocurre pensar que no hay peor manera de ser libre que no serlo y, ade-
Uno de los problemas teóricos actuales más difíciles es la formulación
rrriis, creerse que lo es. En este sentido, que los científicos tengan una concien-
cuántica de sistemas complejos, necesaria para atacar algunas cuestiones bá- , iir subjetiva de libertad, es algo que se resuelve en sus propias mentes, pero
sicas de partículas elemeñtales. Para eIIo la consideración del átomo de Bohr rluo no se corresponde con la realidad objetiva que está marcando las verda-
puede sei muy útil, pues, razonando por analogía, se puede comprender mejor ,lr.s tecnológicas. Me parece que ésto tiene una interesante relevancia política.
io*o r" pueden cuántizar esos sistemas. Por ejemplo, en elátom_o de Bohr se
, . N o ocurrirá algo similar con la Física Nuclear? 203
202 imponen unas condiciones de cuantización llamadas de Wilson-Sommerfeld-
coloQuro A LA col\FEREI\CrA IVIARIO BIINGE

DE HORACIO CAPEL Me ha resultado muy instructiva su exposición, profesor Capel. yo tengo


solamente un reparo y es quizás de tipo terminológico. No estoy de acuerdo
ron el significado que da usted a los adjetivos «positivista» e «historicista». El
«Positivismo y antipositivismo en la ciencia geográfica» I ¡rositivismo, sea el tradicional de Comte o Mill, sea el del Círculo de Viena, es
iípicamente descriptivista, inductivista y antiteórico, posturas que usted ads-
lribe precisamente al historicismo. Lo que usted llama «historicismo» en cam-
lrio es una mezclade positivismo y de intuicionismo (el intuicionismo de Ia Es-
rrrela de Dilthey y Rickert). Yo reemplazarÍa su dicotomía, positivismo-
historicismo por una tricotomía muy diferente: cientificismo, protocientifícis-
mo y anticíentificismo. Yo diría que el protocientificismo es la posición según
GUSTAVOBUBNO
l¡r cual la Geografía debiera ser primariamente descriptiva, no explicativa,
irleográfica, no nomotética, etc. Esto sí se ajusta a la filosofía positivista. De
Mi intervención va a ser muy corta porque hay muchas intervenciones
t_engo-qyg hablar d.equés. Simplemente para decir algo que sirva por mi parti
f l¡trcho me parece que la Geografía en el momento actual es tanto cualitativa
r',rrno cuantitativa, es tanto descriptiva como teórica, es tanto ideográfica
de eslabón con mi disertación posterior. La exposiiióñ ael profesor iapel6 rorno nomotética, de modo pues qne no se ajusta a ninguna de las Filosofías
para mi personalmente, ha sido de 1o más importante que he póaiao escucliar; r¡trc usted ha mencionado. Más bien podríamos decir que la etapa puramente
Por muchísimas razones, yo creo que ella es un modelo del análisis grroseoldJ rlt,scriptiva o ideográfica de la Geografía sí se ajusta al positivismo. Pero las
gico que un científico puede hacer de su propia ciencia. ofrece un mñterial ir. rlrrpas posteriores, que usted llamó cuantitativas, en realidad son teóricas,
teresantÍsimo par:a las tareas propias de un congreso de TeorÍa de la ciencia r
lrorque hay teorías que no son cualitativas. (Por ejemplo podríamos tener una
.I,o
má9 importante a mi juicio, de la exposición de Capel es el haber estlÉ tt'oría topológica de los asentamientos humanos). Esta situación perteiece ya
blecido, el haber detectado de un modo casi empírico diríamos (incluso el ctt& n ln época cientÍfica propiamente dicha. En todo caso, repito que la Filosofía
dro final que nos ha explicado es casi geográfico, porque vemos aquí manchot ¡rrl¡cuada de la Geografía no es ni lo que usted llamó positivismo, ni lo que us-
que evolucionan por vía difusionista, espacialmente, etc.) una línea divisorll tr,rl ltamó historicista, que es una mezcla de intuicionismo y de positivismo.
entre Escuelas- Geográficas que él ha ido cruzando después con otra serie (f
perspectivas obteniendo unas configuraciones cuya distribución parece nru}
II()ITACIO CAPEL
ajustada-. Da la impresión (claro, hay que ser geógrafo para saberio, pero pff
lo que él nos ha dicho y por lo que podemos por nuestra cuenta.o.ro."r[di Voy a responder a las dos primeras intervenciones. Respecto a la inter-
que-la Geografía tiene Ia estructura que capel nos ha trazado. Ahora bien, etr r,',rrción del profesor Bueno, en el sentido de que el esquema es válido y que é1
problema que yo_ creo que habría que plantear, al menos el que yo planteáiú rlr,rrle fuera lo considera válido, yo quiero señalar, ante todo, que seguramen-
desde
_mi
punto de vista, es el problema de la conceptuación gnoseot¿gica dr lr ro todos en Ia comunidad geográfica 1o consideren así; probablemente no
estas dls líneas que él ha establecido aquí. Capel ha conceptuado estas'lí lrllrrri unanimidad y a 1o mejor aquí aparecen críticas que conviene conocer'
valiéndose de la oposición positivismo/historicismo, en el sentido de cass rll¡¡r'ut.ir y contrastar, Que la interpretación que propongo es semejante a las
Un esquema-por otra parte muy util. Mi pre$rnta es la siguiente: ¿No tendsl rurt,todologías alfa y beta, de las que é1 habla: seguramente, no 1o sé; en todo
que ver esta línea divisoria con lo que a nuestro juicio es lá estruciura fundU r rriir) no coriozco con suficiente profundidad su pensamiento; de esta propues-
mental de las Ciencias Humanas, y de las que hablaré más tarde, con las
lrr .r¡fo conozco 1o que leí en «EI Basilisco», pero sería interesante explotarla.
dologías alfa y las metodologÍas beta? Según esto, lo que se llama positivi hlrr rluda sería importante que algún filósofo interesado por la Geografía y que
correspondería precisamente a la recepción clara de Ia metodología alfa *ar¡r hién esté ligado al cÍrculo filosófico de Oviedo, hiciera un intento de reali-
parte de la Geografía y el Historicismo a la metodología beta.y si esto fu,
édr'rsta conversión y de reinterpretar el pensamiento geográfico desde esa
así, sobre la base de los propios caracteres o rasgos generales que Capel
ofrecido en su cuadro primero y segundo, habría [ueánadir algó que no ¡rlls¡rectiva. Es posible que el resultado sea valioso, y en ese caso, si viera que
er nsf, yo lo aceptaría. Pero convendría que lo hiciera una persona que conoz-
incluido en el cuadro pero que Capel ha mencionaáo después, cómó es la p¡ lriln la terminología y todas las implicaciones de esta propuesta que usted
sición cuantitativo-cualitativo, pongamos por caso. peró una de las prue' ¡f+'r'l ri¡r.
objetivas que aquí aplicarÍamos, una contráprueba que habría que erüyar I{ospecto a lo que el profesor Bunge dice sobre que no es correcta esta
ría la siguiente: Que si esto fuera así la incidencia dl la distinción fu r.lulrnposición que yo realizo, yo, a pesar de las críticas tan atinadas que é1
tal-y, por_consiguiente, de las correspondientes polémicas propias de cada t
h*r'r', rne reafirmo en ella. Creo que, como punto de partida, es válida. Quizás
de las columnas que Capel nos ha ofrecido, debiera ser d.istiná. porque lan gl lurlrer expuesto resumidamente mi ponencia, algunos aspectos de la argu-
ferentes columnas expresan también a su vez diferentes polarizaciones dc **'rrlrrt:ión no han quedado suficientemente claros. También valdría la pena
Geografía, bien hacia las ciencias Naturales (es el caso de la Geografía Flsit r¡rrr, .ro investigara esta distinción que é1 realiza entre cientificismo, protocien-
bien hacia las Ciencias digamos Humanas por llamarlas de alguna mane tiftlt,lno y anticientificismo, y que sirviera de punto de partida para un anáIi-
Tendría que haber a su vez otro desplazamieñto, que debería ser detectablg rl¡ rlr, la evolución del pensamiento geográfico. Esto supondría especificar
las propias tendencias de los geógrafos. Termino permitiéndome sugerir rt ll¡rr crrnles son las características de cada una de estas posiciones, de esta tri-
Doctor capel la conveniencia de reanalizar su oposición. oposición que ¡td lrllnr lu, y entonces convertirla en punto de partida para el análisis de la evo-
duda es certera objetivamente, pero que quizás no sea una opbsición formuln Iur lrn rlc una ciencia como la geografía. SerÍa interesante también que alguna
304 da en términos gnoseológicos.
ilr,r ¡¡r,n{l lo hlciera, y a lo mejor si yo tengo ocasión de ver la propuesta formu- 305
coloQuro DE LA MESA REDOI\DA tiene sentido o darle un sentido que no incorpora perfectamente estos instru-
mentos, yo creo que es desviar la cuestión. ¿No hay una especie de sustantifi-
EI significado de la física cuántica cación de las formulas con respecto a las medidas de los aparatos, claro, por-
que también en ellos entraría la medida? ¿Qué se entiende por medir?. Si me-
dir es simplemente medir en eI sentido puramente del cálculo, la Física segu-
GUSTAVOBUENO ramente nb sería esto. Medir es medir dentro de ciertas estrategias constructi-
vas, de hipótesis, configuraciones, eso por supuesto, y si no hay medidano hay
Yo voy a ser muy rápido para hacer un comentario a lo que, desde mi pun- Física. Añora bien, si no hay aparatos no hay medida. La objeción principal
to de vista, parece que está pasando aquí. Se trata de algunas consideracionet del profesor Bunge (y en sus libros también), que en principio es muy-ingenio-
generales, pero que me parece que están en el fondo de Ia cuestión, en torno & sa, ie basaría enél supuesto de que analizando semánticamente las fórmulas
los puntos de vista del profesor Doncel y flel profesor Mario Bunge. Hablo des" d.e la Física Cuántica, en ellas o en muchas de ellas no aparece la mención di-
de la teoría general de los aparatos que yo presenté el otro día al exponer lo recta de los aparatos. Por consiguiente, que habría que concluir que estos es-
teoría del cierre categorial. Creo que mi teoría de los «aparatos», tiene mucho tán fuera, fuera de contexto, de las formulas, y que son introducidos extrinse-
que decir en las cuestiones aquÍ suscitadas. camente, Mi pregunta es la siguiente ¿Pero es que realmente estas formulas
Al profesor Doncel. La terminologÍa que ha utilizado me parece peligro. tienen sentid.ó al margen de los aparatos? Es decir, ¿es que estas formulas no
sa: Esas cualidades que están enpotencia y que luego se hacen, se actualizan, están incorpo rando precisamente los aparatosT Es un poco como si dijéramos,
mediante los aparatos. ¿Por qué hablar depotencia? Estapotencia, ¿no es un cuando estóy midiendo con un metro una longitud y establezco: «este trozo tie-
residuo completamente metafísico? ¿Por qué suponer que los aparatos están ne 40 centimetiros», que aqui en esta frase no está el metro. Las fórmulas mis-
midiendo potencialidades, algo que no se puede medir al margen de los apar6. rnas para.que tenga[ sentido, para que mediante ellas puedan planearse expe-
tos, y, por tanto, que son solo potencialidades de ser medidas, pura tautologí0? rimentos, suponen los aparatos y, por consiguiente, estos aparatos llevan unas
¿Por qué no interpretar a los aparatos de otro modo? No como instrumentoü operaciones del medidor, del que mide' Me parece-que P-qtamos de acuerdo
de medición, que se sobreañaden sobre ciertas cualidades previas en poten: que 1o que se discute aquí en el fondo es la teoría de los referentes. Pero no se
cia, por tanto, inexistentes, sino como, por ejemplo, operadores, ellos mismo0
Jiuede iin más ni más, creo, decir que hace falta fijarlos refer_entes.
Pues,
transformadores. No hay diferencia entre los aparatos y las fórmulas, y si lai
¿cómo se van a fijar los referentes que no están fijados de urr modo corpuscu-
hay no en cuanto a su función gnoseológica. EI sentido de mi interpretación El io., qoe no se puéden señalar con el dedo? Es decir, los referentes de afuera
llamar la atención sobre la importancia de la interpretación gnoseológica dC ,on eltos porque se dan a través de las formulas y a tra.vés de los aparatos' En-
los aparatos. Me parece que, de hecho, están utilizados aquí de un modo epls t,onces ¿qué séntido operacional tiene en principio apelar a referentes, para
temológico, otravez como instrumento de observación que corrige nuestra dtg. rlur sentido a ciertas proposiciones, qué tienen ciertos referentes que no se
bilidad del ojo, por ejemplo, y ello apelando a formulas metafísicas. Como *l ¡ruedan absolutamenté elprincipio dáterminar más que a través de los apara-
los aparatos actualizasen una cualidad en potencia. El aparato, por congl. I 0s?
guiente, aquí actúa como una especie de demiurgo, que convierte la potenel*
en acto. Pero si el aparato funciona como operador, entonces no hay que hS. I\4AR'IO BTINGE
blar de actualización sino que habría que decir simplemente que 1o que hace O[
aparato es transformar. El aparato está transformando ciertas disposicionsl Sí, yo creo que aquí ha habido una confusión o falta de claridad y desde
de partes de la realidad en otras disposiciones como, por ejemplo, ciertas dffü. Irrego para podei aclarar estas cuestiones hacen falta dos cosas: conocer la
rencias de potencial en corrientes eléctricas, o en trayectorias de agujas. LO It4ciánica Cuántica, y tener una teoría de Ia referencia. Ninguna de las dos co-
que estamos viendo es una transformación, un poco en la línea de Ia Escueln lus es común a todo eI mundo. Yo no niego la Mecánica Cuántica ni cosa pare-
de Copenhagen, pero sin dualismo de sujeto/objeto. t'irla, soy un gran admirador suyo, he trabajado en ella muchos años y la he en-
En relación con la exposición del Profesor Bunge, Por supuesto, tiene n¡q. varios paises. Simplemente, he intentado revisarla alah;z del tra-
',r'ir¿rdo en
chísimos planos y es muy compleja. No me refiero a todos ellos, sino a uno Ef¡ lurjo teórico real independientemente de la superestructura filosófica que se
el que me parece q:ue niega la mayor. Me da la impresión, esto los físicos p0. Irrr r:onstruido sobre ella. Y lo he hecho después de haber sido yo mismo co,pen-
drán decirlo mejor que yo, que está negando el sentido mismo de toda la To0. lrrrgueniano.mea culpa, mea culpa- después de haber enseñ4do a varias gene-
ría Cuántica o, por Io menos, está introduciendo unos sentidos que, por ejem, rnr:iones de inocentes alumnos toda esa filosofía falsa. Pero espero haber he-
plo, dejan totalmente sin fundamento formulas de Bohr u otras por el estll0* llrr¡ las penitencias necesarias para que se me perdone' En todo caso la pre-
Preguntarse sobre si los electrones o cuantones, en general, son corpúsculoü U gurrta del profeSor Bueno me hace sospechar que no es realista sino positivis-
ondas, si están o no localizados, respecto de sistemas de coordenadas, €t6* {n, l,t pregu,nta es si las fórmulas pueden tener sentido sin aparatos' Si, desde
¿tiene sentido? Todas estas cuestiones evidentemente es legítimo que se plill' Irrrgo, yo le he puesto ahí algunas fórmulas, por ejemplo la del hamiltoniano
teen y el profesor Bunge las planteó admirablemente. Estoy completamentl ,lr, irn átomo de hidrógeno, Si usted introduce en ese hamiltoniano la acción de
de acuerdo en que las propias interpretaciones formales comprometen h lrr rrl)arato, no va a obtener la serie de Balmer, sino un espectro diferente. Por
cientificidad de Ia Física cuántica. A1 decirle al profesor Bunge que me pofir r,llrnplo, si introduce un campo eléctrico eI efecto (Stark) es tal; si introduce
cía que «niega la mayor», es porque entiendo que, en su crítióa, ie estaba pl. ilr rxrrnpo magnético el efecto (Zeeman) es cual, etc. En estos casos va a obte-
diendo el principio, el hecho de que todo este formalismo está creado y utillg$ tr,r' lrirmulas diferentes. Esto muestra claramente que es preciso asignar una
do durante hace más de cincuenta años por los físicos con un sentido. Y el prO" lnlllpretación física a las fórmulas que estamos empleando independiente;
fesor Bunge, que conoce muy bien ese formalismo, no puede desconocer lt ¡ur,¡ltc de las circunstancias experimentales. Si los experimentos modifican eI
sentido, porque precisamente todas las experiencias que se han aportado aq*f r,r,lrrtk¡ de las cosas que estamos estudiando, hay que incluir la acción del apa-
r lr{r riobre ellas. Pero entonces estamos en otro problema. El problema filosó-
372 están en función de ese formalismo. Entonces, decir que ese formalismo nü, 373
MIGUEL ANGEL QUINTANILLA rrrrl; y las interacciones con una y con otra siguen sin ser independientes. Indu-
rl¡rlrlcmente esto está relacionado con el problema de la localidad y con pro-
llevald-o-aquí'
Pero desde el punto de vista de la discusjón gle q*uq9.s
filosófica que se opera
l¡lr,rn¿ts de tipo relativista.
*" purá", -oy intéresante el cambio de problemática de interacción obleto'
al pasar de Ia interpr"i".fá"""ri"a"xa Ln términos
de.separabiljdad o no sepa' NANDO MLI-ÑOZ BOX (Valladolid)
observador, a ta lntepretaclón ráalista en términos
t, I : tt

to.uio oo del objeto caracterizado indpendientemente del


rabilidad,, carácter de-carácter ontológico
ttr plantea es Me parece que aclararía mucho las cosas si buscásemos no sólo una fun-
observador. Et prout"-aliüsát*" q'"á se
(la localidad o no de d";;;i;;;;iitt"Á*l' ptro compatible conuna'episte' rlrrr¡rcntación filosófica de la mecánica cuántica, sino tambien de la física clási-
s i ncomp ati b] e con ln, l'l¡r relación con esto sería muy interesante tratar aquí la diferencia entre
[l,üffi*, ü;, ; i";;;;""-rá i,rtá' p." t ac i én ortodoxa erefleia muv bien le r't'r'rltd y realidad, Porque me parece que los filósofos creen que la fÍsica clási-
una epistemologíu .*utiSiul¿;; ;;;5tt"'a"ptu'ulniento
r ii (,s una física de la realidad y que los físicos estamos conceptualmente con-
situaciónactualenlaqueexisteunageneraciónitefísicosortodoxospel^ore&.
a ,a interpretación de la físice vr,rrr:idos de que es una física de la realidad. Y no hay tal; se pueden poner mi-
Iistas, o mejor dicho heierodoxos eñ cuanto
de Ia teoría' Pórque conviene distln' ir,ri rlc ejemplos. Es clásico decir que las órbitas son elipses y pensamos que Ia
cuántica, pero qou ua-iiál áfrá'*"rlt*o
puir claramente los dos problemas: por *na parte está el problema de,aceptar I rrrrrr gira en elipse alrededor de la Tierra y eso es verdad. Pero eI movimiento
orra el problema de la inter' r r,ll, visto desde fuera del sistema solar, es un movimiento ondulatorio que ja-
:H".1 fffi;ii;;;J" i"";"";;i"u.'uáoti.u;'por
p;r no modific-a el forma]ismo lurir cierra la elipse. Es problema es qué es la verdad y qué es la realidad. Otra
nretación de ese formaii"';r;;"ñ: ejemplo'
áe presentarro. Y en generar mo r ur,st ión a poner sobre el tapete se suscita respecto a la luz. Se dijo ayer que la
5::;ti;;#.;;;'#;iilil;;;;;ñlu'*u*'" iíti"ot q'" aceptan et formallu Irr¿ r'ra una onda electromagnética, y da la casualidad de que nuestros ojos es-
parece muy interesa"ri'q" l'"v'";;;;ñ;;
y se preocupan por darle una interpretación req' I r¡ ¡r I rtbituados a ver esa onda electromagnética en una banda que va de 7000 a
mo de la mecánica cuárrtica
inspirados en lás desiguald't' .t(l{)0 más o menos. Creo que se aclararía mucho el problema de la interacción
Iista' Es cierto que u pt'iit tít roá "E'u'i*utttos local de Ia reall'
actitud realista nos lüuu u u:ra áo".óp.iO" sujeto y objeto, si insistiéramos en que Ia luz es luz porque la vemos (me
des de BeII esta qu" "o una Iínea inter& 'rrllc
dad, y que esto plantea pli'üjlin* n'"uos' P¡1o es pur'(,ce que esto es una imitación lejana de Machado).
"t"o
iliJy"q*;.üd t.uuu¡utte positivamente sobre ese problema' llespecto a la fundamentación yo estoy de acuerdo con Bunge en que que-
rrruchas cosas oscuras y que todos tenemos que cometer el pecado mortal
'lmr
rlr, r'rrseñar a los alumnos la cosa tal como está; pero una cosa es la teoría física
GUSTAVOBUENO
\ ull'n cosa su fundamentación filosófica. De hecho, nosotros interpretamos Ia
Me parece que la cuestión que ha planteado Quintanilla es muy importan- i J,,ir'¡r a base de magnitudes y podíamos discutir hasta qué punto esas magni-
te. Me parece sin embargo que nadie discute el realismo en el sentido de altor tr{l{,s son o no reales, por esa tendencia tan grande que tenemos a objetivar
nativa al idealismo subjetivo, es decir, que todos suponemos que aquello de l0 r r,lrrciones. Por ejemplo: yo estoy convencido de que la velocidad no existe y
que la Mecánica Cuántica trata es algo real, no algo que sea mero contenido ilt ¡rrir,rlo fundamentarlo y sustentarlo perfectamente, porque lo que existen son
conciencia o mera fórmula lingüística. Por tanto, 1o que se discute habland,O ,r,ilrs que se correlacionan y como las cosas corren hablamos de velocidad.
de realismo es sobre el modo de la realidad. Si se trata de una realidad como L4 l'r,r'o l¿r velocidad es una relación, una magnitud que inventamos y que nos re-
que pedía Einstein, de caracter absolutamente clásico o si es de un modo difg. qu llrr comodísima. Creo que también deberíamos buscar Ia fundamentación en

rente. Es decir, lo que se discute efectivamente es el concepto de la realidada ¡,,,t¡r línea. Por último, hay que tener en cuenta que la Mecánica cuántica es
no la realidad en sí misma. Por consiguiente, nuestra discusión está ya desplq. urr¡r t.corÍa de probabilidades y que muchos de los problemas que se suscitan
zada, me parece a mi. *,1 tllu provienen de este carácter probabilístico. Si me permiten pondré un
r,lr,rrr¡rlo para ver el influjo del «aparato» 5l del «e|ss¡vador» en algunos proble-
RAFAELPLA(Valencia) rrrrrri: los billetes de lotería valen un cierto dinero antes del sorteo, porque tie-
rrir urra cierta probabilidad de salir premiados; pero automáticamente su pro-
El problema de fondo es un problema ontológico en el sentido de que tanr lrrrl¡ilirlad carnbia en el momento del sorteo, es decir, al actuar el aparato que
to los miembros de la Escuela de Copenhagen como la mayoría de los físiaof sr, llrr¡na bombo. Ahora bien, si nosotros tenemos uno de esos billetes en el
lrr rl.rillr¡ y no hemos podido comprobarlo, resulta qlre para mi sigue teniendo eI
profesionales mantienen una concepción de la realidad precuántica, es decir¡
lo que existe para ellos son magnitudes con valores numéricos. Pero si resultl ¡rrl,,nlo valor anterior aI sorteo hasta eI momento justo en que yo adquiero el
r urrr¡r'imiento, es decir, al conocer, cambio,
que antes de Ia medición eso no se da, si antes de la medición no hay una potl.
ción determinada o no hay una velocldad determinada, etc. de alguna manorl
antes de la medición no existe nada. Es una situación un tanto extraña. Ahofl .1 N I'oNIO FERNANDEZ NEÑEOE
bien, si nosotros planteamos una ontología diferente, una ontología proph"
mente cuántica y no precuántica, entonces lo que existe no son particulas, no I)ura comentar brevemente la intervención de Quintanilla, quiero decir
son magnitudes que tienen valores numéricos, sino cuantones con funcionol r1rrt,, si bien se trabaja sobre la construcción de teorías realistas no locales, na-
de onda. Pero si esto es así, una serie de problemas aparecen como pseudopro" tttr, lr¡r sido aún capaz de construir un esquema de ese tipo que funcione. Sim-
blemas; en concreto, en el experimento de Einstein-Rosen-Podolsky, el pro. [ilt'rr¡r,rrte, algunos autores tienen la esperanza de que se pueda dar una expli-
blema no es que haya dos partículas que están en puntos muy alejados y no ct ¡ rrt'irirr satisfactoria desde ese punto de vista. Pero no creo que esta situación
sabe qué pasa con una cuando se interacciona con la otra, sino que lo que hay ¡rrr,rlrr r:onsiderarse como satisfactoria para las teorías realistas.
son dos cuantones que tienen unas funciones de onda que no son indepon l'or otra parte, aunque esto es simplemente una opinión personal, a mí
376 dientes. Y si no son independientes al principio, no son independientes al fl. ru, purece que,hay un error básico de enfoque, quizás un malentendido histó- 377
coloQuro A LA COI\FERET\CIA DE gÍa fisiológica quedó fuera del panorama que nos mostró el profesor Seoane,
á.uro po.dr" uun no llegó a Valencia, si bien Ramón y Cajal (quien comenzó
JULIO SEOI\E su curi""u-"r, Valencia) mostró algún interés por ella. Creo que es hora de que
esa psicología, plenamente científica y auténticamente profunda, llegue a este
paÍs.
' Mi crítica al cognitivismo, que yo llamé informativismo, subsiste. Es ver-
«Panorama actual de Ia psicología científica» dad que para el cognitivismo el sujeto no es pasivo sino un ente activo que bus-
ca información. Péro es un sujeto inmaterial, mítico y no biológico, porque el
cognitivismo separa a Ia función del órgano. La situación se parece a la rle Ia
teimodinámica antigua, según la cual su referente era el calórico, ente que po-
día meterse en la materia y salir de ella pero no era material. se parece tam-
bién a la vieja electrodinámica con su éter mítico, también inmaterial. La men-
MARIOBUNGE te del cogniiivismo se parece mucho al calórico y al éter, de modo que habrá
que elimr;narla o, mejoi dicho, transformarla en un conjunto-de funciones del
La interesante visión panorámica que nos ha dado el profesor Seoane dl. sistema nervioso. Esia no es una mera cuestión técnica sino de gran interés fi-
fiere, en efecto, como é1 se encargó de subrayar varias veces, de Ia que di yo el losófico. En efecto, Ia metafísica cognitivista es una variante de Ia platónica, ya
otro día._Esto se explica: él es un psicólogo, sabe de lo que habla, y yo no sOy t¡ue, según el informativismo, la mente es un conjunto de programas que pre-
un psicólogo. Pero hay otra circunstancia que contribuye a explicar tambfóú cxisten aI cuerpo y que pueden ser realizados' sea por un ser humano, sea por
esa diferencia y es que él proviene de las Humanidades y yo de las CiencÍng tuna máquina, sea por un alma desencarnada, según esa concepción el cerebro
Entonces es más natural que yo me incline más por la psicología biológica qUf cs accidóntal: lo eiencial es la mente, De este modo eI cognitivismo resucita al
por Ia psicología que no tiene en cuenta el sistema nervioso. r¡rentalismo clásico y se mantiene totalmente ajeno a Ia biología.
Quisiera hacer dos observaciones: una respecto a mi caracterización d§[ Finalmente, no una crítica, sino una información. Lo que dijo el profesor
conductismo que criticó el profesor Seoane. Dijo que el conductismo no (n Seoane sobre las investigaciones actuales de la atribución causal es interesan-
Skinner. Yo no veo la diferencia entre Skinner y Watson. Ninguno de los do* te y de actualidad, pero ñay más. Mi colega shultz se pregunta si-los niños son
se interesó por el sistema nervioso. Es verdad que ambos hablaban de la conr hum.eanos,o sea, si identifican la causalidad con la sucesión regular o si identi-
ducta como adaptación del animal al ambiente y, en este respecto, su punto dr* lican la causalidad como producción, es decir, como transferencia de energía.
vista era biológico. sí, pero m-uy restringido. Yo no dije que fuera anticientffh lju resultad.o es que los niños no son naturalm ettte humeanos: que este lavado
co el conductismo, sino que era protocientífico porque tenía en cuenta sol$ iilosófico de cerebro viene mucho después. Los niños entienden naturalmente
mente un aspecto rnuy reducido de la realidad. Es cierto que Hull vá más alül de energía.
¡ror acción causal una acción física, una especie de transferencia
porque tiene en cuenta estados internos o variables intermediarias, pero tat[.
poco Hull se interesa por el sistema nervioso. Habla en forma general de eatl. ,I]LIO SEOANE
dos internos sin hacer el menor esfuerzo por identificarlos con estados del c¡
rebro. Muchas gracias al profesor Bunge por sus matizaciones siempre certeras
En cuanto a la teoría conductista del aprendizaje y sus aplicaciones a h y por los p.otl"*ut qub trn claraménte me ha formulado' Creo que hay una
psicología clínica, eI profesor Seoane citó los trabajos de Wolpe. podrÍamsl ítiipariaaá en Ia interpretación, pero menor que en dÍas anteriores, porque el
agregar los de Bandura y también los de Miller, todos ellos admirables. Pe¡E la diferencia entre
ninguno de ellos investiga el sistema nervioso. contrástese este punto de vbtl
¡,.of"ror Bunge ha justificado médiante una serie de citas En la medida en
irsicología bio"lógicá o psicobiología y psicología fisiológica.
globalista con los trabajos de la psicología fisiológica. Me limitáré a record,lf r¡ue- matiza su pensamiento, nuestras posturas se acercan un poco'
algunos trabajos hechos en mi ciudad, Montreal, porque son los que cono*0€ ' Ño p"ut"ádí en ningún momentó que el fuera psicofisiolo-
mejor. uno de los más sensacionales fue el de wilder Penfield, quien levantó -conductismo relaciones con la
¡1u.. Lo que dije es que eiconductismo há tenido importantes
Ia tapa de los sesos de pacientes epilépticos y aplicó electrodos a distintao i,iutogiu y qrré no ha sido en absoluto hostil y contradictorio a los movimientos
nas de la cotteza cerebral. De esta manera logró evocar en ellos imágenes, f t,i6to!i.or y ni siquiera a los fisiológicos. Pero evidentemente no es lo mismo
Iodías, olores, recuerdos enterrados hacía tiempo, etc. Otro trabajo óélebre ,,,ndüctismo que psicología fisiológlca. Esta tiene un campo específico de es-
la misma escuela fue el descubrimiento del centro del placer. cuando oldr ! lrrrlio y .r orá u"tiridud óientífica distinta. Skinner y Wats-on,-repito, tienen
Milner implantaron por casualidad un electrodo en cieita región del cerebÉ r¡rur actitud biológica o psicobiológica en el sentido más amplio de abarcar tan-
de una rata, advirtieron que el animal sentía placer, a punto de que él to Írspectos biológicos como fisiológicos.
manipulaba una palanquita que producía descargas eléctricas en dicha bn cuanto a"Hult no es sóIo que hable de variables intermedias, sino que
gión. De esta manera Olds y Milner identificaron el placer con la actividad I rrrce continuas referencias psicofisiológicas,
puesto que interpreta el. concep-
pecífica de cierto sistema de neuronas. Otro ejemplo: cuando Scheibel y su lo t¡ásico de «refuerzo» .o^o oru «redlcción de necesidades biológicas», de
cuela investigan las transformaciones que sufren las neuronas durante la ltf rrlera contlaria a lo que hace Skinner. Por tanto se introduce plenamente en
nilidad hacen psicología fisiológica, no conductista, ya que están indentific
¡rsicofisiología.
' por Io á'emás, yo no dirÍa que una es la verdadera psicologÍa «científica» y
do la decadencia de ciertas facultades mentales con la degeneración de Ie&
mificaciones dendríticas y de los botones sinápticos. O, para tomar un e In otra no, porque me parece que todo son «psicologí1s» má-s I m-enos respeta-
español, recuérdese el experimento sensacional de Rodríguez Delgado, ¡,f ,,*. Ño r" pr"a" decir que una esté en posésión de la verdad
y_la otra no. No
para a un toro en plena embestida enviándole un mensaje de radio a un oll§. iri,e,i ;r" tipo ¿u diferencias, sobre todo, ieniendo en cuenta que Lastrley sí era
426 trodo implantado en el cerebro. Todo esto es psicología fisiológica. La pofeolu r'rrrrductista; o ¿,no Io era? 427
MARIOBLINGE IULIO SEOANE

¡No! Repito que es un problema de interpretación' porque cualquier Manual o


t'Iistoria de la Psicología que Vd. consulte, por ejemplo el Marx-Hillix o el Bo-
ring, encontrará a Lashley dentro de Ia más neta tradición conductista.
JULIO SEOANE
MARIO BTINGE

- Entonces el problema depende del heurístico de representatividad, es de.


cir, depende de las características que recojamos de cad.a autor: unos lo pono. Están equivocados. Vea los trabajos originales de Lashley.
mos en una categoría y otros en otra. Dentro de los esquemas representátivol
que yo recojo -y no quiero contraatacar con argumentos de autoridad apelan. IULIO SEOANE
do a otras personas-, Lashley pertenece a la más neta y clara tradicióñ con.
ductista. Dentro de mi interpretación, que no digo que sea válida o única, e& Perfectamente. Es un problema de interpretación.
así; del mismo modo que yo no diría que Rodriguéz Delgado, por ejemplo,
cuyos experimentos fueron realizados antes en Italia, es conductiita. (;USTAVOBUENO
Además yo no intento dar un panorama de lo que pasa en este país solq.
mente. Hablo evidentemente desde este país, en el que estoy inserto, pero rno
El profesor Seoane ha expuesto una ponencia que me parece frívolo ana-
refiero más que nada al área anglosajona en general, que es mucho más varlo.
lizar en el tiempo de que se dispone. Hay que hilar muy delgado. Yo tengo to-
da y que tiene muchos matices, pero en la que pueden observarse grandes tet!
rrradas tres hojas de notas y en este momento me siento casi incapaz de saber
dencias, por así decir. A,Es,paña ha llegado la psicología fisiológicá y hay maÍ:
níficos representantes de la misma, así como traducciones ¿Jtas burás mdr ¡ror dónde he de empezar.
Retrotrayéndome al marco de un Congreso de Metodología de la Ciencia,
importantes en ese campo. Pero aquí no ocurrió como en canadá, donde llecá
lo importante es escuchar al especialista, pues el material de la teoria de la
Helb y desde entonces casi todo es psicología fisiológica. Es decir, en catl licncia lo dan los propios especialistas. No escuchar es una osadía gnoseológ!-
país las distintas tradiciones configuran el marco teóiico de referencia y cf
cn imperdonable. Pero, además, hay que analizar qué es eso que están hacien-
sesgo de interpretación de manera diferente.
rlo los psicólogos, según lo que eI profesor Seoane nos dice. Decía Seoane que
En cuantó al sujeto inmaterial, platónico, etc., de la psicología cognitfvq
rro encontraba engranaje con este Congreso; yo creo que es al revés: nos ha
es también un modo de verlo. No voy a aclarar nada en eite sentido, .ino vol.
ol'r'ecido un material vivo, fresco, en eI cual está trabajando y, con ello, nos ha
ver a lo mismo. Yo no creo que el sujeto por ser inmaterial, sea platónico, pq¡.
que entonces la economía -no el dinero* sería inmaterial, eI significa¿o dé l¡r ¡rloporcionado el «cobaya¡>. Lo que ocurre es que, al ofrecérnoslo, lo da ya re-
vlstido con ciertos conceptos gnoseológicos; y aquí hay que repetir aquello de
palabras sería inmaterial y platónico también, etc. creo que tanto en fÍsie¡
l'lldington: «¡Físico, líbrate de la Metafísica!». Por ejemplo, la exposición que
cggro el psicología hay una serie de elementos o constructos que son inmotc.
lrrr hecho de la crisis del conductismo y la aparición de la psicología cognitiva,
riales. Pero estamos hablando a nivel epistemológico, no ontol-ógico. Me paro.
ce que esa es la confusión que subyace aquí. He intentado mantenerme a niv0l 'rl¡l)one un anáIisis en términos de ruptura que plantea muchos interrogantes.
de epistemología o gnoseología, a nivel de conocimiento y no a nivel ae reall.
l'olque es casi imposible pensar que si una ciencia experimentó una crisis
l¡ncc diez años, nada quede de la fase anterior. Si una disciplina es científica,
dad. Y en ese nivel obviamente las relaciones sociales son cosas inmateriakü
t,:lrs rupturas no se pueden producir. Dicho de otro modo, ese conductismo
pero no por ello platónicas. Más platónico me parece distinguir un
trnl"cnciado a muerte o diagnosticado como muerto por el profesor Seoane,
miento científico verdadero» y un «conocimiento falso, confuso, de
porque entonces sí que estamos dentro del mito platónico de la caverna. ,r,rro tiene probabilidades de seguir funcionando? ¿No sigue funcionando a
torlu máquina cambiado de nombre? Esto se reconoció de pasada, pero enton-
no ocurre aquí. Simplemente acepto, en principio, que utilizamos
t',,s ,l,qué sentido tiene hablar de crisis y de ruptura?
o conceptos inmateriales en psicologÍa, como en las demás ciencias; pero
Una de las características distintivas del conductismo respecto a la psico-
por ello estamos diciendo que esos conceptos son reales en el sentido ont(
lo¡1ía cognitiva parece ser la eliminación del sujeto, que según el conferencian-
gico. son constructos de procesos abstractos y, como todos los pro"urot ali
lt, r'caparecería después como sujeto activo gnoseológico. Creo que aquí hay
tractos son inmateriales, si no me equivoco, esa inmaterialidad se contagtl
rrrr quid pro quo grandísimo y una confusión terrible. Se trata de una confu-
los conceptos. Por supuesto, en este terreno reconozco que resbalo más qu6 qirirr obietiva, no de Seoane. Porque el sujeto eliminado del conductismo es el
profesor Bunge.
urr jcto mentalista, pero no se elimina el sujeto gnoseológico. No creo que sea
hr rrrismo el sujeto gnoseológico que el sujeto epistémico. Y con ésto entro en
rrtr r:riterio muy interesante que ha dado el profesor Seoane, cuando ha dicho
BUNGE r¡rrr,cl psicólogo cognitivo no aprecia diferencias entre el conocimiento cientí-
ilr'u y el conocimiento ordinario, porque se interesa por los procesos genera-
Karl Lashely fue un psicólogo fisiológico, el más grande de su tiem lr,,i rlo información o los mecanismos de procesamiento de informacióir. Sin
uno d9 sus experimentos clásicos consistió en ir quitando capa tras capn lrulrurgo, la diferencia es total, porque el sujeto gnoseológico, al menos en el
materia gris al cerebro de las ratas y en estudiar loi correspon^dientes dóhr ¡¡ulitlo en que yo hablé el otro día, no tiene que ver enprincipio, en cuanto a
de.comportamiento. Es así cómo estableció su «Iey» (que resultó falsa) de I¿ err roncepto, con el sujeto psicológico, ni con eI sujeto epistémico en el sentido
ción de masas, según la cual las funciones no están loóalizadas sino qúe rlr, lrli¡t"1. ¿Por qué? Porque el sujeto gnoseológico estápensado desde lapro-
428 den exclusivamente de la cantidad de tejido nervioso. ptrr r:iencia, es decir, desde la ciencia como institución desde Ia que se regresa 429
a conceptos como el de «operación» o «autologismo», que constituyen interna- IULIO SEOANE
mente ese sujeto gnoseológico. La mejor prueba es el fracaso total del piagetis-
mo. Intentar reconstruir todo a partir del método del sujeto epistémicó -el La cantidad y calidad de los comentarios del profesor Bueno exigirían
niño primordial, diríamos-, intentar ofrecer las fases del desarrollo evolutivo, ¡tra conferencia y otro conferenciante, pues sus pleguntas no son de informa-
dar el salto mortal a la Historia de la Ciencia, ese es el fracaso de piaget, que Ie r:ión, sino auténticos planteamientos dentro de la psicología. sólo de algunos
lleva a situar, por ejemplo, a Aristóteles en el estadio 2 A, cuando Aristételes porque creo
¡ruedo dar una opinión, pero no una contestación informativa,
había inventado todo un sistema de lógica de operaciones, que da cien vueltas tlue hay.
al cuadrito famoso de transformaciones de Klein. La impoiibilidad de sityar - no Ia
Puedo dar una contestación a la cuestión del conductismo muerto, aun-
dentro de la psicología evolutiva a sujetos, que tienen significación en Ia Éis- rlue siga funcionando. Creo que no hay contradicción si distinguimos entre
toria de la ciencia, demuestra que hay dos escalas distintas e irreductibles, en ornodelos teóricos científicos», que pueden ser válidos o haber sido invalida-
se mueve el sujeto. Yo reivindico que no puede reducirse el sujeto gnoseo- rtos ya, en el contexto del gremio o como sea, y su «funcionamienls 566i¿1» -la
-que
lógico al sujeto humano, porque el primero tiene que ver, sobre todo con Ia vcntá, a que aludió Vd.-. Á nivel teórico y como empresa teórica el conductis-
verdad -que no es un concepto «psicológi¿o», sino «lógico»-, mientras el seguR- tlro está ya obsoleto dentro de la psicología, pero evidentemente dentro del
do tiene que ver, diríamos recordando una céIebre boutade de un psicólogo rirnbito dá venta, a nivel pragmático social el conductismo sigue funcionando'
clásico, con el error. I'lsto quiere decir que no todo es teoría, ni empresa teórica, sino que hay un
juego más complejo entre lo social y otros factores'
"Cuando
P_or último, voy a plantear Ia cuestión fundamental que un Congreso de yo m"e referí al conductismo como psicología sin sujeto, aludía a
Metodología debe plantearse por obligación. supongamoi que los iáformes llls autoconcépciones del conductismo. En el fondo, manejan un tipo determi-
que nos dan los especialistas sobre las corrientes más importántes de la psico- rrndo de sujetó. Lo que quiero decir es que ese sujeto no jugaba ningúnp-apel'
logía son reales; supongamos también que el gremio de científicos eitá de ,,.o ,r,. npuói"nte» -én el sentido médico-, que recibe tratamientos en eI labo-
acuerdo en considerar que el trabajo científico consiste en hacer modelos de r.utorio; ós un sujeto que no aporta nada, que no tiene autonomía funcional, ni
procesamiento de la información, distinguir tipos de almacenamiento, por 0laboración propia. Esto dió lugar a una crítica muy importante de la experi-
ejemplo, la memoria episódica y la memoria semántica de Tulving -distináón rrrcntación, qo" és segoramente el nexo de unión entre el conductismo y la psi-
que, dicho sea de paso, tiene antecedentes en el estoicismo-, etl.; supong&. r,ología cognitiva. En la situación experimental con sujetos humanos se esta-
mos, además, que se obtienen resultados admitidos por la comunidad de cieu. lrlecén una'cantidad de relaciones sociales tan complicadas que los resultados
tífr!g!. Supuesto todo esto, la pregunta es: ese trabajo realizado ¿es ciencia 0 rion practicamente inválidos. Hay una mezcla de papeles sociales que invali-
no? PodrÍa no ser ciencia. Por ejemplo, muchas de Iás cosas que ñizo Fechnor rlln óasi por completo cualquier divisón de variables independientes-y. depen-
s,obre la metempsícosis eran puro espiritismo. Lo que hace un científico pue. rlicntes que se hágan en el laboratorio. En este sentido hay qn cambio en la
de ser _un iq{lcio importante para definir el campó, pero ¿es ciencia todo lo i'onsideráción del sujeto: al conductismo no le importa la elaboración, mien-
que se hace? Y, si es ciencia, ¿por qué? Alguienpuéde decir que le trae sin cui. I r&s la psicología cognitiva hace más hincapié en las elaboraciones o
procesa-
dado si lo que hace se llama ciencia o no, con tal de que se venda. pero parf, r¡icntoi que oóurreñ entre la entrada y la salida de información. Reconozco,
nosotros Ia cuestión es fundamental, porque no nos da igual. r:i* embaigo, que el sujeto de Ia psicología cognitiva es también demasiado
rrrscanicisá, pótqre, si apretamos un poco las tuercas, tampoco se sabe muy
lrirrn por qué áctúa el sujeto. En algún lugar he llamado t [3¡e «el conductismo
Y paso ya a la pregunta principal. Si los modelos de procesamiento de iu. rl(ll süjeto» de la psicología cognitiva frente al «conductismo de Ia conducta».
-
formación están bien construidos y sirven, por ejemplo, para explicar por an4. So habla de una sórie de éstructuras que tiene el sujeto activo que busca infor-
logía con los computadores, cómo funcionan distintós tipos de memoria, cómo rrurción y de una serie de flujos de conocimiento, pero- en definitiva,el enfo-
se procesa informacibn o qué diferencias permiten clasificar memorias, ,¡rrc sigüe siendo tan mecanicista como el modelo E-R. Pienso, no obstante,
¿cuál
es el contenido real de estos modelos? ¿son ya científicos o necesitan de un ,i,,,, rrolor tu"iables intermediarias, porque los procesos complejos no son las
desarrollo ulterior para ser llamados así? porque podría ocurrir que todos el. rrsociaciones mecanicistas de la psicología conductista. A pesar de que son
tos modelos mateináticos fuesen correctos, pero estuviesen at inrsmo nivél también;
que las descripciones de los astrónomos del siglo v o vII con Ia teoría de lot llrocesos más complejos, la actividad específica del sujeto se escapa
y on ésto estoy complbtamente de acuerdo. Es una de las críticas que se están
epiciclos. Y si estos modelos son puras descripciones, aunque sean matemád. t,rnpezando a hacer ahora.
camente correctas, ¿no están pidiendo para superar el nivel taxonómico lot todos mis colegas es-
¿Es ciencia o no es ciencia? No puedo contestar. No
desarrollos de la fisiología? Talvez sólo entonces alcancen el rango de auténd' lnr¡i de acuerdo con lo que he dicho aquí esta mañana. «No todos» quiere de-
cas construcciones científicas, que expliquen los mecanismos reales de ül r,ir «c¿si nllgll¡o». Pero, polémicas aparte, lo que he dicho revela eI índice y el
funcionamiento. Yo no digo que los modelos de procesamiento de informaclún. ti¡r0 de problemas que estamos manejando. No sé si es ciencia o no es ciencia,
se puedan reducir a Fisiología; digo que, si se reducen, entonces la psicologtl I ri
11 ue si puedo asegurar es que es psicología; y el problema de si la psicología
es fisiología en estado embrionario, por sofisticados que sean los modelos q,Ul ,.r cienciá o no, desde el punlo de vista de la psicología no puedo contestarlo.
se constmyan, Y entonces no es la psicología lo que estamos analizando aquf, A [r0ra, desde mi propio punto de vista -estrictamente personal, pol tanto, un
Pero, si no se reducen a fisiología, ¿no será porque estamos en una escala difr. lrri0 inútil- diría que la áefinición de ciencia viene dada desde una ideología
rente? ¿No será porque las «variables intermedias» sugeridas no están en el roi,ial. En virtud áe las concepciones que uno va adquiriendo a medida que
interior, por respecto a la periferia, sino que suponen uña redefinición del gu. r.r.nliza su trabajo, pienso que el concepto de ciencia ha variado históricamen-
jeto en una escala diferente? Yo introduciría otra vez la noción de rálacionsr t{t y que seguirá ca-mbiandb, y pienso que en la clasificación social, de poder
«ap_otéticas» a distancia, por cuanto la percepción, si tiene algún sentido no ft ,,,,'ioi o de rlenta, en el juego grémial actual la psicología ocupa un lugar cientí-
430 siológico, es precisamente en este contexto de las relaciones ápotéticas». li|l}, otro problema es qué deba ocuparlo o no, o que cumpla los criterios o no 431
de algún modelo de 1o que es ciencia. Para eso hay que tener un modelo de ro tervención por parte del profesor Bunge, cuando le ha confinado aI campo de
que es ciencia. Y para mí, aunque mi opinión resulte muy simplista, está claro las humaniáades, e incluio, por parte del profesor Bueno, cuando le ha califi-
que la delimitación de 1o que es ciencia o no es algo completamente ideológico, cado de especialista. Porque para mí la información que Vd. expuso'.no es de
en el mejor sentido de la palabra, en el sentido de la concepción del mundo especialista, sino de teoríá de la ciencia. En primer lugar, porque la síntesis fii
que existe en un momento histórico, económico y social. n"l de Ia psicología cognitiva, sobre todo la distinción entre memoria episódi-
fisiologÍa o no?-¿Hay que recurrir en úitima instancia a la fisiologÍa? ca y membria selnántica, ofrece un puntal teórico lara entender la informa-
^ ¿Es
Q¡pn que no. En la psicología del conocimiento estamos en otra escala distiirtar ción recibida de la realidad y estructurada mentalmente. En segundo lugar,
es decir, lo que_.se pretende en ella es establecer unos niveles de explicacién, porque el nivel de representación aludido remite.al problema de la ontología
que son específicos de la psicología y, por tanto, no reducibles, en principio, f, del iistema, que se remonta a tiempos inmemoriales. Así, cuando el sofista
ningún otro tipo de conocimiento. protágoras ei el Teeteto explica que iólo la sensación es ciencia, añade -y ésto
lo olvidan frecuentemente ios intérpretes- que no hay ciencia, sino de aquello
GUSTAVOBUENO que está por debajo, la realidad. Cuando Vd, decía que las diferentes.interpre-
taciones y enfoquós de la realidad se corresponden con niveles cognitivos que
¿Qué quiere decir explicación? seleccionan entre una serie de posibilidades ofrecidas por la realidad unas y
tro otras, encuentro que se admite una ontología de la referencia, de |a reali-
JULIO SEOANE dad, que es distinta db la capacidad selectiva. Por último, yo no interpretaría
las conexiones causales en el sentido fenomenista de Hume, sino probabilista-
Entre otras cosas, sería en parte, no exclusivamente, predicción de cor&. rRente como expectativas respecto a }a realidad. Para mí se trata de probabili-
portamientos o conductas y establecer un juego teórico, qüe dé coherenciá 0 tlad.es, que encá¡an perfectamente con las dimensiones,psic_ométricas y-esta-
los datos que se están registrando, Más o menos es eso, y l-o acabo de improvd. rlÍsticas-de la psicológía, y no de conexiones inmateriales aI estilo de Hume.
sar. l)or tanto, la piicologla ¿es ciencia o no? Para mí, por supuesto' Ia psicología
ils ciencia, pero Io que Vá. ha dicho es teoría de la ciencia; en eso coincido con
GUSTAVOBUENO 0l profesoiBuero. Pero estoy de acuerdo con que la psicología cognitiva ofre-
,'c un enfoque integrador ideal de las diferentes disciplinas que constituyen la
Pero la predicción no es explicación. ¡rsicología. Y de acuerdo con las expectativas del Congreso, porque el
"so "itá el enfoque cognitivo es certero.
(lntbque gnoseológico,
JULTOSEOANE La aclaración que le pido es esta: Vd. dijo que cuando se pedía a un sujeto
rrrproducir una serie de palabras actuaba la memoria episódica, pero no la se-
rnántica. Yo pregunto sí en esas pruebas o test obtienen mejor püntuación
sí. Además de predicción, serÍa establecer algún tipo de coherencia entfl
t¡uienes recu-erdán más; porque muchas veces recuerdan más quienes inte-
unos modelos teóricos y unos datos que se han registrado. Es ese quizá el c04..
gron mejor las palabras recibidas, quienes son capaces de integrarlas o agru-
cepto más amplio que yo podría manejar. Me doy-cuenta -y termino con ells.
de que el lenguaje de cajas y de niveles de procesamiento no es plenameü,tl ¡rürlas en esquemas y estructuras superiores; ¿podría interpretarse eso como
rrulmoria episódica?
explicativo, entre otras razones porque es un lenguaje importaáo de otrel
ciencias. Pero tampoco me asusta que la psicología utilice en estos momentol
bastantes término-s. imporla{os de otras ciencias, porque eso ocurre siemprü }
ITILIOSEOANE
es perfectamente Iícito. Mide simplemente el grado de sensibilidad. qo" iteni
una ciencia respecto a otras. Además es significativo, del mismo
-oáo que I
es que el lenguaje político emplee metáforas y términos de la mecánicaitfufi
Muchas gracias, sobre todo, por la primera parte, pues me agrada mucho
*lrber que loslriterios que seguí y el tipo de exposición resultante encaja den-
ca, por ejemplo, en este país: «tal sindicato es la polea de.transmisión de |$
partido». No sé si los términos importados por la psicología de los comput, tro de la problemática.
res, de Ia teoría de la información, de Chomsky, etc. sirven para explicár o En cuanto a la segunda pregunta, hay una interrelación' que n9 expresé
r,r¡n mucha claridad enlre memoria episódica y memoria semántica. Si a un su-
solamente descriptivos, En todo c.aso, agradezco aI profesoi Buenó sus ohtlfi
vac-iones, porque ha tocado muy claramente dos o tres problemas que no do&l Illo le doy veinte palabras conocidas por él para que las recuerde y me las re-
lrltu, no inmediatamente, sino mañana o pasado mañana, sigue
siendo memo-
rrollé del todo en mi charla, cuando expuse las críticas actuales a lá psi
I 1,, ápiróai.r. Lo que ocurre es que la memoria semántica -o la concepción del
cognitiva.
tllrlndo, o la ideológía del sujeto o como quieran plantearlo- es la que sustenta
*1f{lr$ palabras. De ñrodo que si yo le doy veinte palabras de un idioma que des-
GONZAIO BARREDA (Pravia) ,,,,¡oóe, la memoria semánticapoco puede soportar a Ia memoria episódica;
ttlentras que si le doy veinte palabras de su idioma, muy famlliares a su profe-
Mi intervención tiene dos partes. La primera es una exposición de t rlórr, muy cáIidas afectivamente o muy significativas para el sujeto, entonces
opiniones al.respecto y no considero necesario me conteste, La segundo k, ¡riemoria semántica soportará la memoria episódica. Hay una interacción
una aclaración, que deseo me resuelva. .,nfe memoria episódica y memoria semántica. Precisamente Io que yo inten-
Quiero comenzar felicitándole, porque su conferencia no es sólo un id, l'tle señalar qne todu i.riormación o todo conocimiento que llega a un sujeto
rama la psicología científica, sino que es teoría de la ciencia y, ademág, 0@ lk,rrc dos aspeclos: una parte es biográfica, autoreferente-y va direct¿mente a
^de
un referente en la realidad, que quizá ha estado ausente de esté congresó* E{ lr tremoria ópisódica; oira parte es proposicional, general, no refe-rida al suje-
432 este sentido me gustaría resaltar la parcialidad con que ha sido enfocáda cu ltF til rri ol momdnto, y va aI conocimieñto iemántico o concepción del mundo del 433
sujeto, EI acople, el ajuste entre la concepción del mundo (la memoria semán. cerebro. Cuando yo dije que la mente es un sistema de procesamiento de in-
tica) y los datos que tiene la memoria episódica, es Io que constituye para no- formación, me refería no a la realidad física del sistema, alhatdware, sino al
sotros la verificación científica. software. Lo que sí añadí -quizá no lo resalté suficientemente- es que yo no
pensaba que fuera solamente eso, sino que era un sistema de procesamiento
ALBERTODOU de información con contenido eminentemente social, sin el cüal no puede dar-
se el concepto de mente. Estoy de acuerdo en que una -no la única- de las ca-
Quiero felicitar al profesor Seoane; realmente me ha gustado mucho y racterísticas generales del concepto de mente es el concepto de conciencia.
efectivamente esperaba esto y he quedado satisfecho de lo que ha dicho. Pero pienso que laconciencia es un concepto que se ha adquirido histórica,
Mi intervención iría a ver si se puede verificar la distinción entre mente y cultural y socialmente. Por tanto, estoy de acuerdo en que si los psicológos
cerebro, Es un tema que tiene mucha relación con Io que ha dicho desde el queremos establecer una psicología del conocimiento, tendremos que hacerlo
punto de vista de la Psicología Cognitiva y su relación con la informática. Evi- en base al conocimiento social que existe. En estos términos estoy de acuerdo
dentemente son dos cosas conceptualmente distintas. Me ha llamado Ia aten con usted.
ción que definiese Ia mente como sistema de tratamiento de información; yo En cuanto al problema de la creatividad, es también un problema social.
diría que típicamente lo que es el sistema de tratamiento de información es ol Usted seguramente sabe que el concepto de creatividad surgió por un proble-
cerebro, no la mente. La mente es algo mucho más complicado, que no sabo- ma político. Cuando Rusia lanzó eI primer Sputnik, en el 57, los Estados Uni-
mos si físicamente es lo mismo que el cerebro o es distinto, pero desde luego dos comenzaron a preocrlparse porque carecían de creatividad y dedicaron
es algo mucho rnás complicado. En cambio eI cerebro tiene un hardware quo millones de dólares a producir campañas y programas para producir creativi-
es el sistema nervioso, unsoftvvare que son los impulsos eléctricos que pasan dad en las escuelas y Universidades. Exagero un poco, pero quiero decir que
por é1, de una manera muy parecida a como sucede en un computador electré. ta expansión del concepto de creatividad tiene unos orígenes políticos.
nico. Naturalmente pensamos inmediatamente en una teoría de identidad Es cierto que cuando se intenta identificar el computador con la mente
pues no hay ningún proceso mental o de conciencia, como la percepción de loú humana o con el cerebro, falta un elemento importante, que es el contenido
colores o la comprensión de un teorema que no repercuta en algún proce8o social de la información. Cuando se intentaron hacer programas para traduc-
neuronal. El problema es si esto agota la mente. Me cuesta imaginar que la nc. r:ión automática de idiomas, se fracasó estrepitosamente por una razón muy
tividad mental se agote en la actividad neural. sencilla: se pueden introducir en un computador reglas sintácticas, reglas se-
Para clarificar esta situación, deseo decir que no creo que se haya defini. mánticas y diccionarios completos, pero en las traducciones hay un conoci-
do, reivindicado o señalado ningún proceso lógico elemental, ningún tipo de rniento que avala una interpretación determinada del lenguaje, que si no se in-
razonamiento matemático deductivo que lo haya realizado eI hombre y que R0 troducebn el computador, no puede darse la traducción automática' Para in-
pu.eda hacerlo también un computador. troducir ese conocimiento hay que incardinar aI computador en un contexto
Los dos procesos más tÍpicos que se pueden señalar que hace el hombre y social, cultural e histórico. Mientras eso no se haga -y no sé si es posible o no;
no hace la máquina podrían ser, por ejemplo, primero, la intuición, en el sentl. uhí no me meto-, el computador no puede funcionar igual que el hombre.
do sintético a priori de Kant y siguiendo a Poincaré del principio matemático
de inducción completa. El segundo tipo podría ser eI razonamiento creativo¡ IUAN FUENTES (Madrid).
pero éste tiene poco de elemental y por consiguiente sirve poco para el problo"
ma en cuestión. Quería hacer una observación crítica aI profesor Seoane y' aunque lo que
Me parece que Ia distinción entre el sistema neural y la mente es análogü voy aáecir se parece a 1o que ha dicho el profesor Bunge y a 1o señalado por el
a la que haya entre un computador electrónico muy sofisticado y un ser hum&
Jrrofesor Bueno, voy a intervenir porque voy a polemizar con Bunge,-con
Bue-
no, aunque sin duda la primera es mucho más sutíl, pues el sistema neural su. i,u y co., Seoane, aiavez,para fomentar la comunicación entre Ia epistemolo-
pone no ya un único computador, sino numerosas familias complejamente iR. gía'o gnoseología y la psicología, aunque sólo sea porque llevo cuatro años in-
terconectadas de computadores. A pesar de ello, me parece que Ia distincióu ientañdo aplicar la teoría del «cierre categorial» a un análisis crítico del con-
decisiva está en el diverso nivel de los contenidos informativos; aunque ál 6t. rl uctismo skinneriano.
tablecer seriamente la comparación entre hombre y máquina temo que egtoy El profesor seoane ha dicho que es una concepción simpli.sta_considerar
rozando la ciencia ficción. El ser humano supone no sólo una evolución biolúr rlue el cónductismo no tiene conexiones con la biología y la fisiología; creo que
gica y una filogénesis, sino una historia cultural que no puede ser sobreEgtl. lil simple es creerse la ilusión de que eI conductismo tiene que ver con la bio-
mada. Sólo ha llegado a tener lenguaje y conciencia de sí mismo a travéo dü Itrgía, porque el conductismo desencarna por complet_o la conducta respe.cto al
una asimilación del lenguaje y conciencia de los demás, de manera que el uGt ,,,ió.pó. Ei conductismo parte de una obsesión metodológica, como Vd. ha di-
humano, y en concreto su mente, sólo ha podido emerger mediante un ejerOl, r:lro, ia objetividad, y se fija sólo en Io directamente observable' A partir de ahí
cio continuado de solidaridad durante largos años. Me siento solidario con ottr0 entiende ia conducta como una categoría que abarca 1o que el organismo hace,
ser humano, pero no me puedo sentir solidario con una máquina. Estas conü|. trrl como se ve desde fuera. Esto es Watson. Y Watson concibe el sistema ner-
deraciones son previas e independientes de que se crea o no en algo extra8ol$ vioso como algo completamente pasivo, pues no integra nada, ni actúa, de ma-
sible o en un dualismo más o menos explícito. |lura que la piopia eitructura del cuerpo tampoco hace nada, sino reacciona.
Si de Watsoñ paiamos al neoconductismo, aunque Hull habla de variables in-
JULIO SEOANE lr:rmed.ias o constructos hipotéticos con base biológica -que yo llamaría, si-
guiendo a Gustavo Bueno, «fisiología ficción»- vemos que el organismo sigue
Muchas gracias, profesor Dou. Ha sido tan amable que me ha dado ya [a ¡luccionando sin intervenir y que eI sistema nervioso sigue siendo una espe-
salida a los problemas que plantea. En líneas generales estoy de acuerdo cRñ lic de sede pasiva de reacciones y nunca un lugar de acciones. Y, si después
usted. Un problema crítico, grave, es evidentemente el problema menta" l,lsamos al neo-neoconductismo, encontramos variables intermedias, como
constructos hipotéticos, en el sentido de Miller, pero con fundamento in re,' Por aquí podría orientarse una psicología de tipo científico, no conductista y
sóIo que ese fundamento in re sigue siendo fundamento «ficción», porque lo no cognitivista.
único que hace es complicar la escalera de estímulos-respuestas. Ahora, en Por último, indicar que el conductismo trabaja, a mi juicio, con una meto-
vez de un input y tn output, hay por el medio todo un conjunto de estímulos y dología de tipo o, r operatoria, en la terminología de Gustavo Bueno. ¿Por
respuestas, pero tales que las respuestas siguen reiterando el mismo modelo qué? Sencillamente porque desaparece por completo del campo la actividad
de respuestas externas y pasivas. Pero, más aún, el propio Skinner -y ahora del sujeto de la psicología, desaparecen las operaciones, sólo quedan reaccio-
polemizo con el profesor Bueno- es también un «reaccionisf¿» y no debemog nes. En este sentido la reflexología soviética no es el mejor ejemplo de meto-
dejarnos llevar por Ia ilusión de que, al hablar de conducta «operante», está te- dologias o,r operatorias, como propone Gustavo Bueno, sino el conductismo,
niendo en cuenta «operaciones». La gran «virtud» de Skinner es justamente Y esto, porque la reflexología de Pavlov, aunque esté cortada sobre el modelo
que trabaja con las operaciones que hace la rata en la palanca, pero tal coR- de los reflejos condicionados, es una teoría integrada de actividades de estrato
cepto de ((operante» es también «reactivo», pues sólo constata 10 que cualquier superior, más o menos obsoleta, pero que hace de Ia respuesta meramente re-
parte de la musculatura estriada hace, esto es, reacciona ante un estímulo ex- fleja de una glándula salibar un concepto más activo que el concepto «operan-
terno. Y todavía más, cuando el profesor Seoane cita las técnicas de desensibi- te» de Skinner, Por eso el conductismo sería un metodologÍa o,1 típica, mien-
lización sistemática de Wolpe, basadas, en efecto, en la idea de inhibición recf- tras Ia reflexología sería una metodología de tipo o, z, donde las operaciones
proca de Sherrington, sigue siendo «biologÍa ficción», porque la idea muy precl. aparecen como tales operaciones. Porque ciertamente la rata en la caja de
sa de inhibición recíproca esüí ligada a un segmento del sistema nervioso y, Skinner podrá hacer bastantes operaciones, pero el concepto que tiene Skin-
sin embargo, Io que hace Wolpe es extrapolarla de una manera totalmenfÉ ner de Io que hace es ct r e, incluso, la construcción material de la caja de Skin-
abstracta y pretende curar fobias y tratar respuestas complejas con una «idea» ner se somete a la conducta de los organismos, que en el fondo casi no operan.
tomada de la biología. En resumidas cuentas, el conductismo tiene en cuent& Entonces yo propondría para la psicología -y estoy dando normativa- una me-
una respuesta que no se parece en nada a la respuesta de un sistema nerviogo l.odología de tipo tltz, en donde se tendrían en cuenta las acciones u operacio-
activo integrador, esto es, desconecta las respuestas del sistema nervioso. Dl. nes comportamentales, antes que nada físicas (plano fisicalista), pero de un
ríamos que cuando el conductismo pretende agujerear la caja negra, encuen sujeto que consiste en las actividades cerebrales, es decir, funciones de fun-
tra otra caja, igual de negra, tomada sobre el modelo de la anterior. Parecieró r:iones del sistema nervioso; y una de estas funciones son las psicológicas, que
como si en lo que consiste el cuerpo humano fuera un juego de muñecas ru3ü¡ se pueden interrelacionar con las funciones comportamentales en leyes que
que, cuando sacamos una, nos encontramos con otra idéntica. En este sentido Irabría que investigar.
eI conductismo es totalmente desencarnado, está desneurocizado, no es bioló. No se si habré abreviado mucho, pero más o menos creo que esto coimpli-
gico. Tiene en cuenta la idea de adaptación biológica, pero de un modo total. r:a efectivamente gnoseología y psicología, disciplinas a las que me dedico.
mente abstracto. No tiene en cuenta la fisiología, ni la acción del sistema ne¡.r (iracias.
vioso.
IULIOSEOANE
Siguiente objección: EI cognitivismo, ¿hace algo para superar esta dificul.
tad? En absoluto. El cognitivismo también desencarna por completo la actir¡h Gracias a usted. Recogemos con mucho gusto las múltiples sugerencias
dad subjetiva del sistema nervioso -dice Bunge-; es formalista -diría, creo¡ r¡ue acaba de hacer, pero no voy a contestar a todo, porque usted es una espe-
Gustavo Bueno-. Está desencarnado y es formalista, las dos cosas a la vez. EIl. t:ie de misil de cabeza múltiple que, cuando está en el aire, se multiplica; y en-
tonces yo me atrevo a sugerir polémicamente a los profesores Bunge, Bueno y tonces tendría que contestar el profesor Bueno, el profesor Bunge, que creo
Seoane lo siguiente: ¿No habria que tener en cuenta, antes que nada, que Cl r¡ue no está, y yo.
plano, la escala o la categoría de la psicología está recortado justamente en etr Por mi parte únicamente añadiría esto: que lamento haber planteado esta
nivel de la actividad del sistema nervioso? Ahora bien, decÍa Gustavo Buenq polémica entre lo biológico y el conductismo, porque creo que estamos de
entonces la psicologia se reduce a fisiología. Y cuando queremos pasar de la ft" nt:uerdo todos, quizá más usted y yo que con eI profesor Bunge. Que la inter-
siología a otra cosa, pasamos de una protociencia (el conductismo) a una esp& ¡rretación fisiológica o biológica que hace el conductismo es parcial, de acuer-
cie de ciencia metafórica (el cognitivismo). Pero si queremos mantenernoB gll rlo. Usted dice que tiene que haber una interpretación del sistema nervioso
la escala de Ia actividad nerviosa, se me ocume 1o siguiente, que me gust6rfl r¡ue Io cónsidere más activo, más integrador, que el conductismo no tiene, de
me dijeran si es una tontería. Si entendemos que una función fisiológica ü rrr:uerdo. Lo que yo intentaba decir es que sÍ hay contactos entre biologÍa o psi-
wa acüvidad de un tejido nervioso, que cumple a su vez wpapel, actividad f crlfibiología y conductismo, aunque sean parciales e interesados. Por supuesto
papel, en realidad las funciones fisiológicas no son las funciones psicológioml t¡ ue no encajaría en eI conductismo una psicofisiología específica con un siste-
sin émbargo, las funciones fisiológicas producen, a su vez, un segundo tipo úC nr¡r nervioso integrado, con unas funciones más activas, etcétera; ni siquiera
funciones, que serían funciones de funciones, Por ejemplo, una actividad nüF tncajaría la psicofisiología de Pavlov. Pero no es cierto que haya habido un di-
viosa es simplemente una sinapsis, una descarga bioeléctrica o una descorg vorcio total y absoluto, como se pone en los manuales y se planteó aquí, entre
de ciertas substancias químicas; esto no es una actividad psicológica, sino ft. lrrnducta y organismo biológico.
siológica. Pero un conjunto de actividades o funciones fisiológicas produc0g Me parece bien la función de funciones que propone, si como usted dice
un segundo tipo de funciones -(función de función)- que es ya una activlded tlr lugar a una serie de características que son específicas de la psicologÍa, Ahí
psicológica y también comportamental. El objeto de la psicología es entonoet ficne dos problemas: (1) No se si esa función de funciones se parece al «psi-
el plano de la conducta, pero definiendo 1a conducta como el conjunto de op+ rr'¡n», y entonces el profesor Bunge estaría más de acuerdo con usted que yo; y
raciones o de comportamientos de esas actividades fisiológicas. Creo quo eitl (il) si con esa función de funciones se crean características nuevas, nos mete-
es una manera de recortar el campo categorial de la psicología, de forma qU! rnos en el problema de la emergencia y el emergentismo, que ha salido aquí
436 ésta quedaría como ciencia de la conducta entendida como función de funclú[, lon frecuencia. Sobre ese particular tengo una opinión tranquilizadora para 437
mí, que supongo es demasiado pedreste y paleolítica, pero que me libra de los san por el sujeto humano. Georges Miller, cuando intentó cuantificar Ia canti-
fantasmas que me suscita ese nalgo más» del célebre dicho: nEl todo es la suma dad de información que cabe en la memoria a corto plazo, se dio cuenta de que
de las partes, más algo más». Creo que ese «algo más» es lo que aporta el sujeto los bits no funcionaban como unidad y comenzó a hablar de chunks o bloques
de conocimiento. Por ejemplo, un sujeto delante de las formas óaracterísticag en un famoso artículo del 56 sobre «el mágico número siete, más o menos dos».
de-la^gestalt percibe los elementos formales y «algo más»; ¿qué es ese «algo Es decir, la capacidad de almacenamiento de la memoria inmediata era de sie-
más»?: la estructura que coloca_el sujeto de conocimiento o el iujeto psicoló§'i- te letras (bits), pero fambién de siete síIabas, de siete frases, fragmentos o uni-
co, para no complicarnos la vida con distinciones. pienso que la emergenc'ia dades significativas más amplias (no bits, sino chunks). Desde este punto de
que se ve en los saltos de niveles epistemológicos, esas carácterísticastmer- vista la teoría de la información fracasa desde su iniciación, salvo en algún
gentes, son características que vienen dadas por las operaciones que un sujeto concepto. En cuanto a si se recoge la imposición de restricciones de la teoría
de conocimiento pone ante esos elementos. Eia es mi explicación. de la información en psicología, la respuesta es positiva si se refiere usted aI
concepto de incertidumbre, Pero el concepto de incertidumbre no llega a la
GUSTAVOBIIENO psicologÍa actual solamente por la teoría de la información, sino que entra por
muchas otras puertas, como la teoría de juegos, que mencionaba el otro día el
A las propuestas de Fuentes, que yo desconocía, no puedo respond.er por. profesor Bueno,
que h_g de.analizarlas previamente. En líneas generalei me ha parecido ex.
traordinariamente fina la corrección que hace a los ejempros que ie puesto de JOSE TREVIÑO (CádiZ)
operaciones o,. Es el especialista el que tiene que afinar. En caso éonhario,
estaríamos en la situación de normatividad, de Iá que hablabamos el otro dfa, Tengo que agradecer al profesor Seoane lo que ha dicho y, después de oir-
Me ha parecido.muy fing
91 análisis de la caja de skinner. El segundo punto le, creo que es capaz de decir aún más. En principio, quizá interpelando al pro-
era buscar un nivel psicológico tal que no se reduzca al de las funliones fisio. fesor Bueno con respecto a 1o que ha dicho sobre la cientificidad de la psicolo-
!ógicas. si no he entendido mal, se trata de construir una especie de clase guB gÍa, quiero decir que cuando hacemos psicología, sociología o cualquier otra
lógicamente aparezca a un nivel distinto. Me parece que lbgicamente es un ciencia humana, sí estamos haciendo ciencia. No en un sentido formal, sino en
proyecto_ correcto, pero quizá sea sólo formal. Habría que dotarlo de contenl. un sentido inductivo, diacrónico. La situación puede parangonarse a la de un
do y tendría que ser verificado psicológicamente. Esas iunciones debieran te. arquitecto que está construyendo un puente que todavía no tiene acabado. No
ner una característica. Y esa característica tendría que estar psicológicamentQ estamos haciendo ciencia acabada, pero sí ciencia inductiva y diacrónica.
verificada o realizada. sugiero, si el lugar donde lás caractárísticai de est&c Por otra parte, quisiera preglrntar aI profesor Seoane lo siguiente: Las
funciones podrían encontrarse no seria precisamente el de las relacionol ciencias físicas y matemáticas saben, por ejemplo, qué es un fotón o un elec-
«apotéticas». trón o un cuanto, pero la psicología no es una ciencia de ese estilo y tiene que
trabajar con la desventaja de que todavía no sabemos exactamente qué es la
RAFAELPLA(Valencia) materia viva. Al no saber qué es Ia materia viva, creo que encaja muy bien
aquí y es muy exacto el término de «emergencia» del profesor Bunge. Del mis-
coincido con el profesor se_oane.en que el punto de vista de la psicologftr mo modo que el agua es un emergente de dos átomos de hidrógeno y uno de
no-es un punto de vista energético, sino informacional, y en que, nó por eilO¡ oxígeno, podemos entender que la materia viva con la que trabaja la psicología
deja de ser material. Pero p.uede continuar siendo un punto dé vista riratertnlu os un emergente de estructuras enzimáticas, endocrinas, sociales, políticas,
económicas, etcétera. Creo que la psicología es un emergente o, si se quiere,
siempre qug ele concepto de información sea la información de Ia que habla
teoría de la información: la información relacionada con la negueniropía,Hñ
[i una sublimación de la materia, no en el sentido platónico, sino en tanto que
claro que un errfoque meramente cuantitativo de la informaci?n es cómpletrr concepto abstracto y emergente de esa materia que realmente todavía no sa-
mente insuficiente para la psicología -yo diría que para todo, excepto ac8úo bemos Io que es.
para la telegrafía-; pe-ro una cosa es que se considere insuficiente y ót a cucr
tión es si se recoge efectivamente el concepto básico de Ia információn co!00 IULIO SEOANE
imposición de restricciones, ufi concepto que permite una interacción ros{,
proca no sólo del objeto sobre_ el sujeto, sino también del sujeto que impOnS Poco puedo añadir a los conceptos que usted ha dado, porque también ha
restricciones sobre el objeto. Y hablo aquí del objeto realménte existento, ao planteado las respuestas. Lo que más me ha quedado, al final de su interven-
ya del objeto meramente representado. Porque, si se restringe la informadóil r:ión, es que los psicólogos somos una especie do producto de la sublimación.
al-conocimiento, la pregunta que me hago y liago al conferenóiante también cl (lreo que en parte así es. Se ha dicho que los psicólogos tienen muy exacerba-
¿dónde queda la acción?, ¿dónd-e queda la práitica?; también la práctica pno da la libido de poder, en tanto que imperialistas de la mente, y puede que ten-
piamente dicha, no rneramente la reelaboración de las informaiioner reóthü gan razón. Bajo ese punto de vista, la psicología puede ser la sublimación de
das. ¿No es una versión demasiado estrecha de la psicología? rrna serie de ciencias sociológicas y políticas. Por 1o demás, el problema creo
que es cómo estructurai las relaciones entre los distintos campos epistemoló-
JULIOSEOANE ¡¡icos, que usted ha mencionado: fisiologÍa, física, sociología, etcétera. EI pro-
blema creo que consiste en estructurar el papel de cada una de esas aportacio-
ser muy esquemático y muy rápido. El profesor plá recogió prf rres científicas dentro de Ia psicología. Pero, en definitiva, e§toy de acuerdo.
^ Intentaré
fectamente el sentido de mí afirmación sobrá el pocoluego que daba ti teüfu
de la información_en psieologÍa. La teorÍa de la iñformación iracasó estrepxtü
438 samente en psicología al intentar cuantificar los bi¿s de información quÉ plt 439
TEORIA ECOI\OMICAY
REALIDAD ECOI\OMICA

Mario Bunge
como todo el mundo sabe, la economía mundial está en crisis. Está en
cri-
sis en el primer Mundo, en el Segundo y en el Tercero. El Primer
Mundo'está
ñ";i;; áe innaciOn y paroi eis_egurráode inflación y deudaexterior; y eI
iÉr.á, n¿""¿o está aqu;j;do áe todai las plagas.de E-$nlo' ¿Qué han.hecho las
t-"o¡.r Ni iiquiera describeñ la crisis. No hay un-a teoría adecua-
áu ¿u tu ""o"¿micas?
ttu*uda estanflación, o sea, esa combinación tan peculiar-de inflación
por Io tanto, al no haber teorías adecuadas, no puede haber políticas
"á" "rro.
;;;íó*i;;r Toda política económica, todapolítica socialn se funda,
"dácuadas.
;;;bi"r" frrrrdurr., sobre teorías adecuadas y, además, sobre un conjunto de
áñá"r"iu, de fines aalcanzar,d.esiderata que esf6n regulados por algún.códi-
;;E;;;ú¿ta moral Empecemos entonces por dar un vistazo a la raíz de es-
io, -*f"r, la raíz teórica. jQué pasa con la teoría económica? Me voy a referir
á fu á.o"á*iu neoclásica {o" eitu q.re se estudia en nuestras
escuelas.
Mi crítica se resume án esto: Lás teorías que conocemos, tanto las neoclá-
sicas como las marxistas, se refieren a una economía queJa no
existe, a una
;;;;i; q;á murió junio con la reina victoria o antes. Es la economía del
*ur.r¿o [tre, del m"ercado competitivo, qu'e murió ya hace mycho tiempo
ü;j; b, embates del Estado podeioso, de los sindicatos obreros fuertes y, so-
b"á todo, de los monopolios y en particular de las empresas transnacionales'
Al
;;;;i;#;t; u tu ,urii¿ua, ésas téorías económicas son algo peor que falsas: son
-^-"'H;;ál"ce
irrevelantes.
pocas décadas algunos economistas famosos, tales como Lud-
*ig uon ltir"r, gr", adalid deiindividualismo y del neoliberalismo econó-
;i?",;ñ;u" "lqü las teorías económicas son verdaderas,a ptíori.y que' por
i; ñtq;; ñesrltan de test empíricos. Y von Hayek-sost-enía y sostiene que la
il;;"p;i";mpírica de 1a ecdnomía concierne a Ia adquisición de_ conoci-
mientos, o sea, que es una teorÍa del conocimiento. otros, tales como
Kenneth
consideran la economia como una ciencia de decisio-
Á"ro* y todos'cLantos a
nár, prát""á"" que las teorÍas económicas no son descriptivas, sino
normati-
p". fá tanto, incomprobables..Parecería que es la gente- la que.debe ser
"-rl
,o*Lti¿, a prueba para averiguar si se comporta a la altura de los altos nive-
- " - de racioñalidad
les propuestos por los teóricos'
Otros economiitas, uorqré pagan tributo verbal aI requisito de Ia consta-
tación empíri.., qo" tai tripOiesis fundamentales en la teoría económica
;;;;; rfi "ru".,
ficóiones útiles, como dice Fritz Machlup, Porqug esas hipótesis
fundamentales no tienen pór qué conformarse a los hechos, sino que tan sólo
ib;; d; ser útiles "., "iruró.ru*iento deleltipo «como si»' Milton Friedman'
defensor del monetarismo, es áladid de esta post*.a. Sostiene
l ".ii.""Uioro
ilue el antecedente de una hipótesis condicional (nSi a , enconces b»)
puede ser
como lo mues-
üI;",;Ñ*s q"e ru proposición íntegra puede ser verdadera,
este lipo
i.-" irt p."¿i..iott"t ñ""ñut co" so ufitda' Los lógicos llaman vac? a de queso
;i;";d"le. Bl ejemplo clásico de los lógicos es: «Si 1a luna está hecha
,".¿á .nto"" uL Z i Z- 4». Son verdad.ás baratas. En todo caso, dice Friedman'
procu-
uo i*port"ri" que una economía sea o no libre ni que los empresarios
,*., o'rro maxiinizar sus beneficios. Lo único que importaría -según Fried- es
niurr- u, que todo suceda como si tales supuestos fueran verdaderos..Esta

\
cadol esto implica que todos los sujetos del mercado, no sólo tengan la mismá tiene que ver estrictamente con el tema de su disertación, tan brillante por
información, sino que la tengan perfecta, global. Eso jamás existió, ni en la otra párte. Me refiero a Ia economía neoclásica, pero la cuestión es muy gene-
época victoriana, ni en ninguna otra. Entonces, ¿no será ésto más bien un mo" ral, porque remueve todas las relaciOnes de las ciencias entre sí. Parece que el
delo ideal semejante, por ejemplo, al modelo de «pendulo ideal» de la física profesoi Bunge reprocha a 1a economía neoclásica el ser una economía espe-
clásica, que luego habrá de ser contrastado con la realidad? iulativa careñte dá referencias, sin base psicológica, sin conceptos psicológi-
La segunda cuestión es si no habrá una cierta relación entre, por ejemplo, cos adecuados y, por consiguiente, montada sobre modelos abstractos, sobre
la economía, la sociologÍa, la psicología, la biologÍa, etc. a través de la variáblg el vacío. Mi sospecha es la siguiente: la definición del campo de la economía
«gusto», que es contemplada dentro del modelo de competencia perfecta; in. marginalista ell los clásicos y después en los sucesores (Jevons, el propio
cluso es contemplada en algunos modelos macroeconómicos, aunque ahí máe MarihaU, etc.), en términix de sujetos psicológicos individuales, preferido-
bien como una explicación ad hoc de ciertas variaciones de las curvas y a títu- res racionales, optimizadores, satisfactores, etc., como se quiere decir, ¿no
lo de influencia exógena. era realmente una autodefinición inadecuada, respecto al propio campo gno-
La tercera cuestión es que quizá la excesiva matematización de la econo- seológico que ellos habían configurado? Una autodefinición, inspirada por
mía, que Vd. critica, afecta más a la economía de ámbito americano que a la do motivos idéológicos, pero que no estaba funcionando en la propia construc-
las escuelas europeas, por ejemplo, la Escuela de Londres, que es mdnos mate. ción de sus axiomas. sencillamente, no sólo por la razón general de que las ne-
mática. Y, por último, una cuestión que ya está respondidá en parte. ¿Cómo cesidad.es no son previas a los actos de elección y porque Ia oferta crea en gran
considera Vd. a Milton Friedman, como un científico puro o como un tecnólo. medida la demanáa, sino, sobre todo, por el hecho de que en las curvas de in-
go? Si es un científico puro, ¿cómo se podría explicar la intervención de la Es. diferencia o en las curvas de elección, lo que realmente cuenta -y esto Se vé
cuela de Chicago en Chile? La teoría de Friedman, que en principio era una clarÍsimo leyend.o a los clásicos- como criterio de, preferencia o de necesidad
teoría pura, o sea, ciencia básica elaborada en la tore de marfil dé h EscuelA fion los actoá de elección en el mercado. Y entonCes las referencias de la eco-
de Chicago, ¿se convirtió en Chile en ciencia aplicada, en técnica? nomía podrán ser, en principio, realmente positivas, dentro de una economía
individualista. un ind.ívidualismo que no es meramente un concepto ontológi-
MARIOBUNGE Co, puesto que tiene una dimensión gnoseológica: se trata simplemente de de-

Voy a tratar de responder la pregunta de si el mercado libre existió algu. I'inir et campo económico como constituido por unidades individuales que es-
\ayez. En primera aproximación se puede decir que el mercado libre existlú lán en el mdrcado. Cuando un individuo elige en el mercado algo y se Ie ofrece
0l.go, no tiene sentido decir «elijo esto, porque Io necesito»», sino qye más bien
entre 1750 y 1850 en unos pocos paÍses: Inglaterra, Holanda y Francia. Exiei
tió en primera aproximación, pero siempre al lado de monopolios, tales conl0 lj"lopon" que hay una necesidád o un gusto porque 1o he elegido-. La situación
la Compañía de Indias, etc. En cuanto a la relación entre la psicología y la eco. cs, dé este modo,'completamente objetiva y genera uI corte total con la psico-
nomía a través de la variable gusto, me parece que justamente esa es la debill. logía.
dad de la psicoeconomía. El ejemplo clásico, por lo menos en la psicoeconomls
norteamericana es este: Tomamos el cliente de un supermercado que llega B MARIOBI.INGE
la sección «cereales» para desayuno. Encuentra ahÍ veinte clases de cereales y
se pregunta: «¿Cuál compro?», y compra el que más Ie gusta. Pero el gusto 0§ Le agradezco su intervención. Justamente el primer capítulo-de este libri-
una variable muy secundaria. Lo importante es si el cliente tiene necesidad d6 lo, Econimía y Filosofía, se dedica a eso: ¿cuál es el referente de la teoría eco-
cereal y dispone de dinero para comprarlo. En cuanto a que la matematizaciéh rrómica?; ¿ináividuos o sistemas económicos? Como Vd' ha dicho muy bien, la
sea un estigma yanqui, no lo creo. La economía fue matematizada por Leon ,lr:onomía-neoclásica y la clásica también, suponen que Se trata de una ciencia
(lue estudia el comportamiento económico del individuo, del agente económi-
Walras, que era un suizo, y por Pareto, entre otros, que era italiano; no el
ri<1, sea el productoi, sea eI consumidor; cuando en realidad no hay tal co'sa' Es
creación norteamericana, ni mucho menos. Y si uno mira, por ejemplo, Ol
Iournal of Economic Theory, eL Economic lournal o Kyklos, ve que hay tantú rrna visión estrictamente individualista. creo que ésta no es una cuestión pu-
economía matemática en Alemania, como en Inglaterra, como en Estados Unl. r.0mente gnoseológica, sino también ontológica; es la negativa a. recono_cer Ia
dos. Lo que puede suceder, aunque no 1o afirmo, es que en los Estados Unidof rxi§tenciá de sistemas que son diferentes de conjuntos de individuos. un sis-
hay más economistas que en Europa. Pero no creo que _la matematización c6t I0ma económico, una empresa por ejemplo, no eS un mero coniunto de indivi-
un vicio y no he dicho que lo sea. Yo creo que matematizar es una gran virtud. tlrros, sino que es un sistéma concreto, material, puesto que está constiilrido
Lo que es un vicio es matematizar 1o que no existe. lror individuos que son materiales y que tienen propiedades, esos sistemas,
En cuanto a lo que Vd. dice de Friedman, que es un cientÍfico básico, Ie rü. irompletamente áiferentes de las propiedades de los individuos que los com-
cuerdo que él y sus Chicago boys han asesorado a diversas dictaduras latinot. ,onén. Así que yo concluyo, después de analizar ciertas regularidades y leyes
mericanas. Yo sostengo que Friedman no es un científico, sino un charlota1, i.r:onómicas, quó los refeientes áe la teorÍa económica son sistemas económi-
r:os, no individuos.
Segundo, a él no le interesa tanto la economía básica, Ia economía pura, corÍg
la economía normativa. Su gran preocupación no es entender el mecanismo d0
la propiedad o de la crisis, sino asegurar la total libertad de acción a las gr&tt, I)MILIOMURCIA
des corporaciones, sin cuidarse del interés público ni, en particular, de l0l
menos afortunados. Sostengo que Friedman es un curandero malvado. Yo quería hacer al profesor Bunge dos preguntas. La primera en relación
ron Ia valoración numérica que ha hecho de la economía: ¿Se réfiere exclusi-
varnente a la economía polÍtica o a todo el conjunto de la economía? Si sóIo se
GUSTAVOBUENO
lcl iere a la economía política, me interesa su valoración concreta de la econo-
Mi intervención va a ser muy breve. Voy simplemente a proponer al pr& r¡ría de la empresa y de la economía regional. La segunda pregunta quizá sea
458 fesor Bunge una cuestión que ha estado revoloteando por aquí y que creo quo rrrr tanto marginal, pero creo que es pertinente, teniendo en cuenta lo que
Una cuarta intuición falsa de Popper es que 1o que mide el progreso cien-
coLoQUIO DE LA CONFEREI\CIA tÍfico es el crecimiento del número de las verdades. Esto no es cierto. Es el
punto de vista inductivista. Basta ver cómo crecen en España o en otro país del
DE MIGUEL AI\GEL QI]II\TA1\ILLA mundo los anuarios teléfonicos de año en año, Eso no tiene nada que ver con
el progreso del conocimiento, con el progreso de la ciencia. una acumulación
«Verosimilitud de las Teorías» de datós, todos ellos o casi todos ellos verdaderos cien por cien, no es ciencia.
En cuanto a la posibilidad de establecer o construir un cálculo de verda-
des parciales, en Ia iección II se muestra una de las posibilidades más difundi-
das que se ha investigado:
MARIOBUNGE V (pAq): min [" (p), v (q)]
En esta primera fórmula dice: «la verdad de una conjunción es igual al mÍ-
Todos hemos admirado la brillante y clarísima exposición del profesor
nimo d,e los ionjuntos». Tomemos un contrajemplo. Yo digo que «Quintanilla
Quintanilla sobre un problema muy difícil, que ha estado desafiando a mucha es un filósofo ovetense». ¿Esta proposición es verdadera? Según este postula-
gente durante muchos años. No son muchos, particularmente en España, Io8
do el mínimo de los lados vale cero. Luego la proposición «Quintanilla es un fi-
que usan métodos formales, en particular lógicos, para aclarar y sistematizar
lósofo ovetense» es falsa a secas. No. Intuitivamente eS verdadera a medias.
ideas filosóficas. Pues bien, tenemos todos algunas ideas intuitivas acerca de 'liene una parte cierta. Es filósofo. No es ovetense. Además, no está tan lejos
la verdad, en particular la verdad de hecho, la verdad fáctica, pero por lo visto
nuestras ideas intuitivas difieren entre sí y, hasta ahora, no hay ninguna teo' oviedo de salamanca. Esta intuición no está captada por la fórmula. segundo,
la tercera fórmula:
ría de la verdad fáctica que satisfaga a todos, en parte porque nuestras intui- v (-p): 1-V (p)
ciones son diferentes. antes de pasar a Ia teoría propuesta por el profesor
Quintanilla quisiera agregar a su crÍtica de Ia teoría de Popper lo siguientel la («La verdad de una negación es el complemento a la unidad de Ia verdad de la
teorÍa de Popper de Ia verdad parcial o de la verosimilitud se basa sobre cuatro
intuiciones qúe *" parecen falsas. La primera es que' como ya lo mostró el proposición dadar) se la derriba fácilmente con eI- siguiente^contraejemplo:
profesor Quintanilla, presupone que las proposiciones de la ciencia fácticat i,lurrre*or 36 a la proposición que dice «Quintanilla tiene 36 años de edad».
por ejemplo, son o totalmente verdaderas o totalmente falsas, cuando de ho' lintonces sabemos que es verdadera. Le asigno valor uno. Sin saberlo, mirán-
cfro ú mayor parte de ellas, en el mejor de los casos, son buenas aproximacio'
rlole, digo: nBueno, por esas canas y la ronquera, ...37»» ¿Cuántose aparta de la
verdad?-. Es uno dividido por 36. ¿Cuánto es?, 1 - 0,03:0,97. Después viene
nes, son parcialmente verdaderas. Entonces es en cierto modo trivial, sin inte'
runa chica a quien Ie gusta la barba de Quintanilla y dice: «tiene 35». También
rés para la ciencia fáctica. Segundo: tampoco tiene interés para la ciencia fác'
que se acepte la teoría de la verdad de Tarski, porque la teoría de la ver' se aparta 1o mismo, 0-,97. Pero después viene un tipo más,vivo y dice «Quinta-
ticail
dad de iarski al menos tal como ha sido formalizada en la teoría de los mode' rrilá no tiene 37 años de edad», o «Quintanilla no tiene 800 años de edad», o
«Quintanilla no tiene 0 años», y ¡la pega siempre!. ¿CuáI es el valor de_verdad?.
los, que es una parte de la lógica semántica de la matemática, se refiere exclu' (Jiro, exactamente. Completamente cierto que Quintanilla no tiene 37 años de
sivamente a modelos concepiuales de teorías abstractas; por ejemplo, cuando
cdad, que no tiene 800 años. Queda destruida esa fórmula que, por.otra parte,
se dice que Ia teoría elemental de los números, la aritmética elemental, es un
modelo posible, uno de los tantos modelos de la teoría de los grupos. Ahí no aÜ ,,.uo qüe el profesor Quintanilla no Ia adopta. cuando él decía un cálculo cual-
trata de una confrontación de una teoría con la realidad, no se trata de um rluierá,.. podía ser éste; creo que éste no puede ser por los dos motivos que
ucabo de dar.
adecuatio íntelectus ad. rem. La tercera intuición falsa de Popper, que nunc& flü
menciona, es la idea hegeliana deLa aufhebung, es la idea de que el proceÉo Me gusta la teoría que é1 propone, pero hay que hacer un ajuste, que es el
histórico del conocimiento se desarrolla en forma concéntrica. Primero se ti€' siguientá: cuando se calculan todas las consecuencias-Iógicas de una teoría y
ne una teoría (Tr); después otra que la encierra, la engloba y la niega (aufho' rliies nvamos a ver cuál es el solapamiento o cúal es él» -no es esa la palabra
bung). Se llama negación dialéctica, y así sucesivamente (Fig. 1). Sería ur-r pfor
r¡ue empleas tú-...
ceso concéntrico, cuando de hecho no es así. Un modelo más realista del pro'
ceso de la ciencia sería este: el cuerpo del conocimiento (Tr ); el próximo Te un M T GUEL AN GE L QUINT AN ILLA
recubrimiento parcial, pero hay muchas cosas que quedan afuera y que se dG'
sechan (Fig.2). Recubrimiento.

MARIOBUNGE

Entonces, el recubrimiento. Tomas el recubrimiento C (h) y luego eI cuer-


que hacer
¡ro total de evidencias Eu formadas por la unión de E y E'u. Aquí hay
irrr pequeño ajuste. No e's grave. La situación real es la siguiente: Si tienes una
tcoiía-K y una cantidad de datos X, que enchufas a la teoría para activarla
para poder calcular predicciones, por ejemplo- y luego comparas con otra
tcrlría 7V, obtienes tus consecuencias, que son d. Si después comparas ésto con
{tl.ro cuerpo de conocimientos empíricos e, porque haces nuevas observacio-
FIGT]RA 2
r,,,s o nuevas mediciones, que van a influir en d, te fijas en la intersección de X
490 FIGURA I ('on e, no conlü. Es un ajuste que hay que hacer.
MIGU E L AN GE L QUIN TAN ILI. , ¿se refieren a cada una de las ciencias y aún había que distinguir más, a las es-
pecialidades científicas y aún a los teoremas, o se refiere alamathesis uníver-
salis?. O para evitar la noción de mathesis uníversalis, puesto que es un con-
Una sola observación. Estoy de acuerdo con las críticas que ha hecho cepto, hoy por hoy, tan utópico como esa verdad de Cusa de la que se hablaba,
Bunge al cálculo de Ia verdad parcial de una conjunción y una negación; críti-
a lá clase de las diferentes ciencias actualmente establecidas. La situación es
cas que le han llevado a desarrollar una propuesta muy interesante a la qu6
la siguiente: si las medidas se establecen por cada una de esas ciencias inde-
me refiero en la nota (6) del texto de mi ponencia. Pienso que mi teoría es coür.
pendientemente, entonces las unidades de medida serán completamente dis-
patible con cualquier otro cálculo de la verdad parcial. De hecho aquí sólo uü-
iintas, no podrá tener ningún sentido general' Pero, en cambio, podría tener
lizo el cálculo que Bunge critica para demostrar que los resultados de Tichy y
un sentido global, me parece, el considerar la clase general, porque entonces
Miller son válidos incluso para un sistema de lógica tan elemental como éste. la verdad, T, que Quintanilla llamaba metafísica, sefia verdad de una ciencia'
A la hora de refinar el concepto de verdad parcial habría que tener en cuenta por ejemplo, las matemáticas. Y entonces lo que estaríamos haciendo es tomar
las sugerencias de Bunge. Pero lo que yo he pretendido ha sido simplemente
como canon a una ciencia, para medir todas con respecto de aquella. De este
generalizar el teorema de verosimilitud.
modo, positivizaríamos el asunto, sin necesidad de ir a la causa primera. Lo
que me temo es que los criterios deban ser extragnoseológicos: por ejemplo el
GUSTAVOBTIENO Consensus, eI grado de aceptación,... Y entonces estamos haciendo sociología
de la ciencia.
Ante todo expresar mi admiración por esta exposición tan bonita, como Terminaría por mi parte diciendo que en cuanto a las consecuencias filo-
ya ha dicho Bunge, tan inteligente. A mí me ha parecido que estábamos en Ia sóficas, que parece que tú has insinuado, creo...
Filarmónica, oyendo un cuarteto para cuatro violines. Porque realmente eB
esto, yo creo. ¿No es verdad? (RISAS) MI GUEL AN GEL QU INTAN I LI,A

MARIOBUNGE Era para provocar un poco que Gustavo Bueno...

Parcialmente verdadero. (RISAS) GUSTAVOBUENO

GUSTAVOBUENO ...creo que eI desarrollo de la teoría de la verosimilitud de Popper es algo


asÍ como esé concierto de cuatro violines del que hablé al principio, pero tal
Es un ejercicio precioso de construcción. Hay también una filosofía que que al terminar el concierto los violinés se van disolviendo y desaparecen.
Quintanilla ha tenido la impudicia de declarárnosla. Sobre esto quisiera decltr (RISAS)
también unas palabras, aunque eliminando la filosofÍa final (Nicolás de Cusa),
En líneas generales me da la impresión de que, traduciendo provisionol.
MI GUE L AN GEL QU INTANILI,A
mente los resultados de Quintanilla a mis coordenadasn lo que aquí se nos ht
mostrado es la autofagocitación del popperismo, una suerte de involución eü
Respecto a la naturaleza de la medición de la verosimilitud, realmente 1o
la cual el popperismo se ha autodigerido. Pero quizá hay otra cosa, relativa &
que ha dicho el profesor Bueno está de acuerdo con mi intención. Estaría en
la viabilidad de los procedimientos de medida que carecen de unidades definl.
das y han de recurrir a ejemplos convencionales, Mirando la tabla, sospech0
tlesacuerdo con la intención de Niiniluoto, quien efectivamente pretende me-
si no está ocurriendo que en estas columnas R, y, Z y en estos mínimos, lo qu!
dir la verosimilitud. Lo que yo digo, en cambio, es justamente que, si nos toma-
está funcionando, por ejemplo, es que esto R (h, e), el recubrimiento de ei pof
rnos en serio unas características básicas de la comparación de teorías, si-
guiendo la metodología popperiana, entonces ninguna métrica definida en un
h, por ejemplo, sea intersección de conjuntos; que lo otro sea, por ejemplo¡
reunión; que lo otro sea unión por medio de complementos. Y por consiguiem. álgebra de proposiciones tiene interés práctico para la metodología. Pero eso
no impide que sí tenga interés la formalización que propongo (y que quizá pu-
te, que lo que se está construyendo es una especie de red o semired, en ouyo
caso no estamos aquí haciendo conjuntos borrosos, sino que estamos aplicon, diera hacerse en términos simplemente conjuntistas) de los criterios poppe-
do otros esquemas después cualificados, pero que realmente no funcion&n¡ rianos para la preferencia entre teorías. Lo que ocurre es que' si se acepta mi
porque es igual que pongas unos que otros. ¡nálisis, entonces no tiene sentido intentar definir una función lineal de incre-
rnento de la verdad de las teorías. En realidad mi tesis se puede resumir así: la
Ocurre como cuando puntuamos exámenes: no estamos cuantificando, eD
tamos utilizando tres categorías: malo, bueno y mejor, y despues puntuemgl ostimación'de la verosimilitud de una teoría no tiene nada que ver con una su-
(enmalo entra todo hasta cinco, etc.). Son conjuntos que simplemente estsmol puesta medida de su aproximación a Ia verdad.
En relación con la naturaleza metafísica de la verdad absofuta y la verdad
clasificando, no estamos ordenando ni midiendo. Yo sospecho que a lo moJor¡
si en estas mediciones no hay unidades de medida realmente, entonces 6ttl rnatemática, lo que ocurre, en mi opinión, es lo siguiente: sabemos que no po-
tlemos representar formalmente todas las verdades matemáticas, por lo tanto
estructura podría quizá traducirse en una estructura de red (no Io sé), algo Ctt
rro se soluciona nada diciendo que Ia verdad absoluta es la verdad matemática.
que se asocie precisamente la reunión y la conjunción y alguna otra operacfátt
pertinente. Pero sí vamos a tomar en serio la posibilidad de medir; de en00u. ¿Qué es la verdad matemática? No hay ninguna teoría completa que nos des-
trar algún procedimiento de evaluar, entonces la pre$rnta que creo import&fl. r:riba todas las verdades matemáticas. Y no puede haberla. Entonces, supo-
te -a mí por lo menos me interesaría mucho- desde el punto de vista gnosooló,
niendo que la verdad matemática fuera la verdad absoluta respecto a la cual
gico sería la siguiente: ¿las rnedidas de verosimilitud de teorías han de reforlp ¡rudiéramos medir la distancia a la verdad de nuestras teorías, llegaríamos a la
rnisma conclusión: que no podemos construir esa medida porque no podemos
492 se a cada una de las.teorías o al conjunto de las teorías científicas?. Es doglrr
cia con variables matemáticas a las que se asignen los mismos intervalos de
valores. Por contra, el carácter material de la regulación filosófica deberá
coloQuro soBRE
mostrarse en la actuación directa sobre las variables de las Ciencias Prima- LAS COMUI\ICACIOI\ES DE
rias, es decir, sobre aquéllo de lo que hablan dichas Ciencias, y no sólo sobre
«cómo» hablan, JULIAI\VELARDE,
El segundo camino nos llevará a dilucidar el carácter científico o no de la
actividad filosófica. Desde un punto de vista sistémico, en diversos trabajos TOMAS RAMOI\ FERI\AI\DEZ,
(«Esbozo de una Teoría General del aprendizajs», Escuela 75, Valencia, 1975;
«Science as a Living System», Annual Conference of the Southeastern Region
IGI\ACTO TZUZQUIZA
of the Society for General Systems Research, Louisville, L981; «Del Aprendi- Y RAFAEL PLA.
zaje ideológico al Científico», Simposio sobre Desarrollo Intelectual e Integra-
ción Cultural, Madrid, 1981) he descrito lo «científico» como una forma de
Aprendizaje Social (es decir, de evolución de un Sistema Social acumulando
información) caracterizada por ser organizada y transferible, entendiendo por
organización de un Aprendizaje el autocontrol del mismo. Dicha organización
del Aprendizaje se realiza a través de la acumulación en una memoria del Sis-
tema de los refuerzos positivos y/o negativos procedentes del entorno, y en
función de los cuáles el Sistema evoluciona. JUAN RAMON ALVAREZ BAUTISTA ( León)
Pues bien: si atendemos a la evolución de Ia Filosofía, ésta se ha caracte*
rizado por ser una sucesión de dogmatismos, en la que las diversas doctrinas Como las intervenciones han sido plurales, voy a empezar también por el
filosóficas han sufrido un proceso de selección del mismo tipo que el que ha final. Respecto a la intervención del profesor Plá, tengo que decir que ha juga-
operado sobre las especies vivas, No obstante, el carácter no científico (pue* do con una idea de sistema totalmente general. El único esquema interno que
dicha selección no está autoorganizada) de la actividad filosófica no debería tiene es la idea de «información», una idea tecnológica que procede de la inge-
tomarse como definitoria de la misma: sabemos que la adquisición de un ca- nierÍa, cuyos inconvenientes son graves a la hora de aplicarse incluso a una
rácter científico, que la organización del Aprendizaje Social, ha ido siendo semántica lingüística. Así que Ia única crítica que le haría, sería una enmien-
conseguida a 1o largo de la historia por diversas ramas de la actividad humana, da a Ia totaliad,en en sentido de que no me parece que haya un sólo concepto
y no es algo de 1o cuál se haya partido «a priori» y de una vez para siempre. Por filosófico intrínseco que pueda aplicarse al desarrollo de filosofia en esa tec-
ello, si definimos la regulación filosófica como la REGULACION TEORICA, nología de sistemas. Eso no quiere decir que su proyecto sea inviable, siempre
MATERIAL SOBRE LAS CIENCIAS, podemos admitir la posibilidad de que que esa idea sistemática general tuviese un esquema filosófico interno, que es
dicha regulación pueda en el futuro llegar a ser científica, es decir, a organizar 1o que yo pretendía mostrar en mi comunicación de ayer. Pero en ese caso es-
su propio Aprendizaje; para ello será necesario precisar sus objetivos (cara atr taríamos ante una ponencia distinta de la que hemos oído.
progreso de las Ciencias) y sistematizarla contrastación de la consecución o Una pregunta al profesor Fernandez, cuyo trabajo sobre el incesto me in-
no de los mismos; y, en la medlda en que el progreso de las Ciencias que se teresa mucho. La idea de nivel de transformación de una ciencia es la que pre-
busque fomentar esté a su vez conectado con el progreso tecnológico y social tende ver cómo en distintas escalas (-aquí se ha hablado de emergencia y de
general, tal regulación filosófica puede devenir en una Economía de Ia Investi- niveles-), cómo el campo de términos, con que trabaja una ciencia, se resuelve
gación Científica. muchas veces no en escalas, sino en ciertas conexiones entre escalas diferen-
tes. Pongo dos ejemplos claros: la química clásica se resuelve con la superpo-
sición de átomos y moléculas, porque, como sabemos, hasta que no sé descru-
be la ley de las proporciones múltiples de Daltón, que salva las d"iferencias en-
tre las moléculas como últimos componentes de los gases y los átomos como
últimos componentes de las reacciones químicas, no se resuelve el problema
de la química clásica. En el caso actual de la evolución biológica nos encotra-
mos entre una teoría de la evoluciónrestríngida y una teoría de la evolución
general, porque, cuando se plantea el problema de aplicar el concepto operati-
vo de «selección natural» a las etapas prebiológicas y, en concreto, a la última,
como hacen Orgel y otros muchos, nos topamos con el concepto fenomenológi-
co de orgariismo, aunque sea a la escala del organismo más simple, como decía
Dobzhansky: «cuando Darwin hablaba de ésto se pensaba en eI caso más sim-
ple, el de una ameba». Ahora bien, en Orgel y demás teóricos del orígen de la
vida encontramos una traslación semántica, una especie de metáfora por la
cual se traslada a los polímeros la competencia, pues en la última etapa pre-
biótica los protagonistas son «entidades duplicatiyas», susceptibles de errores,
etc. De modo que en esta teoría de la evolución general parece que la solución
no es atenerse tampoco a la escala de lo vivo, ni siquiera a su nivel más simple,
sino, otra vez, la contraposición entre «entidad duplicativa» y «organismo) en
578 sentido f enomenológico. 579

E=
A Ia vista de este contexto, mi pregunta para eI profesor Fernández sería
la siguiente. Me parece que 1o que dice sobre el incesto resuelve algo precisa- teorías sintéticas de Ia evolución, que están basadas en ra genética
de pobla-
mente porque, partiendo de tres escalas, reconstruye un concepto que ya no ciones. Esa teoría de ra evorución áe base geneticista p."ripo.r"
q.ru ru
está en una sola escala; al encontrar una relación, en la que el incesto aparece ducta forma parte -lo presupone, no Io estuáia directamentej "o,
áe iuTrroro"i¿rr.
precisamente como algo que se anula por Ia propia dinámica de las relaciones El propio Dobzhansky ya rnies, reforzado ahora por la tendencia
,á"iouiotogi
sociales en las comunidades de rangos superiores... Desde el punto de vista de ca' presupone que existen los instintos para poáe. incluir
la cond.ucta en er
la teoría de la ciencia la pregunta es ésta: ¿Esto depende de las propias opera- marco de la evolución- porque si n_o hay instinto, no hay determinácián
geneti
ciones que han llevado ahí? ¿Constituye una interdisciplina (concepto ambi- ca- Ahora bien, resurta que los triólogoi que sÍ trabajaí
."" rá,
minan dándose cuenta de que el instiirto és un tugar vr.í;;;;;;;;;iIJá"r¿" ter_
güo) o se ha encontrado un nuevo nivel de resoiución de algún tipo?. Porque si """á""tas
no es interdisciplina, ¿qué disciplina es?, ¿a qué palabra hay que adscribírse- punto de vista genéticor p€ro €s indefendible. io."r, Ju"" "t
pero no hay hoy_ningún.etólogo serio que defienda q".
lu""áLndoro,
Ia?. Y si no se ha creado una nueva disciplina, yo la llamo interdisciplina. Evi- ,i-frrvl"rtiri".
dentemente desde sus propios supuestos no se puede decir que se cree una ocurre ahí? Que hay un desajuite... No sé si esto respónde a ra ¿e"¿
cuestión.
nueva disciplina, porque sería volver a darle la vuelta a la construcción. Ha-
bría entonces ahí una categoría ontológica, representada por el incesto, que RAFAELPI-{
estaría condicionando la ciencia, es decir, Ias propias operaciones sobre cier-
tos objetos que están haciendo algo. Yo pregunto ¿qué es ese algo?, ¿qué deli- ntluy brevemente y en el mismo niver de abstracción y generalidad
que has formulado Ia crÍtica.. La teoría generar de con el
mita y con relación a qué? sistemas e's, .in.ipio, ,n
f
ins.rumenral de rrabaio apricabte. po.i, ",
g"n*ruria"a. alái¿¡""JrL.'ril,",ru.
TOMASRAMONFERNANDEZ reares. Ademas, se ha mostrado útil para er estudio de los
sistemas complejos.
Estonces, de la misma forma.que se puede apricar al material
científico, como
se ha hecho en la comunicación anteiior, se puede apricar
Quizá al final he introducido lo que he llamado «el argumento psicológi-
dad filosófica como un aspecto.o una parte dé ra actividad
tu-liá" u ii u"tiri
co», donde traspaso o salto el punto de vista gnosológico, que he tratado de
carse naturalmente para estudiar su felación con las otras
,;.á.
i;;Lae .pti
mantener. Y da la impresión de que yo invento una solución al incesto que esta- esferas á" ta actiui
ría ubicada en ese plano. Pero creo que es sóIo una impresión, debida a un de- dad humana.
fecto en la exposición, pues la intención es distinta. Mi intención es demostrar
una «competencia» en el doble sentido del término: el de «ser competente» y el GUSTAVOBUENO
de «competir». En este sentido el «argumento psicológico» no es mío, sino que
trato de mostrar que está también en el propio trabajo de muchos etólogos y Muy brevemente por ra razón de ra hora. He tomado muchas
notas pero
primatólogos. Este argumento parece que sirve para demostrar una supuesta voy a reducir al mínimo mi? preguntas, que no son objeciones.
conjunción entre el punto de vista biológico (el argumento biológico) y el so- A Julián velarde. Jurián.verard".*"-hu dejado ráalmenie asombrado
su exposición..sabía que estaba trabajando
por
ciológico (el argumento sociológico), que parecen alcanzar una cierta armonía t.utujo ai"á"i", rii"rogr-
entre sí al encontrar un supuesto común en una teoría de Ia conducta. Cada ".r "[o,es""una figura
co' Y caramuel, por las cosas que noiha contado,
r".p.L"¿."t",
grupo hace sus propias suposiciones sobre la conducta, suponen una teoría (o importante en ra hisroria de ta cieicia _oa'"."u. qo"
fe ideológica) que quizá pueda ser interesante por cuanto obligaría a los pro-
t1r::::1iit!_91-",
rla rogar a verarde que me aclarase qué relaciones
pletamente- tuvo, por ejemplo, Kepler con Ca.amuel -que las desconozco com-
pios teóricos del aprendizaje a una delimitación del propio trabajo en una di, porque parece que la
rección determinada. Pero se trata de una teoría de Ia conducta supuesta, por- giratorio e1tá.pái próxima u ru g.u"'..uo'r""fr" áá"r"pr"..
que cuando uno busca directamente en la psicología el argumento (y no se fía
lS=:3:l^téL*to
uesconozco cómo conocieron Leibniz y Keprer a caramuel,
nos sobre esto? ¿podría informar-
de los argumentos inventados por biólogos y sociólogos), se encuentra con un
argumento distinto que demuestra una especie de centrifugación de las cate- Tomás Fernández. ya hemos hablado mucho de cuestiones
que él ha suscitado ahora en torno a ra teoría
similares a las
gorías, porque no existe esa pretendida e ideológica armonía. En este contexto a" tu *oirr"iorr;;J;'lü;;re".-
se plantea, me parece, el problema de la teoría de la evolución, pues en su uso tiva gno-seológica. El inces_to parece que está flotando en áii;;;;
y la apelación a Ia evolución por ellas obriga a plantear
;rñJgo.i",
cotidiano, conlleva.dos aspectos diferentes. Por una parte, la teoría de la evo- la cuestión de si la evo-
lución es siempre una pretensión: la pretensión de que, como todo proviene lución es una idea o es una categoría. Si lá evólución es una idea,
.:.no ha sido
por evolución en todas las escalas, todos los productos tienen que estar some- utilizada rearmente como una caiegorÍa por Ios biói;gñi;;a,
acertado con una cuestión en cuyo análisis casi se toca con
ñlí"á^i", r*
tidos a Ia teoría de la evolución, cuya verdad científica es incuestionable. Por eI dedo la diferen-
cia de ide-as y categorías. se me ócurre
otro lado, hay una acepción más categorial de la teoría de la evolución, que va -se lo sugiero, ."Á" p."ü"ui"il¿toao
de control- si, por ejemplo, a propósito del inces"to pueden
en otra dirección, pues se plantea cómo es posible un ajuste real entre distitas
tantes' dentro de cadaplano^cátegbrial de, pongamos por
t.i-árr" .up."r""-
categorías conductuales, las categorías de la genética de poblaciones o las ca- caso, un ambientalis-
tegorias de una cierta sociología. Y se plantea también si existe realmente o no ta,y un geneticista. si los diferentes pensaáore"s o escueras
tuvieran áo"lri"r,
ese ajuste y hasta qué punto. Lo que trato de demostrar, así pués, es que la teo- sobre el incesto notablemente_diferentes, que pudieran
rentes categorías, según escuelas que fuesen páraletur ".r.ru.ru "á,
rur'¿it"-
ría de la evolucÍn no puede ser utilizada de modo ideológico, ni reduccionista o u"amgár, co"
y que es precisamente el intento de ver directamente la conducta la mejor de- tamos ante una serie de investigaciones típicámente gonoseológieas. "rto ".-
Ignoro si
mostración de la inoperancia e inutilidad de tales usos. Creo que los desarro- habría suficiente material, si úbre et incesio ;; düil;r"?"i.ir"#r"ti
llos de la teoría de la conducta en estos últimos veinte años demuestra que la cientemente autores de diferentes escueras (de cada
teoría de la evolución es muy anómala o muy rara como categoría científica, blecer algunas conclusiones. "i";;ió;;;;páái. .r,"-
580 porque el nivel de categoría científica parece mantenerlo estrictamente en las , ?or último, a io que ha dicho rzuzquiza,Me ha interesado muchísimo. sus
palabras me han sonado raras y reconozco que
me he empezado
" "Lao"ailir.
F ''--

COLOQUIO DE LA COI\FEREI\CIA DE niano- supongo que hay como esferas o círculos duros, similares a los bum- I

pers de los billares mecánicos, en los que rebota la molécula estudiada. pues
Ar\Tor\ro F. neñeoe bien, ocurre que una pequeñísima modificación en Ia dirección de un choque
se amplifica en los demás de tal manera que prácticamente resulta imposibte
seguirla. Necesito conocer esta dirección con infinitas cifras decimalei; de 1o
«Determinismo y caos en las leyes físicas» contrario, mi conocimiento es absolutamente inútil y no puedo seguirla. La di-
ficultad de este tipo de problemas es tal que la demostración de qie este siste-
ma es ergódico llevó a sinaí setenta páginas de matemática altamente especia- lll
lizada, que traducidas a un lenguaje no formalizado podrían convertirse en
cinco mil en un cálculo aproximado.
l

LEONGARZON._ FERNANDO MUÑOZ BOX (Valladorid)

unos brevÍsimos comentarios antes de proceder ar coroquio. La conferen- . Quería


plantear tres cuestiones en torno a estos difíciles problemas. una
es si ese desconocimiento que tenemos de los sistemas que hajdescrito
cia me_ ha gustado mucho y sólo quiero hacei un par de indicaciones. ¿insis- l

EI efecto_mariposa.es un símil muy bien traído que po"" áá-u"rfiesto tirían los deterministas en decirnos que se deben a variables ocultas? E]ntien-
..-.
difícil.que e_s la predicción, por ejempló, en la mecánicu á" n"iáor, ,"á, gur",
Io do que el problema es completamenté distinto al que se plantea en Ia mecáni- ril

o líquidos. Pero elpúblico no especiirista puede uu.r" .orá*"iao ca cuántica, pero me gustaría que hablaras sobre é1to, púes tal vez algunas co-
ui sas que.no conocemos puede llegar el dÍa que las conozcamos. yo noioy nad.a
de pensar que la física no dispone de medios para realizar prediccioies. "l"iuo"o
No determinis_ta, pero Io planteo porque el problema es epistemológicameíte in-
hay tal. Desde lue€o las predióciones no pueden ser ejecutaáas con
efáetalle tere.sante. La segunda cosa se refiere a las ecuaciones diferenciales y tal vez el
que se lograría si las ecuaciones fuesen integrables. póro renunciar
at áetalte profesor Dou nos corrija: es decir, ¿no habría posibilidad de encontrar un
no significa que estos modelos más económlcos no nos proporcionen
una in- procedimiento matemático distinto del de las ecuaciones diferenciales que
formación mucho más útil. En este sentido, me hubiera
iláá;q;;;;Lubie-
se referido al movimiento browniano como un caso típió *estudiado precisa-
nos llevase a plantear la física entera de una manera absolutamente distinla?
mente por Einstein- de fenómeno estocástico. Tambión quiero ináic;; comprendo que-la_ pregunta suena a ciencia ficción. EI tercer punto es insistir
que ta en el problema de la enseñanza, Me parece que con nuestras maneras de decir
aplicación de esta caoticidad, es decir, la aplicación a" ro, g.u"á"r-.rl-".o,
la neutrónica, por ejemplo, ha permitido uiun u, enormemente
u y con nuestros libros de texto hacernos polvo a los alumnos. por ejemplo, en lr
en cuestiones matemáticas al niño pequeño le decimos que no se puede restar 2 i 3,
termodinámicas. En relación con ésto, la cuestión de los «atractoresr,
tan iero al
atractiva por cierto y a ra que Investigación y.ciencia dedica año siguiente le enseñamos un procedimiento para restar negativor; pii*e.o
asequible hace un par de meses, poneáe manifiesto algunas ¿"""1rrl";"
*"y Ie enseñamos que no se puede extraer ta r/-1, fuego le enseñimos quá sÍ pue-
tu, crr"Étiorr", de. Y en física- pasamos la mitad del curso diciendó a los arumnos que todo lo
suscitadas por el profesor Rañadá en su magnífica conferencia.
que se les ha dicho el curso pasado no vale, porque ahora deben entlnderlo de
ANTONI O FERNANDEZ RAÑADA._
otra manera. Quizá en las discusiones sobre la mecánica cuántica subyace lo
mismo cuando se arguye desde la fÍsica clásica.
a,gregar algo sobre el movimiento browniano?. Cierto que no
- Cr-*oa e[ en particular,
.ne^ rere.do me ANTONIO FERNANDEZ-RAÑA-DA._
pero en general queda dentro de lo qué he dicho l

rirl,"_T?s complejos en los que ño los datos iniciatés. Oste pro-


:.?^b:^
Drema. noy dra. habria que estudiarlo más "o.ror"o .
Respecto a laprimera pregunta diré que ésto no tiene nada que ver con
bien desde el punto de vista de lo variables ocultas. En este acto de prestidigitación no hay mangas áonde ocul-
l

que se ha dado en llamar «teoría de billares», que curiosam"rt"


pr"o"rrpu -r_ tar nada. En la ecuación Xr - X no hay nada oculto, todo está a lá vista. se trata
cho actualmente a los matemáticos. il

de que al modificar infinitesimalmente la posición en un determinado mo-


-.Antes había dicho que para describir er movimiento del gas contenido en mento de tiempo, se modifica arbitrariamente en otros, sin que las variables
un litro de aire, necesitaríamos el equivalente en papel a todaia masa
dála tie- ocultas tengan nada que ver. volviendo a la imagen de la inteligencia de Lapla-
rra. Eso.en el supuesto de que las ecuaciones fuésen integrables
-(1o cual no
quiere decir que se quieran integrar, sino simpreme"t" q-"e ," p"[áu" ce, no se trataría simplemente de potenciar enormente las cualidades hurna- l

grar)-. Tales cálculos suponen que no hay una dependencia critriaáe ios
irt"- nas, pues ello no bastaría para poder seguir Ia evolución de estos sistemas. se
tos iniciales. Pero hoy se sabe que un gur ii"r" tamaño, es decir,
¿a trataría de alg! de grado superior; no sería, por tanto, una inteligencia, habrÍa
ras de las moléculas, aunque muy pequeño [". r* ".r"- que llamarlo de forma diferente. Respecto a la segunda cuestióñ, lo que sí sa-
-der orden de r0 r cm-,iierre, s,, bemos hoy es que Ia leyes de la física se suelen representar por ecuaclones di-
l1maño. Entonces, ese sistema es eigó-dico, con lo que una pequeñísima modi- ferenciales y que las ecuaciones diferenciales tienen estos problemas. euizá
ficación del movimiento de una de éilas lá transtórna .o-pr.t**urrte,
como en algún caso puede que se hayan buscado otros formalismos, no lo sé y no
pasaba en el efecto mariposa. por tanto los cálculos todavía
fíciles y requieren mucho más papel que antes. por eso ahora se
*r, -ocnááas ai puedo contestar a ello. Quizá el P. Dou tenga alguna idea sobre estos asuntos.
diar estos fenómenos con modeloi re.r"illor de billares, en este casá
r""i* Finalmente, con relación a la enseñanza estoy de acuerdo contigo. Creo l

"rtr.-
cán er ti que estas cosas hay que plantearselas para poder enseñar adecuadamente a
llar de sinaí. En vez de suponer que las moléculas que se mueven son muchas
los estudiantes. No obstante, hay que tener en cuenta que estos resultados son
-caso complicado- supongo que sólo se mueve una inolécula, y puá."p.ár""_ recientes. Me parece que hasta ahora sólo se han celebrado dos reuniones in-
600 tar el efecto de las otras -y esto tiene algo en común con et áávimiuriá
¡ro*- ternacionales para tratar estos temas: una fue en Nueva york en diciembre de 601
tll

ltr
1980 y sus actas hace quince días, aproximadamente, que salieron publicadas; ciencia no puede predecir, sin que ello quiera decir que no haya normas, ni
y otra tuvo lugar el verano pasado en Francia y todavía no ha salido ninguna leyes, etc.; por consiguiente, que Ia relación de predictividad va por otro lado.
publicación. De manera que Ia conciencia de este problema está surgiendo en No en el sentido puramente subjetivo, sino en el objetivo; se trata de la impre-
estos momentos, pero evidentemente deberíamos introducirlo en la enseñan- dictividad objetiva; en todo caso, no hay una ecuación entre determinismo y
za de las ciencias a nivel muy elemental. predictividad.

GUSTAVOBUENO._
ANTONIO FERNANDEZ RAÑADA.-
Esta conferencia nos ha interesado muchísimo, porque nos informa
En primer lugar -para contestar a ésta y a otras preguntas que me puedan
-como acaba de decir el profesor Rañada- de los problemas más urgentes que plantear- quisiera insistir sobre lo que intenté decir al principio de mi inter-
tiene el físico. El doctor Rañada ha comenzado diciendo que iba a ofrecernos
una exposición más bien desde el punto de vista de la fÍsica que desde el de la vención; y es que me iba a limitar a plantear algunos problemas e ideas recien-
teorÍa de Ia ciencia. Y así ha sido, pero yo creo que ambos aspectos son casi in- tes que pueden tener importancia sobre el tema del azar y el determinismo. Yo
disociables. Me voy a limitar simplemente a decir dos cosas para establecer no me atrevería a decir cuál es esa importancia porque se trata de cuestiones
precisamente la relación entre los puntos de vista que ha defendido Rañada y en plena producción, en desarrollo y tenemos impresiones, resultados, pero
problemas que creo esenciales en la teoría de la ciencia. carecemos de perspectiva. Por 1o menos, yo no la tengo.
Primero: Que nos parece que la conexión que ha establecido entre azar y Sobre que la ciencia no es predictividad, yo no me atrevería a estar total-
determinismo es un caso particular de conexión entre conceptos conjugados. mente de acuerdo con el profesor Bueno; de hecho, creo que para Ia ciencia es
Por consiguiente, para decirlo brevemente, el azar es díamérico por respecto a importante la predictividad. Lo que pasa es que la predictividad puede ser de
la necesidad, o viceversa; por tanto no tiene nada de extraño, como muy bien naturaleza varia, de varios tipos...
ha señalado el profesor Rañada, que puedan encontrarse tanto en los niveles
de complejidad como en los niveles de simplicidad (hay refluencias, etc.). La GUSTAVOBUENO
ontología que pueda estar a la base de la ciencia evidentemente no es en abso-
luto la ontología del determinismo metafísico. Y ésto creo que tiene importan- Perdón, yo no he dicho que no sea importante, digo que no es la defini-
cia central desde el punto de vista del materialismo y de la teorÍa de la reali- ción.
dad. Aquí sí que los físicos están -me parece- llevando la voz cantante.
La pregunta que quería hacerle en relación con esta primera cuestión-la
conjunción de azar y necesidad- es la siguiente: esas situaciones paradójicas ANTONIO FERNANDEZ NEÑEOE
¿tendrÍan algo que ver con algo así como la independencia de los términos, al
margen de su finitud o infinitud? No ya de la naturaleza finita o infinita de los De acuerdo. Pero hay que tener en cuenta que el tipo de predictividad que
conjuntos entre los cuales se insertan, sino con la independecia de los térmi- en numerosos casos habrá que abandonar es el de la astronomía; con todo,
nos que forman parte de un conjunto de n elementos. Y esto nos lleva a pensar hay otras predictividades que deben seguir manteniéndose, en particular las
también -otra vez la vuelta a Aristóteles, como siempre- en la idea que Aristó- predictividades cualitativas. Hoy día se habla mucho de física o mecánica cua-
teles expone en la Física sobre lo fortuíto, es decir, precisamente lo automáti- litativa. A veces resulta más importante determinar el sentido en que evolu-
co. Y lo automático para Aristóteles significa aquí, por tanto, aquel sistema cionará un sistema (si estará creciendo, si habrá llegado a un máximo, etc.)
que se mueve independientemente de lo demás, es decir, que está disociado de que precisar con toda exactitud la posición de tales cuerpos en un determina-
los demás. Es decir, la negación del continuismo. Y este automatismo -en el do momento. Desde luego, se trata de cuestiones más interesantes y a menudo
sentido aristotélico- que es el que está a la base del azar en la teoría clásica, muy difÍciles. Queda aún la duda de si esta predictividad cualitativa será o no
tampoco supone naturalmente un indeterminismo, ni mucho menos, en el sen- una característica firme de la física a partir de ahora. Pensemos, por ejemplo,
tido general. Por eso quería pregr.rntar al Dr. Rañada si la noción de ind.epen- que las leyes de Kepler en su momento fueron física de predictividad cualitati-
denciapodria de algún modo intercalarse en estas paradójicas contraposicio- va, por cuanto indicaban que la forma de las órbitas es una elipse y otras pro-
nes entre lo finito e infinito. piedades estructurales. Fue Newton quién dió un contenido cuantitativo a esa
predictividad, dando unas ecuaciones capaces para determinar que en este
ANTONIO FERNANDEZ RAÑADA.- momento un cuerpo va a estar en ese punto del cielo. Creo que en la actuali-
dad es muy importante desarrollar un análisis cualitativo previo antes de pa-
¿lndependencia de qué? sar al cuantitativo. Pero tal vez ello suponga sólo un acierto momentáneo.
Hasta hace treinta o cuarenta años estaba arraigada Ia idea de que lo cualitati-
GUSTAVOBIIENO._ vo era cuantitativo en pobre, es decir, que se usaba cuando no se era capaz de
predecir algo con toda exactitud...
Mutua, entre los términos que pertenecen a un sistema. Independencia
en el sentido más general. En cada caso habría que determinarla.
El segundo punto que quiero subrayar es lo que Ia exposición de Rañada GUSTAVOBUENO
puede tener de corroboración para una teoría de la ciencia que no hace des-
cansar su esencia en la predictividad. Me parece que no se puede considerar ¿Por qué dices que las leyes de Kepler no son cuantitativas? ¿,En qué sen-
como criterio de la ciencia su capacidad predictiva, puesto que -como muy tido? Puesto que Ia tercera ley, por ejemplo, y los propios datos en que se
602 bien ha expuesto el profesor Rañada- hay multitud de situaciones en donde la apoyaba son mediciones cuantitativas, no entiendo el sentido...
COLOQUIO DE LA CONFEREI\CIA DE unos textos filosóficos, unos textos cientÍficos y pudiéramos discutir cuál es el
horizonte de significabilidad de esos lenguajes. Y cabría hacer la siguiente for-
EMILIO LLEDO mulación: ¿de qué hablan los textos filosóficos? Porque, efectivamente, si lee-
mos Ia Crítica de Ia Razón Pura -por hablar de un libro tan sistemáticamente
trabado, tan revolucionario, según se dice- cuando Kant habla de la concien-
GUSTAVOBUENO cia, o de la deducción trascendental de la categorías, yo me pregunto, ¿de qué
habla Kant?, ¿dónde están esas categorías?, ¿qué es deducción y qué es tras-
cendental? Porque cuando yo hablo de la copa, por muchos problemas de me-
Estoy emocionado todavía por los últimos ecos de la conferencia de Emi-
talenguaje que se pudieran establecer aquí, la relación es elemental. Pero, yo
lio Lledó. En ella percibo el paradigma de lo que es quizá elrigor informal, en-
no puedo señalar -y entonces surge el problema del metalenguaje- a esa cosa
tendiendo por formal lo que está en fórmulas. Rigor informal que quizá mu- (la deducción trascendental), sino como una descripción, como una máquina
chos no sepan apreciar. Un rigor informal que crio es totalmente ópuesto a
ese pseudorigor formal, peligrosísimo y que acecha constantemente á Ia filo-
interna que va conllevando en su propia estructura lingüística las razones de
su coherencia. Pero eso debe tener algún sentido y esa es la tarea del historia-
sofía para la cual la formalización puede ser una verdadera trampa, una más-
dor de la filosofía. Eso debe tener algún sentido y, por consiguiente, debe cum-
cara, Es.lamentable que no pueda estar aquí Bunge en este momento. Bunge
comenzó el Congreso, Lledó lo termina: yo llamaría a Lledó el Anti-Bunge.
plir de alguna forma Ia elemental razón que subyace todo el el lenguaje, que es
Pues Lledó los dice que lo que es oscuro no puede ser alcarado, y que la
referirse alarealidad. Debe referirse a alguna realidad, debe describir algo
con sentido porque si no la Crítica de la Razón Pura sería la historia de una ma-
mayor oscuridad es presentar como claro lo que es oscuro; intentar formular jadería. Pero pensar qtela Crítica de la Razón Pura de kant no tiene sentido es
ciertas cosas es destruirlas.
demasiado osado, Entonces, la tarea que tú preguntas de una historiografía fi-
losófica sería la reconstrucción de esa coherencia en que se enhebran esas
RAFAEL PIA LOPEZ (Valencia) proposiciones, en que se gana ese sentido. Y ganar un sentido es ganar la co-
herencia interna de un discurso que va manejando su propia lógica y que va
Yo quería preguntar al profesor Lledó si no se ha planteado considerar el refiriéndose a fenómenos del conocimiento y que va poniendo el lenguaje,
lenguaje filosófico *sobre todo en cuanto al problema de la búsqueda del refe- como lenguaje, en una frontera nueva de significatividad. O sea, Ia caracterís-
rerÍte- como con carácter metalingüístico, en el sentido de que su referente tica del lenguaje, por ejemplo, del lenguaje poético, un lenguaje que está en la
fuera precisamente el Ienguaje científico o eventualmente otros lenguajes pri- frontera en donde, sin perder el hilo umbilical de su entorno natural, está en-
marios. riqueciendo la sensibilidad, enriqueciendo el futuro, agrandando el lenguaje.
En esta dirección vería yo, entre otras razones, el enriquecimiento que en la
EMILIOLLEDO toma de conciencia del propio lenguaje y en la toma de conciencia de los pro-
blemas históricos de un tiempo,Kant, filósofo de la Ilustración, da el paso pre-
. Si me lo he planteado, por supuesto; lo que ocurre es que éste es un tópico ciso en una cosa incluso tan técnica como es la deducción trascendental de las
de la moderna reflexión de filosofía del len[-uaje y no he ñecho un estudió de categorías. Entonces la búsqueda de Ia coherencia, es la cientificidad de este
Ios niveles de referencia del lenguaje a un metalenguaje. Tal vez ahise podría mensaje kantiano.
plantear la cuestión de si el lenguaje filosófico es meialenguaje de uná serie
de experiencias que se metalingüifican de una determinada maiera.

CARLOS IGLESIAS (Gijón)


JOSE MARIA LASO PRIETO (Oviedo)
Después de esta exposición, que conlleva una metodología para la inter-
pretación de la historia de la filosofía, me parece que las distinclones que ha Primero quiero, ante todb, felicitar aI profesor Lledó por la gran riqueza
hecho para esta imposible interpretación, caen otravez en la farsa distinción que, en el plano de la contextualización cultural, ha tenido su ponencia. Y, más
de lenguaje cientÍfico y de lenguaje filosófico. La pregunta concreta al profe- que formular una pregunta, voy a hacer una meditación identificadora con su
sor Lledó es la siguiénte: ¿cuáIes serían para Vd. las cristalizaciones «semánti- posición. No obstante ser un decidido partidario de la claridad y coherencia
6¿5», los nudos de cristalización propios o inherentes a la historia de la filoso- del lenguaje cientÍfico -aunque no fuese más que por el principio de que un
fía? O dicho de otra forma, ¿cuáles son esos nudos «semales» en los que los buen planteamiento del problema es un gran paso hacia su solución- no dejo
problemas filosóficos se tipifican y diferencian de los problemas de la ci-encia? de considerar que algunas de esas pretensiones imperialistas, de posiciones
rígidamente formalizadoras, con sus correspondientes anatemas, en Io que
EMILIOLLEDO tienen de cierre del Todo, se asemejan -a mí, por lo menos, en una cierta pers-
pectiva jurídica, esto me lo recuerda- a las pretensiones de determinados ju-
Me parece que guarda relación con lo que me ha preguntado pla y talyez ristas cuando señalan que 1o que no está en el Sumario no está en el mundo.
pueda contestar juntamente a algo. Me podíais hacer una crítica todavía más En todo caso, creo yo que eso debiera también contextualizarse en aquel céle-
fuerte. Yo he eludido el problema porque me sobrepasa, |o no me considero bre pasaje del Fausto, de Goethe, que tanto gustaba citar a un hombre de tanta
capaz de determinar con precisión la cesura del lenguaje filosófico y del len-
preocupación teórica como era Carlos Marx, cuando decia que «gris es la teo-
guaje científico._Lo que si quería era hablar de la nebuÍosa inicial y ahora tú ría y verde el árbol de Ia vida». En ese sentido, para mí formarían parte de tal
me pides que salga de esa nebulosa. Tal vez me lo pudiera plantear si cogiera
gris esas pretensiones imperialistas y anatematizadoras de determinadas po-
628
siciones rígidamente formalizadoras... 629
EMILIOLLEDO
EMILIOLLEDO
Pues..., tal vez.
Yo también tendría que estar de acuerdo con lo que acabas de decir.
GUSTAVOBUENO
JAVIER FERNANDEZ (Oviedo)
No quiero decir una frase, quiero-expresar 1a sosprecha de si en
Ia estruc-
Tuve, como todos los estudiantes de Filosofia, varias tentaciones de dejar propia posibilidad de observación
tura áe 1'os lenguajes no está óontenida l-a
la filosofía. Tengo, además, el defecto de tomármelo todo en serio' Ayer, por
ejemplo, me encontré a un señor mayor en la calle que me dijo: «¿Dónde vas?. delmundo.
«A un congres6», le dije. «¿A ese que sale en televisión?». Le dije que si y él me
contestó: «¡A ver si arregláis el mundo!». Y yo pensé que realmente eso era po- EMILIOLLEDO iii

sible. Pasé incluso un síndro,me formalista. Como ya puede adivinar, mi pre- filólo-
gunta es personal y práctica: ¿A un alumno suyo de Filosofía, lo lanzaría usted Si, sin duda ninguna. De hecho yo como profesional e inicialmente
por eiemplo, una frase de Tucidides desde ese
antes a la filología que a Ia química? so. 1o que intento es entender,
:il;"-;; l"Jái"rr"i""¡itidad fiue tádo ienguaje natural comporta.-Y tal vezy
EMILIO LLEDO ;;;;G1;t;" fijarlo. Recuerdb una vez en Barcelona, en los años gloriosos
Áuru"ifforor de lá Universidad de Barcelona, que hacíamos un Seminario
so-
A un alumno de Filosofía, por supuesto que si, sin la más mínima duda. Si que aquello no era el mundo' que eramos
t.áp".-¿"i¿es con el complejo de
después quería meterse en problemas de epistemología, le diría que estudiase unos elitistas. Al hablar soUie Éarménides uno se sentía una especie
de desgra-
físióa, química o cualquier otra ciencia positiva. Y por supuesto, que conociese ;i;;;;il;;;" rara. Sobre todo cuando esos queridos alumnos y estupendos
un lenguaje, por ejemplo, la lengua griega, la estructura de la legua griega, que Hierro, Mosterín) se iban a la piiarra y la lle_naban de fórm,las.
1r

á*igá, ip"p"
es una disciplina tan precisa como pueda serlo cualquier lenguaje formal. Brá'ru d"u"" positivista y lo digo sin ningurra crítica. ¡ojalá pudiera
yo saber
y b,r"ttu lógica foimaMero a-mi no me enseñó nadie y por eso
-Já*áti"rt
;;il;;;riudiar grie-go, porque _yo no.sabía ni que existía la lógica formal.
l

JAVIERFERNANDEZ
e;rtrrá Bueno fue ei pri"meio o-de lbs primeros que se empezaron ainteresar
Pero las discusiones de filología son gnoseológicamente distintas de las por ello, pero yo no tüve nadie que,tt" ai¡et" quien era-Carnap'.ni Rrrssell'
de la química. Mi problema es si la filología, por su propia dinámica interna, 'p;;y" A;;riui.r". algo concreto que me sacasé de aquella bazofia pseudofi-
va a résolver antes que la química cuestiones que de suyo pertenecen al dis- losófica y me puse a esiudiar griegó, porque si sabías philía-philías, eraphí- iil
curso típicamente filosófico. No se si me explico. lli-pnitás. Fue esa especie de"salvación filológica la que me llevó a plantear-
me otra serie de cuestiones.
EMILIOLLEDO
Si, perfectamente. Hace muchos años Gustavo Bueno me dijo que yo era MANUEL GARCIADONCEL
un filólogo...
Comofísicoteórico,alpensarenellenguajecientífico,añoroaquellos
GI]STAVOBUENO tiempos en que el lenguaje científico y eI filosófico eran totalmente comunes lll

C.""i". Lá más urfecíÍico que yo veo ahora en el lenguaje científico es un


envidia que te tengo. árot""iráo enorme. S'i se quieie, ei logot científico organiza una polis, pero esa
".,
¿Y te parece poco?, es Ia iiamicropolis, eso que Kuhn ilama 1a comunidad científica correspondiente
urp""irfidad. Y á la vez que ese lenguaje especializado, esotérico,,consti-
EMILIOLLEDO ;;;;;;""iár¿, porla aislaiotalmentJdeÍ restbadela hhistoria
""u polis y del posible diá-
de la física veo
... y 1o tomé como un gran elogio, no sólo por venir de é1. pero, ¿qué es lo i;¿; ;;;r;;";tivo. otro lado,,por mi afición lil
del lengu?je
que puede resolver Ia filología frente a otro tipo de ciencias? No te sabría im- ¿-;t;; Ienguaje cientÍfico ha idó naciendolosdel lenguaj-e 99mún'
de Galileo un cierto valor
porvisar una respuesta, Pero hay una técnica filológica que también es una ;;ai;.i". La expresión científica tiene en libros
t fit"ruiio. Si en una línea u sa celeritas en la siguiente h¿blará. de ace-
ciencia. Un aoristo o una frase dd Homero o se entiende o no se entiende; y no V
hay más que una lectura posible, igual que en las fórmulas que ponía esta ma-
"*"""pári
iÁlll repetirse, para ser más elegante; o velocitas y velocitatio. Peto
ñana Rañada. Es más, una de las cosas que me inspiraba la conferencia de Ra- *ü pri"tá "o el lenguaje óientífico se encieira, se tecnifica, se busca una sola ltl
p.iá¡'"" p*" y se encoje, aislándose de la comprensiónfilosófica
ñada cuando hablaba de esa recuperación de la indeterminación, es cómo el
lenguaje natural tan criticado (los lenguajes mal hechos, «los límites del len- i, ¿" ,, ¿iatogo más amp[t. Pero, ¿cuáles son esos términos y ese. lenguaje
"adaíérmino
del lenguaie común,
guaje son los límites del mundo» y esas otras frases maravillosas) es la esencia ü"" ,i"r"^l"i Uá"riti."r y de dónd"e Io sacan? Lo sacan q,e salía de ese li-
misma de la indeterminación. ñ;";-;;óil I; l.ru"rqut¿cómo-1o seleccionan? Galileo creía
estaba escrito en círculos y triángulos. Pero después
I

Lro áe"la naturalera


cof-
GUSTAVO BTIENO vienen otros físicos que consideran que el lenguaje de.la naturaleza. son
p;;¿;lor, fuerzas, o curopor magnéticos, y asihasta mil cosas rlistintas. Y lle-
o
g, y dice que el lénguaje-de la naiuraleza es un lenguaje matemático
fi"rt"i" 1

¿Valdría esta fórmula?: «Hay más química en la filología' en el lenguaje, que nosotros creamos. Mi p"regrrnta es si el análisis del lenguaje nos
podrÍa 631
630 que lenguaje en la química».
ayudar a entender lo que la ciencia tiene de convencional y lo que tiene de ob- GUSTAVOBUENO
jetivo, sobre todo tras sus sucesivas revoluciones concéptuátes. le querría
preguntar, además, si ese análisis del lenguaje nos podríá ayudar a sáur de - pizarra?
n-uestra.especialidad y a dialogar interdisciplinarmente, es decir, un consejo ¿No será que el matemático ciego tiene memoria de la
lingüístico.
EMILIOLLEDO

EMILIOLLEDO Recuerdo haber leído en El mundo de los griegos y la física, de Heisem-


berg, lo difícil que le había resultado eludir los problemas espaciales (aquí,
allí, cerca, lejos) y la lucha que había tenido con eI lenguaje natural para for-
. De entrada, que un físico se preocupe de la historia de la física me parece
realm_ente ejemplar, porque los concepios de la matemática moderna no han mular su teoría de Ia indeterminación. otros científicos como Einstein y Max
surgido-de pronto, sino del núcleo dei lenguaje natural. pero antes Planck se han expresado en el mismo sentido, Este último se preguntaba si se
luisiera
responder a lo último. creo que vosotros táéis más facilidades que nosotros podría crear un ectoplasma formal sobre una pizarra, sin estar ayrdado de los
para meteros en nuestro-campo., porque el formalismo matemátic; es óngarces de esa cosa distinta que es el lenguaje natural' Pues bien, si a mí, que
tan per-
fecto que apenas se puede seguifsin una formación fuerte; p"ro ,rorát.o, ,o. no estoy iniciado en el formalismo como ese matemático ci.ego, me quereis ini-
movemos en_ese_ campo pastoso.del lenguaje natural y estamos obligados a se- ciar en la matemática, tendriáis que hacerlo a través de esos compromisos va-
guir manteniendo esa imprecisión. No obstante, la iáprecisió, gorosos del lenguaje natural.
i,.r, au t",
grandes-glorias del tenguaje natural, como lo muestra él texto de "r
platón: «eue
maravilla aquel pájaro,que está en un árbol que no es un árbol, que parece un CARLOS MINGUEZ (Valencia)
pájaro, q ue no es un pájaro, que canta en una rama que no es una rama»,
como
elemplo de doxa.0, a propósito del metalenguaje, ese espléndido dicho de En principio quería dar al profesor Lledó una información periodística' y
G99t\e, que tengo que decir, perdonar, en alemán: «Mei'Bruder, ich habe es que en los áías que llevamos de Congreso no se ha oído -yo doy fe de ello-
nich den Braten gerochen, ich habe nicht über die sprache gesproche» («Mi ninguna palabra contra Ia filosofía. Se lo digo, porque_ supongo q_ue se congra-
amigo, yo me he olido la tostada, yo sobre el lenguaje no he dicho^nada»). pero tulaiá conmigo en este sentido, También agradezco al profesor Llerló su mili-
contestando a Io qrre me preguntas, o seal qué poaiia verse de convencional y tancia en la historia de la filosofía, porque mis intervenciones en este Congre-
de objetivo en el discurso científico que hácéii vosotros, creo que el ejempló so han arrancado siempre de ese campo,
de Galileo que has puesto es muy interesante. porque toda foráulación tiene Quiero formularlé una pregunta de tipo técnico referente a Aristóteles.
que descansar sobre el fundamento del lenguaje natural. Lo que ocurre con
el En algún momento he defendido -siguiendo la línea interpretativa clásica-
lenguaje científico es que necesita siempré der renguaje á" pir"- que lá organización del pensamiento de Aristóteles proviene de las síntesis
rra. ¿sería posible una matemática hablada? Imaginarbs "r.iito, ""u ma-
que no hubiera matemátióas que construyó en su época Euclides, probablemente a partir de
nos (el hombre piensa porque tiene manos, aecá enaxrigoras). Imaginaros conocimientoá matemáticos anteriores, de manera que incluso la teología
unos muñones y una no-pizarra, y, puestos a fingir hipótesii, ... aristotélica casi está organizada de acuerdo con estos mismos criterios de sín-
tesis y de unidad. El profesor Lledó, que conoce muy bien el pensamiento grie
GUSTAVOBUENO go quizá pudiera dar alguna orientación al respecto o clesmontar por completo
esta impresión mia.
No habría ciencia. Laiegunda cuestión se refiere a Ia 1ínea por Ia que pudiera orientarse 1a
filosofÍa e-n nuestros días; porque la historia parece señalar Ia existencia de
grandes hitos o momentos de inflexión filosófica en los que se establecen un
EMILIOLLEDO
t'ipo de lenguaje capaz de ettgarzar unitariamente todas las tendencias valio-
sás del momento. Quizá el momento más representativo en este sentido sea eI
No habría ciencia, verdad. Renacimiento y el valor que cobra el cartesianismo como maúhesis universalis,
porque había agrupado toda la interpretación metafÍsica y toda-la justificación
MANUELGARCIADONCEL áel ñombre y de Dios dentro de un sistema. un fenómeno similar 1o encontra-
mos en Kani, sintetizando lo que sabe y 1o que no sabe; y en Hegel que' pese a
_ .
Si_pe permite un inciso, conozco a un matemático muy bueno, ciego, de su mala prensa, considero que fue un científico sistemático que llevó el espíri-
París. He seguido muchos de sus diálogos y sigue rr, ruroruái"nto sin püarra tu de síitesis del siglo XVIII a sus úItimas consecuencias, mientras Ia ciencia
ninguna. Lo que tiene es una memoria inmená en Ia que prácticamentL uu empÍrica seguía una línea diferente. En este sentido el consejo que ha dado a
cribiendo su pizarra, quiero decir, que la está viendo en sü memoria. "r- un álumno de filosofía de estudiar filología, ¿no conduciría a una torre de Ba-
bet lingüística? Podría darse otro consejo como el de estudiar matemáticas
para encontrar un lenguaje común capaz de ejecular una nueva síntesis a Ia al-
EMILIO LLEDO
iura de nuestros días. No es el consejo que yo doy, pero es una posibilidad.
Otra posibilidad sería intentar eludir escolasticismos mentalingüÍsticos, como
, _ Sin duda ninguna, pero eso no es el problema que me preocupa, sino el
del oyente, el del aprendiz de matemáticoque s" p.rédu conür la
los dé] siglo XIV, y tratar de volver a las cosas mismas, retomando los conoci-
mientos án claros que en este Congreso nos han transmitido los científicos.
como el mito de Pandora. Ahora, si vosotros quereis introducirme-utl*ati."
a mí en Ia Se trataría de asumir el compromiso -compromiso político en eI sentido aris-
632 matemática, tendreis que utilizar una pizarra... totélico- de atreverse a hacer una ontología o a hacer una estructuración del 633
mundo para ver las categorías generales con las que, aún a riesgo de que nos
matemática o de la filología. Yo aconsejo la filologÍa porque a mi me ha salva-
tengamos que equivocar necesariamente pudiera la filosofía alóanzaila uni-
do un poco -y eso si es dáformación prófesional- el saber un poco el
griego, y
dad y la consistencia de un saber, como Ia tienen las otras ciencias. que no sabes por dónde andas en filosofía, te coges una pági-
en momentos en
ca de Tucídidu, y Lr r.ro de los pocos placeres burgueses
'qtizá e1 único- que
EMILIOLLEDO a mí me queda.

La primera referencia de Mínguez, que aquí no ha oído hablar mal de la GUSTAVOBUENO


filosofía, da laimpresión de que me acusás de que yo he hecho una especie de
defensa inmotiváda. Es pobile y pido escusas por eso.
¿Y por qué burgués?
CARLOSMINGUEZ
EMILIO LLEDO
En otras ocasiones sí que ha podido ocurrir, o en otros ámbitos.
Porque ha habido momentos en que saber griego era una cosa elitista.
EMILIO LLEDO
GUSTAVOBUENO
Bien, es posible, pero me parece que esto no ocurre en una reunión de
personas inteligentes como ésta. En cuanto a tu primera pregunta, es posible Yo no admito que se pueda decir eso, es indignante'
que desde Euclides puedan entenderse muchas cbsas de Á.isiótolás, pé.o rrru-
tizaria.lo siguiente: Aristóteles hace er lenguaje de la biología, Li clarísi- EMILIOLLEDO
mo, mientras que Euclides_no estriólogo. por óonsiguiente Jhí hay "ro un proble-
ma-aparte de que haya influencias, qué duda cabel que no he esiudiado con Me parece muy bien, Gustavo, me alegra, aunque.nosotros ya somos vie-
profundidad. casi el cuarenta por ciénto del corpus áristotelícum, que como jos. Pero en fin, próbubl.*ente el que_los álumnos se formen en matemáticas
"es
sabéis son libros sobre la historia de los animales, la generación ¿ó lós anima- interesante, aunque también al revés: en Alemania, que tiene una gran tra-
Ies, la marcha de los animales, está construido sobrela experiencia; mejor di dición humanística, como sabéis, muchos alumnos que estudian ciencias exac-
cho, está dicho en la len-gua griega y por eso toda la terminología filosófica ya tas, vienen del g¡T nnasium clásico, o sea, leen griego'
más técnica de Aristóteles, el gran cieador de la terminología"filosófica, esiá
empapada de esa lengua natural, de esa visión de la naturaléza, de ese reflejo GUSTAVOBUENO
dela naturaleza que es el lenguaje natural. En cuanto a la lógiáa, lo que haóe
Aristóteles es tomarla cuandotomaba la physis o tomar el bioí es decir, anali- Marx.
za ese fenómeno real del lenguaje por yer si en él hay unas estructuras, a ver
si hay también una lógica interna. Y cuando estudia ú physis y cuando EMILIOLLEDO
el bios, lo que intenta también, en mi opinión, es ver rirráy oi* coherencia ".trdiu
in-
terna en la naturaleza, por qué los manzanos dan manzanas y no dan peras; o por no digamos' Leen griego como el Ftankfurter
Marx, exacto, Y hoY, pues
qué los hombres crean hombres y no crean cabailos y los caballos crán ca6afos, mejor no son filóIogos griegos todavía, pero
Allgemeine o El fais. A 1o
esto es, la racionalidad. Qué duda cabe de que, a pesar de toda la terato-
cua:ndo acaban"o*ó
su bachillerato, o su gfnnasium, leen griego de corrido. ¿Por
logía, término también interesantísimo en la órra uiólógica de Aristóteles, a
pesar de toda la teoría de las monstruosidades hay una rázón que mueve bajo- , no?
qué
La filología, el latÍn, eI griego, a mí me enseñaron a odiarlo por'que me lo
lunarmente o intraterrestremente al mundo de la naturale ru io o podría mo-
enseñaban ,"uf. y ahora oÑrrá lo mismo con la Historia de la Filosofía en
ver el mundo del lenguaje. Y de ahí la espléndida intuición que supone el tra-
tado De Anima de Aristóteles, que es una auténtica psicologíá. Hoy a un psicó-
cou. Porque el profesor se ve obligado a enseñar el programa oficial, a pasar
a uña de cáballo desde Tales de Mileto a Fernando Savater y esto es una
mons-
logo moderno le pronuncias la palabra Aristóteles y le da ,ir" tipoti*iu y, ¡r*
truosidad que no tiene nombre. Sería mucho más bonito que leyesen laMona-
no, si Ie dices Platón le da un infarto de miocardio. pero estos piicológoá, muy
dología, ahbra que está tan estupendamente editada, y que.se pasasen leyén-
científicos, muy técnicos, muy de experimentar, olvid.an -y no eJuna de- dose'todo el añó la Monadologíi. Dirán, bueno, ¿dónde está todo lo demás, Ia
fensa de la historia por deformación profesional- que Arisióteles".io es un cientí- historia de la filosofía? Pero, con alguna que otra honrosa excepciól,_ ¿para
fico y que elDe Anima es también eI descubrimientb de por qué funciona natu- qué sirve leer esas monstruosidadeá que ie llaman historias de la filosofÍa
ralmente en el esquema del bios y de la physÍs, la mente. y alguna excepción
el lenguaje,
"ntorces como io tie-
como producto natural, debe tener también una cierta coherencia, fj"ru COUZ ¿De qué sirve eso sino pará.despreciarlo?.Con
áe algun *u:rrralii"., hecho, ," upiérrdi"r"n a leer griego, o latín. sería más
ne la vida.
formátivo. Tanto como la matemática. Es cierto que la matemática hoy mueve
Y en cuanto a mi cons.ejo fitológico -y perdonad, yo no doy consejo a na-
el mund.o, pero esa enseñanza de la matemática, con esa plagmatoidad, tan
die-, ¿qué sería mejor, Ia filología ola maiemática? pues probáblemente hoy, pragmatoide, es mucho más esteril, o tan esteril, como aprender las declina-
para el mundo de la comunicación, la automática, la informática, la computadó- y cuando se enseña que detrás de esas declinaciones hay ese-mundo
ra, qrizá sea más importante para un filósofo que sea un buen maternático a "loñ"r. de la cultura griega, b latina, y se empapa a los críos en esas discusio-
fabuloso
que sea un buen filólogo. No lo sé. La verdad, no lo sé. Creo que no hay por qué
prr la justicia, poilu É"11"r", por-cómo apal.-ecen eI Grecia en el siglo V,
634 tajar las cosas así. Quiero decir que no tenemos por qué s".b def"rrsóres dé Ia "",
po, ii"-plo, ero ci"u hombres, no pequeños informadores. Lo que tenemos 635
que cultivar es la capacidad de pensar. y en este sentido
la matemática, curti-
vada así, también puede ser tan estéril como er tan ¿enostaáá-iu11r,
o'grr"go,
coLoQUIO GEII{ERAL:
porque con eso no se curan las enfermedades de nuestro
tiempo. porque aun_
gJ]e8as no se puede hacer una maqurna express, no se puede
«RELACIOI\E S EI\TRE FILO S OFIA
;qyL:^"-".T--"f-":s
nacer un Duen_cate, por eso nadie debe entrar con una porra
cargarse todas las ánforas griegas posibles. Hay unos cuantos
en un museo y
tópicos terribles
Y CIEI{CIA»
en nu-estra educación, en particular el de cultivar con la pseudodi."tiri.i¿u¿
pseudoestupidez de nuesiros alumnos. En cuanto u."i r"
jo, pero te lo aconsejo. "ór""jo,
."ii*
"i "orr"-

JOSE MANUEL FERNANDEZ CEPEDAL (Oviedo) Participantes: GUSTAVO BUENO


JULIO SEOANE
Partiendo de la tesis mantenida a lo largo de la exposición del profesor MANUEL GARCIA DONCEL
Lledó acerca de que ra distinción entre las u.iiuidud", GUSTAVO BUENO
pertenece a una época de Ia historia relativamente moderna "i""tiii.", vtiorori"u, ANTONIO FERNANDEZ RANADA
1y u,áui""aas ae LEONGARZON
que prefiere mantenerse en la nebulosa primitiva de Ia
no ,iá-"..".iá"), t EMILIO LLEDO
dado la posibilidad de que esa distinción tenga unos contenidos que pueden"
ser muy precisos..Mi pregunta no es que delimite esos conteniáo'r, ALBERTO DOU
pregunta cara a la investigación histórica: si esta delimitacion
,íro ,rru Coloquio: GUSTAVOBUENO
seria feriinente ALBERTO HIDALGO
y no anacrónico aplicarla en el momento presente para
delimitar estas activi- VENANCIO IGLESIAS
dades, aun,que-no parezcan en un sentido ^recto, o rirruuriu
ffi upu"a" "r prir-
cipio jurídico de que lo que no está en el sumario _en este .áro RAFAEL PLA LOPEZ
gico- no está en el mundo.
,iÁá"lo tifofO_ JOSE MARIA LASO PRIETO
AUGUSTO PEREZ GARCIA
EMILIOLLEDO EMILIOMURCIA
JUAN CARLOS TEALDI
ANTONIO FERNANDEZ RANADA
. , Que ^consteconque podría, si. me apuráis un poco, pero no me apuréis dema_ JULIO SEOANE
siado, definir más precisión qué es un lenguajáb""tiri.o y q'"e o., r"r- RAFAELPLALOPEZ
guaje filosófico. No sólo. es que no haya podido jahí ha ".
h;úid"';;üüuen.
trampa- sino que no quiero. pero, puesto que me pides un *o_erio'J"
ti9" -y voy a hacer una simpricacibn expuista a Jer refutadu- q"" iu ai.tirr- irci
de lenguaje científico y fiiosófico es que el t".rgr.á¡" GUSTAVOBUENO
:r^ól^:1",ry"1a1
T,:i?r1_"^"^:-"i1
una lengua formal, ha sabido crear un sistema áxiómático "¿rtifi.o
y ha
saDrdo crear una no equivocidad. porque si el lenguaje
de Ia matemática fúese El objeto de esta sesión úItima, de clausura, de este congreso,-como está
equívoco, o sea, si no se. estableciesen con preciáón ros umiies
áe áro, anunciadó, es establecer un coloquio conjunto que verse principalmente en
ceptos, me da la impresión de que el lenguajá formal "or-
empezuriu á ápr*i-*r" torno a las relaciones entre Filosofía y Ciencia. El mejor modo de comenzar
al lenguaje natural y no sería tan preciJo. si me pides o., este coloquio, pensando en su utilidad, acaso Sea que cada uno de. los que esta-
xión y-aún sabiendo que simplifico mucho las cosas, yo me-o-urio
á. mn"_
atreviera a decir mos en la mesá vayamos exponiendo la opinión global sobre lasjornadas pre-
que el l^enguaje cientÍfico surge efectivamente cuando
surge un potente instru- cedentes. Como qiiera qrru él Corg.uso estaba justamente concebido para cul-
mento formal, cosa que no ha pretendido la filosofíu o ,rdhu rJtiáo, q"" tivar las relaciones Cieniias-Filosófía, nos ha parecido que sería 1o más conve-
r"=riu "" niente que en lugar de hacer exposiciones desconectadas de nuestra propia
ha.querido o que no le va, por que la filosofía maneja ot.as coras. nrt "
primer sema de ese semema ciéntífico, de esa oposición, o de esa experiencia del Óongreso, fuese nuestra propia expe_riencia la que sirviese
diferencia"r, si
queires, es decir, eI lenguaje folma_r. pero claro^, en el momenio coirO punto de referincia a lo que cada uno tenga que decir al rgsp_ecto. Con 1o
á"rt"-
camos como una característica fundamental del lenguaje científico ",,q""
lá formali_ cual, áI mismo tiempo, se convierte esta sesión en una especie de balance que
zación, creo que nos olvidamos de otras corus. to.'e;á'Ápi;;-ññi;;;, cada uno de nosotrós hace sobre las jornadas que hemos vivido. Despues de
r""-
que tenga una terrible invasión de matemática no es matemática. y
laásírono- hacer este balance, el público sigue hablando. Y de este modo, la distinción
mía; es prodigioso descubrir que no es er ojo er que mira ya por Mesa-Público es una estructura que se disuelve a medida que pasa el tiempo.
er telescopio
Newton: un ojo no ve nada, siño que o"otu. éstá coneótaáo Estamos improvisando, no hemos pensado ningún orden de intervención.
"r" r.r" ,"ri"
de computadrras que están desciibiendo en números las observaciones. "orr El Si les parece concedemos la palabra al primero por laderecha, a nuestro psi-
_ojo
ya es totalmente rudo. En la_punta del terescopio de Galileo ya
ária curi cólogo social, eI prof. Seoanq y seguimos el orden de derecha a izquierda. Yo
l9o.y1 no puede estar Galireo. v eso se mide en matemálicas. Éntonces "o me p"ermito otraiezsugerir que el horizonte qu_e habíamos pensado p¿ra esta
vt, ve-
ría ahí la diferencia. por. ejempto, Aristóteles y i;;i;;;; sesión era este: el de lai relaciones entre Filosofía y Ciencia, pero la luz de la
ron del todo ese lenguaje formal y ha sido a iravés a.r ""iigr"
,"1J""¡, a

r" expáriencia de estos dias principalmente, y procurando explicitar nuestra crí-


ciencia moderna, en Descarte.s, en Leibniz, donde eso empieza ""r"igi*i"""iü"
á formalizarse tica a lo que hemos hecho, indicar lo que puede _corregirse,_presentarsugeren-
636 y del lenguaje natural sale un lenguaje formal. cias, en fin, sobre todo tipo de cuestiones incluidas dentro de este horizonte. 637
JULIO SEOANE GUSTAVOBUENO
Aparte de las lisonjas que se pueden dar al Congreso, bajo mi punto de Por mi parte, tambien voy a decir unas palabras improvisadas de balance.
vista, como psicólogo, digamos que estoy algo cercano a la filosofía yilgo ce.- Efectivamente, para encadenar con la opinión que acaba de expresar el profe-
cano a las ciencias llamadas duras o físicas o como se quiera. Ha sido áe mrr- sor GarcÍa Doniel, seguramente la ausencia de perspectiva histórica ha sido
cho interés ver cómo estaba el ambiente dentro de este pais y en algunos pun- notable. Hay una excepción importante, una comunicación. Lo que ocurre es
tos he quedado muy sorprendido. En definitiva, yo harÍa una valoñción muy que, dado loabigarrado del programa de ayer, fue muy poca, comp-arativamen-
positiva porque se han contrastado aspectos metodológicos en general -a ni- tL, la gente que iá escuchó. Me iefiero al trabajo sobre Caramuel de Julián Ve-
vel de gran metodología y a nivel de filosofía de la ciencia-. Estóy, sin embar- lardelun t"rbu¡o donde practicamente Car_amuel aparece.exhumado.por pri-
go, sorprendido en algún punto que quisiera mencionar críticamente (no en el *"ru u"r. Aunque sigue siendo cierto que el porcentaje de investigación histó-
sentido peyorativo de la palabra, sino en el mejor sentido). Esperaba que mis rica ha sido esiasísiñro, por lo menos ha habido una representación de investi-
intervenciones en el congreso iban a resultar más conservadorás por réspecto gación directa de un peisonaje prácticamente desconocido en España y que,
a los criterios que se utilizarÍan aquí en el plano de lo que es ciencia. y sin em- íegún los resultados áel profésor Velarde, parece que se configura.-digo esto
bargo_ en estos momentos ya no lo tengo tan claro. Es décir, me ha sorprendido poíqr" me enteré ayer; séIo me había dicho antes que había descubierto cosas
-en el mejor sentido de la palabra- que se hayan suscitado relativaménte poco ,nry i*po"t"ntes- como uno de los auténticos precursores nada menos que de
las relaciones entre ciencia y sociedad. Por supuesto, se trataron en la ponen- Kepler, del propio Newton, y tambien de la combinatoria de Pascal; en fin, un
cia del profesor Paris y en muchas otras, pero no de una manera sistemática. de deicubrimientos realmente asombrosos en el campo de las cien-
Esa sería una de las primeras expectativas que yo no diré que se me hayan "or;rnio
cias físicas. Sin embargo estoy de acuerdo enteramente en que esto ha sido un
frustrado, sino que son curiosas para mi. Bajo ese punto de vista, la s"go.rdu defecto. sospecho tamÚién que en parte, la ausencia de referencias históricas
cosa que me ha sorprendido, es que casi todo el mundo que hablaba teníá unos ha sido debida aI positivismo lógico o de tradición ahistoricista, que estaba re-
criterios autóctonos, autónomos o cerrados de lo que era ciencia. Digamos presentado en grán medida porBunge, con todos sus méritos como es natural.
que he visto que casi todo el mundo tenía unos criterios dogmáticos :no lo Ü.t po"o hubieia compensaáo la presencia de_Emilio Lledó si hubiera estado
digo rnmpoco peyorativamente, pero sí cerrados* de lo que es y no es ciencia, aqui desde el principió, como hubiera sido su deseo, y como todos hubiéramos
cuando yo esperaba que los criterios de cientificidad fueran criterios más fle- querido. De todos modos la temática se planteó enteramente en otros terre-
xibles y relacionados más con contextos sociales. Y en tercer lugar, y dentro nos. Y ello sin perjuicio de que la orientación de Ia teoría de Ia ciencia qüe no-
de esta misma problemática, varias veces se ha mencionado como uno d.e los sotros mantenemos en gran parte necesita, pide, exige internamente el desa-
criterios fundamentales de la ciencia el concepto de verdad o de búsqueda de rrollo histórico. Pues uña de ias pretensiones de Ia teoría del cierre categorial
la verdad o el concepto de crieHtú ¿ que creí, dentro de mi ingenuidad filosófi es precisamente esta: que la teoiía de la ciencia sólo de un modo histórico se
ca y científica, que sonaba más a las épocas anteriores, a las épocas neopositi- poéd" d"ru..ollar. Es áecir, que la teoría de la ciencia no es una teoría abs-
vistas. Así encontré que eI criterio de verdad sigue sonando muy fuertemente iracta que después va a buscar a Ia historia recomendaciones, confirmaciones,
entre los filósofos de la ciencia. Bajo el punto de vista de la psicología como corrobóraciones, ilustraciones o adornos, sino que precisamente solo puede
ciencia, vendría yo aquí con unas expectativas más socializadás en eJte senti- desarrollarse históricamente.
do y me encontré con criterios más fuertes, criterios hards, como se dice por Yo sin embargo creo, al dar mi visión global de este congreso, que Io más
ahí fuera, con respecto a la demarcación entre Io que es ciencia y lo que nó lo importante de éI, és el hecho de su realización, el que haya sido. posible una
reunión en donde las cuestiones formales han podido mostrar su importancia.
Aquí discrepo un poco (bueno, no se si discrepo o no) de lo que ha dicho Seoa-
rrul iu urgunlzación creo que es esencial, porque la organización formal signi-
fica mucñas más cosas, es-un verdadero Ienguaje. Esto es claro, por.ejemplo,
para quienes hemos seguido la trayectoria de los Congresos de filósofos de
MANUELGARCIADONCEL
áirti"i" tipo de estos úliimos años -1o digo porque he asistido a ruuchos de
áiforl, V en Ios cuales la degradación ha sidg progresiva y^exponencial; donde
. Desde mi punto de vista de físico teórico interesado por Ia historia y la
epistemologia de la física, he encontrado a faltar la dimeniión histórica. Hoy
no ya'tás buenas formas, sino lo mínimo de las formas fue desapareciendo,
aon¿" to. insultos, las malas maneras, los plantes, han estado al orden del dia.
se ha aludido, p__or ejemplo, seriamente a ella en la ponencia a propósito dei
Hace un momento me contaba el profesor Lledó cómo en una conferencia que
lenguaje de. la filosofía y de la ciencia, pero estoy convencido, dóspues de las
él estaba dando sobre un tema dé su especialidad, un espontáneo le dijo que
visionescpistemológicas del positivismo lógico y del poperianismo]que lo que
era un ignorante, que no sabía nada, que era una vefgüenza q}e fuera allí. Eso
nos puede ayudar a entender de verdad en qué consisle-el pensamiento cientí-
fico es el estudio de su gérresis; no hay más remedio qrr" .eiog". lo que hay de
áÁ¡i¿"--. lo han dicho a mi muchai veces; y uno lo puede 3er, pero no está
bien que se lo digan tan claro... En nuestro congreso, al menos, esto se,ha co-
convencionalismo en cada una de esas mutaciones conceptuales que ha'ido rregido totalmenie y en ese sentido creo que el_Congreso.ha sido un modelo de
sufriendo una ciencia a lo largo de su historia. sóIo así se púede entüder la si- res[eto, de buenas'maneras. Y esto es esencial, porque implica. el.interés por
tuación actual de nuestra ciencia y cómo puede seguir evolucionando. A tra-
el aru.río. Cuando las formas mínimas Se rompen es polque están interesando
vds de Ia Historia se ve el contacto de la ciéncia con"ra mentali¿al áe lu Jpo"u,
otras cosas, porque las formas no son externas, sino que se imponen interna-
y la influencia evidente de la mentalidad filosófica, y cómo esa mentalidád se
introduce interiormente en las problemáticas cientificas. creo que el estudio
*"nt" r"Sí" la piopia naturaleza del asunto. En este sentido creo que no cabe
áistinguii aquíia oiganización del contenido,laforma delamateria. Aquí es lo
de Ios prrrrr,s genéticos, germinales, de la historia de esas diversai ramas cien-
-ir*[ to¿o,'"s decii yalaformaimplica que los organizadores pensaban en la
638 tíficas nos puede ayudar a entablar ese diálogo entre filosofía y ciencias. materia recurrente, poi decirlo asi, o viceversa. Efectivamente esto tiene aspec- 639
hablando a me-
tos que podríamos llamar dialécticos, ahora que no está aquÍ Bunge, aspectos tremenda barrera del lenguaje que tenemos' AquÍ se ha estado
científño y te"gua¡e filos-ófico y se ha examinado desde
sumamente duros, difíciles, como es, por ejemplo, que no hayan podido entrar l"¿á"á"f f""g"á;á aét
estos lenguajes- Pero yo quisie-
aquí personas porque no tenían la tarjeta de acreditación (otro: «Vd. entrtr p""iá ¿" ilstá teóricá las taracterístióas de
y
""
;í*tú;; ,tá ,on sólo dos lenguajes, sino muchísimos más lenguajes esto
ellas, creo»). Sí, yo tuve que volver a buscarla, pero es que hay algunos que no pára el_desarrollo intelectual español y par-
querían pagar, sencillaÍrente, y no han podido entrar. Han dicho que era muy ;;;rtii";;;"a auténtica barrerá
caro y que el cobrar desprestigia. Yo recordé que quizá -una idea que también ;iñ;;á"cad.a uno. p."i- a" las ciencias debo decir que tenemos también
químicos' entre los fí-
molesté mucho en tiempos, cuando la dije en público o por escrito- Protágo- ü".t".rt de lenguaje, po, ei"*pto entre los físicos y los a algunas personas
.i"", ii", *^t"I*aiió,ir. PoiiblLmente sorprenda un poc_o
ras y los sofistas se desprestigiaron no por cobrar, sino por cobrar poco. Dicho que veces nos resulta difícil entendernos los físicos y los
de otro modo: que en nuestra tabla de valores los económicos son un indice áu i.Éur eI hecho de a
porque
muy significativo. Todo esto tiene un interés extraordinario en Ia sociología de matemáticos, incluso trabajando sobre el mismo tipo-de-cuestiones'
;ri;;r acoátumbrados a hablar de distinta manera. anécdota Es decir, el lenguaje es
la ciencia. El hecho de que se ponga una cuota, que además es necesaria para para explicar
;i;;;y;;;á.tá"tá. Si me permiten una pequeña
poder desarrollar el Congreso, una cantidad determinada de entrada; el hecho que junto colega francés teníamos un
de que haya gente que ni siquiera se plantea -salvo que esté en caso de extre- ésto, recuerdo en una ocasión "o-"."" que en
de teoría de distribuciones y nos fuimos a ver a L. Schwartz
ma necesidad- la cuestión entrar o no entrar según le perdonen o no le perdo- "rlüf"*u la piimera figura del mundo. Le explicamos
nen la cuota, demuestra que es miserable la actitud contraria. Además, se han 5;;;;;;;á erá proUablemente
muy compli-
dado becas, para casos necesarios' Salgo así aI paso de las críticas que están nuestro problema y tras un largo planteamientó en unos espacios
diciendo qru u{r,éllo no tenía solución' con lo que nos marcha-
haciéndose por ahí: La cuota ha sido como un criterio para que viniera aquí el "rJ"t ""'i*r"vó
ilr;;r-á;;moralizados. Al cábo de una semana nos dimos cuenta de que el
que estuviera realmente interesado. La sorpresa ha sido que ha habido,gente
que, con enorme esfuerzo por su parte, ha venido, Io cual significa que el Con- pr"¡f"-".ttaba resuelto en uno de los libros del propro Schwartz como unpero co-
decir, el problemaera el mismo,
greso ha interesado profundamente. La propia circunstancia de que un pribli- ;;l"ri" trivial aI final de un capítulo. Es
a utilizar.
co tan numeroso, distinguido, procedente de muchas partes del pais y de pro- no habíamos sido capaces d.e ponernos de acueido en eI lenguaje y
entre los físicos teóricos los físi-
fesiones muy diversas, haya acudido aquí y no haya puesto ningún reparo a los ü;g.;;;;fn es ta fatta ¿e eniendimiento
de Ia fÍ-
;;;"?p;ril;.ttu1"r. rotqlr" un físico- teórico puede exponer las,
lgves
rítmos, quizá excesivos, de los trabajos, de las ponencias -que han impedido, pero proble.ma para el físico experi-
sobre todo, recojo un poco la opinión de los presentes, celebrar conversacio- sica cuántica ¿" rru rnurrára inteligible, ei

nes a otro nivel más reducido; no digo ya seminarios paralelos, sino simple- á""trf:"r muy diferente porque tiene que hacer mediciones con un aparato y
mente poder conversar en pasillos o sobremesas- expresa el interés que todo versiesono.Yesorequiereunastécnicascompletamentedjstintas.C'ontodo
la ba-
qoi"to decir que urro de los problemas más serios que hay es e-l de
el mundo tenía en los temas que nos han ocupado. Tendremos que pensar, qui- supe-
zá,para el futuro, en hacer un programa más holgado, para que haya lugar
".io
rráru-¿" los lenguájes y' para mí, reuniones como ésta ayudan mucho a
para esas conversaciones ramificadas. ,u. uá"-ai *e parece muy importante superar_esa barrera por-
¡ur."ru."y
mi pun-
Y yo diría, ya entrando en el contenido, no en Ia forma, aunque aquí se de- oue"r*
considero que para entender una teoría científica -y hablo desde
si no va
muestra por qué la forma es esencial, que el principal resultado de este Con- ;;"";i;;;;;iiÉi.oi"¿ri"o- necesito comprender su génesishistórica,la medida que sea
a ser difícil que la comprend.a a fondo y necesito conocer' en
greso ha sido el haber dado lugar a que se hayan manifestado una serie de al- de-la teoría de la
fernativas, de puntos de vista, en lo que se refiere a las cuestiones centrales de ..p., ¿"ár1á, su slgnitic;ión dentro áel campo' por ejemplo'lugar pued-e naD€r una
ciencia o de la filoJofía. Para ver si en un determinado
la teoría de la ciencia y cuestiones colindantes, bien definidas. Nadie ha veni-
Uoüu-á"putróleo, un g.ofíri"o no necesita conocer la historia
o el significado
do aquí a predicar nada ni a enseñar todo, pero todos venimos a enterarnos, a
á" p".o ii qJilre entender a fondo y hacer algo nuevo' sí Ie resulta
i, ritiár,
ver qué es 1o que pasa. El enterarnos de que en estas cuestiones las alternati-
vas no son infinitas, si no que lo son en número muy limitado; el advertir y el muy conveniente.
medir, 1o digo por mi, la ignorancia de cada cual al escuchar a los demás. Y en- Ymegustaríahacertambiénuncomentariosobrelasformasdeconti-
no Se
tonces yo creo que estas dos cosas (por una parte, la medida de la ignorancia, ,ou. .on 1o", intentos de superar este tipo de barreras del lenguaje',pues
tiempo no
ouede hacer todo con Congresos de éstós, ya que Ia mayor
parte del
que no es la aproximación a la verdad ni nada de ésto, es simplemente igno- los estudios de Ciencias algu-
üñ;i*".-|;irot. sári" ne"cesario introduóir én
iancia; y por 1á otra el darse cuenta de que hay unas posibilidades finitas) ex- Me ha sorpreldido.muy agrada-
plican por qué simplemente al conectar los saberes que están más o menos ,rá, .o.ro, de historia y tiüsoria y viceversa.
sigan unos
dispersos, pueda producirse una emergencía, para utilizar la terminología de Lf"r"""t" el hecho de que en Ovi'edo, los estudiantes de Filosofía
Bunge; una emergencia o salto cualitativo que se produce en términos de al- .r.ro, donde estudian'áIgebra, fÍsica, quimica, etc' y deenestalasmjtner,l puede-n
Facultarles de
ternativas. En principio, pues, nadie vino a convencer a nadie, sino a conocer il;; eI estudio á? otro, probl-emas. También
Ias posiciones y delimitar las posiciones que ocupa cada cual. Yo creo que esto Ci"ir.iu,"d;;
debería hacerse 1o mismo y extender este eiemplo a. todas.partes'
Las
el actual de Ia universrdad espano-
es 1o más importante que ha ocurrido en este Congreso. El haber corroborado dificultades son grandes porque en e_stado
algún despo-
o descubierto el sistema de alternativas existentes -aunque la decisión entre iu, ru á"*o.racia'se entiende de un modo peculiar: en cuanto hay
por tanto si los estudiañtes tienen algunas horas libres, an-
ellas no es asunto de días, porque es dificilísimo el pasar de una alternativa a iá'"r pu.u todos y
otra-, el haber corroborado que el sistema de alternativas es completo, este es iásaé entregarlás a gente que verrga de otra Facultad, se reparten rigurosa-
una-auténtica
por sí solo resultado suficiente para justificar una reunión de la índole de la mántL entre"to¿os toi*iemirros delsa Facultad. Esto presenta
;iitñt"d q"e deberíamos intentar superar instaurando, por ejemplo, asigna-
nuestra. e-studiar unas mate-
i"*, riur"i en el primer ciclo de manera que hubiese que Facultad necesariamen-
ANTONIO FEBNANDBZ NEÑROE ,i", ,,,u.""¿us poi el plan de estudios más una de otra
gente que se opo-
Lo más interesante de esta presencia conjunta, durante varios días, de fi- te. No es fácil de hacér porque desgraciadamente hay mucha
é1 problema, que es la que en particular estamos
ti41
640 lósofos, físicos y gentes de otras áreas, es que se haya comenzado a vencer esa ne. Otra forma de
"t*óu,

ü.
IULIO SEOANE
ACTO DE CLAUSURA DEL PRIMER
.
Lo único- que quería
,lasintervenciones quese
decir, siguiendo un poco Ia tónica, y como alguna de
hicieron de alguna ina.re.a aludían a un utpóto qo"
COI\GRESO DE TEORIA Y
yo había^.tocado, creo que lo toqué un poco mal. En absoluto Io qüe dije-de
ciencia-filosofía-sociedad era un intento de hacer una crítica al congreso. METODOLOGIA DE LAS CIENCIAS
como. fui el primero en intervenir creÍ que había que suscitar problemas o
cuestiones internas a 1o que habíamos traiado para discutir sobre ellas. Luego
Ias cosas han ido hacia otros sitios. Lo que intenté decir es que la crítica sería
a mí, que las expectativas q-ue yo traía iban un poco
-y ueo qrre me había equi-
vocado- en que en la filosofía, en filosofía de la ciencia, en lá actualidad la sen-
sibiüdad está unpoco por lo que dijo el profesor Murcia hace un momento, no
en el sentido de diluir la ciencia_en una iociología de la ciencia, sino que pensé ALBERTO HIDALGO TUÑON
-pare_ce que equivocadamente, lo,digo como autocrítica- que la epistemálogía Presidente de la Sociedad Asturiana de Filosofía
actual tenía una vertiente muy importante de contenidó sociai. La cienóia
como institución social. No en el sentido, repito, de diluir una ciencia en una Excmo. y Magnífico Sr. Rector de la Universidad de Oviedo, Ilmo. Sr. De-
sociologÍa de la ciencia, sino que una epistemología actual tenía esa vertiente cano, Sr. Director de la Fundación Principado de Asturias, Señoras y Señores
y que p_or lo que he visto en el congreso parece que ese tipo de problemática, Congresistas:
que indudablemente existe, no está excesivamente sensibilizad,i,lo cual quie- Estamos a punto de dar por terminadas las actividades que nos han teni-
re decir que mi termómetro estaba equivocado, pero no era una crítica al óon- do asiduamente congregados durante unos días en este, no por magnífico, me-
greso, ni muchísimo menos. Solamente quería aclarar eso. nos reverberante, salón. He aquí una primera deficiencia tecnológica que sub-
sanaremos, tengan la más completa seguridad, en sucesivas reuniones. Quiero
RAFAELPLA comenzar felicitando a todos los asistentes por la asiduidad, el interés y la co-
rrección con que han seguido las conferencias, comunicaciones y debates pro-
Quería haberlo dicho antes y no me había acordado: simplemente como gramados, poique tales cualidades son la prueba más palpable, no sólo-de Ia
una referencia para los que todavía pueden hablar de la verdah absoluta o de madurez cultural, sino, sobre todo, de la vitalidad intelectual que suponíamos
las verdades, yo puedo decir estas dos frases simultáneamente: «B5f6y s6rn- -confirmo ahora que acertadamente- en un gran sector de quienes dedicamos
pletamente seguro de que la teoría de la relatividad es verdadera»; tam¡i¿n nuestras vidas al conocimiento en sus más variadas formas de racionalidad.
digo que «estoy completamente seguro de que Ia teoría de la relativiáad es fal- Gracias a ello, este Congreso, primero de Teoría y Metodología de las Cien-
sa». Lo digo hablando en dos niveles lingüísticos diferentes. Digo la primera cias, ha podido cumplir su objetivo primordial: propiciar un encuentro inter-
frase como físico actual que tiene una dóterminada concepcióriaet munao y disciplinar entre especialistas en distintos campos categoriales, en este caso
digo la segunda frase como teórico de la ciencia que soy consciente de que to- las ci-encias físicas, geográficas y psicológicas, y estudiosos de los métodos, es-
das lasteorías serán perecederas. Entonces dejo esto simplemente como ele- tructura y validez de las ciencias. Se trataba de poner en común problemas e
mento de reflexión. inquietudes epistemológicos y teóricos para ver cómo se podrían establecer
reláciones .u*por del conocimiento habitualmente desconectados (o
".ri."intersubjetivamente a través de publicaciones heterogéneas,
sóIo conectados
que confluyen en el lector aislado de gabinete), que resultasen al mismo tiem-
po eficaces, atractivas y provechosas para todos.
Este es, así pues, un primer contacto que los organizadores vamos a tratar
d.e afinar y perfeccionar, recogiendo algunas de las sugerencias que en esta úl-
tima sesién de clausura se nos han hecho. Con todo, creo que esta reunión
puede servir para dos cosas, al menos. Primero, puede utilizarse como metro o
patrón para calibrar la necesidad objetiva, que existe en nuestro país, de una
ionfrontación epistemológica de gran envergadura. En este sentido, hay que
reconocer que los resultados de este encuentro, lejoSde considerarse especta-
culares, soñ ta.r modestos como significativos. No se han establecido relacio-
nes exactas, tipificadas y precisas entre las ciencias y Ia filosofía, pero se ha
insinuad.o poilérosamente la necesidad de un intercambio más profundo de
planteamientos e información. Este Congreso se ha mostrado como un vehícu-
io eficaz para una primera toma de contacto y capaz de reubicar problemas ac-
tuales y posiciones teóricas. La publicación de las Actas, compromiso que no
declinarómos, vendrá, sin duda, a confirmar mis palabras y a marcar la pauta
para futuros Congresos, en especial para el segundo de Teoría y Metodología
de las Ciencias, que se celebrará -quiero anunciarlo anticipadamente- en este
mismo marco, det 4 al 8 de abril de 1983, y focalizará su atención, siguiendo la
directriz de mantener abierto el espectro más amplio posible, sobre los acu- 655
ciantes problemas epistemológicos que se están planteando hoy en eI seno de por sus conclusiones, sino por la propia actividad ejercida en su transcurso
las ciencias biológicas y de las ciencias históricas. por filósofos, matemáticos, físicos, psicólogos, historiadores, geógrafos, etc.
Pero este Congreso puede servir también-segundo- de acicate y estímulo Son más bien las conclusiones no manifestadas explÍcitamente las verdadera-
para incrementar el interés por la filosofía de las ciencias en nuestro país, a mente fecundas. EI mismo hecho de la vecindad de filósofos y científicos es el
través de Ia promoción y organización de actividades similares. ¡Bienvenidas mejor estímulo intelectual posible, pero, además de esa presencia de científi-
seanl Pero, de imitamene noxia, ¡líbera nos Dómine! Porque esta no es la única cos y filósofos, se dio otra vecindad no menos estimulante: el contraste entre
fórmula ensayable para un trabajo provechoso de cara al futuro de la investi- la cultura angloamericana y la tradición cultural germánica. Estas dualidades,
gación y Ia enseñanza. Una reunión de este tipo tiene que mantener un difícil más la que se da siempre cuando se reúnen científicos y filósofos de varias ge-
equilibrio para suscitar problemas de carácter general que tengan repercu- neraciones procedentes de diversas Universidades del país, enriquecen el
sión real en ámbitos específicos. Es un equilibrio inestable, fácil de romper caudal de la vida cultural española. Si tuviera que señalar por mi parte una
mediante tendencias centrífugas gremialistas, difícil de recuperar en el tono sola conclusión de este Congreso, sin dudarlo un instante diría que es Ia nece-
adecuado. A lo largo del Congreso hemos tenido ocasión de escuchar exigen- sidad de su continuación. Dicho en términos que algunos considerarán excesi-
cias contradictorias, igualmente legítimas, pero igualmente centrífugas. Es ob- vos: la actividad científica, Ia meditación filosófica española, están necesita-
vio que un seminario de especialistas puede propiciar un intercambio más ac- das, sedientas diría yo, de estos encuentros altamente estimulantes para que
tivo sobre una materia concreta. No era nuestra intención resolver los proble- cada participante continúe después con renovada ilusión, con mayor entusias-
mas internos y específicos de ningún gremio científico, que debe contar para mo que antes, si cabe, su labor intelectual.
ello con foros institucionales propios. Tampoco se ha gestado aquí la gran sín- En nombre de la Fundación Principado de Asturias manifiesto nuestra fe-
tesis total y hegeliana que quizá sólo sea una intención metafísica trasnocha- licitación a Vds. por la altura y rigor de los debates y nuestra gratitud porque
da. En cambio, hemos asistido a debates interesantes, en los que al menos dos el nivel alcanzado en las ponencias y discusiones y la intensidad del trabajo in-
potentes posiciones gnoseológicas han bregado in vivo con problemas reales telectual aquí realizado y la consideración y trascendencia social de este Con-
suscitados por eminentes investigadores científicos. Eso no se ve todos los greso superan incluso nuestras esperanzas y nuestras esperanzadas ilusiones
días. previas aI comienzo del mismo. A la Universidad de Oviedo, a la Sociedad As-
Finalmente, tras pedir disculpas por las deficiencias organizativas que turiana de Filosofía, a los conferenciantes y ponentes y a cuantos han asistido
hayan podido observar, cumplo con el honroso deber de agradecer pública- a esta asamblea científica, a la Caja Rural y a cuantos han colaborado para que
mente, en nombre de la Sociedad Asturiana de Filosofía, su inestimable cola- este Congreso pudiera realizarse con el rigor y la altura alcanzados, también
boración a las instituciones que han apoyado esta iniciativa: en primer lugar, nuestra felicitación y también nuestra gratitud. Felicitación y gratitud muy es-
a la Fundación Principado de Asturias, cuyo Presidente, don Pedro Masaveu, peciales a los medios de comunicación social, siempre tan puntualmente gene'
supo ver y acoger desde el primer momento con penetr:ante sagacidad la im- rosos con cuantas actividades patrocina nuestra Fundación.
portancia que estos Congresos pueden tener para la potenciación de las activi- La Fundación Principado de Asturias, aI lado de los premios Príncipe de
dades científicas; a la Universidad de Oviedo, cuyo Excmo. y Magnífico Rec- Asturias, con los que anualmente pretende corresponder al esfuerzo y al mé-
tor, don Teodoro López-Cuesta, se desvive cotidianamente por mejorar la cali- rito de los hombres de la cultura y de la ciencia, continuará promoviendo
dad de la enseñanza y la investigación y en eI que hemos encontrado un firme cuantas actuaciones sean posibles en pro del en¡iquecimiento artístico, cientí-
valedor; a la Caja Rural Provincial y al Instituto de Ciencias de la Educación. fico y cultural de Asturias y de España. Por eso la celebración de este Congre-
Quiero también agradecer a los ponentes y comunicantes la amabilidad con so en años sucesivos será apoyada por nosotros con todas nuestras fuerzas.
que han aceptado nuestra invitación y, sobre todo, la altura de sus contribu- Permitidme terminar con unos hermosos versos que tomo prestados de
ciones, que han servido para eI enriquecimiento intelectual de los asistentes. un gran poeta español. Dicen así:
Pero, sobre todo, mi agradecirniento más sincero a todos los congresistas que
«He aquí que víene el tiempo de soltar palomas
han manifestado con su presencia en Oviedo Ia necesidad real que nuestro
país siente de reengancharse definitivamente y participar en el desarrollo in- Van a dar nuestra hora
telectual, científico y filosófico, del mundo contemporáneo. Muchas gracias. De unmomento a otro sonarán campanas
Que las palomas de esta hora sean las de la esperanza
Y que las campanas repiquen alegres
GRACIANO GARCIA
Cuando nos reencontremos al año que viene,
Director de la Fundación Principado de Asturias

Excmo. y Magnífico Sr. Rector de la Universidad de Oviedo, IImo. Sr. De- GUSTAVOBUENO
cano de la Facultad de Filosofía, Sr. Presidente de la Sociedad Asturiana de Fi- Decano de la Facultad de Filosofía
IosofÍa, Señoras y Señores congresistas: En nombre de la Fundación Principa- de la Universidad de Oviedo
do de Asturias y muy especialmente en el de nuestro Presidente, don Pedro
Masaveu, tengo el honor de dirigirme a Vds. en este Acto final, en el que me Excelentísimo y Magnífico Sr. Rector, Sr. Director de la.Fundación Prin-
parece obligado llegar a unas conclusiones y manifestar unas expectativas cipado de Asturias, Sr. Presidente de la Sociedad Asturiana de Filosofía. Unas
para el futuro de este Congreso. Y al hablar de conclusiones no me refiero a palabras, puesto que ya me habéis oído muchas, unas palabras para despedir-
las estrictamente filosóficas o científicas que acaban de manifestarse en Ia me y expresar en nombre de todos los Congresistas la satisfacción que hemos
mesa redonda con que finalizó este Primer Congreso de Teoría y Metodología tenido en estos días de intensa actividad, quizá excesivamente intensa. Y para
de las Ciencias; me refiero a algo quizá no menos importante. Sería trivializar formular una vez más 1o que, a mi juicio, insisto, ha sido lo más importante de
excesivamente el contenido e importancia del Congreso definiéndolo sólo por este Congreso: No solamente el contacto de filósofos con científicos, sino el
656 sus conclusiones. Un Congreso dó esta naturaleza no se caracteriza solamente contacto de científicos entre sí. Porque este mismo contacto de los científicos
pero estará aquí, consciente y al tanto de que la universidad sigue, a pesar de
entre sí ya es por sí mismo filosófico. A1 menos, así empezó realmente la filo-
todo, su camino.
sofía en ia Acádemia de Platón; y la Lógica de Aristóteles, en eI fondo, no es fl
más que esto: la confluencia de diferentes disciplinas entonces ya tan diversas Quiero unir al agradecimiento a estas dos instituciones que han hecho po-
sible éste Congreso, mi felicitación a los miembros de la S.A.F. que, al^fin y al
como podían serlo la Biología o las Matemáticas, de las que también_se ha ha-
cabo, son mieribros de la Facultad de Filosofía de esta universidad de oviedo,
blado iquí. Y, por supuesto, la retórica. De estas confluencias surgió la necesi-
por lá fe que tuvieron al hacer este Congreso, fe,gue además supieron comuni-
dad de éstablecer fóimulas como las de los Analí¿i cos Primeros y Segundos de
carla a toi demás. yo recuerdo cuando recibí a Hidalgo y a Elena en mi despa-
Aristóteles. Lo que estamos haciendo aquí, lo que llamamos Teoría de la Cien-
cho. Cuando se va a ver aI Rector, normalmente es para plantear una queja o
cia, es el cultivó de los segundos analíticos -más que el desarrollo de los Pri-
para pedir dinero y, a veces, para las dos cosas; pero ellos me transmitieron Su
meros. Al reunirnos en un Congreso como el nuestto ni mucho menos estamos
óntusiasmo y su ilusión y tes di hasta el límite de la capacidad económica que
haciendo nada original, en cuañté a su forma. Lo más importante de este Con-
yo disponía'en aquel momento como Rector. Y creo sinceramente, profesor il1
greso, o una de las perspectivas más importantes para medir su alcance,_es ad-
br"rro, que no me equivoqué, que no me equivoqué en absoluto'
íertir una vez más queistamos inmersos en una tradición cultural, de la cul- Finalmente, aunque yo no tenga hoy Ia fortuna de que el profesor Mario
tura, para decirlo así, del área de difusión griega, cuyas estructuras.nos en- Bungd nos acompañe -to áigo por ula razón' porque-soy Bector, sí, pero al fin
vuelven por encima de nuestra voluntad, incluso cuando han cambiado los
y aI óabo profesór de Economía (y que con-ste _que el Profesor Bunge no mar-
contenidás, porque ya no estamos como los griegos alrededor del Mediterrá-
áfrO porqo" hoy tuviese que hablar yo, en absoluto, eran problemaspuramen-
,il1
neo, como lal rañas en torno a la charca que decía Platón -ahora croamos en
te dé avibn)-, le hubiese dicho ahora al doctor Bunge que a veces es inte_resen-
torno aI Atlántico. Pero, sin embargo, aunque los problemas se han ampliado,
te que los economistas existan, y si no que Io digan los organizadores de este
aunque los contenidos se han multiplicado, muchas estructuras siguen siendo
Congreso. Lo que ocurre con los economistas es que nos debatimos entre una
simiiares. Por consiguiente parece legítimo pensar que aI reunirnos de nuevo
§erié de variables entre una serie de desconocimientos tremendos, el mayor
aquí estamos celebrándo seiiones que continúen las sesiones de la Academia
de los cuales es el desconocimiento del hombre, las reacciones del hombre, las
dé platón. Estamos tratando de un modo completamente nuevo, cosas comple-
reacciones del individuo. Porque la economía la formulan a través de los mo-
tamente nuevas y que son alavezcompletamente viejas. Si esto no es dialécti-
llamarlo' delos los economistas, pero luigo la realiza el hombre que vive cada día. Y eI
ca, no sé de qué otro modo podamos
hombre, a veces, no está conforme con los modelos de los economistas. Pero
Para teiminar, yo diríá que propiamente el Congreso no haterminado' No
no es que nos equivoquemos los economistas, se equivoca-el homtrre, aunque
ha terminado por una razón, porque al pasar estos muros, cuando nos marche-
,ro es de ecÉarnos mutuamente la culpa unos a otros. Yo hubiese querido
mos, los temaó que aquí hemos tratado y que tenemos todos anotados cuidado- "osu personalmente su presencia a Mario Bunge, como agrade'co pro-
agradecer
samente en nuestras copiosas notas, seguirán acompañándonos. Para decirlo
fiindament-e la presencia de tantos colegas que de tantos puntos de- España
en una fórmula que se me ocurre ahora al ver a los físicos ahí delante, es como
han venido pará estar entre nosotros. Y sobre todo para transmitir a los jóve-
si el estado corpuscular del que hemos gozado en nuestras sesiones se trans-
il1
nes la ilusión, el amor a la Universidad, el cariño a la universidad y la fe en la
formase ahora en una onda que, gracias a Ia Fundación Principado de Astu-
universid.ad. Esta fe es la que nos mueve a todos y la que hace posible que de
rias y otras instituciones, podrá volver a corpuscularizarse el año que viene.
estas discusiones de que tráUla¡a el profesor Gustavo Bueno salga sobre todo
Nadamás.
una cosa, lo que más ños importa, la verdad, la verdad que a todos os deseo de
todo corazón. Muchas gracias.
TEODORO LOPEZ-CUESTA EGOCHEAGA Después del Concierto de la Capilla Polifónica «Ciudad de Oviedo», dirigi-
Rector de la Universidad de Oviedo da por dón Apredo de la Roza, quedará clausurado el I CONGRESO DE TEO-
RIÁ y METODOLOGIA DE LAS CIENCIAS que se ha celebrado en esta ciu-
Señor Decano, Sr. Director de Ia Fundación Principado de Asturias, Sr' dad de Oviedo, en esta Universidad de Oviedo.
Presidente de la Sociedad Asturiana de Filosofía, queridos congresistas, que- 'il
]il1

ridos colegas. Me voy a permitir dirigirme hoy a los jóvenes profesores, a la ju-
ventud qué está ante noiotros, al futuro. Por una razón. AI escuchar el agrade-
cimientó que daba el profesor Bueno a los que habían contribuido a que este
Congreso ñaya sido pósible, yo estaba pensando .que trace años este-Congreso
hubiese sido'imposifiIe por falta de medios. ¿Y cómo ha conseguido la Univer-
sidad los mediós? Consiguiendo credibilidad. Consiguiendo que vuelva a
creerse en la Universidad, aunque se sonría alguno. Y eso lo sabe un Rector.
Posiblemente no lo sepa un alumno o un PNN. Lo sabe un Rector que antes,
cuando iba a pedir para la Universidad, las puertas estaban absolutamente ce- ][[
rradas, entrebtras óosas porqu" se pedía sin ofrecer nada. Hoy la Universidad
está en condiciones de decir qué es lo que ofrece y por qué 1o pide. Y obtiene
los med.ios. La generosidad dé Ia Fundación, la generosidad de la Caja Rural
no hubiesen enlontrado eco en absoluto, vuelvo a deciros, hace unos años.
Por eso, aunque los avatares tremendos de la universidad nos duelan a todos,
aunque hoy si haya retirado la LAU -que a unos dolerá más que a otros, que a
unos perjudicará más que a otros-, la Universidad tiene una savia, que sois
vosotios, Alguno de vosótros estará en este puesto el día de mañana, en el ené-
658 simo congrJso de Teoría y Metodología de las ciencias, o sabe Dios de cuáI,
til

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