Está en la página 1de 32

Homenaie

al Profesór
Gustavo Bueno

@
INDICE

Gustavo Bueno, profesor universitario


Juan J. López Arranz
(Rector de la Universidad de Oviedo)

Gustavo Bueno, colega complementario t3


Emilio Alarcos
(Académico)

Un Sócrates de nuestro tiempo 21


José María Laso Prieto
(Presidente de la Fundación Isidoro Acevedo)

Gustavo Bueno filósofo académico JJ


Julián Velarde Lombraña
(Decano Facultad de Filosofía)

La segunda nayegación de Gustavo Bueno 45


Alberto Hidalgo Tuñón
(Presidente de la S.A.F.)

Gustavo Buenoo <<ciudadano>> 55


Juan Benito Argüelles
(Presidente de Tribuna Ciudadana)

Griáficas Baraza, S.L.


Avda. Pumarín, 10 Gustavo Bueno, en Niembro 61
Teléfs . : 28 57 37 - 28 84 78
33001-Oviedo Germán Ojeda
(Presidente de la Fundación José Barreiro)
D. Irgal: A5-226-90
GUSTAVOBUENO
PROFES O R UI{IVERSITARIO

Juan J. L6pez Arranz


Rector de la Universidad de Oviedo

I perpetuo agradecimiento que debe tener la Universi-


dad a quien la ha servido durante años hace que el Rec-
tor de lalnstitucion encabece el homenaje que tanme-
recidamente se ofrece a una figura insigne de su Claustro como
es la de Gustavo Bueno.

Si el espíritu universiario, en palabras de Marañón, consiste en


(<amar la verdad sobre todas las cosas, a la verdad, que puede
estar en todas partes... en saber dudar, haciendo de la duda el
arma eficazy renovada de la verdadera ciencia, en respetar sin
esfuerzo el orden compatible con la libertad de pensamiento y
la libertad compatible con el orden; en ser tolerantes con todo
aquello con que no estamos conformes; en tener la curiosidad
siempre alerta, y, en fin, en manejar con soltura los instrumen-
tos y las técnicas del saber» no creo que quepa duda alguna que
nuestro gran filósofo ha hecho siempre gala de un amplio espí
ritu universitario.
Gustavo Bueno es un pensador esencialmente crítico , rebelde, fo con el motor de la dialéctica girando a mil revoluciones por
inquieto y de la más rigurosa contemporaneidad. Es un hom- minuto en su cabeza.
bre de clasificación difícil, un hombre complejo y aristado del
que sobresale la valentía de su radicalismo y su dignidad. En fin, la Universidad de Oviedo se siente orgullosa de tan in-
signe maestro al que es aplicable lo que Unamuno refiere como
Conserva esa mirada aguda, fatigada de antiguo, emérita, una señas de identidad de un espíritu liberal, «para estar seguros de
mirada con una mezclade ironía y desamparo a la que a veces que un espíritu liberal lo ha sido en verdad, el que fue
-dice
asoma un tic de esquivez. En ocasiones parece Pompeyo Gui- rector de la Universidad de Salamanca-y no por mero rótulo,
marán, el ateo titular de Vetusta que retratara Clarín en La hay una señal infalible: que de los dos lados de nuestra camino
Regenta, otras veces, en cambio, parece un místico con la dig- nos hayan llamado traidores y que cuando muramos, nuestros
nidad del castellano viejo. hijos tengan que trabajar para vivirr.

Gustavo Bueno es un hombre duro, austero, ptJgÍtaz,sacrifica-


do y honesto, capazde articular impecablemente lo que su po-
deroso magín le dicta. Es un hombre cuyo apetito de verdad es
equiparable con su poder de irritación, de provocación sana,
pero capazal mismo tiempo de respetar las ideas ajenas con la
misma energía que defiende las propias.

Gustavo bueno conserva la falta de afectación, la naturalidad y


la ironía que le son proverbiales. Estas cualidades, en ocasio-
nes, pueden alcanzar un grado tal que roza con la impertinen-
cia. Uno tiene la impresión de que, sin inmutarse, Gustavo
Bueno se colocaría delante de un tren expreso y le haría parar.
Uno tiene la impresión de que Gustavo Bueno es un león astu-
to, honrado, de una tosca dulzura no exenta de coraje, un león
de ojos al acecho, voz profunda y encrespado pelo.

Su lenguaje es técnico y preciso, demoledor, pero tras el tecni-


cismo y la precisión semántica transparece la pasión del filóso-

10 11

I
GUSTAVOBIJENO
COLEGA COMPLEMENTARIO
Emilio Alarcos Llorach
Académico

or la primayera avanzada.de 196ü cayé por Oviedo Gus-


tavo Bueno a orupar su eátedra de Filosofla. Estábamos
todayía todos en el húmedo easerón de San Francisco, y
regidos arin, ya por poco tiempo, por un rector tan atareado
que pasaba solo fugar y de soslayo por su despacho, a no ser
que de «la acera de enfrente» recibiera conminatorios ucases,
como cuando los jerarcas del SEU invitaron a Blas de Otero a
dar un recital en el aula magna, y él (elMagnífico), precavido y
con terapéutica sareética, pretendla cortar el fluÍdo eléctrico.
El acto se celebró, sin embargo, yfueun éxito. Pero esto ocu-
rrié antes de Gustavo Bueno, que, do estar presente, se hubi+
ra reído mucho y habría tenido material debatible oR una mqsa
de trabajo.

Gustavo venÍa de Salamanca, con sucarade Unamuno junivel,


pero más de ardilla inquieta que de lechuza hierática, ya en la
cúspide dsl «camin di nostra vita» académica, cargado. de entu-
siasmos y de propósitos, incansable y decidido, atalayando cer- vecentista extensión universitaria. Después, era inevitable que
tero y agudo «lo que nos rodea>>, y traía inmejorables cartas sus semillas hacia la práctica socipolítica- ger-
-mutándose
credenciales. minasen en aquellos paulares cenagosos donde algunos, más o
menos enfangados, chapoteaban encubiertamente, aunque
Creo que antes nos habíamos saludado en Anaya, pero solo comenzaba la declinación del cómitre y el tono de las consignas
aquí nos conocimos y congeniamos. Yo tenía informes fidedig- se iba bemolizando. Cierto es que todavía quien por impru-
nos y elogiosos de su valer. Las fuentes eran más bien paradó- dencia u osadía inconsciente se salía demasiado de madre reci-
gicas, pero en suma concordaban. Una monja franciscana de bía sin contemplaciones la «caricia» inmisericorde del reben-
Haro, sor Consolación, que, por no sé qué enigmáticas prefe- que. Tales riesgos supo sortearlos Gustavo Bueno con ímpetu
rencias administrativo-examinadoras, traíaa Oviedo a sus dis- dialéctico y hábil inteligencia y pudo llegar casi indemne al orto
cípulas para cumplimentar el examen de estado o el preuniver- de la transición, no sin haber sufrido las intolerables salpicadu-

sitario, y a quien yo conocía de Arnedillo por haber sido colega ras de virulentos grupúsculos incomprensibles. Así como su
balnearia de mi madre, me comentó los méritos y las capacida- santo coterráneo del siglo XI, el restaurador de Silos, Domin-
des de Gustavo en su monjil discencia primaria. Lástima, aña- go Manso, supo no arredrarse ante las insolentes exigencias del

día, que un chico tan bueno (no solo de apellido) y tan inteli- rey navaffo García IV para llevarse los tesoros de San Millán,
gente se hubiese apartado del redil por la funesta influencia de Gustavo Bueno se mantuvo siempre impertérrito ante cual-
malas compañías enZaragoza. El otro informe provenía no sé quier acoso superior y defendió el patrimonio de la verdad.
si de Fernan doLázarc o de Félix Monge o de ambos en manco-
mún (al fin, todos condiscípulos). Lo que sí recuerdo textual- Cuando Gustavo se incorporó a la Universidad de Oviedo, yo
mente es el diagnóstico proferido: «Gustavo Bueno es la cabe- tenía precisamente que marcharme a Tejas. Yo le transmití el
za filosófica mejor organizada de España» (alguno hubiera consejo que a mí me dio, al venir destinado a Oviedo, un alto
añadido sin hipérbole: «y aun de Europa occidental»). cargo administrativo del ministerio: «No busque usted a nadie;
clue le busquen». No parece que la advertencia haya dado ma-

Pronto se pudo comprobar. Primero, porque la Filosofía, que, los resultados, tanto en lo que concierne a nuestras vicisitudes,

hasta entonces desempeñada por auxiliares o encargados ad- como perdóneseme la petulancia- en las repercusiones
-y
ntro de
venticios, había sido una <(maría» más de puro trámite, se con- r-le la universidad ovetense: Bueno y yo somos de los po-

virtió en una verdadera asignatura? a cuyo cobijo se desarrolla- cos «foriatos» que sin levantar raudos el vuelo nos hemos que-

ron actividades filosóficas y de agitación intelectual de gran rlado aquí de asiento hasta gozar hoy las mieles de la emeritud
trascendencia: conferencias, cursillos, seminarios que aporta- y somos llamados asturianos por los de fuera (no sé si para bien

ron unas auras nuevas, emulando con denuedo y fervor a la no- o para mal;pero es así).

t4 15
No pudimos conferir, pues, hasta el curso siguiente, y desde dos unos pocos, di salida subrepticia a los ocultos por la puerta

ese año de 1961 hemos compartido sin solución de continuidad del Colegio de Recoletas, y después me brindé a acompañar al
la vida universitaria ovetense y hemos asistido a su progresiva capitán o teniente a que comprobase de visu la mustia soledad
complicación en número de alumnos, profesores, administrati- del edificio.
vos, facultades, departamentos, comisiones, servicios, vice-
rrectorados, y a la uniformemente acelerada proliferación de En este ambiente, entre tranquilo y revuelto, convivimos Bue-
disposiciones, rectificaciones, órdenes, contraórdenes, decre- no y yo hasta el traslado de la Facultad a San Vicente (donde
poco variaron las cosas) y la secesión de las Letras respecto de
tos, enmiendas, leyes, estatutos, reglamentos y demás consig-
nas de mayor o menor enjundia, emanadas de la casa, o de la las Historias y las Filosofías, y allí se reforzó nuestra amistad.

casa del padre supremo de Alcalá número 14, con objeto de no


Algunos se extrañan, pues me ven escéptico y renuente, poco
mantener ocioso el ejército aguerrido de la burocracia, hoy ya aficionado al ejercicio de la palabra oral, reacio al proselitis-
blindada, motorizada y artillada con el poderoso arsenal ofen- mo, indiferente a la circunstancia y se creen, en suma, como se
sivo y defensivo de telex, fax, ordenadores y programaciones dice en los últimos tiempos, que paso de todo. Y en manifiesto

electrónicas. ¡Cuán otra era nuestra Facultad en el decenio de contraste, estiman que Bueno es apasionado, rebelde, de pala-
los sesenta l. bra viva, pronta y contundente, celoso y persuasivo difusor de
sus ideas, sensible y firme opositor a la circunstancia turbia, y

Aunque ya estaba implantada la estabulación oficinesca del que, en fin, como filósofo que es, no solo no pasa de nade, sino
profesorado, 1a benéfica falta de espacio impedía 1a obligatoria que se mete en todo. Estos juicios, en realidad, no afectan más

estancia en terreno universitario fuera de las horas de clase, que a la superficie de las apariencias, pero sí dicen de la razón
cuya compaginación a gusto de todos ya era un problema por la titular de este comento: «colega complementario». Día y no-
mengua de aulas. El éxodo de los científicos al edificio del che son opuestos (o los oponemos nosotros), pero constituyen

Campo de Maniobras permitió el alivio de dos nuevas aulas la unidad perfecta de la rotación terráquea. De igual suerte,
que, sin necesidad de bautismo oficial, se llamaron «Pérez de Bueno y yo, con tantos contrastes de sobrehaz, nos arraigamos
Ayala» y «Clarín». Sobre todo en esta, la más amplia, se desa- en un mismo estrato profundo, resistente a cualquier nimia dis-

rrollaron no solo las lecciones de Bueno, sino también las más crepancia en la vida cotidiana. Al contrario de la experiencia
de Bueno con el perro de aspecto terrible, nosotros nos encon-
importantes tenidas nocturnas de los estudiantes adoctrinados
e irredentos, mientras algunas autoridades universitarias se tramos en un camino no tan perdido, y lejos de acecharnos de
debatían tercamente para impedir la entrada disuasoria de la reojo, nos miramos a los ojos. ¿Fue esto también una religa-
policía. Y hasta recuerdo que una noche, empeñada la policía, ción? No sé;pero sí un entendimiento cumplido. Desde enton-

apostada en el exterior de la verja, en que quedaban enceffa- ces, una simple mirada furtiva nos basta para subrayar el

17
16
acuerdo que nos une ante el entorno: sabemos, como se diría l'e rtl, descartando la intención humorística del supuesto pre-
en estilo coloquial, que estamos al cabo de la calle, que esta- r'r-'tldnte, quiero insistir en algo consabido y que solo desde pre-
mos en el ajo. jrricios dogmáticos se puede discutir: la bondad fervorosa del
c jcrrr¡rlar magisterio de Bueno. Su verbo vivazy contagioso ha

srrlritlo insuflar animación a las cuestiones forzosamente monó-


Para aquilatar hasta su última esencia en qué consiste este fa- lonirs y tediosas de la «horita de clase», sin que el riguroso pen-
miliar ajo,haríafalta desarrollar con oportuno detalle todo un srrrrricnto pierda en ingún tramo de su discurrir la geométrica y
cuodlibeto. Carezco de la capacidad analítica y exhaustiva del ;rustcrA perfección requerida. Yo solo le he oído algunas con-
raciocinio de Bueno, y mi pereza discursiva agota muy pronto l('r urci¿ls. Recuerdo ahora una sobre la obra de Zubiri: lento y

mi paciencia para llegar a conclusiones estables y plausibles. ¡rrr'ciso desmontaje de sus piezas, construcción sin fisuras y de
En resolución, atajo por la vereda fácil del salto intuitivo y afir- unrr dcnsidad tan transparente, tan luminosa que atrapaba sin

mo que el aio es todo y es nada, pues, según un sofista amigo tle jrrrhuelgo a la atención, hasta la síntesis rotunda y conclusi-
mío, todo y *Ou son anverso y reverso de la misma moneda, o vrr rlc clue todo aquello era simple «música celestial». No es ex-

recíprocamente; luego, él se enredaba en desentrañar, para Irulo, pues, que esa combinación rara de precisión, humor,
enseguida borrarlas, las diferencias, las intersecciones y las t'r'íl ica casi sarcástica, ironía, claridad, penetración analítica,
oposiciones o ecuaciones entre uno quiero nada» y «no quiero t';r¡r;rciclad sintética y entusiasmo (no entusiasmo, mejor ardor
todo», «quiero todo» y «nada quiero» y cosas por el estilo. No lri¡rntitico, porque lejos de Bueno cualquier endiosamiento)
seguiré su ejemplo temerario. Me limito a señalar que la totali- r;r¡rluse para la esfera de la filosofía o no pocas mentes de las
zación del ajo o su vaciedad absoluta carecen de importancia rnris lúcidas entre el alumnado. Confieso mi decepción cuando

en cuanto consideramos que es como si fuese. Este ente als ob tlos cabezas poderosas, y que despuntaban en los lingüístico,
(como si) permite su explotación para vivir cada uno (esto es, corno Vidal Peña y el malogrado Alfredo Deaño, se enrolaron
para dar sentido a nuestros pasos por la vida) en un juego muy ('or) cllerpo y alma en las disciplinas filosóficas, arrebatados
serio (pues todos los juegos son serios mientras no se rompa la ¡ror cl encanto seductor de Bueno. Paciencia y barajar, me dije
baraja, mientras se sigan reglas estrictas y no se hagan tram- rrr¡uiotado. Y es que la vocación de maestro militante, como 1o
pas). Bueno y yo jugamos. El con perfecta seriedad poniendo es llueno, se da pocas veces.

la carne en el asador;yo, más pigre y cómodo, con escasa emo-


ción. Pero ambos sabemos (o nos creemos que sabemos) que Y¿r las señas externas eran inequívocas. Había que ver a Gus-
estamos jugando. He aquí, brevemente, 1o que, sin ningún lrrvo Bueno salir de clase, todavía hablando, discutiendo, am-
dogmatismo, imagino que es el aio enque estamos y por donde ¡rlilnclo, aclarando infatigable las cuestiones tratadas y las
nos entendemos sin dificultad. rr¡xrstillas tímidas de los discípulos ansiosos de más ciencia, y

18 t9
con el traje y hasta las gafas y la espesa cabellera untados de es-
UN SOCRATES DE
pesatiza (antes clarión) y sacudiendo con el nervio dialéctico
del brazo lacenizadel cigarrillo (entonces todavía fumaba) so-
NUESTRO TIEMPO
bre las solapas y las hombreras de la chaqueta. Y en pareja si-
José Mu Laso Prieto
tuación, el bueno de Alfredo Deaño sentenció como arúspice Presidente de la Fundación Tsidoro Acevedo
en trance: «Gustavo Bueno morirá en olor de docencia».

Que aún dure muchos años esta apasionada docencia es el voto


que hago ahora desde la admiración y la amistad concorde y
consuetudinaria,y que dirijo a quien bueno y yo sabemos'

esde que en1970 tuve ocasión de conocer al profesor


Bueno quedé impresionado por el perfecto equilibrio
que con su obra y actuación pública logra haciendo
lcalidad enla praxis su doble condición de filósofo académico
y f ilósofo mundano. Con anterioridad misma a su acceso, en
1960, a la cátedra de Fundamentos de Filosofía e Historia de
krs sistemas filosóficos de la Universidad de Oviedo, el profe-
sor Bueno había adquirido ya renombre, entre los especialistas
tk: la gnoseología, por su brillante trabajo acerca de las estruc-
turas metafinitas. Empero, es apartir de1970 en que publica
srr obra El papel de la filosofía en el conjunto del sabercuando
su producción filosófica adquiere un ritmo que ha sido califica-
tlo de impresionante.(1) De ahí que la significación de su pensa-
rniento, en el marco de la filosofía española actual, hay que si-
luarla precisamente a partir de sus publicaciones, de los últi-
rros años, aunque en ella reap arezcantemas y orientaciones ya

ll) Diccionario de Filosofía contemporánea. Edit. SIGUEME. Salamanca, 1976.

t
presentes en sus primeros trabajos teóricos de la década del nrt'rrtc recluible en el límite de un oficio o de una especialidad,
cincuenta. \rir (lLrc se ejercita en todos ellos. De otra, la filosofía designa la
trrr c¿r «de los filósofos», considerados como especialistas en un

La aparición del primer gran libro del profesor Gustavo Bue- rrs¡rccto del conjunto del problema de la cultura, con su propia

no, es producto de su discrepancia con el profesor Manuel Sa- trrrrlición gremial (Descarts, Spinoza, Kant, Hegel...). Como
cristán acerca del significado de la filosofía. Ya en un prefacio olii:io, la filosofía es una actividad académica, pero difícilmen-
al «Anti-Dhüring», Sacristán sostenía una concepción de lo fi- tr' cl lilósofo podría llamarse ahora «sabio». El filósofo, como
losófico no como un sistema superior a la ciencia, sino como un i's¡rccialista, no es ni más ni menos sabio de lo que pueda serlo
nivel del pensamiento científico: el de la inspiración del propio crr;rlquier profesional en su propio oficio: simplemente tiene
investigar y el de la reflexión sobre su marcha y sus resultados. unos conocimientos característicos? en los cuales alcanza di-
En 1968, con su célebre opúsculo Sobre el lugar de la filosofía \,('r'sos grados, según su naturaleza, genio o pericia.

en los estudios superiores, el profesor Sacristán radicalizó su


posición. Después de una criftcaa la función ideológica a la
-y l';u ticndo de tales postulados, el profesor Gustavo Bueno tra-
deficiencia pedagógica- de la enseñanza de la filosofía en Es-
paña, Sacristán propuso la supresión de la licencia universita- lo rlc precisar el lugar que ocupa la filosofía en la «república de
ria en filosofía y la eliminación de la asignatura de filosofía de I;rs cicncias». A su juicio, la filosofía es fundamentalmente ra-

la enseñanza media. El fundamento filosófico, para tan radical zrin crítica: es, pues? la misma razóncientífica. Pero es la razón
cirugía, lo encontró Sacristán en su tesis de que no hay un saber nrovióndose por terrenos diferentes a los de las ciencias positi-
filosófico sustantivo superior a los saberes positivos; que los vrrs. l,a razón filosófica no se mueve por terrenos «acotados»
sistemas filosóficos son pseudoteorías, construcciones al servi- csl'cras abstractas de la racionalidad-, sino por terrenos sal-

cio de motivaciones no teóricas e insusceptibles de contrasta- rirrir:s, o por terrenos en que se borran los lindes: el enfrenta-

ción científica. El profesor Bueno reaccionó polémicamente nricr.rto de esferas heterogéneas. Por ello, para el profesor
frente a 1o que calificó de harakirifilosófico de Sacristán. Para llr¡cno, larazón filosófica conoce alarazón matemática o a la
ello partía del dato cultural de la existencia de una dualidad r;rzrin física, no como extraños, sino más bien como ella misma
«estructural» en el significado del término «filosofía». De una ¡risurrdo otros terrenos. En algunos trechos de su recorrido, in-
parte, «filosofía» en cuanto conserva su significado de «sabidu- t'luso se aproximan tanto que casi se confunden, a veces, la filo-

una sabiduría que consiste precisamente en no aceptarse


ría>>, solírr se ve obligada a plenear «experiencias», en el sentido de
en posesión de ningún saber definitivo, de acuerdo con su pro- ,'r¡rcriencias científicas, que pueden ser luego «positivadas»,
pia etimología. Es decir, lo que, en expresión kantiana, se de- t's tlccir, incorporadas a la esfera de alguna ciencia particular;
r rlr.irs vees, laruzónfilosófica utiliza procedimientos ya contro-
nomina «filosofar». O sea. una sabiduría «mundana» difícil-

22 /.3

I
lados por una ciencia positiva, para salir a su propio campo con Iot¡uio derivado de la presentación del libro, interviene perso-
perspectivas diferentes. rr:rlnrcnte matizando algunas de sus apreciaciones sobre el po-
.ftivismo de Sacristán. El profesor Gustavo Bueno no sólo las
Fue precisamente en la presentación del libro El papel de la fi- ;reottió amablemente sino que las valoró como una aportación
losofía en el conjunto del sabelL) en el Club Cultu- ;rl e rrriquecimiento del debate. Con ello pude comprobar di-
-.realizada
ral de Oviedo en 1970- cuando tuve , por primera vez, ocasión rt'r't¿rrnente lo infundado de las versiones que le atribuían rigi-
de conocer la faceta de filósofo mundano de Gustavo Bueno. rle z cn sus posiciones teóricas. A ese momento se remonta el

Ante un público muy heterogéneo, compuesto de universita- r'()nt¿rcto intelectual y la colaboración en muchas actividades
rios, empleados y obreros, el profesor Bueno logró hacer ase- ,¡rre rlcsde entonces hemos mantenido. A su magisterio debo
quible para todos su compleja concepción del papel de la filo- lrrrcnu parte de mi formación teórica actual y un fuerte impulso
sofía en el campo del conocimiento. Así daba continuidad a lrrrt'irr Ia interdisciplinariedad en los diversos campos del cono-
sus anteriores actuaciones de filósofo mundano, como cuando r'inricnto. Ese contacto y colaboración tuvo una fase inicial en
en Mieres hizo accesible a un amplio auditorio de mineros los nri rrsistencia regular a las sesiones de su Departamento
elementos esenciales del pensamiento de Marx. Es difícil hoy (.uiur(lo éste estaba ubicado en la plaza de Feijoo- en tras que
-
concebir la expectación que la presentación en Oviedo de la r('lul¿rrmente Gustavo Bueno exponía a sus colaboradores sus
obra Elpapel de la filosofía en el conjunto del saberhabía sus- rrris rccientes elaboraciones. Fueron sesiones siempre muy vi-
citado. Era un momento en que el profesor Sacristán gozaba r,rrs, y abiertas intelectualmente a las más variadas posiciones

de un alto prestigio, en los círculos universitarios progresistas, It'tiricas, donde nunca se imponía el principio de la autoridad
y se trataba de conocer si la presunta discrepancia de Gustavo rre;rilómica sino la racionalidad de la argumentación. Estas se-
Bueno con sus posiciones filosóficas era de matiz o de fondo, sioncs las que posteriormente se desarrollaron en el
-como
( 'rrnsejo de Redacción de la revista
considerando que a ambos se les adscribía a un mismo campo El Basilisco constituyeron
teórico e ideológico. Pronto se despejó la incógnita, ya que lrr lxrse sobre la cual se desarrolló la hoy denominada Escuela
desde el primer momento el profesor Bueno dejó clara cons- tlc Filosofía de Oviedo.
tancia de que su amistad con Sacristán no iba a ser un obstáculo
para su defensa enérgica de la función substantiva de la filoso- l)ur¿rnte los diversos viajes que he realizado con el profesor
fía en el campo del saber y de la necesidad de su mantenimien- ( irrstavo Bueno Madrid, Salamanca, Sevilla, Santiago de
-a
('ornpostela, Barcelona, etc.-
to en la enseñanza media y universitaria. No obstante, en el co- tuve oportunidad de observar
t'orr qué eficacia ejercíaen su doble faceta de filósofo académi-
co y de filósofo mundano. Así en un viaje a Sevilla des-
(2) Gustavo Bueno, El papel de la filosofía en el conjunto del saber. Edit. Ciencia -poco
Nueva. Madrid. 1970. ¡rrrús cle haber publicado en la revista Sistemasu artículo sobre

24 25
los «Grundrisse» de Marx, el profesor Bueno mantuvo en la clcrncnto crítico inherente a la filosofía contribuyese al incre-
Universidad de esa ciudad, ante un auditorio de centenares de n rc n tr) de la lucha que por el restablecimiento de las libertades

universitarios, una memorable polémica con el profesor Javier llcruocráticas sostenían los estudiantes. Y, más concretamen-
Pérez Royo sobre la influencia de Hegel en el pensamiento de Ir', tlt: Ias directrices que Luis Suárez director gene-
-entonces
Marx. El ambiente de expectación suscitado por la polémica, r;rl tlc Universidades-impartía desde el Ministerio de Educa-
recordaba cierto punto- el que se había creado en Pa- lrorr. Casi en solitario, el profesor Gustavo Bueno asumió la
-hasta
rís cuando en el Velódromo de Invierno se desarrolló el céle- t;r r crr de luchar contra este nuevo Justiniano. Así lo calificó en

bre debate sobre la existencia, o no, de una dialéctica de la Na- ur1;r nrcmorable conferencia, a la que le acompañé, en la sede
lnualeza, entre Sartre, Garaudy, etc. Todo ello tuvo su amplia- rrr;rrlrilcña de la Sociedad Española de Filosofía. Necesario es
ción en una sesión nocturna, celebrada en el domicilio del pro- ¡,rccisur que no se trataba de la faceta de Justiniano, que es
fesor Julio Valdeón, y a la que asistieron numerosos universi- rrrrry valorada por los juristas, como compilador y codificador
tarios. Tanto por la forma en que se desarrolló la sesión la ,lrl I)trrecho Romano, sino del Justiniano que cerró las Escue-
-en
forma del clásico diálogo platónico- como por el magisterio l;rs tlc llilosofía que tanto habían contribuido al desarrollo del
que Gustavo Bueno ajercíasobre los jóvenes allí reunidos sur- , ,,rrocinriento en la Antigüedad clásica greco-romana. En esa
gía la impresión de que nos encontrábamos ante un Sócrates de r;r cúltrbre sesión de la Sociedad Española de Filosofía, Gusta-
nuestro tiempo. La misma impresión producía cuando, des- r r llucno realizó una elocuente apología de la función de la fi-
r
pués de haber abordado en el campo académico con todo un [,sof íl cn el conjunto del saber y de la relevancia que la forma-
aparato conceptual innovador, la critica de la teoría de Althus- , rorr f ilosófica tenía para los futuros docentes. Como solución
ser sobre el corte epistemológico la que oponía como alter- :rltt'r'nativa finalmente se imponía la media traumática que
-a
nativa su teoría del cierre categorial-
-si
Gustavo Bueno conse- ¡,r L'r'onizaba el nuevo Justiniano- el profesor Bueno propuso,
guía hacer asequibles a públicos populares muy amplios tan ,urlr' un auditorio constituido por una nutrida representación
complejas cuestiones gnoseológicas. , lr' lrr I ilosofía académica, que la enseñanza de la filosofía fuese

'rstituicla por la de lalógica de las ciencias humanas, En ese


También a comienzos de la década del70, el profesor Gustavo ',i nlirlo, la decidida voluntad académica del profesor Gustavo
Bueno sevio obligado a batirse en el ámbito académico en de- Ilrrt'no no resultó baldía, ya que larazónacabó porimponerse.
fensa de la enseñanza de la filosofía. El riesgo no provenía ya \ t'sc irrpulso en defensa de la enseñanza de la filosofía de
había sido en el caso del profesor Manuel Sacristán-
-o
',u :rllcrnativa de la enseñanza de una lógica de las ciencias hu-
-como
de una concepción dialéctica de la filosofía, que pretendía su- rrrrrnirs- se debe en gran parte, a través del esfuerzo de Gusta-
perarla mediante su realización, sino de los círculos conserva- w llt¡r:no y de su equipo de colaboradores, que finalmente se
dores, del régimen político imperante, temerosos de que el I,i ,1,,¡ '¡tg la incorporación a la Universidad de Oviedo de una Fa-

26 2l
cultad de Filosofía, Psicología y Ciencias de la Educación. controvertidos. La propia obra del profesor Bueno ofrece cier-
Aunque para lograrlo tuviese que pasar por la ubicación de t;r rlif icultad para su adecuado conocimiento. Dificultad que se
una División de filosofía en Gijón y de la inevitable guerra de rlcliv¿r no sólo del rigor y enjundia de su pensamiento, sino
localismos que acabaron neutralizados por la prevalencia de la lrrnrbión de la originalidad de su terminología. Como todo pen-
razón. srrrkrr potente, Gustavo Bueno ha ido creando gradualmente
rro srilo un pensamiento filosófico sino asimismo una termino-
Se ha caracterizado, generalmente, la filosofía del profesor krgia propia dotada de numerosos neologismos y de conceptos
Gustavo Bueno resaltando su defensa de la filosofía académi- r¡rrr, irúrn procediendo de una tradición filosófica secular, han
ca, su enérgica estimación del pensamiento de Marx-simultá- sirlo tlotados de nuevos contenidos. Generalmente, es esa pro-
neamente críticay valorativa- y su pretensión complementa- Irrrrrliclad de pensamiento y dificultad terminológica la que ex-
ria sistemática y polémica. Desde tales presupuestos, su pensa- ¡rlicir ol relativo desconocimiento de la obra del profesor Gus-
miento afronta lacríticafilosófica de las ciencias humanas. Tal t¡rvo Ilueno que existe en nuestro país. Desconocimiento tanto
críticase complementa con una rigurosa elaboración de mode- rrurs do lamentar, en este momento en que el pensamiento del
los gnoseológicos de la función de las ciencias es el del ¡rrol'r:sor Bueno ha trascendido nuestros límites estatales y en-
-como
cierre categorial- así como con la construcción de un marco r'rrcrrlr¿r amplio eco en diversos círculos científicos y filosóficos

ontológico materialista que algunos autores han considerado u rlc rnacionales.

como un profundo replanteamiento de la temática del materia-


lismo dialéctico en su versión DIAMAT. Además, para poner l',1 prof'csor Gustavo Bueno ha proporcionado prestigio cultu-
a prueba su propia ontología, el profesor Bueno dedica tam- r;rl ir Oviedo no sólo con el considerable peso de su obra acadé-
bién sus energías a la reintegración crítica de la filosofía desde rnir,ir, sino asimismo con toda una serie de realizaciones con-
una perspectiva materialista. Excelente ejemplo en esa direc- lrcllrs cn la proyección de la filosofía hacía el exterior de los
ción es su gran obra La metafísica presocrática. Asimismo ('iunl)us universitarios. A é1, y al equipo de trabajo que ha nu-

Gustavo Bueno ha trabajado, junto con su equipo de colabora- r'lcrrilo con su labor docente, se deben aportaciones tan rele-
dores de la Universidad de Oviedo, en la elaboración de una vrrrllcs como son la publicación de la revista El Basiliscoy la
gnoseología centrada en las ciencias humanas y a la que el pro- rt'rrlización en Oviedo y Gijón de los Congresos de Teoría y
fesor Bueno ha denominado «Lógica de las ciencias humanas». Nlctoclología de las Ciencias. En su primera etapa, que abarcó
r'rrsi una veintena de números, El Basilisco, porporcionó a
( )vicclo el prestigio de ser la ciudad donde se publicaba la revis-
Si, en diversos medios filosóficos, se ha considerado a Gustavo
Bueno como el más original y profundo de los filósofos españo- t ;r l ikrs(rfico-científica de más calidad de las editadas en lengua

les actuales, no por ello deja de ser uno de los más discutidos y t'rrslcrll¿lna. Todo induce a suponer que la nueva etapa que la re-
vista ha iniciado, con el apoyo de la Caja de Ahorros de Astu- \ ;r ('on nuestro título. Y es que, efectivamente, cual un Sócra-

rias, va a superar incluso su aportación a los campos de la filo- lr',, tlt' nucstra época, Gustavo Bueno toma frecuentemente
sofía y de la ciencia. Los Congresos de Teoría y Metodología ¡r,rrtitlo. con claridad y contundencia, sobre temas que supo-
de la Ciencia-ya se está preparando el quinto de la serie- rrr n cvirlontes riesgos como son: los de degradación de la ense-
n;ur/ir, I¿r burocratización de las Universidades, el origen ani-
también surgieron de la inspiración del profesor Gustavo Bue-
rrr;rl tle las religiones, el impuesto religioso, el ingreso de Espa-
no, aunque su organización concreta haya estado a cargo de la
n,r ( n lir Clomunidad Económica Europea y en la OTAN, la in-
Sociedad Asturiana de Filosofía que preside el profesor Alber-
r r [' rr.'ia cle posiciones políticas en el campo de lingüística y los
to Hidalgo y cuya presidencia honoraria ostenta Gustavo Bue- r r

r r,':,1',os c¡uc de ello se derivan para la lengua castellana, la inci-


no. Tales congresos, que han alternado su sede entre Oviedo y
r lt rrcirr ncgativa de algunos medios de comunicación en la for-
Gijón, han abordado los temas fundamentales de la ciencia
contemporánea con la participación de las más relevantes figu- ru:rt rtin clc la opinión pública, etc. Como nada de ellos le es aje-

A ti- rrr, ;r ( iustavo Bueno, su rigurosa conciencia críticale obliga a


ras de la filosofía y de la ciencia nacionales y extranjeras.
tulo de ejemplo basta con citar la de Mario Bunge, René ¡,r,,rrrrrrciarse públicamente. Y para ello no le basta el ágora
, l;r..it ir sino que ejerce su función crílicaen los más diversos fo-
Thom, Abrahm Moles, Marvin Harris, Carlos Paris, Emilio
Lledó, Antonio Fernández Rañada, LeónGaruón, Francisco r,,:; tlcsde el vestuario del pozo de una mina a los focos de la
I t'lt'visión, pasando por todas las clases de tribunas y audito-
J. Ayala, Janos Kelemen, Karl Otto Apel, Kenneth L. Pike,
Ludovico Geymonat, etc. En otro plano, la relevancia del pro- rros tlisponibles. En todos ellos, el profesor Gustavo Bueno
fesor Gustavo Bueno en el campo de la filosofía española dio ,lr'linc conceptos y categorías, profundiza en el origen de los
I lrr(;lncnos, establece analogías esclarecedoras, desmitifica y
lugar a que en 1975 se eligiese Oviedo como sede del XII Con-
greso de Filósofos Jóvenes. A sus debates proporcionó Gusta- r;rr'ioruLlizá, oscurece lo que parecía obvio y desentraña lo
, rt rrlto. Es decir que? como el alegórico basilisco «tritura» la
vo Bueno una excelente aportación con su trabajo «Veinte
rcrrlirl¿rcl para conocerla mejor y que el hombre pueda asimilar-
cuestiones sobre Teoría y Praxis». Por la misma tazón será
l;r. ('trrlple así con su misión de Sócrates de nuestro tiempo.
Oviedo sede del Congreso a celebrar en 1990, sobre el temaFi-
losofía de las religionesque sin duda será abordado por Gusta-
vo Bueno desde su habitual perspectiva crítica.

Se ha dicho que la mejor caracterización del profesor Bueno es


la que se deriva del perfecto equilibrio que logra entre su pers-
pectiva de filósofo académico y su permanente actuación como
filósofo mundano. Es esta última facetala que quisimos subra-

30 31
GUSTAVOBUENO,
FILOSOFO ACADEMICO
Julián Yetarde Lombraña
l)ecano de la Facultad de Filosofla, Psicología y Ciencias de la Educaeidfr

on Gustavo Bueno Martlnez, catedrático de Filoso-


ffa de la Universidad de Oviedo, En realidad, Bueno.
La imagen más extendida de Bueno, en casi todo: en
cl vestir, en el comer, en polítiea...r etr televisión, e§ Ia de un
hcterodoxo. Mi pretensión aquí es mostrar que Bueno guarda
l¡t mas estricta ortodoxia en ese casi que falta,y que es su «ofi-
cio» de profesor universitario de Filosofía. Comenzando con
cjcmplos: la imagen de Bueno, cuando en verano de 1985 llega
trl hospital sqn Iapiernarota, por andar jugando con su perra
Muca en Niembro, con su cazadora (la misma que puso parala
lirto que Vds, pueden ver en Ia contraportada de LaMetafrsiea
Itrsocrática, ¡de 19741) salteada depinlura, por barnizar la.ga-
lcrfa, y de tierra, por palear el dosprendimiento del terreno
«tendejón», <<casa» o «palacete», llue de todo hay en el
lr¿ts su
proceso dialéctico de su construcción; la imagen de Bueno,
rligo, para los médicos del hospital no es la de un catedrático de
Universidad, aunque a sus preguntas él así 1o afirme. pero si
'-- s
fr*¡
nos trasladamos a la realidad de su «oficio» de enseñante (o t¡trr' lc scrir suficiente para hacer prácticas de oficial de tercera
maestro) de Filosofía, rige ahí la más estricta ortodoxia: puede ,'n cl t¿rller de Filosofía de Bueno por lo menos durante dos
que Bueno aparezcaen clase con la chaqueta de 11 años antes, ItIls()li.
pero nunca con las fichas, apuntes o bibliografía de cursos an-
teriores. Y, si el método escolástico es académico allí donde [ )rrrt r, cie rtamente, es el apren dizaje en el taller filosófico aca-

los haya, jamás se queda Bueno por desgracia sucede rlt'rnii:«r clue Bueno implantó en Oviedo en 1960, a donde llegó
-como r'orno c¿ltedrático de «Fundamentos de Filosofía e Historia de
con frecuencia en nuestros días- en las sententiae, enlaexpo-
sición de opiniones; siempre plantea el status quaestionis, y, hr:r Sistcmas Filosóficos». Inmediatamente, la Filosofía, en la
por encima de todo difícil resulta impedírselo-, llega I lrrive rsidad de Oviedo, cobra una nueva y radicalmente dis-
-muy tinlrr orientación. La «filosofía» del cura D. Cesáreo es susti-
al probatur thesis: en clase, en conferencias, en congresos o
donde sea Bueno se las arregla siempre para dar sus razones, Irrrtlrr ¡.lor la «filosofía dialéctica» y por la «lógica matemática»

para argumentar sus tesis; y tener, tiénelas. En su taller filosó- ,


¡
r rt' r'r r rn ien za a explicar Bueno desde su cátedra. Desde enton-

fico ha troceado, labrado y torneado materiales nobles, para ( ('s, y ¿rún sigue siendo así, las ideas expuestas, de palabra o

obtener piezasde valor filosófico indudable: ideas como «iden- ¡ror cscrito, por Bueno han constituido, cuando menos, un re-
tidad sintética», «cultura», <<causalidad», «conceptos conjuga- vrrlsivo, y siempre han provocado reacciones fuertes, nunca in-

dos», «géneros de materialidad», «sujeto gnoseológico>>, <<es- ,lilr'l'irllcia.


pacio antropológico»..., y teorías de «los todos y las partes»,
«los predicables», «relaciones apotéticas y patatéticas>), <(me- r\lcnióndonos a un orden cronológico, las materias y activida-
todologías o,--operatorias y p- operatorias», «reliquias y re- , k's tlc naturaleza filosófica que Bueno ha tratado e impulsado

latos», «cierre categorial», «operaciones autoformantes y he- r,( ¡ll:

teroformantes>>, Y las técnicas de su construcción son total-


.. .
mente ortodoxas. Si de la idea de causalidadse trata, no aduci- l) l,a lógica rnatemática. El fue uno de los primeros en expli-
rá Bueno una sarta de «sentencias» sobre el asunto, antes bien r rrr cst¿t materia en la Universidad española. Ya en Salamanca,

echará mano de carpetas llenas de análisis sobre el funciona- ,',rrrro profesor adjunto de aquella Universidad (1952-54),im-
miento de esquemas causales en múltiples campos categoria- ¡rrrrtiti cursos de Lógica Matemática. El P. Vicente Muñoz re-
la construcción de la idea de causa' Si ('u('r'(l¿r cómo se inició en esta materia acudiendo a los semina-
les, para ffatar de llegar a

de la explicación en una clase o sobre la orientación en una te- r r( )s rlc B ueno , fuertemente influido por entonces
, , por Russell
( 'ru'nap, pero atraído, a su vez, (<por una especie de simpatía
sis se le ocurre a alguien entrar en el despacho de Bueno a pe- 1'

dirle fundamentación o ampliación, saldrá de allí, ¡cuando sal- ,'sIctica>>, por el rigor y el sistematismo de los tomistas Juan de

ga!, con tal abundancia de materiales y sugerencias certeras, §rrnto Tomás y el P. Ramírez. Sobre cuestiones lógicas publi-
r

t'ri. c¡r la lLcvista de Filosofía clel C.S. I.(, . ,, I lnrr


rrr¡r,r,r t.r¡rosi_ ciencias); el desarrollo y evolución de las categorías (en cam-
citi, clc la silogística» (1951); «[-.s cst'trt.rrr;rs rrrt,r;rrirrir:rs,
pos categoriales más o menos cerrados (=criterio de cientifici-
( I 9-55); «La
idea de principio en Lciblliz,, ( I ()rrr ¡. \. r,rr srs I
I,c- dad de una disciplina) influye en el desarrollo y evolución de
cuentes desplazamientos de Sal¿rnr¿rrcr¡ rr
Mrrrlr rtl, ;rl lrsrilrl, las ideas (plano filosófico). A su vez, las ideas penetran y des-
«Luis Vives», contribuyó, junt. ctlrr Mi¡irrr,l
S;rrrt.lrt.z I\lrrzrrs, bordan las categorías de modo «trascendental», influyendo en
carlos París, Drudis Baldrich y otr.s, ;r rrr t.lr,;rt.i,, r,. r;r r t.r,isrrr
t su desarrollo. La Filosofía académica es, pues, un producto
Theoria (1952-1955), de gran ip.r'l ir rrcirr r; r r r,
¡
r ; r rr r,r rt.r.ir r i, histórico-cultural, una institución «implantada políticamen-
en España de los desarrollos c, [-rigic;r y'ri.,rr;r rr. r;r ( 'ir.rrt.irr. te>>, por su relación crítica con la práctica científica, social y po-
lítica del momento. Y esas ideas «objetivas», dadas en el mate-
En Oviedo, la Lógica Matem¿itic¿r cl.rr r,l lt,r ror
¡r;¡¡;r rr¡r lrur,n rial mismo configurador de la realidad, constituyen la posibili-
número de alumnos en los «Ct)lntulcs,,"
l)(.ro l;unlrrr.n r.l ;rli dad misma de la Filosofía académica, en cuanto disciplina do-
ciente para algunos otros que lucgo scl.t¿rr slr.. rlrrt
r¡rrrlos l.rr tada de rigor sui generrs, forjado en una tradición milenaria.
sólida y extensa formación lógiur rlc llrrr,no, t¡rrr.
;rlr;u t ;r rlr.:,r lt.
la Teoría de los Predicables hasl¿r llr tlr, lrrs I un( rrn(.!,
ri.r.ursi Los cursos dictados en1970-71y 7971-7Lestán dedicados espe-
vas, se trasluce en el rigor y sistcnrirt izirr.'i, t'r )r (
r(. r r r r . r r ;rs
r
;r ; cialmente al marxismo (sobre las ideologías) y a la dialéctica y
materias, y da una orientación a llr l,rigit.;r lr:rsl;urtr.rlrlr.rt.lrli.
su formalización, interpretando la oposición identidad (lógica
de la «oficial» imperante en la aclu¿rlitlrrtl.
Vr.rrrr. {.lr.rrf l)rr )lo. formal) Icontradicción (dialéctica) como una oposición de
su trabajo
-a mi entender uno clc los lrrc j«rrr.s ,, ( )¡it r ,rr.ror(,(
autoformantes y heteroformantcs» (t:n I :l I J,t¡tlt¡,r r, rr
ideas conjugadas (confert «Conceptos conjugados>>, en El Ba-
I 7r¡ ¡ silisco,1978). La identidades múltiple; viene realizada según
esquemas diferentes (igualdad, paralelismo, congruencia, iso-
2) El Marxismo y la Dialéctica. B,c lr, r it.rrt, | )r('r , rr r t.t r,
rr r.r nomía, sinonimia, etc.); y la contradicción brota de la con-
calificativo que, desde tiempo h¿r, sc lc vir,rrt.;r¡)lr(,rn(f,, ,
,,¡ ¡¡ fluencia de múltiples esquemas de identidad, cuando unos con-
lósofo marxista». Sobre el marxisnro y l;rtli;rlt., lrr,r
lr,r t,,,r rto tradicen a los otros. La conexión entre identidad / contradic-
ha dado conferencias, ha inte rvcni,k, cr r.on),r'r,r),,
lr,r t,rl ción se presenta, pues, como una conexión diamérica.. la con-
partido actividades con marxist¿rs, clr'.. t.rt. r , rrt.¡¡¡¡,,,
rrr ,.,,,, tradición no excluye, por tanto, la identidad, sino que precisa-
otro marxista y gran amigo, Man ucrl S;rcrisl il t, (,,,( t tl,,
I I 1,. ¡ t¡,I t
mente la incluye, por cuanto que tiene lugar en el seno mismo
de la Filosofía en el conjunto dcl S¿tbc t. ( I tl ¡
71 ), \r r r l,r I l.:.r
¡
r r r
de las identidades, en el «conflicto entre ellas». Bueno se opo-
fía es entendida como fruto de un rlcs¿r l.¡ ollo I r,. I ur o
rt r t r I f t r ;r l. r r
ne, de esta manera, separación (esquema de conexión me-
a la
de una dialéctica entre categorías c itlclrs. I :r
lri,,,,,,lr.r ,r,.rtlr, tamérica) entre lógica (formal) y dialéctica, esquema dogmáti-
mica supone técnicas y actividaclcs lu.tcs;r¡ l;r lr.,, (, r r,,{. r ¡ r lr. l.r \ camente sustentado por el Diamat, así como a los intentos su-

36
JI

-.--
¡rcrf icirrlcs tlt: «fix'malización de la dialéctica»
(Gorren, Sesic, tes, La Causalidad en el Pensamiento de Jean Piaget (1973).
l(rsoli, I)utrarle, etc.),
entendiendo la no-contradicción for- Tesis, éstas, dirigidas por Bueno.
mal-analítica como la forma particular de una contradicción
material-dialéctica. La tarca en este asunto consistirá, según La Ontología Materialista es, propiamente, la filosofía que
esto, no en «formalizarladialéctica», sino en «dialectizarlaló- profesan Bueno y sus discípulos en Oviedo. Exponente de ello
gica» (Proyecto de una Lógica de ras ciencias Humanas.Lec- es el curso de Doctorado organizado por el Dpto. de Filosofía
ciones del curso rglz-13 en la Facultad de Filosofía de ovie- para el bienio 1988-90 que lleva por título Filosofía Materialis-
do). ta.

3) La ontología Materialista. Aspira a constituir una doctrina 4) LaTeoría de las Ciencias. Uno de los presupuestos de esta
filosófica académica, críticay dialéctica. Esta doctrina quecla filosofía materialista es la defensa de la íntima conexión, aun-
estructurada mediante la distinción de dos planos esencial- que quedan bien diferenciadas, entre la Filosofía y las Cien-
mente diferentes, en los cuales se configuran «por encima clc cias. La Ontología acarrea como complemento necesario la
nuestra voluntad» las ideas de «materiarismo»: (1) El plano drr Gnoseología; por eso se produce la inclinación de Bueno hacia
la ontología General, que tiene como refere nciala Matcriit c, la Teoría de las ciencias, teoría ligada alaLógicay a la Dialéc-
general (M), correspondiente al ser en la ontología cliisir:rr,
y tica. Los trabajos, cursos, programas, proyectos de investiga-
que se predica trascendentalmente de los tres géneros clc nrrlc- ción, etc. sobre esta materia llevan por título «Lógica de las
rialidad: M, : materialidad corpórea, M, = Fenómcnos tlt, lrr Ciencias Humanas>r, por cuanto que la Teoría de la Ciencia es
«vida interior» y M., : depósito de ras esencias; cor.(.sr)or- entendida por Bueno como «Lógica material»; y también es
dientes a los tres tipos de Ser de la ontorogía clásic¿r: MrrtLr. denominada, frecuentemente, nGnoseología», término utili-
Alma y Dios, y que constituyen (Z) El plano delit Otttt¡ltt,t:t;t zado con el propósito de señalar la perspectiva filosófica de la
Especial. La sistematización del materialismo fil.srilir., rk, ciencia (la Gnoseología entendida como disciplina filosófica)
Bueno aparece en Ensayos Materiaristas (1972). y rxrj. s, irr- como alternativa al de «Epistemología», utilizado por los epis-
fluencia caen: la tesis de doctorado de Vidal L peñ1. L.t ( )nto- temólogos franceses (Bachelard, Piaget) con cariz más episte-
logía Materialista de spinoza,1972 (publicada en lt)],1.. ttt A r,t mológico-genético o psicológico que filosófico. Y también uti-
terialismo de spinoza), obra en la que se aplica mu_y trt. t'r.rt';r t,l liza el término «cierre categorial» en oposición al de «corte
modelo ontológico de Bueno en el análisis de Ia Orrtoh rt,n tk, epistemológicor, para explicar el origen y constitución de las
spinoza. También aparece profusamente utiliz¿rrl, t,, r;.-; rr,sis ciencias. Esta teoría de la ciencia adopta la perspectiva de un
de doctorado de Juan Ramón Alvarez Bautista. r ,t rtr,',t t rt, r;t constructivismo materialista: constructivismo, por cuanto que
causalidad Estructural (1973) y de Mu Isabel L,lrr.rrt. ( ir;rr entiende los contenidos de una ciencia como algo que, esen-

38 39

--
cialmente, está vinculado a las estructuras operatorias, sintác-
de las ciencias Humanas (unas 3.000 páginas, que aún siguen
ticas, etc.; y materialismo (materialismo lógico), por cuanto
mecanografiadas; sólo un resumen aparece en La ldea de
que sostiene la tesis de la intern a organización lógica de los Ciencia desde la Teoría del Cierre Categorial,l9T6),y las tesis
campos científicos en círculos diferentes y reales, en catego-
de doctorado (y parte también del Trabajo) de: Pilar Palop,
rías. El campo de una disciplina no constituye un conjunto o Epistemología Genética y Filosofía. Análisis Gnoseológico de
clase homogénea, sino un conjunto de clases, de partes forma_
la Epistemología Píagetiana (1975); Julián Velarde, Gnoseo-
les, cuya unidad debe ser determinada desde su interior a par-
logía de la Gramática Generativa (1976); Tomas R. Fernán-
tir de los propios nexos que enlazan sus partes. cuando operan- dez, Gnoseología de las Ciencias de la Conducta (7981).
do entre estas pluralidades de términos y configuraciones exis-
ten entre ellos relaciones y operaciones tales que nos permiten
La preocupación constante de Bueno y la conditio sine qua non
pasar de unos a otros y se cierran categorialmente, se constitu- que pone para sacar adelante su Teoría del Cierre Categorial
ye la ciencia en cuestión. Mas otro supuesto de esta Gnoseolo-
es ejercitar ésta en diversos campos categoriales. La acumula-
gía es que las ciencias no agotan el saber ni las categorías sobre
ción de profusos análisis gnoseológicos en varias disciplinas,
las que trabajan: el plano de las categorías o conceptos (campo
aunque necesaria, es el motivo de que Bueno guarde aún en
de la ciencia) no excluye el plano de las Ideas, que son tan obje_
carpetas cientos de folios manuscritos, que sólo él es capaz de
tivas como los conceptos, con los que intersectan, y que consti_
leer, siguiendo todas las direcciones correspondientes a las po-
tuyen el campo de la Filosofía. sibles transformaciones del (folio) rectángulo. Sobre cuestio-
nes particulares de su teoría ha publicado Bueno en El Basilis-
En el campo de la Gnoseología está la mayor producción filo-
co: «Reliquias y relatos» (1978); «En torno al concepto de
sófica de Bueno. Este publica, fruto de seminarios, cursos,
ciencias humanas: la distinción entre metodologías CI,x-opera-
conferencias, congresos, etc. sobre la filosofía de varias cien-
torias y B-operatorias» (1978); «Determinismo cultural y mate-
cias humanas: Etnología y tltopía (1971), Ensayos sobre las rialismo histórico» (1978), «Sobre el concepto de'espacio an-
categorías de la Economía Política (1912), La Me tafísica pre-
tropológico'» (1978), etc.
socrática (1974), El individuo en la Historia (19g1), El animal
divino (1986).. . Un proyecto dirigido por Bueno sobrela Lógi_
5) La Sociedad Asturiana de Filosofia (S.A.f.) Surge en79J6,
ca de las ciencias Humanas obtuvo una beca de la Fundación por impulso de un grupo de filósofos e intelectuales asturianos,
March para los años 1973-17. El trabajo consistía en la aplica-
en torno al pensamiento de Bueno. El objetivo de la S.A.F. es
ción de la Teoría del cierre categorial a varias disciplinas por «potenciar la cultura filosófica en la región asturiana». Con sus
investigadores familiarizados con ellas. Frutos de este trabajo
más de 200 socios ha organizado, desde su instauración, gran
fueron: elaboración por Bueno dela Gnoseotogía (o Lógica) número de actos académicos (conferencias, cursillos, homena-

41

--4_qtr4"
jes, publicaciones,. ..) fundamentarmente
dirigidos a los profe- losofía, entendida ésta, no como anterior a las ciencias, sino
sionales de la filosofía en Asturias. La actividad centraide
la posterior o simultánea a ellas, no en sentido analítico, filológi-
s.A.F. ha sido laorganización de congresos de Teoría y Meto-
co, sino en sentido crítico, materialista e interesada «por las
dología de las ciencias. Estos han tenido lugar en rgli,7gg3,
cosas mismas>>, que se nos dan, ante todo, analizadas por las
1985 y 1988, con la intervención de reconocidos
especialistas ciencias. La temática de El Basilisco «es el conjunto de todas
nacionales y extranjeros en las disciplinas titulares de
cada con- las categorías (políticas, económicas, físicas, biológicas,...), y
greso. El objetivo de estos congresos ha sido el propiciar
en_ su objetivo «es analizar las ideas que en aquéllas se realizan».
cuentros interdisciplinares sobre cuestiones de Teoría y
Meto- Su estructura (artículos de fondo -Teatro Crítico-Historia del
dología de las ciencias. ya en el primero de elos tuvo ocasión
pensamiento-Léxico- Crítica de libros) se reveló, tras la publi-
Bueno de contrastar su teoría der cierre categoriarcon
la de cación de varios números, como muy acertada, constituyendo
Mario Bunge (asistente al congreso), de corte, en lo funda_
la posición crítica de El Basilisco ante nuevas teorías o publica-
mental, neopositivista, y con ra der racionalismo crítico
de ciones circulantes por España un punto de referencia para mu-
Popper y los postpopperianos, de corte historicista. pero
más chos profesionales, no sólo filósofos, sino también médicos, ju-
que criticar teorías o metodologías ajenas, lo que ha
hecho ristas, historiadores , lingüistas , físicos, políticos, .. , La sección
Bueno en esos congresos ha sido ejercitar y desarroilar
las su- de crítica de libros (en sus dos modalidades: reseña y comenta-
yas en varios campos categoriales: «El cierre
categorial aplica- rio) fue llevada, en su mayor parte, por Bueno, y ha desempe-
do a las ciencias físico-químicas» (19g2); ncnoseálogía
áe las ñado una función catártica, aunque no muy vistosa, sí funda-
ciencias humanas» (1982); «La idea de verdad en
Biorogía» mental para la filosofía en España. Y el peso de las colabora-
(1983), «Lenguaje geométrico y FÍsica en Newton»
(19g5); y ciones de Bueno en las demás secciones se mide por el agota-
«Dialéctica de la idea de cultura» (19gg). Sólo
las Actas delr miento de los números en los que aparecen sus trabajos: «Con-
congreso han sido publicadas, por lo que vuelve a manifestar-
ceptos conjugados» (no 1), «En torno al concepto de ciencias
se la necesidad de que salga alaluz, impresa,
la teoría de la humanas» (n" 2); «Cultura» (n" 4), «Sobre el concepto de "es-
ciencia que Bueno ha venido elaborando todos estos
años. pacio antropológico"» (r" 5), .,

6) El Basilisco. En 1978, bajo la dirección de Bueno, nace la


Como aneja a la revista comenzó la publicación de «Clásicos El
revista El Basilisco, como revista de Filosofía, ciencias
Huma- Basilisco», colección de ediciones cuidadosamente preparadas
nas, Teoría de la ciencia y de la cultura, con intención
de ser de obras clásicas, con amplios estudios introductorios. Allí sa-
un órgano de expresión del quehacer filosófico de quienes
en lieron, entre otras, el Protágoras de Platón (1980) y la Mona-
Asturias, principalmente, pero también de quienes en
lengua dología de Leibniz (1981), como parte de un ambicioso pro-
española tengan algo propio que exponer en el terreno
de la Fi_ yecto en la programación de Filosofía de C.O.U., de la que

Á1
+L
43
Bueno ha sido siempre Coordinador.
Las introducciones que
Bueno hace para estas obras constituyen
dos piezas maestras, LA SEGTII\TDA NAVEGACION DE
que vuelven, si es (ue han dejado
mente útiles para juzgar la política
de serlo, a resultar suma_
GUSTAVO BIJENO
educativa actual.

7) En 1989 le llega a Bueno, «por imperativo Alberto Hidalgo Tuñon


legal», la jubila_ Presidente de la Sociedad Asturiana de Filosofía
ción. Pero la ley no
se coresponde con la realidaá. para
prove_
cho de nuestra Facultad, de nuestra
universidad y de la Filoso-
fía, ahí sigue Bueno dando sus crases de «Filosofía
de ra Reli-
gión», impartiendo er curso de doctorado
sobre «Filosofía ma-
terialista», publicando st¡s Cuestiones
Cuodribetares sobre
Dios y la Religión. iniciando una nueva
etapa como director de
El Basilisco y como colaborador principal:
«La teoría de ra es-
fera y el descubrimiento de America,
y varias críticas de li-
bros. n el Diccionario internacional de filósofos, publicado
en París por Denis Huisman, la figura intelectual de
Alumnos y profesores de la Facurtad Gustavo Bueno quedó troquelada emblemáticamente
de Filosofía de la univer-
sidad Complutense de Madrid han en una imagen académica que el curso posterior de su pensa-
organizado este año un
oCongreso sobre la Filosofía miento parece haber venido a desbordar. Aparecía allí nuestro
de GustavJBueno». Su interven_
ción, dentro de la más estricta ortodoxia filósofo como un «marxista heterodoxo español, autor de una
académica,fue una
auténtica lección de Filosofía sobre «La vigorosa ontología materialista y creador de una lúcida teoría
idea de causaridad».
de la ciencia post-bachelardiana>>, la teoría del cierre catego-
Por ser en su oficio un maestro de primera, rial, capaz de rendir cuenta del factum de las ciencias humanas.
en nombre de laFa_
cultad de Filosofía, psicología y CC. Pero, si reparamos ahora en la producción mayor de Gustavo
de la Educación, a cuya
creación él contribuyó de manera decisiva, Bueno a partir de esa fecha (1984), advertimos enseguida una
presento a D. Gus_
tavo Bueno Martíneztoda nuestra especie de «giro» en su pensamiento, una reorientación funda-
consideración, toda nuestra
gratitud y todo nuestro afecto. mental hacia la filosofía de la religión y, más en general, hacia
lo que tradicionalmente suele denominarse las «cuestiones úl-
timas» de la filosofía. En 1985 aparece, en efecto , El animal di-
vino, ensayo de una filosofía materialista de la religión; en
1987 , elpolémico Symploké, en el que los cuatro últimos temas

44
45

.-
sobre la dimensión transcendental del hombre corren íntegra- mencionadas, ilustradas, románticas, utópicas, cientifistas, so-
mente a cargo de Gustavo Bueno; en 19g9, por fin, aparecen ciológicas, analíticas o evolucionistas. Precisamente por eso
las Cuestiones couodlibetales sobre Dios y la Religión, donde cabría preguntar si el retorno al problema de la religión no
se abordan una serie de temas conexos con el sentido de la constituye un destino fatal de toda filosofía sistemática. Por-
vida
humana y el problema religioso en este fin de milenio que se que para la mayoría de los autores mencionados la preocupa-
avecina. ción por la religión como fenómeno humano de la mayor rele-
vancia teórica no obedece a una preocupación subjetiva, como
Esta inflexión transcendental en el último tramo de la carrera una cierta apologética cristiana se mostraría proclive a inter-
académica no es única ni exclusiva de Gustavo Bueno. Ha sido pretar. Ninguno de ellos, ni siquiera Bergson, cede a la tenta-
una característica demasiado frecuente en los grandes pensa- ción de una fácil conversión personal a la religión oficial estan-
dores sistemáticos de la edad contemporánea desde que Kant, darizada en su entorno. Diríase que la secreta ambición de to-
después de escribir las tres críticas, redactara en1793su opús- dos ellos consiste en reducir el ambiguo, polimorfo y descon-
culo sobre la religión dentro de los límites de la pura razón. certante fenómeno religioso a pautas inteligentes de racionali-
Tambéin schelling manifestó un creciente interés por los fenó- dad. Tal es el reto que parece guiar también a Gustavo Bueno,
menos religiosos, a los que situó en lugar destacado en su últi- después de haber diseñado su propio sistema filosófico mate-
ma spátphilosophie. Destutt de Tracy, Saint_Simon y Comte rialista.
cedieron a la tentación religiosa en elúltimo tramo de sus ca-
rreras y los dos últimos, convencidos de que «no se destruye,
sino lo que se reemplaza» llegaron, incluso, a fundar sendas re- Sólo que, contra 1o que pudiera parecer a un observador super-
ligiones de la Humanidad. Bernard Bolzano, el mate mático y ficial, la preocupación de Gustavo Bueno por la religión no es
lógico, después de inaugurar una de las orientaciones básicas nueva. Más que un comienzo o un giro radical de su pensa-
de la filosofía de la ciencia con su wissenschaftsleh,rc, acabó de miento, El Animal Divino y Cuestiones Cuodlibetales sobre
redactar su ciencia de la religión Emilio Durkheim. cl sociólo- Dios y la religión constituyen un retorno a su primer trabajo de
go, comenzó a preocuparse al final de su carrera por las formas investigación. No descubro nada nuevo, supongo, si cito el tí-
elementales de la vida religiosa; y Henri Bergson, que llegó a tulo de su tesis doctoral de 1948: Fundamento material y for-
ser galardonado con el Nobel de literatura, culminó su carrera mal de la moderna filosofía de la religión Desde esta perspec-
académica con las dos fuentes de la moral y de la religión. tiva, las dos obras mencionadas aparecen objetivamente (y al
margen de la Vorstellungen subjetivas del propio Gustavo
Es cierto que esta extraordinaria coincidencia revista muy dife- Bueno) como un retorno a sus preocupaciones filosóficas ini-
rentes significaciones en cada una de las grandes filosofías ciales, como una refluencia inevitable, como un déuteros plu-

47

l
/os o «segunda navegación» por mares que otrora fueron ex_ cultural de las religiones ha seguido tres fases sistemáticamen-
plorados. te pautadas) la que más audiencia ha tenido, quedando la ar-
dua tarea de fundamentación gnoseológica en la penumbra. El
Pero ¿por qué volver u n-uu.rur los mismos mares? Un pensa- resultado era previsible de antemano y, sin embargo, Gustavo
dor tan evidentemente dotado para la reflexión metacientífica, Bueno se ha negado en redondo a <<descargar» el libro de fu'e-
tan puntualmente informado del desarrollo categorial de la rro filosófico, limitando sus contenidos a una exposición popu-
ciencias formales y empírico-positivas ¿por qué retorna a los lar.
orígenes nada menos que con dos libros-maestros antes de ha-
ber acometido la tarea de exponer de forma sistemática y com- Esta estructura y esta negativa sugieren ya la conjetura que
pleta su doctrina sobre las ciencias, cuyos ladrillos aparecen propongo. Gustavo Bueno, que nunca descuidó los aspectos
dispersos en intervenciones sólo publicadas fragmentariamen- mundanos de su filosofía, en particular los relativos al compro-
te? ¿Qué antigua deuda ha quedado sin saldar en su obra ante- miso de lapraxis, de la transformación del mundo, parece deci-
rior o qué urgencias histórico culturales le imponen esta segun- dido en este tramo final de su carrera académica avolcarse más
da navegación? aún sobre los mismos. Pero la filosofía mundana de un esforza-
do trabajador del taller platónico de las ideas no puede consis-
Me gustaría poder responder a estas cuestiones, pero en el tir ya en la indocta y gratuita emisión de opinioneshomologa-
contexto de este homenaje sólo me es dado ofrecer una conje- bles al del resto de los habitantes del mundo de la caverna.
tura. Si reparamos en la estructura de la abigarrada y profunda Quien ha practicado largo tiempo Ia geometría de las ideas
construcción que nos ofrece en El animal divino, es fácil adver- sabe que las estructuras cristalizadas en la praxis social no son
tir que su composición se articula simétricamente en dos fases, gratuitas, pues dependen genéticamente de contextos determi-
que se bautizan modestamente como «proyectos». EI proyecto nantes precisos;pero sabe también que las evidencias recibidas
de una filosofía de la religión en su fase gnoseológica, difícil, sólo pueden ser modificadas culturalmente en profundidad,
inquietante, eruditísimo, superesp ecializado, antecede en el cuando han sido trituradas críticamente. No hay progressus,
ordo doctrinae a|<<proyecto de una filosofía de la religión en su no hay dialéctica, si previamente no ha habido regressus críti-
fase ontológica», transparente, fascinante, mundano e incluso co, ascenso dialéctico al nivel de las estructuras inteligibles,
popular. No deja de ser curioso, aunque nada sorprendente, primera navegación gnoseológica, análisis o diáiresis. De ahí
que haya sido la parte ontológica (la tesis que el verdadero nú- que Gustavo Bueno, incluso cuando quiere darse a entender,
cleo de la religiosidad debe buscarse en las relaciones ancestra- cuando tiene una doctrina ontológica que ofrecer, no la expo-
les de los hombres con los <<númenes» inteligentes de épocas ne mitológicamente como si de una revelación se tratase, sino
prehistóricas y la tesis evolucionista de que el curso histórico- que Ia pertrecha parala lucha por la supervivencia. Corrige así

49
i

i
_F_
evolucionistamente la tesis platónica dela anámnes¡s..saber no
teles, Espinosa e incluso Husserl. De ahí que Gustavo Bueno
es sóIo recordar lo que ha llegado a ser; la memoria d,el logos
se vea obligado, para no incurrir en las imposturas que conti-
incluye también las sendas estériles, los callejones sin salida,
nuamente denuncia, a formular :ura teoría de la esencia en su
los enemigos vencidos, cuyos descendientes preparan siempre
fase gnoseológica, antes de comprometerse a desarrollar su te-
el asalto alarazón.
sis sobre el núcleo esencial de la religión. Se equivocan, por
tanto, quienes pretenden refutar la tesis ontológicam rectoso-
Si alguien aceptaacríticamente sus argumentos, Gustavo Bue-
bre la base de argumentos puramente sociológicos, psicológi-
no no lo lleva de buen grado, porque una «verdadera filoso-
cos, zoológicos o antropológicos, obviando el trámite de la re-
fía», aunque no sea una «filosofía verdadera» nunca se realiza,
flexión metacientífica. De forma similar, quien pretenda ense-
ni siquiera «mundanamente», sin el trámite crítico de la con-
ñarnos algo sobre el sentido de la vida humana, tiene que ha-
fontración dialéctica con las alternativas constructivas que la
ber averiguado previamente, a través de los estoicos, de los
flanquean. La verdadera filosofía no produce creyentes, sino
cartesianos de Port-Royal, de'Frege o de Rusell, qué es el
críticos, no adocena, sino individualiza. De ahí su negativa a «sentido» lógica y gnoseológicamente hablando. Del mismo
exponer los resultados antes de desplegar el proceso que los
modo que) como gusta repetir, <<no hay caminos reales para las
posibilita, porque «el interés de este Ensayo en E7
-advierte matemáticas», tampoco los hay para la filosofía, aunque ésta
Animal Diuino-yadirigido, antes que a ofrecer una doctrina
esté siempre en el brete de confundirse con la cháchara insufri-
materialista de la religión, a explorar las condiciones en las
ble de los sofistas.
cuales fuera posible hablar de una filosofía de la religión (lo
que nos obligará a considerar también la posibilidacl de una
Cuando Gustavo Bueno apuesta por la filosofía mundana, lo
verdadera filosofía no materialista)» (p. 24).
hace si mengua de rigor crítico. No pretende «bajar la filosofía
de los cielos», como Sócrates, ni tampoco elevar místicamente
La inflexión mundana del pensamiento de Gustavo Bueno so-
los espíritus de los hombres, hasta los cielos mediante una
bre las cuestiones últimas, así pues, no supone renunciar a la fi-
suerte de levitación agustiniana, sino bajar los mismos cielos y
losofía gnoseológica en el sentido más estricto clel término.
los éxtasis neoplatónicos hasta el rasero de la crítica filosófica,
Quien pretenda ofrecernos una doctrina sobre la esencia de la
firmemente asentada enla materia nutricia de la que toma sus
religión, tiene que saber previamente de qué esta hablando
energías. Se entiende ahora por qué Gustavo Bueno ha decidi-
para lo que no basta apelar a místicas «experiencias» persona-
do regresar en «segunda navegación» a un problema que desde
les e incomunicables. A la altura del siglo XX y en los umbrales el principio se había planteado. Sólo después de haber desa-
del XXI, nadie puede tener la desfachatez de apelar a Ia noción rrollado una teoría gnoseológica de las ciencias, de haber esbo-
de esencia sin estar previamente empapado de platón, Aristó-
zado los contornos de una ontología materialista, de haber tra-

50 51
:

zado los ejes fundamentales del espacio antroporógico, niales que le granjearon fama de iconoclasta y enemigos sin
estaba
en condiciones de afrontar seriamente y sin la,,.oo, cuento, pero también popularidad e influencia en amplios sec-
impostu-
ra el problema filosófico que abordó bisoñamente en tores de la población; aquí permaneció con rara fidelidad, du-
su tesis
doctoral. Sólo después de casi cuarenta años de esforzado rante las movidas de la transición democñtica; pero, sobre
tra-
bajo formula Gustavo Bueno una filosofía materiarista todo, aquí gestó y produjo su portentosa obra filosófica.
de ra
religión. ¿Cómo no habría de irritarse contra quienes, imbui_
dos del nuevo carisma sagrado de los medios de Gustavo Bueno, desde la plenitud de un sistema ya constituido
comunicación,
despachan frívolamente tan arduo problema con en sus trazos fundamentales, ha emprendido ya su segunda na-
cuatro fór-
mulas de compromiso archisabidas y archisocorridas? vegación. Somos muchos los asturianos de nacimiento que de-
seamos que este progressus fastuoso se siga fraguando y ejecu-
Tanta necesidad es de suyoencomiable, pero desde tando en Asturias. Quedan todavía muchas cuestiones munda-
el punto de
vista de la Sociedad Asturiana de Filosofía no puedo nas que abordar. Si repasamos sus artículos de los años cin-
puru, po,
alto una circunstancia, no por anecdótica menos relevante. cuenta, todavía no asturianos, observamos títulos como «la
Gustavo Bueno, riojano de nacimiento, ha desarrollado esencia del teatro», <<poetizar>>, una crítica a la Familia de pas-
esta
inmensa tarea intelectual desde su «retiro ovetense>>, cual Duarte de nuestro flamante Premio Nobel, etc, El arries-
una suer-
te de autoexilio interior conscientemente elegido y gado mar de las ideas estéticas y muchos recovecos del océano
tan orgullo-
samente subrayado que su filosofía lleva ya, tanto ético no han recibido todavía la visita del barco de Gustavo
para sus crí_
ticos como para sus admiradores, una indeleble *ur.u Bueno en <<su segunda navegación». Algunos lo esperamos.
de «as_
turianía». Esta circunstancia geográfica, tan denostada
por
quienes no se han percatado todavía de la estrecha
«interde-
pendencia» orgánica y telemática de una Tierra
cada vez más
<<aldeana>>,no puede menos que llenarnos de satisfacción a
quienes hemos visto elevarse el nivel filosófico
de nuestra re-
gión gracias al magisterio inconfundible del filósofo
español
más original y sistemático de ra úrtimas décadas.
Aquí se atrin-
cheró Gustavo Bueno a principios de la década de
los sesenta
frente a los centros de poder y decisión der estabrishmentfran-
quista; aquí se distanció der «oficio» filosófico oficialista;
des-
de aquí practicó una crítica implacable, llevó
a cabo encedidas
polémicas «mundanas» y resonantes enfrentamientos
testimo-

52 .53
GIJSTAVO BUENO
«CIUDADANO»
Juan Benito Argüelles
Presidente de Tribuna Ciudadana

ecuerdo muy bien, aunque hace mucho tiempo, cuán-


do y cómo conocí al Profesor Gustavo Bueno. Fue en
el primitivo local de <<La AlianzaFrances»>, de la cual
yo era entonces director. Acababa de llegar a Oviedo a hacerse
cargo de laCáttedrade Filosofía y quería matricular de Francés
a alguno de sus hijos. Esto sucedía a principios de los años 60 y
la Alianza, que estaba presidida por Don Pedro Caravia, cum-
plía, no solamente un papel docente, sino que era además lu-
gar de reunión de gente progresista y de recepción de prensa
francesa que informaba puntualmente de la situación en Espa-
ña. Aquel contacto superficial, había de convertirse con el
tiempo en relación más directa, debido a que yo tenía que pa-
sar un examen con él y, Por tanto, preparar la materia que ex-
plicaba.

En España empezaba entonces la era de los tecnócratas y su


expresión era el plan de desarrollo. En Asturias se desencade-

55
naban una serie de huelgas, que desbordaban, con mucho, el cente, conocí mejor a Gustavo Bueno y lo frecuenté cuanto
mero marco reivindicativo. Por otra parte «La Ley de Prensa» pude. Eran los años en torno al 68 con su revolución estudian-
de Fraga hacía concebir esperanzas a los más ingenuos. Sobre til. Se leía mucho a Marcuse y a otros autores de la Escuela de
estos temas se trataba en las reuniones, más o menos fortuitas, Frankfurt. El Departamento de Filosofía de la Universidad
que celebraba un grupo de progresistas ovetenses, entre los era el más dinámico. Su interés por las cosas públicas y por
que destacaba Bueno, de la misma manera que en Gijón había todo cuanto de importancia sucedía en el país, contrastaba con
otro grupo alentado obstinadamente por el Profesor García- la indiferencia de gran parte de los otros Departamentos de la
Rua. Facultad de Letras. Los estudiantes interesados por los temas
que se debatían en el momento sólo filosóficos, sino tam-
-no
Por aquél entonces, la actuación del Profesor Bueno en al Uni- bién políticos y ciudadanos- se orientaban hacia la Cátedra
versidad fue como un revulsivo que la sacudió y sacó del anqui- del Profesor Bueno donde encontraban respuesta a sus inquie-
losamiento oscurantista de los últimos años. Por primera vez el tudes.
marxismo y otras doctrinas sociales se explicaban y eran discu-
tidas allí ampliamente. Gustavo Bueno era en aquella época, y lo sigue siendo ahora,
un hombre que no soslayaba los problemas y con un entusias-
La fundación del Clubs Culturales, tanto en Oviedo como en mo por la ciencia, como sólo se ve en los verdaderos universita-
Gijón y en las cuencas mineras, hizo que profesores y profesio- rios. Yo admiraba también en él su desprecio por los santones
nales acudieran a ellos a dar conferencias. Entre estas voces la y charlatanes? aunque al final trataba de disculparlos, mostran-
más destacada era la de Gustavo Bueno. Fue una época bri- do una comprensón humana poco común.
llante la de los clubs culturales, no sólo por los temas que allí se
trataban, sino por las relacione que propiciaban y las distintas Tanto cuando el profesor Bueno ejercía de filósofo académico,
tendencias políticas que allí concurrían. Fuera de Oviedo eran como cuando ejercía de filósofo mundano, la entrega a su co-
como un eco de la Extensión Universitaria. Gustavo Bueno metido era total, figurando los problemas del ciudadanos y de
fue un gran animador de este movimiento ciudadano y cultu- la «polis» entre sus preocupaciones más urgentes. Las sesiones
ral. Tanto desde la Universidad como desde fuera de ella, en que se celebraban en el Departamento de Filosofía, presididas
los clubs culturales, el objetivo principal de la enseñanza del por el magisterio de Gustavo Bueno, y más tarde las reuniones
Profesor Bueno era la formación del ciudadano, para hacer po- en la redacción de El Basilisco (revista filosófica fundada por
sible su participación crítica en la vida social. é1, de alta calidad científica) eran sesiones abiertas y dinámi-
cas, regidas por la racionalidad argumental y de un alto nivel
Durante los pocos años que estuvo en la Universidad como do- intelectual.

56 51
El compromiso de Gustavo Bueno con la transformación del danos que de sus enemigos, pues son contados los verdaderos
hombre para su liberación, le ha llevado a ser ciudadano parti- buenos>>.
cipativo de los problemas de la ciudad, que afronta con gran
decisión y entusiasmo, interviniendo en todos los frentes don- Recuerdo, también, las llamadas cenas del Fontán que coinci-
de la libertad y el derecho están amenazados. De esta forma la dieron más o menos con el nacimiento de la Junta Democráti-
cátedra, el libro, el artículo, la conferencia, la charla y hasta la ca, de Convergencia Democrática y de la Platajunta, e incluso
reunión informal son vehículos de su verbo infatigable y de su con la primera parte de la transición. En estas cenas Gustavo
saber riguroso. Es mi deber decir también que cuentas veces Bueno jugó un papel muy importante animando las ponencias
hemos solicitado su presencia en Tribuna Ciudadana ha acudi- que allí se debatían. Es muy difícil enumerar los que allí asis-
do presuroso a nuestro requerimiento, contribuyendo de ma- tían. Recuerdo al profesor González Campos, al Dr. Emilio
nera destacada y generosa a nuestra labor de divulgación cultu- Vigil, a Herrero Merediz, a Laso Prieto, a Daniel Palacios, a
ral. Sus intervenciones fueron acogidas siempre con enorme Juan Vigil, a José Manuel Nebot y otros muchos.
interés por una asistencia multitudinaria.
Con motivo de la campaña a favor del NO en el referéndum de
Su independencia de criterio, dentro de sus convicciones de- la OTAN la labor del profesor Bueno fue muy valiosa y decidi-
mocráticas y de hombre de la izquierda, le concitaron en deter- da; integrado en la plataforma para el no, acudió a las minas
minados momentos agresiones por parte de grupos sectarios explicando esta postura a los mineros.
de ideologías opuestas. Recuerdo cuando le destruyeron su
Land Rover? que tenía aparcado cerca de su casa. Y en la Fa- Naturalmente, no me ha correspondido a mí aquí analizar la
cultad de Letras fi¡e alcanzado por varios botes de pintura, aportación del profesor Bueno a la Filosofía, sólo he querido
cuando explicaba en su cátedra. Recuerdo bien, y muy bien mostrar a través de unos hechos extraidos de mi memoria, un
porque en esa ocasión estábamos juntos, un encierro que reali- poco al azar, su perfil como hombre de ágora y como ciudada-
zamos en la antigua Universidad, hoy Facultad de Derecho, un no.
grupo de profesores y alumnos que reivindicaba la puesta en li-
bertad de unos estudiantes.

Gustavo Bueno se puede considerar como un maítre penser


á

que parece haber refexionado mucho sobre lo que dice Benito


de Spinoza en st Tractatus políticus.' «Por lo demás es muy
cierto que la República es más peligro está a causa de sus ciuda-

59
GUSTAVO BUENO
ENNIEMBRO
Germán Ojeda
Director de la Fundación José Barreiro

iembro es el paraíso natural de Asturias: mirando


siempre al sol, entre dos playas salvajes y una tía, al
pie de un bosque sagrado de encinares y junto a un
templo a Diana cazadorahoy capilla de ánimas e Iglesiaparro-
quial, el Nemorismilenario de los romanos es el Niembro pre-
sente del filósofo: un lugar para la divinidad y para el pensa-
miento: el paraíso de Gustavo Bueno.

Porque en Niembro Bueno tuvo tiempo de descubrir, a la vuel-

ta de la Salamanca escolástica, la religión natural frente a lo


que él llama en su reciente libro Cuestiones cuodlibetales so-
bre Dios y la religión «la religión civilr> imperante en la socie-
dad española del nacional-catolicismo, tuvo tiempo de pensar
su obra filosófica y después escribirla, tuvo familia y plantó ár-
boles, levantó casa, sentó solar: Gustavo Bueno es cámbaro.

Cierto que para tomar carta de naturaleza en Nemoris no se lo


pusieron fácil, porque fue el primer turista solitario verdadera- planzando a la sidra a medida que los ingresos de las gentes
mente ilustre qloe aterizó por allí en la postguerra, pero ahora permitían la sustitución de un caldo inferior sidra- por
otro mejor --el vino-.
-la
allí no se cabe; fue el primer veraneante que descubrió Torim-
bia, pero ahora allí solo pueden ir los nudistas; fue, en fin, el
primer promotor urbanístico de Niembro que para hacer de su El País Vasco y Cantabria, próximos a las comarcas vinícolas
solar una casa tuvo que pleitear: Gustavo Bueno ha afirmado de La Rioja y Valladolid, mejor comunicadas con la meseta y
su fidelidad a Niembro contra viento y marea, contra nudistas con recursos más altos, fueron sustituyendo las pomaradas se-
y urbanistas, hasta el extremo que su jubilación administrativa gún integraban sus economías con el interior. En cambio Astu-
la disfrutará junto al bosque sagrado de Niembro: Gustavo rias, aislada físicamente de la meseta y con una población en
Bueno es un llanisco de pro, el más notable, el más pertinaz régimen de subsistencia, no estaba en condiciones de importar
amante forastero de mi tierra: lo haremos hijo adoptivo si nos vinos, que por la dificultad del transporte costaban caros y por
deja. la escasa renta de la población se vendían poco: así llegamos
con la sidra hasta aquí, hasta hacerla después una identidad as-
Teoría de la sidra turiana de lo que fue la bebida del norte.

Como es sabido Buenoviene de laRioja, de latierra delvino, a Gustavo Bueno no podía, por tanto, llegar de vinatero riojano
las Asturias , alatielrade la sidra, a profesar de filósofo. Antes al Principado. Su presencia aquí tiene que ver con otras afini-
de la Rioja, que se sepa, sólo habían venido por el norte los rio- dades, en realidad afinidades al paisaje familiar de Llanes des-
janos vendiendo sus caldos, pero como la distancia hasta Astu- cubierto con su abuelo y al paisaje político de los mineros des-
rias era mucha y los recursos de esta región escasos, se volvían cubierto con sus huelgas: fue precisamente su abuelo quien le
todos sin dejar asentamiento. habló de pequeño de las tierras de Llanes y fueron los mineros
quienes le reclamaron para hacer antifranquismo: Bueno juntó
A propósito tengo pensada una especie de teoría de la sidra en Asturias elcorazónylacabeza,lo que explica su arraigo de-

frente al vino, que ahora me permito exponer como reconoci- finitivo a la región.
miento al filósofo riojano, aunque se escandalicen los asturia-
nistas. Según esta teoría que aquí teoría vale por En efecto, fue el abuelo Gustavo Bueno Arnedillo quien de
-entiéndase
sentido común refinado, como decía Schumpeter- el hecho pequeño inventó Llanes para el destino de Gustavo Bueno
de que la identidad de Asturias sea la sidra no es más que el re- Martínez. El doctor Bueno Arnedillo se marchó a México para
flejo de nuestro atraso histórico, porque en todas las regiones ejercer la medicina y allí curó de muchos males al asturiano
cantábricas y especialmente en las más ricas, el vino fue des- oriental más rico de entresiglos, a don Iñigo Noriega, humilde

62 63
campesino de colombres, rico plutócrata de México, financie- do la fuerza bruta del minero y lafuerzaneta del intelectual se
ro de reyes, banquero fundador del Hispano-Americano, juntaron, no solo modelizaron aquella fórmula liberadora del
constructor de ese edificio que ahora alberga el Archivo de In- eurocomunismo que unía el trabajo y la cultura para traer la
dianos. Bueno Arnedillo enseñó al nieto a teclear en el piano democracia a España, sino que convirtieron a Asturias en pa-
siguiendo partituras de sidra «El Gaitero» y le contó historias radigma: lo mejor que sabemos lo aprendimos entonces con
mexicanas de Colombres: cuando más tarde Gustavo Bueno ambos magisterios, el valor de las ideas y la necesidad de la ac-

conoció en salamanca una compañera que veraneaba en Barro ción, para que no nos ocurriera lo que Marx lamentó sobre la
no lo dudó: Llanes era su matrimonio' gran mudanza histórica de18L2, a saber, en España acción sin
ideas, enCádizideas sin acción: Bueno y los mineros se aliaron
El empujón que faltaba para afincarse aquí lo puso el movi- para alumbrar desde Asturias nuestro tiempo.
miento obrero asturiano con su lucha. Bueno decidió venir a
echar una mano cuando comprendió que la «religión civil>> que Este compromiso intelectual y humano, esta tarea académicay
le forzaba en la Salamanca clerical a tener una conducta «adap- mundana, la ha desarrollado Gustavo Bueno durante cerca de
tativo precautoria» pafa seguir conservando el pellejo mien- treinta años en las aulas de Oviedo y en las tierras de Niembro,
tras hacía filosofía, le iba a permitir en Asturias mantener una porque Bueno enseñaba y discutía en Oviedo lo que estudiaba
actitud de «ilustración militante», siguiendo las palabras que é1 y escribía en Niembro: su obra está inspirada trabajando junto
mismo úilizaen el libro citado Cuestiones cuodlibetales' al bosque sagrado de stt Nemoris, como él llamó en una con-
versación con Marvin Harris a Niembro.
Militante ilustrado en las causas de las ideas y de la libertad,
Gustavo Bueno rompió en el Oviedo de los años 60 y 70 «el En realidad, Gustavo Bueno es sobre todo Niembro: allí lleva
proteccionismo inquisitorial» ejemplar la expresión de a los mejores filósofos como el citado Harris o Bunge para que
-pof conozcan el paisaje de la prehistoria en las cuevas del Pindal o
unamuno-que cercabalavida culturaly política de la región.
Haciendo una simplificación para entendernos, me atrevo a de Tito Bustillo, allí tuvo las mejores ocurrencias, allí, camino

decir que más allá de los partidos políticos y la memoria histó- de Torimbia, sigue discutiendo con el animal divino que le ins-

rica, dé algún cura progre y de los grises, la izquierda asturiana pira. Y mientras se restaura el bosque sagrado de encinares
actual tiene dos orígenes ciertos: las luchas mineras y Gustavo desde El Cuera alamar, propone wa Btoncelandiattustica
Bueno. para que Llanes convierta la prehistoria en cultura y le enseña
a sus hijos filosofía escolástica de la zona, como esa que tesinó

La fuerza neta del intelectual Gustavo Bueno Sánchez estudiando a otro llanisco de mérito,
Pues, ciertamente, cuando esas dos fuerzas confluyeron, cuan- el cardenal lnguanzo: los nietos de este abuelo también empe-

65
'ryT, ff',

sagrado
zarll aimaginar el mundo'desde Niembro., el bosque
de los Bueno.

66

También podría gustarte