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1.

Escoge material adecuado

 Comienza con piezas muy sencillas que te permitan adquirir confianza. Puedes empezar
incluso con algún método de lenguaje musical para "calentar motores" y repasar
especialmente la lectura rítmica.

 De forma lógica y progresiva incrementa el grado de dificultad de las partituras, con


estilos, ritmos, claves y registros variados.

 Puede resultar interesante leer material que no esté pensado para tu instrumento.

 Si existe, sigue un método especializado en la lectura a primera vista de tu instrumento.


Algunos ejemplos pueden ser:

2. Escanea la partitura

Antes de comenzar a tocar, es importante hacerse una pequeña idea de la pieza o fragmento
a interpretar. Observa los siguientes aspectos:

1. Título y autor. Aunque no siempre es posible, saber el título y el compositor nos ayuda a
conocer el periodo histórico de la obra y anticiparnos al estilo y carácter que requiere.

2. Localiza los signos de repetición, saltos, situación de la Coda o presencia


de compases de espera. Todo ello nos sirve además para tener una idea general de
la forma de la pieza.

3. Tonalidad y alteraciones accidentales que sugieran la presencia de una modulación. Es


interesante tocar la escalade la tonalidad principal para que no nos sorprenda después
ninguna nota y teniendo en cuenta el ámbito utilizado.

4. Compás y tempo. ¿Hay cambios a lo largo de la partitura?

5. Indicaciones frecuentes de ritmo y expresión. Identifica algún pasaje rítmicamente más


complejo.
6. Dinámicas.

7. Localiza rápidamente los pasajes que presentan más dificultades técnicas y, si es


necesario y te da tiempo, digítalos.

3. Mantén la concentración.

A la pregunta "¿qué cualidades me caracterizan como participante del concurso de


Juventudes Musicales?" que se planteó hace años a los 62 participantes de este concurso en
Alemania, el 70% mencionaban la concentración. Y es que la capacidad de estar
plenamente consciente en el momento presente es vital para cualquier músico.

La lectura a primera vista requiere una gran cantidad de procesos mentales que se producen
simultáneamente. Es imprescindible, por tanto, estar relajado y completamente concentrado
en la partitura para una lectura eficaz. Respira profundamente, relájate y recuerda que
el nerviosismo es el responsable de la mayor parte de los errores que se cometen en la
lectura a primera vista.

4. Sintetiza lectura y pensamiento.

Como habrás podido comprobar, con una sola mirada eres capaz de ver los puntos totales
de los dados, pero te costará más contar el número de palillos que hay. De la misma
manera, podemos leer en música de dos formas distintas:

1. Juntando las notas en unidades con un cierto sentido (ejemplo de los dados). En lugar
de ver por ejemplo las notas de un acorde por separado, percibirlos como una
unidad. También podemos reconocer arpegios,movimientos escalísticos o movimientos
melódicos y armónicos.
2. Leyendo las notas por separado (ejemplo de los palillos)

5. Lee siempre por delante de lo que tocas.

Uno de los principales factores que contribuyen a los errores en la lectura a primera vista es
el simple hecho de que algunas notas nos cogen por sorpresa. Como nuestros ojos observan
únicamente lo que viene inmediatamente después, nuestro cerebro no puede procesar la
información con la suficiente rapidez. ¿Cómo podemos evitar esta situación?

El proceso es parecido a cuando leemos un texto. Nuestros ojos no se detienen en cada una
de la palabras y, de la misma manera, no habría que hacerlo con las notas. Debemos
ampliar nuestro campo visual y ser capaces de procesar la información siguiente. La
vista siempre debe adelantarse uno o varios compases a lo que tocamos.

6. No te detengas y olvídate de los errores.

A veces pensamos equivocadamente que lo más importante cuando repentizamos es tocar


el 100% de las notas. Sin embargo, en mi opinión, es aún más relevante no
pararse y mantener el ritmo. Por eso, aunque cometas alguna nota falsa, sigue adelante y
olvídate del error.

7. Expresa la música y relájate

Recuerda siempre que estás haciendo música. Otorga a cada nota la expresividad que
requiere, atendiendo a todos y cada uno de los signos de expresión que
aparezcan. Relaja la tensión física y emocional que te pueda producir y mantén
una actitud positiva.